Cómo hacer un bufé libre de excesos

EFE, Hoy digital
26_08_2016-HOY_VIERNES_260816Para evitar que la abundante y variada oferta de comida y bebida del “todo incluido” que ofrecen numerosos restaurantes y hoteles se transforme en digestiones pesadas y kilos de más, los nutricionistas ofrecen pautas que ayudan a prevenir y compensar los excesos del bufé libre…

El “bufé”, término derivado del idioma francés que designa una “comida en la que todos los alimentos están dispuestos a la vez en una o varias mesas para que los comensales, de pie, elijan lo que prefieran”, puede tener un impacto muy diferente en quienes los consumen cuando se le añade la palabra “libre”.

Es que los también llamados restaurantes o servicios de tenedor libre o “self service” (autoservicio), que permiten comer y beber todo o casi todo lo que uno desee pagando un precio fijo, pueden ser buenos para el bolsillo, pero peligrosos para la silueta.

No todo lo que reluce es oro y la abundancia no siempre conviene cuando se trata de comer por placer y no por deber, recalcan los expertos en nutrición, recordando que hay que evitar que la suculenta y variada oferta de comida de los bufés libres y los menús “todo incluido” nos conduzca al libertinaje gastronómico.

Esta modalidad es aceptable si se practica con acierto y moderación, aclaran los expertos en nutrición.

“No es malo buscar la mejor opción en la relación calidad-precio en la comida, pero aprovecharlo para cometer continuos excesos durante un lapso prolongado como las vacaciones, puede sumar de 0.5 a 1.5 kilos de más al cuerpo por cada semana”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

El riesgo de la glotonería. “Hace años, el sistema de restauración de estilo bufé se centraba en cruceros y restaurantes de hotel, pues está diseñado para dar de comer a un gran número de personas en un horario más o menos amplio”, explica a Efe, el portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com).

Bravo indica que este modo de comidas era muy común esencialmente en las épocas estivales y vacacionales.

Explica que en los últimos años al bufé tradicional se han incorporado variantes importadas de las influencias brasileñas, chinas y americanas, donde se paga una cantidad fija por comer todo lo que uno quiera.

“A estos restaurantes se suele acudir en cualquier época del año y sin un motivo concreto, salvo salir a comer fuera de casa”, explica Bravo.

Consultado por Efe sobre las características nutricionales que suelen tener las comidas de estos establecimientos, Bravo responde que “en los bufés de hoteles o cruceros la variedad y la calidad suele ser más alta que en las opciones “come todo lo que quieras”, principalmente por la sostenibilidad del propio negocio”.

“En general, y centrándonos en las opciones más cotidianas, para que un bufé libre sea rentable debe acudir a alimentos de calidad nutricional media, que sacien el apetito de forma temprana y no tengan muy alto coste”, señala este experto en nutrición.

Por eso, “lo habitual es encontrar en ellos arroz, patatas, opciones harinosas, como la pasta, la empanada o similares, carnes o derivados cárnicos como salchichas, pollo en salsa, charcutería, quesos, huevos, postres dulces y repostería en general”, apunta. “Las características nutricionales de estos alimentos no se encuadran dentro de las más saludables si tenemos en cuenta el factor cantidad de micronutrientes (vitaminas, minerales…) por cada caloría aportada, indica el experto del IMEO.

Analizan la relación entre obesidad, discapacidad y satisfacción laboral

Investigadores de la Universidad de Málaga han estudiado la interacción entre obesidad y discapacidad y su impacto en los niveles de satisfacción laboral indicados por trabajadores de entre 50 a 64 años en diez países de la Unión Europea. Los resultados ayudarán al diseño y la implementación de políticas públicas englobadas en la Estrategia Europea de Discapacidad 2010-2020.

SINC

Analizan-la-relacion-entre-obesidad-discapacidad-y-satisfaccion-laboral_image_380El sobrepeso es un problema de salud relacionado con el consumo de más calorías de las que una persona puede gastar durante un periodo de tiempo. Actualmente afecta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a más del 35% de los adultos. Estas tasas, que se han doblado prácticamente desde 1980, continúan creciendo a una velocidad preocupante.

Además de los trastornos que conlleva, como el aumento de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, desórdenes musculares y diversos tipos de cáncer, trae consigo también otros problemas asociados con el bienestar psicosocial y las expectativas económicas individuales, así como también afecta a la productividad económica del ambiente de trabajo.

Particularmente en adultos a partir de los 50 años, la obesidad está relacionada con el incremento de incapacidad y, en consecuencia, de la probabilidad de un retiro antes de tiempo. Sin embargo, la interacción entre estas variables requiere de más investigación al respecto.

Un nuevo estudio, realizado por los investigadores Ricardo Pagán, Carmen Ordóñez de Haro y Carlos Rivas, del departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, investiga la interacción entre obesidad y discapacidad y su impacto en los niveles de satisfacción laboral indicados por trabajadores de entre 50 a 64 años en diez países de la Unión Europea.

Los resultados, como indica Pagán, “pueden contribuir al diseño e implementación de políticas públicas específicas encaminadas a la prevención y corrección de las consecuencias de la obesidad en la satisfacción laboral entre personas con discapacidades, lo cual incrementará el estándar de vida en general y su integración en el mercado laboral en particular”.

Es en esta dirección en la que apunta la Estrategia de Discapacidad Europea 2010-2020, cuyos objetivos están centrados en asegurar que las personas con discapacidad puedan ganarse la vida en un mercado laboral abierto y sin barreras.

La investigación demuestra que los trabajadores obesos son más propensos a estar satisfechos con su trabajo que aquellos con un peso considerado normal según el Índice de Masa Corporal (IMC), aunque tener incapacidades limitadas o deficiencias en la salud contribuye a reducir los efectos positivos de dicha satisfacción laboral en personas con obesidad.

Por otro lado, las conclusiones no muestran ningún efecto de la obesidad en la satisfacción laboral según el diferente grado de incapacidad. Es necesario tener en cuenta para la correcta lectura de estos resultados que las personas obesas tienen menos probabilidades de conseguir empleo y que generalmente reportan menores niveles de auto-aceptación que individuos con un peso estándar.

Ello, unido a ser objeto de múltiples discriminaciones –también en el entorno laboral– podría apuntar a que las personas obesas tengan de partida menos expectativas de encontrar trabajo o estar bien en él, especialmente si no gozan de buena salud.

Mejor comprensión del entorno laboral

Para realizar este estudio multidisciplinar, se ha utilizado una base de datos incluyendo aspectos sobre la salud y socioeconómicos de más de 45.000 individuos de más de 50 años. Los datos han sido extraídos del Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe (SHARE) durante los años 2004, 2007 y 2011 para estimar la satisfacción laboral con una ecuación que incluye variables para medir la obesidad y el grado de incapacidad de los trabajadores.

El cuestionario contiene información sobre salud (como los hábitos de consumo o ejercicio físico), aspectos psicológicos (equilibrio mental, bienestar, satisfacción) y socioeconómicos (tipo de trabajo y características, hábitos de consumo, educación) y de apoyo social (redes sociales) entre otros.

“Desde el punto de vista de las políticas públicas, explica el investigador, los resultados son muy importantes en tanto que consiguen una mejor comprensión del entorno laboral que puede permitir diseñar medidas para mantener y promover el empleo de este colectivo”, señala Ricardo Pagán.

A pesar de que ser los resultados muestran que la obesidad contribuye positivamente a la satisfacción laboral, la hipótesis de que sea explicado por menores expectativas sugieren condiciones laborales discriminatorias, por lo que sería necesario intervenir en los diferentes ambientes para mejorar las condiciones laborales y la productividad de personas con obesidad.

Referencia bibliográfica:

Ricardo Pagán, Carmen Ordóñez de Haro, Carlos Rivas Sánchez.»Obesity, job satisfaction and disability at older ages in Europe», Economics & Human Biology, Volume 20, March 2016, Pages 42-54. Disponible en línea: http://dx.doi.org/10.1016/j.ehb.2015.10.001

10 claves para perder peso

Al empezar una dieta tome en cuenta lo que va a lograr y preste menos atención a lo que no podrá comer
Establezca horarios estables de comidas, cada 3 horas, e intente cumplirlos de lunes a domingo
No se rinda ante el menor fracaso en la dieta. No necesita alcanzar la perfección. Permítase algún fallo y aprenda a resolverlo retomando la dieta cuanto antes.

Foto EFE, cortesía Instituto Médico Europeo de la ObesidadSegún el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC), “Uno de los problemas más comunes asociado al estilo de vida actual es el exceso de peso”. Esta entidad subraya que el sobrepeso y la obesidad están entre los principales factores de riesgo de muchas enfermedades, como patologías respiratorias y cardíacas, diabetes tipo 2, hipertensión, algunos tipos de cáncer e, incluso, de muerte prematura.

No obstante, “el sobrepeso y la obesidad, así como sus enfermedades no transmisibles asociadas, son en gran parte prevenibles”, precisa la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para ello, entre otras medidas, esta entidad recomienda: limitar la ingesta de grasa y azúcares; aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos y realizar actividad física de forma periódica. Pero si ya se ha llegado a una situación de exceso de peso, es fundamental ponerse en manos de un profesional acreditado para buscar solución.

En este sentido, los especialistas del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido indican que el propio médico de cabecera o personal de enfermería pueden evaluar si el peso de un paciente es o no saludable. “Esto significa pesarlo y medirlo para calcular su índice de masa corporal”, detallan.

También valorarán la dieta actual y los niveles de actividad física de ese paciente para establecer objetivos personalizados. Con esta información, pueden proponerle cambios sencillos en el estilo de vida. Junto al personal sanitario, el paciente “trabajará en un plan para perder peso de manera saludable y a largo plazo. Será un plan hecho a la medida, teniendo en cuenta su estilo de vida y sus preferencias”, exponen.

LAS 10 CLAVES

Cambie su actitud ante la dieta

“Antes de empezar una dieta es importante fijarse en los aspectos positivos que se van a conseguir y prestar menos atención a los alimentos que no se podrán comer en un tiempo. Hay que resaltar las cosas buenas que este cambio de alimentación aportará a nuestra vida: conseguiremos adelgazar, mejorará nuestra autoestima, nos sentiremos más ágiles, nos sentará mejor la ropa, etc. Piense en ello a diario. Lo motivará”, recomiendan.

Establezca pequeños objetivos alcanzables y realistas

“Es mucho más gratificante marcarse un pequeño objetivo y comprobar que lo ha conseguido que fijar una meta a largo plazo y no obtener ninguna repercusión hasta el final. Esta forma de enfrentarse a la dieta lo ayudará a confiar más en sí mismo y a conseguir mejores resultados”, afirman.

Lleve un cuaderno donde anote logros y dificultades

“Le ayudará a conocer sus puntos fuertes y débiles y así se comprometerá más con su tratamiento. Escriba a diario”, aconsejan.

Haga cinco comidas diarias

“Márquese horarios estables de comidas, cada 3 horas, e intente cumplirlos de lunes a domingo. Sentirá que lleva una vida más ordenada, podrá anticiparse al hambre y, por lo tanto, tendrá menos ansiedad”, precisan.

Coma despacio

“Intente comer de forma consciente, teniendo presente lo que está haciendo. Mastique y saboree cada alimento. Olvídese de las prisas. Si come despacio, necesitará menos cantidad de alimento. Además, estará aprendiendo a concederse un tiempo que lo ayudará a reducir el estrés”, indican.

Cambie de recetas

“No coma siempre lo mismo. Busque recetas nuevas que lo motiven y lo ayuden a disfrutar más de la comida. Comparta esas recetas con amigos y familiares, le gustará ver que a los demás también les agrada la comida saludable. Disfrute cocinando”, expresan.

No se obsesione con el peso

Los especialistas recomiendan pesarse una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora.

En este sentido, subrayan que el peso hay que vigilarlo toda la vida, no solo cuando se está haciendo una dieta. Asimismo, recuerdan que los extremos no suelen ser buenos, es decir, no hay que pesarse todos los días pero tampoco olvidarse del peso.

Haga ejercicio

“Busque un deporte que le guste, que resulte fácil de incluir en su vida cotidiana y, si es en compañía, mejor. Márquese de nuevo pequeñas metas, alcanzables. Empiece con poco y vaya aumentando, a medida que vaya dominando la rutina. No se sobrecargue, pues lo abandonará pronto si supone un sobreesfuerzo”, manifiestan.

Diviértase

“Disfrute su tiempo libre, haga actividades que le resulten placenteras y que lo ayuden a evadirse de los problemas. Cuando uno está feliz segrega endorfinas, que son las ‘hormonas del bienestar’. El deporte o las aficiones lo ayudarán a segregar endorfinas. Si su vida está llena de cosas agradables, no necesitará estar llenando el estómago a todas horas”, puntualizan.

Tolere la frustración

“No se rinda ante el menor fracaso en la dieta. No necesita hacerlo de manera perfecta, lo que necesita es mantenerlo en el tiempo. Permítase algún fallo y aprenda a resolverlo retomando la dieta cuanto antes”, destacan.

Fuentes: El Nuevo Herald / EFE Reportajes

RFI: Los food trucks son sabrosos, pero no tan buenos para la salud

Radio Internacional de Francia, por Ivonne Sánchez

Actualmente, los food trucks son la nueva moda en comida urbana. Importado de Estados Unidos, los food trucks se han implantado con éxito en Francia proponiendo diversas opciones gastronómicas. En América Latina también, sobre todo en versión «food truck park», un espacio donde varios camiones están estacionados y el cliente puede escoger según lo que le apetezca. Pero expertos en nutrición cuestionan la calidad de los alimentos por su alto contenido en grasas saturadas e hidratos de carbono.

Hamburguesas, pizzas, crepes, comida asiática a base de frituras, la oferta es variada, pero esta «novedad gastronómica sobre ruedas» podría ser a la larga nociva para la buena alimentación, advierten expertos en nutrición. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) en España señala que existe una real amenaza de sobrepeso y obesidad con dicha oferta de comida, al ser por lo general alta en calorías y de escaso valor nutricional.

Rubén Bravo, nutricionista de este organismo, explica por qué los food trucks no son tan buenos como parecen: “La gran mayoría de los casos que hemos evaluado son alimentos muy altos en grasas, muy altos en hidratos de carbono, en azúcares refinados, que distan mucho de ser saludables. Lo que es criticable es el alimento que venden (los food trucks) y no el sistema en sí de vender estos alimentos”.

¿Cuántas calorías tiene una hamburguesa?

Una hamburguesa de un food truck (o de un restaurante) puede llegar a tener hasta 600 calorías. Si se agregan las papas fritas, 300 calorías, más una soda azucarada, otras 200 calorías. En una sola ingesta, una persona puede consumir hasta 1.100 calorías, sin contar el brownie que se comió de postre. Demasiadas calorías, señalan los nutricionistas, cuando el promedio de calorías recomendable para la mujer va entre 1.500 calorías y 1.800 y para el hombre entre 2.000 y 2.500 calorías por día.

Gourmet

Existe también la idea de que los food trucks proponen comida “gourmet”, por lo que existe la idea subyacente de que la comida propuesta es de buena calidad pero el nutricionista Rubén Bravo analiza la comida a nivel nutricional: “Se intenta adornar poniendo nombres a los alimentos, pero si leemos ‘crujiente de pescado bañado en salsa tártara’, pues sí, suena más gourmet pero a final tenemos un pescado de baja calidad, porque si no, no podrían competir en precios, un pescado rebozado, frito, y en una salsa rica en grasas saturadas”.

Rubén Bravo recomienda limitar los food trucks o la comida de la calle a una vez a la semana para que no provoque problemas de sobrepeso o de obesidad. Y llevar una dieta equilibrada, con frutas, verduras, leguminosas y pescado o carne magra, limitando las grasas, los hidratos de carbono y el azúcar refinado.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)  en España.

Leches vegetales: propiedades y beneficios

Clarin, por Alicia Crocco
funcionamiento-minerales-necesario-musculos-cardiovascular_CLAIMA20160531_0117_28Las leches vegetales son muy nutritivas y constituyen una excelente opción para remplazar las bebidas azucaradas. En este sentido se las puede considerar un alimento muy valioso, no obstante lo cual hay que recalcar que no deben sustituir los lácteos en el aporte de calcio.

¿Algunas de sus propiedades? Son fácilmente digeribles. Elaboradas con agua, no contienen colesterol ni lactosa: las pueden consumir quienes tienen intolerancia o alergia a estas dos sustancias.

Presentan menos grasas que la leche de vaca, y entre éstas se encuentran las grasas saludables (mono y poliinsaturadas), que favorecen la función cardiovascular.

Son ricas en vitamina B, esencial para el correcto funcionamiento cerebral, y en minerales como el potasio, necesario para la función cerebral, los músculos y la función cardiovascular.

Bajas en sodio, constituyen una excelente opción de bebida para los hipertensos. Son también bajas en calorías.

Son ideales para personas que presentan colon irritable, constipación, digestiones lentas, intolerancia a la lactosa.

Ricas en fibra, son beneficiosas para evitar el estreñimiento, las digestiones lentas, el colon irritable y la diverticulitis.

Advertencias:

– Calcio: no es tan absorbible como el que se obtiene de la leche de vaca.

– Proteínas incompletas: no presentan todos los aminoácidos esenciales, a diferencia de la leche de vaca, un dato fundamental que deben tener en cuenta quienes utilizan estas bebidas como reemplazo de los lácteos. Esta advertencia es crucial en chicos y jóvenes: los lácteos son los que aportan el calcio de mayor absorción, necesario para el crecimiento y desarrollo en las dos etapas más fundamentales de la vida (niñez y adolescencia).

Cómo nos benefician

A continuación, los beneficios que aportan tres de estas bebidas, además de los que comparten con todas las llamadas «leches vegetales».

Leche de soja

Leche-soja_CLAIMA20160527_0157_17Se elabora a partir de la soja remojada y triturada con agua y en muchos productos se encuentra saborizada. Con soja se elaboran también alimentos como el tofu o la yuba.

La soja es la única legumbre que tiene todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita. Se digiere fácilmente y contiene:

– Lecitina: favorece la circulación sanguínea, con lo cual previene enfermedades cardiovasculares.

– Isoflavonas: estrógenos vegetales con menor acción que los verdaderos estrógenos corporales. Hay teorías que le atribuyen un mecanismo protector frente al cáncer de mama. Además, son beneficiosas para la prevención de otras enfermedades.

– Proteínas: su contenido es similar al de la leche de vaca.

– Vitamina E y vitaminas del complejo B (especialmente B6 y ácido fólico), fósforo, magnesio, hierro, ácidos grasos omega 3, cantidades mínimas de grasas saturadas.

– Calcio: muchos productos se encuentran fortificados con carbonato de calcio en cantidades similares a las encontradas en la leche de vaca. No obstante, el calcio presente en esta bebida es de baja disponibilidad; esto significa que no se absorbe como el que proviene de la leche de vaca. De ahí la importancia de aclarar que no es un correcto reemplazo de calcio en lugar del de la leche de vaca.

¿Quiénes la pueden consumir y quienes no?

Jóvenes, adultos, adultos mayores, diabéticos e  hipertensos. Su consumo debe ser moderado y -vale la pena reiterarlo- no debe reemplazar a la leche de vaca por la cantidad de calcio.

No se recomienda en niños menores de 5 años.

Bebida de avena

Avena1_CLAIMA20160527_0246_17Se obtiene a partir de la cocción de los granos de avena enteros, molidos, limpios y triturados y contiene:

– Fibra soluble beta-glutano: pesenta la misma acción que realizan los lactobacilos. Es más adecuada que la bebida de arroz para disminuir el colesterol y en los casos de intolerancia a la lactosa. Al presentar fibra y grasas insaturadas (las buenas omega 4), favorece la disminución del colesterol malo (LDL) y aumenta la fracción buena HDL.

– Pobre en proteínas: la leche de vaca presenta 6 gramos de proteínas por cada vaso y esta bebida contiene solo 2 gramos por vaso.

– Rica en vitaminas B1, B2, B5 y B6: favorece el sistema nervioso por la presencia de avenina, un alcaloide que tiene acción tranquilizante. Además contiene vitamina E.

– Hierro, magnesio, zinc y manganeso.

Es Ideal para disminuir la ansiedad, el estrés, el insomnio y alteraciones digestivas producidas por nervios. También beneficia a deportistas y a personas de la tercera edad que sufren desgaste físico.

La avena es un cereal que ocasiona menores reacciones alérgicasque el trigo, la cebada o el centeno. Contiene avenina y no gliadina. Por eso, las personas sensibles al gluten que toleran la avenina y no la gliadina pueden tomar leche de avena.

Bebida de almendras

Leche-almendras_CLAIMA20160527_0158_17– Bajo valor calórico: 1 taza aporta sólo 30 calorías sin el agregado de azúcar.

– Vitaminas D, A, B2. Esta última favorece la salud de las uñas y el cabello y que la hidratación de la piel.

– Ácidos grasos omega 6.

– Minerales como el zinc, el magnesio y el potasio. Este último es ideal para casos diarreicos, vómitos y en terapias donde se pierda potasio (tratamientos con diuréticos).

– Es una bebida astringente.

– Sin gluten: apta para celíacos.

– Baja los niveles de glucemia.

– Disminuye el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos y aumenta el colesterol bueno (HDL).

– Vitamina E: sustancias antioxidantes naturales, que ayuda a retrasar los procesos de envejecimiento celular y a prevenir el cáncer, siempre y cuando se verifique en el rótulo la no existencia de aditivos cancerígenos.

Contraindicaciones

– No pueden consumir esta bebida quienes sean alérgicos a las frutas secas.

– En aquellos que tienen alteraciones de las glándulas tiroides (causan bocio), ya que contienen sustancias químicas naturales que pueden inhibir la absorción adecuada y el aprovechamiento del yodo y esto puede dañar las glándulas.

– El consumo excesivo de almendras puede ocasionar tumores debido a que los productos químicos presentes en estos alimentos, que bloquean el yodo. Esto no sucede en personas sanas, sin patologías de tiroides, ya que los bociógenos son beneficiosos para el sistema inmunológico.

– No hay que administrarla a bebés, ya que no aporta los nutrientes necesarios y ocasiona complicaciones perdurables en la salud.

– Supervisar siempre las etiquetas nutricionales, para verificar que no presenten aditivos cancerígenos que además producen inflamación.

Las bebidas de almendras y ciertos lácteos pueden tener en su composición química un aditivo potencialmente cancerígeno llamado «carragenanos» extraído de las algas rojas de mar. Se utiliza mucho en la industria alimentaria para aglutinar, espesar y estabilizar muchos alimentos.

La carragenina (E- 407) tiene la desventaja de actuar como una sustancia potencialmente inflamatoria. Se ha comprobado su capacidad de inflamación en animales de laboratorio. Sin embargo, la Agencia de Seguridad Alimentaria de EE.UU. (FDA) afirma que es un producto seguro.

¿Alimentos crudos o cocidos? Cuáles son los mejores para la salud

Así como las personas se preocupan por el aseo de su cuerpo, el higienismo alienta a hacer una limpieza del organismo de adentro hacia afuera. Por qué la OMS aconseja que el 50% de lo que se come en el día sea crudo

Infobae.com

0014211323Sobre alimentación, dietas y buen comer, mucho es lo que se difundió de un tiempo a esta parte. Todo tipo de gurúes y expertos gustan de dar consejos sobre lo que conviene y lo que no a la hora de sentarse a la mesa.

Si de higiene alimentaria se trata, se sabe que desde el aire que se respira, el estrés y el agua que se consume, hasta el tabaco que se inhala interfieren en una vida realmente saludable. Pero, sobre todo, la mala costumbre de comer cantidades considerables de carnes y alimentos cocidos es una de las principales responsables de la mala alimentación.

Una de las bases de una buena alimentación debe ser comer crudo, como promulga la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos el 50% de lo que consumimos por día. El calor excesivo de la cocción mata muchísimas propiedades de los alimentos ingeridos, y los hace extraños para el cuerpo.

«Respecto de esto, podemos decir que un hábito higienista de la alimentación, sería la disminución de la ingesta calórica en exceso para evitar la obesidad, la reducción de consumo de carnes, y el incremento de vegetales crudos», destacó la médica endocrinóloga María Alejandra Rodríguez Zía, para quien «la ingesta de carne en general tiene una relación con una conducta más agresiva. De hecho, los animales carnívoros tienden a una conducta más ofensiva que los herbívoros».

Y remarcó: «La dentadura, las quijadas y las garras de las que dispone un animal carnívoro, están hechas para cazar a las presas. También las características del intestino de un carnívoro como un león, un tigre, o un leopardo son diferentes a los herbívoros, y el hombre se asemeja a estos últimos, que son comedores de frutas y frutos».

Según Rodríguez Zía, «si el hombre come carne, genera un trabajo para el que no fue diseñado y produce una putrefacción con intoxicación del organismo y esto afecta mucho la flora intestinal, que se agrava con la constipación».

De acuerdo con la OMS, el consumo excesivo de carnes rojas y en conserva, puede estar asociado a un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal. Además, los hábitos alimentarios saludables, que previenen el desarrollo de los tipos de cáncer asociados a la alimentación, contribuyen también a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Cocido vs. crudo

En 1897, un médico alemán llamado Rudolf Virchow, descubrió que después de cada ingesta de alimentos cocidos aparecía una leucocitosis (aumento del número de leucocitos), como mecanismo de defensa natural del organismo para protegerse de agentes extraños.

Se trataba de proteínas que modificaban su estructura en base al calor. En 1930, el doctor Paul Kouchakoff expuso en un congreso de microbiología de París sus investigaciones, en las que indicaba que cuanto mayor era el tiempo de cocción y la temperatura que alcanzaba el alimento, mayor era la leucocitosis que se provocaba. Esto se conoce como leucocitosis post prandial.

Ocurre que durante la cocción de la comida se destruyen las enzimas digestivas que contiene el alimento. Por esta razón, el organismo reconoce a la comida cocida como un agente extraño.

El 1931, el fisiólogo alemán Otto Heinrich Warburg, descubrió que si la célula no respira oxígeno se transforma en cancerígena. Es decir que el medio cancerígeno no puede vivir con oxígeno y se mantiene con un pH ácido.

«Todas las células cancerosas son ácidas y anaeróbicas y, por lo tanto, el oxígeno y el medio alcalino las podrían destruir. Por esta razón, comer alimentos crudos alcaliniza el cuerpo y comerlos cocidos lo acidifican. Tal es así, que es conocido el hecho de que todos los pacientes con cáncer tienen habitualmente un pH en la orina por debajo de 5.5», explicó la especialista.

Un día a día contaminado

Por otra parte, la OMS reconoció que el 90% de los casos de cáncer están causados por factores ambientales y entre los más nocivos, se encuentran el cigarrillo y la alimentación.

En el humo de los cigarrillos se encontraron no menos de 43 sustancias conocidas como cancerígenas. Pero, realmente, la alimentación del ser humano es más cancerígena que el vicio del cigarrillo.

Hace años se clasificaron más de 400 agentes cancerígenos, de los cuales algunos acompañan los quehaceres diarios, sin que se los pueda eludir, como la contaminación ambiental aérea y del agua.

«Hasta hace poco, todas las bebidas light se acompañaban de un producto altamente cancerígeno como el aspartamo -reflexionó Rodríguez Zía-. Además, el agua corriente puede contener cantidades de flúor y está demostrado que es un producto con características cancerígenas».

La acrilamida, una sustancia neurotóxica que se crea cuando los alimentos ricos en carbohidratos son cocinados a altas temperaturas, demostró ser cancerígena en animales de laboratorio. Ya sea frito, al horno, a la olla a presión o tostado, el alimento que se cocina a esas altas temperaturas -y a mayor tiempo de cocción, peor- se forman estas sustancias.

Cambio de vida y de mente, la clave

«Muchas enfermedades que progresaron pueden mejorar su pronóstico, y si se acompañaran con un cambio muy importante de vida y se complementaran con lo fundamental, que es el cambio de mente del paciente», consideró la especialista, para quien «es primordial una vida en armonía y tranquila, con ejercicio físico, paz, risa, poco estrés, alegría y buen descanso, ya que las buenas emociones son una parte básica en el higienismo, que no disocia cuerpo y mente».

Respecto del alimento en particular, «se sabe que el 80% de las patologías que se padecen hoy son de origen epigenético, esto quiere decir que muchas de las noxas que llegan al genoma son las que pueden alterarlo y, por lo tanto, producir un cáncer o ateroesclerosis, principal causa de muerte en el mundo occidental», puntualizó la especialista y enfatizó: «Esto puede mejorar su pronóstico si uno modifica la alimentación. Incluso hay cánceres que se han resuelto totalmente por el cambio alimentario, el cambio de vida y de mente».

El higienismo puede ser la solución cuando en el año 2050 la humanidad llegue a 12 mil millones de habitantes, y se destinen los suelos al cultivo de frutas y verduras para el consumo humano, y no para animales como se hace ahora.

«Así se pierde la energía del planeta, dado que por cada animal que se engorda en base a soja y maíz, cientos de personas podrían comer de esa fuente en forma directa. También se limarían las diferencias de pobreza y riqueza, sin los gastos faraónicos en armamentos», argumentó la especialista.

«Además -agregó- habiendo más comida, se reducirían las horas de trabajo, las personas se dedicarían más a sus afectos, habría tiempo para la elaboración de los alimentos y para la crianza de los hijos».

Los pilares de la dieta higienista

-La dieta higienista no contiene ingredientes refinados, como harinas blancas, arroz blanco, sal y alimentos sin sus nutrientes originales.

-Incluye semillas, jugos, legumbres y pescados.

-Contiene huevos, cebollas, ajos, condimentos y especias.

-No incluye los alimentos fritos, rebozados, recalentados o precocinados.

-No contiene golosinas ni bebidas sintéticas.

-Evita los productos en latas, las conservas, las carnes y los embutidos.

-Restringe el té y el café.

-No admite conservantes, colorantes o aditivos químicos.

Los pistachos ayudan a controlar el peso, la presión arterial, regular el colesterol y mejorar la salud del corazón

El Economista
pistachosUn grupo de investigadores españoles, liderados por la profesora universitaria de Nutrición Humana en la Universidad Rovira i Virgili (URV), Mònica Bulló, ha mostrado que el consumo de pistachos ayuda a controlar el peso, la presión arterial, regular el colesterol, mejorar la salud del corazón y a tener una dieta equilibrada.

Por tanto, según el trabajo, publicado en el ‘British Journal of Nutrition titulado, Nutrition attributes and health effects of pistachio nuts’, comer pistachos «no contribuye» al aumento de peso ni al aumento del índice de masa corporal cuando se incluyen en una dieta equilibrada.

Para alcanzar esta conclusión, los expertos realizaron controles aleatorios y estudiaron varias investigaciones destinadas a comprobar el efecto de los pistachos en el peso corporal y encontraron que hay dietas que incluyen pistachos (al menos hasta el 15 por ciento de la ingesta total de energía), y que no están relacionadas con un aumento de peso.

De hecho, un estudio encontró una disminución en el índice de masa corporal y otro observó una disminución significativa en el tamaño de la circunferencia de la cintura de aquellos que comieron pistachos. Asimismo, en el análisis de otro trabajo, los investigadores encontraron que los participantes comieron menos calorías y experimentaron una mayor sensación de saciedad al consumir los pistachos sacándoles la cáscara, que con el fruto solo.

En este sentido, los autores sugieren que los participantes consumieron menos pistachos porque el gesto de sacar la cáscara retrasa el acto de comer, y además, el efecto visual de ver la montaña de cáscaras sirve como señal para parar de comer.

PISTACHOS Y SALUD DEL CORAZÓN

Por otra parte, los investigadores observaron ocho estudios que examinaban los efectos de los pistachos en las enfermedades del corazón. En cinco de los estudios encontraron dietas con pistachos dirigidas a bajar significativamente el nivel de colesterol.

Además, cuatro estudios demostraron cambios favorables en los niveles de presión en sangre, incluso en aquellos con riesgo de diabetes. Por ello, los expertos han comentado que estos beneficios pueden darse, en parte, a la proteína y la fibra de los pistachos y las pocas grasas que contienen en comparación con otros frutos secos.

Y es que, los pistachos son los frutos secos que tienen el mayor contenido de fitoesteroles, proporcionando 214mg/100g. Del mismo modo, y como otros frutos secos, los pistachos son un nutriente denso y una ración de 30 gramos de pistachos (49 frutos aproximadamente) proporciona más del 11 por ciento de la dosis recomendada de proteína, y alrededor del 10 por ciento de la dosis de fibra recomendada para adultos.

Finalmente, los pistachos también destacan contienen vitaminas (vitamina B1, vitamina B6, riboflavina, vitamina E, vitamina K y ácido fólico), minerales (cromato de potasio, cobre, manganeso, hierro, selenio y zinc), así como fitoquímicos, luteína y zeaxantina (carotenoides).

Fuente: Europa Press

Los seis regalos que el cuerpo humano pide todos los años a los Reyes Magos

  • Tener una dieta equilibrada, ir al gimnasio o dejar de fumar son algunas de los propósitos que tenemos cada año. ¿Lo conseguiremos este?
  • Repasamos las seis claves que deberíamos colgar con un imán en la nevera para empezar el año de forma saludable.

La Información

mercadoSe acerca fin de año y una vez más volveremos a hacernos promesas que intentaremos cumplir en 2016 pero que en más de una ocasión abandonaremos los primeros días de enero. Ir al gimnasio, ponerse a dieta o dejar de fumar son los regalos que nuestro cuerpo pide todos los años a los Reyes Magos. ¿Los conseguirá este año?

Los 4 enemigos de la salud

Los hábitos alimentarios inadecuados y a la vez mantener estilos de vida sedentarios, además del tabaquismo y el alcohol son los principales factores de riesgo para la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares o la diabetes entre otras. ¡Pero estas enfermedades se pueden prevenir si actuamos a tiempo!

No perder de vista la dieta equilibrada

Tenemos que mantener alimentación variada, moderada y equilibrada y reducir la ingesta de energía a través de los alimentos y las bebidas en los casos que sea necesario, pero siempre cumpliendo con las recomendaciones nutricionales, especialmente de vitaminas y minerales

Hacer deporte no es una tortura

¿Sabías que la esperanza de vida se puede elevar de media 3,4 años si se realiza actividad física moderada? En adultos, la Organización Mundial de la Salud recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o en su lugar, 75 minutos a la semana de actividad física aeróbica vigorosa. Debemos cambiar la idea de comer menos y movernos más por comer mejor y moverse más. Ésta es la clave:mantener una alimentación variada, moderada y equilibrada junto con un estilo de vida activo y saludable.

Vigilar las calorías

Tal como indica el estudio científico ANIBES (Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España), cada persona en España tiene una ingesta media de energía al día de 1.810 kcal ± 504 kcal/día. Los cereales y sus derivados, así como las carnes y sus derivados son los grupos de alimentos que más contribuyen a la ingesta diaria, ya que, respectivamente, suponen el 27,4% y el 15,2% de la ingesta total.

No debe haber alimentos prohibidos

No existen alimentos buenos o malos, sino estilos de vida más o menos correctos. Los hábitos alimentarios inadecuados, los estilos de vida sedentarios, además del tabaquismo y el alcohol son los principales factores de riesgo que facilitan la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles. Pero estas enfermedades se pueden evitar controlando los factores de riesgo.

El sobrepeso hay que evitarlo

El sobrepeso y la obesidad afectan a más del 50% de la población adulta en España y a cerca del 30% de la población infanto-juvenil. Es necesario transformar el mensaje de “comer menos y moverse más” por “moverse más y comer mejor” realizando actividad física con intensidad y regularidad, y adecuando nuestra alimentación diaria a estos niveles.

Aunque el sobrepeso y la obesidad tienen múltiples causas, su resultado es fruto de una incorrecta adecuación entre las calorías que tomamos a través de los alimentos y las bebidas y las que gastamos mediante la práctica de actividad física y ejercicio.

Alimentos para tener un vientre plano

Podemos reducir el tamaño de nuestro abdomen con ejercicios y sobretodo incluyendo en nuestra alimentación productos «devora-flotadores». En este programa de Aquí Madrid la nutricioinista Andrea Marqués del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) desgrana los alimentos que nos ayudarían a conseguir un vientre plano. ¡Además de una dieta sana y mucho ejercicio, claro!

A continuación os ofrecemos una lista con alimentos que no pueden faltar en nuestra cesta de la compra, si queremos deshacernos de «la tripita».
En primer lugar, destacaríamos los espárragos son un diurético por excelencia, ayuda a eliminar todo tipo de líquidos en el organismo a través de la orina y nos ayuda a reducir el vientre.
En segundo lugar, el té verde, un excelente quemagrasas natural.
En tercer lugar viene el jengibre, un tubérculo con propiedades antioxidantes y antiinflamatorios que nos ayudará tanto en hacer la digestión, como a eliminar la grasa a nivel de músculo.
En cuarto lugar destacaríamos algunas frutas como la piña, los plátanos y la papaya, todas ellas con un alto contenido de potasio y fibra que nos ayudará a eliminar líquidos y a combatir el estreñimiento.
Además de incorporar a nuestro menú estos alimentos, la nutricionista del IMEO aconseja «masticar lento para no acumular gases, beber muchos líquidos para disminuir la sensación de hambre y tomar cenas ligeras para que el vientre se deshinche por la noche».

Fuente: Telemadrid

Evita los resfriados: seis alimentos que tienes que incluir en tu dieta este otoño

No solo de zumo de naranja vive tu sistema inmunitario. Hay otras cosas que puedes comer esta temporada que van a subir tus defensas para que no te enteres de la gripe cuando llegue el invierno

Vanitatis, por Amor Saez
Con el cambio de estación, el descenso de las temperaturas y de las horas de luz, también cambian las necesidades fisiológicas. Afortunadamente la naturaleza te provee de auténticos alimentos-medicamento para regular la temperatura, prevenir resfriados, depresiones y llenarte de energía.

1. Setas

setasSon ricas en proteínas de alto valor biológico y minerales, como hierro, fósforo y potasio, por lo que son excelentes para estimular la actividad nerviosa y cerebral, y luchar contra la anemia. Además, son bajas en sodio y, por tanto, ideales para personas con la tensión alta, y poseen cero calorías y puedes comerlas sin engordar.

Protegen tu sistema inmunológico porque suponen “una protección natural contra los resfriados y afecciones catarrales propias de la época”, según el Dr. Ata Pouramini, experto en nutrición y quiropráctica y autor del libro ‘Tú eres tu medicina’, de la editorial Vivirbooks.

2. Remolacha

remolachasSobre todo, la variedad roja es muy rica en flavonoides y un potente alimento anticancerígeno. También contiene altas cantidades de hierro y ácido fólico, por lo que combate la anemia y garantiza la buena salud de la piel, el cabello y las uñas. Y aumenta la producción de la hormona dopamina que previene el mal humor y los síntomas depresivos. “Es un cosmético antiedad natural, gracias a sus niveles de vitamina E, que es antioxidante».

«Además, su gran aporte en fibra y sus propiedades desengrasantes le convierten en un excelente alimento detox que ayuda a la limpieza total de nuestras arterias e intestinos”, según el experto.

3. Huevo

huevosContiene proteína libre de grasas de muy alto valor biológico, aminoácidos esenciales para el organismo y su grasa es de fácil digestión. Además, es una excelente fuente de hierro, fósforo, potasio y magnesio, vitaminas A, del grupo B, E, ácido fólico y carotenoides.

«Con su consumo puedes potenciar la síntesis de serotonina -por su riqueza en magnesio y vitaminas del grupo B-, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo, la llamada hormona de la felicidad”, asegura Leticia Carrera, farmacéutica y bioquímica.

4. Bonito

bonito“Los ácidos grasos presentes en el pescado azul, como el bonito, están considerados un excelente antidepresivo natural. Además, es rico en vitaminas B3 y B12, por lo que también ayuda a cuidarse contra los virus catarrales y favorece la producción de hierro”, según el Dr. Pouramini.

Por su riqueza en ácidos grasos omega 3 ayuda a rebajar los niveles de colesterol alto, y a prevenir afecciones cardíacas y de las articulaciones. Y su alto contenido en yodo y magnesio le convierten en fundamental para el buen funcionamiento de la glándula tiroides y de los músculos, nervios e intestinos.

5. Plátano

platano“Aporta azúcar extra, pero también serotonina, melatonina, potasio y magnesio, por lo que da energía a nuestro organismo rápidamente, y es ideal en casos de agotamiento y fatiga”, según el experto. También es rico en tres vitaminas antioxidantes -A, C y E-, ligeramente laxante, remineralizante y diurético.

Regula el sistema nervioso y ayuda a aliviar la ansiedad y la irritabilidad.

6. Chocolate (con un mínimo de 70% de cacao)

Rico en flavonoides y antioxidantes, protege nuestras células del daño causado por los radicales libres -moléculas inestables de oxígeno responsables del envejecimiento y algunas enfermedades-. También contiene ácido palmítico y ácido esteárico, que estimulan la actividad neuronal en las regiones del cerebro relacionadas con el placer y la recompensa, y así su consumo puede hacerte sentir más feliz y mejorar tu estado de ánimo.

“Es bueno para estimular y generar endorfinas porque contiene feniletilamina y magnesio, que devuelve la euforia y el buen humor”, según Leticia.