Los 5 alimentos que contienen más vitamina E

La vitamina E aporta múltiples beneficios para la salud y los expertos recomiendan el consumo de 15 o 20 miligramos diarios de este nutriente.

Los Replicantes, por Yohanna Hernández Higueruela

Retrasa el envejecimiento, actúa como antioxidante, estimula el sistema inmunitario, ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y evita la formación de coágulos de sangre en su interior. La vitamina E es uno de los nutrientes más poderosos que existen y los beneficios que aporta a nuestra salud son innumerables.

De hecho, muchos la conocen ya como ‘vitamina de la juventud’ o ‘vitamina del corazón’. Esta idea la defiende la directora de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Andrea Marqués, que señala que «esta vitamina previene el deterioro que supone el paso de los años en los músculos, piel, nervios y células sanguíneas«, asegura.

Sin embargo, la experta afirma que «según los estudios existentes hasta el momento, no existe asociación entre la ingesta de la vitamina y una disminución del riesgo cardiovascular, ni existe efecto preventivo sobre el cáncer o el desarrollo de cataratas«, niega.

Además, la nutricionista se muestra contundente respecto al consumo adicional de este nutriente: «No se recomineda tomar suplementos de vitamina E para prevenir la aparición de enfermedades«, explica, y añade que «la ingesta diaria recomendada es de 15 o 20 miligramos, aunque esta cantidad puede variar según las necesidades de cada persona«. 

Por ello, la forma perfecta de contar con una cantidad apropiada de este nutriente es consumirla de forma natural en los alimentos que tomamos de manera diaria. Pero,¿Qué alimentos se recomienda consumir para mantener una dieta rica en vitamina E? Con un consumo habitual de estos cinco alimentos que te recomendamos, la vitamina E estará muy presente en tu organismo y tu salud lo notará.

1 Aguacate

El aguacate aporta un mejor aspecto  a la piel

«El aguacate aporta un mejor aspecto  a la piel»

El consumo de este alimento ha crecido  exponencialmente durante los últimos años, y es que el aguacate está de moda. Las influencers lo toman a todas horas, existen multitud de recetas originales con este ingrediente, y su fama se ha trasladao incluso a la moda, pues ya se pueden encontrar aguacates en estampados de camisetas o incluso en pendientes y anillos.

Pero, más allá de su componente estético, gran parte del valor del aguacate reside en la cantidad de vitamina E que contiene: 3 miligramos por cada 100 gramos, lo que la hace merecer su título de alimento estrella.

Su composición rica en este nutriente aporta luminosidad e hidratación a la piel, y el resto de aceites naturales que contiene ayuda a reducir las arrugas y el envejecimiento de la piel. Además, también es rico en grasas insaturadas, potasio, vitaminas C y B y fibra.

2 Almendras

Las almendras son bajas en carbohidratos y contienen grasas saludables

«Las almendras son bajas en carbohidratos y contienen grasas saludables»

Los frutos secos tienen fama de ser altamente ricos en vitamina E, pero las almendras son, sin duda, las que cuentan con una concentración más alta: 24,2 miligramos por cada 100 gramos. De hecho, podríamos obtener la cantidad necesaria de vitamina E simplemente consumiendo 50 gramos diarios de almendras.

Pero este alimento tiene, además, muchas otras ventajas: son bajas en carbohidratos y a la vez altas en grasas saludables, proteínas y fibras, lo que las convierte en un alimento ideal para seguir una dieta equilibrada.

3 Espárragos

Los espárragos son diuréticos y ricos en fibra

«Los espárragos son diuréticos y ricos en fibra»

2,5 miligramos de vitamina E por cada 100 gramos hacen de los espárragos un alimento completo para introducir en nuestra dieta. Son diuréticos y ricos en fibras, por lo que previenen y evitan la retención de líquidos y el estreñimiento.

Aunque los beneficios son prácticamente equiparables en todos los tipos de espárragos, los verdes cuentan con una mayor concentración de estos micronutrientes.

4 Pipas de calabaza

Las pipas de calabaza previenen enfermedades cardiovasculares

«Las pipas de calabaza previenen enfermedades cardiovasculares»

Las pipas de calabaza tienen valores considerables de vitamina E: 13,66 miligramos por cada 100 gramos, lo que las convierten en un auténtico tesoro nutricional. De hecho, la Organización Munidal de la Salud ha recomendado en varias ocasiones su consumo.

Además de vitamina E, la presencia de ácidos grasos y antioxidantes ayudan a prevenir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y son una gran fuente de triptófano, el aminoácido que estimula la producción de serotonina, la hormona de la felicidad.

5 Jengibre en polvo

El jengibre en polvo es una fuente inagotable de vitaminas

«El jengibre en polvo es una fuente inagotable de vitaminas»

El jengibre en polvo se sitúa en uno de los primeros puestos de alimentos ricos en vitamina E. Con 18 miligramos de este nutriente en tan solo 100 gramos, este ingrediente es perfecto para tomar en infusiones con agua y edulcorante entre horas.

Además, utilizarlo a la hora de cocinar e introducirlo en diferentes recetas también puede constituir una buena fuente de vitaminas, aunque su aporte será menor que si lo tomamos al natural. Eso sí, hay que tener en cuenta que se recomienda consumirlo con moderación y acompañado de otros alimentos, debido a su sabor picante y fuertemente aromático. 

La fórmula 3×3 de la nutrición infantil

Una medida eficaz para planificar el menú de los niños y prevenir el sobrepeso y la obesidad consiste en “comer en bloques 3×3”, combinando tres grupos de alimentos: proteínas, carbohidratos y grasa saludable, en cada una de las tres comidas principales, según los nutricionistas

EFE Salud, por Javier Tovar / Pablo Gutman

A veces un poco de imaginación es crucial para que los más pequeños tomen alimentos que, habitualmente, rechazan. Foto cedida por IMEO

El hecho de que un niño esté “gordito” no significa que esté bien nutrido, ni correctamente alimentado, sino más bien sería un aviso para tomar medidas de precaución, observan desde del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Añaden que la infancia es clave para prevenir el sobrepeso y la obesidad en la adolescencia y en la edad adulta, porque es cuando se crean los primeros patrones relacionados con la comida, el gusto por determinados sabores, como el dulce, y la preferencia o el rechazo de ciertos alimentos.

Un consejo muy práctico de este instituto para los padres a la hora de planificar el menú eficaz para los niños con exceso de apetito o ansiedad, consiste en “comer en bloques”.

En general, el IMEO aconseja combinar tres grupos de alimentos en cada comida: proteínas, hidratos de carbono y grasa saludable. Este sistema es aconsejable aplicarlo a partir de los tres años de edad hasta que lleguen a adultos, ya que es una manera muy sencilla de plantear las diferentes comidas principales del día y también los “snacks” (tentempiés).

Este instituto recomienda incluir un 55 % de carbohidratos, 30 % de proteínas y 15 % de grasas saludables, tanto en las comidas principales del día, como en las comidas de refuerzo, es decir en la de media mañana y la merienda.

Una dieta equilibrada puede facilitar que tengamos menos problemas de salud. Foto cedida por IMEO

“Como proteína se entiende todo tipo de carne magra, huevos, pescado o lácteos, mientras que los carbohidratos se obtienen de los cereales integrales (pasta, arroz) y de frutas y hortalizas, excepto las patatas, porque aumentan más rápidamente la glucosa en la sangre y suelen consumirse fritas, con sal, ketchup o mayonesa, una combinación que engorda”, explican.

Las grasas saludables son aquellas que no aumentan el exceso de peso ni el riesgo cardiovascular, y están presentes en aceites vegetales, aguacate, semillas, frutos secos, huevos o pescado azul.

Fórmula sencilla para evitar los kilos de más

Según esta fórmula del IMEO para la nutrición infantil, en el desayuno se pueden incluir unas lonchas de jamón dulce o serrano, una tostada o rebanada de pan integral con un chorro de aceite de oliva, y un plátano.

A la hora de comer, combinar pescado, pollo o pavo con un puré o parrillada de verduras, más un yogur 0 % de grasa o una pieza de fruta como postre.

“Para la cena, sería una opción tomar sardinas pasadas por la sartén, una taza de gazpacho y una fruta rica en vitamina C, en vez de un lácteo de postre para facilitar la absorción del hierro de las sardinas y limitar la del calcio”, según esta misma fuente.

El experto en nutrición, dietista y portavoz del IMEO Rubén Bravo explica las cuatro razones principales por las que el método de ‘comer en bloques’ ayuda a prevenir la obesidad y el sobrepeso en los niños.

Cada uno de los macronutrientes se digiere en zonas diferentes del sistema digestivo, proporcionando unos niveles de saciedad más elevados que si los tomáramos por separado.

Se ralentiza el paso de los nutrientes al torrente sanguíneo, ayudando a regular la ansiedad y el apetito, y a reducir la secreción de insulina y por lo tanto la aparición de diabetes tipo 2.

Desde el punto de vista organoléptico y gastronómico es más sencillo configurar platos más sabrosos, completos y deliciosos. Es más sencillo cubrir las necesidades nutricionales diarias, tanto en macro como en micronutrientes.

Bravo confirma a Efe que ‘Comer en bloques’ también puede serle útil a los padres para organizar las comidas de sus hijos tras las vacaciones estivales, y servirles como una orientación para alimentar a los pequeños durante el curso escolar.

“Esta indicación facilita mucho la labor de educación nutricional que cae principalmente sobre los hombros de los padres o tutores y que, a veces, están algo perdidos a la hora de diseñar los menús de los pequeños, o a escala familiar”, asegura.

Menú completo y saludable para el nuevo curso

Este experto propone el siguiente ejemplo de tres comidas principales y dos de refuerzo, basadas en la fórmula de ‘comer en bloques’, y recomendables para el nuevo curso escolar:

DESAYUNO
– Una rebanada de integral con tomate triturado, aceite de oliva y jamón serrano.
– Un zumo natural de 2 naranjas.

MEDIA MAÑANA
– Un cuenco con yogur desnatado de fresa, 5 piezas troceadas y coronado con 3 nueces picadas.

COMIDA
– Berenjena rellena de carne picada, cebolla y tomate, gratinada al horno con una loncha de queso light.
– Una pieza de fruta de postre.

MERIENDA
– Unas natillas de chocolate sin azúcares añadidos.
– Un pequeño puñado de cacahuetes.
– Una pieza de fruta de postre.

CENA
– Crema de verduras.
– Tostada de pan integral con aguacate y salmón ahumado.

Cómo prevenir la obesidad infantil

Revista Dominical

El sedentarismo, los videojuegos y dispositivos electrónicos, amén de la comida chatarra y las chucherías extienden la pandemia de obesidad, que estraga la salud mundial, a la infancia.  Algunas medidas sencillas, como propiciar juegos que impliquen actividad física y predicar con el ejemplo, podrían ayudarnos a alejar a nuestros niños del pernicioso sobrepeso.  

Andrea Marqués, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos explica cómo.

• Participación en la mesa. Un buen comienzo es crear responsabilidad en el niño frente a lo que come. Al pequeño le encantará ser partícipe de la lista que hace para elaborar el menú de la semana.

• Desayuno balanceado. Prioriza los alimentos de absorción lenta, como manzana, higo, melocotón o ciruela, lácteos, legumbre y hortalizas, huevos, carnes grasas y  frutos secos. Esto es clave para mantenerlo activo en la escuela.

• Siempre activo. Pasear al perro, ayudar con la compra, jugar en el parque o andar en bicicleta son actividades que les ganan terreno al sedentarismo, pero estas deben ser complementadas con una disciplina deportiva; aprovecha las respectivas temporadas de fútbol y béisbol para animarlo a jugar con frecuencia, y bajo tu supervisión o la de un adulto.

• Hidratación permanente. Para completar el círculo virtuoso, es clave mantener al niño hidratado, así como lograr que duerma entre 9 y 10 horas al día para la reparación celular.

• El alimento no es un juez. Nunca emplees los alimentos como premio o castigo, porque el niño o niña podría asociar los dulces como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos.

MENÚ PARA UN NIÑO

La nutricionista Andrea sugiere el siguiente menú para infantes:

Cinco comidas al día. Distribuidas en las tres principales (desayuno, comida y cena) y 2 secundarias (media mañana y merienda).

Cinco raciones diarias de frutas y verduras, incluyendo hortalizas

Cuatro raciones diarias de carbohidratos. Cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas, tomadas en todas las comidas excepto en la cena.

Tres raciones diarias de proteínas y lácteos. Pescado, huevos, carnes y lácteos, ricos en calcio y vitamina D que participan en la formación de estructuras óseas durante el crecimiento.

Dos raciones diarias de grasas saludables. Frutos secos y aceite de oliva.

Una ración semanal. El consumo de bollería, dulces, refrescos y chips (aperitivos), debe limitarse a una a dos raciones semanales, por su poder adictivo y elevadas dosis de azúcar.

LA MEMORIA DEL PALADAR 

“Desde los 2 a los 12 años los niños aprenden los hábitos alimentarios que les influenciarán, de forma consciente e inconsciente, el resto de su vida, estableciendo unos complejos puentes neurales que les hará profundizar en sus gustos hacia unos u otros alimentos que, a partir de la adolescencia, será más complicado cambiar”.

¿Qué es la dieta Flash?

Marca Cuidate Plus, por Ana Callejo Mora

La dieta Flash estaría incluida dentro de la lista de las dietas milagro y hace afirmaciones oficiales fuera de la legalidad, pues promete la desaparición de la sensación de hambre y asegura una pérdida mensual de 7 a 10 kg al mes. Es por ello que forma parte de nuestro ranking de las cinco dietas menos recomendables”, opina Rubén Bravo, dietista portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Todas las dietas de corte proteico, basadas en la pérdida de peso a través de la cetosis, con o sin el uso de sustitutivos de comida proteinados, proceden principalmente de Francia.

Es un régimen por fases y sustentado en productos proteinados, por lo cual se basa en una dieta carísima y no apta para todos los bolsillos. Realmente no se inventa nada nuevo; las dietas proteinadas cetogénicas a base de productos comercializados por muchas marcas llevan instauradas en el mercado varias décadas y han demostrado su ineficacia a medio y largo plazo”, señala Bravo, añadiendo que están pensadas para “hacer caja” con el mínimo esfuerzo por parte del terapeuta, con lo cual son realmente rentables -grandes ingresos por poco tiempo invertido-.

La dieta Flash se divide en tres etapas perfectamente diseñadas:

Una primera etapa muy restrictiva diseñada para provocar la cetosis en el paciente a base de proteínas, reducción de grasas y la eliminación de frutas, cereales, legumbres. Se intenta evitar la desnutrición a base de más complementos alimenticios como vitaminas, minerales, ácidos grasos. Esta fase no es saludable para el organismo, tiene efectos secundarios importantes como el estreñimiento, mal aliento, dolor de cabeza, hambre extrema y piel seca.

Una segunda etapa donde poco a poco se van incorporando una cantidad muy baja de alimentos naturales, se siguen manteniendo una gran cantidad de productos proteicos y multivitamínicos. Las grasas (saludables o no) siguen excesivamente restringidas, al igual que las frutas, las legumbres o los cereales integrales y sus derivados.

En la tercera etapa, se intenta deshacer el desastre metabólico creado intentando evitar el efecto rebote, los picos de ansiedad provocados, la pérdida de masa muscular masiva y la tendencia de nuestro cuerpo a almacenar, en forma de grasa corporal, los hidratos de carbono saludables y grasas ingeridas en la dieta saludable.

Qué añade o cambia la ‘nueva dieta Flash 2020’

Tras el primer libro sobre la dieta Flash, el segundo incorpora la nueva actualización con sustitutivos de comida en las cinco ingestas diarias, reduciéndolos en las fases siguientes, y algunas recetas para hacer más llevadera esta “dieta antivida social, nada saludable y con efecto rebote casi asegurado”, dice el miembro del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Carencias nutricionales y riesgos para la salud

Según Bravo, “por supuesto que este tipo de dieta puede provocar carencias nutricionales, y por ello intenta evitarlo añadiendo una cantidad importante de vitaminas, minerales y ácidos grasos en forma de pastillas”.

El experto menciona una lista considerable de riesgos para la salud de la dieta Flash:

  • Estreñimiento
     
  • Halitosis
     
  • Piel seca
     
  • Caída de cabello
     
  • Problemas renales
     
  • Dolores de cabeza
     
  • Favorece los trastornos de la alimentación
     
  • Efecto rebote
     
  • Pérdida de masa muscular
     
  • Ataques de ansiedad
     
  • Insomnio

Aprender a comer y que ese aprendizaje dure toda la vida

Bravo recuerda que aprender a comer consiste en llevar un plan de alimentación adaptado a las características personales de cada paciente, diseñado con el objetivo de mantener y la prevenir un estado óptimo de salud y una composición corporal correcta.

Cuando se adquiere el hábito de forma profunda, se toman las decisiones adecuadas en el área de la alimentación sin tener la sensación de ‘estar a dieta’, sino simplemente de estarse cuidando”, dice el portavoz del IMEO. “Todo plan a largo plazo debe tener en cuenta la vida social, los gustos alimenticios, los horarios y las limitaciones, y la enseñanza de conceptos básicos en nutrición y en estilo de vida saludable, con el fin no solamente de llevarlo uno mismo, sino también de guiar a otros”, concluye.

Solo dos de cada diez lectores hacen dieta durante el verano

Mallorca diario

El verano no es para hacer dieta. Así opina la mayoría de lectores de mallorcadiario.com que ha participado en la última encuesta del digital. Concretamente, el 78,2 por ciento de los que han votado reconocen no seguir ningún plan de adelgazamiento durante los meses de más calor.

Hay que recordar que en esta época del año se suele engordar una media de entre tres y cinco kilos por persona. Así lo indica Ribén Bravo, especialista en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de Salud (IMEO), quien achaca esta subida a las «vacaciones gastronómicas«, es decir, comer menos pero peor.

«El problema es que esta cantidad posiblemente en kilos de grasa sea más y perderla es mucho más difícil, por lo que al final nuestro metabolismo se ve perjudicado porque estamos bajando nutrientes necesarios en la dieta», destaca el experto.

Para aquellos que aparcan los hábitos alimenticios y de deporte saludables, dicho experto recomienda trazar un «plan programado» que incluye una dieta equilibrada y ejercicio regular. «Si vamos a un plan rápido en el que queramos perder peso a celeridad alta al final tendremos efecto rebote y no vamos a tener los tres o cuatro que hemos cogido en verano sino que se van a sumar otros y podemos llegar a navidad con ocho kilos de más», advierte.

Comer por bloques, clave para una buena alimentación en verano

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad recuerda cómo mantener una buena dieta en época estival. 

Heraldo, Europa Press

Mantener una correcta hidratación, llevar una dieta rica en alimentos vegetales, optar por alternativas saludables y refrescantes de postre, y comer en bloques combinando en cada comida una proteína, un hidrato de carbono y una grasa saludable, ayuda a los padres a conseguir una adecuada nutrición infantil en verano, según han destacado los expertos de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En este sentido, han apuntado que una correcta hidratación ayuda al estreñimiento, facilita el trabajo de los riñones y mejora la absorción de nutrientes. Así, como consecuencia del aumento del calor y la sensación de sed, los expertos han recomendado que los niños tomen entre 4 y 6 vasos de agua diarios, que se pueden complementar con sopas frías, caldos, frutas acuosas o lácteos semidesnatados o sin azúcar. Entre estos alimentos han destacado el gazpacho, el caldo de verduras, la sandía, el melón o la fresa. Del mismo modo, han aconsejado evitar el consumo de bebidas preparadas y envasadas por la gran cantidad de calorías vacías que proporcionan y su escaso valor nutricional.

Por otra parte, han recomendado llevar una dieta rica en alimentos vegetales y han apuntado que acostumbrar su ingesta desde edades tempranas ayudará a que disminuya el apetito por consumir productos dulces o ultraprocesados. Así, han puesto de relieve la capacidad saciante de los alimentos de origen vegetal, que, además de no ser muy calóricos, refuerzan las defensas y estimulan el crecimiento.

Asimismo, los cítricos, cereales y legumbres tienen un alto contenido en fibra, lo que ayuda al tránsito intestinal y vitaminas, y las frutas rojas y verduras de hoja verde tienen una función antioxidante. Además, el calcio y el hierro fomentan el crecimiento de dientes, cabello y hueso así como el desarrollo cognitivo, por lo que han recomendado el consumo de higos, arándanos y plátano.

Comer en bloques también ayuda a saciar el apetito y ansiedad de los niños, por ello han explicado que se debe combinar una proteína, un hidrato de carbono y una grasa saludable en cada plato. Como proteína han aconsejado tomar carne magra, huevos, pescado o lácteos, como carbohidratos frutas y hortalizas, excepto tubérculos como la patata, por su gran aporte de índice glucémico. Respecto a las grasas saludables han señalado el aguacate, el pescado azul y los frutos secos, entre otros.

Finalmente, para el postre han recomendado optar por alternativas saludables hechas en casa, endulzadas con miel o estevia. Así, se han puesto de relieve posibilidades como helados de yogur y brochetas o sorbetes de fruta. Habría que evitar batidos, flanes, tartas congeladas, bombones o granizados, entre otros.

Cuentos para enseñar a comer

Dos de cada tres menores tiene sobrepeso u obesidad en España. Este problema se genera fundamentalmente a partir de la edad preescolar, donde hasta el 20 por ciento de los niños tiene niveles de obesidad, y continúa hasta la entrada en la adolescencia, donde aumenta el sobrepeso, según han destacado desde IMEO. Estos trastornos alimenticios pueden provocar problemas como desviaciones en la columna, lesiones articulares, asma o baja autoestima. Además, es un factor de riesgo para la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.

La infancia es clave para prevenir el sobrepeso y la obesidad en la adolescencia y en la edad adulta. Por ello, desde IMEO han lanzado una iniciativa que trata de abordar el tema a partir de cuentos clásicos, con el objetivo de ofrecer consejos sobre alimentación a los padres. En este proyecto han desarrollado la ‘Cesta ecológica para la abuela de la Caperucita’, mediante el que los niños entenderán que llevar dulces puede hacer que la abuelita se ponga mala, pero, si lleva verduras, tendría una buena salud y podría acabar con el lobo. Por otra parte, está ‘La casita de Hansel y Gretel hecha de fruta’, en la que ponen de relieve que si los protagonistas no hubieran mordisqueado la casa de dulces no habrían caído en la trampa de la bruja.

Por último, con esta iniciativa tratan de destacar que los protagonistas de los cuentos no son sedentarios y llevan un estilo de vida activo, como la Sirenita, que practica natación, o Rapunzel, que monta a caballo. 

Causas y remedios contra los ronquidos

OKI Diario

  • Si hay problemas importantes con los ronquidos entonces conviene tratarlos con profesionales o de lo contrario podemos desarrollar algunos problemas de salud general.

Los ronquidos afectan al 20% de la población y son el primer signo de alarma de la apnea del sueño, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Este porcentaje puede elevarse al 50% en los hombres mayores de 50 años con sobrepeso. Si hay problemas importantes con los ronquidos entonces conviene tratarlos con profesionales o de lo contrario podemos desarrollar algunos problemas de salud general. Veamos algunas de las causas y remedios a aplicar contra los ronquidos.

Principales causas

Las causas son distintas y dependen de cada persona. Pero por ejemplo, hay signos comunes como son el bajo tono muscular en los músculos de la garganta o de la lengua, el desarrollo de los tejidos de la garganta, longitud del paladar blando y de la úvula o bien la obstrucción de las vías respiratorias nasales.

Remedios antironquido

El Instituto de Investigaciones del Sueño manifiesta que además factores como el sobrepeso y la obesidad agravan el problema. Y también especifican qué hacer para remediar los ronquidos, además de acudir al especialista.

Por ejemplo está la pérdida de peso, puesto que obesos tienen 5 veces más probabilidades de roncar, y tres kilos menos pueden rebajar a la mitad el número de ronquidos a la hora, y adelgazando 7,5, los ronquidos llegan a desaparecer. Expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) aseguran que tener exceso de grasa en la zona cervical supone un factor de riesgo para desarrollar apnea. Además, añaden que la falta de sueño y la obesidad son dos patologías que se retroalimentan.

También recomiendan evitar dormir boca arriba. Aunque el roncador puede hacerlo en cualquier postura, es más frecuente al dormir boca arriba, porque la lengua y otros tejidos se van hacia atrás y constriñen la vía aérea. Mientras que también se pueden utilizan productos antirronquidos, como dispositivos bucales que adelantan la mandíbula y resultan eficaces para muchos roncadores.

Hay diversas propuestas que pueden ayudar, pero tal como especifica el Instituto de Investigaciones del Sueño, si durante el sueño, el roncador detiene durante unos segundos la respiración, se despierta cansado y continúa somnoliento a lo largo del día, entonces es importante consultar al médico, porque tal vez exista una apnea obstructiva del sueño.

Máquinas de comida: ¿picoteo sano?

Revista Fundación del Corazón, por Miguel Á. Bargueño

Un tentempié saludable a mitad de la jornada es algo que recomiendan los nutricionistas. Pero ¿son los productos de ‘vending’ compatibles con esa idea? Dos expertas en nutrición nos ayudan a elegir las opciones más saludables.

Las máquinas de comida influyen mucho en la alimentación de los jóvenes,
según un estudio publicado en Journal of Adolescent Health

FORMAN PARTE DEL PAISAJE de oficinas, colegios, incluso centros de salud; las máquinas expendedoras de comida ofrecen un variado repertorio de productos destinados al picoteo, y no todos son igual de saludables. Bien por su alto contenido en azúcar, sus elevadas calorías o la presencia de grasas trans, hay alimentos que los nutricionistas desaconsejan: “Bollería industrial, snacks tipo patatas fritas, kikos, chocolatinas, galletas de chocolate, saladas o del tipo “digestive” y zumos y refrescos azucarados”, enumera Estefanía Ramo, diplomada en Nutrición y Dietética y licenciada en Tecnología de los Alimentos, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Fruta fresca, frutos secos, sándwiches de pavo con tomate y lechuga por la mañana, y opciones menos energéticas por la tarde, como lonchas de pavo, palitos de zanahoria y bricks de gazpacho son las propuestas más recomendables, según esta experta.

FUENTE DE GRASAS SATURADAS.

En 2016, un grupo de científicos españoles y portugueses, tras evaluar la calidad nutricional de los productos de 145 de estas máquinas en Gran Canaria, encontró que, en general, contienen más grasas saturadas, calorías y sodio de lo recomendable. Otro estudio, publicado en 2011 en Journal of Adolescent Health, halló que las máquinas de comida influyen más de lo que cabría pensar en la alimentación de los jóvenes: aquellos que estudian en centros en los que las máquinas despachan frutas y verduras comen más frutas y verduras que el resto, mientras que aquellos que acuden a centros en los que las máquinas ofrecen dulces, consumen más dulces que los demás.

ELEGIR LO MÁS SALUDABLE.

Especial cuidado hay que poner en los productos que llevan salsas o cremas. Como advierte Estefanía Ramo, “se tiene que revisar de manera periódica la fecha de caducidad y controlar la buena refrigeración de la máquina para que no se rompa la cadena de frío, a fin de evitar que el alimento se deteriore y puedan crecer bacterias y mohos”.
El consumidor dispone de algunas pistas para elegir los alimentos más saludables. Si una bolsa de patatas fritas pequeña (de 45 gramos) tiene unas 228 kcal, siempre será mejor optar por su versión light, que asegura un 30% menos. El rango de sal puede oscilar en las patatas de 1,5 gramos a los 2,3 gramos por cada 100 gramos; la OMS recomienda un máximo de 5
gramos de sal al día. “Se deberían descartar los productos con azúcares añadidos, grasa de palma y grasas trans”, añade Ramo.

La creciente sensibilidad por una alimentación saludable ha llevado al sector a comprometerse a mejorar la calidad de los productos de vending, adquiriendo solo aquellos reformulados, aumentando del 30% al 50% la oferta de alimentos equilibrados y reduciendo el 15% la dosis máxima de azúcar añadido en bebidas calientes.

ALIMENTOS BAJO SOSPECHA

La nutricionista Mireia Elías, de IMEO, señala los productos habituales de las máquinas de vending menos sanos.

Néctares: “Contienen más de 25 g de azúcar por envase de 200 ml. Al ser su aporte de fibra nulo, provoca que este azúcar se dispare en sangre y se absorba de forma muy rápida. La ingesta excesiva de azúcar aumenta
los triglicéridos en sangre, causantes de enfermedades cardiovasculares”.

Patatas fritas y fritos en general:
“Contienen muchas calorías derivadas de la capa de grasa que rodea
al alimento. Esta grasa utilizada para freír dichos alimentos es de calidad media-baja.
Pueden aumentar el colesterol total, del LDL o malo y de los triglicéridos, y favorece el sobrepeso. La fritura produce sustancias cancerígenas como la acrilamida”.

Bollería industrial: “Repleta de grasas pro–inflamatorias y azúcar. También contienen grasas trans o parcialmente hidrogenadas, las cuales deberían limitarse a menos del 1% de las calorías diarias de nuestra dieta”.

Barras de chocolatinas: “Con un bajo porcentaje de cacao, que sí aporta beneficios, pero con una gran cantidad de azúcar y grasas que provocan los daños anteriormente mencionados».

¿Los niños de hoy almuerzan mejor que los de antes?

El interés creciente por la alimentación saludable de los menores no se refleja en las actuales tasas de sobrepeso y obesidad infantil

Consumer, por Miguel Ángel Bargueño

Desayunar, vestirse, preparar la mochila e introducir en ella un snack para consumir en el recreo. La escena se viene repitiendo desde siempre, aunque con ingredientes distintos: como reflejo de un interés cada vez mayor de la sociedad por la alimentación saludable, el picoteo de media mañana ha cambiado en los últimos años. Sin embargo, los niños de hoy no están tan sanos como esa concienciación por el bienestar podría sugerir. Según el Estudio Nutricional y de Hábitos Alimentarios de la Población Española (ENPE), impulsado en 2015 por la Fundación EROSKI, la tasa de obesidad de los menores de 6 a 9 años se incrementó en un 22,8 % desde 2000. El dato nos pone a la cabeza de Europa, solo por detrás de Chipre. ¿Qué hacer? A continuación veremos qué tomaban en el recreo los niños antes y qué comen ahora. Además, daremos algunos consejos de almuerzos de la mano de expertos.

Aperitivos y almuerzos de ayer y hoy

Los aperitivos de antes eran, en general, menos procesados. Andrea Marqués, nutricionista y experta en Dietética y Gastronomía, lo explica así: «Algunos productos no tenían tantos aditivos ni conservantes. Esto se puede ver en los panes congelados que se comercializan en la actualidad. Por otra parte, los bocadillos podían incluir rellenos menos saludables, como embutidos, aunque unos eran más sanos que otros, como el jamón».

En la actualidad, hay padres muy comprometidos con garantizar una adecuada alimentación para sus hijos, pero otros no lo están tanto o no disponen de suficiente información. Hoy en día existen muchas opciones, y progenitores preocupados que le dan a su hijo una pieza de fruta, frutos secos en un táper pequeño o medio sándwich integral con un poco de jamón. Pero luego está el polo opuesto: quienes recurren a los ultraprocesados. «Esta es la lucha que tenemos los nutricionistas. Padres que les dan a los niños paquetitos de galletas con mucho azúcar, bollería industrial con grasas saturadas y zumos con azúcar añadido», describe la experta.

En décadas pasadas se daba prioridad a la comida casera. «Hoy, aunque los productos ultraprocesados están sometidos al marco de la seguridad alimentaria, incorporan una serie de compuestos químicos que, a veces, si se consumen en exceso, pueden actuar como inductores endocrinos o alterar el metabolismo; si se acumulan, pueden ser perjudiciales para el organismo. Deberíamos evitar los ultraprocesados siempre que podamos», aconseja Marqués.

La importancia de picar algo (sano)

La comida del recreo supone, como mínimo, el 10 % del aporte calórico diario. Por más que en los últimos años se esté cuestionando la ideoneidad de hacer cinco comidas al día, que los menores piquen algo a media mañana es mejor que si no lo hacen. «En jornadas que pueden empezar a las ocho o nueve de la mañana y se prolongan hasta la hora de comer, sí es necesario, sobre todo en niños que desayunan mal en casa», advierte Andrea Marqués. Ahora bien, también es preciso que esa opción matinal sea lo más saludable posible.

Algunas alternativas respaldadas por los nutricionistas son las siguientes. Si el menor no ha desayunado bien, sería conveniente darle una pieza de fruta para que tenga el aporte necesario de vitaminas; mejor fresca que en zumo, para no añadir más azúcar. Otra opción es meterle en la mochila un puñado de frutos secos, que contienen grasas saludables y omega 3, y vienen muy bien para la actividad cerebral. Incluso se puede incluir un pequeño lácteo o, si sabemos que el niño tiene apetito, medio sándwich de pan integral relleno de un poquito de jamón serrano o jamón cocido, o de media lata de atún que le aporte proteínas de calidad. En cambio, convendría evitar el chorizo, el salchichón y otros embutidos con exceso de grasa.

Puestos a planificar un picoteo saludable, sería buena idea intentar conjugarlo con los menús diarios del comedor escolar. Se elaboren en cocinas propias o en empresas externas, están sujetos a unos férreos estándares de calidad que fomentan la inclusión de frutas y verduras y limitan la presencia de fritos, precocinados o derivados cárnicos, como salchichas o hamburguesas. La nutricionista cita algunos ejemplos de cómo combinar los platos de la comida con el snack del recreo: «Si el niño va a comer un arroz con pescado y no va a ingerir verdura, deberíamos incidir más en que ese día se llevara fruta. La jornada en la que no vaya a consumir proteína animal porque tiene legumbres de plato único, debería llevarse algo más de proteína a media mañana. También podemos fijarnos en el postre del menú: cuando sea fruta, llevarles yogur, y viceversa».

Es razonable albergar la sospecha de que alejar a los niños de un almuerzo poco saludable hará que se atiborren de zumos y chucherías fuera del centro escolar. Pero se ha demostrado que no es así. En 2009, investigadores estadounidenses convencieron a los alumnos de tres colegios para que dejaran de consumir bocadillos y refrescos, mientras que no dieron directriz alguna a los estudiantes de otros tres centros. Como revelan los resultados publicados en Health Education & Behaiour, al término del experimento, los alumnos a quienes se les habían retirado los aperitivos menos recomendables admitieron que no habían tenido un consumo compensatorio de estos en el hogar.

Un piscolabis sano educa al menor en los hábitos saludables y acostumbra su sentido del gusto a comidas que ayudan a cuidar su organismo. «Sabemos que a los niños les cuesta comer ciertos alimentos y aceptan mejor otros. Eso hay que tenerlo en cuenta», dice Juana María González Prada, dietista-nutricionista. «El apetito está relacionado con saber identificar el alimento, que te guste verlo, la textura… La comida tiene que estar rica. Con el sentido del gusto se nace, pero también se educa», concluye.

Estos hábitos influyen directamente en la tasa de sobrepeso y obesidad infantil. Es responsabilidad de los padres que los niños lleven una alimentación saludable, pero en casas donde se come mal, los menores comen mal. «En general, los niños que proceden de hogares donde se consumen muchos alimentos ultraprocesados, van a llevar al colegio bollería industrial o galletas, y van a tener tasas de obesidad más altas», explica Andrea Marqués. Es de esperar que la tendencia contraria, la de unos padres cada vez más informados y preocupados por la vida sana, termine imponiéndose. Más aún en España, donde el apego a la dieta mediterránea debería garantizar una alimentación sana y equilibrada.

La de los potitos es otra dieta milagro

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

“Actualmente, vivimos en una sociedad de carácter dicotómico. Por un lado, otorgamos excesiva importancia a una imagen corporal idealizada, que muchas veces asociamos erróneamente al éxito, y por la que llegamos a intentar métodos de lo más variopintos y extravagantes que nos permitan alcanzar este objetivo a corto plazo y sin esfuerzo”, afirma a CuídatePlus Sonia Peinado, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Por otro, añade, “cada vez aumenta más la tasa de sobrepeso y obesidad en la población que, lejos de encontrar un equilibrio, abandona una rutina saludable en pos de los azúcares refinados, bebidas carbonatadas, bollería industrial y fast food en general”.

Como consecuencia de esta ambigüedad, surgieron las dietas milagro, entre las que, sin duda, se encuentra la dieta de los potitos o baby food diet.

Este régimen comienza a hacerse popular el año 2010 de la mano de Tracy Anderson,  anteriormente bailarina, actual nutricionista y entrenadora de algunas estrellas de Hollywood (Estados Unidos). “Y es que no hay nada mejor para el marketing de cualquier producto que su promoción (muchas veces falsa) a través de personajes famosos como Jennifer Aniston, Gwyneth Paltrow y Madonna, entre otros, aunque algunos de ellos niegan su consumo”, comenta Peinado.

En concreto, el concepto básico de esta dieta es suplir la alimentación diaria sólida por un número elevado de potitos o papillas con avena y frutas, pudiendo realizar cenas con algo de proteína y verdura en sólido, para bajar de peso de forma rápida y sin esfuerzo.

“Siguiendo el perfil de otras dietas milagro, carece de base científica y no se ha podido demostrar que tenga ningún beneficio para la salud a corto o largo plazo”, afirma la experta.

El éxito de esta dieta y la rapidez con la que se ha expandido se debe a dos motivos fundamentales. “Al igual que todas las dietas milagro, promete una importante bajada de peso en muy poco tiempo. La segunda razón es la publicidad que da el hecho de que numerosas famosas hayan apostado por ella para lucir ‘fabulosas’ en sus eventos”, dice Carmen Escalada, nutricionista del IMEO. A pesar de esto, “no podemos nunca olvidar que, por muy popular que sea una dieta, eso no asegura ni su eficacia ni su seguridad”.

¿Qué cantidad de potitos toman al día sus seguidores?

En un principio, cuenta Peinado, las bases recomendadas de la dieta de los potitos eran hacer 14 minipapillas a lo largo del día basadas en avena y fruta para evitar sentir fatiga y consumir algo de carne baja en grasa con verdura en las cenas. Estas pautas más adelante acabaron mutando en un consumo ininterrumpido de potitos a lo largo de todo el día.

“Teniendo en cuenta que el aporte calórico medio de un potito es de entre 65 y 70 kilocalorías, el total de estas catorce tomas son 910-980 kilocalorías al día. A estas habría que sumar las procedentes de la cena donde, poniendo un ejemplo, un filete de pollo de tamaño medio acompañado de una guarnición de verduras, como espinacas o judías verdes, no sobrepasarían las 300 kilocalorías, haciendo un total diario de 1.200-1.280 kilocalorías”, especifica la nutricionista.

La repercusión de no masticar

“La masticación adecuada y suficiente de los alimentos nos permite aumentar el tiempo que tardamos en consumirlos”, señala Escalada. Esto es muy importante, ya que la respuesta de saciedad del cuerpo se produce gracias a la síntesis de diferentes hormonas, como la leptina, y este proceso requiere de unos 20 o 30 minutos. Por tanto, el hecho de no masticar se ha relacionado con comer más cantidad de alimento y, con ello, tener más facilidad para engordar.

Además, al masticar generamos saliva, que protege a nuestro aparato digestivo de irritaciones que pudiera provocar el alimento a su paso, y jugos gástricos, que posibilitan una correcta digestión del alimento en el estómago.

Por último, masticar nos permite saborear mejor los alimentos y, por tanto, disfrutar más de las comidas.

Riesgos para la salud de la dieta de los potitos

“Hemos escogido de forma aleatoria tres potitos de las principales marcas productoras del mercado y hemos analizado su etiquetado nutricional para opinar en cuanto a su concentración de macro y micronutrientes”, expone Peinado.

En primer lugar, y de forma general, el porcentaje total proteico sería bastante inferior si optamos por potitos de frutas, y ligeramente inferior a los valores recomendados en potitos con pescado o pollo.

“Nos faltan valores respecto a la fibra alimentaria y micronutrientes. Si bien es cierto que algunos potitos tienen aporte de vitamina C, no parece ser el caso de ninguno de los expuestos. Por tanto, y, de acuerdo con las tablas de ingestas recomendadas a la población de nuestro país de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), habría déficits de folatos, niacina y vitaminas C, A y D, entre otras”, destaca la nutricionista.

Por tanto, “este tipo de alimentación, adecuada para el uso ocasional de niños, no se asemeja a las necesidades nutricionales de un adulto. Seguir esta dieta a largo plazo daría lugar a fatiga, cansancio, dolores musculares, mareos, dolores de cabeza, etc.”, concluye Peinado.

Además, las dietas líquidas son fáciles de absorber y producen un rápido vaciamiento gástrico. Sin embargo, estimulan poco el tracto gastrointestinal y un uso prolongado de ellas podría dar lugar a cambios en la motilidad del paciente.

“Los efectos secundarios más comunes de la dieta de los potitos serán el cansancio y la fatiga por el cambio de la alimentación. Con el tiempo, se pueden experimentar efectos como pérdida del cabello, fragilidad en las uñas, problemas digestivos, cálculos biliares y desnutrición grave que pueda conllevar convulsiones, coma o muerte”, advierte Peinado.