Las dietas a base de pescado, pollo, ensaladas y con poca carne y lácteos, buenas para la memoria

No se encontraron diferencias entre razas

El estudio enroló a 30.239 personas mayores de 45 años a los que durante cuatro años se estuvo observando para registrar los cambios en su salud. Se revisó información dietética de 17.478 personas de distintas razas para determinar que mantenían una dieta mediterránea.

EFE  |  Antena 3 

comer pollo, pescado y ensalada es bueno para la memoriaLa dieta que contiene los ácidos grasos presentes en el pescado, el pollo y las ensaladas, y evita las grasas saturadas de la carne y los lácteos puede beneficiar la conservación de la memoria y el pensamiento, según un artículo que publica la revista Neurology. «Dado que no existen tratamientos definidos para la mayoría de las enfermedades relacionadas con la demencia, las actividades modificables como la dieta, que puedan demorar el inicio de los síntomas de demencia, son muy importantes», dijo el neurólogo Georgios Tsivoulis, de la Universidad de Alabama en Birmmingham.

Los datos provienen del estudio «Razones para las diferencias geográficas y raciales en los episodios cardiovasculares», que tiene su sede en esa universidad. El estudio enroló a 30.239 personas mayores de 45 años de edad entre enero de 2003 y octubre de 2007, y mantiene el seguimiento de los individuos para registrar los cambios en su salud.

Para este estudio, el más grande que se haya hecho hasta ahora de la llamada «dieta mediterránea», se revisó la información dietética de 17.478 negros y blancos con una edad promedio de 64 años, para determinar el grado en que mantenían una dieta de tal tipo. A los sujetos del estudio también se les sometió a pruebas que miden la memoria y las capacidades de pensamiento a lo largo de un período promedio de cuatro años.

El 17% de los participantes tenía diabetes. El estudio encontró que entre los participantes sanos, los que seguían más de cerca la dieta mediterránea eran un 19% menos propensos a desarrollar problemas con la capacidad de pensamiento y memoria. No se encontró una diferencia significativa en el deterioro entre negros y blancos. Pero la dieta mediterránea no apareció asociada con un riesgo menor de problemas de pensamiento y memoria en las personas con diabetes.

«La dieta es una actividad importante que podemos modificar y que puede ayudar en la preservación del funcionamiento cognitivo en la edad avanzada», dijo Tsivgoulis cuyo estudio contó con el respaldo del Instituto Nacional de Infarto y Trastornos Neurológicos, uno de los Institutos Nacionales de Salud. «La dieta, sin embargo, es sólo una de varias actividades importantes en el estilo de vida que pueden desempeñar un papel en el funcionamiento mental en la edad avanzada», añadió. «El ejercicio, el evitar la obesidad, no fumar y tomar los medicamentos para condiciones como la diabetes y la hipertensión también son importantes».

Que la diabetes no te robe la maternidad

Por Pedro F. Frisneda/El Diario Nueva York
Una mujer que padece diabetes, pero que está correctamente atendida, puede dar a luz a un hijo completamente sano.

Embarazo y diabetesLa diabetes es una enfermedad tan común entre las mujeres latinas, que seguramente muchas quienes la padecen en estos momentos se están haciendo la misma pregunta que, hace muchos años, se planteó la jueza de la Corte Suprema de Justicia, Sonia Sotomayor: ¿Puedo o no salir embarazada?

Según revela la magistrada de origen puertorriqueño en su nuevo libro de memorias «My Beloved World«, la diabetes tipo 1, que le fue diagnosticada a los ocho años, jugó un papel primordial en su decisión de no tener hijos. Su eterna batalla contra este mal hizo que Sotomayor tuviera temor a morir prematuramente, razón por la cual evitó un embarazo y hasta adoptar.

Este es el mismo miedo que agobia a Grizelle Medina, una neoyorquina de El Bronx de origen puertorriqueño, quien fue diagnosticada hace un par de años con diabetes tipo 1, la misma que padece Sotomayor.

«Yo he pensado en tener hijos, pero me da mucho temor, porque sé los riesgos que existen. Mi madre, que tiene diabetes, casi muere cuando me parió y yo casi muero también. Eso me asusta demasiado», comenta la estudiante universitaria de 20 años.

«Sé que va a ser muy difícil y duro. Voy a tener que llevar una dieta muy estricta y estar bajo control. Además, probablemente voy a tener una cesárea, y yo preferiría parir naturalmente», dice la joven.

Sí se puede concebir

Si bien sufrir de diabetes implica riesgos para las mujeres embarazadas y sus hijos, la enfermedad, si está bien controlada, no debería impedir que se dé a luz a un bebé completamente normal y sano. Esto se debe, según coincide un panel de expertos consultados por El DIARIO/LA PRENSA, a los logros de la medicina moderna.

«Los avances en las investigaciones y tratamientos han hecho posible para las mujeres con diabetes juvenil (tipo 1), tener embarazos exitosos, con pocos riesgos para los bebés y sin complicaciones para ellas», afirma el doctor Ray Mercado, director del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Lincoln Hospital, en El Bronx.

«Pero esos embarazos exitosos requieren de planeación con mucha anterioridad y consultas continuas con un obstetra por parte de la madre, quien debe tener un control excepcionalmente bueno del azúcar en la sangre antes de la concepción», acota Mercado.

La doctora Regina Castro, endocrinóloga y profesora de medicina de Mayo Clinic, sugiere que se sigan los consejos que da la Asociación Americana de la Diabetes a toda mujer diabética en edad reproductiva o desde la pubertad.

«Hay muchas diferencias en el manejo de la diabetes ahora de como se hacía hace 20 o 30 años (…) Las embarazadas son vistas por un equipo multidisciplinario integrado por su médico, un dietista y un educador en diabetes. Además, deben adherirse a un plan de ejercicios y nutrición», señala Castro.

La especialista recomienda a toda mujer con diabetes, hacerse una prueba de laboratorio «simple» para chequear los niveles de la proteína ‘hemoglobina glicosilada (o glucosilada)’, antes de salir embarazada. Este examen, asegura, puede indicar cómo ha estado su glucosa en los últimos tres meses.

«Los niveles de azúcar deben estar tan cercanos como sea posible a lo normal. Consideramos un control óptimo de la hemoglobina glicosilada cuando está por debajo del 7%», explica Castro.

Aunque estos números y términos médicos confunden a cualquiera, para Verónica Medina suenan muy familiares. Ella ha tenido diabetes desde los 14 años, y va por su segundo embarazo.

«En mi primer embarazo estuve bajo la evaluación de muchos doctores; mi ginecólogo y mi nutricionista me chequeaban muy de cerca cada dos semanas. Me hacían ultrasonidos con frecuencia para asegurarse de que el bebé estaba bien», recuerda Medina, una neoyorquina de origen puertorriqueño y residente de El Bronx, quien tuvo una niña sana que ahora tiene seis años.

«Estaba bajo una dieta estricta y usaba permanentemente mi bomba de insulina para mantener mi azúcar bajo control. Durante el segundo embarazo estoy haciendo exactamente lo mismo», añade la madre de 37 años, quien actualmente tiene seis meses y medio de gestación.

Aunque todas las mujeres latinas están en gran riesgo de sufrir diabetes, la enfermedad afecta principalmente a las hispanas de origen puertorriqueño, mexicano y cubano.

Tres meses críticos

Los especialistas consultados aseguran que el tiempo más crítico durante el embarazo de la mujer diabética son los primeros tres meses, debido a que es en ese período cuando se forman la mayoría de los órganos del feto.

«Si la madre no se controla durante ese tiempo, el bebé puede sufrir defectos congénitos, porque órganos como el corazón se están formando y el azúcar elevada daña esos órganos», indica la doctora Rubina Heptulla, jefe de la División de Endocrinología Pediátrica y Diabetes del Hospital de Niños Montefiore, en El Bronx.

El doctor Gunter Gómez, médico residente del Lincoln Hospital, también advierte sobre ese peligro. «Al controlar el azúcar evitamos que el bebé venga con problemas cromosómicos o con malformaciones en el sistema nervioso central, que afecta principalmente las extremidades inferiores, el sistema cardíaco, el cardiopulmonar, y genera problemas renales, entre otros».

El riesgo de la cesárea

A diferencia de lo que muchos creen, no todas la mujeres diabéticas paren a sus hijos por cesárea. Sin embargo, para dar a luz de forma natural (vía vaginal), deben mantener durante todo el embarazo el mismo control que tuvieron los primeros tres meses de gestación.

«Si el azúcar de la sangre no está en control, el bebé puede crecer mucho, algo que se conoce como macrosomía, que puede llevar a complicaciones durante el parto», señala Heptulla.

«El azúcar alto de la madre va a causar mayor producción de insulina en el feto, y esa insulina produce depósitos de grasa, por lo que el bebé puede engordar. Algunas veces, es tan grande que sus hombros no puede salir y por eso las embarazadas con diabetes tienen altos índices de partos por cesárea», añade Heptulla.

Aunque algunos niños muy grandes nacen vía vaginal, la doctora Castro explica que durante el alumbramiento se le pueden causar traumas al bebé, como la distocia, así como daños a los nervios de sus hombros.

«También existe el riesgo de que esos niños muy grandes durante el embarazo sufran de sobrepeso u obesidad y desarrollen diabetes en un futuro», apunta Castro.

A las mujeres más jóvenes como Grizelle (con la cual no tiene ningún parentesco), Verónica les sugiere no tener miedo. «Es muy normal estar asustada por tu propia salud y la del niño, porque ambos están en riesgo, pero si salir embarazada es algo que tú realmente deseas, con el control apropiado y la ayuda médica adecuada, puedes tener un parto exitoso».

El sobrepeso nos envejece el corazón

Saber Vivir, TVE1

Llega el momento de hacerle frente a la báscula. Después de semanas de comidas copiosas el organismo pide un respiro.

Patricia Jiménez que hace meses había acudido al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para solucionar el tema de su obesidad, ha vuelto después de las Navidades para que los especialistas le “dictaminen” la sentencia.  De los 23 kilos que había perdido, ha cogido algo más de un kilito. “No es tanto, dentro de los excesos que todos sufrimos en estas fechas está bastante bien”, concluye Rubén Bravo, especialista en Nutrición de IMEO. “

Cada español suele aumentar entre dos y cinco kilos, una carga que normalmente aumenta el volumen de las zonas de siempre, las que podemos llamar zonas rebeldes. Normalmente en  mujeres suele ser de cintura para abajo, en glúteos, y en los hombres acostumbra aparecer en la zona del abdomen la grasa visceral. “El problema no es que la ropa se nos quede pequeña, sino el daño que le podemos causar a cada uno de los órganos vitales, ya sea al corazón, al hígado, al páncreas o a la vesícula biliar”, advierte Bravo.  A veces nos dejamos llevar y nos pasamos con la comida y no nos damos cuenta que a la larga esto puede aumentar nuestro riesgo cardiovascular, ser “el culpable” de una tendencia de hígado graso, o una resistencia a la insulina que en poco tiempo nos puede saltar en una diabetes tipo 2. Por todo esto, es esencial mantenernos en un peso saludable. Así no tendremos problemas de rodilla a causa del sobrepeso, ni dificultad con la respiración a la hora de subir escaleras.

“Antes, cuando pesaba veinte kilos de más por encima de su peso ideal, el corazón de Patricia tenía una edad de 32 años, estaba más envejecido por el esfuerzo que estaba haciendo por el exceso de peso que tenía”, subraya el especialista de IMEO. En cambio, ahora después de haber bajado casi 25 kilos, la edad de su corazón es de 25 años.  Teniendo 27 años de edad, su corazón está muy joven.

El «hambre hedonista», culpable de los kilos que cogemos en Navidad

Europa Press, ABC

Algunos alimentos, como el chocolate, activan determinados circuitos neuronales que generan bienestar en el organismo

hambre-hedonista--AFP   Los españoles ganan entre dos y cuatro kilos tras las fiestas de Navidad, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), dados a conocer por expertos este martes en Madrid, quienes señalan que este fenómeno aparece, en parte, por el hambre hedonista, que supone la ingesta de determinados alimentos para obtener placer.

   «En el hambre hedonista se genera la activación de determinados grupos neuronales, como son los del área ventrotegmental o del núcleo ‘accumbens’ que liberan neurotransimisores como la dopanima. Ésto no solo desencadena nuestro apetito, sino que además la ingesta de esos alimentos nos genera placer», concreta el director del grupo de investigación Obesómica Funcional del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), el doctor Carlos Diéguez.

En sus palabras, «el cuerpo humano es una máquina casi perfecta» que permite equilibrar la ingesta de alimentos en el organismo de la persona, al metabolizarlos. Sin embargo, «algunas comidas nos hacen comer más», aun sin tener necesidades energéticas, al activar determinados circuitos neuronales que liberan dopanima y generan bienestar en el organismo, asegura.

Los mencionados circuitos neuronales, prosigue, se activan según determinados tipos de comida. Así, la ingesta de carbohidratos produce, en general, mayor placer en comparación, por ejemplo, con la de grasas.

Pese a que la explicación del fenómeno no está aun del todo clara, este experto explica que «los receptores para el gusto son distintos» en los seres humanos. Sin olvidar «la propia habituación o inducción», señala.

Investigaciones recientes demuestran que la persona toma, cada día, 220 decisiones alimentarias, de las que solamente 19 se toman de manera consciente.

Cambios conductuales

Diéguez considera «complicado» controlar el hambre hedonista, pues no existe un fármaco en la actualidad que pueda regularlo. La única vía, dice, es «inducir cambios conductuales» en la persona.

A este respecto, se ha pronunciado el director general de ‘Entulínea’ de Weight Watchers, Jordi Pous, quien resalta la «paradoja» de atravesar una situación de sobrepeso «tan mala» en España, a la par de tener «muchas más dietas» para adelagazar.

No obstante, a su juicio, «la única manera de controla el hambre hedonista es a través de metogologías conductuales que nos lleven a actuar de manera saludable y a controlar el entorno».

Buenos habitos

En este sentido, Pous explica que la dieta de ‘Entulínea’ para inducir cambios conductuales en la persona a la hora de comer consiste en un seguimiento en el que se anota la alimentación que sigue el individuo.

Además de pautas sobre compra de alimentos. En sus palabras, se trata de que con «conceptos fáciles», la persona pueda «gestionar mejor» su entorno. Entre sus consejos se encuentran tomar fruta y verdura en cada comida; llevar un aperitivo saludable en el bolso y un podómetro para contar todos los pasos que se dan; y desayunar todos los días.

Asimismo, planificar la comida del mediodía con antelación y los ingredientes de la próxima comida, y sentarse a la mesa para todas las comidas. También comer sin ningún tipo de distracción; moverse, al menos, cinco minutos cada hora y decidir las actividades físicas del día siguiente.

Este experto señala que, de esta manera, la persona puede conseguir «pequeños cambios» que, finalmente, se convierten en rutina. Se trata, dice, de perder kilos a corto plazo y mantener y no recuperar el peso a largo.

Por último, Diéguez destaca el «mal paso» que ha dado la especie humana durante su evolución, al derivar en el ‘homo obesus’, un fenómeno relacionado con «el aumento llamativo de la mortalidad por problemas cardiovasculares». Se trata, a su juicio, de «un problema que abarca a todo el mundo» y que, en estos momentos, afecta en España al mismo nivel que en Estados Unidos.

«Cualquier bajada de peso es beneficiosa para la salud», afirma este experto, quien asegura que «bajar cinco centímentros de cintura disminuye en gran medida el riesgo de diabetes y eventos cardiovasculares».

Una mujer con obesidad muere después de que tres compañías le negaran volar

El comercio
Una mujer de 56 años falleció el pasado mes de octubre después de que tres aerolíneas distintas le denegaran un asiento en uno de sus aviones por estar demasiado gorda. Vilma Soltesz, originaria de Hungría y residente en Nueva York, se encontraba en su tierra natal donde había pasado un mes de vacaciones con su marido y acudió hasta a tres compañías para intentar volar hasta la ciudad estadounidense. Sin embargo, le negaron dicha posibilidad por pesar 190 kilos y tuvo que regresar a su casa húngara, en la que murió por no tener acceso a sus tratamientos contra la diabetes, la insuficiencia renal y la obesidad mórbida que sufría.

Su viudo alega ahora que las aerolíneas incurrieron en diversas faltas, entre ellas a las leyes que protegen a las personas discapacitadas porque, además, su esposa iba en silla de ruedas debido a que le faltaba una pierna.
Para ir a Hungría, la pareja había tomado dos aviones, uno de la compañía Delta y otro de KLM, en los que pagaron tres pasajes, dos para ella y uno para él. Al regreso, efectuaron la misma compra, tal y como hacían es este viaje cada año.
Sin embargo, el día de la vuelta, KLM no puedo acomodar a la mujer porque no disponía de extensores para el cinturón de seguridad y le prohibieron volar. Por ello, acudieron a Delta, empresa que alegó que la silla de ruedas de la mujer no era resistente y que no cabía en el ascensor. Finalmente, fueron a Lufthansa y, según informa el The New York Post, «la tripulación, con ayuda de los bomberos, no fue capaz de mover a la mujer de la silla de ruedas a los tres asientos que se le habían asignado. Por lo que después de 30 minutos intentándolo, el capitán ordenó que la sacaran del avión».

Éste fue el último intento del matrimonio antes de decidir regresar a su vivienda de Hungría, en dode Vilma murió porque «estaba muy enferma y no confiaba en que los hospitales de la Hungría excomunista pudiesen atender sus necesidades», explicó el abogado de su marido, que ahora planea una demanda multimillonaria contra las compañías aéreas.

El ejercicio y la alimentación ayuda a prevenir la obesidad y la diabetes en adolescentes

LA INSULINA Y LA LEPTINA, MÁS CONTROLADAS 

Europa Press
Una investigación internacional en la que han participado investigadores de las universidades de Zaragoza, Granada y la Politécnica de Madrid sugiere que la actividad física y unos hábitos alimenticios más saludables pueden ayudar a prevenir la obesidad y la diabetes, ya que permiten tener los niveles de insulina y leptina más controlados.

   La obesidad y las enfermedades asociadas a ella, como la diabetes, son un problema entre la población joven, de ahí que el proyecto europeo HELENA se haya centrado en estudiar hábitos de vida saludable que ayuden a paliar este problema.

Los investigadores han constatado que los adolescentes con mayores niveles de fuerza muscular y de actividad física tienen menores niveles de la hormona insulina y de resistencia a la misma, que son aspectos fundamentales para controlar la glucosa y prevenir la diabetes, según ha explicado al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) David Jiménez Pavón, de la Universidad de Zaragoza y antiguo miembro de la Universidad Politécnica de Madrid con la que colabora en estos trabajos.

Además, cuando los adolescentes practican más actividad física o tienen mejor estado de forma poseen niveles más controlados de otra hormona, la leptina, relacionada con el gasto energético y el control del apetito.

De las investigaciones también se concluye que no solo es importante el ejercicio, sino que los hábitos de alimentación pueden influir en los niveles de insulina, que aumenta en el caso de una mala elección de alimentos.

Estos resultados son de especial relevancia para adolescentes que en edad de crecimiento y asimilación de hábitos están aún en situación de modificar un estilo de vida no saludable por otro más activo cuyas consecuencias repercutirán en el resto de sus vidas.

De boxeador a obeso mórbido

Es la historia del púgil bonaerense Angel Martínez, quien llegó a pesar 300 kilos y sufrir serias complicaciones. Había salido de su casa gracias a la ayuda de Defensa Civil. Sin embargo, hoy recibe atención médica y, con mucho esfuerzo, se recupera en el marco de un programa provincial

El Día, diario de Argentina

El ex boxeador bonaerense Angel Jorge Martínez, hospitalizado hace 50 días con serias complicaciones de salud, tras llegar a pesar 300 kilos y ser auxiliado por personal de Defensa Civil, se recupera favorablemente en el hospital Bocalandro de Tres de Febrero ,donde recibe un tratamiento en el marco del programa provincial Alimentación Saludable.

Está en el hospital Bocalandro, uno de los 4 de la Provincia en los que ya se operaron más de 80 obesos en 6 meses, como parte del nuevo Programa de Alimentación Saludable. Los pacientes requieren una ardua preparación psicológica, actividad física y dieta estricta.

Angel José Martínez estaba tan mal que tuvo que ir Defensa Civil a sacarlo de su casa para trasladarlo hasta el hospital. Pesaba 300 kilos. Siete personas ingresaron a su habitación, donde estaba postrado, le ayudaron a sentarse en una silla de ruedas adaptada a sus dimensiones y lo subieron a la ambulancia.

Hoy, a un mes y 20 días desde su ingreso al hospital provincial Bocalandro de Tres de Febrero, Ángel, de 55 años, bajó más de 20 kilos y se prepara para una cirugía bariátrica “con la misma disciplina que tenía a los 19, cuando hacía boxeo amateur en la Federación Argentina de Box”. Por aquel entonces, rememora, “pesaba 78 kilos de ‘puro músculo’ y como mido 1,78 tenía un cuerpo perfecto”.

Tanto es así “que me sumaron al staff de modelos de Ante Garmaz”, cuenta Ángel sentado en la cama de la habitación del hospital y, enseguida, muestra las fotos que lo documentan para no dar lugar a los incrédulos.

Martínez es uno de los pacientes del nuevo *Programa de Alimentación Saludable* del ministerio de Salud de la Provincia que incluye, como parte del tratamiento, las cirugías bariátricas gratuitas.

Desde abril hasta ahora ya se hicieron 82 operaciones de este tipo en los hospitales Bocalandro de Tres de Febrero, El Cruce de Florencio Varela, San Martín y Gutiérrez de La Plata y otros 115 obesos mórbidos están en tratamiento y podrían ser candidatos a operaciones de este tipo, que achican la capacidad del estómago.

“Ante todo hay que tener en claro que estas operaciones son una herramienta más del tratamiento pero no constituyen soluciones mágicas”, advirtió el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia, quien promovió e hizo posible el traslado de Angel al hospital Bocalandro. Por eso, agregó, “en cada hospital donde se hacen estas operaciones el paciente es tratado por nutricionistas, psicólogos, fisioterapeutas, kinesiólogos y clínicos antes de entrar al quirófano”.

Adicto a la comida

“Si había pizza me comía cinco yo solo”, recuerda Ángel de sus épocas como cocinero en el club Primera Junta, de Capital Federal. Ya corría la década de 1980 y los tiempos de modelo, boxeador, vendedor y buscavidas tras quedar desocupado habían quedado atrás.

“La debacle empezó cuando entré a trabajar como cocinero en el club, a los 29 años”, cuenta. Para ese entonces ya estaba casado con Marisa, su actual mujer, y tenían dos hijas pequeñas. Dejó de hacer las 4 comidas diarias y las reemplazó por una suerte de banquete permanente: “Simplemente comía y tomaba gaseosa todo el día, desde que me levantaba hasta la madrugada, cuando salía del club”. Ocho meses más tarde ya no le entraban los pantalones.

Hace dos años todo empeoró, la compulsión a comer hizo que su peso trepe a 300 kilos, lo que le impidió moverse. Se instaló en la cama, cortó su vida social y cayó en una profunda depresión. Llegó un punto en que no podía ni levantarse para ir al baño y al moverse sentía que iba a morir asfixiado.

“Un día que estaba solo me caí de la cama, no pude levantarme y ahí dije ‘yo estoy reloco’, me sentí tan impotente, tan dependiente de los demás, tan destruido que quise morirme”, asegura. Desde ese momento se puso a dieta y algo logró, pero nada sustancial.

Desde hace un mes y medio, cuando Defensa Civil lo rescató, ingresó al Bocalandro sin poder caminar, con diabetes, hipertensión, úlceras en las piernas y pies. “Por la misma obesidad sufría de una inflamación de los testículos: parecían una pelota de fútbol cinco: el dolor era indecible”, enfatizó Ángel.

Tras haber bajado más de 20 kilos hoy dice que está comprometido con el tratamiento, que le volvió la disciplina de su juventud y que cuando el proceso termine “va a ser como nacer otra vez”.

Alberto Ferreres, el cirujano que estará a cargo de la cirugía bariátrica de Ángel, dijo que aún tiene que bajar varios kilos más para intervenirlo y que la operación se hará en dos etapas.

“Primero le colocaremos un balón gástrico que es un método reversible para que baje más de peso y recién en una segunda etapa evaluaremos la posibilidad de un by pass que, de todos modos, requiere de mucha disciplina en el postoperatorio”, dijo Ferreres.

Por eso la preparación psicológica de estos pacientes compulsivos es clave. En el hospital una psicóloga tiene dos encuentros semanales con Ángel y es monitoreado por médicos, kinesiólogos que le indican actividad física, y nutricionistas.

Come raciones de 1.800 calorías diarias que, por ejemplo, contienen a modo de almuerzo una hamburguesa, zanahoria hervida, caldo y dos gelatinas. Ángel no se queja y asegura que está motivado “para dar la pelea más difícil de su vida”.

La diabetes durante el embarazo

El Occidental / Por  Jorge Alberto Pérez Gómez, especialista en Nutrición Clínica y Diabetología

Los casos de diabetes Tipo 1 y Tipo 2, se han incrementado de manera importante en los últimos años y en el caso de las embarazadas (Diabetes Gestacional), no es la excepción, algunas de ellas ya presentaban la enfermedad antes de embarazarse, en algún grado y no lo sabían, ya que en muchas de las ocasiones la enfermedad suele ser asintomática, de ahí la importancia de llevar un control Médico-Nutricional muy estrecho, antes y durante el embarazo, ya que son muchos los factores de riesgo que se han relacionado en la aparición de la enfermedad, más aún en los casos de las mujeres que previo a su embarazo ya estaban diagnosticadas con diabetes.

ALGUNOS FACTORES DE RIESGO:

Obesidad, diabetes previa, Mujeres después de los 35 años, afro americanas y latinas, diabetes gestacional previa, abortos de repetición, uso de algunos fármacos, sedentarismo, dislipidemias (colesterol y/o triglicéridos elevados).

¿Cuál es la diferencia entre la Diabetes Tipo 1, Tipo 2 y diabetes gestacional?

Aunque son muchas las diferencias entre una y otra de los tipos de diabetes, entre ellas destacan la edad de aparición, el tratamiento y las complicaciones agudas y crónicas

La diabetes Tipo 1 anteriormente llamada diabetes juvenil o diabetes insulino dependiente y a la diabetes Tipo 2 anteriormente llamada diabetes del adulto, sin embargo una de las razones de valor importante que se consideraron para cambiar la nomenclatura, fue que en las últimas dos décadas, hemos visto pacientes muy jóvenes comportándose con datos de diabetes del adulto y viceversa. En el caso de la diabetes gestacional, ha ocupado un apartado especial, ya que la aparición de la enfermedad en algunos casos obedece a cambios fisiológicos de competencia hormonal y que al término del embarazo se ha de suponer la desaparición de la enfermedad, sin embargo como les comenté anteriormente, algunas mujeres embarazadas con un pobre control Médico-Nutricional inadecuado, pueden permanecer con diabetes de por vida. En la primera mitad de la gravidez la tendencia a la hiperglucemia materna es compensada por un cierto aumento en la sensibilidad a la insulina del organismo, llevando a la acumulación de grasa. A partir de las 20 semanas, con niveles hormonales cada vez más altos, principalmente de la hormona lactógena de la placenta, estrógeno y progesterona, el organismo materno pasa a un estado de resistencia a la insulina relativa, lo que contribuye para el desarrollo de la diabetes, durante la gestación.

Otro dato verdaderamente alarmante es que anteriormente las mujeres que desarrollaban Diabetes Gestacional, la presentaban en la semana 24 de gestación y en los últimos 10 años la presentación se la enfermedad se ha presentado desde las primeras semanas del embarazo.

Una mujer que cursa con diabetes gestacional durante su embarazo, éste es considerado como un embarazo de alto riesgo donde se pone en peligro la vida de la madre, del feto o de ambos. Ahora bien, sepa usted que no es pequeña la cantidad de problemas que contribuyen con la mortalidad prenatal en gestaciones diabéticas, dentro de los cuales podemos citar macrosomía (bebés grandes y con peso mayor a 4 kilogramos), tocotraumatismos, hipoglucemia, hipocalcemia , ictericia, disturbios respiratorios, malformaciones congénitas, policitemia con hiperviscosidad sanguínea, hipertrofia cardíaca, hipomagnesemia, natimortalidad, crecimiento intrauterino retardado, entre otros.

A largo plazo, los hijos resultantes de gestaciones complicadas por la diabetes pueden sufrir de obesidad, diabetes, déficits neurológicos.

Pruebas diagnósticas para la diabetes durante el embarazo

Aunque ha surgido mucha controversia por parte de algunos autores, respecto a en que momento se debe realizar una prueba diagnóstica se deben considerar en primer lugar si existen factores de riesgo como anteriormente se señalaron y aquellas mujeres que reúnan más de un factor de riesgo deberían ser sometidas a pruebas en el primer trimestre, y en caso de que las pruebas no se mostrasen alteradas, serían repetidas entre la 24 y 28 semana de gestación.

El método diagnóstico a ser utilizado inicialmente es la glucosa postprandial, es decir la medición de la glucosa dos horas después de la ingesta de alimentos, otro de ellos y que en lo personal resulta ser más exacto por su especificidad es la curva de tolerancia oral a la glucosa simplificada (fotg-s), con administración de 50 gramos de dextrosa diluída en solución para ser ingerida vía oral, independientemente de la última comida, con el análisis de la glucemia en una hora y la prueba es considerada positiva en caso de que la glucemia sea mayor o igual a 130 mg/dl.

Las embarazadas que hubieren realizado el test después de 24 semanas, con resultado negativo, no serán investigadas más; con test positivo serán sometidas al test de tolerancia oral a la glucosa, o curva de glucemia, en la cual 100 gramos de dextrosol serán administrados por vía oral, en ayuno, siendo recogidas cuatro muestras de sangre para evaluar la glucemia, en los siguientes momentos y debemos considerar los siguientes parámetros:

Ayuno – alterado si fuese mayor o igual a 105 mg/dl.

1 hora – alterado si fuese mayor o igual a 190 mg/dl.

2 hora – alterado si fuese mayor o igual a 165 mg/dl.

3 hora – alterado si fuese mayor o igual a 145 mg/dl.

La paciente entonces será considerada con diabetes gestacional si al menos dos de esos valores estuviesen alterados.

Con sólo un valor alterado se clasifica como anormalidad de tolerancia a la glucosa, pudiendo ser previa o no a la gestación.

RECOMENDACIONES:

Si usted planea embarazarse, y más aún si reúne algún (os) factores de riesgo para el desarrollo de diabetes gestacional, es recomendable que se realice exámenes previos al embarazo para preparar a su organismo y que se encuentre en las condiciones más óptimas para llevar una gestación armónica.

SI YA SE ENCUENTRA EMBARAZADA

Realice ejercicio cuando menos cuatro veces por semana siempre y cuando su médico lo autorice y le determinen el tipo, frecuencia e intensidad del mismo.

Evite alimentos ricos en Hidratos de carbono simples como azúcares, harinas refinadas, miel, tamales, atoles y champurrados, refrescos, galletas y frituras.

Evite el consumo de sal, ya que ésta provoca retención de líquidos y conducir a elevación de la presión arterial.

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad alerta del riesgo de tapas y cañas

Recuerdan que en verano se produce un consumo excesivo de la denominada «comida chatarra»

EFE / Heraldo de Aragón

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha advertido este miércoles del peligro que las famosas tapas y cañas pueden tener en verano para el organismo y ofrece una serie de recomendaciones para disfrutar de esta tradición sin que el cuerpo se resienta.

Así, recuerda que en verano se produce un consumo excesivo de la denominada «comida chatarra», caracterizada por su escaso valor nutricional, alto valor calórico y difícil digestión, por lo que propicia males como obesidad, la diabetes o el colesterol.

En una nota de prensa, el nutricionista del IMEO y portavoz de la entidad, Rubén Bravo, explica que en verano comemos menos, pero mal, debido a la ingesta de fritos, dulces, salsas que, además, generan digestiones pesadas y se interrumpen los hábitos alimenticios sanos.

Para evitar que eso ocurra, aconseja buscar un equilibrio entre la alimentación y la actividad física, y enfatiza que «no se trata ni mucho menos de estar a dieta en vacaciones».

Para ello, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad ha elaborado una lista de consejos encaminados a proteger la salud de las personas en verano, con el fin de mantener la masa muscular y los niveles de grasa.

Así, recomienda aumentar la actividad física, ingerir dos litros y medio de agua al día y planificar la comida entre horas, combinando fruta y alimentos bajos en grasa que están entre las primeras de la lista.

El IMEO también aconseja dar prioridad a los alimentos ricos en proteínas como el marisco y el pescado, haciendo alusión al refrán «desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo».

También insta a los amantes de la cerveza a alternar su consumo con opciones light o cero y con otros refrescos, y por último, a los apasionados de los helados les invita a realizarlos de forma casera con yogures sin grasa, fruta y bebidas refrescantes bajas en calorías. 

Dormir poco aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 y de obesidad

Investigadores del Brigham and Women’s Hospital de Boston, en Estados Unidos, aseguran que dormir poco o a deshoras –modificando el reloj biológico interno– hace que el organismo tenga dificultades para controlar los niveles de azúcar en sangre, aumentando el riesgo de padecer diabetes tipo 2 u obesidad

EP / La Razon

Estudios previos, tanto en laboratorio como epidemiológicos, ya habían demostrado este riesgo que ahora, por primera vez, se ha analizado mediante el seguimiento controlado de un grupo de 21 individuos a los que se les alteraron los patrones de sueño, simulando el efecto que causa el trabajo nocturno o el ‘jet-lag’, para ver cómo responde el organismo.

De este modo, y según han explicado los autores del estudio que ha publicado la revista ‘Science Translational Medicine’, observaron que los cambios en los patrones normales de sueño son capaces de interrumpir los procesos metabólicos del organismo.

Además, se observó que algunos de los participantes desarrollaron síntomas de diabetes a las pocas semanas, han afirmado a la BBC los investigadores.

Los 21 participantes eran individuos sanos y fueron internados en un laboratorio durante seis semanas, tiempo en que se llevó a cabo un registro sobre sus horas de sueño y se controlaron otros factores como sus actividades y la dieta.

Al inicio del estudio, todos ellos presentaban un sueño óptimo, de aproximadamente 10 horas cada noche. No obstante, acto seguido pasaron a dormir durante tres semanas una media de 5,6 horas diarias, tanto por el día como por la noche, simulando los horarios de quienes tienen un
trabajo con turnos rotatorios.

Durante este tiempo vivieron en un ambiente poco iluminado para evitar que la luz normal «reiniciara» su reloj biológico y, en este periodo, los participantes intentaban dormir a una hora no acorde a su ciclo circadiano interno, el llamado reloj biológico, que regula los patrones de sueño y vigilia y muchos otros procesos del organismo.

Los científicos observaron que esta restricción prolongada del sueño y la interrupción simultánea del ritmo circadiano redujo la tasa metabólica de los participantes.

Además, durante este período, también se vio que las concentraciones de glucosa en la sangre de los participantes «se incrementaban significiativamente» después de las comidas y durante los periodos de ayuno durante el día, debido a una pobre producción de insulina en el páncreas.

De hecho, tres de los participantes mostraron niveles de azúcar tan altos después de las comidas que fueron clasificados como «prediabéticos».

Además, y como han explicado los científicos, la reducción en la tasa metabólica –la velocidad con la que las células utilizan la energía disponible– puede traducirse en un aumento de más de 4,5 kilos al año si no se cambian los patrones de dieta y actividad.

«Estos resultados apoyan los hallazgos de otros estudios que muestran que en personas con una condición prediabética el trabajo por turnos, que los hace permanecer despiertos en la noche, hace que aumente su riesgo de progresar hacia una diabetes, en comparación con quienes trabajan de día», ha explicado el doctor Orfeu Buxton, que dirigió el estudio.

Los expertos han destacado sin embargo que, aunque este estudio fue llevado a cabo en condiciones controladas, se ha utilizado una muestra pequeña, por lo que será necesario realizar investigaciones más amplias para confirmar los resultados.