Adelgaza comiendo bien

El Economista

alimentos saludablesLa primavera es la época perfecta para empezar a poner a punto nuestro cuerpo para las vacaciones. El buen tiempo nos motiva a la hora de mover nuestro cuerpo, pero no todo es el deporte, una buena alimentación es fundamental si queremos sentirnos bien tanto por fuera como por dentro.

Estos «superalimentos» son potentes desde el punto de vista nutritivo, ayudan a fortalecer los huesos y a evitar enfermedades crónicas. Además, mejoran la visión y mantienen la mente en forma. Pero las nuevas evidencias científicas confirman que también te mantienen en el peso o, incluso, te pueden ayudar a adelgazar. ¿Quieres conocer cuales son?

Avena. Es rica en proteínas y tomarla en el desayuno te ayuda a controlar el apetito el resto del día. Es un carbohidrato saludable que acelera el metabolismo y quema las grasas.

Salmón. Es una fuente proteína magra que te hace sentir satisfecha sin añadir ni una pizca de grasa en el menú. Es mejor elección que la carne roja, si buscamos un alimento que nos proporcione proteínas saludables y nutrientes esenciales. Un estudio publicado en 2001 demostró que las personas que incorporan a su dieta este tipo de alimentos, pierden como promedio cuatro kilos más que los que hacen otro tipo de dietas.

Aguacate. Aunque es cierto que es rico en grasas, éstas son de muy buena calidad, el ácido oleico presente en esta fruta es una grasa monoinsaturada y saludable. Además, el aguacate es rápido produciendo sensación de saciedad en el organismo. También rico en proteínas y fibra.

Moras. Son muy conocidas por su efecto antioxidante, pero además tienen un fuerte poder saciante que es muy útil para comer menos y sentirnos llenos. A pesar de que es una fruta diminuta, una porción (una taza aproximadamente) solo tiene 80 calorías y te hace sentir satisfecha porque te has comido cuatro gramos de fibra.

Arroz Integral. Es más saludable que el arroz blanco, entre otras cosas porque está menos procesado y contiene más fibra. Estamos ante un carbohidrato inteligente, de los que aceleran el metabolismo y queman las grasas. Es un alimento bajo en calorías pero muy saciante. Comer arroz integral habitualmente en vez de arroz blanco puede suponer una pérdida de peso mantenida durante tres años.

Broccoli. Crudo o cocinado, esta verdura conserva sus cualidades protectoras contra varios tipos de cánceres. Es muy bajo en calorías y muy rico en fibra, lo que lo convierte en un gran aliado de la pérdida de peso.

Pomelo. Incluso si decides no hacer ningún cambio en tu dieta, si antes de cada comida te cometes la mitad de un pomelo, eso puede ayudarte a perder hasta medio kilo por semana. Uno de los componentes de esta fruta ayuda a reducir la insulina y puede ayudar a perder peso. Además es una Buena fuente de proteínas, y como el 90% de su composición es agua, te quita el apetito muy rápido y te hace comer menos cantidad.

Vino tinto. El resveratrol, el famoso antioxidante encontrado en la piel de las uvas reduce la acumulación de grasas. Los estudio muestran como las personas que beben vino moderadamente tienen una cintura más estrecha y menos abdomen que los bebedores de otros licores.

Peras. Solo una pera contiene el 15% de la cantidad de fibra diaria recomendada. Un estudio comprobó que las mujeres que comían tres peras por día consumían menos calorías y perdían más peso que aquellas que no comían la fruta. Se recomiendan comer la pera con la piel, pues es donde se encuentra la más alta concentración de fibra.

Alubias negras. Por último, una porción de esta legumbre tan popular contiene unos 15 gramos de proteína de calidad y ninguna grasa saturada.

La cirugía también cura la diabetes tipo II en pacientes no obesos, según expertos

El IMEO inaugura un ‘Punto de Información para Diabéticos’ en Madrid

Europa Press

Nurse preparing syringeLa cirugía también cura la diabetes tipo II en pacientes no obesos, tal y como aseguran los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que ha inaugurado recientemente un ‘Punto de Información para Diabéticos’ en su clínica de Madrid.

   De esta forma, los especialistas exponen que el tratamiento quirúrgico libra de esta enfermedad a los pacientes con un índice de masa corporal normal, además de a los diabéticos que sufren obesidad. Con motivo de ello, esta institución ha creado este servicio, en el que se ofrece «orientación sobre nutrición y cirugía aplicada a la diabetes de forma gratuita a lo largo del año».

   En la actualidad «hay cerca de cinco millones de personas con diabetes en España», según datos de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE). De ellos, «unos 2,3 millones desconocen que la padecen», afirman recogiendo la misma fuente.

   Además, los expertos señalan que las previsiones futuras no son nada halagüeñas, ya que se estima que la diabetes sea, en 2030, «la séptima causa de muerte en el mundo con casi 400 millones de enfermos». A ello se une el hecho de que se espera que en los próximos diez años los fallecimientos por diabetes «aumenten más de un 50 por ciento», señalan desde la Organización Mundial de la Salud (OMS).  

   Sin embargo, desde el IMEO afirman que la diabetes tipo II, que es «la que presenta la gran mayoría de la población», se llega a curar en un alto porcentaje de los casos, ya sea a través de cirugía o con un cambio de alimentación y hábitos. «Lo que era impensable plantearse hace unos años, ahora es realidad», señala al respecto el portavoz del instituto, Rubén Bravo.

LA INTERVENCIÓN SE PROLONGA DURANTE UNA HORA

   A su juicio, esto supone «una esperanza» para millones de pacientes que conviven diariamente con fármacos e insulina. Para ellos existe una solución a través de una cirugía laparoscópica, que suele durar alrededor de una hora, y por la que «se deriva el tránsito digestivo entre el duodeno y el tramo superior del intestino delgado», explica.

   De esta forma, se impide que el alimento pase por éste segmento del sistema digestivo «y las inmediaciones del páncreas», lo que hace que se reduzca la absorción calórica de los alimentos ingeridos «regulando los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos», manifiesta.

   «Nuestra experiencia con la cirugía aplicada en estos casos nos ha demostrado que la curación de diabetes tipo 2 es total en pacientes con medicación oral en el primer estadio de la enfermedad, donde el deterioro del páncreas es aún reducido», continúa el portavoz del IMEO. Tras dos o tres semanas, se retiran los fármacos al paciente.

   Por su parte, en los pacientes con una medicación inyectable donde la enfermedad se encuentra en un estadio más avanzado, «también se logra en un alto porcentaje la curación total», señala. En casos más complicados, se obtiene «una importante reducción de la dosis de insulina inyectable o un cambio a tratamiento oral», sostiene.

   No obstante, Bravo destaca que para no llegar a desarrollar la enfermedad es importante mantener el índice de masa corporal estable, «especialmente en aquellas personas que tienen antecedentes familiares de diabetes». Para él, «el riesgo disminuye si se pierde el sobrepeso».

La crisis se ceba con el sobrepeso femenino

Madrid, 11 nov (EFE).- Las últimas estadísticas mundiales sobre obesidad sitúan a la mujer en el foco de esta epidemia del siglo XXI, una tendencia que en España se ha acentuado con la crisis, el aumento del paro femenino y el consumo de productos más baratos y menos nutritivos para ajustar la economía doméstica a los ingresos.
Así lo han recalcado los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) de cara al Día Mundial contra la Obesidad, que se celebra mañana, una jornada en la que se abordará la que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las sociedades modernas en la última década.
En el informe «Generación XXL», publicado recientemente por la compañía IPSOS -especializada en identificar las conductas, actitudes y opiniones de la sociedad-, se incidía ya en el hecho de que la crisis estaba disparando los casos de obesidad.
El 17 por ciento de la población considera que el principal escollo para llevar a cabo un estilo de vida más saludable es el precio de algunos productos, que les resultan caros, algo que ha hecho cambiar la dieta de muchas familias y muchas mujeres.
A los especialistas les preocupa esta circunstancia porque la mujer es mucho más propensa a desarrollar obesidad y, de por sí, tiene mayor tendencia a acumular sobrepeso por aspectos emocionales, endocrino-hormonales y metabólicos.
Según la experta en nutrición del IMEO Elisabeth Gónzalez, las mujeres son más vulnerables a sufrir depresiones y ansiedad, y estas situaciones afectan en un alto porcentaje a su forma de comer.
Las mujeres tienen de dos a tres veces más posibilidades de desarrollar ansiedad que los hombres y, fisiológicamente, según la especialista, una vulnerabilidad mayor a sufrir alteraciones emocionales por las influencias hormonales.
Hormonas como los estrógenos, opioides endógenos, la hormona de la juventud, la sulfatodehidro-epiandroestendiona, la progesterona y la testosterona, entre otras, forman un coctel que influye en la forma de comportarse, de sentir tristeza o alegría y de enfrentarse a la comida, y las hace «más susceptibles de ser comedoras emocionales que los hombres».
Por ejemplo, en el caso de la serotonina, a veces conocida como la hormona de la felicidad, se ha observado que las mujeres producen un 52 por ciento menos en su cerebro que los hombres.
Este neurotrasmisor es un peso pesado en el estado de ánimo, en los niveles de ansiedad, en la percepción del dolor, el sueño y la conducta alimentaria, y si disminuyen sus niveles aumenta la sensación de tristeza y desánimo.
«No es casualidad -comenta González- que cuando estamos tristes o desanimadas, nos apetece un helado de chocolate, ya que los alimentos dulces y con altas concentraciones de azúcares aumentan las concentraciones de serotonina produciendo un efecto antidepresivo y ansiolítico momentáneo».
Pero, además, la mujer tiene menos capacidad muscular que el hombre, por lo cual su metabolismo es menos efectivo quemando grasas o más bien, según la experta, «a falta de una actividad física regular, se acentuaría la tendencia a acumularlas».
A ello se suma que con la madurez, el porcentaje de grasa en la mujer aumenta, cambia su composición corporal y disminuye su necesidad de energía, con lo que si no ajusta la dieta a estas nuevas condiciones fisiológicas puede aumentar su peso año tras año.
No obstante, a pesar de todos estos condicionantes para ganar peso, las españolas se preocupan por su figura, son las que principalmente contratan tratamientos de pérdida de peso y practican más ejercicio físico moderado que los hombres, según señala la preparadora física y psicóloga Sandra Pino.
Cada vez son más conscientes de que la actividad física y una dieta equilibrada son la mejor forma de combatir el exceso de kilos.
Y según Pino los efectos saludables de esta actividad no tardan en manifestarse si se dedican treinta minutos todos los días de la semana para caminar, subir y bajar escaleras, ir en bici o bailar con la pareja.
Se mejora la función respiratoria, se reduce el colesterol malo y la grasa corporal, bajan los niveles de ansiedad y aumenta la sensación de bienestar, gracias a la segregación de endorfinas. EFE

La obesidad infantil, un problema que se genera en casa

 Comer del ‘tupper’ en el colegio puede favorecer la obesidad infantil, si se carece de cultura nutricional, advierten los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)               

  • En España el 19% de los niños son obesos, en EEUU el 16%, según datos de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid.
  • Tan solo el 75% de los niños españoles come una fruta al día y un 24% pasa hasta dos horas diarias viendo la televisión o delante del ordenador, según un estudio de la Fundación Thao.
  • Casi el 50% de los niños en edad preescolar (de 2 a 6 años) afirma consumir verduras al menos una vez a la semana, según el estudio IDEFICS  2011 financiado por la Comisión Europea.

Con el comienzo del curso escolar y el polémico uso del ‘tupper’ en los comedores escolares se ha reabierto el debate sobre las causas de obesidad infantil y su tendencia al alza durante los últimos quince años. ¿Han de llevar los niños su comida al mediodía en el cole y quién va a controlar qué comen? ¿Dónde van a conservar y calentar el contenido de su ‘tupper’? ¿Se debe pagar o no un suplemento por el uso de las instalaciones del comedor, aunque se prescinda del menú? Son muchas las preguntas que quedan por solucionar por parte de las administraciones autonómicas, pero la gran preocupación de los expertos en nutrición infantil y educación alimentaria es que una cosa tan sencilla, como es la de preparar la tartera, puede resultar considerablemente complicada, si se carece de cultura nutricional. ¿Están lo suficientemente preparados en materia de nutrición los padres de los niños que sí, acudirán al cole con su fiambrera?

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y especialista en nutrición, comparte su temor que el ‘tupper’ puede convertirse en otra causa más a favor de la obesidad entre los menores, si el asunto no se toma en serio. “Durante la última década estamos atendiendo cada vez más casos de obesidad infantil en consulta. Hemos trabajado mucho para corregir malos hábitos y conductas alimenticias en menores e incluso hemos acudido a colegios públicos y campamentos urbanos de verano para supervisar el menú escolar y asegurarnos que éste es equilibrado y saludable”, explica Bravo.

En este comunicado destinado a los medios hemos considerado necesario identificar y analizar las 10 causas habituales por las que se origina la obesidad infantil. Y la conclusión es –eso hay que decirlo– que el problema se genera en casa, allí es donde debemos remediarlo.   

Las 10 causas habituales de la obesidad infantil

  1. Comer de forma habitual delante del televisor.

Es totalmente desaconsejable comer mientras se ve la televisión, ya que el contenido habitual de éstas “comidas rápidas” suele ser de un bajo nivel nutricional y escasa preparación y se da más importancia a lo que ponen en la pantalla que a lo que se come eneste momento. 

  1. Consumir en exceso bebidas y refrescos azucarados.

Hace 20 años los menores consumían estas bebidas de forma excepcional, en celebraciones o fines de semana. Actualmente es difícil encontrar un menor al que le guste más el agua, hemos sustituido éste bien imprescindible por bebidas cargadas de azúcares, gases y edulcorantes, añadiendo muchas calorías extra al día que no alimentan y estimulan con su exceso la secreción de insulina.                                           

  1. Ingerir en exceso golosinas y dulces y aumento de la tendencia a la diabetes.

Galletas de chocolate, bollería industrial, helados, chuches, pasteles son los alimentos que han sustituido en desayuno, media mañana, meriendas y postres a las tan saludables y variadas frutas. Traduciendo esto al lenguaje nutricional, estamos privando a nuestros hijos de una gran cantidad de vitaminas y minerales, reemplazándoselas porun exceso de grasas insaludables y azúcares que aumentarán su tendencia a la diabetes. 

  1. Declive del consumo de frutas y verduras.

La recomendación saludable para aquellos que están en edad de crecimiento es de 5 raciones de fruta y verdura diarias. Según el estudio IDEFICS  2011 financiado por la Comisión Europea, alrededor del 50% de los niños en edad preescolar (de 2 a 6 años) afirma consumir verduras al menos una vez a la semana, dato que se reduce en un 20% en países como Chipre o Italia, siendo en edades posteriores aún menor el uso de la verdura como alimento de consumo prioritario. “Nuestras abuelas manejaban hasta cien productos y el alimento fresco que venía del huerto era básico”, concreta Bravo. Ahora, en cambio, tenemos un abanico de alimentos tan amplio, que no sabemos seleccionar bien a la hora de llenar la sesta de la compra. Priorizamos el consumo diario de carne y derivados y nos olvidamos de las verduras.                                                                                                                                            

  1. Más tiempo delante de la pantalla en detrimento de los “juegos tradicionales” al aire libre.  

El sedentarismo alcanza datos de entre 2 y 5 horas dedicadas a las últimas tecnologías en vez de a las actividades al aire libre. Por un lado se ingieren más calorías y de peor calidad, y por otro a penas las queman, ya que pasan la mayoría del tiempo sentados delante de “la caja tonta”. La falta de actividad física no sólo ayuda al sobrepeso de nuestros hijos, también aumenta sus niveles de estrés y ansiedad, problemas de sueño, tendencia depresiva e inapetencia por realizar sus obligaciones, deterioro muscular y un largo etcétera lleno de desequilibrios físicos y emocionales. 

  1. Menos horas de sueño, por debajo de las 9 horas recomendadas a los escolares.

Y los datos en Europa son claros, los menores que duermen menos de 9 horas cada noche, tienen un mayor riesgo de padecer exceso de peso, entre otras cosas porque estas horas que restan de su sueño, las dedican a ver la televisión o jugar a la videoconsola, todo ello aderezado con “comida rápida”. Es en la noche cuando la Hormona de Crecimiento (GH) actúa a pleno rendimiento, inducida por el sueño profundo y el descanso. 

  1. Menos calidad de la comida en familias monoparentales o con bajos ingresos.

Innumerables estudios europeos nos indican una relación directa entre los bajos ingresos familiares y el mayor número de casos de obesidad y sobrepeso infantil, al igual que en familias monoparentales o con padres divorciados. Teóricamente, el encarecimiento de la cesta de la compra en alimentos primarios como la fruta, la verdura, o el pescado son una traba más que se suma a la dejadez por parte de los padres en la educación y alimentación de sus hijos. Una pieza de fruta no es mucho más cara que un bollo, o un plato de verduras más que una pizza. 

  1. Aumento de los casos de obesidad adulta.

Las costumbres y hábitos de los padres condicionan en gran medida de forma positiva o negativa en las de sus hijos. Los adultos son los que deciden qué alimentos entran en casa, cómo se comen y cuándo se comen. Pordesgracia, la mayoría de los casos nos indican que padres obesos suelen provocar que sus hijos sean obesos también, y no sólo por la tendencia genética que en 3 o 4 generaciones ya es patente, sino también por la poderosa influencia que los padres tienen sobre sus hijos en ámbitos tan importantes como son la alimentación o la actividad física. 

  1. “Corrupción” de las preferencias gustativas de los menores.

Los alimentos ricos en grasas y azúcares estimulan los niveles de dopamina (neurotransmisor que regula la sensación de felicidad), proporcionan energía rápida y contribuyen a que nuestras papilas gustativas se adapten a los sabores excesivamente dulces, por lo que un alimento bajo en estos ingredientes tendrá menos sabor y nos resultará más insulso, además de no proporcionarnos esa sensación temporal de satisfacción. Esto explica porqué a nuestros hijos les gusta más un donuts o una pizza que una ración de fruta y verdura. Su cerebro y sus sentidos gustativos se ven más “atraídos” por su forma, aroma, color y sabores que por una pieza de fruta de toda la vida. Al fin y al cabo, son productos creados por la industria alimentaria con el fin de llamar la atención de los más pequeños y, en ocasiones, esconden un riesgo adictivo. 

  1. “Entorno hostil” para los que quieren llevar una vida saludable.

Nuestros pequeños son esponjas absorbiendo información. Por ello es muy importante “predicar con el ejemplo” e intentar a neutralizar los factores negativos que influyen sobre sus apetencias nutricionales, como pueden ser losanuncios televisivos de comida chatarra, la variada oferta de dulces en pie de la calle o la merienda del compañero de clase, rica en azúcares y grasa. Este es un entorno hostil para los menores que aún están formando sus hábitos y personalidad.

Algunas reglas básicas a la hora de preaprar el ‘tupper’

Los recortes en el sistema educativo en España y la incertidumbre en torno a las becas del comedor, han dejado la posibilidad de que los alumnos acudan al colegio con su propio ‘tupper’. Sin una
normativa que regule el uso de la fiambrera y su contenido a nivel nutricional, queda responsabilidad exclusiva de los padres educar a sus hijos en la difícil tarea de comer bien, de forma sana y equilibrada. “Cuando se trata de menores, el concepto “del pan de cada día” va mucho más allá; ya no se trata sólo de satisfacer el hambre, sino una serie de necesidades nutricionales que contribuyen en el crecimiento y el desarrollo físico e intelectual”, remarca Bravo. Es deber de los padres transmitir valores y conocimiento a sus hijos, también a la hora de comer o preparar el tupper. 

Los niños comen más por la vista y podemos explicarles que el hecho de que la verdura, por ejemplo, tenga más color, les indica que también tiene más propiedades. En el menú diario de un niño no tiene que faltar lo imprescindible: un puñado de hidratos de carbono (pasta, pan, patata); tres puñados de verdura (calabacín, pimientos, frijoles verdes, zanahorias, espinacas, acelgas, tomate); una proteína del tamaño de la palma de nuestra mano (pollo, ternera, pescado o una tortilla). La clave es hacer que no se aburran con el mismo plato e ir variando con las recetas, por ejemplo, ofrecer el pollo a la plancha, en trocitos en la ensalada, en una salsa que no engorde, como sopa o en croquetas. Los alimentos empanados podemos utilizarlos, pero no todos los días. Las legumbres, mejor comerlas dos veces a la semana, y si no les gusta como plato caliente, podemos preparárselas en forma de ensalada.

¿Va al gimnasio?, ¡No tire la toalla!

Expertos aseguran que la paciencia es primordial para ver los resultados y lanzan una serie de recomendaciones para que su estancia en el gimnasio no sea un martirio

Fuente: Vanguardia de México/ EFE
La llegada de las lluvias y fríos, y lo desapacible de la gimnasia al aire libre. La necesidad de reducir los kilos de más y lucir una figura más esbelta durante la temporada calurosa. Las ofertas y descuentos especiales para inscribirse. El propósito de estar en buena forma y tener mejor salud que nos planteamos cada año que comienza….

Hay numerosas razones que nos invitan a entrenar bajo techo en algún momento de nuestra vida. Pero, ¿cuál es el lugar más adecuado para hacerlo?, ¿cuáles son las claves para sacarle el mejor partido a nuestras sesiones de gimnasio?

Según el Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva, es muy importante que la sala que elijamos esté cerca de casa o del trabajo, y nunca lejos o a trasmano. El lugar elegido puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso.

Un gimnasio localizado fuera de los lugares o circuitos habituales donde desarrollamos nuestra vida o actividades “es la razón número uno por la cual las personas no se ponen en forma bajo techo con regularidad. Si no es muy conveniente, no piense que se va a desviar del camino para acudir», ha señalado el doctor Shawn Talbott.

El doctor Talbott, considerado uno de los mayores expertos estadounidenses en estilo de vida saludable, también aconseja visitar el gimnasio durante los días que uno piensa usarlo para comprobar la cantidad y tipo de gente que acude, así como su ambiente (música, ventilación, decoración).

«Si uno visita una sala deportiva el sábado por la tarde, puede estar bien, pero un lunes por la mañana quizá no consiga subirse a una cinta de caminar», añade.

Según este especialista, hay que tomarse el tiempo necesario para buscar y encontrar un lugar que tenga los recursos que uno necesita y comprobar si las instalaciones están limpias y sus equipos funcionan bien. Y conviene preguntarse: ¿las clases grupales se ofrecen a horarios convenientes?, ¿qué es lo más me importa de un gimnasio?

El doctor Talbott también recomienda no subestimar la importancia del ambiente y preguntarse cuán cómodo me sentiré sudando en ese lugar.

Quince minutos para comenzar

Otro requisito clave para triunfar en el local deportivo y reducir el riesgo de abandonar la práctica o sufrir una lesión consiste en avanzar poco a poco, con paciencia y sin demasiada prisa.

Quienes jamás han hecho deporte o gimnasia de forma sistemática o han pasado un lapso de inactividad, y desean perder peso, deben comenzar su actividad en el gimnasio de forma «muy suave», sin exceder el cuarto de hora la primera vez, ser constantes y acudir al gimnasio entre tres o cuatro veces por semana, aumentando cada día dos o tres minutos de ejercicio, aconseja el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«El principal error es intentar hacer en dos días lo que no se ha hecho en mucho tiempo, en años, e incluso nunca”, señala Ángel Nogueira, especialista en nutrición del IMEO.

Según este experto, “se suele empezar con muchas ganas, practicando de forma intensa o a un nivel no apropiado, pero un leve trauma, lesión muscular son suficiente motivo para abandonar. Suele pasar que como en un mes no se consiguen los objetivos, se deja la práctica deportiva».

«El ejercicio físico es mucho más efectivo cuando se practica poco tiempo al día y muchas veces a la semana. Hay que empezarlo con un calentamiento de cinco a diez minutos y terminarlo con unos estiramientos de un mínimo de diez minutos», señala el especialista del IMEO.

“A las dos semanas», explica Nogueira, «se podría optar por una clase colectiva de intensidad mínima o un circuito en máquinas de tonificación. También es importante dar al cuerpo un descanso de dos días consecutivos, por ejemplo, el fin de semana».

“Cuando deciden apuntarse a un gimnasio o hacer algún tipo de deporte, muchas personas empiezan realizando un sobreesfuerzo en los primeros días, que acaba repercutiendo en todo el cuerpo.

Realizar ejercicios de mucha intensidad y de larga duración es el error más frecuente”, explica el doctor Daniel Forte, de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMD).

“Al principio, todos estamos muy motivados y con muchas ganas, pero el principal ingrediente en el gimnasio debe ser la paciencia y empezar poco a poco”, aconseja Forte.

Para este médico de atención primaria, «la clave está en un incremento progresivo de la actividad con periodos de recuperación adecuados para facilitar la adaptación del cuerpo, y en hacer un buen calentamiento previo al ejercicio. También son beneficiosos los masajes de recuperación y la hidroterapia”.

Decálogo para novatos

“Una práctica ‘irracional’ de ejercicio puede provocar un amplio abanico de dolores musculares, como contracturas, distensiones y lumbalgias. También son frecuentes las roturas de ligamentos, los esguinces y las dislocaciones, siendo rodillas, tobillos, hombros y muñecas las articulaciones que más sufren”, según la Sociedad Matritense de Cirugía Ortopédica y Traumatología.

“Para aclimatar el músculo, tenemos que empezar a entrenar suavemente”, comenta el doctor Forte, que agrega que hay dos maneras de sufrir una lesión en el gimnasio: “Haciendo ejercicios muy intensos con una mala técnica, o haciendo ejercicios de intensidad moderada y muy repetitivos. Esto incluye las clases de ‘step’, de `aeróbic´ con pesas o las de `fitness´”.

Otro error muy común es “no emplear un calzado o vestimenta adecuados”, señala el experto.

Consejos para no abandonarlo

La SEMD que ofrece 10 consejos para novatos en el gimnasio:

1.- No obsesionarse: es importante hacer ejercicio de manera controlada y sin excesos.

2.- Calentar para preparar al cuerpo antes de la actividad física. Una serie de sencillos ejercicios durante 15 ó 20 minutos que estiren los músculos son suficientes.

3.- Hacer ejercicio gradualmente. No pretender hacer en un día lo que no se ha hecho en meses y aumentar progresivamente de intensidad y duración.

4.- Dosificar. Ir al gimnasio un máximo de 2 ó 3 veces por semana. Si no somos deportistas, someter al cuerpo a sesiones maratonianas puede ser perjudicial.

5.- Seguir los consejos de un preparador. No lanzarnos sin saber qué ejercicios se adecuan mejor a nuestra anatomía, la manera correcta de realizarlos y el tiempo que debemos dedicarles.

6.- Seguir unas tablas. Es mejor hacer poco ejercicio pero de calidad, con unas tablas adecuadas a las necesidades de cada uno y que ejerciten los músculos de forma controlada.

7.- Conocer el cuerpo, nuestras debilidades y posibilidades. Tienen que tenerse en cuenta la edad, el estado de salud, el estado de forma, y tener claro cuándo decir basta.

8.- Hacer estiramientos. Al acabar el ejercicio y durante 15 o 20 minutos. Evite las sobrecargas.

9.- Seguir una alimentación equilibrada. Hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales no deben faltar en ninguna dieta.

10.- Tener siempre a mano un analgésico para aliviar el dolor y la inflamación.

Rubén Bravo de IMEO en Antena3: Cómo perder el peso ganado en verano

Fuente: Noticias Antena 3 Tv

Después de habernos relajado, dejamos atrás las tumbonas y las tapas, pero muchos son los que se han traído del viaje algún kilo de más. Hasta cinco kilos de más cogen los españoles durante la época estival. La pregunta es: ¿cómo podemos perder, paulatinamente y de forma sana, el peso ganado?

Para buscar respuestas, Antena 3 ha pedido la opinión de un experto en temas de nutrición, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), quien ha recomendado “tener mucho cuidado a la hora de la ingesta”. El secreto es saber distribuir la comida. Al despertar, necesitamos más energía, ya que el requerimiento calórico de nuestro organismo es mucho más alto. Allí es donde podemos aportar más calorías. A partir de las seis de la tarde el cuerpo entra en descanso, ya no necesitamos tanta energía, por consiguiente podemos comer menos y centrarnos sobre todo en las proteínas, las verduras y alguna fruta. “Se pueden perder tranquilamente hasta 3 kilos en un par de semanas, si reducimos la ingesta a la hora de cenar y vigilamos las calorías”, asegura Bravo.

Para ver el programa entero, pulsa play.

Bono de ayuda en tratamiento de Bypass Gástrico

La cirugía de la obesidad líder en todo el mundo, ya es realizada por Microcirugía Laparoscópica, reduciendo el riesgo quirúrgico por debajo del 1,3%. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) facilitará Bonos de Ayuda de 6.100 Euros* por paciente, en su tratamiento de ByPass Gástrico.

Duración del tratamiento: 2 años.

INCLUYE

Implatación y seguimiento

  • Intervención de ByPass Gástrico por Microcirugía Laparoscópica, con todos los gastos incluidos (pruebas preoperatorias, consulta de preanestesia, honorarios médicos y quirúrgicos).
  • Las consultas de Nutrición que necesite durante los dos años de su tratamiento.
  • Las consultas de Psicología que necesite durante los dos años de su tratamiento.

Evaluación inicial y de seguimiento

  • 4 Estudios con Analizador Intersticial EIS (estado endocrino y emocional).
  • Los estudios con Analizador Corporal TANITA que necesites durante durante el año de su tratamiento. (Musculo-Grasa-Agua).
  • 1 Analítica específica de Bioquímica y Tiroides.
  • 2 Scanner Corporal iDEXA (Composición corporal segmentaria por Rx).
  • 1 Estudio de Intolerancias Alimenticias por Biorresonancia.
  • 15 Sesiones de Tratamiento de la ansiedad por Biorresonancia.

PRECIO FINAL DE TRATAMIENTO: 17.900 Euros.-

FINANCIAMOS TU TRATAMIENTO

  • En 6 o 12 meses sin intereses.
  • Hasta en 60 cuotas.
  • Posibilidad de cancelación anticipada.

* Será imprescindible para la concesión del Bono de Ayuda demostración de ingresos familiares inferiores a 1.500 Euros.- o familiar en situación de paro. Fecha límite 30 de Septiembre de 2012 o hasta un máximo de 50 pacientes.

La menopausia, asociada al incremento de la grasa corporal

Múltiples estudios demuestran que la MENOPAUSIA se asocia a un incremento del 17% de la masa grasa

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad leva desde el 2006 tratando a mujeres que según se van acercando a la menopausia comienzan a coger kilos, perdiendo el control sobre su peso.

¿Qué es la menopausia?

El comienzo de la menopausia marca irremediablemente el final del periodo fértil de la mujer y en consecuencia la función de sus ovarios.

A lo largo de varios años, tendrán lugar cambios profundos en el plano físico y emocional:

Alteraciones del sueño.
Aumento de peso (entre 5Kg a 20Kg).
Sofocos.
Disminución de la masa muscular.
Palpitaciones.
Cuadros de ansiedad y depresión.
Redistribución de las grasas corporales.
Retención de líquidos.
Aumento de la grasa corporal.
Posible debilidad o caída de pelo.

Programas Menopausia de PERDIDA DE PESO

Programa MenopausiaLight -11Kg

Duración: 8 Semanas

Estudio de Evaluación inicial, control y final compuesto de:

3 Estudio Antropométrico y distribución de contornos.
2 Analizador Hormonal y Emocional EIS.
8 Analizador Corporal y Metabólico TANITA Advance.
1 Scanner Corporal iDEXA de localización y análisis de la grasa corporal, agua y masa muscular.
1 Scanner Corporal iDEXA Densitómetro. Análisis de la densidad ósea Osteopenia/Osteoporosis.
1 Estudio Intolerancias Alimenticias por Biorresonancia MedTronik.

Tecnología Reducción y Reafirmación:

8 Sesiones de VelaSmooth (Reafirmación y tonificación).
8 Sesiones de Presoterapia (Masaje linfático mecánico / Retención de líquidos).
6 Sesiones de LipoContour MD (Reducción de grasas localizadas).
8 Consultas de Nutrición.
PlanSport Training adaptado a su capacidad cardiorespiratoria.

Programa MenopausiaAdvance -26Kg

Duración: 36 Semanas

Estudio de Evaluación inicial, control y final compuesto de:

7 Estudio Antropométrico y distribución de contornos.
7 Analizador Hormonal y Emocional EIS.
36 Analizador Corporal y Metabólico TANITA Advance.
1 Scanner Corporal iDEXA de localización y análisis de la grasa corporal, agua y masa muscular.
1 Scanner Corporal iDEXA Densitómetro. Análisis de la densidad ósea Osteopenia/Osteoporosis.
1 Estudio Intolerancias Alimenticias por Biorresonancia MedTronik.
Tecnología Reducción y Reafirmación:

20 Sesiones de VelaSmooth (Reafirmación y tonificación).
20 Sesiones de Presoterapia (Masaje linfático mecánico / Retención de líquidos).
10 Sesiones de LipoContour MD (Reducción de grasas localizadas).
36 Consultas de Nutrición.
PlanSport Training adaptado a su capacidad cardiorespiratoria.

Causas del Aumento de Peso en la Menopausia

Disminución de los Estrógenos y la Progesterona, facilitando la acumulación de grasas.
Disminución de la Leptina, su principal función es distribuir el gasto metabólico, potenciando el gasto calórico y controlando la sensación de hambre.
Disminución de la Hormona de Crecimiento, provocando un descenso en la masa muscular, responsable del 70% del gasto energético.

Perder grasa y no masa muscular

Los hombres comienzan a coger kilos a partir de los 35 años, a un ritmo aproximado de 0,5Kg por año, principalmente en forma de grasa visceral, aún manteniendo sus hábitos comunes.

En cambio, la mujer está protegida de éste deterioro hasta que comienza con su periodo de perimenopausia normalmente entre los 45 y 50 años…

Para más información:
Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)
Tle. 917 45 17 96
E-mail: consultas@imeoobesidad.com
Horario de Atención al cliente 24h llamando al telefono 902104050
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Vámonos de tapa, pero comiendo saludable

Fuente: Radio Aragón, programa Despierta Aragón

Es el momento perfecto para tomar algunas cañas, tapas o helado. El verano, sobretodo si la playa es destino turístico, invita a disfrutar de un buen rato que muchas veces pasamos en el chiringuito picando. Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) advierten de este  peligro de descuidar la alimentación. «No cabe duda, en verano comemos menos pero peor», afirma Rubén Bravo, especialista en nutrición en el programa Despierta Aragón del Radio de Aragón. El calor hace que tengamos menos apetito, pero la cultura de tapeo que tenemos en España nos hace olvidar de la dieta mediterránea y muchas veces consumimos más alimentos calóricos que no nos aportan muchos nutrientes, como suelen ser la mayonesa, el exceso de fritos, el pan, etc. El problema no está en los dos o tres kilos de más que podemos coger, sino en el hecho que al reducir la ingesta de alimentos más saludables, disminuye nuestra masa muscular y aumentan nuestros niveles de grasa. «Nosotros, los nutricionistas, ya sabemos que es muy difícil resistir a este hábito tan arraigado en la cultura española, por esta razón en vez de ir contra ello, es mejor intentar a dirigir este momento de la terraza, o de las tapas para hacerlo bien y en el mismo tiempo disfrutar», concreta el especialista.
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¿Coladitos por sus huesos?

Los hombres son más tolerantes con los «kilos de más» de su pareja: buscan la garantía de la maternidad. Ellas añoran al fornido cazador y no quieren comprometerse con los gorditos

La Razón ·  Gonzalo Núñez

Calle Génova abajo, lindando ya con la plaza de Colón, el Ayuntamiento de la capital tuvo a bien, ¡feliz idea!, instalar una «gorda» de Botero. Sus pliegues, aun en bronce, son eterna alegría para todo tipo de menores y «guiris» inclinados a las fotos chocarreras. El consistorio y el artista colombiano sabían a lo que se exponían. Nada de esto hubiera sucedido si, en su lugar, se hubiera colocado una sílfide, émula de la sirenita danesa, pongamos, o una muchachita corriente tal que la estudiante de la placita de San Ildefonso. Pero es innegable que la carne proporciona más juego que el hueso. De ahí que los «hits» verbeneros no hablen de esbeltas jovencitas sino de «gordas, gordas, gordas, super gordas y apretás» o de las «pechugas» de una tal Ramona; de ahí, la frase estrella del marido sensato: «A mí me gusta que haya donde agarrar». Los huesos, para el perro.  

Claro que la querencia por la carne es más propia del hombre, según se desprende de la encuesta presentada esta semana por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Las preguntas realizadas a 380 personas de ambos sexos revelan que ellas son más intolerantes a la hora de elegir a una pareja con kilos de más. Un 67 por ciento de las consultadas rechaza comprometerse con un «gordito», mientras que un 83 por ciento de los encuestados –¡ojo, un 83 por cierto!– accedería a emparejarse con una «rellenita» que, evidentemente, encajara con el resto de sus preferencias. Aunque se tiende a asociar a la hembra con un mayor desinterés en el aspecto físico de su pareja, pues se presupone que tradicionalmente han buscado en ellos garantías económicas o estabilidad social y familiar, los expertos no encuentran tan descabellados los datos proporcionados por IMEO. El portavoz del Instituto, Rubén Bravo, considera: «No nos debe extrañar tanto sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en el ámbito de la Unión Europea», todo lo contrario de lo que sucede con sus opuestos, en la cima comunitaria de la dejadez.

Ellas se exigen –y por tanto nos exigen– más. Han experimentado en sus «propias carnes» el peso social y cultural de un exceso de kilos. «Las mujeres, en general, son más intolerantes con el sobrepeso propio y ajeno que los hombres porque están mucho más expuestas a las presiones publicitarias, a un canon de belleza femenina delgada, a veces tiránico», asegura Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología por la Universidad Complutense. Al mismo tiempo, buscan en ellos al depredador atlético y fornido, una remembranza incosciente del viejo líder de la manada Neandertal. Bajo las adiposidades o la clásica curva de la felicidad se escondería, según nuestro experto, «una persona desordenada, que se cuida poco, con más problemas de salud, y, por consiguiente, menos atractivo». En resumen, un cazador fallido.

El «quid» es la maternidad
Probablemente, décadas atrás las cifras de IMEO hubieran variado ostensiblemente. Como en toda época de esterilidad –y ésta lo es–, viene primando un canon femenino que no ha sido en absoluto la tónica general en la historia, que siempre valoró, por encima de todo, una piel sonrosada y unas carnes razonablemente surtidas. A este respecto, el ejemplo de «Las tres gracias» de Rubens es de manual. Sólo el Romanticismo puede alegarse como precedente estético de la época actual. A los excelsos poetas de la esterilidad les atraían las mujeres cadavéricas y pálidas, aquellas incapaces de perpetuar una especie maldita, la nuestra. Entonces, como ahora, funcionaba la delgadez extrema, enfermiza, incapaz de alumbrar una gran progenie. La negación de la naturaleza y su gran baza, la fertilidad.

Ciertamente, en la maternidad está el «quid» de todo este debate y la explicación a la mayor tolerancia del hombre hacia las «rellenitas». Lo explica el doctor Martínez-Otero: «Los varones parecen soportar mejor los kilos de más en la mujer por una probable asociación, igualmente inconsciente, con la maternidad». Hábilmente, la naturaleza manda sobre el gusto, psique mediante. Es la inveterada llamada del útero, el misterioso atractivo de la Venus de Willendorf.

De más a menos
David Bustamante reconoce una y otra vez que fue su mujer quien ordenó su vida. Y sus kilos de más. Es Paula Echevarría la que ha supervisado su cambio de hábitos de vida: más deporte y una alimentación saludable.  Ahora luce un físico envidiable. Y a la inversa que otras parejas, que se abandonan en cuanto dicen el «sí, quiero», ellos están en el punto más alto en su carrera profesional y también en cuanto a proyección de imagen. Ella como bloggera de moda de éxito. Él, como imagen de Police.

De menos a más
La vida y los disgustos le pasan factura a ellos, con más crueldad si cabe que a ellas.  Algunos como John Travolta, abusan de la cirugía y el tinte, pero se olvidan de declarar la guerra a las grasas saturadas. Y así ocurre, que del físico envidiable de Tony Manero sólo quedan las reproducciones de Youtube. Que se lo digan también a Ronaldo, al que ya le costaba mantener los kilos a raya cuando era profesional y que, una vez fuera de juego, se dio a la buena vida. Aunque con poca estabilidad sentimental.