Una dieta (con ejercicio) para cada edad

Llega la nueva temporada y, con ella, vuelven las dietas. ¿Sabías que elegir la dieta que más te conviene según tu edad y tu etapa personal es mucho más eficaz que ir probando dietas que han funcionado a otras personas? Con la ayuda de Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, desgranamos las claves que te ayudarán a perder o a mantener el peso de cara al verano.

Mujer hoy, por Raquel Alcolea Díaz

Una dieta para cada edad. Así le planteamos el reto a Rubén Bravo, experto en nutrición y actual portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Y así lo aceptó. Eso sí, lo hizo planteando una diferenciación por etapas basada en estos criterios: una dieta adecuada para una mujer joven en edad reproductiva (20-35 años), otra para una mujer en edad de premenopausia y menopausia) y otra a partir de los 45-60 años (orientada a conservar masa corporal).
dieta y ejercicio

1. De los 20 a los 35 años.

Alimentos estrella: fruta, verdura, pescado azul y jamón ibérico.

Dieta aconsejada para perder peso: Dieta del vino y del jamón (aconsejable en mujeres con sobrepeso) o dieta de los días alternos (recomendada a mujeres con obesidad).

Dieta para mantener peso: Dieta mediterránea.

Suplementos: Vitamina C y vitaminas del Grupo B.

Actividad física: Cuatro sesiones a la semana de 45 minutos de aeróbico moderado como zumba, aerobox o running.

2. De los 35 a los 45 años.  

Alimentos estrella: fibra, proteína de alto valor biológico y chocolate negro (anti estrés).

Dieta para perder peso: Dieta del vino y del jamón (aconsejable en mujeres con sobrepeso) o dieta de los días alternos (recomendada a mujeres con obesidad).

Dieta para mantener peso: Dieta bioproteinada.

Suplementos: Griffonia y Omega 3.

Actividad física: A la semana, dos sesiones de 45 minutos de musculación o tonificación y dos sesiones de 45 minutos de aeróbico moderado.

3. De los 45 a los 60 años. 

Alimentos estrella: Huevos, verdura y pescado azul.

Dieta para perder peso: Dieta Dash.

Dieta para mantener peso: Dieta Perricone.

Suplementos: Zinc, Calcio, Vitamina D y Vitamina E.

Actividad física: Tres sesiones de 50 minutos de yoga, pilates o musculación postural.

Los detalles de cada dieta

picDIETA DE LOS DÍAS ALTERNOS. Es una dieta que se utiliza bastante en consulta con pacientes con sobrepeso u obesidad leve para perder de 4,5 a 6 kilos en 3 semanas, dependiendo de la constitución, sexo y la actividad física realizada. Como indica su nombre, esta dieta divide la semana en 3 bloques: 2 días de régimen, 3 días de  depuración y 2 días de alimentación normal.

Los primeros dos días se pasan a régimen adaptado al biorritmo humano, donde prima la importancia del desayuno y, a la medida que se acerca la noche, disminuye la cantidad de la ingesta.

Los hidratos de carbono se incorporan en el desayuno, la verdura y las proteínas en la comida y la cena se limita a caldo y un lácteo 0% de postre. Los días depurativos aseguran el aporte calórico indispensable, 800 Kcal al día. Se consumen muchos alimentos detoxificantes, verduras depurativas, frutas ricas en vitaminas, proteínas de alta biodisponibilidad, vino tinto, chocolate negro y lácteos con 0% materia grasa y azúcares. El fin de semana se realiza alimentación normal permitiendo el consumo de legumbres, pasta, arroz o patatas en el menú, así como algún postre casero, vigilando las cantidades.

«La dieta de los días alternos funciona, entre otras cosas, porque se hace más llevadera y se plantea objetivos reales», apunta Bravo. Organizar la dieta en bloques requiere un ‘cambio del chip’ del paciente y reemplaza la sensación de estar a dieta todo el rato, permitiéndole disfrutar de una vida social normal durante el fin de semana.

pic (1)DIETA DEL VINO Y DEL JAMÓN: Es una dieta diseñada para perder entre 4 Kg y 6 Kg en 4 semanas, dando instrucciones nutricionales individuales para mujeres, hombres o deportistas. Se basa en  el consumo diario de dos superalimentos: el vino y el jamón. Está demostrado que tomar vino tinto con moderación puede reducir considerablemente el riesgo de enfermedad coronaria, arterioesclerosis, Alzhéimer o demencia senil. Su consumo durante miles de años le ha atribuido los efectos de elixir de larga vida, gracias a su capacidad de retrasar el envejecimiento celular del organismo.

El jamón, por su parte, es una fuente perfecta de hierro y vitaminas del grupo B, tan necesarias para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, el cerebro y  para mantener la masa muscular sin carencias en aminoácidos esenciales. El perfil lipídico del jamón ibérico destaca por su bajo contenido en grasas saturadas y un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico, por consiguiente favorece nuestra salud cardiovascular.

El jamón de bellota es la mejor opción entre los ibéricos, ya que es un alimento bajo en grasas insaludables, con un complejo vitamínico muy elevado y con un 50 por ciento más de proteínas de alta biodisponibilidad que el resto de carnes frescas.

Todos los días durante las 4 semanas de la dieta se incluye el vino tinto y el jamón ibérico, al mismo tiempo que una gran variedad de alimentos nacionales preparados, en su mayoría, de manera tradicional.

El desayuno en un régimen es tan importante, como necesario y no conviene omitirlo, ya que nos proporciona energía suficiente para empezar el día con buen pie. Hay que tener en cuenta que los ingredientes y la cantidad varían en función del sexo y la condición física de la persona y no es lo mismo si se toma por una mujer o un deportista. Eso sí, en la mesa no puede faltar el pan y el jamón, ni la fruta. El café siempre se toma sólo o con leche desnatada. Por regla general en esta dieta se evitan el plátano, el mango y el melón, porque aportan más calorías por 100 gramos que la mayoría de las frutas. A cambio, son especialmente recomendadas la manzana, la naranja, la pera, las fresas o el melocotón.

A la hora de la comida no puede faltar la verdura, ya sea en forma de ensalada o puré, rehogada o al horno. El plato principal consiste en pescado o carne, de lo más variado: salmón, anchoas, rape, merluza, panga, sepia, almejas, bacalao, atún, pollo, pavo, conejo, ternera y solomillo de buey o carne magra de cerdo.

Se aconseja evitar el pan en la comida y cena. Este alimento queda reservado para el desayuno.

Para beber, agua sin límite en la cantidad y vino. El patrón de consumo diario recomendado de tinto es de una copa de 150ml en el caso de las mujeres y hasta 2 copas de la misma cantidad en los hombres, repartida en la comida y la cena.

En la cena no puede faltar el caldo (de puchero, de verdura o pollo), dos lonchas de jamón ibérico (unas 15 gr cada) y una cantidad determinada (80-150gr según indica la tabla) de carne (pollo, pavo, cerdo o ternera) o pescado/marisco (emperador, boquerones, sardinas, melva, ventresca de bonito, atún, palitos de cangrejo, mejillones, pulpo, sepia). Para finalizar el día los expertos del IMEO sugieren tomarse una onza de chocolate negro puro (sin leche, ni azúcar), ya que sólo así podemos beneficiarnos de su efecto antioxidante y anti arteriosclerosis.

Descafeinado con leche, yogur y dos nueces son el compuesto perfecto de la merienda. Los lácteos en esta dieta siempre son desnatados (0% grasa).

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DIETA MEDITERRÁNEA: Es una de las más completas, equilibradas y sanas que existen para mantener un peso saludable. Implica además de un estilo de vida particular, un aporte variado y equilibrado de productos naturales y tradicionales, procedentes de esta zona bañada por el mar Mediterráneo. Son básicas las frutas, verduras, legumbres, cereales, aceite de oliva como fuente de grasa, pescado, y en cantidades más moderadas, los huevos y las carnes de aves.

Combate la obesidad y aporta grandes beneficios para nuestra salud cardiovascular. Ofrece una mayor esperanza de vida y reduce tanto los niveles de colesterol, como el riesgo de enfermedades degenerativas.

La grasa presente en sus comidas procede básicamente del aceite de oliva, son por tanto grasas adecuadas y beneficiosas.

La dieta hace un buen uso del pescado, por tanto proporciona un aporte equilibrado de ácidos grasos poliinsaturados (omega-6 y omega-3).

Es también una dieta rica en fibra (cereales) y antioxidantes naturales (naranjas, limones, verduras).

DIETA BIOPROTEINADA. Partiendo de que la dieta hiperproteica tiene hoy en día muy mala fama, aquí tenemos una dieta proteinada (normoproteica) adecuada para la pérdida de peso.

beneficiosa sobre todo en mujeres con menopausia en las que el consumo abundante de verduras no siempre permite obtener la pérdida de peso deseada.

Debemos entender la dieta proteinada como una pauta en la que se limita el consumo de hidratos de carbono y se consume proteína, pero siempre sin sobrepasar las cantidades diarias recomendadas. Es decir, no consumimos más proteína de la debida (como suele ser el caso de una Dieta Dukan no controlada), sino que restringimos ciertos hidratos de carbono de elevado índice glucémico y elegimos en qué momento del día consumir los carbohidratos permitidos y el resto del día lo cubrimos con proteína de alto valor biológico.

DIETA DASH. Esta dieta diseñada especialmente para pacientes con hipertensión puede resultar idónea para la pérdida de peso. Prima el consumo de frutas, verduras y lácteos desnatados; la proteína debe ser magra y los carbohidratos están restringidos y siempre deben ser integrales. Además limita el consumo de sal y también hace hincapié en la importancia de la hidratación. Ideal para perder el peso, reducir los niveles de presión arterial y además reeducar hábitos alimentarios.

pic3DIETA PERRICONE. Creada por el Doctor Nicholas Perricone, profesor universitario de medicina y dermatólogo. Según la última clasificación de Google es la dieta para perder peso más buscada por los españoles, quizás por los rumores que entre sus seguidoras confesas se encuentra la propia Reina Letizia. Existe en dos versiones: una de 28 días y otra de 3 con efecto flash. La dieta propone un cambio en el estilo de vida y la rutina alimenticia orientada a llevar una vida más sana con unas pautas generales en las que potenciar ciertos alimentos y reducir otros con el objetivo de frenar la inflamación y la oxidación de las células, responsables no sólo de la aparición de arrugas, sino de otro tipo de afecciones.

«Una gran dieta desde mi punto de vista, pues centra mucho más su importancia en la salud que en perder un gran número de kilos en pocos días», resalta Rubén Bravo. En principio se pueden ingerir la gran mayoría de los alimentos, aunque prioriza en algunos para tomar diariamente, como el salmón fresco (rico en proteínas de alto valor biológico y ácidos grasos Omega 3), los frutos del bosque (potentes antioxidantes), las verduras verdes (como el brécol, las espinacas o los espárragos, importante fuente de vitaminas y minerales), el aceite de oliva virgen extra o la avena en copos (rica en fibras, grasas monoinsaturadas y proteínas). Ofrece beneficios tanto en la piel como en la sensación de vitalidad y anti envejecimiento.

¿Por qué se aconsejan suplementos?

1. Mujer joven en edad reproductiva 20 – 35 años (periodos de postpartos incluidos). Se aconseja Vitamina C. Contribuye al funcionamiento estable del sistema inmunitario.Vitaminas del grupo B. Fundamentales en los niveles de vitalidad y sueño.

2. Mujer en edad de premenopausa y menopausia 35-45 años (Dieta orientada a aumentar los niveles de fertilidad por una posible maternidad tardía, mejorar el equilibrio emocional ansiedad/estrés). Se aconseja Griffonia. Mejora notablmente el equilibrio emocional ansiedad/depresión. Y Omega 3. Trabaja en la protección del sistema cardiovascular, buen funcionamiento cerebral y hormonal y prevención frente a las enfermedades inflamatorias.

3. A partir de los 45-60 años (Dieta orientada a mantener la masa muscular, combatir los efectos de la edad y proteger el sistema locomotor huesos/articulaciones). Recomendamos Zinc. Favorece huesos, mejora depresión; Calcio con Vitamina D. En prevención a la osteoporosis;Vitamina E. En prevención contra deterioro cognitivo, artritis reumática, hipertensión y fatiga crónica.

Los 10 grandes errores que se cometen al tratar de reducir el colesterol ‘malo’

  • Muchos ignoran el azúcar en la dieta por pensar que no tiene nada que ver con el colesterol LDL.
  • Si se está tomando estatinas, mucho optan por saltarse los consejos médicos sobre la dieta.
  • Eliminar toda la grasa de la dieta tampoco es recomendable.
  • No realizar ejercicio es otro factor clave para que el colesterol no disminuya.

20 minutos/ Infosalus
colesterol maloAquellos que tratan de reducir el nivel de colesterol LDL (el conocido como ‘malo’) puede estar realizando un esfuerzo sin caer en la cuenta de otros errores que provocarán que dicho esfuerzo pueda ser en vano.

El doctor Pablo Pérez Martínez, especialista en Medicina Interna del Hospital Reina Sofía de Córdoba, miembro de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (enfermedad asociada a niveles muy elevados de colesterol LDL), explicaba recientemente en Infosalus varios de los errores que llevan a que un reducido número de pacientes cumplan o alcancen los objetivos deseados de colesterol, lo que han confirmado estudios recientes como el Codimet.

Los principales errores se resumen en los siguientes diez ejemplos:

Ignorar el azúcar en la dieta

Aunque el azúcar de la dieta tiene poca repercusión directa sobre los niveles de colesterol en la sangre, los alimentos ricos en azúcares simples suelen ser también ricos en grasas perjudiciales para la salud como son las grasas saturadas o trans. «Limitar el consumo de azúcares simples en la dieta indirectamente favorecerá que consumamos menos grasas perjudiciales», señala Pérez Martínez.

Centrarse sólo en el colesterol malo (LDL)

El colesterol es un componente graso de nuestro organismo y se encuentra repartido en varias fracciones. Una de ellas, el colesterol LDL, es la perjudicial ya que favorece el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y se considera un factor de riesgo de la arteriosclerosis junto a la hipertensión, la diabetes mellitus y el consumo de tabaco. Por el contrario, el colesterol HDL es una fracción beneficiosa y reduce el riesgo de dichas enfermedades. El colesterol de nuestro organismo es producido en parte en el hígado y otra fracción procede de la dieta, por lo que evitando su absorción en el intestino se puede reducir el nivel de colesterol LDL en la sangre.

«No es suficiente con disminuir el consumo de alimentos ricos en colesterol en la dieta, pues parte del colesterol lo produce nuestro organismo. A la disminución del consumo de aquellos alimentos ricos en colesterol LDL hay que añadir el de aquellos ricos en grasas saturadas y trans que producirán un efecto perjudicial sobre la salud», apunta el especialista.

No seguir el plan médico

La barrera principal que argumentan los pacientes para abandonar el tratamiento suele ser la intolerancia a estos fármacos, aunque en la actualidad existen estatinas con menos efectos secundarios, más potentes y que precisan menos dosis para alcanzar los objetivos. «Sin embargo, la realidad es que las estatinas son fármacos seguros con pocos efectos secundarios», apunta Pérez Martínez, profesor de Medicina.

Otras barreras para su uso es la falta de respuesta a la estatinas por parte de algunos pacientes, lo que se denomina ‘hiporrespondedores’, aunque esto no depende directamente de ellos.

Comer de todo

La dieta es una herramienta eficaz para controlar el colesterol y siempre debe ser la primera medida a tener en cuenta. «Un ejemplo de ello es la dieta mediterránea, cuyo consumo se vincula a mayor longevidad, calidad de vida y menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer o deterioro cognitivo, a pesar de su elevado contenido en grasas, en contraste con las dietas recomendadas durante décadas por los nutricionistas anglosajones», aclara Pérez Martínez.

Se ha demostrado además que el consumo de una dieta mediterránea modula de forma positiva múltiples mecanismos como la inflamación, el estrés oxidativo, la hemostasia o la función endotelial. «Por tanto no es una estrategia inteligente el abandonarse a una dieta poco saludable a cambio de tomarse un medicamento para controlar el colesterol», concluye.

Eliminar toda la grasa de la dieta

«Se ha tardado varias décadas en demostrar con sólidas evidencias científicas, lo que ya sabíamos en los países mediterráneos y es que la grasa puede ser sana, si se consume con la moderación adecuada», explica Pérez Martínez.

Estos trabajos respaldan el nuevo paradigma de la dieta saludable, el de que moderando el consumo de calorías, lo importante no es la cantidad de grasa que consumimos sino su calidad. Los alimentos contienen una mezcla de los diferentes grasas, incluyendo las saturadas, las monoinsaturadas y las poliinsaturadas omega 6 y omega 3. De ellas se deben limitar especialmente las saturadas, porque aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Desconocer tus niveles de colesterol

La hipercolesterolemia o los niveles elevados de colesterol en sangre o la dislipemia es una enfermedad que «no duele». Esto influye en que el paciente muchas veces no sea consciente de la enfermedad que tiene y, lo que es más preocupante, del riesgo que tiene de sufrir una enfermedad cardiovascular.

«En este hecho el médico juega un papel fundamental para sensibilizar al paciente. Toda persona sana por encima de los 40 años si es hombre y de los 50 si es mujer, debería pasar por un análisis para controlar su colesterol. Si existen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular o diabetes, o enfermedades concomitantes en esa persona se debe de adelantar dicho screening», aclara el especialista.

Culpar a los alimentos equivocados

El colesterol es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano necesaria para el normal funcionamiento del organismo. Una persona sana precisa consumir 250-300 mg al día. El efecto real que ejerce el colesterol procedente de la dieta, y en concreto del huevo, sobre los niveles de colesterol en la sangre es escaso y en gran parte está influenciado por factores individuales como la genética, el peso corporal o los hábitos de vida.

En cuanto a los lácteos, hoy se dispone de productos desnatados o semidesnatados que permiten que nos beneficiemos de su riqueza en calcio sin la limitación de sus potenciales perjuicios derivados de las grasas saturadas.

No realizar ejercicio

Tomar la medicación no exime de realizar ejercicio. El ejercicio físico tiene un efecto muy interesante sobre el colesterol y especialmente sobre el C-HDL o colesterol bueno. «Realizar ejercicio aeróbico entre tres y cinco veces por semana, adaptado a la situación biológica de la persona, permite aumentar los niveles de nuestro colesterol bueno, además de controlar nuestro peso, algo fundamental para controlar los triglicéridos y nuestros niveles de azúcar», apunta Pérez Martínez.

Pasar de una dieta milagro a otra

Además de seguir una dieta lo más ajustada posible a la mediterránea, desde el punto de vista práctico para controlar el colesterol LDL debemos reducir el consumo de grasa animal o saturada. Las dietas milagro para perder peso han demostrado que a la larga no son efectivas e incluso algunas de ellos son perjudiciales para la salud.

«Si queremos perder peso debemos personalizar a cada individuo, detectando dónde debemos incidir. Si existe un elevado consumo de grasa saturada, algo frecuente en el paciente obeso, se recomienda seleccionar carnes magras, aves sin piel, quesos bajos en grasa, leches y yogures desnatados, evitar alimentos fritos y consumir alimentos cocinados a la plancha, horno o al vapor», aclara el especialista.

Tomar las estatinas con zumo de pomelo

Las estatinas se absorben por vía oral, lo que hace muy importante la ingesta a la hora de la administración para alcanzar un adecuado efecto terapéutico. Muchas de sus interacciones residen en el citocromo P-450 que facilita su posible interacción con alimentos como el zumo de pomelo. Por tanto se debe evitar el consumo de estatinas y el zumo de pomelo.

Los peligros de las dietas bajas en carbohidratos

Aparta de tu mente la falsa creencia de que los carbohidratos son un enemigo.

En Forma ¡Hola!
Sin tener problemas celíacos, mucha gente ha decidido eliminar el gluten y hacer una dieta baja en hidratos de carbono porque tienen la falsa creencia de que les predispone al sobrepeso. Muy polémicas fueron las declaraciones de Gwyneth Paltrow, quien sigue un Gwyneth Paltrow hace dieta sin carbohidratosplan de alimentación bastante restrictivo inspirado en la dieta macrobiótica, y desde su libro de cocina It’s all good liberó públicamente la guerra a los carbohidratos eliminándolos completamente de su dieta y de la de sus hijos. Algo que los nutricionistas perciben como un gran riesgo para la salud, entre otros motivos, porque se trata de nutrientes esenciales que proporcionan al organismo las vitaminas y minerales que nuestro cuerpo necesita, además de aportar la glucosa necesaria que nos da energía y garantiza el buen funcionamiento del cerebro.
Por tanto, no tiene sentido que una persona que no es alérgica al gluten ni haya sido aconsejada por un especialista excluya los hidratos de carbono sin motivo alguno de su día a día. Claro que hay que tener en cuenta que existen carbohidratos llamados ‘buenos’ y ‘malos’ y, mientras los segundos (bollería industriales, refrescos, etcétera), sí son recomendable evitarlos; hay toda una serie de alimentos como la pasta, el arroz, las patatas, los espárragos, el aguacate, los plátanos… que forman parte de una alimentación equilibrada y son base de nuestra beneficiosa dieta mediterránea. Incluso si estás siguiendo una dieta para adelgazar, no los veas como algo prohibido. Según algunos nutricionistas, muchas veces el error está en el momento del día que los tomamos; siendo aconsejable hacerlo mejor por la mañana que por la noche ya que nos aportarán la energía necesaria para afrontar la jornada.

Otras consecuencias de llevar una dieta muy baja en carbohidratos (se considera así cuando se aporta menos de 100 gramos al día) apuntan a unos niveles de colesterol más altos, según algunos estudios recientes como el publicado por el Annals of Internal Medicine: Effects of Low-Carbohydrate and Low-Fat diets. Esto es debido a que al reducir los hidratos de carbono en la dieta, lo lógico es que los sustituyamos en nuestros platos por proteína.

Sin embargo, como decíamos, hay que tener en cuenta la calidad de los hidratos que ingerimos optando siempre por los beneficiosos; ya que son los que nos van a prevenir de la obesidad y sufrir déficits nutricionales, según un estudio de la Universidad de Navarra (proyecto SUN), donde destacan la importancia de seguir unas directrices adecuadas en la ingesta como aumentar la fibra, consumir granos enteros, mejor carbohidratos sólidos y elegir alimentos bajos en índice glucémico (aquí te enseñamos cómo utilizar el índice glucémico en la dieta) –más que limitar la cantidad o el porcentaje de energía total-.

Por último, con respecto a la práctica de ejercicio físico, cabe señalar que será necesaria prestar atención a aquellos alimentos que repongan los niveles de sodio y la cantidad de hidratos de carbono en función de la intensidad y la duración de la actividad. De esta manera, mejorarás tú rendimiento y mitigarás la sensación de fatiga.

La obesidad en España ya es un problema

Uno de cada seis adultos padece de ella y cada año mueren 18 mil personas por problemas prelsacionados con la obesidad.

Negocios.com
, por Daniel Marín Arribas
La obesidad se está convirtiendo en un problema crónico en las sociedades de consumo capitalistas occidentales. En EEUU, país que encabeza el ranking en cifras, casi uno de cada tres adultos padece esta enfermedad.

capitalismo_obesidadEl arco del mundo anglosajón sigue muy de cerca a los norteamericanos. Reino Unido y Australia se sitúan en los primeros puestos, y Méjico, que ha tomado los hábitos de sus vecinos, anda en parejos niveles que ellos.

España, que nunca había sufrido esta situación, en las últimas décadas se ha ido poniendo al día. Actualmente, su tasa de adultos obesos está en uno de cada seis, siendo uno de cada dos los que tienen exceso de peso.

Los principales causantes de que esto ocurra son los malos hábitos alimenticios y la falta de deporte. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) asegura que «el abandono en muchos casos de la dieta mediterránea y sus beneficios nutritivos por la comida rápida adaptada a ritmos laborales estresantes» a la vez que el «incremento de la vida sedentaria», ha sido letal para el correcto desarrollo de la salud de las personas.

La obesidad ya es un problema en España, pero aún peor que esto, según explican desde IMEO, es que se haya extendido a los menores. Actualmente, casi un 45% de los niños de entre seis y nueve años sufre exceso de peso, y más del 10% padece directamente obesidad.

obesidad_mundoSi no se pone remedio a estos problemas tratando con expertos y cambiando de hábitos, la obesidad alcanzará aún niveles más preocupantes en unas sociedades donde no ha dejado de crecer desde hace tiempo y siendo, además, causante de más de 18.000 muertes al año.

Ortorexia: enfermar por comer demasiado sano

Este trastorno alimenticio afecta al 28% de la población en los países desarrollados y lleva a una angustia perpetua por comer sano.

S Moda de El País, por Salomé García.

brocoliTe entra hambre a media mañana. Vas a la máquina del café y, de paso, sacas un bollo de chocolate. De pronto alguien clama con voz de profeta: “¡No le pongas azúcar! Es malísimo por la glicación» (un proceso químico debido al exceso de azúcar que lleva al envejecimiento prematuro). «¿Sacarina? «¡Peor aún! ¡Es veneno! Y el bollo ese es masa industrial, lleno de aditivos artificiales y químicos cancerígenos”. Acto seguido le hinca el diente a una manzana de agricultura ecológica y se va tan campante, convencido de ser el último baluarte de una dieta saludable. Aunque, tal vez, sea un caso de persona ortoréxica. “A veces, entre el esfuerzo por comer sano y la obsesión por los alimentos dista solo un paso. Desde el punto de vista médico hablamos de un tipo de trastorno obsesivo que lleva al extremo la idea de una alimentación sana. La persona que padece ortorexia desarrolla un control exhaustivo y cada vez más estricto de los compontes de los alimentos, procura ingerir solo comida orgánica, vegetal, no tratada con fertilizantes, sin conservantes, ni grasas saturadas”, señala Rubén Bravo, experto en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Un apostolado en pro de la alimentación inmaculada que, en muchas ocasiones, hacen extensivo a quienes les rodean, escandalizándose de ‘delitos’ alimenticios como las patatas fritas, las salchichas o los refrescos azucarados. Son personas capaces de desplazarse hasta la otra punta de la ciudad con tal de localizar un supermercado ecológico o, mejor aún, irse a una granja para tener la certeza de que todo es orgánico.

En una sociedad que cada vez come más y peor es difícil detectar cuándo alguien ha tomado responsablemente las riendas de su nutrición y cuándo se le está yendo de las manos. La Organización Mundial de la Salud cifra que la ortorexia afecta a un 28% de la población de los países desarrollados y que su prevalencia podría ir en aumento en los próximos años. Se empieza por huir de lo artificial, por contar calorías y por huir de lo transgénico y se acaba por caer en lo patológico. “Las alarmas se deben disparar cuando alguien dedica más de tres horas a organizar su menú, cuando busca cualquier excusa para no comer fuera hasta el punto de minimizar sus relaciones sociales e, incluso, cuando cuenta cuántas veces mastica cada bocado”, explica Bravo. La ortorexia afecta principalmente a mujeres, adolescentes y deportistas, sobre todo, quienes practican fisioculturismo. “Estos pacientes suelen presentar un déficit de grasa, hipotensión y problemas cardiovasculares. Desde el punto de vista psicológico, alternan estados de euforia con otros de ansiedad. Y experimentan una falsa autoestima, basada en un sentimiento de superioridad basado en la idea de que su modo de vida es mejor que el del resto”.

El siguiente paso es demonizar ciertos alimentos. Empieza la cruzada contra las carnes rojas, los azúcares simples, los lácteos con lactosa o las grasas saturadas. O, más recientemente, el gluten. “Si no se es celíaco o intolerante no hay por qué eliminarlo de la dieta. El gluten es una de las principales proteínas del trigo. Aporta vitaminas del grupo B y minerales como el hierro, calcio o zinc, entre otros nutrientes, por lo que no hay motivo alguno para eliminarlo de una dieta equilibrada”, apunta la doctora Cristina Bouza, médico especialista en Nutrición en la Clínica Instimed. “No tiene ninguna base científica proscribir ningún alimento. Siempre habrá unos más saludables que otros, unos que sean de ración diaria y otros que sean un ‘extra’ o, incluso, o un ‘muy extra’. Cuando detectas ideas radicales con respecto a la comida sabes que estás ante un paciente inestable psicológicamente”, puntualiza la doctora Mar Mira, co-directora de la Clínica Mira + Cueto.

aliciaOcurre que hay quienes llegan a la consulta del nutricionista, con ganas de adelgazar o de someterse a una dieta détox, pero con una larga lista de alimentos que supuestamente son ‘veneno’ para ellas. “Son los que se saben al dedillo la composición de los alimentos y tienen su criterio propio acerca de lo que deben o no comer. Nuestra misión como médicos es aconsejar y recomendar aquellos alimentos que les ayuden a bajar peso de una manera sana y beneficiosa para su salud”, apunta la doctora Cristina Bouza, médico especialista en Nutrición en la Clínica Instimed. Sin embargo, cuando alguien está convencido de que un alimento es tóxico para su organismo puede tener reacciones somáticas indeseadas. “Cuando nos autoconvencemos de que algo nos sienta mal, al final, acaba haciéndolo”. El cerebro interpreta esa angustia como que ciertamente se ha ingerido algo pernicioso, fantasea con los posibles efectos adversos de esos contaminantes en el organismo y, lo más probable, es que la digestión se complique o incluso se produzcan episodios parecidos a una alergia.

En esa búsqueda angustiosa por ingerir todos y cada uno de los nutrientes recomendados es frecuente echar mano de los suplementos nutricionales. A veces, en exceso. “El consumo excesivo de suplementos de proteínas a largo plazo puede contribuir a la desmineralización ósea, la osteoporosis y la sobrecarga renal. El exceso de vitamina D provoca niveles de calcio en sangre anormalmente altos que pueden dañar gravemente los huesos, el tejido blando y los riñones. Abusar de la vitamina A y el betacaroteno, frecuente en verano para lograr un bronceado más duradero, puede tener efectos tóxicos a largo plazo en los órganos que los metabolizan: ojos, hueso e hígado”, alerta Bravo.

La obsesión por sumar y restar calorías lleva a conductas peligrosas para la salud. Una ramificación de la ortorexia es la alcohorexia (o drunkorexia, en inglés). “Es compensar el exceso de calorías consumidas con el alcohol reduciendo la ingesta calórica del resto de comidas. Este desorden lo sufren, sobre todo, mujeres jóvenes, entre 15 y 30 años”, advierte Bravo. “Es un trastorno alimenticio grave que muchas veces termina en un doble deterioro del organismo provocado por la suma del alcoholismo y la desnutrición. Suele ir acompañado de bulimia y las consecuencias son pérdida de concentración, anemia, daño en órganos vitales y un alto riesgo de muerte«. Esta moda por matarse de hambre para lanzarse en plancha a hacer botellón no es solo una locura de colegios mayores americanos. Ya se da en España. “En el IMEO atendemos en consulta un 8% más de pacientes debido a este desorden”, asegura Bravo. Ante la más mínima evidencia los expertos recomiendan un abordaje multidisciplinar con psicoterapia, control nutricional, terapia por biorresonancia para equilibrar el funcionamiento emocional y pauta farmacológica con antidepresivos, ansiolíticos o anoréxicos. Para el resto: dieta mediterránea y disfrutar de la vida sin obsesionarse por una caloría de más.

Top 10 de IMEO de las mejores dietas para perder peso en 2014

Top 10 de IMEO de las mejores dietas para 2014Se proponen una pérdida de peso moderada, fácil de mantener en el tiempo y sin efecto rebote. Se sirven de casi todos los grupos de alimentos, aunque restringen las cantidades. Suelen especificar para quien son indicados o qué problemas vienen a tratar (mujeres en menopausia, vegetarianos, personas con hipertensión o retención de líquidos). Ayudan a reeducar los hábitos alimentarios y llevar una vida saludable.

Vivimos en un mundo donde la abundancia y variedad de comestibles ha llegado a un extremo de saturación, donde elegir el menú no es fácil. Qué comer, en qué cantidad y con qué frecuencia son preguntas que nuestros antepasados no se han tenido que hacer o, al menos, no del mismo modo que lo hacemos nosotros.

La obesidad, la anorexia o la bulimia nerviosa son trastornos de la conducta alimentaria y también un aviso que nuestra sociedad precisa un cambio de hábitos y dieta saludables. El ranking de IMEO, respaldado por más de 30 expertos en el cuidado de la salud, la dietética y la nutrición, que reúne las 10 mejores dietas para perder peso, está pensado expresamente para cubrir esta necesidad.

Las dietas que son indicadas para ti_IMEO1. Dieta del vino y el jamón

Dieta del vino y el jamón o como perder entre 4 y 6 kilos en un mes y sin sentirnos a dieta. Se trata de una dieta hipocalórica equilibrada basada en el consumo de frutas y verduras y proteína magra. Además, añade las bondades del vino tinto como antidepresivo y protector cardiovascular en cantidades moderadas (una copa al día en caso de las mujeres y dos copas en el caso de los hombres) y del jamón ibérico, proteína magra de alta calidad.

2. Dieta DASH

Esta dieta diseñada especialmente para pacientes con hipertensión puede resultar idónea para la pérdida de peso. Prima el consumo de frutas, verduras y lácteos desnatados; la proteína debe ser magra y los carbohidratos están restringidos y siempre deben ser integrales. Además limita el consumo de sal y también hace hincapié en la importancia de la hidratación. Ideal para perder el peso, reducir los niveles de presión arterial y además reeducar hábitos alimentarios.

3. Dieta bioproteinada

Partiendo de que la dieta hiperproteica tiene hoy en día muy mala fama, aquí tenemos una dieta proteinada (normoproteica) adecuada para la pérdida de peso. Beneficiosa sobre todo en mujeres con menopausia en las que el consumo abundante de verduras no siempre permite obtener la pérdida de peso deseada. Debemos entender la dieta proteinada como una pauta en la que se limita el consumo de hidratos de carbono y se consume proteína, pero siempre sin sobrepasar las cantidades diarias recomendadas. Es decir, no consumimos más proteína de la debida (como suele ser el caso de una Dieta Dukan no controlada), sino que restringimos ciertos hidratos de carbono de elevado índice glucémico y elegimos en qué momento del día consumir los carbohidratos permitidos y el resto del día lo cubrimos con proteína de alto valor biológico.

4. Dieta disociada

Otro claro ejemplo de dieta que emplea una distribución adecuada de los alimentos a lo largo del día. Restringidos los carbohidratos de elevado índice glucémico y consumiendo las proteínas en la segunda mitad del día conseguimos deshincharnos de retención de líquidos y ayudar a que nuestro organismo consuma nuestros depósitos de grasa. Ideal para una operación bikini sin efecto rebote y también muy beneficiosa para mujeres en edad de menopausia.

5. Dieta mediterránea

Como todos hemos leído muchas veces, ejemplo claro de dieta variada y equilibrada. Bien es cierto que para perder peso necesita algunas restricciones, sobre todo en cantidades de cereales. Sin embargo las recomendaciones de consumo de frutas, verduras y proteínas animales son adecuadas. Sobre todo ideal para mantener un estilo de vida saludable una vez que perdamos esos kilos de más.

6. Dieta depurativa

Ideal para eliminar esa retención de líquidos que nos trae de cabeza a muchas mujeres. No se recomienda mantenerla en el tiempo ya que el aporte calórico es bastante restringido. Lo que buscamos son alimentos diuréticos y beber mucho líquido en forma de caldos, agua e infusiones para reducir la hinchazón que nos provoca la retención de líquidos. Recomendada uno o dos días a la semana intercalada con nuestra dieta de pérdida de peso.

7. Dieta de índices glucémicos

Destacada por la importancia que da al control de los índices glucémicos y a los biorritmos. En general adecuada para perder peso de forma saludable y buscando siempre la pérdida de masa grasa. Beneficiosa para perder peso en un plazo medio sin efecto rebote y equilibrar nuestros biorritmos para mejorar nuestro estado general de salud.

8. Dieta de la zona

La dieta antiinflamatoria por excelencia. Muy equilibrada en cuanto a cantidades de macronutrientes pero bastante complicada de seguir de forma habitual. Requiere combinar cantidades muy concretas de alimentos variados en cada comida lo que resulta difícil sobre todo en las comidas fuera de casa. Ideal para los amantes de las proporciones, la distribución de macronutrientes en 40% de hidratos de carbono, 30% proteínas y 30% de grasas regula los niveles de insulina y glucagón reduciendo la producción de sustancias proinflamatorias.

9. Dieta de la enzima prodigiosa

Probablemente la dieta más popular del año 2013. Similarmente a la macrobiótica maligniza la leche y sus derivados, lo que puede conllevar a largo plazo déficit de calcio. Su punto positivo como dieta para la pérdida de peso es que se basa fundamentalmente en el consumo de frutas y verduras frescas y carne y pescado como fuente proteica. Además, destaca la importancia del consumo de agua, aunque aclarando que debe ser agua mineral. Y elimina completamente el alcohol y los excitantes para mejor la salud digestiva.

10. Dieta vegetariana

Para pacientes vegetarianos que quieran perder peso. La ovolactovegetariana es la más equilibrada desde el punto de vista nutricional. Teniendo en cuenta los hábitos alimentarios de los vegetarianos para conseguir la pérdida de peso habría que reducir el consumo de hidratos de carbono de elevado índice glucémico y sustituirlos por verduras, reducir el consumo de quesos grasos o lácteos enteros y aumentar el consumo de proteína a través de legumbre, proteína vegetal y clara de huevo.

Para ver el Top 10 de IMEO de las dietas menos indicadas para la salud, haz clic en este link: https://stopalaobesidad.com/2014/01/28/top-10-de-imeo-de-las-dietas-menos-indicadas-para-perder-peso-para-el-2014/

2014

El sobrepeso aumenta el riesgo de padecer depresión

Los especialistas destacan la importancia de una buena alimentación para prevenir estados depresivos y proponen a la dieta mediterránea como la alternativa más recomendable
El Dia
la dieta meditarránea favorece la saludEl riesgo de padecer depresión es un 55% mayor en las personas obesas, mientras que el riesgo de obesidad aumenta en un 58% entre quienes tienen depresión, según datos que aporta la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Esta entidad señala que muchos de los episodios depresivos que sufren personas con obesidad se deben a que su exceso de peso les deprime.
Por su parte, las personas deprimidas sufren ansiedad, que a menudo se traduce en una necesidad imperiosa de comer. De hecho, algunas pueden ingerir más de 5.000 calorías en un atracón, subraya. La SEEDO explica que estas personas “buscan sentirse saciadas, por lo que comen muchos hidratos de carbono. En algunos casos, se produce una auténtica adicción a la comida con el fin de calmar la ansiedad, lo que puede derivar en obesidad”.

Esta organización pone de relieve la importancia de la nutrición en la prevención primaria de la depresión y defiende la dieta mediterránea como el patrón alimentario más recomendable. “La dieta mediterránea podría tener un papel preponderante en la prevención de la depresión”, sostiene Miguel Angel Martínez-González, miembro de la SEEDO. La dieta mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos de origen vegetal como el pan, la pasta, el arroz, las verduras, las hortalizas, las legumbres, las frutas y los frutos secos. Además, se emplea el aceite de oliva como fuente principal de grasa; se da un consumo moderado de pescado, mariscos, aves de corral, productos lácteos y huevos; comprende, asimismo, la ingesta de pequeñas cantidades de carnes rojas y un aporte diario de vino, consumido generalmente durante las comidas, indica la Fundación Dieta Mediterránea.

Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. “Es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye, de forma muy importante, a la carga mundial de morbilidad”, añade. La OMS recalca que la depresión es distinta a las variaciones habituales del estado de ánimo y a las respuestas emocionales breves ante los problemas de la vida cotidiana. “Puede convertirse en un problema de salud serio, causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio”, destaca este organismo. Asimismo, la OMS precisa que la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. A su vez, esta patología “puede generar más estrés y disfunción, empeorar la situación vital de la persona afectada y, por consiguiente, la propia depresión”, puntualiza.
Por su parte, el doctor Martínez-González recuerda que la depresión “puede conducir a hábitos dietéticos más pobres” lo que puede acabar derivando en un exceso de peso. “En este sentido, varios estudios indican que la incidencia de la obesidad es mayor en las clases más desfavorecidas porque comen menos carne y pescado, ingieren más cantidad de grasas poco saludables y realizan menos deporte”, refleja la SEEDO. De ahí la importancia de mejorar la educación en lo que a hábitos alimentarios se refiere pues, según indica esta entidad, “la prevención es el mejor tratamiento”.
No en vano, la psicoterapia cognitivo-conductual indicada para las personas obesas que sufren depresión se centra en enseñar pautas alimenticias, además de en mejorar la autoestima, ayudar a desarrollar habilidades sociales, favorecer la motivación para bajar de peso y dotarles de pautas para hacer ejercicio.

Los alimentos que previenen la depresión

Las frutas, cereales, legumbres, frutos secos, pescado y verduras, propios de la dieta mediterránea, puede reducir el riesgo entre un 40% y un 50%

Gonzalo Cruz, ABC

alimentos-previenen-depresion--644x362La obesidad mantiene una peligrosa relación con la depresión, ya que está demostrado que el exceso de peso se asocia con un mayor riesgo de sufrir cuadros depresivos y, a su vez, éstos se relacionan con una mayor probabilidad de desarrollar obesidad. Una correcta alimentación, basada en la dieta mediterránea, puede ser clave para prevenir la depresión.

«La dieta mediterránea podría tener un papel preponderante en la prevención de la depresión y abre una vía importante al conocimiento, con el objetivo de anticiparse a este grave problema de salud pública», asegura Miguel Ángel Martínez González, miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) que acaba de publicar un artículo en la revista médica BMC Medicine bajo el título «Dieta, ¿una nueva forma de prevenir la depresión?».

Precisamente un estudio reciente dirigido por el doctor Martínez González ha revelado que la dieta mediterránea no sólo protege de las enfermedades cardiovasculares y de algunos tipos de cáncer, sino que, además, puede reducir el riesgo de depresión entre un 40% y un 50%. ¿Los alimentos clave en la prevención? Frutas, cereales, legumbres, frutos secos, pescado y verduras.

«Mientras que el consumo de ácidos grasos trans, la comida rápida y los productos de bollería industrial se asocian con un mayor riesgo de depresión, el de ácidos grasos omega3 (procedentes del pescado) y el de aceite de oliva, por ejemplo, muestra asociaciones inversas, influyendo en la estructura de las membranas de las células nerviosas y mejorando el funcionamiento de la serotonina, un neurotransmisor implicado en la depresión», explica el especialista de la Seedo.

De los 10.000 voluntarios que participaron en esta investigación, en aquéllos que más se ajustaron al modelo alimentario tradicional del sur de Europa la incidencia de depresión tras cuatro años de seguimiento resultó considerablemente menor que en el resto, lo que sin duda redundó en su felicidad, ya que Martínez González recuerda que los cuadros depresivos son una de las principales causas de suicidio.

El riesgo de padecer depresión es un 55% mayor en las personas obesas, mientras que el riesgo de obesidad aumenta un 58% entre quienes tienen depresión. Teniendo en cuenta que el exceso de peso no es un trastorno psiquiátrico, muchos de los episodios depresivos que sufren las personas con obesidad se deben al hecho de que estar obesos les deprime. Esto es, la depresión es consecuencia de la obesidad, muchas veces debido a la presión social y casi siempre más profunda en el caso de las mujeres.

Buenos hábitos alimentarios para prevenir

Por su parte, las personas deprimidas sufren ansiedad, lo que a menudo causa un trastorno por atracón que se traduce en una necesidad imperiosa de comer hasta que el cuerpo no puede más. De hecho, está comprobado que algunas personas pueden ingerir más de 5.000 calorías en un atracón. Cuando ocurre esto las personas lo que buscan es sentirse saciadas, por lo que comen muchos hidratos de carbono, dándose en algunos casos una auténtica adicción a la comida con el fin de calmar la ansiedad, pudiendo derivar en obesidad.

En este punto el especialista de la Seedo recuerda que la depresión «puede conducir a hábitos dietéticos más pobres», lo que también está demostrado que deriva en un exceso de peso. De hecho, varios estudios indican que la incidencia de la obesidad es mayor en las clases más desfavorecidas porque comen menos carne y pescado, comen más grasas poco saludables y realizan menos deporte.

Mejorar la educación en los hábitos alimentarios es clave, ya que prevenir a tiempo es el mejor tratamiento. De hecho, la psicoterapia cognitivoconductual indicada para las personas obesas que sufren depresión se centra precisamente en aprender pautas alimenticias, además de mejorar la autoestima, desarrollar habilidades sociales, favorecer la motivación para bajar de peso y adquirir pautas para hacer ejercicio.

ADN triste y obeso

La Seedo también avala diferentes investigaciones previas sobre la existencia de un componente genético común a los trastornos del estado de ánimo y a la obesidad. Así, una de las más recientes, realizada por la Universidad de Granada, sostiene que el gen responsable del exceso de peso, el FTO, también es el responsable de la depresión.

Este trabajo, pionero a nivel mundial, indica que la depresión modifica el efecto del FTO sobre el índice de masa corporal de un individuo. Los resultados han sido confirmados en dos muestras independientes, una de ellas de unas 18.000 personas procedentes de 21 países de todo el mundo y de diferentes grupos étnicos.

En este punto, el doctor Martínez González destaca en su artículo que varios estudios también sugieren que la depresión parece compartir mecanismos comunes no sólo con la obesidad, sino también con las enfermedades cardiovasculares. «De hecho, hay varios factores de riesgo cardiovascular que son más frecuentes entre los pacientes con depresión», explica.

Diez datos sobre la dieta mediterránea

Muy interesante

El aceite-de-oliva es báscio en la dieta mediterranea¿Se puede perder peso durmiendo poco? ¿Engorda comer rápido? ¿Y comer delante de una pantalla? ¿Qué alimentos ayudan a adelgazar? ¿Cómo afecta la perdida de peso al cerebro? ¿Son buenas las dietas basadas en proteínas? Repasamos 11 estudios científicos recientes que deberías tener en cuenta a la hora de iniciar un régimen para perder peso.

Yogur y frutos secos. A largo plazo, comer yogur y frutos secos de cáscara dura, como las nueces o las almendras, ayuda a bajar de peso más que la fruta o las verduras, según se desprendía de un estudio llevado a cabo en la Escuela de Salud Pública de Harvard y publicado en la revista New England Journal of Medicine.

Sueño antigrasa. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Chicago, mientras hacemos una dieta para adelgazar, dormir durante toda la noche hace que se pierda más cantidad de grasa. Concretamente, si reducimos nuestro sueño a sólo 5,5 horas perdemos el mismo peso que tras un sueño de 8,5 horas, pero la quema de grasas se reduce a la mitad.

Contra los antojos, imaginación. Un grupo de científicos de la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, EE UU) descubrió hace poco que, ante el deseo de comer chocolate y dulces, imaginarse tomando grandes cantidades de estos productos puede ser suficiente para calmar el apetito.

Bebe agua para adelgazar. Un ensayo clínico presentado durante un encuentro de la Sociedad Americana de Química (ACS por sus siglas en inglés) reveló que beber dos tazas de agua antes de comer ayuda a perder peso y combatir la obesidad.

Si comes no navegues. Comer delante de la pantalla de un videojuego o trabajando con el ordenador puede aumentar nuestro apetito a lo largo del día, fomentando el sobrepeso, según revelaba un trabajo publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

Los peligros de tomar sólo proteínas. La Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas desaconseja encarecidamente el «método» o «dieta» de adelgazamiento propuesto por Pierre Dukan ya que no existen pruebas que sustenten que una dieta con un mayor contenido en proteínas ayude a la pérdida de peso y el consumo prolongado de dietas pobres en carbohidratos y ricas en proteínas se asocia con un incremento en la mortalidad.

Échale pimienta… roja. Según una investigación de la Universidad de Purdue (EE UU), consumir pimienta roja de Cayena puede «ayudar a reducir el apetito y a quemar más calorías de lo habitual después de cada comida, especialmente si no solemos consumir esta especia regularmente», explica Richard Mattes, coautor del trabajo.

Atentos a las etiquetas. Leer las etiquetas de los alimentos que compramos nos ayuda a perder peso, de acuerdo con un reciente estudio de la Universidad Estatal de Washington publicado en la revista Journal of Consumer Affairs. Las mujeres entre 37 y 50 años son las que más han incorporado este hábito a la hora de hacer la compra.

Mejor pasar un poco de frío. Si te pones a dieta en invierno, no abuses de la calefacción. Según un estudio publicado en la revista Obesity Reviews, abusar de la calefacción en el invierno podría estar contribuyendo al aumento de la obesidad en Reino Unido, Estados Unidos y otros países desarrollados. Según los autores, reducir la exposición al frío reduce la necesidad de consumir energía para permanecer calientes y reduce la capacidad del cuerpo para producir calor.

¿Rápido o lento? Comer rápido, en comparación con hacerlo lentamente, reduce la segregación de unas hormonas que provocan la sensación de estar «lleno». La reducción de dichas hormonas nos llevaría a comer en exceso y, por lo tanto, a engordar, según un estudio reciente.

Perder peso mejora la memoria. Además de adelgazar, cuando pierdes peso mejora tu memoria y tu capacidad de concentración, de acuerdo con una investigación de la Universidad Kent State (EE UU). Según Johns Gunstad, coautor del trabajo, muchos facotres que acompañan a la obesidad – hipertension, diabetes tipo 2, apnea del sueño- están vinculados a daños en el cerebro, por lo que para el investigador es lógico que «si estos problemas desaparecen, la memoria funcione mejor».

Las dietas a base de pescado, pollo, ensaladas y con poca carne y lácteos, buenas para la memoria

No se encontraron diferencias entre razas

El estudio enroló a 30.239 personas mayores de 45 años a los que durante cuatro años se estuvo observando para registrar los cambios en su salud. Se revisó información dietética de 17.478 personas de distintas razas para determinar que mantenían una dieta mediterránea.

EFE  |  Antena 3 

comer pollo, pescado y ensalada es bueno para la memoriaLa dieta que contiene los ácidos grasos presentes en el pescado, el pollo y las ensaladas, y evita las grasas saturadas de la carne y los lácteos puede beneficiar la conservación de la memoria y el pensamiento, según un artículo que publica la revista Neurology. «Dado que no existen tratamientos definidos para la mayoría de las enfermedades relacionadas con la demencia, las actividades modificables como la dieta, que puedan demorar el inicio de los síntomas de demencia, son muy importantes», dijo el neurólogo Georgios Tsivoulis, de la Universidad de Alabama en Birmmingham.

Los datos provienen del estudio «Razones para las diferencias geográficas y raciales en los episodios cardiovasculares», que tiene su sede en esa universidad. El estudio enroló a 30.239 personas mayores de 45 años de edad entre enero de 2003 y octubre de 2007, y mantiene el seguimiento de los individuos para registrar los cambios en su salud.

Para este estudio, el más grande que se haya hecho hasta ahora de la llamada «dieta mediterránea», se revisó la información dietética de 17.478 negros y blancos con una edad promedio de 64 años, para determinar el grado en que mantenían una dieta de tal tipo. A los sujetos del estudio también se les sometió a pruebas que miden la memoria y las capacidades de pensamiento a lo largo de un período promedio de cuatro años.

El 17% de los participantes tenía diabetes. El estudio encontró que entre los participantes sanos, los que seguían más de cerca la dieta mediterránea eran un 19% menos propensos a desarrollar problemas con la capacidad de pensamiento y memoria. No se encontró una diferencia significativa en el deterioro entre negros y blancos. Pero la dieta mediterránea no apareció asociada con un riesgo menor de problemas de pensamiento y memoria en las personas con diabetes.

«La dieta es una actividad importante que podemos modificar y que puede ayudar en la preservación del funcionamiento cognitivo en la edad avanzada», dijo Tsivgoulis cuyo estudio contó con el respaldo del Instituto Nacional de Infarto y Trastornos Neurológicos, uno de los Institutos Nacionales de Salud. «La dieta, sin embargo, es sólo una de varias actividades importantes en el estilo de vida que pueden desempeñar un papel en el funcionamiento mental en la edad avanzada», añadió. «El ejercicio, el evitar la obesidad, no fumar y tomar los medicamentos para condiciones como la diabetes y la hipertensión también son importantes».