Mueren 4 personas en Inglaterra por consumir unas pastillas fertilizantes para adelgazar

  • Chris Mapletoft fue encontrado muerto en su casa a finales del mes de agosto. La autopsia reveló que su muerte había sido causada por el consumo de unas pastillas para adelgazar que había comprado por internet.
  • Se trata de unas pastillas denominadas DNP, que están siendo utilizadas para quemar grasas de forma rápida y que en algunos casos, resultan mortales.

Te interesa, por T.I.

Pastillas-DNPEl periódico The Guardian publica que al menos cuatro personas han fallecido en los últimos 18 meses en el Reino Unido después de tomar DNP, un fertilizante envasado en capsulas que se ha estado vendido a las personas que querían hacer dieta o los culturistas.

El pasado mes de agosto, Chris Mapletoft fue encontrado muerto en su casa a finales del mes de agosto. La autopsia reveló que su muerte había sido causada por el consumo de unas pastillas para adelgazar que había comprado por internet.

Se trata de unas pastillas denominadas DNP, que están siendo utilizadas para quemar grasas de forma rápida y que en algunos casos, resultan mortales. DNP, también conocido como 2,4-dinitrofenol es un potente químico considerado como un medicamento para perder peso, ya que acelera el metabolismo de las grasas, pero que es muy tóxico para el ser humano.  La Autoridad Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA ) no tiene poder para impedir su uso como una droga, porque no es un producto farmacéutico.

Según este diario, en abril del pasado año, una joven británica de 23 años llamada Sarah Houston que sufría bulimia y tomó estas pastillas para perder peso, murió. Las horas anteriores a la muerte, les comentó a sus compañeros de carrera (estudiaba medicina en Leeds), que se encontraba muy mal con fiebre y con dificultades respiratorias. Las investigaciones posteriores a su muerte revelaron que ya se había tomado 38 cápsulas de DNT y las estaba mezclando con un antidepresivo que tomaba para superar su bulimia. La mezcla fue fatal.

¿Es posible combatir la obesidad con tácticas antitabaco?

Las nuevas directrices del Foro Nacional de Obesidad, en el Reino Unido, indican que las futuras campañas contra la obesidad deberían ser «más contundentes», similares a las que se han hecho en Estados Unidos para alertar a los fumadores sobre los efectos nocivos del tabaco.

Kate Dailey, BBC

woman_smoking_bbcEn EE.UU. se ha debatido sobre si tratar la obesidad como al tabaquismo, al tiempo que los investigadores siguen buscando la manera más eficaz de mejorar los resultados en la salud.

Como antiguo fumador, Dan Gilmore se dio cuenta del poder que tuvieron los mensajes y las fuertes imágenes de las campañas en el cambio de su comportamiento.

«En algún momento, la gente te decía: ‘¿Podrías salir a la calle a fumar?’ o ‘Tengo alergia al humo’. Comienzas a sentir la presión social», dice Gilmore, presidente emérito del Instituto Hastings, un centro dedicado a la bioética y las políticas públicas.

Las campañas frontales y directas del pasado, dice, efectivamente convencieron a mucha gente que sus acciones molestaban a terceros y planteaban un grave peligro para ellos mismos.

Cuando se trata de la obesidad, dice, «el público no ha sido aterrorizado tan exhaustivamente».

Pero él todavía está tratando de dar con el balance adecuado -el «estigma ligero»- para motivar a la gente sin alienarla.

Ojo con estigmatizar

Los especialistas consideran que la estigmatización es un gran riesgo cuando se trata de campañas contra la obesidad. Las investigaciones muestran que aquellas iniciativas que hacen que la gente se sienta mal consigo misma a veces tienden a ser contraproducentes.

«Las campañas que se centraron principalmente en el peso corporal o en el número de la balanza, o los ya usados y controvertidos enfoques contundentes para llamar la atención, son mensajes que tendían a culpar o estigmatizar a las personas por su peso», dice Rebecca Puhl, directora adjunta del Centro Rudd de Política Alimentaria y Obesidad de la Universidad de Yale.

«Y no resultaron eficaces. La gente reacciona mejor a las campañas que abordan una específica actitud frente a la salud, en las que pueda participar, comprometerse, independientemente del tipo de cuerpo que tenga».

De hecho, una exfumadora y antigua entusiasta de las dietas dice que hay ya un nivel de estigma en torno al peso.

«La gente no se burlaría abiertamente de mí por ser fumadora, pero sí lo hacen porque estoy gorda», dice Lesley Kinzel, editora del sitio web XOJane.co.uk y autora del libro «Two Whole Cakes: How to Stop Dieting and Learn to Love Your Body» («Dos pasteles enteros: Cómo dejar de hacer dieta y aprender a amar tu cuerpo»).

Y, sin embargo, dice, es más difícil de señalar a aquellos que sufren de enfermedades relacionadas con la obesidad que identificar a los fumadores.

«Las personas quieren asociar ciertos comportamientos con la gordura, pero en la vida real la gente gorda exhibe una amplia gama de distintos comportamientos, independientes de sus hábitos de alimentación y actividad física. Si usted es fumador es porque usted fuma cigarrillos».

Los complejos y numerosos factores que rodean la obesidad y el hecho de que la obesidad en sí misma no es un comportamiento sino un estado del ser, hace difícil comparar las dos clases de campaña, dice Scott Kahan, director del Centro Nacional del Peso y Bienestar, en el Reino Unido.

campaña antitabaco_reutersAl mismo tiempo, dice, hay lecciones que pueden aprenderse de las campañas antitabaco.

«A veces la gente cae en la trampa de mirar hacia atrás, a los esfuerzos antitabaco y decir: ‘Lo que hicimos fue avergonzar a la gente hasta el punto de no fumar más e hicimos campañas contundentes sobre no fumar'», dice Kahan.

«Pero eso fue el punto central de lo que hicimos con la epidemia de tabaquismo».

Lo que demostró ser exitoso en EE.UU. fue un enfoque complejo y multifacético, dice Kahan.

«El tabaquismo fue abordado de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba», dice.

Un punto clave fue la educación, la cual se manifestó en campañas de conocimiento público como el informe del surgeon general -la máxima autoridad oficial en materia de salud en EE.UU.- que delineaba los peligros de fumar. También hubo un aumento en las iniciativas educativas en las escuelas y lugares de trabajo.

Por otro lado, afirma Kahan, hubo cambios que crearon «un entorno donde fuese más fácil no empezar a fumar o dejar de fumar», dice.

Esto incluyó mayores impuestos a los cigarrillos, restricciones sobre cómo estos productos pueden ser comercializados y vendidos, y la creación de más áreas libres de humo, como en restaurantes y bares.

De hecho, Kinzel dejó de fumar cuando los gastos y las molestias de fumar empezaron a acumularse. «En cierto momento se hizo demasiado inconveniente», dice ella.

Asunto de salud, no de balanza

Mientras que EE.UU. ha visto grandes caídas en las tasas de tabaquismo, los números de la obesidad no se han reducido de forma significativa y, en muchos casos, siguen aumentando.

Eso tiene a investigadores estadounidenses centrados ya no en cambiar los números en la balanza sino en el fomento de conductas saludables.

«La apariencia exterior de la obesidad es un elemento de distracción y una cortina de humo», dice Kahan. «Si usted toma a alguien que tiene evidente sobrepeso y lo pone a trabajar duro y a hacer lo que tiene que hacer y pierde 10% de su peso corporal, esa persona -con mayor frecuencia que las que no- verá tremendas mejoras en la salud y en sus funciones».

«Al mismo tiempo, esa persona sigue siendo gorda. Y la seguimos señalando con el dedo para que pierda peso, y eso no es realmente necesario».

Si bien el objetivo de las campañas contra el tabaco era que la gente dejara de fumar, las campañas dedicadas a la obesidad buscan un resultado menos tangible.

«El objetivo del tratamiento de la obesidad no es necesariamente tener un peso normal. Es más moverse en una dirección en la que la salud mejore de forma significativa».

Para tal fin, señala Puhl, las campañas deberían centrarse en las conductas para mejorar la salud, no en las dimensiones del cuerpo.

Motivar a la gente a comer mejor y a moverse más tiene efectos beneficiosos para todos, dice, no sólo para la gente obesa.

La obesidad se triplica en países en vías de desarrollo

Alt1040, por Santi Araujo
Obesidad McUn reciente estudio muestra la catastrófica alimentación que sigue el Planeta Tierra. La obesidad sigue en aumento, llegando a triplicarse el número de personas afectadas en países en vías de desarrollo.
Uno de los problemas a los que se enfrenta la sociedad moderna es la obesidad. Irónicamente, mientras medio planeta carece de alimentos para sobrevivir, la otra mitad sufre las consecuencias de vivir en un sistema alimenticio industrializado, expandiéndose esta enfermedad a una velocidad vertiginosa.
En un reciente estudio publicado por ODI, se puede comprobar que la obesidad ya no es algo que deba asociarse automáticamente a Estados Unidos, ya que el resto de países parecen estar en una carrera para alcanzar esos porcentajes, estando cada vez más cerca. En dicho estudio, se puede comprobar (en una serie de infografías) cómo esta enfermedad se está expandiendo rápidamente a otras áreas del planeta.
En dos décadas (entre 1980 y 2008) el porcentaje de adultos que sufre de sobrepeso / obesidad creció de un 23% a un 34%, siendo responsables de ese crecimiento los países con ingresos económicos bajos. Los países en vías de desarrollo vieron como esa cifra aumentaba casi en cuatro veces (de 250 a 904 millones de personas), mientras que en los países «desarrollados» el aumento fue de un 1,7%.
Obesidad-mundialPaíses de Latinoamérica, Oriente Medio y África del Norte ya presentan niveles de obesidad similares a los que tenemos en Europa: sobre un 58% de la población. Como siempre, el pódium lo tendría Norteamérica, donde un 70% de los habitantes sufren de sobrepeso, una cifra que me parece impresionante. Las áreas del planeta donde más se expandió desde 1980 fueron Latinoamérica y Asia Oriental (en China, por ejemplo, se dobló el número de personas).

Dulces vs frutas

Dulces máquinaObviamente, se achaca a la «alimentación basura» como máximo culpable. Se afirma que de 1960 a 2009 se aumentó un 20% el consumo de dulces y azúcares por persona, algo que si no se modifica, seguirá causando estragos en la salud de las mayoría de las personas de la Tierra y que, aparentemente, sigue en continuo aumento.
De todos modos, también se nombran casos contrarios. Como buena noticia, se pone como ejemplo a Corea del Sur, donde una serie de campañas públicas de concienciación por la comida saludable han conseguido que consuman un 300% más de fruta y un 10% más de verduras (comparado con 1980).
Como vemos, los algunos gobiernos se resisten a tomar medidas o una posición clara sobre este tema. La comida es un tema delicado y que está directamente relacionado con el placer, pero tampoco debemos olvidarnos que antes está relacionado con nuestra propia salud. A pesar de los intereses industriales y empresariales, tendrá que llegar un momento (no muy lejano) en el que se ponga freno a este serio problema. De lo contrario, seguirán apareciendo víctimas de este sistema goloso y sin escrúpulos.

Cuando las horas de gimnasio no pueden con los ‘michelines’

  • Se trata de un estudio de la UPV/EHU realizado entre 224 adolescentes
  • Deduce que el ejercicio físico no contrarresta el exceso de grasa de una dieta

El Mundo / Vasco Press

gymUn estudiorealizado por la UPV/EHU confirma que realizar mucho ejercicio físico no sirve para compensar el exceso de porcentaje de grasa de una dieta, incluso cuando esta supone el aporte calórico diario recomendado.

«Hasta ahora se pensaba que aun teniendo una dieta desequilibrada, si hacías mucho ejercicio físico, lo compensabas de alguna manera. En este estudio, hemos comprobado que eso no es así», ha explicado la doctora en Biología y profesora titular de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU Idoia Labayen.

El estudio, publicado en la prestigiosa revistaClinical Nutrition y que forma parte del estudio HELENA, financiado por la Comisión Europea, ha tenido como objetivo estudiar qué papel ejerce el componente lipídico, es decir, la grasa de la dieta, en la acumulación de grasa abdominal en los adolescentes.

La investigadora afirma que la acumulación de grasa en el abdomen «es la más perjudicial para la salud ya que incrementa el riesgo de padecer problemas cardiovasculares, diabetes mellitus, hipertensión arterial e hipercolesterolemia».

Sin embargo, hasta ahora no había trabajos previos que examinaran el papel de la composición de la dieta en el exceso de grasa abdominal en una etapa tan crítica del desarrollo como la adolescencia. «Los adolescentes son un grupo de riesgo en cuanto a estilos de vida se refiere, ya que empiezan a tomar sus propias decisiones con lo que quieren o no quieren comer, y viven también una etapa en la cual muchos de ellos dejan de hacer deporte», ha señalado Labayen.

Para estudiar estos objetivos trabajaron con una muestra de 224 adolescentes que participaron en el estudio HELENA, de un total de más de 3.500, en los cuales se midió con precisión la grasa abdominal mediante absorciometría dual de rayos X, además de los hábitos dietéticos y la actividad física.

Anteriormente, algunos investigadores habían propuesto que las dietas con elevado contenido graso podían incrementar el riesgo de obesidad, incluso sin aumentar el aporte calórico total.

Es decir, que independientemente de las calorías totales consumidas, un exceso de grasa en la dieta puede dar lugar a un mayor porcentaje de grasa corporal. Los resultados de este estudio confirman dicha hipótesis y demuestran que el porcentaje de grasa de la dieta se asocia significativamente con un aumento de adiposidad abdominal y que, además, esta relación es independiente de los niveles de actividad física que realizan los adolescentes.

«A pesar de que normalmente la actividad física es un factor de prevención, en este caso en particular, no consigue contrarrestarlo», señala la investigadora de la UPV/EHU. Por lo tanto, «estos resultados apuntan al aporte graso de la dieta como un factor clave de riesgo de adiposidad abdominal en los adolescentes e independiente de la actividad física», subraya Labayen.

El sobrepeso aumenta el riesgo de padecer depresión

Los especialistas destacan la importancia de una buena alimentación para prevenir estados depresivos y proponen a la dieta mediterránea como la alternativa más recomendable
El Dia
la dieta meditarránea favorece la saludEl riesgo de padecer depresión es un 55% mayor en las personas obesas, mientras que el riesgo de obesidad aumenta en un 58% entre quienes tienen depresión, según datos que aporta la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Esta entidad señala que muchos de los episodios depresivos que sufren personas con obesidad se deben a que su exceso de peso les deprime.
Por su parte, las personas deprimidas sufren ansiedad, que a menudo se traduce en una necesidad imperiosa de comer. De hecho, algunas pueden ingerir más de 5.000 calorías en un atracón, subraya. La SEEDO explica que estas personas “buscan sentirse saciadas, por lo que comen muchos hidratos de carbono. En algunos casos, se produce una auténtica adicción a la comida con el fin de calmar la ansiedad, lo que puede derivar en obesidad”.

Esta organización pone de relieve la importancia de la nutrición en la prevención primaria de la depresión y defiende la dieta mediterránea como el patrón alimentario más recomendable. “La dieta mediterránea podría tener un papel preponderante en la prevención de la depresión”, sostiene Miguel Angel Martínez-González, miembro de la SEEDO. La dieta mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos de origen vegetal como el pan, la pasta, el arroz, las verduras, las hortalizas, las legumbres, las frutas y los frutos secos. Además, se emplea el aceite de oliva como fuente principal de grasa; se da un consumo moderado de pescado, mariscos, aves de corral, productos lácteos y huevos; comprende, asimismo, la ingesta de pequeñas cantidades de carnes rojas y un aporte diario de vino, consumido generalmente durante las comidas, indica la Fundación Dieta Mediterránea.

Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. “Es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye, de forma muy importante, a la carga mundial de morbilidad”, añade. La OMS recalca que la depresión es distinta a las variaciones habituales del estado de ánimo y a las respuestas emocionales breves ante los problemas de la vida cotidiana. “Puede convertirse en un problema de salud serio, causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio”, destaca este organismo. Asimismo, la OMS precisa que la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. A su vez, esta patología “puede generar más estrés y disfunción, empeorar la situación vital de la persona afectada y, por consiguiente, la propia depresión”, puntualiza.
Por su parte, el doctor Martínez-González recuerda que la depresión “puede conducir a hábitos dietéticos más pobres” lo que puede acabar derivando en un exceso de peso. “En este sentido, varios estudios indican que la incidencia de la obesidad es mayor en las clases más desfavorecidas porque comen menos carne y pescado, ingieren más cantidad de grasas poco saludables y realizan menos deporte”, refleja la SEEDO. De ahí la importancia de mejorar la educación en lo que a hábitos alimentarios se refiere pues, según indica esta entidad, “la prevención es el mejor tratamiento”.
No en vano, la psicoterapia cognitivo-conductual indicada para las personas obesas que sufren depresión se centra en enseñar pautas alimenticias, además de en mejorar la autoestima, ayudar a desarrollar habilidades sociales, favorecer la motivación para bajar de peso y dotarles de pautas para hacer ejercicio.

Los retos de hoy ante el cáncer de mama: más prevención e investigación y menos recortes

  • Este sábado, día 19 de octubre, es el Día Mundial contra el Cáncer de Mama.
  • En España la incidencia de esta enfermedad se estima entre 20.000 y 25.000 casos al año; el 85% de las pacientes diagnosticadas en fase precoz se curan.
  • A nivel mundial, desde los 90, cuando se generalizaron las campañas de detección precoz, la mortalidad por esta enfermedad no deja de bajar.

Mirentxu Mariño / 20 minutos
Dia Mundial Cáncer de mamaLa supervivencia al cáncer de mama en España aumenta cada año un 1,4%. Son buenas noticias, pero no son las únicas. En las últimas décadas, las campañas de detección, el diagnóstico temprano, los nuevos tratamientos sistémicos y el «enfoque global» a la hora de afrontar médicamente un tumor han logrado que hoy en nuestro país el 85% de las pacientes diagnosticadas en fase precoz se curen.

Son datos a tener en cuenta en el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que se celebra este sábado, 19 de octubre. Y todos los días del año, también. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) apunta que a principios de los años 80 las mujeres diagnosticadas tenían un 70% de posibilidades de no recaer a los cinco años, mientras que en la actualidad el porcentaje ha subido al 90%.

Las mujeres, además, están más concienciadas. Hoy es algo «excepcional» detectar un cáncer de mama en fase avanzada, explica a 20minutos Jesús García Mata, portavoz de SEOM y Jefe del Servicio de Oncología Médica Complejo Hospitalario de Ourense, a partir de los 45-50 años se realicen las mamografías periódicas, ya que en cuanto las mujeres notan algo, acuden inmediatamente al médico, «y eso es muy bueno». Entre el 95% y el 98% de los cánceres de mama se detectan en fase inicial, añade.

No hay un registro nacional

La incidencia del cáncer de mama en España se cifra entre 20.000 y 25.000 casos nuevos anuales. Son estimaciones que, según la asociación o el organismo consultados, varían. «Uno de los problemas que tenemos es que, en el mejor de los casos, la información viene partida en 17», explica García, «no hay un registro nacional de tumores», algo que ayudaría mucho a combatir la enfermedad.

Este tipo de datos «son preciosos para plantearse algunas cosas», argumenta. Aun así, dice, los profesionales se «organizan mejor» que hace unos años, hay un «manejo más multidisciplinar» de la enfermedad. La mayoría de los casos de cáncer de mama se diagnostican en edades comprendidas entre los 35 y los 80 años, con un máximo entre los 45 y los 65; los médicos recomiendan que a partir de los 45-50 años se realicen las mamografías periódicas.

El concepto de la prevención, asociada antes de forma inevitable a la palabra muerte, ha cambiado por completo. «Algunos autores», explica el doctor, opinan que hay un «sobrediagnóstico» de tumores, de ahí que la incidencia del cáncer de mama no deje de subir en todo el mundo, pero él no comparte esta tesis: «Mientras tengas un 15% de pacientes que no se curan», hay que seguir peleando.

Los efectos de la crisis

El cáncer de mama es la novena causa de muerte en mujeres en el mundo, según la OMS: se diagnostican al año 1,38 millones de casos y hay 508.482 muertes, según datos de 2011. En Europa, el de mama es el cáncer más común entre mujeres, aunque en 2015 podría pasarle el de pulmón, según datos del estudio European cancer mortality predictions for the year 2013, publicado en febrero en Annals of Oncology.

En España, 6.314 mujeres y 85 hombres murieron en 2011 por tumores de mama, según el INE. El estudio citado pronostica para 2013 un total 88.886 muertes en Europa por cáncer de mama —un 15% del total de muertes por cáncer— y 6.616 en España, pero certifica que desde los años 90 —cuando se generalizaron las campañas de detección precoz— la tasa de mortalidad asociada al cáncer de mama no deja de bajar.

Los retos que plantea hoy el cáncer de mama a la sociedad y al colectivo médico actuales pasan, recuerda García, por avanzar en «el conocimiento de las células tumorales» y en la eficacia de los tratamientos, pero también por conseguir que, una vez curadas, las mujeres que han sufrido esta enfermedad vuelvan a llevar una vida normal, vuelvan a ser «personas normales». «Hay miles de mujeres curadas que tienen secuelas no físicas. Yo lo llamo el bendito problema, pero hay mucho que hacer en esto, hay que lograr que vuelvan a ser mujeres», dice el doctor.

Otro reto es, sin duda, combatir los efectos de la crisis. La Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA) ha difundido un manifiesto en el que muestra su preocupación por los recortes y porque «las dificultades presupuestarias» puedan «repercutir en retrasos en el acceso a la innovación a los pacientes oncológicos». Según un estudio de la Asociación Española Contra el Cáncer, los recortes multiplican por tres el gasto oncológico de las familias con menos recursos.

En varias comunidades autónomas, como Aragón o Baleares, se han registrado quejas de asociaciones y partidos por los recortes en prevención. En la Comunidad de Madrid, 30.000 mujeres se han quedado sin sus mamografías preventivas en los últimos siete meses por una suspensión del Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama, derivado de un problema en la prórroga del contrato con las clínicas privadas a las que se paga para que presten este servicio.

Reducir el riesgo

Una de cada 8 mujeres presentará un cáncer de mama a lo largo de su vida en nuestro país, según la AECC, que explica que «cada mujer puede reducir su riesgo de forma individual con pequeños cambios en su estilo de vida», como prevenir la obesidad con una dieta adecuada y realizar ejercicio diario. Existe, no obstante, el componente heredirario, aunque la Asociación mantiene que poseer un riesgo mayor «no implica la certeza de que se vaya a padecer la enfermedad, sólo indica cierta predisposición».

El cáncer de mama hereditario representa el 5-10% del total de esta patología, según explicaba Teresa Ramón y Cajal, responsable del Servicio de Oncología Médica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en la I Jornada Multidisciplinar de la Mama. Allí se ha revelado que un 30% de mujeres de alto riesgo en nuestro país se han sometido a una doble mastectomía como consecuencia del denominado efecto Angelina Jolie.

El «efecto postre», culpable de la epidemia de obesidad

El incremento mundial de la obesidad se asocia al consumo de alimentos más allá de la necesidad fisiológica, afirmó hoy el doctor estadounidense Stephen Benoit, quien atribuyó el fenómeno a factores psicológicos, emocionales e incluso sociales, algo que llamó «efecto postre».

Efe.  México / La Razón

El experto en mecanismos neuroendocrinos Stephen Benoit presentó este jueves una ponencia en el simposio «Cambios de Conducta», que reúne en Ciudad de México a expertos de diversos países para analizar el impacto de los hábitos alimentarios y de la actividad física en la salud.

Benoit, del departamento de Psiquiatría y Neurociencias del Comportamiento en la Universidad de Cincinnati, hizo énfasis en el hecho de que la incidencia de la obesidad en el mundo se ha incrementado en las últimas décadas.

Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad mundial casi se ha duplicado desde 1980 y en 2008 había más de 1.400 millones de adultos con sobrepeso, de los cuales 200 millones de hombres y casi 300 millones de mujeres eran obesos.

Este aumento, «que ha sido llamado epidemia», está estrechamente asociado a un incremento de la ingesta de alimentos por motivos distintos a la necesidad de regular los múltiples sistemas corporales con el fin de mantenerlos estables.

Explicó que existen otros factores que llevan a las personas a consumir alimentos, entre los que mencionó la simple búsqueda de placer. «Muchas veces podemos comer un litro de helado, aunque no necesitemos calorías», apuntó.

También mencionó la necesidad de recibir una recompensa dulce después de pasar un mal rato. «Sabemos que hay una relación entre ingesta calórica y un sistema de recompensa emocional», dijo el especialista.

Otros factores, indicó, son los hábitos, la oportunidad y las razones sociales. Citó por ejemplo el hecho de que los individuos suelen comer más en situaciones como reuniones familiares que cuando están solos. «A esto se le ha llamado efecto postre», explicó.

Benoit citó estudios según los cuales un importante componente en la alteración de los mecanismos internos de regulación en el consumo de alimentos y peso corporal tiene que ver con el valor hedonístico de alimentos «sabrosos», frecuentemente de un elevado nivel calórico.

Un estudio publicado en 2007 señala que los humanos tienen una preferencia innata por los sabores dulces que es al menos en parte genéticamente determinada.

«Muchos investigadores piensan que el aumento de la incidencia de la obesidad refleja una falla de regulación generalmente asociada a una mayor ingesta de alimentos. Probablemente se relaciona también con la disponibilidad de alimentos agradables al paladar», puntualizó.

Benoit destacó que el hecho de que «alimentos de calidad estén disponibles para todos debería ser una preocupación de los Gobiernos».

El simposio «Cambios de Conducta», que concluirá mañana viernes, es organizado por la Serie Científica Latinoamericana, una iniciativa que promueve la discusión de temas fundamentales de salud en la región.

¿Cómo influye la obesidad en el cáncer de mama?

Un elevado índice de masa corporal puede empeorar el pronóstico de la enfermedad

Hola.com

obesidad y cancer de mama¿Sabías que la obesidad puede influir  en la evolución de una mujer con cáncer de mama? Y el dúo obesidad-cáncer de mama no parece ser demasiado positivo. ¿La razón? Según se recoge en un estudio del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), que se ha presentado en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO), el Índice de Masa Corporal (IMC) condiciona el pronóstico en las pacientes con este proceso tumoral, asociándose con más riesgo de mortalidad y recurrencia de la enfermedad en mujeres obesas cuyo IMC es igual o superior a 35.

Para llegar a estas conclusiones, se han realizado cuatro ensayos clínicos, con un seguimiento de más de siete años en los que han participado 5.863 pacientes con cáncer de mama operable a las que posteriormente se les administró quimioterapia. “El estudio evidencia que la obesidad origina un efecto pronóstico negativo frente a la mortalidad global, la mortalidad por cáncer de mama y la recurrencia de los tumores en las pacientes con un IMC igual o superior a 35, es decir en aquellas más obesas”, apunta la doctora doctora Marina Pollán, investigadora principal y jefa de servicio de Epidemiología del Cáncer del Instituto de Salud Carlos III.

Cifras poco elevadas
Esa es la mala noticia, pero también hay una lectura positiva, y es que en la investigación tan sólo el 8% de las mujeres estudiadas eran obesas y presentaban un IMC superior o igual a 35 –es decir, obesidad- en el momento de empezar el tratamiento algo que para la investigadora supone “una buena noticia, ya que el porcentaje de pacientes con cáncer de mama con obesidad moderada y grave es por ahora bajo, y el estudio muestra que en las mujeres con sobrepeso y obesidad leve (con IMC<35) no presentan un peor pronóstico”.

El estudio liderado por GEICAM también ha abordado la influencia de la obesidad en el tratamiento pautado en la quimioterapia. “La dosis óptima de fármacos está íntimamente relacionada con el IMC y, a pesar de que en el estudio no hemos encontrado cifras altas de infratratamiento, si hemos observado una asociación entre el IMC y el infratratamiento, algo que podría explicar por qué otros estudios en pacientes con cáncer de mama no incluidas en ensayos clínicos encuentran un peor pronóstico también en mujeres con sobrepeso y obesidad leve”, concluye la doctora Pollán.

El cáncer de mama, en cifras
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), después del cáncer de pulmón, el de mama es el más frecuente en ambos sexos. En todo el mundo se producen más de un millón de nuevos casos al año de cáncer de mama y más de 400.000 mujeres fallecen por esta causa. En nuestro país, una de cada diez mujeres sufrirá un cáncer de mama y cada año se diagnostican cerca de 26.000 nuevos casos.

Las mujeres que fuman durante el embarazo aumentan el riesgo de obesidad en sus hijas

Las mujeres que fuman durante el embarazo aumentan el riesgo de obesidad y diabetes gestacional en sus hijas, según concluye un estudio publicado en ´Diabetologia´, realizado por la doctora Kristina Mattsson, de la Universidad de Lund, Suecia, y colegas como el doctor Matthew Longnecker, del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental de los Institutos norteamericanos de Salud, en Carolina del Norte, Estados Unidos.

El semanal digital

tabaquismo, foto EFELas mujeres que fuman durante el embarazo aumentan el riesgo de obesidad y diabetes gestacional en sus hijas, según concluye un estudio publicado en ´Diabetologia´, realizado por la doctora Kristina Mattsson, de la Universidad de Lund, Suecia, y colegas como el doctor Matthew Longnecker, del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental de los Institutos norteamericanos de Salud, en Carolina del Norte, Estados Unidos.

Aunque la relación entre la exposición prenatal al tabaco a resultados negativos en la infancia ha sido muy estudiada, los informes sobre los posibles efectos adversos que persisten hasta la edad adulta son más escasos y los resultados, inconsistentes. En este estudio con datos del Registro Médico de Nacimientos Sueco, los autores investigaron la relación entre una mujer que fuma durante el embarazo y las posibilidades de que su hija desarrollara diabetes gestacional y obesidad.

Se tomaron datos de mujeres que nacieron en 1982 (cuando se empezaron a registrar datos de fumadores) o después y que habían dado a luz al menos un hijo, por lo que se incluyeron 80.189 embarazos. Los datos sobre el comportamiento del tabaquismo materno en el registro sueco se clasifican en: no fumadores, fumadores moderados (1-9 cigarrillos/día) y fumadores empedernidos (> 9 cigarrillos/día).

Entre las hijas estudiadas, 7.300 fueron obesas y 291 desarrollaron posteriormente diabetes gestacional cuando ellas mismas estaban embarazadas. El riesgo de la diabetes gestacional se incrementó en un 62 por ciento entre las mujeres (hijas) que fueron moderadamente expuestas al tabaco en el útero y el 52 por ciento entre las mujeres que fueron expuestas al tabaco en gran medida.

Las moderadamente expuestas fueron un 36 por ciento más propensas a ser obesas y las que estuvieron muy expuestas registraron un 58 por ciento más de probabilidades de tener obesidad. Las asociaciones se mantuvieron tras ajustar los resultados por edad, paridad, índice de masa corporal, tipo de parto, edad gestacional y el peso al nacer.

Los autores sugieren que posibles mecanismos detrás de estas asociaciones pueden ser alteraciones en la regulación del apetito y la saciedad, que se ha encontrado en estudios con animales. Otros efectos reportados de la exposición prenatal a la nicotina incluyen una mayor tasa de muerte de las células beta productoras de insulina en el páncreas y el aumento de la expresión de genes de factores de transcripción que desencadenan la formación de las células de grasa (diferenciación de los adipocitos), que podrían estar involucradas en el desarrollo de la diabetes y la obesidad, respectivamente.

Además, los autores añaden que los datos recientes muestran cambios epigenéticos en la descendencia de madres fumadoras (es decir, el hecho de fumar provoca cambios en la expresión de genes en el feto que pueden predisponer a la obesidad o la diabetes más adelante). Advierten, sin embargo, que las diferencias no medidas en la dieta u otros factores entre las familias con y sin fumadores podían explicar las asociaciones observadas.

La Noche Temática: «La epidemia de la obesidad»

La Noche Temática, Canal 2 de RTVE

  • En Estados Unidos la obesidad mata a 400.000 personas al año
  • Los políticos empiezan a impulsar iniciativas para ponerle freno
  • La Noche Temática aborda este sábado la lucha contra la obesidad
  • Nos sumerge también en el modus operandi del lobby azucarero

La obesidad mata a 400.000 personas al año en Estados Unidos y está a punto de convertirse en la primera causa de mortalidad del país. La Noche Temática aborda la ‘epidemia’ de obesidad en la sociedad norteamericana y la lucha por combatirla a través de dos documentales.

“Estados Unidos contra la obesidad”

En el país de la hamburguesa los niños están cada vez más gordos, los obesos mueren cada vez más jóvenes y el sobrepeso se ha convertido incluso en la primera razón de expulsión del ejército. Pero la guerra contra la obesidad ya ha comenzado. Los políticos tratan de hacer cumplir las leyes que prohíben incluir juguetes en la comida rápida para niños, o crean aceras para animar a la gente a caminar. Los campamentos de vacaciones para perder peso aumentan su popularidad entre los jóvenes obesos. Sin embargo, también están los que glorifican la obesidad, aclamando que “lo grande es bonito”.

«La obesidad mata a tantas personas como el tabaco»

Estados Unidos se ha dado cuenta de que está gravemente enfermo. La obesidad está a punto de convertirse en la primera causa de mortalidad del país, ya que hoy en día mata a tantas personas como el tabaco. Cada día 1.100 personas mueren en Estados Unidos a causa de enfermedades relacionadas con la obesidad.

Camp Shane es un campamento de vacaciones para jóvenes obesos. En el programa se incluye deporte, musculación, ocio y relax. A 1.000 dólares la semana, el régimen de Camp Shane garantiza resultados espectaculares. Más de 500 jóvenes pasan cada verano por este campamento deportivo. Janaia y Brandon asistirán durante tres semanas a este campamento.

Para Janaia Clarke, adelgazar también podría ser sinónimo de alargar su esperanza de vida. A los 15 años, esta adolescente del Bronx de Nueva York pesa 118 kilos. Tiene quince años pero ya es prediabética y es muy probable que sufra enfermedades cardiovasculares en el futuro si no pierde peso inmediatamente.

Brandon tiene 13 años y pesa 82 kilos, 32 más de lo que le correspondería por su edad. La obesidad le impide ya llevar una vida como la de los demás niños de su edad. Todos los miembros de su familia están gordos.

En San Francisco se ha creado una comunidad obesa alrededor de una sencilla idea: es posible estar gordo y ser feliz entre gordos. A los 36 años, Tigress adora sus curvas y sus michelines. Hace campaña a favor de los derechos de los obesos. Junto con un amigo fotógrafo y otras dos top models con curvas, prepara una exposición un poco provocadora.

«Hoy en día, 1 de cada 3 niños estadounidenses tiene sobrepeso»

Eric Mar, primer teniente de alcalde en San Francisco, ha declarado la guerra a la comida basura. Quiere impedir que las cadenas de comida rápida incluyan juguetes en los menús infantiles. Hoy en día, 1 de cada 3 niños estadounidenses tiene sobrepeso, y 1 de cada 5 está obeso.

“Sobredosis de azúcar”

El 80% del azúcar que consumimos está oculto en los alimentos cotidianos, como los “saludables” cereales de desayuno, yogures, refrescos o comidas preparadas. Según los expertos el consumo de azúcar se puede convertir en una adicción. Para algunos médicos, el azúcar es tan peligroso como los cigarrillos, y la causa principal de una serie de enfermedades graves, como la obesidad infantil, la diabetes, enfermedades del corazón, hipertensión y muchos cánceres comunes. Sin embargo el lobby del azúcar niega cualquier relación entre azúcar y enfermedades.

Antes se ponía azúcar en el té, en el café o en los pasteles. Pero después de la guerra la industria se dio cuenta que podía fabricar dulces para comer entre horas. Al hacer las pruebas de sabor, los fabricantes se dieron cuenta de que a la gente le gustaban las cosas dulces. Con la mezcla de materia grasa y azúcar encontraron el producto ideal. Hoy en día todo tiene azúcar. En cantidades industriales. En Francia se consume millón y medio de toneladas de azúcar al año, más de la mitad en productos procesados. Y no sólo en productos dulces. En alimentos preparados, en todo tipo de refrescos. Así es como la industria nos ha hecho adictos poco a poco.

«Se calcula que cada lata o vaso adicional de refresco que se toma al día aumenta en un 60% el riesgo de obesidad»

n 1990 Un informe encomendado por la Organización Mundial de la Salud concluye que se podía dejar de añadir azúcar a los alimentos. En el 2003 otro informe para la OMS refuerza la teoría anterior y establece una relación directa entre la obesidad y el consumo de azúcar. Según el informe, se calcula que cada lata o vaso adicional de refresco que se toma al día aumenta en un 60% el riesgo de obesidad. Estas conclusiones no sentaron nada bien a los fabricantes de refrescos. El entonces Ministro de Sanidad estadounidense fue a la OMS a decir que el informe no decía más que disparates, que ni la Coca-cola, ni los refrescos y ni el azúcar eran responsables de ningún problema relacionado con la salud.

La primera industria del mundo es la comida, el sector agroalimentario. Es un lobby ultra-poderoso. Y si te enfrentas a ellos puedes tener problemas. Sólo en Francia, la alimentación es la primera industria del país. Un peso pesado de la economía. Francia es el primer productor de azúcar en Europa. En los últimos años la industria azucarera ha estado a la ofensiva y ha minimizado los efectos del azúcar.

Serge Ahmed es un especialista en adicciones del Centro Nacional de Investigación Científica en Burdeos. Sus ratas de laboratorio no estaban destinadas a investigar sobre el azúcar. Su droga es más bien la cocaína, en forma líquida. Un día, Serge Ahmed para medir mejor la adicción les ofrece probar también agua azucarada, en principio una sustancia neutral e inofensiva. Entre la jeringuilla de cocaína líquida de la derecha y el agua azucarada de la izquierda, las ratas adictas deberían elegir la cocaína. Pero, sorpresa…aproximadamente entre el 80 y 90 por ciento de las ratas del experimento se decantaron por el agua azucarada en el lugar de la cocaína.

El azúcar es tan adictiva como la cocaína. Serge Ahmed es uno de los primeros en publicarlo. Desde entonces, otros científicos lo han confirmado. Según sus investigaciones, es como si el azúcar produjera un delicioso cosquilleo en las neuronas de la recompensa y motivación del cerebro.

Para ver el programa entero, ir en la página fuente del programa: Noche tématica de la 2, RTVE, 15 de abril 2013