¿Por qué siempre me apetece lo que más engorda?

Cuando tenemos hambre no solemos elegir lo más sano. Pero sepa que si se da un atracón de dulces puede echarle la culpa a sus genes
ABC, por Abigail Campos Díez
los dulces, más apeteciblesQue levante la mano quien no se haya comido una bolsa de patatas fritas del tirón o todo el paquete de galletas. ¿Por qué siempre nos apetece lo que más engorda y no nos damos un atracón de espinacas o zanahorias?
Situación uno. Lunes, mediodía, un restaurante. Sentados frente al menú, es posible que al final nos pidamos la ensalada y el pescado al horno. Pero lo haremos en un esfuerzo consciente de no pecar porque, en realidad, lo que nos apetece son los macarrones con queso y bacon, por ejemplo. Situación dos. Viernes por la noche, sofá, después de cenar. Momento me comía algo y ese algo siempre llega en forma de patatas fritas, panchitos o chocolatinas. Nadie se prepara unas crudités.
El apetito se regula mediante un mecanismo cerebral que controla el equilibrio energético por el que se tiende a equiparar la energía que gastamos en nuestra actividad diaria con la que obtenemos de los alimentos que ingerimos. Esto se llama regulación homeostática, que existe a corto y a largo plazo, y en ella intervienen diversos factores como hormonas, mecanismos del hipotálamo o péptidos.
Pero es bien sabido que ante la posibilidad de elegir, siempre nos atraen más los alimentos ricos en sal, azúcar y grasa, es decir, losque más contribuyen a incrementar o afianzar el riesgo de sobrepeso y obesidad. ¿Qué tiene la ciencia que decir al respecto?

Saben mejor y punto

La primera respuesta a esa desigualdad por la que la apetencia del paladar no siempre coincide con las comidas más saludables es sencilla: el sabor. “La lechuga y el brócoli gustan menos que los dulces y las patatas porque son menos palatables y eso tiene que ver, sobre todo, con la cantidad de grasa e hidratos de carbono, que son los que le dan la textura y aroma a los alimentos, lo que incentiva su consumo. No hay más que preguntar a cualquiera qué prefiere, si una hoja de lechuga sin más o esa misma hoja aderezada con un poco de aceite, que responderá lo segundo. Y eso es porque el aceite aumenta la palatabilidad”, apunta Victoria Aguilar, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Alcalá de Henares. Esta explicación fue corroborada por un estudio de la Universidad de Birmingham que se publicó en la revista Appetite.

Está en los genes

Esto, que suena a coartada estupenda (“yo me harto a helados pero no es por gula, sino porque tengo una variante genética”) es, sin embargo, una realidad. Según una investigación de la Universidad de Dundee en Escocia, el 63% de la población tiene una variante genética llamada FTO que les hace consumir un promedio de 100 calorías más en cada comida. El estudio, que se publicó en New England Journal of Medicine, comprobó los hábitos alimenticios de 100 niños de entre 4 y 10 años y descubrió que los que tenían la variante del gen elegían alimentos con más azúcar y grasas.

Cuestión de supervivencia

Otra hipótesis apunta a la simple evolución humana. Las comidas grasientas tienen más alimento, proporcionan más calorías y, por lo tanto, garantizan la supervivencia. Una investigación de la Universidad de Berkely, en California, ahondó en esta cuestión al publicar en la revista Nutrition el estudio Por qué la comida de los primates salvajes tiene relevancia para la salud humana.

Porque yo lo valgo

Esta sería otra de las explicaciones de nuestra atracción por la sal, el azúcar y las grasas. “Las comidas grasientas producen gran satisfacción a corto plazo, mientras que las consecuencias negativas aparecen a largo plazo y son improbables. Una persona que solo come grasa tiene más posibilidades de padecer un trastorno cardiovascular, pero son probabilidades. Como tendemos a movilizarnos a corto plazo, sabemos que tomar esa comida tiene la consecuencia inmediata de quitarnos el hambre. Ese es el motivo por el que a la gente le cuesta tanto comer bien. Sabemos que el brócoli y el pescado son buenos a corto plazo, pero no nos quitan el hambre y no son tan sabrosos”, explica Vanessa Fernández, doctora en Psicología del Instituto de Psiquiatría Martínez Campos, experta en alimentación y emociones.
Y luego está la cuestión de asociar alimentos y recompensa (analizada en investigaciones como esta). Cuando tenemos un día duro, nos premiamos con una tableta de chocolate. “Hay una relación muy alta entre factores emocionales y comida. Hay personas que han aprendido a consolarse comiendo chocolate y a celebrar un éxito en el trabajo yéndose a tomar unas raciones. En otros casos, tiene que ver con lo que han aprendido desde pequeños: ‘Pórtate bien y te compro una chuche’. La comida se usa a veces como respuesta a un estado emocional negativo o positivo, tristeza, ansiedad, nervios, celebraciones, aburrimiento…”, comenta Fernández.
Pasión por el dulce
El organismo tiene debilidad por los sabores dulces desde el mismo momento del amamantamiento (la propia leche materna es un poco dulce al principio de la toma). Un estudio constató la reacción positiva de bebés ante una solución muy diluida de azúcar, frente a la negativa de un sabor líquido lo que se explica en un sentido evolutivo, porque es un sabor seguro y que indica que se trata de una fuente de energía.

Los lácteos en el econtexto de una alimientación saludable

El Economista
Los productos lácteos y el consumo de leche se incluyen con frecuencia como alimentos importantes en una dieta sana y equilibrada. Diversos estudios indican que el consumo principalmente de leche y yogur se asocia a una mejor puntuación en el índice de calidad de la dieta.

Sin embargo, en los últimos años, varias controversias surgen en torno a la ingesta de lácteos y pretenden poner en duda la necesidad de su consumo durante la edad adulta.

¿Qué hay de cierto en todo ello? Pues, a pesar de estas controversias, las evidencias científicas confirman la importancia nutricional de su consumo y refuerzan el posible papel en la prevención de varias enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, la obesidad y la diabetes.

Nutricionalmente, ¿qué nos aportan? Dado que no todos los productos lácteos aportan los mismos nutrientes, sólo me referiré a los beneficios de los lácteos que los dietistas-nutricionistas recomendamos dentro del contexto de una dieta saludable: leche, yogur y leches fermentadas, y con menor frecuencia los quesos -por su contenido en sal-.

Los productos lácteos siguen siendo una fuente dietética importante de nutrientes esenciales para la salud que son difíciles de obtener en una dieta donde el consumo de lácteos sea limitado o nulo. Estos aportan proteínas de alta calidad, calcio, fósforo, magnesio, zinc, yodo, potasio, vitaminas A, D, B12 y B2.

Sin embargo, el nutriente que por excelencia destacamos en los lácteos es el calcio. Es cierto que el calcio se puede obtener a través de otras fuentes alimentarias tales como verduras de hoja verde oscuro, algunos frutos secos, legumbres, pescados pequeños -por ejemplo, las sardinas- o aguas mineralizadas.

Pero, tanto la cantidad que aporta como su biodisponibilidad -facilidad para absorberse- no es la misma en comparación con el calcio procedente de alimentos lácteos.

Veamos con ejemplos concretos. El requerimiento medio estimado de calcio en mg/día según la edad es de 800mg/día -niños de 4 a 8 años-; 1.100 mg/día -niños/adolescentes de 9-18 años-; 800 mg/día -adultos de 19 a 50 años-; 1.000 mg/día -en mujeres a partir de los 51 años-.

Sólo el consumo de una ración de lácteos -una taza de leche o dos yogures: 250 cc- aportan aproximadamente 350 mg de calcio. Es decir, que sólo con una ración de lácteos se cubre del 32 al 44 por ciento del requerimiento de calcio que necesitamos. Por ello, los dietistas-nutricionistas recomendamos, consumir de dos a tres raciones de lácteos según la edad -sin considerar el embarazo y la lactancia cuya recomendación es superior-.

Con estas raciones recomendadas de lácteos estaríamos casi cubriendo la totalidad de nuestras necesidades de calcio diarias.

Si en lugar de tomar una taza de leche o dos yogures, preferimos sustituirlo por otros alimentos fuentes de calcio, deberíamos consumir por ejemplo 407g/día de espinacas, 325 g/día de brócoli, 254 g/día de sardinas, 200g/día -peso en crudo o 400g en cocido- de lentejas o 141g/día de almendras. Por tanto, si bien se puede cubrir el calcio con otros alimentos, una dieta sin lácteos es difícil de llevar.

No sólo es importante la cantidad de calcio que aportan los alimentos, sino también su biodisponibilidad. Es bien conocido que el calcio proveniente de los lácteos es de fácil absorción, mientras que el que proviene de otras fuentes, tales como el de las legumbres, frutos secos o verduras, no se absorbe tan eficientemente -no son tan biodisponibles- por su alto contenido en fibra.

No obstante, no por ello desaconsejo los otros alimentos fuentes de innumerables antioxidantes, fibra y otros nutrientes importantes en nuestra alimentación diaria.

Pero bien, ¿por qué realmente en el último tiempo se intenta poner en duda la importancia o necesidad en su consumo? Una de las argumentaciones es que el calcio de los lácteos se reemplaza por otras fuentes dietéticas, aunque ya hemos visto las grandes cantidades que deberíamos comer. Otro de los motivos es la posible intolerancia o malabsorción de la lactosa.

Entre el 35 y el 50 por ciento de la población adulta ha perdido la capacidad de digerir la lactosa. Pero debemos diferenciar si es una situación patológica temporal, o bien es un déficit congénito -es lo menos frecuente- o un déficit degenerativo -al nacer tenemos los niveles de lactosa óptimos, pero algunas personas sufren una disminución posterior en la secreción de esta enzima-.

Así pues, si la ingesta de lactosa supera su capacidad de absorción, generará molestos síntomas como distensión abdominal, meteorismo o diarrea.

Existen soluciones para no prescindir de los lácteos en estos casos: consumir leches fermentadas, yogur o leches sin lactosa. El yogur mejora la digestión de la lactosa y los síntomas, porque contiene baja cantidad de lactosa y las bacterias que lo fermentan expresan lactosa funcionante.

Las más recientes evidencias del consumo de lácteos, especialmente del yogur, demuestran que su consumo se relaciona con menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y obesidad.

Actualmente, y aunque oficialmente se sigan recomendando los lácteos bajos en grasas, se están cuestionando estas recomendaciones, ya que parece ser que las grasas que aportan los lácteos son más beneficiosas que perjudiciales, principalmente para prevenir estas enfermedades.

¿Provocan cáncer los lácteos? Todo lo contrario, el consumo de lácteos se ha relacionado con menos riesgo de cáncer colorrectal, mama y vejiga. Sólo para el cáncer de próstata se ha demostrado una relación significativa, aunque muy pequeña -7 por ciento- entre el consumo de lácteos y el aumento del riesgo de padecer este tipo de cáncer. Aunque por todos los beneficios descritos, no hay razón para no consumir lácteos -principalmente leche, yogur y leches fermentadas-.

Las claves de la alimentación durante la lactancia

En este periodo, las madres necesitan más nutrientes y calorías para generar leche suficiente y de calidad

La Nueva España
lactanciaLa lactancia materna es un periodo en el que la mujer precisa mayores requerimientos nutricionales y un aumento de la ingesta calórica, de unas 500 kilocalorías más al día, ya que afecta significativamente al volumen de leche y a su composición en nutrientes.

Así lo ha señalado la responsable de Nutrición y Salud de la Federación de Industria de Alimentos y Bebidas (FIAB), Carolina Muro, que recuerda no obstante que la calidad de la leche también depende, además de la nutrición materna, del número de veces y la fuerza de la succión del niño y la edad gestacional de la madre en el momento del parto.

En términos generales, las mujeres lactantes producen entre 500 y 700 mililitros de leche al día, con un elevado valor energético y rico contenido en micronutrientes, lo que hace que tengan mayores requerimientos de energía que las mujeres no lactantes.

El consumo de proteínas es fundamental en este periodo y «al menos el 50 por ciento de las proteínas deben ser de alto valor biológico», señala Muro. Además, se recomienda consumir entre un 30-35 por ciento de lípidos, principalmente aquellos que provienen del pescado azul, ya que los lactantes consiguen mejores resultados en las pruebas de evaluación neurológica.

Los hidratos de carbono también son fundamentales en esta etapa pero se puede mantener el mismo porcentaje que las mujeres no lactantes, y deben aportar entre un 50-55 por ciento de las kilocalorías totales ingeridas.

Micronutrientes

Además, esta especialista recuerda que «durante la lactancia los micronutrientes como el hierro, el calcio y el yodo son fundamentales». El hierro se encuentra en alimentos animales y vegetales como la carne, hígado, huevos, pescado, almejas, mejillones, legumbres, acelgas o espinacas.

Por otro lado, el calcio contribuye al mantenimiento de los huesos y su déficit puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la madre los años posteriores. Durante la lactancia, las necesidades son especialmente elevadas para la producción de la secreción láctica, por lo que se debe asegurar su aporte recomendando con un consumo diario entre 1200-1500 miligramos al día de calcio en la dieta.

Para ello, se aconseja consumir alimentos ricos en calcio como leche, yogur, cuajada, queso, acelgas, espinacas, escarola, frutos secos (almendras, avellanas, nueces) y legumbres (soja, lentejas, alubias, garbanzos).

Y para que el recién nacido mantenga unos niveles óptimos de hormonas tiroideas, las mujeres lactantes deben tomar como mínimo 200-290 microgramos de yodo diario, que se encuentra en el pescado de mar; caballa, verduras, carne, huevos, marisco, además de utilizar, como recomendación, sal yodada.

Los requerimientos de vitaminas, tanto liposolubles como hidrosolubles, se ven incrementados durante la lactancia, especial relevancia adquiere la vitamina A por su papel en el sistema inmunitario, en la visión y en la diferenciación celular, que debe incrementarse 500 microgramos al día con respecto a una mujer no lactante. La vitamina A predomina en vegetales de hoja verde, así como en tomate, zanahoria y el pimiento.

Las vitaminas hidrosolubles (las del grupo B) deben aumentarse entre un 30 y un 50% con respecto a una mujer adulta no lactante, están presentes en multitud de alimentos como vegetales, frutas, legumbres, cereales, lácteos, carne.

Después del pecho? ¿qué?

Aproximadamente cuando el bebé cumple medio año es necesario el aporte de otros alimentos, al tiempo que se despierta la curiosidad por nuevos sabores y texturas. Por eso, los expertos aconsejan empezar a introducir en su dieta nuevos alimentos.

A partir de los 4-6 meses se introduce de manera gradual, fruta, verduras, hortalizas y cereales sin gluten. Y a partir del sexto mes, ya con gluten. Con medio año de vida se pueden comenzar a incluir en la alimentación carnes magras, quitando la grasa visible y la piel de las aves.

A partir del octavo o noveno mes se pueden introducir pescado y huevos, y al año pueden comenzar a comer legumbres. Hasta los dos años no se deben incorporar las frutas tropicales, y de manera individual para detectar posibles alergias.

Fuentes EP

Llaman «gorda» a una mujer tras su cita y su brillante respuesta causa furor en la Red

Michelle Thomas logró sobreponerse al dolor que sentía y afirmó a su cita que no tenía problemas con su figura
ABC
facebook-gorda-respuestaCon la llegada de las redes sociales, cada vez son más los que apuestan por dejar a un lado los bares y las salidas nocturnas para buscar a su pareja a través de internet. Por ello no es raro que hayan nacido decenas de aplicaciones con este objetivo. Sin embargo, el que el contacto se haga a través del Smartphone o el ordenador hace que, en ocasiones, aparezca alguna persona que aprovecha su anonimato para adquirir una actitud despreciable.

Precisamente con uno de estos sujetos se topó la británica Michelle Thomas quien, tras tener una cita con un pretendiente hallado a través de la aplicación Tinder, recibió una carta suya en la que este afirmaba que nunca podría ser su novio debido a que estaba gorda. A pesar del disgusto inicial, la mujer se recompuso y, días después, publicó una respuesta que ya ha cautivado a miles de usuario en Facebook.

Esta historia comenzó cuando, hace algunas semanas, Thomas -de 30 años y escritora- contactó con un chico a través de la Red. Tras mantener alguna que otra conversación, ambos decidieron tener una cita. Según creía la mujer, todo parecía haber ido bien. De hecho, estaba bastante ilusionada. Sin embargo, la situación cambió cuando recibió un cruel mensaje de su «pretendiente».

«Hola Michelle. Gracias por la maravillosa velada de la noche pasada. Disfruté mucho de tu compañía y te adoro. Eres descarada y divertida; justo el tipo de chica con la que me encantaría salir si mi cuerpo y mente me lo permitieran, aunque me temo que no es el caso. Me gustas Michelle, y creo que eres la chica más bonita que he conocido, pero mi mente esperaba ver a alguien más delgada», comenzaba el escrito.

A continuación, el chico afirmaba que, aunque se sentía sumamente atraído por su mente, su personalidad y su rostro, no podía decir lo mismo de su figura: «Puedo sentarme contigo, tontear y tener una noche divertida, pero creo que cuando nos desnudemos mi cuerpo se vendrá abajo y no quiero que eso pase. No quiero estar tumbado a tu lado mientras me preguntas por qué no se me levanta. Estoy muy decepcionado conmigo mismo Michelle, porque realmente no me sentía tan bien con alguien como tú en años, pero estoy tratando de ser honesto contigo sin sonar como un auténtico imbécil».

Finalmente, y tras pedir perdón a Thomas por su superficialidad, le pedía que entendiera su postura, pues prefería pasar cuanto antes por una ruptura que hacerle daño en un futuro. «Soy un hombre, con todos los deseos carnales de un hombre y todos sus defectos, y tengo claro lo que quiere mi cuerpo», completaba.
Una respuesta que ha causado furor

Tras terminar de leer el mensaje, la mujer no pudo evitar las lágrimas. No obstante, y a pesar de que no le cabía en la cabeza por qué recibía esas líneas después de una cita perfecta, decidió sobreponerse y responder -en una carta abierta en su blog- a su «cita».

«Querido hombre que conocí en Tinder: No tengo por qué atraerte. Todos tenemos un amigo que estaríamos encantados de que nos atrajera, pero nuestro cuerpo y nuestra mente no funcionan así. Eso está bien. Lo que no está nada bien es el hecho de que, después de estar conmigo unas horas, te hayas tomado tu tiempo para escribir este mensaje que está totalmente fuera de lugar. Es poco menos que sádico», comenzaba.

A continuación, señalaba que había usado un tono «edulcorado y condescendiente» y que había detallado de forma «grotesca» cuánto le disgustaba su cuerpo con el único objetivo de «hacer daño». «Lograste despertar un temor oculto que tienen todas las mujeres desde la adolescencia: que no importa lo graciosa, lista, divertida, amable, apasionada o vibrante que sea, pues si está gorda nadie la va a encontrar atractiva. Me gusta mi figura. No me veo como Charlize Theron, y está bien, me parezco a mí y me gusto a mí misma», fiinalizaba.

Pierde peso sin riesgos

Revista Clara, número 276

revista clara agosto 2015Perder peso en poco tiempo y sin mucho esfuerzo. Este es el objetivo de uno de cada cuatro españoles, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y esa es la causa por la que las dietas milagro están de moda. ¡Que levante la mano la que no se ha dejado seducir por las promesas de una de ellas!

LÁS MÁS POPULARES

De la alcachofa, el pomelo, a las Atkins o la Zona… Estas triunfaron hace unos  años y todavía tienen un nombre, pero cada verano parece tener sus dietas “infalibles”. Hoy son los zumos detox, la paleo, la sin gluten o la 5.2. Y es que la lista es interminable y cada año se les añaden nuevas revolucionarias fórmulas a cuenta del consumo de un determinado alimento, de la prohibición de otros, o de la manera de cocinar los platos, o del orden o el momento del día en el que se consumen, etc. , prometen una drástica pérdida de peso en tiempo récord.

LO QUE NO TE CUENTAN

Todas estas dietas milagrosas prometen resultados que al principio parecen cumplirse de forma muy llamativa, pues en corto plazo consiguen que el cuerpo pierda líquidos y masa muscular, lo que se traduce en algunos kilos menos.

Pero no se pierde grasa, así que uno de los principales problemas es el “efecto rebote”. Según advierte la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), “las situaciones de ayuno ponen en marcha potentes mecanismos nerviosos y hormonales que se oponen a la pérdida de peso. Estos mecanismos conducen a una rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer de forma habitual”.

La mayoría de estos regímenes alterar nuestro organismo por la restricción de alimentos y por seguirlos durante un tiempo prolongado, lo que también puede “provocar deficiencias de proteínas, vitaminas o minerales” e, incluso, pueden llegar a dañar el hígado o el riñón.

¿CÓMO IDENTIFICARLAS?

La Dra. Irene Bretón, miembro del área de Nutrición y Obesidad de la SEEN, lo describe: “La promesa de una pérdida de peso rápida (más de cinco kilos al mes), sin esfuerzos y sin “riesgos” para la salud son los tres signos que permiten reconocer una dieta milagro. Otra característica que las define es que suelen ir avaladas por personajes populares o suelen también estar respaldadas por argumentos seudocientíficos”.

¿POR QUÉ CAEMOS EN LAS DIETAS EXPRÉS?

Alejandra Alonso, psicóloga de la Unidad de Trastornos de la Alimentación del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), describe muy bien este fenómeno: ”Un gran número de personas están enganchadas a las dietas milagro, porque las eligen como una forma de castigarse o premiarse”.

Según explica, “este perfil de pacientes no tiene problema en aguantar varios días con ayunos o alimentándose a base de un solo producto, como pueden ser las uvas o las manzanas. Se autoconvencen con el argumento de que tras pasar unas semanas de restricción y necesidad, podrán posteriormente dar rienda suelta a su “adicción” por la comida”.

Además de una relación poco saludable con la comida, el ciclo nunca se cierra, pues dice la psicóloga que “en cuanto recuperan el peso perdido, caen de nuevo en el proceso de castigo con otro plan insano de alimentación, pero de rápida pérdida de kilos. Al final, con el paso del tiempo, se dan cuenta de que tanto las dietas milagro como los atracones posteriores son dos formas diferentes de castigarse y suele ser el momento en que acuden a un especialista en nutrición”.

DIETA DEL TÉ VERDE: anemia y debilidad

En este régimen es fundamental tomarse tres tazas de té diarias.

Cuándo tomarlas. La primera, en ayunas, lo más caliente que se pueda, exprimiendo el zumo de un limón. La segunda, 20 minutos después de la comida principal, sin endulzar y se debe evitar comer nada después. Y la tercera, después de la cena y una hora y media antes de acostarse.

Para comer, ni proteína, ni grasa. Los menús diarios se dividen en tres comidas que se basan exclusivamente en el consumo de verduras y frutas. Las proteínas (carne, pescado, huevo), los hidratos de carbono (pan, pasta, arroz) y las legumbres están prohibidos, así como los azúcares y las grasas. ¿Tiempo de realización? Hasta que la báscula indique la pérdida de peso deseada.

RIESGOS

Rubén Bravo, naturopata y experto en nutrición del IMEO señala: “En esta dieta existe una gran carencia de proteínas e hidratos de carbono, por lo que la mayoría del peso que perdemos es a costa de reducir masa muscular y agua”. Además, subraya que “la teína que contiene el té verde es un excitante. Al disparar esta sustancia los niveles de insulina dificultará a nuestro cuerpo que utilice la grasa como fuente de energía, mermando a su vez el glucógeno muscular, y provocando que orinemos en exceso, por lo que los niveles diuréticos nos pueden reducir en exceso los minerales, creando mareos y sensación de debilidad.” Además,  ”tomar un excitante de teína en la cena provocará que no durmamos correctamente, pues alterará nuestro sistema nervioso”.

Por su parte, la Dra.  Irene Bretón indica que en este régimen de adelgazamiento “faltan los macronutrientes que nos proporcionarán las proteínas de la carne, los huevos y el pescado y los hidratos de carbono. Si se mantiene en el tiempo esta pauta alimentaria puede provocar importantes estados de gran debilidad”.

Dieta de zumos detox: efecto rebote inmediato

EN QUÉ CONSISTE

Las dietas a base de jugo de frutas y verduras están en auge. El objetivo principal es ayudar al organismo a expulsar toxinas consumiendo estas bebidas. Se trata de alimentarse únicamente a base de zumos de frutas y verduras (unos 5 batidos diarios). Puede seguirse durante un par de días, aunque hay dietas que propugnan llevar esta clase de alimentación durante una semana o más, combinada o no con cremas y ensaladas.

RIESGOS

La Dra. Gómez Candela, jefa del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario La Paz, afirma que estas dietas «se pueden considerar peligrosas para la salud, ya que ocasionarían déficits importantes. El resultado es que solo ayudan a perder líquidos, no grasa, y el efecto rebote una vez las abandonamos es inmediato».
Rubén Bravo, naturopata-experto en nutrición y portavoz del IMEO, insiste además en que «alteran el metabolismo, dificultando aún más la pérdida de peso tras tanta subida y bajada de kilos» y que provocan «debilidad e irritabilidad porque faltan nutrientes».

DIETA 5.2: muy desequilibrada
De los siete días  de la semana, en cinco se puede comer lo que se quiera y las restricciones se reservan para las otras dos jornadas, que no tienen por qué ser consecutivas. Durante los días de ayuno, se aconseja tomar mucho líquido en forma de caldos, infusiones y frutas, donde el aporte calórico diario recomendado es de apenas 500 calorías.

RIESGOS

Para la Dra. Irene Bretón, «la reducción drástica de calorías durante dos días de ayuno priva al cuerpo de la energía suficiente que necesita para emprender la vida cotidiana, provocando que la persona se fatigue, esté irascible y sienta mucha debilidad». Y el efecto rebote está asegurado, porque lo que pierde es líquido, no grasa».  Además, una dieta por debajo de 800 calorías diarias puede provocar «hipoglucemia o una bajada de tensión», explica Bravo.

Para leer el reportaje completo, así como la dieta más saludable sugerida por la Revista CLARA, ver la edición impresa, número 276 de agosto 2015.

El desarrollo de nuevas tecnologías en alimentación ayuda a prevenir la obesidad

Según los expertos, en el futuro el estudio de la interacción entre los nutrientes y los genes permitirán determinar el grado de predisposición de los individuos a padecer sobrepeso y obesidad

El Confidencial
obesidad y genesComo no podía ser de otra manera, las nuevas tecnologías cada vez ocupan más aspectos de nuestra vida cotidiana, abarcando también áreas como son la actividad física o la alimentación. Desde usos más cotidianos como medir la intensidad de la actividad deportiva, las nuevas tecnologías también están siendo fundamentales para el desarrollo de test nutrigenéticos, para el tratamiento de trastornos alimentarios, o para la detección de biomarcadores nutrigenómicos capaces de identificar y prevenir la obesidad.

Éstas son algunos de los temas que se están poniendo sobre la mesa en el simposio «Nuevos desarrollos en alimentación, actividad física y salud», dirigido por el profesor Andreu Palou, Catedrático y Director del LBNB (Laboratorio de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología) de la Universidad de Las Islas Baleares (UIB) y el Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Obesidad y Nutrición (CIBERobn), que se está celebrando en Vitoria-Gasteiz desde el 1 al 3 de julio.

«El estudio de la interacción entre los nutrientes y los genes es una faceta en la que estamos avanzando a buen ritmo para identificar biomarcadores que nos permitan determinar el grado de predisposición de los individuos a padecer obesidad antes de que ésta se manifieste», apunta el profesor. «Tanto es así que ya se han encontrado varios biomarcadores y expresiones de genes alteradas en modelos con ratas jóvenes que hacen que tengan más probabilidad de sufrir obesidad y sus complicaciones en la edad adulta».

Según esta investigación, dirigida por Palou, «la alimentación durante las etapas tempranas del desarrollo tiene un papel protagonista. Los efectos de la alimentación de la madre durante la gestación quedan registrados en nuestros genes y cromosomas, y esto puede determinar que la descendencia tenga una predisposición mayor o menor a la obesidad».

A lo largo de este importante simposio, que se celebra cada dos años y que en esta ocasión suma ya su séptima edición, se discutirán temas tan importantes como la actividad física y la alimentación personalizada, los problemas metabólicos del sedentarismo y su control, biomarcadores personalizados para la salud, y las guías de nutrición cada vez más personalizadas como tendencia para tratar y prevenir la obesidad.

«Hace ya tiempo que hemos asumido que la alimentación es de lo más importante en nuestras vidas y que, junto con un estilo de vida saludable, puede llegar a ser nuestra principal fuente de bienestar y salud, y un paraguas para la felicidad», comenta Palou.

Olvídate de estos alimentos: pueden causar cáncer

El American Institute of Cancer Research (AICR) ha hecho advertencias sobre la mala alimentación y el cáncer, recomendándoles a todos reducir o evitar el consumo de ciertas comidas y bebidas que en la actualidad están invadiendo el mercado. 

Informe21
nugget-500x339Es muy preocupante que muchas personas intenten justificar sus malos hábitos de vida con la popular frase “todo causa cáncer”.

Esta es cada vez es más común entre las personas por el hecho de que se viene advirtiendo de que muchas cosas que forman parte del estilo de vida moderno puede aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad.

Lo cierto es que hay investigaciones científicas que sustentan muchas de esas advertencias y, aunque aún faltan más evidencias, se ha podido determinar que hay algunos alimentos comunes en la dieta que pueden aumentar el riesgo de sufrir alguno de los tipos de cánceres, ya que sus compuestos tienen un efecto negativo en el organismo.

Organismos genéticamente modificados (GMO)

Los transgénicos están invadiendo el mercado y las dietas, a pesar de que se ha comprobado que tanto los GMO como los productos químicos que se utilizan para su cultivo son causas potenciales de tumores en el organismo.

El interés de la industria alimentaria y las grandes compañías del mundo son los que han llevado estos alimentos a la mesa del consumidor, disfrazándolos de frescura y, sobre todo, mejor precio.

Entre los alimentos transgénicos más comunes se destacan:

Alimentos a base de maíz

Soja y sus derivados

Canola convencional (Colza)

Tomates

Carnes procesadas

Los cárnicos procesados como, por ejemplo, las mortadelas, tocino o salchichas, entre otros, contienen conservantes químicos que los mantienen frescos y atractivos para el consumidor, pero que también pueden provocar cáncer.

El nitrito y el nitrato de sodio hallados en este tipo de alimentos son los responsables del mayor riesgo de cáncer de colon y otros tipos de cánceres.

Por esta razón, a la hora de comprar este tipo de productos, lo mejor es asegurarse de que sea carne curada sin nitratos y, en lo posible, de una fuente animal alimentada con pasto.

Harina blanca refinada

Este ingrediente está presente en la mayoría de alimentos procesados, pero también está presente en muchas otras comidas que son comunes en la dieta y por esto, la preocupación ha aumentado, ya que las personas están excediendo su consumo de hidratos de carbono.

Un estudio publicado en la revista Cancer Epidemiology reveló que el consumo excesivo de hidratos de carbono puede aumentar hasta un 220% el riesgo de cáncer de mama en las mujeres.

Además, por ser alimentos de alto índice glucémico, incrementan los niveles de azúcar en la sangre y, por ende, alimenta las células cancerosas.

Azúcares refinados

Su dulce sabor lo ha convertido en un alimento muy adictivo que es casi imposible eliminar por completo de la dieta.

Este producto tan común está asociado con el crecimiento de las células cancerígenas, ya que las ayudan a metabolizar y proliferar en el organismo, reduciendo los efectos de los medicamentos para combatir la enfermedad.

Los azúcares refinados están presentes en alimentos como:

Jarabe de maíz de alta fructosa

Galletas
, tortas, pasteles

Refrescos, jugos

Salsas

Cereales

Alimentos salados

Las comidas saladas o conservadas con sal están relacionadas con el mayor riesgo de cáncer de estómago y de la nasofaringe.

Los expertos en salud se preocupan mucho por el consumo de este ingrediente ya que, además de estar presente en muchas mesas y cocinas, también forma parte de muchas comidas que se incluyen de forma habitual en la dieta, lo que se traduce en un exceso.

Lo peor es que, además de aumentar el riesgo de cáncer, la sal también está relacionada con el mayor riesgo de problemas cardiovasculares.

La recomendación es reducir al máximo el consumo de sal y verificar la cantidad que contienen los productos elaborados y conservados que se adquieren en el mercado.

Aceites hidrogenados

Por lo general este tipo de productos son utilizados en la conservación de alimentos procesados y con el fin de mantenerlos estables.

El problema es que ya está demostrado que este tipo de grasas alteran la estructura y la flexibilidad de las membranas celulares en todo el cuerpo, lo que conduce a enfermedades crónicas como el cáncer.

En la actualidad muchos fabricantes están sustituyendo poco a poco estos aceites por otros más seguros, como el aceite de palma.

No obstante, a pesar de esto, los hidrogenados siguen siendo los más utilizados en la fabricación de procesados.

Fuente: Mejor con salud

AJV

Alternativas saludables de comidas para llevar

Los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad recomiendan optar por alternativas saludables de comidas a la hora de preparar la mochila, la nevera portátil o la barbacoa

El éxodo de personas que abandonan las grandes urbes en el mes de agosto ya es historia. Los que se quedan en la ciudad, por obligaciones laborales o falta de presupuesto, suelen disfrutar de unas mini vacaciones, aprovechando los fines de semana largos para realizar alguna otra escapada en familia o con los amigos. Independientemente de cuál sea su pasatiempo y destino preferido –senderismo, ciclismo, camping, playa, turismo rural o paseo urbano–, queda pendiente una importante labor: preparar la comida para llevar para el resto del día. Con el fin de facilitar a las familias en la tarea y poniendo hincapié en el valor nutricional y las calorías moderadas, los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrecen algunas ideas y alternativas saludables en formato mochila, nevera portátil y barbacoa.

“Queremos animar a las personas a cuidar su línea también en verano y mostrarles que dejar atrás algunas viejas costumbres puede ser sólo de beneficio para su salud y peso”, apunta Rubén Bravo, naturopata experto en nutrición y portavoz del IMEO. Todos podemos permitirnos de vez en cuando algún capricho como aliciente para el paladar. Pero si queremos que en septiembre no se nos haga cuesta arriba la vuelta a la rutina, lo más sensato sería dejar de lado el bocata de media barra de pan con tortilla de patata, queso o embutido, la bolsa de patatas chips de sabores adictivos, los elaborados industriales de harinas refinadas y grasas hidrogenadas o saturadas, las bebidas azucaradas o éstas con alcohol de un aporte calórico elevado.

A continuación presentamos en detalle la propuesta de los expertos del IMEO de alimentos de alto valor biológico y nutricional que no se estropean al calor, no rebosan de grasas, sal y azúcares innecesarios, que son bajos en calorías y que son sencillas de elaborar para que podamos llevarlos a la playa, a la montaña o al camping.

Comidas para llevar en formato mochila

Bocadillos saludables para llevar“Lo ideal es utilizar alimentos ligeros, bajos en calorías, que no fermenten y no requieran nevera, en tamaño individual, como son el bocadillo y la comida en fiambrera”, sugiere Rubén Bravo. La cantidad y el tipo variarán en función de la actividad física que se va a realizar a lo largo del día.

Ideas para bocadillos

Un bocadillo ideal sería aquel que combina un hidrato de carbono integral, una grasa saludable y una proteína de alto valor biológico. Los hidratos de carbono integrales consumidos al día se han de ajustar aproximadamente al 50 por ciento de las calorías totales ingeridas. De estos hidratos de carbono habría que escoger entre las frutas y verduras de bajo índice glucémico y los cereales integrales. “Desde IMEO recomendamos utilizar el pan de centeno integral como base, pues contiene hasta 100 veces más cantidad de micronutrientes que los panes blancos elaborados de harinas refinadas”, argumenta Bravo.

bocadillo de pan de centeno integralSi se realiza una actividad ligera tendríamos suficiente con una rebanada, tipo ‘bikini’. Si realizamos alguna actividad física de intensidad moderada, podemos tomar 2 rebanadas o el equivalente de un sándwich completo. Le añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra, tomate en rodajas o triturado y lonchas de jamón serrano magro, quitándole la grasa, o bien ibérico de bellota o cebo.

Otra configuración combinaría lechuga, tomate, aceite y queso fresco 0% o jamón de pavo bajo en grasas.

Platos para fiambrera saludables

platos saludables para llevar en la fiambreraLos platos de fiambrera son perfectos para llevar en la mochila y consumirlos a la hora de comer. Se pueden preparar en casa, utilizando productos que puedan aguantar 24h fuera de la nevera.

Proteína + hidrato de carbono integral

Si se realiza una actividad física moderada-alta, podemos combinar proteína con hidrato de carbono integral. Son mucho más saciantes, debido a su mayor contenido en fibra, de 2 a 6 veces mayor que en las versiones incompletas, y aportan mucho más minerales, vitaminas y oligoelementos. Previenen el estreñimiento, ayudan a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y reducir el colesterol.

Un ejemplo es el arroz integral con pollo al curry, sustituyendo la nata montada por queso batido 0%.

La lasaña con carne picada, tomate y pasta integral también es una excelente opción.

Proteína + verdura

Si nos espera un día tranquilo con poca actividad física, mejor combinar la proteína con verdura, como por ejemplo berenjena rellena con carne picada o pimientos asados con atún.

Ensaladas completas

Si se quiere apostar por la ensalada, llevarla sin aliñar o montarla antes de comer. Podemos combinar brotes verdes, zanahoria rallada, lechuga y tomate, entre otros, con marisco cocido, filete de pollo, una lata de atún o taquitos de jamón york.

No es aconsejable añadir huevo por el posible riesgo de toxiinfeciones alimentarias y Salmonella. El aliño se añade 10 minutos antes de comer.

También sería una buena opción llevar la ensalada campera, sustituyendo la patata por boniato que es un tubérculo de índice glucémico más bajo.

Extras y suplementos energizates

En caso de una actividad física alta (senderismo, montañismo, ciclismo…) nos vendría bien disponer de alimentos para reforzar los músculos y neutralizar las agujetas. Desde IMEO recomiendan dejar de lado las barritas de cereales y productos prefabricados, priorizando opciones más naturales y saludables, como chocolate negro, frutos secos, pipas sin sal, kiwi o plátano, que nos ayudarán con la reposición de minerales.

Alivian las agujetas el agua con limón con una pizca de azúcar moreno y una banana, que además nos ayudará a evitar los calambres por su alto contenido de potasio.

Alimentos para llevar en formato nevera de playa o bolsa térmica

En el verano nos apetecen friasOpciones saludables y muy adecuadas para familias con niños:

– bebidas y preparados congelados bajos en calorías, como limonadas caseras de frutas, infusiones frías, smoothies y helados lights (con queso batido desnatado, chocolate negro, azúcar moreno o estevia, frutas frescas de temporada…);

– cerveza 0%, pues el alcohol también deshidrata y podría causar mareos en los días de mucho calor;

– zumo de zanahoria o jugo de tomate;

– agua en abundantes cantidades;

– frutas de un aporte calórico bajo o moderado, como cerezas, melocotón, manzana o nectarinas (la sandía, el melón y el plátano tomarlas con moderación);

– galletas caseras configuradas con aceite de oliva y harinas integrales;

– chips caseros de láminas de boniato horneadas como consumo ocasional entre las comidas.

Alimentos para llevar en formato barbacoa o cocina al aire libre

barbacoa saludableSuelen ser platos para compartir en familia o con los amigos. La regla básica es priorizar todo tipo de carnes y pescados magros, evitando chorizos, salchichas, butifarras y pancetas. Mejor prepararlas a la parrilla con verdura de guarnición.

Ideas de alimentos saludables ideales para la parrilla

– brochetas de pollo y verdura;

– solomillos con parrillada de verduras;

– sardinas o pulpo a la plancha con salpicón de cebolla y pimientos;

– para postre frutas a la plancha por su toque dulce natural caramelizado (consumo ocasional).

A partir de las seis de la tarde comienza la fase de regeneración y la disposición del organismo se orienta al descanso, centrándose en la reparación celular y la optimización del sistema inmunitario, siendo la demanda energética menor. Por esta razón es preferible evitar los platos pesados en la cena y optar por picoteo saludable como jamón ibérico, sardinas, berberechos, sepia, pulpo, una tortilla francesa… Si se hace barbacoa, mejor cocinar pescado que carnes más pesadas y grasas.

No quiero un «probablemente cancerígeno» en mis alimentos

No queremos comer glifosato. No queremos en nuestros alimentos un herbicida calificado por la Organización Mundial de la Salud como «probablemente cancerígeno para los seres humanos», apela Greenpeace en la campaña lanzada para prohibir esta sustancia.

Nueva Tribuna

© Greenpeace / Luis Liwanag
© Greenpeace / Luis Liwanag

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria acaba de mostrar en un informe reciente que, del total de las muestras analizadas para detectar glifosato, en un 10,45% había residuos de este herbicida. Fue en las muestras de avena donde más se encontró (¡41,35% de las muestras!), seguido de las de uvas para vino (8,11%), centeno (4,65%) y manzanas (1,61%).

Algunos países ya se han puesto en marcha para frenar el uso de este herbicida producido, entre otros, por la multinacional Monsanto. En Francia por ejemplo han prohibido su venta libre. En otros países, como el nuestro, no hemos oído una sola palabra sobre el glifosato. Simplemente, estamos a la espera. Ante nuestra pregunta, nos han respondido que de momento la postura del Gobierno español es la de aguardar.

España adoptará las decisiones legales sobre productos fitosanitarios formulados con glifosato de forma armonizada al resto de Estados miembros. «La paciencia está muy bien, pero debe primar la precaución cuando se trata de proteger nuestra salud y del medio ambiente», señala la organización.

El glifosato está en pleno proceso de reevaluación en la Unión Europea. Su autorización caduca en diciembre de este año y cabe recordar que la última vez, en junio de 2012, se prolongó su autorización sin llevar a cabo una evaluación de riesgos. Por eso ahora es el momento de presionar a los distintos países para que den un paso al frente y prioricen la salud de sus ciudadanos y el medio ambiente, frente a otros criterios.

¡Firma para pedir al Gobierno que tome las medidas necesarias para prohibir el glifosato en España!

Los tres únicos ejercicios que hay que hacer este verano para estar en forma

El País, por José Jiménez
Llega el verano y con él el sol, las playas, las piscinas, y ¿los cuerpos esculturales? Los veremos, por supuesto. Pero francamente, si no te has estado preparando no vas a ser tú el que lo luzca, por lo menos este año. El cuerpo no se debe trabajar por temporadas. ¿A qué nos referimos? “Muchas veces nos volvemos superficiales y sólo pensamos en él cuando llega el verano y nos toca quitarnos la camiseta, pero hay que ser conscientes de que la salud hay que cuidarla todo el año. Es importante preocuparse un poco más por el interior y menos por el exterior. Si el interior está bien, el exterior va a reflejarlo”, nos cuenta Miguel Naranjo, entrenador personal titulado y masajista deportivo. Es un hecho, con los rayos del sol nos entran las prisas y muchas veces sometemos nuestro cuerpo a dietas extremas y rutinas imposibles que sólo perjudican nuestro organismo.

Ojo, esto no quiere decir que no puedas ponerte en forma este verano. Todo lo contrario. Tanto si haces deporte todo el año de manera habitual como si eres de los que hiberna y solo se calza las deportivas con el buen tiempo, es importante, muy importante, que trates de estar en forma. Lo apunta Adrián Sanso, director técnico del O2 Centro Wellnes: “Estar en forma engloba un buen estado de salud, tanto biológico como mental, que se refleja en el aspecto físico. Haciendo deporte de manera regular, mejorará tu sistema muscular y esquelético, segregarás hormonas de la felicidad (la serotonina), que te ayudarán a tener un estado anímico más positivo y alegre y, en conjunto, te sentirás mejor físicamente”. Todo un abanico de beneficios que sólo te exige a cambio un poco de disciplina y esfuerzo físico.

Para lograrlo no hacen falta largas sesiones de gimnasio semanales. Cada persona debe poner a juicio sus malos hábitos en cuanto alimentación y sedentarismo, y mejorarlos. Es cierto que no es una época propicia. “En verano nuestros propósitos de mejora de hábitos pueden peligrar. Salimos más a comer fuera, el calor puede hacernos sentir perezosos a la hora de entrenar, etc. Debemos intentar que nuestro cuerpo no se vea muy perjudicado por este cambio de hábitos”, recomienda Adrián Sanso.

Lo que está claro es que entrenar al aire libre tiene sus ventajas. “El mayor beneficio, aparte de la vitamina D, es psicológico. La sensación de libertad, respirar aire puro, librarte del estrés… A nivel emocional, entrenar al aire libre te sienta mejor” según Miguel Naranjo.

Sólo hay que tener en cuenta pequeños detalles antes de comenzar a entrenar en verano. Si bien el ejercicio físico puede ejecutarse en cualquier momento del día, “debemos atender a distintos factores que pueden afectar nuestro rendimiento, como por ejemplo un calor extremo o las horas después de una comida abundante, donde la digestión se hace mas pesada y el riego sanguíneo tiende a concentrarse en la zona abdominal. Preguntamos a Adrián si hay una hora idónea: “Si decides empezar por la mañana, no hay mejor manera para cargarte de energía. Activas el metabolismo y haces que funcione mas rápido a lo largo del día, quemando más calorías incluso en reposo”.

En cuanto a la alimentación, para hacer un entrenamiento de manera eficiente necesitas haber ingerido alimento unos 15 o 30 minutos antes. Para Miguel Naranjo, si vas a correr por la mañana, lo mejor sería que desayunases antes. “Hay gente a la que le cuesta comer nada más levantarse o irse a entrenar recién desayunado, así que una buena idea es tomar 10 o 15 gramos de frutos secos, que van a aportar la energía necesaria. Al acabar, un plátano por ejemplo. Y el agua, que es indispensable durante el entreno y mas durante esta época. Lo ideal sería alrededor de 2 litros al día”, explica Naranjo, entrenador personal titulado.

Una excelente manera de lograr la motivación necesaria para vencer a la pereza es entrenar en grupo, como bien sabe Adrián. “El factor a favor que más podemos destacar del entrenamiento en grupo es la retroalimentación entre los integrantes del mismo. En otras palabras, aprovechar la energía moral que te puede dar alguno de tus compañeros en momentos de fatiga. Aunque no podemos olvidar el factor lúdico que desempeña un trabajo en grupo (socializamos con compañeros, nos sentimos parte de algo, jugamos un rol social dentro de ese grupo,…)”, apunta.

Así que, siempre con estas indicaciones en mente, hemos preguntado a los profesionales por los tres ejercicios perfectos que nos permitan estar en forma este verano. Por cierto, antes de empezar, es vital el calentamiento. “Correr a un ritmo suave durante unos 15 minutos nos sirve para calentar, le mandamos al cuerpo la información de que vamos a empezar a trabajar y ayuda a activarlo”, dice Naranjo. Una vez calentados los músculos, podemos comenzar con la rutina. Principalmente se deben realizar ejercicios que impliquen a cadenas musculares grandes. Estos precisan de una mayor demanda energética para su funcionamiento y de la colaboración de los músculos sinergistas que ayudan al movimiento.

LA FLEXIÓN SPIDERMAN

flexiones spiderman
Estiramento Spiderman, foto de Elisa Sánchez

“Es un ejercicio básico que permite una gran cantidad de posibilidades y opciones”, explica Adrián Sanso. “Apoyado boca abajo en el suelo levantarás gradualmente tu cuerpo con una extensión de codos, buscando que todo tu cuerpo se mantenga paralelo al suelo durante el movimiento. Puedes ejecutarlo sobre las puntas de los pies, sobre las rodillas o apoyados en la pared. Ejercitarás pectoral, tríceps y hombro (entre otros) y la musculatura estabilizadora en función de la opción que elijas”. Entre 8 y 15 repeticiones por serie estaría bien, en un total de tres series.

Y, por si ya tenemos soltura a la hora de realizar flexiones y queremos trabajar con mas ahínco, Miguel Naranjo nos explica una variación, la flexión Spiderman. Se trata de una efectiva combinación de movimientos que nos ayuda a fortalecer el core o musculatura estabilizadora, ubicada en la faja abdominal. “Para realizar las flexiones Spiderman deberemos adoptar la misma posición que a la hora de realizar una flexión normal. Cuando descendamos para realizar el ejercicio, elevaremos la pierna derecha, tratando de llevar la rodilla al costado de nuestro cuerpo, mientras mantenernos el cuerpo erguido y en tensión, pues no es válido romper la posición para llevar a cabo esta maniobra. Este movimiento nos ayudará a trabajar el abdomen. Volvemos a subir de nuevo a la posición de origen, y cuando volvamos a bajar, haremos lo propio con la pierna contraria”.

EL BURPEE CON CAMINATA

burpee con caminata
Estiramento Burpee, foto by Elisa Sánchez

Miguel Naranjo nos explica como hacerlos correctamente: “Comenzaremos el ejercicio de pie, en una posición neutra, con los pies a la anchura de los hombros. Acto seguido, apoyando las manos en el suelo, estiraremos las piernas con un impulso explosivo para acabar en la posición adecuada para realizar una flexión, tocando el suelo con el pecho si es posible. Una vez volvemos a la posición inicial de la flexión, con un impulso similar al primero, volvemos a colocar las piernas cerca de las manos para finalmente levantarnos de un salto mientras estiramos los brazos hacia el techo”.

Al realizar este ejercicio se activan las cadenas musculares superior e inferior. Al llevar el cuerpo al salto trabajamos la explosividad en piernas, que también repercute en la parte cardiaca, mejorando la resistencia cardiovascular y el bombeo del corazón. Lo ideal es hacer alrededor de 15 burpees. De la siguiente manera: una burpee y 20 segundos de caminata para recuperar, otra burpee y otros 20 segundos de caminata… y así hasta 15.

LA ZANCADA PERFECTA, CON LA RODILLA Y EL TALÓN EN LÍNEA

Estiramiento zancada, foto by Elisa Sánchez
Estiramiento zancada, foto by Elisa Sánchez

Aunque generalmente se le suele prestar menos importancia al tren inferior, es importante entrenar de manera equilibrada, lo que implica trabajar también con las piernas. Para ello, Adrián Sanso nos propone “la zancada”. “Adelanta una pierna, sin girar la cadera, y lleva las dos rodillas a flexión de 90º. Es muy importante que te fijes en que la rodilla de tu pierna adelantada no sobrepasa la punta del pie. Rodilla y talón han de estar en línea y el recorrido ha de ser vertical. Puedes realizar este ejercicio con una pierna una serie de repeticiones y cambiar o ir alternando una y otra. Notarás cómo trabajan cuádriceps, glúteo mayor, isquiotibial, recto anterior, psoas, femoral… También te permite trabajar en diferentes planos. Por ejemplo: apoyando el pie de atrás o el de adelante en altura transfiriendo mas esfuerzo en la pierna adelantada”.

Y con esto, ya casi estás listo. Casi, porque falta una parte vital del entrenamiento a la que muchas veces no le damos la importancia necesaria: los estiramientos. Selene Hoyas, fisioterapeuta y monitora de Pilates, nos cuenta por qué son imprescindibles: “Al trabajar un músculo, este tiende a acortarse, porque las fibras se contraen de manera concéntrica. Cuando estiramos le devolvemos su longitud original al músculo para mantener el rango de movilidad y darle su elasticidad inicial. Si no estiras cuando entrenas, los músculos se irán acortando, y en una sesión no se nota pero a la larga sí”. Una vez estirados los músculos, ya sí, habremos cumplido con nuestro cuerpo, y el sabrá agradecerlo. Además, verás como el aperitivo en el chiringuito te sabe mucho mejor.