Los pediatras advierten de que la diabetes está aumentando entre los menores de 15 años

Hoy se celebra el Día Mundial de la diabetes.
En España hay diagnosticados 29.000 menores de 15 años con diabetes tipo I.
La diabetes es la segunda enfermedad crónica más frecuente en la infancia.
Los pediatras denuncian que los niños en edad escolar que tienen diabetes tipo I se han sentido en algún momento discriminados por sus compañeros.

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diabetes I en niñosEn España, cinco millones de personas padecen diabetes, pero el 43% está sin diagnosticar. De modo que al menos dos millones y medio de personas se saben diabéticos, de los que 29.000 son niños menores de 15 años con diabetes tipo I. Los pediatras alertan del incremento de la diabetes entre los más pequeños.

Aprovechando que este viernes se celebra el Día Mundial de esta enfermedad, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria (SEPEAP) ha alertado de este aumento. Asimismo, cada año se registran unos 1.100 casos nuevos, aunque los últimos estudios indican que esas cifras van en aumento. La diabetes es la segunda enfermedad crónica más frecuente en la infancia.

Coincidiendo con el incremento de obesidad y sedentarismo en estas edades, en los últimos años ha aumentado la prevalencia de diabetes tipo 2 en niños y adolescentes. Según el Estudio sobre Obesidad de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de 2014, el 26% de los niños y el 24% de las niñas tiene sobrepeso.

También se estima que una cuarta parte de la población tiene predisposición a padecer esta enfermedad, debido a hábitos alimenticios incorrectos, obesidad y falta de ejercicio. Además, de los cinco millones de personas que se estiman son diabéticos un 11% tiene prediabetes, aunque, según alerta SEPEAP «muchos no lo saben» porque no se realizan controles preventivos.

Síntomas principales de la diabetes en niños

– Mayor cantidad de orina: aumenta el número de veces que hace pis, pesan más los pañales o incluso vuelve a hacerse pis en la cama un niño que ya era continente
– Sed
– Hambre
– Debilidad y cansancio
– Pérdida de peso.

Los pediatras denuncian que los niños en edad escolar que tienen diabetes tipo I se han sentido en algún momento discriminados por sus compañeros, especialmente los más pequeños que no pueden hacerse sus propios controles. Por ello, ha destacado la importancia de la colaboración entre padres y familiares, equipo de profesionales sanitarios y maestros.

«El niño debe hacer una vida completamente normal, incluyendo deporte y una alimentación equilibrada. Se ha de hallar la fórmula para que además de sus cometidos habituales pueda tener todas la facilidades para practicar sus análisis, comer, beber o frecuentar el baño», aseguran.

Fed Up a debate, la película que descubre un sucio secreto de la industria alimentaria estadounidense

Fed Up descubre un sucio secreto de la industria alimentaria estadounidense, y que muchos más de nosotros, de lo que nadie se podría imaginar enferma por lo que comemos.

HispaniaTv

La cineasta Stephanie Soechtig, y la periodista de televisión Katie Couric, nos, llevan a través de esta potente exposición a descubrir por qué, a pesar de la atención mediática, la fascinación del público con la apariencia, y las políticas del Gobierno para combatir la obesidad en los niños estadounidenses.
Si no se cambian las políticas alimentarias y publicitarias –sobre todo aquellas que «protegen» los productos con grandes cantidades de azúcar añadidos– podrían cumplirse los peores pronósticos de cara al futuro. En Estados Unidos los niños de ahora tienen una esperanza de vida más corta que la de sus padres y en las próximas décadas el 95% de la población de este país tendría sobrepeso u obesidad.
¿Qué es lo que estamos haciendo mal? ¿Qué cambios tenemos que realizar para evitar este alarmante escenario? Son entre las preguntas que plantea el debate.
En el plato del programa de HispanTv, Cine a contracorriente, ofrecen un profesional y enriquecedor punto de vista los invitados Blanca Ruibal, responsable de agricultura y alimentación del ONG Amigos de la Tierra, y Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Para escuchar el debate, pulsa Play.

¿Cómo escoger el deporte ideal para tu hijo?

La variedad de deportes organizados ofrece a los padres un gran abanico de opciones para elegir

El Diario NY
ninos-deporte¿Habla mucho? ¿Se mueve? ¿Le gusta correr? ¿Trepa árboles? Cada uno de estos comportamientos puede ser una pista asociada con el deporte ideal que tu hijo podría practicar, pero la elección no es tan sencilla.

Partiendo de la base que el deporte es bueno para la salud luego se abre una encrucijada de caminos que no resulta fácil decidir hacia dónde ir.

Este es el dilema al cual suelen enfrentarse los padres para escoger el deporte para sus hijos, en especial en una época en la que cada vez más los niños prefieren actividades sedentarias con dispositivos electrónicos y es necesario motivarlos a hacer ejercicio.

BBC Mundo ofrece cinco variables que pueden ayudar a los padres a la elección.

1.- Edad

Diferentes edades significa que los niños poseen diferentes capacidades para entender las reglas y absorber información, diverso desarrollo motriz y diferentes niveles de concentración.

Según el doctor Rafael Gutiérrez, especialista en Medicina del Deporte de la Clínica MEDS en Chile, «existen muchos programas deportivos para los niños de edad preescolar, pero que no es en realidad hasta los 8 o 10 años que tienen la capacidad física, pueden mantener la atención por tiempos prolongados y poseen la habilidad de comprender las reglas necesarias para jugar un deporte de manera organizada».

«Un menor acude a practicar un deporte principalmente con una finalidad recreativa, para ocupar una parte de su tiempo de ocio con una actividad lúdica que le divierta», destacó el doctor Gutiérrez.

La doctora Marianne Engle, del Centro de Estudios Infantil de Nueva York, resalta también que los niños menores de seis años deben estar expuestos a deportes sencillos y a una variedad en la que pueda expresar con claridad sus habilidades.

El menú de opciones es muy amplio, pero los pequeños son los que suelen mostrar algún tipo de inclinación, sea por el ejemplo de la familia (el deporte que practica el padre, la madre, un hermano u otro pariente) o por la influencia de algún amigo.

Es por eso que se debe prestar especial atención durante los momentos en los que juega libremente.

En ese tiempo los niños realizan actividades que podrían determinar su futuro crecimiento en un deporte como saltar, correr, atajar y tirar balones, nadar, bailar, escalar y lo hacen solos o con amigos.

2.- Individual o colectivo

La variedad de personalidades desde temprana edad genera un proceso de selección natural. Hay niños que se sientan tranquilos, otros que están en constante movimiento, hay de los que evitan el contacto físico y quienes tienden a utilizar los pies antes que las manos.

Para el doctor Fernando González, traumatólogo y doctorado en medicina deportiva, también es importante entender el desarrollo físico y psicológico del niño, si tiene algún grado de discapacidad, el sexo y los intereses personales para definir el estilo del deporte y el rol que el menor desempeñará dentro de él.

Si bien se pueden clasificar los deportes en varios subgrupos por elementos que los van relacionando, hay dos categorías principales en los que se pueden agrupar: individuales y colectivos.

«Los deportes grupales estimulan el trabajo en equipo, la solidaridad, compañerismo, apoyo colectivo«, comentó el doctor González, quien trabajó con el club de fútbol profesional Universidad Católica y la selección chilena de rugby.

«Los deportes individuales resaltan el esfuerzo personal, el sacrificio y una mayor cuota de constancia«, puntualizó.

En la primera lista se incluyen populares deportes como fútbol, béisbol, baloncesto, rugby, hockey o voleibol. En la segunda gimnasia, tenis, natación, esgrima, golf, esquí o equitación.

Hay otros que podrían entrar en ambas categorías como el ciclismo, vela o el bailar, que en su versión competitiva puede ser considerado un deporte.

3.- ¿Qué se busca?

Muchos niños sueñan con ser profesionales un día, pero ese deseo aparece una vez que los menores conocen el deporte y se hacen aficionados a él.

Pero antes de forjar una carrera deportiva, lo que prevalece al principio es la diversión y la serie de beneficios que se logran con el deporte a través de una «multitud de factores», como comentó el doctor Gutiérrez.

«Están los directamente relacionados con la mejora de la salud: resistencia cardiorrespiratoria, flexibilidad, fuerza y resistencia muscular y la coordinación», explicó. «Pero también puede contribuir a incrementar el autoestima y a desarrollar el pensamiento abstracto a través de nociones como velocidad, distancia, profundidad, fuerza, fuerza de impulso y juego limpio«.

El doctor González agregó que «con el deporte los niños aprenden a trabajar en equipo, a apoyar a un compañero y a ayudarse mutuamente, especialmente en los que son de equipo».

«Aprenden órdenes y reconocen una autoridad fuera de los padres, generan amistades que suelen ser fuertes y duraderas«, complementó.

Por eso es importante saber cuál es el objetivo que se busca al escoger un deporte, con el que en muchos casos existirá una relación de por vida, sea profesional o como aficionado.

4.- Sin presión

El forzar a un niño a practicar un deporte puede tener un efecto contraproducente de rechazo, por lo que es preferible utilizar el estímulo como principal herramienta para que se haga la actividad física necesaria.

«Presionar a un niño a practicar un deporte sería un fracaso a mediano o largo plazo, que podría traer consecuencias inesperadas», alertó el doctor Gutiérrez.

«Hay que educarlo en un estilo de vida activo. El entorno físico y social donde vive, las características personales y la influencia familiar son elementos que determinarán que un niño haga más o menos deporte», reiteró.

5.- Alternativas

Los deportes organizados suelen ser la solución de la mayoría de padres para impulsar a sus niños a la actividad física, que se considera necesaria para un desarrollo sano del organismo.

Pero estos deportes suelen tener un trasfondo competitivo que también podría acarrear un efecto negativo en el niño, tanto en el aspecto físico por lesiones de gravedad como psicológico (miedo al fracaso, falta de autoestima, rechazo de grupo).

«Creo que más importante que hagan deporte es que hagan algún tipo de actividad física«, aclaró el doctor González, quien recomendó que se haga «por al menos 1 hora al día y todos los días de la semana».

Tanto el doctor González como el doctor Gutiérrez enumeraron una serie de actividades cotidianas que «pueden favorecer la formación y preparación física de los más pequeños».

Caminar, subir y bajar escaleras, ayudar en las tareas domésticas, andar en bicicleta, bailar, pasear, trekking, nadar y juegos infantiles que requieran un nivel de actividad física.

Los bebés tratados con antibióticos sufren mayor riesgo de padecer obesidad infantil

Un estudio subraya la posible relación entre estos tratamientos y el sobrepeso y alerta del peligro de eliminar la flora intestinal de los pequeños.

Las Provincias
antibióticos en los bebes fomentan la obesidadLos niños tratados con antibióticos de amplio espectro antes de los dos años sufren mayor riesgo de padecer obesidad infantil, reveló un estudio el lunes. La investigación publicada en la revista pediátrica de la asociación médica estadounidense (JAMA) halló un vínculo entre la obesidad y los antibióticos, que si bien eliminan las infecciones bacterianas también matan la microflora intestinal.

Expertos del hospital de niños de Filadelfia analizaron los registros de cerca de 65.000 niños que fueron tratados entre 2001 y 2013 y siguieron durante cinco años a los que fueron seleccionados para el estudio.

Más de dos tercios de los niños estudiados tomaron antibióticos antes de los dos años. En ellos, el aumento en el riesgo de obesidad varió de 2 a 20% y fue particularmente notorio entre los niños que habían sido tratados con antibióticos cuatro o más veces antes de esa edad.

Los que recibieron antibióticos de amplio espectro, que ataca un gran número de bacterias, también tuvieron más riesgos de sufrir problemas de obesidad en su infancia.

«No se observó una asociación entre la obesidad y los antibióticos de espectro reducido», indicó el estudio, que describió el uso de los de amplio espectro en niños de menos de dos años como «uno de los factores» que inciden en la obesidad.

El estudio pidió que se emitan directrices para limitar el uso de antibióticos y la preferencia por los medicamentos de espectro reducido.

El uso desmesurado de los antibióticos de amplio espectro también ha sido vinculado a la emergencia de bacterias resistentes a los medicamentos.

En años recientes, las autoridades sanitarias estadounidenses han estado urgiendo a los médicos a reducir sus prescripciones de antibióticos y han intentado educar a los padres para que no intenten curar virus comunes con ellos.

«Este estudio ofrece otra razón de peso para considerar cuidadosamente el uso de antibióticos y evitarlo siempre que sea posible», dijo Patricia Vuguin, pediatra endocrinóloga del Centro Médico Infantil Cohen en New Hyde Park, Nueva York.

«Si bien el estudio es sólido, no pudo considerar otras variables que pueden haber contribuido al riesgo de obesidad, como la dieta, el ejercicio y la historia de obesidad de la familia», añadió Vuguin, quien no estuvo involucrada en la investigación.

La buena educación alimentaria ayuda a reducir los casos de obesidad infantil

Radio Exterior

En este programa de Radio Exterior, dedicado a la obesidad infantil que vuelve en el foco del debate con la vuelta al cole, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) plantea el problema de la educación alimentaria. Los hijos toman ejemplo de los padres también en lo que se refiere a hábitos saludables y estos hay que inculcarlos desde temprana edad.
«Entre los 3 y 12 años es cuando podemos observar y corregir patrones de mala nutrición, raciones demasiado grandes, pereza en cuanto al deprote o algunas adicciones en la comida», subraya Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO.
La importancia de un desayuno completo es ecencial para el buen rendimiento académico de los escolares. La cena es otra de las tomas que los pequeños realizan en casa, donde los padres puede influir positivamente.

Para escuchar las indicaciones nutricionales que se ofrecen en el programa, pulsa PLAY.

Ejemplos de desayunos y cenas saludables para nuestros hijos, según su edad

La obesidad infantil, una asignatura pendiente_IMEODesayuno saludable para niños de 3 a 12 años

El desayuno ha de ser equilibrado y personalizado en cuanto a la edad del niño, su peso y la actividad física que ejerce a diario. Nunca se debe omitir o realizar con prisas o de pie. Entre semana conviene dedicarle, como mínimo, unos 15-20 minutos y los fines de semana, el doble. “Está demostrado que los niños que toman un desayuno saludable sacan mejores notas, tienen una actitud más positiva y una mejor condición física”, recomienda Bravo, experto en nutrición del Instituto médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

La base de un desayuno saludable para un menor de entre 3 a 12 años estaría compuesta por:

– Un lácteo entero que aportará el calcio y las proteínas de alto valor biológico necesarias para la primera mitad del día y fundamental para un crecimiento óseo óptimo. Puede consistir en un vaso de leche entera, acompañado o no de una cucharada de postre de cacao en polvo, o un yogur Pro, alto en proteínas.

– Una opción de cereales integrales, que proporciona energía constante sin producir picos excesivos de insulina. Puede consistir en una tostada de pan integral con un chorrito de miel o un puñado de cereales integrales infantiles, que podremos mezclar con la leche.

– Una pieza o zumo de fruta, que incluirá vitaminas y energía rápida inicial para comenzar el día con vitalidad. La mejor opción es un zumo de naranja natural que proporciona altas cantidades de vitaminas y minerales, entre ellas la vitamina C, un antioxidante natural. También se puede optar por un zumo envasado sin azúcares añadidos, pero con pulpa, por su aporte de fibra.

Miel y naranjas como factores que potencian un funcionamiento óptimo del sistema inmunitario.

Cena saludable para niños de 3 a 12 años

Con la llegada del ciclo nocturno baja la vitalidad y los biorritmos del menor están sometidos a ciertas modificaciones hormonales. Ligeramente aumenta la temperatura corporal y el organismo entra en un estado de reposo y reparación celular. Por esto, a la hora de cenar es importante tomar alimentos que aporten más nutrientes estructurales, como proteínas y grasas, y menos hidratos de carbono por su alto valor energético. No hay que abusar de alimentos precocinados, bocadillos, dulces y picoteos. La cena ha de ser más ligera que el almuerzo, ya que el gasto energético será inferior. La bebida adecuada, desde luego, es el agua. Y, como regla de oro, habrá que evitar que los niños coman delante de la televisión para no prolongar innecesariamente la ingesta.

Como primer plato un puré de verduras casero sería una buena opción. Aporta vitaminas y mineras y es sencillo de enriquecer, por ejemplo, con leche, quesitos, aceite de oliva, clara de huevo, etc. Los alimentos calientes ayudan a relajar al niño y, al presentarlo en forma de puré, favorecerán la digestión.

De segundo plato aconsejamos incluir el pescado como la opción más saludable, pues se trata de una proteína más sencilla de digerir que aporta grasas omega 3, carentes en las carnes. Las formas de preparación pueden ser muy variadas evitando empanados o fritos.

De postre, se elegirán opciones fáciles, como yogures bebibles o piezas de frutas troceadas.


Desayuno saludable para niños de 12 a 18 años

Durante estos años de adolescencia se produce el “estirón” y se llega a alcanzar la estatura definitiva. Esto obliga a cuidar el aporte de calcio y de proteínas a diario que ayudará a formar los músculos y el esqueleto óseo del menor, al igual que la ingesta de grasas saludables para favorecer la evolución óptima del sistema hormonal.
Por ello es preciso:

– Tomar en el desayuno un lácteo en forma de vaso de leche, yogur o queso fresco, en función de la actividad física diaria y de la constitución del adolescente. Se puede acompañar de una cucharada de cacao en polvo o miel.

– Es importante acostumbrar el menor a beber zumo natural preparado en casa, pues es una forma más sencilla de ingerir varias piezas de fruta en una sola comida.

– Por último, se puede asegurar el aporte de hidratos de carbono tomando 2 tostadas integrales, acompañadas de aceite de oliva, tomate triturado o en rodajas, y jamón serrano o fiambres de pavo.

Cena saludable para niños de 12 a 18 años

En este caso la cantidad adecuada dependerá del sexo y actividad física diaria, ya que es una etapa en la que se diferencian los requerimientos por sexos. La correcta nutrición es clave para evitar desarrollar enfermedades como obesidad, sobrepeso o anorexia, ya que en estas edades los menores son más vulnerables emocionalmente.

Los expertos del IMEO sugieren a los padres inculcar en sus hijos el gusto por la comida y su preparación saludable para despertar su interés por un estilo de vida apropiado. Las preparaciones tendrán que ser más elaboradas y sabrosas, pues estarán compitiendo contra opciones menos recomendables sólo de forma esporádica, como pizzas, platos preparados o comida rápida.

Los carbohidratos complejos como la pasta, el arroz o similares los dejaremos para la hora de la comida, y en la cena seguiremos priorizando en aportes menos calóricos, en forma de proteínas saludables y verduras.

Para concluir el día se recomiendan platos únicos que combinan verdura y proteína, como berenjena rellena de carne picada, escalibada de pimientos rojos con atún, brochetas de pollo con cebolla, ensaladas completas, pollo asado con parrillada de verduras, etc.

De postre se incluirá un lácteo o una pieza de fruta entera, son alimentos que además de aportar diferentes vitaminas y minerales, proporcionan un aminoácido esencial, el triptófano, que ayuda a la conciliación del sueño.

La obesidad infantil, una asignatura pendiente a retomar con la vuelta al cole

EL sobrepeso en la adolescencia es malo para la autoestimaPrestar especial atención al desayuno y a la cena ayudará a lidiar con el problema desde casa, según los expertos del IMEO que ofrecen ejemplos de menús para inculcar hábitos saludables a los menores

  • Uno de cada tres niños van al colegio sin desayunar y sólo un 8% realiza un desayuno completo, cifras que fomentan y explican parte del problema de la obesidad en edad escolar.[1]
  • Casi un 45% de los menores de entre seis y nueve años en nuestro país sufre exceso de peso.[2]

Según atestiguan los últimos datos, uno de cada tres niños van al colegio sin desayunar y sólo un 8% realiza un desayuno completo. Algo que a la larga engrosa las cifras de sobrepeso que hoy por hoy sitúan España a la cabeza de obesidad infantil en Europa.

“No hay que olvidar que los niños con sobrepeso y obesidad presentan más problemas óseos y musculares; tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, hígado graso y asma; entran en la pubertad antes que sus compañeros y en general muestran una autoestima más baja”, apostilla Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. El comienzo del curso escolar es un momento crucial para lidiar con el problema desde casa, donde los menores realizan dos de las comidas más importantes del día –desayuno y cena–, y para buscar formas que nos permitan inculcarles hábitos saludables desde edad temprana. Con el fin de ayudar a los padres en esta tarea, el Departamento de Nutrición del IMEO ha elaborado un patrón nutricional, fácil de seguir, que propone ideas de menús para la primera y la última toma del día, ya que el almuerzo suele ir a cargo del centro educativo.

“Muchos niños omiten el desayuno por varios motivos: las prisas de los padres para ir a trabajar, porque en esta hora de la madrugada tienen más sueño que hambre o por estar hartos de comer el mismo plato cada día”, anota Bravo. En consecuencia, se enfrentan a “una falta de combustible” que les impide rendir bien durante las clases. Comenzar la jornada con el estómago vacío genera en el pequeño un estado de ansiedad que puede tornarse en agresividad cuando alcanza la adolescencia alterando su comportamiento lineal. Además, a la hora del descanso el hambre hará que el menor sea más susceptible a la bollería industrial y las chucherías que suelen estar presentes en las máquinas expendedoras y que provocan estímulos fuertes por las subidas de azúcar pudiendo inducir cierta “dependencia”. En este sentido, la infancia y la adolescencia son determinantes, ya que en esta edad se forman las células grasas que pueden convertir a un niño “rellenito” en obeso para toda la vida.

Un niño de 3 años, por ejemplo, necesita unas 1.300 calorías diarias, y si tiene 12 años, cerca de 2.200. Podemos calcular la cantidad de calorías recomendada, partiendo de una base de 1.000 calorías y añadiendo 100 por cada año de edad en el proceso de crecimiento. “La clave para proporcionar una equilibrada alimentación a nuestros hijos reside en la correcta distribución del Valor Energético Total (VET) en las 5 tomas que se realizan a lo largo del día”, recalca el experto del IMEO. En este sentido recomendamos que el desayuno represente un 30% del aporte total, la comida principal un 35%, la cena un 15%, mientras que los tentempiés de media mañana y tarde representen un 10% del VET cada uno.

 

[1] Según datos de la SEEN y el Ministerio de Sanidad y Política Social de España.

[2] Según el estudio ‘Aladino’.

En verano se engorda entre tres y cinco kilos

Ruben Bravo de IMEOEuropa Press Tv
Volver a los hábitos previos al periodo vacacional, establecer un plan programado y combinarlo con una dieta equilibrada y ejercicio físico es lo que recomiendan los expertos en nutrición a la hora de regresar de las vacaciones con el fin de perder los kilos de más que se cogen durante los meses de descanso, evitando así recurrir a un ‘plan rápido’ de pérdida de peso.

En declaraciones a Europa Press TV, el especialista en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, ha declarado que durante el verano se suele engordar una media de entre tres y cinco kilos por persona y lo achaca debido a que los españoles se dan también «vacaciones gastronómicas»; se come menos pero peor.

«Los datos que manejamos en el Instituto son de entre tres y cinco kilos de media los que cogen los españoles en esta época del año. El problema es que esta cantidad posiblemente en kilos de grasa sea más y perderla es mucho más difícil, por lo que al final nuestro metabolismo se ve perjudicado porque estamos bajando nutrientes necesarios en la dieta», destaca el experto.

Por ese motivo ha recomendado trazar un «plan programado» que incluye una dieta equilibrada y ejercicio regular. «Si vamos a un plan rápido en el que queramos perder peso a celeridad alta al final tendremos efecto rebote y no vamos a tener los tres o cuatro que hemos cogido en verano sino que se van a sumar otros y podemos llegar a navidad con ocho kilos de más«, ha advertido.

Así, Bravo ha asegurado de que los españoles «no se toman del todo en serio» la necesidad de llevar una alimentación equilibrada y solo ponen remedio al problema cuando los malos hábitos resienten la salud. «Los datos reflejan que entre el 60 y 65 por ciento de españoles tienen problemas de obesidad y el 30 por ciento de población infantil; hasta que no se ve el problema no saltan las alarmas», ha lamentado.

Por ese motivo ha indicado de que «con el actual carro de obesidad infantil» el nivel de obesidad adulta va a ser muy elevado en los próximos años; además, asegura que la Seguridad Social no va a poder encontrar soluciones a este «problema de pandemia importante» en el largo plazo.

«HAY QUE TOMAR MEDIDAS REALES»

«A veces me dicen que hay que disfrutar un poco también (con la comida) pero hay cosas con las que no se puede bromear porque hay gente que se está muriendo de esto. Las principales causas de muerte en los países desarrollados es por fallo cardiovascular que se produce principalmente por los niveles de obesidad y se trata de una pandemia. Mueren cientos de miles de personas por esto, por lo que hay que empezar a tomárselo en serio, concienciarnos y tomar medidas reales«, ha subrayado.

Finalmente ha recordado que existen dietas, como la ‘del vino tinto y jamón’, que promueven en IMEO, que demuestran que se puede comer «muy sano» con una alimentación muy variada que ayude a controlar el peso o a disminuirlo si es necesario.

EE.UU. estudia medidas para reducir la obesidad en niños

bebidacortadaUn impuesto sobre los refrescos como la soda, las bebidas energéticas, los tés dulces y las bebidas isotónicas podría ser más efectivo en la reducción de la obesidad en los adolescentes que otras medidas como el ejercicio o la prohibición de la publicidad.

Correo Farmacéutico
Según un estudio publicado en American Journal of Preventive Medicine, un impuesto sobre los refrescos como la soda, las bebidas energéticas, los tés dulces y las bebidas isotónicas podría ser más efectivo en la reducción de la obesidad en los adolescentes que otras medidas como el ejercicio o la prohibición de la publicidad. Además, esta medida generaría ingresos significativos para actividades para prevenir la obesidad. El estudio ha demostrado que la actividad física beneficiaría a niños entre seis y 12 años.

Los investigadores utilizaron un conjunto de criterios para seleccionar tres políticas para reducir la obesidad infantil de entre 26 políticas recomendadas: programas extraescolares de actividad física, un impuesto especial sobre los refrescos azucarados y una prohibición en los anuncios televisivos de comida rápida dirigida a los niños. Los investigadores utilizaron un modelo de microsimulación de Markov para estimar el impacto de cada una de estas medidas en una población simulada en edad escolar en 2032, tras 20 años de su implementación.

Tres medidas
El modelo predijo que las tres medidas podrían reducir la prevalencia de obesidad infantil. Los programas extraescolares de actividad física reducirían la obesidad sobre todo en niños de edades comprendidas entre seis y 12 años (1,8 por ciento) y la prohibición publicitaria sería la que menos lograría disminuirla (0,9 por ciento). El impuesto sobre los refrescos reduciría la obesidad entre adolescentes de 13 a 18 años (2,4 por ciento).

Un estudio previo estimó que un impuesto sobre los refrescos de un céntimo por onza generaría 13,25 billones de dólares (unos 10 billones de euros). Otras ventajas son que también reduciría la obesidad entre adultos que consumen estas bebidas, que la medida no requiere financiación federal para ser implementada (a diferencia de la política extraescolar) y que no se encontraría con los habituales obstáculos legales a los que suelen enfrentarse las nuevas regulaciones.

«Por desgracia, la implementación de cualquiera de estas medidas a corto plazo es muy poco probable», ha explicado Alyson Kristensen, de Partnership for Prevention (EEUU). No obstante, esto podría cambiar el conocimiento del público e incrementar las peticiones por una acción gubernamental más estricta», ha concluido.

Polémico vídeo contra la obesidad

Las imágenes muestran cómo la influencia de los padres puede llevar a una vida de alimentación poco saludable y tener resultados potencialmente fatales

La Vanguardia

Imagen-del-video-RebobinarUn vídeo impactante «Rebobinar el Futuro – Detener el ciclo«, publicado por la organización Children’s Healthcare of Atlanta (CHA) para concienciar sobre el problema de la obesidad, que cada vez más aumenta en los Estados Unidos y en muchos países desarrollados, vehicula un mensaje fuerte: Si no se interrumpe el ciclo de los malos hábitos alimentarios, el peligro de acabar en una cama de hospital es muy alto.

El vídeo muestra cómo la influencia de los padres puede llevar a una vida de alimentación poco saludable y, en última instancia, tener resultados potencialmente fatales. Con las imágenes se vuelve atrás en el tiempo desde el momento en que Jim llega al hospital después de sufrir un ataque al corazón a la edad de 32 años. El vídeo, tomado desde el punto de vista de Jim, que pesa casi 140 kilogramos, muestra a los médicos que le inspeccionan mientras que él yace en la cama de un hospital, luchando por respirar.

«¿Cómo demonios se puede llegar a eso? Se pregunta uno de los médicos, antes de empezar la serie de flashback que descubren como “una mala decisión puede llevar a la peor de las consecuencias”. El vídeo muestra a Jim en varias etapas de su vida comiendo alimentos poco saludables, delante de la televisión o jugando con vídeojuegos. La intención de los autores es la de sensibilizar a los padres para que inculquen hábitos saludables en sus hijos ya desde una edad temprana.

La polémica

El video, que fue publicado en YouTube por CHA en septiembre del año pasado, ha ganado la atención en los últimos días después de que haber sido ampliamente compartido en las redes sociales. Sin embargo, algunos expertos en obesidad han expresado su preocupación por las tácticas de «shock». El médico investigador de la obesidad Ted Kyle dijo al respecto: “Si quieres llamar la atención sobre tu campaña, entonces este es un vídeo muy útil. Si lo que quieres es tener un efecto útil contra de la obesidad infantil, estigmatizar no ayuda”. Según el investigador, de hecho, estudios han demostrado que avergonzar y estigmatizar a las personas no es una forma eficaz de alterar sus comportamientos.