La OMS relaciona la obesidad con ocho tipos de cáncer, cuyo vínculo con el sobrepeso no se conocía

Una revisión de más de mil estudios añade a la lista de riesgo de cáncer por sobrepeso la aparición de tumores en el estómago, el hígado, vesícula, páncreas, ovario y tiroides, así como meningioma y mieloma múltiple

ABC, por Nuria Ramírez de Castro

sobrepeso-kjAC--620x349@abcEl vínculo entre obesidad, sobrepeso y cáncer se conoce desde hace años. Los oncólogos llevan años advirtiendo de que el desarrollo de tumores tan comunes como el de mama o el de colon está directamente relacionado con la acumulación de grasa y los kilos de más de nuestro organismo. Hasta seis tipos de cáncer se habían relacionado con la obesidad. Ayer la Organización Mundial de la Salud añadió ocho nuevos tumores a esa lista negra tras revisar más de un millar de estudios. Su conclusión es que existe «suficiente evidencia» para afirmar que el exceso de peso está relacionado con la aparición de tumores digestivos como el cardias gástrico (zona de unión del esófago y el estómago), de hígado, vesícula y páncreas. También encontró evidencia en cánceres no relacionados con el tracto digestivo como son el cáncer de ovario, de tiroides, el meningioma (tumor cerebral benigno) y el mieloma múltiple, un cáncer de la sangre.

Esta concienzuda revisión la ha elaborado la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), una institución dependiente de la Organización Mundial de la Salud que trabaja en prevención del cáncer. Sus estudios, como el que hizo recientemente sobre el riego de la carne roja, no suelen pasar desapercibidos.

Ahora la IARC ha encontrado «suficiente evidencia científica» para culpar a la grasa corporal y a los kilos de más de la aparición de estos tumores y mantiene otros que ya se conocían como el de mama en mujeres que han superado la menopausia, de colon, esófago, riñón, útero y endometrio. No solo indica su papel como promotor, sino que asegura que hay datos suficientes para afirmar que eliminar el exceso de grasa corporal es un factor protector frente al cáncer.

El informe, sin embargo, pone en duda de que la ausencia de grasa reduzca el riesgo de morir por cáncer de próstata, cáncer de mama masculino o linfoma de las células B grandes. No lo descarta por completo, aunque indica que «hay una evidencia limitada».

El análisis ha sido elaborado por una veintena de expertos internacionales independientes que han revisado más de un millar de estudios que incluían análisis del comportamiento de varias generaciones, experimentos con animales e investigaciones en pacientes reales.

¿Y en los niños?

El grupo de trabajo revisó igualmente las informaciones científicas disponibles sobre la obesidad de niños, adolescentes y jóvenes hasta 25 años para determinar si también elevaba su riesgo al llegar a la edad adulta.

La respuesta fue afirmativa. Encontró que para algunos cánceres como el de colon y el de hígado, la asociación entre sobrepeso y cáncer era similar a la observada para los adultos.

Factor reductor del riesgo

La agencia de la OMS también confirma que las dietas con restricción de calorías disminuyen el riesgo de cáncer. «Uno de los aspectos más llamativos de este informe es que se reconoce que mantener un peso correcto es un factor reductor del riesgo de cáncer», opina Pedro Pérez Segura, coordinador del grupo de prevención de la Sociedad Española de Oncología Médica (Seom).

Desde esta sociedad científica se lleva tiempo trabajando en este círculo pernicioso de obesidad y cáncer. «Sabemos que los kilos de más y la grasa favorecen la aparición de tumores pero también la curación de las personas que ya están diagnosticadas. Los pacientes obesos tienen una peor tolerancia a los tratamientos oncológicos y más posibilidades de recaer o de sufrir un segundo tumor», indica este oncólogo.

Cortar a la mitad el cáncer en el mundo

Importa la grasa corporal, especialmente que se acumula en el tronco, y los kilos de más. «Sin tabaco y sin sobrepeso podríamos reducir en un 45% el cáncer en el mundo».

El director del IARC, Christopher Wild, cree que este nuevo informe debe animar a la población a «encontrar formas efectivas, tanto a nivel individual como social» para aplicar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto a los hábitos alimentarios y al ejercicio físico si se quiere combatir el cáncer y otras enfermedades no contagiosas.

De la misma opinión es Bèatrice Lauby-Secretan, autora principal del trabajo: «Nuestra evaluación refuerza los beneficios de mantener un peso saludable para reducir el riesgo de varios tipos de cáncer».

¿Por qué a los niños no les gusta la verdura ni el pescado?

Hay una explicación física, incluso genética, pero también se debe a hábitos sociales

El País, por Ana Camarero
1469785072_070988_1469787308_noticia_normal_recorte1Padres y madres se quejan habitualmente de lo difícil que es incluir el pescado y las verduras en la dieta de sus hijos. Que niños y jóvenes no tengan estos alimentos entre sus preferidos tiene una explicación física, incluso genética, pero también está asociada estrechamente a los hábitos sociales y culturales.

No todas las verduras ni todos los tipos de pescados consiguen hacerse un hueco en los gustos de los más pequeños de la casa. Una circunstancia que, según Francisco J. Sánchez Muniz, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), está relacionada con que “la sensibilidad a los sabores tiene un componente genético indiscutible”.

Sánchez Muniz indica que “la percepción gustativa y olfativa está muy desarrollada en los niños, sobre todo, en los de corta edad. Eso explica la dificultad de introducir nuevos alimentos tras el destete o a la vez que el niño toma los biberones”. Además, “esa sensibilidad es particularmente alta a aquellos alimentos o compuestos químicos relacionados con un posible daño para nuestro organismo (señales nociceptivas). Muchos alcaloides son muy amargos y muy tóxicos. Esto explica que la sensibilidad al amargo sea elevada en todas las personas, pero especialmente en niños pequeños y madres gestantes. Esta sensibilidad va reduciéndose a medida que cumplimos años, muy posiblemente por la pérdida de receptores o, más bien, por la dificultad de los receptores de transformar los estímulos sápidos (y olfativos) en señales nerviosas que lleguen a las áreas sensoriales cerebrales y allí sean interpretadas”.

El catedrático explica que, “normalmente, los sabores dulces y algo menos los salados, son bien aceptados. El sabor fuertemente amargo provoca un rechazo universal y los sabores amargos suaves o moderados (de muchos alimentos) son buscados y deseados”. Sánchez Muniz señala que en relación al consumo de verduras, “los niños rechazan normalmente espinacas, coles de Bruselas, acelgas, berenjenas, rábanos o pepinos. Las verduras de hojas verdes oscuras suelen ser más amargas. Zanahorias, tomates maduros, patatas y batatas son una buena opción para consumir hidratos de carbono y fibra dietética”. En cuanto al pescado, entre los mejor tolerados en estas edades estarían “los pescados blancos frescos de sabor suave, como el lenguado, el gallo, la pescadilla, la merluza y la trucha”.

Estos consejos son bienvenidos para incrementar el consumo de unos alimentos que en los niños y adolescentes españoles se alejan del patrón alimentario mediterráneo recomendado, según recoge el estudio científico Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España (ANIBES), realizado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN). Los datos publicados en este informe indican que chicos y chicas consumen 117 y 128 gramos diarios de verduras y 37,8 y 41,9 gramos diarios de pescados. Cantidades que distan bastante de las recomendadas para este grupo de población y consideradas “saludables” para niños y niñas, que serían 137 y 148 gramos de verduras y 55,2 y 80,4 gramos de pescado, respectivamente.

José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), indica que el consumo de estos alimentos, “en general, está por debajo de las cantidades recomendadas: frutas y verduras a diario (cinco raciones) y pescado (2-3 veces a la semana). Su consumo es menor en los niños pertenecientes a grupos socioeconómicos más bajos, aunque se incrementa durante el curso escolar, dado que el comedor escolar corrige en parte este déficit, pues el pescado está presente 1 o 2 veces a la semana y la verdura diariamente”.

Los expertos coinciden en destacar la importancia nutricional que tienen estos alimentos en el desarrollo de niños y jóvenes. Por eso es necesario incorporar una serie de pautas para lograr que tanto las verduras como el pescado adquieran una mayor presencia en la dieta de este grupo de población. El doctor Moreno Villares recomienda que estos alimentos “estén presentes en la mesa de la familia y del colegio de forma habitual y que se elaboren con un poco de “alegría”. Ser imaginativos y buscar la manera de hacer atractivos ambos alimentos. También que los niños y adolescentes los conozcan, acompañando en la compra, ayudando en la cocina, etcétera. La exposición temprana a los sabores – en el primer año de vida- es una buena garantía de la diversidad de la dieta. Los padres son responsables, primero de consumirlos ellos mismos y, segundo, de que formen parte de la dieta habitual de la familia. No se trata tanto de hablar sobre las virtudes de ambos alimentos como de hacer (¡comérselos!)”.

La nutricionista y doctora en Farmacia Amil López Viéitez, fundadora del proyecto Dieta Coherente, indica que “un pescado se considera magro cuando tiene menos del 2% de grasa, semigraso entre el 2% y el 7%, y graso o azul con más del 7% de contenido graso. Mientras que en la carne abundan las grasas saturadas, en los pescados es mayor la cantidad de ácidos grasos insaturados beneficiosos para la salud, como el Omega 3, que es antiinflamatorio, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, mejora la memoria y la concentración”. Además, prosigue López Viéitez, “el pescado es una importante fuente de yodo, hierro (no tanto como las carnes rojas), calcio, fósforo, magnesio y cobre, además de vitamina A, D y B12. Por su alto contenido en agua y su baja cantidad de grasa, tiene muy bajo valor calórico”.

En cuanto al consumo de verduras, la doctora López Viéitez subraya que “aportan principalmente fibra, vitaminas y minerales. Contienen mucho potasio y poco sodio. Las verduras de hoja verde son ricas en calcio, magnesio y vitamina K. Las verduras de color, como los tomates, zanahorias y pimientos, son excelente fuente de antioxidantes y vitamina A, importantes para la salud de los tejidos, piel y mucosas. Aportan hidratos de carbono de absorción lenta y fibra dietética previniendo el estreñimiento y enfermedades intestinales”.

9 recomendaciones de alimentación en viajes para las personas con diabetes

Obesidad y DiabetesEl verano es la época del año en la que más se viaja pero la planificación de estos viajessuele comenzar unas semanas o meses antes de su inicio, por eso, es necesario tener previstas muchas cosas, como los billetes de avión, la ruta, los hoteles o incluso renovar el pasaporte. Pero además, en el caso de las personas con diabetes también es inevitable pensar en algunos cuidados extra que hay que tener en cuenta para que durante el viaje no haya contratiempos relacionados con la enfermedad.

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En este sentido, Serafín Murillo, asesor en Nutrición y Deporte de la Fundación para la Diabetes, dietista-nutricionista e investigador del CIBERDEM, ha explicado que “en los viajes, la adaptación a la alimentación de cada país es sumamente compleja pues se consumen productos diferentes a los habituales, cocinados de otras formas a las que se está acostumbrado y, todo ello, solamente durante unos pocos días”. Así mismo, junto a la alimentación, Serafín Murillo ha calificado como aspectos básicos a tener en cuenta para una persona con diabetes la preparación previa así como el horario y la duración de los desplazamientos.

Por ello, la Fundación para la Diabetes, junto a su asesor en Nutrición y Deporte, ha elaborado una serie de recomendaciones sobre alimentación para las personas con diabetes con el fin de ayudarles a preparar su viaje de este verano de la forma más adecuada.

Información. En la fase previa al viaje es recomendable buscar toda la información necesaria sobre el tipo de cultura alimentaria existente en el país de destino. Por ejemplo, las personas que utilizan insulina rápida en cada comida pueden encontrar información sobre el contenido en raciones de hidratos de carbono de algunos alimentos más habituales en cada país.

 Desplazamientos. Los horariosde los desplazamientos pueden modificarse de forma imprevista debido a retrasos o cambios de última hora, por lo que es aconsejable tener a mano suplementos que contengan hidratos de carbono, en forma de líquido o de alimento sólido, como barritas o un pequeño bocadillo, para evitar problemas en los controles de los aeropuertos.

Educación diabetológica. Una de las bases de la alimentación en el tratamiento de la diabetes es saber reconocer aquellos alimentos que contienen hidratos de carbono y poder diferenciarlos de aquellos otros que prácticamente no los contienen. En este sentido, la Fundación para la Diabetes cuenta en su web con un amplio listado de alimentos que contienen hidratos de carbono y su cantidad.

Raciones de hidratos de carbono. Las raciones de hidratos de carbono también pueden variar según cada país. En España una ración contiene 10g de hidratos de carbono, mientras que en otros países como en Estados Unidos, México o gran parte de Lationamérica contiene 15g.

Etiquetado. Aprender a leer las etiquetas de los alimentos en otros idiomas es fundamental para poder identificar la palabra hidratos de carbono o carbohidrato en el idioma del país de destino.

Cantidad de hidratos de carbono. Es importante que la cantidad de hidratos de carbono sea similar a la que se toma de forma habitual. Con esto se consigue evitar desequilibrios en los niveles de glucemia.

Actividad física. En aquellas situaciones en las que se realiza más actividad física de lo habitual, como una ruta de trekking o la visita a una gran ciudad con largas caminatas, se puede incluir una cantidad de hidratos de carbono algo mayor, preferentemente en forma de alimentos de bajo contenido calórico como frutas o pequeños bocadillos, evitando la bollería. En este caso, se recomienda aumentar el número de controles de glucemia para adaptar el aporte de hidratos de carbono según sea la actividad que se realice.

Distribución. Otra dificultad añadida es la forma en que cada cultura alimentaria mezcla o distribuye los alimentos, lo que puede dificultar su identificación. Por ejemplo, en algunos países no se reparten los alimentos en porciones individuales, sino que se come directamente de un plato o fuente principal. En otros lugares, se toman pequeñas porciones de muchos alimentos (al estilo de las tapas españolas), lo que dificulta el control de la cantidad consumida. Si es posible, es mejor seleccionar la cantidad de alimento que se va a tomar y colocarla en un plato, pues esto ayudará a reconocer y medir de forma visual la cantidad.

Precaución. Durante los viajes pueden llegar a tomarse alimentos contaminados, dando lugar a alteraciones gastrointestinales. Esto puede causar un fuerte desequilibrio en los niveles de glucemia, con un aumento del riesgo de hipoglucemia. Para evitarlo, es recomendable tomar agua preferentemente embotelladay evitar los alimentos crudos (ensaladas o frutas), pues podrían haber sido lavados con agua contaminada.

La vacuna de la gripe podría no funcionar en obesos con alto riesgo de padecer el virus

Investigadores del Hospital de Investigación Infantil St. Jude Children, en EEUU, han probado con un experimento en ratones que la vacuna de la gripe podría no proteger a pacientes obesos con alto riesgo de padecer la enfermedad.

Diario Médico

La vacuna contra la gripe podría no proteger a los pacientes obesos con alto riesgo de padecer la enfermedad MADRID | EUROPA PRESS
La vacuna contra la gripe podría no proteger a los pacientes obesos con alto riesgo de padecer la enfermedad MADRID | EUROPA PRESS

Un estudio realizado en ratones por miembros del Hospital de Investigación Infantil St. Jude Children, en Estados Unidos, ha mostrado que la vacuna contra la gripe podría no proteger a los pacientes obesos con alto riesgo de padecer la enfermedad.

Para la realización del estudio, que se publica en mBio, los científicos utilizaron vacunas preparadas con virus muertos dirigidas a la gripe A H1N1, cepa de la gripe estacional y la gripe A H7N9, un virus que podría desencadenar una pandemia humana. Posteriormente, analizaron la respuesta inmune a vacunas con y sin adyuvantes en ratones delgados y obesos.

Después de la vacunación, lo investigadores comprobaron que los ratones obesos tenían niveles más bajos de anticuerpos y niveles más altos de virus. Los ratones que tenían un peso elevado consiguieron generar anticuerpos neutralizantes al virus, pero que no les protegía de una infección grave de gripe.

Además, cuando se incluyeron anticuerpos protectores de ratones delgados a los obesos, tampoco se detectó que les protegieran de la infección gripal. Esto sugiere, según Erik Karlsson, autor del estudio, que el problema radica en la respuesta inmune de los animales con obesidad en lugar de los propios anticuerpos.

Tanto es así, que los autores del estudio sostienen que el virus de la gripe penetra más profundamente en los pulmones de los ratones obesos, por lo que estos animales tienen más dificultades para reparar los daños.

«Este es el primer trabajo que muestra que las estrategias actuales para reforzar la eficacia de las vacunas contra la gripe en ratones con enfermedad grave no son suficientes para proteger a los roedores obesos de posibles infecciones», sostiene Stacey Schulz-Cherry, autor principal del estudio.

Por qué una dieta saludable puede incluir «una gran cantidad de grasa»

Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados.

Cadena Ser / EP

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Una dieta saludable puede incluir «una gran cantidad de grasa». Una revisión de la evidencia disponible sugiere que una dieta mediterránea sin restricciones en el consumo de grasas puede reducir el riesgo de una persona de padecer diabetes, cáncer de mama y eventos cardiovasculares en comparación con otras dietas, como revelan en un artículo sobre su trabajo publicado en la revista Annals of Internal Medicine.

A pesar de los avances en el diagnóstico y el tratamiento, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados. Las dietas occidentales típicas, que son elevadas en grasas saturadas, azúcar y granos refinados, se han relacionado con el desarrollo de estas patologías crónicas, pero la limitada evidencia sugiere que una dieta mediterránea, que es esencialmente de origen vegetal, puede ser una opción más saludable.

Los autores de este trabajo, expertos del Centro Médico Minneapolis VA, en Estados Unidos, revisaron la evidencia disponible para resumir el efecto de una dieta mediterránea sobre los resultados de salud y evaluar si las poblaciones de América del Norte serían propensas a adherirse a una dieta de este tipo.

Dado que no todos definen la dieta mediterránea de la misma manera, los científicos la definieron como una dieta que no tiene ninguna restricción en la ingesta total de grasas y incluye dos o más de siete componentes: alta proporición de grasa alta monoinsaturada-saturada (por ejemplo, usando oliva aceite como ingrediente principal de cocción), alto contenido de fruta y verdura, alto consumo de legumbres, ingesta elevada de grano y cereales, consumo moderado de vino tinto, consumo moderado de productos lácteos, y bajo consumo de carne y productos cárnicos con una mayor ingesta de pescado.

Algunos ensayos controlados aleatorios han comparado este tipo de dieta con todos los demás, pero pocos que sugieren que una dieta mediterránea sin restricción de la ingesta de grasa puede estar asociada con una menor incidencia de eventos cardiovasculares, cáncer de mama y diabetes tipo 2.

Los investigadores no encontraron estudios que cumplieron los criterios de inclusión para evaluar los resultados de adherencia. Sin embargo, datos de observaciones revelan que la incidencia total del cáncer y la mortalidad y la incidencia del cáncer colorrectal y de pulmón fueron más bajos en las personas con mayor adherencia a la dieta mediterránea en comparación con aquellos con los índices más bajos, pero no muestran asociación entre la adherencia a la dieta mediterránea y el riesgo de cáncer de mama.

Los jóvenes que tienen obesidad estrechan lazos con la esclerosis múltiple

Las evidencias sugieren que la obesidad en la etapa temprana de la vida guarda una relación causal con el riesgo de esclerosis múltiple y ofrece una justificación adicional.

Los Hechos de Hoy, por Carmen Rodríguez Campos

68889_la_obesidad_en_los_primeros_anos_de_la_edad_adulta_se_asocia_con_esclerosis_multiple___foto__tumblr_La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa que padecen en torno a 2,3 millones de personas en todo el mundo y más de 46.000 españoles, principalmente mujeres. Una enfermedad de la que solo en nuestro país se diagnostican cada año más de 1.800 nuevos casos y cuyo origen, aún permanece desconocido.

Así queda claro en el nuevo estudio dirigido por investigadores del Hospital General Judío de Montreal (Canadá), en el que se confirma que, tal y como se venía sospechando, la obesidad en los primeros años de la edad adulta se asocia con un riesgo mucho mayor de acabar padeciendo esclerosis múltiple.

En la actualidad, los tratamientos para frenar su progresión y minimizar sus síntomas tienen una eficacia ciertamente limitada. De ahí la importancia de la adopción de medidas preventivas para reducir el riesgo de su aparición. Pero para ello, lógicamente, primero deben identificarse los factores de riesgo.

En este contexto, numerosas investigaciones han sugerido que la obesidad podría asociarse con un mayor riesgo de esclerosis múltiple. Por ello, los autores del nuevo estudio analizaron una amplia base de datos de ciudadanos canadienses y británicos con el objetivo de evaluar si la predisposición genética a desarrollar obesidad supone, asimismo, una mayor probabilidad de aparición de la enfermedad.

Los resultados mostraron que las personas que, ya con sobrepeso, se convierten en obesas tienen un riesgo en torno a un 40% superior de acabar desarrollando esclerosis múltiple durante sus primeros años de la etapa adulta.

«Las evidencias del nuevo estudio sugieren que la obesidad en la etapa temprana de la vida guarda una relación causal con el riesgo de esclerosis múltiple y ofrece una justificación adicional para la prevención de la obesidad», comentó Alberto Ascherio, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard en Boston.

«Dado que la edad promedio de aparición de la esclerosis múltiple se establece en los 28-31 años, nuestros hallazgos deberían suponer una motivación para combatir las tasas de obesidad juvenil mediante la adopción de intervenciones que promuevan la actividad física y la nutrición a nivel escolar y de la comunidad», explicó.

Obesidad infantil en aumento, consejos sencillos para revertir la tendencia

Radio Internacional de Francia, por Ivonne Sánchez
La obesidad infantil se está convirtiendo en uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Según datos de la Organización Mundial de la Salud en el 2010, había 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo, de los cuales cerca de 35 millones viven en países en desarrollo. Una prevalencia que ha aumentado a un ritmo alarmante. Pero algunas medidas sencillas pueden revertir este problema.

El sobrepeso y la obesidad infantil van en constante aumento, así lo advierte desde hace algunos años la Organización Mundial de la Salud pero también otros organismos especializados en temas de nutrición.

Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) señala porqué la obesidad infantil está en aumento: “El problema principal radica en el estilo de vida actual, se come mal y además ha aumentado muchísimo el sedentarismo y la falta de actividad física. Hemos cambiado la pelota y la bicicleta por la televisión y las videoconsolas”.

Según datos de este organismo, el 32 % de la población infantil toma sólo una fruta al día y el 36 % no realiza ninguna actividad física.

Combatir la obesidad infantil

Para combatir la obesidad infantil, se preconiza que los gobiernos impongan impuestos a las bebidas azucaradas y limiten la publicidad de alimentos poco saludables, pero el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recomienda también algunas medidas  que pueden empezar en casa. Rubén Bravo: “Lo primero es hacer un buen desayuno, completo, tanto en proteínas como en hidratos de carbono, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva o los frutos secos. Segundo punto, reducir el exceso de azúcar oculto en alimentos. Otro punto, el realizar actividad física a diario, no necesariamente un deporte, pero actividad física como jugar más en la calle, montar en bicicleta.. Por último, inculcarle al niño una buena cultura nutricional, indicarle qué alimento ha de comer a diario y cuáles de vez en cuando”.

El problema de la obesidad infantil es que una vez adulto es muy probable que esa persona siga teniendo problemas relacionados con el peso, se calcula que el 60 % de los niños que tienen sobrepeso, cuando lleguen a la edad adulta mantendrán esa tendencia a la obesidad.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), España.

¿Puedo tomar helado sin engordar?

Aunque no lo creas, este manjar tiene sus beneficios.
La Vanguardia, por Rocío Navarro

img_msanoja_20160616-175921_imagenes_lv_getty_gettyimages-521983367-kjOG-U402549918073BSH-992x558@LaVanguardia-WebHace varias semanas que se inauguró la temporada oficial del helado. Combatir el calor con esta alternativa al dulce puede incluso reportar beneficios para la salud. Aunque no todas las variedades son válidas para asegurar que la dieta se mantenga en parámetros saludables.

El secreto para que no engorde

“Normalmente su composición es rica en azúcar, leche entera, crema, estabilizantes, emulsionantes y saborizantes”, indica Carla Sánchez Zurdo, nutricionista, entrenadora personal y directora de Boostconcept.

Con estas características, la pieza no llega al aprobado de la comidahealthy. Algo en lo que coincide Eva Mª Pérez Gentico, presidenta de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de La Rioja (ADDLAR): “Si queremos es hacerlos más saludables, debemos reducir el aporte de azúcar y grasas”.

Sin embargo, en el mercado proliferan opciones hechas a la manera tradicional que sí son provechosos para la dieta. Como indica Pérez Gentico, una alternativa natural para aportar textura puede ser el plátano y el aguacate.

“Podemos utilizar el yogur en vez de la nata (tiene menos grasas) y añadirle frutas naturales que contienen fibra y vitaminas”, recomienda.

Además, este placentero refrigerio aporta algunos beneficios al cuerpo.

Ayuda a mantener la salud del tejido óseo

img_msanoja_20160616-175920_imagenes_lv_getty_gettyimages-142741790-kjOG--656x619@LaVanguardia-WebUno de los ingredientes estrella del helado clásico es la leche. “Es un alimento rico en calcio, un mineral que contribuye al mantenimiento del tejido óseo y es fundamental para el crecimiento”, indica Sánchez.

Pese a la mala prensa y las alergias que han surgido en torno a este ingrediente, los expertos coinciden en que aporta grandes ventajas al organismo. “Si tomamos un helado de crema o de el citado líquido, recibimos proteínas de alto valor biológico”, argumenta Pérez Gentico.

Aporta nutrientes

Además de los ingredientes ya mencionados -leche, crema, azúcar-, los helados pueden tener distintos tipos de condimentos. Desde la fruta al chocolate, pasando incluso por el carbón activado (uno de los ingredientes detox más populares).

“Sus condimentos son fuente de vitaminas del grupo B, A, D y E. Además contienen minerales como el fósforo”, añade la nutricionista.

Asimismo, cada variedad y tipo de sabor suma elementos a la ecuación: “Existen algunos que pueden llevar añadidos ingredientes como el huevo y los frutos secos, con sus valores nutricionales”, comenta Eva.

Son hidratantes

img_msanoja_20160616-175922_imagenes_lv_getty_gettyimages-607975839-kjOG--656x438@LaVanguardia-WebLas variedades con más hielo equilibran la pérdida de H2O que se produce debido al calor. “Los polos y sorbetes contienen una gran cantidad de agua, entre el 85 % y el 90 % de su composición, por lo que calman la sed”, indica la Carla que recomienda elaborarlos en casa para controlar las calorías que aporta el azúcar.

Existen opciones artesanas fabricados a base de fruta fresca y libres de colorantes, conservantes, ni saborizantes artificiales.

Serás más feliz

La leche es rica en triptófano, “un aminoácido que ayuda a sintetizar la serotonina. El papel de este neurotransmisor es regular el estado de ánimo”, añade Sánchez Zurdo que indica que los bajos niveles de esta sustancia pueden aumentar los estados de ansiedad y depresión.

¿Cuánto puedo comer?

img_msanoja_20160616-175919_imagenes_lv_getty_gettyimages-110268154-kjOG--656x492@LaVanguardia-WebTeniendo en cuenta que una porción de helado supone el 15% de las calorías que se deben consumirse al día, la recomendación es tomarlo con moderación.

“Si optamos por los más saludables o lo tomamos de vez en cuando, no será el helado lo que nos haga aumentar de peso”, asegura Sánchez que invita a tomar sorbetes caseros (de bajo contenido en azúcar) como tentempié para la mañana o la tarde.

Cuanto más se parezca el helado a un dulce, menores serán sus efectos positivos en el organismo. “Los de crema son muy energéticos y si además llevan chocolates, mermeladas y barquillo hacen que aumente el valor calórico del producto”, señala Pérez Gentico que pone el siguiente ejemplo: “Un 30% de chocolate blanco en la fórmula del helado duplica el contenido energético del mismo”.

La regla: evitar copas adornadas con natas, siropes y volúmenes imposibles que aglutinan varias raciones en un solo cono.

 

Obesidad incide en rendimiento de niños en la escuela

Preste atención al menú que deben comer
Prensa libre/EFE Reportajes, por Omar Goncebat

La obesidad lastima la autoestima del niñoTener un desayuno equilibrado, controlar las cantidades de azúcar, realizar una hora de actividad física diariamente, beber abundante agua, reducir el tiempo delante de la pantalla y preparar un menú saludable adecuado a los requerimientos de la edad.

Estos son algunos consejos prácticos para combatir ‘desde casa’ la obesidad  de los niños durante su etapa de crecimiento que proporcionan expertos en nutrición y psicólogos del  Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«La obesidad infantil, que antes era considerada algo propio de los países desarrollados, cobra cada vez más fuerza en los países de ingresos bajos y medianos, debido al sedentarismo y la mala alimentación que acompañan los procesos de globalización», apunta Rubén Bravo, experto en nutrición  y portavoz de este instituto (www.imeoobesidad.com) .

Una de las claves para reducir este problema es «predicar con el buen ejemplo y hacer las cosas bien en casa, para asentar las bases de una saludable relación con la comida a lo largo de nuestra vida», apunta Bravo.

La etapa más crucial de la infancia

“Desde los 2 a los 12 años, los niños aprenden los hábitos alimentarios que les influenciarán, de forma consciente e inconsciente, el resto de su vida, estableciendo unos complejos puentes neurales que les harán profundizar en sus gustos hacia unos u otros alimentos que, a partir de la adolescencia, será más complicado cambiar», señala Bravo a Efe.

«Una educación activa alimentaria en la época de la infancia es fundamental, al igual que lo es el inculcar hábitos hacia la actividad física y la práctica del deporte», añade.

Según Bravo, los estudios indican que el 60 por ciento de los niños obesos mantendrá su obesidad en su edad adulta, por lo que «es importante que en esta etapa de la niñez los padres se centren en el aprendizaje a través de la práctica repetida y a través del ejemplo por parte de los adultos, para formar a la larga unos hábitos saludables instaurados en el niño».

Para combatir la obesidad infantil desde casa, la nutricionista del IMEO, Andrea Marqués, recomienda tomar un desayuno equilibrado, que priorice alimentos de absorción lenta y asegure un flujo de energía suficiente para el rendimiento escolar durante toda la mañana, en vez de uno rico en azúcares y grasas y escaso de nutrientes, que proporciona energía rápida, pero poco duradera, seguida por un bajón en el estado de ánimo.

“Respecto al azúcar, un niño con una dieta de 1.750 calorías no debería sobrepasar los 37 gramos de esta sustancia al día (unas 9 cucharitas de café), aunque lo ideal es que esta cantidad se redujera a la mitad, según esta nutricionista.

Los niños pasan una media de dos horas y media delante de la tele y el ordenadorSin embargo “el problema no es el azúcar añadido, sino el oculto que figura en el etiquetado con los «sobrenombres» de jarabe de maíz de alta fructosa, concentrado de zumo de fruta, sacarosa, glucosa, dextrosa, jugo de caña, malta, melazas, lactosa, miel, etil maltol y maltodextrina”, añade Marqués.

“Pasear al perro, ayudar con la compra, jugar en el parque o montar en ‘bici’, son hábitos que ayudan a combatir al sedentarismo, pero no es suficiente para estar en buena forma física”, agrega la experta.

“Hace falta que el niño realice actividad física deportiva al menos una hora a diario, unas cuatro veces a la semana, enseñándole  que puede entrenar por diversión jugando al fútbol, baloncesto o voleibol, deportes de equipo que contribuyen a la socialización y son beneficiosos para la autoestima”, explica.

Además, según Marqués, el ejercicio físico requiere de buenos niveles de hidratación y abundantes cantidades de agua, así como dormir entre 9 y 10 horas al día para la reparación celular.

“Correr, nadar, hacer caminatas, montar en ‘bici’ y estar físicamente activos, ayuda a mantener a los niños alejados de las pantallas del televisor, el ordenador o los dispositivos electrónicos inteligentes como tabletas o ‘smartphones’,  ante las que apenas ‘queman’ aproximadamente una caloría por minuto, casi lo mismo que durmiendo”, de acuerdo a Marqués.

“Asimismo, enseñar a un niño por qué le conviene más un alimento que otro y en qué momento del día,  le dará claves para gestionar su estado físico y emocional en el futuro», según Bravo.

Añade que se debe enseñar a degustar las cantidades justas en casa y fuera, así como “nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos”.

“La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, aunque esta cantidad puede variar en función de su edad y la actividad física realizada”, según Bravo.

¿Cómo inculcar buenos hábitos?

“La mejor manera de persuadir a los niños es predicar con el ejemplo de tener unos hábitos saludables, ya que los padres son los principales modelos de referencia de los hijos, que imitan sus acciones en la infancia”, explica a Efe Alejandra Alonso, psicóloga del IMEO.

Si esto no fuera así o para reforzar aún más el aprendizaje, Alonso aconseja “utilizar algún ídolo de su hijo/a como ejemplo y modelo saludable a seguir: un superhéroe, un deportista conocido o alguien cercano como un tío, una prima o el abuelo”.

Alonso considera de vital importancia dar al niño la información nutricional, ya que así se le aportan conocimientos necesarios para que participe y sea responsable de su comportamiento alimentario.

Enseñar a los niños tener una realción saludable con la comida es clave para mantener el sobrepeso a ralla como mayores«Proponer un listado de alimentos para que el menor elija los que desea durante esa semana, le hará participar de la elaboración del menú y la compra semanal, y fomentará su responsabilidad frente a su alimentación, aumentando su autonomía y autocontrol y crecerá habiendo elegido qué comer», señala.

La psicóloga Alonso recomienda «aplicar esto mismo con la actividad física, dejándoles elegirla y/o realizándola en familia» y también sugiere: «durante el fin de semana sería conveniente realizar, al menos, una actividad lúdica en familia que implique estar físicamente activo, para facilitar que los niños den un sentido positivo al ejercicio».

Lo que debe incluir en el menú de los niños

La nutricionista Andrea Marqués enumera algunas claves, basadas en la Pirámide Nutricional del IMEO, para configurar un menú infantil equilibrado y saludable:

*Cinco comidas al día.
Distribuidas en las tres principales (desayuno, comida y cena) y 2 secundarias (media mañana y merienda).

*Cinco raciones diarias de frutas y verduras.
Incluyendo hortalizas, preferiblemente de agricultura ecológica cultivada en las proximidades y de temporada.

*Cuatro raciones diarias de carbohidratos.
Cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas, tomadas en todas las comidas excepto en la cena.

*Tres raciones diarias de proteínas y lácteos.
Pescado, huevos, carnes y lácteos, ricos en calcio y vitamina D que participan en la formación de estructuras óseas durante el crecimiento.

*Dos raciones diarias de grasas saludables.
Frutos secos y aceite de oliva.

*Una ración semanal.
El consumo de bollería, dulces, refrescos y chips (aperitivos), debe limitarse a una a dos raciones semanales, por su poder adictivo y elevadas dosis de azúcar.

Un desayuno infantil ha de ser equilibrado y saludable

 

Claves para abordar la obesidad infantil desde casa

Los índices de obesidad infantil requieren respuesta rápida a nivel gubernamental, pero también soluciones desde la familia, subrayan desde IMEO con el motivo del Día Europeo de la Obesidad recalcando sobre la importancia del menú infantil saludable

  • En España uno de cada diez niños tiene obesidad y dos sobrepeso[1].
  • Un 32% de la población infantil no come una pieza de fruta al día, un 41% no tiene en su plato verdura diariamente y un 36,5% casi no realiza actividad física, según datos de la Fundación Thao.
  • El 60% de los niños con sobrepeso lo serán de mayores. La obesidad infantil es asociada con factores de riesgo cardiovascular, diabetes tipo 2, desordenes mentales y baja autoestima, recuerdan de la OMS.

La obesidad infantil aumenta en los paises de Asia y Africa«La obesidad infantil, que antes era considerada algo propio de los países desarrollados, cobra cada vez más fuerza en los países de ingresos bajos y medianos, debido al sedentarismo y la mala alimentación que acompañan los procesos de globalización», apunta Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. Un hecho que corroboran los últimos datos de la OMS[3] que sitúan el 73% de los niños con exceso de peso y menores de cinco años en Asia y África.

La situación actual requiere respuestas rápidas a nivel gubernamental, como gravámenes a las bebidas azucaradas y medidas para frenar la publicidad y comercialización de alimentos malsanos, pero también hace falta buscar soluciones desde el núcleo familiar. «La clave para reducir los niveles de obesidad infantil es predicando con buen ejemplo y hacer bien las cosas en casa, para asentar las bases de una saludable relación con la comida con la que debemos lidiar a lo largo de nuestra vida», apunta Bravo.

La obesidad lastima la autoestima del niñoPor otra parte, desde el IMEO advierten que las ofertas hoteleras destinadas a niños con sobrepeso u obesidad, lanzadas por algunas cadenas de cara al período estival y llamadas con el eufemismo «retiro saludable» no son una buena opción. «Estamos de acuerdo que los niños deben jugar, aprender a divertirse sin el ordenador, hacer deporte y tener una dieta saludable, pero no aislados de su habitual entorno y bajo vigilancia, porque a la larga esto no funciona», señala el experto. Se trata de un lucrativo concepto de marketing, similar al de los campos para adelgazar para adultos, con el agravante añadido sobre la autoestima del menor el hecho que lo envían a pasar sus vacaciones en un centro de niños obesos. Lo mejor en estos casos es acudir a un especialista en nutrición infantil, seguir una dieta personalizada, invertir en un deporte de agrado para el menor y fomentar la cultura nutricional en el ceno de la familia.

5 consejos prácticos para combatir la obesidad infantil desde casa

Un desayuno infantil ha de ser equilibrado y saludableTener un desayuno equilibrado y saludable. Un desayuno equilibrado que prioriza alimentos de absorción lenta y asegura flujo de energía suficiente para un rendimiento escolar correcto durante toda la mañana, a diferencia de un desayuno rico en azúcares y grasas y escaso de nutrientes que proporcionaría energía rápida de golpe, pero poco duradera, seguida por un bajón en el estado de ánimo, explica Andrea Marqués, nutricionista del IMEO.

Controlar las cantidades de azúcar ingeridas. Según la OMS, el azúcar no debe aportar más del 10% de las calorías diarias tanto en niños como en adultos y «para proporcionar beneficios adicionales para la salud» debe quedar por debajo de los 5%. Por tanto, un niño con una dieta de 1.750 calorías, no debería sobrepasar los 37 gramos de azúcar al día (unas 9 cucharitas de café), siendo lo ideal que esta cantidad se redujera a la mitad (a 18,5 gramos). En este sentido, el problema no es el azúcar añadido, sino el oculto que figura en el etiquetado con los «sobrenombres»: jarabe de maíz de alta fructosa, concentrado de zumo de fruta, sacarosa, glucosa, dextrosa, jugo de caña, malta, melazas, lactosa, miel, etil maltol y maltodextrina.

Realizar 1 hora de actividad física a diario y beber abundante cantidad de agua. Pasear el perro, ayudar con la compra, jugar al parque, montar al bici son hábitos que ayudan para combatir al sedentarismo, pero no suficientes para estar en buena forma física. Hace falta realizar actividad física deportiva, al menos una hora a diario unas cuatro veces a la semana. Sería contraproducente obligar al niño a practicar un deporte que no le gusta y, mucho menos, apuntarle a una escuela de competición que requiere mayor grado de implicación y esfuerzo. Bastaría con enseñarle que puede entrenar por diversión jugando al fútbol, baloncesto o voleibol, deportes de equipo que contribuyen a la socialización y son beneficiosos para el autoestima. El ejercicio físico requiere de buenos niveles de hidratación y abundantes cantidades de agua, así como dormir entre 9 y 10 horas al día para la reparación celular.

Reducir el tiempo que los niños pasan delante la pantalla. Algunos estudios señalan que los niños pasan una media de dos horas y media sentados delante del televisor, el ordenador o jugando con los dispositivos inteligentes como tabletas o smartphones. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente una caloría por minuto –casi lo mismo que durmiendo–, conviene estar físicamente activo al menos una hora al día. Actividades como correr, nadar, hacer caminatas en familia o montar en bici mantendrían alejados los más pequeños de los malos hábitos y los kilos de más.

Inculcar desde la infancia una cultura nutricional. «Enseñar a un niño porque un alimento le conviene más que otro y en qué momento del día, no tiene precio, porque le dará claves para gestionar su estado físico y emocional también en el futuro», apostilla Bravo. Comer las cantidades justas en casa y fuera, ni más, ni menos. Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos. Son algunas reglas que ayudan para una relación saludable con la comida. La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, aunque esta cantidad puede variar en función de la edad y la actividad física realizada.

Lo que debe incluir el menú de un niño cada día

Piramide_completa_IMEOCon el fin de ayudar a los padres en la tarea el IMEO ha configurado, basándose en la pirámide nutricional y los requerimientos propios de la edad de crecimiento, un patrón de menú que determina las raciones de fruta, verdura, proteína, lácteos y pan que los niños han de tomar a diario. En general, se recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25% de las proteínas. «No hay que olvidar los aportes necesarios de fibra, vitaminas del grupo C, D y B, o minerales como calcio, hierro, zinc, fósforo y magnesio, relacionados con el crecimiento y el sistema nervioso», añade A. Marqués y enumera algunas claves para configurar un menú infantil equilibrado y saludable.

5 comidas al día5 COMIDAS AL DÍA

Distribuidas en 3 principales (desayuno, comida y cena) y 2 secundarias (media mañana y merienda).


5 RACIONES DIARIAS DE FRUTAS Y VERDURAS

Incluyendo hortalizas. Preferiblemente de agricultura ecológica de proximidad y de emporada.

4 RACIONES DIARIAS DE CARBOHIDRATOS

Cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas, tomadas en todas las comidas excepto en la cena.

3 RACIONES DIARIAS DE PROTEÍNAS Y LACTEOS

Pescado, huevos, carnes y lácteos, ricos en calcio y vitamina D que participan en la formación de estructuras óseas durante el crecimiento.

2 RACIONES DIARIAS DE GRASAS SALUDABLES

Frutos secos y aceite de oliva.

1 RACIÓN SEMANAL

Limitar de una a dos raciones semanales el consumo de bollería, dulces, refrescos y chips, por su poder adictivo y elevadas dosis de azúcar.

[1] La prevalencia de obesidad infantil se mantiene relativamente estable en España donde un 27,8% de los niños entre dos y 17 años padecen obesidad o sobrepeso, según la Encuesta nacional de salud 2011-2012 del INE.

[2] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de mayo desde 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

[3] Datos de la Comisión para acabar con la obesidad infantil y de la OMS.