7 kilos de media aumentan las mujeres con la menopausia

Un cambio en la dieta y suplementación natural adecuada, ayudarán a mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad, sostienen los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad

  • 4 de cada 10 españolas (equivalente a un 44,1%) tienen problemas con los kilos de más y en la medida en que aumenta la edad se acentúa la tendencia de ganar peso en la mujer. El 28,1% de las mujeres tiene sobrepeso y un 16%, obesidad, según datos del INE[1].
  • Entre los 45 y 54 años de edad, la mujer aumenta su peso con unos 7 kilos de media y al menos la mitad de ellos se concentran en la zona abdominal en forma de grasa visceral, según muestra un estudio del IMEO.

Mujer en meopausia sudando en el gymCon una serie de indicaciones nutricionales, enfocadas en la alimentación y la suplementación durante la menopausia, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) se suma a las celebraciones del Día Internacional de la Mujer. Gracias a la ciencia y la tecnología aplicadas a la salud, la mujer de hoy tiene mucho terreno ganado en comparación con sus antecesoras. Puede ser madre a los 45 años de edad y, literalmente, «borrar» las arrugas de su cara para aparentar unas décadas más joven. Lo que no han podido hacer los avances médicos es detener su reloj biológico que marca la inevitable llegada de la menopausia a los cincuenta. Un punto de inflexión para ella también en términos de sobrepeso: a la medida que aumenta la edad, se hace más pronunciada la tendencia a ganar peso, manteniendo prácticamente los mismos hábitos y dieta.

Sofocos, sudores, irritabilidad, depresión y ansiedad son entre los síntomas más comunes que conlleva el cese del ciclo menstrual. Pero hay más: la disminución de la densidad ósea y la tasa metabólica, o la pérdida progresiva de masa muscular son indicios más complejos y muchas veces requieren una evaluación médica y tratamiento multidisciplinar.

Tras muchos años prestando apoyo a pacientes con el mismo perfil –mujer a finales de los 40, con un sobrepeso pronunciado y resignada que puede adelgazar sin ayuda profesional–, el grupo de investigación de IMEO ha decidido recopilar los datos en un estudio para así determinar cuánto peso ganan las mujeres en la edad entre los 45 y 54 años. Basándose en una muestra de 126 pacientes y comparando con datos anteriores al período estudiado (variación del peso anual, IMC y circunferencia de la cintura), los especialistas han podido comprobar que durante la perimenopausia y la menopausia las pacientes aumentaban una media de 7 kilos su peso inicial y que al menos la mitad de este exceso se concentraba en la zona abdominal. «La migración de grasa en la mujer hacia la cintura se relaciona con una mayor incidencia de diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad en esta etapa», apunta Rubén Bravo, supervisor del estudio y portavoz del IMEO. En este sentido, no es nada alentador el hecho que hoy en España 4 de cada 10 mujeres experimentan problemas de sobrepeso y obesidad y que a medida que aumenta su edad, esta tendencia se acentúa[2].

Sobrepeso y obesidad entre las mujeres españolas, gráfico de IMEO basado en cifras del INE Variaciones del peso en las muejres en España, gráfico del IMEO elaborado con cifras del INE
Los hombres comienzan a coger kilos a partir de los 35 años, a un ritmo aproximado de 0,5Kg por año, principalmente en forma de grasa visceral, aun manteniendo sus hábitos comunes. En cambio, la mujer está protegida de éste deterioro hasta que comienza con su periodo de perimenopausia, normalmente entre los 45 y 50 años. El sistema endocrino empieza con una hipofunción en alguna de sus glándulas generando disminución en varias de las hormonas, como el tiroides por ejemplo, que controla nuestro gasto metabólico, o como la hormona de crecimiento, provocando una disminución de la masa muscular. En esta etapa, los estrógenos y la progesterona disminuyen en la mujer, por lo tanto la tendencia de acumular grasa se empieza a notar cada vez más.

Muchas mujeres experimentan un rápido aumento de peso durante la menopausia o la menopausia adelantada. «A partir de los 45, la mujer empieza a perder parte de su masa muscular, que es nuestra beta de oro donde es imprescindible mantenerla en cualquier edad, pues es la responsable del 70% de nuestro consumo calórico diario», explica Bravo. Por esta razón, se recomienda acudir a un nutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de las proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono altos en harinas refinadas y grasas saturadas.

La alimentación en la menopausia, clave para prevenir el envejecimiento celular

salmon y frutos secosEl cese de la menstruación desata una serie de cambios hormonales relacionados con la producción de estrógenos y progesterona. Estas dos hormonas producidas por los ovarios tienen no sólo funciones sexuales y de reproducción, sino también un papel cardioprotector e influyen sobre el metabolismo de huesos, músculos y piel. Su efecto sobre el cerebro determina, en buena parte, el comportamiento de la mujer y su déficit conlleva una serie de síntomas que se manifiestan a nivel físico, psicológico y emocional. Por tanto, un cambio en la dieta y suplementación natural adecuada ayudarán a mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad.

El aporte de calcio y vitamina D es fundamental, debido a la tendencia del hueso a desmineralizarse tras el cese de la producción de estrógenos. Su déficit hace que durante los cinco primeros años tras la menopausia disminuya la masa ósea, alrededor de un 7%, según los expertos del IMEO. Para prevenir la osteoporosis, es recomendable aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio como lácteos desnatados, pescados azules como la sardina o el salmón y verduras de hoja verde. Los “alimentos enriquecidos con calcio” no nos serán útiles, si contienen “0% de materia grasa”, ya que sin la vitamina D liposoluble el calcio no se absorberá, ni se fijará en el hueso.

Así mismo, los alimentos ricos en fósforo, como carnes rojas, carnes de caza, embutidos o bebidas carbonatadas, disminuyen la absorción intestinal de calcio ya que aumentan la excreción urinaria del mismo, por lo tanto como medida preventiva no deben consumirse en exceso.

Los excitantes como cafeína, teína, alcohol o el exceso de sal también favorecen la pérdida de calcio a través de la orina. El consumo de omega 3 contenido en el pescado azul y frutos secos como las nueces resulta esencial en esta etapa, tanto por su actividad antiinflamatoria, como para prevenir la subida del colesterol sanguíneo que puede producirse por el aumento de la masa grasa abdominal.

Desde el IMEO aconsejamos reducir el consumo de grasas saturadas presentes en lácteos enteros, carnes grasas, embutidos grasos, bollería, salsas o snacks para evitar la subida del colesterol.

Los cereales deben consumirse siempre integrales y no refinados, ya que el exceso de índice glucémico de cereales refinados también facilita la formación de depósitos de grasa a nivel abdominal.

Por último, la hidratación con al menos 2 litros de agua al día y el consumo de vitaminas y minerales antioxidantes como la vitamina A, la vitamina C, el selenio, el zinc o los carotenos, presentes todos ellos en frutas y verduras, es importante para frenar los procesos oxidativos que conducen al envejecimiento celular.

Los tratamientos naturales hacen la menopausia más llevadera y ayudan a recuperar la vitalidad

remedios naturalesEn la menopausia, para suplir la carencia de estrógenos, se recomienda, en general, un tratamiento hormonal de sustitución (THS) que pueda compensar la falta de aquellas hormonas femeninas, pero muchas mujeres descartan dicha terapia dado sus contraindicaciones y efectos secundarios. En estos casos los expertos del IMEO sugieren optar por una terapia nutricional combinada con fitoterapia que puede ayudar a corregir el déficit hormonal, siempre y cuando no haya contraindicaciones. Enumeramos aquí algunos de los remedios naturales más utilizados en la menopausia.

Omega 3: Contribuyen a reducir los sofocos durante la menopausia. Pueden ayudar notablemente a la prevención de enfermedades cardiovasculares en la mujer, y de otras patologías como la artrosis, la osteoporosis o la depresión, además de contribuir a la hidratación y buen estado de la piel.

Lúpulo: Es una planta trepadora, originaria de Japón que, debido a su poder antioxidante, antiinflamatorio y cardioprotector, se utiliza en productos medicinales para prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular. Reduce los sofocos y otros síntomas de la menopausia como la excesiva sudoración, el insomnio, el nerviosismo y los vértigos.

Cimífuga: Esta planta originaria de Norteamérica, cuya acción estrogénica se ha comprobado clínicamente, tiene un efecto regulador hormonal y actúa como sedante contra la ansiedad y la tensión nerviosa. En un 80% de los casos puede aliviar los sofocos y mejorar los síntomas menopáusicos. También se recomienda contra sequedad vaginal y depresión.

Maca Andina: Contribuyen a reducir el cansancio, la depresión y sobre todo la falta de deseo sexual. Está contraindicada en caso de hipertensión arterial y problema de tiroides. Tampoco se debe tomar, si se realiza una terapia hormonal de sustitución o de anticonceptivos hormonales.

Dong Quai: Se trata de una hierba china muy utilizada para los problemas hormonales femeninos por poseer propiedades fitoestrogénicas, analgésicas, antiespasmódicas y como tónico vascular. Es contraindicada en caso de hipertensión.

Aceite de Onagra: Este aceite es rico en ácidos grasos esenciales poliinsaturados. Su contenido en fitoestrógenos alivia algunos síntomas de la menopausia, como sofocos, sequedad en las mucosas y retención de líquidos. No se recomienda en casos de epilepsia u otros desórdenes del sistema nervioso, enfermedades mentales, desórdenes de coagulación y en tratamiento previo a cirugías.

Isoflavonas: Son contenidas en el trébol rojo y otros vegetales como la soja y sus derivados. En general, los isoflavonas ayudan a disminuir los sofocos, fatiga, sudor nocturno o cambios en el estado de ánimo. Sin embargo, ha sido demostrada su contraindicación en mujeres con trastornos de la glándula tiroides, así como en cualquier proceso tumoral, ya que pueden contribuir a la proliferación celular anormal.


[1] Datos de la Encuesta Nacional de Salud del Instituto Nacional de Estadística realizada en colaboración con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. La muestra de la encuesta 2011-2012 abarca 24.000 familias que viven en España.

[2] Ver gráfico.

Las mujeres aumentan 7 kilos de media entre los 45 y 54 años con la menopausia

RECOMIENDAN CAMBIAR LA DIETA PARA LLEVAR ESTA ETAPA CON VITALIDAD

Europa Press
fotonoticia_20140304142719_260Durante la perimenopausia y la menopausia las mujeres aumentan su peso una media de 7 kilos y, al menos la mitad de este exceso se concentra en la zona abdominal, según un estudio del Instituto Médico europeo de la Obesidad (IMEO) en base a una muestra de 126 mujeres entre 45 y 54 años, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

El supervisor del estudio y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, ha señalado que «la migración de grasa en la mujer hacia la cintura se relaciona con una mayor incidencia de diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad en esta etapa». Además, han añadido que no es nada alentador que en España 4 de cada 10 mujeres experimentan problemas de sobrepeso y obesidad y que a medida que aumenta su edad, esta tendencia se acentúa.

En comparación con los hombres, ellos empiezan a coger kilos a un ritmo aproximado de 0,5 kilos por año a partir de los 35 años. En cambio, las mujeres no sufren este deterioro hasta que comienza con la perimenopausia, normalmente entre los 45 y 50 años.

Según Bravo, a partir de los 45 años la mujer empieza a perder parte de su masa muscular, algo que es «imprescindible mantener a cualquier edad» por ser la responsable del 70 por ciento del consumo calórico diario».

De este modo, la recomendación que este instituto da es ir a un nutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de las proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono altos en harinas refinadas y grasas saturadas.

CAMBIOS EN LA DIETA PARA AFRONTAR MEJOR ESTA ETAPA

Para que las mujeres puedan mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad, este instituto ha recomendado también que las mujeres cambien la dieta y tengan una suplementación natural adecuada.

El cese de la menstruación desata cambios hormonales relacionados con la producción de estrógenos y progesterona, ya que estas dos hormonas tienen un papel cardioprotector e influyen sobre el metabolismo de huesos, músculos y piel, además de sus funciones sexuales y de reproducción.

Además, su efecto sobre el cerebro determina en parte el comportamiento de la mujer y su déficit conlleva a unos síntomas que se manifiestan a nivel físico, psicológico y emocional.

El aporte de calcio y vitamina D es fundamental por la tendencia del hueso a desmineralizarse tras el cese de la producción de estrógenos. De este modo, el IMEO señala que para prevenir la osteoporosis hay que aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio como lácteos desnatados, pescados azules como el salmón y verduras de hoja verde.

Por ello, han apuntado que los alimentos enriquecidos con calcio no serán útiles si contienen 0 por ciento de materia grasa, ya que sin la vitamina D liposoluble el calcio no se absorberá, ni se fijará en el hueso.

Algunos alimentos que disminuyen la absorción intestinal de calcio son los ricos en fósforo, como carnes rojas, carnes de caza, embutidos o bebidas carbonatadas. También los excitantes como la cafeína, teína, alcohol o el exceso de sal favorecen la pérdida de calcio a través de la orina.

De este modo, el IMEO recomienda reducir el consumo de grasas saturadas presentes en lácteos enteros, carnes grasas, embutidos grasos, bollería, salsas o ‘snacks’ para evitar la subida del colesterol, además de beber al menos 2 litros de agua al día y el consumo de vitaminas y minerales antioxidantes como la vitamina A, la vitamina C, el selenio, el zinc o los carotenos para frenar los procesos oxidativos que conducen al envejecimiento celular.

TRATAMIENTOS NATURALES PARA HACER LA MENOPAUSIA MÁS LLEVADERA

En muchas ocasiones se suele recomendar un tratamiento hormonal de sustitución para compensar la falta de estrógenos. Aún así, los expertos del IMEO han sugerido optar por una terapia nutricional combinada con fitoterapia que puede ayudar a corregir el déficit hormonal.

Entre algunos de los remedios naturales más utilizados en la menopausia están el Omega 3, que ayuda a reducir los sofocos durante la menopausia; y el lúpulo, que con su poder antioxidamnte, antiinflamatorio y cardioprotector se utiliza en muchos productos medicinales para prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular.

Por otro lado, también han destacado la Cimífuga, que tiene un efecto regulador hormonal y actúa como sedante contra la ansiedad y la tensión nerviosa. Además en el 80 por ciento de los casos puede aliviar los sofocos y mejorar los síntomas menopáusicos.

La Maca Andina contribuye a reducir el cansancio, la depresión y sobre todo la falta de deseo sexual; el Dong Quai e smuy utilizada ne lños problemas hormonales femeninos, aunque está contraindicada en caso de hipertensión.

Por último, el Aceite de Onagra alivia algunos síntomas de la menopausia, como sofocos, sequedad en las mucosas y retención de líquidos; y las isoflavonas ayudan también a disminuir los sofocos, fatiga, sudor nocturno o cambios en el estado de ánimo.

El sobrepeso asociado a la menopausia se puede evitar

Sustituir los hidratos y azúcares por el pescado en las cenas y hacer ejercicio suave por las mañanas ayuda
Correo Farmacéutico, por Joanna Guillén Valera

Uno de los mayores temores de la mujer cuando entra en la menopausia es el aumento de peso que experimenta progresivamente, estimado entre el 6 y el 17 por ciento (peso y grasa), según datos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia. Este sobrepeso se debe a cambios hormonales que, aunque no se pueden modificar, sí se puede contrarrestrar con una dieta pautada y equilibrada y más ejercicio físico.

«Las mujeres en la menopausia son un grupo muy amplio que visita con frecuencia la farmacia», informa Aquilino García, vocal de Alimentación del Consejo. Por este motivo, y para ayudar a los farmacéuticos a mejorar el consejo nutricional a estas mujeres, el Consejo General de COF ha centrado su quinto Plenúfar (Plan de Educación Nutricional por el Farmacéutico) en la menopausia. La documentación recogida en este documento, adelantado en exclusiva a CF, estará en las farmacias desde octubre y en ella se describen «los cambios fisiológicos de la mujer, sus necesidades y los suplementos que puede tomar», detalla García.

Como informa a CF Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición en la Universidad de Murcia, «este sobrepeso, de entre dos y tres kilos, se debe a un cambio importante de las hormonas. La disminución de estrógenos y de la leptina (hormona que quita el hambre), la pérdida de beta endorfinas (que disminuye el efecto de recompensa de la comida), el aumento de la galanina (una molécula que hace que crezca la ingesta de grasa) y la disminución de la colecistoquinina (que afecta al apetito específico por la grasa) son alteraciones que hacen que la mujer tenga más hambre y coma más», explica.

CUÁNDO Y CÓMO
«Una mujer no entra en la menopausia de un día para otro sino que su cuerpo va dando señales entre dos y cinco años antes», informa Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). «Ahí es cuando hay que comenzar a realizar los cambios en los hábitos», apunta. Según él, el planteamiento debería tener dos partes: plan nutricional y deportivo.

En primer lugar, «es importante distribuir los alimentos a lo largo del día adaptándolos a los ciclos hormonales diurno/nocturno», detalla Bravo. Así, «se aconsejará e ingerir los hidratos de carbono en forma de pan o cereales integrales en el desayuno para aportar el mayor número de energía cuando la demanda es superior; hacer comidas ricas en proteínas y verduras y cenas muy ligeras donde el alimento principal será el pescado, como fuente de omega 3 que potenciará la hormona de crecimiento y el sistema inmunitario».

El empeoramiento del sueño en esta etapa de la mujer también repercute en el peso, informa Garaulet. «Nuestros resultados publicados en la revista AGE en 2012 muestran que con la menopausia se produce un cambio en los ritmos circadianos y dormimos peor». En concreto, «se produce una caída brusca de la temperatura corporal a las siete de la mañana que se suele acompañar con un despertar brusco y un acortamiento de sueño».

Para mitigar esto y mejorar el sueño, en el Plenúfar se recomienda «un aporte de triptófano por la tarde o la noche que permite la síntesis de serotonina y melatonina favoreciendo la relajación y la preparación al sueño. Ambos compuestos se encuentran en la leche, el arroz o la avena, las nueces, las cerezas, los plátanos y los dátiles».

En cuanto al ejercicio, «fundamental», indica García, éste debería estar adaptado a las características de la mujer. «No son necesarias las estrictas clases de spinning o body pump», indica Bravo, «pero sí andar, pilates o yoga por las mañanas», apunta Garaulet.

CONSEJOS A NIVEL GENERAL

  • Consumo prioritario de omega 3 y 6.
  • Educación nutricional.
  • Comer de forma equilibrada y ejercicio físico moderado
  • Ingesta de complementos alimenticios con polen y vitaminas que va muy bien y calma los sofocos y mejora considerablemente el sueño de las mujeres.
  • Tomar algunos productos para la retención de líquidos, complejo natural con algún principio activo quemagrasa y, además, complementos con soja que ayudan a dezmar los síntomas de la menopausia.

Alimentos para no sufrir la menopausia

EFE / Mujer hoy, por Isabel Martínez Pita

Mujer y menopausiaLa mayoría de los ginecólogos y endocrinólogos aún no recetan a sus pacientes una terapia basada en la dieta para disminuir los “golpes de calor” “sofocos” o “calores” climatéricos y contrarrestar los posibles trastornos de la salud que puede ocasionar la menopausia. Pero hay evidencias científicas que sugieren que la alimentación puede ser tan eficaz como los suplementos hormonales para controlar estos desórdenes.

Los expertos que están a la vanguardia de las investigaciones sobre la menopausia ya admiten que las pautas de alimentación pueden explicar porqué las mujeres de algunas culturas asiáticas son menos propensas a sufrir los episodios de calor que suelen padecer las mujeres occidentales, como consecuencia de la cesación natural de la menstruación a determinada edad.

Las mujeres asiáticas tampoco parecen sufrir los efectos posmenopáusicos de largo plazo relacionados con la disminución de los niveles de estrógenos en el organismo, ya que se hayan mucho menos propensas a padecer trastornos cardíacos y fracturas de cadera, en comparación con las mujeres del mundo occidental.

Una alimentación más vegetariana, que incluya comidas de soja, tiene un alto contenido de una serie de compuestos naturales denominados fitoestrógenos, los cuales son transformados en el intestino en sustancias similares a las hormonas que el organismo femenino puede “confundir” con los estrógenos.

Las principales fuentes de fitoestrógenos son las comidas de soja, como el “tofu” (requesón de soja) y la leche de soja, así como los cereales enteros, con su salvado, y el germen de lino. Las frutas y verduras contienen estas sustancias en menores cantidades.

Según los expertos, no se trata de consumir grandes cantidades de fitoestrógenos. La dieta de las mujeres asiáticas contiene un promedio de 100 gramos de comida de soja al día, lo que les aporta de 25 a 40 miligramos de isoflavonos, uno de los principales grupos de fitoestrógenos. En cambio, las mujeres de los países desarrollados consumen mucho menos isoflavonos.

Algunos especialistas incluso advierten de que las comidas que contienen fitoestrógenos pueden llegar a ser muy potentes y a tener efectos similares a los de un medicamento.

Como el papel de los fitoestrógenos nutricionales en la salud todavía es un área de investigación relativamente nueva, los científicos están estudiando cuál es su proporción en los distintos tipos de comida de soja y cuál es la dosis diaria ideal para la salud.

Ingerir una o dos pequeñas raciones cotidianas de alimentos de soja como el “tofu” es un objetivo razonable para diseñar una dieta bien balanceada y saludable, según los nuevos nutricionistas.

Además de este rasgo característico de muchas dietas asiáticas, los investigadores han observado que cuando las mujeres de aquellas culturas, con alrededor de 50 años de edad, gozan de una salud fuerte y robusta, sus dietas contienen muy pocas proteínas animales y son extremadamente bajas en sustancias grasas, sobre todo las saturadas.

En los países donde la ingestión de proteínas, sobre todo las de origen animal, es más baja, se registra una menor incidencia de las fracturas de cadera, comparado con la población de las naciones occidentales, según un estudio del médico estadounidense Mark Messina, especialistas en dietas de soja.

Según este experto, este efecto “osteoprotector” puede deberse a que las proteínas de soja influyen en que el organismo pierda menos calcio a través de la orina.

Diversos estudios científicos demuestran que los requerimientos diarios de calcio de un organismo sano se sitúan en torno a los 1.500 miligramos. Por eso resulta aconsejable tomar algún suplemento de este mineral, como el citrato de calcio (sólo), o el carbonato cálcico (junto con las comidas).

Para lograr una mejor absorción del calcio es conveniente distribuir la ingestión diaria de esta sustancia (tanto la que proviene de los alimentos como la de los suplementos), a lo largo de la jornada, de modo que no se tomen más de 500 o 600 miligramos de una sola vez.

Después de la menopausia, la mujer no requiere las mismas cantidades de hierro. A partir de los 50 años, el aporte nutricional recomendado desciende desde los 15 miligramos hasta los 10 miligramos, con lo que desaparece una de las principales razones que tenía para comer carne, la cual aporta hierro.

Además, comparada incluso con la carne roja más magra, las comidas de soja -que de por sí representan un excelente sustituto de la carne-, tienen un contenido más bajo de grasas saturadas.

Apenas el 14 por ciento de las sustancias grasas presentes en la mayoría de los “tofu” son saturadas, y las versiones “ligth” o de “bajas calorías” de este producto tienen aún menos grasa. Algunas marcas comerciales, incluso brindan una considerable dosis de calcio adicional, debido a que su “tofu” está elaborado con granos de soja que contienen compuestos cálcicos.

No obstante, algunas comidas como las hamburguesas vegetarianas o las de soja, no son tan favorables, ya que se elaboran con “proteínas de soja concentrada”, las cuales casi no contienen los benéficos isoflavonos.

Las ventajas de que una mujer con menopausia adopte una dieta de tipo asiático todavía deben demostrarse, pero muchos de sus componentes nutricionales ya han sido identificados por los expertos como algunas de las llaves para prevenir el cáncer, por lo que no está de más intentar “matar dos pájaros” de un tiro.

Aunque todavía hay que efectuar más investigaciones para confirmar definitivamente que la comida puede influir en la menopausia femenina, algunos especialistas creen que la alimentación asiática clásica puede guardar claves importantes en este sentido y sugieren llevar una dieta que contenga menos del 20 por ciento de calorías en materia grasa, tenga un contenido reducido de carnes, y sea rica en variedad de frutas, verduras y cereales completos, los cuales son fuentes abundantes de fitoestrógenos,

Además debe incluir al menos una pequeña ración al día de “tofu” u otra comida a base de soja.

Las comidas “ardientes”, tanto las calentadas al fuego como las condimentadas con pimienta o picantes, elevan la temperatura del cuerpo y producen una oleada de calor que ruboriza la cara y el pecho. El alcohol y la cafeína también pueden causar rubores.

Por ello, los expertos recomiendan a las mujeres con menopausia evitar la ingestión, tanto de las comidas que elevan el calor corporal, como la de café, té, refrescos y chocolate.

La menopausia, asociada al incremento de la grasa corporal

Múltiples estudios demuestran que la MENOPAUSIA se asocia a un incremento del 17% de la masa grasa

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad leva desde el 2006 tratando a mujeres que según se van acercando a la menopausia comienzan a coger kilos, perdiendo el control sobre su peso.

¿Qué es la menopausia?

El comienzo de la menopausia marca irremediablemente el final del periodo fértil de la mujer y en consecuencia la función de sus ovarios.

A lo largo de varios años, tendrán lugar cambios profundos en el plano físico y emocional:

Alteraciones del sueño.
Aumento de peso (entre 5Kg a 20Kg).
Sofocos.
Disminución de la masa muscular.
Palpitaciones.
Cuadros de ansiedad y depresión.
Redistribución de las grasas corporales.
Retención de líquidos.
Aumento de la grasa corporal.
Posible debilidad o caída de pelo.

Programas Menopausia de PERDIDA DE PESO

Programa MenopausiaLight -11Kg

Duración: 8 Semanas

Estudio de Evaluación inicial, control y final compuesto de:

3 Estudio Antropométrico y distribución de contornos.
2 Analizador Hormonal y Emocional EIS.
8 Analizador Corporal y Metabólico TANITA Advance.
1 Scanner Corporal iDEXA de localización y análisis de la grasa corporal, agua y masa muscular.
1 Scanner Corporal iDEXA Densitómetro. Análisis de la densidad ósea Osteopenia/Osteoporosis.
1 Estudio Intolerancias Alimenticias por Biorresonancia MedTronik.

Tecnología Reducción y Reafirmación:

8 Sesiones de VelaSmooth (Reafirmación y tonificación).
8 Sesiones de Presoterapia (Masaje linfático mecánico / Retención de líquidos).
6 Sesiones de LipoContour MD (Reducción de grasas localizadas).
8 Consultas de Nutrición.
PlanSport Training adaptado a su capacidad cardiorespiratoria.

Programa MenopausiaAdvance -26Kg

Duración: 36 Semanas

Estudio de Evaluación inicial, control y final compuesto de:

7 Estudio Antropométrico y distribución de contornos.
7 Analizador Hormonal y Emocional EIS.
36 Analizador Corporal y Metabólico TANITA Advance.
1 Scanner Corporal iDEXA de localización y análisis de la grasa corporal, agua y masa muscular.
1 Scanner Corporal iDEXA Densitómetro. Análisis de la densidad ósea Osteopenia/Osteoporosis.
1 Estudio Intolerancias Alimenticias por Biorresonancia MedTronik.
Tecnología Reducción y Reafirmación:

20 Sesiones de VelaSmooth (Reafirmación y tonificación).
20 Sesiones de Presoterapia (Masaje linfático mecánico / Retención de líquidos).
10 Sesiones de LipoContour MD (Reducción de grasas localizadas).
36 Consultas de Nutrición.
PlanSport Training adaptado a su capacidad cardiorespiratoria.

Causas del Aumento de Peso en la Menopausia

Disminución de los Estrógenos y la Progesterona, facilitando la acumulación de grasas.
Disminución de la Leptina, su principal función es distribuir el gasto metabólico, potenciando el gasto calórico y controlando la sensación de hambre.
Disminución de la Hormona de Crecimiento, provocando un descenso en la masa muscular, responsable del 70% del gasto energético.

Perder grasa y no masa muscular

Los hombres comienzan a coger kilos a partir de los 35 años, a un ritmo aproximado de 0,5Kg por año, principalmente en forma de grasa visceral, aún manteniendo sus hábitos comunes.

En cambio, la mujer está protegida de éste deterioro hasta que comienza con su periodo de perimenopausia normalmente entre los 45 y 50 años…

Para más información:
Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)
Tle. 917 45 17 96
E-mail: consultas@imeoobesidad.com
Horario de Atención al cliente 24h llamando al telefono 902104050
http://www.imeoobesidad.com

Relación entre la menopausia y el sobrepeso en las mujeres

En esta entrevista el Dr. José Francisco Tinao, especialista en Medicina Biológica y Antienvejecimiento del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) contesta a las preguntas más frecuentes que se hacen las mujeres en la edad de la menopausia.

¿Por qué las mujeres son más propensas a engordad en la menopausia? ¿Cuál es la relación entre la edad y el peso a nivel biológico?

Durante la premenopausia y menopausia se producen cambios hormonales notables. Pero no son los únicos responsables del incremento de peso en las mujeres en este periodo de sus vidas: la falta de ejercicio y mantener unos hábitos dietéticos que en este nuevo momento no son adecuados también contribuyen. Las mujeres deben aprender a alimentarse de forma distinta. Su metabolismos cambia y sus necesidades son otras. La educación nutricional es clave. La naturaleza no obliga a incrementar el peso al envejecer. Son nuestros malos hábitos. Muy al contrario hoy desde la investigación en la lucha contra el envejecimiento sabemos que dietas ajustadas en calorías pero equilibradas en nutrientes son armas frente al envejecimiento y sus complicaciones.

¿Qué partes del cuerpo femenino afecta este proceso?

En menopausia se modifica la estructura corporal. Se pierde masa magra: masa muscular y tejido óseo. Este último llega a ser de un 0,7% por año. Hay cambios en la distribución de la masa grasa; se hace más “androide”. Ya no sólo se acumula en lugares tradicionales como piernas, caderas, glúteos, sino que las mujeres notan que su perímetro abdominal crece. Hay grasa abdominal. Hay que recordar que esta distribución representa un riesgo cardiovascular. Hay que recordar que el tejido graso se comporta como un órgano endocrino.

¿Cómo se puede prevenir a subir de peso en la menopausia? En el caso de que experimentamos un aumento importante de peso ¿qué tipos de tratamientos son los más eficaces para adelgazar?

Prevenir es un instrumento fundamental en medicina. No siempre se hace. Mantenerse en actividad y realizar ejercicio físico reglado y reducir la ingesta calórica con equilibrio nutricional son obligatorios. En muchas situaciones será necesaria una suplementación. Ponerse “a dieta” uno mismo puede generar problemas. Hay que solicitar la ayuda profesional. Siempre recomiendo un estudio previo, sencillo que nos marca un diagnostico de situación para plantear un tratamiento adecuado y con resultados permanentes. Muchas personas hacen dietas “yo-yo”. Cada vez que han realizado una dieta…ganaron peso. Bajar de peso es una oportunidad  para lograr una mejora de salud global. En ello debe estar incluido aprender a comer de acuerdo a la edad y situación individual.

Hay personas con índices de masa corporal preocupantes que conllevan complicaciones: riesgo cardiovascular, diabetes mellitas, artrosis. Hoy desde la medicina y la nutrición existen armas terapéuticas suficientes para ofrecer tratamientos individualizados. Particularmente estoy en contra de aplicar protocolos hechos. Cambios nutricionales, apoyo psicológico, ejercicios físicos, regulación hormonal. En ciertos casos la cirugía bariatrica es el procedimiento. Pero también hay recursos dentro de la medicina natural bien hecha. Cada vez conocemos más de los mecanismos de la fisopatología del sobrepeso y de la obesidad. Cada persona tiene sus circunstancias y hay que considerarlas si se quiere tener éxito y que este permanezca.

Riesgo de obesidad en la menopausia y el embarazo tardío

La obesidad es una enfermedad física añadida a un trastorno de la alimentación y a menudo se encuentra unida a trastornos vinculados al estado de animo, como obsesión, ansiedad o depresión. Cuando estos factores se suman a la menopausia o a un embarazo tardío, se recomienda buscar ayuda de los especialistas, porque regulando la alimentación se pueden amortiguar los efectos negativos de éste periodo.

“En consulta diariamente nos visitan mujeres afectadas por la obesidad, que en algún momento de su vida se han sometido a un tratamiento hormonal de fecundidad, que suele ir unido a la fecundación in vitro”, comenta Rubén Bravo, especialista en nutrición y dietética de IMEO. En muchos casos ésta alteración en el sistema endocrino deja secuelas permanentes o muy duraderas, por lo tanto suele producir un aumento del tejido graso y una disminución de la masa muscular.

Durante la menopausia la mujer sufre un cambio endocrino importante y aumenta su capacidad para almacenar grasa. A partir de los cuarenta, el sistema endocrino de la mujer empieza a situarse en hipofunción en algunas de sus glándulas, generando la disminución de algunas hormonas, como la leptina, por ejemplo, que controla el gasto metabólico, o de la hormona del crecimiento, donde empieza a disminuir la masa muscular. En esta etapa, los estrógenos y la progesterona, dos principales hormonas femeninas, disminuyen, por lo tanto la tendencia de acumular grasa se empieza a notar cada vez más.

”En estos casos recomendamos una dieta que permite mantener la masa muscular que se sirva de más proteínas, reduciendo determinados hidratos de carbono y eliminando por completo los dulces a partir de las seis de la tarde”, resume Rubén Bravo. Al régimen se adhiere una actividad deportiva, no sólo para controlar el problema de sobrepeso, sino también para mejorar el estado general de la salud y prevenir algunas dolencias o enfermedades problemas de corazón, demencial senil, arteriosclerosis u osteoporosis. Los cambios en los hábitos alimenticios y deportivos es el primer paso. Dependiendo de la gravedad del caso de obesidad, se puede tratar desde con un balón gástrico hasta una banda gástrica. La liposucción o una dieta tipo Proteifine nos darían una solución puntual, pero no corrigen la raíz del problema.

Perder grasa y no masa muscular en la menopausia

Al igual que el hombre empieza a coger kilos a partir de los 35 años, a la mujer le viene todo este deterioro de golpe a partir de los 40-45 años de edad. El sistema endocrino empieza a disminuir en algunas de sus glándulas generando hipofunción en alguna de las hormonas, como la betina por ejemplo, que controla nuestro gasto metabólico, o como puede ser la hormona de crecimiento, donde empieza a disminuir la masa muscular. En esta etapa, los estrógenos y la proligesterona disminuyen en la mujer, por lo tanto la tendencia de acumular grasa se empieza a notar cada vez más. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad de Madrid tiene la ciencia y la tecnología más moderna que existe en el mundo para tratar la obesidad, independientemente de su origen y escala. En este programa de +Vivir, Manuel Torreiglesias y Rubén Bravo del IMEO discuten sobre este problema que afecta a las mujeres en la edad de la menopausia. Para seguir el testimonio, ver el video.

Muchas mujeres experimentan un rápido aumento de peso durante la menopausia o la menopausia adelantada. “A partir de los 40, la mujer empieza a perder de su masa muscular, que es nuestra beta de oro que hay que mantener en cualquier edad porque impide que el metabolismo disminuya”, señala el especialista del IMEO. Por esta razón, hay que hacer una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de más proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono. Se desaconseja realizar dietas milagrosas y se recomienda acudir a un nutricionista especializado en menopausia. Para más información, ver el video.

Una de las tecnologías más precisas a la hora de analisar el estado corporal de la mujer durante la menopausia es el sistema conocido popularmente como Tanita. De hecho, se trata de un sistema de bioelectroimpedancia que permite desglosar el peso total de la persona en masa grasa, líquidos corporales y masa muscular. “Mediante este aparato, podemos asegurarnos que una mujer en estado de menopausia pierda peso de los depósitos de grasa y no de su masa muscular”, recalca Alicia Gordillo, Doctora en Biología Molecular de IMEO. Además de Tanita, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad recurrimos a otras pruebas complementarias, que nos permiten conocer más datos de la paciente en menopausia: el estado metabólico, el estado hormonal, si tiene sofocos o cansancio, los niveles de neurotrasmisores, etc. Para conocer las pruebas, ver el video.

Durante la menopausia, el cuerpo femenino experimenta una serie de cambios hormonales, reducción de la masa muscular, tendencia de coger peso, deterioro óseo, sofoco, dificultad a la hora de dormir, ansiedad, depresión, etc. “Por esta razón, en IMEO intentamos a dar un tratamiento global a la mujer que está en la edad de la menopausia”, indica el especialista del centro. Para más información, ver el video.

Después de los 45: plan antiobesidad

Ana Martínez
NUEVA ESTÉTICA

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) de Madrid ha elaborado un plan a medida de las mujeres que han entrado en el climaterio, porque no es lo mismo perder peso con 20 años que con 45. Con la menopausia, el organismo vive una serie de profundos cambios estructurales. Y es que el metabolismo ya no es el mismo.

Durante la menopausia se pierde masa grasa: masa muscular y tejido óseo. Este último llega a ser de un 0’7% por año. Además, se observan modificaciones en la distribución de la masa grasa; podría decirse que ésta se hace más “androide”. Ya no sólo se acumula en lugares tradicionales como piernas, caderas, glúteos, sino que las mujeres notan que su perímetro abdominal crece, o lo que es lo mismo la grasa se instala mayoritariamente en esta zona. La disminución de estrógenos y progesterona es la responsable de esta acumulación grasa. Así como de la disminución de la leptina, cuya principal función es distribuir el gasto metabólico potenciando el gasto calórico. También se produce una disminución de la hormona de crecimiento, lo que provoca un descenso en la masa muscular, responsable del 70% del gasto energético.

En resumen, disminuyen las hormonas que queman la grasa y aumentan las que la producen, a la vez que se observa una ralentización del metabolismo basal: el resultado es una aumento de grasa sobre la zona media del cuerpo. Para contrarrestar esta falta de armonía corporal y contornear la figura, IMEO propone el Programa Menopausia Plus que tiene una duración de 4 meses, y combina diferentes terapias. Primero se realiza un estudio de evaluación inicial del cliente que contempla los siguientes análisis: estudio antropométrico y distribución de contornos, Espirometría Wellness Technology (para analizar el metabolismo basal), analizador intersticial EIS (Hormonas y bioquímica), analizador corporal Tanita, analítica completa + analítica de tiroides. Este detallado examen inicial es importantísimo para ajustar el programa a las necesidades de la cliente y para determinar el origen del problema.

Posteriormente se lleva a cabo un tecnoprograma combinado que incluye sesiones con distintos equipos reductores y reafirmantes: Velasmoth, presoterapia, Recuperador electrónico Indiba, que aumentan su eficacia si se unen a un plan de ejercicios físicos a medida y un régimen micronutricional, basado en la dieta proteinaza, además de un tratamiento de estimulación hormonal por biorresonancia.