El boom de las dietas sin gluten

Es una costumbre cada vez más extendida: consumir productos libres de esta proteína presente en varios cereales. Pero, ¿qué tan bueno es?

Ellas / El espectador
dietas sin gluten, foto de Bloomberg NewsSe ha vuelto muy común escuchar a las mujeres que hacen dietas de adelgazamiento decir que prefieren los alimentos sin gluten. Muchas de ellas, incluso, lo sacan de su plan alimenticio simplemente porque escucharon que el gluten engorda o porque vieron que alguien perdió algunas libras dejando de consumirlo.

¿Engorda el gluten? ¿Es mejor comer alimentos sin este ingrediente? ¿Son más sanos los productos cuya etiqueta dice ‘libre de gluten’? La respuesta es NO.

Nutricionistas consultados por Ellas señalan que se ha satanizado al gluten. Y explican: esta es una proteína presente en muchos cereales como el trigo, el centeno, la avena y la cebada, entre otros.

Su misión dentro de un pan, por ejemplo, es cohesionar los ingredientes, actuar como un pegante, por lo que es un ingrediente muy apreciado por panaderos y reposteros, entre otros, pues también existen otros productos que lo contienen como labiales.

Según estudios científicos realizados en Estados Unidos, sólo el 1% de la población mundial es alérgico al gluten y se conocen como celíacos. La celiaquía o enfermedad celiaca es un proceso de naturaleza autoinmune que afecta a quienes tienen intolerancia permanente al gluten, una condición genética que provoca fuertes dolores a quienes tienen esta sensibilidad.

Esta proteína en personas alérgicas daña la mucosa del intestino grueso, provoca dolorosas gastritis, dolores de cabeza, insomnio, diarrea o estreñimiento. En algunos casos se ha relacionado incluso con la aparición de cáncer.

Pero eso le sucede a quienes son alérgicos al gluten, o sea los celiacos. Pero, ¿cómo sé si soy celíaco? Es una condición que se presenta desde los primeros años de vida, pero que muchas veces no es detectada.

Así que si después de comer algún cereal presenta fuertes dolores estomacales, acidez aguda, dolor de cabeza, diarrea o síntomas extremadamente dolorosos debe ir a consulta para que a través de un examen de sangre, una biopsia u otros exámenes el especialista determine si es alérgico o no.

En caso positivo, deberá seguir una dieta libre de gluten. De lo contrario, no saque este producto de su dieta.

El nutricionista y entrenador personal José Fernández, escritor del libro Salvando Vidas, es claro al explicar en un programa de televisión en EE.UU., que la gente se equivoca pensando que va a adelgazar al quitar el gluten de su dieta.

“No todo producto libre de gluten es bueno. Tienen tanta grasa saturada, azúcar y sodio que lo que hacen es provocar un aumento de peso. Si no eres alérgico al gluten y comes productos libres de él, sencillamente vas a engordar mucho”, insiste.

Es verdad que reducir el consumo de harina y otros cereales puede resultar benéfico para el organismo, pero se debe tener cuidado en las dietas, pues eliminar grupos alimenticios sin necesidad, trae otros problemas al cuerpo.

Hágalas siempre de la mano de un experto. No se arriesgue a iniciar programas alimenticios sin acompañamiento. Puede provocar el efecto que no esperaba.

La OMS recomienda reducir la ingesta de azúcar para combatir la obesidad

Radio Aragón / Reuters

Los adultos y niños deben reducir la cantidad de azúcar que consumen a diario, tanto en las bebidas gaseosas como en los alimentos dulces, para disminuir los riesgos de obesidad y caries dental, dijo la Organización Mundial de Salud.

Esta nueva recomendación de la OMS ha suscitado polémica en la sociedad y en los medios de comunicación, ya que la gran mayoría del azúcar consumido proviene de la industria alimentaria y el documental Fed Up ya puso el problema del azúcar escondido en el punto de la mira.

Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) advierte que muchas veces los productos light o de 0% no son libres de azúcar, porque utilizan edulcorantes que también aportan calorías o tienen 0% grasas y  no azúcares.

Los expertos a nivel mundial coinciden que para prevenir los altos índicces de sobrepeso y obesidad, hace falta de medidas drásticas. Entre ellas, la de disminuir a menos del 10 o hasta 5 por ciento la cantidad de ingesta diaria de energía, unos 50 gramos o 12 cucharaditas de azúcar para los adultos que es aproximadamente la mitad de la tasa actual que se consume en Estados Unidos y Sudamérica, dijeron a Reuters expertos de la OMS.

«Tenemos sólidas pruebas de que mantener la ingesta de azúcar a menos del 10 por ciento del total de energía ingerida reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y caries», subrayó Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, en un comunicado.

Las recomendaciones de la OMS a los ministerios de salud se refieren a la glucosa y la fructosa, además de la sacarosa, añadidos a los alimentos procesados y bebidas, así como al azúcar que está presente de forma natural en la miel, en los jarabes y en los zumos de frutas.

La media actual en los países de Norteamérica y Centroamérica es de 95 gramos diarios por adulto, en América del Sur es de alrededor de 130 gramos y en Europa Occidental alrededor de 101 gramos», dijo Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, en un comunicado.

«Una sola lata de refresco endulzado con azúcar contiene hasta 40 gramos (alrededor de 10 cucharaditas) de azúcar», dijo la OMS.

Alimentos que te ayudan a cuidar el corazón

Con motivo del Día Europeo de la prevención del Riesgo Cardiovascular expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han elaborado una lista con 8 alimentos con poder cardioprotector.

ABC
riesgo cardiovascular1. Una de las principales causas de muerte en España.
Las enfermedades del sistema circulatorio son la primera causa de muerte y en nuestro país, representan el 30% de las muertes anuales. Las mujeres viven más años que los hombres, pero también tienen más probabilidad de padecer un ictus o insuficiencia cardíaca. Los hombres, a cambio, presentan mayor incidencia de infarto y angina de pecho. En ambos sexos, el riesgo cardiovascular incrementa en más de un 50% a partir de los 40 años de edad.

Con el motivo del Día Europeo de la prevención del Riesgo Cardiovascular, que el sábado, 14 de marzo celebra su décimo aniversario, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)reincide en la importancia de llevar un estilo de vida saludable y en la necesidad de remediar el exceso de peso, la inactividad física y el hábito de fumar.

Según Rubén Bravo, portavoz del instituto y experto en nutrición, pensar en la alimentación como una fuente de salud para nuestro corazón «sin duda es la mejor inversión a largo plazo que podemos hacer, que nos proporcionará no sólo mayor esperanza de vida, sino también calidad».

Con el fin de contribuir a reducir el impacto corrosivo que ejerce sobre la salud una alimentación no adecuada, los expertos en nutrición del IMEO han elaborado una lista con 8 alimentos con manifestado poder cardioprotector en numerosas publicaciones científicas. Ademásde una dieta sana, se recomienda evitar los excesos, mantenerse físicamente activo y realizar controles periódicos de los niveles de glucosa, presión arterial y colesterol.

2. Nueces, entre 3 y 6 unidades.
Dos de los compuestos de las nueces, el ácido linolénico que el organismo transforma en ácidos grasos omega 3 y los fitosteroles, juegan un papel importante en la reducción del colesterol. Los nutricionistas recomiendan comer un puñado de nueces a diario (no más de 4-6 unidades, debido a su alta intensidad energética) que se pueden alternar con otros frutos secos sin sal añadida(cacahuetes, avellanas, semillas de sésamo). Aprox. 25 gr equivalentes a unas 160 Kcal.

3. Jamón ibérico, hasta 150 gr. al día.
El jamón ibérico, preferiblemente de bellota, es un «superalimento» que nos aporta hierro y vitaminas del grupo B que permiten el buen funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso. Contiene pocas grasas saturadas, es rico en ácidos grasos monoinsaturados y tiene menos colesterol que el pollo o el pavo.

Su consumo moderado y con regularidad aporta efectos beneficiosos en la salud cardiovascular, de modo que se está considerando la posibilidad de que este producto sea incorporado en la Dieta Mediterránea, según apunta un reciente estudio realizado por la Unidad de Endotelio y Medicina Cardiometabólica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Aprox. 350 Kcal.

4. Una copa de vino tinto.
La potente terapéutica del resveratrol y los taninos se encuentra principalmente en la piel de la uva, y en el caso del vino tinto la maceración en su proceso de elaboración se realiza con la uva completa, algo que no ocurre con el vino blanco, y un hecho que sólo se realiza en la fase inicial en el vino rosado.

Según el estudio Predimed, realizado durante cinco años con 7.447 participantes, las dietas suplementadas con frutos secos, aceite de oliva y vino reducen un 30% el riesgo cardiovascular. Los beneficios de la ingesta moderada de caldos tintos radica en la presencia de los polifenoles, que tienen poder antioxidante, efecto antiinflamatorio y reducen la presión arterial. Una copa de 150 ml equivale a 87,5 Kcal.

5. Pescado azul, 3 veces a la semana. 
Los pescados azules tienen de media unos 10g de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA y el EPA. Tienen gran capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos ayudan a prevenir el riesgo cardiovascular.

Los expertos en nutrición del IMEO aconsejan consumir pescado azul fresco dos, tres veces por semana, de 140gr la ración por persona y día,debido a su aporte energético. Una opción menos calórica sería pescadito, carpa, jurel, congrio, trucha o boquerón, en este orden. «Recomendamos evitar o limitar el consumo de pescados de dimensión grande, como atún, bonito, pez espada o emperador, frescos o en latas por su posible contaminación de mercurio, una sustancia altamente tóxica que es muy perjudicial para el organismo en grandes concentraciones», especifica Bravo. 140 gr por día, persona y ración aportaría entre 168 y 280 Kcal, en función del pescado.

6. Aceite de oliva virgen, 2 cucharadas soperas al día. 
valor nutricional 2 cucharadas de aceite de oliva
El aceite de oliva extra virgen es rico en antioxidantes, ácidos grasos monoinsaturados, vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores. Se considera el aceite vegetal más seguro que existe, pero se ha de tomar con moderación, porque los ácidos grasos de cadena larga que se encuentran en él tienen más probabilidades de contribuir a la acumulación de grasa corporal que los ácidos grasos de cadena corta y media de la mantequilla, el aceite de coco o el aceite de almendra de palma.

Las cantidades de antioxidantes presentes en los aceites pueden disminuir, cuando se exponen a altas temperaturas en los procesos de cocción y dejan de ser beneficiosos para la salud. «El aceite de oliva, a pesar de su punto de humeo más alto (de 185 a 204 ºC), también se transforma en grasas trans cuando es reutilizado repetidamente y calentado a temperaturas muy altas», advierte el experto en nutrición del IMEO. Por esto es mejor consumirlo crudo.

Como recomendación general, para saber si un alimento contiene grasas trans (que suelen ser presentes en alimentos procesados, bollería industrial y patatas fritas) hay que comprobar si contiene las palabras «parcialmente hidrogenado» en el etiquetado. 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra son aprox. 30 gr y aportan unas 239 Kcal.

7. Legumbres, 2 veces al día.
Algunos fitoquímicos de las leguminosas (judías, habas, guisantes, lentejas, garbanzos) están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares.

Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias.

Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Entre 57 y 113 gr de legumbres crudos, por persona, ración y día, en función del sexo, el peso y la actividad física realizada. Aportan entre 171 y 339 Kcal.

8. Cereales integrales, un puñado a diario en el desayuno.
La fibra es un componente de muchos alimentos que contribuye areducir significativamente los niveles de colesterol. Se encuentra en loscereales integrales, el salvado de avena, el germen de trigo, la avena integral, el pan integral y el arroz integral.

Los especialistas en nutrición recomiendan sustituir los cereales refinados por integrales, porque es cardiosaludable. Gran cantidad de estudios corroboran su capacidad de disminuir el riesgo de sufrir diabetes tipo 2, hipertensión y cardiopatía. 100 gr de cereales integrales aportan unas 372 Kcal. Un puñado equivaldría a 40 gr que aportan 149 Kcal.

9. Frutos rojos, 3 o más veces por semana.
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Las mujeres que siguen una dieta rica en frutos rojos reducen en un 32% el riesgo de padecer un infarto. Lo determina un estudio de laEscuela de Salud Pública de Harvard (EE.UU.) que durante 18 año estudió a los hábitos alimentarios de 93.600 mujeres.

Los resultados relacionaron el consumo frecuente de frutos rojos (fresas y arándanos tres o más veces por semana) con un riesgo de infarto un 32% menor. De acuerdo con los autores, el efecto protector de los frutos rojos es debido al alto contenido de antocianinas, unos pigmentos de color presentes en las células vegetales.

Estudios anteriores ya habían demostrado que este grupo de flavonoides contribuye a la protección de la pared interior de las arterias y al control de la presión arterial.

Las antocianinas se encuentran también en las cerezas, moras, frambuesas, grosellas y uvas negras. Diversos trabajos constatan sus propiedades antioxidantes y antiradicales libres. Además de proteger las arterias, las antocianinas también tienen efectos beneficiosos en el control metabólico de la glucosa y los lípidos. 100 gr de frutos rojos (sólo la parte comestible) aportan entre 30 y 39 Kcal, las cerezas más, unas 58 Kcal.

 

Embarazo tras la cirugía de la obesidad: pros y contras

· Las mujeres que gestan tras esta intervención tienen menos riesgo de diabetes gestacional
· Pero también presentan más posibilidades de tener hijos pequeños para su edad
· Además, se ha observado una posibilidad de incremento de la mortalidad de los bebés

El Mundo, por Ainhoa Iriberri

embarazo tras cirugía de obesidad, foto El MundoConseguir un embarazo tras una operación de cirugía bariátrica para perder peso tiene pros, pero también contras. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine afirma que las mujeres que gestan tras este tipo de operación tienen menos riesgo de padecer diabetes gestacional y de dar a luz niños con exceso de peso pero, a cambio, aumentan las posibilidades de tener hijos pequeños para su edad gestacional y se observa una posibilidad de incremento de la mortalidad.

Para el jefe de Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico San Carlos, Miguel Ángel Rubio, esto tiene una clara lectura: ninguna mujer obesa debe someterse a cirugía bariátrica solo por mejorar su pronóstico de embarazo y solo ha de hacerlo si cumple con las indicaciones establecidas para entrar en quirófano: un índice de masa corporal (IMC) de más de 40 (o más de 35 si se acompaña de alguna comorbilidad asociada, como hipertensión), una estabilidad psicológica contrastada, haber intentado previamente perder peso sin éxito con dieta y ejercicio y no presentar otra enfermedad grave al mismo tiempo, como insuficiencia hepática.

Los investigadores dirigidos por Martin Neovious, del Karolinska Institutet de Suecia pretendieron con su trabajo contestar a una pregunta aún no respondida: qué impacto tenía la cirugía de la obesidad en las futuras madres. Para ello, compararon el embarazo de las 670 mujeres en este grupo que habían sido madres entre 2006 y 2011 con el de las 627.000 que habían dado a luz sin haberse operado por no tener necesidad de hacerlo.

Los datos fueron concluyentes. Un 6,8% de pacientes no operadas padeció diabetes gestacional frente al 1,9% de las que sí habían pasado por quirófano. Un 22,4% de las primeras dieron a luz niños grandes para su edad gestacional, frente al 8,6% del segundo grupo pero las cosas cambiaban en el porcentaje de niños de bajo peso para su edad en el vientre: nacieron así un 15,6% de los hijos de obesas operadas frente a un 7,6% del grupo control. El riesgo de dar a luz a un niño muerto o que muriera en el parto fue de 1,7% en el grupo de las operadas frente a un 0,7% en el otro.

Rubio, que acaba de publicar un trabajo similar en la revista Obesity Surgery, reconoce sus resultados en los del estudio sueco. Como en este, su serie de 112 obesas embarazadas tras operarse, tuvieron más niños pequeños para su edad gestacional y menos diabetes de este tipo. Y también se observó una tendencia, no estadísticamente significativa, a un mayor porcentaje de muerte fetal.

Por esta razón, el experto resalta la importancia de operarse «solo si es necesario», aunque destaca la seguridad de la cirugía bariátrica «sobre todo desde que se hace con laparoscopia».

Además, recuerda que los endocrinos recomiendan esperar un año a las mujeres operadas para quedarse embarazadas, algo que no siempre se cumple, muchas veces por descuido de las propias pacientes.

Las bebidas energéticas contienen hasta 20 cucharadas de azúcar por lata

Un nuevo estudio ha establecido, además, que son hipercalóricas y peligrosas para la salud
ABC
bebidas energeticasCada vez son más queridas entre la población de regiones como Gran Bretaña o Estados Unidos. Pero… ¿realmente son buenas para la salud las bebidas energéticas ? Un nuevo estudio realizado por la organización inglesa «Acción contra el azúcar» cree que no pues, según han podido averiguar, cada uno de estos refrescos puede llegar a contener hasta 20 cucharaditas de azúcar por lata, el triple de lo que se recomienda tomar al día si se pretende estar sano.

Las conclusiones de este estudio –de las que se ha hecho eco el diario en línea «Daily Mail»- explican que, además de los ingentes niveles de cafeína con los que cuentan, estas bebidas se están convirtiendo en el «tabaco» de muchos ciudadanos debido a sus grandes dosis de azúcar. Al parecer, y en palabras de la asociación, su consumo se ha generalizado entre colectivos como los estudiantes, los cuales buscan mantenerse despiertos durante horas con estas bebidas al no conocer sus peligros.

La investigación, concretamente, ha analizado 197 bebidas de las más famosas que se pueden hallar en el mercado y ha encontrado niveles de hasta 15,6 gramos de esta sustancia en cada 100 ml de algunas marcas. Esto implica que, aquellas compañías que vendan latas de 500 ml, estarían ofreciendo a sus clientes nada menos que 85 gramos de azúcar (el equivalente a entre 18 y 20 cucharaditas).

Graham MacGregor, profesor de medicina cardiovascular de la Universidad Queen Mary y uno de los mayores detractores de tomar azúcar en grandes cantidades, ha señalado que esta cantidad es tres veces superior a la máxima que se aconseja ingerir al día para estar sano. «Los niños son blancos de la publicidad de estas bebidas, piensan que van a mejorar su rendimiento en la escuela, mejorar en los deportes… y solo toman una peligrosa cantidad de azúcar», destaca.

Por otro lado, la investigación ha puesto de manifiesto también lo calóricas que son estas bebidas, las cuales pueden llegar a albergar más de 325 calorías por lata. Esta cantidad es extrema si se considera que, a día de hoy, la dieta de un adulto debe (aproximadamente) contar con entre 1.750 y 2.250 calorías por jornada para ser saludable.

Algunos aditivos alimentarios pueden promover la obesidad o la colitis ulcerosa

Presentes en alimentos como salsa preparadas, mahonesas, chocolate, etc. podrían alterar la flora intestinal

ABC
fastfood--644x362Algunos compuestos que se añaden a los alimentos procesados para mejorar su textura y prologar su vida útil podrían ser responsables, al menos parcialmente de enfermedades como la obesidad, la colitis ulcerosa o el síndrome metabólico. La clave, asegura una investigación que se publica en «Nature», podría estar en cómo alteran la composición de la microbiota intestinal (el término flora intestinal se refiere a la población de 100 billones de bacterias que habitan en el tracto intestinal) e inducen así inflamación intestinal.

La relación entre nuestras bacterias y la progresión de enfermedades como la diabetes o la obesidad no es desconocida. Ahora, lo que ha visto el equipo de la Universidad Estatal de Georgia (EE.UU.), formado por Benoit Chassaing y Andrew Gewirtz, es que la microbiota intestinal está alterada en enfermedades como la colitis ulcerosa o el síndrome metabólico. Y, en su opinión, los emulsionantes podrían ser responsables de esta alteración y del aumento de la incidencia de estas enfermedades. Por ejemplo, la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, afecta a millones de personas, mientras que el síndrome metabólico es un grupo de trastornos relacionados con la obesidad muy comunes que pueden conducir a diabetes tipo 2 y enfermedades hepáticas o cardiovasculares. La incidencia de ambas se ha incrementado desde la mitad del siglo XX.

Inflamación

Y, apunta Gewirtz, una característica fundamental de estas plagas modernas es la alteración de la microbiota intestinal de una manera que favorece la inflamación. «El espectacular incremento de estas enfermedades se ha producido a pesar de la genética humana, lo que sugiere un papel fundamental de los factores ambientales», señala Chassaing. Y, añade, no hay que olvidar que «la comida interactúa directamente con la flora intestinal, por lo que pensamos que algunos compuestos de la alimentación actual podrían estar promoviendo la inflamación en las bacterias intestinales».

Para demostrar su teoría, los expertos diseñaron un estudio en ratones. Así, dividieron a los animales en dos grupos y administraron dos dosis que imitaban el consumo de los numerosos emulsionantes que se incorporan en casi todos los alimentos procesados. Y con el tiempo observaron que el consumo de los emulsionantes alteraba la composición de especies de la flora intestinal y las transformaba en más pro-inflamatoria. En concreto, explican en el artículo, la microbiota alterada había mejorado la capacidad de digerir y de infiltrarse en la capa de moco denso que recubre el intestino, que normalmente está, en gran medida, desprovista de bacterias. Y dichas alteraciones de las especies bacterianas produjeron bacterias que expresan más flagelina y lipopolisacárido, que puede activar la expresión génica pro-inflamatoria del sistema inmune.

 

Además, los investigadores comprobaron que estas alteraciones en las bacterias promovían la colitis crónica en ratones genéticamente propensos a este trastorno, debido a un sistema inmune anómalo. Sin embargo, en ratones con sistemas inmunitarios normales, los emulsionantes indujeron una inflamación intestinal leve y el síndrome metabólico, que se caracterizan por el aumento en el consumo de alimentos, obesidad, hiperglucemia y resistencia a la insulina.

Los efectos del consumo de emulsionantes, no obstante, desaparecían en los ratones libres de gérmenes, es decir, que carecen de microbiota. Pero cuando trasplantaron la microbiota de los animales que recibieron emulsionantes a los libres de gérmenes vieron que se transferían algunos parámetros de inflamación de bajo grado y el síndrome metabólico, lo que indica un papel clave de la microbiota en la mediación de los efectos adversos de los emulsionantes.

Los investigadores se encuentran analizando otros emulsionantes adicionales y diseñando experimentos para investigar cómo afectan a los humanos. Si se obtienen resultados similares, los expertos creen que indicaría un papel de estos aditivos alimentarios en la promoción de la epidemia de la obesidad y en una gama de enfermedades asociadas con la inflamación intestinal crónica.

Comer sí engorda

«No queremos decir que comer en exceso no sea una causa fundamental de la obesidad y el síndrome metabólico -dice Gewirtz-. Pero nuestros hallazgos, junto con otros previos, refuerzan el concepto sugerido de que la inflamación de bajo grado resultante de una microbiota alterada puede ser una causa de comer en exceso».

Y concluyen afirmando que es posible que los actuales sistemas de prueba y aprobación de los aditivos alimentarios pueden no ser los más adecuados para evitar el uso de productos químicos que promueven enfermedades impulsadas por la inflamación de bajo grado, lo que promovería la enfermedad en aquellas personas más susceptibles.

 

DIETA DEL CEVICHE: Para adelgazar rápido

Revista AR, número del Marzo 2015. Por Leticia Albi
Kate Middleton, foto by  Featureflash  Shutterstock.comSi el tradicional plato peruano es el rey de esta dieta, Kate Middleton es la reina. La duquesa de Cambridge ha puesto en boca de todos este plan alimenticio, pues parece ser que es el secreto de su envidiable figura y con el que ha conseguido perder, en tiempo récord, todo el peso que ganó durante su primer embarazo.

Se basa en el consumo de alimentos crudos, puesto que de esta forma conservan todos sus nutrientes. Las frutas y verduras frescas y de temporada son fundamentales en esta dieta, al igual que otros alimentos como, por ejemplo, el gazpacho, la leche de almendras o el ceviche, que da nombre al plan. Justo esta última forma de preparar el pescado «contiene poca grasa y es bajo en calorías. Se sirve crudo y marinado en zumo de limón. Tiene propiedades nutricionales, ya que aporta proteínas, omega 3 y 6, zinc, selenio, yodo, potasio y vitaminas A, D, E y K», asegura Rubén Bravo, directos del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en Madrid.

Tampoco deben faltar las ensaladas, que se aliñan con unas gotas de limón: «Es una dieta hipocalórica, es decir, busca el déficit calórico para perder peso», añade el experto. Por supuesto, se eliminan de ella todos los alimentos procesados y la comida rápida o precocinada. ¿Un plus de esta dieta? Aporta energía al organismo, fortalece el cabello y las uñas, y da a la piel un extra de luminosidad, pues incorpora algunos de los alimentos más recomendados por los dermatólogos, como el pescado (mejor azul), que ralentiza el envejecimiento celular y controla el exceso de grasa, o los cítricos, que son un potente antioxidante.
Una curiosidad sobre este último dato: ¿sabes que si rocías limón en una manzana pelada y troceada no se pone de color marrón?

Menú tipo

Desayuno
Un vaso de leche de soja y un trozo de papaya o una rebanada de pan de centeno con tofu.

Media mañana
Un vaso de zumo de zanahoria, apio y remolacha con una cuchara de polen.

Comida
Ensalada de germinados de alfalfa, tomate, cebolla y apio con aceite de oliva, zumo de limón y sal. Ceviche de salmón.

Merienda
Una pera o un yogurt natural con tres almendras.

Cena
Ensalada de soja, zanahoria rallada, remolacha y cebolla con aceite, sal y limón.

Abusar de las dietas milagro puede aumentar la caída del pelo

las dietas milagro provocan caida de peloEl abuso de ‘dietas milagro’ al inicio de año está aumentando los problemas de pérdida de cabello, ya que quitarse kilos de un modo rápido supone quitarse muchos de los minerales y vitaminas necesarios para el organismo y que, en muchos casos, suponen la caída del pelo, según ha explicado el doctor Víctor Salagaray, experto en tratamientos capilares.

Se pierden minerales, vitaminas y oligoelementos esenciales, y eso tiene repercusión en el cabello, que se debilita“, afirma, recordando que es necesario preparar el pelo antes de abordar una dieta, ya que la grasa contiene micronutrientes que son esenciales para la salud capilar.

Cualquier profesional de la Medicina que sea riguroso desaconseja las dietas milagro, pero muchos hombres y mujeres se dejan tentar por la posibilidad de disminuir varias tallas con rapidez“, recuerda el responsable de Clínica Salagaray.

En su opinión, “la única dieta milagrosa resulta de una combinación adecuada de alimentos, a lo que hay que añadir la realización de ejercicio moderado. En cambio, tomar complementos de vitaminas u otros suplementos alimenticios sin indicación médica puede generar efectos secundarios nocivos sobre el pelo: el consumo excesivo de vitamina A o de selenio pueden provocar la pérdida del cabello”.

Con las dietas se pierden minerales, vitaminas y oligoelementos esenciales, y eso tiene repercusión en el cabello, que se debilita. Por eso, minerales como el azufre, cobre, hierro, magnesio, silicio, yodo y zinc, junto a las vitaminas A, B6 y B12, proteínas, biotina y ácido fólico son los nutrientes más comunes que deben incluirse en la dieta saludable para lograr un cabello fuerte y con un buen aspecto y el cuero cabelludo sano.

Por lo tanto, recomienda preparar el pelo antes de abordar una dieta. Antes de programar una dieta, recomienda saber qué micronutrientes se van a reducir durante su realización para incorporarlos a través de complementos alimenticios o de otros alimentos sustitutivos. Y una vez terminada ésta, es necesario incorporar estos nutrientes a la dieta habitual.

Minerales como el azufre, cobre, hierro, magnesio, silicio, yodo y zinc, junto a las vitaminas A, B6 y B12, proteínas, biotina y ácido fólico son los nutrientes más comunes que deben incluirse en la dieta saludable para lograr un cabello fuerte y con un buen aspecto y el cuero cabelludo sano. Además, la recomendación es completar la dieta con agua abundante para favorecer la hidratación, no sólo del pelo sino de todo el organismo.

Fuente: El Digital de Albacete

¿Es todo el deporte igual de bueno?

– Empezar a correr, andar más, apuntarse a natación o probar con la disciplina de moda. Son propósitos muy nobles, ¿pero sirven a cualquiera?
– Entrenamiento invisible: hacer deporte sin que el cuerpo lo sepa.
– Qué ocurre en el cuerpo justo después de hacer deporte.

El País, por Pablo Linde
el deporte ideal, foto by El PaísLa misma medicina que previene la diabetes, la obesidad, la hipertensión, el deterioro cognitivo, la depresión, incluso diversos cánceres, sirve también para mejorar la salud del corazón y los huesos, aumentar la autonomía de los ancianos y alargar la vida. Se llama actividad física y el principio activo es similar para todas ellas. Pero las presentaciones son muy variadas y cada persona tiene que encontrar la que mejor se ajusta a sus necesidades y su forma de vida. ¿Contraindicaciones? “No las hay, siempre existen precauciones. Pero no es como un fármaco: nadie tiene alergia al ejercicio”, afirma Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología de la Universidad Europea de Madrid.

No existe el deporte perfecto, sino el más adecuado para cada uno. Debería ser, para empezar, uno que guste. Si no se disfruta, probablemente no habrá adherencia. “Nadar es muy sano (si se sabe hacer bien), pero a mucha gente le aburre estar una hora viendo la raya azul del suelo de la piscina. A la larga, si no lo pasas bien, lo dejarás”, dice el fisioterapeuta Eduardo Fondevilla. Más allá de esta premisa, el entrenador personal Marcos Flórez, licenciado en INEF y promotor de la web estarenforma.com, explica que la actividad física de cualquier persona debería incluir tres vértices: cardiovascular, fuerza y flexibilidad. “El primero puede ser nadar, correr, montar en bicicleta, saltar a la comba, patinar… La fuerza consiste en trabajar los músculos contra una resistencia, que puede ser lo que pesa el cuerpo, una banda elástica, mancuernas… Sirve para mejorar el tono muscular y ayuda al aparato locomotor. Por último, la flexibilidad mejora la movilidad del eje músculo, tendón, articulación y hueso, ayuda a regenerarlo y contribuye a su longitud máxima”, afirma Flórez.

Poco a poco. Esta es la precaución que todo el que comience a hacer alguna actividad física habría de observar. Empezar a realizar ejercicio es tan importante para la salud como hacerlo sin prisas. También hay límites. Pero son difíciles de precisar, varían en función de cada persona y la gran mayoría nunca llegará a ellos. En una población en la que un tercio de las personas adultas son sedentarias, los especialistas prefieren poner el acento en la necesidad de comenzar a moverse que marcar el punto de cuándo parar. “Debemos concienciar a la gente de que andar una hora es más sano que media. Y que dos son mejor que una. 450 minutos de ejercicio a la semana tienen más beneficios para el cuerpo que 150”, subraya Lucía.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para los adultos y mayores un mínimo de 150 minutos semanales de actividades físicas aeróbicas moderadas o 75 vigorosas, o bien la combinación de ambas, distribuidas en sesiones de más de 10 minutos. Además, aconseja fortalecer los principales grupos musculares un mínimo de dos días por semana. Para aumentar los beneficios para la salud, la OMS multiplica por dos la cantidad de tiempo de actividad, es decir, 300 minutos de aeróbicos moderados y 150 vigorosos (o la combinación equivalente entre ambos).

Estas recomendaciones son conservadoras, en opinión de Raquel Blasco, doctora en Medicina especializada en deporte. “A la OMS le vale con que caminemos media hora al día, igual que recomiendan muchos médicos de cabecera porque en la carrera no nos forman en actividad física. Pero esto no es suficiente. Lo mejor es una mezcla con entrenamiento de fuerza, que tradicionalmente se decía que no era bueno para nadie porque se creían que nos íbamos a romper por todos los lados. Pero es el único entrenamiento que fortalece la masa muscular, lo que provoca más tasa metabólica basal [más gasto energético y, por tanto, más calorías quemadas] y mejora los factores de envejecimiento. Es adecuado que en las sesiones, por lo menos la tercera parte se dedique a fuerza. Se dice, incluso, que la mitad”.

No rehuir de la intensidad, del cansancio, es algo que también recomienda el preparador físico David Marchante. “Cada vez hay más tendencia a la alta intensidad, y de forma justificada. El trabajo aeróbico de alta intensidad está recomendado prácticamente para todo el mundo. Lo que pasa es que se tiene que hacer de forma progresiva y adaptada por un profesional. Mucha gente piensa que una persona obesa, por ejemplo, no debería hacer este tipo de ejercicio, pero es genial para reducir la grasa corporal y mantener la masa muscular (entre otros beneficios para la salud), siempre y cuando, se ajuste y se haga de forma progresiva”, asegura Marchante. Varias modalidades de estas actividades de alta intensidad están muy de moda en los gimnasios. El crossfit, un entrenamiento de inspiración militar que pone el cuerpo cerca de sus límites durante entre 5 y 30 minutos con movimientos del día a día lastrados con pesas, es hoy una de las modalidades más extendidas. Otra moda que crece es lo que en inglés llaman Seven minutes workout (entrenamiento de siete minutos), que consiste en una serie de ejercicios intensos en la que, durante ese tiempo, se trabaja principalmente con el peso del cuerpo. Marchante defiende sus beneficios: “Lo bueno de la alta intensidad es que se consiguen resultados invirtiendo menos tiempo”.

Pero la mayoría de los especialistas consultados no creen que someter al cuerpo a estos periodos cortos de tanta intensidad sea lo más adecuado para la población general. “El crossfit, por ejemplo, es divertido y te pone muy en forma, pero ha recuperado movimientos que se habían desterrado por lesivos. Puede que haya a quien le vaya estupendamente, pero es fácil lesionarse”, argumenta Flórez. Parecidos razonamientos da Fondevilla: “Forzar el cuerpo hasta ese punto suele traer consecuencias negativas. Es positivo en tanto que trabajas la fuerza y quemas mucha grasa. Pero en estos tiempos no hay modas, hay neurosis, todo lo queremos llevar al límite. Y eso mucha gente lo tolera bien y otra no. Yo veo muchos lesionados por culpa del crossfit, pero es cierto que tengo un sesgo: quienes no tienen dolencias no vienen a que les trate, no he hecho un estudio sistemático. Cuando menos, antes de poner al cuerpo en estos niveles de esfuerzo, sería recomendable adaptarlo con un año de entrenamiento si no se realizaba actividad física previa”. Joan Monguillot, licenciado en INEF y entrenador de atletismo y triatlón, va en la misma línea que los dos anteriores: “Si no tienes ningún problema físico, adelante. Lo malo es que te lo vendan como panacea. Con siete minutos, por ejemplo, no se crean adaptaciones aeróbicas a largo plazo. Y los movimientos a máxima intensidad traen más riesgo de lesiones que cuando es baja o moderada, eso es obvio”.

Antes de iniciar este tipo de actividad tan intensa, la mayoría de los especialistas recomiendan una visita al médico para superar una prueba de esfuerzo que mida la capacidad de respuesta del corazón a la actividad física. El cardiólogo Josep Brugada, jefe de unidad de Barnaclínic, cree que es fundamental tanto para estos deportes como para quienes quieran participar en competiciones de fondo, como maratones o triatlones: “Se trata de un examen en el que se va aumentando carga de esfuerzo con control electrocardiográfico. Cuando se llega al 100% paramos la prueba, la persona se recupera y vemos cómo se adapta al incremento de frecuencias, si hay arritmias, si tiene alguna dificultad, medimos la tensión arterial durante ejercicio y recuperación… También se hace una ecografía para ver si presenta alguna irregularidad. Además, si alguien continúa con este deporte de resistencia, aconsejamos examen una vez al año porque hay corazones que no aceptan bien el sobreesfuerzo y se dilatan”.

No busque excusas para no hacer deporte

Sobre la participación en las pruebas de resistencia también hay debate. Brugada cree que no es lo ideal para el cuerpo, igual que el fisioterapeuta Fondevilla, quien incide en el desgaste que correr supone para las articulaciones: “El hombre no está hecho para la carrera continua”. El fisiólogo Lucía le ve menos problemas a estas actividades: “Seguramente correr un maratón no es lo más sano y no todo el mundo tiene por qué hacerlo. Pero, en general, el estilo de vida de un maratoniano es más sano que el de una persona sedentaria. El único problema puede ser el riesgo de fibrilación auricular, pero ni siquiera está claro que se produzca por estos esfuerzos”. Blasco también pone el acento en que, con suficiente y adecuada preparación, entrenar para este tipo de carreras es mucho más beneficioso que perjudicial.

¿Qué sucede si no quiero competir ni llevar mi cuerpo al máximo? ¿Debería hacerme alguna prueba en caso de comenzar a hacer ejercicio? Brugada recomienda un electrocardiograma, que es “simple y barato”. Si vemos algo anormal, lo que sucede entre un 3 y un 5% de los casos, pedimos más exploraciones. La doctora Blasco, sin embargo, recomienda lo contrario: “Si la persona es sana y joven, puede emprender la actividad física sin más. Estos exámenes pueden dar falsos positivos, como un soplo funcional, que no es nada y va a retraer al individuo de hacer ejercicio, lo va a asustar”. Eso sí, para hombres con alguna patología a partir de 40 años o sin ella a partir de 45 (a las mujeres habría que sumar cinco años en cada caso), Blasco también recomienda unas pruebas básicas antes de comenzar a hacer ejercicio.

Esto no quiere decir que una patología impida la actividad física. Simplemente hay que adaptarla a la persona. Incluso en los casos más extremos. El doctor Lucía, especialista en el tratamiento a personas con cáncer, explica que cuando se empezó a entrenar a estos enfermos, a finales de los noventa, no se contemplaba el ejercicio. “Empezamos poco a poco y vimos grandes progresos”, asegura.

Una de las premisas iniciales es que es importante que la actividad se disfrute. Pero, ¿qué pueden hacer las personas a las que no les gusta el deporte? “No debemos ser talibanes con los que no quieren hacer ejercicio. Hay que buscar la motivación, hacerlo atractivo. No todo el mundo disfruta corriendo, puede ser un aburrimiento. Se puede hacer en casa, con bandas elásticas, mientras se ve la televisión… Hay miles de maneras”, dice Blasco. Lucía apunta que cuando hablamos de actividad física no nos debemos limitar a deporte: “Puede ser andar por el monte, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor, ir en bici a trabajar o aparcar más lejos el coche para caminar más. Se puede cambiar nuestro estilo de vida sin practicar un deporte como tal con una incidencia brutal en la salud”. Las posibilidades, pues, son muy variadas. Cualquiera antes que quedarse sentado.

Deportes-juego

1423475696_927263_1423475920_sumariofototexto_normalDivertirse es fundamental en el deporte. Y, desde esta perspectiva, los juegos como el fútbol, el baloncesto o el tenis suelen ser los que crean mayor adherencia. Desde el punto de vista de la salud, sin embargo, no son los más recomendables por varios motivos: algunos se basan en esfuerzos fuertes y muy puntuales, como puede ser el tenis, con carreras cortas y rápidas, lo cual no es lo mejor para el corazón, según el cardiólogo Josep Brugada. Otros, como el fútbol, tienen demasiado contacto, lo cual a ciertas edades, a partir de los 30 o 35 años, produce que las lesiones sean frecuentes, según el fisioterapeuta Eduardo Fondevilla.

Ejercicios de fuerza

1423475696_927263_1423475977_sumariofototexto_normalAunque el imaginario popular le da menos importancia e incluso hay quienes consideran que las pesas son “malas”, son importantísimos, según todos los expertos consultados. Debe complementar a cualquier ejercicio para fortalecer la musculatura y equilibrar posibles asimetrías provocadas por la práctica de otros deportes o por el propio día a día. Es especialmente recomendable para personas mayores, ya que evita la atrofia muscular, aumenta su independencia, previene caídas y, en el caso de que se produzcan, limita las fracturas. Además, aceleran la tasa metabólica basal, con lo que se queman más calorías. Para una buena salud cardiovascular, el trabajo de fuerza debe ir acompañado de otro aeróbico.

Natación

1423475696_927263_1423476044_sumariofototexto_normalSiempre ha sido el deporte perfecto. Y lo cierto es que tiene enormes bondades: es simétrico, no produce impactos, se ejercita buena parte de la musculatura corporal. Pero también tiene inconvenientes: no todo el mundo cuenta con la técnica adecuada, con lo que puede ser peor el remedio que la enfermedad. Además, a mucha gente le aburre, así que contemplarlo como único ejercicio puede llevar abandonar la actividad física. En mujeres mayores no es el mejor aliado contra la osteoporosis, ya que el agua no produce el contacto que beneficia a los huesos.

Ejercicios de alta intensidad

1423475696_927263_1423476081_sumariofototexto_normalEstán muy de moda ejercicios de alta intensidad como el crossfit o el Seven minutes workout. Y tienen ventajas: quema de grasas, diversión, forma física. Pueden ser beneficiosos, pero los especialistas advierten que llevar al cuerpo a una intensidad muy alta suele provocar más lesiones. Recomiendan, al menos, una adaptación previa si se quieren practicar.

Ejercicios aeróbicos

1423475696_927263_1423476166_sumariofototexto_normalSiempre han sido los más recomendados por ser muy cardiosaludables. El ejercicio aeróbico moderado es muy sano para cualquier grupo de población, pero a menudo es insuficiente, según apuntan la mayoría de especialistas consultados, quienes recomiendan complementarlo con otros más intensos.

Recetas de zumo verde

Son muchas las ‘celebrities’ que en los últimos años se han apuntado a la moda de los zumos verdes… ¡y por algo será!

Que.es
zumo-verde-QueYa sabéis que en esto de adelgazar y de las dietas no hay milagros, pero lo cierto es que los zumos verdes son un complemento perfecto para nuestra alimentación cuando estamos buscando deshacernos de esos kilitos que nos sobran.
El zumo verde es una bebida ideal para consumir por las mañanas, en ayunas, ya que aportará muchos nutrientes a nuestra sangre, a la vez que la oxigena. Además cualquier receta de zumo verde te ayudará a mantenerte muy bien hidratado y te dará una buena dosis de energía para afrontar el día.
Pero no es solo que sean saludables, ya que hay zumos verdes que están realmente deliciosos  y la mayoría son muy sencillitos de hacer. Aquí os dejamos algunos ejemplos, aunque podéis experimentar con los ingredientes que más os gusten.

– Uno de los zumos verdes más comunes, y al que se suele recurrir en muchas dietas de adelgazamiento, lleva los siguientes ingredientes: un puñado de espinacas, un pepino, un kiwi, una manzana, un poquito de jugo de limón y una pizca de jengibre. Una vez que hayas reunido todos los ingredientes, bastará con que los pongas (crudos) en la licuadora. Y si quieres una opción más refrescante, puedes añadirle también unos cubitos de hielo. Fácil, ¿no?

– Ahora os proponemos otra opción muy sencillita de hacer y que, además, destaca por sus propiedades quemagrasas y por aportarnos una gran cantidad de nutrientes en apenas unos sorbos. Necesitaremos dos o tres tallos de apio, una manzana, una pera, un plátano y un poco de brócoli. Se trituran todos los ingredientes en la licuadora y luego se exprime el zumo del limón. Además, si crees que así la textura queda demasiado espesa, podrás añadirle el agua que desees.

– Otra muy buena opción es combinar nuestro zumo con un té verde que, como sabéis, tiene innumerables beneficios para nuestra salud. Lo primero que tienes que hacer es preparar una taza de té verde (mejor que no lo endulces, aunque puedes añadirle el zumo de un limón). Después tritura con la licuadora frutas como las uvas, el melón o el melocotón, y añádele el té. Esta receta no solo está deliciosa, sino que además te ayuda a eliminar toxinas y a acelerar el metabolismo. Como veis, ¡todo son ventajas!

– Una buena receta de zumo verde para los más golosos puede prepararse con leche de coco. El resto de ingredientes que necesitaremos son un buen puñado de espinacas, un plátano, y fresas y piña. Después de triturarlo todo con ayuda de la licuadora le añadimos la leche de coco y ya estaría listo. Además de muy fácil, es una opción ideal para los días que notes que tienes la tripa hinchada.