Alimentos que te ayudan a cuidar el corazón

Con motivo del Día Europeo de la prevención del Riesgo Cardiovascular expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han elaborado una lista con 8 alimentos con poder cardioprotector.

ABC
riesgo cardiovascular1. Una de las principales causas de muerte en España.
Las enfermedades del sistema circulatorio son la primera causa de muerte y en nuestro país, representan el 30% de las muertes anuales. Las mujeres viven más años que los hombres, pero también tienen más probabilidad de padecer un ictus o insuficiencia cardíaca. Los hombres, a cambio, presentan mayor incidencia de infarto y angina de pecho. En ambos sexos, el riesgo cardiovascular incrementa en más de un 50% a partir de los 40 años de edad.

Con el motivo del Día Europeo de la prevención del Riesgo Cardiovascular, que el sábado, 14 de marzo celebra su décimo aniversario, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)reincide en la importancia de llevar un estilo de vida saludable y en la necesidad de remediar el exceso de peso, la inactividad física y el hábito de fumar.

Según Rubén Bravo, portavoz del instituto y experto en nutrición, pensar en la alimentación como una fuente de salud para nuestro corazón «sin duda es la mejor inversión a largo plazo que podemos hacer, que nos proporcionará no sólo mayor esperanza de vida, sino también calidad».

Con el fin de contribuir a reducir el impacto corrosivo que ejerce sobre la salud una alimentación no adecuada, los expertos en nutrición del IMEO han elaborado una lista con 8 alimentos con manifestado poder cardioprotector en numerosas publicaciones científicas. Ademásde una dieta sana, se recomienda evitar los excesos, mantenerse físicamente activo y realizar controles periódicos de los niveles de glucosa, presión arterial y colesterol.

2. Nueces, entre 3 y 6 unidades.
Dos de los compuestos de las nueces, el ácido linolénico que el organismo transforma en ácidos grasos omega 3 y los fitosteroles, juegan un papel importante en la reducción del colesterol. Los nutricionistas recomiendan comer un puñado de nueces a diario (no más de 4-6 unidades, debido a su alta intensidad energética) que se pueden alternar con otros frutos secos sin sal añadida(cacahuetes, avellanas, semillas de sésamo). Aprox. 25 gr equivalentes a unas 160 Kcal.

3. Jamón ibérico, hasta 150 gr. al día.
El jamón ibérico, preferiblemente de bellota, es un «superalimento» que nos aporta hierro y vitaminas del grupo B que permiten el buen funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso. Contiene pocas grasas saturadas, es rico en ácidos grasos monoinsaturados y tiene menos colesterol que el pollo o el pavo.

Su consumo moderado y con regularidad aporta efectos beneficiosos en la salud cardiovascular, de modo que se está considerando la posibilidad de que este producto sea incorporado en la Dieta Mediterránea, según apunta un reciente estudio realizado por la Unidad de Endotelio y Medicina Cardiometabólica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Aprox. 350 Kcal.

4. Una copa de vino tinto.
La potente terapéutica del resveratrol y los taninos se encuentra principalmente en la piel de la uva, y en el caso del vino tinto la maceración en su proceso de elaboración se realiza con la uva completa, algo que no ocurre con el vino blanco, y un hecho que sólo se realiza en la fase inicial en el vino rosado.

Según el estudio Predimed, realizado durante cinco años con 7.447 participantes, las dietas suplementadas con frutos secos, aceite de oliva y vino reducen un 30% el riesgo cardiovascular. Los beneficios de la ingesta moderada de caldos tintos radica en la presencia de los polifenoles, que tienen poder antioxidante, efecto antiinflamatorio y reducen la presión arterial. Una copa de 150 ml equivale a 87,5 Kcal.

5. Pescado azul, 3 veces a la semana. 
Los pescados azules tienen de media unos 10g de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA y el EPA. Tienen gran capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos ayudan a prevenir el riesgo cardiovascular.

Los expertos en nutrición del IMEO aconsejan consumir pescado azul fresco dos, tres veces por semana, de 140gr la ración por persona y día,debido a su aporte energético. Una opción menos calórica sería pescadito, carpa, jurel, congrio, trucha o boquerón, en este orden. «Recomendamos evitar o limitar el consumo de pescados de dimensión grande, como atún, bonito, pez espada o emperador, frescos o en latas por su posible contaminación de mercurio, una sustancia altamente tóxica que es muy perjudicial para el organismo en grandes concentraciones», especifica Bravo. 140 gr por día, persona y ración aportaría entre 168 y 280 Kcal, en función del pescado.

6. Aceite de oliva virgen, 2 cucharadas soperas al día. 
valor nutricional 2 cucharadas de aceite de oliva
El aceite de oliva extra virgen es rico en antioxidantes, ácidos grasos monoinsaturados, vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores. Se considera el aceite vegetal más seguro que existe, pero se ha de tomar con moderación, porque los ácidos grasos de cadena larga que se encuentran en él tienen más probabilidades de contribuir a la acumulación de grasa corporal que los ácidos grasos de cadena corta y media de la mantequilla, el aceite de coco o el aceite de almendra de palma.

Las cantidades de antioxidantes presentes en los aceites pueden disminuir, cuando se exponen a altas temperaturas en los procesos de cocción y dejan de ser beneficiosos para la salud. «El aceite de oliva, a pesar de su punto de humeo más alto (de 185 a 204 ºC), también se transforma en grasas trans cuando es reutilizado repetidamente y calentado a temperaturas muy altas», advierte el experto en nutrición del IMEO. Por esto es mejor consumirlo crudo.

Como recomendación general, para saber si un alimento contiene grasas trans (que suelen ser presentes en alimentos procesados, bollería industrial y patatas fritas) hay que comprobar si contiene las palabras «parcialmente hidrogenado» en el etiquetado. 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra son aprox. 30 gr y aportan unas 239 Kcal.

7. Legumbres, 2 veces al día.
Algunos fitoquímicos de las leguminosas (judías, habas, guisantes, lentejas, garbanzos) están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares.

Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias.

Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Entre 57 y 113 gr de legumbres crudos, por persona, ración y día, en función del sexo, el peso y la actividad física realizada. Aportan entre 171 y 339 Kcal.

8. Cereales integrales, un puñado a diario en el desayuno.
La fibra es un componente de muchos alimentos que contribuye areducir significativamente los niveles de colesterol. Se encuentra en loscereales integrales, el salvado de avena, el germen de trigo, la avena integral, el pan integral y el arroz integral.

Los especialistas en nutrición recomiendan sustituir los cereales refinados por integrales, porque es cardiosaludable. Gran cantidad de estudios corroboran su capacidad de disminuir el riesgo de sufrir diabetes tipo 2, hipertensión y cardiopatía. 100 gr de cereales integrales aportan unas 372 Kcal. Un puñado equivaldría a 40 gr que aportan 149 Kcal.

9. Frutos rojos, 3 o más veces por semana.
frutos-rojos
Las mujeres que siguen una dieta rica en frutos rojos reducen en un 32% el riesgo de padecer un infarto. Lo determina un estudio de laEscuela de Salud Pública de Harvard (EE.UU.) que durante 18 año estudió a los hábitos alimentarios de 93.600 mujeres.

Los resultados relacionaron el consumo frecuente de frutos rojos (fresas y arándanos tres o más veces por semana) con un riesgo de infarto un 32% menor. De acuerdo con los autores, el efecto protector de los frutos rojos es debido al alto contenido de antocianinas, unos pigmentos de color presentes en las células vegetales.

Estudios anteriores ya habían demostrado que este grupo de flavonoides contribuye a la protección de la pared interior de las arterias y al control de la presión arterial.

Las antocianinas se encuentran también en las cerezas, moras, frambuesas, grosellas y uvas negras. Diversos trabajos constatan sus propiedades antioxidantes y antiradicales libres. Además de proteger las arterias, las antocianinas también tienen efectos beneficiosos en el control metabólico de la glucosa y los lípidos. 100 gr de frutos rojos (sólo la parte comestible) aportan entre 30 y 39 Kcal, las cerezas más, unas 58 Kcal.

 

DIETA DEL CEVICHE: Para adelgazar rápido

Revista AR, número del Marzo 2015. Por Leticia Albi
Kate Middleton, foto by  Featureflash  Shutterstock.comSi el tradicional plato peruano es el rey de esta dieta, Kate Middleton es la reina. La duquesa de Cambridge ha puesto en boca de todos este plan alimenticio, pues parece ser que es el secreto de su envidiable figura y con el que ha conseguido perder, en tiempo récord, todo el peso que ganó durante su primer embarazo.

Se basa en el consumo de alimentos crudos, puesto que de esta forma conservan todos sus nutrientes. Las frutas y verduras frescas y de temporada son fundamentales en esta dieta, al igual que otros alimentos como, por ejemplo, el gazpacho, la leche de almendras o el ceviche, que da nombre al plan. Justo esta última forma de preparar el pescado «contiene poca grasa y es bajo en calorías. Se sirve crudo y marinado en zumo de limón. Tiene propiedades nutricionales, ya que aporta proteínas, omega 3 y 6, zinc, selenio, yodo, potasio y vitaminas A, D, E y K», asegura Rubén Bravo, directos del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en Madrid.

Tampoco deben faltar las ensaladas, que se aliñan con unas gotas de limón: «Es una dieta hipocalórica, es decir, busca el déficit calórico para perder peso», añade el experto. Por supuesto, se eliminan de ella todos los alimentos procesados y la comida rápida o precocinada. ¿Un plus de esta dieta? Aporta energía al organismo, fortalece el cabello y las uñas, y da a la piel un extra de luminosidad, pues incorpora algunos de los alimentos más recomendados por los dermatólogos, como el pescado (mejor azul), que ralentiza el envejecimiento celular y controla el exceso de grasa, o los cítricos, que son un potente antioxidante.
Una curiosidad sobre este último dato: ¿sabes que si rocías limón en una manzana pelada y troceada no se pone de color marrón?

Menú tipo

Desayuno
Un vaso de leche de soja y un trozo de papaya o una rebanada de pan de centeno con tofu.

Media mañana
Un vaso de zumo de zanahoria, apio y remolacha con una cuchara de polen.

Comida
Ensalada de germinados de alfalfa, tomate, cebolla y apio con aceite de oliva, zumo de limón y sal. Ceviche de salmón.

Merienda
Una pera o un yogurt natural con tres almendras.

Cena
Ensalada de soja, zanahoria rallada, remolacha y cebolla con aceite, sal y limón.

Alimentos que nos ayudan a entrar en calor sin descuidar la línea

Los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad ofrecen 10 consejos para combatir el frío y cuidar la línea

Alimentos que nos ayudan a entrar en calor_bajaLa caída generalizada de las temperaturas en invierno, agudizada por la reciente ola de frío que congeló la Península Ibérica, hizo que los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) se planteen una pregunta: ¿Irrumpe el frío en nuestros hábitos alimenticios a la hora de cuidarnos?

Diferentes estudios[1] apuntan que consumimos más calorías mientras más expuestos al frío estamos[2]. Pese a ello, no se da un gasto calórico importante, porque contrarrestamos dichos efectos con medidas para entrar en calor: pasamos menos tiempo fuera, nos abrigados más y hacemos buen uso de la calefacción. Según Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición, «el frío exige a nuestro cuerpo un esfuerzo extra para mantener una temperatura constante alrededor de los 37ºC, teniendo que activar los mecanismos de la termogénesis para generar calor interno y contrarestar de ésta manera el descenso de la temperatura que marca el exterior».

«Dado que los alimentos que ingerimos suelen consumir en diferentes procesos digestivos casi el 15 por ciento de la energía consumida, en época de frío el cuerpo nos pide más alimentos calientes y energéticos que ayudan a mantener la temperatura corporal constante, aumentan nuestras defensas y son una valiosa herramienta para combatir los resfriados», argumenta Bravo.

No obstante, los platos de puchero y potajes hipercalóricos –que son lo que más se consume en estas fechas– esconden cierto riesgo de engordar y no siempre son la mejor opción. Por esta razón, los especialistas en nutrición del IMEO han marcado diez puntos, en forma de consejos prácticos, que nos ayudarán a entrar en calor, sin descuidar la línea.

Para no desviarse de los hábitos saludables, desde IMEO recomiendan basar el menú de cada día en un 50% de hidratos de carbono, en un 30% de grasas saludables y en un 20% de proteínas sobre las calorías totales diarias.

La comida caliente y la práctica regular de ejercicio físico son una forma natural del organismo humano para entrar en calor y, además, ayudan para alejar por un tiempo la sensación de hambre.
lubina con esparragos y arroz_baja

10 consejos prácticos que nos ayudan a entrar en calor en el invierno sin descuidar la línea

1. Añadir a las sopas, caldos, cremas y purés abundante cantidad de vegetales y hortalizas. Los caldos nos hidratan y ayudan al organismo a mantener la temperatura corporal adecuada. Los ingredientes indispensables para combatir el frío son: cebolla, ajo, jengibre, alcachofas, acelgas, espárragos, espinacas, zanahoria, lentejas, arroz, puerro, apio, calabacín, calabaza, berenjena, entre otros. La sopa Juliana y el caldo de verduras depurativo son la opción menos calórica.

Se desaconseja «potenciar el sabor» del plato añadiendo patatas, pastillas colorantes, quesos o nata, porque aportan calorías extras. Si se tiene mucha hambre, es mejor consumir las verduras en parrillada o rehogadas, por su efecto saciante.

2. Tomar a diario cebolla, ajo y jengibre para reforzar las defensas. Sus efectos antibióticos, antioxidntes y antiinflamatorios los convierten gran aliado contra los resfriados.

3. Servirse de súper especias como el comino, tomillo y pimienta. Además de ser un buen condimento, tienen pronunciadas propiedades antigripales. La pimienta de Cayena en sopas y guisos, por ejemplo, aumenta ligeramente el metabolismo, estimulando el uso de las grasas como fuente de energía.

4. En comida y cena priorizar las grasas saludables y omega-3 que se encuentran sobre todo en el pescado azul (sardinas, lubina, besugo).

«Hay que tener especial cuidado con las grasas, si queremos cuidar la línea: aunque son nuestra principal «gasolina» tenemos que limitar su consumo al 30 por ciento de las calorías totales diarias, que es el equivalente de cuatro cucharas soperas de aceite de oliva virgen», recalca Rubén Bravo.

5. Legumbres e hidratos de carbono, en su justa medida. Se trata de alimentos que nos suministran energía de forma rápida y son indispensables para una alimentación equilibrada, pero también esconden riesgo, si se toman en cantidades desmesuradas. Las legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos, judías) hay que tomarlas un par a la semana. En cuanto al consumo de pastas, patatas, arroz y cereales, si es un plato principal completo, se aconseja comerlo una vez a la semana como excepción. «En el caso contrario se pueden utilizar pequeñas cantidades como guarnición todos los días», explica Bravo.

6. Las proteínas deben constituir un 20 por ciento de las calorías totales diarias. La carne, el pescado, los huevos y los lácteos son alimentos indispensables para el correcto funcionamiento de nuestro organismo y, además, ayudan a fortalecer el sistema inmunitario.

7. Comenzar el día con un café o té y a la tarde-noche tomar infusiones. Además de hidratar y dejarnos con buen sabor en la boca, estas bebidas calientes de tradición milenaria ejercen efectos terapeúticos sobre nuestro organismo y estado de ánimo si se usan correctamente. Pueden relajarnos (extracto de menta-poleo, pasionaria, valeriana o lúpulo), activar el metabolismo y contribuir a la pérdida de peso (te verde, rojo, rooibos) o mejorar la digestión (infusiones con manzanilla, hinojo o comino). Además, ayudan a combatir los resfriados, alivian el dolor de garganta y la congestión nasal.

En cuanto a las bebidas estimulantes como café y té, los expertos en nutrición advierten que no hay que abusar de ellas, porque puede provocar nerviosismo, insomnio o estados de ansiedad. «Hoy en día sabemos que se trata de la misma molécula, con la diferencia que los polifenoles presentes en gran cantidad en el té ralentizan el ritmo de absorción de la cafeína, con lo cual su efecto es más lento pero más duradero en el té», explica Bravo.

8. Aumentar las raciones de fruta en invierno, sobre todo de cítricos y temporada con altas dosis de vitamina C. Son el remedio natural por excelencia para prevenir los resfriados y reducir sus síntomas.

Es preferible comer la pieza entera, con piel o pulpa, que contiene entre 60 y 70 porcientos de sus apreciados nutrientes. De esta manera nos saciaremos antes que tomando un zumo que contiene tres veces más frutas y mucho más calorías.

9. Incluir en el menú ansiolíticos naturales como el chocolate negro o semillas de griffonia. Durante el invierno tenemos días más cortos y disfrutamos de menos horas de luz solar. Esto contribuye a que disminuyan nuestros niveles de serotonina, hormona del bienestar, y que a su vez sintamos más necesidad de comer para oprimir los ataques de ansiedad y depresión.

Un truco para aumentar nuestros niveles de serotonina sería añadir al aliño de la ensalada semillas de griffonia, una planta africana que contribuye a reducir los estados ansioso y depresivos sin afectar al funcionamiento del cerebro ni crear adicción.

El chocolate caliente conviene prepararlo en casa con leche desnatada y una onza de chocolate negro puro.

10. Al ser posible, hacer deporte en el exterior. Cuando se realicen ejercicios aeróbicos y el deportista está en movimiento constante, se queman más calorías al aire libre y en un ambiente frío que en un gimnasio o ambientes climatizados. Eso sí, hay que tomar medidas para no coger algún resfriado, como utilizar ropa para absorber la humedad, proteger debidamente los vías respiratorias y no dejar que el sudor se enfríe.

Estudios realizados con habitantes de países con climas más fríos han demostrado que correr al aire libre en el invierno resulta saludable, ya que mejora el estado de ánimo de quienes lo practican y disminuye el riesgo de desarrollar el denominado “trastorno afectivo estacional”.

[1] Dauncey MJ. Influence of mild cold on 24 h energy expenditure, resting metabolism and diet-induced thermogenesis. Br J Nutr. 1981 Mar;45(2):257-67.

[2] A.M.J. van Ooijen, W.D. van Marken Lichtenbelt, A.A. van Steenhoven, K.R. Westerterp. Seasonal changes in metabolic and temperature responses to cold air in humans. Physiology & Behavior 82 (2004) 545–553.

 

Comer sano, pero sin obsesionarse

En este programa de El Faro de Castilla la Mancha interviene como invitado Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

¿Qué dietas podemos seguir para perder peso?, ¿cómo distinguir una dieta buena de una tipo «milagro»?, ¿son compatibles los régimenes para perder peso con la vida social? A estas y otras preguntas responde el experto en este escpecial dedicado a un propósito muy común que nos acompaña en la entrada del año nuevo: adelgazar.

Para escuchar el programa integro, pulsa play.

¿Es sano saber al detalle las calorías de un menú?

La FDA americana ha dado de plazo un año a los restaurantes, entre otros locales de hostelería, para informar en sus menús sobre el contenido calórico de cada plato. En España, expertos discrepan sobre esta medida. De una parte está la opinión del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la valora positivamente. De otra, la responsable de la Unidad de trastornos alimentaria del Clínico de Madrid, que ve un posible riesgo de obsesión en forma de recuento.

Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora
Saber cuantas calorías tiene cada menú nos ayuda a elegir bienLa agencia reguladora de medicamentos y alimentos (FDA, en inglés) de Estados Unidos presentó a finales de noviembre del pasado año dos regulaciones que exigen incluir información sobre las calorías en los menús y tableros de menús en cadenas de restaurantes, establecimientos de venta de alimentos y máquinas expendedoras con 20 o más ubicaciones . El objetivo es ofrecer a los consumidores mayor información nutricional acerca de los alimentos que consumen fuera de casa. Estas regulaciones, exigencia de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio y Protección del Paciente de 2010, piden  a los establecimientos contemplados (ver cuadro) proporcionar, a solicitud del consumidor y según se indique en los menús y los tableros de menús, información nutricional adicional por escrito sobre el número total de calorías y el número de calorías derivadas de la grasa, así como el contenido total de grasa, el de grasa saturada y el de grasa trans, y el contenido de colesterol, sodio, carbohidratos totales, azúcares, fibra y proteína.

Los restaurantes y otros establecimientos similares de venta de alimentos tendrán un año para cumplir con los requisitos de etiquetado, mientras que para los administradores de máquinas expendedoras el plazo será de dos años.

A Rubén Bravo, especialista en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), le parece una iniciativa muy positiva, pues, «por un lado, el consumidor estará mucho más informado y podrá tomar decisiones más acertadas sobre los alimentos que come fuera de casa, y, por otro, presiona a la industria alimentaria para competir no sólo en precios y sabores, sino también para proporcionar alimentos más saludables e hipocalóricos».

La pregunta es obligada: ¿tendría sentido una medida de este tipo en España? Según el portavoz del IMEO, «se debería implantar tanto aquí como en el resto de países que configuran el top 30 de los que tienen mayores tasas de obesidad mundial (lista encabezada por Estados Unidos, según un informe de 2012 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Ayudaría de forma muy favorable a reducir los niveles de obesidad, sobrepeso, diabetes, hipercolesterolemia e hipertensión, mejorando de esta manera la salud de las diferentes franjas poblacionales».

Sin embargo, Bravo reconoce que, para que la medida se hiciera efectiva en España, «muy posiblemente tendría que comenzar como una iniciativa propuesta en la Unión Europea y sus estamentos pertinentes».

Esta regulación traerá más efectos positivos que negativos para el consumidor, afirma el especialista en Nutrición, aunque «es posible que en casos muy concretos y escasos pudiera acentuar un comportamiento obsesivo compulsivo incorporado en trastornos de alimentación, como la bulimia, el comedor nocturno o el compulsivo».

EL ‘PESO’ DEL RECUENTO
Marina Díaz-Marsá, responsable de la Unidad de trastornos de la conducta alimentaria del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, es más crítica con la decisión de la FDA: «Poner esta información tan a mano me parece negativo porque puede llevar a personas vulnerables, o incluso a la población general, a obsesionarse por contar las calorías». Lo que plantea la especialista es «que pusiera un mensaje más global como alimento recomendable o plato saludable», algo que ya incluyen algunas cartas de restaurantes españoles. «Las anoréxicas restrictivas cuentan las calorías a lo largo del día para limitarse la ingesta. Las bulímicas, a pesar de hacer recuento, tienden a descontrolarse, cosa que no ocurre en las anoréxicas nerviosas», puntualiza Díaz-Marsá.

Sobre la importancia del recuento de calorías en la prevención del exceso de peso, Bravo comenta que el total de calorías ingeridas al día o la semana es el primer paso para controlar y planificar un planteamiento tanto de pérdida de peso como de mantenimiento del mismo. «Aun así, cada persona trae asociado un metabolismo determinado y unas características individuales que nos indicarán, previos estudios concretos, las claves determinadas en su prevención contra el exceso de peso. En nutrición no todo son kilocalorías, pues depende de qué alimentos aporten esa energía y cuándo consumamos dichos alimentos. No obstante, las calorías sí son la base para comenzar a estructurar una forma de alimentación determinada».

Lo que exige la FDA

Resumen general de los requisitos de etiquetado de la FDA para los restaurantes, establecimientos similares de venta de alimentos y máquinas expendedoras.

¿Qué cubre?

  • Los restaurantes y los locales de comida rápida, las panaderías, los cafés, y las comidas «estilo restaurante» que venden ciertos supermercados y tiendas de autoservicio.
  • Las comidas para llevar y de entrega a domicilio, como las pizzas.
  • Las comidas que se compran desde una ventanilla de servicio para automóviles.
  • Los alimentos que uno mismo se sirve en una barra de ensalada o de comida caliente.
  • Las bebidas alcohólicas, tales como los cócteles, cuando se incluyen en el menú.
  • Las comidas que se venden en centros de entretenimiento, como son las salas de cine.
  • La regulación es para las máquinas expendedoras y sólo afectan a los que administren 20 máquinas o más.

¿Qué no cubre?

  • Los alimentos que se venden en las barras de viandas frías y que normalmente están destinados para el consumo de más de una persona.
  • Las botellas de licor que se exhiben detrás de una barra.
  • Los alimentos que se encuentran en vehículos de transporte, tales como cocinas móviles, aviones y trenes.
  • Las comidas que aparecen en el menú de escuelas primarias, secundarias y preparatorias que formen parte de los programas de alimentación escolar del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (aunque sí contempla las máquinas expendedoras disponibles en los lugares citados).

(Fuente: FDA)

Desciende un 24% en Estados Unidos la adquisición de tartas, pasteles y donuts

Al observar el comportamiento de los estadounidenses en el supermercado ya se atisba un cambio -a mejor- en su alimentación. Un estudio publicado en el último número del Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics concluye que, dentro de las compras globales de los consumidores de Estados Unidos, en los últimos siete años ha descendido un 24 por ciento la adquisición de postres listos para tomar, como las tartas, galletas, pasteles y donuts.

Los investigadores, coordinados por Kevin C. Mathias, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Carolina del Norte,  midieron, en el periodo comprendido entre 2005 y 2012, si las compras de los citados productos habían crecido o disminuido.

Según los autores de esta investigación, el desarrollo de nuevos sistemas de etiquetado en la parte frontal de los envases, que conduce al consumidor hacia productos con menor contenido en calorías, azúcar y grasas saturadas, supone una oportunidad para ayudar a los consumidores a mejorar su ingesta alimenticia.

Otro de los descubrimientos de este análisis es que entre 2005 y 2012 se ha producido un pequeño cambio en el contenido nutricional de estos postres industriales.

En 5 ideas

1. Nuevo reglamento

La FDA americana presentó a finales de noviembre de 2014 dos regulaciones que exigen incluir información sobre calorías en los menús de los restaurantes y las máquinas expendedoras.

2. Cambio en estados unidos

En Estados Unidos se está empezando a ver un cambio nutricional. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte concluye que las compras de postres industriales han bajado.

3. Problema en anorexia

Las anoréxicas restrictivas cuentan durante el día el número de calorías que ingieren. Las bulímicas hacen recuento calórico pero tienden a descontrolarse.

4. Bajar de peso

El total de calorías ingeridas a lo largo del día o de la semana es el primer paso para controlar y planificar una dieta para la pérdida de peso o para el mantenimiento de éste.

5. No todo son kilocalorías

En nutrición no todo son las kilocalorías que se ingieren, ya que depende de qué alimentos son los que aportan esa energía y en qué momento se consuman esos alimentos.

14 cosas que la ciencia dice que engordan (y ni se le pasaba por la cabeza)

– Recopilamos los estudios más sorprendentes sobre el aumento de peso. Resulta que los domingos hay que comer con mamá
– La mentira de los ‘gordiflacos’: delgadez parece, sobrepeso es
– 8 ‘snacks’ que parecen sanos, pero no lo son tanto

El País, por Ángeles Gómez
bascula, foto El PaísMuchos tendrán todavía el regusto a roscón rondando por el paladar, pero en su cabeza crece la determinación de hacer algo para borrar, en la medida de lo posible, la huella que han dejado en la báscula las licencias dietéticas navideñas (una media de dos a cuatro kilos de ganancia de peso). Otros afortunados habrán conseguido no engordar ni un gramo en estas fiestas. Sea cual sea su balance, enero es un mes estratégico en la guerra contra el sobrepeso. Hay decenas de dietas para adelgazar, algunas con una sólida base científica, pero por sí solas no garantizan la victoria, y es que, como advierten los expertos, vivimos en una sociedad obesogénica, en la que multitud de factores confluyen para hacer el caldo gordo a los adipocitos (células de la grasa). A continuación, desenmascaramos algunos de los aliados más desconocidos de la obesidad.

1. Evitar las comidas en familia. Aunque haya acabado hastiado de parientes, debe saber que las comidas familiares pueden proteger de la obesidad y el sobrepeso. Entre las razones, que durante las mismas se establecen conexiones emocionales entre los miembros de la familia y los alimentos suelen ser más saludables, según un estudio de las universidades de Minnesota y de Columbia (Estados Unidos) publicado en Journal of Pediatrics. Esta recomendación es especialmente útil para niños y adolescentes para prevenir la obesidad cuando lleguen a adultos. No se horrorice: una o dos comidas familiares a la semana son suficientes para reducir el riesgo de obesidad.

2. Los hermanos y amigos gorditos. Los allegados le persiguen. Tener un hermano obeso duplica su riesgo de serlo (más que si lo es su padre), y la posibilidad aumenta si este es mayor y del mismo sexo, según sostiene Markos Pachucki, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en American Journal of Preventive Medicine. Los amigos con sobrepeso tampoco ayudan, porque el exceso de kilos se contagia, como ha constatado el doctor David Shoham, de la Universidad de Loyola en Chicago, en un estudio sobre 1.800 adolescentes (PLoS One). Este vínculo ya se había encontrado en otro trabajo anterior publicado en 2007 en The New England Journal of Medicine. Lo bueno es que la delgadez también se transmite, y si sus amigos están flacos (IMC de 20), usted tiene un 40% más de posibilidades de reducir su peso.

3. El año de nacimiento. Si ha nacido después de 1942, esté atento. Existe una conexión entre una variante en el gen FTO y el año de nacimiento que favorece la aparición de obesidad, una correlación que es el doble de fuerte entre los nacidos después de 1942. Los científicos que han encontrado esta conexión, dirigidos por James Rosenquist, del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts, no tienen una razón clara para esa asociación, aunque apuntan al desarrollo tecnológico posterior a la Segunda Guerra Mundial.

en bañador, foto El País4. Las bacterias intestinales. Tal vez encuentre en su intestino la respuesta a su peso. Si entre los millones de microorganismos que se alojan en el aparato digestivo se encuentran bacterias de la familia Christensenellaceae está de enhorabuena, ya que le protegen del aumento de peso (Cell). Aunque este microorganismo se hereda, su hallazgo abre la puerta a diseñar tratamientos probióticos personalizados contra la obesidad.

5. Los restaurantes con música clásica. Las sonatas de Schubert pueden ser apropiadas para una cena romántica, pero tiene que saber que animan a comer más. Un estudio británico de las universidades de Leicester y Surrey Roehampton ha comprobado que se consumen más alimentos y café en los locales cuando hay música clásica de fondo que cuando suena otro tipo de melodía. Téngalo en cuenta también para su economía.

6. El trabajo nocturno. Trabajar por la noche engorda, y no es porque se coma más, sino porque se altera el ritmo circadiano. Las personas estamos programadas para dormir cuando no hay luz y comer de día. «El trabajo por turnos durante la noche interrumpe el sueño y rompe el ciclo fisiológico y esto provoca una disminución del gasto energético diario total», concluye un estudio realizado por científicos del Instituto Médico Howard Hughes (Texas), y recogido en la revista científica PNAS. La solución: comer menos.

7. Dormir poco. El déficit de sueño no solo nos cambia el humor, sino que además engorda: está comprobado científicamente. La explicación es que el sueño desempeña un papel relevante en el metabolismo energético, de forma que al no dormir comemos más, como un mecanismo fisiológico de adaptación para mantener la vigilia. Una investigación publicada recientemente en American Journal of Clinical Nutrition ha encontrado también que dormir más se asocia a un menor índice de masa corporal (IMC) y una mejor alimentación.

medio ambiente, foto El País8. Vivir en Irlanda. Si piensa irse a vivir fuera de España, tal vez le interese saber que las previsiones apuntan a Irlanda como el país donde más aumentarán las cifras de obesidad y sobrepeso masculinas (en 2030, el 90% de sus hombres tendrá sobrepeso), mientras que en Bélgica solo el 44% de los varones acumulará kilos de más. La explicación a estas estimaciones, realizadas por el Foro de Salud de Reino Unido en colaboración con la Oficina Regional de la OMS para Europa, se encuentra en el modelo económico. «En los mercados liberales, como Reino Unido e Irlanda, las multinacionales de la alimentación promueven el consumo excesivo”, sostiene la doctora Laura Webber, coautora del informe, que se presentó en el último congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

9. Contaminantes ambientales. Las sustancias de desecho del pesticida DDT, o del lindano (utilizado para combatir los piojos y la sarna), son algunos de los contaminantes que se acumulan en el tejido graso de las personas, favoreciendo el desarrollo de obesidad y el aumento del colesterol en la sangre, según ha comprobado un grupo de científicos de la Universidad de Granada, que ha publicado estos resultados en Enviromental Pollution. Estos contaminantes llegan a los individuos, principalmente, a través de los alimentos con un alto contenido en grasa, incluyendo las carnes y pescados grasos de gran tamaño.

10. Ver la televisión. Enlazar el telediario de la noche con un capítulo de su serie favorita para terminar con un rato de un debate de actualidad le mantendrá más de dos horas frente al televisor. Si esto se repite todos los días, se incrementa un 23% el riesgo de obesidad (por no hablar del 14% del riesgo de desarrollar diabetes), advierte un informe de la Universidad de Harvard.

11. Dormirse con la televisión encendida. Seguro que más de una vez se ha dormido arrullado por el sonido de la tele. Ese pequeño placer puede hacerle subir de peso. ¿Por qué? Según Ahmad Agil, investigador de la Universidad de Granada, la exposición a la luz artificial durante la noche mientras dormimos -como la que emiten la televisión, el ordenador o una lámpara encendida- reduce los niveles endógenos de melatonina, una hormona que se libera durante la noche para regular los ritmos circadianos y que posee un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio. Estas propiedades protegen de alteraciones metabólicas que provocan obesidad y diabetes. Un consejo: intente dormir completamente a oscuras (Journal of Pineal Research).

12. El estrés postraumático. «Las mujeres que sufren estrés postraumático aumentan de peso más rápidamente y son más propensas a padecer obesidad que las que no atraviesan esta situación», asegura un estudio de las universidades de Harvard y Columbia, publicado en Archives of General Psychiatry. Pero hay una buena noticia: cuando disminuyen los síntomas de este trastorno, el riesgo de obesidad se reduce notablemente.

13. La depresión y la ansiedad. La tercera parte de las personas estresadas pierde el apetito y adelgaza, pero más de la mitad reacciona al estrés comiendo y, lo peor, ingiriendo alimentos muy apetitosos, ricos en azúcares y grasas. La explicación científica es que el centro de recompensa que tenemos en el cerebro se activa con ese tipo de comida. Además, la hormona del estrés, el cortisol, sensibiliza ese sistema de recompensa y se favorece la ingesta compulsiva de alimentos muy calóricos. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma:  “Ansiedad y estrés son dos situaciones que se repiten con frecuencia en nuestras consultas. Los problemas económicos y laborales conducen a buscar la felicidad en la comida, y especialmente en dulces, que palían la agitación”.

14. Algunos productos desnatados. Un estudio publicado en el Scandinavian Journal of Primary Health Care concluye que el consumo de lácteos ricos en grasa se correlaciona con un menor riesgo de desarrollar obesidad central. En opinión del nutricionista Walter Willett, de la Escuela de Salud pública de Harvard, una explicación para este hallazgo es que los productos con toda la grasa son más saciantes y, además, los ácidos grasos de los lácteos tienen un efecto adicional en la regulación del peso. La nutricionista Natalia Galán, del Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, añade: «Los productos light no siempre ayudan a adelgazar, pues que tengan un 30% menos calorías que el producto inicial no es sinónimo de que no vaya a engordar. Muchos se anuncian como light y tienen más calorías que los que no lo son».

Doce alimentos que te están ‘envenenando’ sin que lo sepas

Aunque los comamos a diario y muchos de ellos estén concebidos como sustitutos de otros que ‘engordan’, hay alimentos que pueden provocar serios daños a nuestro cuerpo.
Que.es

CAFÉ

cafeLa cafeína es una droga psicoactiva que acelera rápidamente el sistema nervioso y nos mantiene alerta, pero que conlleva una serie de peligros que hay que tener en cuenta. Como asegura el especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) a Qué.es, Rubén Bravo, el café supone «un peligro en potencia instaurado en nuestros hábitos».
Aunque hay discrepancias sobre si es perjudicial o no un consumo normal (entre una y dos tazas al día), lo cierto es que gran parte de los expertos coinciden en los efectos del café a largo plazo.
En este sentido, las enfermedades más comunes que puede producir son hipertensión y diabetes. Esto se debe a que dota aporta una dosis de insulina muy fuerte en un corto espacio de tiempo. De ahí que el consumo de café nos proporcione una sensación de euforia y mayor captación cognitiva.
Además, tampoco se recomienda su consumo durante el tratamiento con ciertos medicamentos, como los tranquilizantes, ya que anula potencialmente sus efectos.

BOLLERIA INDUSTRIAL:
La bollería industrial dirigida especialmente a los niños, así como las galletas rellenas de chocolate o los cereales del desayuno chocolateados pueden contener grasas trans. ¿En qué consisten?
Son aceites artificiales conseguidos a través de la manipulación química de algunas materias primas naturales, como el aceite de coco o de palma entre otros. Es una grasa que se forma cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida añadiendo hidrógenos. Este proceso se llama hidrogenación y sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos, su textura y su sabor.
Esto incide en los niveles de colesterol, aumentando el ‘malo’ y disminuyendo el ‘bueno’, e incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y satura la capacidad vasodilatadora de los vasos sanguíneos.

SALSA BOLOÑESA PRECOCINADA
Tienen un aspecto sensacional y suponen un añadido perfecto para la pasta. Sin embargo, las salsas precocinadas presentan una serie de características que no favorecen el buen funcionamiento del organismo.
En el caso de la salsa boloñesa, al igual que ocurre con otro tipo de carnes preparadas, cuenta con un volumen de sal muy alto y una serie de conservantes que influyen en la pérdida de nutrientes.
Existen algunas salsas ya preparadas con niveles más bajos y, por lo tanto, más recomendables para su consumo, por lo que conviene fijarse en las etiquetas de los productos que adquirimos en el supermercado. La mejor solución, como siempre, pasa por invertir nuestro tiempo en prepararla de manera natural.

PALOMITAS PARA MICROONDAS:
La mayoría de las grasas trans de nuestra alimentación provienen de ‘alimentos industriales’. Por ejemplo, las palomitas de maíz con las que solemos acompañar las pelis que vemos en casa, contienen mucha sal, mantequilla y colesterol.
Pero la influencia de las palomitas en la salud no queda solo ahí. En 2002, un médico estadounidense observó que ocho trabajadores de una fábrica de palomitas presentaban la misma enfermedad pulmonar. Cinco años más tarde, un estudio reveló que esa dolencia estaba relacionada con la inhalación de diacetil, una sustancia utilizaba para producir su aromatizante con sabor a mantequilla.

BARRITAS ENERGÉTICAS
Fueron concebidas como sustitutivas de las clásicas chocolatinas y por lo tanto es lógico pensar que pueden ser más naturales y que incluso son beneficiosas en una dieta baja en calorías. Pero no, lo cierto es que este tipo de productos suelen presentar fructosa de maíz, una sustancia que estaría relacionada con el incremento de casos de diabetes tipo 2.
Es conveniente verificar las etiquetas y comprobar que la miel o el sirope que publicitan como uno de los ingredientes principales están presentes en realidad en una proporción recomendada y que la fructosa de maíz no acapara buena parte de su edulcorante.

CARAMELOS O CHICLES SIN AZÚCAR
caramelosExiste la creencia popular de que los caramelos o chicles sin azúcar son más recomendables para la salud dental de los niños -también de los adultos-, pero tenemos que considerar que hay algunos edulcorantes perjudiciales para la salud. Uno de los más señalados es el Aspartamo, una variante aprobada para su consumo en 1981 y presente en buena parte de este tipo de productos o de los refrescos bajos en azúcar.
El aspartamo tiene grandes detractores y varios estudios señalan que podría estar relacionado con diversas enfermedades. Por ejemplo, esclerosis múltiple, fibromialgia, malformaciones en el feto durante embarazos…
Por esta razón se recomienda excluir los productos con edulcorantes o azúcar refinado.

PLATOS PRECOCINADOS:
Las pizzas congeladas, así como otros alimentos precongelados (empanadillas o croquetas) pueden contener grasas trans. Lo recomendable en este tipo de alimentos es revisar bien las etiquetas nutricionales prestando atención a si en ellas aparecen las grasas parcialmente hidrogenadas.
Además, distintos estudios han relacionado el consumo de platos precocinados con el aumento de intolerancias a determinados aditivos, ya que gran parte de estos productos presentan algún tipo de aditivo para su conservación. Los más nocivos para la salud serían el glutamato monosódico o la tartracina, sin olvidar tampoco al ya mencionado aspartamo.

CEREALES
Lo más normal es consumirlos para el desayuno bajo el pretexto de que proporcionan la cantidad de energía necesaria para afrontar las primeras horas del día. Sin embargo, estos productos no tendrían valor nutricional de no haber sido enriquecidos previamente con todo tipo de vitaminas y minerales.
Además, como en el caso de las barritas energéticas, la mayoría presentan fructosa de maíz entre sus añadidos principales, que está relacionada con el aumento de los casos de diabetes tipo 2.

GALLETAS:
Las galletas, sobre todo si están bañadas o rellenas de chocolate, suelen contener grasas trans. Algunas marcas incluso se venden como un producto saludable, lo que induce claramente al error. Las grasas trans mejoran bastante el aspecto de los alimentos, lo que hace que la industria abarate costes con su utilización para alargar la vida útil de determinados productos.
Además según un estudio encabezado por el científico Joseph Schroeder, algunos tipos de galletas con un alto nivel de grasas y azúcar pueden provocar una adicción similar a la de ciertas drogas.

HELADOS:
Aunque en verano sean un producto ideal para combatir el calor, hay que tener cuidado con el número de helados que consumimos al día. En su creación su ingrediente principal era la fruta, pero ahora están monopolizados por los lácteos.
Algunos fabricantes utilizan aceites vegetales (palma o coco) para su elaboración, lo que hace que contengan grasas trans y elevado aporte calórico.
Lo más recomendable es reducir su ingesta o decantarnos por helados de base acuosa, que presentan un nivel de vitaminas más elevado.

HAMBURGUESAS:
Las hamburguesas son alimentos elaborados industrialmente con aceites vegetales, por lo que abusar de ellas solo va a conseguir que aumenten nuestros niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
En este caso hay que tener en cuenta el tipo de carne que estamos consumiendo y su procedencia. Si su calidad es buena y la elaboración de la hamburguesa se realiza en casa, su valor nutricional será infinitamente más favorable.
Según la OMS, el consumo de grasas trans debería representar menos del 1% de las calorías diarias ingeridas por un adulto.

PATATAS FRITAS:
Las patatas fritas, preparadas para su consumo tras ser congeladas en ‘fast food’ o de bolsa, además de provocar un riesgo lógico de sobrepeso en determinadas alimentaciones, pueden resultar altamente adictivas. Esta característica se debe al alto porcentaje de grasas y carbohidratos que incluyen.
Si tienes antojo de este snack, lo mejor es que tú mismo peles las patatas y las frías en aceite de girasol, nada de comprarlas congeladas o consumirlas en cadenas de restaurantes de comida rápida.

Consejos contra la digestión pesada

Estos días de Navidad se come y se bebe como si no hubiera mañana. Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrece algunos consejos en esta edición especial del programa La Mañana de la Cadena COPE.
El Aloe Vera bebido, que se puede comprar en cualquier herbolario, es un producto natural excelente que sirve como protector digestivo y si se toma antes de la comida permite reducir la acidez en el estómago.
Si nos sentimos muy pesados durante estos días de sucesivas comilonas, podemos tomar una bebida Gin Tonic de jengibre y que ayuda contra toda sensación de pesadez, gases o nauseas.
En los días posteriores de las comidas pesadas se recomienda hacer dieta depurativa, poniendo hincapié sobre los caldos, las verduras, los zumos de naranja y frutas depurativas como la manzana.
Para escuchar el audio completo, pulsa play.

13 consejos para sobrevivir a los excesos navideños

El Mundo, por Galiana Legorburu y Teresa Garort

sobrepeso navidadCon las Navidades llegan los mazapanes, los turrones, las comidas familiares, las copitas… ¡y los kilos! De hecho, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en el 2013 los españoles aumentaron de 3 a 5 kilos de media. Ahora bien, esta situación se puede prevenir desde ya siguiendo los consejos de dos especialistas en nutrición:

  1. Compensar los excesos

La nutricionista Leticia Garnica propone equilibrar el resto de comidas. Por ejemplo, los días en los que se tenga una comida a mediodía se compense con una cena ligera, «como una fruta y un yogur desnatado». Si ocurre lo contrario, y la salida es por la noche, el plato del mediodía podría ser más diurético y ligero, compuesto por verduras como los espárragos o las espinacas acompañado por algún pescado a la plancha.

  1. Hidratarse bien

Beber como mínimo dos litros de agua al día va a ayudar a eliminar la posible retención de líquidos que aparece tras grandes comilonas, así como a reducir los efectos de la deshidratación producida por el alcohol.

  1. No abusar del alcohol

¿Por qué? Porque son calorías vacías de las que el organismo no saca ningún tipo de provecho. La recomendación de la experta, en este caso, es que por cada copa de vino se beba un vaso de agua, de esta forma, asegura, » ayudamos a eliminar más rápido el alcohol y evitamos la sensación de hinchazón al día siguiente».

  1. No saltarse ninguna comida

El hecho de privarse de alguna comida no es beneficioso a la hora de perder peso. Al contrario de lo que se suele pensar, consumir menos calorías de las que el cuerpo necesita acaba promoviendo la acumulación de grasa. Por eso, lo mejor es repartir las calorías diarias en cuatro o cinco comidas a lo largo de la jornada para evitar el hambre entre horas y los odiosos ‘picoteos’.

  1. Cuidarse tanto los días previos como los posteriores

Garnica aconseja elaborar una dieta en la que se incluyan los días en los que va a haber compromisos, para así poder preparar los platos de los días cercanos a los eventos utilizando alimentos bajos en grasa.

  1. Alimentos de temporada

Una forma de darle a los platos un toque más fresco y nutritivo sin aumentar las calorías es incorporando a las recetas los alimentos de temporada. Garnica pone especial interés en frutas como la granada (rica en antioxidantes y vitamina C), la naranja o el kiwi. Pero también en aquellas verduras típicas del invierno, como las alcachofas (diuréticas con alto contenido en minerales) o las berenjenas. Estas últimas, si se preparan rellenas al horno pueden ser quedar muy sabrosas, pero un consejo: para que su versión ligera no pierda la textura cremosa se puede sustituir la bechamel por queso ‘light’.

  1. Menús más saludables

A la hora de planificar los menús navideños, el nutricionista Luis Alberto Zamora anima a optar por platos más cercanos a una alimentación equilibrada. «Cremas y salsas de verduras, postres originales como brochetas de frutas con queso fresco, carnes y pescados al horno o ensaladas con presentaciones ‘gourmet’ pueden dar el toque distinguido a tu mesa sin necesidad de aumentar demasiado las calorías».

  1. Servirse un plato

Canapés, tapas, raciones… El ‘picoteo’ está muy presente en estas celebraciones y resulta difícil controlar cuánto se está comiendo. Una buena opción es coger un plato vacío y servirse en él lo que vas a comer durante esa comida.

  1. Masticar bien

La masticación influye en la saciedad. Por eso, para evitar comer más de la cuenta Zamora recomienda masticar entre 15 y20 veces cada bocado, así «descubrirás que no puedes comer tanto como te apetecía en un principio», asegura.

  1. Cocinar sin hambre

Preparar la comida con el estómago vacío puede derivar en ‘picotear’ a la vez que se elaboran los platos. Esto se puede evitar comiendo antes algo saciante como pan tostado integral con jamón york o pavo acompañado de una pieza de fruta.

  1. Evitar las salsas

Muchos de los platos que se sirven estos días no serían ‘enemigos’ si no fuera por las salsas y guarniciones que los acompaña. El experto recomienda evitar un exceso de calorías apostando por el sabor del alimento principal (carne o pescado) y propone dos alternativas: lubina a la sal y pollo en cama de patata y cebolla asada.

  1. Los dulces justos

Aunque vengan acompañados de un gran aporte calórico, Zamora afirma que «negarnos a comer dulces sería tan erróneo como comernos toda la bandeja». Por ello recomienda seleccionar, con moderación, los que más apetezcan y disfrutar comiéndolos.

  1. Hacer ejercicio

El experto aprovecha la ocasión para recordar que moverse es uno de las mejores opciones para huir de los kilos de más. «Desde salir a andar o correr, hasta simples actos como subir por las escaleras en vez del ascensor o sacar a pasear más a menudo al perro pueden ayudar a amortiguar los excesos de estas fechas».