Plan de intercambios saludables para estas Navidades

RNE, Marca España

Estas Navidades nos brindan 17 días no laborables, contados desde 1 de diciembre hasta concluida la semana de Reyes. A seis semanas de posibles excesos gastronómicos, evalúan el riesgo de estas Navidades los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), pudiendo ganar entre 4 y 6 kilos de más. Cada comilona de Navidad o Año Nuevo asciende a unas 3000 Kcal., es decir, al  equivalente a dos días de dieta normal. Por esta razón, el Departamento de Nutrición del Instituto ha elaborado un plan de intercambios saludables que nos permitirá reducir las calorías a menos de la mitad.
En esta edición del programa Marca España, del RNE, interviene Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO que nos brina una serie de consejos prácticos que nos permitirán disfrutar las navidades sin kilos de más.
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Seis semanas de posibles excesos gastronómicos traen las Navidades en España

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad aconseja ‘dosificar las Navidades’ optando por un plan de intercambios gastronómicos saludables que nos permitirán reducir a menos de la mitad las calorías sin renunciar la festividad

Por unas naviddes saludablesA seis semanas de posibles excesos gastronómicos, evalúan el riesgo de estas Navidades los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Hasta 17 días no laborales marca el calendario oficial en España este año desde 1 de diciembre hasta concluida la semana de Reyes[1] sumando festivos y fines de semana. Si a ello se añade algún otro día libre, se formarán puentes de hasta cinco días o semanas enteras de vacaciones.

En principio, el espíritu vacacional no tiene por qué suponer un problema de salud, pero si se utiliza la época navideña como válvula de escape a los deseos adictivos de comer, buscando justificación social en la celebración, sí se convierte en un problema.

«Nuestra práctica en consulta indica que es en estas fechas cuando hay un mayor riesgo para descuidar la alimentación, pudiendo ganar 1 kilo por cada semana de excesos y hasta 6 kilos en total«, afirma Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. El ‘legado’ que nos deja cada comilona de Navidad o Año Nuevo asciende a unas 3000 Kcal., el equivalente a dos días de dieta normal.

Con el fin de prevenir excesos sucesivos, los expertos aconsejan ‘dosificar’ las celebraciones, reservando las comidas principales para los días señalados y optando por opciones más saludables que nos permitirán reducir las calorías a menos de la mitad. Para facilitarnos la tarea, los especialistas en nutrición del Instituto han elaborado una tabla de intercambios con sugerencias concretas de aperitivos, entrantes, platos principales, bebidas y postres.
“No hay que renunciar a la Navidad, hay que saber disfrutarla con moderación», resalta Bravo. El problema no son los días de festividad concretos, sino la tendencia a seguir comiendo igual en los días que las rodean, repitiendo el mismo patrón permisivo una y otra vez. El exceso de alcohol deshibe y reduce nuestro autocontrol y fuerza de voluntad, aumentando el riesgo de glotonería excesiva e ingestas desmesuradas, que tendrán efectos negativos no sólo en los kilos de más, sino también en nuestra salud y equilibrio emocional. Obrar con moderación nos asegurará un buen sueño y descanso y nos librará de caer en la tendencia depresiva tras el fin de las fiestas por haber engordado varios kilos.

Aunque las navidades no son la fecha más indicada para ponerse a régimen, sí son idóneas para plantearse un objetivo real, como mantenerse en el peso actual o intentar no coger más de un kilito, que luego no sería tan difícil perder. Para una persona que está en el límite, los 6 kilos cogidos a lo largo de este mes pueden significar traspasar la barrera del sobrepeso a la obesidad y esto acarrea serios problemas para la salud.

Por esta razón, el Departamento de Nutrición del IMEO ha elaborado un plan de intercambios saludables que realiza algunos retoques sobre lo que podría ser nuestro menú de Navidad. En aperitivos y entrantes se recomienda sustituir los fritos (croquetas, empanadillas, tempuras), quesos y pastas para untar (foie gras, patés, sobrasada) por fiambres magros (jamón, lacón, cecina), marisco y pescados (gambas, langostinos, mejillones, boquerones, pulpo, sepia o calamares).

En la comida, se recomienda sustituir las fuentes de proteínas grasas (cochinillo, cordero, cabrito, pato, salmón) con otras de proteínas magras (ternera, pavo, pulpo, besugo o lubina). «Las proteínas magras son el macronutriente que mayor gasto calórico provoca al digerirse y sólo aportan 4 Kcal por gramo», puntualiza el experto del IMEO. Al aumentar el consumo de proteínas magras, contribuimos a reducir la sensación de hambre, ya que la metabolización de las proteínas genera un alto consumo calórico, ayuda a mantener niveles apropiados de azúcar en sangre y nos ayuda a mantener el apetito a ralla en estas fechas.

La presencia de frutas y verduras en el menú navideño es de primordial importancia, por su aporte en fibra. Consumidas preferentemente antes de la comida o cena, favorecerán el proceso digestivo y disminuirán la absorción de grasas, previniendo el aumento del colesterol.

En cuanto a las bebidas, los expertos en nutrición se declinan por el consumo moderado de vino tinto, rosado y cava en lugar de bebidas espirituosas de alta graduación (ginebra, ron, whisky y vodka).

En el postre, el plan de intercambios saludables sustituye o limita el consumo de los clásicos dulces navideños elaborados a base de frutos secos, azúcares, grasas y harina refinada (turrón, mazapán, polvorones, roscón relleno de trufa o nata) con postres tradicionales caseros (flan de huevo, natillas, roscón sin relleno).

[1] En la mayoría de comunidades autónomas de España tienen 5 días festivos oficiales: el día de la Constitución, la Inmaculada, Navidad, Año Nuevo y Reyes. En Cataluña y Baleares también es declarado fiesta oficial el 26 de diciembre, San Esteban.

Plan de intercambios saludables especial Navidad de IMEO

Los europeos, cada vez más longevos pero con más sobrepeso

Un informe llamado ‘Salud en un vistazo’, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo y la Unión Europea, muestra resultados positivos en esperanza de vida y en número de personal sanitario, pero con asignaturas pendientes en cuanto al gasto en salud y la obesidad.

Agencia SINC
Los-europeos-cada-vez-mas-longevos-pero-con-mas-sobrepesoEuropa se ha sometido a un chequeo sobre su estado de salud y los resultados, expuestos en una declaración conjunta por Vitenis Andriukaitis, comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, y Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), son bastante desiguales.

El documento ‘Salud de un vistazo: informe europeo 2014’ expone los datos comparativos sobre los sistemas de salud y de salud que cubren los 28 estados miembros de la Unión Europea (UE) y pone de relieve las principales tendencias de salud: gasto, desigualdades, recursos, calidad y acceso a la atención e impacto de la crisis económica.

Uno de los hallazgos más destacados es que la esperanza de vida es cada vez mayor en la UE, alcanzando 79,2 años de media en 2012 (82,2 años para las mujeres y 76,1 para los hombres), lo que supone un aumento de 5,1 años desde 1990. No obstante, existe una brecha de 8,4 años entre los estados.

En relación al gasto medio de la salud en la UE, este fue del 8,7% del PIB en 2012. Así, el gasto en salud per cápita ha disminuido en promedio un 0,6% anual desde 2009, ajustado por inflación. El texto indica que los países que redujeron el gasto en salud hicieron recortes principalmente a los honorarios pagados a los proveedores de salud, el gasto farmacéutico y el personal sanitario y los salarios.

“El capítulo sobre el gasto en salud es muy relevante, ya que aunque estamos saliendo de la crisis económica, la presión sobre los presupuestos de salud continúa en muchos países europeos”, han manifestado Andriukaitis y Gurría.

Sin embargo, en relación con el personal sanitario en la UE, los expertos han señalado que desde el año 2000 “el número de médicos por habitante ha aumentado en todos los países de la UE a excepción de Francia, donde se ha mantenido estable, y el número de enfermeras que ejercen se ha incrementado en todos menos en dos estados miembros (Lituania y Eslovaquia)”.

Por último, el informe subraya como una de las grandes preocupaciones el sobrepeso y la obesidad, ya que afecta al 53% de los adultos. Esta última, que presenta aún mayores riesgos para la salud que el sobrepeso, aqueja actualmente a uno de cada seis adultos (16,7%) en la UE, lo que supone un incremento desde el 12,5% de hace una década.

La obesidad ha crecido rápidamente en los últimos diez años en países como Francia, Luxemburgo, Dinamarca, Finlandia, Islandia o República Checa. España se sitúa muy cerca de la media europea con un 16,6% de obesidad.

Mejorar las políticas sanitarias

Los representantes de las dos instituciones han explicado que este análisis “es importante para el debate público sobre políticas que mejoren el sistema de salud en toda Europa. Los resultados demuestran que son necesarias estrategias euroepas para promover estilos de vida saludables y mejorar la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento de las enfermedades en los países que se están quedando atrás”.

“Nuestra esperanza es que este informe ayude a estimular nuevas medidas para que los ciudadanos europeos de todos los orígenes socioeconómicos puedan disfrutar de vidas más largas, saludables y activas», han concluido.

Más información:

‘Salud de un vistazo: Europa 2014’ es un informe conjunto de la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que presenta indicadores clave de los sistemas de salud y de salud en 35 países europeos, entre ellos de 28 estados miembros, los países candidatos Montenegro, ex República Yugoslava de Macedonia, Serbia y Turquía, con la excepción de Albania debido a la limitada disponibilidad de datos, y tres países de la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Noruega y Suiza).

Esta tercera edición se basa en las dos ediciones anteriores en 2010 y 2012. La selección de los indicadores se basa principalmente en los Indicadores europeos básicos de salud (ECHI), desarrollado por la Comisión Europea en cooperación con los Estados miembros de la UE. El estudio está financiado por una subvención del Programa de Salud de la UE.

La obesidad puede reducir en 8 años la expectativa de vida

Acorta además en 19 los años de vida sin enfermedades.

EFE, La Voz de Galicia
obesidad y cancerLa obesidad puede reducir en hasta 8 años la expectativa de vida de las personas y en 19 los años de vida sin enfermedades, según concluye un estudio publicado hoy en la revista médica «The Lancet».

Un equipo del Instituto de investigación del centro de salud de la Universidad McGill de Montreal (Canadá), dirigido por el doctor Steven Glover, elaboró un modelo informático de la incidencia de enfermedades según el peso, con datos extraídos del Estudio de nutrición y salud nacional de Estados Unidos.

Los expertos calcularon el riesgo de contraer diabetes y enfermedades cardiovasculares para adultos de diferente peso y después analizaron el efecto del sobrepeso y la obesidad en los años de vida que perdían -y en los años de vida sana perdidos- de adultos estadounidenses de entre 20 y 79 años, comparado con personas de peso normal.

Comprobaron que las personas con sobrepeso (un índice de masa corporal, o IMC, de 25) perdían de 0 a 3 años de expectativa de vida, dependiendo de su edad y género.

Las personas obesas (IMC de 30) perdían entre 1 y 6 años, mientras que las muy obesas (IMC de 35) veían recortada su vida entre 1 y 8 años, comparado con personas con un IMC ajustado a su altura y dimensiones.

Se considera que un IMC por debajo de 18,5 indica desnutrición o algún problema de salud, mientras que uno superior a 25 indica sobrepeso.

Por encima de 30 hay obesidad leve, y por encima de 40 hay obesidad elevada.

«Nuestro modelo informático prueba que la obesidad está asociada con un riesgo más alto de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes que, de promedio, reducirán drásticamente la expectativa de vida de la persona y sus años de vida sana, sin estas enfermedades crónicas», explica Grover.

Según su estudio, el efecto del peso excesivo en la pérdida de años de vida es mayor entre los jóvenes de entre 20 y 29 años, ascendiendo a 19 años de vida menos en los casos de obesidad extrema, y disminuye con la edad.

El exceso de peso no solo reduce la expectativa de vida sino también los años de vida sana, definidos en este estudio como los años sin enfermedades asociadas al peso, como la diabetes de tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, apuntan los expertos.

«La pauta está clara», afirma Glover.

«Cuanto más pesa una persona y cuanto más joven es, mayor es el efecto en su salud, pues tiene más años por delante en los que los mayores riesgos de salud asociados con la obesidad pueden tener un impacto negativo en su vida», declara.

Según este especialista, estos datos son útiles para que las personas obesas y los profesionales de la salud «puedan apreciar mejor la escala del problema y los beneficios de un estilo de vida más sano».

Desayuno de campeones: receta de pan de centeno y batido de frutas casero

Los niños que acuden al colegio sin desayunar o sin realizar un desayuno completo, a la larga, engrosan las cifras de sobrepeso y obesidad infantil, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y el Estudio Aladino 2013 que cita la ausencia de desayuno, junto al sedentarismo, como las principales causas de los kilos de más.

haciendo pan para un desayuno de campeones«Y no hay que olvidar que los niños con sobrepeso y obesidad presentan más problemas óseos y musculares; además tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, hígado graso y asma; entran en la pubertad antes que sus compañeros y, en general, muestran una autoestima más baja», apostilla Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO.

Para Bravo, un desayuno ha de ser equilibrado, personalizado en cuanto al peso y la actividad física que ejerce el niño a diario, y completo, incluyendo los tres macronutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas. «Lo único que debería cambiar por la edad, sería la cantidad del desayuno, pero no su composición», matiza.

«Un desayuno perfecto debería incluir las proteínas en forma de fiambre bajo en grasa o un lácteo desnatado; una opción de cereales integrales, que proporcionarán una fuente de energía estable y duradera, o cereales integrales sin azúcar añadido; y una opción grasa alta en omega 3, como frutos secos o aceite de oliva. Añadir una pieza de fruta sería sobresaliente», destaca.

«La tostada integral con tomate triturado, aceite de oliva y jamón york, o pavo o jamón serrano, supera con creces nutricionalmente al bollo (pastel o bizcocho) de chocolate», apunta el experto.
Con el fin de ayudar a los padres en la difícil tarea de educar sus hijos a comer, pensando en la salud, los especialistas en nutrición infantil del IMEO, han elaborado este menú de ejemplo para un desayuno de campeones.

Pan de centeno casero

pan de centeno_receta de IMEOIngredientes:

  • 500 grs. de harina integral muy fina.
  • 200 grs. de salvado de avena.
  • 25 grs. de levadura fresca.
  • 10 gramos de levadura seca.
  • 4 cucharada sopera de aceite de oliva extra virgen.
  • 1 cucharada sopera de sal blanca fina.
  • 1 cucharada sopera de azúcar moreno fino.
  • 100 grs. de frutos secos pelados y troceados sin tostar y sin sal, al natural.
  • 1,5 vasos de agua mineral tibia.

Forma de preparación:

  1. Mezclar en un bol la harina integral, el salvado de harina y los frutos secos.
  2. Juntar en un recipiente la levadura fresca y seca, junto con el azúcar moreno, la sal y el agua tibia.
  3. Cuando el preparado de levadura termine de espumar, mezclar con el preparado del punto 1, añadir el aceite de oliva y amasar bien, mezclando todos los ingredientes. Una vez terminado el proceso, dejar reposar hasta que el bloque duplique aproximadamente su tamaño.
  4. Volver a amasar.
  5. Preparar un molde para horno cubriéndolo con una fina película de aceite de oliva, y colocar el preparado de pan crudo.
  6. Hornear lentamente a unos 180º hasta que el pan esté dorado.

Este pan determina la base esencial del desayuno. Utiliza alimentos ecológicos y naturales, es completo debido a la multitud de micronutrientes esenciales que contiene. Una vez comprados los ingredientes, se puede elaborar y consumir en familia.

Tostada con tomate y fiambre

Ingredientes:

  • Tostada de PAN DE CENTENO CASERO.
  • 100 grs. de jamón ibérico, jamón York o pavo natural.
  • 1 Tomate.

Forma de preparación:

  1. Se corta una rebanada de pan y se tuesta en la tostadora.
  2. Se corta el tomate en rodajas muy finas y se sitúan encima de rebanada de pan.
  3. Igualmente se añade el jamón o el pavo natural.

Opciones para festivos o fines de semana: Para estos días especiales se puede sustituir el condimento por queso fresco 0% grasa para untar con una base de lechuga, jamón ibérico con un preparado de aceite de oliva con ajo y triturado de tomate.

Batido natural de fresones

Ingredientes:

  • 50 grs. de azúcar moreno extrafina.
  • 500 grs. de fresones de temporada.
  • 2 yogures de fresa 0% grasa sin trocitos añadidos.
  • 200 ml. De leche desnatada sin lactosa.

Forma de preparación:

  1. Lavar bien las fresas, y posteriormente cortarlas.
  2. Mezclar todos los ingredientes bien fríos en la batidora.
  3. Batirlos hasta que se hallen perfectamente mezclados.

Desde IMEO hacemos especial hincapié sobre la importancia de utilizar frutas de temporada, productos naturales y con un aporte rico en minerales, vitaminas y oligoelementos. El hecho de que lo preparamos solo en casa hace aún más apetecible este alimento para los pequeños.

Jeffrey Friedman, científico molecular: “No hay pruebas de que las dietas que eliminan grasas o hidratos funcionen”

El País, por Daniel Mediavilla

Jeffrey Friedman“Si preguntas por la calle cuál es el motivo de que una persona esté obesa, la mayoría de la gente te responderá que es porque come demasiado, y tienen razón. Pero la pregunta importante es: ¿por qué come demasiado?”. En 1994, Jeffrey Friedman bautizó la molécula que nos sugiere cuándo debemos comer y cuándo es momento de parar. La leptina se convertía así en protagonista de la lucha contra el sobrepeso, un problema creciente en las sociedades avanzadas que provoca numerosos problemas de salud.

Esta hormona, presente en el tejido graso, desciende cuando detecta que la cantidad de grasa acumulada es insuficiente y promueve el apetito. Cuando esos niveles vuelven a un nivel que se considera suficiente, se libera leptina y aparece la sensación de saciedad. Cuando ese sistema falla, las posibilidades de comer demasiado se incrementan.

La semana pasada, Friedman participó en Madrid en la cuarta CNIC Conference, una reunión organizada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares en la que se reunieron algunos de los principales expertos mundiales en enfermedades metabólicas.

Pregunta. ¿Aspirar a estar más delgados es positivo?

Respuesta. Creo que depende de cuáles sean nuestros objetivos. Si alguien tiene sobrepeso o está obeso, nuestro objetivo debería ser mejorar su salud. Eso puedes hacerlo sin perder mucho peso. Comiendo una dieta saludable y haciendo ejercicio para perder un poco de peso, con mucha frecuencia, los problemas de salud mejorarán. Si nuestro objetivo es mejorar la salud, no insistiría en que la gente esté delgada. No hay evidencia de que alguien que es obeso vaya a estar mejor quedándose muy delgado. Y más importante, no creo que haya muchas posibilidades de lograrlo, porque hay un sistema biológico muy poderoso que mantiene nuestro peso y hace que nuestro peso se mantenga sin grandes variaciones por arriba o por abajo.

P. ¿Por qué comemos más de lo que necesitamos?

R. Nuestro peso está regulado por genes, de la misma manera que la estatura. Tú no le pedirías a alguien que mide 1,90 que midiese 1,80, porque así es como son. Hay genes que hacen a unas personas más pesadas y otras más ligeras. Cuando hay unos rasgos regulados por genes es porque hay una presión evolutiva sobre un rasgo. Antes de que hubiese una civilización, para sobrevivir había que navegar entre dos riesgos. Por un lado estaba el peligro de morir de hambre, porque la disponibilidad de comida era escasa. En ese entorno, estar demasiado delgado puede ser malo, porque no tienes suficiente energía almacenada para sobrevivir, pero estar obeso es malo también porque no podrás cazar bien ni escapar de los depredadores. Nuestro sistema biológico evolucionó para mantenernos entre esos dos puntos.

P. ¿Cómo funciona el mecanismo que permite que nos mantengamos entre esos dos puntos?

R. Todos los organismos dependen de la energía, y cada organismo ha desarrollado un mecanismo para gestionar su energía para utilizarla cuando la necesita y almacenarla cuando no la necesita. Una de las formas en que los mamíferos regulan la energía es a través de una hormona en el tejido graso que se llama leptina. El tejido graso crea esta hormona en proporción a su masa: más grasa, más leptina, menos grasa, menos leptina. Cuando la leptina en circulación en la sangre aumenta, actúa en el cerebro para reducir el apetito. Creemos que la obesidad es un resultado de diferencias en este sistema. La razón por la que se complica es porque los defectos en la leptina son raros. No causan obesidad con mucha frecuencia, pero si un paciente tiene un defecto en la leptina, son muy obesos. Y si les devuelves la leptina, pierden peso. El problema más frecuente suele estar relacionado con la forma en que la señal es procesada por el cerebro para regular el apetito.

Sabemos que hay una serie de genes que producen un descenso en la respuesta a la leptina y muchos de estos genes que se están identificando, tienen que ver con el circuito neuronal que regula el apetito. El 12% de los obesos mórbidos tiene defectos genéticos que ya se pueden identificar y esperamos que con el tiempo se identifiquen muchos más.

P. ¿Las dietas más populares tienen una base científica?

R. Hay mucho debate sobre cuál es la mejor dieta para perder peso. El consejo estándar sería: toma una dieta equilibrada y con menos calorías, y ya está. Pero después habrá gente que te recomiende no comer ninguna grasa, lo que se llama la dieta Pritikin, o no comas hidratos de carbono, en la dieta Atkins. En realidad, no sé cuál es la mejor opción, porque para averiguarlo necesitaríamos un experimento que es muy difícil. Tienes que poner grandes cantidades de gente en una de las dos dietas durante mucho tiempo.

El problema con las dietas es que no puedes mirar a los datos en seis meses; normalmente hacen falta uno o dos años para que la gente vuelva a su peso, así que tienes que tener grandes cantidades de gente en cada una de las tres dietas, y entonces tienes que hacer observaciones mucho tiempo después, de una manera rigurosa. El problema es que a largo plazo hay tan poca gente capaz de mantener la pérdida de peso que nunca consigues una respuesta. Así que yo soy agnóstico sobre cuál de las tres funciona. Intuitivamente, diría que lo mejor es comer una dieta equilibrada, pero tampoco hay pruebas de que eso funcione.

P. Pero quienes promueven las dietas hablan de ellas como si estuviesen bien probadas

R. Si piensas sobre la obesidad, es posible que, más que ningún otro problema de salud, esté en el centro de muchas partes interesadas. La industria de las dietas es inmensa y tiene un mensaje claro: toma nuestra dieta y perderás peso. La industria farmacéutica también tiene intereses. Si fabricamos un fármaco, tómalo y perderás peso. Además, a la industria del medicamento le gustaría que las reglas para aprobar fármacos fueran relajadas, y cuanto más drama haya, mejor es el clima para que eso suceda. Cuando quieres que tu mensaje llegue al público, necesitas dinero, y por eso muchas veces el mensaje de los científicos queda ahogado entre el de todas estas partes interesadas que tienen mucho dinero.

Lo que sabemos que funciona es que si comes una dieta equilibrada con menos calorías, pierdes peso. Y en esas dietas los carbohidratos, las proteínas y las grasas están equilibradas. El problema viene con las dietas que eliminan carbohidratos o grasas, que te dicen que puedes comer lo que sea y perder peso igual, solo se trata de cambiar lo que comemos. Creo que eso sería muy bonito, pero no creo que haya pruebas de que eso funcione a largo plazo y que sea saludable. Así que es mejor que hagamos lo que sabemos que funciona.

Mi punto de vista es diferente. Nos estamos centrando en un aspecto equivocado. Nos centramos en el peso cuando deberíamos centrarnos en la salud. Si estás obeso y tienes problemas de salud, como diabetes o enfermedades cardiacas, deberíamos pensar en cómo mejorar tu salud. Eso puede incluir algo de pérdida de peso, pero puede incluir otras cosas también. No nos tenemos que preocupar por si estás en el peso medio, queremos que tengas el peso saludable para ti. De hecho, si estás muy obeso y no tienes problemas médicos, no estoy seguro de que debiéramos hacer nada, más allá de la recomendación que sirve para el resto de comer una dieta saludable y completa y hacer ejercicio.

Si estás obeso y tienes un problema de salud, es muy probable que perder peso mejorará la diabetes o la enfermedad cardiaca, pero para lograr ese objetivo, perder entre dos kilos y medio o cinco kilos suele ser suficiente. Para eso no hace falta una dieta muy sofisticada, se puede hacer comiendo un poco menos, de forma ordenada o evitando el picoteo.

P. Una pastilla para saciar el apetito haría millonario a su creador. ¿Ha tenido buenas ofertas de las empresas farmacéuticas para desarrollarla?

R. Creo que cuanto más entendemos las vías de regulación de cuánto comemos, y las calorías que quemamos, aparecen nuevas oportunidades para desarrollar fármacos, pero no creo que en el futuro próximo desarrollemos fármacos que hagan que una persona que es muy obesa sea delgada. Sin embargo, sí creo que es posible desarrollar fármacos para que una persona que es obesa y tiene un problema de salud pierda el peso suficiente para mejorar ese problema.

Sobre las ofertas de la industria, nadie me había hecho esta pregunta, pero hubo un tiempo, al principio de mi carrera, en el que podía haber abandonado la academia para ir a una compañía que desarrolla fármacos. Pero mi sueño siempre había sido ser un científico y hacer lo que hago ahora, así que nunca tuvo demasiado atractivo para mí. Por otro lado, para mí sería muy satisfactorio que el trabajo que estamos haciendo nosotros y muchos otros colegas condujese a nuevos tratamientos.

Los 10 grandes peligros de la dieta moderna que deberías conocer

Se estima que hoy consumimos de media unos 67 kilos de azúcar al año, o lo que es lo mismo, alrededor de 500 calorías sólo en azúcar al día

El Confidencial
dietas absurdasEn las últimas décadas nuestra alimentación ha ido cambiando radicalmente. El consumo de grasas, azúcares y alimentos procesados es cada día más elevado y apenas nos planteamos los daños adversos en que pueden derivar.

En una época en la que parece que comer ligero, fresco y natural, son las herramientas básicas para tener una vida –cuerpo y mente– sana, comemos cada vez más platos precocinados con altos índices de grasas trans y alimentos sobreazucarados. Ya sea por el ritmo vertiginoso de las rutinas diarias, los horarios de trabajo o, simplemente, la pereza de cocinar, el hecho es que la comida casera saludable brilla por su ausencia.

Kris Gunnars, experto nutricionista, enumera en Business Insider algunos de los principales problemas de salud que pueden derivarse de los malos hábitos de la alimentación moderna. La dieta que llevamos influye directamente en el desarrollo de enfermedades de corazón, obesidad o diabetes tipo 2.

Lee atentamente y párate a pensar en tu alimentación diaria: ¿estás poniendo en riesgo tu salud? ¿Llevas una dieta moderna o una alimentación sana y equilibrada?

1. Excesivo consumo de azúcares refinados

El consumo de azúcar se ha disparado en los últimos 160 años. Aunque, claro está, dependen de en qué país vivamos, se calcula que consumimos una media de 67 kilos de azúcar al año. O lo que es lo mismo, alrededor de 500 calorías sólo en azúcar al día.

Se encuentran en demasiados alimentos industriales procesados –casi que lo complicado es encontrar aquellos que no contengan azúcares– e incluso los productos bajos en azúcares contienen cantidades más elevadas de las que deberíamos consumir.

El problema es que, explica Gunnars, su consumo masivo “puede conducir a graves problemas metabólicos, incluyendo resistencia a la insulina, síndrome metabólico, colesterol elevado y triglicéridos”. Así, es urgente que trabajemos por reducir la cantidad de azúcar en nuestras vidas.

2. El azúcar de las bebidas gaseosas y zumos de frutas industriales  

De la dieta moderna, las bebidas edulcoradas con azúcares son las peores. ¿Por qué? La respuesta es sencilla aunque quizás lo desconocías: el organismo no registra el azúcar líquido igual que en los alimentos sólidos.

El cuerpo sintetiza las calorías provenientes de líquidos de forma diferente que en los sólidos. De ahí que, como dice el nutricionista, “cada porción diaria de bebidas azucaradas esté relacionada con un 60% más de riesgo de padecer obesidad”.

3. Consumimos demasiadas calorías al día

Se calcula que la ingesta diaria de calorías por persona ha aumentado alrededor de 20% en las últimas décadas.

El aumento del consumo de alimentos procesados, los aceites vegetales y harinas, o las mencionadas cantidades de azúcares que encontramos en nuestra cesta de la compra, incrementan las calorías de nuestra dieta.

4. Los aceite vegetales procesados sustituyen a las grasas tradicionales

Hace algunos años, dietistas y nutricionistas coincidían en culpar a las grasas saturadas de provocar enfermedades de corazón. Así, las personas fueron abandonando las grasas tradicionales, como la mantequilla o la maneca de cerdo, en favor de los aceites vegetales procesados.

El problema es que estos aceites son muy ricos en omega-6, un ácido linoleico que termina por incorporarse en nuestras reservas de grasas lo que podría derivar en mayor riesgo de padecer cáncer. No sólo eso, estos aceites se hidrogenan a menudo, lo que incrementa sus niveles de grasas trans, que está demostrado, aumentan el riesgo de enfermedades de corazón.

5. Margarina vs. Mantequilla: más grasas trans

Como acabamos de comentar, hemos reemplazado las grasas tradicionales como la mantequilla por alimentos hidrogenados con altos contenidos de grasas trans.

Como explica Gunnars, “la mantequilla en realidad contiene nutrientes que protegen contra enfermedades del corazón como la vitamina K2”, por lo que tendría más sentido dejar de promocionar e impulsar el consumo de margarina y volver a la tradicional mantequilla (eso sí, como todo, en su justa medida).

6. La soja sigue de moda: tiene demasiadas calorías

La soja tiene beneficios para la salud, pero no todo es bueno. De hecho pocas personas se plantean que el aceite de soja es una fuente importante de calorías y en países como EEUU es el aceite vegetal más consumido.

Se encuentra fundamentalmente en los alimentos preparados porque resulta más barato que otros aceites. Así, Gunnars lo deja claro: “la mejor manera de evitar el aceite de soja (y otros ingredientes desagradables) es evitar los alimentos procesados”.

7. El trigo ya no es lo que era

Parte fundamental de la dieta occidental, el trigo se encuentra en infinidad de alimentos, desde el pan hasta pastas, pasteles o pizzas. El problema es que el trigo moderno dista mucho del tradicional y, entre otras cosas, contiene entre un 20% y 30% menos de minerales importantes como el magnesio, hierro, zinc y cobre.

En resumen: no sólo es menos sano y carece de algunas de sus propiedades tradicionales, además se ha convertido en un alimento mucho más perjudicial para celiacos y personas intolerancia al gluten.

8. Comemos menos huevos

El consumo de huevos ha bajado mucho en los últimos años. Según comentan en el artículo, “desde el año 1950 hemos reducido el consumo de este alimento altamente nutritivo de 375 a 250 huevos al año, lo que se traduce en una disminución del 33%”.

Es cierto que se trata de un alimento con una alta tasa de colesterol pero no elevan el colesterol malo en sangre. Se trata de los alimentos más nutritivos del planeta, por lo que debemos volver a fomentar su consumo y olvidar falsas creencias como que contribuye a generar enfermedades de corazón.

9. Comemos más alimentos procesados ​​que nunca

El consumo de comidas rápidas ha aumentado en las últimas décadas, con sus correspondientes cantidades de azúcares, aceites vegetales, grasas trans, calorías de más… Es hora de revisar de verdad las etiquetas y conocer qué ingredientes contienen los alimentos que compramos y consumimos.

10. Mundo obeso: cuidado con las dietas bajas en grasas

Aunque la creencia de que las dietas bajas en grasas son más saludables y previenen enfermedades sigue ahí, lo cierto es que estos alimentos con grasas saturadas y colesterol (del “bueno”) no pueden desaparecer de nuestra alimentación. De hecho, son necesarios.

Pese a que numerosos estudios han demostrado que este tipo de dietas no previenen las enfermedades de corazón, la obesidad o el riesgo de padecer cáncer, “por alguna razón extraña, todavía se aconseja seguir este tipo de dietas bajas en grasas a pesar de que numerosos estudios demuestran que puede ser completamente ineficaz”, plantea Gunnars.

La obesidad causó 500.000 nuevos casos de cáncer en 2012

Los expertos calculan que una cuarta parte de estos casos podría haberse evitado al estar relacionados con el progresivo incremento en el índice de masa corporal 

ABC
obesidad y cancerPrevenir la obesidad puede ser una vía para prevenir el cáncer. En 2012, el sobrepeso, y la obesidad, parecen ser los responsables de 500.000 nuevos casos de cáncer en todo el mundo. Y, según un informe publicado en «The Lancet Oncology», el impacto del exceso de peso es mucho mayor en los países más desarrollados: casi dos tercios (64%) de los tipos de cáncer relacionados con la obesidad se producen en América del Norte y Europa.

A tenor de estos datos, los investigadores, dirigidos por Melina Arnold, de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), estiman que una cuarta parte de todos los cánceres relacionados con la obesidad en 2012 (118.000 casos) son atribuibles al aumento en el índice de masa corporal (IMC) que se ha producido en la población desde 1982. Es decir, aseguran, eran «evitables».

A partir de la información obtenida de una serie de bases de datos, incluyendo Globocan, sobre la incidencia de cáncer y mortalidad en 184 países, Arnold y sus colegas crearon un modelo para estimar la cantidad de cánceres asociados con el exceso de peso en los países y regiones de todo el mundo en 2012, y qué proporción podría ser atribuida al aumento del IMC desde 1982.

Pero en mujeres

Los resultados revelan que los cánceres relacionados con la obesidad es un problema muchos más grave para las mujeres que para los varones, en gran parte debido al cáncer de endometrio y de mama después de la menopausia. Así, en los varones, el exceso de peso fue responsable de 136.000 nuevos casos de cáncer en 2012, mientras que en las mujeres lo fue de 345.000 (1,9% y 5,4% respectivamente).

De los 345.000 cánceres en mujeres, casi 25.000 fueron de mama, endometrio y colon, mientras que en los hombres el cáncer de colon y el de riñón representaron más de dos tercios de todos los tumores asociados con la obesidad (cerca de 90.000 casos).

Y las cifras son peores cuanto más desarrollado es el país; así por ejemplo, en aquellas regiones con mayor índice de desarrollo humano (IDH) países, alrededor del 8% de los cánceres en las mujeres y el 3% en los hombres estaba asociado con el exceso de peso, en comparación con el 1,5% de los cánceres en las mujeres y del 0,3% en los hombres en los países con un IDH más bajo.

La peor parte se la lleva América del Norte: solo en esa región hubo 111.000 cánceres, casi una cuarta parte (23%), de todos los nuevos cánceres relacionados con la obesidad a nivel mundial. Mientras que África subsahariana fue la que menos contribuyó: 7.300 cánceres o 1,5%. Dentro de Europa, los países donde más casos se produjeron son los del este de Europa (66.000 cánceres).

Cada vez más obesos

La prevalencia mundial de obesidad en adultos se ha duplicado desde 1980. «Si esta tendencia continúa –señala Arnold-, aumentará la carga futura de cáncer, sobre todo en América del Sur y en el norte de África, donde se está observando los mayores incrementos en la tasa de obesidad en los últimos 30 años». En España se calcula 22,9% de la población adulta es obesa, según el índice de masa corporal (IMC), porcentaje que aumenta al 36% si se utiliza el perímetro de la cintura para definirla.

La epidemia del siglo XXI

 

Navidad: ¿Cómo no engordar en estas fechas? 5 reglas útiles

«La Navidad no es la fecha más indicada para ponerse a régimen, pero sí que es idónea para plantearse objetivos realistas, como mantenerse en el peso actual o intentar no aumentar más de un kilo».

EFE / Terra estilo de vida
Las Naviades nos invitan a engordarр bajaAperitivo, Bebidas, Compensar, Dulces y Economía. Son las cinco palabras claves o ‘regla ABCDE ’ que debemos tener mente, si queremos que la multitud de cenas, comidas y celebraciones que ocurren entre las vísperas del 24 de diciembre y el  6 de enero, no repercutan en nuestro peso, salud y silueta.

«Las fiestas navideñas, que en algunos países se «alargan» con la presencia de otros días festivos y no laborables, es cuando más sobrepeso se gana, entre 3 y 5 kilos de media», sostienen los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO.

“El problema no es la celebración en sí, sino la tendencia a seguir comiendo igual en los días que la rodean y motivos no faltan: lo que el calendario deja “en blanco” se rellena con reuniones de familia, cenas de empresa y salidas con amigos”, especifica el experto en nutrición Rubén Bravo, del IMEO.

Según este experto, para una persona que está en el límite, los kilos aumentados durante esta etapa festiva «pueden significar traspasar la barrera del sobrepeso a la obesidad y esto acarrea serios problemas para la salud». Para evitar pasarse de la raya el equipo de nutricionistas del IMEO explica cinco reglas que nos ayudarán a celebrar la Navidad sin ganar más peso de la cuenta.

familia cenando pavo en Navidad2REGLA ‘ABCDE’ PARA ENGORDAR LO MÍNIMO 

A(peritivo). 20 minutos antes de una comida o cena.

“A todos nos habrá ocurrido que, después de un aperitivo o picoteo típico de un domingo, afrontamos la comida posterior con mucho menos hambre”, señala Bravo.

“Si utilizamos este truco para “engañar al estómago” y esquivar así  los kilos de más, entraremos en la comida y cena principal con mucha menos hambre y reduciremos las cantidades y las calorías ingeridas”, añade.

B(ebidas). Afrontar el alcohol con inteligencia.

Según Bravo, “si sabemos elegir bien, podemos reducir el aporte calórico de las bebidas alcohólicas hasta en un 60%, sin tener que renunciar a ellas”.

Para conseguirlo, el IMEO recomienda añadir gaseosa al vino o la cerveza; tomar el ron ‘light’ (existen variedades con la mitad de calorías sin perder su sabor) con un refresco «cero calorías» o «light); así como sustituir los «chupitos» (sorbitos de bebidas alcohólicas como el tequila) por una copa de champán o cava; y el vodka, por el soju, un licor coreano menos calórico.

C(ompensar). Un día restrictivo después de una comida copiosa.

Dia de compensación tras una comida copiosa IMEO
“Cuando nos sentamos a la mesa los platos apetitosos, junto con la euforia de la celebración y lo embriagador de las bebidas, merman nuestra voluntad y nos hacen olvidar las promesas de adelgazar o perder peso”, señala Bravo.

Reconoce que “no se trata de pasar la festividad sin probar bocado fuera del régimen, sino de disfrutar la comida con cierta moderación y, el día siguiente, compensarlo con una dieta restrictiva” (Ver la foto «Día de compensación»).

D(ulces). Consumirlos a partir del 20 de Diciembre.

turrones_bajaDe acuerdo a Bravo,  “muchas familias comienzan a comprar dulces navideños a partir de la primera semana de diciembre, incluso algunos a finales de noviembre.

Desde el  IMEO recomiendan comprar los dulces navideños a partir del 20 de diciembre y en cantidades justas, ya que “es preferible hacer la compra en dos veces, para evitar que sobren después de las fiestas”, puntualiza Bravo.

E(conomizar). Platos deliciosos, saludables y baratos.

bacalao en Navidad bajo en calorías“Tanto para nuestra economía, como para nuestra salud es importante calcular las cantidades y raciones según el número de comensales para no tener que afrontar, además, la tentación de ingerir las sobras en los días posteriores a la celebración», destaca Bravo.

Para reducir el gasto de las familias en Navidad, este experto sugiere apostar por las carnes y pescados blancos, como el pavo, la merluza o el bacalao, que son de presupuesto razonable, alta calidad nutricional y bajo aporte calórico.

A estás cinco medidas podría agregarse una sexta recomendación encaminada a preservar nuestro ánimo durante los días festivos, según el IMEO.

La obesidad cuesta más que el cambio climático

El coste de la obesidad en el mundo es similar al del tabaco o a un conflicto armado, es mayor que el alcoholismo y el cambio climático juntos.

Cadena Ser, por Victoria García

la obesidad y el cambio climaticoEso es lo que dice un informe del McKinsey Global Instituto. Se estima que más de dos mil cien millones de personas en el mundo, el 30% de la población tienen sobrepeso o son obesos. Las medidas para responsabilizar a la población de modo individual son la mejor solución para concienciar de un problema que cada vez afecta a más gente.

El informe establece que existe un aumento significativo de ‘gordos’ y que podría llegar a la mitad de la población mundial para el año 2030. El coste financiero de la obesidad también sigue aumentando debido a los cuidados de salud y sociales que requieren desviar las economías para esta partida. Pero no solo ahí inciden los costes. Pueden provocar enfermedades, ausencias de trabajo, baja productividad, menos efectividad.

La investigación dice que son necesarias políticas gubernamentales más ambiciosas y productivas para atajar el problema en vez de parches puntuales cada vez que se publica una nueva encuesta social.

Las cifras que da el estudio realizado establecen que a las arcas públicas les cuesta más los problemas de salud, laborales, sanitarios y psicológicos que provoca la obesidad, que los que da el alcoholismo, los conflictos bélicos o incluso el cambio climático.

¿Qué es la obesidad?

Una persona está considerada como obesa si tiene sobrepeso en un alto grado por encima de lo que es su grasa corporal. El método más común para asegurar si una persona es obesa, es comprobar su índice de masa corporal que divide el peso en kilogramos por la altura en centímetros. Si el BMI (Body mass Index en inglés) está por encima de 25, tiene sobrepeso. Si esta entre 30 y 40 se te considera obeso. Por encima de 40 es muy obeso. Un BMI por debajo de 18.5 estás por debajo del peso.

Según el estudio las iniciativas que se llevan a cabo para controlar los componentes de la comida procesada, son un paso, pero son necesarias medidas más efectivas como aplicar mayores impuestos en productos con alto contenido en grasa y azúcares.

El aumento de la obesidad en la población está provocando un incremento en los ataques del corazón, enfermedades del hígado, diabetes y cánceres relacionados con el estilo de vida sedentario.

Medidas a nivel local, regional y autonómico, que conciencien a la población de que no hay una solución mágica.