El ayuno terapéutico despierta las emociones y descongestiona el aparato digestivo

Radio Aragón

Hay algunos días marcados por la tradición católica como días de ayuno, como son el Miércoles de Ceniza o el Viernes Santo, días en los que no se come carne, se realiza una comida única o se hace una dieta basada en líquidos. No hay nada malo de vez en cuando dejar  descansar nuestro aparato digestivo, pero siempre y cuando se hace bien, advierten los especialistas en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En esta emisión del programa Despierta Aragón de la Radio de Aragón, Rubén Bravo del IMEO nos da algunos breves consejos sobre cómo ayunar. Los que ayunan deben saber que es sumamente importante estar bien hidratado siempre, utilizar las frutas para mantener estables los niveles de glucosa para evitar desvanecimientos o falta de vitalidad y asegurar una serie de nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo: legumbres, lácteos, verduras y pescados. Además, hacer ayuno ayuda contra la depresión, la ansiedad y potencia un bienestar general anímico.
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El ayuno extremo no tiene sentido alguno

El peso perdido con esta práctica se recupera rápidamente y es perjudicial para la salud. Los expertos aconsejan que, en caso de hacerlo, como método ‘depurativo’ o por creencias religiosas, debe ser más moderado (sin bajar de las 1.000 kilocalorías)

Ana Callejo Mora
Sección de Medicina del Correo Farmacéutico

Los zumos de verdura son muy importantes por su aporte vitamínico durante el ayunoEn Cuaresma y Semana Santa vuelve a sonar la expresión ayuno. Más allá de este simbólico gesto religioso, hay quien recurre al ayuno con fines depurativos o para adelgazar. ¿Es una medida saludable? No para los expertos en nutrición que han sido consultados por CF. Al menos el ayuno extremo.

Para Javier Aranceta, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC),“ayunar es alterar, de alguna manera, el protocolo del organismo. El ayuno total o dieta cero, consistente en agua y caldos sin calorías, es agresivo y poco justificado”.

Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición de la Universidad de Murcia, explica que“ si lo que se intenta es perder unos kilos, el ayuno no es eficaz porque acarrea un efecto rebote, por el cual el que ayuna un día come el doble al día siguiente. Además, provoca estrés metabólico”.

Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), está de acuerdo: “El ayuno extremo no tiene beneficios, puesto que lleva al organismo a desnutrición. Nunca debe hacerse con el objetivo de perder peso, porque la mayoría de lo que se pierde es agua, masa muscular y un poco de grasa. Este peso se recuperará rápidamente”.

Aranceta establece en un segundo nivel, que se sitúa por debajo del ayuno absoluto, lo que algunas clínicas especializadas -bajo supervisión de nutricionistas y médicos- denominan “ayuno terapéutico”, y explica que “los individuos que se someten a este método ingieren agua, zumos de frutas y algún tipo de complemento, llegando así a las 250 kilocalorías, como mínimo, al día. Es imprescindible que lo prescriba y controle un profesional, ya que se da un balance negativo de proteínas. Suele hacerse un fin de semana para desintoxicar”.

Bravo eleva las kilocalorías mínimas diarias necesarias en ”un ayuno en condiciones” a 1.000 ó 1.100. “Para desintoxicar es básico beber mucha agua, moderar la actividad física y nunca retirar las frutas y verduras porque el cerebro funciona con la glucosa”.

Garaulet disiente en el concepto de limpieza. “El organismo no es una casa. No es bueno privar a los órganos de energía. El propio ayuno provoca toxicidad, debido a la producción de cuerpos cetónicos”. Otra cosa es el tercer nivel: la restricción calórica (ver tabla de alimentos). Sin ser exactamente un ayuno es más eficaz en la pérdida de peso y en otros aspectos. “Hay que individualizar. Si calculamos que una persona necesita 2.500 kilocalorías al día le damos unas 1.800. Algunos estudios apuntan ya que esta pauta prolonga la vida”, dice el presidente de la SENC.

Aranceta y Garaulet coinciden en que en niños, mayores, embarazadas y mujeres en periodo de lactancia estas soluciones no tienen sentido, salvo en algún caso de obesidad.

LA IMPORTANCIA DEL CUÁNDO

La experta en nutrición recomienda hacer, de vez en cuando, un “reseteo del reloj circadiano. Las vacaciones son un buen momento para, además de hacer una dieta hipocalórica controlada, salir a caminar, tener horarios más fijos y organizados y dormir, al menos, ocho horas diarias. También deberíamos adelantar la hora de la comida a las 13:30 ó 14:00 horas y la de la cena a las 20:30 ó 21:00 horas”.

El equipo de Garaulet comprobó esta idea en un trabajo en el que observaron que comiendo lo mismo y moviéndose igual, las personas que comían tarde, después de las 15 horas, perdían menos peso que las que comían pronto. De los 420 participantes, los que comían sobre las 14:30 horas perdían unos 12 kilos y los que lo hacían pasadas las 15 horas adelgazaban 8 kilos. Según Garaulet, en general, “el número de comidas recomendadas son, como mínimo, tres. Desayuno, comida  y cena”. Su explicación es simple: cuantas más veces comes más oportunidades hay de ingerir mayor cantidad de alimentos, un riesgo para obesidad.

En la población general hay extendidas diversas formas de actuar tras una comilona. “El mensaje principal es que no hay que saltarse ninguna comida porque esto desencadenaría el mencionado efecto rebote”, concluye Garaulet.

SI NO SE COME CARNE

En cuanto a la abstinencia de carne en determinados momentos, como esta época del año según el calendario católico, Aranceta comenta que “se pueden sustituir las proteínas animales por pescado, huevos o soja”. Otra opción, planteada por la especialista de la Universidad de Murcia, es “una combinación de legumbres y cereales, como las lentejas con arroz”.

CLAVES DEL TRUEQUE ALIMENTICIO SI SE QUIERE PERDER PESO

Lista de alimentos sustituibles para llevar una dieta de restricción calórica saludable y completa.

Leche entera por descremada
Con este cambio se evita lo peor de la leche, que es la grasa láctea. Además de reducir la cantidad de esta grasa negativa y restar calorías, la leche descremada aporta proteínas e hidratos de carbono que  están más limpios de impurezas.

Carne grasa por carne magra (ya sea blanca o roja)
Se cambian las carnes más grasientas por carnes más magras. Es independiente de que la carne sea roja o blanca, pero normalmente las rojas -como ternera, cordero, etc.- suelen tener más grasa que las blancas -pollo, pavo o conejo-. Así, se mejora el colesterol y se añaden proteínas libres de grasa y hierro.

Pan blanco por pan integral
Esto conlleva tres beneficios: da al organismo más micronutrientes (oligoelementos, minerales y vitaminas). Un trozo de pan blanco tiene entre 8 y 10 micronutrientes y el integral entre 500 y 800. Su índice glucémico es más bajo y también aporta fibra.

Frutas: plátano y uvas por el resto (sobre todo manzanas)
El plátano, la uva, el melón y el mango son frutas más calóricas y con un índice glucémico muy alto, es decir, o se queman rápido mediante ejercicio físico o se convierten en grasa en el organismo. Por tanto, se aconseja tomar manzana, pera, fresa, cereza, melocotón, mandarina y naranja.

Patata y calabaza por el resto
La patata está en el top one de las verduras más calóricas. Le sigue la calabaza. La zanahoria es un caso extraño, como la cebolla: si se cocina a más de 120 grados de temperatura su índice glucémico se dispara. Pero crudas son recomendables.

Aceite de cocinar: chorro por pulverización
Para cocinar a la plancha es mejor usar un pulverizador que un chorro de aceite. Para las ensaladas, sólo una cucharada sopera. Este plato bañado en aceite no tiene sentido. Pueden añadirse hierbas aromáticas para aportar sabor.

Bollería industrial por repostería casera
Hay que evitar la bollería industrial a toda costa por su contenido en grasa y azúcar. Si la repostería se hace en casa se puede emplear harina integral, y para endulzar: azúcar moreno, miel o edulcorante natural, como el que procede de la planta Stevia.

Pasta, cereales y arroz no integral por integral
Aunque los cereales, la pasta y el arroz sean integrales nunca deben tomarse en la merienda ni en la cena, ya que a partir de las 18:00 horas y hasta las 6 de la mañana el organismo no necesita energía y lo transforma en grasa.

Salmón por pescados azules y blancos sin piel
Las grasas que aportan los pescados, los omega 3, son beneficiosas. Sin embargo, si lo que se quiere es adelgazar hay que controlar la cantidad de salmón y sustituirlo por pescados azules y blancos sin piel.

Cómo mejorar nuestro estado de ánimo ayunando en Semana Santa

La alimentación y el estado emocional van más ligados de lo que imaginamos, de modo que consumir ciertos alimentos en el ayuno puede hacernos más alegres, positivos y optimistas, afirman expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad

El Viernes Santo es día de procesiones, abstinencia y ayuno, créditos Big Knell I ShutterstockSegún la tradición católica, el próximo 29 de marzo, Viernes Santo, es día de procesiones, ayuno y abstinencia. Algunas de las recomendaciones que recoge la «ley del ayuno» de la Constitución Apostólica[1] son: abstenerse de carne, consumir únicamente líquidos o hacer una comida al día, siendo permitidos los lacticinios, huevos y productos de grasa animal. Desde un punto de vista nutricional el ayuno, igual que la alimentación, requiere obrar con medida y control para evitar problemas gástricos, astenia, hipoglucemia, mareos y desmayos. Para prevenir las posibles secuelas negativas sobre la salud y potenciar el bienestar anímico de los que guardan ayuno, los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrecen una serie de pautas en materia de nutrición.

La antigua práctica de ayuno y abstinencia durante el período de la cuaresma se remonta al siglo IV cuando el Cristianismo toma posición en Roma como religión oficial. Los cuarenta días de penitencia, que comienza el miércoles de Ceniza y termina el domingo de Pascua, evocan el recuerdo del retiro de Cristo al desierto e ‘invitan’ los católicos fieles a rehuir de los placeres terrenales y carnales para “sujetar la carne al espíritu”[2]. Con el paso del tiempo esta práctica penitencial se ha aligerado, dejando de fondo la idea originaria del sacrificio con todas sus formas y apariencias, incluyendo ésta de mortificar, humillar y castigar el cuerpo para así conseguir alzar el espíritu. Hoy en día el ayuno de Semana Santa está visto como una práctica de buena fe ligada a la salud que para muchos sirve para purificar el organismo y conseguir un bienestar universal. Quizás a ello se debe su gran éxito social y su larga vida a través de los siglos.

Viernes Santo, un día largo de ayuno, créditos Yuri Arcus I Shutterstock“El hombre moderno es menos asceta y más racional”, contempla Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz del IMEO. Desde el conocimiento que nos ha dado la ciencia de la alimentación sabemos que, en función de cómo se realiza un ayuno, puede ser un ‘bien’ o un ‘mal’ para la salud. Por un lado, estamos ante el método de purificación más natural y efectivo que existe. Los animales, cuando se sienten enfermos se abstienen de comer hasta que se recuperan. Es ejemplo del gran poder que tiene el ayuno a regenerar el organismo del ser vivo, le permite descansar de la digestión y eliminar sustancias tóxicas acumuladas, derivadas sobre todo de la carne, café, tabaco y alcohol. No obstante, los que no están familiarizados con esta práctica deben tener especial cuidado con la falta de nutrientes, como proteína, vitaminas y hierro, que son vitales para el correcto funcionamiento del organismo y que nos proporcionan algunos de los alimentos objeto de abstinencia, como la carne y, en algunas ocasiones, la leche.

La abstención de comer carne 

Los requerimientos diarios de proteína de alto valor biológico que necesita nuestro organismo se obtienen por medio del consumo de proteína animal, pero también mediante los huevos, lácteos, o la combinación de ciertos vegetales, cereales y derivados con frutos secos o cereales con leguminosas. Durante el ayuno, podemos conseguir un equilibrio dietético alternando el consumo de carne con otras fuentes de proteína animal (pescados, huevos, lácteos) y algunas fuentes de proteína vegetal (legumbres, cereales integrales y frutos secos).

La carne es una fuente indispensable de proteínas, hierro y vitamina B12. El aporte proteico medio de las carnes, sean rojas o blancas, es de unos 20 gramos por cada 100. En este sentido, una ración de 120 gramos aporta una tercera parte de las proteínas que necesita una persona a lo largo del día. La carne es rica en hierro hémico que es el más fácil de absorber por parte del organismo, fundamental para la formación de hemoglobina en los glóbulos rojos y mioglobina, en el tejido muscular. Estas dos proteínas son las encargadas de transportar y almacenar oxígeno en la sangre y favorecen la buena circulación. El hierro de origen animal juega un papel importante en el sistema nervioso central, ya que participa en la regulación de los mecanismos bioquímicos del cerebro, en la producción de neurotransmisores y otras funciones encefálicas relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

“Pese a su gran valor nutricional, podemos abstenernos de comer carne, siempre y cuando nos aseguremos una ingesta adecuada con huevos, lácteos, pescado, vegetales y legumbres para que no se vea modificada ninguna de las funciones vitales de nuestro organismo”, recalca Bravo. “Así corremos menos riesgo de sentir debilidad, mareos o hambre durante el ayuno”, señala el especialista y recuerda la importancia de preparar el cuerpo unos días antes, aumentando el consumo de frutas, verduras y cereales para asegurar las reservas de glucosa en la sangre.

Los días en los que se puede realizar una sola comida, es importante tomar alimentos que aporten energía como los hidratos de carbono que se encuentran el la pasta, arroz, patata y legumbres principalmente, combinado también con el consumo de frutas y verdura, ricas en micronutrientes, minerales y vitaminas.

Algunas pautas para el ayuno del Viernes Santo

Según las directrices de la Iglesia Católica, el Viernes Santo es día de abstinencia y ayuno. Esto significa que este día no se come carne y se evitan los alimentos sólidos.

Una onza de chocolate y una taza de cafe al día aumentan el rendimiento, crédito Gregory Gerber I ShutterstockEs muy importante que lo que tomemos este día nos aporte azúcares (almíbar, fructosa o azúcar moreno natural) para que nos proporcione energía. Los zumos naturales o elaborados en casa son la mejor opción. Los lácteos como leche, yogur o bífidus van bien para mejorar la flora. Las sopas a base de verduras y hortalizas son indispensables por su aporte vitamínico. Las raciones se deben distribuir en pequeñas cantidades y tomarse frecuentemente a lo largo del día. Podemos concluir el día con una taza de leche mezclada con chocolate en polvo (aprox. una onza). De este modo aumentarán los niveles de serotonina del cerebro proporcionándonos sensación de bienestar. Además, para facilitar el proceso de depuración del organismo, necesitamos dormir las ocho horas diarias, beber entre 2 y 3 litros de agua y dejar de fumar.

«En día de ayuno el aporte calórico nunca debería bajar de las 1000 – 1100 Kcal diarias«, indica Bravo. Por tanto, no conviene realizar mucha actividad física para evitar posibles bajadas de tensión o azúcar. Dedicar unos minutos al día para meditar e incorporar una serie de alimentos que mejoran el estado de ánimo es esencial para conseguir una sensación de bienestar. La meditación “influye positivamente sobre el buen humor, además de mejorar el optimismo en cuanto a la perspectiva de vida”, recuerda el especialista.

Nutrientes que alimentan las emociones

Alimentar las emociones es posible también en el ayuno, crédito Juice Team I ShuttestockEstá demostrado que consumir ciertos alimentos favorece el optimismo, el buen humor, la risa y mejora la perspectiva de vida. Algunas frutas, como el plátano y la piña, el chocolate o el chile pueden estimular la producción de serotonina y potenciar la sensación de felicidad”, revela Bravo. Si incorporamos estos productos en forma de sopas o batidos en nuestro menú de ayuno, “literalmente alimentamos la felicidad”, señala el especialista del IMEO.

El plátano ejerce un efecto calmante sobre el sistema nervioso, fomenta el pensamiento positivo y el optimismo. El chocolate natural, en pequeñas porciones, es un cóctel de felicidad ideal que potencia el rendimiento. Al consumirlo nuestro cuerpo aumenta los niveles de serotonina y, por tanto, hace que disfrutemos de sensaciones de tranquilidad, felicidad y bienestar. La piña es un aliado perfecto contra la frustración y estimula el bienestar físico. También genera vitalidad y optimismo, calma la ansiedad y ayuda a mejorar la concentración. El pimiento y el chile contienen una sustancia denominada capsaicina que combate la ira, la depresión y la frustración. Cuando ingerimos este tipo de alimento picante, sentimos una ligera sensación de ardor en la lengua, el cerebro lo percibe como dolor y lo contrarresta liberando endorfinas, que a su vez potencian el bienestar.

Los lácteos, ricos en calcio, también favorecen al buen ánimo. No en vano la leche es considerada producto básico en la alimentación. Su alto contenido en triptófano –uno de los 20 aminoácidos incluidos en el código genético– hace que seamos más predispuestos a las sensaciones placenteras. Por ello, los expertos en nutrición del IMEO recomiendan que no falten en el menú del ayuno del Viernes Santo, batidos de leche y plátano, con un poder antidepresivo y detoxificante, yogures bajos en grasa y chocolate puro en dosis moderadas, ya que estimula de modo positivo el sistema nervioso.

A la hora de comer, la sopa de pescados azules con verduras (ricas en hierro y ácido fólico) es la mejor opción. Los ácidos grasos esenciales y de omega-3, presentes en pescados como la caballa, el salmón y las sardinas, influyen positivamente el estado anímico y disminuyen la depresión.


[1] Según la Constitución Apostólica Paenitemini de 1966.

[2] San Agustín, Sermón 73.

Emulsionantes y aditivos causan diabetes y obesidad

La Gran Epoca, por Anastasia Gubin

adolescentes con obesidad

Son químicos autorizados, que son usados en los alimentos industriales para hacerlos lucir más frescos; de esta manera un pan viejo no se endurece y un chocolate se siente homogéneo

Investigadores detectaron que los emulsionantes y aditivos emulsionantes, aquellos compuestos sintetizados químicamente, que se suelen agregar en algunos alimentos confeccionados, causan daño celular e inflamación por lo que conviene evitarlos.

Según prolongados estudios, podrían ser los causantes de muchas enfermedades que aquejan al hombre, entre ellos de la gran epidemia de diabetes y obesidad asegura la bioquímica estadounidense Bárbara Corkey, según expuso la Universidad de Boston en 2012.

Estos productos, que la cocina industrial suele usar en los últimos años se encargan de unir las grasas con alimentos compuestos de agua, de otro modo quedan separados.

Con cinco décadas de investigación sobre el metabolismo humano en su haber, la doctora Corkey observó que los emulsionantes utilizados cómo los monoglicéridos, que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, tienen efectos secundarios, destaca el informe de la Universidad de Boston.

En las investigaciones que está realizando comprobó que “ambos aditivos hicieron que las células beta secretasen más insulina (hormona relacionada a la diabetes), pero no en la forma normal«, señaló, la científica.

Cuando los monoglicéridos y la sacarina fueron puestos a prueba, «las células beta (relacionadas con la producción de insulina) se sometieron a algunos cambios químicos inesperados y se liberaron moléculas llamadas especies reactivas de oxígeno, que han sido implicadas en el daño celular, la inflamación y la obesidad”.

Según la doctora, se sospecha que los niveles de fondo de ciertos aditivos alimentarios podrían causar cambios sutiles, pero cruciales en nuestros tejidos metabólicos. Estos son los cambios que posiblemente contribuyen a la diabetes y la obesidad, asegura la investigadora.

Entre los productos emulsionantes existen también algunos de tipo natural, como lecitina de soya no sintetizada, la yema de huevo, el ajo, los garbanzos, el chayote y los cacahuates, según el medio Botánica.

Sin embargo el hombre incluye en los alimentos industriales otros tipos de emulsionantes y aditivos emulsionantes, que son sintetizados químicamente y no mantienen las propiedades nutricionales de los productos naturales.

Estos son usados habitualmente para mantener los productos no frescos con un mejor aspecto. El pan se endurecerá menos rápido o el chocolate tendrá un aspecto más homogéneo.

Emulsionantes más usados

La lecitina E322, por ejemplo, es uno de los emulsionantes más usados. Se sintetiza a partir de la lecitina vegetal, pero no mantiene sus propiedades originales.

“Cabe destacar que no se considera que un alimento que contenga este aditivo contenga las propiedades de la lecitina vegetal”, destaca Botánica”.

Químicamente es capaz de unirse tanto a las grasas o sustancias liposolubles como a las de naturaleza acuosa o hidrosoluble. Hace que las aguas y aceites se unan en salsas y el aire y líquido en espuma.

Se la incluye en los chocolates industriales porque logra formar una masa homogénea entre la mantequilla el cacao, la leche y el azúcar.

Se la usa también en algunas industrias de pan, pues retrasa el endurecimiento de los productos horneados.

Usualmente contienen la lecitina E322 las margarinas, mayonesa, chocolate, pasteles, galletas, hojaldres, polvos instantáneos para bebidas lácteas y leches infantiles.

Otros son los aditivos emulsionante, entre los que se destacan  los mono y diglicéridos de los ácidos grasos, los cuales son aditivos emulsionantes, que pueden evitar el endurecimiento de los productos horneados y tener propiedades desespumantes.

Se obtienen artificialmente a partir de la lecitina de soya, y tampoco mantienen las propiedades nutricionales de la lecitina de soya.

Estos ácidos grasos están compuestos por uno o dos ácidos grasos unidos a una molécula de glicerol. Se usa en los chocolates, confituras, mermeladas, gelatinas, nata, arroz de cocción rápida, pan, productos horneados y embutidos.

Alimentos que pueden tener emulsionantes

Margarinas, mayonesa, chocolate, pasteles, galletas, hojaldres, polvos instantáneos, lácteos, leches infantiles, postres, postres espumosos, grasas y grasas de hornear.

Además están los sucedáneos vegetales de leche y nata, como por ejemplo bebida de soya, chicles, salsas, cacao, golosinas, pan, pasta, confituras, mermeladas, café líquido envasado, bebidas excepto la cerveza y vino, grasas para freír y recubrimientos de la fruta.

Lista de aditivos emulsionantes

Entre estos productos, las autoridades han puesto algunos límites para su uso en el comercio, sin embargo todos están autorizados en el comercio.

Cinco trucos para no engordar en Navidad

corazonBrinda con vino tinto para celebrar tu peso ideal.

La Gaceta de Intereconomía

Se acerca la Navidad y con ella las copiosas comidas, dulces y alcohol que no tardan en pasar factura a quienes postergan el cuidado de su salud para “una vez pasadas las fiestas”.

  • Durante estas fechas se disparan de forma considerable los casos de hipertensión, colesterol y obesidad, según el último informe del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), y por ello, un grupo de expertos ha trazado una serie de pautas para disfrutar de la Navidad sin aumentar peso.

    1. Compensar las comidas de los días festivosEn Navidad sólo hay 4 comidas que romperán con nuestra rutina diaria, celebrando Nochevieja, Navidad, Año Nuevo y Reyes de forma especial con familiares y amigos. En estas cuatro comidas realmente debemos tener un especial cuidado con los entrantes, los postres y las copas finales, porque suelen ser una inyección de calorías y grasas que elevan nuestro colesterol. Para los días no festivos el IMEO propone como ejemplo este menú:

    Desayuno: Un puñado de cereales sin azúcar con leche desnatada. Un descafeinado.
    Media mañana: 1 buen puñado de uvas y 2 nueces.
    Comida: Escalibada de pimientos rojos y atún.
    Media tarde: 2 yogures 0% y 2 nueces.
    Cena: 1 tazón de caldo de verduras, 5 shurimis de pescado a la plancha, 1 onza de chocolate puro, 1 vaso de vino tinto.

    2. Manejar el estrés y controlar las emociones

    Caminar 45 minutos diarios a un buen ritmo acompasando una respiración profunda mientras escuchamos música relajante, mejorará notablemente nuestro estado de ánimo, disminuyendo la depresión y reduciendo el riesgo cardiovascular.

    3. Reducir el consumo de grasas “malas”Sobretodo en Navidad, cuando pasamos más tiempo en la mesa comiendo o picando, debemos evitar el consumo de alimentos que contienen grasas trans o saturadas.

    Desde IMEO, recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio (verduras, frutas), calcio y magnesio (frutos secos, lácteos, algas marinas o brócoli), ya que favorecen la disminución de la hipertensión por estrés y suelen tener un efecto relajante muscular que también actúa sobre las arterias.

    Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas y pistachos) tienen acción antiinflamatoria y antioxidante, además reducen el colesterol en la sangre. Por esta razón “es esencial su consumo diario, recomendando distribuir la toma de entre 6 y 8 frutos secos a lo largo del día”, aconseja Rubén Bravo, portavoz de IMEO.

    El consumo suficiente de agua o éste de frutas y verduras frescas con alto contenido de agua favorece la buena circulación de la sangre, reduce la presión arterial y asegura un buen nivel hídrico.

    El aceite de oliva es otro gran aliado del corazón, ya que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio en el cuerpo humano, lo cual ayuda a prevenir enfermedades como la aterosclerosis que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta la presión arterial.

    4. Brindar con vino tinto favorece el corazónDiversos estudios relacionan el consumo moderado del vino tinto con un menor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Gracias a su poder antioxidante, este elixir de larga vida influye considerablemente en nuestro grado de bienestar, disminuye los niveles de estrés y retarda el envejecimiento celular.

    5. Propiciarnos un buen fondo emocional

    Es necesario aumentar los niveles de serotonina y dopamina, hormonas del bienestar. Estos dos neurotransmisores son los encargados de regular, entre otras cosas, nuestras emociones, apetito y estado de ánimo. No obstante, podemos influir de forma positiva en la secreción de esta hormona de la que depende, en gran medida, nuestro bienestar, aprovechando las horas de sol para realizar todas nuestras actividades diarias, y la noche procurar la calma y propiciar el descanso reparador”. Adaptar la nutrición a nuestro biorritmo es una de las claves para obtener el equilibrio emocional.

Recomendaciones para una dieta saludable y equilibrada en el Día Mundial contra la Obesidad

Actualidad Ainia

El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial contra la obesidad  con una iniciativa propuesta por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo): ‘ La Semana de Apoyo a la Mujer Obesa’. Desde España estamos trabajando desde hace más de 7 años en la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) desde el Ministerio de Sanidad y Consumo, puesta en marcha a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). El objetivo principal es sensibilizar a la población del problema que la obesidad representa para la salud, y de impulsar todas las iniciativas que contribuyan a lograr que los ciudadanos adopten hábitos de vida saludables, principalmente a través de una alimentación saludable. Desde ainia proponemos 10 recomendaciones a seguir para asegurar que la dieta de nuestros hijos sea saludable y equilibrada.

La nueva normativa que autoriza a los colegios e institutos la posibilidad de implantar servicios de fiambrera como alternativa al comedor escolar convencional ha despertado la preocupación entre los expertos en materia de nutrición infantil.  Esta medida da respuesta a la petición por parte de algunas asociaciones de madres y padres de alumnos para hacer frente a la crisis económica. Sin embargo, los expertos consideran complicado que los niños mantengan una alimentación saludable y completa si llevan comida de casa al colegio. Desde ainia, proponemos algunos útiles consejos para asegurarnos que los menús sean equilibrados y nutritivos.

Fiambreras saludables al colegio

Madres, padres, o tutores, a continuación, proponemos 10 recomendaciones a seguir para asegurar que la dieta de nuestros hijos sea saludable y equilibrada:

1-Los menús de nuestros hijos han de incluir de todo, pues cuanta mayor variedad de alimentos exista en su dieta, mayor es la posibilidad de que sea equilibrada y contenga los nutrientes que necesitan.

2-El menú de un niño en edad escolar debe contemplar alimentos ricos en proteínas de origen animal: lácteos, carnes, huevos y pescados, en equilibrio con alimentos de origen vegetal: cereales, legumbres, verduras y frutas.

3-Las formas de preparación de los alimentos han de ser diversas: hervidos, a la plancha, guisados, asados y no abusar de los fritos. Además fomentar el consumo de alimentos crudos (ensaladas, gazpacho, sopas de verduras frías…).

4-Los alimentos ricos en hidratos de carbono  (pan, pasta, arroz, legumbres) son esenciales en una buena nutrición por su aporte de energía y deben formar parte de las dietas habituales de los escolares.

5-Los alimentos deben distribuirse a lo largo del día para que el cuerpo tenga los nutrientes necesarios en cada momento.

6- Evite que su hijo pase largos períodos en ayunas. Se recomienda hacer 5 comidas al día.

7-Deben abundar las frutas y ensaladas.

8-Recordarles que han de beber agua… y ésta es la mejor forma de acompañar las comidas.

9-El consumo de dulces, refrescos y “snacks” debe ser moderado, pues, si bien no existen buenos ni malos alimentos, la moderación en la comida debe ser la norma.

10-Controlar el exceso de grasas, azúcar y sal.

¿Cómo distribuir los alimentos a lo largo del día?
  •  El desayuno: antes de ir al colegio y a media mañana

No te saltes el desayuno, se trata de una de las tomas del día más importantes y debería cubrir, al menos, el 25% de las necesidades nutritivas del escolar. Las prisas por llegar a la escuela y la somnolencia de los primeros momentos de la mañana, en ocasiones impiden realizar la primera comida del día correctamente, lo que puede provocar una disminución de la atención y del rendimiento en las primeras horas de clase.

El desayuno admite una oferta de alimentos variada, pero para que tenga las mejores cualidades nutricionales debe incluir: un lácteo (leche con o sin azúcar o cacao, yogur, queso de cualquier modalidad, evitando los muy grasos…); pan, tostadas, copos de cereales, galletas, magdalenas, bizcochos; una fruta o su zumo (cualquier variedad); mermeladas, miel; una grasa de complemento (aceite de oliva,mantequilla, margarina…); y, en ocasiones, jamón o un tipo de fiambre.

A media mañana se puede tomar, como refuerzo de los alimentos consumidos en la primera hora del día, una fruta, un yogur o un bocadillo de pan con queso, jamón o un tipo de fiambre.

Con cierta frecuencia, los niños que desayunan mal llegan hambrientos a la hora del recreo y entonces comen demasiado y no siempre lo conveniente, y en ocasiones les quitan el apetito en la hora de la comida donde se han de cubrir necesidades nutricionales importantes.

  • La comida

En los hábitos alimentarios españoles, la comida del mediodía es la más consistente. Al menos, ha de cubrir del 35 al 40% de las necesidades nutricionales diarias de la persona. En el plan de comidas debe haber una presencia de alimentos ricos en proteínas de origen animal: lácteos, carnes, huevos y pescados, en equilibrio con alimentos de origen vegetal: cereales, legumbres, verduras y frutas. 

  • La merienda

La merienda suele ser muy bien aceptada por los niños y puede complementar la dieta, porque permite incluir productos de gran interés nutricional: lácteos, frutas naturales, bocadillos diversos… La merienda no debe ser excesiva, para que los niños mantengan el apetito a la hora de la cena. La denominada “merienda cena” es una opción nutricional aceptable cuando se incluyen alimentos suficientes y variados y se practica ocasionalmente. El consumo, por ejemplo, de un bocadillo de tortilla francesa y queso con una fruta y, antes de ir a la cama, un vaso de leche, puede ser una alternativa eventual a la merienda y la cena.

  • La cena

La cena se elegirá en función de los alimentos ya tomados en las otras comidas del día. Debe ser consumida a una hora no muy tardía para evitar que la proximidad al momento del sueño impida que los niños duerman bien. Como platos propios de la cena se sugieren purés, sopa o ensaladas, y, como complemento, carnes, huevos y pescados dependiendo de lo que se haya tomado en la comida del mediodía. Como postre: fruta y lácteos.

Cuida de la alimentación de los más pequeños

Salud Facilisimo / Juan Antonio Polo

Es muy importante fomentar una cultura nutricional desde la infancia. Lo que aprendan los niños desde pequeños, es lo que verán como una actitud normal y la desarrollarán durante el resto de su vida. Cada vez están más de moda los campamentos para que los niños pierdan peso, pero estos nunca llegarán a ser 100% efectivos si no se continúa con una buena alimentación en casa.

Apuntes básicos

La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, llegando en la adolescencia a las 3.000 calorías. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente 1 caloría por minuto, conviene estar activo durante al menos una hora al día. Por ejemplo, correr por el patio o jugar al escondite, mantendría más lejos los malos hábitos y haría fácil la tarea de tener un peso saludable.

Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere un organismo.

La mejor dieta

El consumo diario de panes muy recomendable en la dieta de los niños, por su riqueza en hidratos de carbono, necesarios para un adecuado desarrollo. Otros alimentos que aportan hidratos de carbono son las patatas, la pasta y el arroz preparados al horno o al vapor. 

Asimismo, el IMEO hace hincapié sobre la necesidad de tomar a diario lácteos como el yogur o el queso, debido a su elevado aporte de calcio y vitamina D, ya que ayudan a la formación de estructuras óseas (crecimiento).
 
En cuanto a las técnicas de cocción, hay que descartar los fritos, los rebozados y los empanados. Se da prioridad al uso de aceite de oliva virgen extra para el aliño de ensaladas y del aceite de oliva para planchas o salteados.
 
Debemos evitar los fritos y las comidas ricas en grasas, como son el cocido, las empanadillas y las croquetas. En su lugar se deben consumir carnes o pescado a la plancha, pollo asado en su jugo, platos de verdura tipo Vichyssoise, cremas frías de espárragos o champiñones. Hay que procurar evitar calorías extra innecesarias de postre, tipo buñuelos, dulces, etc. 

En verano, los menús deben de ser menos pesados, dando prioridad a un mayor consumo de verduras o legumbres en forma de ensaladas en vez de purés o potajes. Todas las semanas se deben incluir  1 o 2 raciones con alimentos proteicos de cada grupo. Además, hay que realizar un aporte de alimentos vegetales en forma de fruta como postre a diario.

10 consejos claves

El IMEO da a todos aquellos padres 10 consejos fundamentales relacionados con la nutrición de sus hijos:

 1. – Asegurarse que el niño tome 5 raciones de frutas, verduras u hortalizas al día. 

 2.- 4 raciones de hidratos de carbono al día (cereales, pan, pasta, arroz, legumbres y patatas). Preferentemente en todas las comidas, menos en la cena.

 3.- 2 raciones de proteínas al día (pescado, huevos, carnes y lácteos).

 4.- 2 raciones de grasas saludables al día (frutos secos, aceite de oliva). Preferentemente en desayuno y cena.

 5.- 5 comidas: 3 principales en desayuno, comida y cena más 2 comidas secundarias, una  en media mañana y otra de merienda.

6.- Procurar que no se tomen más de 2 productos poco saludables a la semana, tales como productos industriales ricos en azúcares y grasas, como bollería industrial, bebidas refrescantes, golosinas o dulces.

 7.- Acostumbrarle a beber como mínimo 1 litro de agua al día.

 8.- Enseñar al niño a comer las cantidades justas, ni más ni menos, en casa y fuera.

 9.- Incitar la práctica de deporte y actividades en grupo. Menos videojuegos, ordenador y televisión. Escoger la actividad deportiva más apropiada para el hijo.

 10.- Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces y bollería como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos.

Desayuno saludable en familia, Intereconomía Tv

En este programa de Estar Bien de Intereconomía Tv Rubén Bravo, naturopata y nuricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) explica en qué consiste un desayuno saludable, sostenible y social.

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