Bioquimícos advierten que la epidemia de obesidad y diabetes no es por exceso de calorías

Afirman que es por los emulsionantes que a menudo están en los productos horneados y la sacarina

Por Anastasia Gubin – La Gran Época

barbara-corkey_1La bioquímica estadounidense Barbara Corkey, advirtió que la epidemia de gordura y de diabetes están relacionadas y no tienen una historia de sólo comer patatas fritas con refrescos frente a una televisión, sino algo más. Avalada por la Universidad de Boston ella propone a la comunidad científica que los responsables son los aditivos alimentarios, entre los cuales destacó la sacarina y los emulsionantes.

Los emulsionantes utilizados, llamados monoglicéridos, y que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, se comprobó que tienen efectos secundarios, destaca el informe de la Universidad de Boston.

«No creo que comer en exceso causa la obesidad», dijo Corkey rotundamente, según el reporte publicado en el portal de la universidad y que relata la historia de sus últimas revelaciones durante el año.

Lo dice la respetada científica con cinco décadas de investigación sobre el metabolismo humano en su haber, destaca la Universidad.

La doctora Corkey se define como apasionada del estudio del metabolismo y de cómo se comunican las células implicadas en la diabetes y en la obesidad.

«La enfermedad metabólica siempre me ha interesado», dice ella. «Es un sistema en el que todas las vías se interconectan y hablan unas con otras; y así, si se presiona en un botón para acá, tiene consecuencias en todas partes”.

En su estudio, analizó el trabajo que realizan las células beta del páncreas, las que producen la insulina, una hormona que convierte los alimentos en energía, y la almacena como grasa y glucosas. Estas células en el caso de los diabéticos, se producen en demasiada cantidad, muy poco o nada.

Lo que se sabía siempre es que la diabetes tipo 1, generalmente diagnosticada en los niños, no puede producir insulina, entonces para vivir reciben la insulina externa. El tema está en la diabetes tipo 2, donde estos suelen ser obesos.

Se suponía que los enfermos de diabetes tipo 2, tenían un déficit menos dramático o algo de insulina, pero no lo suficiente. Pero cuando a los científicos se les ocurrió verificar esto de una manera diferente, encontraron que las personas con diabetes tipo 2, en realidad tenían demasiada insulina, destacó la doctora. Entonces, esto generó una nueva pregunta para ella: “¿Si tenían un montón de insulina, que es lo que causó la diabetes?”.

Una de las teorías era que los receptores de la insulina en el tejido muscular y grasa, se hicieron insensibles y no funcionaban bien, bombardeados a su vez por un exceso de la hormona, lo que llamaron «resistencia a la insulina». En tanto, las células beta del páncreas producían más insulina, y en ocasiones dejaban de funcionar por completo.

La doctora explica que esta idea penetró en 1980, pero nadie sabía si primero las células beta fracasaban en sus funciones o se trataba de una resistencia a la insulina.

Corkey se preguntó ¿Cómo puede haber más secreción de insulina en las células beta, si la glucosa no está elevada?. ¿Cómo se explica esto?”. Ella sospechó entonces que la respuesta estaba en las células beta, quienes eran en parte responsables de desencadenar la diabetes, y pasó las siguientes dos décadas tratando de demostrarlo.

«Sólo pensé que todo Estados Unidos estaba mal», destacó, y ahora los científicos le dan la razón.

“Ella tenía razón. Los científicos ahora aceptan ampliamente que una persona no puede tener diabetes tipo 2 sin mal funcionamiento de las células beta, un cambio de paradigma en gran medida precipitada por Corkey”, destaca la Universidad de Boston.

Ahora, la bioquímica advierte que son los químicos, los aditivos presentes en los alimentos los que están causando esta nueva epidemia de enfermedad en el ser humano. Entre ellos están la sacarina y los emulsionantes.

Los emulsionantes corresponden a una mezcla de líquidos y grasas comunes entre compuestos químicos, que se agregan a los alimentos.

Como ganadora de la medalla Banting de la ciencia, Corkey tenía que dar una charla de una hora de duración a una multitud de 6.000 personas en junio pasado. La Universidad de Boston relata en su informe que ella se pasó una hora discutiendo la nueva dirección de su investigación, sobre los 4.000 aditivos en los alimentos de EE.UU.

«Si usted es una buena persona y hace todas las cosas correctas, usted va a ser magra. Y si usted es una mala persona y come como un cerdo y no hace ningún ejercicio, va a ser gorda”. Esa era la premisa, pero ahora ella explica, se están fijando en otro camino, estos aditivos químicos que ya están en un avanzado estudio.

La doctora de 73 años, comenzó su nueva línea de investigación con unos 500 aditivos alimentarios para los efectos sobre el hígado, grasa, tejidos o células beta.

De inmediato se constató que una clase de emulsionantes utilizados, llamados monoglicéridos, y que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, tiene efectos secundarios.

“Ambos aditivos hicieron que las células beta secretasen más insulina, pero no en la forma normal», señaló, la científica.

Por lo general”, dice Corkey, “el calcio está implicado en la estimulación de las células beta para producir insulina, y cuando se estimula aumentan su consumo de oxígeno. Pero cuando los monoglicéridos y la sacarina fueron puestos a prueba, ninguna de estas cosas sucedieron».

En cambio, agregó, «las células beta se sometieron a algunos cambios químicos inesperados y se liberaron moléculas llamadas especies reactivas de oxígeno, que han sido implicadas en el daño celular, la inflamación y la obesidad”.

Se sospecha que los niveles de fondo de ciertos aditivos alimentarios podrían causar cambios sutiles, pero cruciales en nuestros tejidos metabólicos, que posiblemente contribuyen a la diabetes y la obesidad, asegura la investigadora.

«Es una hipótesis que necesita pruebas y tiene que ser cuidadosamente probada», destaca la bioquímica que continúa con sus investigaciones.

La Universidad de Boston cree que Corkey no está sola en su sospecha y agrega que los factores ambientales pueden también contribuir a la diabetes y la obesidad.

El Programa Nacional de Toxicología, del departamento de Salud y Servicios Humanos, dijo que ciertos factores desencadenantes ambientales, como el envenenamiento por arsénico y algunos pesticidas, se asocian a su vez con la diabetes tipo 1.

También encontró que los hijos de madres que fumaron durante el embarazo eran más propensos a ser obesos, informa en su reporte.

«Hay muchos factores en el ambiente que probablemente estarían provocando esta epidemia», dice Kahn Harvard. «La mayoría de los investigadores se han centrado en las cosas obvias: usted come en McDonalds, usted se sienta en su computadora, usted engorda. Creo que es mucho más complicado que eso».

Por supuesto que la postura de Corkey tiene sus opositores. Uno de ellos es Nestlé. Que usa aditivos y componentes en sus alimentos.

«Bárbara es una de las pocas personas que realmente comprende e integra en el metabolismo de investigación de la diabetes», defiende Ronald Kahn, ex presidente del Centro de Diabetes Joslin y profesor de medicina de la Harvard Medical School».

“El metabolismo vuelve ahora, después que en los últimos 30 años había sido una ciencia perdida», agrega Kahn.

Barbara Corkey es la vicepresidenta del Departamento de investigación de la Facultad de Medicina y en noviembre fue galardonada. Ella es la ex directora del Centro de Investigación de la Obesidad en el Centro Médico de Boston Medical y el año pasado fue galardonada con la medalla de Banting para el Premio al Logro Científico, la más alta distinción científica de la Asociación americana de  Diabetes, y uno de los más importantes del mundo premios científicos.

Estadísticas alarmantes

Según el Centros de EE.UU. para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), 25,8 millones de niños y adultos en Estados Unidos, equivalentes a un 8.3 por ciento de la población tiene diabetes, la cual es a su vez, la principal causa de insuficiencia renal y de ceguera entre los adultos.

La especialista teme que un tercio de los adultos estadounidenses podrían tener diabetes para el año 2050, y esto no se ve mejor fuera de Estados Unidos, donde expresa que “las cifras son igualmente sombrías”.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 346 millones de personas en todo el mundo, es decir un cinco por ciento de todos los seres humanos tienen diabetes, diabetes y muertes probablemente se duplicará para el año 2030.

Ansiedad y depresión, factores clave a la hora de coger kilos de más

Fuente: Telemadrid

El programa estrella matutino de Telemadrid, Ahora Marta, se suma a la concienciación de la población en cuanto a un  problema cada vez más frecuente: la obesidad. El descenso en la calidad de la cesta de la compra se han unido a los efectos psicológicos de la crisis, como ansiedad y depresión, son algunos de los factores responsables del incremento de la obesidad entre las mujeres en España.

Un equipo del programa ha acudido al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) en Madrid donde se realizan unas pruebas muy concretas que permiten saber por qué engorda cada paciente. «A parte de los parámetros, estas pruebas miden los niveles de ansiedad, depresión y apetito»,  apunta Elizabeth González, Directora del Departamento de Nutrición del IMEO.

El programa recoge el testimonio de Carolina, que tras una operación de By Pass gástrico y 8 meses de tratamiento ha perdido 40 kilos de los 55 que le sobraban. La clave, según ella, era en reducir junto con la ingesta, los niveles de ansiedad que le impulsaban a comer descontroladamente.

Otra paciente de IMEO, Patricia, enseña su foto de antes, comparada con su aspecto actual, donde a penas se le ven secuelas de la obesidad. Ha perdido 23 kilos tras implantarse una banda gástrica y, según dice, «ha ganado mucha confianza en ella misma, de modo que ahora se siente otra persona».

Para ver el video completo, pulsa play.

 

Una fórmula predice los riesgos de obesidad infantil en el momento de nacer

Europa Press

Una simple fórmula puede predecir al nacer la probabilidad de un bebé de padecer obesidad en la infancia, según un estudio publicado este miércoles en la revista ‘Plos One’. Disponible como una calculadora online, estima el riesgo del niño a ser obeso en función de su peso al nacer, el índice de masa corporal (IMC) de los padres, el número de personas en el hogar, la categoría profesional de la madre y si fumaba durante el embarazo.

   Los investigadores del estudio esperan que su método de predicción se utilice para identificar a los bebés en alto riesgo y ayudar a las familias a tomar medidas para evitar que sus hijos engorden en exceso, ya que la obesidad infantil es una de las principales causas de la diabetes tipo 2 temprana y las enfermedades cardíacas y circulatorias, además de ser cada vez más común en los países desarrollados.

«Esta prueba se realiza en muy poco tiempo, no se requiere ninguna prueba de laboratorio y no cuesta nada», explicó el profesor Philippe Froguel, de la Escuela de Salud Pública del ‘Imperial College’ de Londres (Reino Unido). El también director del estudio emarca que todos los datos que se utilizan son factores de riesgo «bien conocidos» para la obesidad en la niñez, pero que «esta es la primera vez que han sido utilizados juntos para predecir desde el momento del nacimiento la probabilidad de que un niño se convierta en obeso».

«Una vez que un niño se convierte en obeso, es difícil que pierda peso, por lo que la prevención es la mejor estrategia y tiene que comenzar tan pronto como sea posible», aconseja el profesor Froguel, quien lamenta que las campañas de prevención hayan «bastante ineficaces en la prevención de la obesidad en los niños en edad escolar». «Enseñar a los padres acerca de los peligros de un exceso de alimentación y malos hábitos alimentarios a una edad temprana, sería mucho más eficaz», afirma.

La psoriasis se asocia con un mayor riesgo de obesidad infantil

ABC

La psoriasis en niños está asociada a un mayor riesgo de padecer sobrepeso y obesidad, independientemente de la severidad de la enfermedad cutánea, según las conclusiones de un estudio de la Universidad de Northwestern, en Chicago (EE.UU.), realizado con niños de nueve países y publicado en Archives of Dermatology. Se trata de una enfermedad inflamatoria de la piel y, ocasionalmente, de las articulaciones, que sigue un curso crónico, con exacerbaciones y remisiones, sin ser contagiosa.

En el estudio los investigadores de la Universidad de Chicago examinaron la asociación entre el exceso de adiposidad (índice de masa corporal [IMC] percentil) y la adiposidad central (percentil de la circunferencia de la cintura y el cociente cintura-altura) con la severidad de la psoriasis pediátrica en un estudio multicéntrico, transversal, de 409 niños con psoriasis y 205 niños control de nueve países entre 2009 y 2011.

El exceso de adiposidad corporal (IMC = percentil 85) se produjo en el 37,9 por ciento de los niños con psoriasis frente a un 20,5 por ciento de los niños del grupo control pero no difieren en severidad de la psoriasis. La circunferencia de la cintura por encima del percentil 90 se produjo en el 9,3 por ciento de los niños en el grupo de control, 14 por ciento en el grupo de la psoriasis leve y el 21,2 por ciento en el grupo de psoriasis grave, internacionalmente.

Además, el índice cintura-altura fue significativamente mayor en los niños con psoriasis (0,48 por ciento) frente a aquellos en el grupo control (0,46 por ciento) pero no vario mucho en relación a la severidad de la psoriasis.

«En conclusión, los niños con psoriasis, independientemente de la gravedad, son más propensos a tener sobrepeso u obesidad y por lo tanto están en mayor riesgo de complicaciones relacionadas con el exceso de adiposidad», escriben los autores.

Un programa dedicado a la obesidad en Radio Nacional de España

La crisis no sólo nos trae malas noticias en la economía. Nunca como ahora fue tan difícil mantener la línea. Podemos pensar que hay menos dinero para comer y estaremos más delgados, pero es todo lo contrario. Compramos productos más baratos, menos nutritivos y que engordan más. En consecuencia: hay más obesidad.
Con el motivo del Día Mundial contra la Obesidad, celebrado el pasado 12 de noviembre, el equipo del programa Nunca es tarde de RNE ha invitado la experta en nutrición y directora del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) Elisabeth González pra reflexionar sobre este problema.

Para escuchar el audio, pulsa PLAY.

Recomendaciones para una dieta saludable y equilibrada en el Día Mundial contra la Obesidad

Actualidad Ainia

El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial contra la obesidad  con una iniciativa propuesta por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo): ‘ La Semana de Apoyo a la Mujer Obesa’. Desde España estamos trabajando desde hace más de 7 años en la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) desde el Ministerio de Sanidad y Consumo, puesta en marcha a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). El objetivo principal es sensibilizar a la población del problema que la obesidad representa para la salud, y de impulsar todas las iniciativas que contribuyan a lograr que los ciudadanos adopten hábitos de vida saludables, principalmente a través de una alimentación saludable. Desde ainia proponemos 10 recomendaciones a seguir para asegurar que la dieta de nuestros hijos sea saludable y equilibrada.

La nueva normativa que autoriza a los colegios e institutos la posibilidad de implantar servicios de fiambrera como alternativa al comedor escolar convencional ha despertado la preocupación entre los expertos en materia de nutrición infantil.  Esta medida da respuesta a la petición por parte de algunas asociaciones de madres y padres de alumnos para hacer frente a la crisis económica. Sin embargo, los expertos consideran complicado que los niños mantengan una alimentación saludable y completa si llevan comida de casa al colegio. Desde ainia, proponemos algunos útiles consejos para asegurarnos que los menús sean equilibrados y nutritivos.

Fiambreras saludables al colegio

Madres, padres, o tutores, a continuación, proponemos 10 recomendaciones a seguir para asegurar que la dieta de nuestros hijos sea saludable y equilibrada:

1-Los menús de nuestros hijos han de incluir de todo, pues cuanta mayor variedad de alimentos exista en su dieta, mayor es la posibilidad de que sea equilibrada y contenga los nutrientes que necesitan.

2-El menú de un niño en edad escolar debe contemplar alimentos ricos en proteínas de origen animal: lácteos, carnes, huevos y pescados, en equilibrio con alimentos de origen vegetal: cereales, legumbres, verduras y frutas.

3-Las formas de preparación de los alimentos han de ser diversas: hervidos, a la plancha, guisados, asados y no abusar de los fritos. Además fomentar el consumo de alimentos crudos (ensaladas, gazpacho, sopas de verduras frías…).

4-Los alimentos ricos en hidratos de carbono  (pan, pasta, arroz, legumbres) son esenciales en una buena nutrición por su aporte de energía y deben formar parte de las dietas habituales de los escolares.

5-Los alimentos deben distribuirse a lo largo del día para que el cuerpo tenga los nutrientes necesarios en cada momento.

6- Evite que su hijo pase largos períodos en ayunas. Se recomienda hacer 5 comidas al día.

7-Deben abundar las frutas y ensaladas.

8-Recordarles que han de beber agua… y ésta es la mejor forma de acompañar las comidas.

9-El consumo de dulces, refrescos y “snacks” debe ser moderado, pues, si bien no existen buenos ni malos alimentos, la moderación en la comida debe ser la norma.

10-Controlar el exceso de grasas, azúcar y sal.

¿Cómo distribuir los alimentos a lo largo del día?
  •  El desayuno: antes de ir al colegio y a media mañana

No te saltes el desayuno, se trata de una de las tomas del día más importantes y debería cubrir, al menos, el 25% de las necesidades nutritivas del escolar. Las prisas por llegar a la escuela y la somnolencia de los primeros momentos de la mañana, en ocasiones impiden realizar la primera comida del día correctamente, lo que puede provocar una disminución de la atención y del rendimiento en las primeras horas de clase.

El desayuno admite una oferta de alimentos variada, pero para que tenga las mejores cualidades nutricionales debe incluir: un lácteo (leche con o sin azúcar o cacao, yogur, queso de cualquier modalidad, evitando los muy grasos…); pan, tostadas, copos de cereales, galletas, magdalenas, bizcochos; una fruta o su zumo (cualquier variedad); mermeladas, miel; una grasa de complemento (aceite de oliva,mantequilla, margarina…); y, en ocasiones, jamón o un tipo de fiambre.

A media mañana se puede tomar, como refuerzo de los alimentos consumidos en la primera hora del día, una fruta, un yogur o un bocadillo de pan con queso, jamón o un tipo de fiambre.

Con cierta frecuencia, los niños que desayunan mal llegan hambrientos a la hora del recreo y entonces comen demasiado y no siempre lo conveniente, y en ocasiones les quitan el apetito en la hora de la comida donde se han de cubrir necesidades nutricionales importantes.

  • La comida

En los hábitos alimentarios españoles, la comida del mediodía es la más consistente. Al menos, ha de cubrir del 35 al 40% de las necesidades nutricionales diarias de la persona. En el plan de comidas debe haber una presencia de alimentos ricos en proteínas de origen animal: lácteos, carnes, huevos y pescados, en equilibrio con alimentos de origen vegetal: cereales, legumbres, verduras y frutas. 

  • La merienda

La merienda suele ser muy bien aceptada por los niños y puede complementar la dieta, porque permite incluir productos de gran interés nutricional: lácteos, frutas naturales, bocadillos diversos… La merienda no debe ser excesiva, para que los niños mantengan el apetito a la hora de la cena. La denominada “merienda cena” es una opción nutricional aceptable cuando se incluyen alimentos suficientes y variados y se practica ocasionalmente. El consumo, por ejemplo, de un bocadillo de tortilla francesa y queso con una fruta y, antes de ir a la cama, un vaso de leche, puede ser una alternativa eventual a la merienda y la cena.

  • La cena

La cena se elegirá en función de los alimentos ya tomados en las otras comidas del día. Debe ser consumida a una hora no muy tardía para evitar que la proximidad al momento del sueño impida que los niños duerman bien. Como platos propios de la cena se sugieren purés, sopa o ensaladas, y, como complemento, carnes, huevos y pescados dependiendo de lo que se haya tomado en la comida del mediodía. Como postre: fruta y lácteos.

Día Mundial contra la Obesidad en Telemadrid

Telemadrid

El día 12 de noviembre se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad, un problema que, junto con el sobrepeso, provoca al menos 2,8 millones de fallecimientos anuales en todo el planeta y que afecta más a las mujeres que a los hombres, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En función de estos datos, el sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el planeta, donde unos 40 millones de menores de cinco años tenían sobrepeso en 2010.

Para concienciar a la población española de la importancia de cuidar el peso, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo) ha organizado la Semana de Apoyo a la Mujer Obesa , que acusa más el sobrepeso que el hombre. Dentro de esta semana, que comienza hoy y finaliza el viernes, el Imeo ofrecerá un estudio gratuito a todas las mujeres con sobrepeso u obesidad que lo deseen, dirigido a analizar la raíz del problema.Posteriormente, las participantes que quieran seguir adelante podrán asistir a una consulta con un experto, también gratuita, para que conozcan las posibles soluciones a su situación.

El Imeo y la Organización Mundial de la Salud recuerdan que la obesidad y el sobrepeso se pueden evitar con hábitos como seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado regularmente y no fumar ni abusar del alcohol.

Consultas gratuitas esta semana en IMEO para tratar la obesidad, del 12 al 16 de noviembre 2012

Hoy en Madrid, Ondamadrid

Este lunes se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad, un problema que, junto con el sobrepeso, provoca al menos 2,8 millones de fallecimientos anuales en todo el planeta y que afecta más a las mujeres que a los hombres, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En función de estos datos, el sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el planeta, donde unos 40 millones de menores de cinco años tenían sobrepeso en 2010.

Para concienciar a la población española de la importancia de cuidar el peso, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo) ha organizado la ‘Semana de Apoyo a la Mujer Obesa’, que acusa más el sobrepeso que el hombre. Dentro de esta semana, que comienza el día 12 de noviembre y finaliza el día 16 del 2012,  el Imeo ofrecerá un estudio gratuito a todas las mujeres con sobrepeso u obesidad que lo deseen, dirigido a analizar la raíz del problema. Posteriormente, las participantes que quieran seguir adelante podrán asistir a una consulta con un experto, también gratuita, para que conozcan las posibles soluciones a su situación. El Imeo y la Organización Mundial de la Salud recuerdan que la obesidad y el sobrepeso se pueden evitar con hábitos como seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado regularmente y no fumar ni abusar del alcohol.

IMEO organiza Semana de apoyo a la Mujer Obesa, del 12 al 16 de noviembre 2012

Con el motivo del Día Mundial contra la Obesidad que se celebra este lunes 12 de Noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) organiza  “Semana de Apoyo a la Mujer Obesa” y una jornada de puertas abiertas con múltiples ventajas para ellas. Todas las mujeres con problemas de sobrepeso u obesidad que del 12 al 16 de noviembre reserven su cita en el 91 745 17 96 (disponible sólo en Comunidad de Madrid, España), tendrán de forma totalmente gratuita un estudio completo hormonal y metabólico, seguido de una consulta con un experto para señalarles las posibles soluciones. Asimismo, IMEO realizará importantesaportaciones y ayudas solidariasa aquellas mujeres con economía ajustada que decidan iniciar un tratamiento de pérdida de peso, ya sea quirúrgico o multidisciplinar.

La iniciativa surge a partir de las últimas estadísticas de obesidad que sitúan a la mujer en el foco de la epidemia. Según la OMS durante las últimas tres décadas la prevalencia mundial de obesidad se ha duplicado, afectando principalmente a la mujer[1]. En la Unión Europea los niveles de obesidad de los adultos se han multiplicado por tres en un solo año, situándonos casi al nivel de los EEUU, pasando en el caso de las mujeres del 8% al 23,9%[2]. En España, el aumento del paro femenino[3] y el esfuerzo de ajustar la economía doméstica a los bajos ingresos, han determinado el consumo de productos más baratos, y, en consecuencia, menos nutritivos[4]. Ellas también engordan más por ansiedad: en nuestro país este trastorno obsesivo-compulsivo afecta a dos mujeres por cada hombre[5]. Sin embargo, las mujeres españolas se preocupan por su figura, practican más ejercicio físico moderado[6] y son las que principalmente contratan tratamientos de pérdida de peso.

La mujer es mucho más propensa a desarrollar obesidad

Principalmente son tres los aspectos que influyen sobre la tendencia de la mujer para acumular sobrepeso: aspecto emocional, endocrino – hormonal y metabólico. A nivel emocional, ellas son más vulnerables a sufrir depresiones y ansiedad. A menudo detectamos en un alto porcentaje paralelismo entre su forma de comer y estado de ánimo. A nivel hormonal, las representantes del sexo femenino son más cambiantes, siendo estos cambios más perceptibles en el ciclo de la menstruación, los meses de preparación de un embarazo y en la edad de la menopausia. En el plano metabólico, se estima que hasta un 70% de las kilocalorías por la respiración, las diferentes reacciones que ocurren y la musculatura. La mujer tiene menor masa muscular que el hombre, hecho que enlentece su metabolismo y le hace menos efectivo quemando grasas, sumado a la falta de actividad física regular, acentúa la tendencia a acumular grasa corporal.

“Las mujeres sufrimos más cambios de humor a lo largo del mes, de la semana, ¡incluso en cuestión de horas!”, apunta Elizabeth González, Directora de Departamento de Nutrición de IMEO y Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Los estudios evidencian que las mujeres tenemos de 2 a 3 veces más posibilidades de desarrollar ansiedad que los hombres. Fisiológicamente tenemos una vulnerabilidad mayor a sufrir alteraciones emocionales, diferencias en nuestra anatomía cerebral, en la actividad de los hemisferios cerebrales e influencias hormonales son los causantes. Hormonas como los estrógenos, opioides endógenos, la hormona de la juventud, la sulfatodehidro-epiandroestendiona, la progesterona y la testosterona, entre otras, forman un coctel que influye en nuestra manera de comportarnos, de sentir tristeza o alegría y de enfrentarnos a la comida haciéndonos más susceptibles de ser comedoras emocionales que los hombres.

En el caso concreto de la serotonina, a veces conocida como la hormona de la felicidad, se ha observado que las mujeres producimos un 52% menos en nuestro cerebro que los hombres. Este neurotrasmisor tiene un importante papel en nuestro estado de ánimo, niveles de ansiedad, percepción del dolor, sueño y en nuestra conducta alimentaria. Al disminuir sus niveles sentimos tristeza, ansiedad y desánimo. No es casualidad que cuando estamos tristes o desanimadas, nos apetece un helado de chocolate, ya que los alimentos dulces y con altas concentraciones de azúcares aumentan las concentraciones de serotonina produciendo un efecto antidepresivo y ansiolítico momentáneo.

El estado hormonal de la mujer tiene una relación directa con su manera de enfrentarse a la comida y en ocasiones pueden dificultarnos una elección más racional de los alimentos. “Genéticamente también tenemos diferencias en cuanto a nuestra composición corporal –apunta la experta–. Los varones tienen una mayor musculatura y las mujeres tenemos de un 5-10 % más grasa corporal”. Durante la madurez este porcentaje de grasa aumenta, siendo más marcado en el caso de la mujer. Cambia la composición corporal y disminuye su necesidad de energía. Por esta razón es fundamental adecuar la dieta a los cambios fisiológicos.

A partir de los cuarenta, el sistema endocrino de la mujer empieza a situarse en hipofunción en algunas de sus glándulas, generando la disminución de algunas hormonas, como la del crecimiento, produciendo una disminución de la masa muscular, o estrógenos y progesterona, dos principales hormonas femeninas que influyen en el gasto metabólico y la acumulación de grasas. ”En estos casos recomendamos una dieta que permita mantener la masa muscular sirviéndose de un leve incremento de proteínas bajas en grasa, reduciendo determinados hidratos de carbono y eliminando por completo los dulces a partir de las seis de la tarde”, resume Rubén Bravo, portavoz del centro y experto en nutrición durante la menopausia.

Cuando realizamos una dieta de adelgazamiento, el organismo lleva a cabo diferentes reacciones adaptativas a la menor cantidad de alimento para sobrevivir. Entre las reacciones adaptativas ocurre una disminución de nuestro metabolismo basal y nos ponemos en “modo ahorrador”, gastamos menos calorías y aprovechamos más los alimentos ingeridos. Si cada vez disminuimos más y más esa ingesta, tan sólo conseguiremos que nuestro metabolismo adaptado sea cada vez más lento y que se sienta “agredido”. Podríamos evitar esto con un plan de adelgazamiento adecuado que no ralentice nuestro metabolismo, por ejemplo, evitando las situaciones de semiayuno y repartiendo la comida en al menos cinco tomas, manteniendo nuestra masa muscular y teniendo unos hábitos de vida activos. Como pautas para todos, E. González recomendaría “pasarnos al bando de los alimentos integrales siempre que sea posible, que no falte en ninguna de nuestras comidas vegetales o fruta, vigilar el tamaño de nuestras vajillas, ir andando siempre que podamos y evitar el efecto “cubo de basura”, más vale dejar en la nevera un platito de sobras que comernos todo lo que no se comen por no tirarlo, ¡porqué todo suma!”

City Training: un estilo de vida saludable, ideal para la urbe

“En IMEO hemos ideado el término City Training pensando en las mujeres que no tienen la costumbre de hacer deporte, que no pisan el suelo de los gimnasios y las salas de fitness y que, debido a falta de tiempo o medios, se quedan al margen de todo tipo de actividad física y más que otra cosa, ejercen el sedentarismo”, explica Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad que, tras muchos años en consulta, ha podido comprobar la existencia de un rechazo general a la práctica deportiva en mujeres con problemas de obesidad. En este sentido, es muy importante que las pacientes comprendan que no es lo mismo hacer deporte –como hacer pesas, nadar, correr o jugar un partido de tenis–, que realizar alguna actividad física que requiera movimiento.

Si dedicamos 30 minutos todos los días de la semana para caminar, subir y bajar escaleras, ir en bici, bailar con la pareja o jugar al Wii Fit, los efectos saludables no tardarán en manifestarse. Mejora la función respiratoria, se reduce el colesterol malo y la grasa corporal, bajan los niveles de ansiedad y aumenta la sensación de bienestar, gracias a la segregación de endorfinas. En cambio, la ausencia de actividad física regular aumenta el riesgo de desarrollar diabetes mellitus o éste de sufrir cardiopatía isquémica, hipertensión arterial o accidentes cerebrovasculares. A largo plazo, un estilo de vida predominantemente sedentario, difícilmente nos llevará a buen puerto. Según las estimaciones de la OMS, en 2030 unos 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles debido al sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, siendo factores de riesgo comportamentales y físicos[7].

“Nos movemos lo justo y lo mínimo, porque nos hemos mentalizado que el tiempo es dinero y todo vale en el esfuerzo de ahorrarlo”, reflexiona Sandra Pino, Preparadora Física y Fitness Coach de IMEO. El coche y el metro son nuestro método de transporte habitual, de modo que tardamos el tiempo mínimo para llegar de casa al trabajo y viceversa sin sudar ni gota. El ascensor, los asientos y las escaleras mecánicas son otras de las facilidades que nos hacen “ir cómodos” en el trayecto. El ordenador y el teléfono móvil son las principales herramientas de que nos servimos en nuestro trabajo, pero también tiempo de ocio, porque nos permiten hacer un sinfín de tareas con el mínimo movimiento corporal posible. Piernas hinchadas, ojos rojizos, dolor de cabeza y alguna otra molestia debida a las malas posturas frente la pantalla son algunas de las enfermedades tecnológicas que se han instalado de forma natural en lo que es nuestra vida diaria. En este sentido, no nos debe extrañar que el 25% de los españoles mayores de 16 años sufran dolor lumbar o cervical[8].

“De nosotros depende cómo queremos disfrutar de la urbe, a través de la ventanilla del coche o a pleno pulmón, sincronizando nuestro tono cardíaco con el pulso de la gran ciudad con cada paso que damos”, recalca Sandra Pino, también Campeona de Bodyfitness de España en el 2009. Podemos practicar City Training donde y cuando nosotros queremos, además siendo completamente gratis. Si nos bajamos una parada del metro o el bus antes de llegar a nuestro destino, ya sea del trabajo o la casa, y caminamos más bien rápido, por media hora habríamos quemado 230 calorías. Si hacemos este mínimo esfuerzo os o casi todos los días de la semana, habríamos igualado o superado lo que sería el equivalente a dos sesiones de spinning. Subir y bajar escalerases un ejercicio aeróbico excelente, porque moviliza las grasas, aumenta el metabolismo y fortalece nuestro sistema cardiovascular. En tan solo media hora nos permite quemar cerca de 300 calorías, sin alterar en exceso nuestro ritmo cardíaco. Una vez cogido el ritmo, se podrían utilizar unas muñequeras de 250 gramos o medio kilito cada. Esto nos permitirá quemar más calorías, fortalecer el tríceps y movilizar el brazo. Hacer ejercicio escuchando nuestras canciones favoritas, inspira el movimiento y hace las rutinas más divertidas. Los bailes de salón pueden mejorar la  relación con la pareja. Porque la música, igual que el olor, puede penetrar en áreas del cerebro que el lenguaje por sí solo no alcanza. 


[1] Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

[2] Encuesta publicada por la Oficina de estadística comunitaria Eurostat, en datos valorados entre el 2008 y el 2009.

[3] Según la Encuesta de la Población Activa del INE para el tercer trimestre de 2012, la tasa de paro femenina

     (25,41%) es más alta de la masculina (24,68%).

[4] Informe reciente de IPSOS, Generación XXL.

[5] Datos del ‘Consenso Español sobre el Trastorno de Ansiedad Generalizada’

[6] La Encuesta Europea de Salud revela que las mujeres españolas hacen menos ejercicio intenso que sus     homogéneos (15,7% frente a 34,4%), pero practican más ejercicio físico moderado (42,7% frente a 26,0%) en su     jornada laboral o en el tiempo libre.

[7] Según las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS.

[8] Según datos de la Encuesta Europea de Salud en España 2009, realizada por el Instituto Nacional de Estadística.

La crisis se ceba con el sobrepeso femenino

Madrid, 11 nov (EFE).- Las últimas estadísticas mundiales sobre obesidad sitúan a la mujer en el foco de esta epidemia del siglo XXI, una tendencia que en España se ha acentuado con la crisis, el aumento del paro femenino y el consumo de productos más baratos y menos nutritivos para ajustar la economía doméstica a los ingresos.
Así lo han recalcado los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) de cara al Día Mundial contra la Obesidad, que se celebra mañana, una jornada en la que se abordará la que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las sociedades modernas en la última década.
En el informe «Generación XXL», publicado recientemente por la compañía IPSOS -especializada en identificar las conductas, actitudes y opiniones de la sociedad-, se incidía ya en el hecho de que la crisis estaba disparando los casos de obesidad.
El 17 por ciento de la población considera que el principal escollo para llevar a cabo un estilo de vida más saludable es el precio de algunos productos, que les resultan caros, algo que ha hecho cambiar la dieta de muchas familias y muchas mujeres.
A los especialistas les preocupa esta circunstancia porque la mujer es mucho más propensa a desarrollar obesidad y, de por sí, tiene mayor tendencia a acumular sobrepeso por aspectos emocionales, endocrino-hormonales y metabólicos.
Según la experta en nutrición del IMEO Elisabeth Gónzalez, las mujeres son más vulnerables a sufrir depresiones y ansiedad, y estas situaciones afectan en un alto porcentaje a su forma de comer.
Las mujeres tienen de dos a tres veces más posibilidades de desarrollar ansiedad que los hombres y, fisiológicamente, según la especialista, una vulnerabilidad mayor a sufrir alteraciones emocionales por las influencias hormonales.
Hormonas como los estrógenos, opioides endógenos, la hormona de la juventud, la sulfatodehidro-epiandroestendiona, la progesterona y la testosterona, entre otras, forman un coctel que influye en la forma de comportarse, de sentir tristeza o alegría y de enfrentarse a la comida, y las hace «más susceptibles de ser comedoras emocionales que los hombres».
Por ejemplo, en el caso de la serotonina, a veces conocida como la hormona de la felicidad, se ha observado que las mujeres producen un 52 por ciento menos en su cerebro que los hombres.
Este neurotrasmisor es un peso pesado en el estado de ánimo, en los niveles de ansiedad, en la percepción del dolor, el sueño y la conducta alimentaria, y si disminuyen sus niveles aumenta la sensación de tristeza y desánimo.
«No es casualidad -comenta González- que cuando estamos tristes o desanimadas, nos apetece un helado de chocolate, ya que los alimentos dulces y con altas concentraciones de azúcares aumentan las concentraciones de serotonina produciendo un efecto antidepresivo y ansiolítico momentáneo».
Pero, además, la mujer tiene menos capacidad muscular que el hombre, por lo cual su metabolismo es menos efectivo quemando grasas o más bien, según la experta, «a falta de una actividad física regular, se acentuaría la tendencia a acumularlas».
A ello se suma que con la madurez, el porcentaje de grasa en la mujer aumenta, cambia su composición corporal y disminuye su necesidad de energía, con lo que si no ajusta la dieta a estas nuevas condiciones fisiológicas puede aumentar su peso año tras año.
No obstante, a pesar de todos estos condicionantes para ganar peso, las españolas se preocupan por su figura, son las que principalmente contratan tratamientos de pérdida de peso y practican más ejercicio físico moderado que los hombres, según señala la preparadora física y psicóloga Sandra Pino.
Cada vez son más conscientes de que la actividad física y una dieta equilibrada son la mejor forma de combatir el exceso de kilos.
Y según Pino los efectos saludables de esta actividad no tardan en manifestarse si se dedican treinta minutos todos los días de la semana para caminar, subir y bajar escaleras, ir en bici o bailar con la pareja.
Se mejora la función respiratoria, se reduce el colesterol malo y la grasa corporal, bajan los niveles de ansiedad y aumenta la sensación de bienestar, gracias a la segregación de endorfinas. EFE