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Dieta a base de grasa de pescado fortalece defensas contra cáncer de mama

julio 1, 2013

Estudios revelaron que si las madres embarazadas consumen alimentos ricos en omega-3 durante el período de gestación, podrían reducir los riesgos hasta en un 40 por ciento de esta enfermedad
Telesur Tv

la grasa de pescado aumenta las defensas contra el cancerLas mujeres embarazadas que consuman durante los meses de gestación una dieta a base de pescados y otros alimentos ricos en omega-3,como atún, salmón o sardina, podrían reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama hasta en un 40 por ciento, según varios estudios públicos de investigadores de universidades en China y Estados Unidos.

Una investigación hecha en la Universidad de Zhejiang en China, determinó que al menos una o dos porciones semanales de pescado azul podría reducir esta enfermedad, debido a que estos alimentos incluyen ciertos tipos de ácidos involucrados en el trasporte químico de información al cerebro, y permite regular el movimiento de los vasos sanguíneos y áreas del sistema inmune.

El estudio fue publicado este viernes por el British Medical Journal y señala que los expertos revisaron datos de 26 estudios realizados en Estados Unidos, Europa y Asia, con la participación de 800 mil individuos y 20 mil de ellos con el cáncer de mama. La comparación de varios experimentos, determinó la asociación inversa entre los ácidos grasos del pescado y el riesgo de padecer cáncer de mama.

Por su parte, un reciente estudio en Estados Unido, presentado en la reunión anual de la American Association for Cancer Research, de Anaheim en California (oeste), coincidió con el estudio anterior, que alimentarse con una dieta rica en ácidos grasos de omega-3 reduce el riesgo, pero advierte que consumir grasas omega-6, que se encuentran generalmente en las dietas occidentales, podrían aumentar el riesgo de los hijos de adquirir cáncer de mama.

El cáncer de mama, es una patología derivada del crecimiento de células malignas en el tejido mamario. Se conocen en la actualidad, dos principales tipos de esta enfermedad, el carcinoma ductal, que comienza en los conductos que llevan la leche desde la mamá hasta el pezón y el carcinoma lobulillar que comienza en partes de las mamas.

Un estudio muestra que la obesidad afecta al desarrollo del cerebro de los fetos

febrero 12, 2013

Aconsejan a las embarazadas llevar una vida más saludable para disminuir el riesgo para sus hijos

Un estudio llevado a cabo por investigadores del Mother Infant Research Institute (MIRI, por sus sigla en inglés) de Boston (Estados Unidos), ha mostrado que la obesidad afecta al desarrollo del cerebro de los fetos. Los resultados serán presentados el próximo 15 de febrero en la reunión anual de Medicina Materno-Fetal de California.

Noticias Cuatro

La obesidad afecta el desarrollo del cerebro de los fetosConcretamente, tras analizar el desarrollo fetal de 16 embarazadas, los investigadores han descubierto que en el segundo trimestre de gestación los fetos de las mujeres obesas tienen diferencias en la expresión génica, en comparación con los fetos de las mujeres con peso saludable.

Durante la gestación se produce la apoptosis, un proceso de desarrollo de la muerte celular programada y una parte importante del desarrollo neurológico fetal anormal. Sin embargo, los fetos de las mujeres obesas sufren una disminución de la apoptosis.

No obstante, los expertos han reconocido que es “demasiado pronto” para conocer las implicaciones de estos hallazgos aunque han destacado la necesidad de que se realicen más estudios de expresión génica con el fin de dilucidar los posibles mecanismos que intervienen en la alteración del neurodesarrollo postnatal en los niños de madres obesas.

Ahora bien, los investigadores han confiado en que sus conclusiones y los datos futuros empujen a las mujeres que quieren quedarse embarazadas a tener una vida más saludable con el fin de disminuir el riesgo para sus hijos.

Bisabuelas pueden ser responsables de la obesidad

enero 28, 2013

Tóxicos a los que se expusieron nos hacen más susceptibles a enfermedades

Por BBC Mundo / elnuevodia.com

obesity.jpg_thinstockNo importa qué tan sana sea la vida que llevamos, los tóxicos medioambientales a los que se expusieron nuestras madres, abuelas e incluso bisabuelas durante el embarazo pueden influir en las enfermedades que desarrollemos.

Investigadores de la Universidad de Washington se dieron a la tarea de hacer una lista de químicos que encontramos a diario en el ambiente y que, debido a la epigenética, causan enfermedades generaciones después.

Dos trabajos liderados por el biólogo molecular Michael Skinner, publicados por separado en PLOS ONE y Reproductive Toxicology, indican que la exposición a plastificadores -presentes en botellas de plástico- y a hidrocarburos -como el combustible de aeronaves-, pueden ser una causa de obesidad tres generaciones más tarde.

También pueden influir en el desarrollo de enfermedades de riñón, próstata, testículos y ovarios, así como en anormalidades relacionadas a la pubertad.

“Es la primera vez que probamos estas dos exposiciones medioambientales y descubrimos que los dos (químicos) promueven enfermedades transgeneracionales”, le explicó Skinner a BBC Mundo.

Este fenómeno se debe a la “herencia transgeneracional epigenética”. Al mismo tiempo que los animales (incluidos los humanos) heredan características de las secuencias de ADN de sus padres, también tienen una herencia epigenética con la activación o desactivación de algunos genes.

Ni los hijos ni los nietos… los bisnietos

El especialista señaló que muchas de estas enfermedades sólo aparecieron tres generaciones más tarde. “Es interesante ver cómo estas dolencias no se manifestaron en la generación F1, que serían los hijos, sino en la de los bisnietos”.

“(El estudio hecho en ratones) sugiere que una exposición ancestral de tus abuelos y bisabuelos puede aumentar tu susceptibilidad a desarrollar obesidad”. Esto incluye aumento de peso, y una gran cantidad de acumulación de grasa en la zona del abdomen.

Si dos personas -una con tendencia a sobrepeso y otra no- llevan la misma dieta y realizan la misma cantidad de ejercicio, la que es más susceptible a ganar peso podría desarrollar obesidad, al contrario de la otra.

“Lo que pasa con la exposición de nuestros ancestros a estos tóxicos es que aumenta la susceptibilidad. Si sabes que eres susceptible a ganar peso, podrás tomar medidas para no ser obeso”, aclara Skinner.

Según los expertos, el período más sensible para la exposición es durante la formación del feto. “Cuando se está formando en masculino o femenino es cuando hay más sensibilidad a ser reprogramado. Esto es un fenómeno epigenético”, aclara Skinner.

Estas enfermedades se evidencian tres generaciones más tarde debido a que permanentemente cambiamos las células germinales. “En este caso particular es la esperma, que tiene una firma epigenética que, básicamente, se transfiere a toda la descendencia subsecuente”, explica el experto. “Es una forma hereditaria no genética”.

Altos índices de obesidad

Michael Skinner sugiere que los altos niveles de obesidad hoy en día podrían tener relación con la exposición de nuestros ancestros a tóxicos. Estos químicos pudieron haber originado una reprogramación en nuestros genes y nos hicieron más susceptibles a ganar peso; una combinación explosiva si lo combinamos con comida rápida y sedentarismo.

“Si te fijas en las tasas de obesidad de los años 50 y principio de los 60, eran relativamente bajas, cerca del 5%. Si miramos los niveles de obesidad hoy en día, tanto en niños como en adultos, ronda más el 30-40%”.

“En tres generaciones hemos visto un aumento dramático de la obesidad. Un factor que no puedes atribuirse a la genética o a ninguna otra cosa que no sea influencia medioambiental”.

El experto aclara que si bien la dieta, la nutrición y el ejercicio son cruciales para evitar la obesidad, no hay que ignorar los componentes ancestrales.

Que la diabetes no te robe la maternidad

enero 16, 2013
Por Pedro F. Frisneda/El Diario Nueva York
Una mujer que padece diabetes, pero que está correctamente atendida, puede dar a luz a un hijo completamente sano.

Embarazo y diabetesLa diabetes es una enfermedad tan común entre las mujeres latinas, que seguramente muchas quienes la padecen en estos momentos se están haciendo la misma pregunta que, hace muchos años, se planteó la jueza de la Corte Suprema de Justicia, Sonia Sotomayor: ¿Puedo o no salir embarazada?

Según revela la magistrada de origen puertorriqueño en su nuevo libro de memorias “My Beloved World“, la diabetes tipo 1, que le fue diagnosticada a los ocho años, jugó un papel primordial en su decisión de no tener hijos. Su eterna batalla contra este mal hizo que Sotomayor tuviera temor a morir prematuramente, razón por la cual evitó un embarazo y hasta adoptar.

Este es el mismo miedo que agobia a Grizelle Medina, una neoyorquina de El Bronx de origen puertorriqueño, quien fue diagnosticada hace un par de años con diabetes tipo 1, la misma que padece Sotomayor.

“Yo he pensado en tener hijos, pero me da mucho temor, porque sé los riesgos que existen. Mi madre, que tiene diabetes, casi muere cuando me parió y yo casi muero también. Eso me asusta demasiado”, comenta la estudiante universitaria de 20 años.

“Sé que va a ser muy difícil y duro. Voy a tener que llevar una dieta muy estricta y estar bajo control. Además, probablemente voy a tener una cesárea, y yo preferiría parir naturalmente”, dice la joven.

Sí se puede concebir

Si bien sufrir de diabetes implica riesgos para las mujeres embarazadas y sus hijos, la enfermedad, si está bien controlada, no debería impedir que se dé a luz a un bebé completamente normal y sano. Esto se debe, según coincide un panel de expertos consultados por El DIARIO/LA PRENSA, a los logros de la medicina moderna.

“Los avances en las investigaciones y tratamientos han hecho posible para las mujeres con diabetes juvenil (tipo 1), tener embarazos exitosos, con pocos riesgos para los bebés y sin complicaciones para ellas”, afirma el doctor Ray Mercado, director del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Lincoln Hospital, en El Bronx.

“Pero esos embarazos exitosos requieren de planeación con mucha anterioridad y consultas continuas con un obstetra por parte de la madre, quien debe tener un control excepcionalmente bueno del azúcar en la sangre antes de la concepción”, acota Mercado.

La doctora Regina Castro, endocrinóloga y profesora de medicina de Mayo Clinic, sugiere que se sigan los consejos que da la Asociación Americana de la Diabetes a toda mujer diabética en edad reproductiva o desde la pubertad.

“Hay muchas diferencias en el manejo de la diabetes ahora de como se hacía hace 20 o 30 años (…) Las embarazadas son vistas por un equipo multidisciplinario integrado por su médico, un dietista y un educador en diabetes. Además, deben adherirse a un plan de ejercicios y nutrición”, señala Castro.

La especialista recomienda a toda mujer con diabetes, hacerse una prueba de laboratorio “simple” para chequear los niveles de la proteína ‘hemoglobina glicosilada (o glucosilada)’, antes de salir embarazada. Este examen, asegura, puede indicar cómo ha estado su glucosa en los últimos tres meses.

“Los niveles de azúcar deben estar tan cercanos como sea posible a lo normal. Consideramos un control óptimo de la hemoglobina glicosilada cuando está por debajo del 7%”, explica Castro.

Aunque estos números y términos médicos confunden a cualquiera, para Verónica Medina suenan muy familiares. Ella ha tenido diabetes desde los 14 años, y va por su segundo embarazo.

“En mi primer embarazo estuve bajo la evaluación de muchos doctores; mi ginecólogo y mi nutricionista me chequeaban muy de cerca cada dos semanas. Me hacían ultrasonidos con frecuencia para asegurarse de que el bebé estaba bien”, recuerda Medina, una neoyorquina de origen puertorriqueño y residente de El Bronx, quien tuvo una niña sana que ahora tiene seis años.

“Estaba bajo una dieta estricta y usaba permanentemente mi bomba de insulina para mantener mi azúcar bajo control. Durante el segundo embarazo estoy haciendo exactamente lo mismo”, añade la madre de 37 años, quien actualmente tiene seis meses y medio de gestación.

Aunque todas las mujeres latinas están en gran riesgo de sufrir diabetes, la enfermedad afecta principalmente a las hispanas de origen puertorriqueño, mexicano y cubano.

Tres meses críticos

Los especialistas consultados aseguran que el tiempo más crítico durante el embarazo de la mujer diabética son los primeros tres meses, debido a que es en ese período cuando se forman la mayoría de los órganos del feto.

“Si la madre no se controla durante ese tiempo, el bebé puede sufrir defectos congénitos, porque órganos como el corazón se están formando y el azúcar elevada daña esos órganos”, indica la doctora Rubina Heptulla, jefe de la División de Endocrinología Pediátrica y Diabetes del Hospital de Niños Montefiore, en El Bronx.

El doctor Gunter Gómez, médico residente del Lincoln Hospital, también advierte sobre ese peligro. “Al controlar el azúcar evitamos que el bebé venga con problemas cromosómicos o con malformaciones en el sistema nervioso central, que afecta principalmente las extremidades inferiores, el sistema cardíaco, el cardiopulmonar, y genera problemas renales, entre otros”.

El riesgo de la cesárea

A diferencia de lo que muchos creen, no todas la mujeres diabéticas paren a sus hijos por cesárea. Sin embargo, para dar a luz de forma natural (vía vaginal), deben mantener durante todo el embarazo el mismo control que tuvieron los primeros tres meses de gestación.

“Si el azúcar de la sangre no está en control, el bebé puede crecer mucho, algo que se conoce como macrosomía, que puede llevar a complicaciones durante el parto”, señala Heptulla.

“El azúcar alto de la madre va a causar mayor producción de insulina en el feto, y esa insulina produce depósitos de grasa, por lo que el bebé puede engordar. Algunas veces, es tan grande que sus hombros no puede salir y por eso las embarazadas con diabetes tienen altos índices de partos por cesárea”, añade Heptulla.

Aunque algunos niños muy grandes nacen vía vaginal, la doctora Castro explica que durante el alumbramiento se le pueden causar traumas al bebé, como la distocia, así como daños a los nervios de sus hombros.

“También existe el riesgo de que esos niños muy grandes durante el embarazo sufran de sobrepeso u obesidad y desarrollen diabetes en un futuro”, apunta Castro.

A las mujeres más jóvenes como Grizelle (con la cual no tiene ningún parentesco), Verónica les sugiere no tener miedo. “Es muy normal estar asustada por tu propia salud y la del niño, porque ambos están en riesgo, pero si salir embarazada es algo que tú realmente deseas, con el control apropiado y la ayuda médica adecuada, puedes tener un parto exitoso”.

Bioquimícos advierten que la epidemia de obesidad y diabetes no es por exceso de calorías

diciembre 4, 2012

Afirman que es por los emulsionantes que a menudo están en los productos horneados y la sacarina

Por Anastasia Gubin – La Gran Época

barbara-corkey_1La bioquímica estadounidense Barbara Corkey, advirtió que la epidemia de gordura y de diabetes están relacionadas y no tienen una historia de sólo comer patatas fritas con refrescos frente a una televisión, sino algo más. Avalada por la Universidad de Boston ella propone a la comunidad científica que los responsables son los aditivos alimentarios, entre los cuales destacó la sacarina y los emulsionantes.

Los emulsionantes utilizados, llamados monoglicéridos, y que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, se comprobó que tienen efectos secundarios, destaca el informe de la Universidad de Boston.

“No creo que comer en exceso causa la obesidad”, dijo Corkey rotundamente, según el reporte publicado en el portal de la universidad y que relata la historia de sus últimas revelaciones durante el año.

Lo dice la respetada científica con cinco décadas de investigación sobre el metabolismo humano en su haber, destaca la Universidad.

La doctora Corkey se define como apasionada del estudio del metabolismo y de cómo se comunican las células implicadas en la diabetes y en la obesidad.

“La enfermedad metabólica siempre me ha interesado”, dice ella. “Es un sistema en el que todas las vías se interconectan y hablan unas con otras; y así, si se presiona en un botón para acá, tiene consecuencias en todas partes”.

En su estudio, analizó el trabajo que realizan las células beta del páncreas, las que producen la insulina, una hormona que convierte los alimentos en energía, y la almacena como grasa y glucosas. Estas células en el caso de los diabéticos, se producen en demasiada cantidad, muy poco o nada.

Lo que se sabía siempre es que la diabetes tipo 1, generalmente diagnosticada en los niños, no puede producir insulina, entonces para vivir reciben la insulina externa. El tema está en la diabetes tipo 2, donde estos suelen ser obesos.

Se suponía que los enfermos de diabetes tipo 2, tenían un déficit menos dramático o algo de insulina, pero no lo suficiente. Pero cuando a los científicos se les ocurrió verificar esto de una manera diferente, encontraron que las personas con diabetes tipo 2, en realidad tenían demasiada insulina, destacó la doctora. Entonces, esto generó una nueva pregunta para ella: “¿Si tenían un montón de insulina, que es lo que causó la diabetes?”.

Una de las teorías era que los receptores de la insulina en el tejido muscular y grasa, se hicieron insensibles y no funcionaban bien, bombardeados a su vez por un exceso de la hormona, lo que llamaron “resistencia a la insulina”. En tanto, las células beta del páncreas producían más insulina, y en ocasiones dejaban de funcionar por completo.

La doctora explica que esta idea penetró en 1980, pero nadie sabía si primero las células beta fracasaban en sus funciones o se trataba de una resistencia a la insulina.

Corkey se preguntó ¿Cómo puede haber más secreción de insulina en las células beta, si la glucosa no está elevada?. ¿Cómo se explica esto?”. Ella sospechó entonces que la respuesta estaba en las células beta, quienes eran en parte responsables de desencadenar la diabetes, y pasó las siguientes dos décadas tratando de demostrarlo.

“Sólo pensé que todo Estados Unidos estaba mal”, destacó, y ahora los científicos le dan la razón.

“Ella tenía razón. Los científicos ahora aceptan ampliamente que una persona no puede tener diabetes tipo 2 sin mal funcionamiento de las células beta, un cambio de paradigma en gran medida precipitada por Corkey”, destaca la Universidad de Boston.

Ahora, la bioquímica advierte que son los químicos, los aditivos presentes en los alimentos los que están causando esta nueva epidemia de enfermedad en el ser humano. Entre ellos están la sacarina y los emulsionantes.

Los emulsionantes corresponden a una mezcla de líquidos y grasas comunes entre compuestos químicos, que se agregan a los alimentos.

Como ganadora de la medalla Banting de la ciencia, Corkey tenía que dar una charla de una hora de duración a una multitud de 6.000 personas en junio pasado. La Universidad de Boston relata en su informe que ella se pasó una hora discutiendo la nueva dirección de su investigación, sobre los 4.000 aditivos en los alimentos de EE.UU.

“Si usted es una buena persona y hace todas las cosas correctas, usted va a ser magra. Y si usted es una mala persona y come como un cerdo y no hace ningún ejercicio, va a ser gorda”. Esa era la premisa, pero ahora ella explica, se están fijando en otro camino, estos aditivos químicos que ya están en un avanzado estudio.

La doctora de 73 años, comenzó su nueva línea de investigación con unos 500 aditivos alimentarios para los efectos sobre el hígado, grasa, tejidos o células beta.

De inmediato se constató que una clase de emulsionantes utilizados, llamados monoglicéridos, y que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, tiene efectos secundarios.

“Ambos aditivos hicieron que las células beta secretasen más insulina, pero no en la forma normal”, señaló, la científica.

Por lo general”, dice Corkey, “el calcio está implicado en la estimulación de las células beta para producir insulina, y cuando se estimula aumentan su consumo de oxígeno. Pero cuando los monoglicéridos y la sacarina fueron puestos a prueba, ninguna de estas cosas sucedieron”.

En cambio, agregó, “las células beta se sometieron a algunos cambios químicos inesperados y se liberaron moléculas llamadas especies reactivas de oxígeno, que han sido implicadas en el daño celular, la inflamación y la obesidad”.

Se sospecha que los niveles de fondo de ciertos aditivos alimentarios podrían causar cambios sutiles, pero cruciales en nuestros tejidos metabólicos, que posiblemente contribuyen a la diabetes y la obesidad, asegura la investigadora.

“Es una hipótesis que necesita pruebas y tiene que ser cuidadosamente probada”, destaca la bioquímica que continúa con sus investigaciones.

La Universidad de Boston cree que Corkey no está sola en su sospecha y agrega que los factores ambientales pueden también contribuir a la diabetes y la obesidad.

El Programa Nacional de Toxicología, del departamento de Salud y Servicios Humanos, dijo que ciertos factores desencadenantes ambientales, como el envenenamiento por arsénico y algunos pesticidas, se asocian a su vez con la diabetes tipo 1.

También encontró que los hijos de madres que fumaron durante el embarazo eran más propensos a ser obesos, informa en su reporte.

“Hay muchos factores en el ambiente que probablemente estarían provocando esta epidemia”, dice Kahn Harvard. “La mayoría de los investigadores se han centrado en las cosas obvias: usted come en McDonalds, usted se sienta en su computadora, usted engorda. Creo que es mucho más complicado que eso”.

Por supuesto que la postura de Corkey tiene sus opositores. Uno de ellos es Nestlé. Que usa aditivos y componentes en sus alimentos.

“Bárbara es una de las pocas personas que realmente comprende e integra en el metabolismo de investigación de la diabetes”, defiende Ronald Kahn, ex presidente del Centro de Diabetes Joslin y profesor de medicina de la Harvard Medical School”.

“El metabolismo vuelve ahora, después que en los últimos 30 años había sido una ciencia perdida”, agrega Kahn.

Barbara Corkey es la vicepresidenta del Departamento de investigación de la Facultad de Medicina y en noviembre fue galardonada. Ella es la ex directora del Centro de Investigación de la Obesidad en el Centro Médico de Boston Medical y el año pasado fue galardonada con la medalla de Banting para el Premio al Logro Científico, la más alta distinción científica de la Asociación americana de  Diabetes, y uno de los más importantes del mundo premios científicos.

Estadísticas alarmantes

Según el Centros de EE.UU. para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), 25,8 millones de niños y adultos en Estados Unidos, equivalentes a un 8.3 por ciento de la población tiene diabetes, la cual es a su vez, la principal causa de insuficiencia renal y de ceguera entre los adultos.

La especialista teme que un tercio de los adultos estadounidenses podrían tener diabetes para el año 2050, y esto no se ve mejor fuera de Estados Unidos, donde expresa que “las cifras son igualmente sombrías”.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 346 millones de personas en todo el mundo, es decir un cinco por ciento de todos los seres humanos tienen diabetes, diabetes y muertes probablemente se duplicará para el año 2030.

Tipos de actividad física y gasto calorico

octubre 31, 2012

Hilario, preparador físico

Consideraciones teóricas

A la hora de determinar por qué engordamos o adelgazamos, hemos de ir forzosamente a ver cuántas calorías ingerimos al día. Estas vienen dadas por la cantidad y calidad de los alimentos. Debemos establecer una relación entre lo que comemos y lo que gastamos para llegar al equilibrio.

Hemos de tener en cuenta que cada persona es diferente porque no gastamos todos las mismas calorías, esto depende de la actividad de cada uno y también de su organismo, muchas veces nos hemos preguntado por qué de dos personas que comen y trabajan de forma similar una engorda y la otra no, esto es debido al metabolismo basal, que consiste en la energía que consume cada persona para realizar sus funciones internas. Lo que nos encontramos habitualmente, es que el gasto calórico de alguien que tiene una actividad física fuerte es mucho mayor que el de una persona que trabaja sentado toda su jornada laboral, aunque realicen las mismas horas de trabajo.

Es importante conocer nuestro gasto calórico para comer conscientemente y sólo lo que necesita nuestro cuerpo, si ingerimos más calorías de las que necesitamos por nuestra constitución y desgaste físico, engordaremos. Si lo que queremos es perder peso, tendremos que disminuir el aporte de kilocalorías de nuestra dieta o aumentar la actividad física.

Factores que influyen en las diferencias entre personas

  • Influencias educacionales
  • Ejercicio físico
  • Fácil disponibilidad de abundante comida
  • Factores psicológicos que acompañan el hábito dietético (disminuir la tensión comiendo)
  • Factores genéticos
  • Sobrealimentación infantil

Hemos dicho que dependiendo de la actividad física que realicemos gastaremos más o menos energía. Existen tablas a través de las que podemos calcular el gasto energético dependiendo de nuestro peso la duración de la actividad que realicemos. Todos estos cálculos son aproximados y dependen de los factores diferenciales entre las personas que hemos citado anteriormente.

En el cálculo del gasto calórico utilizaremos la siguiente fórmula:

Cal aprox. quemadas = Actividad física x (Peso en Kg x 2,2) X Minutos de práctica

A pesar de estas fórmulas, para calcular el gasto calórico, también tenemos que tener en cuenta las condiciones físicas de cada persona, su edad y el sexo. Lo que quiere decir que una persona sin variar de peso, puede variar su gasto calórico dependiendo de las condiciones en que se encuentre. Hay situaciones en las que aún manteniendo el mismo peso, tenemos un metabolismo basal mayor, por ejemplo:

  • Edad: el gasto calórico es inversamente proporcional a la edad, es decir, cuanta más edad se tiene, menos gasto requiere el organismo.
  • Sexo: si hacemos la distinción entre sexos, la mujer tiene un gasto menor que el hombre.
  • Talla: la altura también influye, las personas más altas tienen un gasto más pequeño que las más bajas.
  • Situaciones especiales: en el caso de embarazo y periodo de lactancia en la mujer, situaciones de estrés, enfermedades o fiebre, el metabolismo basal aumenta.
  • Deporte: las personas que hacen deporte, tienen más masa muscular, y en consecuencia, se incrementa su gasto calórico.
  • Temperatura: incluso puede influir la temperatura ambiental, en el caso de ambientes cálidos puede bajar el metabolismo basal hasta un 10 %.

El siguiente cuadro muestra las calorías quemadas en media hora según la actividad física que realicemos. 

Actividad física Calorías quemadas en 30´
Aeróbic 0´0178
Baloncesto 0´0258
Bádminton 0´0125
Bolos 0´0108
Paseo rápido 0´0150
Bicicleta 0´0159
Bailar 0´0130
Conducir 0´0050
Pescar 0´0114
Hacer jardinería 0´0164
Jugar a golf 0´0108
Hockey 0´0249
Montar caballo 0´0255
Patinar sobre hielo 0´0314
Judo 0´0363
Montañerismo 0´0270
Remar 0´0378
Patinar sobre ruedas 0´0315
Correr 0´0325
Sentarse a la mesa de trabajo 0´0050
Esquiar 0´0252
Ir por las escaleras hacia abajo 0´0210
Ir por las escaleras hacia arriba 0´0356
Nadar 0´0250
Tenis 0´0261
Voleibol 0´093
Ver la tele 0´0050
Andar sin prisas (1.5-3 km/h) 0´0075
Andar sin prisas (4.8 km/h) 0´0120
Andar más rápido (6 km/h) 0´0180
Andar muy rápido (7.5 km/h) 0´0240

Supongamos que usted pesa 80 kilos y practica judo durante 45 minutos. ¿Cuántas calorías quemaría?

Cal aprox. quemadas = Actividad física x (Peso en Kg x 2,2) X Minutos de práctica

 Cal aprox. quemadas = 0,0363 x (85 x 2,2) X 45 = 305.46 cal

Tomar patatas chips durante el embarazo es tan perjudicial para el bebé ¡como fumar!

octubre 25, 2012

Te interesa, por Patricia Ruiz Ruescas

– Los bebés nacen con menos peso y menor tamaño de cráneo.

– El motivo es un contaminante, la acrilamida, que traspasa la placenta y tiene un efecto sobre el crecimiento fetal equivalente al de ser madre fumadora.

Se encuentra en los cereales del desayuno, en el pan, en el café, en las patatas fritas y en general en todos los alimentos en los que un hidrato de carbono se tuesta, fríe u hornea a muy altas temperaturas, pero sobre todo en las patatas chips. La acrilamida es un contaminante que traspasa la placenta y tiene un efecto sobre el crecimiento fetal equivalente al de ser madre fumadora, por lo que tomar una elevada cantidad de estos productos durante el embarazo puede ocasionar que el bebé nazca con menos peso y con un menor tamaño de cráneo.

Entre los recién nacidos más expuestos a la acrilamida y los que menos hay una diferencia de 100 gramos de promedio. No obstante, los autores de la investigación dirigida por el Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental de Barcelona y la Universidad de Estocolmo, en Suecia, y publicado en la revista Environmental Health Perspectives, hacen énfasis en que no se trata de no probar estos alimentos durante los nueve meses de gestación, sino de tomarlos de manera equilibrada, aunque sí aconsejan evitar aquellos que contienen más cantidad de este contaminante, como es el caso de las patatas chips, que tienen hasta 4.000 microgramos de acrilamida por kilo, mientras que los cereales rondan los 1.600 y el café, los mil.

Para llegar a estas conclusiones se realizó un estudio internacional sobre la dieta de 1.100 mujeres embarazadas y sus recién nacidos de Dinamarca, Inglaterra, Grecia, Noruega y España, y se halló este contaminante, que surge al freír hidratos de carbono a temperaturas muy elevadas, incorporado a la dieta normal de los europeos en la sangre de cordón umbilical. Las cifras más preocupantes se dieron en Reino Unido, donde las patatas chips son un producto común en la alimentación de sus habitantes.

La disminución de peso de los bebés puede llegar a los 132 gramos y la reducción del tamaño craneal a los 0,33 centímetros, lo que puede favorecer la aparición de enfermedades como la diabetes porque condiciona el desarrollo de varios procesos metabólicos según los investigadores.

Hasta hace una década se sabía que la acrilamida era un contaminante conocido como neurotóxico, que llegaba a las personas a través del tabaco o por vía aérea por exposición laboral durante la fabricación de plásticos y que era potencialmente cancerígeno. Ahora se ha detectado en la dieta habitual y en productos tan comunes como las patatas, el pan, las galletas, los cereales y el café.

¿Sabes cuál es el impacto del tabaquismo y la obesidad en la reproducción de las mujeres?

junio 27, 2012

En el tabaquismo, es evidente que el humo del cigarro tiene sustanciales efectos nocivos sobre la fertilidad y genera un impacto negativo sobre la capacidad de quedar embarazada y de llevar un embarazo a término

Analitica.com

En virtud del Mes Mundial de la Infertilidad, MSD promueve un mayor conocimiento de dos de los principales factores de riesgo modificables asociados a la infertilidad: el tabaquismo y la obesidad.

En el tabaquismo, es evidente que el humo del cigarro tiene sustanciales efectos nocivos sobre la fertilidad y genera un impacto negativo sobre la capacidad de quedar embarazada y de llevar un embarazo a término. El fumar afecta la fertilidad ya que el tabaco: acelera la pérdida de óvulos y la función reproductiva, puede adelantar en varios años la menopausia, y muchos de los componentes del humo del cigarrillo interfieren en la capacidad para producir estrógeno y hace que los ovocitos sean más propensos a anomalías genéticas.

Por su parte, los hombres que fuman tienen un menor recuento de espermatozoides, menor motilidad y mayores anomalías en la forma y función de los mismos. En cuanto a su impacto en la terapia de reproducción asistida, se estima que en mujeres fumadoras se requiere para concebir casi el doble de intentos de fertilización in vitro (FIV) en comparación a aquellas mujeres que no fuman.

Datos de estudios de FIV han revelado, entre otros aspectos, que las mujeres fumadoras requieren dosis más elevadas de hormonas para estimular la ovulación, logran menor cantidad de ovocitos y tienen tasas de implantación más bajas.

Por otro lado, la obesidad y el sobrepeso también pueden reducir la fertilidad de la mujer ya que: los ciclos son irregulares o infrecuentes, aumenta la tasa de infertilidad y el riesgo de aborto espontáneo, y el éxito de los tratamientos de fertilidad puede ser menor. Se considera que una mujer tiene sobrepeso si su Índice de Masa Corporal (IMC) es de 25 a 29.9. Un IMC de 30 o más indica obesidad.

Tanto el tabaquismo como la obesidad son factores de riesgo que pueden ser modificados. Mantener una dieta saludable y hacer ejercicio físico permite perder peso, y la pérdida de entre 5 al 10% del peso corporal puede mejorar los índices de ovulación y embarazo. Dejar de fumar puede mejorar tanto la fertilidad natural como las tasas de éxito de las técnicas de reproducción asistida.

La obesidad materna influye en el desarrollo cognitivo del bebé

marzo 13, 2012

ABC / S. Gutiérrez

Que la salud de la madre influye en el desarrollo de su hijo es algo que se sabe desde hace tiempo. Son muchas las recomendaciones que se hacen a una mujer embarazada; no fumar, llevar una vida sana, no beber alcohol. Ahora, a tenor de los datos de un estudio realizado en el Centro Médico Baptista Wake Forest (EE.UU.), habrá que tener especial cuidado también con la obesidad. Según el trabajo, que se publica en Pediatrics, la obesidad materna puede contribuir al deterioro cognitivo en los bebés extremadamente prematuros.

«Este estudio muestra que la obesidad no sólo afecta a la salud de la madre, sino que también podrían afectar el desarrollo del bebé», explica Jennifer Helderman, coordinadora del trabajo.

A pesar de que en la última década los avances médicos han mejorado la tasa de supervivencia de los bebés nacidos con menos de siete meses, éstos siguen teniendo un alto riesgo de retraso en el desarrollo mental en comparación con los bebés nacidos a término.

A los 2 años

El estudio ha analizado a 921 niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación durante 2002 y 2004 en 14 centros. Los investigadores evaluaron la placenta de los bebés para identificar infección u otras anomalías; entrevistaron a las madres y revisaron sus expedientes médicos. A los dos años de edad se valoraron las capacidades cognitivas de los niños mediante una medida de uso común.

Los científicos encontraron que tanto la obesidad materna y la falta de educación secundaria se asociaba con deterioro de la función cognitiva temprana. «No estábamos especialmente sorprendidos por los factores socio-económicos, porque anteriormente ya se ha demostrado en repetidas ocasiones que las desventajas sociales predicen peores resultados en el recién nacido», dijo Helderman. Sin embargo, reconoce, el hecho de que la obesidad sea un factor determinante es de especial interés porque cada vez es «más frecuente» y es un factor «potencialmente modificable durante el periodo previo a la concepción y el embarazo».

La obesidad se ha relacionado con la inflamación, un evento que puede dañar el cerebro en desarrollo, dice Helderman. Lo que no se sabe es si la inflamación relacionada con la obesidad en la madre se transmite al feto. «Son pocos los estudios que han abordado los factores prenatales de riesgo de deterioro cognitivo en los niños nacidos prematuramente». El objetivo, señalan los investigadores, es utilizar la información de estudios como el éste para desarrollar tratamientos que eviten el deterioro cognitivo en bebés extremadamente prematuros.

La leche materna previene la obesidad

agosto 5, 2011

Son muchos los beneficios que da el alimentar a los recién nacidos con leche materna y cada vez son mayores los descubrimientos que se hacen de ello.

Recientemente se dio a conocer que incluso el amamantar a un recién nacido disminuye las posibilidades de que éste pueda padecer obesidad. Además, por cada mes de lactancia se les protege en un 4% acumulativo, en el riesgo de padecer obesidad en la infancia, en la adolescencia y en la vida adulta.

La leche materna es la forma más eficaz para otorgar al bebé una alimentación completa, aporta todos los nutrientes que necesita para su desarrollo sano, es inocua y contiene anticuerpos que lo protegen contra infecciones y otras enfermedades, mejorando la salud y supervivencia en la infancia.

Es por todas sus ventajas el mejor alimento, el más nutritivo, el más limpio, el más económico y tiene un impacto positivo en el desarrollo emocional e intelectual del bebé.

La desnutrición, las enfermedades infecciosas respiratorias, intestinales y alérgicas, son más frecuentes en bebés alimentados con fórmula láctea que en aquellas o aquellos que se alimentaron al seno materno y justamente la desnutrición, las diarreas y las infecciones respiratorias siguen siendo un motivo importante de mortalidad en menores de un año. Pero esto puede reducirse con la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y si es posible hasta los dos años, esto desde luego, con la combinación con otros alimentos.

Según estudios, el riesgo de morir en niños menores de un año alimentados artificialmente, es de 3 a 5 veces mayor que para los bebés alimentados al seno materno. Además de todos los beneficios de la lactancia está el de que por cada mes de lactancia se protege a niños y niñas en un 4% acumulativo en el riesgo de padecer obesidad en la infancia, en la adolescencia y en la vida adulta.

Los beneficios de la lactancia materna también incluyen a la mamá como lo demuestra la evidencia científica internacional sobre la disminución del riesgo de cáncer de mama en las mujeres que dieron pecho a sus bebés por más de dos meses o en comparación con aquellas que nunca amamantaron.

Fuente: Periódico a.m.