Epidemia de obesidad por los refrescos

Tres nuevas investigaciones apoyan las medidas de control de consumo impuestas en Nueva York

ABC, por Rafael Ibarra

Las bebidas azucaradas están «bajo sospecha» desde hace tiempo. En algunas ciudades de EE.UU., como Nueva York, están en el punto de mira como uno de los desencadenantes de la pandemia de obesidad. Ahora, tres investigaciones que se publican en The New England Journal of Medicine (NEJM), aportan nuevos datos que engrosan la lista de evidencias científicas que las señalan como uno de los factores más influyentes en el incremento de la obesidad entre los niños, adolescentes y adultos. Dos de los estudios, en los que se analizan los efectos de un programa basado en la reducción de la ingesta de bebidas azucaradas, proporcionan una sólida base científica para reclamar un mayor control en el consumo de bebidas azucaradas para tratar de revertir esta epidemia.

La obesidad se ha convertido en uno de los mayores retos de la salud mundial para el siglo XXI. Su aumento entre los niños y adolescentes es particularmente alarmante, dado que está íntimamente relacionada con complicaciones cardiovasculares y el desarrollo de diabetes tipo 2. España es, a nuestro pesar, uno de los países con una tasa más elevada de obesidad infantil: un 19% de niños obesos frente al 16% de los EE.UU., un porcentaje que triplica al de hace 30 años. Además, casi un 39% de la población adulta tiene sobrepeso y un 14,5% obesidad.

Cambios en nutrición

Se sabe que uno de los factores más determinantes en esta epidemia han sido los cambios en la nutrición. Y se considera que el aumento del consumo de bebidas azucaradas es uno de principales factores: en EE.UU. se han convertido en el primer alimento de aporte calórico –en algunos casos el 15% de la ingesta de calorías diarias se hace a través del azúcar que contienen estas bebidas y se calcula que los adolescentes consumen una media de 375 kcal por cada bebida-. Además, según el artículo publicado en NEJM, las bebidas azucaradas son pobres en nutrientes y, a menudo, se asocian con el consumo de alimentos salados y comidas rápidas. Y, lo más preocupante, dice Sonia Caprio, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, es que se sabe que promueven enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad coronaria.

Huella en el ADN

La publicación de estos tres nuevos trabajos parece señalar inequívocamente a los refrescos como uno de los culpables de esta epidemia. Uno de ellos, realizado en la Escuela de Salud Pública de Harvard, proporciona una fuerte evidencia de que existe una interacción entre la ingesta de bebidas azucaradas y una predisposición genética a la obesidad y al riesgo de obesidad. El informe afirma que aquellas personas con una mayor predisposición genética pueden ser más susceptibles a los efectos adversos de las bebidas azucaradas, un claro ejemplo de la interacción entre genes y medio ambiente.

En los otros dos trabajos se describen los efectos de un programa diseñado para reducir el consumo de bebidas azucaradas y sus consecuencias sobre el peso en grupos de niños con peso normal y adolescentes con sobrepeso y obesidad. El primero, realizado en la Faculty of Earth and Life Sciences de Amsterdam (Holanda), analizó a 641 niños con peso normal a los que se controló desde los 4 a los 11 años. Aunque el 26% de los participantes no completaron el estudio, una limitación importante del trabajo, no obstante, los resultados sugieren claramente que la sustitución de una bebida que contiene azúcar (104 Kcal.) por una bebida sin azúcar redujo significativamente el aumento de peso y la acumulación de grasa en los niños con un peso normal.

Reducir masa corporal

Por su parte, el ensayo de la New Balance Foundation Obesity Prevention Center (EE.UU.) asignó de forma aleatoria a 224 adolescentes con sobrepeso y/o obesidad a un programa en el que durante un año se sustituyeron las bebidas azucaradas por otras sin azúcar. Los datos mostraron que, aquellos que participaron en el programa, redujeron su índice de masa corporal.

En conjunto, los tres estudios sugieren que las calorías que aportan las bebidas azucaradas son importantes. Pero, no hay que olvidar, señalan, que no basta con una decisión política que limite el consumo de estas bebidas. La estrategia, dicen, debe ser global, y debe incluir otras líneas de actuación, como el fomento de la actividad física.

De boxeador a obeso mórbido

Es la historia del púgil bonaerense Angel Martínez, quien llegó a pesar 300 kilos y sufrir serias complicaciones. Había salido de su casa gracias a la ayuda de Defensa Civil. Sin embargo, hoy recibe atención médica y, con mucho esfuerzo, se recupera en el marco de un programa provincial

El Día, diario de Argentina

El ex boxeador bonaerense Angel Jorge Martínez, hospitalizado hace 50 días con serias complicaciones de salud, tras llegar a pesar 300 kilos y ser auxiliado por personal de Defensa Civil, se recupera favorablemente en el hospital Bocalandro de Tres de Febrero ,donde recibe un tratamiento en el marco del programa provincial Alimentación Saludable.

Está en el hospital Bocalandro, uno de los 4 de la Provincia en los que ya se operaron más de 80 obesos en 6 meses, como parte del nuevo Programa de Alimentación Saludable. Los pacientes requieren una ardua preparación psicológica, actividad física y dieta estricta.

Angel José Martínez estaba tan mal que tuvo que ir Defensa Civil a sacarlo de su casa para trasladarlo hasta el hospital. Pesaba 300 kilos. Siete personas ingresaron a su habitación, donde estaba postrado, le ayudaron a sentarse en una silla de ruedas adaptada a sus dimensiones y lo subieron a la ambulancia.

Hoy, a un mes y 20 días desde su ingreso al hospital provincial Bocalandro de Tres de Febrero, Ángel, de 55 años, bajó más de 20 kilos y se prepara para una cirugía bariátrica “con la misma disciplina que tenía a los 19, cuando hacía boxeo amateur en la Federación Argentina de Box”. Por aquel entonces, rememora, “pesaba 78 kilos de ‘puro músculo’ y como mido 1,78 tenía un cuerpo perfecto”.

Tanto es así “que me sumaron al staff de modelos de Ante Garmaz”, cuenta Ángel sentado en la cama de la habitación del hospital y, enseguida, muestra las fotos que lo documentan para no dar lugar a los incrédulos.

Martínez es uno de los pacientes del nuevo *Programa de Alimentación Saludable* del ministerio de Salud de la Provincia que incluye, como parte del tratamiento, las cirugías bariátricas gratuitas.

Desde abril hasta ahora ya se hicieron 82 operaciones de este tipo en los hospitales Bocalandro de Tres de Febrero, El Cruce de Florencio Varela, San Martín y Gutiérrez de La Plata y otros 115 obesos mórbidos están en tratamiento y podrían ser candidatos a operaciones de este tipo, que achican la capacidad del estómago.

“Ante todo hay que tener en claro que estas operaciones son una herramienta más del tratamiento pero no constituyen soluciones mágicas”, advirtió el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia, quien promovió e hizo posible el traslado de Angel al hospital Bocalandro. Por eso, agregó, “en cada hospital donde se hacen estas operaciones el paciente es tratado por nutricionistas, psicólogos, fisioterapeutas, kinesiólogos y clínicos antes de entrar al quirófano”.

Adicto a la comida

“Si había pizza me comía cinco yo solo”, recuerda Ángel de sus épocas como cocinero en el club Primera Junta, de Capital Federal. Ya corría la década de 1980 y los tiempos de modelo, boxeador, vendedor y buscavidas tras quedar desocupado habían quedado atrás.

“La debacle empezó cuando entré a trabajar como cocinero en el club, a los 29 años”, cuenta. Para ese entonces ya estaba casado con Marisa, su actual mujer, y tenían dos hijas pequeñas. Dejó de hacer las 4 comidas diarias y las reemplazó por una suerte de banquete permanente: “Simplemente comía y tomaba gaseosa todo el día, desde que me levantaba hasta la madrugada, cuando salía del club”. Ocho meses más tarde ya no le entraban los pantalones.

Hace dos años todo empeoró, la compulsión a comer hizo que su peso trepe a 300 kilos, lo que le impidió moverse. Se instaló en la cama, cortó su vida social y cayó en una profunda depresión. Llegó un punto en que no podía ni levantarse para ir al baño y al moverse sentía que iba a morir asfixiado.

“Un día que estaba solo me caí de la cama, no pude levantarme y ahí dije ‘yo estoy reloco’, me sentí tan impotente, tan dependiente de los demás, tan destruido que quise morirme”, asegura. Desde ese momento se puso a dieta y algo logró, pero nada sustancial.

Desde hace un mes y medio, cuando Defensa Civil lo rescató, ingresó al Bocalandro sin poder caminar, con diabetes, hipertensión, úlceras en las piernas y pies. “Por la misma obesidad sufría de una inflamación de los testículos: parecían una pelota de fútbol cinco: el dolor era indecible”, enfatizó Ángel.

Tras haber bajado más de 20 kilos hoy dice que está comprometido con el tratamiento, que le volvió la disciplina de su juventud y que cuando el proceso termine “va a ser como nacer otra vez”.

Alberto Ferreres, el cirujano que estará a cargo de la cirugía bariátrica de Ángel, dijo que aún tiene que bajar varios kilos más para intervenirlo y que la operación se hará en dos etapas.

“Primero le colocaremos un balón gástrico que es un método reversible para que baje más de peso y recién en una segunda etapa evaluaremos la posibilidad de un by pass que, de todos modos, requiere de mucha disciplina en el postoperatorio”, dijo Ferreres.

Por eso la preparación psicológica de estos pacientes compulsivos es clave. En el hospital una psicóloga tiene dos encuentros semanales con Ángel y es monitoreado por médicos, kinesiólogos que le indican actividad física, y nutricionistas.

Come raciones de 1.800 calorías diarias que, por ejemplo, contienen a modo de almuerzo una hamburguesa, zanahoria hervida, caldo y dos gelatinas. Ángel no se queja y asegura que está motivado “para dar la pelea más difícil de su vida”.

Obesidad: Multiplica el riesgo de artrosis

Fuente: Ella hoy

La obesidad no solo es un problema de sobrepeso, sino que también puede ser un factor de riesgo de desarrollo de otras enfermedades, como es el caso de la artrosis, un trastorno de la salud que las personas obesas tienen hasta el doble de posibilidades de padecer. Y no es el único, porque también son más proclives a padecer síndrome metabólico. Prevenir es ganar en salud, máxime en el caso de la obesidad, un problema que cada vez preocupa más a los médicos.

Padecer obesidad o problemas de sobrepeso nos hace más vulnerables a determinados trastornos de salud añadidos. Así, la obesidad y la diabetes van directamente de la mano, siendo un factor de riesgo además de síndrome metabólico. Pero no es el único trastorno parejo y más común de lo que hasta se creía. Se trata de la artrosis, un problema que, según el estudio de investigación llevado a cabo por el Hospital de Sabadell y presentado en el Congreso de la Sociedad Internacional de Investigación de la Artrosis, tienen hasta el doble de probabilidades de padecer las personas con obesidad, un trastorno de la salud que, fundamentalmente por su mayor prevalencia en niños y adolescentes, cada vez preocupa más a los médicos y especialistas en nutrición, porque no hay que olvidar que la alimentación, desequilibrada e inadecuada, está detrás de la mayoría de los diagnósticos de obesidad.

El estudio se ha basado en el análisis de la relación entre el desarrollo de artrosis y los pacientes con riesgos de síndrome metabólico y riesgo cardiovascular, como puede ser la diabetes, hipertensión, altos niveles de triglicéridos, colesterol o exceso de grasa en la zona abdominal. Hay que apuntar que hasta ahora sí se había analizado la relación entre obesidad y artrosis de rodilla, por el exceso de peso o los kilos de más que deben soportar las piernas, pero no se había indagado en si la relación iba más allá, es decir, a la artrosis de las manos.

Mantener un peso ideal es ganar en salud, porque la obesidad, además de constituir un factor de riesgo de trastornos cardiovasculares, ahora también se constata que lo es de la artrosis. De hecho, la obesidad multiplica los riesgos. Un riesgo que, como añaden los autores del estudio, se puede combatir con la práctica de una actividad física moderada, como puede ser un paseo de media hora al día. Un sencillo ejercicio que ayuda a mejorar nuestro estado de salud.

La artrosis de las manos está directamente relacionada con el envejecimiento, una degeneración de los cartílagos de las articulaciones que, según los especialistas de la Sociedad Española de Reumatología (SER), aparece a partir de los 40 años, como media. Suele ser un trastorno benigno, pero sí puede provocar complicaciones y mermar la calidad de vida, ya que puede conllevar dolor, dificultades para realizar movimientos y deformación de los dedos.

Las bebidas light también engordan

Fuente: Punto Radio 

Las bebidas light también engordan, afirma Rubén Bravo en este programa de Punto Radio. El especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) añade que «el consumo habitual de este tipo de productos afecta nuestro sistema endocrino y hormonal, y a la larga nos hace engordar». Su consejo para quienes quieren cuidarse es evitar los estimulantes, tanto la teína como la cafeína lo máximo posible. La propaganda comercial no siempre es garantía 100 % del producto, hay que desafiar la tentación de consumir las bebidas, yogures, galletas, etc. delicatesen light o con 0% de grasa o azúcares, pensando que éstos «no nos engordarán». Porque a veces es mejor tomar el producto original en su justa medida que buscar variantes light.

Para escuchar esta parte del programa Queremos hablar con Javier Silvestre, pulsa play.

Fuente: Teinteresa.es

– Un estudio de dos universidades de EEUU demuestran que abusar de los refrescos dietéticos elevan factores de riesgo vascular, como la hipertensión, diabetes e incluso la obesidad abdominal.

– La investigación ha revelado que las personas que toman diariamente estas bebidas tienen un 43% más de probabilidad de sufrir una enfermedad vascular.

Abusar de los refrescos ‘light’ engorda y, además, eleva el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Así lo ha demostrado un estudio desarrollado por dos universidades de Estados Unidos, que ha medido los efectos de estas bebidas en 2.564 personas, residentes en Manhattan, durante diez años.

El resultado de esta investigación, publicada en la revista ‘The Journal of General Internal Medecine, es que las personas que consumen a diario refrescos dietéticos, que son edulcorados artificialmente, tienen un 43% más de probabilidad de sufrir una enfermedad vascular, porque los factores de riesgo aumentan, por ejemplo, la diabetes, la mayor presión alterial o la obesidad abdominal.

Los investigadores señalan que el estudio acredita una relación entre el abuso de estas bebidas y el riesgo de padecer un ataque al corazón e incluso un ictus. Sin embargo, los mecanismos que expliquen por qué estos productos pueden afectar al sistema vascular no están claros. Por ello, el autor, Hannah Gardener, pide a los consumidores de estos refrescos que no se alarmen, ya que el riesgo está en su abuso.

Por ello, el investigador señala que este resultado obliga a hacer una investigación más amplia, antes de que se pueden sacar conclusiones sobre los efectos potenciales para la salud de estas bebidas, que se venden como producto para frenar el sobrepeso por el menor aporte de calorías y la ausencia de azúcar.

División entre los expertos

Antonio Gil, especialista del Grupo de Estudio de enfermedades cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, explica que estas bebidas contienen fructosa, que es un edulcorante que si se consume en exceso puede elevar el nivel de hipertensión, la obesidad y los casos de diabetes. «Es otro tipo de azúcar que no metabolizamos igual que la glucosa. Aunque estas bebidas aporten menos calorías, si se consumen diariamente, se ha visto que eleva el riesgo vascular».

El doctor Gil insiste en que no hay que activar alarmas, sino advertir de los resultados de esta investigación. El especialista pone el acento en que se están cambiando los hábitos saludables y el mayor consumo de estas bebidas sin azúcar es una muestra de la situación. «Es preferible una botella de agua e incluso un vaso de vino, que un refresco sin azúcar».

En cambio, Rosa María Ortega, catedrática de nutrición de la Universidad Complutense, sostiene que no se puede establecer un causa entre el consumo diario de bebidas sin azúcar y el mayor riesgo vascular. Pero sí admite «una relación», ya que la persona que habitualmente toma refrescos ‘light’ está preocupada por su dieta, y puede tener sobrepeso u obesidad, que son factores de riesgo en las enfermedades cardiovasculares. «No es consumo de estas bebidas el problema, sino los hábitos que pueden llevar las personas».  A veces, el consumidor habitual de edulcorantes y productos ‘light’ utiliza como pretexto ese alimento bajo en calorías, para consumir otros que les supondrán un mayor aporte calórico. «Es como el que se pide un café con sacarina y luego se pide un dulce», comenta Ortega.  La experta subraya que no es peligroso el consumo habitual de edulcorantes, como la sacarina, o la fructosa.

¿Cuál es el riesgo de sufrir un ictus durante el embarazo?

Aumenta el número de accidentes cerebrovasculares entre las mamás gestantes

Obesidad, hipertensión y diabetes. Tres factores de riesgo, cada vez más extendidos entre la población occidental, y que repercuten directamente en la capacidad de muchas mujeres de llevar a término un embarazo saludable, exento de peligros. Éste al menos es el punto de partida de uno de los estudios llevados a cabo recientemente por los expertos en epidemiología del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, y en el que se analiza el incremento de accidentes cerebrovasculares a lo largo de los últimos quince años entre las mujeres y nuevas mamás.

Y los datos, aunque sin ser significativos en lo que a la tasa total de hospitalizaciones se refiere (sólo 0.22 ingresos por cada 1.000 partos), son sin duda alarmantes: hasta un 54 por ciento más de mujeres sufren problemas de este tipo durante o después del embarazo, en datos comparativos recogidos entre 1994 y 2007. Un dato desde luego preocupante, y que apunta directamente al incremento de factores de riesgo entre la población occidental: en la actualidad, cada vez más mujeres llegan al embarazo presentando obesidad, hipertensión o diabetes, tres enfermedades que complican con su sintomatología el ya de por si complicado proceso de gestación, hasta el punto de suponer un peligro para la madre o el feto.

En estos casos, explica el estudio publicado en ‘Stroke’, una revista de la American Heart Association, el riesgo de sufrir un ictus u otro accidente cerebrovascular se duplica: según sus datos, las tasas de hospitalizaciones a causa de ictus aumentaron un 47 por ciento entre mujeres embarazadas y un 83 por ciento entre las recién paridas, dándose el mayor incremento entre las mujeres de 25 a 34 años, por encima de otras más mayores o más jóvenes.

Los problemas hipertensivos o las enfermedades cardiacas, combinados con los cambios que se producen en el cuerpo durante el embarazo (como los cambios en los factores de coagulación, el aumento del volumen en sangre o los cambios en la tensión arterial), serian en este caso los primeros de la lista a la hora de señalar a los culpables de los espectaculares incrementos en las tasas de ingresos por accidente cerebrovascular. La clave para evitar estos problemas: llevar unos hábitos de vida saludables antes, durante y después del embarazo y el parto, que incluyan una alimentación equilibrada y ejercicio practicado de forma habitual.

Fuente: HOLA

En la batalla contra la grasa, la salud puede salir perdiendo

El consumo de “quemadores de grasa” no siempre beneficia al organismo, y muchos de ellos pueden provocar efectos secundarios o perjudiciales para la salud, advierte el Instituto Médico Europeo de la Obesidad

      • Cuatro de cada cinco españoles que quieren adelgazar utilizan productos «mágicos» que se dispensan por teléfono, Internet e incluso en las farmacias, según informa el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid.
      • Según un estudio realizado por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), los españoles se gastan 2.000 millones al año  en productos milagropara adelgazar rápidamente o mejorar el aspecto físico (2010).

Con la llegada del verano comienza la batalla contra la grasa que declaran las marcas especializadas en productos «milagrosos» que prometen conseguir en poco tiempo una esbelta silueta. La falsedad de tal slogan es tan grande como el riesgo que conlleva su consumo para nuestro organismo, advierten del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Los anticelulíticos y quemadores de grasa son los productos con más salida comercial en este mercado que abarca desde cosméticos y sustitutos de comida, hasta fármacos. Aquí entran cremas reductoras, geles reafirmantes, quemadores de grasa, termogénicos, psicotrópicos, anorexígenos, estimulantes que aceleran el ritmo cardíaco, moderadores de apetito, preparados deportivos, barritas dietéticas, sustitutos de alimentos, diuréticos y laxantes. “Resulta que todo vale con el fin de eliminar el sobrante de peso y conseguir un cuerpo diez, aunque para ello se corra el riesgo de poner en peligro la salud”, apunta Rubén Bravo, naturópata y especialista en nutrición de IMEO.

El gran problema en la mayoría de los casos es la falta de información objetiva, y la falta de rigor científico en los estudios que suelen “avalar” estos productos. Las personas obsesionadas en adelgazar de forma rápida o aquellos que tienen diferentes trastornos de la alimentación, suelen ser presa fácil de las fuentes de información como Internet y las ediciones especializadas cuyo principal objetivo es publicitar y vender estos productos, de modo que no siempre informan sobre los efectos secundarios que estos puedan tener, y suelen dejar mucho que desear sobre su real efecto adelgazante. “Muchos quemadores de grasas basan su eficacia en estimular la insulina a través de cafeína o teína, produciendo una bajada de peso, pero no de grasa, sino de agua y masa muscular, que a la larga relentizará nuestro metabolismo y lo hará menos eficaz”, señala Rubén Bravo. La clave para reducir el porcentaje de grasa corporal consiste en combinar una dieta equilibrada, exenta de azúcares y grasas saturadas, con ejercicio físico.

El consumo de suplementación, en este sentido, con fines dietéticos debe ser consultado con un especialista, para asegurarse que no haya contraindicaciones con otros medicamentos que se estén tomando: anticoagulantes, antipsicóticos, pastillas contra el asma, etc. Los “quemadores de grasa” se deben evitar por completo en el caso de los hipertensos, los diabéticos, las personas con problemas de tiroides, las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

Mito y realidad de los quemadores de grasa más famosos

Un «quemador de grasa» es básicamente un producto que contiene varios principios activos que en teoría favorecen la aceleración del metabolismo. A partir de aquí y en función de su empleo, algunos de estos productos añaden ingredientes adicionales con el fin de suprimir el apetito o disminuir la absorción de carbohidratos o grasas.

La cafeína

Se trata del suplemento más popular, dado a sus características estimulantes y el hecho de que aumenta el metabolismo basal, permitiendo que se pierda un 7% de peso más a lo que se perdería usualmente con dieta y ejercicio, pero al ser un estimulante dela Insulina la mayor parte del peso extra que perdemos no es de grasa sino de masa muscular y agua. Sus efectos secundarios son muchos y algunos bastante peligrosos; como la excesiva vasoconstricción, hiperactividad de los sistemas cardiovasculares, respiratorio y gastrointestinal, también puede producir insomnio, nerviosismo, excitación, exceso de diuresis (orinar demasiadas veces), problemas gastrointestinales, contracciones musculares involuntarias, arritmia cardiaca, y agitaciones psicomotrices.

El café verde y el té verde

Conocido por sus propiedades antinflamatorias y anticancerígenos, el té verde también juega un papel importante en la estimulación del metabolismo. “Es un arma de doble filo si no se utiliza con cabeza, pues contiene Teofilina, una sustancia muy parecida a la cafeína. Actualmente es posible adquirir el extracto de Café Verde sin cafeína, ni teofílina, proporcionando los efectos tan beneficiosos de estos productos, pero sin los efectos perjudiciales de la cafeína o sus iguales. El Café Verde y el Té Verde disminuyen la absorción de la glucosa y la síntesis corporal de la misma, forzando al cuerpo a quemar grasa en su lugar, si los tomamos sin cafeína ni teofílina, realmente sí, nos ayudarán a perder grasa sin perjudicar nuestra salud”, concluye Rubén Bravo.

La L-carnitina

La L-carnitina es el quemador de grasa más popular. Es un aminoácido que sintetiza nuestro organismo, encargado de transportar los ácidos grasos al interior de la célula donde se «queman» para producir energía. El problema radica en que la biodisponibilidad de éste aminoácido si lo ingerimos es muy reducida, del 5% al 15% como máximo, es decir que tendríamos que tomar grandes cantidades de L-Carnitina para tener algún efecto notable “quemador de grasas” en nuestro organismo.

La Efedrina

Algunos quemadores de grasa contienen la sustancia efedrina -un alcaloide que se obtiene de forma sintética como medicamento-, que acelera el metabolismo induciendo directamente sobre el ritmo cardiaco, el sistema respiratorio por su efecto broncodilatador, y también sobre el sistema endocrino. Sólo es posible encontrarlo en la farmacia con prescripción médica y ha sido retirado de los termogénicos suplementados por el alto riesgo y efectos secundarios como cianosis, dolor en el pecho, convulsiones, fiebre, taquicardia, cefaleas, alucinaciones, hipertensión, náuseas o vómitos, ansiedad, nerviosismo, dilatación de pupilas, visión borrosa, debilidad severa y temblores, estando al nivel de muchas anfetaminas.

La barriga envejece y resta felicidad

Las personas con mucha grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con cambios del estado de ánimo

Foto y texto EFE / Madrid

Las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, ha explicado hoy el doctor Rubén Bravo, especialista en nutrición y obesidad visceral. Este experto ha indicado que la grasa visceral aumenta la producción de la hormona del estrés, el cortisol, y reduce los niveles de endorfinas, que son las hormonas que facilitan la sensación de felicidad y bienestar.

Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha comentado que el déficit de la dopamina en el organismo favorece la depresión, mientras que la disminución de serotonina eleva los niveles de ansiedad. Ambas carencias indican aumento de riesgo de infarto de corazón -3,4 veces mayor-, problemas de hipertensión, cáncer de próstata y colon, hipercolestoremia o una tendencia para desarrollar enfermedades degenerativas, como párkinson o demencia senil.

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un «alto riesgo» para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Bravo ha explicado que un estilo de vida sedentario seguido por estrés, tabaco, grandes dosis de café y alcohol, además de una alimentación inadecuada, hace, entre otras cosas, que se acumule en el interior del abdomen, alrededor de los órganos vitales, una especie de grasa que no siempre está a la vista.

Más difícil de perder

«En el 82% de los hombres que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad, la principal grasa corporal es la visceral. Respecto las mujeres, este porcentaje asciende a un 34%, con una prevalencia de las que están en la edad de la menopausia, donde se observa esta migración de la grasa hacia el abdomen», ha subrayado. El doctor ha apostado por una medicina preventiva, porque los riesgos de salud relacionados con la grasa abdominal extra aumentan con la edad, a partir de los 35 años en los hombres y de los 55 años en las mujeres.

El especialista en Nutrición ha recordado que la grasa visceral se puede acumular rápidamente y es más difícil de perder que la subcutánea, ya que rodea los órganos internos y sirve como reserva de energía. Sin embargo, es posible eliminarla, consiguiendo una pérdida de medio kilo por semana, si se hace una dieta apropiada y se combina con ejercicios adecuados. «Muchos hombres se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos», ha explicado Bravo.

Ejercicio aeróbico

En la primera etapa hay que hacer un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado y, según el experto, «al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral«. Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas y alivia el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.

Bravo ha apuntado que la grasa visceral es muy activa y genera un constante bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, un proceso que conduce a la acumulación de ácidos grasos libres en el hígado y otros órganos, desequilibrando la regulación insulínica del organismo, el azúcar sanguíneo y el colesterol.

Publicado en ABC

Los niños obesos tendrán a los 30 años patologías propias de los ancianos

Noticia de Agencia EFE – 12/11/2009

La obesidad infantil está adelantando a los treinta años patologías que antes eran propias de los ancianos, una situación que, según los expertos, debería hacer reaccionar a todos los agentes que intervienen en la alimentación de los niños, porque éste es un problema social que no sólo atañe a los padres.

El Día Mundial contra la Obesidad, que se celebra este jueves, coincide con el debate social abierto en España por la retirada de la tutela a los padres de un menor de nueve años que pesa 70 kilos.

La doctora Elisa Blázquez, especializada en Nutrición Humana y Dietética del Instituto Europeo de la Obesidad, ha declarado a EFE que aunque los padres son los principales responsables de trasmitir hábitos saludables a sus hijos, no depende sólo de ellos el poner fin al sobrepeso que afecta a casi el 28 por ciento de los niños españoles y a más de la mitad de los adultos.

«Sin lugar a dudas el entorno familiar es imprescindible cuando hablamos de una correcta educación nutricional, pero no debemos olvidar que un niño pasa más de la mitad del día en el colegio», ha comentado.

En un mundo industrializado, ha proseguido, es difícil controlar todo aquello que el niño va a observar y aprender en los medios, y un padre o tutor tampoco puede aislar al menor de su entorno.

Por esta razón, ha hecho hincapié en que debería existir una reglamentación «mucho más poderosa» que controle toda la información engañosa que los niños reciben cada día sobre materia nutricional.

Además de la muerte, el sobrepeso propicia enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el exceso de colesterol, los infartos cerebrales, los problemas cardiacos y el cáncer.

Alicia Gordillo, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en Nutrición y Obesidad, ha apuntado que en una persona obesa, más especialmente si lo ha sido desde la infancia, aumenta por tres la probabilidad de desarrollar cáncer de colón; por cuatro, artritis; por cinco, un problema cardiaco y, por ocho, diabetes del tipo II.

Otras dolencias derivadas del exceso de peso serían la artritis y los problemas respiratorios, ha apuntado Gordillo, quien ha recordado que el 42,3 por ciento de los fallecidos por gripe A padecía obesidad grave.

Sin olvidar que uno de cada doce españoles muere por causa del exceso de peso, la doctora ha destacado que se estima que la obesidad puede acortar la vida hasta diez años.

El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35 por ciento en la última década, un porcentaje alarmante que no se justifica por una posible predisposición genética.

Hoy en día los niños pasan más horas del día viendo la televisión, y los juegos que más les gustan son en soporte audiovisual. Según datos del INE, un 17 por ciento de los niños y un 21,9 por ciento de las niñas no hacen ejercicio en su tiempo libre.

Además, existe un consumo excesivo de alimentos manufacturados -comida rápida, golosinas, refrescos y bollería industrial- que están al alcance de los menores por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y los colegios.

A este abuso de alimentos poco saludables se suma la falta de un patrón de consumo organizado, dado que una gran cantidad de niños no desayunan, están acostumbrados a picotear y no comen en familia.

La nutricionista ha resaltado que «en el mundo en el que vivimos y en el que viven nuestros hijos las prohibiciones son difíciles y pueden incluso ser un arma de doble filo y generar rebeldía».

Blázquez ha incidido en que para que un niño adquiera unos valores determinados es determinante que viva en un entorno en el que tenga la capacidad de experimentar qué es una vida saludable.

Los pequeños tienen que recibir un mensaje coherente: «si una madre dice a su hijo que tiene que comer verdura y ella nunca la prueba, el niño no comprenderá por qué el sí la debe tomar y ella no».

Ha explicado que los menores con problemas de peso suelen tener un patrón de estilo de vida mal estructurado, que, a menudo, viene condicionado por unos malos hábitos de los padres.

En otras ocasiones, menos frecuentes, los progenitores pueden llevar un estilo de vida saludable pero no se hacen responsables de la educación nutricional de sus hijos, dejándoles comer a su antojo y poniendo a su alcance todo aquello que más les agrada.

«A menudo son niños que han tenido siempre lo que han querido, con falta de madurez e incapacidad de tomar decisiones por sí mismos», ha lamentado.

Esta elevada permisividad de sus tutores, ha sentenciado la experta, les lleva a tener una baja autoestima e incluso una falta de percepción de la realidad.

Noticia de Agencia EFE, 12 de Noviembre 2009, Madrid