La Sexta, Más Vale Tarde
Los dulces en Navidad son, sin duda, los protagonistas de la mesa. Compramos muchos dulces y no escatimamos en la cantidad. ¿Es posible tomarlos sin engordar?
El objetivo que nos tenemos que plantear estos días es de no engordar y dejar las dietas para después de las fiestas.
Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) aconsejan hacer un día depurativo tras cada cena de excesos. Además, es importante » comprar las raciones justas y controlar las técnicas de cocinado y cocción, porque si no elegimos bien podríamos multiplicar por tres el aporte calórico de un mismo alimento», señala Rubén Bravo, experto en nutrición del IMEO.
Es contraproducente ayunar el día antes o durante el día de la comida navideña, porque induce al atracón posterior y se relentiza el metabolismo.
En el ranking de los postres más calóricos primer lugar ocupa el turrón duro (547Kcal), seguido por el mazapán (500Kcal), turrón blando (490Kcal), polvorón (480Kcal), peladillas (461Kcal) y mantecados (460Kcal).
Desde IMEO recomiendan hacer un postre casero, de un aporte calórico moderado, como un flan casero o unas natillas con galleta, por ejemplo, brindar con cava y cuando desaparece la sensación de hambre finalizar con uno o dos trocitos de turrón.
En cuanto a las copas, hay que saber que apostar por las bebidas menos calóricas. Porque un vaso ron con bebida de cola tiene 293Kcal y equivale a: 2,7 copas de 150ml de vino tinto o blanco; 3,2 vasos de sidra dulce; 4,1 copas de 100ml de champagne y a 4,5 botellas de 200ml de cerveza rubia.
Etiqueta: sobrepeso
Excesos de Navidad y Año Nuevo “les pegan” más a los hombres
COMO RECUPERARSE A PARTIR DEL 7 DE ENERO
Se estima que aumentan, en promedio, un kilo más que las mujeres. En nuestro país, ese indicador está por encima del promedio de América Latina. Para el Instituto Médico Europeo de la Obesidad ponerse en forma tras las fiestas demanda solo un mes, siguiendo un régimen adelgazante y depurativo
Revista Domingo
20 de Diciembre de 2015 | 00:20 | Publicado en Edición Impresa
Es sabido que durante las fiestas de fin de año los excesos en las comidas son moneda corriente. Ahora un estudio realizado por científicos europeos indica que los hombres aumentan más de peso que las mujeres durante esta etapa del año. Y que el promedio de kilos de más que dejan las fiestas es superior para los Argentinos que para la mayor parte de los países de América Latina.
Los científicos que elaboraron el trabajo tienen. no obstante, una buena noticia: y es que, empleando una dieta equilibrada después del 7 de enero, alcanza apenas un mes para recuperar el peso previo a las fiestas.
Para reducir peso el experto sugiere alternar ‘días depurativos’, que son calóricamente muy restrictivos y priorizan alimentos que propician la detoxificación; ‘días de régimen’, que son un plan de alimentación equilibrado, saciante y apetitoso; y ‘días sociales’ que buscan compaginar la alimentación con la vida social durante el fin de semana.
Los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad indican que, en promedio, los hombres argentinos, como los españoles, aumentan entre 3 y 4 kilos durante las fiestas como consecuencia de una mayor ingesta de alcohol y dulces y la tendencia a comer las mismas comidas típicas de las fiestas otros días que rodean al 24,25 y 31 de diciembre y al 1 y 6 de enero.
Mientras tanto, las mujeres argentinas aumentan entre 2 y 3 kilos en promedio, lo mismo que los varones de países como Chile, Perú, Ecuador o Brasil. En tanto, en Estados Unidos, se espera que los hombres aumenten un promedio de dos kilos y las mujeres, uno.
CAUSAS
“Las principales causas son el consumo excesivo de alcohol y dulces y la tendencia a comer durante las jornadas que rodean a los días de celebración de forma similar al 24, 25 y 31 de diciembre y el 6 de enero”, según Rubén Bravo, naturópata y experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Según esta entidad (https://www.imeoobesidad.com/), se espera que los excesos navideños afecten en mayor parte a los hombres, que este año subirán entre 3 y 4 kilogramos (kg) de media, mientras que las mujeres aumentarán entre 2 y 3 kilos.
“Si extrapolamos y combinamos estos datos con los calendarios del 1 de diciembre hasta el 6 de enero de diferentes países, nuestras estimaciones nos arrojan que en España, Argentina y Alemania los hombres se acercarán más al aumento de 4 kg. y las mujeres a los 3 kg. de media”, señala Bravo.
Añade que “en los casos de Brasil, Perú, Venezuela, Colombia, Chile y México, las medias de aumento de peso rondarán probablemente en unos 3 kilos para los hombres y 2 para las mujeres; mientras que en Estados Unidos y Canadá los hombres tenderán a engordar 2 kg. y las mujeres un kilo.”
Bravo traslada algunos consejos prácticos para adelgazar a partir del 7 de enero:
1.- Realice cinco comidas al día, donde todas incluyan un alimento rico en grasas saludables (frutos secos, aceite de oliva, pescados grasos), una proteína de alta biodisponibilidad (huevo entero, leche de vaca, pescado, carne de ternera, pollo, arroz) y un hidrato de carbono basado en frutas o verduras de bajo índice glucémico (cerezas, uvas, ciruelas, pomelo, ciruelas, manzana; brócoli, repollo, lechuga, cebolla, tomates, berenjenas ) o bien cereales integrales.
2.- Incluya en todas las cenas 28 gramos de chocolate negro, y una copa de vino tinto.
3.- Distribuya los alimentos a lo largo del día para que se ajusten a nuestras necesidades bioquímicas y biorritmo humano: alimentos con más carga glucémica (carbohidratos que aportan más cantidad de energía en forma de glucosa) en el primer tramo del ciclo (de 6:00h a 18:00h), y alimentos más estructurales (lácteos, carnes, pescados, huevos y marisco) en el segundo tramo del ciclo (de 18:00h a 6:00h).
- Beba agua de forma abundante. Al menos dos litros diarios.
Para adelgazar los kilos sumados en Navidad, Bravo recomienda realizar cinco comidas al día, donde todas incluyan un alimento rico en grasas saludables, una proteína de alta calidad y un hidrato de carbono basado en frutas o verduras o bien cereales integrales, e incluir en algunas comidas el chocolate negro y una copa de vino tinto.
5.- Evite estos alimentos: dulces, bebidas espirituosas y mantecas, frutas excesivamente dulces, café común, fritos o rebozados, productos elaborados con harinas y cereales refinados, quesos y embutidos grasos, pasta y papas.
Como sexto consejo, Rubén Bravo propone una sugerencia dietética llevadera y compatible con la vida laboral y social, basada en la ‘Dieta de los Días Alternos’, un plan de cuatro meses y tres fases, que combina de forma alterna tres tipos de días: depurativos, de régimen y sociales.
En tal sentido, Bravo sugiere alternar tras las fiestas días depurativos, con días de régimen entre semana, y realizar dos días sociables en el fin de semana, lo “que nos permitirá seguir con nuestra vida normal, sin saltarnos la dieta”.
Los hombres subirán de peso más que las mujeres estas Navidades debido a las generosas raciones y el exceso de alcohol
El Instituto Médico Europeo de la Obesidad alerta que cada semana de excesos gastronómicos puede costarnos entre 0,5 y 1,5Kg de más y sugiere algunos consejos para no arruinar la línea
- Cada comilona de Navidad ronda entre 2000 y 2500 Kcal., el equivalente a dos días de dieta normal.
- España y Argentina son los países con más días festivos para este período (hasta 6), seguidos por Alemania (5) y gran parte de los países latinoamericanos (entre 3 y 4), mientras que EEUU y Canadá celebran sólo dos días, Navidad y Año Nuevo.
A seis semanas de posibles excesos gastronómicos los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) evalúan el riesgo de estas Navidades. Hasta 17 días no laborales marca el calendario oficial en España este año desde uno de diciembre hasta concluida la semana de Reyes[1] sumando festivos y fines de semana. Además del colectivo masculino, se consideran más propensos a engordar en estas fechas aquellos que ya tienen un cierto grado de sobrepeso u obesidad. La regla básica sería a más peso corporal, mayor tendencia a descontrolarse o a desarrollar algún trastorno alimenticio. Asimismo se estima que un individuo que está en su normopeso podría coger 0,5Kg por cada semana de excesos; una persona con sobrepeso, 1Kg; y un obeso, hasta 1,5Kg. Con el fin de prevenir excesos sucesivos, los expertos del IMEO ofrecen algunos sencillos consejos que nos ayudará a mantener el peso estable durante las festividades.
En la época navideña existe un mayor riesgo para descuidar la alimentación y en algunos casos ésta se convierte en válvula de escape a los deseos adictivos de comer y en una justificación social para el atracón. «Nuestra experiencia nos indica que este problema afecta en mayor grado a los hombres que a las mujeres y también más a aquellos que tienen sobrepeso u obesidad», afirma Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO.
Las principales razones por las que los representantes del sexo masculino cogen más kilos que sus homólogas femeninas suelen ser las generosas raciones, incluidos los dulces, y el mayor aguante al beber alcohol.
El hecho que ellos toleran mejor el alcohol que ellas se debe principalmente a tres factores diferenciales que interfieren en su metabolismo: tener más cantidad de agua en el cuerpo, grasas concentradas en la zona abdominal y la presencia de una enzima, alcohol deshidrogenasa, que permite descomponer el alcohol de forma efectiva. Gracias a ello los hombres son capaces de metabolizar más cantidad de bebidas graduadas en menos tiempo y la contrapartida son más calorías vacías.
En cuanto a los dulces, ellas por regla general son más golosas y consumen este tipo de productos de forma regular y no sólo en festivos. Esta apetecencia se explica con la presencia más elevada del neurotransmisor excitatorio acetilcolina, que se asocia a la ‘sobrepreocupación’ femenina, una tendencia que es entre un 30 y un 50% más alta en las mujeres que en los hombres.
«Cuando generamos estrés, se disparan nuestros niveles del cortisol, algo que podemos compensar con alimentos ricos en triptófanos, como chocolate, frutos secos, nueces o almendras tostadas, todos ellos presentes en la inmensa variedad de turrones navideños, y que nos ayudarán a aumentar la producción de serotonina, rediciendo los niveles de estrés», explica Bravo.
Los hombres suelen comer dulces de forma esporádica, pero a menudo caen bajo el efecto adictivo de los postres de forma desprevenida al descontrolar las cantidades del «bocado final» en la época navideña.
Otro factor que contribuye al exceso de peso, es la tendencia omnipresente a reuniones familiares y laborales que tienen como propósito celebrar las famosas cenas de Navidad.
Consejos nutricionales de cara a la Navidad
Con el fin de prevenir excesos sucesivos, los expertos del IMEO aconsejan ‘dosificar’ las celebraciones, reservando las comidas principales para los días señalados y optando por opciones más saludables que nos permitirán reducir las calorías a menos de la mitad. Seguir estos sencillos consejos nos ayudará a mantener el peso estable durante las Navidades.
- Controlar las técnicas de cocinado y presentación, pues pueden multiplicar x3 las calorías del plato.
Desde IMEO destacan como técnicas culinarias más saludables el horno, papillote, vapor, hervido, plancha y salteado. A cambio, desaconsejan los guisos, fritos, sofritos, estofados, brasa y microondas por ser menos saludables y porque en algunas ocasiones pueden multiplicar por tres las calorías del plato. «Se ha de tener especial cuidado con las calorías añadidas bajo forma de salsas, rebozados, mayonesas, natas y mantecas, ya que 3 cucharas soperas de mayonesa, por ejemplo, pueden aportar hasta 800Kcal, más de lo que sería el equivalente a una sola comida.
Ejemplos de diferencia calórica en 100gr de un alimento según la técnica de cocción aplicada:
– Calamares a la plancha (79,3Kcal) versus calamares a la romana (192,5Kcal).
– Lenguado al horno (72,6Kcal) vs lenguado empanado y frito (212,8Kcal).
– Patatas al horno (105Kcal) vs patatas fritas (295Kcal).
– Langostinos a la plancha con ajo y perejil (95Kcal) vs langostinos con mayonesa (369,8Kcal).
- Comprar raciones justas para no tener que comer las sobras.
La lucha con los excesos navideños empieza en el momento de la compra. Además de evitar tirar de las sobras los días siguientes del festivo, nos ayudará a ahorrar. Para ello, lo mejor es ir al mercado sin hambre, ni prisas; esto nos permitirá procesar mejor la información del etiquetado y elegir el producto más indicado. Podemos planificar la compra para los menús de la semana y calcular la cantidad necesaria según el número de comensales.
Lo mejor sería comprar productos frescos y de temporada en cantidades justas, sin dejarse llevar por las ofertas tipo «más por menos», porque adquirir un producto fresco tiene sentido solo si se consume al poco tiempo.
Por último, es recomendable comprar los dulces de poco en poco evitando las cajas grandes.
- Ayunar antes o durante un día festivo es un grave error que promueve el síndrome de atracón posterior.
Muchas personas no prueban ni bocado o apenas comen antes de la comida o cena principal en un día festivo pensando que de esta forma compensarán los excesos que van a tener. Un grave error, totalmente desaconsejado, ya que promueve el síndrome de atracón posterior. Otros inconvenientes de esta práctica son el riesgo de mareos o desvanecimiento, la fuerte sensación de hambre, cambios en el metabolismo que se relentiza, favoreciendo la pérdida de masa muscular y un efecto rebote.
La mejor estrategia para afrontar la celebración es realizar durante el día festivo pequeñas ingestas cada 2 o 3 horas siguiendo la filosofía de la dieta del picoteo, optando por alimentos menos calóricos y limitando las cantidades.
- Planificar el menú festivo optando por platos menos calóricos.
Los expertos del IMEO aconsejan ordenar las comidas de primeros platos y entrantes menos calóricos para llegar sin hambre al plato principal. Para finalizar, lo mejor es tomar un postre casero y acompañarlo con cava -¡las burbujas aportan saciedad!– y, cuando ya no se tiene hambre, sacar los dulces navideños para degustar.
Para hacernos una idea, una comida o cena de Navidad no debe sobrepasar el 30% de la ingesta calórica total del día[2]. Dependiendo del peso, sexo, edad y actividad física de la persona, la comilona debería moverse de 450 a 540Kcal en el caso de las mujeres y de 600 a 750Kcal en el caso de los hombres.
Sugerencias de entrantes y primeros platos bajos en calorías: Caldo de gallina y verduras desgrasado, ventresca de bonito del norte con pimientos rojos asados, jamón ibérico, marisco (navajas, percebes, mejillones, gambas a la plancha, langostinos), pimientos del piquillo rellenos de carne picada.
Sugerencias de platos principales bajos en calorías: lubina o besugo al horno con ajetes y limón, solomillo de ternera con pimientos verdes.
- Limitar la cantidad de alcohol y optar por bebidas menos calóricas.
El exceso de alcohol desinhibe y reduce nuestro autocontrol y fuerza de voluntad, aumentando el riesgo de glotonería excesiva e ingestas desmesuradas, que tendrán efectos negativos no sólo en los kilos de más, sino también en nuestra salud y equilibrio emocional. Desde IMEO recomiendan apostar por el cava, el tinto y la cerveza y evitar, siempre que se pueda, las bebidas espirituosas y los chupitos «digestivos».
Para ilustrar la diferencia calórica, compararemos varias bebidas alcohólicas con un vaso ron con bebida de cola, que tiene 293Kcal y equivale a: 2,7 copas de 150ml de vino tinto o blanco; 3,2 vasos de sidra dulce; 4,1 copas de 100ml de champagne y a 4,5 botellas de 200ml de cerveza rubia.
Realizar un día de compensación depurativo tras un día de excesos.
Siguiendo la filosofía de la Dieta de los Días Alternos, recomendamos los días posteriores a las comidas navideñas hacer un día depurativo como el que ofrecemos a continuación.
Desayuno: descafeinado, 1 zumo de 2 naranjas, 1 yogur desnatado de menos de 60Kcal con una cucharadita de salvado de avena.
Media mañana: 1 kiwi, 2 nueces.
Comida: 1 tazón de caldo de verduras depurativas preparado con apio, perejil, cebolla y diente de león; 150grs de queso fresco 0%, 1 zumo de zanahoria.
Merienda: 1 onza de chocolate negro, 2 nueces.
Cena: 1 tazón de caldo de verduras depurativas, 2 lonchas de jamón ibérico, 1 copa de vino tinto.
- Tener una vida activa.
A falta de la habitual actividad física (gimnasio, sesiones dirigidas, natación o running), aconsejamos decantarse por una vida menos sedentaria que incluya paseos diarios por la ciudad, sus mercados y atracciones navideños. Porque aunque no nos damos cuenta, moviéndonos quemamos calorías. Ir de compras durante 3,5 horas permite quemar unas 550Kcal, lo mismo que en una clase de Crossfit de 40 minutos.
[1] El calendario laboral en España marca 5 días festivos oficiales: el día de la Constitución, la Inmaculada, Navidad, Año Nuevo y Reyes. En Cataluña y Baleares celebran el 26 de diciembre, San Esteban, mientras que en la mayoría de las Comunidades Autónomas también es festivo el 7 de diciembre.
[2] Tomando de referencia una estimación media del aporte calórico diario de una mujer que varía entre 1500 y 1800Kcal, y de un hombre que varía entre 2000 y 2500Kcal.
5 maneras para combatir el sobrepeso y la obesidad
Unos 130 millones de personas, casi la cuarta parte de la población de América Latina, tienen sobrepeso y obesidad, según los últimos datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
De acuerdo con el Banco Mundial, si no hacemos nada para evitarlo, en 2030 la cantidad de obesos podría ascender hasta el 30% de la población latinoamericana.
Y no se trata tan sólo de una cuestión estética: cada año mueren en el mundo al menos 2,8 millones de personas por sobrepeso y obesidad, indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).
A menudo se culpan a los servicios de salud y a la industria alimentaria por no hacer lo suficiente para combatir este mal.
Sin embargo, existen una serie de consejos que tú mismo puedes poner en práctica para peder peso y mejorar tu salud y bienestar.
1. Aprende a cocinar
«Los alimentos ultraprocesados y la comida rápida representan una parte cada vez mayor de lo que las personas comen y beben en América Latina, con resultados muy negativos», dijo en septiembre de este año Enrique Jacoby, asesor sobre Nutrición y Actividad Física de la OPS.
Costa Rica y México se encuentran, de hecho, entre los mayores consumidores de azúcar del mundo, junto con Estados Unidos, Holanda y Nueva Zelanda.
Parece una cuestión obvia, pero aprender a cocinar puede ser una manera muy eficaz de evitar el sobrepeso.
Y es que cuando cocinas eres consciente de los alimentos e ingredientes que incluyes en tu comida.
«Aprender a cocinar es lo primero que debemos tener en cuenta para combatir la obesidad y perder peso», le contó a la BBC Tam Fry, vocero del Foro Nacional de Obesidad de Reino Unido.
Y si no puedes cocinar, al menos es importante que prestes atención a los productos que compras.
«La gente no lee las etiquetas y debería ser más consciente de lo que compra«, advierte Try, quien destaca que es importante fijarse en cosas como «la cantidad de gramos de azúcar».
2. Utiliza platos más pequeños
La gastronomía se ha convertido en una moda, así como la manera en la que «vestimos» la mesa.
A los chefs les gusta mostrar sus creaciones culinarias en grandes platos, pero investigaciones recientes dicen que comemos casi todo lo que nos servimos en el plato.
Por lo tanto, si nos servimos de más, también tenderemos a comer en exceso.
Un estudio experimental del doctor Brian Wansink de la Cornell University, EE.UU, reveló que reducir el tamaño del plato de 30 a 25 centímetros supone que consumamos un 22% menos de calorías, pues los platos más pequeños hacen que una porción normal parezca más grande.
Sin embargo, Wansink también descubrió que si utilizamos platos más pequeños -de hasta 24 centímetros-, «nos damos cuenta del autoengaño».
Según esta investigación, utilizar un plato de unos 25 centímetros durante un año podría permitir hacernos perder hasta 8 Kilos.
3. Controla el ejercicio que practicas
El aumento de peso y la inactividad suelen ir de la mano.
Según los expertos, mantener un registro de tu propia actividad puede ser una buena manera de controlar cuánto ejercicio practicas.
La doctora Charlotte Jones asegura que «hacer ejercicio durante 20 minutos al día repercutirá en tu salud y te ayudará a perder peso».
«No significa tener que ir al gimnasio o pagar por clases, simplemente caminar supone una diferencia«, le contó la especialista a la BBC.
Jones asegura que también es importante «hacerse cargo de la situación».
«Yo hago un seguimiento de mi actividad con una aplicación en mi teléfono. Hay muchas aplicaciones gratuitas que te muestran la cantidad de los pasos que has tomado y te permiten comparar día a día lo que has hecho», agrega.
En caso de que no puedas hacer ejercicio, el simple hecho de estar de pie también es beneficioso.
«La gente está sentada en el trabajo, después en el coche y en frente del televisor. La tasa metabólica llega al mínimo y no es natural», explica el doctor John Buckley, de la Universidad de Chester.
«Los humanos estamos diseñados para estar de pie y en movimiento».
4. Busca apoyo
Tratar de perder peso puede ser una experiencia muy solitaria, lo que a menudo tiene como consecuencia la falta de motivación. Por lo tanto, el consejo es no hacerlo solo.
Rosemary Conley, quien hace dietas y ejercicio desde hace más de 30 años, asegura que «perder peso sin el apoyo de otras personas es mucho más difícil».
«No hay una solución rápida. Lleva tiempo y es complicado, así que necesitas rodearte de gente positiva que te ayude», sostiene.
Los centros de adelgazamiento y las clases de ejercicio son una buena manera de empezar, pero otra opción es buscar ayuda en internet.
«Los foros de internet son un lugar en el que puedes compartir tanto temores como consejos con otra gente», cuenta Conley.
«También puedes buscar a alguien con quien caminar, si no quieres unirte a una clase. Hay mucha información ahí fuera, así que se trata de reeducarnos a nosotros mismos».
5. No «comas por dos» durante el embarazo
«Es importante derribar el mito de que las mujeres deben comer por dos cuando están embarazadas», asegura la doctora Sally Davies.
La salud de la mujer afecta al útero, lo cual puede tener consecuencias a largo plazo para la salud del niño, incluyendo el riesgo de padecer obesidad de tipo 2.
Rosie Dodds, asesora de la National Childbirth Trust (NCT) de Reino Unido, dice que las mujeres «deben adoptar un estilo de vida más saludable antes de quedarse embarazadas».
«Averigua tu Índice de Masa Corporal (IMC) para saber lo que debes hacer antes y durante el embarazo», explica.
«Es recomendable que aumentes la cantidad de frutas y verduras que comes y los alimentos con alto contenido en fibra, pero además tampoco debes ser demasiado indulgente».
La presión para perder peso rápidamente después del embarazo puede conducir a expectativas poco realistas, pero los expertos recomiendan tratar de moverse más.
«Salir afuera mejora tu estado de ánimo, y obtener apoyo mutuo de otras madres es una gran ayuda», dice Dodds.
Lo light no engorda y otras trolas
Los nutricionistas de la Universidad de Alicante responden a una treintena de dudas ahora que se acercan las comilonas de Navidad
Diario Información, por Isabel Vicente
Como el chocolate es light, te comes media pastilla. No bebes agua en las comidas. No cenas para no engordar o te pasas una semana con pollo y piña. Malas prácticas e ineficaces con las que intentamos adelgazar o aprovechar supuestos beneficios.
Si habitualmente ya comemos mal, la cercanía de la Navidad, con las comidas y cenas de celebración, pueden dar al traste con los buenos hábitos alimentarios del más disciplinado; mucho más, los del común de los mortales que intentamos compensar los excesos, incluso los que están por llegar, haciendo caso a la vecina que asegura que comer sólo melocotón de noche te reduce la tripa o siguiendo dietas anunciadas por famosos que prometen quitarte cinco kilos en dos semanas. Te olvidas del pan y las legumbres, te lanzas a lo light como si no engordara y te hartas de comer pollo asado a todas horas.
Muchas de estas prácticas, sin embargo, no sólo son ineficaces sino que además son insanas, tal como se ha señalado desde el Gabinete de Alimentación y Nutrición de la Universidad de Alicante, Alinua. Una de sus responsables, la nutricionista Aurora Norte Navarro, aclara muchas de las dudas más habituales en cuanto a alimentación y desmonta mucho de los mitos que, a golpe de repetirse, acabamos por creer y que no tienen, tal como señala la experta, base científica. Firme defensora de la dieta mediterránea como fuente de beneficios para el organismo, ya que se basa en la ingesta de alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres, cereales, aceite de oliva, pescado y frutos secos, Aurora Norte alerta sobre la dudosa efectividad y los riesgos de las dietas milagro; considera que no hay alimentos buenos ni malos sino que hay algunos de los que no se debe abusar y aconseja el ejercicio como el mejor «quita grasas» ante la proliferación de fármacos que en ocasiones se consumen sin prescripción médica mientras cada año aumenta el número de personas que sufre sobrepeso u obesidad.
¿Para adelgazar no hay que probar el pan?
Pese a lo que mucha gente piensa, el pan no engorda mucho, y además no tiene colesterol ni grasas saturadas. Por otra parte, si nos quitamos el pan y lo sustituimos por más carne empeoramos la dieta. Comiendo mucho pan no nos vamos a morir de un infarto.
¿Tostar el pan o comer sólo corteza engorda menos?
A mismo peso, engordan lo mismo, e incluso el tostado engorda más porque con el mismo peso todo es pan. Lo que se pierde con el tostado es el agua.
¿Qué sustitutos del azúcar debemos tomar?
El azúcar en principio no debe estar en nuestra alimentación. Necesitamos glucosa para funcionar pero todo lo que nos comemos se transforma en glucosa. Con todo, depende de la cantidad. Por un poco de azúcar o un trozo de turrón ahora que llegan las fiestas, no pasa nada. En cuanto a los edulcorantes, todos los que hay en el mercado están autorizados por Sanidad y, por tanto, no deben tener ningún problema. Ahora está muy de moda la Stevia, que es una planta que no está autorizada para uso alimentario aunque se procesa como edulcorante.
¿Hay relación entre los edulcorantes y el cáncer?
No se puede extrapolar los resultados que se hacen con células o con ratas con lo que ocurre con humanos. A día de hoy no hay pruebas de que haya una relación con el cáncer.
¿La carne y los embutidos provocan cáncer?
En este caso sí hay evidencias de que un consumo elevado aumenta los riesgos. Los nutricionistas consideran que, de las carnes magras como el pollo, conejo y pavo, se deben comer cuatro raciones a la semana, mientras que el embutido y la carne grasa, que son los menos sanos, sólo deben tomarse de forma ocasional, lo que significa menos de una vez a la semana.
¿Los productos ecológicos son más saludables?
No tiene por qué. Tienen que cumplir una normativa para ser considerados ecológicos, pero eso no significa que sean mejores o peores para la salud. Los ecológicos también tienen abonos y productos, además una cosa es el agricultor de la zona y otra las grandes empresas que lanzan productos ecológicos pero que están igual de industrializados. Lo que sí son estos productos es más caros.
¿Los que no tienen conservantes son mejores?
Si no lo llevan es porque no les hace falta, pero los conservantes en sí no son malos, depende de la sustancia. Los famosos E con un numerito son los aditivos y hay muchos mitos sobre ellos. La E sólo significa que está autorizado por la Unión Europea y el numero es el nombre del producto codificado, pero si están en el mercado es porque han pasado los test de seguridad sanitaria.
¿Las barritas sustitutivas de comidas engordan?
Claro que engordan, aunque se supone que menos que la comida que sustituyen. Lo mejor cuando alguien quiere perder peso es más ejercicio y más verdura.
¿Si no queremos engordar debemos renunciar al turrón y los dulces?
Todo con moderación. El problema de estas fechas es que las frutas y las verduras son las grandes olvidadas porque en los postres nos vamos a por los dulces. No pasa nada si una noche nos pasamos un poco, pero luego hay que compensar.
¿Engorda lo light?
Sí. Un producto light lo que lleva es un porcentaje de entre un 15 y un 30% menos grasa que el mismo producto normal, no es que no lleve grasa. Si la mayonesa tiene por ejemplo un 75% de grasa, la light puede llevar un 50%. O una bolsa de patatas, aunque sea light, engorda mucho más que otros productos que no lo son. Con el queso hay que tener en cuenta que un light tiene menos grasa que su original, por tanto los muy calóricos siguen siéndolo, aunque algo menos. Además hay mucha gente que cree que al poner light o sin azúcar puede comer lo que quiera y no es así. Es mejor comer un trocito de turrón normal que media pastilla de turrón light.
¿Engordan los caramelos sin azúcar?
Depende de lo que lleven engordan más o menos. No llevan azúcar pero sí otros productos. Hay que fijarse bien en la información del paquete. Muchos productos no es que no lleven azúcar sino que no llevan azúcares añadidos.
¿Los productos integrales engordan menos?
No. Suelen tener las mismas calorías pero se digieren mejor, incluso los hay que tienen más calorías que los no integrales porque tienen más cereal, pero tienen más fibra y son más sanos.
¿Los productos frescos son mejores que los envasados o los congelados?
En principio a mí me gustan los frescos, pero por ejemplo las verduras las congelan en temporada con lo que no pierden propiedades. A nivel nutricional es casi mejor una verdura congelada que una que tienen tres meses en una cámara.
¿Los zumos de bote son buenos?
Hay que tener cuidado con ellos porque tienen mucha azúcar. Hay estudios que demuestran que los niños tienen más caries desde que beben el zumo en cañita porque el líquido pasa por toda la boca. Además en el súper no todo son zumos, hay néctar, bifrutas… Incluso natural, siempre es mejor una fruta que un zumo porque mantiene la fibra.
¿Son peligrosas las bebidas energéticas?
Estas bebidas nacieron para los deportistas y sin embargo hay niños que las toman en muchos casos para estudiar pero no es bueno porque les sobreexcita. Tampoco son buenos si se sufre hipertensión. Estas bebidas llevan más cafeína que un café.
¿Y los refrescos light o cero?
Los hay que no llevan nada de calorías pero otros como los de naranja o limón sí llevan azúcar por la fruta. La diferencia entre los refrescos light y los cero es mínima, sólo varían en el edulcorante. Cuando una conocida marca de refrescos lanzó la cola cero lo hizo dirigida a los hombres porque se identificaba la light con las mujeres. De hecho, el diseño de la cero es más masculino aunque ahora se toman de forma indistinta.
¿Los pescados salvajes son más sabrosos que los de piscifactoría?
No necesariamente. En la mesa muchas veces no se aprecia la diferencia.
¿Es la cerveza culpable de la famosa tripa cervecera?
No. Lo que engorda es lo que acompaña a la cerveza. La cerveza no tiene muchas calorías, y aún menos si es sin alcohol.
¿Es más sana la margarina que la mantequilla?
No se debe abusar de ninguna. Son alimentos de los que consideramos ocasionales y por tanto, si se consumen poco, lo mejor es que cada cual tome lo que más le guste. Con todo, y aunque últimamente las margarinas han mejorado mucho, la mantequilla es más natural porque está menos procesada.
¿El agua engorda más durante las comidas?
No. El agua es acalórica. Lo único que hace durante la comida es provocar que comamos menos porque sacia antes.
¿Hay que tomar la fruta a deshoras para que engorde menos?
Es una afirmación que se ha puesto de moda pero no hay ninguna base científica que lo apoye. Lo que engorda son la cantidad de calorías que acumulamos. Incluso comiendo la fruta antes de comer, luego comeríamos menos de otras cosas que engordan más.
¿Es mala la leche para los adultos?
No. Es aconsejable tomar dos raciones de lácteos al día para asegurarse el aporte de calcio, leche, yogur o queso que es lo que más calcio tiene pero es lo más graso.
¿Podemos sustituir la leche por las bebidas vegetales?
Las bebidas vegetales no son leche y no tiene nada que ver con los lácteos, por tanto no. Aunque pongan en el paquete que llevan calcio añadido, el cuerpo no lo absorbe si no hay vitamina D. No son malas, simplemente no son lácteos. Hay otros productos que sí que tienen los mismos componentes que los lácteos, por ejemplo las sardinas en lata que tienen calcio y vitamina D.
¿Las patatas y las legumbres están prohibidas si se quiere adelgazar?
No hay que prohibir nada sino no abusar de ningún producto. Las patatas engordan sobre todo si se fríen. Las legumbres son necesarias y, por ejemplo, un plato de lentejas con arroz es una proteína perfecta sin tener que poner nada de grasa ni origen animal. Hay que volver a la cuchara.
¿Tienen tanto hierro como dicen?
No tanto. El hierro de origen vegetal se absorbe mejor con vitamina C, por ejemplo poniendo pimiento rojo o tomando una naranjada con las lentejas. De todas formas, los reyes son los berberechos. Una lata de berberechos con un chorrito de zumo de limón tiene un gran aporte de hierro.
¿El té ayuda a adelgazar?
No. Si bebes mucho té irás más al baño porque es depurativo, pero no pierdes más grasas.
¿Las píldoras antigrasa son efectivas?
Hay fármacos que sí funcionan pero hay que tener en cuenta sus efectos secundarios porque las que inhiben la absorción de grasa también inhiben la absorción de vitaminas. En cualquier caso siempre hay que tomar estos fármacos bajo control y prescripción médica, nunca por libre. El único quema grasas efectivo y que no hace daño es el ejercicio.
¿Las dietas disociativas son efectivas?
Se basan en no mezclar tipos de alimentos en una misma comida, pero es imposible porque todos los alimentos tienen de todos los nutrientes aunque en cantidades distintas. Hay que aprender a distribuir de todo a lo largo del día y tener en cuenta el gasto calórico de la persona, las necesidades de cada uno y los gustos, porque comer se asocia con la felicidad y no puede ser como un castigo. Hay que tener cuidado con las dietas milagro. Para sospechar si una dieta es un fraude hay varios factores: si tiene unos resultados demasiado rápidos, si le dan efectos mágicos, si prohíbe algún tipo de alimento, si tiene listados de alimentos buenos y malos, si exageran los beneficios de un nutriente concreto, si hay que comprar suplementos y si incluyen testimonios de gente que habla de ellos como increíbles, hay que desconfiar.
¿No cenar ayuda a adelgazar?
Al contrario porque el cuerpo acumula. No hay que saltarse ninguna comida.
¿Hay que evitar los carbohidratos por la noche?
Todos los alimentos tienen de todo tipo de nutrientes, por tanto esa disociación es imposible. Además, si se sustituyen por grasas y proteínas es peor. Simplemente hay que alimentarse con cabeza comiendo de todo y haciendo especial énfasis en la verdura, fruta, pasta y legumbres.
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Cuáles son los mejores ejercicios para las personas que sufren dolores de espalda
Estar sentado todo el día, pendiente de una pantalla de computador, muchas veces en sillas inadecuadas, es una de las causas de una de las dolencias del mundo moderno: el dolor de espalda.
Lumbago, hernia, rigidez en el cuello, dolores que se repiten: algunos se vuelven crónicos y nos limitan a la hora de hacer ejercicio.
«Estar sentados durante tanto tiempo nos obliga a tomar una postura que no es adecuada para el cuerpo humano», le dijo a BBC Mundo Sebastián Pineda, director de la Escuela de Capacitación de Entrenadores Personales ECEP que tiene sedes en México, Panamá y Colombia.
«Muchos de nosotros no hacemos una rutina de ejercicios adecuada. El sostén del cuerpo son los músculos y si estos no están ejercitados van a comenzar a doler de alguna manera, porque los músculos están trabajando todo el tiempo, todos los días«, agregó.
Por eso es fundamental un concepto: la higiene postural, que no es otra cosa que tener una posición adecuada cuando se está de pie o sentado.
«Mientras estamos parados se debe además flexionar ligeramente las rodillas y meter el glúteo hacia adentro para de esta forma intentar compensar la curva anormal en la espalda, y dejarla lo más recta posible», recomienda el sitio de internet Cambiatufisico.com en material entregado a BBC Mundo.
Sin embargo, a pesar de que algunas veces puede ser incómodo salir a caminar o trotar con un dolor de espalda, hay otras rutinas que no solo se pueden practicar a pesar de la molestia, sino que también ayudan a aliviar y mejorar el padecimiento.
«Los ejercicios como pilates, natación o caminar de forma adecuada sirven para que el cuerpo se ejercite y tenga el hábito de una buena postura«, dijo Pineda.
Por eso en BBC Mundo quisimos revisar cuáles son los mejores ejercicios para ejercitarse a pesar de tener problemas de espalda.
Pilates
Lo primero que hay que tener en cuenta es que quien tiene problemas de espalda debe buscar la autorización médica a la hora de ejercitarse.
«No se puede forzar el cuerpo a realizar ejercicios que agudicen la dolencia. Así que lo primero es tener una orden médica o el permiso de la persona que está tratando la dolencia», advierte Pineda.
Pilates, esa serie de ejercicios diseñados para hacer en espacios cerrados y de manera controlada, es una de las mejores vías para ejercitarse sin poner en riesgo los músculos de la espalda.
«Lo que más ejercitan los pilates es el cinturón abdominal y la mayoría de las personas que trabajan esta zona no sufren de ninguna dolencia en la espalda«, explica el entrenador de la ECEP.
Y añade que además del abdomen, los pilates ayudan a respirar mejor y obligan al cuerpo a tener una postura adecuada.
«Pilates es una excelente manera de mejorar y fortalecer la espalda con algunos ejercicios seleccionados. Una pequeña sesión, poco a poco, puede hacer una gran diferencia», le dijo a la revista Healthy-Magazine la entrenadora personal estadounidense Lorraine Furmedge.
Natación
Es uno de los ejercicios más recomendados por los médicos a personas con problemas crónicos de espalda.
Una de las premisas para esta recomendación es que la espalda no sufre por la posición del ejercicio ni por el impacto, como por ejemplo cuando se trota o se corre.
«La natación es un deporte integral, que trabaja especialmente la parte superior del cuerpo. Es un gran tonificador de la espalda», anotó Pineda.
Una buena rutina de natación también puede ayudar a mejorar la respiración, que es fundamental para tener una buena postura.
«La mayoría de los dolores que se sufren en la espalda tiene que ver con la falta de disciplina que tiene el cuerpo. Y la natación, con el movimiento constante de los brazos y las piernas, ayuda a ganar en ese aspecto».
Bicicleta
Primera advertencia: la bicicleta para ir por la calle no es un buen ejercicio para la espalda debido a la postura que obliga a tomar.
Lo que se recomienda es ir al gimnasio y buscar una bicicleta que tenga un respaldo donde la espalda pueda estar en su posición natural mientras se pedalea.
«La bicicleta es un excelente ejercicio por el movimiento de las piernas y el fortalecimiento de algunos músculos de la cadera. Lo cierto es que tener el respaldo obliga a la persona a estar en esa posición durante un largo periodo de tiempo», explicó el entrenador.
En ese sentido hay otros ejercicios en el gimnasio que pueden ayudar a aliviar los padecimientos de espalda.
«Pero debe existir una guía adecuada, porque muchos de los dolores en el cuerpo se producen por una mala práctica a la hora de ejercitarse», dijo.
En casa
Para Pineda hay varias maneras de tonificar la espalda sin tener que ir a un gimnasio o a una piscina.
«Para mí es clave realizar ejercicios de estiramiento. Por eso, yo por encima del pilates o de la natación recomiendo el yoga, que ayuda a mover el cuerpo a la vez que se adecúa la respiración», dijo.
Otros ejercicios recomendados son las llamadas dominadas o barras.
«Las dominadas son ejercicios que se pueden hacer con una barra en casa o con una mesa. La idea es buscar que el cuerpo se ejercite de manera suave y sin exigirlo de más, para evitar precisamente que se lastime la espalda», explicó.
La obesidad afecta ya a casi cuatro de cada diez estadounidenses
Más de la mitad de las mujeres negras padecen la enfermedad, según el último estudio
ABC, por Manuel Erice
Estados Unidos no consigue frenar la obesidad. Ni el esfuerzo de las numerosas e intensas campañas informativas realizadas los últimos diez años ha permitido detener el que está considerado el primer problema de salud de los norteamericanos. Cuando terminó el pasado año, un 38% de los adultos del país, casi cuatro de cada diez, padecían alguna forma de obesidad, considerada como un importante sobrepeso (alta acumulación de grasa en el cuerpo). Diez años antes, el ya entonces inquietante ratio alcanzaba el 32%. Los datos del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad reflejan que el incremento de los obesos sólo se habría detenido entre los niños y los adolescentes, donde no ha variado el 17% del total que ya recogían los estudios de 2003 y 2004. Los datos han sido mal recibidos por los expertos y las autoridades sanitarias, que esperaban una reducción de la obesidad, «al haber descendido el consumo de azúcares y bebidas de soda», afirma Marion Nestle, profesor del departamento estudios de nutrición y alimentación y salud pública de la Universidad de Nueva York.
En un país que ha hecho de alimentación saludable una de las grandes batallas de interés público, incluida la implicación personal y constante de la Primera Dama, Michelle Obama, los datos de la encuesta de nutrición y salud nacional han sorprendido negativamente. En especial, los que hablan del norteamericano de mediana edad, entre 40 y 59 años, entre quienes la obesidad alcanza ya a un histórico 40%. No queda muy lejos el ratio entre los mayores de 60 años, del 37%, mientras que entre los 20 y los 39 años, se queda en el 32%. La tendencia al freno de la obesidad en niños y jóvenes, en los que entre los más pequeños, entre dos y cinco años, incluso se ha reducido del 14% al 8%, lleva a una cierta esperanza, pero la mayoría siguen siendo de la opinión de Kelly D. Brownell, experto en asuntos de salud pública de la Universidad Duke: «No estamos haciendo lo suficiente».
La conclusión del estudio resulta especialmente demoledora para las mujeres, cuyo ratio de obesidad es superior al de los hombres, un 38% frente a un 34%. Y en especial, para las de raza negra, un grupo en el que la enfermedad se dispara hasta el 57%. En el caso de las hispanas, se reduce al 46%, mientras que entre las mujeres blancas no supera un tercio del total. «Son los grupos de negras e hispanas los que marcan la diferencia de cuatro puntos entre mujeres y hombres», concluye Cynthia Ogden, directora del estudio del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad.
El hecho de que los datos se hayan obtenido de una encuesta pública, a partir de la declaración de 5.000 personas, que en general tienden a infravalorar el peso y sobrevalorar la altura, hace pensar a los investigadoras que el problema real todavía es mayor que el que se refleja en sus conclusiones.
Así comemos los españoles: ocho gráficas que explican por qué engordamos
El informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’ reúne los últimos datos sobre nuestra dieta diaria y cómo esta influye en nuestra salud
El Confidencial, por Miguel Ayuso
La sobreabundancia de recomendaciones nutricionales –y el anuncio de que algunas de las cosas que hemos comido siempre son mucho peores de lo que creíamos–, puede tener un efecto rebote. Podemos pensar que, al fin y al cabo, estamos en esta vida para disfrutar, y la dieta que llevamos no tiene tanta importancia como nos quieren hacer creer. Pero, por desgracia, no es así.
Según los últimos datos del macroestudio Global Burden of Disease (“Coste mundial de la enfemedad”), que publicó recientemente ‘The Lancet’, es una dieta inadecuada el factor de riesgo que más problemas causa en nuestra salud y es responsable del 21% de las muertes evitables. Toda la información sobre cómo es nuestra dieta y cómo podemos mejorarla es bienvenida.
Esta mañana la Fundación Mapfre ha presentado el informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’, elaborado por el Grupo de Investigación en Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad CEU San Pablo, dirigido por el profesor Gregorio Varela.
El objetivo principal del estudio, que se ha realizado con una muestra representativa de más de 2.000 adultos de todo el territorio nacional, era “conocer el impacto de los estilos de vida en los hábitos de compra y consumo de los españoles, a través de la organización alimentaria, las formas de preparación y los hábitos de compra de los alimentos, las preferencias y aversiones alimentarias y la propia percepción de conocimientos en materia de alimentación y nutrición”. Estas son sus principales conclusiones:
Cuántas veces comemos
Los españoles realizan mayoritariamente tres comidas diarias: el desayuno, la comida del mediodía y la cena, y sólo el 28% toma algo a media mañana y media tarde. El desayuno, al que siempre se dice que no damos la importancia que debíeramos, es un hábito consolidado: lo realiza un 95,4% de los encuestados en día laborable, aunque los estudiantes siguen siendo los que menos desayunan.
El número de comidas que se realizan al día tiene relación con nuestro peso. Entre las personas que realizan menos comidas, tanto a diario como en fin de semana, existe un mayor porcentaje de personas con obesidad o sobrepeso.
El estudio concluye que se invierten alrededor de 15 minutos en el desayuno y entre 30-40 minutos en comidas y cenas. En Galicia y Cataluña es donde se invierte más tiempo en comer.
Las dos comidas principales, la del medio día y la cena, se realizan mayoritariamente sentados, conversando o prestando atención a lo que tenemos en el plato, tanto a diario como los fines de semana. No obstante, en menores de 30 años se observa un número creciente de personas (por encima del 30%) que comen y cenan viendo la televisión. Quienes en mayor medida comen solos los días laborables son el 26% de los catalanes y madrileños.
Entre quienes comen sentados conversando con alguien existe un mayor porcentaje de personas con peso normal que en el resto de grupos.
Dónde comemos
La gran mayoría de los españoles de la muestra estudiada realiza las distintas comidas en el hogar: un 94,1% de los encuestados afirma desayunar en casa y un 87% también realiza allí la comida del mediodía (este porcentaje es menor durante el fin de semana, 84,7%). La razón principal para comer fuera a diario es la actividad laboral. Cabe destacar que el 17% de la población del área metropolitana de Madrid afirma comer fuera todos los días. Los que con mayor frecuencia salen a comer fuera de casa por ocio son los murcianos y los andaluces.
Las comidas que más se realizan fuera de casa a diario son las comidas secundarias, especialmente la toma de media mañana, y suele realizarse en el ámbito laboral, ya sea llevándose la comida preparada de casa (26,4%) o en una cafetería (14,4%).
Si analizamos la relación entre el lugar donde se realizan las comidas (en casa, en un bar, cafetería o restaurante) y el Índice de Masa Corporal, se observa que entre quienes desayunan fuera de casa existe un mayor porcentaje de personas con sobrepeso y obesidad. En fin de semana, las diferencias en este parámetro no resultan significativas y esta tendencia no se ha observado en lo que respecta a la comida del mediodía: de hecho, el porcentaje de personas con sobrepeso es mayor entre aquellas personas que comen en casa.
Quién y como cocina
Los resultados ponen de manifiesto que más del 80% de las mujeres saben cocinar, excepto las más jóvenes, entre las que el 70% sabe cocinar y el 25% “se defiende”. Sin embargo, entre los hombres, el porcentaje de chefs se reduce con la edad; desde el 60% de los más jóvenes, al 30% en el estrato de 65 a 75 años, y aumenta ligeramente en el último intervalo, de mayores de 75 años (40%). En todos los intervalos de edad, en torno al 30% admite que “se defiende”. Parece ser que la mayor parte de la población considera que puede cocinar; apenas el 9,5% reconoce “no saber”. Por comunidades autónomas, el porcentaje de los españoles que dicen saber cocinar oscila entre un 57,5% en Navarra y un 74,6% en Aragón.
Existe un mayor porcentaje de personas con un peso normal entre quienes se responsabilizan de la comida de un hogar y, también, entre las familias acostumbradas a guisar y cocinar al horno y a la plancha
Aunque los hábitos en torno a la comida tienen un impacto en nuestra salud, no podemos olvidar que la composición de ésta es al final lo más importante. Y en ella influyen enormemente nuestros gustos. En todas las zonas geográficas la pasta es el alimento preferido, sólo superado por el arroz (que a efectos nutricionales es equivalente) en el Levante. En el noroeste se prefiere el pescado; y en el norte, las verduras y hortalizas. La ensalada, la fruta y las legumbres están en todas las regiones en bajas posiciones, algo que debería preocuparnos.
Es habitual escuchar que hay gente demasiado preocupada por la alimentación, algo que puede ser contraproducente o inútil, pero el estudio muestra que esto no es real: existe una asociación directa entre la preocupación por la salud y el comportamiento de compra, con la proporción de personas con sobrepeso.
Así influye la belleza de tu pareja en lo que los demás piensan de ti
Aunque no nos guste reconocerlo, seguimos juzgando a las personas que nos rodean por su apariencia. Y no sólo eso, sino que también influye la percepción que tenemos de su media naranja
El Confidencial
Que somos muy superficiales es evidente, y no hace falta que la ciencia lo demuestre para que todos nos pongamos de acuerdo en que así es en mayor o menor grado. Sin embargo, muy pocos estaríamos dispuestos a reconocer que las personas guapas no sólo nos atraen sexualmente –hasta ahí, poco que objetar, qué le vamos a hacer–, sino que también nos caen mejor, nos parecen mejores personas, nos gustaría que fuesen nuestros amigos y, si tuviésemos que juzgarlos, nos costaría más condenarlos. Sin embargo, hay incontables pistas de que el conocido como efecto halo sigue vigente en nuestra comprensión del mundo: la belleza es buena, la fealdad es inmoral, como los héroes y villanos de las películas Disney.
Esta inclinación psicológica puede ir un paso más allá y contaminar incluso a las personas con las que nos relacionamos. Pero no es nada descabellada. Pongámonos a prueba y preguntémonos qué pensaríamos si, por ejemplo, viésemos a una persona terriblemente atractiva (da igual si hombre o mujer) a la salida del metro, esperando a su pareja, mientras nosotros hacemos lo mismo. Debido a que realizamos asunciones sobre los demás conforme a los tópicos que hemos aprendido y nuestra propia experiencia, probablemente imaginaremos que su pareja será tan guapa como él o ella, y no alguien bajito, calvo y obeso. Nos costaría reconocer el prejuicio, pero ahí está.
¿Cuántas estrellas de Hollywood no salen con modelos, artistas o actores tan guapos y estupendos como ellos?
Ello tiene otra implicación: que aceptamos esa visión de las relaciones amorosas y el matrimonio como un mercado que funciona con reglas semejantes a la bolsa de valores. Dicho de otra manera, y salvo excepciones, los guapos salen con los guapos y los feos con los feos, lo que también condiciona nuestro comportamiento: las personas menos agraciadas no suelen buscar pretendientes entre las que consideran fuera de su liga y, en el sentido contrario, puede ocurrir que los más bellos sientan reservas a la hora de salir con alguien más feo que ellos. En otras palabras, ¿cuántas estrellas de Hollywood no salen con modelos o actores tan guapos y estupendos como ellos?
Me gusta tu novia, me gustas tú
Los evolucionistas (cómo no) se han preguntado a menudo qué nos lleva a realizar esas asunciones. Uno de los más prolíficos en el estudio de las relaciones de pareja es Ryan Anderson, de la Universidad de Queensland en Australia, que expone en un artículo publicado en ‘Psychology Today’ los resultados de sus investigaciones sobre la manera en que nuestra pareja influye en la percepción que los demás tienen de nosotros.
Por una parte, es una buena pista que ofrecemos a los demás para que conozcan nuestro nivel de competencia (o, al menos, eso señala la visión más evolutiva). Anderson lo compara de manera elocuente con la red social de trabajo LinkedIn. En ella, si un seleccionador de personal ve que en nuestro perfil somos amigos de algunas personas que admira, nos considerará más válidos que si sólo tenemos a nuestro primo, un amigo de la infancia y un perfil vacío. Lo mismo ocurre con las parejas: si son guapas, inteligentes, simpáticas y, en general, atractivas, por extensión, nosotros seremos más deseables que si son unas bordes, feas, secas y estúpidas.
El principio psicológico que articula esta visión es el de la asociación positiva o, como el científico lo plantea, “lo mismo atrae a lo mismo”. Por lo general, y no únicamente entre los humanos, los animales tienden a aparearse con aquellos más similares a sí mismos; algo que en la raza humana es incluso más evidente debido a su organización en forma de sociedad, que provoca que aquellos que pertenecen a un mismo nivel social, edad y raza terminen juntos. Por lo general, asegura Anderson, cada cual suele salir con una pareja más o menos tan atractiva como él.
El mero hecho de tener amigas atractivas hacía parecer al hombre más deseable
Pero puede ocurrir que esto no sea así (afortunadamente), y que un hombre más o menos feucho termine con una mujer estupenda –siempre según los cánones de belleza coyunturales, claro está–, o al revés. En ese caso, probablemente mejore nuestro caché social, como sugiere un experimento realizado durante los años 70 llamado, muy apropiadamente, ‘Irradiando belleza’. En él debía juzgarse a cada uno de los participantes, de los que se disponía muy poca información, salvo sus parejas, que iban rotando cada vez. Por lo general, aquellos hombres que salían con las mujeres más atractivas (habría que ver respecto a qué baremo) eran mejor valorados. Y, como el propio Anderson ha comprobado con sus propios experimentos, basta con que el hombre esté rodeado por mujeres simpáticas y atractivas para que este resulte más deseable. Una investigación publicada en ‘Human Nature’ aseguraba que si un hombre se presentaba acompañado de una pareja atractiva resultaba un mejor candidato que si acudía a la cita solo o con una pareja “del montón”.
Independientemente de lo que digan los evolucionistas, que siempre tienen una explicación para cualquier cosa (y la contraria), lo que está claro es que vivimos en la era del ‘lookism’ (o “fascismo del cuerpo”), ese prejuicio que tanto influye en el mundo laboral y que provoca que el trabajador sea frecuentemente juzgado y valorado por su apariencia, incluso de manera inconsciente. Quizá ser conscientes de nuestros prejuicios cognitivos nos ayude a descubrir las injusticias que cometemos habitualmente a la hora de juzgar a los demás.






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