La fruta se puede comer de muchas maneras… ¡también a la plancha!

La fruta a la plancha comienza a llegar a muchos restaurantes, ya que es una buena manera de convertir las frutas de temporada en entrantes y combinarlas con múltiples ingredientes.
Nutricionalmente, a nivel de composición de micronutrientes es mejor comer la fruta cruda, apunta Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Comemos la fruta de todas las maneras: antes o después de comer, entre comidas, en zumos, como plato único, como acompañamiento, en ensaladas, cremas, batidos. A menudo tenemos dudas sobre si estamos haciendo lo correcto, dadas las múltiples teorías sobre en qué momento del día es conveniente comer la fruta para aprovechar todos sus nutrientes y que nos engorde menos. Y lo que suele suceder es que no consideramos cocinar la fruta a la plancha, algo que está empezando a ponerse de moda y que ya encontramos en las cartas de numerosos restaurantes. ¿Por qué no preparar, por ejemplo, dos rodajas de sandía a la plancha y disponerlas como si fuesen un sandwich, rellenas de queso de cabra y de frutos secos? ¿Por qué no abrir la comida con unos melocotones a la plancha y un buen vino blanco?

¿Qué ocurre cuando cocinamos las frutas a la plancha? En líneas generales, las planchas y las parrillas siempre sientan estupendamente a las frutas, ya que intensifican su sabor, al evaporarse buena parte del agua que contienen. Además, al aplicar calor a la fruta se carameliza naturalmente el azúcar que contienen. Es una técnica, pues, que puede aplicarse a cualquier fruta, sin excepción: plátanos, piña, melocotón, fresas, sandía, melón, manzanas, pomelo… cualquier fruta es susceptible de pasar por una parrilla y convertirse en un entrante excelente.

En realidad, preparar la fruta a la plancha no tiene más secreto que conseguir una temperatura óptima y prestar atención para que las piezas no se nos quemen. Sin embargo, si seguimos estos consejos el resultado será óptimo.

– Nunca está de mas colocar una capa de papel de aluminio en la parrilla de brasas para evitar que las frutas se queden pegadas, o incluso se caigan entre los huecos.

– Es conveniente cocinar las frutas con la piel, que luego retiraremos, y no cortar trozos excesivamente pequeños. En el caso de plátanos o melocotones, lo recomendable es cortarlos por la mitad.

– Antes de cocinar las frutas, hay que macerar la parrilla con una pizca de mantequilla o aceite de oliva.

– ¿Y si maceras antes las frutas con una pizca de ron, por ejemplo? Sin pasarse, claro, va a dar un sabor inconfundible a nuestras creaciones.

– Si no somos amantes del alcohol también podemos macerar las frutas con zumos diversos o añadirles todo tipo de complementos, como especias al gusto.

– Una buena idea para presentar frutas a la plancha es como entrante, en brochetas, aunque hay quien las prefiere de postre.

Fuentes: Cocinatis.com, Castilla la Mancha Tv

Dieta de la Biblia o regimen de Dios

la dieta de la Biblia, foto El MundoSólo comer los alimentos que pudo haber comido Jesús durante su paso por la tierra. De eso se trata la Dieta de Dios o Régimen Aleluya, creada por un nutricionista con base en lo que dice la Biblia. Y sí, las manzanas vienen incluidas.

La proliferación de regímenes que prometen una bajada de peso milagrosa en poco tiempo se sucede cada vez que llega la época de vacaciones.
Las hay de todos los tipos y para todos los gustos. Desde las más exigentes, hasta las menos radicales, pasando por las más prohibitivas en las que se reducen todo tipo de alimentos, hasta las que sólo se centran en las cantidades, no en el qué nos llevamos a la boca.
En este caso, te presentamos una dieta que, además de asegurar a sus adeptos una reducción de kilos significativa, arraiga todo un entramado de creencias religiosas y cristianas.
Adquiere el nombre de Régimen Aleluya o Dieta de Dios, y fue creada por el reverendo George Malkmus, aunque popularizada hace unos años en Estados Unidos por la publicación del libro The Maker’s Diet, la dieta del creador en español, del nutricionista Jordan S. Rubin.
Tras ser diagnosticado de cáncer de colon en 1973, Malkmus buscó una alternativa a la medicina tradicional. Fue entonces cuando, motivado por sus fuertes creencias religiosas, acudió a la Biblia, más exactamente al Génesis, y empezó a alimentarse igual que, a su entender, lo habían hecho Adán y Eva. Es decir, una dieta rica en frutos secos, frutas y vegetales frescos y crudos. Según el religioso, tras un año de cambiar drásticamente su alimentación, superó la enfermedad.
La propuesta de Rubin, mucho más aterrizada, se fundamenta en un estudio que realizó de la Biblia, tras el que concluyó que existen ciertos alimentos ‘impuros’ y otros ‘puros’, atendiendo a los relatos que componen el libro sagrado.
A grandes rasgos, es una dieta orgánica basada en el consumo de alimentos crudos, menos restrictiva que la de Malkus. Se prohíbe la ingesta de cualquier producto que no responda a la siguiente premisa: «sólo se debe comer aquello que creó Dios en su forma originaria». Es decir, nada de procesados, ni productos que hayan tenido contacto con fertilizantes, químicos o modificados genéticamente.
Se pueden comer todas frutas del mercado y en cualquier cantidad. Sí, si, eso también incluye a las manzanas a pesar de la fama que tiene en el libro sagrado.
En cuanto a los pescados, sólo se aceptan aquellos con escamas, pero no los gelatinosos o las anguilas. Tampoco determinados crustáceos como las almejas, mejillones y langostas.
La carne de ternera, pollo, cordero, búfalo y cabra pueden consumirse. No así la de cerdo, vetado totalmente (infuencia del judaismo).
Granos, frutos secos y semillas también se contemplan en esta dieta. Eso sí, sin que estén procesados, lo que hace bastante complicado su ingesta.
En cuanto a las restricciones, además de las ya mencionadas, olvidarse de los carbohidratos, el maíz, la pasta y las legumbres.
Fuente: Fucsia.co / El Mundo

5 recetas de batidos para entrenar

Batidos para deportistas

Telva, por Gloria Vázquez Sacristán

Carmen Japaz, nutricionista de Nutriblis que colabora con Oster Versa (la batidora en vaso con la que prepararás tus batidos en tiempo record) nos propone 5 recetas para tu jornada fitness.

Smoothie pre-entrenamiento

Foto Country Cleaver1 cucharada de proteína en polvo; 1 taza de espinacas; 1 plátano o 10 fresas; 1 cucharada de semillas de lino; 1 taza de agua o leche de almendras sin azúcar.

Propiedades:
1. Ayuda a mantener la energía.
2. Mejora el rendimiento.
3. Hidrata.
4. Preserva la masa muscular.
5. Facilita la recuperación.

Bebida isotónica sin aditivos

Tasty-yummies1 litro de agua; el zumo de 2 limones o 2 naranjas; 2 cucharadas de miel; 1 pizca de sal;
y media cucharadita de bicarbonato sódico.

Propiedades:
1. Mantiene la hidratación.
2. Proporciona energía inmediata al organismo.
3. Mejora el rendimiento.
4. Preserva la masa muscular.
5. Facilita la recuperación.


Smoothie post-entrenamiento

Foto Bakerbynature1 taza de leche de almendras sin azúcar; 2 cucharadas de caseína en polvo; 1 taza de espinacas; ½ yogur de vainilla desnatado; 1 plátano; 1 cucharada de cacahuetes;1 cucharada de avena; coco rallado; hielo.

Propiedades:
1. Hidrata.
2. Repone energía.
3. Ayuda a la formación del músculo.
4. Mejora el rendimiento futuro.

Foto kneadtocookBatido de recuperación

1 taza de espinacas; 1 tomate (bien lavado); 1 taza de caldo casero; 2 cucharadas de leche desnatada en polvo; 1 cucharada de salvado de avena; 1 cucharada de levadura de cerveza; 1 cucharada de cacahuetes; 1 cucharada de aceite de oliva; y 1 cucharada de vinagre balsámico.

 

Batido rico en proteínas

Foto A Simple Pantry1 taza de leche desnatada; 2 cucharadas de leche desnatada en polvo; 2 cucharadas de salvado de avena; 1 plátano; 2 nueces; Edulcorante a gusto… mezclar todo en la Oster Versa que nos recomienda la nutricionista, 30 segundos y ¡batido preparado!

Propiedades:
1. Hidrata.
2. Repone energía.
3. Ayuda a la formación del músculo.
4. Mejora el rendimiento futuro.

En esta otra entrada de la revista Telva, https://stopalaobesidad.com/2015/07/08/son-buenos-los…-para-entrenar/, podéis encontrar algunos consejos de Rubén Bravo, experto de nutrición del IMEO, sobre el extenso y trendy mundo de los batidos verdes o ¡de colores!

¿Son buenos los batidos para entrenar?

Los smoothhies, suplemento ideal al deporte y la dietaGreen Smoothies y más variaciones con frutas

Los batidos verdes están muy de moda. Todas las celebrities están engachadas a ellos y las cuentas de instagram de bloggers y trendestters rebosan de vasos transparentes de colores. Pero llega la pregunta, ¿son buenos?, ¿son aconsejbles? Ahondamos un poco más en esta cuestión y te damos recetas para que los hagas desde casa y los tomes muy fresquitos.
Telva, por Gloria Vázquez Saristán

Nos ponemos en manos de Rubén Bravo, director del departamento de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (91 737 7070), a quién le preguntamos todas las dudas sobre el extenso y trendy mundo de los batidos verdes o ¡de colores! Chicas fitness… ¡esto os interesa!

¿Cuándo se recomiendan?

Cualquier deportista puede perfectamente acudir a los batidos naturales o smoothies como hábito saludable para realizar un desayuno, media mañana o merienda, aunque especialmente está recomendado para los siguientes perfiles:

1. Deportista con poco tiempo para cocinar, o bien para realizar sus comidas diarias.
2. Aquellas que tengan una demanda calórica muy elevada ya sea por realizar una actividad física muy intensa o de larga duración, o bien sean personas de complexión fuerte y un gasto energético alto.
3. Para las que les aburre comer fruta y verdura, y normalmente evitan estos alimentos.

¿Con qué frecuencia debemos tomarlos?

Podríamos tomar hasta tres batidos al día, incluyéndolos en desayuno, media mañana y merienda, intentando no abusar de ellos, pues el exceso de fruta y verdura podría producir una hipervitaminosis.

¿Qué aportan?

Dependerá mucho de los alimentos que utilicemos para elaborarlos. La idea es preparar batidos completos, no sólo de frutas y verduras, pues estaríamos aportando únicamente hidratos de carbono, obviando los otros 2 macronutrientes fundamentales como las proteínas y las grasas saludables. Podemos seleccionar unas frutas/verduras u otras para conseguir «efectos beneficiosos» como favorecer la eliminación de líquidos retenidos, preparar nuestra piel para el sol, combatir el estreñimiento… La forma más saludable para endulzar el smoothie es añadiéndole azúcar moreno, estevia o especias con un toque dulce, como canela, cúrcuma, jengibre, vainilla o té verde.

La canela es ideal para personas con manifestada sensación de apetito y diabéticos. Este condimento ayuda mantener los niveles de azúcar estables en la sangre gracias a los fitonutrientes que contiene.

La cúrcuma, también conocida como azafrán de raíz, es un antiinflamatorio natural que metaboliza la grasa y reduce el colesterol. Daría a nuestro coctel un característico sabor picante.

El jengibre se puede añadir, si hay inflamación abdominal. Mejora la permeabilidad intestinal protegiéndonos de la formación de úlceras y parásitos intestinales. Mejora la digestión de las proteínas y calma las molestias de estómago.

La vainilla es un tranquilizante natural y iría muy bien en un smoothie tomado a media tarde. El té verde es aconsejable para problemas de retención de líquidos.

¿Batidos para deportistas?

Los batidos pueden ser un gran aliado para aquellas mujeres que normalmente no tomen el mínimo de proteínas recomendadas, sobre todo en aquellas que realizan actividad física y tienen mayor desgaste. Para ello debemos movernos entre 1grs de proteínas diarias por cada kilo de peso a 1,5grs, dependiendo de la actividad y la intensidad del deporte que realicemos semanalmente. El queso batido 0%, la leche desnatada o los yogures light son muy socorridos para configurar nuestros batidos, ya que a parte de aportar proteínas de alto valor biológico, también añadirán mucho sabor y cremosidad.

No es aconsejable añadir claras de huevo a los preparados, un error que muchos deportistas cometen. Hay estudios que demuestran que las proteínas consumidas a partir de huevos crudos pierden de un 50 a 65% de biodisponibilidad. Además, ingerir de forma habitual clara cruda puede interferir en la absorción de biotina, causando caída de cabello y envejecimiento prematuro.

En cuanto a las grasas, un par de frutos secos por batido, como las almendras o las nueces, añadirán grasas saludables a nuestra dieta, imprescindibles para prevenir las enfermedades del corazón, y tener un funcionamiento hormonal adecuado.

¿Son sustitutos de la alimentación?

No los recomiendo para sustituir ni el almuerzo ni la cena, pues estaríamos desechando la oportunidad de comer alimentos esenciales como el arroz o la pasta integral, el aceite de oliva, carnes y pescados… en cambio perfectamente podrían sustituir un desayuno, media mañana y/o merienda.

¿Nos ayudan a adelgazar?

Los smoothies no son comida líquida para adelgazar, además al ingerir la fruta y verdura triturada, omitimos una parte del proceso de la digestión, que son la masticación y la insalivación, que puede influir en el afecto de saciedad y acentuar la sensación de hambre. Además tenemos que tener en cuenta que la fruta aporta una gran cantidad de azúcar natural en forma de fructosa, y si nos excedemos en cantidad, o eligiendo frutas muy calóricas, podríamos hasta engordar.

Igualmente deberíamos excluir los ingredientes que engordan y aportan un exceso de calorías vacías. Existen muchas recetas de smoothies que proliferan en la red y no son, precisamente, indicadas para adelgazar. Si pretendemos perder peso o mantenerlo, se deberían descartar, de entrada, ingredientes como azúcar, miel, sirope, cacao en polvo, lácteos enteros como leche y yogur griego, nata, mantequilla de maní, etc.

Los ‘smoothies’ son recomendables para mantener una adecuada hidratación, cuando aumentan las temperaturas y la sudoración

Terra Estilo y Vida, por Omar Segura

smoothie saludable foto istockHan sido bautizados como «smoothies» (derivado de ‘smooth drink’ o bebida suave, en inglés) y se han puesto de moda entre los amantes de la vida saludable. Para los expertos en nutrición, son una excelente opción para hidratarse y asegurar el buen funcionamiento del organismo, sin descuidar la línea, cuando arrecia el calor.

«En verano, debido a las altas temperaturas y la sudoración abundante perdemos más líquidos y sales minerales que habitualmente, y los ‘smoothies’ o combinados naturales de frutas, verduras y vegetales con un toque de hielo, son muy apetecibles y recomendables para mantener una adecuada hidratación», según Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad .

“Su nombre se le atribuye a la nutricionista norteamericana Kimberly Snyder , que inventó un preparado para que la gente que no era muy amante de la fruta y la verdura pudiera cubrir las cantidades diarias necesarias, al que denominó ‘Glowing Green Smoothie’ y que consistía en una mezcla de verduras y frutas de color verde brillante que prometía mejorar la piel, el pelo y el tránsito intestinal», señala Bravo.

Añade Bravo que ese término «después se generalizó y los ‘smoothies’ también han ganado fama gracias a las celebridades, estrellas de cine y supermodelos que se han dejado ver en la calle con un ‘smoothie’ en la mano, como Dakota Johnson, Irina Shayk , Alessandra Ambrosio, Anne Hathaway, Reese Witherspoon o Rosie Huntington».

EXCLUYA LOS INGREDIENTES QUE ENGORDAN

«Existen muchas recetas de ‘smoothies’ y no son, precisamente, indicadas para todo el mundo. Si se quiere perder peso o mantener el que ya se tiene, se deberían descartar, de entrada, ingredientes como azúcar, miel, sirope, cacao en polvo, lácteos enteros como leche o yogur griego, nata o mantequilla de maní”, señala Rubén Bravo.

PONGA MÁS FRUTA QUE VERDURA Y TRITÚRELAS CON PIEL

Bravo recomienda preparar los ‘smoothies’ mixtos, con un 60 por ciento de fruta y 40 por ciento de verdura, y “puesto que el 80 por ciento de los micronutrientes se encuentran en la pulpa y en la piel, es muy importante triturarlos, siempre que sea posible, enteros y consumirlos en los siguientes 20 minutos”.

LA FRUTA CONGELADA, MÁS ECONÓMICA

“Las espinacas y las frutas del bosque se conservan muy bien en el refrigerador, y en algunos establecimientos los arándanos, que son cardioprotectores, se venden congelados a precio económico, preservando todas sus propiedades y sin contener bacterias debidas al mal estado, lo que es una ventaja», añade Bravo.

NUNCA MÁS DE 150 KILOCALORÍAS POR VASO

“Las frutas son más calóricas que las verduras y hay que vigilar las proporciones. Unos 250 mililitros (ml) de esta bebida tendrían alrededor de 150 kilocalorías ( Kcal), algo aceptable en un desayuno, merienda o como un tentempié de media mañana”,  según Bravo, que aconseja no tomar más de 3 vasos diarios, para no incurrir en una hipervitaminosis o un exceso de calorías.

“Cada 100 gramos (grs), los lácteos desnatados 0%  contienen unas 50Kcal;  las verduras frescas contienen 30 Kcal y las frutas contienen 60 Kcal, mientras que una unidad de fruto seco crudo contiene alrededor de 30 Kcal”, explica este experto.

ADEMÁS DE HIDRATAR SON PROTECTORES

“Aunque no resolverán ningún problema por sí solos, ciertos jugos pueden beneficiar la salud si se toman con regularidad: los de color verde (espinacas, apio, pepino, puerro) tienen más fibra y calcio y pueden ayudar frente a enfermedades degenerativas, y ejercer un efecto depurativo. Los de un color rojo  (sandia, fresas, frambuesas, arándanos) son antioxidantes y favorecen la salud cardiovascular, y los de color naranja (naranjas, zanahorias, mango) ayudan a prevenir el cáncer”, señala Bravo.

NO SUSTITUYEN A LAS COMIDAS

“Los ‘smoothies’ no son un comida líquida para adelgazar  ni cumplen con los requerimientos nutricionales y proteicos de una comida principal. Al ingerir la fruta y verdura trituradas omitimos la masticación y la insalivación, una parte del proceso digestivo que puede influir en el afecto de saciedad y acentuar la sensación de hambre», apunta este experto en nutrición.

SABORICE CON ESPECIAS

«La forma más saludable para endulzar el ‘smoothie’ es añadiéndole azúcar moreno, estevia o especias con un toque dulce, como jengibre, vainilla, té verde o canela, o también se les puede conferir un sabor  picante, con la cúrcuma, ingredientes todo ellos, cuyos fitocompuestos  aportan distintos beneficios específicos para la salud, como ayudar a regular los niveles de las grasas y azúcares en la sangre», según Bravo.

ESPECIALES CONTRA EL CALOR

Bravo sugiere este ‘smoothie’ para favorecer el sistema inmunitario, estimular las funciones cerebrales y, durante el verano, ayuda a la buena salud de la piel frente a la exposición solar, además de mantener un buen equilibrio entre vitaminas, proteínas y grasas saludables: 5 uvas rojas, 1/4 de boniato, 3 zanahorias, 2 nueces y 150grs de queso batido 0% de grasa.

Pasarse al vino blanco en verano no es tan buena idea

1435851125_623069_1435852170_noticia_normalEl modo de elaboración del tinto lo hace más rico en antioxidantes, razón por la que algunos médicos recomiendan su consumo moderado

  • Cómo puede un vino de 8 euros ser mejor que uno de 1.000

El País, por Inés Romera
«Uy, el vino tinto es sanísimo. Una copita con la comida, mano de santo». Vale, suena a remedio de la abuela, pero muchos médicos lo avalan. Sin embargo, nadie habla del blanco, que, por otro lado, apetece más que nunca en verano por su baja temperatura de consumo. ¿Qué ocurre con ese licor? ¿Acaso no iguala los aclamados poderes del bermellón?

¿Qué beneficios tiene el vino? Rubén Bravo, director del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), explica: “El consumo moderado ayuda a prevenir enfermedades del corazón y mejora el sistema inmunitario o envejecimiento prematuro”. El especialista de IMEO también valora positivamente la huella nutricional del vino, gracias a su alto contenido en minerales como potasio, calcio o magnesio, y vitaminas hidrosolubles como la B1, B2, B5 y B6 («las de este grupo intervienen en el funcionamiento del sistema inmunológico, nervioso y mantienen la salud de la piel y el tono muscular»), y en menor cantidad, ácido fólico, vitamina B12 y C. Pero hay más bondades: “Tiene una alta composición en resveratrol, un componente con demostradas propiedades antioxidantes”, añade. British Medical Journal (BMJ) estima que la cantidad recomendable de consumo para que repercuta positivamente en la salud es de una copa de vino diaria (5mng de alcohol).

El vino no es recomendable (ni tinto ni blanco) para una persona con insuficiencia cardíaca»

Esteban López de Sá, jefe de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid

¿Qué hay de sus efectos preventivos en el sistema cardiovascular? Hay numerosos estudios en torno a los posibles beneficios del vino en nuestra salud, “pero no es tan sencillo”, precisa Esteban López de Sá, jefe de sección de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid: “Estos estudios no se pueden hacer igual que cuando se prueba, por ejemplo, un medicamento. Son más bien asociaciones: se puede decir que había menos riesgo de padecer enfermedades coronarias como angina de pecho o infarto de miocardio en pacientes que consumían esa cantidad moderada de vino tinto. Pero eso no quiere decir que los médicos vayamos a recetarlo, y menos a alguien que no tiene el hábito de consumirlo. También hay que decir que, por ejemplo, su consumo no sería recomendable para una persona con insuficiencia cardíaca». Hay incluso corrientes científicas que niegan sus beneficios.

¿Quiénes deben evitar su consumo? “Por ejemplo, deben evitarlo mujeres embarazadas o en periodo lactante, quienes toman determinados fármacos y, en ningún caso, pacientes con enfermedad hepática”, aclara Javier Graus, especialista en aparato digestivo del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

¿Por qué se recomienda más el tinto que el blanco? El secreto está en la piel de las uvas con las que se elabora el vino, que es donde se encuentran esas sustancias tan beneficiosas. “La principal diferencia en la elaboración de tintos y blancos es que el blanco se hace simplemente estrujando y prensando las uvas blancas para extraer un líquido (el mosto blanco) que luego fermenta solo en el depósito hasta convertirse en vino”, explica Rafael Somonte, enólogo y director técnico de las Bodegas Dominio de Tares en el Bierzo, en León. “Sin embargo, en la elaboración del tinto, las pieles de la uva tinta, con su enorme contenido en polifenoles [componentes de origen natural con propiedades antioxidantes], se maceran junto con el mosto tinto dentro del depósito, durante alrededor de 20 días, para que con el paso del tiempo, la mayor parte de los componentes de la piel de la uva migren al mosto y se integren en él. Ese mayor contenido en polifenoles es lo que al final disfruta el consumidor en su copa”. Resumiendo: el vino tinto fermenta en contacto con los hollejos y las pepitas; y así, los pigmentos y diferentes elementos beneficiosos de la piel pasan al mismo.
stá claro que la cantidad de sustancias antioxidantes presentes en el vino tinto es mayor que en el blanco, destaca Vanesa León, nutricionista de la Asociación de Dietistas Nutricionistas de Madrid (ADDINMA). “En el tinto se mantiene la piel de la uva, que es donde hay mayor cantidad de antioxidantes, como el famoso resveratrol, que tanto interés científico despierta. Estas sustancias tienen la capacidad de reducir la oxidación de algunas grasas que circulan por la sangre, como el colesterol LDL [colesterol malo], y evitar así que se peguen a las paredes de las arterias. Además, el resveratrol tiene actividad antioxidante, es decir, previene del envejecimiento prematuro de las células del organismo. Eso sí, para conseguir ese beneficio deberíamos ingerir mucha más cantidad de la recomendada, por lo que la industria de la nutricosmética ya tiene en el mercado diversos preparados de resveratrol concentrado con mayores dosis que las presentes en el vino”, aclara la nutricionista.

¿Todos los tintos son iguales? “No exactamente”, observa Rubén Bravo. “Depende del tipo de uva que se utilice en su elaboración, las concentraciones de resveratrol serán más bajas o más altas. En concreto, aquellos que utilizan las uvas pinot noir, merlot o tempranillo tendrán más antioxidantes que los que utilizan otras variedades”.

¿Qué cantidad es la adecuada? La recomendación limita el consumo a una o dos copas diarias. Así, un consumo de unos 200-250 mililitros contribuye a la vasodilatación y aporta un efecto antioxidante, que se ha relacionado con una menor incidencia de infarto de miocardio y enfermedad coronaria en comparación con los abstemios, según explica la nutricionista Vanesa León. “Aumentar el consumo para beneficiarse de los antioxidantes puede, por el contrario, aumentar la tasa de mortalidad total y la debida a enfermedades cardiovasculares. En exceso, provoca intoxicación aguda o crónica, bajadas bruscas de tensión, alteraciones psicológicas y del ritmo cardíaco, lesiones neuronales a largo plazo, dependencia…», enumera León. Javier Graus le da la razón: “El abuso comenzará a revertir los efectos positivos en negativos, sustituyendo el efecto revitalizante por somnolencia y dolor de cabeza, aumentando el riesgo de hepatotoxicidad, especialmente en las mujeres, pues estas tienen mayor sensibilidad a la toxicidad por alcohol que los hombres”.

La historia del hombre que supero su obesidad y llegó a correr una ultramaraton

Se trata de Jorge Inthamussu, un esquelense de 40 años que llegó a pesar 125 kilos y tras superar su enfermedad, se animó a competir en una carrera de 50 kilómetros en Bariloche, una de las pruebas más duras del país. «Era humillante, no podía seguir viviendo así», dijo.

Infobae
0012930766La historia de Jorge Inthamussu es una muestra de que muchas veces la voluntad supera cualquier adversidad. Este esquelense de 40 años padeció de obesidad durante gran parte de su vida y tras decidir confrontar con su enfermedad, logró bajar de peso y hasta se animó a competir en una de las carreras más duras del país.

«Era humillante, no podía seguir viviendo así», dijo Jorge al tratar de explicar el karma con el que vivió hasta hace pocos años. «Cuando empecé a correr pesaba 125 kilos. A veces, con esas dietas mágicas, bajaba 10 kilos y los volvía a subir como si nada. No podía seguir así y dije: ¡basta! Es momento de afrontar seriamente la obesidad», sostuvo.
Hoy, Jorge pesa 80 kilos y lleva una dieta ordenada y entrena seis días a la semana. «Correr es una parte fundamental en mi vida, me ordena y motiva». Y para decidirse a afrontar su problema, tuvo que padecer un inconveniente en el trabajo. «A raíz de un problema que surge, sufro un pico de estrés; sumado al sobrepeso y la mala alimentación. En esa época mi hijo era muy chiquito. Me surgió la pregunta: ¿qué hago? ¿Peleo o me tiro al abandono? Y eso me llevó a pelearla, a ver qué surgía de todo esto. Tampoco quería que mi hijo sufriera todo lo que sufrí yo. El ser obeso en edad escolar es muy duro, no podía correr, ni jugar normalmente con mis compañeros, la adolescencia fue peor aún, siempre me mandaban al arco…», explicó.
Cuando intenta relatar cómo fue su vida, Jorge no duda en dividirla en dos etapas. «Yo podría decir que hubo dos Jorges, uno antes y uno después. El de antes, fue aquella persona desde chiquito y hasta los 30 años, que luchó contra el problema de la obesidad. Tomando en cuenta que la parte más crítica de ese primer Jorge fue la adolescencia, cuando más lo sufrí, por las cuestiones sociales, culturales y deportivas. Eso hace que muchas veces te reprimas, te guardes«, expresó.
«Y después hubo otro Jorge, que surge en algún momento por circunstancias de la vida, que se anima a hacer un cambio. Ahí es que empieza el Jorge deportivo, el que se anima, el que dice «yo soy capaz de hacerlo, todos somos capaces de lograr nuestros objetivos. Y empecé a hacer un cambio que me llevó…bueno me lleva, porque son 10 años de lucha hasta ahora, y sé que será una lucha para toda la vida. Es prácticamente un objetivo diario que te ayuda a sentirte mucho mejor», añadió.
A diferencia de aquella persona con problema de sobrepeso, el hombre hoy entrena, se alimenta en forma equilibrada y tiene objetivos. «Llegué a comer 18 empanadas, con un litro de gaseosa. Hoy puedo controlar esa situación, mis porciones son reducidas. Puedo comer 2 o 3 empanadas con un vaso de agua», agregó.
Aseguró que su caso es un ejemplo de transformación social y que le permitió abrir puertas que antes estaban cerradas para aquellos que padecían este flagelo. «Me refiero a que la sociedad hoy en día no está preparada para convivir con obesos. Cuando querés comprar ropa no la conseguís, la moda no está hecha para obesos, vas a un ámbito deportivo y te miran de otra forma. Vas a un ámbito cultural, por ejemplo, un espectáculo y todo el mundo mira al gordo cómo se va a sentar, si entra en la silla, si le cuesta, si roza a alguien», señaló en diálogo con el sitio ercodesarrollo.com.
«Entonces en esta transformación, yo noto esos cambios. Te querés comprar ropa y te anda, que quieras o no, eso en tu interior te va influyendo. Y deportivamente también. Antes el gordito iba al arco cuando jugaba a la pelota. Antes al hacer una actividad deportiva no te invitaban porque te cansabas, porque te tenían que esperar. Y hoy en día no, me dicen: corramos juntos, vamos a entrenar», finalizó.

Apostar por los cereales integrales para ganar en salud

Evitar el estreñimiento. Ésa es la función que la población española atribuye a los cereales integrales. Sin embargo, aportan mucho más: previenen la obesidad, la diabetes tipo 2 y colaboran en la mejora de los niveles del colesterol, aumentando el ‘bueno’. Estas virtudes hacen que los expertos en Nutrición opten por aconsejar la versión integral de panes, pastas, arroces y cerereales de desayuno antes que la refinada, gracias a los diferentes tipos de fibra que contienen.

Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora
pan de centenoMuchas son sus ventajas para la salud y pocos sus fieles consumidores. Los cereales integrales previenen la obesidad, la diabetes tipo 2 y ayudan a mejorar el colesterol, además de combatir el estreñimiento. De ahí que los expertos en Nutrición consultados por CF destaquen sus bondades y defiendan su ingesta por encima de la de los cereales refinados. “Por su contenido en fibra, los cereales integrales son fundamentales para no absorber una parte del colesterol y para evitar la diabetes de la madurez, uno de los componentes del síndrome metabólico (factor de riesgo en enfermedad cardiovascular). Por otro lado, contienen betaglucanos, que regulan los niveles de colesterol en sangre, elevando el tipo HDL -el bueno-. Esas serían razones suficientes para consumirlos habitualmente”, afirma María Elisa Calle, coordinadora del comité científico del Programa Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón (Pasfec).

En los últimos años, “se ha encontrado que el consumo de, al menos, una ración diaria de cereales integrales -ya sea en forma de pan, galletas, arroz, pasta o cereales de desayuno- disminuiría la mortalidad global”, informa Calle.

Rubén Bravo, experto en Nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), entra en detalle al enumerar los beneficios de los integrales: “Son mucho más saciantes, principalmente por su mayor contenido en fibra, siendo de 2 a 6 veces mayor que en las versiones incompletas, por lo que se alcanza la sensación de hambre con una cantidad de alimento mucho menor.     Ayudan a estabilizar los niveles de azúcar en sangre tanto por su alto contenido en fibra como por su menor índice glucémico, colaborando en la prevención de la diabetes tipo 2”.

Otro efecto metabólico de “los distintos tipos de fibras es que pueden mejorar el control glucémico en los diabéticos”, relata Irene Bretón, del Área de Nutrición de la  Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Además, “los niveles de glucemia sostenidos en sangre favorecen también la estabilidad anímica y emocional”, indica Bravo.

Asimismo, según el experto en Nutrición, “los integrales aportan muchísimos más minerales, vitaminas y oligoelementos. Mientras que el pan blanco contiene 8 sustancias fitoquímicas, el pan integral tiene hasta 800”.

RIESGOS DEL CONSUMO EXCESIVO
A pesar de que otro de los efectos positivos de los cereales integrales es combatir el estreñimiento y la inflamación abdominal, los expertos advierten de que un consumo excesivo puede provocar flatulencias y molestias abdominales. “La fermentación de la fibra produce gases, que en algunas personas pueden resultar muy molestos. Este efecto se produce más cuando la fibra es insoluble y se añade a los alimentos. Tomada en cantidades grandes, la fibra insoluble puede atrapar cationes divalentes (calcio, magnesio y zinc) y favorecer el riesgo de deficiencia de estos nutrientes”, explica Bretón. Para evitar las flatulencias, la experta de la SEEN aconseja incorporar los alimentos integrales a la dieta en la infancia para acostumbrarse. El consejo de Calle es que “se incremente la ingesta de agua para evitar alteraciones del ritmo intestinal (diarrea y estreñimiento)”.

Bravo añade otro posible riesgo, destacando que “el aporte calórico de los integrales es muy elevado en comparación con el de las verduras. Por ejemplo, 100 gramos de arroz equivalen a unos 2 kilos de lechuga”. Por contra, “el metabolismo tarda más tiempo en convertirlos en grasa, al proporcionar energía de manera moderada durante más tiempo, lo que permite consumir dicha energía antes de que el cuerpo la almacene en forma de grasa”.

Basándose en las evaluaciones que realizan en el IMEO, Bravo considera que la población española no está concienciada sobre esos efectos positivos de la ingesta de integrales. “La población conceptúa estos alimentos como más saludables, pero no conoce realmente sus beneficios concretos, ni las cantidades mínimas y máximas que debe consumir”, dice el experto, denunciando que  “muchos productos confunden en sus presentaciones, sobre todo en panes y galletas, donde venden integral o de semillas a cambio de productos manufacturados principalmente con harinas blancas y cantidades muy pequeñas de salvados integrales”. Por su parte, Bretón considera que “la población conoce en general que la ingesta de integrales resulta beneficiosa para la salud, pero es probable que piense que su principal papel, si no el único, es prevenir el estreñimiento”.

CANTIDAD DE FIBRA NECESARIA
En cuanto a la cantidad diaria de fibra recomendada, Bretón señala que “son 14 gramos por cada 1.000 calorías y tienen que estar distribuidos en los alimentos. El pan, las galletas y cereales del desayuno que consumamos deberían ser integrales. En cambio, si tomamos las suficientes legumbres y verduras, podríamos elegir el arroz y la pasta refinados. Hay que encontrar el equilibrio en el aporte de fibra”.

Al respecto, Bravo especifica que “las cantidades diarias variarán en gran medida dependiendo de nuestra edad, composición corporal y actividad física diaria. Recomiendo que los hidratos de carbono consumidos al día se ajusten aproximadamente al 50 por ciento de las calorías totales ingeridas, y de estos hidratos de carbono escoger entre las frutas y verduras de bajo índice glucémico y los cereales integrales”.

Además, Bravo aconseja que los alimentos integrales sean distribuidos en dos raciones para el desayuno y una para la comida, “evitando, en lo posible, consumirlos a partir de las 18:00 horas, pues, según los estudios sobre el biorritmo, es cuando comenzamos con la fase de regeneración, y la disposición del organismo se orienta al descanso, centrándose en la reparación celular y la optimización del sistema inmunitario, siendo la demanda energética menor. Los alimentos que proporcionan vitalidad extra deberían reducirse en merienda y cena”.

La distribución de 2.000 kilocalorías
Una persona media con un consumo calórico diario de unas 2.000 kilocalorías tendría que destinar unas 1.000 kilocalorías a los hidratos de carbono, pudiéndolas distribuir de la siguiente manera.

– 5 raciones de fruta o verdura: 250 kilocalorías
– 3 raciones de alimentos integrales a elegir de la siguiente lista:

Dos rebanadas de pan integral (100 gramos)
Una guarnición de arroz integral (100 gramos)
Una guarnición de pasta integral (100 gramos)
Cereales integrales (100 gramos)

En 5 ideas
1. Virtudes:
Los cereales integrales previenen la obesidad, la diabetes tipo 2 y ayudan a mejorar el colesterol, reduciendo el riesgo cardiovascular. Además, luchan contra el estreñimiento.

2. Reducen la mortalidad:
El consumo de, al menos, una ración diaria de cereales integrales -ya sea en forma de pan, galletas, arroz, pasta o cereales de desayuno- reduciría la mortalidad global.

3.Sacan Más
Los integrales son mucho más saciantes por su mayor contenido en fibra, siendo de 2 a 6 veces mayor que en las versiones incompletas o refinadas de los alimentos.

4. Flatulencias:
Los expertos advierten de que un consumo excesivo de cereales integrales puede provocar flatulencias y molestias abdominales. Este efecto se debe a la fermentación de la fibra.

5. Desconocimiento:
La población conoce en general que la ingesta de integrales resulta beneficiosa para la salud, pero es probable que piense que su principal papel es evitar el estreñimiento.

Objetivo Regularidad también en verano

Con el calor se pierden líquidos que no siempre se reponen bebiendo. Además, tendemos a llevar una vida más sedentaria o tan alejada que no encontramos el momento para ir al baño. El tránsito intestinal se resiente y aparece el estreñimiento. Hidrátate, come fibra y probióticos, y piensa que también puede ser culpa de las emociones.
Revista Objetivo Bienestar, por Salomé García

2530_estrenimientoverano785x480Por fin llegó el verano. Jornadas laborales más relajadas, las vacaciones estivales a la vuelta de la esquina, tal vez algún viaje de placer a ese destino tan anhelado. Todo debería ser motivo de calma y, sin embargo, muchos lo viven como el preludio de una angustiosa realidad: el estreñimiento veraniego.
“Comenzar unas vacaciones fuera del hogar supone muchísimos cambios en los hábitos diarios. Aunque sea deseado, salir de nuestro entorno habitual, donde todo está bajo control, genera cierto estrés. Y lleva algunos días adaptarse al nuevo destino”, explica Rubén Bravo, director del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). No te sientas bicho raro si te cuesta encontrar tu momento en el aseo del hotel. Es normal: romper con la rutina, aunque sea en un cinco estrellas, altera la regularidad intestinal. La situación empeora si nos hemos embarcado en un viaje organizado, con sus paradas cronometradas en aseos de dudosa higiene, madrugones, gastronomía distinta a nuestro menú habitual y con horarios a los que no estamos acostumbrados.

SIN AGOBIOS

El estreñimiento no es una enfermedad en sí misma, pero sí un síntoma de que algo va mal. No hace falta llevar una agenda milimétrica de nuestras citas con el excusado y mucho menos compararla con la de nuestros familiares o amigos. “Cada persona en condiciones normales tiene un ritmo intestinal distinto. Para unos lo normal sería de una a dos deposiciones al día. Otras estarán perfectamente sanas haciéndolo solo dos o tres veces por semana”, apunta la doctora Julia Álvarez Hernández, responsable de la sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid) y coordinadora nacional del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Aunque esa horquilla da un cierto margen, lo cierto es que en verano el estreñimiento golpea más fuerte. Incluso sin salir de casa. “Con las altas temperaturas se suda más. Y no siempre se reponen los niveles de hidratación. Nos cuesta beber más a menudo. Ese mismo calor hace que se reduzcan muchas actividades cotidianas y se tienda más al reposo (pasear menos, echarse la siesta, pasar horas tumbados al sol…)”, sentencia la doctora Álvarez Hernández. ¿Y si aumentamos la ingesta de fibra, tal como sugiere la publicidad? ”Es una excelente idea si se aumenta también el consumo de líquidos. En caso contrario, agravaremos el tapón”.

Una dieta equilibrada es la mejor manera de reconciliarse con el váter. La nutricionista Liliana Velásquez, del Centro Médico-Estético Cristina Álvarez, da algunas pautas sobre nuestra alimentación.

Alimentos que no deben faltar: alimentos ricos en fibra (fruta, verduras, legumbres y semillas, como linaza, quinoa, sésamo…) estimulan el tránsito intestinal. Los probióticos (yogur, kéfir, chucrut, tempeh, pepinos encurtidos…) contienen microorganismos vivos que favorecen el aumento y equilibrio de la flora bacteriana del aparato digestivo.

Alimentos que debes evitar: las harinas refinadas (pan blanco, la pasta…), azúcares refinados (bollería industrial, golosinas, dulces, refrescos muy azucarados…). En este capítulo se incluyen los alimentos ricos en grasas saturadas como la comida rápida y los precocinados.

Ojo con las dietas temerarias: el almidón y los carbohidratos son necesarios para la flora intestinal. “Para perder peso debe reducirse la cantidad de carbohidratos, aunque sin eliminarlos del todo, y mejor si se sustituyen por cereales integrales”. Otra recomendación es olvidarse de las dietas proteinadas: “Las proteínas de origen animal no aportan fibra y pueden conducir a un exceso de toxinas para el intestino”.

En el número de julio de la revista Objetivo Bienestar te explicamos cómo mantener la regularidad también en verano.

La dieta para perder hasta 10 kilos en 22 días

Es la dieta de moda. La que nos promete tener el cuerpo el cuerpo de Beyoncé. La que han hecho también famosas como Jennifer López, Gloria Stefan y Shakira. Y funciona. Pero también entraña sus riesgos.
Qué, por Diana García Bujarrabal

beyonce_nor-672xXx80La dieta de los 22 días, que promete perder hasta 10 kilos de peso en ese lapso de tiempo, triunfa entre las ‘celebs’. Ideada por el fisiólogo de origen cubano, Marco Borges, promete esa espectacular cifra y una talla menos.

Pero no se queda ahí: aseguran tanto Borges como quienes le publicitan que notan mejorías en su bienestar físico e incluso en el aspecto de su piel. Aunque el asesoramiento directo del fisiólogo les cuesta a las famosas unos 600 euros, ya hay editado un libro en castellano, ‘La revolución de los 22 días’, donde se detallan el método y algunos menús.

Hacemos un repaso por las propuestas de esta dieta que, ojo, según Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), son «desequilibradas».

¿Por qué 22 días?

La propuesta de la dieta es de 22 días porque se basa en que, según los psicólogos, 21 días es el tiempo promedio que una persona necesita para romper un hábito. Rubén Bravo señala también otro aspecto importante: «El hecho de poner un límite de tiempo ayuda al paciente. Es más fácil que cumpla de una forma estricta».

¿10 kilos en 22 días?

La cantidad de kilos es muy llamativa. Un buen reclamo para quienes buscan soluciones rápidas. Bravo no duda de que esta promesa sea posible; no obstante señala un hecho llamativo: se promete perder diez kilos, pero solo una talla. «Eso significa que la gran mayoría del peso que se pierde es agua y masa muscular». Según su opinión resulta imposible perder 10 kilos de grasa en el lapso de tiempo indicado. «Con una dieta equilibrada en 22 días se pierden cuatro o cinco kilos y también una talla de pantalón.

La regla 80-10-10:

Según esta dieta para estar saciado solo nos hace falta comer tres veces al día y según la siguiente proporción: 80% de hidratos de carbono, procedentes sobre todo de frutas y verdura, 10% de proteínas y 10% de grasas.

«Es una dieta desequilibra», apunta Bravo. Según este experto hemos de aportar un gramo de proteína por cada kilo de peso para mantener nuestra masa muscular, y eso sin hacer ejercicio. En este sentido, el resultado es que perdemos masa muscular en lugar de grasa.

 

El problema de la grasa buena:

Bravo ve aún más ajustada la recomendación del 10% de grasa: en una dieta estándar de 1.200 kilocalorías, serían 120 calorías, es decir, ni siquiera una cucharada sopera de aceite.

Bravo recuerda que hay muchas grasas, como las dela aceite de oliva, beneficiosas para nuestro organismo e incluso necesarias para su correcto funcionamiento.

 

Efecto rebote:

Aunque los ideólogos de la dieta aseguran que sí se logran establecer nuevos hábitos, Bravo cree que es «pan para hoy y hambre para mañana». Aunque no duda de su eficacia asegura que debe tener un gran efecto rebote. Y es que al perder masa muscular, en lugar de grasa, reducimos también la cantidad de calorías necesarias para mantener nuestro metabolismo basal, es decir, para mantenernos tal cual. «Con menos calorías ya se empieza a engordar».

Efectos secundarios:

Señala Bravo que las carencias, sobre todo al falta de grasa y durante un tiempo tan prolongado como son 22 días puede ocasionar dolores musculares, sensación de debilidad e incluso falta de memoria y dificultades de concentración. «Hacer dieta excesivamente bajas en grasas es un error».

30 minutos de ejercicio:

Otra de las recomendaciones que se hacen en esta dieta es incorporar 30 minutos de ejercicio diario. Bravo matiza que no es lo mismo hacer carrera que pilates, y que las dietas deberían acomodarse a los consumos calóricos en uno u otro caso. En el mismo sentido señala que los menús deberían personalizarse, por ejemplo, en función del género: una mujer necesita entre 1500 y 1800 kilocalorías para mantenerse, un consumo que en los hombres se eleva a las 2.200 -2.800.

100% orgánica:

Los productos ingeridos tienen que ser además cien por cien orgánicos, nunca congelados. Se trata además de una dieta vegana: es decir, no se come carne. Las proteínas se obtienen de las frutas, verduras o semillas. De hecho, Beyoncé y sus socios venden a través de su web todo tipo de platos de estas características que además son sin gluten, sin lácteos y sin soja.

¿Alimentos prohibidos?

Bravo dice no ser partidario de los ‘alimentos prohibidos’ en las dietas, aunque sí lo sea de su restricción. «Se puede tomar una lata de Coca Cola Zero al día y no pasa nada, o un Gin Tonic el fin de semana».

¿Qué se come?

En Estados Unidos ofrecen el servicio de enviar los platos directamente a casa, pero quien quiera seguir una dieta de estas características aquí deberá localizar un buen súper ecológico cerca de su casa, y hacerse con un libro de recetas. Para que os hagáis una idea, éste sería un ejemplo del primer día que proponen:

Desayuno: Pudding de vainilla con arándanos frescos.

Comida: Col roja con manzana verde, sésamo y boniato.

Merienda: Media cucharada de hummus con verdura.

Cena:  Frijoles negros con ensalda de quinoa y comino. De postre, por fin, cierto alivio: chocolate negro.

¿Serías capaz de hacer esta dieta sin desfallecer?