El jamón ibérico se libra del informe de la OMS para el consumo de carnes rojas y procesadas

El informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las carnes rojas y procesadas apenas ha tenido repercusión entre los consumidores.
Un equipo de periodistas de Comando de la Actualidad de TVE ha visitado al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para hablar sobre el tema con Rubén Bravo, experto en nutrición y autor una dieta basada en el jamón y vino.
La Dieta del Vino y el Jamón es una dieta avalada por el equipo de nutricionistas del IMEO, y recomienda el consumo frecuente de jamón ibérico, entre unos 90 y 100gr diarios. Si aplicamos sin distinción la regla de la OMS de carnes rojas y procesadas, significaría que comiendo la mitad de esta cantidad aumentaríamos la probabilidad de padecer cáncer de colon. ¿Realmente esto es así?, nos preguntaríamos.
«Nosotros con este dato en concreto, extrapolándolo al jamón ibérico, no estamos de acuerdo», recalca Rubén Bravo. Un equipo del IMEO compuesto por nutricionistas, farmacéuticos y endocrinos ha realizado una serie de tablas comparativas y ha llegado a una conclusión bien diferente. «Hemos cogido como referencia el jamón ibérico comparando carcinógenos con una caja de tabaco y hemos obtenido como resultado que habría que tomar estos 90-100gr durante 5,2 años para equiparar todo este consumo a una sola cajetilla de tabaco», argumenta Bravo.
Muchos defensores en España del consumo de carnes rojas recuerdan que llevamos toda la vida comiendo ternera, jamón y carnes rojas procesadas; sin embargo hasta el momento ninguna estadística afirma que tenemos más riesgo de sufrir cáncer que otros países. Todo lo contrario: somos el segundo país más longevo del mundo, detrás de Japón. En este sentido, si todos tuviéramos niveles de cáncer alto, por seguir una dieta de corte mediterráneo, como es la dieta del vino y el jamón, ni mucho menos estaríamos dentro de este ranking.
En estos casos los expertos en nutrición del IMEO consideran necesario hacer algunas diferenciaciones entre el jamón ibérico de bellota y el jamón york de calidad deficiente que se come en Estados Unidos.
En su informe la OMS denuncia el contenido de nitritos, indicando que un consumo prolongado durante mucho tiempo y en cantidades diarias de 50 gramos aumentaría un 18 por ciento la probabilidad de padecer cáncer de colon. «Nosotros no estamos en contra de la OMS, pero intentamos matizar la diferencia de comer entre unos alimentos y otros», recalca Bravo y desmiente que este producto estrella nacional puede elevar los triglicéridos, engordar y favorecer la hipertensión…
Su efecto es todo lo contrario, tal como demostró un estudio realizado por el Hospital Ramón y Cajal donde comprobaban los beneficios del jamón ibérico sobre la memoria, en su reducción de la tensión arterial, y como potente vasodilatador proporcionando un importante efecto antioxidante.
Fuente: Comando Actualidad, Televisión Española 2015

Descubre el nuevo iBalón del IMEO

¿Qué incluye el tratamiento del Nuevo iBalón de IMEO de 1 Año?
– 24 Meses de Tratamiento (1 Año de Implantación + 1 Año Seguimiento)
– Evaluación inicial y de seguimiento.
– 1 Diagnóstico de intolerancias alimentarias por biorresonancia.
– 3 Analizador Intersiticial EIS (Hormonas, Iograma y Bioquímica). Para ver evolución.
– 12 Analizador Corporal TANITA. Composición corporal %Muscular %Grasa %Agua.
– 2 Analíticas Específicas de Bioquimica y Tiroides.
– Implantación del Balón por laparoscopia.
– 12 meses con Balón implantado.
– 12 meses de seguimiento nutricional sin balón para no recuperar el peso perdido.
– Todas las consultas de nutrición necesarias durante los 24 meses del tratamiento.

OFERTA DE IMEO VÁLIDA SOLO DURANTE EL MES DE DICIEMBRE 2015.

Para solicitar más información, rellena el formulario del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Clínica número 1 en Madrid,España, por número de pacientes tratados).

ld-banner-pral-ibalon

Oferta especial Diciembre 2015 en el tratamiento de Banda Gástrica

Oferta_banda_gastrica_imeo
Durante el mes de Diciembre 2015 IMEO, Clínica Nº1 en Europa en pacientes tratados, ofrece descuentos especiales en el tratamiento de Banda Gástrica.

¿Qué incluye el tratamiento de la banda gástrica?

  • Las consultas de Nutrición que necesite el paciente, inicialmente suelen ser semanales.
  • Tratamiento Psicológico durante toda la duración del tratamiento, suelen ser consultas quincenales.
  • Implantación de la Banda Gástrica en un Hospital con todas las garantías, con todos los gastos incluidos (pruebas preoperatorias, consulta de preanestesia, honorarios médicos y quirúrgicos, Banda Gástrica Ajustable de última generación…).
  • Todos los ajustes y revisiones con el Cirujano Bariátrico que necesite durante la duración del tratamiento.
  • 4 Analizador Intersticial EIS. Estado endocrino y emocional del paciente.
  • Analizador Corporal TANITA. Para evaluar no sólo el peso perdido, sino los niveles de grasa, agua, índice de tasa metabolica, retención de líquidos…
  • 1 Analítica específica de Bioquímica y Tiroides.
  • 2 Scanner Corporal iDEXA (Composición corporal segmentaria por Rx).
  • 1 Estudio de Intolerancias Alimenticias por Biorresonancia.
  • 15 Sesiones de Tratamiento de la ansiedad por Biorresonancia.

Para más información, haz clic aquí y rellena el formulario o llama al teléfono 902 10 40 50 (residentes España).

La dieta de la mediana edad: los modos más sencillos de perder peso a partir de los 40

Llegados a los 30 años nuestro metabolismo se desacelera y nos cuesta más mantener firme la masa muscular. Las dietas que hacíamos 20 años atrás ya no nos sirven, pero tiene solución

El Confidencial, por Alba Ramos Sanz
la-dieta-de-la-mediana-edad-los-modos-mas-sencillos-de-perder-peso-a-partir-de-los-40Echa cuentas: de media nos pasamos unos 23 años de nuestra vida durmiendo. Aproximadamente una tercera parte, una eternidad de tiempo perdido, pero lo cierto es que el descanso es fundamental para la salud. Ahora, que si piensas la cantidad de años que te pasas a dieta a lo largo de tu existencia, entonces puede que te lleves las manos a la cabeza.

Según calculó en 2013 el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) las mujeres españolas se pasan ocho años de su vida a dieta, lo que equivale realizar casi 100 dietas de unas cuatro semanas de duración. Y ojo, porque los hombres no se quedan atrás en esto de quitarse los kilitos de más y cada vez se unen más a aquello de seguir un régimen y apuntarse al gimnasio, al menos en los dos momentos cumbre del año: después de Navidad y antes de verano.

Deberíamos estar estupendos, pero la realidad es muy diferente. Al seguir este tipo de dietas relámpago dos veces al año nos topamos con el conocido “efecto rebote” porque volvemos a nuestros hábitos alimenticios en cuanto perdemos el peso que pretendíamos… Y cuando llegas a los 40 este impacto es mucho mayor de lo que era a los ‘veintitantos’.

A medida que nos acercamos a la mediana edad, nuestro metabolismo se desacelera y perdemos masa muscular, lo que se traduce en que las dietas que hacíamos 15 y 20 años atrás ya no nos sirven apenas para nada. No pasa nada, simplemente tienes que empezar a seguir los trucos para adelgazar adecuados a tu edad como los que recoge Grant Stoddard en ‘Eat This Not That’.

1. Reduce el consumo de alcohol

“Es muy agradable relajarse al final de un largo día abriendo una botella de vino, ¡pero antes de que te des cuenta te has tomado dos o tres copas cada noche!”, advierte la nutricionista Amy Shapiro, quien recuerda que una copa de vino tiene en torno a 75 calorías, o sea que si te calzas tres como costumbre estamos hablando de unas 225 calorías.

Y sí, la barriga cervecera existe y habrás notado que es bastante más común en las personas que ya han pasado los 30 años… Está claro que las tapas son las grandes protagonistas de que nos llevemos unos cuantos gramos de más cada vez que salimos a tomar unas cañas, pero la cerveza no está exenta de calorías: aunque depende del tipo, en general, un tercio –unos 33 centilitros– tiene 150 calorías. Esto, unido a un estilo de vida sedentario; suma y sigue con las calorías de más. Córtate un poco con el alcohol y busca alternativas para acompañar tus comidas, tu salud y tu cintura te lo agradecerán ahora más que nunca.

2. Apaga la calefacción

Una medida bastante económica que te ayudará a perder barriga. Al menos así lo asegura un estudio publicado en la revista ‘Diabetes’ según el cual reducir el calor durante el invierno puede ayudarnos a atacar la grasa del vientre mientras dormimos. Las temperaturas más frías ayudan a que nuestra grasa marrón se active y actúa más eficazmente en su tarea de quemar las grasas acumuladas en el abdomen.

3. Haz ejercicio en ayuno

Según el entrenador personal Seth Santoro, un elemento clave en la estrategia para adelgazar a partir de los 40 es hacer más ejercicios cardiovasculares, pero para que funcione debemos hacerlos en ayunas. “Ir al gimnasio y hacer algunos ‘sprints’ en la cinta de correr con el estómago vacío ayuda a quemar grasas. Los niveles de glucógeno se agotan durante el sueño y al despertarnos el cuerpo empieza a utilizar un mayor porcentaje de grasa corporal como fuente de energía. Si hacemos deporte en ayunas cuando el cuerpo tiene un déficit de calorías activamos el metabolismo y aumentamos la capacidad de quemar calorías más que en otros momentos del día”, explica el experto.

4. Recena

Dar al metabolismo una pequeña sacudida justo antes de acostarnos ayuda a mantener activo nuestro metabolismo –que, recordemos, va desacelerándose a medida que envejecemos– para que no deje de trabajar durante la noche. Y las proteínas serán el mejor aliado.
Así lo confirmó un estudio realizado en la Universidad Estatal de Florida según el cual los hombres que se comían un bocadillo que incluía unos 30 gramos de proteínas tenían una tasa metabólica en reposo superior a la mañana siguiente que los que no habían comido nada. La proteína realiza un efecto termogénico –que ayuda al organismo a generar calor mediante reacciones metobólicas– superior al de los carbohidratos o las grasas, lo que traduce en que ayuda a que el cuerpo queme más calorías mientras dormimos.

5. Práctica sexo

Aunque depende de las posiciones y el tiempo total invertido, practicar sexo ayuda a quemar calorías. En concreto se calcula que se pueden llegar a perder unas 100 calorías por cada encuentro sexual de unos 20 minutos. Olvídate del ‘ya no estoy para estos trotes’, hay formas de elevar la libido y disfrutar del sexo.
Según un estudio publicado en ‘The Journal of Sexual Medicine’, el deseo sexual femenino aumenta en proporción a la calidad de su descanso: es decir, por cada hora extra de sueño más minutos de placer demandarán. Además, otra investigación demostró que cuanto más cantidad y más a menudo se practique, se pierde más peso. Como cuando vamos habitualmente al gimnasio, de este modo conseguimos crear un circuito de retroalimentación positiva.

6. El ritual si sales a cenar

“Si sales a comer fuera, pide dos primeros en vez de un entrante y un plato principal. Hay que controlar la cantidad de las porciones y, por lo general, éstos son más ligeros que los segundos”, aconseja Shapiro. “Siempre recomiendo escoger entre uno de los tres venenos: pan, alcohol o postre”, añade la experta, quien recuerda que cualquiera de estas opciones no son más que calorías vacías así que debemos tratar de limitar su consumo total. Así conseguirás que una cena de ocio no se convierta en un duro trabajo durante la semana para quemar esos pequeños excesos que, con la edad, se notan más que nunca.

7. Cierra las cortinas

Siguiendo los consejos anteriores, si llegas al dormitorio y está frío y has comido algún aperitivo nocturno alto en proteínas, estás listo para irte a dormir y quemar calorías mientras descansas. Claro que para que estas técnicas funcionen correctamente necesitas conciliar el sueño de forma rápida y duradera y la luz exterior es el peor enemigo de este objetivo.
Aunque creas que tu sueño es inmune a la luz solar y ‘te dé igual’ que las persianas estén levantadas, la realidad es que no correr las cortinas afecta a los niveles de melatonina –la hormona responsable de conseguir que nuestro cuerpo se duerma antes– y afecta a la calidad de nuestro descanso, lo que con los años se traduce en que nuestro metabolismo no actúe durante la noche tal y como deseamos.

8. Apaga la tele

¿Sabías que las personas que ven menos la televisión están más delgadas? Y no es que inviertan su tiempo en hacer ejercicio en lugar de sentarse delante de la ‘caja tonta’, es que evitando este hábito reducen el riesgo de padecer diabetes, enfermedades de corazón y una muerte prematura en un 20%, 15% y 13%, respectivamente. Así lo aseguró un estudio según el cual esto puede deberse a que al estar más rato sin movernos gastamos menos combustible y los niveles de azúcar en sangre inundan el torrente sanguíneo y esto a partir de los 40 años contribuye en mayor medida a las posibilidades de tener diabetes y otras enfermedades relacionadas con el peso.

9. ‘Hara Hachi Bu’: aprende de los japoneses

En general, los japoneses envejecen estupendamente y mantienen una alimentación sana y equilibrada. De hecho están entre las personas más longevas del mundo. Aquí está su truco, cuyo nombre puede costarte memorizar: la técnica ‘Hara Hachi Bu’. Literalmente significa “estómago lleno 8 de 10”, y en la práctica se traduce en comer hasta alcanzar el 80% del nivel real de hambre que tenemos y parar. Recuerda que no se acaba el mundo y volverás a comer más tarde. Si vas reduciendo tus porciones poco a poco acostumbrarás a tu estómago a comer menos cantidad y, por tanto, evitar la ingesta de unas cuantas calorías innecesarias.

10. Bebe más agua

Una de las cosas más importantes que podemos hacer para perder peso a medida que envejecemos es beber agua. Entre otros muchos beneficios, así conseguimos reducir la cantidad de sal de nuestra dieta sin darnos cuenta. Un exceso de sodio puede traducirse en que el cuerpo retenga líquidos, lo que se traduce en una desagradable sensación de hinchazón. Bebiendo al menos dos litros de agua al día, lo podrás evitar.

¿Está engordando? La culpa puede ser de su casa

Existen factores domésticos que contribuyen al aumento de peso, como la potencia de la calefacción o el lugar donde coloca las manzanas

El País, por Miguel Ángel Bargueño
casa obesidadNuestra casa, el lugar donde más tiempo pasamos, el confortable refugio antiproblemas en el que nos sentimos seguros, puede influir negativamente en nuestra dieta. No porque incumplamos alguna exótica regla feng shui, sino por pequeños errores domésticos, a simple vista insignificantes, que pueden estar haciendo, sin que nos demos cuenta, que ganemos peso. Si, como aseguran desde el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 17% de los adultos en España padecen obesidad y el 37%, sobrepeso, merece la pena detenerse a averiguar si el sofá, la nevera o el termostato nos están jugando una mala pasada.

Posee demasiadas pantallas

Uno o dos ordenadores de sobremesa, televisores, tabletas, smartphones, consolas… Estar a la última en tecnología implica pasar mucho tiempo sentado. Y el sedentarismo es enemigo acérrimo de la salud. Por ejemplo, los videojuegos hacen que los jóvenes coman más, según un estudio conjunto de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y la Universidad Laval (Canadá). “La vida moderna choca con el ritmo de actividad física moderada para el que estamos programados”, comenta Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía, y portavoz del Instituto Medico Europeo de la Obesidad (Madrid). “Añadiendo actividad física al metabolismo basal (el consumo calórico de la persona en reposo), el cuerpo utiliza sus reservas de energía y, en consecuencia, pierde peso”, añade Bravo. Ya sabe: si su ídolo es Bill Gates, combine sus sesiones tecnológicas con ejercicio físico.

Su sofá cumple la función de una cama

No hay nada como un sofá cómodo, de acuerdo, pero tampoco lo convierta en un nido del que haya que llamar al 112 para rescatarlo. Según investigadores de la Universidad de Massachussetts (EE UU), pasar mucho tiempo en el sofá da hambre. De modo que encariñándonos demasiado con él lo único que estaremos consiguiendo es entrar en un peligroso círculo vicioso. La solución apunta de nuevo a la importancia de la actividad física: levántese y ande. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud.

Su despensa es caótica

Cualquier persona que se plantee alimentarse de forma saludable debe ser organizada, empezando por confeccionar una lista de la compra que destierre improvisaciones y alimentos de consumo esporádico. También en la cocina se impone un orden prusiano. ¿No ha podido evitar traer a casa un par de bolsas de patatas fritas? Puede que el remordimiento le lleve a no abrirlas en un primer momento, pero las deja a la vista, haciéndole ojitos a media tarde cuando el hambre aprieta. “Lo más visible en nuestra cocina deben ser las frutas y verduras”, indica el doctor Adelardo Caballero, director y coordinador del Instituto de Obesidad (IoB). Además, siempre queda muy bien antes las visitas que en su nevera luzca una acelga gigante o demás delicias verdes.

Esconde las manzanas en la nevera

En el polo opuesto, tal vez tenga la costumbre de guardar la fruta en el frigorífico, para que dure más. Y así es: se conserva más tiempo. Pero a la vez estará condenando estas fuentes de salud al ostracismo, ya que con frecuencia se quedan ahí hasta que, cuando se acuerda de ellas, se han estropeado. El experto en nutrición Rubén Bravo explica cómo organizar bien el frigorífico: “Lo que engorda al final; y en primer tramo, esos alimentos saludables que tenemos que consumir todos los días”. Sin embargo, aquellos alimentos que nos dé más pereza consumir y cuya conservación en la nevera no sea imprescindible (por ejemplo, fresas y moras, que sí se han de colocar en la parte más fría del refrigerador), pueden colocarse en bonitos fruteros fácilmente a la vista, a temperatura ambiente en un lugar fresco y seco, según Wenceslado Canet, ingeniero agrónomo y profesor de investigación del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición, del CSIC. «Cómeme», le dirá cada día la manzana en otros tiempos olvidada y gris.

Su ambiente nocturno es demasiado cómodo

“Esta noche, sofá, peli y mantita”, una frase habitual en Twitter para anunciar una tranquila velada casera, pero errónea desde el punto de vista nutricional. La ciencia comprende que llegue a casa tarde y cansado, pero una atmósfera demasiado acogedora en el salón (luz tenue, sofá mullido, manta, cojines por doquier) no es lo más recomendable después de cenar. “Hay una serie de relojes biológicos que hacen que la energía a lo largo del día se aproveche de distinta manera. El metabolismo es un poco más lento a esas horas”, advierte el doctor Caballero, que aporta el remedio: “Para suavizar esa carga calórica, y evitar además posibles reflujos, sería conveniente activarse un poco, dar un paseo, bajar la basura… No pedimos que se haga un ejercicio violento, pero sí algo más que recoger la mesa”.

Arrincona la bici estática

Por criterios estéticos, o simplemente porque cree que le deja en evidencia delante de las visitas, puede que haya decidido guardar esa bicicleta estática que con tanta ilusión se compró en el reducto más escondido de la casa, en el sótano o la buhardilla, oculta detrás de un armario o recluida bajo siete llaves tras una puerta. Así que cuando quiere usarla… “Uno evita al final realizar el esfuerzo porque llega a casa cansado y lo último que le apetece es ponerse a desenterrar la bici”, explica Rubén Bravo del IMEO. Póngaselo fácil, no reniegue de los aparatos de ejercicio en casa u opte por alternativas más modernas. “Ahora existen consolas que tienen planes de entrenamiento, con sensores que nos indican que lo hacemos bien o mal”, añade, abogando en este caso por el lado positivo de la tecnología.

Tiene la casa demasiado caldeada

Convertir su hogar en una sauna, aparte de ser innecesario para combatir el frío, le hace un flaco favor a su dieta. Cuanto más alta sea la temperatura, menos energía gasta el organismo. Lo expone el especialista en nutrición Rubén Bravo: “El cuerpo tiene un sistema que se llama homeoestasis, y su labor es mantener nuestro calor corporal en 36,5 o 37 grados. Para ello, utiliza dos mecanismos diferentes: cuando hace mucho calor segrega agua, de ahí la sudoración, que aumenta en verano; y cuando hace más frío, utiliza la grasa almacenada como fuente de energía”. Temple el termostato, porque, además, el calor amodorra, le arroja de nuevo al sofá y fomenta el sedentarismo.

Utiliza platos muy grandes

Mientras muchos cocineros profesionales demuestran su pericia asociando platos grandes y raciones pequeñas, los demás solemos caer en la tentación de aunar platos grandes y raciones grandes. Por desgracia, el ser humano tiende a terminarse lo que tiene en el plato, así que las vajillas king size nos hacen comer más. En su estudio Los peligros de los grandes platos: cintura, desperdicio y billetera, el profesor Brian Wansink, de la Universidad Cornell (EE UU) advierte de que la moda de los platos grandes “puede tener consecuencias imprevistas para el aumento de peso de los consumidores”. “Debemos tender a platos más fisiológicos”, sostiene el doctor Caballero, que nos recuerda el truco de que comer lo mismo, pero en dosis menores, ayuda a perder peso. “Estamos acostumbrados a la dosis visual, y eso confunde mucho; deberíamos tender a comer un poquito menos. Si fuéramos capaces en los próximos tres meses de comer menos, adelgazaríamos”. Un plato de dimensiones moderadas le ayudará.

Lleva la cacerola a la mesa

Otro error típico que condiciona la cantidad de alimento que se ingiere es servir la comida en la mesa en vez de emplatar en la cocina. Con la cacerola presidiendo el mantel estará haciendo un llamamiento a repetir, mientras que del otro modo si quiere servirse otra ración tendrá que molestarse en levantarse, ir a la cocina, quizá calentar la comida y volver de nuevo a la mesa, todo eso mientras el resto de comensales le cuelga de por vida el sambenito de tragón. Así que a lo mejor no repite. “Esa presión social silenciosa ayuda mucho”, confirma Rubén Bravo.

Su colchón y almohada no son cómodos

Una almohada con la que no termina de congeniar, un colchón inadecuado o, sencillamente, una cama poco amigable pueden restarle horas de sueño. Y no dormir lo suficiente está relacionado con malos hábitos alimenticios. Un estudio de la Clínica Mayo demostró que los insomnes terminan ingiriendo una media de 549 calorías más cada día, pudiendo llegar a engordar 0,45 kilos en una semana. Otro estudio, de la Universidad de Pennsylvania (EE UU), reveló que una sola noche de mal sueño puede derivar en un aumento de antojos de alimentos grasos al día siguiente. La falta de descanso trastorna las hormonas: reduce la leptina, que aporta sensación de saciedad, incrementa la ghrelina, que da ganas de comer, y eleva el índice de masa corporal, según investigadores de las universidades de Palo Alto y Winconsin (EE UU). El Sleep Test escanea los puntos donde el cuerpo presiona el colchón para recomendar el mejor soporte. Y en cuanto a las almohadas, aquí tiene una guía para su elección perfecta.

Qué debemos saber sobre la alimentación saludable

Autor: Rubén Bravo
Naturópata, experto universitario en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

la dieta meditarránea favorece la saludUna alimentación saludable debe basarse en una alimentación natural que cumple los siguientes requisitos:

  • Que escoja alimentos frescos y sin procesar en la medida de lo posible.
  • Que sea equilibrada, aportando las necesidades diarias, tanto en macronutrientes como en micronutrientes.
  • Que respete las formas tradicionales y vanguardistas de cocinar, evitando el uso del microondas, el abuso de las grasas saturadas y las harinas refinadas.
  • Que incorpore medidas preventivas alimentarias para reducir el riesgo de posibles enfermedades en el futuro y retardar el envejecimiento.
  • Que sea adaptada a las características personales de cada individuo teniendo en cuenta su edad, composición corporal, actividad física, enfermedades, tendencia genética, intolerancias alimentarias, gustos culinarios, ritmo de vida y equilibrio emocional.
  • Que se ajuste al Biorritmo Humano, aportando alimentos más energéticos (hidratos de carbono) en el periodo diurno de actividad, y más estructurales (proteínas y grasas saludables) en el periodo nocturno de reparación.

¿Qué pautas debemos seguir para llevar una correcta y adecuada alimentación?

La primera recomendación es acudir a un especialista para que nos elabore un plan de alimentación que cumpla con los requisitos marcados anteriormente, tenemos que comprender que la alimentación es el pilar más fuerte que sostendrá nuestra calidad de vida y salud a lo largo de nuestra vida, por lo que bien merece la pena darle la importancia que realmente tiene, buscando los consejos e indicaciones de un experto. Las directrices que yo daría serían:

  • Beber entre 2 litros y 2,5 litros de agua diariamente.
  • Tomar entre 5 y 7 raciones de fruta y verdura al día, seleccionándolas en su forma fresca y natural, evitando los envasados.
  • Elegir siempre alimentos integrales.
  • Comer la fruta con la piel y evitar los zumos envasados.
  • Tomar entre 0,9grs y 1,5grs de proteínas magras por kilo de peso. La variación dependerá de si se realiza actividad física, y si es así qué actividad se hace, siendo 0,9grs para las personas sedentarias y 1,5grs para los que realizan un deporte intenso.
  • Evitar el azúcar, los endulzantes o aquellos alimentos que los contengan.
  • Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo.
  • Entre una y dos copas de vino tinto diarias en comidas diferentes.
  • En el grupo de los embutidos elegir entre el jamón york, pavo o jamón serrano/ibérico magro, siempre en su modalidad “al corte”, desechando los envasados.
  • De 3 a 6 nueces diarias.
  • De 2 a 3 cucharadas soperas de aceite de oliva extra al día.
  • Evitar alimentos precocinados y excesivamente procesados.
  • Tomar ternera 2 veces por semana y pescado o marisco 4 veces por semana.
  • Tomar 1 o 2 veces por semana legumbre.
  • Planificar las comidas y la lista de la compra, evitar la improvisación.
  • Elegir alimentos naturales.
  • Realizar la compra una vez a la semana.
  • No cocinar en exceso los alimentos. Evitar el microondas.
  • Tomar 2 onzas de chocolate negro +70% al día repartidas en merienda y cena.
  • Evitar los fritos y los empanados.
  • Tomar 2 raciones de lácteos desnatados al día.
  • Realizar 5 comidas al día, 3 principales y 2 tentempiés.
  • Comer despacio.
  • No abusar de las bebidas alcohólicas.
  • En todas las comidas diarias combinar siempre una proteína + un hidrato de carbono (integral, fruta o verdura) + 1 grasa saludable.

¿Cuáles son las principales diferencias entre alimentos ‘procesados’ y naturales?

Desde el punto de vista de la Naturopatía los alimentos naturales son aquellos que:

  • No han sido sometidos a productos químicos ni artificiales como pesticidas, fertilizantes, piensos, colorantes, conservantes…
  • Se han obtenido respetando los ciclos biológicos estacionales y la actividad biológica del suelo, respetando la sostenibilidad del sistema agroalimentario.

Los alimentos procesados serían todos aquellos que no son naturales, donde ya sea en su producción, elaboración o envasado, se les ha añadido cualquier tipo de sustancia externa inherente al propio alimento tal y como lo encontramos en la naturaleza; o bien no se han respetado los ciclos naturales y el entorno natural con fines económicos y productivos.

Diferencia principal entre frescos y congelados

Los alimentos frescos son aquellos que por sus características naturales conservan sus cualidades aptas para el consumo durante menos de 30 días o bien requieren condiciones de temperatura controlada, tanto en el comercio como a la hora de transportarlos.

Los alimentos congelados son los que son sometidos a un proceso de congelación especialmente diseñado para preservar su integridad y calidad y para reducir, en todo lo posible, las alteraciones físicas, bioquímicas y microbiológicas, tanto durante la fase de congelación como en su conservación.

Alternativas de comidas saludables de rápida preparación

Con un poco de creatividad podemos prepararnos platos fríos en no más de 2 o 3 minutos. Aquí os dejamos algunas ideas, todas ellas compuestas por una mayoría de alimentos frescos y naturales:

  • Sandwich “tumaca», compuesto por pan integral de centeno, un tomate cortado en rodajas, un chorrito de aceite de oliva y jamón Serrano o ibérico magro (retirándole la grasa).
  • Ensalada mixta crujiente, configurada con 3 puñados de brotes verdes, un tomate, media cebolla, 100grs de taquitos de jamón york bajo en grasa, 2 biscotes de pan integral desmenuzados, una cucharada sopera de aceite de oliva, una pizca de sal, unas gotas de mostaza y un chorrito de vinagre de Módena.
  • Ensalada agridulce de Burgos. Base de lechuga fresca iceberg, con un tomate cortado en rodajas, en la parte superior incorporar una pieza de 150grs de queso fresco 0% de burgos. Coronar con 2 nueces y aliñar con aceite de oliva extra, un chorrito de vinagre de Módena, y un chorrito de miel ecológica de romero.

Platos precocinados como por ejemplo albóndigas, lasañas o tortilla de patata, ¿son sanos?

Todos los platos y alimentos que hemos considerado menos saludables, ya sea por su composición o por su elaboración, podemos tomarlos perfectamente de forma esporádica sin superar nunca una ración semanal y tomarlas en la hora del almuerzo y no en la cena.

Tenemos que llevar un estilo de vida saludable y basar la mayoría de nuestra alimentación en recomendaciones sanas y equilibradas, pero no debemos volvernos ortoréxicos y obsesionarnos en exceso con estos planteamientos.

¿Cuáles son los mejores métodos de cocción?

Es necesario conocer la forma en la que vamos a cocinar un alimento, ya que variará la calidad nutricional de nuestra comida.

Podemos destacar como técnicas culinarias más saludables: horno, papillote, vapor, hervido, plancha, brasa y salteado.

  • Horno: La preparación al horno apenas precisa el uso de aceite. Además, dentro del horno podemos preparar papillote, según esta técnica los alimentos se cuecen en su propio jugo al estar totalmente envueltos en papel de aluminio que mantiene una mayor jugosidad.

Estas preparaciones son adecuadas en general para todo el mundo, especialmente para aquellas personas que siguen pautas nutricionales de control de peso.

  • Vapor: A diferencia del hervido, los alimentos al vapor no se cuecen en agua sino con el vapor que ésta despide. Es importante tapar bien la olla para evitar perder el vapor de agua y procurar que el agua no toque el alimento.

De esta forma se logra mantener mejor las propiedades de los alimentos, se conserva el color y sabor de los alimentos. Se puede aromatizar el agua con especias, hierbas y condimentos para conseguiremos un toque diferente. No precisan grasas añadidas.

  • Hervido: Resulta una cocción práctica y rápida si se utiliza olla a presión. El inconveniente es la pérdida de nutrientes que se quedan en el agua. Se perderán principalmente minerales y vitaminas hidrosolubles del grupo B. Para minimizar dichas pérdidas se aconseja introducir las piezas cuando el agua hierva y poco troceadas. También es importante no utilizar gran cantidad de agua y tapar la olla durante la cocción.

El tipo de cocción no añade calorías al alimento. El agua de hervir con nutrientes que han perdido los alimentos se puede reutilizar para elaboración de purés, sopas, etc.

  • Plancha: Método por el cual no es necesario añadir aceite a los alimentos o bien muy poca cantidad. Si aplicamos una pizca de aceite de oliva sobre el alimento evitamos su oxidación.
  • Brasa: Se puede realizar sin aceites o grasas añadidas. En ocasiones se cubren los alimentos para evitar que sufran daños por quemaduras, especialmente las hortalizas.

La brasa nos transmite, además del sabor del alimento, también el aroma a leña e incluso a humo.

  • Salteado: Se caracteriza por ser una cocción rápida de alimentos troceados en pequeñas porciones y añadiendo algo de aceite. Siempre es preferible que utilicemos aceite de oliva, por su resistencia al calor y por sus características nutritivas.

Por el contrario, los guisos, fritos, sofritos, estofados y microondas serían las técnicas culinarias menos saludables.

  • Guisos y Estofados: Preparaciones a fuego lento en las que se suelen añadir grasas procedentes de aceites, mantecas, carnes grasas o embutidos.
  • Fritos y sofritos: Se caracterizan por la utilización cantidades considerables de aceite. Esto provocará un incremento del valor calórico de los alimentos que cocinemos. Para evitar una pérdida nutricional del plato es aconsejable utilizar aceite de oliva, ya que soporta bien las altas temperaturas e intentar no reutilizarlo porque puede contener sustancias nocivas.
  • Microondas: Los microondas son una forma de energía electromagnética. Cada microondas contiene un magnetrón, un tubo en el cual electrones son afectados por campos magnéticos y eléctricos de tal manera que se efectúen muy pequeñas ondas de radiación de aproximadamente 2450 MHz.

Esta radiación del microondas interactúa con las moléculas del alimento. Todas las ondas de energía cambian la polaridad de positivo a negativo en cada ciclo. En el uso del microondas, esto sucede millones de veces en cada segundo. Las moléculas de los alimentos, especialmente las del agua tienen un efecto de cambios positivos y negativos. Toda esta agitación crea fricción molecular la cual produce calor. Esta forma inusual de calor también puede generar daño substancial a las moléculas causando que se destruyan o deformen, reduciendo su biodisponibilidad o disminuyendo su valor proteico.

¿Hasta qué punto influyen en la calidad de la comida los utensilios que se utilizan para cocinar?

Las diferentes normativas, tanto españolas como europeas, regulan con bastante precisión los materiales aptos para cocinar, su diseño y su fabricación para proteger a los alimentos de la toxicidad que estos pudieran transmitir en el proceso de cocinarlos o emplatarlos.

Resaltamos algunos de estos materiales y las precauciones que debemos tomar:

  • Aluminio. Presente tanto en el papel alumínico y en utensilios como sartenes o fondos de difusores, y prohibido en la mayoría de los países desarrollados por su alta toxicidad cerebral. Al ser un buen conductor de calor y un metal ligero, se venden los utensilios de aluminio anodizado o sellados con materiales inocuos para evitar la contaminación. Con estos tratamientos se pueden utilizar sin problema.
  • Utensilios esmaltados. Sobre todo en cazuelas metálicas o de barro. El peligro viene cuando estos utensilios se desgastan o golpean, pues el alimento quedaría expuesto al material que hay en la base. Es muy importante cerciorarnos de que de ninguna manera contienen plomo, ni en el esmaltado ni en su material principal, pues la intoxicación por plomo suele ser lenta y crónica, afectando principalmente al sistema digestivo y a los procesos intelectuales y de la conducta.
  • Acero inoxidable 18/10. Compuesto por 18 partes de níquel y 10 de cromo, es muy estable en contacto con los alimentos, pero si está dañado o desgastado, podría transmitir estos metales pesados a la comida. Los aceros más aconsejables, serían el acero quirúrgico (T304) pues no es poroso, y el acero japonés por ser una aleación de altísima calidad exento de cromo y níquel.
  • “Teflón” o PFTE Polifluorotetraetileno. Comúnmente conocido también como “antiadherente” en los utensilios para cocinar.

El APFO o ácido perfluorooctanoico es un ingrediente crucial para fabricar el teflón. Al ser calentadas a temperaturas muy altas, las ollas y sartenes liberan partículas tóxicas. Por ello hay que apostar por alternativas de teflón más resistentes que mantienen la superficie perfectamente sellada para que no se volaticen con las altas temperaturas.

La empresa que inventó el PFTE fue DuPont en 1938. Varias declaraciones sostienen que esta empresa conocía los efectos nocivos del APFO desde 1961 y que ocultaba información sobre su toxicidad. Es en el 2010 cuando la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU obligó a las compañías que lo fabrican, a reducir en un 95% su emisiones de APFO, y a erradicar su rastro de todos los utensilios de cocina.

¿De qué manera repercute todo esto en la salud de las personas?

Las diferentes técnicas culinarias que apliquemos a los alimentos y los utensilios que utilicemos en la elaboración de los platos, van a determinar buena parte de la calidad de nuestra alimentación: cantidad y tipo de grasas ingeridas, aporte de vitaminas y minerales, calidad de la proteína cocinada, toxicidad y posibles enfermedades a medio y largo plazo… Por esta razón debemos escoger en la medida de lo posible las técnicas más saludables e invertir en utensilios de cocina de alta calidad, sustituyéndolos cuando éstos comiencen a desgastarse o deteriorarse.

Suplementos alimenticios: ¿Para qué sirven y quién los necesita?

Suplementos que prometen dotarnos de una energía fuera de serie, aumentar músculo, adelgazar y hasta bajarnos el colesterol. ¿Realmente sirven? ¿En qué casos son necesarios y recomendables?

Qué, por Diana García Bujarrabal
suplementos alimenticios pros y contra Partiendo de la base de que ningún suplemento alimenticio puede sustituir una dieta sana, muchos sí son útiles y hasta necesarios en algunas etapas de la vida. Así nos lo explica Rubén Bravo, presidente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, quien recuerda que «se llevan utilizando desde la antigüedad».

En aquellos primeros tiempos se utilizaban sobre todo plantas y hierbas, tanto para tratar enfermedades como para obtener un mejor desempeño en las labores diarias. Actualmente la mayoría de los suplementos se comercializan en forma de cápsulas y, además de plantas cuya eficacia ha sido probada, incluyen micronutrientes con fines específicos. Pero aún hay una evolución ulterior: hoy podemos encontrar la suplementación incluida en los propios alimentos.

Hace tiempo que vemos en el supermercado las leches enriquecidas. Pero Rubén Bravo menciona como ejemplo otros productos como el Danacol. «Todos los estudios nos indican que puede disminuir el colesterol». También el Densia Forte,  otro producto de la casa Danone ideado en este caso para proporcionar un aporte suplementario de calcio y que puede ayudar a «las personas con osteoporosis o a las mujeres con menopausia».
Pero, ojo, tampoco es oro todo lo que reluce en este mercado:

Suplementos para niños:

Hace unos días el blog de El Comidista criticaba el Meritene; un suplemento alimenticio para niños que, supuestamente, no comen del todo bien. Sin entrar en la polémica en torno al anuncio, ni siquiera en la composición del controvertido producto, Bravo se manifiesta en contra de estos productos en el caso de los niños. «Es una solución fácil para los padres, pero gran parte de los problemas de los niños vienen de una falta de educación alimentaria. La educación alimentaria se puede conseguir; pero hay que dedicarle tiempo», opina. Y añade un dato muy gráfico: «Solo el 13% de los niños en España realizan un desayuno completo».

Suplementos ‘adelgazantes’:

También en este caso recomienda prudencia Rubén Bravo. Algunos productos pueden resultar útiles, como los que combinan el café verde descafeinado con el té verde descafeinado, mientras que otros hay que evitarlos a toda costa. «Los quemagrasas y aceleradores del metabolismo lo que hacen es poner nerviosa a la gente». Por eso hay que evitar todos aquellos que lleven cafeína, taurina, guaraná u otros estimulantes.
Para Bravo tampoco son recomendables los ‘pierdepesos’, esos productos que impiden asimilar parte de los macronutrientes, como el Allí o el XLS. «No son recomendables sobre todo porque no trabajan en el hábito. La gente piensa ‘como me estoy tomando el quemagrasas me tomo un bocadillos'».

Los batidos:

En la misma línea de los suplementos para adelgazar a veces se comercializan batidos que más que suplementos son «sustitutivos de comida». Inicialmente desarrollados para personas por cuestiones médicas solo pudieran hacer una ingesta líquida, su uso como sustituot d ela dieta solo ahonda en los malos hábitos alimentarios.

Suplementos que ayudan a mejorar el sexo y la fertilidad:

Es otro ámbito habitual del uso de estas ‘ayudas’. Bravo menciona algunos de eficacia probada, como la maca peruana o el Aquilea Fértil, que además de estimular la líbido incrementan la calidad del semen, entre otros beneficios.

Suplementos para deportistas:

Los deportistas son grandes consumidores de suplementos alimenticios. Toda ayuda es poca cuando se trata de mejorar los resultados… Explica Bravo que en su caso se utilizan aminoácidos, cada uno de los cuales tienen un trabajo específico en el cuerpo. «Por ejemplo los culturistas utilizan mucho la glutamina y la creatina». También es habitual el uso de hormonas de crecimiento para los músculos, como el AOL.

También se emplean con éxito estimuladores de testosterona como el ‘Tribulus terrestris’ o la ‘mata peruana’.

Suplementos ‘antiaging’:

En los últimos años este segmento de la medicina está experimentando una gran eclosión. Y la llegada de suplementos alimenticios no podía hacerse espera. Bravo destaca el colágeno, que se comercializa en forma de cápsulas, o el Resveratorl, «un antioxidante que se concentra, por ejemplo, en el vino tinto».

Cambio de estaciones:

Es otra de las circunstancias en las que nuestro cuerpo puede necesitar la ayuda de algún suplemento. «Nuestro cuerpo es pura física, los cambios de gravedad y en los campos magnéticos nos afectan; podemos necesitar dos o tres semanas de adaptación». En este caso son buenos tanto los multivitamínicos como productos tradicionales como la jalea real o el Ginkgo Biloba en caso de decaimiento emocional.

ortomolecularEmbarazo y menopausia:

En estas etapas las mujeres necesitan suplementos de algunas sustancias. En el caso de las mujeres en el embarazo está extendido el uso como mínimo del ácido fólico y el yodo. En la menopausia son habituales y recomendables los suplementos de calcio.

Medicina ortomolecular:

Los suplementos se utilizan también en la prevención y el tratamiento de determinadas enfermedades. «Se trata de ayudar al cuerpo en la base del problema, y no solo en la manifestación de los síntomas». En este sentido Bravo cita como ejmplo el Omega 3 o la grasa de hígado de bacalao para la artrosis.

El agua de avena ayuda a adelgazar, ¿mito o realidad?

DMedicina

avena-tazonEl agua de avena es un producto recomendado en las dietas cuyo objetivo es la pérdida de peso, ya que la combinación de avena y agua es perfecta para este cometido. Según Rubén Bravo, director del Departamento de Naturopatía y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), esto se debe a que “la avena, al ser un cereal, tiene un alto contenido en fibra, por lo que coge volumen en el estómago y potencia la sensación de estar saciado”.

El agua de avena es muy recomendable porque ayuda a absorber mejor sus vitaminas y proteínas. Sin embargo, advierte Bravo, “no existe ningún producto ni ninguna forma de tomar la avena (como diluida en agua o leche) que potencie sus cualidades”. Según Bravo, “la clave para adelgazar no es beber mucha agua de avena, porque si basas la dieta exclusivamente en la avena, tu organismo tendrá problemas por falta de nutrientes que necesita, además de que la fibra, si no se combina con otros alimentos, puede ser negativa para la alimentación”.

Lo correcto, dice el experto en nutrición, “es reducir los alimentos que contengan hidratos de carbono no integrales y consumir productos que contengan hidratos integrales y vegetales”. Es muy recomendable, afirma Bravo, “consumir avena con productos como carnes, pescados, frutas y verduras”.  El experto también advierte sobre la falsa existencia de dietas basadas en la ingesta de pocos o un alimento, sino que, afirma, se trata de  “dar con la dieta cuya combinación de alimentos la hace muy saludable según el objetivo”.

Propiedades de la avena

La avena es uno de los alimentos más consumidos de la historia, ya que debido a sus propiedades energéticas y nutritivas es el producto idóneo para luchar contra hambrunas. Además de ser un cereal muy recomendado en las dietas bajas en grasas, también tiene otras propiedades que resultan muy beneficiosas para la salud:

  • Tiene muchas vitaminas y minerales: Además aporta mucha energía al organismo, de ahí su gran utilidad en épocas o territorios castigados por hambrunas.
  • Posee un alto contenido en fibra: La fibra de la avena no sólo sirve para potenciar la sensación de saciedad a la hora de alimentarse, sino que ayuda a combatir el estreñimiento. Sin embargo, Bravo advierte que con la ingesta de avena “no se debe consumir menos de dos litros y medio de agua, ya que su efecto astringente puede causar todo lo contrario: un efecto tapón que empeore el estreñimiento”.
  • Ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL o colesterol malo.
  • Ayuda a equilibrar los niveles de azúcar en la sangre.

Se esperan bajadas de las temperaturas: alimentos que ayudan para entrar en calor

Consejos expertos para combatir el frío con la alimentación, sin descuidar la línea; también algunos platos para recuperarnos rápidamente si nos hemos enfriado. Se aproxima el cambio de tiempo y conviene prepararse para proteger la salud y el bienestar

Efe Salud, por Omar Segura
alimentos para entrar en calorLa caída de temperaturas nos hace tiritar y también puede hacernos engordar si no vigilamos nuestros hábitos alimenticios. Elegir bien las comidas y bebidas que ingerimos y sus cantidades, es fundamental, según advierten desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“Diferentes estudios que manejamos indican que consumimos más calorías cuando estamos más expuestos al frío, pero nuestro gasto calórico no es importante, debido a las medidas que tomamos para entrar en calor y que propician el sedentarismo, como pasar menos tiempo fuera, abrigarnos más y hacer uso de la calefacción”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición del IMEO.

Según Bravo, el frío exige a nuestro cuerpo un esfuerzo extra para mantener una temperatura constante de alrededor de 37º grados centígrados, teniendo que activar una serie de mecanismos fisiológicos para generar calor interno y contrarrestar de esta manera el descenso de la temperatura en el exterior.
Sin embargo, los denominados platos de puchero y los potajes hipercalóricos -que son lo que más se consume en las épocas frías-, esconden cierto riesgo de engordar y no siempre son la mejor opción, según este experto.

Para dejar de tiritar

Para entrar en calor en el invierno sin descuidar la línea ni desviarse de los hábitos saludables, desde IMEO sugieren:.

a) Añadir a las sopas, caldos, cremas y purés, abundante cantidad de vegetales y hortalizas (alcachofas, acelgas, zanahorias, arroz, puerro, calabaza) que nos hidratarán y ayudan al organismo a mantener la temperatura corporal adecuada.

b) Tomar a diario cebolla, ajo y jengibre para reforzar las defensas, ya que sus efectos antibióticos, antioxidantes y antiinflamatorios los convierten grandes aliado contra los resfriados que arrecian en invierno.

c) Servirse de especias como el comino, tomillo y pimienta, que además de ser un buen condimento, tienen propiedades antigripales, y que en el caso de la cayena, agregada en sopas y guisos, estimula la quema de las grasas en el cuerpo.

d) Limitar el consumo de grasas al 30 por ciento de las calorías totales diarias, dando prioridad en la comida y la cena a las grasas saludables omega-3, que se encuentran sobre todo en los pescados azules.

e) Consumir legumbres e hidratos de carbono, en su justa medida, ya que son alimentos que nos suministran energía de forma rápida y son indispensables para una alimentación equilibrada.

f) Procurar que las proteínas sean un 20 por ciento de las calorías totales diarias, ya que la carne, el pescado, los huevos y los lácteos son indispensables para el correcto funcionamiento del organismo y ayudan a fortalecer el sistema inmunitario.

g) Comenzar el día con un café o té y a la tarde-noche tomar infusiones, porque además de hidratar y dejarnos con buen sabor en la boca, estas bebidas calientes ejercen efectos terapéuticos sobre nuestro organismo y estado de ánimo si se usan bien.

h) Aumentar las raciones de fruta, preferiblemente comiendo la pieza entera, con piel o pulpa, sobre todo de cítricos y variedades de temporada con mucha vitamina C, ya que son un remedio natural para prevenir resfriados y reducir sus síntomas.

i) Incluir en el menú ansiolíticos naturales como el chocolate negro puro (en taza con leche desnatada y una onza de chocolate) o semillas de ‘griffonia’, una planta africana que reduce los estados ansioso y depresivos (añadida al aliño de la ensalada).

j) Hacer deporte en el exterior ya que, cuando se realizan ejercicios aeróbicos y el deportista está en movimiento constante, se queman más calorías al aire libre y en un ambiente frío que en un gimnasio o ambientes climatizados.

k) Aligerar las grasas de los platos de puchero (potajes, guisos, lentejas, cocidos, alubias) cocinándolos con verduras (con recetas culinarias “a la jardinera”) o preparándolos de forma tradicional, añadiendo ternera, morcilla y chorizo, pero evitando el tocino.

Primeros Auxilios anti-frío

caldosRubén Bravo, experto en nutrición del IMEO, propone a Efe una “combinación muy efectiva que, por un lado mejorará nuestro sistema inmunitario, nos ayudará a combatir bacterias y virus, y por otro nos ayudará a entrar rápidamente en calor”:

Sopa de ajo y cebolla

Gracias a su alto contenido en potasio, flavonoides, ácido cafeico, aliina, alicina, quercitina y compuestos con azufre, este plato es un potente botiquín para prevenir los procesos infecciosos como las gripes o bronquitis, aportando vasodilatación inmediata si se toma en forma de sopa caliente, ayudando a entrar en calor rápidamente, según Bravo.

Preparado caliente con una cucharada de miel de manuka con zumo de limón

Según el experto del IMEO, el limón es un antibactericida excepcional, que limpia la garganta de posibles infecciones, y la miel de manuka la usan desde hace milenios los maoríes de Nueva Zelanda por su alto contenido en antibióticos naturales para curar algunas infecciones graves.
Bravo recomienda tomar esta combinación por las noches antes de acostarnos, “pues es el momento del día en que nuestro sistema inmunitario está en los niveles más elevados, y acompañarlas de un buen baño de agua caliente, que reforzará el resultado y nos permitirá el descanso optimo e imprescindible para recuperarnos con solidez terapéutica”.

Escuchad, jefes: queremos ir en chándal a la oficina

No es un capricho, sino una de las medidas eficaces contra la hinchazón abdominal. Se acabó lo de aflojar el pantalón cuando nadie está mirando
El País, por Salomé García
hinchazón, como combatirloCada mañana se mira al espejo más o menos orgulloso de su silueta. Sin embargo, a medida que el día avanza, nota cómo se apodera de su abdomen una incómoda sensación de tirantez. No son imaginaciones suyas: se le está hinchando la barriga. Y puede que mucho. Tanto, que teme que el botón del pantalón salga disparado. O, directamente, se lo desabrocha usted mismo, con discreción, bajo la mesa de su oficina. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE UU, este problema puede ser causado por diversas patologías, como intolerancia a la lactosa, síndrome de intestino irritable o acumulación de líquidos por alguna enfermedad. Partamos de una base: la culpa suele ser de los gases. Según la Sociedad Canadiense de Investigación Intestinal, cada persona genera entre 0,6 y 1,8 litros de este fluido al día. Y procede de dos fuentes: el que se traga (exógeno) y el que generan las bacterias del colon al descomponer los alimentos. «Estaremos más o menos hinchados según lo que comamos y la rapidez de nuestro aparato digestivo para deshacerse de ese gas», reza el organismo. Las vías habituales de salida ya las conocemos. Por escabroso que parezca, un individuo sano expele de 12 a 25 ventosidades anales al día. Cuando la cosa no fluye con naturalidad, aumenta su barriga. Evite estos comportamientos si es propenso a la hinchazón.

Comer deprisa

1Un bocata a toda velocidad antes de meterse en una reunión. Usted no come, engulle. “Trasladamos nuestro estrés al acto de comer. Ingerimos alimentos sin pensar, sin saborear y, muchas veces, sin masticar bien y en demasía. Así es fácil que, entre bocado y bocado, nos entre aire al estómago”, explica María Pilar Casanova, coach de alimentación consciente en Atrévete a Comer. En ese caso, le tocará a su abdomen hacer el trabajo que los dientes no han hecho. Prepárese para una digestión más pesada de lo normal. Según la Revista Española de Enfermedades Digestivas, tragar aire es el origen de muchos males derivados del gas intestinal. Consejo: dedíquele al menos 20 minutos al almuerzo y mastique entre 10 y 15 veces cada bocado. Y siéntese.

Abusar de las bebidas carbonatadas con pajita

2Es pura física. “Hay quienes agitan la bebida para eliminar las burbujas, pero siempre queda algo. Si se tienen problemas de hinchazón, lo mejor es evitarlas”, precisa Liliana Velásquez, nutricionista en los centros de medicina estética Cristina Álvarez. El mecanismo de las pajitas, como nos cuenta la experta, es el siguiente: al hacer el vacío para que suba el líquido por ella, absorbemos esa fracción de aire que será tanto mayor cuanto más largo sea el cachivache. Hay quienes lo expulsan con bastante rapidez (eructando) y otros lo retienen en el estómago, de donde pasa al intestino, provocando la hinchazón.

Decantarse por la sacarina

3Los edulcorantes artificiales son una buena alternativa al azúcar para la pérdida de peso. Pero, como casi todo, tiene su lado oscuro: a veces, presentan problemas digestivos en sus consumidores. Lo afirmó Mark Gold, del Centro de Información sobre la Toxicidad del Aspartamo, en 2002. Una revisión de la bibliografía más actual: las bacterias intestinales y los polialcoholes no se llevan bien. Si es su caso, decántese por la miel, la estevia o el mismo azúcar.

Alimentarse a base de ‘fast food’

4¿Creía que solo hinchan los gases? El agua, también. Comidas industriales, patatas fritas, hamburguesas de poca calidad… Además de ser bombas de grasas poco saludables, tienen un alto contenido en sal (cloruro de sodio). “El cuerpo necesita 4,5 gramos de sodio al día. La sal que no pueden filtrar de inmediato los riñones pasa al torrente sanguíneo. Eso descompensaría los niveles de sodio, así que el cuerpo hace acopio de agua para asegurarse el equilibrio interno”, explica la divulgadora Josefina Segno en su libro Hinchazón abdominal y retención de líquidos. La solución está en su mano: tire de ensaladas sin salsas, aleje el salero y pruebe a sazonar con hierbas. Como confirma este estudio de la Universidad de Hawái, una ensalada de frutas se digiere en 30 minutos, mientras que una hamburguesa puede llegar a las 24 horas. Deje la comida rápida para el fin de semana.

Repetir con la fabada

5Las legumbres son ricas en fibra. Y la OMS recomienda entre 20 y 30 gramos de esta parte de las plantas para una función intestinal correcta. El problema sucede cuando la legumbre se queda rezagada en el intestino, provocando inflamación abdominal, como cuenta Velásquez. Por fortuna, no le pasa a todo el mundo. Pero si usted es de los afectados, no renuncie a judiones, garbanzos y lentejas, pero consúmalos siempre muy cocidos o en puré. O, al menos, modere sus raciones. Otra solución pasa por ingerir suplementos nutritivos con probióticos para superar «molestias gastrointestinales transitorias», como dicta la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP).

Obsesionarse con la fibra

6Para evitar el estreñimiento, tomamos otros alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, frutos secos o verduras de hoja verde. “El exceso suele producir gases. La solución está en repartir estos alimentos en cantidades pequeñas a lo largo del día en las cinco comidas. Por ejemplo, una pieza de fruta al desayuno, media mañana y merienda; y si comemos verdura, evitar la fruta como postre”, sugiere Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

No pasear lo suficiente

7Hemos perdido la sana costumbre del paseo después de comer. Además de ayudar a despejar la mente, caminar (pero también correr, bailar o nadar, aunque no siempre después de comer) estimula el movimiento intestinal. “La actividad física aeróbica activa multitud de órganos y sistemas de nuestro cuerpo, favoreciendo directamente la motilidad intestinal. Es decir: fuera gases”, recuerda Bravo.

Cenar tarde

8“Por la noche, el intestino se enlentece, por lo que es más fácil que se produzcan gases. Por ello, conviene cenar temprano y no irse a dormir justo después de comer, sino dejar que pasen al menos 3 horas, así como evitar los alimentos que producen más gases”, explica el doctor Jesús López Heras, del Institut Català de la Salut.

Pasarse de ‘hipster’

9Y no por la barba. Desde que se convirtió en un apóstol de la col rizada (el mítico kale de Beyoncé) y la consume cruda en ensalada para no perder ni una vitamina, su cuerpo es un globo aerostático. “Sucede también con las coles de Bruselas, la coliflor o el repollo. Contienen mucha fibra y rafinosa, un polisacárido difícil de digerir que se fermenta en el intestino por acción bacteriana. Ambos factores contribuyen a la hinchazón abdominal”, advierte Velásquez. Si no quiere ser una burbuja humana, espacie el consumo de estos vegetales. Y cuézalos bien.

Beber leche (sin tolerarla)

10Si nota distensión intestinal después del café con leche, tal vez sea alérgico a este alimento o tenga cierto grado de intolerancia. Para poder digerir el azúcar de la leche, es necesaria una enzima llamada lactasa. Si usted carece de ella, se enfrentará a los siguientes síntomas: hinchazón, cólicos, diarrea o flatulencia, según MedlinePlus. Consúltelo con su médico y baraje alternativas como la leche de soja.

Reírse de las abdominales

11Sabemos que no es el mejor ejercicio para perder michelines, pero unos abdominales fuertes harán de barrera a los gases cuando quieran expandirse. Una serie de 20 al día no parece demasiado. “De hecho, las personas con un six pack muy marcado suelen tener menos problemas de hinchazón”, explica Mariano Aicardi, entrenador en Caroli Health Club Madrid. Hay una excepción: personas con síndrome de colon irritable. Según Anton Emmanuel, gastroenterólogo del University College Hospital de Londres, “en estos casos, la musculatura abdominal se relaja al empezar la digestión, cuando el reflejo debería ser a la inversa”.

Seguir al dedillo las revistas de tendencias

12Que se lleva el pantalón de cintura alta, pues usted se compra cuatro. Error. Las personas propensas a la hinchazón abdominal deben vestir cinturas bajas y elásticas. El internista Octavio Bessa, de Connecticut, describió en 1993 el síndrome de los pantalones ajustados. Oprimir en la región intestinal dificulta el tránsito (recorrido de los alimentos desde la boca hasta el ano). La revista Archivos de Medicina Interna lo confirma.