La obesidad, un mal emergente en China

Un 11,9% de los adultos chinos sufre obesidad y un 30,1% sobrepeso

La Razón, por Adrià Catalayud, Pekin
image_content_3350215_20150711184526China, un país que hasta hace pocas décadas tenía problemas para alimentar a gran parte de su población, observa con preocupación cómo el sobrepeso y la obesidad se han convertido en males emergentes que cada vez inquietan más a las autoridades.
Y es que los chinos cada vez pesan más, concretamente una media 3,5 kilos más que hace una década los hombres y 2,9 kilos más las mujeres, según un estudio de la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar, que compara datos de 2012, los últimos disponibles, con los de 2002.
«Las tasas de sobrepeso y obesidad están creciendo a un ritmo preocupante en China», afirma a Efe el representante en el país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Bernhard Schwartländer.
Un 11,9 % de los adultos chinos sufre de obesidad (frente al 7,1 por ciento de 2002) y un 30,1 % sobrepeso (ante el 22,8 % de hace una década), de acuerdo el informe de la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar.
«Como en otros países, el aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad de China son el resultado de cambios en el estilo de vida: por una parte, las dietas ahora tienen más grasas y azúcares y, por otra, la gente no hace suficiente actividad física», apunta Schwartländer.
«En el campo a lo mejor la vida no ha cambiado tanto y la gente lleva una vida más normal, pero los jóvenes de las ciudades no comen con regularidad, a veces no desayunan y toman demasiada comida por la noche», corrobora a Efe Guo, médica de un hospital de Pekín que prefiere identificarse sólo por su apellido.
Guo subraya también los efectos negativos de la implantación de las cadenas de comida rápida, cada vez más habituales en las urbes chinas y muy populares entre los más jóvenes.
El responsable de la OMS indica, por su parte, que la vida se ha vuelto más sedentaria por la naturaleza de muchos empleos y porque en las ciudades se dedica mucho tiempo a ir y volver del trabajo y no siempre andando o en bici, lo que hace que se practique menos ejercicio.
«La prevalencia del sobrepeso y la obesidad en China ya supone grandes riesgos para la salud del país, ya que son los principales factores de riesgo de enfermedades no contagiosas como las cardíacas, la diabetes o algunos tipos de cáncer», advierte Schwartländer.
Y la doctora Guo abunda: «Hay muchas enfermedades relacionadas, como la hipertensión, el colesterol y problemas en los huesos y las articulaciones debido a la mayor presión que ejerce el sobrepeso».
En todo caso, las tasas de China son aún inferiores a los promedios mundiales (un 13 % en lo referente a la obesidad y un 39 % en el sobrepeso, conforme a las estadísticas de la OMS), aunque lo que más preocupa a los expertos es su rápido crecimiento, sobre todo en los niños.
El estudio de la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar muestra que la tasa de obesidad infantil se ha triplicado en una década y alcanza el 6,4 %, mientras que el sobrepeso se ha duplicado hasta el 9,6 %.
«De mantenerse las tendencias actuales, China alcanzará la media mundial en breve, a no ser que haya acciones fuertes para cambiar los cambios del estilo de vida dañinos y se revierta esta tendencia», augura Schwartländer.
Un funcionario de la Comisión Municipal de Salud y Planificación Familiar de Pekín que prefiere ocultar su nombre dice a Efe que el Gobierno chino debería dar prioridad a los problemas sanitarios sobre los económicos: «La salud es lo primero y sin una buena salud no se puede llegar a tener una sociedad modestamente próspera».
«Todas las enfermedades causadas por el estilo de vida se pueden prevenir y la obesidad mejoraría si se cuidara la dieta y se hiciera más deporte», recomienda este funcionario, quien sugiere mejorar la divulgación de estos problemas porque las campañas actuales «no son suficientemente efectivas».
«La regulación también puede funcionar en algunos casos, como con la tasación de los productos no saludables y las restricciones a su promoción, especialmente para los niños», añade Schwartländer.
«Pero -recalca el representante de la OMS en China- es importante resaltar que los gobiernos no pueden hacerlo solos, las empresas, y en particular las de la industria alimentaria, la sociedad y los individuos también tienen su papel».

La obesidad y la ingesta energética aumentan al mismo tiempo en los países ricos

Entre 1980 y 2013, la proporción de adultos a nivel mundial con sobrepeso ha pasado del 28,8 al 36,9% en los hombres y del 29,8 al 38% en las mujeres

ABC, Europa Press
obesity--644x362La obesidad está aumentando en muchos países al mismo paso que se incrementa el suministro de energía de los alimentos, según un estudio publicado en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estudio, realizado por expertos con base en Nueva Zelanda y EE.UU., analizó los aumentos en el suministro de energía de los alimentos y la obesidad en 69 países (24 de altos ingresos, 27 de ingresos medios y 18 de bajos ingresos), reveló que tanto el peso del cuerpo de peso como el suministro de energía de los alimentos han aumentado en 56 (81 por ciento) de ellos entre 1971 y 2010.

En 45 países (65%), el incremento de calorías disponibles era suficiente o más que suficiente para explicar el aumento concurrente en el peso corporal. Sabemos que hay otros factores que han cambiado a lo largo de estas décadas, como el aumento de la urbanización, la dependencia del automóvil y las ocupaciones sedentarias, que también contribuyen a la epidemia mundial de obesida», dice Stefanie Vandevijvere, de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda.

«Sin embargo, nuestro estudio muestra que el exceso de calorías disponibles es un factor probable de consumo excesivo de esas calorías y puede explicar fácilmente el aumento de peso que se ve en la mayoría de los países», argumenta esta experta.

Más calorías por personas

Los aumentos medios en el suministro de energía alimentaria variaban según el país y algunos de estos niveles eran sorprendentemente altos. Por ejemplo, en Canadá, el suministro de energía alimentaria se incrementó en 559 calorías por persona por día entre 1971 y 2008, en Estados Unidos y Fiji, 768 y 550 calorías, respectivamente, en un periodo de tiempo similar.

Estos aumentos fueron muy superiores a lo que se requería para explicar el incremento de peso experimentado por cada país, lo que sugiere que los desperdicios de alimentos también se han elevado sustancialmente. «Gran parte del aumento de las calorías disponibles durante décadas ha venido de alimentos ultraprocesados, que son muy apetecibles, relativamente baratos y ampliamente publicitados, por lo que el consumo excesivo de calorías es muy fácil», afirma Vandevijvere.

El estudio es importante porque proporciona más evidencia de que los gobiernos deben implementar políticas para el suministro de alimentos más saludables y, a su vez, reducir la obesidad, que es un factor de riesgo para muchos problemas de salud, como la diabetes, enfermedades del corazón, derrames cerebrales y algunos tipos de cáncer.

Entre 1980 y 2013, la proporción de adultos a nivel mundial con sobrepeso -es decir, aquellos con un IMC de 25 kg/m2 o más- pasó del 28,8 al 36,9% en los hombres y del 29,8 al 38% en las mujeres. Una persona con un IMC de 30 o más se considera obesa.

 

Las bebidas azucaradas son la principal causa de la obesidad entre los hispanos

· Constituyen la principal fuente de calorías que no aportan valor nutricional.
· La OMS anunció nuevas directrices sobre el consumo de aúcares libres.
· Los menores hispanos son uno de los principales objetivos en la publicidad.

EFE, 20minutos
El alto consumo de bebidas azucaradas es una de las principales causas que propician altos índices de obesidad en Estados Unidos, y uno de los grupos que más la consumen, y al que se dirige la publicidad de estas corporaciones, son los hispanos.
azucar EP«Las bebidas azucaradas son la mayor fuente de ingesta de azúcar en los niños estadounidenses, y como sabemos esto está asociado a la obesidad», indicó Sohyun Park, epidemióloga de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) especializada en el tema. Las bebidas azucaradas constituyen la principal fuente de calorías que no aportan valor nutricional o «vacías» en la dieta de los niños y jóvenes en Estados Unidos y en muchos casos son un factor determinante en el desarrollo de obesidad, diabetes, entre otras. El problema ha hecho que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciase esta semana nuevas directrices sobre el consumo de azúcares libres o agregadas, para que no superen el 10 por ciento. Las nuevas recomendaciones representarían unos 50 gramos de azúcares para los adultos, y 37 gramos para los niños y las bebidas gaseosas regulares y jugos tienen en promedio entre 24 a 29 gramos de azúcar por cada 8 onzas. De acuerdo con la experta, los hispanos son una de las minorías más propensas a consumir este tipo de bebidas en mayor proporción y a padecer de los efectos negativos que estas conllevan. «El consumo de bebidas azucaradas es alto en los jóvenes, pero es aún más alto en la población hispana», indicó Park. Más publicidad dirigida al público latino La epidemióloga citó entre las causas que inciden en esta disparidad, el hecho de que los menores hispanos son uno de los principales «blancos» en la publicidad de las compañías fabricantes de refrescos. «La industria dirige fuertemente su publicidad hacia los jóvenes latinos y cuando ellos miran estos anuncios en la televisión o en su computadora, quieren tomar estos refrescos. Sería bueno que estas compañías limitaran esta publicidad», dijo Park.
De acuerdo con el estudio «Sugary Drink Facts 2014» de Yale Rudd Center for Food Policy & Obesity, los niños hispanos son uno de los principales blancos de la publicidad de las compañías de refrescos, que en el 2013 gastaron 866 millones de dólares para promocionar bebidas poco saludables. El reporte, financiado por la Fundación Robert Wood Johnson, encontró que la industria de las bebidas azucaradas y energéticas aumentó un 44 por ciento sus gastos de publicidad televisiva en español en 2013 en comparación con 2010. También en 2013, los jóvenes hispanos tuvieron un 93 por ciento más de probabilidades que los jóvenes blancos de visitar los sitios de internet de estas compañías de bebidas, lo que responde a una amplia presencia de estas empresas en las redes sociales. La experta citó además razones culturales, como el hecho de que las personas que provienen de países en los que el agua del grifo no siempre es potable tienden a tomar más bebidas embotelladas.

«Hay estudios que demuestran que las personas que no creen que el agua del grifo donde viven es potable, son más propensas a consumir bebidas azucaradas y los latinos son quienes expresan más desconfianza en este sentido», aseveró la epidemióloga. De acuerdo con datos de los CDC, en 2010 se consumieron 31.5 galones de gaseosas por persona en México, cifra que superó a la cantidad ingerida en Estados Unidos. Park señaló que pese a que en Estados Unidos el agua es potable en la mayoría de los lugares, muchos no logran «romper» con estas prácticas culturales. «Es necesario que las escuelas y los lugares públicos sigan trabajando por ofrecer opciones saludables y limitar las bebidas con alto contenido de azúcar», aseveró la epidemióloga de los CDC.

El enorme coste de la obesidad

El País, por Fernando Gualdoni
obesidad en el mundo, foto El PaísEl reciente fallo del Tribunal Europeo de Justicia en el que reconoce que la obesidad “puede constituir una discapacidad” laboral ha vuelto a poner en primer plano uno de los mayores problemas de salud de los países desarrollados y emergentes con graves implicaciones sobre el futuro de la actividad económica. El reconocimiento del exceso de peso como “discapacidad” obligaría a las empresas, por ejemplo, a proveer de espacios de trabajo más amplios a estos empleados, asignarles tareas más livianas, o habilitar zonas de aparcamiento apropiadas. Y, si se tiene en cuenta que en torno al 20% de los hombres y un 23% de las mujeres europeas son obesos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cuestión del sobrepeso asoma como un factor de fricción en las relaciones laborales a medio plazo.
Por primera vez en la historia de la humanidad, hay más personas con exceso de peso que desnutridas. Unas 2.100 millones de personas en el mundo sufren de sobrepeso, entre los que se incluyen 670 millones que padecen obesidad. Si la cifra total ya representa en torno al 30% de la población mundial, un informe de la consultora McKinsey augura que el número se elevará a la mitad de los habitantes del planeta en 2030. “La obesidad está en ascenso en los países desarrollados y, ahora, está también presente en las economías emergentes”, sostienen los expertos de la consultora, que afirman que el problema no sólo se agudiza rápidamente, sino que será cada vez más difícil de revertir. “Solo un plan que ataque en varios frentes, desde el tamaño de las porciones de los alimentos, pasando por el control sobre la comida rápida, hasta el estímulo del ejercicio físico y la educación alimentaria, entre otras cuestiones, podrá empezar a frenar la crisis”, dicen en McKinsey.

En España, según datos de Naciones Unidas, un cuarto de los adultos padece problemas de sobrepeso y obesidad. Si se mide sólo entre la población económicamente activa, el porcentaje ronda el 50%, según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).

El impacto de la obesidad en la economía mundial se calcula en torno a los 2 billones de dólares, equivalentes al 2,8% del producto interior bruto (PIB) global, según McKinsey. La gravedad del problema está a la altura del tabaquismo, la violencia armada o el terrorismo; y sus consecuencias se expanden a muchas áreas de la economía, desde los costes sanitarios —públicos o privados—, pasando por la caída de la productividad y el aumento del absentismo laboral, hasta un mayor consumo de alimentos y energía.

El coste de la obesidad , El Pais 1
El coste de la obesidad , El Pais 2

En EE UU, por ejemplo, el coste anual de la obesidad en función de la productividad para las empresas asciende a 153.000 millones de dólares, según la consultora Gallup. En Europa, la cifra ronda los 160.000 millones, según un informe de Bank of America-Merrill Lynch. Un estudio realizado hace cuatro años por los expertos de la Clínica Mayo de EE UU calculó que si el tabaquismo aumenta los costes de la atención sanitaria un 20% cada año, la obesidad eleva ese porcentaje al 50%.

El mismo centro médico, así como las universidades estadounidenses de Duke y Cornell, han dedicado recursos a estudiar el impacto del exceso de peso en las empresas del país norteamericano. Los diferentes estudios han calculado que el ausentismo laboral derivados de la obesidad elevan los costes de las empresas en 6.000 millones de dólares anuales mientras que la menor productividad de estos mismo empleados incrementa esa pérdida en otros 30.000 millones. El problema no solo afecta a la empresa; también al trabajador, puesto que las personas obesas tienen menos probabilidad de ser contratadas e incluso cobran menos, sobre todo en el caso de las mujeres.

El problema cuesta en productividad en Europa 160.000 millones de dólares

Aunque en países industrializados como EE UU y Reino Unido, entre los más afectados por la crisis, han florecido las campañas gubernamentales y privadas para estimular hábitos que ayuden a paliar el problema, la mayoría de las empresas aún no son conscientes de la importancia de impulsar programas internos para estimular al menos el cuidado de la alimentación y el ejercicio físico. La mayoría de los expertos coinciden en que las empresas deben subvencionar los programas de adelgazamiento, los medicamentos antiobesidad que puedan necesitar los empleados e invertir en el rediseño del lugar de trabajo (sala de ejercicios, comedor, máquinas expendedoras con productos saludables, etcétera). Amplios planes contra la obesidad tendrían un coste de entre 20 y 30 dólares anuales por persona en países como Japón, Italia, Canadá o Reino Unido, según la OCDE.

La obesidad tiene, además, otras implicaciones. La aerolínea australiana Qantas ha calculado que el peso de los pasajeros adultos se ha incrementado en dos kilos desde 2000, lo que supone un coste extra de un millón de dólares al año en combustible. Samoa Air, por ejemplo, es la primera en cobrar a sus pasajeros según su peso. El fabricante aeronáutico Airbus ya ofrece asientos más anchos para su modelo A320 y varias compañías constructoras de autobuses y trenes estudian hacer lo mismo. En el sector del automóvil han calculado que los pasajeros obesos aumentan el consumo de gasolina en millones de litros anuales, solo en EE UU. Por su parte, la Universidad de Buffalo (Nueva York) ha constatado que las personas sin exceso de peso son un 70% más propensas a usar el cinturón de seguridad que los obesos, lo que reduce la gravedad y coste de los accidentes.

Un cuarto de los españoles tiene esta dolencia; un 30% en todo el mundo

Un reciente estudio de los profesores Núria Mas (IESE) y Joan Costa (London School of Economics), titulado Globesity? The Effects of Globalization on Obesity and Caloric Intake, hace la correlación entre la globalización y la obesidad. “La obesidad es un fenómeno complejo que implica tanto aspectos económicos como sociales”, dice Mas. “Nosotros observamos que las normas sociales y culturales tienen un impacto fundamental sobre la obesidad. Los elementos de la globalización social que más efecto tienen sobre la obesidad son los flujos de información y los contactos personales. Hay evidencias que indican que el grupo de personas con quien comemos o con quién nos relacionamos tiene un impacto sobre como y cuanto ingerimos. De hecho, ya se habla de un “entorno obesogénico” que propicia la obesidad si se siguen sus normas sociales: por ejemplo, el tiempo que se tarda en comer, el tamaño de las porciones, etcétera”, añade.

¿Adónde va el peso que perdemos?

– Existe un desconocimiento generalizado entre los profesionales sobre esta cuestión
– La mayoría de la grasa se expulsa en forma de dióxido de carbono
– En contra de lo que se piensa, no se convierten en músculo o energía

El Mundo, por Clara Marín
Puede parecer una pregunta estúpida, pero, ¿alguna vez se han parado a pensar qué pasa con los kilos que nos quitamos de encima? ¿Simplemente se esfuman? Mucha gente cree que la grasa perdida pasa a convertirse en músculo o incluso en energía, pero lo cierto es que este mito altamente extendido viola la ley de conservación de la materia, según los autores de un estudio publicado en el British Medical Journal.

El peso que perdemos, foto Gonzalo ArroyoAunque pueda parecer obvia, esta es una cuestión sobre la que hay bastante desconocimiento, incluso entre los propios profesionales. En general, los autores vieron que había importantes lagunas sobre el proceso metabólico de pérdida de peso entre los dietistas, entrenadores personales y médicos. «Creemos que es porque hay muchos pasos distintos involucrados en el proceso, y cada uno se estudia en asignaturas completamente distintas», explica a este periódico Ruben Meerman, de la escuela de Biotecnología y Ciencias Biomoleculares de Australia y coator del presente estudio que pretende clarificar un poco el tema.

Para despejar las dudas, Meerman y Andrew J. Brown han publicado este análisis en el que explican cómo los seres humanos pierden grasa. La conclusión a la que han llegado es que los pulmones son el órgano clave en todo el proceso, ya que la mayoría de nuestra masa es expulsada al exterior en forma de dióxodo de carbono.

Según cuentan, para perder 10 kilos de grasa es necesario inhalar 29 kilos de oxígeno, lo que pone en marcha un proceso metabólico mediante el que se producen 28 kilos de dióxido de carbono -que se expulsan por los pulmones- y 11 kilogramos de agua, que se desechan a través de la orina, las heces, el sudor, las lágrimas y otros fluidos corporales.

Por poner un ejemplo concreto: en posición de descanso, una persona que pese 70 kilos y siga una dieta variada expulsa unos 0.74 kilos de CO2 en ocho horas, lo que supone que el cuerpo pierde 203 gramos de carbono durante este tiempo. De alguna forma, esto significaría que perdemos unos 200 gramos «sin hacer nada», aunque esto no es del todo cierto, ya que, tal y como Meerman recuerda, nuestro cuerpo nunca descansa. Incluso cuando estamos dormidos sigue trabajando: genera nuevas células, nos crece el pelo, o simplemente genera calor para mantener la temperatura corporal.

¿Significaría esto que el truco para adelgazar está sencillamente en respirar, algo que, de hecho, hacemos inconscientemente? Desgraciadamente, no. Los autores previenen a la población de intentar perder peso simplemente intentando respirar más, porque esto llevaría a la hiperventilación, lo que puede desembocar en mareos, palpitaciones y pérdidas de consciencia.

El secreto para bajar de talla no es ningún misterio: la clave, como muchos ya saben, está en hacer deporte. Cuando hacemos ejercicio, nuestra tasa metabólica se incrementa, lo que significa que nuestro organismo necesita más oxígeno y, por tanto, produce más dióxido de carbono. Meerman da algunas cifras que pueden ayudar a hacerse una idea de qué ejercicios funcionan mejor para adelgazar: «Caminar eleva tres veces nuestra tasa metabólica en reposo, y si subimos una colina en bicicleta serían 12 veces», explica. «Incluso el sexo puede elevar nuestra tasa metabólica unas 3,5 veces«, añade.

Los investigadores concluyen que el 84% de la grasa es exhalada en forma de dióxido de carbono, lo que convierte a los pulmones en el órgano excretor principal en la pérdida de peso. El importante papel que tiene el CO2 en todo el proceso no debe llevar a nadie a pensar que la fiebre por mantener la línea podría ser la causante del calentamiento global, porque este que consiste en que los átomos de carbono atrapados en organismos fosilizados se desbloquean, mientras que el dióxido de carbono exhalado por el ser humano regresa a la atmósfera sólo unos meses después de estar en los alimentos que han fabricado las plantas.

«Nada de lo que estamos contando es nuevo, pero por alguna razón que desconocemos, parece que nadie se ha puesto a hacer estos cálculos antes», comentan los autores, quienes desearían que a partir de ahora se cambiase la forma en la que se explica el proceso de pérdida de peso en las facultades de Medicina, unificándose en una misma materia.

La concienciación no funciona ¿Cuáles son las mejores armas de un país contra la obesidad?

Los ciudadanos de las sociedades occidentales siguen engordando pese a la ingente investigación y concienciación sobre la obesidad. Un estudio publicado en The Economist concluye que sumando iniciativas se podría conseguir que una quinta parte parte de la población con sobrepeso alcanzara un peso equilibrado en los próximos cinco o diez años.

Expansión, por Marga Castillo Grijota
las armas más efectivas contra la obesidad, foto by Expansion¿Por qué la gente sigue engordando pese a las numerosas campañas de concienciación contra los efectos de la obesidad? ¿Qué capacidad disuasoria tiene los Gobiernos para impedir que las poblaciones sigan ganando peso? Un análisis de McKinsey publicado en The Economist concluye que la concienciación, por sí misma, no funciona, pero combinando campañas y poniendo en práctica lo que ya se sabe, se podría revertir.

El 30% de la población mundial es obesa o tiene sobrepeso, un porcentaje 2,5 veces mayor que el número de adultos y niños en situación de desnutrición. La obesidad está implicada en el 5% de los fallecimientos y su impacto económico alcanza el 2,8% del PIB mundial, casi equivalente al del tabaquismo, las guerras y la violencia y el terrorismo juntos.

Los países ricos destinan entre un 2% y un 7% de su gasto en salud a tratar afecciones asociadas al sobrepeso, porcentaje que se eleva hasta el 20% si se incluye el tratamiento de las enfermedades asociadas como la diabetes. Sin embargo, la solución a la obesidad no es ni mucho menos simple.

En las tres últimas décadas ningún país ha conseguido unas tasas de éxito medianamente aceptables pese a los esfuerzos para concienciar a la población, según un estudio de The Lancet. Es decir, las campañas de concienciación impulsadas por las autoridades sanitarias no se han mostrado capaces de revertir esta tendencia al sobrepeso que invade las sociedades occidentales: seguimos ganando peso, aunque somos conscientes de que «estar gordo no es bueno».

Un estudio publicado por el Instituto de Investigaciones Globales de la consultora McKinsey (MGI, en sus siglas inglesas), del que se hace eco The Economist, explica por qué los programas de concienciación no han conseguido disuadir a sus habitantes de que mejoren su estilo de vida para no seguir ganando kilos de más.

La investigación, titulada Derrotando a la obesidad; un análisis económico básico, ha analizado 74 iniciativas puestas en marcha en 18 condados estadounidenses para ofrecer un punto de vista independiente e intentar abordar una nueva estrategia que consiga detener esta epidemia. «Si continuamos así, a finales de 2030 casi la mitad de la población adulta será obesa o tendrá sobrepeso», advierte la investigación.

Las iniciativas analizadas son diversas: desde aquellas encaminadas a impulsar la elección de alimentos saludables, hasta la disuasión, incluso dificultando el acceso en superficies comerciales a opciones de escasa calidad nutricional.

Así, MGI ha estudiado campañas de diverso ámbito entre las que se incluyen los menús subvencionados por el Gobierno estadounidense en colegios e institutos, las reformas legislativas para mejorar el etiquetado nutricional, así como restricciones publicitarias en comidas y bebidas hipercalóricas o campañas de salud pública centradas en la concienciación a la población general .

Entre todas las iniciativas analizadas, MGI encontró datos susceptibles de ser analizados en 44 iniciativas de 16 áreas. De los resultados se extrae que ninguna de las campañas puede hacer mucho si se pone en marcha de forma aislada.

Sin embargo, la combinación de las 44 iniciativas analizadas podría conseguir que al menos una quinta parte de la población con sobrepeso alcanzara un peso equilibrado en los próximos cinco o diez años. El estudio se centra en comportamientos, más que en analizar la respuesta clínica de nutrientes específicos o el papel que juega la genética. Desde el plato más pequeño hasta las ‘chuches’ fuera de la vista Según este análisis, en función de rentabilidad, lo más efectivo para luchar contra la obesidad es obligar a la industria y la restauración a ofrecer porciones más pequeñas y eliminar los ingredientes hipercalóricos. También se valoran otras iniciativas menos paternalistas, como la de sustituir en los supermercados las estanterías dedicadas a los dulces por opciones más saludables.

Lo que está claro, dicen los investigadores, es que animar a la gente a adelgazar y hacer más ejercicio, sin ningún tipo de ayuda opcional, es totalmente ineficiente. «Es posible que conciencie pero, claramente, no se lleva a la práctica».

¿Hasta qué punto tienen que implicarse los gobiernos para promover la salud? Es un intenso debate, señala The Economist, cuando se esgrime el concepto de la libertad de elección para cuestionar la efectividad de las campañas más efectivas.

El artículo recuerda el caso del alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, cuando en 2012 intentó limitar el tamaño de los refrescos azucarados: se topó con una gran reacción en contra y el intento acabó muriendo en los tribunales.

Pero John Stuart Mill, el filósofo decimonónico adalid del liberalismo, justificó las intervenciones del Estado cuando se podían prevenir daños a la sociedad. Y algunas de las medidas antiobesidad entran en esta categoría. Cuatro premisas: cooperación, límites, alianzas y ensayos El estudio de McKinsey establece cuatro conclusiones cuya aplicación en el ámbito de la salud pública ayudará a que quienes diseñan las políticas tomen decisiones informadas y que los países elijan soluciones sanitarias vitales que sean rentables.

1. Las iniciativas aisladas no funcionan Ninguna por separado tiene un impacto significativo para reducir la obesidad. Para conseguir resultados se necesita un conjunto de iniciativas adaptado a escala y adaptada para cada población determinada.

2. La educación y la llamada a la responsabilidad individual, es decir, la concienciación, es útil, pero no suficiente. La educación sanitaria tiene que ir acompañada de otras campañas encaminadas a promover el consumo responsable: porciones más pequeñas, prohibición de campañas de marketing perniciosas, así como la promoción de la salud y el deporte en las zonas urbanas para facilitar la actividad física.

3. Ningún componente de la sociedad puede luchar contra la obesidad aisladamente Ni gobiernos, ni distribuidores, ni empresas alimentarias, restaurantes, empleados, medios de comunicación, educadores, ni sanitarios. Para que una campaña sea efectiva se necesita la implicación de todos los sectores posibles. «Hay precedentes de que una alianza entre los gobiernos y la industria alimentaria en combinación con líderes comunitarios es capaz de hacer funcionar campañas de salud pública contra la obesidad».

4. Ninguna campaña funcionará sin establecer unas premisas fundamentales Cuantos más actores participen para poner en marcha una iniciativa, en todas las escalas y todos los niveles, basándose en el principio de la cooperación, más efectiva será. Si se priorizan determinadas campañas e investigaciones, se obstaculiza el éxito de la acción constructiva.

Mientras la investigación continúe, la sociedad debería ensayar, dar salida a proyectos piloto basados en la prueba-error en función de la evidencia científica, especialmente cuando los riesgos son bajos.

«La investigación en obesidad es prolífica, aprovechémoslo». Pese que la evidencia sobre la intervención clínica y comportamental para reducir la obesidad es todavía escasa, es prioritario aumentar los recursos para investigar, pero también poner en marcha ensayos y experiencias, concluye McKinsey.

En muchos casos, dar prioridad a una investigación prometedora puede tener un efecto perverso, ya que en el esfuerzo para intentar encontrar una «solución perfecta», se puede estar impidiendo pasar a la acción. «Mejor que esperar a tener pruebas de lo que funciona, hay que experimentar, aprender de los éxitos y también de los errores: sólo así podremos tener más conocimientos para mejorar».

Los europeos, cada vez más longevos pero con más sobrepeso

Un informe llamado ‘Salud en un vistazo’, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo y la Unión Europea, muestra resultados positivos en esperanza de vida y en número de personal sanitario, pero con asignaturas pendientes en cuanto al gasto en salud y la obesidad.

Agencia SINC
Los-europeos-cada-vez-mas-longevos-pero-con-mas-sobrepesoEuropa se ha sometido a un chequeo sobre su estado de salud y los resultados, expuestos en una declaración conjunta por Vitenis Andriukaitis, comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, y Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), son bastante desiguales.

El documento ‘Salud de un vistazo: informe europeo 2014’ expone los datos comparativos sobre los sistemas de salud y de salud que cubren los 28 estados miembros de la Unión Europea (UE) y pone de relieve las principales tendencias de salud: gasto, desigualdades, recursos, calidad y acceso a la atención e impacto de la crisis económica.

Uno de los hallazgos más destacados es que la esperanza de vida es cada vez mayor en la UE, alcanzando 79,2 años de media en 2012 (82,2 años para las mujeres y 76,1 para los hombres), lo que supone un aumento de 5,1 años desde 1990. No obstante, existe una brecha de 8,4 años entre los estados.

En relación al gasto medio de la salud en la UE, este fue del 8,7% del PIB en 2012. Así, el gasto en salud per cápita ha disminuido en promedio un 0,6% anual desde 2009, ajustado por inflación. El texto indica que los países que redujeron el gasto en salud hicieron recortes principalmente a los honorarios pagados a los proveedores de salud, el gasto farmacéutico y el personal sanitario y los salarios.

“El capítulo sobre el gasto en salud es muy relevante, ya que aunque estamos saliendo de la crisis económica, la presión sobre los presupuestos de salud continúa en muchos países europeos”, han manifestado Andriukaitis y Gurría.

Sin embargo, en relación con el personal sanitario en la UE, los expertos han señalado que desde el año 2000 “el número de médicos por habitante ha aumentado en todos los países de la UE a excepción de Francia, donde se ha mantenido estable, y el número de enfermeras que ejercen se ha incrementado en todos menos en dos estados miembros (Lituania y Eslovaquia)”.

Por último, el informe subraya como una de las grandes preocupaciones el sobrepeso y la obesidad, ya que afecta al 53% de los adultos. Esta última, que presenta aún mayores riesgos para la salud que el sobrepeso, aqueja actualmente a uno de cada seis adultos (16,7%) en la UE, lo que supone un incremento desde el 12,5% de hace una década.

La obesidad ha crecido rápidamente en los últimos diez años en países como Francia, Luxemburgo, Dinamarca, Finlandia, Islandia o República Checa. España se sitúa muy cerca de la media europea con un 16,6% de obesidad.

Mejorar las políticas sanitarias

Los representantes de las dos instituciones han explicado que este análisis “es importante para el debate público sobre políticas que mejoren el sistema de salud en toda Europa. Los resultados demuestran que son necesarias estrategias euroepas para promover estilos de vida saludables y mejorar la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento de las enfermedades en los países que se están quedando atrás”.

“Nuestra esperanza es que este informe ayude a estimular nuevas medidas para que los ciudadanos europeos de todos los orígenes socioeconómicos puedan disfrutar de vidas más largas, saludables y activas», han concluido.

Más información:

‘Salud de un vistazo: Europa 2014’ es un informe conjunto de la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que presenta indicadores clave de los sistemas de salud y de salud en 35 países europeos, entre ellos de 28 estados miembros, los países candidatos Montenegro, ex República Yugoslava de Macedonia, Serbia y Turquía, con la excepción de Albania debido a la limitada disponibilidad de datos, y tres países de la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Noruega y Suiza).

Esta tercera edición se basa en las dos ediciones anteriores en 2010 y 2012. La selección de los indicadores se basa principalmente en los Indicadores europeos básicos de salud (ECHI), desarrollado por la Comisión Europea en cooperación con los Estados miembros de la UE. El estudio está financiado por una subvención del Programa de Salud de la UE.

La obesidad puede reducir en 8 años la expectativa de vida

Acorta además en 19 los años de vida sin enfermedades.

EFE, La Voz de Galicia
obesidad y cancerLa obesidad puede reducir en hasta 8 años la expectativa de vida de las personas y en 19 los años de vida sin enfermedades, según concluye un estudio publicado hoy en la revista médica «The Lancet».

Un equipo del Instituto de investigación del centro de salud de la Universidad McGill de Montreal (Canadá), dirigido por el doctor Steven Glover, elaboró un modelo informático de la incidencia de enfermedades según el peso, con datos extraídos del Estudio de nutrición y salud nacional de Estados Unidos.

Los expertos calcularon el riesgo de contraer diabetes y enfermedades cardiovasculares para adultos de diferente peso y después analizaron el efecto del sobrepeso y la obesidad en los años de vida que perdían -y en los años de vida sana perdidos- de adultos estadounidenses de entre 20 y 79 años, comparado con personas de peso normal.

Comprobaron que las personas con sobrepeso (un índice de masa corporal, o IMC, de 25) perdían de 0 a 3 años de expectativa de vida, dependiendo de su edad y género.

Las personas obesas (IMC de 30) perdían entre 1 y 6 años, mientras que las muy obesas (IMC de 35) veían recortada su vida entre 1 y 8 años, comparado con personas con un IMC ajustado a su altura y dimensiones.

Se considera que un IMC por debajo de 18,5 indica desnutrición o algún problema de salud, mientras que uno superior a 25 indica sobrepeso.

Por encima de 30 hay obesidad leve, y por encima de 40 hay obesidad elevada.

«Nuestro modelo informático prueba que la obesidad está asociada con un riesgo más alto de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes que, de promedio, reducirán drásticamente la expectativa de vida de la persona y sus años de vida sana, sin estas enfermedades crónicas», explica Grover.

Según su estudio, el efecto del peso excesivo en la pérdida de años de vida es mayor entre los jóvenes de entre 20 y 29 años, ascendiendo a 19 años de vida menos en los casos de obesidad extrema, y disminuye con la edad.

El exceso de peso no solo reduce la expectativa de vida sino también los años de vida sana, definidos en este estudio como los años sin enfermedades asociadas al peso, como la diabetes de tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, apuntan los expertos.

«La pauta está clara», afirma Glover.

«Cuanto más pesa una persona y cuanto más joven es, mayor es el efecto en su salud, pues tiene más años por delante en los que los mayores riesgos de salud asociados con la obesidad pueden tener un impacto negativo en su vida», declara.

Según este especialista, estos datos son útiles para que las personas obesas y los profesionales de la salud «puedan apreciar mejor la escala del problema y los beneficios de un estilo de vida más sano».

Un nuevo estudio arroja esperanza a los afectados de obesidad severa

La cirugía laparoscópica sumada al seguimiento multidisciplincar en un alto porcentaje de los casos ayuda a lograr un peso saludable disminuyendo la incidencia de riesgo cardiovascular, hipertensión y diabetes tipo dos

La epidemia de obesidad sigue en aumento, según las últimas estadísticasCon el motivo del Día Mundial contra la Obesidad que se celebra este miércoles, 12 de Noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad hace públicos los resultados de un esperanzador estudio para los afectados en mayor grado por la enfermedad. En señal de su apoyo, el Instituto organiza la tradicional semana dedicada a la obesidad. Durante su transcurso, del 10 al 14 de noviembre, el IMEO ofrecerá en su centro en Madrid 50 estudios gratuitos que consisten en un análisis metabólico personalizado y un estudio emocional y hormonal completo. Para evitar saturación o largas colas en las consultas, el centro pide a los interesados reservar cita en el teléfono 91 737 70 70.

La iniciativa de celebrar semana dedicada a la obesidad surge hace cinco años a raíz del preocupante aumento del número de personas que padecen esta patología y que cada año engrosan las estadísticas creando alarma social. Se estima que hoy en día en el mundo hay 1429 millones de personas con sobrepeso y 671 millones obesos que suman el 29 por ciento de la población actual; más de la mitad de ellos viven en tan sólo 10 países, entre ellos Estados Unidos, China, Brasil y México. En nuestro país los índices están muy por encima de la media europea y de cada 100 adultos 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. El gasto destinado por la sanidad española a esta tendencia en aumento ronda los 7 por ciento, unos 5.000 millones de euros anuales del presupuesto total, difícil de sostener a largo plazo y también insuficiente para solventar el problema.

La Organización Mundial de la Salud prevé que 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles en 2030, debido a factores de riesgo comportamentales y físicos como el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Las previsiones para la próxima década no son nada favorables: se estima que dos de cada tres personas serán obesas[1].

Resultados del estudio médico con pacientes operados de Manga Gástrica

la cirugía de la obesidad reduce la incidencia de la diabetes tipo 2De cara al Día Mundial de la Obesidad, el IMEO presenta los resultados de un estudio esperanzador llevado a cabo durante los dos últimos años con 150 personas con obesidad importante que se han sometido a una operación de reducción de estómago con manga gástrica. Los datos fueron concluyentes: en el 92% de los casos fue lograda la pérdida total del sobrepeso. En el seguimiento de 24 meses que se realizó de forma quincenal se ha podido demostrar que esta técnica laparoscópica de mínima invasión tiene 0% de mortalidad, debido a los avances tecnológicos en la medicina y a las sofisticadas tecnologías que permiten profundizar en el diagnóstico de la obesidad. Además de ofrecer una solución en el tratamiento de obesidad, este tipo de cirugía también contribuye a la disminución del riesgo cardiovascular y en la incidencia de comorbilidades como la hipertensión y la diabetes tipo dos.

El estudio se basa en el seguimiento continuado de 36 hombres y 112 mujeres, entre 25 y 55 años de edad. Todos empezaron el tratamiento con un elevado peso inicial: 128 kilos de media para los varones y 103 kilos de media para las mujeres. «Los índices más altos de obesidad entre los representantes del sexo masculino se dieron alrededor de los 30 años de edad, mientras que los casos de obesidad más impactantes entre las representantes del sexo femenino se manifestaban a partir de los 37 años», explica Rubén Bravo, portavoz del IMEO y coordinador del estudio. Esto nos hizo reflexionar sobre el origen de la obesidad en ambos sexos. En la mujer se da una relación más directa con los cambios hormonales, coincidiendo con el período de la transición a la menopausia o con un período posterior al embarazo. Hecho que explica, pero no justifica su grado de obesidad. En los hombres, sin embargo, la causa suele ser la misma de siempre: vida sedentaria y un patrón alimentario no saludable.

La reducción del estómago es la solución definitiva de la obesidad mórbida«Muchos pacientes que acaban en nuestras consultas confiesan que están hartos de la dieta del déficit calórico, se quejan que han probado varias y ninguna les ha funcionado», explica Bravo. Esto pasaría, porque no se les enseñó a comer y cuando acudían a especialistas que no podían dedicarles más de 10 minutos por consulta, se les entregaba una hoja con una dieta estándar de 1000, 1200 o 1500 Kcal. No se tiene en cuenta si el paciente come en casa sólo o con otras personas en restaurante, si cena con amigos los fines de semana o viaja a menudo. Tales condicionantes sociales pueden sabotear la buena intención y voluntad de cualquier persona en régimen. Un buen plan nutricional debe adaptarse a las características sociales y personales del individuo. Por supuesto, se restringirán algunos alimentos, pero sin instaurar la sensación de estar a dieta todo el tiempo.

Cuando se trata de una obesidad severa y no de simple sobrepeso, no es suficiente como correctivo hacer dieta y deporte. Hay que profundizar en el diagnóstico, realizar numerosos estudios, estudiar el estado hormonal y emocional del paciente, ver si tiene ansiedad, algún trastorno de la alimentación, herencia genética o problemas con la glándula toroide.

La cirugía se utiliza como último recurso para solucionar un problema de obesidad complejo que acaba perjudicando otras funciones del organismo y amenaza con recortar la expectativa de vida hasta en 15 años. «Cuando se necesita perder entre 50 y 80 por ciento del peso corporal, no queda otra que reducir la capacidad del estómago para así evitar la ingesta de grandes cantidades de alimentos», sostiene Bravo. Está demostrado que al intervenir en una disfunción del fundus gástrico mediante la manga gástrica, se elimina la mayor fuente de producción de grelina, la hormona responsable de la sensación de hambre, y esto permite que el paciente se sacie comiendo el 25% de lo que comía antes.

reducción de estómagoCon este tratamiento se suele perder la mayor parte del sobrepeso durante los primeros seis meses, a un ritmo estable donde la media pérdida de peso es de 7 kilos al mes, disminuyendo la cifra con 1,5Kg en cada siguiente semestre. Una vez logrado el objetivo, se continúa con dieta equilibrada y plan de entrenamiento para mantener el peso y establecer un nuevo modo de vida saludable.

En casi todos los casos estudiados se observó una mejora de la tasa metabólica[2], es decir, la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía. Los índices iníciales eran realmente bajos, de 1,8 de media en el caso de las mujeres y 2,1 de media en el caso de los hombres, correspondiendo a metabolismo lento e inefectivo. Finalizado el tratamiento, los parámetros mejoraron considerablemente, pasando a 7,1 de media en el caso de las mujeres, y a 7,7 de media en el caso de los hombres, alcanzando unos niveles equilibrados.

El estudio también evaluó el riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión y diabetes tipo dos, medidos a través del factor de grasa visceral que nos marca un índice de intervalos desde 0 a 40, siendo a partir del factor 11 cuando comienza a dispararse el riesgo para el corazón y los peligros del síndrome metabólico. El factor medio de grasa visceral inicial en los hombres antes de someterse al tratamiento de manga gástrica era de 24,9; en las mujeres, de 12,1. Pasados los dos años de tratamiento este factor de riesgo se estabilizó en cuotas saludables, obteniendo unas medias de 7,6 en hombres y de 3,2 en mujeres.

La obesidad tiene múltiples consecuencias negativas sobre la saludSegún el equipo médico, el éxito de ésta intervención se debe a tres factores fundamentales: seguimiento multidisciplinar, reducción en la ingestas de comida y disminución en la sensación de hambre. «Para conseguir un cambio profundo en los hábitos del paciente con obesidad severa, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad aunamos, además de la gran ayuda de la manga gástrica, los esfuerzos de un amplio equipo de especialistas, entre ellos nutricionistas, endocrinos, psicólogos, fisioterapeutas, preparadores físicos y entrenadores profesionales, esteticistas, médicos internistas, cirujanos bariátricos y plásticos», señala Carmen Arribas, Directora Técnica y Asistencial del IMEO.

Además de favorecer la pérdida de peso, disminuir la diabetes y mejorar la hipertensión, la manga gástrica produce una serie de efectos endocrinos beneficios para la salud. Regula el metabolismo de la glucosa, la secreción de insulina y la función del páncreas. Aumenta la secreción de la hormona de crecimiento y ralentiza el vaciado gástrico. Reduce tanto el apetito, como la sensación de hambre y es un gran avance en la lucha contra la obesidad severa.

Los estudios de seguimiento se han realizado a través de ElectroImpedancia TANITA Medical Multifrecuencial, evaluando en cada paciente metabolismo basal, composición corporal total y segmental, índice de grasa visceral, tasa metabólica, equilibrio del agua y distribución corporal.

[1] Obesity: update 2012 de la OCDE.

[2] Se mide en una escala de 0 a 15, determinando si un metabolismo es lento e inefectivo (de 0 a 5), equilibrado (de 5 a 9), activo o hiperactivo (de 9 a 15).

ESTADÍSTICAS DE OBESIDAD 2014

Como cada año, con el motivo del Día Mundial de la Obesidad que se celebra el 12 de noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace un repaso y resumen de las estadísticas más relevantes de obesidad difundidas en el transcurso del año pasado por los organismos más reconocidos a nivel mundial en términos de salud: la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la

estadisticas obesidad IMEOOrganización de Naciones Unidas sobre la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Centro Nacional para Estadísticas de Salud de EEUU (NCHS), el Centro de Información de Atención Social de Gran Bretaña (HSCIC), el Instituto Nacional de Estadísticas de España (INE) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

A continuación, ponemos a la disposición de los Medios este breve recopilatorio que muestra la evolución de la obesidad en España y en otros países del mundo, donde el preocupante aumento dispara el alarma social.

Estadísticas comparativas: obesidad en España y el mundo

  • De cada 100 adultos en España de 18 y más años, el 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. La obesidad ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos 25 años. De cada 10 niños y adolescentes de dos a 17 años, dos tienen sobrepeso y uno obesidad. El 41,3% de la población se declara sedentaria, algo menos de la mitad de las mujeres (46,6%) y más de un tercio de los hombres (35,9%). Encuesta Nacional de Salud 2011-12 del INE del marzo del 2013
  • Países de nuestro entorno más cercano, como Italia (10%), Austria (12,4%), Francia (12,9%) o Alemania (14,17%) tienen índices de obesidad adulta más bajos que España (16,6%), mientras que países como Grecia (17,3%), Australia (21,3%) o Estados Unidos (28,5%) tienen porcentajes de obesidad adulta superiores. Los índices de obesidad más bajos están registradas en Corea (2,1%) y Suiza (8,1%). Datos OCDE, mayo 2014

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  • En los países desarrollados los hombres son más propensos que las mujeres a reportar niveles de obesidad según las tasas auto reportadas de una treintena de países miembros de la OCDE, siendo excepción Austria, Bélgica, Chile, Eslovaquia y Francia. En los países con ingresos bajos y medios, son ellas las más perjudicadas[1]Tasas de obesidad auto reportada (2012 o último) de la OCDE[2]. Para consultar toda la información disponible, haga clic aquí

Los hombres son más propensos a la obesidad, según datos de la OCDE 2012

  • Gran Bretaña es el país con más obesos en Europa según la Academia Real de Medicina. El 67% de los hombres y el 58% de las mujeres tiene sobrepeso u obesidad en el país. Según las estadísticas de Health and Social Care Information Centre, publicadas en febrero 2014, Gran Bretaña mostró un aumento gradual del número de personas con obesidad durante las últimas dos décadas. Para este período ascendieron los casos registrados de obesidad, del 13,2% en 1993 al 24,4% en 2012 para los hombres y del 16,4% al 25,1% para las mujeres. El número de personas con sobrepeso y también obesidad aumentó del 57,6% al 66,6% en hombres y del 48,6% al 57,2% en mujeres entre 1993 y el 2012. En este período también aumentó la proporción de adultos con una circunferencia de cintura elevada, del 23% al 39% (del 20% al 34% entre los hombres y de 26% a 45% entre las mujeres).
    Durante el período 2002/03 al 2012/13 y casi todos los años, el número de mujeres ingresadas al hospital con diagnóstico de obesidad doblaba éste de los hombres, (véase gráfico). En 2012/13 había 8.007 admisiones femeninas y 2.950 admisiones masculinas, y esta diferencia entre ambos sexos ha sido coherente desde el año 2006/07 donde había 2.807 admisiones de mujeres con obesidad y 1.047 admisiones de hombres obesos.

Casos diagnosticados de obesidad en Gran Bretaña entre 2002/03 y 2012/13, por sexo

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Durante 2012-2013 las admisiones con diagnóstico primario de obesidad en Gran Bretaña cayeron en cada grupo de edad, excepto para aquellos menores de 16 años (556 en 2012-13 de 495 en 2011-12, un aumento del 12,3 por ciento) y los mayores de 64 años y más (594 012-13 de 562 en 2011-12, un incremento de 5,7 por ciento).

Este mapa de Gran Bretaña muestra el número de recetas dispensadas por el tratamiento de obesidad por cada 100.000 habitantes en los centros de atención primaria. Según los datos, es en el sur donde hay menor número de elementos prescritos.

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  • Latinoamérica, Oriente Medio y África del Norte ya presentan niveles de obesidad similares a los que tenemos en Europa: sobre un 58% de la población. En China, entre 1980 y 2008 se dobló el número de personas con sobrepeso y obesidad. The Overseas Development Institute (ODI)

obesidad en Europa

  • España destina el 7% del gasto sanitario anual al tratamiento del sobrepeso y la obesidad, alrededor de000 millones de euros al año. La sanidad británica destina para el mismo fin unos 7.130 millones de euros anuales. Datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) del 2012, que pueden ser tomadas como referencia, ya que el presupuesto anual desde entonces a penas varía.

Estadísticas de obesidad de Estados Unidos y México

  • La obesidad en Estados Unidos está detrás del 18 por ciento de las muertes de la población adulta de entre 40 y 85 años. Estudio de la Fundación Robert Wood Johnson, 2013
  • Al menos una de cada cinco personas es obesa en Estados Unidos. Los estados del sur y el oeste medio tienen una más alta tasa de obesidad ya que va desde el 30 al 35% de la población. Las subidas más significativas de la obesidad se dieron en Alaska, Delaware, Idaho, New Jersey, Tennessee y Wyoming. Estudios de Trus for American’s Health y el CDC estadounidenses, 2014
  • En EE UU cerca de 78 millones de personas padecen de obesidad: 50 millones de blancos; 14,4 millones de hispanos; 12,2 millones de afroamericanos y 1,2 millones de asiáticos. Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
  • The prevalence of obesity in women aged 65–74 was higher than in women aged 75 and over in all racial and ethnic groups except non-Hispanic black women, where approximately one in two were obese among both age groupsEn la última década, el número de niños obesos entre los dos y los cinco años ha descendido un 43% en Estados Unidos y ha pasado del 14% en el curso 2003- 2004 a un 8% en el 2011-2012. Según los datos actuales, el 18% de los niños entre seis y 11 años son obesos; el 20,5% de los de entre 12 y 19 años también padecen la enfermedad, y la incidencia entre las mujeres de más de 60 años ha crecido en este lapso de tiempo del 31% al 35,4%. CDC
  • En 2050 se espera que el número de adultos estadounidenses mayores de 65 años fuese más del doble, aumentando de 40,2 millones a 88,5 millones. Tanto el envejecimiento, como la obesidad —actualmente uno de cada 3 estadounidenses mayores de 65 años la tienen—contribuirán a un mayor uso de los servicios de salud y también al gasto. NCHS Data Brief, Number 106, September 2012 Número 106, septiembre 2012
  • Casi el 70% de adultos padecen sobrepeso en México, una proporción mayor que en cualquier otro país de la OCDE. Alrededor del 32% de los adultos son obesos, la segunda tasa más alta de la OCDE, por detrás de Estados Unidos (36.5%). Obesity Update 2014 MEXICO, OECD

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‘Negro pronóstico’ para las próximas décadas a nivel mundial

  • 100 millones de personas en el mundo sufren obesidad o sobrepeso, según la investigación más completa que se ha realizado hasta la fecha que ha utilizado datos de 188 naciones durante 33 años: entre 1980 y 2013. Se concluyó que, si en 1980 había 857 millones de personas con este tipo de problemas, en 2013 la cifra ya sumaba 2.100 millones de personas. El número de niños o adolescentes obesos o con sobrepeso a nivel global aumentó un 50%. Más del 50% de los 671 millones de obesos del mundo viven en sólo 10 países: Estados Unidos, China, India, Rusia, Brasil, México, Egipto, Alemania, Pakistán e Indonesia. Instituto de Mediciones Sanitarias (IHME, en inglés) de la Universidad de Washington
  • El sobrepeso y la obesidad son el sexto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen unos 3,4 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. OMS, mayo 2014
  • La OMS prevé que 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles en 2030, debido a factores de riesgo comportamentales y físicos como el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS
  • Las personas severamente obesas mueren 8 a 10 años antes que las de peso normal, al igual que los fumadores. Cada 15 kg extras aumentan el riesgo de muerte temprana aproximadamente 30%. OCDE
  • Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. En 2008 murieron por esta causa 17,3 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes registradas. Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,3 millones de personas por ECV. La mayoría de estas defunciones se puede prevenir actuando sobre los factores de riesgo, entre ellos las dietas malsanas, la obesidad, la inactividad física y el aumento de los lípidos. Informe de la OMS del marzo del 2013
  • Más de una tercera parte de las personas mayores de 65 años en EEUU eran obesos en 2007-2010. Se estima que en 2050 el número de estadounidenses mayores de 65 años sería más del doble, aumentando de 40,2 millones a 88,5 millones. Encuesta NHANES de NCHS
  • Una de cada dos personas tiene sobrepeso u obesidad en más de la mitad de los países de la OCDE. Sare projected to increase further and in some countries two out of three people will be obesee prevé que esta tendencia siga en aumento y en algunos países dos de cada tres personas tendrían obesidad within ten years.dentro de diez años. «Obesity: update 2012» de la OCDE1
  • En 2012, más de 44 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso (6,7%). Diez millones de esos niños vivían en la Región de África de la OMS, donde los niveles de obesidad infantil han aumentado rápidamente. En los países en desarrollo con economías emergentes (clasificados por el Banco Mundial en países de ingresos bajos y medianos) el incremento porcentual del sobrepeso y la obesidad en los niños ha sido un 30% superior al de los países desarrollados. Estadísticas Sanitarias de la OMS, mayo 2014


Para datos estadísticos de períodos anteriores, consultar apartado Estadísticas del Blog Corporativo del IMEO:

2013 https://stopalaobesidad.com/2013/11/11/12-de-noviembre-dia-mundial-de-la-obesidad/
2012  https://stopalaobesidad.com/2012/11/08/estaditicas-de-obesidad-2012/
2011 https://stopalaobesidad.com/2011/12/07/resumen-de-estadisticas-de-obesidad-2011/
2010 https://stopalaobesidad.com/2010/11/15/la-obesidad-en-espana-y-en-el-mundo/
https://stopalaobesidad.com/2010/11/18/la-obesidad-afecta-cada-ano-400-mil-ninos-mas-en-la-ue/
2009 https://stopalaobesidad.com/2012/10/27/estadisticas-obesidad-2009/

 

[1] Estudio global publicado en la revista The Lancet.

[2] Organización de cooperación internacional con 34 estados miembros. Fundada en 1960 con el objetivo de maximizar su crecimiento económico, intercambiando información y políticas de desarrollo. Agrupa los países que proporcionan el 70% del mercado mundial y representan el 80% del PNB mundial.