Ayuno de Viernes Santo: estricto, moderado o …falso

Los expertos del IMEO avisan que durante laSemana Santa es fácil consumir el doble de las calorías necesarias, lo que puede contribuir a un aumento de peso de hasta 2 kilos y sugieren que el ayuno nutricionalmente equilibrado puede diezmar los excesos   

Para los católicos el Viernes Santo es un día de celebración, pero también requiere el cumplimiento del ayuno eclesiástico que implica abstenerse de carne, consumir únicamente líquidos o hacer una comida al día, siendo permitidos lacticinios, huevos y productos de grasa animal. Aunque esta práctica es de índole religiosa, suscita gran interés en la población, detectan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, debido a los beneficios que supone para el cuerpo. Entre ellos, propicia el proceso de detoxificación y depuración y ayuda al sistema linfático, intestino, hígado y riñón a realizar mejor sus funciones.

No obstante, el ayuno en su versión estricta (a base de líquidos) o moderada (realizando una sola comida al día siendo el resto tomas líquidas) no se puede tomar a la ligera y requiere de ciertos conocimientos nutricionales. En concreto, debe asegurar un aporte calórico mínimo razonable –lo ideal sería entre 1000 y 1100 Kcal diarias– a base de proteínas, grasas saludables, fructosa, vitaminas y minerales y no prolongarse más de 48 horas. En este sentido, es desaconsejado en personas con salud más frágil, embarazadas, lactantes, menores de edad y mayores de 65 años por riesgo de deshidratación, desórdenes metabólicos o síntomas de debilidad.

Por otro lado, los especialistas observan en la práctica un tipo de ayuno «falso» que normalmente consiste en no comer carne a lo largo del día, pero sí los demás manjares en cantidad, como platos de bacalao, potaje de garbanzos, torrijas, buñuelos, etc.

En el contexto de excesos gastronómicos que por tradición acompañan la Semana Santa en España, los expertos en nutrición del IMEO avisan que existe el riesgo deconsumir casi el doble de calorías en una sola semana, aumentando entre 1 y 2 kilos de peso. «El problema no está sólo en la sobreingesta calórica, sino también que en una gran parte procede de azúcares, harinas refinadas, mantequillas y alcohol, por lo que el peso que habremos ganado habrá sido de grasa prácticamente en su totalidad», argumenta el portavoz del Instituto, Rubén Bravo.

Con el fin de no caer en extremos, en debilidad o excesos, los especialistas nos ofrecen algunos ejemplos de menús de ayuno y también algunos consejos para no excedernos en Semana Santa.

 

AYUNO ESTRICTO – 1132KCAL

Ejemplo de menú a base de líquidos elaborado por Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del IMEO

«Es muy complejo, si no se cuentan las indicaciones de un experto, cubrir todas las necesidades nutricionales diarias de una persona a través de una dieta líquida con corte de ayuno, incluyendo las limitaciones religiosas pautadas por la doctrina católica», señala Bravo. Por otro lado es muy sencillo incurrir en pautas poco saludables con alto contenido en azúcares o grasas, y poca presencia de proteínas, vitaminas y minerales. Por este motivo nuestra propuesta de este año para el ayuno estricto de Semana Santa está compuesto de lácteos, frutas y verduras, grasas saludables y legumbres.

Los lácteos aportan parte del calcio necesario y cubren las necesidades proteicas mínimas.

Las frutas y verduras de temporada son ricas en vitaminas, antioxidantes, fibra y fructosa, nos ayudaran a combatir el hambre y las molestias digestivas. Al mismo tiempo nos proporcionarán un tono vital estable durante el día, a pesar del ayuno y la actividad provocada por el festejo.

Los frutos secos y aceite de oliva virgensumarán las grasas saludables necesarias para nuestro metabolismo, cerebro, sistema cardiovascular y sistema inmunitario.

Las legumbres nos incluirán los minerales y la otra parte de proteínas, imprescindibles para nuestros tejidos y masa muscular.

Desayuno 311Kcal

2 yogures 0% con semillas de lino y miel de manuka y smoothie de naranja, plátano y fresas.

Media mañana 86Kcal

1 vaso de bebida de almendras con canela.

Comida 359Kcal

Puré de verduras y lentejas preparado con lentejas naturales, zanahoria, cebolla, ajo puerro, patata, pimiento verde, ajo blanco, pimentón dulce y aceite de oliva virgen extra.

Merienda 190Kcal

2 yogures 0% proteinados con compota de frutas (melocotón, manzana y frutos del bosque) y nueces molidas.

Cena 186Kcal

Salmorejo Cordobés preparado con tomates rojos, pan duro integral, aceite de oliva virgen extra y ajo.

AYUNO MODERADO1084 KCAL

Ejemplo de menú con una sola comida sin carne al día siendo el resto tomas líquidas, elaborado por Andrea Marqués, nutricionista dietista del IMEO

Desayuno: Smoothie de verduras antioxidante y vitamínico 120 Kcal

Preparado con 4 hojas de lechuga, 4 hojas de espinaca fresca, un tallo de apio y un pepino, 200ml de leche de avena o almendras sin azúcar añadido.

«Fuente de ácido fólico, a través de las hojas verdes, y depurativo gracias al apio y al pepino que como alimentos diuréticos nos ayudarán a eliminar toxinas. También es ideal para el estreñimiento por su contenido en fibra», señala Marqués.

Media mañana: 5 anacardos 60 Kcal

Ricos en ácido oleico y ácido linoleico, ayudan a elevar el colesterol «bueno» (HDL) en compensación con el «malo» (LDL) y refuerzan el sistema inmunitario, gracias a las vitaminas del grupo B.

Comida: Hummus de garbanzo con tiras de apio y zanahoria 200 Kcal

Se elabora con garbanzo hervido y triturado, un diente de ajo, un chorrito de zumo de limón, comino, pimentón dulce y un chorrito de aceite de oliva. Se le pueden añadir semillas de sésamo o tahini. Se acompaña de apio y zanahoria en láminas.

Buen sustituto de la proteína animal, aporta fibra, ácido fólico, hierro, magnesio y zinc. Precursor de la serotonina, hormona de la felicidad, por su contenido en aminoácidos. Mejora el estreñimiento y regula los niveles de colesterol y la glucemia. El ajo le añade propiedades antibacterianas, antioxidantes y germicidas.

Merienda: Un vaso de leche de nuez 82 Kcal/200 ml

La leche de nuez es especialmente rica en antioxidantes y ácidos grasos omega 3 que protegen nuestro sistema cardiovascular y ayudan a reducir el colesterol. Contiene niveles adecuados de proteína vegetal.

Cena: una taza de gazpacho 80 Kcal

Un plato muy bajo en calorías, elaborado de hortalizas (tomate, pepino o pimiento) y agua. Se le añade un chorrito de aceite de oliva virgen que aporta grasas saludables (monoinsaturadas). El gazpacho nos aportará niveles adecuados de potasio, mineral importante para el mantenimiento muscular, nervioso y para una correcta diuresis de los líquidos del organismo. Al ser rica en carotenos y vitamina A, protegerá nuestra piel y la visión ante la exposición solar.

EL «FALSO» AYUNO 1400 Kcal

Ejemplo de menú elaborado por Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO

Se parece más a una «fiesta del bacalao» que a un ayuno. Se centra en elaboradas recetas de cocina tradicional, incluidos primeros, segundos y postre, y brilla por la ausencia de carne en los platos y también por su elevado aporte calórico.

«El hecho de no introducir carne en nuestro menú no siempre significa que cumplimos con los preceptos de la Iglesia Católica que le da un significado más profundo de reflexión, abstención y penitencia, ni obligatoriamente significa que tomamos una comida más ligera», anota la nutricionista clínica del IMEO Carmen Escalada. Además, añade, en muchos casos se malinterpreta como una manera de hacer “dieta” después de días de excesos y celebraciones.

Una comida típica de lo que sería un «falso ayuno», por ejemplo, se compondría por:

– Potaje de garbanzos con cebolla, ajo, huevo, espinacas, pimiento y pan, de 550 Kcal.

– Bacalao con tomate salsa de tomate casera –la versión light– nos aportaría unas 257 Kcal. Si le añadimos 100gr de patatas fritascomo guarnición estaremos adicionando otras 300 Kcal.

– Una ración de buñuelos (2-3 unidades pequeñas) aportan unas300 Kcal. Suelen servirse con sirope de chocolate o nata por lo que el aporte puede aumentar.

Resumiendo, en una única comida podemos ingerir unas 1400 Kcalequivalente a la ingesta calórica diaria recomendada de una importante parte de la población. Es fácil entender que esta “abstinencia” no nos ayudará a compensar excesos de otros días sino que será un exceso en sí.

ALGUNOS CONSEJOS PARA NO EXCEDERNOS EN SEMANA SANTA

 

  • Hacer cinco comidas al día: Está comprobado que cuando llevamos más horas sin comer, tendemos a comer más rápido y a elegir comidas menos saludables. Comiendo más frecuentemente pero menos cantidad, nos ayudará a evitar caer en atracones, pesadez y sobreingesta calórica.
  • Hacer ejercicio: Es normal que estos días sucumbamos ante alguna tentación en forma de dulce o plato contundente. «Esto no debe de ser un problema, si tenemos en cuenta que la ganancia de peso no sólo depende de las calorías que consumimos sino también de las que gastamos», recuerda Carmen Escalada. Y no es necesario contar con un gimnasio para ello, podemos  darnos por satisfechos con hacer una ruta por la montaña o recorrer unos kilómetros en bici. Así estaremos aumentando nuestro gasto de energía y, por tanto, reduciendo el riesgo de engordar.
  • Optar por recetas caseras: Hoy podemos encontrar recetas de cualquier plato en internet. De esta manera, sabremos lo que estamos comiendo y también podremos reducir las calorías, sustituyendo alimentos poco saludables por otros, nutricionalmente mejores, como por ejemplo el aceite de palma por aceite de oliva virgen extra o las harinas refinadas por integrales.
  • Planificar nuestros menús: Es fundamental saber qué vamos a comer cada día para calcular las raciones y así evitar que sobre comida. Además, es recomendable evitar servirnos la comida en platos muy grandes o hacer largas sobremesas sin retirar la comida.
  • Hacer planes alejados de la comida con la llegada del buen tiempo: Aprovechar los días de vacaciones y las horas de sol para realizar otras actividades sin la comida como principal protagonista, como dar un paseo, ir de compras o ver las procesiones…
  • Reducir el consumo de alcohol y refrescos: Cada gramo de alcohol nos aporta 7 Kcal, por lo que si después de una comilona tomamos un par de copas “digestivas” no estaremos más que empeorando la situación. Lo ideal es reducirlo y optar siempre por bebidas de baja graduación como el vino tinto.

El agua siempre es la mejor opción, ya que los refrescos nos aportan elevadísimas cantidades de azúcar además de otros aditivos y gases que van a dificultar el proceso digestivo.

Comiendo salud: De tapas en Semana Santa, pero cuidándote

Expreso del Sur, por Catalina Coca

Hay quienes viven la Semana Santa desde la fe y la devoción, y quienes  aprovechan estos días para descansar, viajar o disfrutar de la gastronomía de nuestra tierra tapeando. Si eres de estos últimos te damos algunos consejos para hacerlo de manera saludable.

Lo que debes priorizar para elegir una buena tapa es que ésta aporte una cantidad de nutrientes interesante, es decir, que sea rica en vitaminas, aminoácidos, minerales etc.  En segundo lugar que en su elaboración se use métodos de cocción que no les aporte demasiadas grasas, para ello opta por alimentos crudos, hervidos o a la plancha y evita fritos y rebozados. Y finalmente apuesta por las tapas elaboradas con alimentos de temporada y locales.

Siguiendo estas reglas ¿Qué tapas podrías pedir?

  1. Pescados y mariscos. Son fuente de proteínas, de minerales como el yodo, fósforo  y vitaminas tipo B,  no aportan demasiadas grasas y éstas son saludables. Eso sí, evita los fritos y rebozados y sustitúyelos por opciones más saludables, como por ejemplo boquerones en vinagre, espetos de sardinas, ceviche o  revuelto de bacalao. El tartar  ya sea de atún, o de salmón con aguacate siempre es una buena elección, ya que aparte de ser una delicia estos pescados azules son una buena fuente de omega 3 y el aguacate que los acompaña es rico en vitamina E. Los mariscos preparados al vapor, cocidos o a la plancha resultan refrescantes, sin embargo debemos tener cuidado en caso de padecer de gota o de colesterol. Podemos encontrar infinidad de opciones como langostinos o gambas cocidas, gambones a la plancha, almejas al vapor, mejillones en vinagreta, pulpo a la gallega, salpicón de marisco etc .
  1. Carnes. Siempre a la brasa o a la plancha, eso sí, sin guarnición de patatas ni acompañamiento de salsas. Otra opción es en forma de carpaccio, pero sólo tomarlo en restaurantes que nos aseguren un producto fresco y donde no se haya roto la cadena de frío para evitar intoxicaciones, tampoco es adecuado en personas con problemas digestivos. Entre los platos de carne, el favorito es el jamón ibérico, una exquisitez rica en grasas monoinsaturadas como el ácido oléico y vitaminas B1 y B12.
  2. Verduras. No debes olvidarte de ellas. Puedes tomar brochetas de verduras a la parrilla, revueltos como el de ajetes, champiñones o setas con ajo. También puedes encontrar tostas de pimientos asados con cebolla caramelizada o pimientos rellenos de bacalao. Otra buena opción como aperitivo puede ser el gazpacho, típico de nuestra zona, es rico en antioxidantes.
  3. Banderillas (de pepinillos, anchoas o boquerón, cebolleta y aceituna). Son la tapa más saludable según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ya que aportan fibra, vitaminas y grasas saludables en apenas 20 kcal por banderilla.
  4. Si hay una tapa típica en nuestra tierra en esta época del año son los caracoles. Tomar caracoles resulta ser una tradición saludable ya que son ricos en hierro y magnesio, y sin embargo contienen pocas grasas y pocas calorías.

¿Y qué hay de la bebida?

Lo ideal es tomar agua, pero si acostumbras a tomar otra bebida, evita los refrescos con azúcar y el alcohol. Si aun sabiendo que el alcohol es dañino para tu organismo insistes en tomarlo, fija de antemano la cantidad que vas a tomar, por ejemplo, no más de dos cervezas o una copa de vino o intenta rebajar su cantidad combinándolo con gaseosa blanca, así puedes pedirte clara con gaseosa blanca o tinto de verano con gaseosa blanca.

Como ves, no es difícil disfrutar de la Semana Santa siguiendo una alimentación saludable.

A disfrutar y buen provecho

El IMEO avisa de la falta de legislación sobre la publicidad de productos con perfiles nutricionales inadecuados

Expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han avisado de que la falta de una normativa clara que regule la publicidad de productos con perfiles nutricionales inadecuados no sólo se da sólo en aquellos destinados a adultos, sino también en los destinados a los menores.

MADRID, 22 (EUROPA PRESS) / El Economista

Por ello, han reclamado una mayor concienciación por parte de los fabricantes de productos alimenticios en la promoción de ciertos grupos –light; bajos en grasa, sal o azúcares; enriquecidos con vitaminas y minerales; naturales o de elaboración casera; integrales o los que contienen aceites vegetales–, debido a que a menudo se recomiendan como saludables o para perder peso.

«Muchas veces caemos en las trampas del marketing y compramos un producto alimenticio porque damos fe al valor publicitario, que es más subjetivo, y no al nutricional, que es el valor real, descrito en el etiquetado y que afecta nuestra salud. A menudo nos dejamos llevar por la imagen atractiva del envase y ofertas del tipo ‘dos por uno’ o ‘la segunda unidad al 70 por ciento’, sin comprobar el aporte calórico, la cantidad de grasas y azúcares o los porcentajes y tipos de aceites vegetales que contiene un product», ha recalcado el portavoz de la organización, Rubén Bravo.

Cuando se anuncian alimentos con supuestos valores nutricionales las industrias siempre están «bien cubiertas» en el marco legal que se les permite. Sin embargo, desde el punto de vista ético muchas veces son «confusos, sesgados y diseñados a conveniencia» para abaratar costes y crear adicciones, por lo que parece esencial educar nutricionalmente al consumidor.

«Un producto light es aquel que aporta, al menos, un 30 por ciento de kilo calorías menos que sus similares, pero no nos asegura un bajo aporte calórico y si se toma en cantidades puede elevar el riesgo a ganar peso. Otro recurso muy utilizado por la industria para convencernos que podemos tomar ampliamente sus productos y adelgazar es el empleo de los términos ‘bajo en grasas’ o ‘sin azúcares añadidos'», ha alertado la nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada.

Asimismo, prosigue, otros productos, especialmente refrescos o yogures, en los que se ha sustituido el azúcar por edulcorantes para que sean light, «no ayudan» a bajar de peso y, además, muestran otros efectos perjudiciales para la salud, como aumento de la tensión arterial o diabetes.

PAPILLAS DE CEREALES PARA BEBÉS

Del mismo modo, la experta ha comentado que, en muchas ocasiones, la publicidad de los productos alimenticios utiliza una determinada característica del mismo, como puede ser una suplementación en vitaminas o minerales, considerada por la gran parte de los consumidores como algo beneficioso, para ocultar otra que no lo sea tanto, como aceite de palma, azúcar o edulcorantes, conservantes o colorantes.

Uno de los mejores ejemplos a este respecto son las papillas de cereales para bebés, dado que la gran mayoría de ellas llevan el azúcar como ingrediente principal y, por tanto, en altas cantidades. «En muchas ocasiones nos las venden como ‘sin azúcar’, ya que sustituye esta por cereales hidrolizados. Estos no son más que los hidratos de carbono de cadena larga rotos en otros simples y, por tanto, más dulces», ha apuntado la nutricionista del IMEO.

Del mismo modo, los derivados (pan, pasta) de cereales integrales son más recomendables que los refinados porque aportan menos fibra, vitaminas y minerales. Además, los cereales integrales sacian más y no elevan «tan bruscamente» los niveles de azúcar en sangre.

En España, si un producto aporta 3 gramos de fibra ya puede ser anunciado como ‘fuente de fibra’ y, si supera los 6 gramos, como «alto contenido en fibra». Sin embargo, según los expertos de IMEO, esto no garantiza que el producto sea integral, ya que se le puede haber añadido posteriormente la fibra en forma de salvado.

«En ningún caso el etiquetado puede atribuir al alimento efectos o propiedades que no posee, ni tampoco insinuar que tiene características propias especiales como, por ejemplo, anunciar que una leche entera no lleva gluten cuando, por naturaleza, las leches no tienen gluten. No sólo debemos fijarnos en estas declaraciones, sino además en la lista total de ingredientes y las raciones de consumo ya que nos darán una idea mucho más real de si el alimento es o no saludable», ha zanjado la nutricionista.

Qué es la ‘dieta militar’ y por qué no todos debemos seguirla

Un ayuno breve tiene consecuencias que no te imaginas

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macías

img_msanoja_20170227-134537_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-519788470-kqhb-u42253445971jcg-992x558lavanguardia-webSe acerca la primavera y también el firme propósito mejorar la forma física de cara al verano. Es el momento de elegir la fórmula para plantarle cara a la báscula. Existen dietas que consiguen reducir hasta cuatro kg en tres días. Pero pese a que estas pautas pueden resultar atractivas no siempre están justificadas y cuentan con una lista de contras a tener en cuenta.

Una de ellas es la dieta militar, un plan nutricional que establece un límite diario de calorías entre 860 y 1150. Está considerada un tipo de ayuno: se ingiere menos alimento de lo que el cuerpo consume, por lo que el organismo se nutre de las reservas de grasa.

Deberían abstenerse las personas sin exceso de peso, los diabéticos tipo 1 o 2, las mujeres embarazadas o lactantes, los menores de 18 años y los mayores de 65”, dice Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Asimismo, la comunidad médica alerta de que estas rutinas alimenticias no favorecen una pérdida saludable o sostenible de peso. Entonces, ¿tienen algún beneficio? Hemos valorado con el especialista las dos caras de las dietas hipocalóricas y estos son los resultados.

Pueden mejoran la salud cardiovascular

“Desde el año 2007 diversos estudios y declaraciones apuntan a que el semiayuno o las dietas hipocalóricas cortas aportan algunos beneficios para la salud en personas con exceso de peso”, señala Bravo. El Dr. Benjamin Home, director de epidemiología cardiovascular y genética del Instituto del Corazón del Centro Intermountain en EEUU, realizó un estudio a un grupo de mormones de Utah, pues son la comunidad norteamericana con menos mortalidad cardiovascular.

Los investigadores entrevistaron a 200 personas que se sometieron a una prueba de diagnóstico llamada angiografía, un examen de rayos X de los vasos sanguíneos y del corazón que puede determinar si una persona tiene una enfermedad coronaria.

Los resultados demostraron que las personas que ayunaban regularmente tenían un 58 % menos riesgo de enfermedad coronaria en comparación con aquellos que dijeron que no ayunaban.

Pueden mejoran el estado de ánimo

Otro estudio publicado en JAMA Internal Medicine indicó que restringiendo las calorías de la dieta en un 25%, puede mejorar el humor, la calidad del sueño y la vida sexual. Se reclutaron 220 hombres y mujeres con un índice de masa corporal normal (entre 22 y 28) y una edad media de 38 años y se dividieron en dos grupos. El primero tuvo que reducir su ingesta de calorías un 25 % durante dos años, y el segundo pudo limitar las que quisiesen al día. Ambos tuvieron que rellenar cuestionarios sobre su estilo de vida.

Quienes redujeron de forma obligatoria su dieta perdieron una media de 7,7 kg. Los que tuvieron libertad, menos de medio. Aunque los participantes tenían un peso normal y saludable, los investigadores creen que los beneficios se extenderían a la población con sobrepeso y obesidad basándose en estudios previos.

Reajuste de los sistemas

En 2015 el Dr. Pablo Saz Peiró realizó un análisis de diversos estudios científicos y publicó un informe sobre las indicaciones terapéuticas del ayuno, declarando que “la reacción del cuerpo mientras está viviendo de las reservas, siempre que se disponga de ellas, provoca un efecto de reequilibrio que reajusta muchos sistemas”.

Desnutrición leve

Estas dietas limitan la ingesta de alimentos básicos para las funciones cognitivas como aquellos ricos en grasas omega 3 como el salmón, la quinoa o el aguacate. “Si se prolongan en tiempo pueden provocar una desnutrición severa”, alerta el experto.

Bravo manifiesta que cuando existe un seguimiento profesional estas dietas podrían prolongarse hasta una o dos semanas, siempre que haya exceso de grasa corporal y las pautas alimenticias cubran las necesidades mínimas diarias en micronutrientes. “En personas sanas con exceso de peso que decidan practicarlas por su cuenta, no deberían extenderse más de 2 o 3 días”, añade.

Efecto rebote

Uno de los grandes contras de estas dietas es que si la transición no se realiza de forma controlada puede recuperarse más peso del que se ha perdido. “Para evitar el efecto rebote, y problemas digestivos, habría que realizar una pauta alimenticia progresiva, incorporando poco a poco todos los grupos de alimentos en sus cantidades adecuadas. Éste proceso debería durar entre una y dos semanas”, recomienda Bravo.

La propuesta del experto

img_msanoja_20170227-134537_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-526655611-kqhb-656x449lavanguardia-webFrente a estas dietas de acción rápida existen otras alternativas más saludables con resultados que insisten en un cambio de hábitos. “Es el caso de la Dieta de los Días Alternos, recomendada para personas a las que les cuesta perder peso y han fracasado con las dietas hipocalóricas habituales”.

Según cuenta el especialista, esta opción combina Días Detox, Días de Régimen y Días Sociales para los fines de semana, incorporando superalimentos en los menús cotidianos que han demostrado evidencias de prevención frente a diferentes enfermedades.

“Se divide en tres fases: La primera de pérdida rápida de peso, la segunda de pérdida moderada y la última de mantenimiento, lo que enseña a sus seguidores a mejorar sus hábitos saludables de vida” concluye Bravo.

Cuáles son los beneficios del agua con gas

Si buscas un sustituto saludable al refresco, lo has encontrado

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macía

img_msanoja_20170210-175651_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-187938736-k1bc-656x438lavanguardia-webA medida que aumenta el conocimiento de lo que contienen las bebidas refrescantes, su popularidad baja. Altas dosis de azúcar combinadas con la acidez que provoca el gas no las sitúan en la opción más favorable para acompañar la comida. La alternativa saludable es el agua que, en su variedad con gas, puede ser un sustituto de estos líquidos carbonatados. Pero, ¿se trata de una opción verdaderamente saludable?

“Es importante remarcar que el agua con gas no es perjudicial para la salud. La elección de agua con gas o sin gas puede ser de cada persona en función de sus gustos personales, ya que el sabor es ligeramente más amargo en la primera variedad que en la segunda”, indica Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

El responsable de las burbujas del agua con gas es el ácido carbónico disuelto”

Esta versión del H2O cuenta con ácido carbónico disuelto que es el responsable de sus burbujas y minerales como sodio, calcio, potasio y magnesio. “Actualmente el agua con gas es muy popular en Centro Europa, mientras que en España el consumo total no supera el 10%”, añade Rubén.

Cuáles son sus beneficios

Tiene cero calorías y además genera más sensación de saciedad, lo que puede ayudar a controlar la ansiedad durante tratamientos dietéticos. “Mejora el perfil lipídico ya que aumenta el pH del estómago y disminuye la liberación de bilis en el intestino”, destaca el experto.

El Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío (perteneciente al CSIC) llevó a cabo una investigación en la que se hizo un seguimiento a 18 mujeres postmenopausicas, sanas y no obesas. Durante ocho semanas, estas mujeres bebieron un litro de agua sin gas al día y, después, hicieron lo mismo pero con agua con gas.

Durante estas 16 semanas, los investigadores calcularon la presión sanguínea de las participantes y su Índice de Masa Corporal, además de llevar a cabo analíticas de sangre, entre otras pruebas. Los resultados del estudio demostraron que durante el tiempo que bebieron un litro de agua con gas al día, las mujeres retuvieron mejor el calcio de los alimentos que comían y, además, no tuvieron problemas en los huesos.

Existen aguas minerales gasificadas naturalmente que contienen el ácido carbónico procedente del mismo manantial”

Otra investigación dirigida por Laura Txoqui y Pilar Vaquero manifestó que el consumo de un litro al día de ambas aguas minerales, independientemente de su composición, con las comidas principales mejoran el mencionado perfil lipídico, al tiempo que aseguran que no afecta a la presión arterial y que ejerce un efecto alcalinizante moderado en el cuerpo.

Sin embargo, Bravo advierte que su consumo estaría contraindicado en personas que padezcan hernia de hiato, reflujo gastroesofágico u otros problemas intestinales como aerofagia o distensión abdominal. También deben evitarla los pacientes que padezcan insuficiencia respiratoria severa (EPOC) por su contenido en anhídrido carbónico.

¿Son todas las aguas iguales?

Existen aguas minerales gasificadas naturalmente que contienen el ácido carbónico procedente del mismo manantial y aguas minerales gasificadas elaboradas añadiendo posteriormente el ácido carbónico.

“Sí se pueden encontrar en el mercado diferencias en cuanto a sus ingredientes añadidos como aromas, azúcares simples, edulcorantes, quinina, extractos de frutas y verdura, etc. También, según las marcas, presentan distinto contenido en minerales, lo que puede resultar útil si la queremos con más o menos cantidad de magnesio, de sodio o de cloro”, añade Bravo.

En general, debemos evitar aquellas aguas gasificadas a las que se les hayan añadido azúcares simples y/o edulcorantes.

«Según las marcas, presentan distinto contenido en minerales, lo que puede resultar útil si la queremos con más o menos cantidad de magnesio, de sodio o de cloro»
Rubén Bravo
Experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de Obesidad

Qué pasa con los dientes

Existe un extenso debate en cuanto a si las aguas carbonatadas afectan a los dientes. Pero los expertos lo tienen claro: “El agua con gas contiene ácido carbónico (gas CO 2 disuelto), que podría afectar al esmalte de los dientes ya que este se disuelve a bajo pH, aunque para que existiera una erosión real deberías beber muchísima agua carbonatada”, señala Patricia Zubeldia, odontóloga responsable de la Dirección Médico-Asistencial de Sanitas Dental.

Hay muy poca investigación sobre este tema, pero como cuenta la especialista un estudio encontró que el agua mineral con gas daña el esmalte solo un poco más de agua sin gas. Por otra parte, era 100 veces menos perjudicial que un refresco azucarado. Asimismo, otra investigación compara el carácter erosivo del agua con gas con el del zumo de naranja puro.

img_msanoja_20170210-175401_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-185249575-k1bc-656x521lavanguardia-webPero el peligro para la dentadura podría estar causado por un aliado común de esta bebida: los cítricos. “El agua con limón contiene nutrientes que tu cuerpo necesita como la vitamina C, potasio y fibra. Consumir demasiados alimentos ácidos o bebidas, como agua con limón, causa un amplio contacto del ácido con los dientes. Esto erosiona el esmalte dental y hace tus dientes sensibles, especialmente a los alimentos calientes o fríos”, comenta.

Para proteger los dientes, la odontóloga recomienda tomar las bebidas ácidas con una pajita. Si el paciente ya experimenta erosión dental, tiene que consultar con su dentista que puede recomendarle o no el uso del limón así como realizarle tratamientos preventivos de la sensibilidad odontológica como son los adhesivos o los selladores.

«Habría que tomar muchísima agua con gas para que el ácido carbónico dañara los dientes”
Patricia Zubeldia
Odontóloga responsable de la Dirección Médico-Asistencial de Sanitas Dental

Las 5 peores dietas para perder peso en 2017

Son las dietas menos indicadas para perder peso este año, según el ranking del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Nos lo cuentan en el programa La Mañana de la 1 de TVE. Tomen nota de lo que no se debe hacer a la hora de ponerse al régimen.

 

Las dietas más aconsejables y las más peligrosas para perder peso en 2017

Por A. D. / lainformacion.com

  • El Instituto Médico Europeo de la Obesidad recuerda que no todas las dietas son saludables aunque vengan avaladas por famosas.
  • La mayoría suele tener efectos secundarios, como el rebote y no aportar los componentes necesarios para una vida saludable.

dietas-aconsejables-peligrosas-expertos_991412164_120490315_667x375Ponerse a dieta suele ser uno de los propósitos más recurrentes para principio de año, pero ojo, no todas las dietas son saludables. Por cuatro año consecutivo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha elaborado un ranking con las diez dietas más populares que han cobrado protagonismo en España durante el año pasado y que seguirán en alza durante 2017. 

Es su clasificación divide entre las cinco menos indicadas y las cinco más saludables. Ésta es la clasificación:

Top 5 de las dietas no saludables

Son demasiado restrictivas e incompatibles con la vida social. Prometen perder mucho peso en poco tiempo y normalmente se sirven de la imagen de famosas. No tienen un fundamento científco y suelen utilizar productos naturales a los que atribuyen poderes milagrosos.

El problema es que el daño en la salud es considerable y además tienen múltiples efectos secundarios, como el efecto rebote.

1. Dieta de las pastillas quemagrasas 

Es la peor de todas las dietas y potencialmente la más peligrosa y se cree que seguirá ganando adeptos en 2017, ya que entre sus famosas defensoras está la mismísima Kim Kardashian. La Asociación Británica de Dietistas (BDA, por sus siglas en inglés) ya ha advertido sobre los efectos adversos de las «pastillas milagro» que se toman sin prescripción médica con el fin de perder peso, absorber grasas, suprimir el apetito o acelerar el metabolismo, incluyéndola en su Top 5 de las dietas menos indicadas para perder peso a lo largo de este año.

Estas dietas, además, han causado ya la muerte a varias personas. El último caso se dio en Argentina en octubre de 2016, donde una paciente sufrió un fallo cardiaco a causa de unas píldoras “aceleradoras del metabolismo” que le recetó su médico estético. En 2015 se conoció el caso de la joven inglesa Eloise Parry que murió al tomar una dosis letal de pastillas adelgazantes compradas por Internet.

Con dietas basadas en este tipo de compuestos químicos no sólo se pone en peligro nuestra salud, sino que «tendremos garantizado el efecto rebote y en muchos casos los efectos posteriores, como el hipertiroidismo, se mantienen de por vida», añade.

2. Teatoxing o dieta depurativa con té

No es difícil deducir que el “teatoxing” implica el consumo de té con fines depurativos para el organismo, mejora en la piel o para perder hasta 3 kilos en tan sólo tres días. Es la receta mágica de famosas, como Britney Spears, para entrar en forma con inmediatez.

A los compuestos de estas infusiones suelen añadir plantas estimulantes, como el guaraná, que es contraindicado en casos de embarazo, lactancia, problemas de insomnio o enfermedad cardiovascular.

Otra sustancia a la que a menudo recurre el teatoxing es el sen, una hierba laxante originaria de India, que se utiliza con fines adelgazantes debido a su efecto purgante y por el hecho que disminuye la digestión de las calorías de la dieta. Hay que tener mucho cuidado con esta planta medicinal, porque al alterar el metabolismo, puede provocar cierto grado de dependencia, promover el colon irritable y, además, conlleva a la malabsorción de los nutrientes.

Desde el instituto médico Europeo para la Obesidad se recuerda que esta dieta no aporta proteínas, ni grasas de algún tipo, por lo que la pérdida de peso que se produzca será principalmente de agua y masa muscular. La sensación de mareo y debilidad, la falta de vitalidad y el efecto rebote posterior nos obligan a clasificar este tipo de dieta como nada recomendable y para los que, a pesar de ello la van a probar, recordamos que nunca debemos seguir con este plan más de 2 o 3 días.

3. Dieta Cetogénica

La dieta cetogénica, cuyas variantes más polémicas llevan los nombres de Atkins, Dukan o Scardale, afloran cada año con fuerza, debido a que prometen bajar hasta 12 kilos en un mes y también al hecho que encuentran muchas seguidoras célebres, como Jennifer López o la Duquesa de Cambridge.

Se basan en la cetosis, un estado metabólico que se produce por la carencia de hidratos de carbono, induciendo al catabolismo de los lípidos con el fin de obtener energía. A primera vista todo parece beneficios, sin embargo hay que subrayar que este método para perder peso precisa supervisión médica, ya que puede fomentar el riesgo de padecer ataques cerebrovasculares o cardíacos.

Otros efectos adversos serían el estreñimiento, mal olor de sudor y aliento o el dolor de cabeza. Los que se hansometido en algún momento a esta dieta, coinciden en tener una frustrante sensación de limitación gastronómica, ya que el menú diario está compuesto principalmente por alimentos proteicos y verduras, excluyendo cualquier fuente de azúcar como frutas, cereales, legumbres o dulces.

Pero una mínima ingesta de azúcar o endulzante, obtenidas de un caramelo o chicle, rompería el estado de cetosis, produciendo una gran sensación de hambre y fatiga.

Otro punto en contra de las dietas cetogénicas, demostrado por varios estudios, es que conllevan a un aumento de los niveles de cortisol en la sangre, hormona que en exceso produce sensación de estrés y ansiedad.

Los que, de todas formas, van a optar por este tipo de dietas deben seguir un riguroso proceso de incorporación progresiva de carbohidratos en su menú, tras finalizar el régimen, para evitar el efecto rebote. Este proceso suele durar desde 2 o 3 semanas a varios meses, dependiendo del peso que se haya perdido.

4. La dieta de los zumos verdes

Con fines publicitarios se les ponen nombres como anti-estrés, antiaging, anti-celulitis o detox. Se les atribuyen beneficios para el control de la presión y el colesterol, la salud de la piel e hígado. Es sabido que ciertos jugos, si se toman con regularidad, pueden ayudar a mejorar la salud, pero también hay que dejar claro que no resolverán ningún problema por sí solos.

La dieta de los zumos verdes, a la que en ocasiones recurren la modelo de ropa interior Rosie HuntingtonWhiteley e Isabel Preysler, se basa en batidos compuestos mayoritariamente de verduras y hortalizas, mezcladas con algún tipo de frutas para hacer el trago más ameno.

Es una moda potencialmente peligrosa, sostiene Rubén Bravo del IMEO, y apunta que «es muy importante entender que los preparados multivitamínicos no son una comida líquida para adelgazar, porque no cumplen con los requerimientos nutricionales y proteicos de una comida principal».

Al ingerir la verdura y la fruta trituradas omitimos la masticación y la insalivación, una parte del proceso digestivo que puede influir en el efecto de saciedad y acentuar la sensación de hambre. Se trata de un planteamiento incompleto e insostenible en el tiempo que puede conducir a la pérdida de masa muscular o hipervitaminosis.

Los anuncios que prometen perder con este método hasta 5 kilos en 7 días pueden considerarse fraudulentos, sentencia Bravo y subraya que una dieta de este tipo, por razones de salud, nunca debería prolongarse más de 48 horas.

5. Clean eating o la moda de los alimentos «limpios»

Un concepto relativamente novedoso que ha cobrado fuerza en las redes sociales en países como Reino Unido y Estados Unidos, debido a que blogueros influyentes en el sector de la alimentación y la dietética lo han recomendado como tendencia. Entre sus seguidoras figuran los nombres de Miranda Kerr y Jessica Alba.

Desde la Asociación Británica de Dietistas (BDA) han calificado el clean eating como la peor dieta posible del año alertado de sus potenciales peligros. Señalan, en primer lugar, la subjetividad y dificultad en definir qué alimentos pueden ser considerados «limpios”. En este punto los defensores del nuevo método no se pueden poner de acuerdo.

Algunos excluyen los lácteos de la dieta, otros los cereales, los alimentos procesados, éstos con gluten, azúcar añadida, etc. «Esto hace que las personas más vulnerables que siguen este plan pueden acabar no solo con una dieta extremadamente restrictiva, sino con problemas psicológicos y trastornos de la alimentación, como la ortorexia, una obsesión por la comida sana que empieza a proliferar entre deportistas y jóvenes», recalca Bravo.

Desde el IMEO insisten en la importancia de tener una alimentación saludable, pero sin caer en extremos. En este sentido, recuerdan la necesidad de incorporar a nuestro menú diario frutas y verduras crudas; limitar el consumo de alimentos procesados (fritos, enlatados, congelados, manipulados industrialmente, etc.); priorizar los cereales integrales en lugar de harinas refinadas; planificar la compra semanalmente con el fin de asegurar la variedad de nutrientes y retomar el hábito de preparar nuestra comida en casa.

Top 5 de las dietas más saludables

Se proponen una pérdida de peso moderada: hasta 1,5Kg por semana y no más de 6Kg al mes. Normalmente están pensadas a medio y largo plazo, contando con un período de adaptación final con el fin de evitar el no deseado efecto rebote. Se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades. Contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable.

1. Dieta 2.0

El coaching nutricional online irrumpe con fuerza en España, de la misma forma que lo ha hecho en Estados Unidos los últimos años. Lo confirma la edición actual de la prestigiosa publicación americana ‘U.S. News & World Report’ que califica el sistema de Weight Watchers como número uno en la pérdida de peso. El seguimiento a distancia a través de chat o videoconferencia, con programas de evaluación online y sistemas de medición 24h a través de Apps conectadas a un reloj o pulsera, encontrarán su auge durante éste año.

Los planes nutricionales concentrados en uno o varios libros, por muy buenos que sean, no permiten la adaptación de menús, dietas y planes a cada paciente que se decide por perder peso o mejorar su alimentación.

Cada vez más clínicas y centros sanitarios ofrecen la oportunidad de personalizar las dietas y realizar unseguimiento online hacia el paciente, utilizando las herramientas de la globalización tecnológica. La única crítica que podría recibir éste sistema, es la pérdida del contacto directo con el paciente a la hora de realizar un reconocimiento físico para evaluar mediciones, problemas de salud, estado emocional o psicológico.

2. Dieta de los Días Alternos

Es una de las dietas más buscadas en España que durante el año pasado ha conseguido casi doblar las visitas en su página web. Lo que básicamente diferencia esta dieta de corte mediterráneo de las demás es que permite hacer vida social los fines de semana; incorpora alimentos que favorecen la prevención de ciertas enfermedades; reduce la sensación de hambre y la ansiedad nocturna; alterna días depurativos, días de régimen y días sociales. La dieta cuenta con tres.

Orientada principalmente a aquellas personas con problemas de obesidad que necesiten perder más de 15Kg y que ya hayan fracasado en otras dietas hipocalóricas. Se trata de un planteamiento que cada año se va renovando, aplicando las nuevas tendencias médicas y evidencias científicas.

Asimismo ajusta las diferentes comidas del día al biorritmo humano, contemplando los períodos de actividad diurna y el de descanso nocturno. En general, podemos destacar dos problemas en la Dieta de los Días Alternos. En primer lugar, la necesidad de seguirla de forma rigurosa para que sea realmente eficaz. En segundo, hay que asumir de 3 a 1 días depurativos a la semana, en pro de poder tomar alimentos el fin de semana, algo que normalmente prohíben en la mayoría de las dietas.

3. Dieta Genética

Se trata de una moda que comenzó hace más de una década con el descubrimiento del genoma humano y que a lo largo de los años ha ido creciendo en paralelo a la ampliación de los estudios genéticos.El desarrollo de nuevas disciplinas nutricionales, como la nutrigenómica y la nutrigenética, sirven de apoyo a la hora de recomendar al paciente una serie de pautas alimentarias y de estilo de vida, adaptadas a su perfil genético.

Este planteamiento nutricional no está enfocado para perder peso, sino para prevenir enfermedades y problemas de salud asociadas a una predisposición genética. No obstante, muchos pacientes rechazan este método, porque «no quieren vivir con miedo» a desarrollar una patología determinada en la edad adulta. Los expertos del IMEO señalan que los estudios genéticos actuales no son tan completos, de modo que es muy pronto aún para marcar con certeza resultados evidentes.

4. Dieta Circadiana

Otra dieta basada en el concepto de los biorritmos se cuela en el ranking del IMEO con las dietas más indicadaspara perder peso. Los ciclos circadianos son variaciones de nuestro cuerpo que fluctúan dependiendo del momento del día en que nos encontremos, marcando una fase de activación que va desde las seis de la mañana con la salida del sol hasta las seis de la tarde, hora que da lugar a la fase de descanso y reparación que comienza con el anochecer y cierra el ciclo nocturno.

Se trata de una tendencia nutricional actual que adapta los diferentes alimentos a cada momento del día, parafavorecer los diferentes ciclos hormonales, cardiacos, nerviosos, cerebrales y celulares. El sistema alimentario que plantea esta dieta se centra más en la mejoría del estado de salud en general, que en la pérdida de peso.

Por otro lado, según el portavoz del IMEO Rubén Bravo, «es bastante limitada, pues los alimentos marcados en cada fase del ciclo no se pueden consumir en otras fases donde son directamente prohibidos».

5. Dietas que excluyen carne: Vegetariana y Vegana

Según los datos de Google Trends para España de 2016, de todas las dietas que componen el Ranking actual del IMEO, la vegana y la vegetariana son, sin duda, las más populares. En sentido general, los vegetarianos solo rechazan los productos de animales sacrificados, pero sí, consumen el resto de derivados. Los veganos, a cambio, son mucho más estrictos y omiten no sólo la carne, sino todas las fuentes de origen animal de la alimentación, incluyendo huevos, lácteos o miel.

Los expertos del IMEO coinciden en que una dieta de este tipo proporcionaría menos colesterol y grasas saturadas, y por lo tanto un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo II. Otro plus para una dieta como esta, rica en fibra y pigmentos vegetales antioxidantes, como beta carotenos o licopeno, sería una menor incidencia de distintos tipos de cáncer (pulmón, próstata, mama y colon).

No obstante, los que se plantean iniciarse en el veganismo deben saber que requiere cierta educación nutricional, ya que tendrían que compensar a diario carencias en los niveles de proteínas, hierro, calcio, vitamina D, vitamina B-12, zinc u omega 3.

Para bajar peso con una dieta de este tipo, debemos controlar la ingesta de azúcares sencillos y ladistribución de los distintos tipos de carbohidratos a lo largo del día. De otra manera corremos el riesgo de que,aunque la ingesta calórica global sea menor que en otras dietas, se formen depósitos de grasa derivados del exceso de glucosa y glucógeno almacenado.

Súbelo todo a Instagram: siete consejos extraños (y efectivos) para adelgazar

Si ya lo has intentado todo para adelgazar, y no ves resultados, siempre puedes ayudarte de esto
AS, por Elena Horillo

1483084525_179947_1483085773_noticia_normalSí, todos nos sabemos los consejos típicos para ayudar a perder peso y, pasadas las fiestas navideñas, nos los repetimos como un mantra en un intento de aminorar todos los excesos que hemos cometido mientras sonaban los acordes de cualquier villancico tradicional. Que si deporte, que si comida sana, que si beber agua y dormir bien. Lo básico. Sin embargo, es muy fácil que en este momento, contemplándonos ante el espejo y acordándonos con horror del turrón de chocolate que nos metimos sin ningún miramiento entre pecho y espalda, cualquier ayuda, por extraña que pueda parecer, nos venga bien.

Precisamente por eso, hemos recopilado siete consejos que no es que vayan a convertirte en un pibón a la altura de las mejores fotos de Instagram pero que podrán ayudarte en la ardua tarea de perder esos kilitos a los que nadie ha invitado. Desde luego, que no se diga que no lo hemos intentado.

Mira bien las etiquetas de los productos

“Ahora mismo, muchos de los etiquetajes pueden inducir a error”, afirma Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Muchos alimentos que quieren aparecer como saludables, bajos en grasa o en sal pecan de no serlo tanto como se publicitan. Por ello, mirar detenidamente las etiquetas ayuda, y mucho. Algunos expertos abogan por el llamado semáforo nutricional que asigna a cada nutriente distintos colores (rojo, naranja y verde). “Si esto se instaurara y se hiciera obligatorio, muy posiblemente la mayoría de las personas al menos leerían las etiquetas y sabrían si el alimento les conviene o no”, sentencia Bravo.

Sí, el tamaño importa

No se trata solo de usar platos pequeños sino también de cortar la comida en trozos pequeños, según un estudio de la Universidad de Arizona (EE UU). Esto ayuda a comer menos y a reducir el estómago. Es un proceso lento, de “entre tres semanas y tres meses”, asegura Bravo, pero que puede ayudarnos a que nuestro cuerpo demande menos comida. “No es solo que el estómago se habitúe, además, la segregación de la grelina, la hormona del hambre, es mucho más rápida con estómagos pequeños por lo que nos saciaremos antes”, explica. Además, el efecto visual de llenar un plato pequeño nos ayudará a no tener la sensación de estar comiendo menos.

Bebe tres vasos más de agua

Según un estudio de la Universidad de Illinois (EE UU) el agua influye en la ingesta calórica. Concluyeron que, según las valoraciones medias, cada uno de los entrevistados bebían un promedio de 4,2 vasos de agua y que un vaso adicional podría ayudar a reducir 69 calorías, dos serías 137 y bebiendo tres vasos más se podrían evitar 206 calorías. Tampoco hay que pasarse, la sobrehidratación es peligrosa, pero aumentar un poco el consumo de agua nos puede ser de ayuda.

Comparte fotos de tus comidas (aunque pierdas amigos)

Todos esos centenares de fotos de platos saludables a la par que apetitosos que pueblan Instagram tienen una buena razón de ser. “Aquí hay dos vertientes: el hacer público el hecho de que estás a dieta o cambiando hábitos o el tener un control de esas personas, ambas cosas nos van ayudar a no romper nuestro propósito y a tener una presión extra para conseguirlo”, afirma Bravo. Es posible que al empezar a hacer esto dejen de seguirte unos cuantos amigos pero será por una buena causa.

Haz ejercicio en ayunas

Esto es como lo de la tortilla de patatas con o sin cebolla. Hay tenaces partidarios y acérrimos detractores. Pero parece que empieza a haber consenso en que hacer ejercicio en ayunas —si no hay razones médicas que lo desaconsejen y con una pieza de fruta o un yogur antes si fuera necesario— quema una mayor cantidad de grasa. “Al tener los niveles de insulina muy bajitos me ayudará a usar la grasa como fuente de energía”, explica Bravo.

Probar platos nuevos

Vas a un restaurante con tus amigos y te pides lo mismo de siempre porque eso de innovar para ti es, como muchísimo, cambiar la marca de la cerveza y a veces ni eso. Sin embargo, atreverte con ese plato que te da al ojo pero no has probado nunca puede ser bueno para tu dieta. Según un artículo de la revista Flavour, los gustos inesperados en la comida —ya sean buenos o malos— hacen que comamos un 10% menos.

Picotea

Sí, llevan toda tu vida diciéndote que el picoteo es poco menos que el Satanás de las dietas pero el problema es que no lo estabas haciendo bien. “Sobre todo para aquellas personas que siempre tienen hambre, es bueno hacer dos picoteos a media mañana, otros dos a media tarde y una segunda cena”, nos cuenta Bravo aunque, claro está, la clave es qué picar. “Una pieza de fruta, jamón york, un yogur 0%, una onza de chocolate negro, un poco de pan con jamón serrano. De esta manera tenemos la sensación de estar todo el día comiendo, se acelera el metabolismo y al final en el cómputo total no son tantas calorías”, sentencia.

Cinco claves nutricionales para evitar la obesidad masculina

Noticias de Mallorca / Infosalus
fotonoticia_20161204073134_640El 52,7 por ciento de la población española de más de 18 años está por encima de su peso y más años presenta sobrepeso u obesidad, un problema que se da en mayor medida en hombres (60,7%) que entre las mujeres (44,7%) aunque no tenga la misma repercusión según un sexo u otro.

De hecho, desde el Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO) reconocen que, mientras que la obesidad femenina está despiadadamente juzgada y temida –e incluso en las redes sociales hasta circula el término «gordofobia» con este fin–, la obesidad masculina se sigue viéndose como «un mal menor» encriptado en términos exculpatorios, como ‘barriguita cervecera’ o ‘la curva de la felicidad’, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social.

Eufemismos que se encargan de presentar la obesidad del varón dentro de un contexto social de lo más normal, porque los hombres beben más (alcohol), frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y, al mismo tiempo, apenas se someten a dieta.

El problema, según el experto en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, es que «quitando importancia a un problema de salud no hace que se resuelva por sí solo», al tiempor que reconoce que los hombres que visitan sus consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%).

Aunque lo ideal es contar con un nutricionista que supervise nuestra alimentación, los expertos en nutrición de IMEO nos ofrecen cinco claves para seguir un patrón nutricional que haga posible evitar la obesidad masculina:

Aumentar los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena) que ayudan a disminuir el colesterol.

Asegurar el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, con el fin de mejorar la salud ósea. Aumentar el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

No olvidar los alimentos proteicos. Mejor la proteína vegetal (legumbres, los cereales, frutos secos). Las carnes que sean magras, sin grasa.

Reducir o moderar el consumo de alimentos grasos, sobre todo las grasas saturadas (por su incidencia en el riesgo cardiovascular) y aumentar el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que juegan un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los encontramos en principalmente en pescados azules, aceites vegetales, nueces, semillas, etc.

Recordar que el ejercicio físico reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular. Su práctica regular ayuda a evitar enfermedades y potencia el bienestar emocional.

Dieta ‘anticáncer’, timo asegurado

La dieta alcalina (la del agua con limón) promete ‘limpiar’ el organismo y ser un antídoto contra los tumores. Le contamos qué tiene de cierto

El País, por Ángeles Gómez López

1479127467_399312_1479229465_noticia_fotogramaDe la alcachofa, del bocadillo, de la cerveza, de la piña… La lista de dietas es casi infinita y elegir la más eficaz puede convertirse en una tarea tan compleja como enfrentarse a uno de los desafíos matemáticos del milenio. El truco para no sucumbir es simplificar (como nos enseñaron en el colegio para resolver los problemas), que trasladado al universo de las dietas equivale a dos principios fundamentales: casi todos estos planes alimenticios carecen de evidencia científica que los respalde, y la velocidad con la que pasan de moda es equivalente a la velocidad de la luz. Un momento, entonces, ¿por qué la dieta alcalina lleva captando la atención del personal desde el siglo XX? ¿Es acaso un acierto?

Este modo de alimentación, también conocido como la dieta del pH, se construye sobre la creencia de que ciertos alimentos afectan a la acidez de los fluidos corporales. Asume que el cuerpo humano es ligeramente alcalino (el valor del pH oscila entre 7,35 y 7,45), pero sostiene que su grado de acidez varía por el efecto de lo que comemos, provocando un aumento (pH por debajo de 7) o justo lo contrario, es decir, alcalinizando el cuerpo (pH superior a 7). Un incremento de la acidez favorece, según sus defensores, el desarrollo de enfermedades tan habituales como el cáncer, la obesidad o los trastornos cardiovasculares y acelera el envejecimiento. ¿Y qué alimentos empujan a este estado? Las carnes, el pescado, los huevos, los lácteos, los cereales y el alcohol (contienen proteínas y en su degradación liberan iones positivos de hidrógeno que reducen el pH), cuyo consumo animan a minimizar. En el polo opuesto, frutas, verduras, legumbres y frutos secos, ricos en minerales y responsables de la alcalinización del organismo. La reivindicación de estos alimentos (similares a los de la dieta mediterránea) ha sido su tabla de salvación, aquello que ha permitido que la dieta alcalina gane en adeptos a la Dukan u otros disparates similares. Pero sus argumentos juegan en la misma líga psuedocientífica.

Esa ciencia en la que se apoya la importancia del equilibrio ácido-base en nuestro cuerpo es uno de los pilares sobre los que el americano Richard O. Young, autor de El milagro del pH (2002), ha levantado un próspero negocio, con centro monográfico incluido, ubicado en California. Sin embargo, le ha valido la crítica de la comunidad científica internacional, y alguna que otra demanda en tribunales. Conceptos como “limpiar el organismo con la alimentación”, que este doctor enarbola, resultan poco rigurosos. “No somos piscinas, sino personas. Y afortunadamente tenemos órganos, como los riñones o el hígado, que trabajan en filtrar y mantener nuestro cuerpo como debe”, contó a BuenaVida el nutricionista Aitor Sánchez, autor de Mi dieta cojea. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, sostiene que Richard O. Young, gurú de la dieta alcalina, ofrece, además, esperanzas falsas sobre determinadas enfermedades, “y eso no es ético desde el punto de vista un profesional de la salud”.

Afirmar que “la dieta alcalina garantiza que el pH de la sangre sea óptimo” es el primer gran error que señalan sus detractores. “El pH de la sangre se mantiene en unos límites muy estrechos y nuestro organismo tiene sistemas de regulación del equilibrio ácido-base para que no se produzca ni acidosis (pH menor de 7,35) ni alcalosis (pH superior a 7,45), porque que ocurriera supondría una importante amenaza para la salud humana”, explica la endocrinóloga Nieves Palacios, del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD). Por tanto, pretender alterar el pH sanguíneo a través de la alimentación es poco realista. Lo que sí se puede hacer es alcalinizar o acidificar la orina, por ejemplo, a través de la dieta o con medicamentos (bajo supervisión médica, es una práctica habitual para tratar los cálculos renales y otras afecciones del sistema urinario).

“Alcalinizar el organismo” es otro término confuso, pues a cada órgano le corresponde un valor determinado de pH para su correcto funcionamiento: la piel es ácida (pH de 4 a 6,5) para protegernos de infecciones; el estómago es muy ácido (pH de 1,35 a 3,5) para la digestión de los alimentos; la bilis es alcalina (pH 7,6-8,8) para neutralizar los ácidos del estómago y el flujo vaginal es también ácido (pH 4,7) para impedir el crecimiento de gérmenes, según datos publicados en Journal of Enviromental and Public Health. Sin embargo, el aspecto más polémico de la dieta alcalina es su asimilación como antídoto para las personas con cáncer, ya que puede impulsar a algunos afectados a abandonar los tratamientos convencionales (quimioterapia) con la esperanza de controlar la enfermedad a través de la alimentación. Para evitar situaciones dramáticas, el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos ha difundido un comunicado desmintiendo la utilidad de la dieta del pH para prevenir o aliviar el desarrollo de tumores. Tampoco beber agua alcalina (con bicarbonato, por ejemplo) es un talismán contra el cáncer, según concluye una reciente revisión de la literatura científica publicada en BMJ Open.

Por si aún quedaran dudas, ningún estudio ha podido probar hasta hoy los beneficios para la salud de la dieta alcalina. Pero, ¿alcalinizar el organismo trae consigo alguna ventaja aislada? Si el objetivo es perder peso, los defensores del pH básico afirman que este es el camino. En su página web, la empresa Alkalinecare (parte interesada, pues vende productos de esta opción alimenticia) atribuye el sobrepeso a la acidez producida por la dieta y sostiene que la grasa es la respuesta del organismo para proteger la sangre del exceso de acidez. Para revertir la acidez y perder peso, sostienen, es necesario una buena hidratación (“beber mucha agua neutraliza y diluye los ácidos metabólicos”); una correcta nutrición con predominio de alimentos verdes; remineralización con agua alcalina y verduras, algas, legumbres y frutos secos, y, finalmente, desintoxicar el organismo con alimentos alcalinizantes (todo tipo de frutas) y zumos verdes, caldos vegetales y la ingesta habitual de un vaso de agua con limón en ayunas. De nuevo, ni rastro de evidencia, como indica Rubén Bravo, quien continúa: “Uno de los mayores defectos de esta dieta es que es muy restrictiva, porque retira las proteínas de origen animal y con ella se perderá masa muscular”. Con todo, este especialista sí reconoce algún aspecto positivo de esta dieta, que es su fomento del consumo de frutas, verduras y granos integrales, así como su llamada a retirar los azúcares refinados.

Otro supuesto beneficio que enarbolan sus defensores es que la alcanilización es buena para los deportistas, pero la doctora Nieves Palacio vuelve a ponerlo en jaque. “Tomar frutas y verduras, que son alcalinizantes, es positivo, pero no lo es excluir alimentos que necesitan los deportistas (como son los hidratos de carbono simples y complejos o proteínas), ni tampoco disminuir la cantidad de calorías”, detalla la endocrina del AEPSAD.

El argumento a favor de alcalinizar a los deportistas se basa, según Palacios, en que el deporte exige un esfuerzo físico intenso que “puede provocar cierta acidosis por la degradación anaeróbica de la glucosa y producción de ácido láctico”. Se trata “de una ligera acidosis que causa fatiga muscular”, de la que el deportista se recupera con una pequeña pausa. “La fatiga es, en cierto sentido, un mecanismo de defensa para no continuar y no provocar más acidosis”, insiste. En esta situación, “los deportistas toman sustancias alcalinizantes [como bebidas específicas]”, una práctica que, ciertamente, es “de sentido común”, pero puntualmente y sin especial relevancia.

¿Y para combatir el estrés? Los defensores de la dieta del pH la abanderan como un impulso hacia la vida calma. Pero, ¡sorpresa!, tampoco hay estudios que lo refrenden. Así las cosas, si la dieta perfecta no existe, la alcalina dista la que más de serlo, pues se trata de un lobo con piel de cordero que sobrevive año tras años gracias a su reivindicación de frutas y verduras. Exactamente igual que la dieta mediterránea, que, por contra, sí se aproxima a la excelencia, según ilustran numerosos estudios, pero apuesta por lo verde sin aferrarse a la mentira del ph.