La historia del hombre que supero su obesidad y llegó a correr una ultramaraton

Se trata de Jorge Inthamussu, un esquelense de 40 años que llegó a pesar 125 kilos y tras superar su enfermedad, se animó a competir en una carrera de 50 kilómetros en Bariloche, una de las pruebas más duras del país. «Era humillante, no podía seguir viviendo así», dijo.

Infobae
0012930766La historia de Jorge Inthamussu es una muestra de que muchas veces la voluntad supera cualquier adversidad. Este esquelense de 40 años padeció de obesidad durante gran parte de su vida y tras decidir confrontar con su enfermedad, logró bajar de peso y hasta se animó a competir en una de las carreras más duras del país.

«Era humillante, no podía seguir viviendo así», dijo Jorge al tratar de explicar el karma con el que vivió hasta hace pocos años. «Cuando empecé a correr pesaba 125 kilos. A veces, con esas dietas mágicas, bajaba 10 kilos y los volvía a subir como si nada. No podía seguir así y dije: ¡basta! Es momento de afrontar seriamente la obesidad», sostuvo.
Hoy, Jorge pesa 80 kilos y lleva una dieta ordenada y entrena seis días a la semana. «Correr es una parte fundamental en mi vida, me ordena y motiva». Y para decidirse a afrontar su problema, tuvo que padecer un inconveniente en el trabajo. «A raíz de un problema que surge, sufro un pico de estrés; sumado al sobrepeso y la mala alimentación. En esa época mi hijo era muy chiquito. Me surgió la pregunta: ¿qué hago? ¿Peleo o me tiro al abandono? Y eso me llevó a pelearla, a ver qué surgía de todo esto. Tampoco quería que mi hijo sufriera todo lo que sufrí yo. El ser obeso en edad escolar es muy duro, no podía correr, ni jugar normalmente con mis compañeros, la adolescencia fue peor aún, siempre me mandaban al arco…», explicó.
Cuando intenta relatar cómo fue su vida, Jorge no duda en dividirla en dos etapas. «Yo podría decir que hubo dos Jorges, uno antes y uno después. El de antes, fue aquella persona desde chiquito y hasta los 30 años, que luchó contra el problema de la obesidad. Tomando en cuenta que la parte más crítica de ese primer Jorge fue la adolescencia, cuando más lo sufrí, por las cuestiones sociales, culturales y deportivas. Eso hace que muchas veces te reprimas, te guardes«, expresó.
«Y después hubo otro Jorge, que surge en algún momento por circunstancias de la vida, que se anima a hacer un cambio. Ahí es que empieza el Jorge deportivo, el que se anima, el que dice «yo soy capaz de hacerlo, todos somos capaces de lograr nuestros objetivos. Y empecé a hacer un cambio que me llevó…bueno me lleva, porque son 10 años de lucha hasta ahora, y sé que será una lucha para toda la vida. Es prácticamente un objetivo diario que te ayuda a sentirte mucho mejor», añadió.
A diferencia de aquella persona con problema de sobrepeso, el hombre hoy entrena, se alimenta en forma equilibrada y tiene objetivos. «Llegué a comer 18 empanadas, con un litro de gaseosa. Hoy puedo controlar esa situación, mis porciones son reducidas. Puedo comer 2 o 3 empanadas con un vaso de agua», agregó.
Aseguró que su caso es un ejemplo de transformación social y que le permitió abrir puertas que antes estaban cerradas para aquellos que padecían este flagelo. «Me refiero a que la sociedad hoy en día no está preparada para convivir con obesos. Cuando querés comprar ropa no la conseguís, la moda no está hecha para obesos, vas a un ámbito deportivo y te miran de otra forma. Vas a un ámbito cultural, por ejemplo, un espectáculo y todo el mundo mira al gordo cómo se va a sentar, si entra en la silla, si le cuesta, si roza a alguien», señaló en diálogo con el sitio ercodesarrollo.com.
«Entonces en esta transformación, yo noto esos cambios. Te querés comprar ropa y te anda, que quieras o no, eso en tu interior te va influyendo. Y deportivamente también. Antes el gordito iba al arco cuando jugaba a la pelota. Antes al hacer una actividad deportiva no te invitaban porque te cansabas, porque te tenían que esperar. Y hoy en día no, me dicen: corramos juntos, vamos a entrenar», finalizó.

La obesidad y la ingesta energética aumentan al mismo tiempo en los países ricos

Entre 1980 y 2013, la proporción de adultos a nivel mundial con sobrepeso ha pasado del 28,8 al 36,9% en los hombres y del 29,8 al 38% en las mujeres

ABC, Europa Press
obesity--644x362La obesidad está aumentando en muchos países al mismo paso que se incrementa el suministro de energía de los alimentos, según un estudio publicado en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estudio, realizado por expertos con base en Nueva Zelanda y EE.UU., analizó los aumentos en el suministro de energía de los alimentos y la obesidad en 69 países (24 de altos ingresos, 27 de ingresos medios y 18 de bajos ingresos), reveló que tanto el peso del cuerpo de peso como el suministro de energía de los alimentos han aumentado en 56 (81 por ciento) de ellos entre 1971 y 2010.

En 45 países (65%), el incremento de calorías disponibles era suficiente o más que suficiente para explicar el aumento concurrente en el peso corporal. Sabemos que hay otros factores que han cambiado a lo largo de estas décadas, como el aumento de la urbanización, la dependencia del automóvil y las ocupaciones sedentarias, que también contribuyen a la epidemia mundial de obesida», dice Stefanie Vandevijvere, de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda.

«Sin embargo, nuestro estudio muestra que el exceso de calorías disponibles es un factor probable de consumo excesivo de esas calorías y puede explicar fácilmente el aumento de peso que se ve en la mayoría de los países», argumenta esta experta.

Más calorías por personas

Los aumentos medios en el suministro de energía alimentaria variaban según el país y algunos de estos niveles eran sorprendentemente altos. Por ejemplo, en Canadá, el suministro de energía alimentaria se incrementó en 559 calorías por persona por día entre 1971 y 2008, en Estados Unidos y Fiji, 768 y 550 calorías, respectivamente, en un periodo de tiempo similar.

Estos aumentos fueron muy superiores a lo que se requería para explicar el incremento de peso experimentado por cada país, lo que sugiere que los desperdicios de alimentos también se han elevado sustancialmente. «Gran parte del aumento de las calorías disponibles durante décadas ha venido de alimentos ultraprocesados, que son muy apetecibles, relativamente baratos y ampliamente publicitados, por lo que el consumo excesivo de calorías es muy fácil», afirma Vandevijvere.

El estudio es importante porque proporciona más evidencia de que los gobiernos deben implementar políticas para el suministro de alimentos más saludables y, a su vez, reducir la obesidad, que es un factor de riesgo para muchos problemas de salud, como la diabetes, enfermedades del corazón, derrames cerebrales y algunos tipos de cáncer.

Entre 1980 y 2013, la proporción de adultos a nivel mundial con sobrepeso -es decir, aquellos con un IMC de 25 kg/m2 o más- pasó del 28,8 al 36,9% en los hombres y del 29,8 al 38% en las mujeres. Una persona con un IMC de 30 o más se considera obesa.

 

Apostar por los cereales integrales para ganar en salud

Evitar el estreñimiento. Ésa es la función que la población española atribuye a los cereales integrales. Sin embargo, aportan mucho más: previenen la obesidad, la diabetes tipo 2 y colaboran en la mejora de los niveles del colesterol, aumentando el ‘bueno’. Estas virtudes hacen que los expertos en Nutrición opten por aconsejar la versión integral de panes, pastas, arroces y cerereales de desayuno antes que la refinada, gracias a los diferentes tipos de fibra que contienen.

Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora
pan de centenoMuchas son sus ventajas para la salud y pocos sus fieles consumidores. Los cereales integrales previenen la obesidad, la diabetes tipo 2 y ayudan a mejorar el colesterol, además de combatir el estreñimiento. De ahí que los expertos en Nutrición consultados por CF destaquen sus bondades y defiendan su ingesta por encima de la de los cereales refinados. “Por su contenido en fibra, los cereales integrales son fundamentales para no absorber una parte del colesterol y para evitar la diabetes de la madurez, uno de los componentes del síndrome metabólico (factor de riesgo en enfermedad cardiovascular). Por otro lado, contienen betaglucanos, que regulan los niveles de colesterol en sangre, elevando el tipo HDL -el bueno-. Esas serían razones suficientes para consumirlos habitualmente”, afirma María Elisa Calle, coordinadora del comité científico del Programa Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón (Pasfec).

En los últimos años, “se ha encontrado que el consumo de, al menos, una ración diaria de cereales integrales -ya sea en forma de pan, galletas, arroz, pasta o cereales de desayuno- disminuiría la mortalidad global”, informa Calle.

Rubén Bravo, experto en Nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), entra en detalle al enumerar los beneficios de los integrales: “Son mucho más saciantes, principalmente por su mayor contenido en fibra, siendo de 2 a 6 veces mayor que en las versiones incompletas, por lo que se alcanza la sensación de hambre con una cantidad de alimento mucho menor.     Ayudan a estabilizar los niveles de azúcar en sangre tanto por su alto contenido en fibra como por su menor índice glucémico, colaborando en la prevención de la diabetes tipo 2”.

Otro efecto metabólico de “los distintos tipos de fibras es que pueden mejorar el control glucémico en los diabéticos”, relata Irene Bretón, del Área de Nutrición de la  Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Además, “los niveles de glucemia sostenidos en sangre favorecen también la estabilidad anímica y emocional”, indica Bravo.

Asimismo, según el experto en Nutrición, “los integrales aportan muchísimos más minerales, vitaminas y oligoelementos. Mientras que el pan blanco contiene 8 sustancias fitoquímicas, el pan integral tiene hasta 800”.

RIESGOS DEL CONSUMO EXCESIVO
A pesar de que otro de los efectos positivos de los cereales integrales es combatir el estreñimiento y la inflamación abdominal, los expertos advierten de que un consumo excesivo puede provocar flatulencias y molestias abdominales. “La fermentación de la fibra produce gases, que en algunas personas pueden resultar muy molestos. Este efecto se produce más cuando la fibra es insoluble y se añade a los alimentos. Tomada en cantidades grandes, la fibra insoluble puede atrapar cationes divalentes (calcio, magnesio y zinc) y favorecer el riesgo de deficiencia de estos nutrientes”, explica Bretón. Para evitar las flatulencias, la experta de la SEEN aconseja incorporar los alimentos integrales a la dieta en la infancia para acostumbrarse. El consejo de Calle es que “se incremente la ingesta de agua para evitar alteraciones del ritmo intestinal (diarrea y estreñimiento)”.

Bravo añade otro posible riesgo, destacando que “el aporte calórico de los integrales es muy elevado en comparación con el de las verduras. Por ejemplo, 100 gramos de arroz equivalen a unos 2 kilos de lechuga”. Por contra, “el metabolismo tarda más tiempo en convertirlos en grasa, al proporcionar energía de manera moderada durante más tiempo, lo que permite consumir dicha energía antes de que el cuerpo la almacene en forma de grasa”.

Basándose en las evaluaciones que realizan en el IMEO, Bravo considera que la población española no está concienciada sobre esos efectos positivos de la ingesta de integrales. “La población conceptúa estos alimentos como más saludables, pero no conoce realmente sus beneficios concretos, ni las cantidades mínimas y máximas que debe consumir”, dice el experto, denunciando que  “muchos productos confunden en sus presentaciones, sobre todo en panes y galletas, donde venden integral o de semillas a cambio de productos manufacturados principalmente con harinas blancas y cantidades muy pequeñas de salvados integrales”. Por su parte, Bretón considera que “la población conoce en general que la ingesta de integrales resulta beneficiosa para la salud, pero es probable que piense que su principal papel, si no el único, es prevenir el estreñimiento”.

CANTIDAD DE FIBRA NECESARIA
En cuanto a la cantidad diaria de fibra recomendada, Bretón señala que “son 14 gramos por cada 1.000 calorías y tienen que estar distribuidos en los alimentos. El pan, las galletas y cereales del desayuno que consumamos deberían ser integrales. En cambio, si tomamos las suficientes legumbres y verduras, podríamos elegir el arroz y la pasta refinados. Hay que encontrar el equilibrio en el aporte de fibra”.

Al respecto, Bravo especifica que “las cantidades diarias variarán en gran medida dependiendo de nuestra edad, composición corporal y actividad física diaria. Recomiendo que los hidratos de carbono consumidos al día se ajusten aproximadamente al 50 por ciento de las calorías totales ingeridas, y de estos hidratos de carbono escoger entre las frutas y verduras de bajo índice glucémico y los cereales integrales”.

Además, Bravo aconseja que los alimentos integrales sean distribuidos en dos raciones para el desayuno y una para la comida, “evitando, en lo posible, consumirlos a partir de las 18:00 horas, pues, según los estudios sobre el biorritmo, es cuando comenzamos con la fase de regeneración, y la disposición del organismo se orienta al descanso, centrándose en la reparación celular y la optimización del sistema inmunitario, siendo la demanda energética menor. Los alimentos que proporcionan vitalidad extra deberían reducirse en merienda y cena”.

La distribución de 2.000 kilocalorías
Una persona media con un consumo calórico diario de unas 2.000 kilocalorías tendría que destinar unas 1.000 kilocalorías a los hidratos de carbono, pudiéndolas distribuir de la siguiente manera.

– 5 raciones de fruta o verdura: 250 kilocalorías
– 3 raciones de alimentos integrales a elegir de la siguiente lista:

Dos rebanadas de pan integral (100 gramos)
Una guarnición de arroz integral (100 gramos)
Una guarnición de pasta integral (100 gramos)
Cereales integrales (100 gramos)

En 5 ideas
1. Virtudes:
Los cereales integrales previenen la obesidad, la diabetes tipo 2 y ayudan a mejorar el colesterol, reduciendo el riesgo cardiovascular. Además, luchan contra el estreñimiento.

2. Reducen la mortalidad:
El consumo de, al menos, una ración diaria de cereales integrales -ya sea en forma de pan, galletas, arroz, pasta o cereales de desayuno- reduciría la mortalidad global.

3.Sacan Más
Los integrales son mucho más saciantes por su mayor contenido en fibra, siendo de 2 a 6 veces mayor que en las versiones incompletas o refinadas de los alimentos.

4. Flatulencias:
Los expertos advierten de que un consumo excesivo de cereales integrales puede provocar flatulencias y molestias abdominales. Este efecto se debe a la fermentación de la fibra.

5. Desconocimiento:
La población conoce en general que la ingesta de integrales resulta beneficiosa para la salud, pero es probable que piense que su principal papel es evitar el estreñimiento.

Objetivo Regularidad también en verano

Con el calor se pierden líquidos que no siempre se reponen bebiendo. Además, tendemos a llevar una vida más sedentaria o tan alejada que no encontramos el momento para ir al baño. El tránsito intestinal se resiente y aparece el estreñimiento. Hidrátate, come fibra y probióticos, y piensa que también puede ser culpa de las emociones.
Revista Objetivo Bienestar, por Salomé García

2530_estrenimientoverano785x480Por fin llegó el verano. Jornadas laborales más relajadas, las vacaciones estivales a la vuelta de la esquina, tal vez algún viaje de placer a ese destino tan anhelado. Todo debería ser motivo de calma y, sin embargo, muchos lo viven como el preludio de una angustiosa realidad: el estreñimiento veraniego.
“Comenzar unas vacaciones fuera del hogar supone muchísimos cambios en los hábitos diarios. Aunque sea deseado, salir de nuestro entorno habitual, donde todo está bajo control, genera cierto estrés. Y lleva algunos días adaptarse al nuevo destino”, explica Rubén Bravo, director del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). No te sientas bicho raro si te cuesta encontrar tu momento en el aseo del hotel. Es normal: romper con la rutina, aunque sea en un cinco estrellas, altera la regularidad intestinal. La situación empeora si nos hemos embarcado en un viaje organizado, con sus paradas cronometradas en aseos de dudosa higiene, madrugones, gastronomía distinta a nuestro menú habitual y con horarios a los que no estamos acostumbrados.

SIN AGOBIOS

El estreñimiento no es una enfermedad en sí misma, pero sí un síntoma de que algo va mal. No hace falta llevar una agenda milimétrica de nuestras citas con el excusado y mucho menos compararla con la de nuestros familiares o amigos. “Cada persona en condiciones normales tiene un ritmo intestinal distinto. Para unos lo normal sería de una a dos deposiciones al día. Otras estarán perfectamente sanas haciéndolo solo dos o tres veces por semana”, apunta la doctora Julia Álvarez Hernández, responsable de la sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid) y coordinadora nacional del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Aunque esa horquilla da un cierto margen, lo cierto es que en verano el estreñimiento golpea más fuerte. Incluso sin salir de casa. “Con las altas temperaturas se suda más. Y no siempre se reponen los niveles de hidratación. Nos cuesta beber más a menudo. Ese mismo calor hace que se reduzcan muchas actividades cotidianas y se tienda más al reposo (pasear menos, echarse la siesta, pasar horas tumbados al sol…)”, sentencia la doctora Álvarez Hernández. ¿Y si aumentamos la ingesta de fibra, tal como sugiere la publicidad? ”Es una excelente idea si se aumenta también el consumo de líquidos. En caso contrario, agravaremos el tapón”.

Una dieta equilibrada es la mejor manera de reconciliarse con el váter. La nutricionista Liliana Velásquez, del Centro Médico-Estético Cristina Álvarez, da algunas pautas sobre nuestra alimentación.

Alimentos que no deben faltar: alimentos ricos en fibra (fruta, verduras, legumbres y semillas, como linaza, quinoa, sésamo…) estimulan el tránsito intestinal. Los probióticos (yogur, kéfir, chucrut, tempeh, pepinos encurtidos…) contienen microorganismos vivos que favorecen el aumento y equilibrio de la flora bacteriana del aparato digestivo.

Alimentos que debes evitar: las harinas refinadas (pan blanco, la pasta…), azúcares refinados (bollería industrial, golosinas, dulces, refrescos muy azucarados…). En este capítulo se incluyen los alimentos ricos en grasas saturadas como la comida rápida y los precocinados.

Ojo con las dietas temerarias: el almidón y los carbohidratos son necesarios para la flora intestinal. “Para perder peso debe reducirse la cantidad de carbohidratos, aunque sin eliminarlos del todo, y mejor si se sustituyen por cereales integrales”. Otra recomendación es olvidarse de las dietas proteinadas: “Las proteínas de origen animal no aportan fibra y pueden conducir a un exceso de toxinas para el intestino”.

En el número de julio de la revista Objetivo Bienestar te explicamos cómo mantener la regularidad también en verano.

El chocolate, bueno para el corazón y el cerebro

Las cosas claras y el chocolate espeso. O líquido. O en tableta. O como tú lo prefieras, porque además de ser uno de los alimentos que más locos nos vuelven a nivel mundial, resulta que el chocolate nos depara una multitud de cualidades y virtudes beneficiosas para nuestra salud.
Mucho más que una golosina o un placer culpable, el chocolate es uno de los alimentos más antiguos registrados por la humanidad y son cada vez más los médicos, nutricionistas y dietistas que recomiendan su consumo. Eso sí, sin pasarse y con moderación.
 
A los múltiples beneficios que se le han ido encontrando a lo largo de los años, ahora hay que sumarle uno nuevo y sorprendente: los consumidores habituales de chocolate tienen menos riesgos de padecer enfermedades cardíacas e ictus.

Este no es un estudio tomado a la ligera. Nada menos que doce años han estudiado sus propiedades en la Universidad de Aberdeen, siguiendo detenidamente los progresos de más de 20.000 personas.

Ahora sabemos que la planta del cacao contiene flavonoides, unos pigmentos vegetales que en los humanos tienen propiedades antioxidantes que afectan beneficiosamente a los vasos sanguíneos y al corazón.
Con los números en la mano, aquellas personas que consumen unos 100 gramos de chocolate al día tienen un 11% menos de posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular y tienen un 25% menos de riesgo de morir por problemas de corazón.
En cuanto a nuestro cerebro, los consumidores de esa misma cantidad diaria tienen un 23% menos de posibilidades de sufrir un ictus o infarto cerebral.
sexy-girl-eating-chocolateHasta ahora, la creencia era que tan sólo el chocolate negro mostraba estas propiedades beneficiosas, pero una de las novedades de este estudio acaba por incluir también al chocolate con leche en el grupo de alimentos saludables.
En los últimos años, tanto científicos como nutricionistas nos han revelado nuevas cualidades beneficiosas de esta planta. Nos han desmentido que un exceso en el consumo de chocolate provoque el temido acné, nos han demostrado que es un alimento rico en magnesio (que fortalece nuestros músculos y nos aporta energía), en hierro (más incluso que las legumbres) y en antioxidantes (que nos ayuda a prevenir el envejecimiento), o que su alto contenido en ácido oleico nos sirve para reducir el colesterol.
En resumen: el chocolate es un alimento altamente beneficioso siempre que lo consumamos con moderación. Para celebrarlo, vamos a empezar esa tableta.
Fuentes: Castilla la Mancha Tv, Cosmopolitan

La dieta para perder hasta 10 kilos en 22 días

Es la dieta de moda. La que nos promete tener el cuerpo el cuerpo de Beyoncé. La que han hecho también famosas como Jennifer López, Gloria Stefan y Shakira. Y funciona. Pero también entraña sus riesgos.
Qué, por Diana García Bujarrabal

beyonce_nor-672xXx80La dieta de los 22 días, que promete perder hasta 10 kilos de peso en ese lapso de tiempo, triunfa entre las ‘celebs’. Ideada por el fisiólogo de origen cubano, Marco Borges, promete esa espectacular cifra y una talla menos.

Pero no se queda ahí: aseguran tanto Borges como quienes le publicitan que notan mejorías en su bienestar físico e incluso en el aspecto de su piel. Aunque el asesoramiento directo del fisiólogo les cuesta a las famosas unos 600 euros, ya hay editado un libro en castellano, ‘La revolución de los 22 días’, donde se detallan el método y algunos menús.

Hacemos un repaso por las propuestas de esta dieta que, ojo, según Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), son «desequilibradas».

¿Por qué 22 días?

La propuesta de la dieta es de 22 días porque se basa en que, según los psicólogos, 21 días es el tiempo promedio que una persona necesita para romper un hábito. Rubén Bravo señala también otro aspecto importante: «El hecho de poner un límite de tiempo ayuda al paciente. Es más fácil que cumpla de una forma estricta».

¿10 kilos en 22 días?

La cantidad de kilos es muy llamativa. Un buen reclamo para quienes buscan soluciones rápidas. Bravo no duda de que esta promesa sea posible; no obstante señala un hecho llamativo: se promete perder diez kilos, pero solo una talla. «Eso significa que la gran mayoría del peso que se pierde es agua y masa muscular». Según su opinión resulta imposible perder 10 kilos de grasa en el lapso de tiempo indicado. «Con una dieta equilibrada en 22 días se pierden cuatro o cinco kilos y también una talla de pantalón.

La regla 80-10-10:

Según esta dieta para estar saciado solo nos hace falta comer tres veces al día y según la siguiente proporción: 80% de hidratos de carbono, procedentes sobre todo de frutas y verdura, 10% de proteínas y 10% de grasas.

«Es una dieta desequilibra», apunta Bravo. Según este experto hemos de aportar un gramo de proteína por cada kilo de peso para mantener nuestra masa muscular, y eso sin hacer ejercicio. En este sentido, el resultado es que perdemos masa muscular en lugar de grasa.

 

El problema de la grasa buena:

Bravo ve aún más ajustada la recomendación del 10% de grasa: en una dieta estándar de 1.200 kilocalorías, serían 120 calorías, es decir, ni siquiera una cucharada sopera de aceite.

Bravo recuerda que hay muchas grasas, como las dela aceite de oliva, beneficiosas para nuestro organismo e incluso necesarias para su correcto funcionamiento.

 

Efecto rebote:

Aunque los ideólogos de la dieta aseguran que sí se logran establecer nuevos hábitos, Bravo cree que es «pan para hoy y hambre para mañana». Aunque no duda de su eficacia asegura que debe tener un gran efecto rebote. Y es que al perder masa muscular, en lugar de grasa, reducimos también la cantidad de calorías necesarias para mantener nuestro metabolismo basal, es decir, para mantenernos tal cual. «Con menos calorías ya se empieza a engordar».

Efectos secundarios:

Señala Bravo que las carencias, sobre todo al falta de grasa y durante un tiempo tan prolongado como son 22 días puede ocasionar dolores musculares, sensación de debilidad e incluso falta de memoria y dificultades de concentración. «Hacer dieta excesivamente bajas en grasas es un error».

30 minutos de ejercicio:

Otra de las recomendaciones que se hacen en esta dieta es incorporar 30 minutos de ejercicio diario. Bravo matiza que no es lo mismo hacer carrera que pilates, y que las dietas deberían acomodarse a los consumos calóricos en uno u otro caso. En el mismo sentido señala que los menús deberían personalizarse, por ejemplo, en función del género: una mujer necesita entre 1500 y 1800 kilocalorías para mantenerse, un consumo que en los hombres se eleva a las 2.200 -2.800.

100% orgánica:

Los productos ingeridos tienen que ser además cien por cien orgánicos, nunca congelados. Se trata además de una dieta vegana: es decir, no se come carne. Las proteínas se obtienen de las frutas, verduras o semillas. De hecho, Beyoncé y sus socios venden a través de su web todo tipo de platos de estas características que además son sin gluten, sin lácteos y sin soja.

¿Alimentos prohibidos?

Bravo dice no ser partidario de los ‘alimentos prohibidos’ en las dietas, aunque sí lo sea de su restricción. «Se puede tomar una lata de Coca Cola Zero al día y no pasa nada, o un Gin Tonic el fin de semana».

¿Qué se come?

En Estados Unidos ofrecen el servicio de enviar los platos directamente a casa, pero quien quiera seguir una dieta de estas características aquí deberá localizar un buen súper ecológico cerca de su casa, y hacerse con un libro de recetas. Para que os hagáis una idea, éste sería un ejemplo del primer día que proponen:

Desayuno: Pudding de vainilla con arándanos frescos.

Comida: Col roja con manzana verde, sésamo y boniato.

Merienda: Media cucharada de hummus con verdura.

Cena:  Frijoles negros con ensalda de quinoa y comino. De postre, por fin, cierto alivio: chocolate negro.

¿Serías capaz de hacer esta dieta sin desfallecer?

 

 

Calidad de vida a nuestro alcance

  • España ha sido un país agrícola, sin embargo en las últimas décadas el sector primario español ha sufrido una considerable transformación
  • El número de explotaciones agrarias censadas en el año 2009 se situó en 989.796, con una disminución del 23,2% respecto a las registradas en el anterior censo agrario
  • La agricultura ecológica, un modelo idóneo para promover un sistema agroalimentario más sostenible
  • Los malos hábitos alimenticios han dado lugar a que según el INE un 45% de los niños entre seis y nueve años sufra exceso de peso
  • En un período de 12 años, el mercado interior de productos ecológicos se ha multiplicado por casi cinco, situándose en 2012 en torno a los 998 millones de euros, con un crecimiento del 3,4% respecto al año anterior

Plataneras-Gran-Canaria_EDIIMA20140812_0266_13En ocasiones hemos escuchado o visto cómo agricultores y ganaderos deciden hacer huelga o manifestarse, debido a la bajada de sus productos. Personas que viven de su producción y comprueban como cada día se le aporta un valor menor. Algo que resulta terriblemente extraño cuando diariamente consumimos dichos productos. Lo que sí está claro es que tradicionalmente España ha sido un país agrícola, sin embargo en las últimas décadas, el sector primario español ha sufrido una considerable transformación. Entonces, ¿qué ha ocurrido? La llegada de la modernización económica en 1960, los avances tecnológicos y la entrada en 1986 de España a la Unión Europea han modificado el panorama agrícola del país.

El primario es un sector necesario, pero que ha ido perdiendo importancia en el conjunto económico. Una prueba de ello es que el número de explotaciones agrarias censadas en el año 2009 se situó en 989.796, con una disminución del 23,2% respecto a las registradas en el anterior censo agrario, que tuvo lugar en 1999, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). No obstante, estos datos no deben interpretarse como un declive de la actividad, ya que la agricultura española ha experimentado una modernización y mejorado su productividad, aunque menos que otros sectores productivos. De ahí que adquiera un menor peso proporcional.

Cambios en el sector agrícola

Las labores agrícolas se han enfrentado a la mecanización, así como en ocasiones a un uso de fertilizantes, fitosanitarios y numerosos avances donde cabe destacar loscultivos bajo plástico, el riego por goteo o la selección de semillas, entre otros. Por tanto, estamos ante un campo tecnificado que en ocasiones al tener un reducido tamaño obliga a la adquisición de un mayor número de maquinaria agrícola, que gran parte del año se encuentra sin utilizar. Así se produce una mejora para el rendimiento y la productividad de la actividad agraria, pero un visible aumento en los costes de explotación.

De forma paralela asistimos a un escenario donde la producción ha sido destinada prácticamente para la comercialización de un mercado que demanda cada vez más productos de calidad y la lucha del sector ante la reducción del empleo agrario, el envejecimiento de los propietarios de las explotaciones agrarias, el ingreso de los agricultores inferiores a los del resto de los sectores o el impacto ambiental. Esta situación y un mercado cada vez más competitivo han obligado a que cada región tienda a especializarse en determinados cultivos, así como nuevas técnicas de explotación.

Nuevo método y alimentación

Ante el abandono de la actividad agraria y el despoblamiento en las zonas rurales surge el desarrollo de la agricultura ecológica. Un modelo idóneo para promover un sistema agroalimentario más sostenible. Un tipo de agricultura que se convertirá en la alimentación del futuro, como así consideran especialistas en nutrición y salud. Los hábitos alimenticios de los españoles se han distanciado cada vez más de la dieta mediterránea. Según una encuesta nacional de salud del INE de marzo del 2013, en España de cada 100 adultos de 18 años en adelante, un total de 17 padecen de obesidad, mientras que 37 presentan sobrepeso.

La obesidad ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos 25 años. Cabe destacar que de cada 10 niños y adolescentes de 2 a 17 años, dos presentan sobrepeso y uno obesidad. Asimismo, en España el 41,3% de la población se declara sedentaria. Sin embargo, países cercanos como Italia o Francia cuentan con un 10% y 12,9% de obesidad respectivamente. Estamos ante un problema que se ha extendido a los menores, como así se ha afirmado desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Actualmente, casi un 45% de los niños de entre seis y nueve años sufre exceso de peso, y más del 10% padece obesidad.

Mostrador-supermercado-lleno-verduras_EDIIMA20141203_0544_14Lo anteriormente mencionado tiene como principales motivos los malos hábitos alimenticios, la comida rápida y la falta de deporte, todo ello unido a una alimentación que en ocasiones se adapta a ritmos laborales estresantes. Junto a ello y según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la crisis económica también ha fomentado estos malos hábitos, ya que la falta de recursos ha provocado que   las familias gasten menos en comida sana como son las frutas y las verduras.

Por tanto, un elevado porcentaje de personas en los países de la OCDE tienen sobrepeso , esto da lugar a unas consecuencias sociales y económicas considerablemente graves, debido a que supone la exposición de un número creciente de ciudadanos con enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades del corazón o el cáncer.

La alimentación también se encuentra vinculada al uso de sustancias contaminantes tanto en el suelo, el aire, como el agua. La composición de los alimentos depende de las técnicas de cultivo empleadas, como puede ser el sistema de fertilización o el sistema de riego. Un claro ejemplo de ello es que un mal proceso de abonado dará lugar a que se altere la calidad del producto que posteriormente consumiremos. En ocasiones estos pueden contener residuos que suponen un riesgo para la salud al derivar en determinadas enfermedades. Estamos ante una transformación agroalimentaria, donde el mercado se ha convertido en global. Los productos que observamos frecuentemente bajo extensiones de plásticos esconden toda una historia desde que se cultivan hasta que llegan a nuestros platos.

Un modelo en auge

Una realidad es que en los últimos años el consumo de productos ecológicos ha aumentado de forma considerable. El principal motivo se debe a la preocupación de los consumidores por la salud, el medio ambiente y por saber qué componentes contiene o cómo ha sido tratado el producto que deciden adquirir. Es una agricultura que ha ido adquiriendo cada vez más terreno, pues las técnicas empleadas, junto a su vinculación con el mercado local y un consumo fresco y de temporada han sido factores idóneos para su promoción. Otro aspecto que refleja que se trata de un negocio en pleno desarrollo es que las grandes superficies e hipermercados han introducido y ampliado las secciones destinadas a la venta de productos ecológicos, tanto a nivel de alimentos, como cosmética o artículos de limpieza.

Los productos ecológicos no contienen sustancias contaminantes como pueden ser los fitosanitarios y muchos de los aditivos empleados para la preparación, manipulación y conservación de los alimentos. También diversos estudios han reflejado sus cualidades nutricionales. Por un lado, estamos ante medios de comunicación que informan sobre la contaminación ambiental y por otro, el acceso a numerosas fuentes que permiten contrastar los datos debido a las nuevas tecnologías. Esto ha provocado un nuevo tipo de consumidor bien informado con unas preferencias muy claras.

Hace unos años una gran parte de estos productos ecológicos provenían de Europa y llegaban a España a través de un pequeño grupo de distribuidores que no contaban con una red dedicada a establecimientos especializados como herbolarios o tiendas ecológicas. En cambio, en la actualidad ha aumentado el número de empresas productoras y distribuidores que ofrecen artículos a más de 3.000 tiendas dedicadas a ello, además de la numerosa cantidad de espacios online que también ofertas productos ecológicos.

Con respecto a Canarias, según el último estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2013 revela que el total de productores dedicados a la agricultura y ganadería ecológica en la Comunidad es de 884 frente a las 847 del año anterior. En España la superficie ecológica inscrita ha pasado en el año 2000 de contar con 380,92 ha a 1.756,55 en el 2012 según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En un período de 12 años, el mercado interior de productos ecológicos se ha multiplicado por casi cinco, situándose en 2012 en torno a los 998 millones de euros, con un crecimiento del 3,4% respecto al año anterior.

Agricultura ecológica y sostenibilidad

La agricultura ecológica es una de las pocas actividades productivas que no contaminan, ni degradan el medio, debido a que emplea prácticas de conservación y mejoramiento de la fertilidad del suelo, así como la protección de los recursos naturales. Por tanto, esto se traduce en una técnica de producción compatible con las actuales políticas de desarrollo sostenible. Este incremento que ha experimentado en España, se debe en parte a la crisis en la que se encuentra el sector agrario, principalmente en los agroecosistemas del interior peninsular, pues presentan dificultades para hacer frente a la producción intensiva y los numerosos capítulos que informan sobre las dosis de residuos superiores a los permitidos que pueden llegar a tener los alimentos. Así es que estamos ante una opción rentable para los agricultores y nuevas oportunidades de mercado, unido todo ello a las subvenciones que conlleva.

Con esta técnica se produce una reducción del coste energético medioambiental, frente a la agricultura tradicional que cuenta con una continúa disminución en cuanto a la energía obtenida y utilizada en su producción. Además, la agricultura orgánica ayuda a la rotación de cultivos al aplicarse según diagramas fijados y ya estudiados para mantener la calidad del suelo y de los alimentos. Una técnica que no favorece la aparición de plagas, ni disminuye los nutrientes naturales del suelo.

Al tratarse de alimentos orgánicos es necesario cumplir con una serie de reglamentos y normas que así lo certifiquen. Estos se producen a partir de diversas reglas que especifican la producción, el procesamiento y la comercialización con el fin de obtener los correspondientes certificados necesarios para la exportación y venta. Estos alimentos son rápidamente identificados, pues la Unión Europea por su parte dispone del llamado logo ecológico  obligatorio para todos los productos y donde también se especifica el lugar de producción. En este sentido, cabe destacar que el mencionado logo sólo es válido cuando el 95 % de las sustancias aplicadas en la producción se ajustan a los mecanismos de la agricultura ecológica.

Es un modelo en auge, donde en algunas comunidades ha llegado a las aulas de centros escolares. Bajo el nombre ‘La Agricultura Ecológica una alternativa sostenible’ pretende llegar al alumnado de tercer ciclo de primaria y secundaria con la finalidad de que analicen el actual modelo de agricultura, sus causas y consecuencias, así como repercusiones en el entorno. Todo ello con la intención de lograr ente los más jóvenes, una reflexión, una concienciación y forma de actuar comprometida.

El tomate cocinado es mejor que el crudo

  • Hay cosas que comemos mal. ¿A que también pensaba que la forma óptima de preparar brócoli es cociéndolo? Alimentos, modo de empleo

El País, por Abigail Campos Díez
1434470254_422346_1434627645_noticia_normalSon pequeños detalles que impiden que saquemos todo el partido a los alimentos que consumimos. ¿Sabía que la fruta, al trocearse, pierde vitamina C? He aquí un listado de ocho cosas que todos consumimos mal. Poner remedio es la mar de sencillo.

1. Error: beber a toda prisa el zumo de naranja

“Tómate el zumo rápido, que se le van las vitaminas”. Que tire la primera piedra quien no haya pronunciado o escuchado esta frase en algún momento de su vida. Sin embargo, aunque esperáramos doce horas, la vitamina C seguiría ahí. Así lo han constatado varios estudios que en 2014 fueron revisados en un artículo que se publicó en la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética. Según este trabajo, para que se produjera una disminución considerable de la vitamina C tendrían que darse «condiciones extremas», como calentar el zumo a 120 ºC. «La vitamina C se conserva perfectamente en el zumo hasta 12 horas, aunque el sabor puede volverse más amargo”, sostiene el artículo, firmado por varios expertos.

2. Error: hervir el brócoli y prescindir del agua

Cocinar al vapor el brócoli no afecta en gran medida a la vitamina C, mientras que cocerlo en agua reduce significativamente su contenido, como sucede con su capacidad antioxidante (y también con la de otros vegetales), según varios estudios. “Lo más importante es tomarlo (como todo producto de horticultura) en su estado adecuado de maduración, preferentemente ecológico y comerlo en crudo o cocinado al vapor o cocido con muy poca agua, para conservar todas sus propiedades”, apunta la doctora Elena Soria, nutricionista de la Clínica Menorca. La doctora María José Crispín, nutricionista del mismo centro, sugiere, si se cuece, beber el caldo de la ebullición.

3. Error: añadir leche al té

El té tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, pero si lo tomamos con leche, ese súper poder queda anulado por completo, según una investigación publicada en European Heart Journal. El té por sí solo es un producto natural con un olor, color y sabor únicos, que al añadirle el jugo blanco se ven afectados. Además, la caseína de la leche [fosfoproteína asociada al calcio] alteraría o disminuiría las propiedades antioxidantes y anticancerígenas con las que cuenta”, apunta Isabel Artero, directora y fundadora del centro médico-estético Cuerpo Libre.

4. Error: tirar el liquidito del yogur

Una de las primeras cosas que la mayoría de los comensales hacen al abrir un yogur es tirar el líquido blanquecino que queda flotando en la parte superior. Error. Aunque su aspecto no sea muy apetecible, en realidad se trata de suero y su aporte en proteínas es muy importante. “Está formado fundamentalmente por agua y sales minerales y es rico en calcio y fósforo, razón por la cual no deberíamos desecharlo”, explica la nutricionista Isabel Artero. Mejor beberlo o mezclarlo con el yogur.

5. Error: cortar las fresas en trocitos

Pelar, cortar o modificar la forma de un fruto hace que las propiedades físico-químicas se modifiquen debido a reacciones enzimáticas (oxidación) relacionadas con el deterioro, según el Manual de conservación de frutas y hortalizas de la FAO. “El contacto con el aire produce oxidación y pérdida de vitamina C. También la luz influye en la pérdida de sustancias nutritivas de forma indirecta, favoreciendo una serie de reacciones que tienen lugar al estar el alimento en contacto con el aire. Afecta sobre todo a la provitamina A o beta-caroteno [que favorece la buena visión ante la luz tenue, entre otras propiedades]. La acidez contribuye a reducir las pérdidas de vitaminas y la oxidación”, detalla la doctora Crispín, quien recomienda preparar las fresas muy poco antes de su consumo, añadir unas gotas de zumo de limón y cubrir cuidadosamente el recipiente en la nevera hasta el momento de servir.

6. Error: no cocinar el tomate o servirlo sin aceite de oliva

El tomate, al igual que otros frutos y verduras, pierde sus micronutrientes (vitaminas, minerales) cuanto más tiempo esté sometido a temperaturas altas. Sin embargo, el estudio Propiedades funcionales y beneficios para la salud del licopeno, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, explica que, con el calor, el licopeno “intensifica su potencial antioxidante en comparación con el tomate no procesado (crudo), en el cual se recomienda, para su mejor aprovechamiento, cocinarlo preferentemente con aceite de oliva o, si se va a utilizar en ensalada, combinarlo con un aderezo que contenga grasa (aceite de oliva), conservando la piel y las semillas”.

7. Error: consumir el ajo justo después de picarlo

Cortar o machacar el ajo estimula el proceso que convierte los fitonutrientes de la enzima aliina en alicina, un compuesto al que se le atribuyen “efectos antibióticos, hipoglucemiante o antihipertensivo”, según detalla Isabel Artero. Para permitir la producción máxima de alicina, se recomienda esperar al menos 5 o 10 minutos antes de usarlo, según recomienda Academy of Nutrition and Dietetics.

8. Error: primar la carne a la parrilla sobre la plancha o el wok

“Hay que tener cuidado con la elaboración de las carnes en barbacoas, ya que existen dos sustancias que están relacionadas con el riesgo de padecer cáncer. Son las aminas heterocíclicas (AHC) y los hidrocarburos aromáticos (HAP) que se formarían al someter las carnes a altas temperaturas (+ 150ºC) y por un tiempo prolongado”, señala Isabel Artero.

Según la Asociación Española contra el Cáncer, «es importante evitar alimentos a la parrilla, ya que la fuente calórica alcanza grandes temperaturas y, además, el alimento está en contacto directo con ella y se quema con mayor facilidad, produciéndose benzopirenos (sustancias cancerígenas)”.

Giuseppe Russolillo Femenías es presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, recomienda limitar este tipo de técnica culinaria a una vez a la semana, como máximo. Y asegura que el salteado y la fritura, en wok o sartén, crea una capa protectora de las propiedades del alimento, «si se emplea una cantidad generosa de aceite de oliva virgen».

Fiebre por los smoothies: ¿son tan saludables como parecen?

  • Jessica Alba, Alessandra Ambrossio y Elsa Pataky, que incluso ha incluido en la alimentación de sus bebés los batidos con frutas y verduras, han caído rendidos a ellos.
  • Un experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad nos da algunas claves para preparar el batido perfecto.

Mujer.es

Llegan de moda los smoohties, vivan los batidos saludablesEjercicio físico, dieta sana y muchos smoothies son los tres grandes pilares de las dietas de las celebries. Raro es el día que no llegan a las redacciones fotografías de Alessandra Ambrosio o Jessica Alba saliendo del gimnasio con uno de ellos y Elsa Pataky incluso se los prepara a sus bebés, que parecen encantados con los licuados. ¿Pero son tan saludables cómo parecen? ¿Cómo se hace el batido ‘perfecto’? ¿Pueden sustituir a una comida?

Los batidos de frutas y verduras, además de contribuir a una hidratación óptima, nos aportan formidables dosis de vitaminas, minerales y antioxidantes y ayudan a prevenir algunas enfermedades degenerativas, digestivas o, incluso, el cáncer”, nos comenta desde el IMEO.

Son ideales para deportistas, personas que están haciendo dieta o se decidan por una fórmula más saludable y también para quienes no disponen de tiempo suficiente para realizar las cinco comidas diarias. Están muy indicadas para gente mayor con factores de riesgo para desarrollar enfermedades degenerativas y ofrecen una fórmula alternativa a quienes no les gustan demasiado las verduras y las frutas, incluyendo a los niños con poco apetito o que son especiales a la hora de comer ciertos alimentos. No obstante, hay sencillas reglas que hay que seguir para que éste preparado siga siendo saludable y dietético. A continuación desgranamos algunas a modo de consejos prácticos:

Excluir los ingredientes que engordan demasiado

«Existen muchas recetas de smoothies que proliferan en la red y no son, precisamente, indicados para todo el mundo», señala Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. Si se quiere perder peso o mantener el que ya se tiene, se deberían descartar, de entrada, ingredientes como azúcar, miel, sirope, cacao en polvo, lácteos enteros como leche y yogur griego, nata, mantequilla de maní, etc.

Mayor cantidad de frutas (con piel) y verduras

Recomendamos preparar los smoothies mixtos, en una proporción de 60% de fruta y 40% de verdura. Puesto que el 80% de los micronutrientes se encuentran en la pulpa y en la piel, es muy importante triturarlos, siempre que sea posible, enteros y consumirlos en los siguientes 20 minutos.

La fruta es más económica si se compra congelada

Algunas frutas y verduras se conservan muy bien en la nevera, como las espinacas o las frutas del bosque. «En algunos establecimientos los arándanos, por ejemplo, que son un gran cardioprotector, se venden congelados a precio más económico; preservan todas sus propiedades y no contienen bacterias de mal estado, de modo que tenemos una ventaja», añade Bravo

No deben susperar las 150 kcal por vaso

Las frutas son más calóricas que las verduras, por esto hay que vigilar la proporción. Para hacernos una idea, unos 250ml de esta bebida tendrían alrededor de 150kcal, perfectamente aceptable en un desayuno, merienda o como un tentempié de media mañana.

Ayudan, pero no hacen milagros

Ciertos jugos si se toman con regularidad pueden ayudar a lograr ciertas metas de salud, pero no resolverán ningún problema por sí solos. Los preparados de color verde (espinacas, apio, pepino, puerro) tienen más fibra y calcio y pueden ayudar frente a enfermedades degenerativas, ejerciendo algunos efectos depurativos. Los de un color intenso rojo (sandia, fresas, frambuesas, arándanos) son antioxidantes y favorecen la salud cardiovascular. Los de color naranja (naranjas, zanahorias, mango) ayudan a prevenir el cáncer.

No sustituyen a una comida

Los smoothies no son comida líquida para adelgazar y no cumplen con los requerimientos nutricionales y proteicos de una toma principal. «Al ingerir la fruta y verdura triturada, omitimos una parte del proceso de la digestión, que son la masticación y la insalivación, que puede influir en el afecto de saciedad y acentuar la sensación de hambre», apunta el experto en nutrición del IMEO.

Más cremosos, pero light

Los smoothies light no tienen por qué ser sólo de fruta y verdura. «Al añadir frutos secos (almendra o nueces) aportaríamos grasas saludables que nos ayudarán a protegernos frente a las enfermedades de corazón», recalca el experto del IMEO. Con la leche desnatada obtendríamos proteína de alto valor biológico. Podemos conseguir más cremosidad, sin cometer disparates calóricos, añadiendo leche de almendras o de soja, queso batido desnatado 0% -en el mercado ya existen opciones con el doble de proteína-, muy indicado para deportistas que tienen una demanda proteica superior que las personas sedentarias.

Las especias le aportan sabor

La forma más saludable para endulzar el smoothie es añadiéndole azúcar moreno, estevia o especias con un toque dulce, como canela, cúrcuma, jengibre, vainilla o té verde. La canela es ideal para personas con manifestada sensación de apetito y diabéticos. Este condimento ayuda mantener los niveles de azúcar estables en la sangre gracias a los fitonutrientes que contiene.

La cúrcuma, también conocida como azafrán de raíz, es un antiinflamatorio natural que metaboliza la grasa y reduce el colesterol. Daría a nuestro coctel un característico sabor picante. El jengibre se puede añadir, si hay inflamación abdominal. Mejora la permeabilidad intestinal protegiéndonos de la formación de úlceras y parásitos intestinales. Mejora la digestión de las proteínas y calma las molestias de estómago. La vainilla es un tranquilizante natural y iría muy bien en un smoothie tomado a media tarde. El té verde es aconsejable para problemas de retención de líquidos.

No añadir clara de huevo

No es aconsejable añadir clara de huevo a los preparados, un error que muchos deportistas cometen. Hay estudios que demuestran que las proteínas consumidas a partir de huevos crudos pierden de un 50 a 65% de biodisponibilidad. Además, «ingerir de forma habitual clara cruda puede interferir en la absorción de biotina, causando caída de cabello y envejecimiento prematuro», apostilla Bravo.

Diabetes: España en cifras

Universia España

La diabetes afecta al 13,8% de los adultos en España. En esta noticia te mostramos con cifras, en qué consiste la enfermedad y cuáles son sus consecuencias

la-diabetes-en-cifras
La diabetes es una enfermedad que cada vez afecta a más personas en nuestro país, como consecuencia del aumento de la tasa de obesidad y los hábitos de vida poco saludables. Los expertos aseguran que la cifra seguirá creciendo en los próximos años, por tanto, y para concienciar a la población, la Federación de Diabéticos Españoles publicó los datos de la diabetes en España.

A continuación, ofrecemos algunos datos:

LA DIABETES EN ESPAÑA

DIABETES TIPO 1

Se produce con mayor frecuencia en niños y adultos jóvenes

13% de los casos de diabetes en España

29.000 son menores de 15 años

1.100 nuevos casos cada año

DIABETES TIPO 2

De 5.301.314 personas mayores de 18 años

2.304.919 aún están sin diagnosticar

TASAS DE OBESIDAD POBLACIÓN ADULTA

OBESIDAD 1 de cada 6 es obeso

POBLACIÓN INFANTIL

NIÑOS 26% tiene sobrepeso

LOS COSTES

Gasto anual en diabetes en España

COSTES INDIRECTOS

17.630 millones

Absentismo laboral: 8.400 millones Jubilaciones anticipadas: 9.484 millones Gastos sociales: 101 millones

COSTES DIRECTOS

5.447 millones

Tratamientos y hospitalizaciones por paciente: 1.708 euros/año

LAS CONSECUENCIAS

Amputaciones

7 de cada 10 amputaciones no traumáticas de la extremidad inferior se deben a la diabetes, lo que la convierte en la causa más frecuente de este tipo de amputaciones

Ceguera

16% de las personas ciegas en España, lo son a causa de la diabetes

Mortalidad

25.000 españoles mueren cada año por diabetes

EL CONTEXTO EUROPEO

Situación de España en Europa

Mientras que Suecia ocupa el puesto número 1 del ranking, España ocupa el puesto 18 de 30 estados  europeos, quedando por detrás de países como Eslovenia, Portugal o Hungría