Las dietas más populares de 2012, según Google

la modelo Miranda KerrLa dieta de cetona de frambuesa, el método Pink, la dieta de Adriana Lima o la de Miranda Kerr, son algunas de las dietas más famosas según el buscador

Mujer hoy, ABC.es

La dieta de Michael Phelps

El nadador que posee más medallas olímpicas en el mundo se jactaba de hacer una dieta de 12.000 calorías diarias para poder mantener su alto rendimiento. Mientras entrenaba para los Juegos Olímpicos de Pekin, su desayuno incluía tres sándwiches de huevo frito, una tortilla francesa, un tazón de sémola, tostadas francesas y tres magdalenas. La comida y la cena se componían de medio kilo de pasta en cada una, con una pizza entera. Todo bañado con bebidas energéticas y batidos. Cualquier nutricionista se llevaría las manos a la cabeza, pero Phelps necesitaba las calorías para poder dar la talla en los duros entrenamientos de cinco horas seis días a la semana, que lo hacían quemar esas calorías a un ritmo superior al promedio de un adulto de su edad. Y aunque en los juegos de Londres, Phelps moderó sus excesos y redujo su desayuno a un tazón de avena, una tortilla francesa, fruta y un café, la gente no olvida su majestuoso régimen de 12.000 calorías que lo convirtieron en el atleta con más medallas en unos juegos olímpicos.

Argumento: 12.000 calorías por día

¿Es para ti? Probablemente no, a menos que seas capaz de quemar hasta 10.000 calorías en un día, un ritmo que solo pueden mantener los atletas de élite cuando están entrenando a un ritmo de cinco horas diarias.

Dieta Beyond

Es un régimen libre de gluten que se compone de alimentos con un índice glicérico bajo, o alimentos que no causen un pico de glucosa en la sangre. Los seguidores de esta dieta están organizados en una comunidad on line que dirige la nutricionista Isabel de Los Ríos, una de las cofundadoras de la dieta. En el grupo se les mantiene motivados y educados para seguir el régimen pero no se cuentan calorías, sino que se concentran en servirse raciones de comida muy moderadas.

Argumento: Para de hacer dieta. Empieza a comer

¿Es para ti? Sus principios están basado en la ciencia de la nutrición. En lugar de poner el foco en las calorías consumidas, se concentran en comer de un modo más saludable, lo cual puede ayudar a perder peso sin tener la sensación de que estás pasando hambre.

La dieta de cetona de frambuesa

El célebre cirujano cardiovascular turco norteamericano Mehmet Oz dijo que la cetona de frambuesa era “un milagro metido en una botella para quemar la grasa. Esto fue suficiente para que las farmacias de Estados Unidos se llenaran de botes de unas píldoras dulzonas. Hasta el momento la evidencia de sus propiedades para quemar la grasa vienen de experimentos con animales realizados en Japón y Korea. Los animales sometidos a una dieta rica en grasas no ganaban peso gracias a la acción de la cetona de frambuesa sobre la hormona que evita acumular grasas en el organismo. Aunque muchos expertos son escépticos ante tanto optimismo, las píldoras parecen tener el éxito asegurado. Las investigaciones japonesas muestras que la cetona de frambuesa evita la caída del cabello en los hombres y dan a las mujeres una apariencia más juvenil.

Argumento: Quemar las grasas

¿Es para ti? Los estudios de la píldora en población obesa o con sobrepeso aún no están terminados, por lo que es difícil dar una respuesta definitiva. Por otra parte, la frambuesa es una fuente rica de antioxidantes, por lo que siempre se podrán obtener otros beneficios de estos suplementos, independiente de perder peso.

El método PINK

Power (poder), Intensity (intensidad), Nutrition (Nutrición) and Cardio con K, esto significa las siglas pink, además del color rosa en inglés que indican que es un método para mujeres, que promueve la pérdida de peso mediante planes saludables de comida y entrenamientos de alta intensidad. El programa viene acompañado con una guía de nutrición y DVDs con los entrenamientos. Se permite comer, sobre todo, proteínas sin procesar, vegetales y frutas, un par de copas a la semana y se intenta evitar a toda costa los azúcares refinados y los alimentos procesados. El Dr. Phil (McGraw), muy famoso en Estados Unidos por su programa de televisión se ha proclamado fan de esta dieta.

Argumento: Perder peso rápidamente para ser más sexy y saludable

¿Es para ti? Depende. La dieta promueve una alimentación saludable y mucho ejercicio físico, lo cual es una receta bastante segura para perder peso. Algunas etapas de la dieta son más restrictivas que otras. Además las dietas rápidas suelen tener un efecto rebote.

La dieta de Adriana Lima

La modelo brasileña Adriana Lima desfiló en el desfile de Victoria Secret a solo seis semana de haber tenido un hijo. Según ella misma dijo a la CBS, éste fue el desafío más grande de toda su vida. Lima contó que siguió los consejos de una nutricionista que después de pesar su masa muscular y medir la retención de líquido de su cuerpo, le recomendó beber un galón (casi cuatro litros) de agua al día. Nueve días antes del desfile, la modelo dejo de comer alimentos sólidos y empezó a alimentarse con batidos de proteínas. Dos días antes, dejó de beber los cuatro litros de agua y comenzó a beber las cantidades habituales de agua, y doce horas antes del desfile dejó de beber del todo. Además, para ganar masa muscular entrenaba dos horas diarias.

Argumento: Perder peso en poco tiempo, cuando no queda más remedio

¿Es para ti? Sobrevivir a base de líquidos no solo es difícil, también es una pérdida de peso difícil de mantener por mucho tiempo.

Test para detectar dietas milagro

Diez preguntas sencillas para detectar dietas ineficaces, fraudulentas o peligrosas para la salud

Por Julio Basulto / Laura Caorsi, Eroski Consumer

test dietas milagro by Alberto GEl 95% de los europeos considera, con buen criterio, que la obesidad es perjudicial para la salud. No obstante, nuestras cifras de sedentarismo son muy elevadas, mientras que los conocimientos sobre la relación entre alimentación y salud son más bien escasos. Apenas el 42% de los europeos sabe que la salud puede alterarse en función de los alimentos ingeridos. La combinación de estos «ingredientes» genera un caldo de cultivo muy propicio para que surja la llamada «charlatanería nutricional», esto es, información falsa o errónea sobre alimentación que, por lo general, persigue fines comerciales y puede ser peligrosa para la salud. Su máximo exponente son las dietas milagrosas. A continuación se explica qué es una dieta milagro y se aporta un cuestionario práctico para detectarlas y no caer en la trampa.

Dietas milagro: qué son

Se podría definir a una «dieta milagro» como aquella que contiene promesas que suenan demasiado bonitas como para ser ciertas. La Estrategia Naos propone otra definición, quizá más acertada: son aquellas que prometen una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo. Perder peso de forma rápida no es en absoluto aconsejable: puede causar graves problemas de salud, tal y como declara la American Obesity Treatment Association.

Un ejemplo de dieta que cumple con las dos definiciones anteriores es la «La dieta paleolítica», que incluye la siguiente frase: «Puedes perder de 10 a 13,5 kg en un año tomando la misma cantidad de alimento y sin hacer ningún cambio en tus hábitos de ejercicio». Tras leer una promesa así, u otra similar (imposible de cumplir según cualquier tratado serio de obesidad o de metabolismo energético), el mejor consejo es mirar hacia otra parte.

Sin embargo, a veces no es tarea fácil desenmascarar (o sea, quitar la máscara) a una dieta milagro, ya que, o bien se camufla bajo campañas publicitarias muy bien diseñadas, o bien cuenta con el aval de un «reputado experto» (que nunca lo es). Es más, en gran parte de las ocasiones, la dieta se acompaña de afirmaciones veraces mezcladas con otras que no lo son. Tal y como afirma el catedrático de Nutrición Abel Mariné, «de estas dietas cabe afirmar que tienen cosas buenas y originales, pero las buenas no son originales y las originales no son buenas».

Test práctico: diez preguntas para detectar una dieta milagrosa

Las dietas milagrosas, en el mejor de los casos, son ineficaces. También pueden provocar el resultado contrario al esperado -el conocido «efecto yoyó»- y, peor aún, dañar nuestra salud. Ante la proliferación de estas dietas -cada vez más abundantes, variadas y sofisticadas-, el GREP-AEDN acaba de editar un documento denominado «¿Cómo identificar un producto, un método o una dieta ‘milagro’?». El informe de este grupo de dietistas-nutricionistas aporta las claves para reconocer cuándo estamos ante una promesa dietética fraudulenta.

A partir de este informe, EROSKI CONSUMER propone un sencillo test, un cuestionario con diez preguntas clave para desenmascarar dietas milagro.

Si marcas un «sí» en cualquier ítem de la lista, es muy probable que te quieran tomar el pelo.
Si marcas dos «sí», es casi seguro que la propuesta, además de ser engañosa, incumple la legislación.
Si marcas «sí» tres veces o más, corres un alto riesgo de perder tu salud a causa de la dieta o el «método» en cuestión.

La dieta…     Sí     No
1. ¿Promete resultados rápidos?
2. ¿Promete resultados asombrosos o «mágicos»? (una «cura milagrosa», un «ingrediente secreto», un «antiguo remedio» o un «quemador de grasas»).
3. ¿Prohíbe el consumo de un alimento o grupo de alimentos?
4. ¿Ofrece listados de alimentos «buenos» y «malos»?
5. ¿Presenta relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad? («La dieta con la que han adelgazado 30 millones de personas» o «Mary sobrevivió a un cáncer gracias a esta dieta»).
6. ¿Se puede autoadministrar o implementar sin la participación de profesionales sanitarios cualificados? («hágalo usted mismo»).
7. ¿Atribuye «proezas» a determinados nutrientes? («El omega-3 moviliza sus grasas» o «las proteínas sacian muchísimo»).
8. ¿Conlleva consumir «preparados» que vende quien promueve la «dieta» o el «método»?
9. ¿Contiene afirmaciones que sugieren que los «preparados» son seguros, ya que son «naturales»?
10. Los preparados que se consumen (productos dietéticos o similares), ¿tienen un coste muy elevado si los comparamos con el valor económico de obtener los mismos resultados mediante alimentos comunes?

Entre las dietas que cumplen todos o la mayoría de los puntos del anterior cuestionario, el GREP-AEDN ha desenmascarado a las siguientes: la «dieta de la Zona«, la «Isodieta«, la «dieta Dukan«, la «dieta enteral Planas«, el «método Pronokal®» y la «dieta flash«.

El consejo es claro: hay que alejarse de ellas. Si queremos prevenir enfermedades crónicas mediante la alimentación, es preciso seguir una alimentación saludable. Sus beneficios a largo plazo son innumerables. Y si padecemos obesidad o cualquier otra enfermedad, el primer paso es acudir sin demora a un profesional sanitario en toda regla.

Cinco trucos para no engordar en Navidad

corazonBrinda con vino tinto para celebrar tu peso ideal.

La Gaceta de Intereconomía

Se acerca la Navidad y con ella las copiosas comidas, dulces y alcohol que no tardan en pasar factura a quienes postergan el cuidado de su salud para “una vez pasadas las fiestas”.

  • Durante estas fechas se disparan de forma considerable los casos de hipertensión, colesterol y obesidad, según el último informe del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), y por ello, un grupo de expertos ha trazado una serie de pautas para disfrutar de la Navidad sin aumentar peso.

    1. Compensar las comidas de los días festivosEn Navidad sólo hay 4 comidas que romperán con nuestra rutina diaria, celebrando Nochevieja, Navidad, Año Nuevo y Reyes de forma especial con familiares y amigos. En estas cuatro comidas realmente debemos tener un especial cuidado con los entrantes, los postres y las copas finales, porque suelen ser una inyección de calorías y grasas que elevan nuestro colesterol. Para los días no festivos el IMEO propone como ejemplo este menú:

    Desayuno: Un puñado de cereales sin azúcar con leche desnatada. Un descafeinado.
    Media mañana: 1 buen puñado de uvas y 2 nueces.
    Comida: Escalibada de pimientos rojos y atún.
    Media tarde: 2 yogures 0% y 2 nueces.
    Cena: 1 tazón de caldo de verduras, 5 shurimis de pescado a la plancha, 1 onza de chocolate puro, 1 vaso de vino tinto.

    2. Manejar el estrés y controlar las emociones

    Caminar 45 minutos diarios a un buen ritmo acompasando una respiración profunda mientras escuchamos música relajante, mejorará notablemente nuestro estado de ánimo, disminuyendo la depresión y reduciendo el riesgo cardiovascular.

    3. Reducir el consumo de grasas “malas”Sobretodo en Navidad, cuando pasamos más tiempo en la mesa comiendo o picando, debemos evitar el consumo de alimentos que contienen grasas trans o saturadas.

    Desde IMEO, recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio (verduras, frutas), calcio y magnesio (frutos secos, lácteos, algas marinas o brócoli), ya que favorecen la disminución de la hipertensión por estrés y suelen tener un efecto relajante muscular que también actúa sobre las arterias.

    Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas y pistachos) tienen acción antiinflamatoria y antioxidante, además reducen el colesterol en la sangre. Por esta razón “es esencial su consumo diario, recomendando distribuir la toma de entre 6 y 8 frutos secos a lo largo del día”, aconseja Rubén Bravo, portavoz de IMEO.

    El consumo suficiente de agua o éste de frutas y verduras frescas con alto contenido de agua favorece la buena circulación de la sangre, reduce la presión arterial y asegura un buen nivel hídrico.

    El aceite de oliva es otro gran aliado del corazón, ya que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio en el cuerpo humano, lo cual ayuda a prevenir enfermedades como la aterosclerosis que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta la presión arterial.

    4. Brindar con vino tinto favorece el corazónDiversos estudios relacionan el consumo moderado del vino tinto con un menor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Gracias a su poder antioxidante, este elixir de larga vida influye considerablemente en nuestro grado de bienestar, disminuye los niveles de estrés y retarda el envejecimiento celular.

    5. Propiciarnos un buen fondo emocional

    Es necesario aumentar los niveles de serotonina y dopamina, hormonas del bienestar. Estos dos neurotransmisores son los encargados de regular, entre otras cosas, nuestras emociones, apetito y estado de ánimo. No obstante, podemos influir de forma positiva en la secreción de esta hormona de la que depende, en gran medida, nuestro bienestar, aprovechando las horas de sol para realizar todas nuestras actividades diarias, y la noche procurar la calma y propiciar el descanso reparador”. Adaptar la nutrición a nuestro biorritmo es una de las claves para obtener el equilibrio emocional.

Cáncer de mama: Evitar la obesidad en la menopausia

Ella hoy / American Association for Cancer Research

Cancer de mama y obesidad, Salud 180Uno de los factores de riesgo, el exceso de peso, en el que los especialistas ponen el acento a la hora de reforzar la prevención contra el cáncer de mama y, en concreto, su aparición después de la menopausia. El sobrepeso, tal y como ha constatado un nuevo estudio publicado en Cancer Research, hace a las mujeres más vulnerables a desarrollar este tipo de tumor una vez superada la etapa de la menopausia. Para ello, la prevención y la adopción de medidas deben comenzar mucho antes.

Reducir los riesgos de desarrollar un cáncer de mama después de la etapa de la menopausia controlando factores como el sobrepeso o los problemas de obesidad. Esta es la recomendación avalada por los resultados del estudio publicado en la revista Cancer Research, dependiente de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer. Factores de riesgo que, tal y como señalan los autores del estudio (ensayo realizado con modelos de ratas con cáncer y obesidad), se deben controlar desde la denominada perimenopausia, ya que los resultados obtenidos han constatado un mayor riesgo entre las mujeres con problemas de obesidad posmenopáusicas frente a las mujeres que están más delgadas.

Es un hecho constatado que la mujer, al llegar a la etapa de la menopausia, tiende a aumentar de peso. Una de las causas está en la dieta y en que se suelen ingerir más calorías de las que necesita nuestro cuerpo. Esta tendencia a ganar peso nos hace más vulnerables a uno de los cánceres más frecuentes en la mujer. De hecho, en un ensayo previo, los investigadores ya habían indagado en la relación entre aumento de peso y desarrollo del tumor de mama, cuya aparición después de la ovariectomía quirúrgica confirmó la influencia de la obesidad y la sobrealimentación. En este estudio, realizado también con modelos de ratas, se observó que en los casos de obesidad el organismo se muestra más incapaz de manejar de manera apropiada este exceso de energía en forma de grasa dietética y glucosa cuando éste exceso deriva de la sobrealimentación. Algo que, a su vez, se observó que no sucedía en los modelos de ratas delgadas, las cuales eran capaces de almacenar la glucosa y la grasa en el hígado, músculo y tejido sano del pecho, respuesta metabólica normal a la sobrealimentación.

No fue la única causa, según apuntan los investigadores, que explicaría el crecimiento y desarrollo de los tumores, ya que al comparar los dos grupos de modelos de ratas (obesas y delgadas) también se hallaron perfiles moleculares diferentes en los tumores. Así, en el caso de las ratas obesas aparecían mayores niveles de expresión del denominado receptor de progesterona, relacionado directamente con la proliferación del tumor.

Tal y como concluyen los autores del estudio, si estos resultados se trasladan a humanos, se puede afirmar que durante la etapa de la perimenopausia es esencial promover medidas de prevención para determinar los riesgos de desarrollar cáncer de mama tras la menopausia. Medidas preventivas como modificar el estilo de vida y adoptar una serie de hábitos más saludables, cuidando especialmente la alimentación. Los investigadores aconsejan restringir el consumo de determinados alimentos y aumentar la práctica de ejercicio físico. En algunos casos, se puede recurrir a fármacos como la metformina para el control metabólico.

Bioquimícos advierten que la epidemia de obesidad y diabetes no es por exceso de calorías

Afirman que es por los emulsionantes que a menudo están en los productos horneados y la sacarina

Por Anastasia Gubin – La Gran Época

barbara-corkey_1La bioquímica estadounidense Barbara Corkey, advirtió que la epidemia de gordura y de diabetes están relacionadas y no tienen una historia de sólo comer patatas fritas con refrescos frente a una televisión, sino algo más. Avalada por la Universidad de Boston ella propone a la comunidad científica que los responsables son los aditivos alimentarios, entre los cuales destacó la sacarina y los emulsionantes.

Los emulsionantes utilizados, llamados monoglicéridos, y que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, se comprobó que tienen efectos secundarios, destaca el informe de la Universidad de Boston.

«No creo que comer en exceso causa la obesidad», dijo Corkey rotundamente, según el reporte publicado en el portal de la universidad y que relata la historia de sus últimas revelaciones durante el año.

Lo dice la respetada científica con cinco décadas de investigación sobre el metabolismo humano en su haber, destaca la Universidad.

La doctora Corkey se define como apasionada del estudio del metabolismo y de cómo se comunican las células implicadas en la diabetes y en la obesidad.

«La enfermedad metabólica siempre me ha interesado», dice ella. «Es un sistema en el que todas las vías se interconectan y hablan unas con otras; y así, si se presiona en un botón para acá, tiene consecuencias en todas partes”.

En su estudio, analizó el trabajo que realizan las células beta del páncreas, las que producen la insulina, una hormona que convierte los alimentos en energía, y la almacena como grasa y glucosas. Estas células en el caso de los diabéticos, se producen en demasiada cantidad, muy poco o nada.

Lo que se sabía siempre es que la diabetes tipo 1, generalmente diagnosticada en los niños, no puede producir insulina, entonces para vivir reciben la insulina externa. El tema está en la diabetes tipo 2, donde estos suelen ser obesos.

Se suponía que los enfermos de diabetes tipo 2, tenían un déficit menos dramático o algo de insulina, pero no lo suficiente. Pero cuando a los científicos se les ocurrió verificar esto de una manera diferente, encontraron que las personas con diabetes tipo 2, en realidad tenían demasiada insulina, destacó la doctora. Entonces, esto generó una nueva pregunta para ella: “¿Si tenían un montón de insulina, que es lo que causó la diabetes?”.

Una de las teorías era que los receptores de la insulina en el tejido muscular y grasa, se hicieron insensibles y no funcionaban bien, bombardeados a su vez por un exceso de la hormona, lo que llamaron «resistencia a la insulina». En tanto, las células beta del páncreas producían más insulina, y en ocasiones dejaban de funcionar por completo.

La doctora explica que esta idea penetró en 1980, pero nadie sabía si primero las células beta fracasaban en sus funciones o se trataba de una resistencia a la insulina.

Corkey se preguntó ¿Cómo puede haber más secreción de insulina en las células beta, si la glucosa no está elevada?. ¿Cómo se explica esto?”. Ella sospechó entonces que la respuesta estaba en las células beta, quienes eran en parte responsables de desencadenar la diabetes, y pasó las siguientes dos décadas tratando de demostrarlo.

«Sólo pensé que todo Estados Unidos estaba mal», destacó, y ahora los científicos le dan la razón.

“Ella tenía razón. Los científicos ahora aceptan ampliamente que una persona no puede tener diabetes tipo 2 sin mal funcionamiento de las células beta, un cambio de paradigma en gran medida precipitada por Corkey”, destaca la Universidad de Boston.

Ahora, la bioquímica advierte que son los químicos, los aditivos presentes en los alimentos los que están causando esta nueva epidemia de enfermedad en el ser humano. Entre ellos están la sacarina y los emulsionantes.

Los emulsionantes corresponden a una mezcla de líquidos y grasas comunes entre compuestos químicos, que se agregan a los alimentos.

Como ganadora de la medalla Banting de la ciencia, Corkey tenía que dar una charla de una hora de duración a una multitud de 6.000 personas en junio pasado. La Universidad de Boston relata en su informe que ella se pasó una hora discutiendo la nueva dirección de su investigación, sobre los 4.000 aditivos en los alimentos de EE.UU.

«Si usted es una buena persona y hace todas las cosas correctas, usted va a ser magra. Y si usted es una mala persona y come como un cerdo y no hace ningún ejercicio, va a ser gorda”. Esa era la premisa, pero ahora ella explica, se están fijando en otro camino, estos aditivos químicos que ya están en un avanzado estudio.

La doctora de 73 años, comenzó su nueva línea de investigación con unos 500 aditivos alimentarios para los efectos sobre el hígado, grasa, tejidos o células beta.

De inmediato se constató que una clase de emulsionantes utilizados, llamados monoglicéridos, y que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, tiene efectos secundarios.

“Ambos aditivos hicieron que las células beta secretasen más insulina, pero no en la forma normal», señaló, la científica.

Por lo general”, dice Corkey, “el calcio está implicado en la estimulación de las células beta para producir insulina, y cuando se estimula aumentan su consumo de oxígeno. Pero cuando los monoglicéridos y la sacarina fueron puestos a prueba, ninguna de estas cosas sucedieron».

En cambio, agregó, «las células beta se sometieron a algunos cambios químicos inesperados y se liberaron moléculas llamadas especies reactivas de oxígeno, que han sido implicadas en el daño celular, la inflamación y la obesidad”.

Se sospecha que los niveles de fondo de ciertos aditivos alimentarios podrían causar cambios sutiles, pero cruciales en nuestros tejidos metabólicos, que posiblemente contribuyen a la diabetes y la obesidad, asegura la investigadora.

«Es una hipótesis que necesita pruebas y tiene que ser cuidadosamente probada», destaca la bioquímica que continúa con sus investigaciones.

La Universidad de Boston cree que Corkey no está sola en su sospecha y agrega que los factores ambientales pueden también contribuir a la diabetes y la obesidad.

El Programa Nacional de Toxicología, del departamento de Salud y Servicios Humanos, dijo que ciertos factores desencadenantes ambientales, como el envenenamiento por arsénico y algunos pesticidas, se asocian a su vez con la diabetes tipo 1.

También encontró que los hijos de madres que fumaron durante el embarazo eran más propensos a ser obesos, informa en su reporte.

«Hay muchos factores en el ambiente que probablemente estarían provocando esta epidemia», dice Kahn Harvard. «La mayoría de los investigadores se han centrado en las cosas obvias: usted come en McDonalds, usted se sienta en su computadora, usted engorda. Creo que es mucho más complicado que eso».

Por supuesto que la postura de Corkey tiene sus opositores. Uno de ellos es Nestlé. Que usa aditivos y componentes en sus alimentos.

«Bárbara es una de las pocas personas que realmente comprende e integra en el metabolismo de investigación de la diabetes», defiende Ronald Kahn, ex presidente del Centro de Diabetes Joslin y profesor de medicina de la Harvard Medical School».

“El metabolismo vuelve ahora, después que en los últimos 30 años había sido una ciencia perdida», agrega Kahn.

Barbara Corkey es la vicepresidenta del Departamento de investigación de la Facultad de Medicina y en noviembre fue galardonada. Ella es la ex directora del Centro de Investigación de la Obesidad en el Centro Médico de Boston Medical y el año pasado fue galardonada con la medalla de Banting para el Premio al Logro Científico, la más alta distinción científica de la Asociación americana de  Diabetes, y uno de los más importantes del mundo premios científicos.

Estadísticas alarmantes

Según el Centros de EE.UU. para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), 25,8 millones de niños y adultos en Estados Unidos, equivalentes a un 8.3 por ciento de la población tiene diabetes, la cual es a su vez, la principal causa de insuficiencia renal y de ceguera entre los adultos.

La especialista teme que un tercio de los adultos estadounidenses podrían tener diabetes para el año 2050, y esto no se ve mejor fuera de Estados Unidos, donde expresa que “las cifras son igualmente sombrías”.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 346 millones de personas en todo el mundo, es decir un cinco por ciento de todos los seres humanos tienen diabetes, diabetes y muertes probablemente se duplicará para el año 2030.

El picante ayuda a adelgazar, pero no es el más recomendable

¿Sabíais que el picante ayuda a adelgazar? Aunque a algunas personas les funciona, no todo es puro beneficio, ¡esto hay que decirlo de entrada! La capsaicina, también conocida como la molécula del picante, se encuentra en todas y cada una de las variedades del pimiento picante: guindilla, ajís, chile, paprica, pimentón, pimienta, cayena, tabasco, etc.

Al ingerir algo picante, no tardamos mucho en sentir ardor en la boca, sofocos y, a veces, nos salen lágrimas y mucosidad. Todo esto es debido a que la sustancia del picante tiene la capacidad de estimular los receptores del dolor y del calor.  Por si solos, los efectos del picante desaparecen en un máximo de 6-8 horas. Para los que no están hechos para comer picante, sería bueno saber que se trata de una molécula hidrofóbica, que no es posible disolverla en agua, de modo que  bebiendo agua no conseguiremos aliviar sus efectos. Sin embargo, sí es posible disolverla en grasa, por lo que beber leche entera fría es el método más eficaz para volver a la normalidad.

Se cree que el efecto placentero que produce el picante en muchas personas se debe a la liberación natural de endorfinas que intenta mitigar el dolor. Algunos estudios inciden en la capacidad de la capsaicina de aliviar la sensación de  molestias y dolor que acompañan enfermedades como artritis, psoriasis y enfermedad intestinal inflamatoria, además de tener otras propiedades antiinflamatorias y analgésicas.  Aplicada directamente sobre la piel, puede saturar los receptores de la misma, volviéndola prácticamente insensible al dolor. Esto hace que se pueda utilizar como analgésico en casos de lumbalgia, por ejemplo.

Picante para perder peso

Muchas personas utilizan el picante con fines dietéticos o para adelgazar. ¿Cómo se explica esto? Por una parte, la capsaicina estimula el receptor cerebral que controla la temperatura del cuerpo, por lo que nos obliga a consumir más energía o, en su defecto, tirar de reservas del organismo (la grasa acumulada en los tejidos adiposos) para poder efectuar esta subida de temperatura. Por otra parte disminuyen los lípidos corporales. Según algunos investigadores, además de inhibir la proliferación de células grasas inmaduras, o pre-adipocitos, la capsaicina estimula su muerte celular programada (apoptosis). Este descubrimiento podría ser de una importancia relevante en el tema de  obesidad, ya que demuestra que a un uso controlado o prescrito por médicos impediría que los pre-adipocitos, que son las células grasas que todavía no han llegado a células adultas, se desarrollen hasta células grasas adultas.

No todos los estómagos toleran el picante

La comida picante siempre y cuando se tome con moderación y no se padezcan problemas intestinales no suele ser perjudicial para la salud. Sin embargo, tomada en exceso sí puede tener consecuencias negativas y por tanto no resulta conveniente habituarse a ella ni tomarla de una forma asidua y constante.

Nuestro organismo no es muy bueno metabolizando la capsaicina, por lo que podríamos decir que prácticamente expulsamos lo que ingerimos. Los receptores sobre los que actúa están en la epidermis, que hace que sus efectos irritantes se limiten a ambos extremos del tubo digestivo. Este es el motivo por el que el picante tiene fama de provocar molestias que se sufren en silencio.

La comida picante puede causar una irritación de las mucosas de nuestro sistema digestivo a todos los niveles (boca, esófago, estómago, intestino..) y ocasionar diferentes trastornos: ardor, dolor abdominal, diarrea, entre otros de mayor gravedad.

Por este motivo, está desaconsejada en aquellas personas que padecen gastritis, úlceras, reflujo gastroesofágico, hernia de hiato, o cualquier tipo de inflamación del sistema digestivo.

Cuando se incrementa la acidez estomacal recibe el nombre de hiperacidez y su consecuencia es el ascenso de la misma por el esófago, situación que en el tiempo lo daña al irritarlo, por ello cuando se sufre de acidez frecuente o trastornos relacionados, se deben evitar los pimientos picantes u otras especias similares por completo.

Así el esfínter esofágico inferior que se encuentra justo en la base del esófago, es el que se abre para permitir que el alimento entre en el estómago, pero cuando comemos demasiado rápido los alimentos picantes tenemos problemas digestivos, ya que el esfínter esofágico se puede abrir de forma esporádica o permanecer abierto, situación que permite el ascenso del acido estomacal perjudicial.

City Training: un estilo de vida saludable, ideal para la urbe

“En IMEO hemos ideado el término City Training pensando en las mujeres que no tienen la costumbre de hacer deporte, que no pisan el suelo de los gimnasios y las salas de fitness y que, debido a falta de tiempo o medios, se quedan al margen de todo tipo de actividad física y más que otra cosa, ejercen el sedentarismo”, explica Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que, tras muchos años en consulta, ha podido comprobar la existencia de un rechazo general a la práctica deportiva en mujeres con problemas de obesidad. En este sentido, es muy importante que las pacientes comprendan que no es lo mismo hacer deporte –como hacer pesas, nadar, correr o jugar un partido de tenis–, que realizar alguna actividad física que requiera movimiento –como caminar, bailar o subir escaleras–. Cabe recordar que el término «actividad física» se refiere a cualquier movimiento corporal en que forman parte nuestros músculos y que tiene como consecuencia un gasto energético que se añade a nuestro metabolismo basal. 

A largo plazo, el estilo de vida predominantemente sedentario que llevamos difícilmente nos llevará a buen puerto. Según las estimaciones de la OMS, en 2030 unos 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles debido al sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, siendo factores de riesgo comportamentales y físicos[1]. La actividad física, junto con un plan de nutrición adecuado, son la mejor forma de combatir el exceso de peso y la obesidad. 

Si dedicamos al menos 30 minutos todos los días a la práctica de alguna actividad física, que sí supone movimiento, pero no un esfuerzo excesivo, los efectos saludables no tardarán en manifestarse. Según un estudio[2], en las personas que ejercen regularmente actividad física mejora considerablemente la función respiratoria, baja el colesterol LDL y se reduce la grasa corporal. Paralelamente se observa una disminución de la ansiedad y aumenta la sensación de bienestar, gracias a la segregación de endorfinas. Todo esto favorece un mayor rendimiento, tanto en la vida profesional de la persona, como en la personal. En cambio, se ha demostrado que la ausencia de actividad física diaria guarda relación con el desarrollo, mantenimiento y agravamiento de enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, además acentúa el riesgo de sufrir cardiopatía isquémica, hipertensión arterial o accidentes cerebrovasculares.    

Nos movemos lo justo y lo mínimo, porque nos hemos mentalizado que el tiempo es dinero y todo vale en el esfuerzo de ahorrarlo. El coche y el metro son nuestro método de transporte habitual, de modo que tardamos el tiempo mínimo para llegar de casa al trabajo y viceversa sin sudar ni gota. El ascensor, los asientos y las escaleras mecánicas son otras de las facilidades que nos hacen “ir cómodos” en el trayecto. El ordenador y el teléfono móvil son las principales herramientas de que nos servimos en nuestro trabajo, pero también tiempo de ocio, porque nos permiten hacer un sinfín de tareas con el mínimo movimiento corporal posible. Piernas hinchadas, ojos rojizos, dolor de cabeza y alguna otra molestia debida a las malas posturas frente la pantalla son algunas de las enfermedades tecnológicas que se han instalado de forma natural en lo que es nuestra vida diaria. En este sentido, no nos debe extrañar que el 25% de los españoles mayores de 16 años sufran dolor lumbar o cervical[3]

“De nosotros depende cómo queremos disfrutar de la urbe, a través de la ventanilla del coche o a pleno pulmón, sincronizando nuestro tono cardíaco con el pulso de la gran ciudad con cada paso que damos”, reflexiona Sandra Pino, Preparadora Física del IMEO y Campeona de Bodyfitness de España en el 2009. Poniendo en práctica actividades de rutina como caminar, subir y bajar escaleras, ir en bici, bailar con la pareja o jugar al Wii Fit, podemos decir que estamos practicando City Training, donde y cuando nosotros queremos, además completamente gratis.

Si nos bajamos una parada del metro o el bus antesde llegar a nuestro destino, ya sea del trabajo o la casa,  y caminamos más bien rápido, por media hora habríamos quemado 230 calorías. Si hacemos este mínimo esfuerzo todos o casi todos los días de la semana, habríamos igualado o superado lo que sería el equivalente a dos sesiones de spinning de alta intensidad. Subir y bajar escaleras es un ejercicio aeróbico excelente, porque moviliza las grasas, aumenta el metabolismo y fortalece nuestro sistema cardiovascular. En tan solo media hora nos permite quemar cerca de 300 calorías, sin alterar nuestro ritmo cardíaco. Una vez cogido el ritmo, se podrían utilizar unas muñequeras de 250 gramos o medio kilito cada. Esto nos permitirá quemar más calorías, fortalecer el tríceps y movilizar el brazo.

La música inspira el movimiento y hace las rutinas más divertidas. Está demostrado que los bailes de salón mejoran la relación con la pareja. Porque la música, igual que el olor, puede penetrar en áreas del cerebro que el lenguaje por sí solo no alcanza. 

A  continuación adjuntamos algunos datos orientativos que nos sirven de comparación, ya que las calorías quemadas por una persona dependen de varios factores como su edad, IMC, sexo, condición climática y metabolismo entre otros.

Actividad cotidiana Calorías aprox. quemadas

en ½ hora

Actividad física/ deporte Calorías aprox. quemadas

en ½ hora

Dormir (la actividad más baja posible) 30 Bailes de salón lentos (vals, chachachá, tango)   105
Ver la tele 50 Jugar al Wii Fit en casa (hula-hoop, step dancing o zumba) 100-150
Conducir el coche 60 Bailes populares (country, polka, sardana) 160
Trabajar sentado 60 Aerobics (intensidad baja) o Fitness 180
Andar sin prisas (1.5-3 km/hora) 75 Bailes de salón rápidos (samba, rumba, salsa, batuca) 190
Cocinar 75 Bailar en discoteca (rápido) 225
Hacer tareas domésticas 75-130 Aerobics (intensidad alta) 245
Pescar 114 Nadar 290
Ir en bicicleta 150 Senderismo 270
Paseo rápido (4.8 km/hora) 150-230 Patinar sobre ruedas 315
Hacer jardinería 150-200 Correr 325
Bajar escaleras 210 Spinning alta intensidad 300-400
Andar muy rápido (7.5 km/hora) 200-250 Hacer footing 300-450
Subir escaleras 300-500 Artes marciales 360

 


[1] Según las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS.

[2] Varo J.J.; Martínez J.A.; Martínez-González M.A.; Beneficios de la actividad física y riesgos del sedentarismo.

[3] Según datos de la Encuesta Europea de Salud en España 2009, realizada por el Instituto Nacional de Estadística.

Un programa dedicado a la obesidad en Radio Nacional de España

La crisis no sólo nos trae malas noticias en la economía. Nunca como ahora fue tan difícil mantener la línea. Podemos pensar que hay menos dinero para comer y estaremos más delgados, pero es todo lo contrario. Compramos productos más baratos, menos nutritivos y que engordan más. En consecuencia: hay más obesidad.
Con el motivo del Día Mundial contra la Obesidad, celebrado el pasado 12 de noviembre, el equipo del programa Nunca es tarde de RNE ha invitado la experta en nutrición y directora del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) Elisabeth González pra reflexionar sobre este problema.

Para escuchar el audio, pulsa PLAY.

IMEO organiza Semana de apoyo a la Mujer Obesa, del 12 al 16 de noviembre 2012

Con el motivo del Día Mundial contra la Obesidad que se celebra este lunes 12 de Noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) organiza  “Semana de Apoyo a la Mujer Obesa” y una jornada de puertas abiertas con múltiples ventajas para ellas. Todas las mujeres con problemas de sobrepeso u obesidad que del 12 al 16 de noviembre reserven su cita en el 91 745 17 96 (disponible sólo en Comunidad de Madrid, España), tendrán de forma totalmente gratuita un estudio completo hormonal y metabólico, seguido de una consulta con un experto para señalarles las posibles soluciones. Asimismo, IMEO realizará importantesaportaciones y ayudas solidariasa aquellas mujeres con economía ajustada que decidan iniciar un tratamiento de pérdida de peso, ya sea quirúrgico o multidisciplinar.

La iniciativa surge a partir de las últimas estadísticas de obesidad que sitúan a la mujer en el foco de la epidemia. Según la OMS durante las últimas tres décadas la prevalencia mundial de obesidad se ha duplicado, afectando principalmente a la mujer[1]. En la Unión Europea los niveles de obesidad de los adultos se han multiplicado por tres en un solo año, situándonos casi al nivel de los EEUU, pasando en el caso de las mujeres del 8% al 23,9%[2]. En España, el aumento del paro femenino[3] y el esfuerzo de ajustar la economía doméstica a los bajos ingresos, han determinado el consumo de productos más baratos, y, en consecuencia, menos nutritivos[4]. Ellas también engordan más por ansiedad: en nuestro país este trastorno obsesivo-compulsivo afecta a dos mujeres por cada hombre[5]. Sin embargo, las mujeres españolas se preocupan por su figura, practican más ejercicio físico moderado[6] y son las que principalmente contratan tratamientos de pérdida de peso.

La mujer es mucho más propensa a desarrollar obesidad

Principalmente son tres los aspectos que influyen sobre la tendencia de la mujer para acumular sobrepeso: aspecto emocional, endocrino – hormonal y metabólico. A nivel emocional, ellas son más vulnerables a sufrir depresiones y ansiedad. A menudo detectamos en un alto porcentaje paralelismo entre su forma de comer y estado de ánimo. A nivel hormonal, las representantes del sexo femenino son más cambiantes, siendo estos cambios más perceptibles en el ciclo de la menstruación, los meses de preparación de un embarazo y en la edad de la menopausia. En el plano metabólico, se estima que hasta un 70% de las kilocalorías por la respiración, las diferentes reacciones que ocurren y la musculatura. La mujer tiene menor masa muscular que el hombre, hecho que enlentece su metabolismo y le hace menos efectivo quemando grasas, sumado a la falta de actividad física regular, acentúa la tendencia a acumular grasa corporal.

“Las mujeres sufrimos más cambios de humor a lo largo del mes, de la semana, ¡incluso en cuestión de horas!”, apunta Elizabeth González, Directora de Departamento de Nutrición de IMEO y Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Los estudios evidencian que las mujeres tenemos de 2 a 3 veces más posibilidades de desarrollar ansiedad que los hombres. Fisiológicamente tenemos una vulnerabilidad mayor a sufrir alteraciones emocionales, diferencias en nuestra anatomía cerebral, en la actividad de los hemisferios cerebrales e influencias hormonales son los causantes. Hormonas como los estrógenos, opioides endógenos, la hormona de la juventud, la sulfatodehidro-epiandroestendiona, la progesterona y la testosterona, entre otras, forman un coctel que influye en nuestra manera de comportarnos, de sentir tristeza o alegría y de enfrentarnos a la comida haciéndonos más susceptibles de ser comedoras emocionales que los hombres.

En el caso concreto de la serotonina, a veces conocida como la hormona de la felicidad, se ha observado que las mujeres producimos un 52% menos en nuestro cerebro que los hombres. Este neurotrasmisor tiene un importante papel en nuestro estado de ánimo, niveles de ansiedad, percepción del dolor, sueño y en nuestra conducta alimentaria. Al disminuir sus niveles sentimos tristeza, ansiedad y desánimo. No es casualidad que cuando estamos tristes o desanimadas, nos apetece un helado de chocolate, ya que los alimentos dulces y con altas concentraciones de azúcares aumentan las concentraciones de serotonina produciendo un efecto antidepresivo y ansiolítico momentáneo.

El estado hormonal de la mujer tiene una relación directa con su manera de enfrentarse a la comida y en ocasiones pueden dificultarnos una elección más racional de los alimentos. “Genéticamente también tenemos diferencias en cuanto a nuestra composición corporal –apunta la experta–. Los varones tienen una mayor musculatura y las mujeres tenemos de un 5-10 % más grasa corporal”. Durante la madurez este porcentaje de grasa aumenta, siendo más marcado en el caso de la mujer. Cambia la composición corporal y disminuye su necesidad de energía. Por esta razón es fundamental adecuar la dieta a los cambios fisiológicos.

A partir de los cuarenta, el sistema endocrino de la mujer empieza a situarse en hipofunción en algunas de sus glándulas, generando la disminución de algunas hormonas, como la del crecimiento, produciendo una disminución de la masa muscular, o estrógenos y progesterona, dos principales hormonas femeninas que influyen en el gasto metabólico y la acumulación de grasas. ”En estos casos recomendamos una dieta que permita mantener la masa muscular sirviéndose de un leve incremento de proteínas bajas en grasa, reduciendo determinados hidratos de carbono y eliminando por completo los dulces a partir de las seis de la tarde”, resume Rubén Bravo, portavoz del centro y experto en nutrición durante la menopausia.

Cuando realizamos una dieta de adelgazamiento, el organismo lleva a cabo diferentes reacciones adaptativas a la menor cantidad de alimento para sobrevivir. Entre las reacciones adaptativas ocurre una disminución de nuestro metabolismo basal y nos ponemos en “modo ahorrador”, gastamos menos calorías y aprovechamos más los alimentos ingeridos. Si cada vez disminuimos más y más esa ingesta, tan sólo conseguiremos que nuestro metabolismo adaptado sea cada vez más lento y que se sienta “agredido”. Podríamos evitar esto con un plan de adelgazamiento adecuado que no ralentice nuestro metabolismo, por ejemplo, evitando las situaciones de semiayuno y repartiendo la comida en al menos cinco tomas, manteniendo nuestra masa muscular y teniendo unos hábitos de vida activos. Como pautas para todos, E. González recomendaría “pasarnos al bando de los alimentos integrales siempre que sea posible, que no falte en ninguna de nuestras comidas vegetales o fruta, vigilar el tamaño de nuestras vajillas, ir andando siempre que podamos y evitar el efecto “cubo de basura”, más vale dejar en la nevera un platito de sobras que comernos todo lo que no se comen por no tirarlo, ¡porqué todo suma!”

City Training: un estilo de vida saludable, ideal para la urbe

“En IMEO hemos ideado el término City Training pensando en las mujeres que no tienen la costumbre de hacer deporte, que no pisan el suelo de los gimnasios y las salas de fitness y que, debido a falta de tiempo o medios, se quedan al margen de todo tipo de actividad física y más que otra cosa, ejercen el sedentarismo”, explica Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad que, tras muchos años en consulta, ha podido comprobar la existencia de un rechazo general a la práctica deportiva en mujeres con problemas de obesidad. En este sentido, es muy importante que las pacientes comprendan que no es lo mismo hacer deporte –como hacer pesas, nadar, correr o jugar un partido de tenis–, que realizar alguna actividad física que requiera movimiento.

Si dedicamos 30 minutos todos los días de la semana para caminar, subir y bajar escaleras, ir en bici, bailar con la pareja o jugar al Wii Fit, los efectos saludables no tardarán en manifestarse. Mejora la función respiratoria, se reduce el colesterol malo y la grasa corporal, bajan los niveles de ansiedad y aumenta la sensación de bienestar, gracias a la segregación de endorfinas. En cambio, la ausencia de actividad física regular aumenta el riesgo de desarrollar diabetes mellitus o éste de sufrir cardiopatía isquémica, hipertensión arterial o accidentes cerebrovasculares. A largo plazo, un estilo de vida predominantemente sedentario, difícilmente nos llevará a buen puerto. Según las estimaciones de la OMS, en 2030 unos 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles debido al sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, siendo factores de riesgo comportamentales y físicos[7].

“Nos movemos lo justo y lo mínimo, porque nos hemos mentalizado que el tiempo es dinero y todo vale en el esfuerzo de ahorrarlo”, reflexiona Sandra Pino, Preparadora Física y Fitness Coach de IMEO. El coche y el metro son nuestro método de transporte habitual, de modo que tardamos el tiempo mínimo para llegar de casa al trabajo y viceversa sin sudar ni gota. El ascensor, los asientos y las escaleras mecánicas son otras de las facilidades que nos hacen “ir cómodos” en el trayecto. El ordenador y el teléfono móvil son las principales herramientas de que nos servimos en nuestro trabajo, pero también tiempo de ocio, porque nos permiten hacer un sinfín de tareas con el mínimo movimiento corporal posible. Piernas hinchadas, ojos rojizos, dolor de cabeza y alguna otra molestia debida a las malas posturas frente la pantalla son algunas de las enfermedades tecnológicas que se han instalado de forma natural en lo que es nuestra vida diaria. En este sentido, no nos debe extrañar que el 25% de los españoles mayores de 16 años sufran dolor lumbar o cervical[8].

“De nosotros depende cómo queremos disfrutar de la urbe, a través de la ventanilla del coche o a pleno pulmón, sincronizando nuestro tono cardíaco con el pulso de la gran ciudad con cada paso que damos”, recalca Sandra Pino, también Campeona de Bodyfitness de España en el 2009. Podemos practicar City Training donde y cuando nosotros queremos, además siendo completamente gratis. Si nos bajamos una parada del metro o el bus antes de llegar a nuestro destino, ya sea del trabajo o la casa, y caminamos más bien rápido, por media hora habríamos quemado 230 calorías. Si hacemos este mínimo esfuerzo os o casi todos los días de la semana, habríamos igualado o superado lo que sería el equivalente a dos sesiones de spinning. Subir y bajar escalerases un ejercicio aeróbico excelente, porque moviliza las grasas, aumenta el metabolismo y fortalece nuestro sistema cardiovascular. En tan solo media hora nos permite quemar cerca de 300 calorías, sin alterar en exceso nuestro ritmo cardíaco. Una vez cogido el ritmo, se podrían utilizar unas muñequeras de 250 gramos o medio kilito cada. Esto nos permitirá quemar más calorías, fortalecer el tríceps y movilizar el brazo. Hacer ejercicio escuchando nuestras canciones favoritas, inspira el movimiento y hace las rutinas más divertidas. Los bailes de salón pueden mejorar la  relación con la pareja. Porque la música, igual que el olor, puede penetrar en áreas del cerebro que el lenguaje por sí solo no alcanza. 


[1] Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

[2] Encuesta publicada por la Oficina de estadística comunitaria Eurostat, en datos valorados entre el 2008 y el 2009.

[3] Según la Encuesta de la Población Activa del INE para el tercer trimestre de 2012, la tasa de paro femenina

     (25,41%) es más alta de la masculina (24,68%).

[4] Informe reciente de IPSOS, Generación XXL.

[5] Datos del ‘Consenso Español sobre el Trastorno de Ansiedad Generalizada’

[6] La Encuesta Europea de Salud revela que las mujeres españolas hacen menos ejercicio intenso que sus     homogéneos (15,7% frente a 34,4%), pero practican más ejercicio físico moderado (42,7% frente a 26,0%) en su     jornada laboral o en el tiempo libre.

[7] Según las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS.

[8] Según datos de la Encuesta Europea de Salud en España 2009, realizada por el Instituto Nacional de Estadística.

Le extraen un tumor de 28 kilos a una mujer que creían que tenía sobrepeso

Noticias de Navarra

Los médicos de la Clínica Universitaria de Dresde, en el este de Alemania, extrajeron un tumor de 28 kg del cuerpo de una paciente que, en un primer momento, fue diagnosticada de obesidad. El tumor, de bajo potencial maligno, medía 60 por 50 centímetros y estaba situado en un ovario de la paciente, quien había ganado peso de una manera espectacular. Su médico atribuyó este aumento de peso a una diabetes y a la falta de actividad física y le prescribió un tratamiento contra la obesidad. Cuando la paciente ya no podía prácticamente mantenerse en pie por el volumen del tumor, su hija insistió en pedir una segunda opinión y un escáner permitió hacer el diagnóstico correcto. La intervención, que duró siete horas, se desarrolló bien y la paciente, que perdió 40 kilos en la intervención, ya está recuperando el uso de sus piernas, según declaró un portavoz de la clínica.