Te cuidas, pero te sobran kilos: aquí puede estar la razón (y no lo sabías)

Los errores que cometes

Mujer.es, por Piluca Santos

– Que te sobre algo de peso no es preocupante, el problema surge cuando se va acumulando. Y no, no desaparece por arte de magia.
– Rubén Bravo, experto en el tema y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, nos da algunos consejos para lograrlo.
BasculaNo comes entre horas, intentes ir andando a todos los sitios, subes las escaleras a pie con esfuerzo y sin quejarte, pero aún así la báscula no baja. Tener unos kilos de más no es preocupante, el problema surge cuando ese peso se va acumulando con el paso de los años y, sí, no desaparecen por arte de magia. ¡Por mucho que lo desees y te encomiendes a Zeus!

La OMS prevé que en tan solo 15 años 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles, debido a factores de riesgo comportamentales y físicos como el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Las previsiones para la próxima década son devastadoras: dos de cada tres personas serán obesas.

«Las personas severamente obesas viven 10 años menos que las que tienen un peso normal y que cada 15 kilos extras aumentan el riesgo de muerte temprana en un 30 por ciento», señala Rubén Bravo, experto en el tema y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Los cuatro errores que cometes:

1. Los alimentos tramposos

¿Sueles leer la etiqueta con la información nutricional de cada producto que entra en vuestra cesta de compra? Si te fijas,casi todo contiene azúcar. Por ejemplo, una loncha de pavo de 0% grasa tiene 0,5 gr de azúcar, igual que una tostada de pan; 100 gramos de salchichas de pavo 1,8gr; un yogur desnatado, 4gr; 45gr de cereales, 14gr; una barra de chocolate infantil de 100gr contiene 55gr de azúcar…

Según la OMS consumimos más azúcar de lo que debemos, que no debe aportar más del 10% de las calorías diarias, es decir, 50gr para los adultos y hasta 37gr para los niños, aunque por el bien de la salud, los expertos recomiendan no sobrepasar los 25gr. «Esta cantidad equivale a 6 cucharaditas de azúcar contenidas en una lata de refresco endulzado», apunta Bravo. Los alimentos envasados son trampa.

2. Moverse poco, trabajar demasiado, cenar tarde…

«No se trata de un concepto abstracto, sino de la suma de una serie de hábitos o condiciones que, a la larga conducen a obesidad», apunta el experto. En España, además, tenemos el inconveniente de una jornada laboral muy poco saludable -con horarios partidos de 9 a 14 y de 15 a 20 horas- y cenas muy tardías que difícilmente encajan en un estilo de vida saludable.

Es un error pensar que la obesidad es cosa de amas de casa o personas en el paro. Un estudio epidemiológico apunta que más de la mitad de los trabajadores del estado español sufren sobrepeso u obesidad. Está demostrado que jornadas laborales excesivamente largas fomentan la depresión, el estrés y el mal dormir, además de aumentar el 60% el riesgo de sufrir un padecimiento cardiaco.

Dormir menos de 7 horas o tener sueño de poca calidad es otro factor que tiene relación directa con la obesidad. Por un lado, afecta los niveles de energía a lo largo del día, incide en la falta de ganas para hacer ejercicio y nos induce a comer ciertos alimentos, como café, dulces o hidratos de carbono, porque nos proporcionan energía rápida, aunque temporal. Por otro lado, la falta de sueño relentece el metabolismo y aumenta los niveles de ghrelina, hormona que no sólo estimula el apetito, sino que también favorece la acumulación de lípidos en forma de grasa visceral, aquella que se sitúa en la zona abdominal y tiene más riesgo cardiovascular.

«Debemos apostar por realizar cambios que nos permitan llevar una vida saludable, con una alimentación adecuada y actividad física diaria -preferiblemente por la mañana, porque el ejercicio a primera hora activa el metabolismo y ayuda a quemar más calorías a lo largo de la jornada-; esto nos ayudará a lograr un bienestar emocional sin ansiedad, ni estrés», resume Bravo. La actividad física recomendada por la OMS para adultos de 18 a 64 años es entre 2,5 horas y 5 horas semanales (ejercicios aeróbicos, de intensidad moderada).

3. Hacer dieta sin ayuda de un profesional  

Cuando hay un problema de salud tenemos que acudir a un profesional porque solo así evitaremos el temido efecto rebote. «Con la ayuda de la tecnología médica podemos determinar con precisión las hormonas del paciente, su estado emocional, sus hábitos alimenticios, su metabolismo basal y hasta sus polimorfismos genéticos, es decir las mutaciones en los genes relacionados con obesidad, todo esto nos permite proponer recomendaciones dietéticas adecuadas a cada individuo», nos recuerda el doctor.

4. No cocinar por pereza y comer fuera

Cuanto menos elaborado esté un producto, más sano es y, por lo tanto, menos calorías tendrá. Si comes fuera, aunque intentes escoger lo más ligero del menú, siempre será más graso que lo que te puedas preparar el casa, lo mismo ocurre con los alimentos preparados que venden en los supermercados, con conservantes y a veces también colorantes, no suelen contener aceite de buena calidad.

Qué debemos saber sobre la alimentación saludable

Autor: Rubén Bravo
Naturópata, experto universitario en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

la dieta meditarránea favorece la saludUna alimentación saludable debe basarse en una alimentación natural que cumple los siguientes requisitos:

  • Que escoja alimentos frescos y sin procesar en la medida de lo posible.
  • Que sea equilibrada, aportando las necesidades diarias, tanto en macronutrientes como en micronutrientes.
  • Que respete las formas tradicionales y vanguardistas de cocinar, evitando el uso del microondas, el abuso de las grasas saturadas y las harinas refinadas.
  • Que incorpore medidas preventivas alimentarias para reducir el riesgo de posibles enfermedades en el futuro y retardar el envejecimiento.
  • Que sea adaptada a las características personales de cada individuo teniendo en cuenta su edad, composición corporal, actividad física, enfermedades, tendencia genética, intolerancias alimentarias, gustos culinarios, ritmo de vida y equilibrio emocional.
  • Que se ajuste al Biorritmo Humano, aportando alimentos más energéticos (hidratos de carbono) en el periodo diurno de actividad, y más estructurales (proteínas y grasas saludables) en el periodo nocturno de reparación.

¿Qué pautas debemos seguir para llevar una correcta y adecuada alimentación?

La primera recomendación es acudir a un especialista para que nos elabore un plan de alimentación que cumpla con los requisitos marcados anteriormente, tenemos que comprender que la alimentación es el pilar más fuerte que sostendrá nuestra calidad de vida y salud a lo largo de nuestra vida, por lo que bien merece la pena darle la importancia que realmente tiene, buscando los consejos e indicaciones de un experto. Las directrices que yo daría serían:

  • Beber entre 2 litros y 2,5 litros de agua diariamente.
  • Tomar entre 5 y 7 raciones de fruta y verdura al día, seleccionándolas en su forma fresca y natural, evitando los envasados.
  • Elegir siempre alimentos integrales.
  • Comer la fruta con la piel y evitar los zumos envasados.
  • Tomar entre 0,9grs y 1,5grs de proteínas magras por kilo de peso. La variación dependerá de si se realiza actividad física, y si es así qué actividad se hace, siendo 0,9grs para las personas sedentarias y 1,5grs para los que realizan un deporte intenso.
  • Evitar el azúcar, los endulzantes o aquellos alimentos que los contengan.
  • Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo.
  • Entre una y dos copas de vino tinto diarias en comidas diferentes.
  • En el grupo de los embutidos elegir entre el jamón york, pavo o jamón serrano/ibérico magro, siempre en su modalidad “al corte”, desechando los envasados.
  • De 3 a 6 nueces diarias.
  • De 2 a 3 cucharadas soperas de aceite de oliva extra al día.
  • Evitar alimentos precocinados y excesivamente procesados.
  • Tomar ternera 2 veces por semana y pescado o marisco 4 veces por semana.
  • Tomar 1 o 2 veces por semana legumbre.
  • Planificar las comidas y la lista de la compra, evitar la improvisación.
  • Elegir alimentos naturales.
  • Realizar la compra una vez a la semana.
  • No cocinar en exceso los alimentos. Evitar el microondas.
  • Tomar 2 onzas de chocolate negro +70% al día repartidas en merienda y cena.
  • Evitar los fritos y los empanados.
  • Tomar 2 raciones de lácteos desnatados al día.
  • Realizar 5 comidas al día, 3 principales y 2 tentempiés.
  • Comer despacio.
  • No abusar de las bebidas alcohólicas.
  • En todas las comidas diarias combinar siempre una proteína + un hidrato de carbono (integral, fruta o verdura) + 1 grasa saludable.

¿Cuáles son las principales diferencias entre alimentos ‘procesados’ y naturales?

Desde el punto de vista de la Naturopatía los alimentos naturales son aquellos que:

  • No han sido sometidos a productos químicos ni artificiales como pesticidas, fertilizantes, piensos, colorantes, conservantes…
  • Se han obtenido respetando los ciclos biológicos estacionales y la actividad biológica del suelo, respetando la sostenibilidad del sistema agroalimentario.

Los alimentos procesados serían todos aquellos que no son naturales, donde ya sea en su producción, elaboración o envasado, se les ha añadido cualquier tipo de sustancia externa inherente al propio alimento tal y como lo encontramos en la naturaleza; o bien no se han respetado los ciclos naturales y el entorno natural con fines económicos y productivos.

Diferencia principal entre frescos y congelados

Los alimentos frescos son aquellos que por sus características naturales conservan sus cualidades aptas para el consumo durante menos de 30 días o bien requieren condiciones de temperatura controlada, tanto en el comercio como a la hora de transportarlos.

Los alimentos congelados son los que son sometidos a un proceso de congelación especialmente diseñado para preservar su integridad y calidad y para reducir, en todo lo posible, las alteraciones físicas, bioquímicas y microbiológicas, tanto durante la fase de congelación como en su conservación.

Alternativas de comidas saludables de rápida preparación

Con un poco de creatividad podemos prepararnos platos fríos en no más de 2 o 3 minutos. Aquí os dejamos algunas ideas, todas ellas compuestas por una mayoría de alimentos frescos y naturales:

  • Sandwich “tumaca», compuesto por pan integral de centeno, un tomate cortado en rodajas, un chorrito de aceite de oliva y jamón Serrano o ibérico magro (retirándole la grasa).
  • Ensalada mixta crujiente, configurada con 3 puñados de brotes verdes, un tomate, media cebolla, 100grs de taquitos de jamón york bajo en grasa, 2 biscotes de pan integral desmenuzados, una cucharada sopera de aceite de oliva, una pizca de sal, unas gotas de mostaza y un chorrito de vinagre de Módena.
  • Ensalada agridulce de Burgos. Base de lechuga fresca iceberg, con un tomate cortado en rodajas, en la parte superior incorporar una pieza de 150grs de queso fresco 0% de burgos. Coronar con 2 nueces y aliñar con aceite de oliva extra, un chorrito de vinagre de Módena, y un chorrito de miel ecológica de romero.

Platos precocinados como por ejemplo albóndigas, lasañas o tortilla de patata, ¿son sanos?

Todos los platos y alimentos que hemos considerado menos saludables, ya sea por su composición o por su elaboración, podemos tomarlos perfectamente de forma esporádica sin superar nunca una ración semanal y tomarlas en la hora del almuerzo y no en la cena.

Tenemos que llevar un estilo de vida saludable y basar la mayoría de nuestra alimentación en recomendaciones sanas y equilibradas, pero no debemos volvernos ortoréxicos y obsesionarnos en exceso con estos planteamientos.

¿Cuáles son los mejores métodos de cocción?

Es necesario conocer la forma en la que vamos a cocinar un alimento, ya que variará la calidad nutricional de nuestra comida.

Podemos destacar como técnicas culinarias más saludables: horno, papillote, vapor, hervido, plancha, brasa y salteado.

  • Horno: La preparación al horno apenas precisa el uso de aceite. Además, dentro del horno podemos preparar papillote, según esta técnica los alimentos se cuecen en su propio jugo al estar totalmente envueltos en papel de aluminio que mantiene una mayor jugosidad.

Estas preparaciones son adecuadas en general para todo el mundo, especialmente para aquellas personas que siguen pautas nutricionales de control de peso.

  • Vapor: A diferencia del hervido, los alimentos al vapor no se cuecen en agua sino con el vapor que ésta despide. Es importante tapar bien la olla para evitar perder el vapor de agua y procurar que el agua no toque el alimento.

De esta forma se logra mantener mejor las propiedades de los alimentos, se conserva el color y sabor de los alimentos. Se puede aromatizar el agua con especias, hierbas y condimentos para conseguiremos un toque diferente. No precisan grasas añadidas.

  • Hervido: Resulta una cocción práctica y rápida si se utiliza olla a presión. El inconveniente es la pérdida de nutrientes que se quedan en el agua. Se perderán principalmente minerales y vitaminas hidrosolubles del grupo B. Para minimizar dichas pérdidas se aconseja introducir las piezas cuando el agua hierva y poco troceadas. También es importante no utilizar gran cantidad de agua y tapar la olla durante la cocción.

El tipo de cocción no añade calorías al alimento. El agua de hervir con nutrientes que han perdido los alimentos se puede reutilizar para elaboración de purés, sopas, etc.

  • Plancha: Método por el cual no es necesario añadir aceite a los alimentos o bien muy poca cantidad. Si aplicamos una pizca de aceite de oliva sobre el alimento evitamos su oxidación.
  • Brasa: Se puede realizar sin aceites o grasas añadidas. En ocasiones se cubren los alimentos para evitar que sufran daños por quemaduras, especialmente las hortalizas.

La brasa nos transmite, además del sabor del alimento, también el aroma a leña e incluso a humo.

  • Salteado: Se caracteriza por ser una cocción rápida de alimentos troceados en pequeñas porciones y añadiendo algo de aceite. Siempre es preferible que utilicemos aceite de oliva, por su resistencia al calor y por sus características nutritivas.

Por el contrario, los guisos, fritos, sofritos, estofados y microondas serían las técnicas culinarias menos saludables.

  • Guisos y Estofados: Preparaciones a fuego lento en las que se suelen añadir grasas procedentes de aceites, mantecas, carnes grasas o embutidos.
  • Fritos y sofritos: Se caracterizan por la utilización cantidades considerables de aceite. Esto provocará un incremento del valor calórico de los alimentos que cocinemos. Para evitar una pérdida nutricional del plato es aconsejable utilizar aceite de oliva, ya que soporta bien las altas temperaturas e intentar no reutilizarlo porque puede contener sustancias nocivas.
  • Microondas: Los microondas son una forma de energía electromagnética. Cada microondas contiene un magnetrón, un tubo en el cual electrones son afectados por campos magnéticos y eléctricos de tal manera que se efectúen muy pequeñas ondas de radiación de aproximadamente 2450 MHz.

Esta radiación del microondas interactúa con las moléculas del alimento. Todas las ondas de energía cambian la polaridad de positivo a negativo en cada ciclo. En el uso del microondas, esto sucede millones de veces en cada segundo. Las moléculas de los alimentos, especialmente las del agua tienen un efecto de cambios positivos y negativos. Toda esta agitación crea fricción molecular la cual produce calor. Esta forma inusual de calor también puede generar daño substancial a las moléculas causando que se destruyan o deformen, reduciendo su biodisponibilidad o disminuyendo su valor proteico.

¿Hasta qué punto influyen en la calidad de la comida los utensilios que se utilizan para cocinar?

Las diferentes normativas, tanto españolas como europeas, regulan con bastante precisión los materiales aptos para cocinar, su diseño y su fabricación para proteger a los alimentos de la toxicidad que estos pudieran transmitir en el proceso de cocinarlos o emplatarlos.

Resaltamos algunos de estos materiales y las precauciones que debemos tomar:

  • Aluminio. Presente tanto en el papel alumínico y en utensilios como sartenes o fondos de difusores, y prohibido en la mayoría de los países desarrollados por su alta toxicidad cerebral. Al ser un buen conductor de calor y un metal ligero, se venden los utensilios de aluminio anodizado o sellados con materiales inocuos para evitar la contaminación. Con estos tratamientos se pueden utilizar sin problema.
  • Utensilios esmaltados. Sobre todo en cazuelas metálicas o de barro. El peligro viene cuando estos utensilios se desgastan o golpean, pues el alimento quedaría expuesto al material que hay en la base. Es muy importante cerciorarnos de que de ninguna manera contienen plomo, ni en el esmaltado ni en su material principal, pues la intoxicación por plomo suele ser lenta y crónica, afectando principalmente al sistema digestivo y a los procesos intelectuales y de la conducta.
  • Acero inoxidable 18/10. Compuesto por 18 partes de níquel y 10 de cromo, es muy estable en contacto con los alimentos, pero si está dañado o desgastado, podría transmitir estos metales pesados a la comida. Los aceros más aconsejables, serían el acero quirúrgico (T304) pues no es poroso, y el acero japonés por ser una aleación de altísima calidad exento de cromo y níquel.
  • “Teflón” o PFTE Polifluorotetraetileno. Comúnmente conocido también como “antiadherente” en los utensilios para cocinar.

El APFO o ácido perfluorooctanoico es un ingrediente crucial para fabricar el teflón. Al ser calentadas a temperaturas muy altas, las ollas y sartenes liberan partículas tóxicas. Por ello hay que apostar por alternativas de teflón más resistentes que mantienen la superficie perfectamente sellada para que no se volaticen con las altas temperaturas.

La empresa que inventó el PFTE fue DuPont en 1938. Varias declaraciones sostienen que esta empresa conocía los efectos nocivos del APFO desde 1961 y que ocultaba información sobre su toxicidad. Es en el 2010 cuando la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU obligó a las compañías que lo fabrican, a reducir en un 95% su emisiones de APFO, y a erradicar su rastro de todos los utensilios de cocina.

¿De qué manera repercute todo esto en la salud de las personas?

Las diferentes técnicas culinarias que apliquemos a los alimentos y los utensilios que utilicemos en la elaboración de los platos, van a determinar buena parte de la calidad de nuestra alimentación: cantidad y tipo de grasas ingeridas, aporte de vitaminas y minerales, calidad de la proteína cocinada, toxicidad y posibles enfermedades a medio y largo plazo… Por esta razón debemos escoger en la medida de lo posible las técnicas más saludables e invertir en utensilios de cocina de alta calidad, sustituyéndolos cuando éstos comiencen a desgastarse o deteriorarse.

Té matcha, el nuevo superalimento de las celebrities

Las razones por las que el té matcha es el nuevo kale

Telva, por Clara Sánchez de Ron
Una bebida y elixir de la eterna juventud se ha colado en las Fashion Weeks y en la despensa de celebrities y modelos que promete desbancar al kale como nuevo superalimento de compañía: el té matcha. Mucho más potente en antioxidantes que el té verde convencional y rico en polifenoles EGCG que prometen acelerar el metabolismo para ayudarte a adelgazar, proteger tu corazón y reducir el crecimiento de células cancerosas. Te contamos algunas razones poderosas de peso por las que se ha convertido en la bebida más trendy y mejor sustituto del café del año. ¡No te lo pierdas!

La bebida pre-training de Jessica Alba lleva matcha La actriz Jessica Alba reconoce que nunca ha sido de desayuno abundante y acaba de descubrir un batido sustituto del café que lleva proteínas vegetales, té matcha en polvo, plátano, agua de coco y hielo. Es uno de sus básicos antes de su rutina de entrenamiento que además le ayuda a estar menos cansada y evitar el picoteo entre horas. ¡Ficha más celebrities, recetas y shopping con té matcha!
La bebida pre-training de Jessica Alba lleva matcha
La actriz Jessica Alba reconoce que nunca ha sido de desayuno abundante y acaba de descubrir un batido sustituto del café que lleva proteínas vegetales, té matcha en polvo, plátano, agua de coco y hielo. Es uno de sus básicos antes de su rutina de entrenamiento que además le ayuda a estar menos cansada y evitar el picoteo entre horas. ¡Ficha más celebrities, recetas y shopping con té matcha!

Hace mucho tiempo que el té matcha (hojas en polvo de té verde de excelente calidad y que reúne todas sus propiedades antioxidantes) se bebe en Japón desde tiempos inmemoriales en rituales zen y de meditación. Sin embargo, en los últimos meses, esta bebida se ha convertido en el superalimento y centro de atención para modelos y actrices quienes la incluyen en su dieta de top como chupitos (en el backstage de diseñadores como Marc Jacobs en la pasarela de Nueva York de la mano de Panatea, MatchaBar o Chalait firmas que cada día cosecha más fans en la Gran Manzana expertos en hacer auténticas delicias con este tipo de té en polvo), en sus recetas healthy o en sus capuccinos tall o mini como Gwyneth Paltrow quien opta por su versión latte.

Té matcha y más beneficios que un té verde al uso

Los beneficios de beber té matcha (té verde molido que pasa por un proceso de secado y se convierten en ese polvo fino de color verde) y convertirlo en el sustituto del café son más que evidentes. Según los expertos de Sha Wellness Clinic «una taza de té matcha aporta el doble de energía que el café, por más tiempo, evitando el nerviosismo o irritabilidad que éste puede aportar, ya que la energía sostenible del té matcha es suave y consistente. Además, protege contra los efectos del cáncer, mejora el metabolismo y previene el envejecimiento prematuro ya una taza equivale a 10 de té verde regular».

Incluso tiene muchos más antioxidantes que la infusión de té verde normal, además de catequinas, selenio, magnesio, cromo y zinc para potenciar tu sistema inmune y polifenoles EGCG que aceleran tu metabolismo y te ayudan a desintoxicarlo. Lo mejor es que también ayuda a adelgazar y a ralentizar el crecimiento de células cancerosas por lo que se convierte en uno de los mejores elixires medicinales para tu despensa y reduce el azúcar en sangre. ¿Acaso hay mejores razones para tomarte una taza de té matcha al día?

¿Por qué es el mejor sustituto del café?

Si quieres controlar tu adicción al café, el té matcha se convierte en el mejor sustituto porque aunque tiene tres veces más cafeína que un té verde normal, a la vez crea un estado de calma y bienestar con efecto antiestrés incluido gracias a una sustancia natural llamada L-Teanina que mejora tu concentración e induce a la relajación sin excitarte. No obstante, los expertos en nutrición recomiendan tomarlo al menos seis horas antes de acostarte para asegurarte un sueño reparador sin los efectos de su contenido en cafeína.

¿Cómo prepararte un té matcha?

Si quieres prepararte un té matcha, hazlo en pequeñas dosis, mezclando una cucharadita de polvo de matcha con una tercera parte de agua caliente (sin que llegue a hervir, lo ideal es tener el agua a unos 90 grados según los expertos o esperar después de que hierva un par de minutos para no alterar sus propiedades). Lo ideal es batirlo al más puro estilo japo con unas barillas de bambú pero también puedes hacerlo con una cucharilla para conseguir esa espuma característica.

Aliado para la meditación

Gwyneth Paltrow se ha convertido en una auténtica fan del té matcha con leche.
Gwyneth Paltrow se ha convertido en una auténtica fan del té matcha con leche.

La ceremonia del té matcha siempre ha estado asociada al zen y se convierte en tu mejor amigo para practicar la meditación y te ayuda a centrarte en tus prácticas de mindfulness o de atención plena y consciente, reduce el cortisol u hormona del estrés que te lleva a tener más apetito y reduce la inflamación general de tu organismo, causa del envejecimiento prematuro, el hambre compulsiva y la tensión arterial.

¿A qué sabe el té matcha? Y las 1001 formas de tomarlo

El té matcha tiene un sabor fuerte y los que lo hemos probado, podemos decir que tiene un ligero sabor a hierba fresca y espinaca pero muy agradable al paladar. A la hora de comprar unos gramos de este té, asegúrate de que no esté mezclado con azúcar o edulcorantes (éstos suelen ser más baratos) y sea lo más puro posible.

Matcha latte, bizcochos, sopas, smoothies, batidos verdes… hay un sinfín de recetas donde puedes incluir pequeñas dosis de matcha y muchos chefs ya experimentan en sus platos con un sinfín de recetas con este superalimento exclusivo y elixir de moda entre las celebrities y modelos.

Fotos: GTres Online. Instagram / Marco Severini.

Por qué no funcionan las tres dietas más buscadas

· La dieta alcalina, la Perricone y la 5:2 son nuevas variaciones de ‘dietas milagro’
· En la antigua Grecia, la «Díaita” hacía referencia al estilo de vida. Ahora solo buscamos bajar de peso a cualquier precio
· Dieta mediterránea y aceite de oliva reducen el riesgo de cáncer de mama

El País, por Julio Basulto Marset
vida saludable«¿Qué dieta funciona?», es una de las búsquedas más comunes en Google. Pero «funcionar» y «dieta» son conceptos que no congenian, salvo para algunos charlatanes dietéticos que se inventan propuestas alimentarias, o se abrazarán a una “dieta milagro” ya existente, para prometernos un éxito garantizado y sin esfuerzo. Sus promesas convencen a miles de personas por dos motivos: nuestros conocimientos relacionados con la nutrición son escasos, y además estamos poco dispuestos, en general, a cambiar nuestros hábitos.

Las “dietas milagro”, como las denomina el Ministerio de Sanidad, suponen un riesgo para la salud. Lo peor es que algunos de estos legionarios de la dieta definitiva, por llamarlos de alguna manera, son nutricionistas titulados o incluso médicos en bata blanca. Son los más peligrosos. Uno de ellos se llama Pierre Dukan. Por fortuna, el Colegio de Médicos de su país lo expulsó en enero de 2014, lo que coincidió con el declive de su proteínico imperio.

¿Qué hemos aprendido de esta lección? Muy poco, a juzgar por lo que revela “Google Trends” con relación a las dietas más buscadas en Internet. Hablaremos de ellas en unas líneas, pero antes, miremos a los ojos a los conceptos «funcionar» y «dieta».

Si entendemos por “funcionar” conseguir que la báscula marque una cifra que alguien ha decidido arbitrariamente, para que la aguja se mantenga allí in sæcula sæculorum, vamos mal encaminados. Si nos mencionan un peligroso constructo intelectual denominado “peso ideal”, no solo nos están timando, además están poniendo en riesgo nuestra delicada autoestima. El objetivo de la pérdida de peso no debería ser embellecer nuestra estética, sino mejorar la salud.

¿Y qué decir del cada vez más desvalorizado concepto “dieta”? En la Grecia clásica, tal y como reveló Montserrat Jufresa al periodista Antonio Ortí en marzo de 2015, la “Díaita” (de la que deriva el vocablo “dieta”), hacía referencia al estilo de vida, a la manera de vivir. La doctora Jufresa, catedrática emérita de filología griega en la Universidad de Barcelona, añadió que los pitagóricos aplicaban a esta palabra el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Comer saludablemente todos los días, y no solo durante una temporada, realizar ejercicio físico a diario, mantener una buena relación con nuestros congéneres y respetar el medio ambiente, todo eso significaba seguir una buena dieta. Es más, la belleza para ellos no era ni mucho menos el “peso perfecto” sino que tenía un sentido ético. Era impensable ser bello siendo una mala persona. ¿Queda algo de este noble legado? Casi nada, porque la mayor parte de los habitantes de este mundo (incluyendo los griegos) entienden hoy como dieta un descabellado régimen de alimentación a seguir durante un tiempo, para volver más tarde a nuestros (malos) hábitos anteriores.

Vayamos pues a las búsquedas más habituales, según Google Trends, de dietas «que funcionan». El oro se lo lleva la dieta alcalina, muy de moda en pacientes con cáncer, por más que los oncólogos abjuren de ella con inmisericordes denuncias. La base científica de esta “dieta” es tan sólida como el papel de fumar light: en teoría debemos seguir una alimentación que concuerde con el nivel de pH de la sangre. No voy a extenderme en las características de esta propuesta que se supone que es sana porque es “natural”. Basta con declarar que lo que comamos o bebamos (y eso incluye al vinagre o al zumo de limón) no alterará el pH de la sangre ni una pizca, como refirió en 2008 el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer.

La plata recae sobre la dieta Perricone, que toma su nombre de un adinerado dermatólogo americano. Como hemos apuntado antes, cuando el apellido de una dieta es el de un médico titulado, el peligro aumenta: el médico es una figura de incuestionable reputación cuya casi mística autoridad ejerce una atracción irresistible. Es un fenómeno psicosocial que merece un análisis aparte. En todo caso, este dermatólogo de Connecticut alude desde su estrado al peso ideal, justo después de garantizarnos el éxito en poco tiempo (es una dieta de tan solo tres días). Incluye, además, una lista de alimentos sanadores (básicamente, el salmón) y otra de alimentos prohibidos. Además, el señor Perricone nos vende carísimos complementos alimenticios con los que alcanzar el nirvana nutricional. Sus insostenibles promesas son falsas, pero los riesgos de confiar en ellas son veraces.

Y el dudoso honor del bronce lo ostenta la dieta 5:2. Si la busca en Internet verá que hay varios tipos de dieta 5:2. ¿Cuál es la buena? Buena, lo que se dice buena, ninguna. Seguramente nació inspirada en La dieta del ayuno intermitente, una propuesta que parte de una premisa tan simple como desatinada: la mitad del tiempo podremos comer lo que nos venga en gana, para purgar nuestros pecados en la otra mitad a base de ayunos y crudités. Tanto esta dieta como su sucesora, la dieta 5:2, utilizan una jerga pseudocientífica que persigue convencernos de que no tenemos ni idea de nutrición para que así caigamos en las manos de sus promotores, que nos guiarán por el recto camino. Tal y como indicó en mayo de 2013 NHS Choices, el mayor portal de salud del Reino Unido, esta dieta ni es eficaz ni es segura. Lo más sensato es ayunar de ella.

Si miramos de cerca las tres propuestas, podemos esbozar algunas características comunes.

– Contienen afirmaciones que contradicen conocimientos científicos bien establecidos.
– No aportan pruebas fiables de eficacia y seguridad en base a investigaciones rigurosas en humanos.
– Aluden a que sus propuestas son válidas por el hecho de ser “naturales”.
– Prometen resultados rápidos y sin esfuerzo.
– Detallan listados de alimentos permitidos y prohibidos.
– Es preciso consumir preparados que casualmente vende la persona que promueve el método.
– Se pueden administrar sin la revisión de profesionales sanitarios (“hágalo usted mismo”).

Como ven, para detectarlas no hace falta poseer una aguda sutileza de percepción: son un insulto al intelecto. Recuerde: cuando algo suena demasiado bonito como para ser verdad, es que no lo es.
Es posible que piensen que no he respondido a la pregunta con la que arrancaba este escrito. No lo he hecho porque no tiene respuesta, y porque en muchas ocasiones reconocer lo que no conviene hacer (es lo que he intentado en estas líneas) es más importante que saber qué debemos hacer. Es algo perfectamente aplicable a la nutrición humana, como bien demuestra el llamado “efecto yoyó”.

¿Quiere usted perder peso? Pues no haga dieta. Acuda al médico (un médico de verdad, no un terapeuta alternativo), para que decida si es preciso que usted pierda peso y además revise su estado de salud. A continuación, acuda a un dietista-nutricionista colegiado. Si es un buen profesional, no le “pondrá a dieta”, sino que pactará con usted para qué y cómo mejorar sus hábitos dietéticos, sin olvidar la importancia crucial del ejercicio físico. Cambiar nuestro estilo de vida y no hacer dieta, sino “Díaita”, ahí reside el milagro.

Consejos para evitar la obesidad

Los nutricionistas y diferentes organizaciones insisten en la necesidad de controlar el sobrepeso y la obesidad para evitar las enfermedades cuyo porcentaje aumenta considerablemente por cada kilogramo de más. Las principales consecuencias, según la Organización Mundial de la Salud, son la diabetes, trastornos del aparato locomotor como la osteoartritis, una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares e, incluso, algunos cánceres como el de mama, colon, esófago, riñón o endometrio, principalmente.

Salamanca 24horas, por Javier Vicente

04_obesidadLa llaman la epidemia del siglo XXI. Es una enfermedad no dolorosa que puede traer otras mucho más peligrosas. Es un multiplicador de problemas. Por ello, todos los nutricionistas y diferentes organizaciones como la Organización Mundial de la Salud o el Instituto Médico Europeo de la Obesidad realizan una serie de consideraciones a tener en cuenta para evitar este problema cada vez más común.

A las ya conocidas medidas como la de comer equilibradamente y hacer ejercicio habitualmente, la OMS también pide a las diferentes administraciones que se involucren para promover los hábitos de vida más saludables haciéndolos más accesibles y baratos, y a la industria alimentaria que colabore reduciendo la grasa, azúcar y sal de los alimentos elaborados. Pero lejos de esto, ¿qué puedo hacer yo para evitar la obesidad?

Evita el exceso de cantidad y las comilonas. Cuanto más comas, más elástico se hará el estómago por lo que la sensación de saciedad llegará más tarde y cada vez se necesitarán mayores cantidades de comida.

Muchas veces, poca cantidad. Es preferible comer muchas veces a lo largo del día, de cinco a siete, que hacer solo tres comidas. Se evitará llegar con mucha hambre a las comidas.

No es lo mismo hambre que ansiedad. Hay que aprender a diferenciar el hambre fisiológico del psicológico. Puede aparecer hambre por estrés, depresión o aburrimiento, entre otros.

Combinar los nutrientes. Las dietas faltas de alguno de los llamados macronutrientes no son buenas. Hay que conseguir una dieta equilibrada que incluya hidratos de carbono, proteínas y grasas saludables.

Grasas saludables no son grasas saturadas. Hay que evitar, en la medida de lo posible, todo tipo de dulces e hidratos de carbono que no sean integrales.

Haz una planificación. Si sigues una dieta escrita, será más fácil evitar comer a deshoras algo que no debes.

Llévate comida de casa. Una pieza de fruta, un yogurt, una barra de cereales… Así evitarás las tentaciones de comprar a media mañana ese dulce.

La cafeína no es buena. Las sustancias psicoactivas no ayudan para adelgazar como se tiene pensado en algunas dietas. Estas sustancias, como también el té o las bebidas energéticas, provocan estrés, lo que aumenta la ansiedad y el hambre psicológico.

Chocolate, en su justa medida. No todas las sustancias malas son realmente malas. El chocolate puro puede ser consumido en muy poca cantidad, dos o tres onzas por día, por la misma razón que hay que evitar la cafeína. Produce bienestar y evita el estrés.

La relación entre dormir y comer existe. Cuanto menos se duerme, más horas de hambre hay al día y más hambre tienes. Numerosos estudios indican que hay que dormir de siete a ocho horas al día. Esto evitará ansiedad y quitará hambre.

Agua para el deporte. Para la sed, agua. La moda actual de tomar bebidas isotónicas después de practicar deporte no es buena desde el punto de vista de la obesidad. Las bebidas azucaradas suponen un importante aporte de calorías.

Nada de sedentarismo. Correr, nadar, bicicleta o incluso andar, pero algo. Los expertos cifran en mínimo 20 minutos diarios de deporte como forma imprescindible de rebajar las altas cifras de obesidad que existen. Unos 150 minutos a la semana es suficiente.

¿Hay que obligar a comer a los niños?

  • No es necesario forzar a los pequeños para que dejen el plato reluciente
    Verne El País, por Natalia Marín Cantero

1441901302_115340_1442212216_noticia_normalNadie en su sano juicio volvería a un restaurante en el que el camarero le obligase a comer todo lo que ha pedido, ni a quedarse pegado en la silla hasta acabar, ni escogiera los alimentos, la cantidad e incluso la velocidad a la que el comensal tiene que acabar el plato. Y, sin embargo, para muchos niños, quizás la mayoría, este es el pan de cada día (literalmente) tanto en casa como en el comedor escolar.

En su libro Mi niño no me come, una biblia para padres desesperados, el pediatra Carlos González incluye a modo de epílogo un cuento titulado La carga de la brigada nutricional que sucede en un país imaginario donde una “policía nutricional” obliga a los comensales a acabarse sus raciones, por las buenas o por las malas. El mensaje del libro, según resume el propio González, es este: “No obligue a comer a su hijo. No le obligue jamás, por ningún método, bajo ninguna circunstancia, por ningún motivo”.

Para aquellos que hayan vivido la tortura de los comedores escolares (con sus ingeniosos métodos para librarse de alimentos, como envolver el filete en la servilleta o incrustar el huevo frito bajo la silla) o la presión de un hogar en el que se sirve para la cena el pescado que se rechazó en la comida, las palabras de González suenan a música celestial. Pero ¿son realistas? O, dicho de otra manera, ¿por qué tantas víctimas de estos atropellos se empeñan en que sus propios retoños, cuando los tienen, dejen el plato niquelado? El 85% de los padres obliga a comer a sus hijos cuando ya han saciado su apetito, de acuerdo con el estudio realizado en la Universidad de California y titulado Sólo tres bocados más.

La respuesta parece estar en la pertenencia en masa al “Club del plato limpio”. Sus socios tienen más riesgo de padecer obesidad años después, como prueban estudios como Consecuencias de pertenecer al club del plato limpio, de la Universidad Cornell de Ithaca. Instar al niño a que coma sólo tres bocados más es contraproducente, recuerda Julio Basulto, nutricionista y autor de Se me hace bola. Basulto, que considera “vejatorio, innecesario y contraproducente” obligar a comer al niño o castigarlo por no comer, recuerda que numerosos estudios, como este otro publicado en la revista Appetite, prueban que insistir al niño para que coma verduras simplemente no funciona. “No sabemos por qué. La teoría que más me convence es que prohibir es despertar el deseo. Dar buen ejemplo sí se traduce en que el niño coma más saludable”.

Además de dar ejemplo, hay que evitar colocar en la mesa alimentos no saludables. “En algunas casas a la hora de la comida no se bebe agua, sino Coca-Cola. No hay pan integral, sólo blanco. Ni cereales integrales. Hay derivados cárnicos a mansalva. A media tarde toman un postre lácteo en lugar de fruta”, señala Basulto a Verne. “No soy muy partidario de hablar de qué es una dieta sana; prefiero explicar que las cosas que no son comida no deberían estar frecuentemente en su mesa”.

Cuando uno de cada tres niños padece sobrepeso u obesidad, merece la pena replantearse el método tradicional de alimentar a los pequeños, que viene a consistir en que coma, tanto si tiene hambre como si no. Partimos de la base de que todos los animales de este mundo comen lo que necesitan, y de que cada uno elige, además, la dieta adecuada para su especie. Como escribe González, no se encuentra uno, paseando por el campo, bichos muertos porque nadie les dijo que tenían que comer.

Podemos comenzar por cuestiones como estas:

¿Cuánto hay que llenarle el plato al niño?

“No hay una noción”, dice Basulto, padre de tres hijas. “Si deja algo, es que le has puesto mucho y al día siguiente lo reduces. Lo que se ha dejado se lo retiras y tan amigos. Los cálculos que se hacen sobre cuántas calorías necesita comer un niño tienen una desviación estándar muy grande. Tu hija puede necesitar la mitad de calorías que otra niña de su edad de su mismo sexo, talla y peso. ¿Quién sabe cuántas calorías necesita tu hija? Tu hija, nadie más”.

El pediatra Jesús Garrido cree, por su parte, que en España hay dos problemas con las cantidades de comida que se ofrecen. El primero es que las abuelas son de la época de la postguerra, donde el hambre en muchas familias fue una realidad, y es difícil convencerlas de que un niño puede estar sano sin estar gordo. La segunda es que en la cultura mediterránea toda actividad social gira en torno a la comida y nuestra dieta está muy condicionada por la forma en la que compartimos la comida a escala social. “En verano es raro quien no engorde en un país en el que se puede comer y cenar en la calle consumiendo comida como parte del ocio”, señala.

¿Qué pasa cuando el niño está en un percentil bajo?

Garrido cree que las tablas de peso, longitud y perímetro craneal son una herramienta útil, pero también peligrosa. “Si no se usan y sobre todo si no se explican adecuadamente son uno de los desencadenantes de problemas con la comida más frecuentes”, señala. “Hay que entender que estas tablas se hacen usando datos sólo de niños sanos. Y que un percentil 3 por ejemplo, que para muchos es un criterio de peso bajo en sí mismo, sólo significa que el 3 por ciento de los niños sanos de esa edad están por debajo de esa cifra”.

El problema está en que se interpreta como una escala de aprobado o suspenso, dice Garrido. “Cuanto más alto está en peso y talla mejor lo interpretan los padres. Y estar por debajo de la media es visto como un suspenso. Cuando los niños que hay por encima y por debajo están igualmente sanos. Si esto no se explica bien, enterarse de que su hijo está por debajo de la media es para muchos razón para forzar al niño a comer más. Cuando el niño estaba sano y no lo necesitaba, al hacer esto aseguramos que aparezcan problemas de relación con la comida”.

¿Cuáles son las consecuencias de utilizar la comida como herramienta para inculcar obediencia?

«Si mezclas mente, estómago y corazón, complicación», resume el pediatra Garrido. “Si no queremos que nuestro hijo use la comida como pieza de cambio y se focalicen en la comida otros problemas, no debemos dar a la alimentación más importancia de la que tiene ni una función diferente”, sostiene. “Los únicos objetivos que deberíamos plantearnos con la comida son que el niño tenga una dieta variada porque se la ofrezcamos; que sea él y sus mecanismos de regulación quienes decidan las cantidades y los horarios mientras no haya un problema claro.

Basulto, por su parte, cree que estos comportamientos se asocian con más riesgos de obesidad, trastornos alimentarios, y obsesiones que nos acompañan a lo largo de la vida. “Si el helado era una recompensa cuando eras pequeño, quizás de mayor, cada vez que tengas un conflicto emocional necesites comer helados”.

“El problema más habitual de un niño pequeño con la comida”, escribe González, “es el intento de los adultos de intentar obligarle a comer. Es un grave problema que produce sufrimiento, angustia, humillación, vómitos e incluso, si se tiene éxito, obesidad. El motivo suele ser la visión distorsionada de los adultos sobre cuál es la cantidad normal de comida que necesita un niño, y la falta de respeto hacia el niño como ser humano”.

¿Qué hacer cuando el niño rechaza la verdura?

niño no comeLo primero es retirar los alimentos no saludables. Con un magnum de chocolate, dice Basulto, un niño puede haber cubierto buena parte de las necesidades calóricas del día. “Luego no tiene hambre, y así no va a comer verdura o fruta, mucho menos apetitosas”. Lo segundo es dar ejemplo. Y en tercer lugar, no hacer nada; no felicitar ni castigar, ningún intento de modificar su comportamiento: se sabe, como señalamos antes, que premiar es contraproducente. “Pero tenemos que haber dado los dos primeros pasos. Decirle al niño algo así como ´Qué bueno está este brócoli. Fíjate que cardioprotector y antioxidante´ no es más que una manipulación”, dice Basulto.

Y un recordatorio importante: a los niños españoles no les faltan vitaminas y minerales. Les sobran calorías, grasas y azúcares. No es cuestión de añadir nutrientes, es cuestión de retirar calorías vacías de su alimentación. “Tenemos que tener una relación más normal con la comida”, resume Basulto. “Tan normal como respirar o pestañear”. A nadie se le obliga a eso.

Consejos para recuperar la rutina de alimentación saludable tras el verano

ABC, por S. Sánchez
comer de forma saludableEn vacaciones se come menos pero peor, algo que hace que se engorde de media entre tres y cinco kilos por persona
Seguramente más de uno vuelva de las vacaciones de verano con algún kilo de más. La falta de rutina en los horarios de las comidas y del sueño y los planes propios del tiempo estival hacen que se acabe comiendo sin disciplina, rápido y cualquier cosa. Según los datos recogidos en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO, en verano se suele engordar de media entre tres y cinco kilos, porque en los meses de calor se come menos pero peor. Rubén Bravo, experto en Nutrición, Gastronomía y Vinos propone diez pautas para recuperar los buenos hábitos a la hora de comer, que ayudarán a librarse de los kilos de más sin gran esfuerzo y sin tener que recurrir a planes drásticos de adelgazamiento que lo único que provocan es mermar la salud y provocar un «efecto yo-yo» o efecto rebote con una recuperación rápida de los kilos perdidos.

1. Beber entre 2 litros y 2,5 litros de agua diariamente.

2. Tomar entre 5 y 7 raciones de fruta y verdura al día, seleccionándolas en su forma fresca y natural, evitando los envasados.

3. Elegir siempre alimentos integrales.

4. Comer la fruta con la piel y evitar los zumos envasados.

5. Tomar entre 0,9 y 1,5g. de proteínas magras por kilo de peso. La variación dependerá de si se realiza actividad física, siendo la cantidad recomendada para personas sedentarias 0,9g. y 1,5g. para los que realizan un deporte intenso.

6. Evitar el azúcar, los endulzantes o aquellos alimentos que los contengan.

7. En el grupo de los embutidos elegir entre el jamón york, pavo o jamón Serrano/Ibérico magro, siempre en su modalidad “al corte”, desechando los envasados.

8. Evitar alimentos precocinados y excesivamente procesados.

9. Tomar ternera 2 veces por semana y pescado o marisco 4 veces por semana.

10. Tomar 1 o 2 veces por semana legumbre.

11. Planificar las comidas y la lista de la compra evitando la improvisación.

12. No cocinar en exceso los alimentos. Evitar el microondas.

13. Evitar los fritos y los empanados.

14. Realizar 5 comidas al día, 3 principales y 2 tentempiés.

15. Comer despacio, masticando bien los alimentos.

16. No abusar de las bebidas alcohólicas.

17. En todas las comidas diarias combinar siempre una proteína + un hidrato de carbono (integral, fruta o verdura) + 1 grasa saludable.

Famosas revelan sus secretos para bajar de peso

Jennifer Hudson, Christina Aguilera y Jessica Simpson son solo ejemplos de las decenas de famosas que han experimentado los altibajos de intentar quitarse esas libras demás.

Primerahora.com
Lograr el peso ideal para lucir una silueta esbelta no suele ser una meta fácil. Esta realidad abarca a las celebridades, que para bien o para mal, son el foco de atención de los medios ante la presión de contar con una figura que muestre el peso “perfecto”.

Jennifer Hudson, Christina Aguilera y Jessica Simpson son solo ejemplos de las decenas de famosas que han experimentado los altibajos de intentar quitarse esas libras demás, y de dejar claro que más allá de la fama y la fortuna, a la hora de rebajar son tan terrenales como cualquier ser humano.

Jennifer Hudson La cantante y actriz ganadora del Oscar (por su rol en Dreamgirls) es una de las celebridades con una pérdida de peso notoria. En la actualidad, figura como portavoz de Weight Watchers, cuyo régimen, desde 2009, la ha ayudado a perder 80 libras, logrando ir de talla 16 a la 6. La artista ha aclarado que además de la dieta, la rutina de ejercicios con un entrenador ha sido clave para su éxito.

Jeniffer Hudson
Melissa McCarthy El peso de la comediante, quien por años se ha caracterizado por lucir sobrepeso, se llegó a estimar en alrededor de 250 libras. Según la revista Star, ha perdido cerca de 60 libras desde el año pasado. Según el portal E!, la actriz ha optado por reservarse su método para bajar de peso, y solo compartió que aprender a no estresarse ha sido una de las fórmulas para seguir en su meta.

Melissa McCarthy

Jessica Simpson Los dos embarazos de la cantante le provocaron un aumento de peso que generó críticas. La artista de 5’ 3” llegó a pesar hasta 210 libras. Según compartió, además del régimen de Weight Watchers, para rebajar realizaba una rutina de ejercicios de 45 minutos tres veces a la semana. También, vigilar las porciones al comer.

Jessica SimpsonOprah Winfrey La actriz y presentadora de 59 años ha sido una de las que ha experimentado el efecto “yo-yo” en su intento por llegar a su peso ideal. En 1992 pesó hasta 237 libras, y 200 en 1992. A principio de los años 2000, rebajó hasta alcanzar 160 libras, pero en 2008 volvió  a aumentar a 200. Y en 2010 anunció que nunca más realizaría una dieta, pero no cumplió su palabra y se ha mantenido en el intento. En la actualidad, aunque no luce una silueta delgada, se estima que está entre las 170 libras. La también productora ha llegado a afirmar que su problema de peso se debe a su condición de tiroides.

Oprah WinfreyChristina Aguilera En 2013, la cantante de 5’2″ llegó a lograr bajar de 165 libras, a alrededor de 110 o 115, reveló en doctor especializado en pérdida de peso, Dr. Fred Pescatore. En la actualidad, según el portal hollywoodlife.com, la artista procura tener una dieta balanceada (con una ingesta de entre 1,600 a 1,800 calorías), limitar el consumo del alcohol y realizar ejercicios.

Christina AguileraJanet Jackson La cantante se une a la lista de celebridades en haber sufrido altibajos en el intento por mantenerse delgada. En 2010 causó revuelo al confesar que había rebajado comiendo una sola manzana al día y una bolsa de tortilla chips para hacer el vídeo Love Will Never Do. Hoy día, la cantante de 47 años se mantiene en su peso a través de una dieta vegetariana y con una rutina de ejercicios con un entrenador.

Janet JacksonKhloé Kardashian Le tomó alrededor de año y medio rebajar 30 libras. Para lograrlo, se ejercitaba con regularidad, pero estaba reacia a dejar de comer aquello que le gusta. Para muchos se trató de un resultado muy lento. Sin embargo, lograrlo a su ritmo mientras desarrolla una rutina saludable es más realista que si rebaja mucho de golpe.

Khloé KardashianRumer Willis La hija de 26 años de Bruces Willis y Demi Moore, dijo a E News que “yo como las mismas cosas de siempre, quiero decir, papas fritas son una parte de mi dieta”. La ganadora de la 20 edición de Dancing with the Stars (2015) reveló que uno de sus aliados para rebajar fue el baile, ya que prefiere este tipo de ejercicio, que una trotadora. “Mi cuerpo definitivamente ha cambiado de bailar de 5 a 6 horas diarias”, expresó a United Press International.

Rumer Willis

Alimentos que ayudan a regular la tensión arterial

En este programa Más Vale Tarde, de la Sexta, es tratado el problema de las bajadas de tensión que a veces se dan con el aumento de las temperaturas en verano. «El calor puede producir una pérdida de líquidos considerable y deshidratación, igual que una circulación más lenta que contribuirán a la bajada de la tensión arterial», apunta Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Algunos de los síntomas que podemos sentir en estos casos son mareo o debilidad. Es una una clara señal que algo pasa con nuestra tensión arterial y habríamos que tomar algunas medidas de emergencia.

Toma nota de estos alimentos que te ayudarán a subir la presión arterial de forma natural. De igual modo, es importante que recurras al médico para establecer las causas que pueden estar provocando esta presión baja.

Alimentos para subir la presión arterial baja

Si tu presión se encuentra por debajo de 60 mmHg y de 100 mmHg, se puede decir que la tensión se encuentra baja. Por ello, para tratar de subirla de manera natural es necesario saber cómo hacerlo, y qué alimentos consumir para lograrlo.
Mucho se habla de la presión arterial alta, pero la tensión baja también puede traer complicaciones en la salud. Por ello, si la padeces, es importante que conozcas qué alimentos te pueden ayudar a subirla de manera natural.

Alimentos para subir la presión arterial baja

Agua, el alimento que no debe faltar es el agua. En ocasiones la hipotensión arterial y la deshidratación se relacionan, por ello no olvides tomar dos litros de agua por día.
Las bebidas con electrolitos son sumamente efectivas para elevar la tensión arterial, ya que contienen diferentes minerales como potasio, magnesio y especialmente sodio (mineral sumamente importante y necesario para subir la presión).
Sal, añade sal a tus comidas, no es necesario exagerar, sólo añade un poco más a lo que consumes habitualmente.
Elige alimentos ricos en vitamina B, ya que el déficit de alguna de las subespecies puede provocar hipotensión arterial.
Consume alimentos frescos como vegetales y frutas. Estos alimentos son ricos en vitaminas y minerales que mejoran la circulación de la sangre y mantienen su volumen en condiciones equilibradas.
Bebe zumos de frutas y vegetales frescos y naturales como por ejemplo el zumo de remolacha o el zumo de naranja, toronja, mandarina, kiwi o tomate por su alto contenido en vitamina C.
Toma un vaso de agua con el agregado de 1 cucharadita de sal. Este remedio casero y natural puede ser efectivo.
Consumir una porción de chocolate amargo. Aunque lo recomiendan también para tratar la hipertensión arterial, este alimento contiene cafeína y teobromina, dos sustancias naturales que pueden aumentar levemente la tensión arterial.
Bebe café o té en forma moderada, también puede ayudar a subir un poco la presión, aunque no es bueno abusar, especialmente del café.
Fiambres o embutidos. Estos alimentos pueden ser útiles, especialmente cuando ante un episodio agudo de hipotensión; aunque no hay que abusar de su consumo ya que tienen altas concentraciones de grasas saturadas y colesterol.

Fuentes: La Sexta / Innatia

Olvídate de estos alimentos: pueden causar cáncer

El American Institute of Cancer Research (AICR) ha hecho advertencias sobre la mala alimentación y el cáncer, recomendándoles a todos reducir o evitar el consumo de ciertas comidas y bebidas que en la actualidad están invadiendo el mercado. 

Informe21
nugget-500x339Es muy preocupante que muchas personas intenten justificar sus malos hábitos de vida con la popular frase “todo causa cáncer”.

Esta es cada vez es más común entre las personas por el hecho de que se viene advirtiendo de que muchas cosas que forman parte del estilo de vida moderno puede aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad.

Lo cierto es que hay investigaciones científicas que sustentan muchas de esas advertencias y, aunque aún faltan más evidencias, se ha podido determinar que hay algunos alimentos comunes en la dieta que pueden aumentar el riesgo de sufrir alguno de los tipos de cánceres, ya que sus compuestos tienen un efecto negativo en el organismo.

Organismos genéticamente modificados (GMO)

Los transgénicos están invadiendo el mercado y las dietas, a pesar de que se ha comprobado que tanto los GMO como los productos químicos que se utilizan para su cultivo son causas potenciales de tumores en el organismo.

El interés de la industria alimentaria y las grandes compañías del mundo son los que han llevado estos alimentos a la mesa del consumidor, disfrazándolos de frescura y, sobre todo, mejor precio.

Entre los alimentos transgénicos más comunes se destacan:

Alimentos a base de maíz

Soja y sus derivados

Canola convencional (Colza)

Tomates

Carnes procesadas

Los cárnicos procesados como, por ejemplo, las mortadelas, tocino o salchichas, entre otros, contienen conservantes químicos que los mantienen frescos y atractivos para el consumidor, pero que también pueden provocar cáncer.

El nitrito y el nitrato de sodio hallados en este tipo de alimentos son los responsables del mayor riesgo de cáncer de colon y otros tipos de cánceres.

Por esta razón, a la hora de comprar este tipo de productos, lo mejor es asegurarse de que sea carne curada sin nitratos y, en lo posible, de una fuente animal alimentada con pasto.

Harina blanca refinada

Este ingrediente está presente en la mayoría de alimentos procesados, pero también está presente en muchas otras comidas que son comunes en la dieta y por esto, la preocupación ha aumentado, ya que las personas están excediendo su consumo de hidratos de carbono.

Un estudio publicado en la revista Cancer Epidemiology reveló que el consumo excesivo de hidratos de carbono puede aumentar hasta un 220% el riesgo de cáncer de mama en las mujeres.

Además, por ser alimentos de alto índice glucémico, incrementan los niveles de azúcar en la sangre y, por ende, alimenta las células cancerosas.

Azúcares refinados

Su dulce sabor lo ha convertido en un alimento muy adictivo que es casi imposible eliminar por completo de la dieta.

Este producto tan común está asociado con el crecimiento de las células cancerígenas, ya que las ayudan a metabolizar y proliferar en el organismo, reduciendo los efectos de los medicamentos para combatir la enfermedad.

Los azúcares refinados están presentes en alimentos como:

Jarabe de maíz de alta fructosa

Galletas
, tortas, pasteles

Refrescos, jugos

Salsas

Cereales

Alimentos salados

Las comidas saladas o conservadas con sal están relacionadas con el mayor riesgo de cáncer de estómago y de la nasofaringe.

Los expertos en salud se preocupan mucho por el consumo de este ingrediente ya que, además de estar presente en muchas mesas y cocinas, también forma parte de muchas comidas que se incluyen de forma habitual en la dieta, lo que se traduce en un exceso.

Lo peor es que, además de aumentar el riesgo de cáncer, la sal también está relacionada con el mayor riesgo de problemas cardiovasculares.

La recomendación es reducir al máximo el consumo de sal y verificar la cantidad que contienen los productos elaborados y conservados que se adquieren en el mercado.

Aceites hidrogenados

Por lo general este tipo de productos son utilizados en la conservación de alimentos procesados y con el fin de mantenerlos estables.

El problema es que ya está demostrado que este tipo de grasas alteran la estructura y la flexibilidad de las membranas celulares en todo el cuerpo, lo que conduce a enfermedades crónicas como el cáncer.

En la actualidad muchos fabricantes están sustituyendo poco a poco estos aceites por otros más seguros, como el aceite de palma.

No obstante, a pesar de esto, los hidrogenados siguen siendo los más utilizados en la fabricación de procesados.

Fuente: Mejor con salud

AJV