Suplementos alimenticios: ¿Para qué sirven y quién los necesita?

Suplementos que prometen dotarnos de una energía fuera de serie, aumentar músculo, adelgazar y hasta bajarnos el colesterol. ¿Realmente sirven? ¿En qué casos son necesarios y recomendables?

Qué, por Diana García Bujarrabal
suplementos alimenticios pros y contra Partiendo de la base de que ningún suplemento alimenticio puede sustituir una dieta sana, muchos sí son útiles y hasta necesarios en algunas etapas de la vida. Así nos lo explica Rubén Bravo, presidente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, quien recuerda que «se llevan utilizando desde la antigüedad».

En aquellos primeros tiempos se utilizaban sobre todo plantas y hierbas, tanto para tratar enfermedades como para obtener un mejor desempeño en las labores diarias. Actualmente la mayoría de los suplementos se comercializan en forma de cápsulas y, además de plantas cuya eficacia ha sido probada, incluyen micronutrientes con fines específicos. Pero aún hay una evolución ulterior: hoy podemos encontrar la suplementación incluida en los propios alimentos.

Hace tiempo que vemos en el supermercado las leches enriquecidas. Pero Rubén Bravo menciona como ejemplo otros productos como el Danacol. «Todos los estudios nos indican que puede disminuir el colesterol». También el Densia Forte,  otro producto de la casa Danone ideado en este caso para proporcionar un aporte suplementario de calcio y que puede ayudar a «las personas con osteoporosis o a las mujeres con menopausia».
Pero, ojo, tampoco es oro todo lo que reluce en este mercado:

Suplementos para niños:

Hace unos días el blog de El Comidista criticaba el Meritene; un suplemento alimenticio para niños que, supuestamente, no comen del todo bien. Sin entrar en la polémica en torno al anuncio, ni siquiera en la composición del controvertido producto, Bravo se manifiesta en contra de estos productos en el caso de los niños. «Es una solución fácil para los padres, pero gran parte de los problemas de los niños vienen de una falta de educación alimentaria. La educación alimentaria se puede conseguir; pero hay que dedicarle tiempo», opina. Y añade un dato muy gráfico: «Solo el 13% de los niños en España realizan un desayuno completo».

Suplementos ‘adelgazantes’:

También en este caso recomienda prudencia Rubén Bravo. Algunos productos pueden resultar útiles, como los que combinan el café verde descafeinado con el té verde descafeinado, mientras que otros hay que evitarlos a toda costa. «Los quemagrasas y aceleradores del metabolismo lo que hacen es poner nerviosa a la gente». Por eso hay que evitar todos aquellos que lleven cafeína, taurina, guaraná u otros estimulantes.
Para Bravo tampoco son recomendables los ‘pierdepesos’, esos productos que impiden asimilar parte de los macronutrientes, como el Allí o el XLS. «No son recomendables sobre todo porque no trabajan en el hábito. La gente piensa ‘como me estoy tomando el quemagrasas me tomo un bocadillos'».

Los batidos:

En la misma línea de los suplementos para adelgazar a veces se comercializan batidos que más que suplementos son «sustitutivos de comida». Inicialmente desarrollados para personas por cuestiones médicas solo pudieran hacer una ingesta líquida, su uso como sustituot d ela dieta solo ahonda en los malos hábitos alimentarios.

Suplementos que ayudan a mejorar el sexo y la fertilidad:

Es otro ámbito habitual del uso de estas ‘ayudas’. Bravo menciona algunos de eficacia probada, como la maca peruana o el Aquilea Fértil, que además de estimular la líbido incrementan la calidad del semen, entre otros beneficios.

Suplementos para deportistas:

Los deportistas son grandes consumidores de suplementos alimenticios. Toda ayuda es poca cuando se trata de mejorar los resultados… Explica Bravo que en su caso se utilizan aminoácidos, cada uno de los cuales tienen un trabajo específico en el cuerpo. «Por ejemplo los culturistas utilizan mucho la glutamina y la creatina». También es habitual el uso de hormonas de crecimiento para los músculos, como el AOL.

También se emplean con éxito estimuladores de testosterona como el ‘Tribulus terrestris’ o la ‘mata peruana’.

Suplementos ‘antiaging’:

En los últimos años este segmento de la medicina está experimentando una gran eclosión. Y la llegada de suplementos alimenticios no podía hacerse espera. Bravo destaca el colágeno, que se comercializa en forma de cápsulas, o el Resveratorl, «un antioxidante que se concentra, por ejemplo, en el vino tinto».

Cambio de estaciones:

Es otra de las circunstancias en las que nuestro cuerpo puede necesitar la ayuda de algún suplemento. «Nuestro cuerpo es pura física, los cambios de gravedad y en los campos magnéticos nos afectan; podemos necesitar dos o tres semanas de adaptación». En este caso son buenos tanto los multivitamínicos como productos tradicionales como la jalea real o el Ginkgo Biloba en caso de decaimiento emocional.

ortomolecularEmbarazo y menopausia:

En estas etapas las mujeres necesitan suplementos de algunas sustancias. En el caso de las mujeres en el embarazo está extendido el uso como mínimo del ácido fólico y el yodo. En la menopausia son habituales y recomendables los suplementos de calcio.

Medicina ortomolecular:

Los suplementos se utilizan también en la prevención y el tratamiento de determinadas enfermedades. «Se trata de ayudar al cuerpo en la base del problema, y no solo en la manifestación de los síntomas». En este sentido Bravo cita como ejmplo el Omega 3 o la grasa de hígado de bacalao para la artrosis.

Consejos para evitar la obesidad

Los nutricionistas y diferentes organizaciones insisten en la necesidad de controlar el sobrepeso y la obesidad para evitar las enfermedades cuyo porcentaje aumenta considerablemente por cada kilogramo de más. Las principales consecuencias, según la Organización Mundial de la Salud, son la diabetes, trastornos del aparato locomotor como la osteoartritis, una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares e, incluso, algunos cánceres como el de mama, colon, esófago, riñón o endometrio, principalmente.

Salamanca 24horas, por Javier Vicente

04_obesidadLa llaman la epidemia del siglo XXI. Es una enfermedad no dolorosa que puede traer otras mucho más peligrosas. Es un multiplicador de problemas. Por ello, todos los nutricionistas y diferentes organizaciones como la Organización Mundial de la Salud o el Instituto Médico Europeo de la Obesidad realizan una serie de consideraciones a tener en cuenta para evitar este problema cada vez más común.

A las ya conocidas medidas como la de comer equilibradamente y hacer ejercicio habitualmente, la OMS también pide a las diferentes administraciones que se involucren para promover los hábitos de vida más saludables haciéndolos más accesibles y baratos, y a la industria alimentaria que colabore reduciendo la grasa, azúcar y sal de los alimentos elaborados. Pero lejos de esto, ¿qué puedo hacer yo para evitar la obesidad?

Evita el exceso de cantidad y las comilonas. Cuanto más comas, más elástico se hará el estómago por lo que la sensación de saciedad llegará más tarde y cada vez se necesitarán mayores cantidades de comida.

Muchas veces, poca cantidad. Es preferible comer muchas veces a lo largo del día, de cinco a siete, que hacer solo tres comidas. Se evitará llegar con mucha hambre a las comidas.

No es lo mismo hambre que ansiedad. Hay que aprender a diferenciar el hambre fisiológico del psicológico. Puede aparecer hambre por estrés, depresión o aburrimiento, entre otros.

Combinar los nutrientes. Las dietas faltas de alguno de los llamados macronutrientes no son buenas. Hay que conseguir una dieta equilibrada que incluya hidratos de carbono, proteínas y grasas saludables.

Grasas saludables no son grasas saturadas. Hay que evitar, en la medida de lo posible, todo tipo de dulces e hidratos de carbono que no sean integrales.

Haz una planificación. Si sigues una dieta escrita, será más fácil evitar comer a deshoras algo que no debes.

Llévate comida de casa. Una pieza de fruta, un yogurt, una barra de cereales… Así evitarás las tentaciones de comprar a media mañana ese dulce.

La cafeína no es buena. Las sustancias psicoactivas no ayudan para adelgazar como se tiene pensado en algunas dietas. Estas sustancias, como también el té o las bebidas energéticas, provocan estrés, lo que aumenta la ansiedad y el hambre psicológico.

Chocolate, en su justa medida. No todas las sustancias malas son realmente malas. El chocolate puro puede ser consumido en muy poca cantidad, dos o tres onzas por día, por la misma razón que hay que evitar la cafeína. Produce bienestar y evita el estrés.

La relación entre dormir y comer existe. Cuanto menos se duerme, más horas de hambre hay al día y más hambre tienes. Numerosos estudios indican que hay que dormir de siete a ocho horas al día. Esto evitará ansiedad y quitará hambre.

Agua para el deporte. Para la sed, agua. La moda actual de tomar bebidas isotónicas después de practicar deporte no es buena desde el punto de vista de la obesidad. Las bebidas azucaradas suponen un importante aporte de calorías.

Nada de sedentarismo. Correr, nadar, bicicleta o incluso andar, pero algo. Los expertos cifran en mínimo 20 minutos diarios de deporte como forma imprescindible de rebajar las altas cifras de obesidad que existen. Unos 150 minutos a la semana es suficiente.

Objetivo Regularidad también en verano

Con el calor se pierden líquidos que no siempre se reponen bebiendo. Además, tendemos a llevar una vida más sedentaria o tan alejada que no encontramos el momento para ir al baño. El tránsito intestinal se resiente y aparece el estreñimiento. Hidrátate, come fibra y probióticos, y piensa que también puede ser culpa de las emociones.
Revista Objetivo Bienestar, por Salomé García

2530_estrenimientoverano785x480Por fin llegó el verano. Jornadas laborales más relajadas, las vacaciones estivales a la vuelta de la esquina, tal vez algún viaje de placer a ese destino tan anhelado. Todo debería ser motivo de calma y, sin embargo, muchos lo viven como el preludio de una angustiosa realidad: el estreñimiento veraniego.
“Comenzar unas vacaciones fuera del hogar supone muchísimos cambios en los hábitos diarios. Aunque sea deseado, salir de nuestro entorno habitual, donde todo está bajo control, genera cierto estrés. Y lleva algunos días adaptarse al nuevo destino”, explica Rubén Bravo, director del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). No te sientas bicho raro si te cuesta encontrar tu momento en el aseo del hotel. Es normal: romper con la rutina, aunque sea en un cinco estrellas, altera la regularidad intestinal. La situación empeora si nos hemos embarcado en un viaje organizado, con sus paradas cronometradas en aseos de dudosa higiene, madrugones, gastronomía distinta a nuestro menú habitual y con horarios a los que no estamos acostumbrados.

SIN AGOBIOS

El estreñimiento no es una enfermedad en sí misma, pero sí un síntoma de que algo va mal. No hace falta llevar una agenda milimétrica de nuestras citas con el excusado y mucho menos compararla con la de nuestros familiares o amigos. “Cada persona en condiciones normales tiene un ritmo intestinal distinto. Para unos lo normal sería de una a dos deposiciones al día. Otras estarán perfectamente sanas haciéndolo solo dos o tres veces por semana”, apunta la doctora Julia Álvarez Hernández, responsable de la sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid) y coordinadora nacional del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Aunque esa horquilla da un cierto margen, lo cierto es que en verano el estreñimiento golpea más fuerte. Incluso sin salir de casa. “Con las altas temperaturas se suda más. Y no siempre se reponen los niveles de hidratación. Nos cuesta beber más a menudo. Ese mismo calor hace que se reduzcan muchas actividades cotidianas y se tienda más al reposo (pasear menos, echarse la siesta, pasar horas tumbados al sol…)”, sentencia la doctora Álvarez Hernández. ¿Y si aumentamos la ingesta de fibra, tal como sugiere la publicidad? ”Es una excelente idea si se aumenta también el consumo de líquidos. En caso contrario, agravaremos el tapón”.

Una dieta equilibrada es la mejor manera de reconciliarse con el váter. La nutricionista Liliana Velásquez, del Centro Médico-Estético Cristina Álvarez, da algunas pautas sobre nuestra alimentación.

Alimentos que no deben faltar: alimentos ricos en fibra (fruta, verduras, legumbres y semillas, como linaza, quinoa, sésamo…) estimulan el tránsito intestinal. Los probióticos (yogur, kéfir, chucrut, tempeh, pepinos encurtidos…) contienen microorganismos vivos que favorecen el aumento y equilibrio de la flora bacteriana del aparato digestivo.

Alimentos que debes evitar: las harinas refinadas (pan blanco, la pasta…), azúcares refinados (bollería industrial, golosinas, dulces, refrescos muy azucarados…). En este capítulo se incluyen los alimentos ricos en grasas saturadas como la comida rápida y los precocinados.

Ojo con las dietas temerarias: el almidón y los carbohidratos son necesarios para la flora intestinal. “Para perder peso debe reducirse la cantidad de carbohidratos, aunque sin eliminarlos del todo, y mejor si se sustituyen por cereales integrales”. Otra recomendación es olvidarse de las dietas proteinadas: “Las proteínas de origen animal no aportan fibra y pueden conducir a un exceso de toxinas para el intestino”.

En el número de julio de la revista Objetivo Bienestar te explicamos cómo mantener la regularidad también en verano.

El tomate cocinado es mejor que el crudo

  • Hay cosas que comemos mal. ¿A que también pensaba que la forma óptima de preparar brócoli es cociéndolo? Alimentos, modo de empleo

El País, por Abigail Campos Díez
1434470254_422346_1434627645_noticia_normalSon pequeños detalles que impiden que saquemos todo el partido a los alimentos que consumimos. ¿Sabía que la fruta, al trocearse, pierde vitamina C? He aquí un listado de ocho cosas que todos consumimos mal. Poner remedio es la mar de sencillo.

1. Error: beber a toda prisa el zumo de naranja

“Tómate el zumo rápido, que se le van las vitaminas”. Que tire la primera piedra quien no haya pronunciado o escuchado esta frase en algún momento de su vida. Sin embargo, aunque esperáramos doce horas, la vitamina C seguiría ahí. Así lo han constatado varios estudios que en 2014 fueron revisados en un artículo que se publicó en la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética. Según este trabajo, para que se produjera una disminución considerable de la vitamina C tendrían que darse «condiciones extremas», como calentar el zumo a 120 ºC. «La vitamina C se conserva perfectamente en el zumo hasta 12 horas, aunque el sabor puede volverse más amargo”, sostiene el artículo, firmado por varios expertos.

2. Error: hervir el brócoli y prescindir del agua

Cocinar al vapor el brócoli no afecta en gran medida a la vitamina C, mientras que cocerlo en agua reduce significativamente su contenido, como sucede con su capacidad antioxidante (y también con la de otros vegetales), según varios estudios. “Lo más importante es tomarlo (como todo producto de horticultura) en su estado adecuado de maduración, preferentemente ecológico y comerlo en crudo o cocinado al vapor o cocido con muy poca agua, para conservar todas sus propiedades”, apunta la doctora Elena Soria, nutricionista de la Clínica Menorca. La doctora María José Crispín, nutricionista del mismo centro, sugiere, si se cuece, beber el caldo de la ebullición.

3. Error: añadir leche al té

El té tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, pero si lo tomamos con leche, ese súper poder queda anulado por completo, según una investigación publicada en European Heart Journal. El té por sí solo es un producto natural con un olor, color y sabor únicos, que al añadirle el jugo blanco se ven afectados. Además, la caseína de la leche [fosfoproteína asociada al calcio] alteraría o disminuiría las propiedades antioxidantes y anticancerígenas con las que cuenta”, apunta Isabel Artero, directora y fundadora del centro médico-estético Cuerpo Libre.

4. Error: tirar el liquidito del yogur

Una de las primeras cosas que la mayoría de los comensales hacen al abrir un yogur es tirar el líquido blanquecino que queda flotando en la parte superior. Error. Aunque su aspecto no sea muy apetecible, en realidad se trata de suero y su aporte en proteínas es muy importante. “Está formado fundamentalmente por agua y sales minerales y es rico en calcio y fósforo, razón por la cual no deberíamos desecharlo”, explica la nutricionista Isabel Artero. Mejor beberlo o mezclarlo con el yogur.

5. Error: cortar las fresas en trocitos

Pelar, cortar o modificar la forma de un fruto hace que las propiedades físico-químicas se modifiquen debido a reacciones enzimáticas (oxidación) relacionadas con el deterioro, según el Manual de conservación de frutas y hortalizas de la FAO. “El contacto con el aire produce oxidación y pérdida de vitamina C. También la luz influye en la pérdida de sustancias nutritivas de forma indirecta, favoreciendo una serie de reacciones que tienen lugar al estar el alimento en contacto con el aire. Afecta sobre todo a la provitamina A o beta-caroteno [que favorece la buena visión ante la luz tenue, entre otras propiedades]. La acidez contribuye a reducir las pérdidas de vitaminas y la oxidación”, detalla la doctora Crispín, quien recomienda preparar las fresas muy poco antes de su consumo, añadir unas gotas de zumo de limón y cubrir cuidadosamente el recipiente en la nevera hasta el momento de servir.

6. Error: no cocinar el tomate o servirlo sin aceite de oliva

El tomate, al igual que otros frutos y verduras, pierde sus micronutrientes (vitaminas, minerales) cuanto más tiempo esté sometido a temperaturas altas. Sin embargo, el estudio Propiedades funcionales y beneficios para la salud del licopeno, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, explica que, con el calor, el licopeno “intensifica su potencial antioxidante en comparación con el tomate no procesado (crudo), en el cual se recomienda, para su mejor aprovechamiento, cocinarlo preferentemente con aceite de oliva o, si se va a utilizar en ensalada, combinarlo con un aderezo que contenga grasa (aceite de oliva), conservando la piel y las semillas”.

7. Error: consumir el ajo justo después de picarlo

Cortar o machacar el ajo estimula el proceso que convierte los fitonutrientes de la enzima aliina en alicina, un compuesto al que se le atribuyen “efectos antibióticos, hipoglucemiante o antihipertensivo”, según detalla Isabel Artero. Para permitir la producción máxima de alicina, se recomienda esperar al menos 5 o 10 minutos antes de usarlo, según recomienda Academy of Nutrition and Dietetics.

8. Error: primar la carne a la parrilla sobre la plancha o el wok

“Hay que tener cuidado con la elaboración de las carnes en barbacoas, ya que existen dos sustancias que están relacionadas con el riesgo de padecer cáncer. Son las aminas heterocíclicas (AHC) y los hidrocarburos aromáticos (HAP) que se formarían al someter las carnes a altas temperaturas (+ 150ºC) y por un tiempo prolongado”, señala Isabel Artero.

Según la Asociación Española contra el Cáncer, «es importante evitar alimentos a la parrilla, ya que la fuente calórica alcanza grandes temperaturas y, además, el alimento está en contacto directo con ella y se quema con mayor facilidad, produciéndose benzopirenos (sustancias cancerígenas)”.

Giuseppe Russolillo Femenías es presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, recomienda limitar este tipo de técnica culinaria a una vez a la semana, como máximo. Y asegura que el salteado y la fritura, en wok o sartén, crea una capa protectora de las propiedades del alimento, «si se emplea una cantidad generosa de aceite de oliva virgen».

Recetas de helados bajos en calorías y muy saludables

Se acerca el calor y cada vez más nos apetece tomar alimentos húmedos y fresquitos que nos ayuden a sentirnos mejor con las altas temperaturas. Para ello los helados son una fórmula muy apetecible de combatir el verano, pero en muchos casos, incompatible con mantener un peso y un estilo de vida saludable si abusamos de ellos, pues suelen ser altos en grasas y azúcares.

dieta-dias-alternos-helados-saludables-1024x256Rubén Bravo, experto en nutrición del IMEO y creador de la Dieta de los Días Alternos ha analizado la composición de los helados, las diferentes fórmulas y recetas que hay en el mercado, y los ha reinventado, con unos oportunos retoques, con el fin de ofrecer opciones saludables, bajas en calorías, pero cremosos y con sabor.

Siguiendo estas fórmulas, podemos perfectamente tomar hasta dos helados al día sin temor a los kilos de más. Preferiblemente en la media mañana o en la merienda.

¿Por qué la mayoría de los helados industriales engordan?

Veamos éste pequeño análisis realizado sobre las etiquetas de composición nutricional de varios de los helados que se comercializan en las grandes superficies.

calorías helados

El abuso de las natas y los azúcares o endulzantes en la elaboración de un gran número de helados comercializados, son los verdaderos culpables de que este alimento tenga tan mala fama y se considere un producto que engorda, tachado de todas las dietas y planteamientos saludables o de bajada de peso, y es que sabemos que el exceso de grasas saturadas (natas) y el exceso de azúcares refinados, son dos factores que favorecen el aumento del colesterol malo (LDL), la tendencia a la diabetes y el conjunto de enfermedades incluidas en el síndrome metabólico y enfermedades del corazón.

Helados que nos permiten perder peso y en el mismo tiempo cuidar la salud

Es perfectamente factible buscar sustitutos saludables a los ingredientes que hacen más insanos los helados, obligándonos a comerlos ocasionalmente. «En la Dieta de los Días Alternos os proponemos cambiar la nata por queso batido 0% y el azúcar refinada, colorantes y endulzantes, por estevia, azúcar moreno y fruta natural», explica Rubén Bravo. Con ello podemos incluir una o dos raciones de helado al día, no sólo sin incluir alimentos desaconsejados, sino todo lo contrario, aportando un alimento saludable, rico en proteínas de alto valor biológico, calcio y vitaminas naturales, y con aporte calórico de 60Kcal aproximadamente.

A continuación os ofrecemos algunas recetas baratas, caseras y saludables para elaborar de forma sencilla helados de chocolate, limón y fresas, aunque prácticamente podremos utilizar cualquier fruta como base para conseguir el sabor deseado.

Receta helado de limón

Ingredientes para 1 litro

Preparación

  • Primero pelaremos los limones y los partiremos en cuartos.
  • Colocamos los limones en el vaso de la batidora con los 500grs de queso batido 0%, los yogures de limón desnatados,  las 2 cucharadas pequeñas de azúcar moreno, la cucharada pequeña de stevia y la pizca de esencia de vainilla. Lo licuamos todo bien y posteriormente lo repartimos en uno o varios moldes y lo metemos en el congelador hasta que esté firme.
  • Cuando alcance este punto de firmeza pero aún no esté duro lo retiramos e incorporamos las 2 claras batidas en punto de nieve aplastándolas con un tenedor. Lo mezclamos bien con las claras y lo volvemos a congelar hasta que alcance el punto perfecto de congelación. Entonces ya estará listo para tomar.

Receta helado de chocolate

Ingredientes para 1 litro

Preparación

  • Primero cortamos las onzas de chocolate en 8 partes.
  • Añadimos el chocolate negro al vaso de la batidora con los 500grs de queso batido 0%, las natillas de chocolate sin azúcares añadidos,  las 2 cucharadas pequeñas de azúcar moreno, la cucharada pequeña de stevia y la pizca de esencia de vainilla. Lo licuamos todo bien y posteriormente lo repartimos en uno o varios moldes y lo metemos en el congelador hasta que esté firme.
  • Cuando alcance este punto de firmeza pero aún no esté duro lo retiramos e incorporamos las 2 claras batidas en punto de nieve aplastándolas con un tenedor. Lo mezclamos bien con las claras y lo volvemos a congelar hasta que alcance el punto perfecto de congelación. Entonces ya estará listo para tomar.

Receta helado de fresa

Ingredientes para 1 litro

  • 500grs de queso batido 0% (recomiendo el de Mercadona)
  • 2 yogures 0% de fresa o de frutas del bosque
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 cucharada de postre de estevia
  • 10 fresas de tamaño mediano
  • 2 claras de huevo

Preparación

  • Primero cortamos las fresas en trocitos pequeños.
  • Añadimos la fruta al vaso de la batidora con los 500grs de queso batido 0%, los yogures desnatados de fresa o frutas del bosque,  las 2 cucharadas pequeñas de azúcar moreno y la cucharada pequeña de stevia. Lo licuamos todo bien y posteriormente lo repartimos en uno o varios moldes y lo metemos en el congelador hasta que esté firme.
  • Cuando alcance este punto de firmeza pero aún no esté duro lo retiramos e incorporamos las 2 claras batidas en punto de nieve aplastándolas con un tenedor. Lo mezclamos bien con las claras y lo volvemos a congelar hasta que alcance el punto perfecto de congelación. Entonces ya estará listo para tomar.

Fuente: http://dietadiasalternos.es/dieta-dias-alternos-2-helados-al-dia-para-perder-peso/

La ‘Dieta de la Zona’ quiere adaptarse a la cultura mediterránea

Su creador, Barry Sears, presentó el 12 de mayo en Madrid su libro La Zona Mediterránea, con recetas del cocinero Íñigo P. Urrechu. 

Correo Farmacéutico, por Gema Suarez

carbohidtarosLa inflamación es el causante del envejecimiento y de ciertas patologías crónicas, según Barry Sears, creador de la Dieta de la Zona, que presentó el 12 de mayo en Madrid su libro La Zona Mediterránea, con recetas del cocinero Íñigo P. Urrechu.

En su opinión, la alimentación es una forma de frenar la inflamación, y con su dieta, además, una manera de perder peso. La Dieta de la Zona propone una ingesta de un 40 por ciento de hidratos, un 30 de proteínas y otro 30 de grasas monoinsaturadas. Además, defiende no comer alimentos blancos, como arroz, pan y patata, por su alta carga glucémica y «ser causantes de la inflamación». También defiende no consumir cereales o sólo tomar los integrales y de forma esporádica.»En el desayuno no hay que tomar cereales», afirmó en la presentación de su libro, que trata de adaptar su dieta a la cultura mediterránea.

DIFÍCIL ADAPTAR
tortillaPor eliminar los productos blancos y los cereales expertos consultados creen que esta dieta no es fácilmente adaptable. Como señala Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, «sería imposible hacer una dieta mediterránea completa según la Dieta de la Zona, pues no se podría comer paella, tostas, pasta, tortilla de patatas…». Aquilino García Perea, vocal de Alimentación del Consejo de COF, está en desacuerdo con suprimir los cereales del desayuno, pues son la base de un desayuno saludable. Según Bravo, si se sustituyen los cereales por fruta, como dice Sears, «habría que comer medio kilo de manzanas, y eso es imposible».

¿Es bueno para la salud tomar leche?

Telemadrid


La mayoría de nosotros tomamos leche a diario, ya sea con el café o un vasito antes de ir a dormir. Siempre nos han dicho que es buena para la salud, que tiene mucho calcio, etc. Algunos expertos sostienen que este producto no es tan bueno de lo que parece para nuestra salud y le contribuyen problemas de acné, obesidad o incluso osteoporosis . Un equipo del programa Aquí en Madrid, de Telemadrid, se ha propuesto comprobarlo.
Tomar o no leche puede ser una decisión o incluso una obligación. Uno de cada tres españoles sufre intolerancia a la lactosa.
Para los ganaderos hay solo un tipo de leche, lo demás –como leche de soja o leche de almendras– son derivados y poco tiene que ver con lo que proviene de las vacas.
¿Qué opinan los nutricionistas? Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), defiende que «a los que le sienta bien la leche, no tienen por qué dejar de tomarla; es un alimento muy nutritivo, con muchas propiedades que nos aporta la cantidad de calcio que necesitamos cada día». Normalmente la intolerancia a la leche suele producirse por la lactosa. En este caso, el primer paso sería elegir una leche que no contiene lactosa y suplir la necesidad de calcio con el consumo de otro tipo de alimentos ricos en calcio y también en vitamina D, como son las sardinas, los berberechos, las anchoas y las espinacas. Algunas bebidas, como la leche de soja, también nos servirán, siempre y cuando están enriquecidas con calcio y vitamina D. La soja tiene cinco veces menos calcio que la leche de vaca. Cuanto menos tratamientos químicos le hayan hecho, mejor sería la leche que tomamos. El debate no ha hecho más que empezar.

La obesidad a juicio: 4 causas que provocan más de 3,4 millones de fallecimientos anuales

Con el motivo del Día Europeo de la Obesidad IMEO organiza una semana dedicada a la obesidad e invita a reflexionar sobre las causas sociales que originan el problema

• Se calcula que el 29 por ciento de la población mundial tiene exceso de peso. Más del 50% de los 671 millones de obesos viven en 10 países, entre ellos Estados Unidos, Alemania, Rusia y China. [1]
• Gran Bretaña tiene las tasas de obesidad más altas en Europa: el 67% de los hombres y el 58% de las mujeres muestra sobrepeso u obesidad. [2] Una cifra a la que se acerca España, donde de cada 100 adultos 17 padecen obesidad y 37 sobrepeso. [3]
• En los países desarrollados los hombres son más propensos que las mujeres a reportar niveles de obesidad, excepto en Austria, Bélgica, Chile, Eslovaquia y Francia. [4]

La obesidad tiene múltiples consecuencias negativas sobre la saludCon el motivo del Día Europeo de la Obesidad[5] que se celebra 16 de mayo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) organiza una semana dedicada a la obesidad. Durante su transcurso, del 18 al 22 de mayo, el IMEO ofrecerá de forma gratuita 30 estudios de Perfil de Obesidad que consisten en un análisis metabólico personalizado, completado por un estudio emocional y hormonal completo. A estas pruebas, valoradas en 350 euros, pueden acceder sólo personas con obesidad que reserven su cita su cita en el teléfono 91 737 70 70.

La iniciativa de celebrar esta semana dedicada a la obesidad surge a raíz de la preocupante evolución de las estadísticas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año fallecen 3,4 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso y la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de cardiopatías isquémicas y hasta el 41% de la incidencia de algunos cánceres son atribuibles a los kilos de más. La OMS prevé que en tan sólo 15 años 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles, debido a factores de riesgo comportamentales y físicos como el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Las previsiones para la próxima década son devastadoras: dos de cada tres personas serán obesas[6].

«Hoy en día sabemos que las personas severamente obesas viven 10 años menos que las de peso normal y que cada 15 kilos extras aumentan el riesgo de muerte temprana en un 30 por ciento», recalca Rubén Bravo, experto en el tema y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Hace falta una estrategia organizada para erradicar el problema para que no se cumplan los más negros pronósticos, tanto «desde arriba», a nivel institucional y a través de los organismos públicos y privados, como «desde abajo», utilizando la conciencia y los conocimientos de la propia sociedad por el bien de su salud.

Hace tiempo que la obesidad dejó de ser «problema ajeno» para convertirse en un asunto de índole social que arrasa tanto en países con escasos recursos económicos, como en grandes potencias. «Cuando hablamos de tales niveles de pandemia, habrá que mirar más allá del individuo y llegar a fondo de la causa, en gran parte resultado de las fallidas políticas económicas, sociales y alimentarias que afronta la sociedad actual», sostiene Bravo. Desde IMEO consideramos necesario revisar la situación a fondo desde un enfoque actual, identificando las causas actuales que provocan obesidad y apuntando posibles soluciones.

Los cuatro pilares de la obesidad, a juicio

  1. Una mala dieta rica en azúcar.

Gran parte de los alimentos que compramos envasado ya contienen azucar¿Soléis leer la etiqueta con la información nutricional de cada producto que entra en vuestra cesta de compra? Allí se ve bien claro que todo o casi todo contiene azúcar, es un suma y sigue. Por ejemplo, una loncha de pavo de 0% grasa tiene 0,5 gr de azúcar, igual que una tostada de pan; 100 gramos de salchichas de pavo 1,8gr; un yogur desnatado, 4gr; 45gr de cereales, 14gr; una barra de chocolate infantil de 100gr contiene 55gr de azúcar…

Según la OMS consumimos más azúcar de lo que debemos. Hablamos del azúcar refinado, la glucosa y la fructosa y no del azúcar contenido de forma natural en frutas y verduras. Para el año 2012 el consumo de azúcar anual per cápita en el mundo era de 24,6 kilos de media, es decir unos 66gr diarios, aunque hay quien estima que en los países desarrollados esta cantidad roza los 100gr diarios. Según la OMS, el azúcar ingerido no debe aportar más del 10% de las calorías diarias, es decir 50gr para los adultos y hasta 37gr para los niños, aunque por el bien de la salud, los expertos recomiendan no sobrepasar los 25gr. «Esta cantidad equivale a 6 cucharaditas de azúcar contenidas en una lata de refresco endulzado», apunta Bravo. En este sentido debemos tener cuidado no con el azúcar que añadimos a nuestra comida, sino el que ya contienen «escondido» los alimentos envasados que compramos en el supermercado.

  1. Sedentarismo = muchas horas de trabajo + falta de sueño reparador + inactividad física + estrés + cenas tardías.

El sedentarismo es el pr incipal culpable d ela obesidad«No se trata de un concepto abstracto, sino de la suma de una serie de hábitos o condiciones que, a la larga conducen a obesidad», apunta el experto. En España, además, tenemos el inconveniente de una jornada laboral muy poco saludable –con horarios partidos de 9 a 14 y de 15 a 20 horas– y cenas muy tardías que difícilmente encajan en un estilo de vida saludable.

Es un error pensar que la obesidad es cosa de amas de casa o personas en el paro. Un estudio epidemiológico apunta que más de la mitad de los trabajadores del estado español sufren sobrepeso u obesidad[7]. Está demostrado que jornadas laborales excesivamente largas fomentan la depresión, el estrés y el mal dormir, además de aumentar el 60% el riesgo de sufrir un padecimiento cardiaco[8].

Dormir menos de 7 horas o tener sueño de poca calidad es otro factor que tiene relación directa con la obesidad. Por un lado, afecta los niveles de energía a lo largo del día, incide en la falta de ganas para hacer ejercicio y nos induce a comer ciertos alimentos, como café, dulces o hidratos de carbono, porque nos proporcionan energía rápida, aunque temporal. Por otro lado, la falta de sueño relentece el metabolismo y aumenta los niveles de ghrelina, hormona que no sólo estimula el apetito, sino que también favorece la acumulación de lípidos en forma de grasa visceral, aquella que se sitúa en la zona abdominal y tiene más riesgo cardiovascular.

«Debemos apostar por realizar cambios que nos permitan llevar una vida saludable, con una alimentación adecuada y actividad física diaria –preferiblemente por la mañana, porque el ejercicio a primera hora activa el metabolismo y ayuda a quemar más calorías a lo largo de la jornada–; esto nos ayudará a lograr un bienestar emocional sin ansiedad, ni estrés», resume Bravo. La actividad física recomendada por la OMS para adultos de 18 a 64 años es entre 2,5 horas y 5 horas semanales (ejercicios aeróbicos, de intensidad moderada).

  1. No buscar ayuda profesional y decantarse por métodos milagrosos con alto riesgo de efecto rebote.

Los métodos milagrosos tienen alto riesgo de efecto reboteCuando hay un problema de salud, debe ser diagnosticado por los profesionales, y no con autocura o dietas milagrosas con posterior efecto rebote. No acudir a un especialista es un error capital y a la medida que pasa el tiempo, el problema se hace más grande y la solución está cada vez más lejos. Hoy en día existe un amplio abanico de soluciones, diagnósticos precisos, tratamiento multidisciplinar y grados de cirugía aplicadas a la obesidad con atención personalizada. «Con la ayuda de la tecnología médica podemos determinar con precisión las hormonas del paciente, su estado emocional, sus hábitos alimenticios, su metabolismo basal y hasta sus polimorfismos genéticos, es decir las mutaciones en los genes relacionados con obesidad, todo esto nos permite proponer recomendaciones dietéticas adecuadas a cada individuo», apostilla el portavoz del IMEO.

  1. Falta de costumbre para cocinar y cultura nutricional pobre.

Ya tenemos la primera generación que no sobrevivirá la edad de sus padres y los malos hábitos de vida son el gran culpableLos obesos de ahora están creando gran numero de obesos para el futuro. Lo confirman las estadísticas con el disparo de la obesidad infantil en las últimas décadas. «Tenemos suficientes razones para creer que los jóvenes de hoy serán la primera generación que no sobrepasará la edad de sus padres, debido a enfermedades cardiovasculares y la diabetes», afirma Bravo. Es el triste legado que dejaremos a nuestros hijos, al no inculcarles desde edades más tempranas los conceptos básicos de la nutrición. Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a los pequeños que en casa es donde mejor se come, y no en los establecimientos de comida rápida. Y la mejor forma de enseñar es dando ejemplo.

[1] Estos países son: EE UU (más de 13%), China y la India (suman 15%), Rusia, Brasil, México, Egipto, Alemania, Pakistán e Indonesia, según un estudio publicado en la revista The Lancet.
[2] Health and Social Care Information Centre, publicadas en febrero 2014.
[3] Encuesta Nacional de Salud del INE 2012.
[4] Según datos de la OCDE del mayo 2014.
[5] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de mayo desde 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.
[6] Obesity: update 2012 de la OCDE.
[7] «Alta prevalencia de obesidad en una población laboral en España» publicado en la revista Endocrinología y Nutrición.
[8] Según un estudio publicado en European Heart Journal.

La Dieta del Vino y el Jamón conquista los paladares, un reportaje de España Directo

Una dieta delicatessen que provoca curiosidad en la calle: ¿será verdad que tomando vino tinto y jamón ibérico se adelgaza? Lo confirma el creador de la dieta del vino y el jamón, Rubén Bravo quien es experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). «Con esta dieta del porte mediterráneo podemos perder entre 4 y 6 kilos al mes, siempre y cuando seguimos las pautas y no nos pasamos con las cantidades», indica el especialista.
Pra ver el video de España Directo (RTVE), pulsa play.
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Cuando engordan más las torrijas

Noticias La Sexta

Las torijas, uno de los postres típicos de la Semana Santa, nos engordarán menos en época de frío que si las comemos en verano, gracias a la grasa marón.
«Lo que hace es activarse principalmente con las bajas temperaturas para potegerse del frío. Consumimos así más energía y bajamos de peso», señala Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
De todas formas, habrá que vigilar las cantidades, ya que sólo una torrija tiene cerca de 1000Kcal, la mitad del aporte calórico diario. Por esta razón, la mejor opción, sin duda, es las torijas light preparadas en casa, con leche desnatada, miel en el lugar de azúcar y al horno, en vez de fritas.