Los hábitos de vida, muy relacionados con las enfermedades cardiovasculares

El 14 de marzo se celebra el día europeo de prevención de estas dolencias
 
Hola.com

dieta-sanaMás vale prevenir. Ésa es la clave cuando hablamos de enfermedades cardiovasculares. Y es que un buen número de estas dolencias se podrían evitar con el cambio de determinados hábitos. Con motivo del Día Europeo de Prevención del Riesgo Cardiovascular, que se celebra hoy, la Fundación Española del Corazón (FEC) recuerda que las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en los países desarrollados, por encima del cáncer y las enfermedades del sistema respiratorio. Sólo en España se cobraron 118.313 muertes en 2011, lo que representa el 30,5% de los fallecimientos producidos.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las enfermedades cerebrovasculares (ictus) causaron un total de 28.855 muertes en 2011, cifra que representa un 24,38% de los fallecimientos por causas cardiovasculares. En segundo lugar, se encuentran otras enfermedades cardiovasculares que han supuesto la muerte de 20.466 personas, mientras que el infarto agudo de miocardio ha causado 18.101 muertes.

Una rutina de hábitos cardiosaludables
Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el 90% de los infartos –tal vez el accidente cardiovascular más conocido- se asocia a factores de riesgo clásicos fácilmente modificables y prevenibles, como son la hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad. Según el Dr. Enrique Galve, presidente de la sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “los factores de riesgo más preocupantes son la diabetes y la obesidad, factores estrechamente relacionados con la mala nutrición” y añade que “nuestra sociedad ha pasado de un modelo de alimentación basado en los productos naturales a la comida rápida y los productos precocinados”.

El tabaco, mal aliado
Y junto a estos problemas de salud, el tabaco, uno de los factores de riesgo cardiovascular que más preocupan a los médicos. “Aunque se ha producido una situación de contención, especialmente en el caso de los hombres, sigue siendo un factor a tener en cuenta. Durante los últimos 30 años, la mujer ha incrementado el consumo de tabaco, en parte porque ésta se ha incorporado mucho más tarde al hábito de fumar. Este hecho provocará a la larga un incremento de enfermedades coronarias en el caso del género femenino” explica el Dr. Galve. La mujer, especialmente durante su etapa fértil, está más protegida que el hombre ante eventos cardíacos gracias a su sistema hormonal pero, en la actualidad, esta protección se ve disminuida a causa del tabaquismo y los hábitos poco saludables.
Y si al tabaco le sumamos el sedentarismo, nos encontramos con un cóctel complicado. La inactividad física es otro de los factores que, junto a la mala alimentación, puede conducir a la alteración de las cifras de la presión arterial, el colesterol, los lípidos en sangre, la obesidad y la diabetes. El Dr. Galve afirma que “a pesar de que las campañas para promover la actividad física entre la población han sido muy bien recibidas por el público en general, son precisamente las personas que más necesitan la actividad deportiva, las que llevan una vida más sedentaria”.

Un error si tenemos en cuenta las cifras, para reflexionar: ocho de cada diez infartos se podrían evitar dejando de fumar, practicando ejercicio físico regular y manteniendo una dieta sana. Estos hábitos saludables reducen la hipertensión arterial, el nivel de lípidos (colesterol y triglicéridos) y previenen la diabetes o en su defecto mejoran su control si el individuo ya la padece.

Varios factores de riesgo
Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de las veces, el riesgo cardiovascular de una persona no se debe a un solo factor, sino a varios. Se puede afirmar que el riesgo cardiovascular no es el resultado de una suma de factores, sino que éstos multiplican el riesgo de manera exponencial. De hecho, cada vez son más los casos de pacientes que presentan el perfil clínico llamado “síndrome metabólico”, que es la existencia en un mismo individuo de varios factores de riesgo junto a la obesidad abdominal.
Además de los factores de riesgo cardiovascular ya conocidos, el estilo de vida actual está muy relacionado con la aparición de nuevos factores como la apnea del sueño, el estrés o el consumo de drogas.

Cuatro claves para combatir el riesgo cardiovascular
La FEC recomienda:
1. Seguir una dieta sana y cardiosaludable para prevenir el sobrepeso, la obesidad y, en particular, la obesidad abdominal. Para combatir la obesidad en general, hay que mantener el índice de masa corporal (IMC), por debajo de 24,9.
2. Practicar ejercicio físico de intensidad moderada regularmente. Una buena opción es pasear a buen ritmo entre 30 y 60 minutos diarios, al menos cinco días por semana.
3. No fumar.
4. Acudir al médico cada cierto tiempo para conocer los factores de riesgo de cada uno. Así, con la medida de la presión arterial y un análisis de sangre se puede saber si la presión arterial, los lípidos y la glucosa (azúcar) en sangre se encuentran dentro de los parámetros de la normalidad.

El sobrepeso nos envejece el corazón

Saber Vivir, TVE1

Llega el momento de hacerle frente a la báscula. Después de semanas de comidas copiosas el organismo pide un respiro.

Patricia Jiménez que hace meses había acudido al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para solucionar el tema de su obesidad, ha vuelto después de las Navidades para que los especialistas le “dictaminen” la sentencia.  De los 23 kilos que había perdido, ha cogido algo más de un kilito. “No es tanto, dentro de los excesos que todos sufrimos en estas fechas está bastante bien”, concluye Rubén Bravo, especialista en Nutrición de IMEO. “

Cada español suele aumentar entre dos y cinco kilos, una carga que normalmente aumenta el volumen de las zonas de siempre, las que podemos llamar zonas rebeldes. Normalmente en  mujeres suele ser de cintura para abajo, en glúteos, y en los hombres acostumbra aparecer en la zona del abdomen la grasa visceral. “El problema no es que la ropa se nos quede pequeña, sino el daño que le podemos causar a cada uno de los órganos vitales, ya sea al corazón, al hígado, al páncreas o a la vesícula biliar”, advierte Bravo.  A veces nos dejamos llevar y nos pasamos con la comida y no nos damos cuenta que a la larga esto puede aumentar nuestro riesgo cardiovascular, ser “el culpable” de una tendencia de hígado graso, o una resistencia a la insulina que en poco tiempo nos puede saltar en una diabetes tipo 2. Por todo esto, es esencial mantenernos en un peso saludable. Así no tendremos problemas de rodilla a causa del sobrepeso, ni dificultad con la respiración a la hora de subir escaleras.

“Antes, cuando pesaba veinte kilos de más por encima de su peso ideal, el corazón de Patricia tenía una edad de 32 años, estaba más envejecido por el esfuerzo que estaba haciendo por el exceso de peso que tenía”, subraya el especialista de IMEO. En cambio, ahora después de haber bajado casi 25 kilos, la edad de su corazón es de 25 años.  Teniendo 27 años de edad, su corazón está muy joven.

Atender el corazón es clave para disfrutar de una buena salud

Cuando nos portamos bien y atendemos las necesidades de nuestro corazón, tanto a nivel fisiológico, como psiocológico, podemos decir que ganamos una calidad de vida en téermino de ¨microvidas¨. Este programa del Canal Extremadura está dedicado a este órgano vital para nuestra existencia que a menudo lastimamos con malcomer y ataques de ansiedad.

¿Qué podríamos hacer para mejorar la salud del corazón?, sobre todo en estas fechas marcadas por las Navidades, cuando lo último que estamos dispuestos a hacer es escatimar de la bebida o comida. A esta pregunta nos contesta Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), quién ha ofrecido algunos sencillos y prácticos consejos, fáciles de aplicar no sólo en estas fechas, sino también durante el resto del año.

Para escuchar el programa completo, pulsa Play.

Obesidad: Factor de riesgo que menos controlamos

Ella Hoy

Es, junto al tabaquismo o las tasas de lípidos, dos de los factores de riesgo que pueden alterar nuestra salud cardiovascular, y al que, sin embargo, no prestamos la debida atención. Médicos y especialistas en salud cardiovascular han repasado estos días las asignaturas pendientes en materia de prevención, coincidiendo con la celebración del congreso de la Sociedad Española de Cardiología, y la conclusión no deja lugar a dudas, la obesidad o los problemas de sobrepeso son los riesgos peor controlados.

Los problemas de sobrepeso no solo son la antesala de la obesidad, sino que constituyen uno de los factores que pueden poner en riesgo la salud de nuestro corazón junto al tabaquismo y los niveles de lípidos. No es el único, pero sí el que peor controlamos o al que, al menos y según corroboran los especialistas, prestamos menos atención. Conocemos la teoría, y pese a que la población se ha concienciado sobre la importancia de controlar, por ejemplo, el colesterol (habiendo logrado reducir la tasas en los últimos años) o el consumo de tabaco, no ha sucedido lo mismo con la obesidad, un problema que cada vez preocupa más porque las tasas de prevalencia entre la población siguen en tendencia ascendente. Y la obesidad, como recuerdan los especialistas, puede ser un factor de riesgo no solo de la salud de nuestro corazón, sino también de otras patologías. A esto hay que sumarle que la preocupación por la obesidad también radica es que un problema que no tiene nada que ver con la edad, de hecho los últimos datos hablan de un aumento severo entre la población infantil y juvenil.

Cuando los problemas de obesidad comienzan a aparecer desde edades tempranas, esto implica que seamos más vulnerables a padecer problemas a los que, en principio, no deberíamos estar expuestos desde la infancia o la adolescencia. De hecho, los médicos ya han venido alertando del aumento de los problemas cardiovasculares entre una población cada vez más joven.

Y junto a los problemas de obesidad, la falta de actividad física o sedentarismo, el cual los médicos ya han alertado que puede ser tan perjudicial para nuestra salud como el tabaco.

Los especialistas reunidos en el congreso de la Sociedad Española de Cardiología también han debatido sobre otros aspectos, como los tratamientos y los importantes avances obtenidos en los últimos años en la cirugía cardiovascular, como el abordaje de patologías como la estenosis aórtica con técnicas no invasivas y, por tanto, mucho menos agresivas.

Otro de los aspectos abordados en este congreso de enfermedades cardiovasculares, ha sido la importancia del denominado Registro Clarify, una iniciativa que permite conocer las características y el perfil del paciente de angina de pecho así como los tratamientos médicos. En su primer año de andadura, España ha aportado el 10% de todos los casos clínicos que se están siguiendo en este estudio de carácter internacional. Un estudio que cuenta con la participación de 33.000 pacientes diagnosticados de angina de pecho, de 45 países diferentes. Nuestro país ha sido el que más pacientes ha monitorizado y estudiado, 1.700, de los más de 500 padecieron muerte cardiovascular, ictus o infarto. Un dato a tener en cuenta, tal y como han desvelado los especialistas, es que este estudio ha arrojado que el 40% de los pacientes tratados con metabloqueantes o aspirina presentaban una frecuencia cardiaca superior a los 70 latidos/minuto, un indicador que no se considera bueno para la salud, todo lo contrario.

Este dato abre una nueva vía de investigación y estudio para los médicos y especialistas para seguir avanzando en la mejora de los tratamientos actuales, en concreto, de los pacientes de angina de pecho.

Para combatir el colesterol «malo»: dieta mediterránea y ejercicio físico regular

El doctor Muñiz Grijalvo, especialista del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, explica en diez pasos los aspectos que debemos tener en cuenta sobre el colesterol y sus efectos

ABC Sevilla / Por Cristina Aguilar

Un estilo de vida saludable es el secreto para mantener a raya el colesterol «malo». Y es que, el ejercicio físico moderado y regular, acompañado, preferentemente, de una dieta mediterránea evita o retrasa que en un futuro tengamos problemas. El doctor Ovidio Muñiz Grijalvo, especialista en Medicina Interna y perteneciente a la Unidad Clínico-Experimental de Riesgo Vascular del hospital Virgen de Rocío de Sevilla, desgrana todos los aspectos importantes que debemos conocer sobre el colesterol y sus efectos, cómo prevenirlo y combatirlo.

–¿Qué es el colesterol?

–Los lípidos se dividen en esteroles y grasas. El colesterol es un esterol de origen animal – hay otros vegetales– que tiene muchas funciones fisiológicas esenciales para la vida, entre otras formar parte de las membranas celulares y servir de base para la síntesis de determinadas hormonas.

–¿Qué se entiende por colesterol «bueno» y «malo»?

–Casi todas las células de nuestro cuerpo necesitan «importar» colesterol para completar sus funciones. El hígado es capaz de sintetizar el colesterol necesario y enviarlo por el torrente circulatorio, pero el colesterol es insoluble en el plasma y necesita unirse a proteínas que funcionan como «taxis» de colesterol y que lo llevan de un sitio a otro por la sangre. Cuando el colesterol va transportado desde el hígado a los tejidos se llama LDL –lipoproteína de baja densidad–, que cuando está en exceso se deposita en la pared de las arterias y produce arteriosclerosis, por eso se llama «malo». Por el contrario, la partícula de HDL –lipoproteína de alta densidad– o colesterol «bueno» extrae colesterol de los tejidos periféricos, también de las arterias y lo lleva al hígado para degradarse –llamado transporte reverso–.

–Una analítica que revele que una persona tiene el colesterol en el límite o alto, ¿cómo puede combatirlo?

–Lo fundamental es llevar un estilo de vida saludable con ejercicio físico moderado y regular para conseguir y mantener un peso corporal adecuado. Esa actividad física debería acompañarnos toda la vida, adaptándose a las circunstancias de cada uno. El ejercicio aeróbico, sobre todo, eleva la fracción HDL o colesterol «bueno» y puede bajar ligeramente los triglicéridos y el colesterol «malo». También debe incluir una dieta, fundamentalmente la mediterránea; evitando, en cualquier caso las «dietas milagro» que suelen tener efecto rebote y pueden ser peligrosas.

–¿De qué forma podemos prevenir que suba el colesterol?

–Hay una parte que no podemos prevenir que es el componente familiar o hereditario, presente en ciertas formas de hipercolesterolemia. Estas personas van a necesitar tratamiento médico, pero en todos los casos el estilo de vida es fundamental para ayudar a controlar el colesterol, evitando los hábitos dietéticos inadecuados, como la comida rápida y los alimentos elaborados con alto contenido en grasas saturadas, y el sedentarismo. Por otro lado, el metabolismo basal y los requerimientos calóricos van decreciendo a partir de los 30 años, es decir, a medida que vamos cumpliendo años debemos hacer una dieta igualmente variada pero reduciendo paulatinamente las calorías. Si existe obesidad o sobrepeso, la dieta inicialmente debe ser hipocalórica, disminuyendo las raciones de los alimentos permitidos y evitando las comidas hipercalóricas.

–Si le detectan a una persona que tiene el colesterol alto, ¿qué nivel, en nuestro análisis de sangre, tendría que superar? ¿Cuándo debemos iniciar tratamiento médico?

–Los objetivos de colesterol de cada persona son diferentes según el riesgo cardiovascular que tenga. Por ejemplo, un paciente diabético que ha tenido un infarto de miocardio debe tener el colesterol LDL por debajo de 70 mg/dl, mientras que una mujer joven no fumadora y activa físicamente, sin otros factores de riesgo como hipertensión o diabetes, no necesita tratamiento salvo que reiteradamente el colesterol LDL sea superior a 160 mg/dl, siguiendo un estilo de vida saludable.

–¿Qué otras enfermedades pueden derivar de tener un colesterol alto o muy bajo?

–El colesterol muy bajo es excepcional en nuestro medio y debe ser valorado individualmente en una Unidad de Lípidos por si se trata de algún déficit congénito. Casi todo el problema derivado del colesterol es cuando está elevado y su consecuencia fundamental es la enfermedad cardiovascular, sobre todo coronaria: infarto, angina de pecho…

–A diario nos bombardean con publicidad que promete reducir el colesterol «malo», ¿debemos fiarnos de estos productos?

–Los únicos productos o suplementos dietéticos que lo bajan son los esteroles y estanoles vegetales, que compiten con el colesterol por su absorción intestinal y que mayoritariamente se comercializan en forma de lácteos bebibles, como el Danacol, Benecol, etc. En este caso, hay que destacar el esfuerzo realizado por determinados fabricantes, en particular los de la industria láctea. Por otro lado, los ácidos grasos omega 3 procedentes de aceite de pescado son útiles para bajar los triglicéridos, además de tener otras propiedades beneficiosas.

–Muchos alimentos están «condenados» por el colesterol, ¿cuáles debemos desterrar de nuestra dieta y en cuáles debemos confiar?

–El colesterol de los alimentos no es el principal determinante de la dieta en elevar el colesterol que vemos en nuestros análisis, además de que su absorción es muy variable dependiendo de la persona. Son las grasas de la dieta el principal enemigo, en concreto las grasas saturadas que pueden ser de origen animal pero también vegetal. Hay que evitar las grasas saturadas de origen animal: mantequilla, tocino, beicon; y vegetal: palma, palmiste, coco. Estas últimas suelen utilizarse en la elaboración de bollería industrial, galletas y alimentos precocinados. Se debe desconfiar de las grasas vegetales no especificadas en el etiquetado de los alimentos. El aceite de oliva virgen extra es la grasa dietética más sana. Otros aceites vegetales como el de girasol o maíz también son recomendables. Las margarinas vegetales que no se endurecen en el frigorífico son menos perjudiciales. Se deben moderar también el consumo de grasas si se tiene sobrepeso ya que todas las grasas, también las saludables, aportan muchas calorías. Por su parte, el cerdo ibérico alimentado adecuadamente –no con piensos artificiales– tiene un contenido en ácido oleico muy superior al de otras carnes y por tanto se puede consumir con moderación.

–¿Es cierto que tomar una manzana y una copa de vino al día, como muchos estudios han publicado, evita que en un futuro tengamos problemas con el colesterol?

Todas las frutas, no sólo la manzana y la uva, son una fuente importantísima de antioxidantes y vitaminas, por lo que debe favorecerse su consumo diario. En cuanto al vino, parece que su consumo moderado –un máximo de dos copas al día, sobre todo de vino tinto– también pueden tener un efecto beneficioso por lo que a estos niveles no debe prohibirse si no hay otros problemas de salud. Recomendar su consumo de forma general tampoco es adecuado, ya que en exceso es causa de diversas enfermedades.

–En internet existen páginas donde se recomienda una «limpieza de hígado» para mantener el nivel de colesterol, hablándose de «lavativas», ¿qué hay de cierto en esto?

–No hay ninguna evidencia de sustancias que «limpien» el hígado y por tanto deben evitarse por publicidad engañosa cuando no por riesgos para la salud.

Los pacientes obesos tienen casi la mitad de probabilidades de fallecer por insuficiencia cardiaca

Europa Press
Los pacientes obesos tienen casi la mitad de probabilidades, un 49 por ciento en concreto, de fallecer por insuficiencia cardiaca, según un estudio de cinco hospitales madrileños publicado por la Revista Española de Cardiología (REC) que edita la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

   El estudio ha sido realizado por los departamentos de Medicina Interna del Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid), el Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid), el Hospital Universitario Fundación Alcorcón, de la localidad madrileña del mismo nombre, el Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid) y el Hospital Clínico San Carlos (Madrid). Además, también ha intervenido el servicio de Endocrinología y Nutrición del hospital fuenlabreño.

   Así, el análisis ha evidenciado que las personas obesas con insuficiencia cardiaca «tienen un mejor pronóstico de la enfermedad», explican los autores. Además, el análisis realizado arroja el dato de que el riesgo de reingreso «es un 19 por ciento menor» en estos pacientes.

   Este efecto es conocido en el mundo científico como «la paradoja de la obesidad», por la cual, en procesos agudos y enfermedades crónicas, actúa «como factor de buen pronóstico en los casos de insuficiencia cardiaca», manifiesta la jefa del departamento de Medicina Interna del Hospital Rey Juan Carlos de Madrid, la doctora Raquel Barba. Todo ello se produce a pesar de que la obesidad es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular que cada año causa en España 28.000 muertes.

Cuanto más peso, más supervivencia a las descompensaciones agudas

   Una explicación a este fenómeno la encuentran los expertos en la aparición precoz de la insuficiencia cardiaca en estos pacientes obesos y su consecuente tratamiento. No obstante, también ayuda que el mayor peso venga acompañado con una mayor reserva metabólica, «lo que permite una mayor supervivencia a las descompensaciones agudas por enfermedad crónica», señalan desde la SEC.

   Los enfermos que si salen mal parados respecto a su comparativa con los pacientes de peso normal son los desnutridos. Según la publicación, éstos «tienen el doble de probabilidades de fallecer por insuficiencia cardiaca y un riesgo de reingreso un 36 por ciento superior» a los aquejados con un peso estándar.

   En cuanto a las incidencias que produce la enfermedad, los expertos señalan que produce «elevados marcadores de inflamación crónica y del factor de necrosis tumoral alfa». Esto supone la alteración de la absorción de nutrientes en el tubo digestivo, «lo que contribuye, junto con otros factores, a la presencia de malnutrición en pacientes con enfermedad cardiológica avanzada», indican.

   Sin embargo, la SEC recuerda que la obesidad y el sobrepeso «siguen considerándose como uno de los principales factores de riesgo cardiovascular». Por ello, sus expertos recomiendan «un mejor control del peso y el seguimiento de una dieta saludable».

En su 27 aniversario Radio Onda Madrid dedica un programa especial a la obesidad

Radio Onda Madrid ha cumplido 27 años y con este motivo el equipo del programa Salud al día que presenta el Doctor Luis Gutiérrez se ha desplazado al Metro de la capital para tratar un problema que cada vez afecta en un mayor grado la sociedad: la obesidad.
En esta tertulia dedicada al tema están invitados: Doctora Adriana Saltijeral Cerezo del Servicio de. Cardiología del Hospital del Tajo; Pedro Benito Peinado, Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Profesor Titulado de la Universidad Politécnica de Madrid; Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Exponemos aquí algunos datos que relacionan la obesidad con los cambios que se han producido en nuestro estilo de vida y que finalmente pasan factura a la salud.

Es muy significativo lo que está ocurriendo en la sociedad actual: la sistemática mecanización de nuestra vida cotidiana. Ahora tenemos reducida entre 40 y 70% la actividad física que teníamos hace 50 años.

Dos terceras partes de los pacientes con cardiopatía isquémica, una de las principales causas de mortalidad en la actualidad, tienen problemas de obesidad o sobrepeso.  

Además, cada vez las cifras de obesidad engordan más, tanto de obesidad infantil, cono de obesidad adulta. Los cuatro horas que dedicaban antes nuestros hijos para jugar en la calle, actividad que les ayudaba a quemar unas 900 Kcal, están sustituidas ahora por tres horitas ante la televisión , el ordenador o con los video juegos . Y no es lo mismo 1 Kcal. gastada con la actividad física que 1 Kcal, no ingerida. La disminución de la actividad física es tan importante que hoy en día contamos con personas en su normo peso que están calificados como «enfermos patológicos».

Para más información, pulsa Play para escuchar las cuatro partes del programa.

Cómo evitar un infarto ‘escrito en los genes’

Una simple dieta rica en frutas y verduras puede cancelar el efecto genético

Laura Tardón | El Mundo

Contra los genes no se puede luchar o, al menos, es lo que se pensaba hasta la fecha. Un grupo de científicos de las universidades canadienses de McMaster y McGill ha descubierto que sí es posible modificar la influencia de un gen que está fuertemente asociado a enfermedad cardiovascular. Con una dieta rica en fruta y verdura se puede evitar un infarto de miocardio ‘escrito en los genes’ y, por lo tanto, cambiar el rumbo de su destino a mejor.

Se sabe que una mutación genética en el cromosoma 9p21 determina más probabilidad de padecer enfermedad miocárdica en el futuro. «La historia familiar es, por tanto, un factor de riesgo independiente de este tipo de eventos, incluyendo el infarto de miocardio, que es una de las principales causas de mortalidad en el mundo», afirma Jamie Engert, principal autor de esta investigación, publicada en la revista ‘PLoS Medicine’.

También influyen aspectos externos como la dieta, la actividad física y el consumo de alcohol y tabaco. «En particular, la dieta desempeña un importante papel en el desarrollo de problemas cardiacos, con una elevada ingesta, por ejemplo, de grasas trans y carbohidratos con alto índice glucémico o con un bajo consumo de frutas, verduras y pescado», señalan los autores del artículo.

Muchos trabajos han analizado la interacción de los factores ambientales y los genéticos, pero «son muy pequeños y era necesaria una investigación más extensa», explica Engert. El estudio de este investigador y su equipo es uno de los más importantes en este sentido. Han analizado a más de 27.000 individuos de cinco razas diferentes que habían participado en un estudio internacional INTERHEART (que analiza el impacto de los factores de riesgo cardiovascular en las distintas partes del mundo) y en otro prospectivo llamado FINRISK.

Primero, detalla Engert, «confirmamos la asociación de 9p21 con la enfermedad cardiovascular. Después, examinamos cómo afectaba la dieta en el gen 9p21». Para ello, se dividió a los participantes en cuatro grupos de menor a mayor riesgo genético y en cada grupo se aplicaron tres dietas (baja en fruta y verdura, moderada y rica en dichos alimentos).

Más verduras, menos infartos

Los resultados hablan por sí mismos. «Los individuos con alto riesgo genético que consumían una dieta rica en frutas y verduras tenían más o menos las mismas probabilidades de sufrir un infarto que aquellos con bajo riesgo genético», concluyen los autores de la investigación.

Concretamente, los que tenían una mutación en el cromosoma 9p21 y seguían una dieta pobre estaban predispuestos un 30% más a un episodio cardiaco. Con la dieta moderada, un 17%, y con una buena dieta, sólo un 2% por encima de aquellos sin riesgo genético (sin mutación). «Un porcentaje insignificante. Se puede decir que tienen las mismas posibilidades que alguien sin mutaciones», explica José Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU).

«Cuando la dieta es la adecuada, la mutación se mantiene ‘apagada’, pero si una persona con riesgo genético se alimenta incorrectamente, fuma, bebe o es inactivo físicamente, entonces, su riesgo cardiovascular despierta y se multiplica», argumenta el doctor Ordovás.

Como recalca este especialista español, considerado como uno de los fundadores de la nutrigenómica, «este trabajo demuestra cómo siguiendo una simple dieta rica en frutas y verduras, se puede cancelar el efecto genético». Sonia Anand, una de las autoras de la investigación y epidemióloga en la Universidad de McMaster (Canadá), recuerda que sus conclusiones apoyan las recomendaciones en Salud Pública, centradas en «la ingesta de más de cinco porciones de fruta y verdura al día».

Esta relación entre genética y nutrición también se está estudiando en otras afecciones como obesidad, cáncer y, en general, enfermedades crónicas como la osteoporosis. Además, «estamos prestando atención a las enfermedades neurológicas, investigando cómo disminuir, por ejemplo la demencia o el Alzheimer, a través de la dieta», adelanta Ordovás, que en la actualidad está llevando a cabo un estudio con 50.000 personas para observar cómo interactúan los genes con la dieta y también con otros genes.

Entrevista de Rubén Bravo en Onda Vasca

Algunos de los métodos drásticos para bajar de peso a toda costa que se han puesto de moda este verano y que ya cuentan con múltiples seguidores –entre ellos campamentos, hoteles y estancias pensados para adelgazar– carecen  de aval médico y son insostenibles a largo plazo. Es sólo una de las advertencias que lanzan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) preocupados por esta nueva tendencia. Las personas que se proponen perder los kilos de más durante la época estival aprovechan las vacaciones para alejarse de su entorno habitual y “aligerar” su cuerpo con fuerte ejercicio diario y una dieta restrictiva. Pero en pocas ocasiones, la perdida de peso permanece tras la vuelta a la rutina. «La principal razón es que el brutal programa de adelgazamiento no toma en cuenta los términos a largo plazo y no enseña al individuo como evitar el estrés al comer, o cómo hacer frente al aspecto emocional del sobrepeso y la obesidad», sgún explica Rubén Bravo, nutricionista de IMEO.

Para más información, escucha el programa La Tarde en Euskadi en Onda Vasca.

Los expertos advierten de los peligros de los ‘campamentos’ de pérdida de peso

LUEGO SE RECUPERA EL PESO PERDIDO Y UN 50% MÁS

MADRID, 15 Ago. (EUROPA PRESS) –

   En los últimos años se han popularizado los métodos drásticos para bajar de peso a toda costa, como campamentos, hoteles y estancias  que tiene como objetivo bajar un gran número de kilos en un corto periodo de tiempo. Estos métodos carecen de aval médico y son insostenibles a largo plazo y ponen en riesgo la salud de sus participantes.

   Esta es sólo una de las advertencias que lanzan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) preocupados por esta nueva tendencia. Este tipo de dietas restrictivas  no tiene efectos a largo plazo ya que tienen el conocido efecto rebote, recuperar lo perdido y engordar más kilos.

   Como explica a Europa Press el naturopata especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, el doctor Rubén Bravo, «este tipo de campamentos tiene como resultado un efecto rebote. Porque no se cambian los hábitos a la hora de comer modificando la ansiedad y el estrés, causantes en buena medida del sobrepeso. Estos campamentos tienen el objetivo de someter al cuerpo a un estrés muy fuerte para bajar peso muy rápidamente que produce que, cuando volvemos a los hábitos cotidianos, se tiende a recuperar el peso y a aumentarlo un 50 por ciento más».

   Este tipo de terapias de pérdida de peso llevan muy poco tiempo implantados en España, pero países como Estados Unidos y China los crearon hace ya décadas.

   Como explica Bravo, «los campamentos tienen programas de entre 6 y 9 semanas. En ellos todo está planificado, desde una dieta muy restringida, hasta un duro programa de ejercicios y entrenamiento y en ocasiones, como ocurre en España, el campamento es impartido por militares».

    «Las personas que se someten a este tipo de adelgazamientos pagan una gran cantidad de dinero – entre 4.000 y 6.000 euros dependiendo del programa- para que les hagan madrugar les machaquen y les restrinjan la dieta», añade el experto.

RIESGOS PARA LA SALUD

   Por un lado existe un riesgo porque son personas que no están acostumbradas a hacer deporte, y que se ven sometidas a un ejercicio de un alto nivel atlético. Además suelen padecer enfermedades cardiovasculares o de diabetes, por ello someterlas a un ejercicio muy fuerte es peligro para su salud.

   En cambio, los expertos de instituto señalan que es necesario empezar a practicar ejercicio poco a poco para que el cuerpo se adapte. En el caso de personas obesas necesitan controlar su ritmo cardiaco, que no se produzcan subidas muy altas, por encima de 180 pulsaciones, ya que supone un riesgo para su salud.

   El cuerpo de una persona adulta necesita ingerir al día una cantidad mínima de calorías que varía entre 1.200 y 1.400 y, por el bien de su salud, no deben descender bajo estos límites. Si, por un lado, se consigue un gasto calórico alto a base de un intenso ejercicio físico que roza las 2.000 calorías y, por otro lado,  se ingere menos de 1.000 calorías al día con una dieta restrictiva, entraríamos en un déficit importante que puede ralentizar el metabolismo, añade Bravo.

   Además deben tenerse en cuenta que si la persona padece un sobrepeso superior a los 20 kilos y tiene más de 55 años se incrementan los riesgos para su salud, pudiéndose producir lesiones y enfermedades problemas cardiovasculares, hipoglucemias, bajadas de la tensión arterial, mareos, traumatismos, un trastorno de la alimentación y sobretodo un seguro efecto rebote.

   Los datos sobre estos campamentos en España son muy escasos pero si  se toman como referencia los realizados en Norteamérica, suelen estar divididos por sexos, y los hay especializados por edades y campamentos para adolescentes.

   Todos los expertos destacan las negativas consecuencias para la salud que tienen este tipo de campamentos. Bravo recuerda que «el secreto de mantener la buena forma física consiste en seguir una dieta equilibrada basada en algunas sencillas pautas, como evitar los excesos y las comidas híper calóricas y distribuir los alimentos siguiendo el biorritmo del cuerpo: tomar los hidratos de carbono en el desayuno, las frutas en la media mañana y dejar las verduras y la proteínas para la comida, la merienda y la cena».