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Estas son las cuatro hormonas que influyen en el aumento de peso

septiembre 13, 2018

En ocasiones, siguiendo incluso una dieta sana y equilibrada, nuestro cuerpo engorda de forma inesperada e incontrolable. Y es que hay sustancias que produce nuestro propio organismo

Alimente El Confidencial, por Veronica Mollejo

Siempre que hablamos de engordar, solemos poner el punto de mira sobre la alimentación y los ingredientes que componen la dieta diaria del paciente. Todo el mundo sabe que para mantener la línea hay que evitar los productos procesados, las grasas saturadas o el azúcar refinado. Sin embargo, no es justo que toda la responsabilidad recaiga sobre ellos. Sobre todo, cuando ese aumento de peso llega de forma inesperada siguiendo incluso un estilo de vida sano y equilibrado. En este punto, ¿quién está detrás de esos kilos de más?

Viviendo con el enemigo

Para aquellos que todavía no lo sepan, los desequilibrios hormonales que se producen en nuestro organismo son una de las principales causas del aumento de peso. “Los desequilibrios hormonales están muy ligados al sobrepeso y la obesidad. Unas veces, porque son la causa y otras la consecuencia. Es decir, cuando una persona llega a un sobrepeso considerable, los sistemas hormonales se alteran y ya no es posible perder peso con dieta y ejercicio”, explican desde el Instituto Médico Europeo de Obesidad. Por este motivo, también existen personas que apenas cumplen con su ración diaria de comida y aún así les resulta imposible adelgazar.

Estos desequilibrios hormonales dan como resultado una serie de problemas y enfermedades de suma importancia. Destacan el hipotiroidismo, el síndrome de Cushing, la falta de la hormona del crecimiento o la enfermedad de Addison, producida por la falta de cortisol ante un daño en las glándulas suprarrenales por causas autoinmunes. Bajo esta premisa, ¿qué hormonas provocan todos estos cambios dentro del cuerpo humano? Y lo que es más importante, ¿cómo podemos combatirlas?

Leptina

Descubierta en el año 1994 por un grupo de científicos de Genética Molecular de la Universidad Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos), la leptina es una hormona producida por el tejido adiposo que actúa informando al hipotálamo sobre el tamaño de los depósitos de grasa blanca en el organismo. Numerosos profesionales y estudios en la materia sugieren “que la obesidad se produce porque después de cierta cantidad de leptina su sistema de transporte desde el cerebro a la sangre se satura o porque se desarrolla una alteración en sus receptores a nivel del cerebro”, recuerdan desde el Instituto de Análisis Fares Taie.

Una resistencia que provoca un apetito exagerado en la mayoría de obesos, creando así un círculo vicioso del que resulta muy complicado salir. No obstante, en otros casos, la leptina genera el efecto contrario: disminuye el apetito e incrementa el gasto energético. En cualquiera de los dos casos, ¿qué alimentos nos ayudan a reducir su impacto en el organismo?

Una buena manera de controlar los niveles de leptina es consumiendo mucho pescado. El aceite que incluye en su composición ayuda a procesar los alimentos con mayor eficacia, además de potenciar el metabolismo. Otros ingredientes que estimulan el trabajo de esta hormona para perder peso de forma natural son el brócoli, los granos enteros, las almendras, las espinacas o las zanahorias, entre otros.

Estrógenos

Los estrógenos son una hormona producida por los ovarios y las glándulas adrenales, cuya función principal es determinar las características sexuales de la mujer como, por ejemplo, la aparición del ciclo menstrual o el contorno de las caderas. Los niveles de este compuesto alcanzan su punto álgido durante la pubertad, descendiendo desde entonces hasta llegar a la menopausia. Durante todo este proceso, los estrógenos contribuyen a metabolizar las grasas y a repartirlas por todo el cuerpo.

Sin embargo, en la premenopausia, algunas mujeres segregan más hormonas de lo habitual provocando un aumento de grasa tóxica, retención de líquidos o inflamación, entre otros síntomas. Esta dominancia de estrógenos se traduce también en un incremento de peso y la acumulación de grasa en la zona abdominal, las piernas y los glúteos. Para evitar estos cambios, se recomienda el consumo de frutos rojos, brócoli, col de Bruselas, coliflor, rábano, espárragos o cereales integrales con alto contenido en fibra.

Insulina

“Esta hormona es secretada por el páncreas y regula los niveles de glucosa en sangre. Las dietas ricas en hidratos de carbono y azúcares obligan al páncreas a generar más insulina para estabilizar los niveles de glucosa y cuando no lo consigue esta termina acumulándose en forma de grasa”, explican desde Sanitas. Afortunadamente, su impacto sobre el organismo resulta mucho más fácil de controlar que en el resto de casos.

Consumir alimentos saludables y estar físicamente activo pueden ayudar a prevenir el aumento de peso indeseado. ¿Qué pautas debemos seguir? Calcular las calorías de la dieta, seguir religiosamente las cinco comidas diarias o controlar el estrés de la rutina, pues este último activa los niveles de insulina y favorece la secreción de cortisol, aumentando el apetito y la grasa abdominal.

“Es importante que bases tu alimentación en hidratos de carbono de carga glucémica favorable como cereales integrales, verduras y hortalizas de temporada, legumbres y frutas. Estos HC liberan sus azúcares a sangre de forma más lenta que los cereales refinados”, recomiendan desde la plataforma Dieta Coherente. Además de evitar el consumo excesivo de productos excitantes como el té, el café o las bebidas azucaradas.

Ghrelina

Conocida también como la hormona del hambre, este compuesto se sintetiza en el estómago y adopta el papel de orexigénico, una sustancia capaz de despertar el apetito. Lamentablemente, este no es su único efecto. La hormona ghrelina también favorece la acumulación de lípidos en la grasa visceral, aquella que se sitúa en la zona abdominal y está considerada la más nociva, según los resultados de una investigación desarrollada por el Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universidad de Navarra.

Al igual que ocurre con la insulina, resulta fundamental seguir las cinco comidas diarias recomendadas para así neutralizar el efecto de la ghrelina. Además de no dejar pasar más de cuatro horas sin comer, evitar el ayuno, realizar ejercicio físico con regularidad o no recurrir a dietas hipocalóricas estrictas, pues esta reducción del ingreso calórico afecta directamente al aumento de ghrelina y, por tanto, al deseo de seguir comiendo. Dentro de este grupo, las frutas, las verduras, las legumbres y los granos como la avena, el sésamo o la chía son de gran ayuda, al ser ricos en fibras solubles que controlan el apetito y la producción de esta hormona.

Pasar más de 2 horas al día en las redes sociales aumenta el riesgo de trastornos psicológicos y de alimentación

julio 19, 2018

Pasar más de dos horas al día en las redes sociales aumenta el riesgo de adicciones comportamentales, trastornos psicológicos y de alimentación, especialmente en adolescentes, mujeres jóvenes y personas solteras, según han avisado expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Onda Cero / Europa Press

“Vivimos en un mundo conectado, donde podemos realizar prácticamente todo con nuestro teléfono móvil en la mano, desde comunicaciones en tiempo real con sonido e imagen hasta trámites administrativos y compras ‘on line’, sin contar los múltiples dispositivos digitales que invaden nuestro hogar, como portátiles, tabletas, consolas de videojuegos, ordenadores para juegos, pantallas y proyectores de cine ‘on line’. Todo ello hace aún más difícil la tarea de desconectar”, ha explicado el portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

De hecho, ha recordado que ‘Facebook’, la red social que abarca una tercera parte de la población mundial, ya está desarrollando una nueva función para ayudar a los usuarios a conocer el tiempo que navegan cada día con el fin de poder gestionarlo de forma más eficiente y, si es necesario, marcarse un límite de uso. Y es que, tal y como ha insistido, el uso abusivo de las redes sociales podría actuar como “una adicción sin sustancia”, ya que provoca una descarga de dopamina en el cerebro que a la larga puede crear dependencia emocional.

Además, estar sumergido en un entorno virtual durante más tiempo del necesario favorece un estilo de vida sedentario, cuadros de sobrepeso, desnutrición, desajustes en los horarios de sueño y comidas, picoteo de alimentos altamente procesados ricos en grasas y azúcares.

En este sentido, los expertos han destacado la importancia de tomar conciencia del tiempo que se invierte en las redes sociales y nuevas tecnologías y cómo estas afectan al estado de ánimo. Por ello, la psicóloga del IMEO María González ha aconsejado dar de baja aquellos correos de ‘newsletters’ que no se leen; desactivar los avisos del móvil para la bandeja de entrada del correo electrónico; silenciar los grupos de chat y eliminar aquellos que ya no se utilicen; eliminar aquellas redes sociales que generan negatividad; y desconectarse de ellas durante las vacaciones o fines de semana.

Riesgo de patologías de orden alimenticio

“El uso precoz de las redes sociales en niños y adolescentes es lo que más preocupa, ya que un uso abusivo puede resultar perjudicial no solo para las relaciones personales y afectivas, sino también respecto al comportamiento con la comida”, ha añadido la nutricionista del IMEO Andrea Marqués.

Consultar sistemáticamente páginas relacionadas con la pérdida de peso, la quema de grasa, alimentación deportiva, ejercicios para aumento o reducción de volumen, dietas desaconsejadas, sitios de venta de esteroides o sustancias dopantes, alimentará cualquier conducta obsesiva o compulsiva en pacientes que muestran predisposición a trastornos del comportamiento alimentario, como anorexia, ortorexia o vigorexia.

“Por ello, el límite está en el uso responsable y razonable de las redes sociales, para que no pasen de ser un instrumento útil a convertirse en nuestro peor aliado a la hora de acrecentar cualquier problema u obsesión. Además, siempre es recomendable consultar cualquier duda o inquietud que encontremos en la red con los profesionales que nos tratan habitualmente antes de tomar decisiones equivocadas”, ha detallado la experta.

Dicho esto, ha alertado de que muchas personas compaginan la actividad en las redes sociales con el picoteo de comida rápida, básicamente porque no requiere preparación previa, es fácil de ingerir sin dejar de utilizar el móvil, la tableta o el ordenador. No se controla la cantidad, debido a que se está mirando fijamente la pantalla, se come muy deprisa y se consumen muchas calorías extra.

“Si se come muy rápido o de forma compulsiva, al cerebro no le va a dar tiempo a procesar la señal de saciedad que le manda el estómago y que tarda en llegar unos 20 minutos, de modo que la persona seguirá engullendo sin necesidad. En estos casos suelen consumirse también grandes cantidades de cafeína y azúcar, para intentar mantenerse despierto independientemente si es de día o de noche. Una ingesta excesiva de estas sustancias puede producir alteraciones como hiperinsulinemia, resistencia a la insulina, desarrollo del síndrome metabólico, obesidad o diabetes tipo 2″, ha apostillado la nutricionista Estefanía Ramo López.

Por otro lado, cuando se pasan muchas horas en la red, sin ingerir ningún alimento, nos podemos encontrar con casos de desnutrición. Se trataría de personas que están totalmente distraídas y que utilizan sus dispositivos como forma de calmar su ansiedad. Este caso llevado a un extremo es, según han asegurado los expertos, “igual de peligroso” que el caso de la sobre ingesta porque puede acarrear déficit nutricional o conducir a anorexia.

Índice de masa corporal (IMC)

julio 11, 2018

CuidatePlus Marca

¿Qué es el IMC?

El índice de masa corporal (IMC) es un método utilizado para estimar la cantidad de grasa corporal que tiene una persona, y determinar por tanto si el peso está dentro del rango normal, o por el contrario, se tiene sobrepeso o delgadez. Para ello, se pone en relación la estatura y el peso actual del individuo. Esta fórmula matemática fue ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se conoce como índice de Quetelet o Body Mass Index (BMI).

Actualmente, esta fórmula está cayendo en desuso porque se está viendo que el IMC no hace diferencia entre la grasa corporal y la muscular, lo que hace que no sea muy exacto. “Un deportista o un culturista van a tener siempre un sobrepeso si tenemos en cuenta su peso respecto a la altura, pero no tienen los problemas de salud que tiene una persona obesa. Esta última tiene problemas debido a la cantidad de grasa que tienen, no por el peso”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). La cantidad de grasa marca mejor nuestro estado de salud.

Busca la línea que corresponde a tu peso y altura y ve cuál es tu clasificación de acuerdo con el índice de masa corporal. 

 

¿Cómo se calcula?

El IMC es una fórmula que se calcula dividiendo el peso, expresado siempre en Kg, entre la altura, siempre en metros al cuadrado. Una cosa importante que destaca la nutricionista es que no se pueden aplicar los mismos valores en niños y adolescentes que en adultos. “Para calcular el IMC en niños se utilizan los percentiles. Estos son una media en los que se establece el peso del niño y se le relaciona con sus iguales de edad y sexo, dentro de la misma área; y si está en la media, tiene un peso adecuado; si está por encima, habría un percentil alto, por lo que  tendrían obesidad, y si está por debajo, se calificaría como un bajo peso”, indica Escalada.

Para la mayoría de los adultos, un IMC ideal está en el rango de 18,5 a 24,9.

Esta tabla te indica tu estado físico en función de tu IMC.

14 trucos fáciles que pueden ayudarte a adelgazar todos los días

mayo 25, 2018

Desde no saltarte el desayuno, a tomarte un tentempié antes de dormir… para perder peso nunca debes dejar de comer

Telva, por Clara Sánchez de Ron

Cuando llega el momento de adelgazar, algunos cambios en tu dieta pueden marcar la diferencia. Olvídate de contar calorías de todo lo que comes porque además de desesperarte puede ser más peligroso de lo que crees. Así que nada como apostar por pequeños cambios en tu dieta o en tu forma de comer que funcionan a la hora de perder peso según los nutricionistas. Éstos son los 14 pequeños trucos para adelgazar todos los días.

Los número uno en nutrición aseguran que hacer pequeños cambios en tu dieta son la clave no sólo para perder peso, sino también para sentirte mejor y aprender a comer bien para siempre. Sobre todo, porque aunque en esto de perder peso, no hay resultados inmediatos, te sentirás más sana y fuerte y verás los resultados antes de lo que te imaginas si eres constante y disciplinada.

Recuerda que algunos pequeños pero grandes cambios en tu dieta pueden ayudarte a conseguir tus objetivos. Por eso, rescatamos los 14 trucos para adelgazar todos los días que recomiendan los expertos para que tu objetivo de perder esos kilos de más sea mucho más fácil.

1. EMPIEZA A PREPARAR COMIDA PLANIFICÁNDOTE MEJOR

Aunque la gente piensa que preparar comida lleva mucho tiempo, puede convertirse en una de las claves más beneficiosas para perder peso a diario. Prepárate tú misma tápers de un tamaño más pequeño en los que haya variedad de alimentos sanos para todos los días de la semana. Así controlarás las cantidades y te ayudarán a no comer de más cosas tentadoras de la máquina de vending. Carmen Escalada, doctora experta en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad nos da varias ideas hipocalóricas para llevar a la oficina: filetitos de pavo rellenos de verdura en juliana o para las fans del pescado y del marisco, una caldereta o salpicón de marisco o langostinos con tomate, cebolla, pimiento y guisantes.

2. NUNCA TE OLVIDES DE TOMAR UN SNACK O TENTEMPIÉ ENTRE HORAS

Aunque los expertos en nutrición hacen énfasis en comer tres veces al día, comer más tentempiés o snacks entre horas también puede ayudarte a perder peso. Desde un puñado de frutos secos, unos crudités de zanahorias o de hortalizas… te ayudarán a mantener tu metabolismo lejos de tentaciones peligrosas como productos procesados o altos en azúcar, sal e hidratos de carbono. Si no puedes resistir la ansiedad de picar, apunta: nueces, anacardos, pipas y pepinillos en vinagre. Todos estos productos son saludables. Los dos últimos, los menos calóricos. Es palabra del experto en nutrición Ata Pouramini.

Vacaciones sin atracones

mayo 21, 2018

EFE, Extra.ec
Combinados con otros potenciadores del sabor, como el glutamato y los edulcorantes, o con las grasas, la sal y el azúcar activan nuestra serotonina a nivel cerebral, desencadenando una sensación de placer y bienestar, con un efecto adictivo difícil de controlar en personas con ansiedad, según señala la nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Andrea Marqués.

“La Oganización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el consumo de azúcar al 10 por ciento de la ingesta calórica diaria (unos 25-50 gramos), y no consumir más de 5 gramos de sal al día, o lo que es lo mismo una cucharadita de café, pero estas cantidades suelen superarse, debido a los malos hábitos alimentarios y el consumo de productos elaborados y procesados”, añade Marqués.

Respecto a la grasa, su consumo diario debe representar de 20 a 30 por ciento de la ingesta calórica total (entre 50 y 80 gramos en adultos), mientras que las grasas saturadas, perjudiciales para la salud y presentes en los lácteos enteros, en las grasas vegetales de baja calidad y en las carnes grasas, no deben superar el 10 por ciento de esa ingesta total, apuntan desde el IMEO.

Combatir el excesivo consumo de sal, azúcar y grasas nos ayudará a prevenir tanto la obesidad, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la hipertensión o el cáncer, según los expertos de este instituto.

ATENCIÓN A LOS DESLICES VERANIEGOS.

“En verano, a modo de premio, la mayoría de las personas relajan su estilo de vida, permitiéndose alimentos y hábitos menos saludables, y además aumenta el consumo de alcohol y de “calorías vacías” (que no aportan nutrientes)”, explica a Efe Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición.

“En las reuniones sociales en el intervalo tarde-noche se dispara, no sólo el consumo de bebidas espirituosas y combinados como el ‘gin-tonic’, sino también de vino o cervezas frías que, hay que reconocerlo, apetecen a pie de playa, en terrazas o restaurantes, pero no son lo más idóneo para apagar la sensación de sed provocada por el exceso de calor”, puntualiza.

Según Bravo, en verano también se dispara el consumo de refrescos fríos, con alto contenido en cafeína y azúcares, que habitualmente se acompañan de ‘tapas’ (pequeñas porciones de algún alimento) y raciones ricas en sal, que incrementan la sed y, por lo tanto, el número de consumiciones.

“El consumo de helados ricos en azúcares es un clásico en la temporada estival, cuando también se come más fuera de casa, por lo que no existe un control sobre los ingredientes que, en muchos casos, pueden ser de una calidad pobre y abundantes en grasas, sal y/o azúcar”, de acuerdo a Bravo.

“Los conciertos, festivales de música u otros eventos al aire libre ofertan la denominada “comida sobre ruedas” o “food truck”, en inglés, que normalmente se basa en comida rápida, fritos, ‘snacks’ (aperitivos entre horas) muy salados, repostería y dulces”, según este experto en nutrición.

Añade que el verano también es la estación de las barbacoas (parrillas para asar carne al aire libre), donde las carnes ricas en grasas son las elecciones más habituales.

Consultado por Efe sobre qué medidas prácticas podemos adoptar durante las vacaciones de verano para evitar consumir más sal, azúcar y grasas, Bravo aconseja intentar en todo momento realizar comidas en casa, donde tenemos un mayor control de lo que ingerimos, reduciendo las salidas a restaurantes.

Este experto además sugiere cambiar el consumo de refrescos industrializados por zumos naturales o por una pieza de fruta entera, señalando que la mejor opción de zumos, en cuanto a valor nutricional, son los de frutas con la pulpa y sin azúcares añadidos.

“Si se opta por exprimir las naranjas en casa, no hay problema, ya que la vitamina C se conserva hasta 12 horas”, informa.

Este experto también aconseja considerar opciones más saludables en las barbacoas como pescados a la brasa, parrilladas de verduras o cortes de carne magros (con menos grasa), como los solomillos, y limitar el consumo de bebidas espirituosas y combinarlas con refrescos “zero” o “light” (con edulcorantes sin calorías), si se diera el caso.

Bravo sugiere además “preparar helados caseros compuestos de fruta natural y yogures de sabores “0% calorías”, y recalca la necesidad de “no acostumbrarse a improvisar con la comida fuera de casa, ni elegir “a ciegas” el menú o picotear por simple aburrimiento”.

SABORIZANTES Y SUSTITUTOS NATURALES.

“Cuando cocinamos y comemos en casa, la manera más sencilla de endulzar nuestros platos de manera saludable es usando fruta frescamadura o deshidratada (manzana, plátano, higo y pera), o verduras dulces (calabaza, zanahoria y remolacha)”, indica por su parte Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

“Todas ellas se pueden emplear en recetas variadas para hacer masa de bizcochos, salsas o siropes, solas o mezcladas con leche o bebida vegetal, en ensaladas o guisos. Además, los platos quedan más coloridos y atractivos para los niños”, apunta.

Según Escalada, otra opción para conseguir este efecto es recurrir a los frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces o castañas) y ciertas especias dulces (canela, vainilla, nuez moscada y jengibre) que, debido a sus propiedades organolépticas, se utilizan fundamentalmente en la repostería.

Por otro lado, hay hierbas aromáticas o especias picantes que pueden ayudarnos a reducir el consumo de sal en la dieta.

“En ensaladas o platos de carne y pescado se suele añadir albahaca, perejil, tomillo o romero, lo que aportaría un sabor fresco y refrescante al plato, pero también algunas propiedades medicinales, debido a su poder antiséptico, antiinflamatorio y antibacteriano”, aconseja Escalada.

Añade que las especies picantes como curri, pimienta roja, cayena, guindilla o chile “son ideales para aderezar carnes adobadas, arroces, pescados o encurtidos y cuentan con la ventaja de que, además de aportar sabor, pueden reducir la cantidad de alimento ingerida, debido a la presencia de compuestos que, como la capsaicina, ayudan a regular el apetito”.

Respecto a las grasas, Escalada aconseja evitar aquellas más nocivas para la salud como la de palma y aquellos productos que tienden a contenerla, como los ultraprocesados o la repostería industrial.

“El aceite de oliva virgen extra, por ser rico en grasas monoinsaturadas, ácido oleico y antioxidantes, ayuda a reducir el riesgo de enfermedades coronarias, así como los altos niveles de colesterol en la sangre, aunque se deben controlar las cantidades, porque es muy calórico”, según esta nutricionista.

“Una opción para reducir su consumo sería hacer fondos con mucha variedad de verduras que den sabor a nuestros guisos y otra, dejarlos enfriar tras el cocinado para que la grasa se solidifique en la superficie y se pueda retirar” concluye Escalada.

Por qué debería preocuparte (y mucho) tener una tripa cervecera

marzo 12, 2018

El Mundo, por Gema García Marcos

Tenemos buenas y malas noticias para ti. La buena: ¡la cerveza no tiene la culpa de tu panza! Al menos, no toda. Aunque coloquialmente se la llame tripa cervecera, esa cañita tan rica no es la única causante del surgimiento de esa prominente colina que asoma a la altura del ombligo y que te impide otear la punta de los dedos de los pies. Ella, como mucho, sería -si se consume en grandes cantidades- un ingrediente más del cóctel de malos hábitos que engloba la mayor parte de las calamidades que azotan al ciudadano del siglo XXI: “Una dieta rica en grasas saturadas, un consumo social frecuente de alcohol y un sedentarismo más que arraigado”, sentencia Lina Robles, jefa del Servicio de Nutrición del Hospital La Zarzuela (Madrid).

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Agárrate que ahora viene la mala (y es pésima). La estética es lo que menos debería preocuparte. Lo alarmante son los problemas de salud que puede acarrearte. “Un alto porcentaje de grasa visceral -denominada así porque se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales- conlleva un alto riesgo para la salud que puede traducirse en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer”, explica Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Aunque los hombres son más propensos que las mujeres en el desarrollo de ciertas patologías, ambos sexos deben ser conscientes de los peligros: “Es conveniente analizar estos niveles para realizar una medicina preventiva, porque los riesgos de salud relacionados con la grasa abdominal extra aumentan con la edad, a partir de los 35 años en los hombres y de los 55 años en las mujeres”, apunta Bravo.

OBESIDAD VISCERAL

Las personas con obesidad visceral y síndrome metabólico presentan, en su mayoría, las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro. “La grasa visceral también afecta al estado anímico, debido al aumento de la producción de cortisol, la hormona que se libera con el estrés, y la reducción de las endorfinas, las que nos propocionan la sensación de felicidad y bienestar”, subraya Bravo. El déficit de la dopamina favorece la depresión, mientras la disminución de serotonina eleva los niveles de ansiedad. Ambas carencias se relacionan con un aumento de riesgo de infarto de corazón (3,4 veces mayor), problemas de hipertensión, cáncer de próstata y colon, hipercolesterolemia o una tendencia para desarrollar enfermedades degenerativas, Parkinson o demencia senil.

¿Cómo podemos saber si hemos atravesado la línea roja en los índices de grasa? El especialista de IMEO lo explica. “A través de la Electroimpedancia Sistémica o la Densitometría Visceral por tecnología de Rayos X obtenemos datos mucho más precisos. Estas pruebas son rápidas y exactas. El diagnóstico por imagen nos muestra la localización y el porcen-taje de grasa en litros y gramos”.

Mucho más rápida y persistente que la subcutánea, la grasa visceral se puede acumular rápidamente y es más difícil de perder que la grasa subcutánea, pero se puede llegar a eliminar, con una combinación adecuada de una dieta apropiada y ejercicio. Rubén Bravo explica que este tipo de tejido adiposo es “muy activo” y genera “un constante bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo”. Este proceso conduce a “la acumulación de ácidos grasos libres en el hígado y otros órganos, desequilibrando la regulación insulínica del organismo, el azúcar sanguíneo y el colesterol”. Para remediarlo, aconseja “el consumo de arroz rojo y de omega-3, que ayudan a reducir el colesterol y a combatir esta inflamación celular”. El uso habitual de fitonutrientes también es muy recomendado por su papel antioxidante y desintoxicante. “Estos nutrientes bioactivos se encuentran en algunas frutas y verduras: tomate, uvas, manzana, fresa, zanahoria, calabaza, espinaca, ajo, cebolla, etc”.

PROTEÍNAS

Martín Giacchetta, CEO de Boutique Gym (Madrid) y entrenador personal, lo tiene claro: “Sin dieta no hay paraíso”. Su experiencia como escultor de los abdominales más célebres de España le avala para corroborar que la cerveza no es la única culpable. “Su base está en los cereales, lúpulo y agua por lo que, si le quitas el alcohol -con lo que además se reducirían las calorías de 80 a 16 en una sola caña-, es una bebida ideal para deportistas. El problema viene por la cantidad que se bebe y lo que la acompaña: pizza, patatas, frutos secos, etc”.

Las proteínas -carnes magras, pescados y huevos- son básicas para deshacernos de ese exceso de volumen. “Los hidratos de carbono deberían ingerirse sólo hasta las 17 horas, porque a partir de esa hora es complicado quemarlos”.

Matarse a hacer abdominales sin control no sirve para nada. Giacchetta recomienda la combinación de cardio y de tonificación: “El aeróbico es esencial para hacer trabajar al corazón y combustionar grasa. Con el fortalecimiento conseguimos crear un motor mayor al que tenemos. Si un coche tiene 40 caballos y otro 120, el segundo consumirá más combustible. Lo mismo pasa con nuestro cuerpo. Si generamos más masa muscular consumiremos más calorías”.

EJERCICIO

¿Cuáles serían las actividades de resistencia más aconsejadas? “Depende. Si hay sobrepeso, lo mejor es optar por las que supongan el mínimo impacto articular: caminar, remo, elíptica o natación. Si no lo hay, también se podría añadir la carrera”. ¿Cuántos días a la semana? “Lo importante es moverse un poco cada jornada pero, para mí, sería perfecto sacar entre 20 y 30 minutos para entrenar un mínimo de dos y un máximo de cinco días, combinando cardio y fuerza”.

El plazo en el que comenzarán a percibirse los resultados depende “del punto de partida desde el que se inicia la puesta a punto pero pueden notarse desde la primera semana que se empieza a cuidar la dieta y a hacer deporte”. Fiarse del veredicto de la báscula, en este caso, tampoco es lo más adecuado. “Puede que incluso refleje una subida debido al aumento de la masa muscular. Lo importante es fijarse en cómo nos queda la ropa”.

 

Militares, cocineros, camioneros y oficinistas, los profesionales con más riesgo de engordar

febrero 12, 2018

Todos ellos tienen en común una serie de factores, como un espacio de trabajo reducido que limita la movilidad

ABC

Los militares, personal de seguridad, camioneros, cocineros, manipuladores de alimentos y oficinistas son los profesionales que más riesgo tienen de engordar, según ha informado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Todos ellos tienen en común una serie de factores, como un espacio de trabajo reducido que limita la movilidad; falta de actividad física regular o su mala planificación; proliferación de hábitos no saludables, como fumar, dormir poco, trabajar bajo presión o estrés; alimentación a base de menús suculentos, comida rápida, bocadillos y fritos; picar entre horas; y, uso más sedentario al tiempo libre y de ocio.

«La obesidad en el ejército se ha planteado como una cuestión de prestigio e imagen, pero en el fondo sigue siendo un problema de salud derivado de un entorno restrictivo hostil y unos hábitos de vida inadecuados», ha comentado el portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

En concreto, entre el gremio de los servicios de seguridad y militares, algunas de las causas que más podrían influir en el sobrepeso y obesidad de sus miembros son la inestabilidad de sus horarios, con turnos de día y noche y jornadas maratonianas; el tiempo reducido para cocinar, la mala planificación de las comidas y la tendencia de picar entre horas; el estrés físico y emocional al que se ven sometidos; y la insuficiente práctica de ejercicio físico.

«Son profesiones sometidas a una continua presión y estado de alerta que puede derivar en mayor ansiedad por la comida, conduciendo a una sobreingesta, tanto en cantidad como en calorías», ha comentado la nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada, para aconsejar a estos profesionales llevar una dieta variada y equilibrada, comiendo cada 3 horas con el fin de evitar pasar hambre y ansiedad.

Dentro de la restauración colectiva, el personal al que se le asocia más riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad son los cocineros y los manipuladores de alimentos. Y es que, en ambos casos, están durante toda su jornada laboral en contacto directo con los alimentos: manipulan, cocinan, huelen, saborean y prueban el producto o plato final.

Al estar todo el día rodeado de alimentos, este colectivo es más vulnerable a tener ataques repentinos de picoteos entre horas por ansiedad. «En la pauta nutricional tanto de cocineros como de manipuladores de alimentos, recomendaríamos organizar bien los horarios de comidas (lo ideal sería cada 2 o 3 horas) y planificar las comidas y cenas de cada día, según lo que se cocine, ya que en la mayoría de los centros no se deja, por normativa, meter comida de fuera a los empleados», ha argumentado la nutricionista Estefanía Ramo.

Para la media mañana y la merienda la mejor opción sería un lácteo desnatado, fiambre magro o gelatina sin azúcar añadido, mientras que para la primera parte del día se puede añadir una pieza de fruta. Asimismo, es recomendable, independientemente si se hace turno de mañana, tarde o noche, llegar al puesto de trabajo habiendo realizado la correspondiente comida en casa para así evitarán en esa ingesta picoteos innecesarios.

El riesgo de tener poco tiempo para comer

El gremio de los camioneros y los servicios de transporte tiene características particulares, ya que apenas disponen de tiempo libre para realizar actividad física. Debido a la naturaleza de su labor, pasan mucho tiempo sentados y en reposo y su tasa metabólica tiende a ir disminuyendo con la edad, y sobre todo a medida que incrementan el peso y la masa grasa.

«Además, uno de sus principales problemas es que disponen de poco tiempo para comer y de escasas opciones para comer bien», ha dicho la nutricionista del IMEO Andrea Marqués, para añadir que la dieta de este colectivo debe ser variada y equilibrada, pero controlando la ingesta de hidratos de carbono, especialmente los azúcares sencillos y las grasas, ya que el exceso calórico que les aportarán estos alimentos posiblemente su cuerpo no lo consuma a causa de la inactividad.

En este sentido, la experta ha aconsejado localizar restaurante de menú con comida casera de la mayor calidad posible. «Sería ideal que pudieran escoger un primer plato de verduras y un segundo plato de proteína, o bien un plato combinado con ambas opciones. Pueden consumir legumbre, pasta o arroz de manera ocasional o pautada por un nutricionista y siempre en el horario de comida, nunca por la noche. El postre puede ser algún lácteo o café, tratando de evitar la fruta al final de la comida, aunque puede consumirse si no existe alternativa. También sería recomendable evitar el pan, ya que suelen servírselo y consumirlo supone un aumento de calorías y de hidratos de carbono innecesario para su grado de actividad», ha comentado.

Por otro lado, ha aconsejado llevar ciertos alimentos «a bordo» para cuando comer o cenar en un restaurante resulte imposible como, por ejemplo, fruta, pavo fresco, jamón serrano, lomo, yogur desnatado o frutos secos.

En relación a los oficinistas y cargos directivos, los expertos del IMEO han recordado que el problema de este tipo de empleo se encuentra fundamentalmente en los horarios de comidas por la falta de tiempo y el lugar donde se realizan las comidas principalmente.

«La mayoría realiza un desayuno mínimo que puede constar de un café simplemente, a media mañana otro café junto con picoteos, seguido de un sándwich o una ensalada ya elaborada para comer y por la tarde al llegar a casa y tener un hambre voraz unido con ansiedad, se “devora la nevera entera”», ha relatado la nutricionista del IMEO Mireia Elías.

Existen ciertos alimentos que, por sus componentes nutricionales, serían idóneos para este grupo debido a que ayudan a mejorar el rendimiento laboral, la memoria y la concentración. Entre ellos serían el tomate, salmón y atún, avena, leche desnatada, café y té con moderación, cacao, nueces y almendras, plátano y arándanos.

«El trabajo de oficina no tiene por qué ser incompatible con un estilo de vida saludable, recalca Braña. Hay muchas maneras de ejercitar nuestro cuerpo como, por ejemplo, aprovechar el trayecto a nuestro trabajo caminando o en bicicleta, así como optar por la opción de escaleras en lugar del ascensor», ha zanjado.

El pódium de las dietas

enero 29, 2018

2oo1.com.ve
Desprenderse de los kilos de más es uno de los propósitos capitales al comenzar cada año, que se ve acompañado por el resurgimiento en los primeros meses de un buen número de métodos adelgazantes, de regímenes de autor, o de dietas impulsados por celebrities o que, simplemente, se han vuelto virales en las redes sociales.

Pero no todo lo que está de moda vale, advierten desde Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que cada año lanza una clasificación con las dietas más y menos indicadas para perder peso.

Este ranking está respaldado por expertos en obesidad y cuidado de la salud, médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos, y se nutre de casos observados en consulta, estudios científicos y clasificaciones serias, como la lista de la Asociación Británica de Dietistas o la publicación ‘U.S. News & World Report’, según sus autores (www.imeoobesidad.com).

“Que la demanda de un tipo de dieta se dispare no significa que es mejor, ni la más adecuada para nosotros”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición del mencionado instituto, recalcando que pueden tener múltiples efectos secundarios, como el ‘efecto rebote’ o recuperación del peso perdido e incluso más kilos.

IMEO precisa que los métodos de adelgazar saludables proponen una pérdida de peso paulatina, sin sobrepasar los 1,5 kilos por semana y los 6 kilos al mes; se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades de algunos más calóricos y menos saludables; y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida sano.

Además, siempre es conveniente que una dieta se siga bajo asesoramiento y supervisión profesional, apuntan.

Los expertos han seleccionado para EFE las tres mejores dietas para empezar 2018, explicando en qué consisten y efectuando recomendaciones para sacarle el máximo provecho.

Dieta de los superalimentos. “Esta alimentación se basa en incluir en nuestro menú diario alimentos como la quínoa, las bayas de goji, la cúrcuma, el jengibre o las semillas de chía, que tienen la capacidad de nutrirnos y de ayudar a mejorar nuestra salud o prevenir enfermedades”, indica la nutricionista clínica Carmen Escalada.

“Si estos ‘superalimentos’ se incluyen en un modelo global de alimentación sano, equilibrado y adecuado, se puede bajar hasta un kilo de grasa a la semana”, explica Escalada.

“Entre las cualidades que se les atribuyen a estos alimentos, la mayoría de ellas científicamente probadas, están el refuerzo del sistema inmunitario, la mejora de la digestión, la reducción del estreñimiento, la mejora de los niveles de colesterol o el mayor control de la glucemia”, añade.

“De todas las dietas recomendables para 2018 es la opción más sencilla, económica y asequible”, explica Rubén Bravo a EFE.

Destaca que es un plan actualizado basado en la evidencia científica, que ayudará a los pacientes “no sólo a lograr su peso saludable, sino también a mantener unos buenos hábitos alimenticios apoyados en alimentos beneficiosos para la salud”.

Dieta Gourmet. Está dieta propone adelgazar sin renunciar al placer, ni pasar hambre, basándose en el consumo controlado de productos exquisitos considerados ‘gourmet’, en su mayoría naturales, como jamones, quesos, vino, aceite de oliva, marisco, pescado, carnes, embutidos o chocolate.

Con este plan para adelgazar, combinado con ejercicio físico regular, se puede perder más de un kilo por semana, según sus impulsores.

“La clave de este tipo de dieta no está en lo que se come, sino en la forma de preparación o cocción y en la moderación de las cantidades”, según la nutricionista Mireia Elías.

“Esta dieta la pueden seguir todo tipo de personas, excepto alérgicos o intolerantes que deberían evitar aquellos alimentos causantes de las mismas en los distintos platos”, añade.

Según Bravo, “estamos viviendo un auge de la cocina elaborada, diseñada para disfrutar más allá de su aspecto alimenticio, creándose una cultura culinaria que eleva las recetas por encima de las preparaciones cotidianas habituales”.

“Es por ello que esta dieta no sólo se centra en los valores nutricionales, sino también en el aspecto organoléptico (aquello que perciben nuestros sentidos) de los menús, rompiendo con la monotonía de las dietas centradas en cocinar solo a la plancha, bajas en sal y demasiado “sosas” para seguirlas durante demasiado tiempo”, señala Bravo.

“Este plan facilita mucho la vida social, el picoteo y el estilo de vida latino”, enfatiza este experto en nutrición, aconsejando “tener un listado de 10 a 15 platos de elaboración ‘gourmet’ para incluirlos en los menús diarios, y distintas opciones para elegir, dentro de las cartas habituales de los restaurantes”.

Dieta Genética. Este régimen personaliza la alimentación en función de los resultados de un análisis previo de la información genética relacionada con el metabolismo del paciente, y se fundamenta en la nutrigenómica, ciencia que determina cómo responde nuestro cuerpo ante los nutrientes que ingerimos, según el instituto europeo.

Se elabora la pauta dietética en base a los resultados del test genético, el sexo, la edad, la complexión física, y los hábitos y preferencias o gustos de la persona, en la medida de lo posible.

El objetivo es que el paciente regule sus hábitos alimenticios teniendo en cuenta toda la información del test de ADN, logrando pérdida de peso, un mejor estado de salud general y la prevención de algunas enfermedades o trastornos metabólicos, que pudieran aparecer a medio o largo plazo.

“Este cambio global de hábitos de alimentación y de salud, tenemos que conseguir que el paciente lo pueda mantener a largo plazo y permite a bajar entre 3 y 4 kilos al mes”, apunta la nutricionista Andrea Marqués.

“Esta dieta es la más personalizada de todas, ya que se basa en un estudio específico sobre las tendencias genéticas del paciente, por lo que el plan nutricional se centra en los objetivos concretos de prevención en materia de salud”, señala Bravo a EFE.

“Su inconveniente, al igual que la dieta Gourmet es su elevado coste que no está al alcance de todos los bolsillos”, apunta este experto.

“Si no disponemos de los medios económicos para costearnos este estudio genético y posteriormente el plan personalizado, podemos analizar nosotros mismos las enfermedades o las causas de muerte de nuestros padres y abuelos, para tomar medidas preventivas ante esos mismos trastornos, que podríamos tener un mayor riesgo hereditario de desarrollar”, recomienda Bravo.

Tras la navidad, barriga fuera chicos

enero 12, 2018

Recomendaciones. Ya las fiestas decembrinas son cosa del pasado, es hora de empezar a disciplinarse con la alimentación. Conozca los consejos de los expertos.

EFE/ El Nuevo diario
¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como un mal menor y se presenta con eufemismos exculpatorios, como barriguita cervecera o la curva de la felicidad, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social? ¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque es sabido que los hombres beben más, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estas interrogantes, pero tiene claro que quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%)”, explica el experto.

“Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países. “Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma a Carmen Escalada, nutricionista clínica del Imeo.

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas. En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como hipogonadismo relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto Imeo.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica Estefanía Ramo, nutricionista. Esta grasa acumulada en la barriguita de los hombres es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales) es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al síndrome metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulino-resistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer y las enfermedades respiratorias u osteoarticulares, según los expertos de Imeo.

Ramo traslada cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el SM en los hombres, cuyo patrón alimentario, según indica, tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como comida rápida, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.

Recomendaciones

1 Aumente los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena…) que ayudan a disminuir el colesterol.

2 Asegure el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3 Recuerde los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4 Reduzca o modere el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumente el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales o nueces.

5 Haga ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, la resistencia aeróbica y la autoestima.

Cómo adelgazar tras el desfase navideño

enero 3, 2018

El Mundo, por Gema García Marcos

Te notas pesado. Te cuesta moverte. Sientes como si tu estómago fuera una lavadora en constante fase de centrifugado. De abrocharse los vaqueros -o de simplemente intentar entrar en ellos-, mejor ni hablamos. No, no se está sugestionando. Es que, tras tres semanas de desfases navideños -cuatro si sumamos la de las celebraciones previas a las fiestas-, ha alcanzado sus máximos históricos de peso. Puede que hayas engordado “entre uno y dos kilos”, según le advirtió Rubén Bravo, experto en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en estas mismas páginas a principios del mes de diciembre.

Tranquilo. Respire. Y, antes de lanzarse a la desesperada a ayunos inútiles que no harán más que minarte la salud y la moral, toma nota de los consejos del comité de sabios de ZEN.

GRASAS

Croquetas, quesos, cordero, salsas elaboradas con nata y mantequilla, mayonesa… Mantenerse alejado de la grasa resulta una misión imposible durante estas fechas. “Una vez al año, no hace daño”, nos autojustificamos. Puede que sea cierto, siempre y cuando el tema no se nos vaya de las manos.

Ana Albarsanz, experta en nutrición, explica que, con tanto exceso, “hemos sobrecargado y congestionado a tope a nuestro hígado, nuestro preciado órgano détox“. La mejor manera para limpiarlo es «ingerir alimentos que ayuden a depurar y eliminar toxinas». La lista de los más aconsejables: “Alcachofas, brécol, espinacas, rúcula, ajo, espárragos, apio, calabacín, berenjena, piña o sandía”. La mejor manera de tomarlos es “en crudo -ensaladas o batidos-, y siempre acompañado de una buena proteína como carne magra, pescado blanco, clara de huevo o para los vegetarianos con legumbre, tofu, quinoa o nueces”.

Además de incluir alimentos orgánicos en nuestra dieta -legumbres, semillas, jengibre, miso, chía, setas shiitake, hojas verdes, etc-, los expertos de Sha Wellness Clinic (El Albir, Alicante), sugieren que, durante estos días, “reduzcamos un poco las raciones, mastiquemos despacio y bebamos más agua».

María Amaro, nutricionista de la Clínica Feel Good (Madrid), alaba los beneficios del té verde «como bebida digestiva y quemagrasa”.

Los truquillos de toda la vida también ayudan a sobrellevar los empachos. María Amaro recuerda que “el bicarbonato, al neutralizar el ácido transformándolo en cloruro de sodio, produce un alivio inmediato y también combate las flatulencias». Eso sí, advierte de que no conviene abusar de él ya que “puede producir alcalosis, que es un desequilibrio grave para el organismo”. Además, está contraindicado “en personas que sufren gastritis, hipertensión o problemas cardiovasculares”. Digestiva y depurativa para el hígado, “el agua con limón nos aporta energía y mejora el estado de ánimo”.

ALCOHOL

Perjudiciales para la salud y cargadas de calorías vacías, las bebidas alcohólicas son de lo peor que le puede sentar a nuestro organismo. Y, si encima, nos ha dejado como secuela una resaca, el daño se multiplica. En este caso, Ata Pouramini, director de Quiropractic (Valencia) y autor de ‘Escuela de la Espalda’ y ‘Tú eres tu medicina’ -entre otros libros-, aconseja «no tomar paracetamol o ibuprofeno”. ¿Por qué? Lo argumenta: “El hígado ha sufrido mucho en la metabolización del alcohol y, si encima lo combinamos con medicamentos, podemos provocar un daño hepático”. Por este mismo motivo, indica la necesidad de dejar descansar a este órgano: “Está trabajando en la limpieza de las impurezas y los tóxicos del alcohol. Aunque sintamos vacío en el estómago, la comida debe ser ligera. Por supuesto, nada de grasas ni azúcares refinados”.

Rehidratarse es básico. “No se trata sólo de beber agua -insiste Pouramini- sino de tomar alimentos ricos en ella, por ejemplo, peras o caldos de verduras». Para desayunar, su recomendación es “una infusión de té con jengibre”. Si se añade “un huevo cocido, mucho mejor”.

Para contrarrestar las bajadas de azúcar y de minerales que provoca el alcohol, aconseja consumir ‘snacks’ revitalizantes de plátano o nueces”. En la comida, lo mejor son “las hojas verdes: espinacas y también achicoria”. Es preferible olvidarse del café, porque al ser diurético, “nos va a deshidratar más y no ayudará ni al esófago ni al estómago”. Para la cena, lo más indicado es una buena inyección de B12 “con atún, sardinas o algo de marisco”.

Ata PouraminI recomienda huir de otros consejos populares como ‘limpiarse en la sauna’. “La combinación de alcohol, altas temperaturas y sudor nos puede conducir a un nivel alarmante de deshidratación. Es un mal consejo, muy, muy peligroso”, advierte.

DULCE

A estas alturas de las fiestas navideñas, probablemente ya nos habremos puesto las botas de turrones, polvorones y mazapanes, “todos ellos ricos en calorías y grasas no saludables”, según señala la nutricionista María Amaro. Y todavía nos queda la gran traca final, el roscón de Reyes. “Es hipercalórico pero también muy nutritivo, ya que el 48% de su composición son hidratos de carbono -a diferencia de otros dulces navideños-, el 10% proteínas y el 42% grasas”, relata la experta en nutrición.

Una porción de roscón sin relleno tiene “unas 260 kcal”. Si, además, lleva nata, trufa o crema hay que sumar “unas 100 kcal más por cada trozo”. Si lo comparamos con las 120 kcal de un polvorón o las 85 de un pequeño mazapán -a las que hay que añadir el perjuicio que supone el derroche de grasas saturadas que llevan ambos en su composición-, el roscón, mucho más artesanal en su elaboración, se perfila como la opción más saludable a hora de comer dulce en Navidad.

Si te has pasado… Rosa Ordoyo, nutricionista de Clínicas Dorsia, recomienda “tomar al día siguiente caldos a base de cebolla, apio, puerro y pescado blanco. También, yogur, piña, zumos o licuados de naranja, manzana y zanahoria”.

EJERCICIO

No queda otra. Si pretendemos devolver a nuestro cuerpo a su estado original antes de los festejos, tenemos que ponernos las pilas con el deporte. Kilian Rodríguez Ordóñez, preparador físico de la plataforma Entrenarme y director del Centro Well (Barcelona), enumera cinco consejos para combatir el rastro de los excesos en nuestra figura:

1. Optimizar al máximo el tiempo de entrenamiento con el que contamos. Si vamos justos, es recomendable reducir la carga aeróbica e incorporar el trabajo de fuerza como parte principal de la sesión que estamos realizando.

2. Salir del umbral de confort, buscando nuevas emociones en nuestras rutinas. Una opción bastante recomendable es pasarse al HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad) para quemar más grasa y calorías durante y después del ejercicio. Pero, ojo, que esta alternativa sólo está indicada para personas con una buena condición física previa y no debería realizarse más de tres veces a la semana.

3. Combinar ejercicios específicos en zonas de nuestro cuerpo en la que nos interese profundizar con grandes grupos musculares para aumentar el gasto calórico.

4. Trabajar de manera funcional, utilizando como carga nuestro propio peso corporal, en lugar de trabajar con máquinas. De este modo, conseguiremos quemar más calorías.

5. Huir de gurús y dietas détox milagrosas. No hay más secreto que convertir en protagonistas de nuestra dieta a frutas, verduras y proteínas magras (pollo, pavo…).

Si el deporte no forma parte de tu vida, aprovecha los buenos propósitos del nuevo año y la mala conciencia que te provoca el aumento de peso para introducir, poco a poco, el movimiento en tu día a día. Camine, monta en bici… ¡Te cambiará la vida!