11 famosas a las que solo un mundo enfermo llamaría «gordas». Y ese mundo es el nuestro

El País/Buenavida, por Beatriz de Vera

1460628462_068234_1460714827_album_normalLa fama no es únicamente un medio de alimentar el ego y la cuenta corriente. Esta tribuna puede servir para poner de manifiesto la disconformidad con el sistema establecido y crear tendencia. En una sociedad hiperconectada y que rinde culto al ego, no son pocas las estrellas, normalmente mujeres, que han sufrido la dictadura de la belleza en sus carnes y, pese a mantener su anatomía en rangos objetivamente saludables, han sido criticadas por su peso.

Jennifer Lawrence ha sido la última salir a la palestra, pero no la primera. Antes de ella, muchas otras ‘celebrities’ han denunciado que una sociedad tirana las ha tachado de ‘gordas’ sin razón alguna. Vaya por delante que nadie merece un insulto a causa de su peso. Pero el asunto se vuelve delirante cuando una actriz con una talla 36 se nos antoja redondita. Las féminas que verá a continuación son algunos de los ejemplos más disparatados.

Ashley Benson (actriz y modelo, 26 años)

Ashley BensonLa actriz de ‘Pequeñas mentirosas’ ha revelado a la revista ‘Health’ que múltiples productores, directores de ‘casting’ y otros miembros de la despiadada Hollywood le siguen pidiendo que adelgace, pese a que ella mantiene que está flaca:»No quiero perder 10 kilos, fundamentalmente porque no lo necesito. Tengo una talla 36 [en Estados Unidos equivale a una talla 2], pero creo que la 38 es la verdaderamente sana».

Las medidas que corresponden a la talla 36 no están estandarizadas, de modo que varía dependiendo de las marcas. Las medidas que usa la empresa española Inditex, por ejemplo, son 90 centímetros de pecho, 66 de cintura y 94 de cadera. Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición, anima a olvidar estas cifras, pues ser delgado no implica, necesariamente, estar sano. “Una persona flaca, sobre todo si lo es a causa de un metabolismo acelerado, puede tener muchos problemas de salud, como insomnio, debilidad o migraña”. Prioridad: sentirse bien.

Scarlett Johansson (actriz, 31 años)

Scarlett JojanssonAlgo parecido ha sucedido con la protagonista de ‘Lost in translation’. En una entrevista para la revista de estilo del periódico británico ‘Times’, declaró haber perdido algunos papeles porque parecía demasiado ‘sexy’, por su figura voluptuosa, para el personaje. La actriz se queja de que adjetivos como ‘normal’ o ‘sana’ tengan connotaciones negativas. “La gente está obsesionada con las curvas. Es una locura. Yo tengo mi propio estándar de cómo me gusta ser. Me cuido”.

Los hábitos saludables han de marcar la pauta, por encima del contorno de la figura. Para Steve Blair, profesor de la Universidad de Carolina del Sur, «hay obesos en forma que pueden ser más sanos que los delgados que no hacen ejercicio físico». El Índice de Masa Corporal (IMC), indicador que tiene en cuenta los datos que conforman la apariencia física (peso, edad y altura) es una fórmula anticuada, según Bravo: “Por este índice un culturista estaría obeso. Y alguien que según esta medición está en los niveles adecuados e incluso por debajo puede ser que, en realidad, tenga un porcentaje de grasa corporal elevado, lo que puede tener riesgo cardiovascular, hipertensión o diabetes. Ahora usamos la antropometría, aparatos que midenla grasa, la masa muscular y el agua, de tal modo que saben si existe retención de líquidos o si la grasa está localizada y provoca riesgo cardiovascular”.

Gigi Hadid (modelo, 20 años)

Gigi HadidEl pasado septiembre de 2015, durante la semana de la moda de París, esta modelo recibió un aluvión de críticas negativas en su cuenta de Instagram por poseer una anatomía algo más curvilínea que la que, por norma general, desfila por esta pasarela. Por esta razón, publicó una carta abierta en la misma red social, en la que tiene 16 millones de seguidores, defendiendo su imagen: “Solo estoy haciendo mi trabajo. Tengo un tipo de cuerpo que antes no estaba representado en la moda, y me siento afortunada por ser apoyada por diseñadores, estilistas y editores que sé que saben muy bien que esto es arte y no puede ser siempre igual”.

Internet no solo expone a estas personalidades al juicio que emita cualquier usuario, también las convierte en un referente, sobre todo para muchas adolescentes. Según Sara Ibáñez, psicóloga clínica especialista en trastornos alimenticios en la clínica Campo-Optimage de Barcelona, “parece que lo que digan los medios de comunicación es siempre ‘la verdad’. Que a una persona famosa que está claramente en su peso, e incluso delgada, se le cuelgue el sambenito de ‘grande’ o ‘entrada en carnes’ destroza horas de terapia”. Sin embargo, considera positiva esta ola de reivindicación de la variedad de cuerpos. “Nos ayuda mucho en consulta”, zanja.

Jessica Alba (actriz, 34 años)

Jessica AlbaAlba fue la protagonista del calendario Campari (marca de licor que elabora anualmente un almanaque con fotos de famosas) en 2009, unos meses después de haber dado a luz. Cuando se filtró una imagen original, se pudo comprobar el evidente retoque al que había sido sometida la fotografía, algo de lo que se quejaron tanto la artista como sus ‘fans’. “Nunca podré volver al peso que tenía antes de tener a Honor [su hija], por mucho que lo intente”, dijo en una entrevista para la revista ‘Rolling Stone’.

Bravo habla sobre el aspecto del cuerpo femenino después de la maternidad: “Es probable que se quede algo de pellejo en la zona abdominal y que los pechos pierdan volumen, sobre todo si se ha dado de mamar». El cuerpo cambia con los años, pese a que su configuración se mantenga. «La cantidad de grasa corporal aumenta de manera constante después de los 30 años. Las personas mayores pueden tener casi un tercio más de grasa que cuando eran jóvenes», explica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Jennifer Lawrence (actriz, 25 años)

Jennifer LawrenceLa intérprete, que saltó a la fama con la saga ‘Los juegos del hambre’, ha sido la última en protestar por la imagen extremadamente escueta que promueve la industria para la que trabaja. “No creo que tenga un cuerpo normal”, dijo a la revista ‘Harper’s Bazaar’, en respuesta a la opinión de los que piensan que es la representante de la mujer de a pie. “Hago pilates todos los días. Como, pero entreno mucho más que cualquier persona normal. Creo que nos hemos acostumbrado tanto a la delgadez desorbitada que cuando tienes un peso normal es como ‘Oh, Dios mío, tiene curvas’. Es bastante horrible».

El fin primero de la actividad física es ganar en bienestar. El yoga y el pilates queman entre 88 y 120 kcal por cada media hora de práctica, según explicó a BUENAVIDA Ignacio Gómez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Pero sus beneficios son insondables: un artículo realizado por la Universidad de Florida y publicado en ‘The Archives of International Medicine’ en 2012 asegura que los estiramientos para ganar flexibilidad ayudan a reafirmar los músculos y mejoran la resistencia y la capacidad aeróbica, lo que a su vez disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas.

Jennifer López (actriz y cantante, 46 años)

Jennifer LópezLas curvas de la cantante probablemente han allanado el camino para las famosas de apariencia más rotunda de la meca del cine. Pero no se ha librado de los comentadores: tras las críticas que suscitó su físico por la publicación de una foto suya en bikini, realizó estas declaraciones a la versión británica de la revista ‘Elle’: “Tengo las curvas de una mujer. De ninguna manera me gustaría que desaparecieran. Odio ver en las revistas a chicas tan delgadas que transmiten infelicidad y que parecen necesitar un buen plato de comida”.

La grasa localizada en las caderas y en el vientre que dan lugar a esta figura típicamente femenina que luce López están ahí con un fin: proteger la salud. Bravo explica que la configuración corporal de cada persona, es decir, en qué partes del cuerpo se va a acumular principalmente la grasa, se decide después de la adolescencia y ya solo se modifica durante el embarazo o la menopausia. «Evolutivamente, almacenarla en el estómago, el trasero o las caderas es algo positivo, porque si la mujer da a luz y amamanta al bebé, necesitará 750 kilocalorías extra que puede coger de ahí», contó a BUENAVIDA el biólogo y zoólogo David Bainbridge. Pero incluso para las que no contemplen la maternidad entre sus metas, el experto afirma que este elemento visceral almacenado y acumulado ejerce una función protectora del corazón y previene la diabetes.

Jessica Biel (actriz. 34 años)

Jessica BielEn el caso de Biel, el ‘problema’ no son unos invisibles kilos de más, las lenguas viperinas atacan a su altura y a su imagen deportiva, y las etiquetas que le atribuyen son ‘grande’ o ‘demasiado musculada’. Ella ha contestado en el periódico ‘The indepent’ que trabaja duro para conseguir esa imagen: “Hay mucha presión para lucir de un modo concreto, pero está bien tener algo de ‘carne’ y espero inspirar a alguna mujer a apreciar su musculatura”. En la misma publicación, la artista afirma que uno de los pilares de su figura es hacer ‘crossfit’.

Esta actividad, que se ha puesto de moda, no es un deporte para todo el mundo. El fisioterapeuta David González Arribas lo aclaraba en un artículo de BUENAVIDA: “Debido a la explosividad de sus ejercicios, afecta a músculos y articulaciones. Si no se controla la fuerza muscular, la articulación sufrirá”. El entrenador personal y nutricionista Alejandro Valero aseveraba: “Siempre y cuando hablemos de un individuo sano, todo deporte provoca un bienestar general, pero no debemos olvidar que estamos ante una práctica bastante lesiva y al alcance de pocos, pues a veces entraña más problemas que beneficios”. Es decir, estamos ante una heroína de la actividad física, aunque a algunos les indigne.

Drew Barrymore (actriz, 41 años)

Drew BarrymoreEsta artista ha recibido críticas constantes por su peso desde que, de muy pequeña, se convirtió en la amiga terrícola del entrañable extraterreste ET en la pantalla. En una entrevista a la revista ‘Elle’, habló sobre lo que es sentirse constantemente en el punto de mira: “Si eres demasiado delgada te ‘matan’, pero también si eres muy gorda. No existe la perfección y no me vale la definición de otra persona”.

Lo hemos definido como «la maldición de la carita de muñeca»: personas con unas facciones redondas que le hacen parecer más joven, pero, a su vez, ofrecen una imagen más oronda de lo que realmente son. “La explicación es sencilla: el cerebro tiende a interpretar una mayor redondez también en lo corporal”, señaló a BUENAVIDA el doctor José Vicente Lajo Plaza, especialista en medicina estética. Pasa algo parecido con los rasgos demasiado delgados o cuando se baja muy rápidamente de peso, que el efecto también es engañoso: en este caso, sensación de envejecimiento. Pero Drew está joven y fantástica.

 

Rihanna (cantante, 28 años)

RihannaA colación de las opiniones que origina su figura, la cantante dijo a la revista ‘Vogue’: “Me he dado cuenta de que me gusta mi cuerpo, incluso si no es perfecto según la norma. Me siento ‘sexy’. Por primera vez, no quiero reducir las curvas, sino tonificarlas. Mi cuerpo es sano, así que estoy orgullosa de él”. Como para no estarlo… su figura es tan perfecta como inalcanzable para la mayoría. Pero no todo el mundo se lo transmite así.

Las críticas que acechan a Rihanna se centran en la robustez de sus piernas y caderas. ¿Y qué pasa con las mujeres que vemos ee volumen… y lo doblamos? “El muslo tiene mucho de músculo y reducirlo es muy complicado”, ha precisado a BUENAVIDA Mar Mira, doctora especialista en medicina estética y codirectora de la Clínica Corporal M+C. Si quiere bajar de talla, consúltelo con un nutricionista. Habla Bravo: “Perder peso no es el objetivo que ponemos a nuestros pacientes, sino adelgazar, lo que significa perder grasa. Muchas de las dietas milagro se basan en una pérdida rápida de agua y masa muscular, con efectos muy negativos sobre la salud. Para mujeres anchas de cadera, recomendamos una rutina de musculación de piernas y ejercicio aeróbico moderado”.

Demi Lovato (actriz y cantante, 23 años)

Demi LovatoLa también compositora es famosa por haber sido una cara habitual en la compañía Disney. Ha confesado en más de una ocasión haber tenido problemas con la comida cuando era más joven. Tras colgar una foto en Instagram en la que posaba en pantalones cortos y animaba a la gente a mostrarse tal como es, tuvo que soportar comentarios de seguidores del tipo “sigues gorda”. Ella, en la misma publicación, decía haber odiado su cuerpo en un pasado, pero haber aprendido a quererlo.

Saber recuperarse de los problemas y aprender de ellos es una de las claves para la felicidad, según la Universidad de Harvard, que no habla de los kilos, sino de la resilencia. «Expresa la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”, afirmó el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar. La psicóloga Ibáñez añade que el problema que arrastran las modelos, bailarinas o deportistas que ha tratado en la clínica es «la exigencia extrema de algunas empresas, que puede con la autoestima de estas personas, a las que les hacen sentir que solo valen por su cuerpo y que este está fallando”.

Cristina Pedroche (presentadora, 27 años)

Cristina PedrocheDentro de las fronteras españolas también existen historias de acoso a personas famosas por las mismas razones peregrinas. Uno de los casos más sonados lo ha sufrido la presentadora de televisión Cristina Pedroche. Tras la polémica que provocó que vistiera un vestido con transparencias para conducir una gala de Nochevieja, escribió en su blog un artículo dedicado a todos aquellos que vertían opiniones malintencionadas sobre ella: «No me importa nada en absoluto que algunos digan que estoy gorda. Estoy muy feliz con mi cuerpo, con mi constitución y con mi genética. Muy orgullosa de ser como soy y me encantaría que vosotros también lo estuvierais, que nunca nadie os haga sentir pequeños o débiles por un comentario».

La madrileña es una de las caras nacionales más conocidas en las redes sociales. Publica con asiduidad ‘posts’ sobre su vida cotidiana y comparte una gran cantidad de imágenes haciendo deporte, sobre todo ‘running’. Un estudio publicado en ‘Journal of the American College of Cardiology’ muestra que aquellas personas que corren a velocidad reducida y moderada, o caminan rápido, reducen su riesgo de mortalidad hasta en un 30%. ¿Por qué no comentamos eso? Desde luego, es más relevante que su talla de pantalón, que, por cierto, parece bastante escueta.

China importa lo peor de Occidente: la obesidad

Sus niños son cada vez más gordos por los cambios alimenticios.
Lmneuquen.com, Pekín
0001988599Marginal hace 30 años, la obesidad aumenta vertiginosamente entre los niños y los adolescentes de las provincias rurales chinas, que prefieren la comida occidental a su alimentación tradicional, indica una investigación publicada ayer.
Mucho menos del uno por ciento de los niños y adolescentes chinos eran obesos en 1985 (0,03% de los varones, 0,12% de las niñas). En 2014, la cifra era de 17% de los varones y 9% de las niñas, según la investigación llevada a cabo con un corpus de 27.840 jóvenes de la provincia de Shandong (este de China) entre 1985 y 2014.
«China paga el precio de la adopción de un modo de vida occidental», comenta el European Journal of Preventive Cardiology, que publicó este estudio.
«Es sumamente preocupante», comentó el profesor Joep Perk, portavoz de la Sociedad Europea de Cardiología. «Es la peor expansión de la obesidad infantil que hayamos visto nunca (…) La popularidad del modo de vida occidental costará vidas», agregó.
Incremento
Con 96 millones de habitantes, la provincia de Shandong está situada entre Pekín y Shanghai.
En diez años, de 2002 a 2012, el número de niños chinos obesos de 6 a 17 años se triplicó, había revelado ya una investigación realizada por la Comisión Nacional china para la Salud y la Planificación familiar (con rango de ministerio) y publicada en julio de 2015.
«Estamos convencidos de que la adopción de alimentos occidentales, y particularmente la junk food (hamburguesas, patatas fritas, etc.), y de las sodas, una sobrealimentación hipercalórica es la causa de este fenómeno«, declaró a la AFP David Nocca, especialista francés de la obesidad.
China ha registrado transformaciones socioeconómicas y de su modo de vida y de alimentación en los últimos 30 años.
Occidentalización
La alimentación tradicional china, rica en hortalizas, es cada vez más abandonada en beneficio de un régimen más abundante en carnes, grasas y azúcar y más pobre en fibras, que ha pasado a ser signo de una progresión social y económica. «La occidentalización de las medidas higiénicas y dietéticas es la única explicación de un aumento tan marcado de la obesidad constatado entre los jóvenes chinos y asiáticos en general», señaló Nocca.
En corea
Cada vez comen menos perros
«Es una actividad que se muere», dice Gong In-Young al ver cómo los defensores de los derechos de los animales estadounidenses cerraban ayer las jaulas del criadero de perros que destinaba al consumo humano desde hace diez años.
Casi 200 canes los recibieron con ladridos y dando vueltas en círculo en las jaulas. Los hay de muchas razas: huskis siberianos, rottweilers, tosas japoneses, golden retrievers o yindos coreanos.
En Corea del Sur hay miles de criaderos como el de Gong, pero el suyo era el más grande hasta que la Humane Society International (HSI), una asociación con sede en Estados Unidos, lo cerró.
Gong criaba perros para el consumo humano. Vivían confinados en jaulas desde su nacimiento hasta su muerte.
Según las estimaciones, los surcoreanos comen entre 1,5 y 2,5 millones de perros por año pero el sector atraviesa una crisis porque las nuevas generaciones dan la espalda a la carne canina.

Proponen cambiar el concepto de «obeso»

La Razón, por E. Villar
“Dicho de una persona: excesivamente gorda”. El diccionario de la Real Academia Española no lo pone demasiado fácil ni resuelve muchas dudas. Un obeso es alguien “excesivamente gordo”. Sin más. Desde el punto de vista médico, este concepto se vincula con el de un peso corporal superior al que debería ser en proporción a la altura del individuo, asociado a una cantidad demasiado elevada de grasas. ¿Nada más?

Ahora, un estudio internacional liderado por la Universidad de Granada ha “redefinido” el concepto que la ciencia tiene de obesidad, para determinar que se trata de un exceso de peso corporal (incluyendo mucha grasa, pero también mucho músculo) para una altura en particular, y no solo un exceso de grasa corporal como se había creído hasta ahora.

Para realizar la investigación, los investigadores analizaron los datos de más de 60.000 personas que fueron seguidas durante un promedio de 15 años para estudiar cómo factores como la obesidad predicen el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular, informa la Universidad de Granada en un comunicado.

A diferencia de la mayoría de estudios de similares características, este trabajo evaluó no solo el peso y talla de los participantes, lo cual permite calcular el índice de masa corporal (IMC=peso(kg) dividido por la altura(m)2), sino que además evaluó también la cantidad de grasa y músculo de los participantes mediante la medición de pliegues cutáneos y en una submuestra de más de 30.000 participantes mediante pesaje hidroestático, lo cual es considerado como un método de referencia o ‘gold-standard’ para la medición de la grasa corporal.

El IMC lo propuso por primera vez Adolphe Quetelet en el año 1832, y se usa internacionalmente para definir cuando una persona tiene sobrepeso (IMC≥25kg/m2) u obesidad (IMC≥30kg/m2) y desde entonces hasta la fecha se ha usado en más de 100.000 artículos científicos publicados, siendo por tanto el índice antropométrico más empleado en todo el mundo.

Pero este sistema de catalogación no es, ni mucho menos, perfecto. “El IMC recibe al mismo tiempo muchas y muy fuertes críticas, por su falta de capacidad para discriminar si un alto peso corporal se debe a que la persona tiene mucha grasa, mucho músculo o ambos. Muchos autores proponen que se debería usar el porcentaje de grasa en lugar del IMC, sobre todo cuando se estudie en relación con la enfermedad cardiovascular”, explica el investigador de la UGR Francisco B. Ortega y responsable de la investigación.

En el estudio realizado en la UGR, sus autores se plantearon si realmente una medida precisa de la grasa corporal sería un predictor más potente de mortalidad por causa cardiovascular que el simple, barato y rápido de medir el IMC. Para sorpresa de muchos, el resultado fue justo lo opuesto: el IMC fue un predictor significativamente más potente que el porcentaje graso en la predicción del riesgo futuro de morir por enfermedad cardiovascular.

Es más, incluso cuando el análisis se restringió a la mitad de la muestra (30.000 personas), con estimación de la grasa corporal medida por el método de referencia del pesaje histrostático, un método extremadamente caro y complejo, aun así, el IMC fue el mayor predictor de mortalidad por causa cardiovascular.

¿Cómo es posible que el IMC que consiste en peso (que incluye grasa más músculo) relativo a altura, prediga mejor la enfermedad cardiovascular que indicadores precisos de la cantidad de grasa que tiene una persona?, se preguntan los investigadores. “Nosotros nos planteamos que una hipótesis posible sería que no solo grandes cantidades de grasa se asocien con mayor riesgo, sino quizás también grandes cantidades de músculo o masa no grasa”, apunta Ortega.

Para ello, los científicos de la UGR testaron esta hipótesis con los datos del presente estudio y se confirmó, lo que explicaría que el IMC, que es la suma de la grasa más el músculo y todo ello relativizado por la altura, sea a nivel epidemiológico más potente predictor de enfermedad cardiovascular futura que indicadores de la cantidad de grasa de forma aislada. En el estudio, los autores exponen diferentes mecanismos fisiológicos que pueden explicar estos resultados.

Esta investigación ofrece resultados novedosos y casi contradictorios con las creencias existentes y contribuye a entender mejor lo que es la obesidad y cómo esta se asocia con la enfermedad cardiovascular.

Esta investigación, pionera a nivel mundial, ha sido coordinada por Francisco B. Ortega, investigador Ramón y Cajal en la Facultad de Ciencias del Deporte de la UGR, y co-director del grupo de investigación PROFITH en colaboración con prestigiosos investigadores estadounidenses (el epidemiólogo Steven N Blair y el cardiólogo Charles J.Lavie). Su investigación ha sido publicada en la revista Mayo Clinic Proceedings.

Vence la obesidad y se convierte en modelo de ropa interior

Su historia ha dado que hablar en las redes sociales.
Primera hora

obesidad_2Dollie Gillie es una canadiense de 30 años que con decisión, fuerza de voluntad, esfuerzo y disciplina logró vencer la obesidad. Ahora es modelo de lencería. Su historia ha dado que hablar en Instagram.

La mujer llegó a pesar más de 220 libras, así que cuando cumplió 22 años de edad tomó una sabia decisión. Comenzó a preocuparse por su peso y a comer saludable. Cambió de estilo de vida por completo.

Ella contó a Daily Mail que se había acostumbrado a llevar una vida sedentaria, “Recuerdo estar sentada en mi escritorio en mi nuevo trabajo y sentirme muy incómoda”. En ese tiempo Dollie pesaba 229 libras.

obesidad3Donna comentó que nunca tuvo una intervención quirúrgica para lograr estar en forma, sino que con una dieta saludable y mucho ejercicio logró tener una figura envidiable.

Muchos cibernautas de Instagram destacan la fuerza y empeño que puso esta mujer a mejorar su salud y figura.

¿Cuánto ejercicio hay que hacer para ‘quemar’ una hamburguesa?

El Mundo/ Zen, por Gema García Marcos

Tome nota de estas 12 comidas y sus equivalencias deportivas que nos propone María García, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Y siga la máxima ZEN: ¡Coma de todo y muévase!

1.- PIZZA PEPPERONI. Pizza completa: 2.016,5 Kcal Una porción: 252 Kcal Ingredientes:200 grs de masa, 250 grs de pepperoni, 200 grs de mozzarela y 200 grs de tomate frito. María García, nutricionista de IMEO, explica que el esfuerzo que tendría que hacer para eliminar su rastro sería directamente proporcional al número de porciones que se tome. Por un trozo, una hora de pesas. ¡Agotador!

2.- HAMBURGUESA COMPLETA. 80 grs de pan, 20 grs de queso cheddar, 100 grs carne de ternera, 30 grs de aceite, 20 grs de lechuga, 20 grs de tomate, 15 grs de ketchup, 15 grs de mahonesa. Seguro que ya está empezando a salivar pero… ¿sabe que tiene 755 kilocalorías? Para quemarlas tendría que correr 10 km en 55 minutos, aproximadamente, o caminar vigorosamente durante 115 minutos. ¿Le sigue pareciendo tan apetecible?

3.- PALMERA DE CHOCOLATE. Una de las dulces tentaciones a las que resulta más complicado resistirse. Tras su inofensiva apariencia se ocultan «538 Kcal», según detalla María García, nutricionista de IMEO. Para fulminarlas, dependiendo de su peso y ritmo, tendría que subir escaleras durante una hora. Eso o jugar al ping pong durante dos horas, correr 10 kilómetros en una hora o hacer hora y media de aeróbic. ¡Uf!

4.- CERVEZA. Rubia, fresca… Entra muy fácil pero quitársela de la barriga no resulta tan sencillo. Una caña de 200 ml nos aporta 83 Kcal, traducido a ejercicio equivaldría a 40 minutos de caminata. Desde el IMEO recomiendan su eliminación en el caso de regímenes de adelgazamiento o su sustitución por otras bebidas menos calóricas: cerveza sin alcohol (200ml/16Kcal) o una copa de vino tinto (150ml/127Kcal).

5.- GIN TONIC. ¡Ojo! Porque ese cóctel cristalino que tanto le gusta es uno de los grandes enemigos de su dieta. Sorbo a sorbo, sin darse cuenta, «al tomarse 50 ml de ginebra más 200 ml tónica, se está metiendo para el cuerpo 207 kilocalorías», explica María García. Para mitigar los estragos de estas calorías vacías, aproveche para dar lo mejor de sí mismo en la pista de baile durante, al menos, una hora.

6.- PATATAS FRITAS DE BOLSA. Son una bomba. Pocos contenedores tan pequeños albergan tanta grasa en su interior. No es por estropearle el aperitivo, pero apunte esto en su memoria: 125 gramos tienen 590 Kcal. Para eliminar su rastro, deberíamos saltar a la comba durante 15 minutos.O hacer remo durante casi dos horas. Así que, cuando llegue el momento, recordar: mejor pedir unas banderillas (sin aceitunas): 200 grs=50 Kcal.

7.- HELADO DE TARTA DE QUESO. Una simple bola de 70 gramos tiene 198 Kcal. Para eliminarlas tendría que nadar unos 65 minutos, aproximadamente. También podría bajar escaleras durante una hora, si sus rodillas se lo permiten. Si no se ve con ganas de hacer tanto ejercicio, siempre le queda la opción de elegir un helado de yogur, desnatado, con fresas naturales: 39Kcal por cada bola de 70 gramos. El cambio merece la pena, ¿no?

8.- TORTILLA DE PATATAS 4 huevos, 400 grs de patata y 200 grs de aceite de oliva. O, lo que es lo mismo, 2.632 Kcal. Una porción:329Kcal. La tortilla de patatas es uno de los platos más apetecibles pero su aporte calórico es bestial… por desgracia. Si no queremos privarnos de semejante manjar, deberíamos movernos un poco más para contrarrestar sus efectos. Con una hora de patinaje sobre ruedas sería más que suficiente.

9.- CROQUETAS DE JAMÓN. Un delicioso bocado que contiene «164 Kcal por unidad». Si nos tomamos una ración de seis, 984. Para evitar que se nos vayan directamente al michelín y las cartucheras deberíamos correr 15 kilómetros en una hora. La opción B sería intentar cocinarlas en el horno, en lugar de freírlas, y sustituir la bechamel por queso ligth de untar. Así reduciríamos las calorías a 336Kcal. ¡Increíble!

10.- ENSALADA COMPLETA. 50 grs de lechuga, 100 grs de atún, 50 grs de pepino, 100 grs de tomate y 10 grs de aceite. En total 235 Kcal. Sin duda, una de las alternativas más saludables para el almuerzo y la cena. Con una hora de pádel bastaría para ‘quemarla’, siempre y cuando no la aderecemos con salsas tan contundentes como la César, que contiene unas 80 Kcal por cucharada. Ole añadamos quesos grasos.

11.- POLLO EMPANADO. Crujiente, jugoso… ¡riquísimo! Aporta unas 350 Kcal de una tacada. Mientras que a la plancha, sólo 213. Una hora de tenis o tres de golf serían suficientes para mitigar los daños colaterales del momento fritanga. Eso sí, como en el resto de supuestos recopilados por María García, de IMEO, siempre habría que tener en cuenta el peso corporal y el ritmo al que se realiza la actividad física.

12.- CHOCOLATE. Tres pequeñas onzas de chocolate con leche y frutos secos suman un total de 230 Kcal. Una barbaridad. Para que se haga una idea del ejercicio que necesitaría su cuerpo para deshacerse de ellas, tome nota de estas propuestas y elija la que más le convenga: 59 minutos de paseo a buen ritmo: 33 minutos de bicicleta;30 minutos de carrera; 35 minutos de natación u 80 minutos de yoga.

¿Azúcar antes que grasas?: El error más ‘gordo’ de los dietistas en la lucha contra la obesidad

Décadas atrás, los nutricionsitas intentaron prevenir que el sobrepeso se extendiera como una plaga pero, de manera paradójica, aceleraron su avance con recomendaciones erróneas.

RT
heladoHace algunas décadas, la grasa saturada sufrió una monumental derrota a manos del azúcar. Por aquel entonces los científicos y dietistas —primero en Estados Unidos; después, en otras partes del mundo— condenaron la grasa por hallarse en el origen de la obesidad y de las enfermedades cardíacas, escribe Ian Leslie en su estudio para ‘The Guardian’.

La idea vigente era que el consumo excesivo de grasas saturadas en alimentos como la carne roja, el queso, la mantequilla y los huevos eleva el nivel de colesterol, que se coagula dentro de las arterias, dificulta el flujo sanguíneo y provoca que el corazón aumente de tamaño. Además, se estimaba que si consumimos grasa, nos ponemos gordos.

azucar en alimentos RTAños después resultó que, pese a que miles de personas que pretendían tener una dieta más sana modificaron su alimentación, los problemas cardíacos se volvieron epidémicos y el porcentaje de personas con sobrepeso creció de manera alarmante. Ya en 1972, el prominente científico británico John Yudkin afirmaba en su estudio ‘Pure, White, and Deadly’ (‘Puro, blanco, y mortal’, en inglés) que el azúcar era la causa principal de la obesidad, los problemas cardíacos y la diabetes, al tiempo que aseguraba que comer grasa no resultaba dañino.

Los humanos consumimos carne grasa desde siempre e hidratos de carbono desde hace 10.000 años, cuando se inventó la agricultura. Sin embargo, el azúcar puro solo forma parte de nuestra dieta desde hace 300 años, así que es más probable que tenga la culpa del sobrepeso porque, explica Yudkin, el hígado lo procesa y lo transforma en grasa, que pasa al torrente sanguíneo.

A John Yudkin este documento le costó su carrera y su reputación, con lo que otros investigadores perdieron las ganas de desarrollar esta idea.

Ahora, cuando surgen estudios apologéticos sobre la grasa, el colesterol alimentario y los efectos negativos del azúcar, cabe preguntarse por qué lo científicos no solo no previnieron la epidemia de obesidad ni los problemas de salud relacionados sino que, incluso, la agravaron con ideas erróneas e infundadas.

El ‘cabildeo azucarero’

Es más, el ‘cabildeo azucarero’ de los investigadores y dietistas que siguen culpando de todos los males a la grasa aún es tan fuerte que las recomendaciones alimenticias que los informes del Gobierno de EE.UU. en 2015 no incluyeron la amenaza que representa el azúcar, algo que criticaron duramente sus propios congresistas.

La situación era muy distinta a mediados del siglo pasado, cuando la obesidad aún no existía como problema global, pero las enfermedades cardíacas ya empezaban a manifestarse. Antes de los años 60 eran comunes las dietas que prescribían comer menos hidratos de carbono y más grasas, pues en aquella época se tomó en serio la idea sobre el carácter dañino del azúcar, propuesta por primera vez por Yudkin en 1957.

grasaSin embargo, durante aquella década empezó a consolidarse la condena de las grasas saturadas y el colesterol, que en unos pocos años se volvió omnipotente, en particular gracias al investigador estadounidense Ancel Keys. Hacia 1970 la idea de Yudkin fue marginada por los opositores agresivos contra el consumo de grasas y el propio Yudkin fue condenado al ostracismo.

Hacia 1980 los científicos lograron convencer al Gobierno de EE.UU. de que una dieta saludable debe ser reducida en grasas saturadas y en colesterol, recomendación que fue incluida en la Guía Alimentaria, estableciéndose como el único consejo beneficioso para cientos de millones de personas, doctores y empresas del sector. Además, fue la primera vez que se recomendó comer menos de algo, en vez de comer un poco de todo, explica ‘The Guardian’.

Las cifras hablan por sí solas. Si en los años 50 el 12 % de los estadounidenses sufría obesidad, en la década de los 80 ese porcentaje aumentó hasta el 15 %, mientras que en torno al año 2000 uno de cada tres estadounidenses era obeso y aumentaron los índices de diabetes tipo 2, vinculada con este problema.

¿Cómo pudo pasar esto?

5709508ac46188d2608b4616En ocasiones, una idea científica es rechazada por razones que no tienen nada que ver con la ciencia, sino con la política. En este sentido, destaca la influencia de un investigador como Ancel Keys quien, junto con los partidarios que tenía en algunas de las organizaciones sanitarias más influyentes de EE.UU., como el Instituto Nacional de la Salud, controló la financiación de las investigaciones.

Keys y otros científicos partidarios de las dietas reducidas en grasas llevaron a cabo estudios a gran escala que corroboraron su idea, como ocurrió con un informe ‘emblemático’ llevado a cabo entre 1958 y 1964, en el que participaron 12.770 personas de Italia, Grecia, Yugoslavia, Finlandia, Países Bajos, Japón y EE.UU. y que estableció una fuerte correlación entre el consumo de grasas saturadas y las enfermedades cardíacas.

Ese documento sirvió de referencia durante muchos años, antes de que trascendiera que fue llevado a cabo sin respetar los principios de investigación científica. Es más, al revisar su contenido años después, el investigador italiano Alessandro Menotti reveló que establece un vínculo entre las enfermedades cardíacas y el consumo de azúcar, no al revés.

Dos problemas principales

Los humanos obtenemos energía de tres fuentes alimentarias: las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas, que no suelen causar problemas. En cuanto a las dos primeras, condicionan dos principales tipos de dieta: reducidas en hidratos de carbono o en grasas… que obliga a consumir más hidratos de carbono, cuyo máximo representante es el ‘asesino blanco’, también conocido como azúcar.

El segundo error, extendido hasta la fecha entre más de la mitad de los médicos, es creer que consumir mucho colesterol se traduce en que aumenta su presencia en sangre. El organismo humano es mucho más complejo como para simplemente transferir los elementos de afuera a dentro sin ‘procesarlos’.

El colesterol que existe en nuestro organismo lo produce el hígado, que lo genera en menos cantidad cuanto más se consume. En este sentido, la mayoría de las personas puede comer decenas de huevos llenos de colesterol cada día sin que aumente la presencia de sus placas en su sangre. El propio Keys entendía esto, así que sus estudios no atacaron a los alimentos con mucho colesterol, sino que fueron en contra de las grasas saturadas, que estimaba que se transformaban en colesterol en la sangre, amenazando al corazón.

Fin del mito

A principios de los años 90 se dio una situación paradójica, cuando durante varios años los nutricionistas aconsejaban a las mujeres que siguieran dietas reducidas en grasas sin conocer sus efectos. El primer estudio a gran escala al respecto lo realizó el Instituto Nacional de Corazón, Pulmón y Sangre de EE.UU. en 1993 y reveló que las mujeres que seguían esos regímenes corrían el mismo riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardíacas que las demás.

En 2008 un estudio de la Universidad de Oxford (Reino Unido) reveló que la nación europea que más grasa saturada consume padece la menor tasa de enfermedades cardíacas, mientras que la nación que menos grasa consume registra el nivel más alto de estas enfermedades. El primer país es Francia, el segundo es Ucrania y ninguno de ellos fue incluido en el famoso estudio de siete naciones de Keys.

Ese mismo año un análisis de la ONU reveló que ningún estudio anterior había demostrado realmente que un alto nivel de grasa en los alimentos provoca cáncer o enfermedades cardíacas. El estudio de 192 naciones de Zoë Harcombe estableció un vínculo directo entre un nivel más bajo de colesterol y las tasas más altas de enfermedades cardíacas.

El misterio de la obesidad

La idea más simple y difundida es que, si uno consume más calorías de las que gasta, engorda. Un gramo de grasa tiene dos veces más calorías que un gramo de proteína o de hidratos de carbono, con lo cual se podría deducir que las personas con sobrepeso son aquellas que comen grasa y no hacen ejercicio, algo que durante años se convirtió en un lugar común en relación a los obesos.

Sin embargo, la realidad no es tan sencilla. En EE.UU., el aumento de la obesidad desde los años 80 supera en mucho el crecimiento del consumo de calorías, mientras que la actividad física no ha disminuido. En realidad, no existen pruebas ciertas de que las personas con dietas reducidas en grasa o en calorías pierdan peso a largo plazo.

Mientras tanto, cada vez hay más estudios que vinculan la obesidad con los problemas con hormonas como la insulina, responsable del nivel de azúcar en sangre, apoyados por el consumo de almidones y azúcares, un tipo de comida que se volvió popular tras la ‘prohibición’ de la grasa. La nueva idea es que, cuando consumimos demasiados alimentos azucarados, crece el nivel de insulina en sangre que, en pocas palabras, genera una mayor sensación de hambre y quita energía, con lo cual provoca que las personas obesas se sientan cansadas.

Existen ya más de 50 análisis que sugieren que, para perder el peso y controlar la diabetes tipo 2, las dietas reducidas en hidratos de carbono son mejores que dietas reducidas en grasas.

El combate ‘azúcar contra grasa’ cobfirma de manera empírica la idea del físico Max Planck, según la cual «una nueva verdad científica no triunfa convenciendo a sus oponentes y haciéndoles ver la luz, sino cuando los rivales mueren y las nuevas generaciones crecen acostumbradas a esa idea», escribe Ian Leslie. El problema es que, hasta ahora, demasiados ‘enemigos’ de las grasas y de Yudkin siguen activos.

Bebidas frutales ideales para acompañar la dieta

DMedicina, por Mar Sevilla Martínez

zumos-frutas-verdurasLas frutas y las verduras son alimentos indispensables dentro de una alimentación sana y equilibrada, como la dieta mediterránea. Aportan nutrientes y la mayoría de las vitaminas que son necesarias para el día a día. Además, estos dos tipos de alimentos no pueden faltar en una dieta para adelgazar.

Las rutinas diarias y el estés hacen que muchas veces no le dediquemos el tiempo necesario a preparar y decidir la alimentación que debemos seguir y optemos por otros formatos más rápidos para consumirlos, como los zumos de frutas y verduras.

Estos alimentos, tal y como señala Susana Monereo, miembro de la junta directiva, de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), son extractos líquidos de frutas y hortalizas extraídos por presión que aportan básicamente agua y azúcares con algo de vitaminas siempre que no hayan sido manipulados.

Sin embargo, si el objetivo de una persona es adelgazar, los zumos no son la mejor opción. “Lo ideal sería tomar las frutas enteras. De esta manera, al tener que masticarlas y digerirlas, conseguiremos sentirnos saciados con mucha menos cantidad de alimento y, por tanto, ingeriremos menos calorías”, explica Andrea Marqués, nutricionista dietista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experta en gastronomía.

Por otro lado, la portavoz de Seedo advierte que hay que tener especial cuidado con los zumos envasados, ya que la mayoría proceden de extractos de fruta que han perdido las vitaminas por calentamiento y tiene azúcares y grasas añadidos para tener mejor sabor. No tiene efecto saciante y no limpian las células. “No adelgazan salvo que se hagan dietas líquidas de muy bajo contenido calórico, en cuyo caso siempre deben llevar la supervisión de un experto”, reitera.

Otro motivo que indica Marqués sobre por qué no son la mejor alternativa para perder peso es que, al exprimirlas, vamos a eliminar parte de la fibra presente en ellas, mientras que mantenemos la cantidad de fructosa (presente naturalmente en la fruta, pero que muchas veces también se añade a los zumos en un importante cantidad extra). “Por tanto, sin fibra, la absorción de la fructosa y la liberación posterior de glucosa en sangre serán mucho más rápidas que con la fruta entera, el pico de insulina en sangre mayor y esto nos limitará la pérdida de peso, ya que cuando la insulina está elevada el cuerpo no utiliza la grasa como fuente de energía”, añade.

Beneficios de los zumos

Aunque las expertas coinciden en que es mejor tomar las frutas enteras, indican que siempre es preferible tomar zumos, que no consumir frutas y verduras. Además, los zumos también aportan beneficios para la salud. Monereo indica que favorecen la hidratación, ayudan frente el estreñimiento y, si son recién preparados, aportan vitaminas.

Por otro lado, para sacarles el máximo partido, Marqués recomienda elegir bien los alimentos que vamos a utilizar para elaborarlos y buscar verduras más ricas en fibra y minerales como el ácido fólico (espinacas, acelgas) o frutas con baja carga glucémica (naranja o fresas). “Además, deberemos intentar escoger siempre las que estén de temporada, hacérnoslos nosotros mismos sin añadir más azúcar, no quitar la pulpa y no tomar más de uno al día”, matiza.

Pero, ¿cuándo los tomamos? ¿A media mañana o para merendar? “No hay un momento especial del día para tomarlos. Existe mucha literatura y mucho mito al respecto, científicamente no hay horas del día mejores para tomar un zumo”, afirma Monereo.

Sin embargo, Marqués, indica que sería más recomendable incluirlos siempre a primera hora de la mañana, debido a su carga energética y glucémica. “Nuestro organismo está ajustado a un biorritmo, de tal forma que los alimentos energéticos se utilizan por la mañana como fuente de energía y los alimentos reparadores por la tarde–noche. Este tipo de zumos estaría aconsejado incluirlos en la dieta hipocalórica a primera hora de la mañana, porque si los incluimos al final del día pueden generar almacenamiento de energía, por ese exceso de azúcar, que el organismo en ese tramo del día no consume y por tanto, se puede convertir en grasa”, concluye.

Ejemplos de zumos de fruta y verdura

zumos-variadosEstefanía Ramo, nutricionista experta en fitoterapia del IMEO sugiere tres recetas sencillas de zumos elaborados de frutas y verduras:

Zumo depurativo

Para 200 ml dos puñados de col rizada, unas ramitas de perejil, un kiwi pelado, una lima pelada, dos ramilletes de brócoli, un racimo pequeño de uvas blancas, una rodaja de piña natural.

“Este licuado es rico en vitamina C y ayuda al hígado a desempeñar eficazmente su función depurativa, gracias al perejil y a las coles. Además, la uva y la piña nos ayudarán a la eliminación de líquidos”, explica ramo.

Zumo para sistema inmune

Para 200 ml ¼ de pepino, una zanahoria pequeña, una rama de apio, un puñado de espinacas, un limón pelado, una naranja.

Antibacteriano por su alto contenido en vitamina C y antioxidantes que protegerán nuestro sistema inmune. Además, el apio mejora la digestibilidad y también posee propiedades diuréticas, junto con el pepino.

Zumo alcalino

Para 200 ml, una remolacha, un pimiento rojo pequeño, una manzana roja, dos puñados de col rizada y una zanahoria.

La experta destaca tres propiedades. Por un lado es alcalino, por lo que nos ayudará a reducir la acidez de estómago y el pH ácido. Además, es antiinflamatorio por su elevado contenido en antioxidantes y vitamínico, ya que es rico en vitamina C y carotenos.

Zumos sólo de frutas

Si sólo quiere tomar zumos de frutas, Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO sugiere tres recetas elaboradas con frutas:

Zumo de manzana verde, kiwi y limón

Para 200 ml, dos manzanas verdes, dos kiwis pelados y un limón.

“Este es un zumo de carga glucémica media. El kiwi es rico en vitamina C, potasio, magnesio y fibra, por lo que es ideal para el estreñimiento. La manzana verde es diurética y depurativa”, señala Escalada.

Zumo de granada, naranja y pomelo

Para 200 ml, dos naranjas, un pomelo y una granada.

En este caso, este zumo tiene un alto nivel de antioxidantes y vitamina C para reforzar el sistema inmune y protegerlo de infecciones, resfriados etc. Además, son frutas de baja carga glucémica, y la naranja es rica en fibra gracias a su pulpa (nunca hay que desecharla) por lo que nos ayudarán a eliminar líquidos y a regular nuestro tránsito intestinal.

Zumo de frutos rojos

Para 200 ml, 8-10 fresas medianas, un puñado de arándanos, un puñado de moras y un puñado de frambuesas.

Los frutos rojos aportan gran cantidad de vitaminas y minerales, ayudan a combatir el estreñimiento y son antioxidantes y antiinflamatorios.

“Lo ideal siempre será tomar estos zumos por la mañana, para asegurarnos de potenciar la absorción de las vitaminas y minerales, preferiblemente los tomaremos en ayunas”, recomienda Escalada. “Además, aunque hemos seleccionado frutas y verduras de baja carga glucémica, en un proceso de pérdida de peso nunca debemos tomarlos más tarde de la comida ya que corremos el riesgo de que el azúcar se almacene en forma de glucógeno y posteriormente de grasa”.

 

 

Expertos piden que España regule la presencia de ftalatos y prohíba los más peligrosos para la salud

  • La Fundación Vivo Sano y Ecologistas en Acción han reclamado al Gobierno españól que regule la presencia de ftalatos, sustancias químicas presentes en multitud de productos, y prohíba los que se consideran más peligrosos para la salud o aquellos que están en contacto con alimentos, ya que el riesgo también es mayor.

La Vanguardia / Europa Press

La Fundación Vivo Sano y Ecologistas en Acción han reclamado al Gobierno españól que regule la presencia de ftalatos, sustancias químicas presentes en multitud de productos, y prohíba los que se consideran más peligrosos para la salud o aquellos que están en contacto con alimentos, ya que el riesgo también es mayor.

Estas sustancias, de las que hay más de 100 tipos diferentes, se usan como plastificantes y fijadores y están presentes en numerosos objetos y sustancias de uso diario, como geles, jabones, cosméticos, perfumes, productos para limpieza, ambientadores, cables, envases, plásticos, pinturas, juguetes e incluso material médico.

El amplio espectro de uso hace que más del 90 por ciento de los españoles esté expuesto a ftalatos que, al no unirse químicamente a los productos de los que forman parte, se van desprendiendo poco a poco y son inhalados, ingeridos o absorbidos a través de la piel, ha explicado Carlos de Prada, responsable de la campaña ‘Hogar sin Tóxicos’ de la Fundación Vivo Sana y autor de un informe que recopila diferentes estudios científicos que han analizado el riesgo para la salud que conlleva esta exposición.

Entre otros efectos, se relacionan con un deterioro de la calidad del semen, alteran los niveles de hormonas sexuales como la testosterona, infertilidad, alergias, obesidad, malformaciones genitales e incluso crecimiento de células tumorales.

Además, se ha visto que niños y embarazadas son más sensibles a estas sustancias, que al ser disruptores endocrinos alteran el equilibrio hormonal, lo que hace que también se asocie a trastornos del desarrollo, partos prematuros o bajo peso al nacer.

Ante esta relación, De Prada pide a España que «deje de estar a remolque de lo que diga o haga la Unión Europea» y siga el ejemplo de países nórdicos como Dinamarca, que cuenta con una Estrategia Nacional frente a los ftalatos, y reclama también que prohíba los considerados más preocupantes (DEHP, DBP, BBP y DiBP) que, de hecho, ya necesitan una autorización en Europa previa a su utilización.

Sin embargo, ha denunciado la responsable de Políticas de Sustancias Químicas de Ecologistas en Acción, Dolores Romano, hasta ahora el Gobierno español está manteniendo una postura favorable a estas sustancias y junto a Reino Unido, Alemania e Italia han bloqueado una iniciativa para que estos cuatro ftalatos se consideren de forma legal disruptores endocrinos y puedan prohibirse.

¿EN QUÉ BENEFICIA PAR QUE SIGAN EN EL MERCADO?

«Queremos que el Ministerio de Sanidad explique en qué beneficia a la salud de la población como para mantener a estas sustancias en el mercado», ha denunciado.

Esta experta asegura que hay sustancias no tóxicas o materiales que pueden sustituir a los ftalatos o a los productos que contienen estas sustancias, y celebra que algunas grandes empresas los hayan eliminado de su cadena de producción o especifiquen en su etiquetado que son productos libres de ftalatos. «El problema es que ningún producto avisa de su presencia», ha añadido De Prada.

Ambos expertos denuncian que la exposición a estas sustancias en España es mayor que en otros países, según constató un estudio del Instituto de Salud Carlos III, y denuncian que la Endocrine Society ha alertado del elevado coste económico de las enfermedades relacionadas con la exposición a estas sustancias, que puede ascender a 270.000 millones de euros al año en Europa.

Asimismo, piden que aumente la investigación sobre estas sustancias, ya que no está claro a partir de qué niveles de exposición aumentan los diferentes riesgos para la salud, así como una mayor inversión en campañas de información a la población sobre los efectos perjudiciales que conllevan.

 

Tomar mucha sal aumenta el riesgo de obesidad

La cantidad de sal puede influir en cuánto comemos de un determinado alimento.
Muy interesante

sal-obesidad_0No es ningún secreto que demasiada sal equivale una asociación nociva para nuestra salud, ya que puede aumentar la presión arterial, el riesgo de ataque al corazón, accidente cerebrovascular… pero dos nuevos estudios han identificado ahora una nueva consecuencia de una alta ingesta de sal: la obesidad.

Las directrices alimentarias recomiendan menos de 2.300 mg de sodio al día de media, sin embargo, se estima que el promedio está muy por encima de esta cifra. La culpa no sería exclusivamente de que se nos vaya la mano con el salero a la hora de aderezar las comidas, sino por los alimentos procesados y las comidas fuera de casa que representarían el 75% de nuestra ingesta total de sodio.

Según los expertos, la cantidad de sal presente en un determinado alimento puede influir en la cantidad que comemos, provocando que aquellas personas más sensibles a los productos con sabores grasos, sean más propensas a comer alimentos de este tipo y por tanto, aumenten el riesgo de sufrir obesidad.

En los experimentos llevados a cabo por los investigadores, la sal resultó tener un papel clave a la hora de describir lo agradable o atractivo que resultaba un alimento. Así cuanta más sal contenían los alimentos (dulces o salados), mejor eran calificados -en cuanto a sabor- por los participantes y más aumentaba el consumo de alimentos grasos.

El fuerte efecto de la sal sobre el sabor puede indicar que la sal es un importante impulsor de la ingesta de alimentos grasos y refleja el reto de reducir la sal mientras se mantiene la palatabilidad”, afirma los autores.

Además descubrieron que “cuando se añade mucha sal a la comida, los mecanismos biológicos del organismo se embotan y terminamos comiendo más alimentos. Esto puede hacer que comamos más alimentos grasos y con el tiempo, nuestro cuerpo se adapta o se vuelve menos sensible a la grasa, lo que a su vez conduce a comer más para obtener la misma sensación de saciedad, inclinando la balanza hacia la obesidad”, aclara Russell Keast, líder del trabajo.

Añadir sal a los alimentos altos en grasa tiene, por tanto, el potencial de acelerar este proceso. Esta explosiva combinación anula la capacidad de nuestro cuerpo para reconocer cuándo estamos llenos y hace que comamos más, convirtiéndose en una mezcla tóxica para nuestra salud.

Los estudios han sido llevados a cabo por investigadores de la Universidad de Deakin (Australia) y publicados en las revistas The Journal of Nutrition y Chemical Senses.

 

Astenia primaveral: consejos para combatirla

DMedicina, por Mar Sevilla Martínez
astenia-primaveralVariaciones de humor, alteraciones del sueño, fatiga o falta de vitalidad y energía son algunas de las características del cansancio, conocido como astenia primaveral, que suele aparecer con el cambio estacional las primeras semanas de la primavera.

Aunque los síntomas de la astenia suelen ser de carácter leve pueden llegar a debilitar el sistema inmunitario, por ese motivo es fundamental cuidar la alimentación para afrontar esta época con fuerza.

“A veces no nos tomamos en serio los cambios estacionales que pueden estar acompañados de variaciones ambientales, físicas y climáticas. Es importante tenerlos en cuenta porque nuestro cuerpo necesita adaptar sus sistemas a ellos provocando que haga un gasto excesivo de energía”, afirma Rubén Bravo, naturópata experto en Nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Bravo destaca una serie de trucos que pueden ayudar a combatir la falta de vitalidad, como seguir una dieta equilibrada rica en fruta, verduras, pescados, frutos secos, aceite de oliva y carnes magras, regular el ciclo del sueño, “duerme con la persiana abierta”, recomienda; o realizar un mínimo de actividad física y reducir o eliminar el consumo excesivo de alcohol y tabaco. “Sonríe, abraza y practica la gratitud hacia las buenas cosas de la vida”, añade.

Alimentos recomendados

La alimentación puede ser el aliado perfecto para superar esta etapa: las frutas y las verduras se convierten en indispensables ya que proporcionan muchas vitaminas, antioxidantes y minerales y ayudan a combatir la astenia. Bravo recomienda incluir en la dieta:

  • Lentejas: este plato es un gran sustituto de los cereales refinados, el arroz y la patata y son una gran fuente de fibra, vitaminas del grupo B y minerales, como el hierro. “Si las acompañamos de pimientos o un zumo de naranja en el postre, mejoraremos la absorción de hierro”, añade.
  • Quinoa: Rica en fibra, ácido fólicomagnesio, fósforo y manganesio. Según el portavoz de IMEO, es el cereal con mejor valor proteico de todos, permitiendo que una comida con quinoa sea absorbida de forma lenta otorgándole energía constante a lo largo del tiempo y con el ácido fólico mejorar el tono vital cerebral.
  • Frutas y verduras frescas de temporada: este grupo de alimentos ayuda al cuerpo a detoxificar mejor, reducir la sensación de pesadez, aportando frescura, hidratación y sensación de ligereza gracias a su alto contenido en vitaminas y fitoquímicos, indispensables para el buen funcionamiento del organismo.

Alimentos desaconsejados

El experto recomienda reducir o eliminar:

  • Café: la cafeína y los estimulantes obligan al páncreas a producir altos niveles de insulina, desencadenando un alto gasto temporal de azúcar. “Durante un periodo corto de tiempo nos proporciona sensación de vigor y vitalidad. Sin embargo, irá decayendo hasta la somnolencia y falta de vitalidad, pues nuestro cuerpo intentará compensar el efecto producido por la cafeína”, explica.
  • Bollería industrial: la combinación de azúcares, grasas saturadas y harinas refinadas suelen producir en nuestro organismo sensación de decaimiento, cansancio y pesadez generalizada, potenciando la falta de tono vital.
  • Bebidas alcohólicas de alta graduación: el exceso de alcohol aporta sensación de letargo y consigue entorpecer la agilidad física y mental; al perjudicar al sistema cardiovascular, también disminuye la oxigenación celular, especialmente la cerebral.

Por otro lado, desde IMEO señalan que complementos alimenticios, como la maca y la jalea real pueden ayudar a reforzar el sistema inmune. A esto, Bravo añade una planta, la ashwagandha, también denominada  ginseng indio, que es conocida por contribuir al fortalecimiento vital, estimular el sistema inmunitario, y aportar energía.

Por último, el experto recomienda practicar zumba. “Los estudios nos indican que la actividad física divertida, en grupo y donde haya música es un gran método para combatir la falta de vitalidad, la ansiedad y la depresión, pues con ésta práctica se liberan dopamina y serotonina, hormonasrelacionadas con la felicidad y la sensación de plenitud”, explica. “Igualmente, la actividad física aeróbica favorece la oxigenación celular, aumenta nuestro metabolismo y mejora la condición de nuestro sistema cardiovascular”.