Las cinco bebidas que ayudan a perder peso

Telecinco / Lifespain
Si has decidido perder esos kilos que te sobran, seguramente sabrás que la mejor manera de hacerlo es mediante la combinación de ejercicios con una dieta sana, equilibrada y nutritiva. Sin embargo, hay algunos tipos de bebidas que acelerarán la quema de grasa y te ayudarán a perder peso más rápido de lo normal. Estas son las bebidas más eficientes para ayudar a perder peso:

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1. Zumos detox

Los zumos ‘detox’ son, sin duda, los aliados más fiables en la batalla contra los kilos de más. Se pueden hacer fácilmente en la cocina, con frutas y verduras, o combinándolos. Se sabe que los cítricos tienen una gran capacidad desintoxicante porque ayudan a depurar toxinas. Alimentos ricos en fibra como el jengibre, las zanahorias o las manzanas son muy recomendables para añadir a estos zumos ya que ayudan al buen funcionamiento del aparato digestivo además de la gran cantidad de antioxidantes que aportan al cuerpo. Los antioxidantes son esenciales, ya que protegen el cuerpo de los efectos negativos de los radicales libres que pueden causar estragos en la salud. Así, los zumos ‘detox’ ayudan al cuerpo a deshacerse de las toxinas, productos químicos y todas las sustancias peligrosas que se han acumulado en el interior de los intestinos y, además, ayudan a perder peso de la manera más rápida y natural. Una cosa es segura: todos aquellos que quieren bajar de peso y mantenerse saludables deben pasar por lo menos por  una o dos sesiones de desintoxicación en un año.

2.  Zumos vegetales

Los zumos vegetales también ayudan a los esfuerzos para bajar peso a largo plazo y es conocido el hecho de que el tipo más adecuado de verduras para bajar peso son las crucíferas. No importa si el zumo se hace sólo con ellas o combinadas con otras frutas. Estas verduras (col rizada, repollo, brócoli, coliflor…) son el arma de combate más eficiente contra la grasa y no hay mejor manera de mantener todas las toxinas a distancia. Otra ventaja notable de los zumos vegetales es que, además de ayudar al cuerpo a combatir los radicales libres y mantener la salud, también equilibran los niveles de hormonas en el cuerpo y evitan que los disruptores hormonales interfieran con los niveles hormonales normales. Las verduras crucíferas son muy ricas en fitonutrientes naturales, perfectas para la reducción de la cantidad total de grasa corporal, para reducir la inflamación y controlar los niveles de azúcar en la sangre, para el equilibrio de los niveles de hormonas, así como para proporcionar una desintoxicación general exhaustiva.

3.  Té verde

El té verde se ha utilizado durante cientos de años, debido a sus numerosos beneficios, y la pérdida de peso es sólo uno de ellos. Aunque el té verde por sí solo sólo le ayudará a perder unos cuantos kilos, sin duda será un gran aporte a su dieta a largo plazo. Beber una taza de té al día proporciona todos los antioxidantes que necesitamos y también ayudan a quemar grasa a un ritmo más rápido. Estos tés son perfectos para quemar más calorías, así como para aumentar los niveles de energía en general y para suprimir el apetito. El té verde es muy popular entre el pueblo japonés, y se dice que también ayuda a reducir el estrés y relajarse.

4.  Zumo de pera y arándanos

Los zumos de frutas son deliciosos, fáciles de preparar y muy ricos en nutrientes, vitaminas y minerales. Además,  hay  cientos de diferentes frutas para elegir. La pera y los arándanos son sólo dos de los más delicioso, más eficientes y más buscados ya que tienen un alto contenido en vitamina C. No sólo ayudan a bajar peso, sino que también aumentan los niveles de energía y darán al cuerpo las vitaminas y proteínas esenciales que tanto necesita. Al mismo tiempo, es un hecho conocido que el zumo de arándano es esencial para evitar infecciones urinarias como la infección por bacterias E-coli . Las peras, por otro lado, añaden magnesio, potasio y fósforo al zumo de fruta y son esenciales para una vida sana, por no hablar de que son muy ricos en vitamina C y calcio, siendo este último de especial importancia para el mantenimiento de su huesos sanos y fuertes.

5. Café negro

El café negro, consumido con moderación, tiene una gran cantidad de beneficios para la salud: No sólo contiene antioxidantes que combaten los radicales libres y reducen el riesgo de ciertos tipos de cáncer, sino que también puede reducir el riesgo de diabetes, así como enfermedades del corazón. Al mismo tiempo, la cafeína es perfecta para  aumentar el número de calorías quemadas. Pero ¡cuidado! porque para perder peso, el café negro hay que consumirlo sin leche o azúcar.

Cómo bajar hasta 6 kilos en un mes, con Rubén Bravo de IMEO

Radio Inter Málaga


En este programa de Aquí y ahora, de Radio Inter Málaga, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos ofrece algunas pautas a nivel nutricional que nos ayudarán bajar entre 4 y 6 kilos al mes comiendo de forma equilibrada.

Una alimentación dentro de la línea de la Dieta Mediterránea favorece la salud cardiovascular, siempre cuando comemos de forma variada y equilibrada y hacemos deporte al menos unas tres veces a la semana.

El experto en nutrición del IMEO apunta algunas claves para perder peso de forma saludable, como vigilar las cantidades (sobretodo de aceites, pan, pasta, cereales y carnes), evitar los dulces, pero sin renunciar al chocolate negro –2 onzas al día ayudan a reducir la ansiedad–, hacer entre 5 y 7 comidas al día para evitar comer con demasiado apetito, y a la hora de la cena limitarnos con un picoteo saludable variado (caldos, gazpacho, jamón, verduras y copa de vino).

Para los amantes del vino y el jamón, Bravo recomienda la Dieta del Vino y el Jamón, una verión gurmé que se puede descargar desde la web del IMEO: http://www.imeoobesidad.com/dietadelvinoyeljamon.php  

Para escuchar el programa entero, pulsa Play.

Destierre el hambre psicológico

‘Para muchas personas con sobrepeso la cuestión no es qué comer, sino cuándo parar de comer’, recalcan desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que explica cómo controlar el hambre psicológico, aquel que no surge de la necesidad fisiológica sino de la ansiedad.
EFE, Vanguardia de México

48534_1Madrid, España.- “La proliferación de la denominada ‘comida rápida’, no es el único indicador de que algo falla en nuestra relación con la comida”, según Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición.

Para este especialista “la clave está en cuándo parar de comer, ya que hoy en día consumimos muchas más calorías de las que necesitamos, unas 3.437 calorías de media por habitante, pero la mayoría de las mujeres y los hombres no necesitan más de 2 mil o  2 mil 500 calorías al día, respectivamente”.

Según Bravo, “es muy importante saber distinguir entre el hambre que surge a raíz de una necesidad fisiológica y la ansiedad, que podemos describir como un ‘hambre psicológico’, nutrido muchas veces por el estrés, la tendencia depresiva, la glotonería o el simple aburrimiento”.

“Por esta razón, lo mejor es asegurarnos de no tener hambre realizando entre cinco y siete ingestas diarias”, sugiere el experto del IMEO, que explica que una ingesta es el conjunto de sustancias que se ingieren en un lapso determinado.

“Las personas que por motivos de trabajo se ven obligados a desayunar o cenar, respectivamente, muy temprano o muy tarde, deberían aumentar las ingestas habituales con una ‘post cena’, que puede consistir en un yogurt antes de ir a la cama, y un segundo tentempié a media mañana”, añade.

“El hambre producido por realizar pocas ingestas al día es el aliado perfecto para la ansiedad y los atracones psicobioquímicos”, destaca este experto.

PLANIFICAR LA ALIMENTACIÓN: ALGO ESENCIAL

Incluir siempre proteínas, carbohidratos y grasas saludables en cada comida principal, es otra forma de asegurarnos que, a lo largo del día, no tengamos hambre, según Bravo quien, sin embargo, recomienda “evitar los dulces y los hidratos de carbono simples o refinados que no sean integrales o con alto contenido en fibra”.

Para este nutricionista, “es esencial planificar nuestra alimentación. Así evitaremos improvisar cuando sentimos hambre. Siempre es mejor llevarnos la lonchera, la pieza de fruta, el bocadito o el yogur al trabajo, que sacar chocolatinas, dulces, panadería industrial y otros productos de la máquina expendedora”.

Para rebajar la ansiedad, el IMEO recomienda no saltarse las comidas y evitar dietas impersonales, demasiado estrictas o que limiten nuestra vida social, porque a largo plazo fracasan, y dormir de siete a ocho horas al día, lo que favorece el biorritmo de vitalidad diurna y descanso nocturno.

“Eliminar la cafeína -presente en el café, en el té o en las bebidas energéticas- también es positivo para disminuir el estrés, así como tomar todos los días de dos a cuatro onzas de chocolate con 70 por ciento de cacao puro o más, porque potenciará nuestro bienestar emocional”, según este experto en nutrición.

“Las personas que intuyen que comen por ansiedad es recomendable que se hagan un control de serotonina, acetilcolina y dopamina cerebral, ya que estas tres hormonas son habitualmente las responsables del estrés y la ansiedad y, si sus niveles están bajos, pueden corregirse  mejorando los hábitos nutricionales y de actividad física» , de acuerdo a Bravo.

“Si seguimos con ansiedad, podemos utilizar productos de fitoterapia como el frijol terciopelo (Mucuna Pruriens), una planta cuya semillas favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso,  o la Griffonia, unas semillas africanas que contribuyen a reducir los estados ansioso y depresivos sin afectar al funcionamiento del cerebro ni crear adicción”, según el experto.

ALGUNAS CLAVES PARA PARAR DE COMER TANTO

Rubén Bravo ofrece a Efe, algunas sencillas pautas  para poder controlar la sensación de hambre incontrolable y la ansiedad.

¿Cómo nos damos cuenta de estamos comiendo por hambre psicológico?

El indicativo más claro de una ingesta compulsiva consiste en comer rápido, sin saborear la comida y terminar en pocos minutos con nuestro plato. Otras pistas del hambre psicológico son ingerir cantidades excesivas de alimentos y picotear en exceso antes de los platos principales, algo común en la gente de la gran ciudad cuando llega a su casa por la noche.

¿Por qué cuando comemos por ansiedad solemos elegir la comida rápida?

Estamos hablando de un trastorno de adicción a la comida. En cuanto dejemos de comer la ‘fast food’, tendremos una etapa de síndrome de abstinencia y, al superarla, irá disminuyendo la necesidad irrefrenable de tomar ese tipo de comida.

¿Qué ejercicios ayudan a controlar la alimentación compulsiva?

El ejercicio aeróbico divertido, grupal y con música es la mejor actividad física reguladora del perfil emocional, ya que trabaja directamente sobre el estrés, la ansiedad e incluso la depresión. Ejercicios como la zumba, el baile de salón, el aerobic o el spinning, son los más indicados.

¿Qué podemos hacer si nos acomete un ansia irresistible de comer?

Intentar comer despacio, mientras luchamos por controlar la situación, escogiendo primero alimentos proteicos, que tienen mayor poder saciante.

¿Qué podemos hacer para saciarnos antes y así parar de comer?

Evitando el exceso de cantidad y las comilonas favorecemos la rigidez gástrica. Cuando se ingieren  alimentos, el estómago se dilata y estimula una serie de mecanismos situados en sus paredes que transmiten información a una zona llamada “centro de la saciedad”, que es una de las encargadas de indicarnos que ya hemos comido bastante. Si acostumbramos al estómago a recibir las cantidades justas de comida, se volverá más rígido y nos será mucho más fácil controlar el apetito.

La obesidad mata a una persona cada 20 minutos en España

El exceso de peso contribuye a matar a una persona cada 20 minutos en España, desencadenando más de 25.000 muertes en total cada año.

Libertad Digital, Manuel Ansede

obesidad-corbisLa «mortalidad atribuible» a esta causa supuso alrededor de un 15% del total de muertes en el país, según calcula un nuevo estudio dirigido por el médico Javier Martín, del hospital madrileño Severo Ochoa.

Los autores del trabajo, recién publicado en la revista Medicina Clínica, consideran que estas cifras de mortalidad «convierten esta epidemia en un grave problema de salud pública que requiere medidas enérgicas para su control y, sobre todo, su prevención». El propio Martín, por teléfono y recién salido del quirófano tras llevar a cabo una operación del aparato digestivo, apunta algunas de estas medidas, sin esconder nombres y apellidos: «Yo eliminaría las bebidas carbonatadas, como la Coca-Cola y la Fanta, que es un factor importantísimo en la obesidad juvenil. Y es necesario fomentar el deporte entre los adolescentes: que no jueguen a la PlayStation, que jueguen al fútbol«.

El análisis de Martín convierte al exceso de peso en «la segunda causa de muerte evitable derivada de hábitos personales«, sólo superada por el tabaquismo. «En pocos años», opinan los autores, «la obesidad y el sobrepeso pasarán a convertirse en la primera causa», ante la reducción en el consumo de tabaco y la llegada de una nueva generación de niños gordos. Más del 26% de la población infantil tiene exceso de peso.

Obesidad y cáncer

Los autores señalan a los kilos de más como uno de los principales culpables de miles de muertes por infarto, derrame cerebral, diabetes y varios tipos de cáncer asociados al sobrepeso y la obesidad, como el de hígado, el de colon y el de mama. «Una de cada seis muertes ocurridas entre los 35 y los 79 años puede ser atribuida al exceso de peso», alertan en su estudio. Más del 50% de estas muertes se debería a enfermedades cardiovasculares, el 15%, a tumores y un 12%, a la diabetes.

Martín aclara que su estudio no pretende señalar a un único culpable de estas 25.000 muertes, sino dejar claro que el exceso de peso actúa de forma sinérgica con otros factores de riesgo, como el tabaco y el alcohol, para desencadenar lo que en muchos casos es un suicidio a cámara lenta, cigarro a cigarro, refresco a refresco y bollo a bollo.

«Estos datos nos ayudan a demostrar que la obesidad no es un problema estético: es una enfermedad. Todavía se dice que labarriguita cervecera aparece por vivir feliz, cuando lo que pasa es que la obesidad mata», clama indignado el endocrinólogo Albert Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y ajeno al nuevo estudio.

Gordos y pobres

Goday cree que las muertes reales asociadas al exceso de peso podrían ser aún más numerosas. Las estimaciones de Martín emplean los datos de 2006 de la Encuesta Nacional de Salud, en la que los ciudadanos no se someten a la báscula y al metro, sino que ellos mismos dicen cuánto pesan y cuánto miden. «Todo el mundo declara un peso menor que el real y una altura mayor», sostiene Goday, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital del Mar, en Barcelona.

El equipo de Martín cruzó esos datos de exceso de peso con los ficheros de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y con los riesgos relativos asociados al sobrepeso y la obesidad, centrándose en individuos de entre 35 y 79 años.

«Ahora, la obesidad se relaciona con estratos socioeconómicos y culturales bajos, al contrario que en otras épocas, que era un signo de opulencia. Ahora es más caro comer sano que comer insano, porque la verdura y la fruta no son baratas», apunta Goday. En España, la frecuencia de personas obesas es mayor en Murcia, Extremadura, Canarias y Andalucía.

Impuesto del 20% a las bebidas azucaradas

El endocrino también exige a las autoridades medidas más contundentes para luchar contra el exceso de peso, como reducir los impuestos de frutas y verduras y aumentarlos en el caso de bollería y bebidas azucaradas. Países como Finlandia, Hungría y Francia han implantado estos impuestos a los refrescos hipercalóricos en los últimos tres años. La Organización Mundial de la Salud sostiene que «el impuesto debe ser de al menos un 20% para tener un impacto en la obesidad y en las enfermedades cardiovasculares». Sin embargo, Goday admite que este camino está plagado de minas. «La industria azucarera es más potente que la del tabaco», remacha.

El médico Enrique Galve, de la Sociedad Española de Cardiología, también se muestra inquieto por la epidemia. «Estoy preocupado, porque nuestro país ha ido a más en sobrepeso y obesidad. Cada vez a edades más tempranas tenemos niños que se comen los Donettes en el colegio en vez de un bocadillo de atún, que sería mucho más sano», sostiene. El cardiólogo aboga por subir los impuestos a los establecimientos de comida rápida y también pide limitar el contenido de grasas trans o de azúcares de determinados alimentos, «igual que se limita la velocidad en una carretera».

Pese a las campañas de empresas como Coca-Cola para pregonar que el consumo de bebidas azucaradas no está asociado con el exceso de peso, una reciente revisión de estudios científicos financiada por la Organización Mundial de la Salud ha dejado claro que «el consumo de bebidas azucaradas se asocia a obesidad».

Casi medio millón de personas en España son celíacos

La Sexta


En España hay casi medio millón de personas que son celíacas y un tercio de la población mundial sufre este tipo de alergias. Las asociaciones denuncian que hay un desconocimiento general de esta enfermedad y destacan la necesidad de fomentar la producción ecológica y una relación calidad-precio acequible.
Se trata de productos que son muy controlados, carecen de gluten, lactosa, azúcar o alergenos y se consideran de suma importancia para la salud de los celíacos.
¿Cómo podemos saber a qué somos alérgicos o qué alimentos nos causan los cuadros de males digetivos?
Una de las formas es mediante un Test de Intolerancias Alimenticias, como el que realizan en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) de Madrid. «La prueba consiste en extraer en cada una de las mediciones una muestra electromagnética del paciente y compararla con cada uno de estos alimentos», explica Rubén Bravo, portavoz del centro médico.
El precio de este tip de análisis anunciados en la Red puede alcanzar los 300 euros y varia en función del número y tipo de productos que se utilicen.
Para más información sobre el Test de Tolerancias Alimenticias, consulta la web del IMEO: http://www.imeoobesidad.com/intolerancias_alimenticias.php 

«Perdí 50 kilos en tres años aprendiendo a comer sano»

La zaragozana María Corbacho es autora del blog de recetas ‘1reflejo en el espejo’, donde busca concienciar a la sociedad de la importancia de llevar una alimentación saludable sin rendirse a las dietas milagro.

Heraldo.es
maria corbachoAdelgazar comiendo sano es posible. Y si no, que se lo digan a la bloguera zaragozana María Corbacho, quien en apenas tres años pasó de llevar una talla 48 a usar una 36 con tan solo «cambiar de hábitos».

Así lo cuenta en su blog ‘1reflejo en el espejo’, donde ha decidido volcar toda su experiencia y conocimientos sobre dietas para ayudar a otras personas que, como ella, luchan a diario contra la obesidad y el sobrepeso.

«Llegué a pesar 105 kilos. Tenía el colesterol y los triglicéridos por las nubes, me dolían las articulaciones, no podía casi caminar y a los 20 pasos me tenía que sentar porque no podía con el dolor de rodillas», relata esta joven veinteañera.

Precisamente esta semana, el delegado de la ONU Olivier de Schutter, relator especial de Naciones Unidas para la Alimentación, alertaba sobre los riesgos que conlleva para la salud la mala alimentación comparándola con el tabaco y ponía de relieve la necesidad de actuar en este aspecto para combatir las elevadas tasas de obesidad que se registran desde hace unos años en los países desarrollados.

María, por su parte, lo tuvo claro y hace tres años decidió replantearse su estilo de vida para dejar atrás el sedentarismo y la malnutrición. «Antes me alimentaba a base de pasta, fritos y comida rápida, no bebía apenas agua, solo refrescos con gas y, en el momento en que empecé a dejar atrás esas cosas adelgacé muy rápido», recuerda. En tres años consiguió perder 50 kilos con el aliciente añadido de haber aprendido a comer bien. «Volví a comer frutas y verduras que hacía tres años que no probaba, empecé a hacer deporte y cambié totalmente de hábitos», cuenta orgullosa de este gran reto personal que inició hace tres años.

No obstante, para quienes estén en su misma situación, María da un sabio consejo en contra de las llamadas ‘dietas milagro’: «Mucha gente se mete en estas cosas pensando que en un mes se puede quitar 40 kilos y no es verdad. Tienes que poner tu salud por delante a la hora de hacer dieta y para ello lo importante es ser constante haciendo ejercicio y comiendo sano», cuenta.

«Mente sana, en cuerpo sano»
Ahora, a través de su blog, trata de concienciar a otras personas que pasen por su misma situación «para que la gente deje de maltratar su cuerpo con dietas imposibles y empiece una vida saludable». No obstante, advierte de que no es un camino fácil y que en cuestión de adelgazar no existen los «milagros».

«Las cosas se pueden hacer bien y con cabeza, no es necesario hacer dieta Dukan, etc.», defiende ella. Y, sobre todo, que nadie se obsesione: «mente sana, en cuerpo sano, porque si tu cabeza se va por otro lado no sirve de nada estar delgado», concluye.

Lo que necesitas saber sobre la obesidad para luchar contra ella

El Huffington Post  |  Por Margarita Lázaro

Existe el Día Mundial contra la Obesidad (12 de noviembre), el Día Nacional de la Persona Obesa (14 de diciembre) y desde hace cinco años cada tercer sábado de mayo se celebra el Día Europeo de la Obesidad.

obesidad en EspañaEl aumento de la presencia de esta enfermedad en la sociedad es el causante de que hayan proliferado en el calendario las fechas destinadas a la concienciación ciudadana y a la lucha contra esta epidemia, como la califica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No es para menos porque las cifras son realmente alarmantes. Según esta organización, alrededor de 500 millones de personas en el mundo son obesos y unas 1.400 millones sufren sobrepeso. Estos datos no son muy diferentes a la realidad española. La última Encuesta Nacional de Salud (2011/2012) recogía que el 3,7% de la población (más de la mitad) sufre sobrepeso u obesidad: “De cada 100 adultos de 18 y más años, 17% padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. La obesidad ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos 25 años”.

En los menores los datos tampoco son mucho más alentadores. De cada diez niños y adolescentes españoles, de entre 2 y 17 años, dos tienen sobrepeso y uno sufre obesidad. En 2011 estas cifras superaban a las de Estados Unidos, país que acostumbramos a relacionar con altos índices de obesidad. «Y el problema de esto es que un 90% de los niños que hoy son obesos serán adultos obesos», señala el doctor Albert Lecube, coordinador del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Para luchar contra estos números los especialistas se han puesto en pie de guerra poniendo en marcha distintas iniciativas como la Estrategia NAOS (¡Come sano y muévete!) o el plan Mediterraneamos para concienciar a los menores de la importancia de la alimentación. “Los profesionales podemos informar de la situación e intentar aconsejar a la población pero es necesario que cada uno ponga de su parte”, añade Lecube. Y para decidirse a ello habría que conocer una serie de cosas.

CÓMO SABER SI ERES OBESO

Para poder luchar contra la obesidad lo primero es saber qué es exactamente. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el término obeso como ”[persona] excesivamente gruesa” pero esto no resulta nada clarificador. Algo más clara es la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que apunta que “el sobrepeso y la obesidad son una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Para saber si realmente si perteneces a una u otra categoría o estás en el grupo denominado normopeso lo que debes hacer es calcular tu índice de masa corporal (IMC) a partir de tu peso y tu talla (Aquí tienes una calculadora online).

IMC= Peso en Kilos/ altura en metros al cuadrado

IMC
* Si después de calcularlo has comprobado que pasas de 25 no tienes por qué echarte las manos a la cabeza ni acudir inmediatamente al médico. «Es una utopía pensar que todo el mundo esté en la franja de normopeso», asegura Lecube. En caso de sobrepeso recomienda actuar con sentido común: «Controlar la alimentación y aumentar el ejercicio sin necesidad de ir al médico».

PERSPECTIVAS DE FUTURO: MÁS OBESOS EN 2030

Si actualmente uno de cada dos españoles (el 53,7% de la población) sufre sobrepeso u obesidad, no será mucho mejor en un futuro. La investigadora Laura Webber presentó recientemente durante el congreso EuroPrevent los datos de un informe en que constata que la tasa de obesidad y sobrepeso en hombres y mujeres aumentará en casi todos los países de Europa en 2030. La OMS señala que en 2015 habrá 15 millones de adultos en el mundo con sobrepeso, 100 millones más que en la actualidad.

“Las cifras son realmente de gran magnitud, sobre todo si sumamos las de sobrepeso y obesidad, y aunque es cierto que ahora crecen a menor ritmo que en años anteriores todavía seguimos haciéndolo”, señala Lecube. De 1980 a 2008 la prevalencia de obesidad en el mundo llegó casi a duplicarse y lo más alarmante es que ya no solo se relaciona con los países desarrollados. Según la OMS, los países en desarrollo están viviendo cerca de 35 millones de niños con sobrepeso, mientras que en los países desarrollados esa cifra es de 8 millones.

CONSUMIMOS DEMASIADAS CALORÍAS Y GASTAMOS MUY POCAS

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Como explicaba la especialista en nutrición Marion Nestle en una entrevista publicada en la web de la OMS, «hay gran cantidad de datos que indican que las personas comen más que hace 30 años”. La Organización Mundial de la Salud recomienda que un adulto sano debe consumir de 2.000 a 2.500 calorías al día si es hombre y de 1.500 a 2.000 si es mujer. Sin embargo, un reciente informe señalaba que sobrepasamos esta cifra con creces. La media de consumo calórico por persona y día es de 3.437 calorías.

A esto se suma, como explican desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que el modo de vida española “contempla mucha vida social, reuniones gastronómicas, picoteos y horarios de comer innecesariamente tardíos. La disminución de la actividad física en las últimas décadas y las altas dosis de estrés por la incertidumbre económica son factores que índice en el aumento de obesidad». En España, el 46,% de las mujeres y el 35,9% de los hombres se declaran sedentarios.

EL ESTRÉS COMO CAUSA

La mala alimentación y el sedentarismo no son las únicas causa de este aumento de la obesidad. Un reciente informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) recoge que el estrés es también determinante en el aumento de los índices de obesidad. De hecho un 33% de las personas obesas sufre esta enfermedad.

El doctor Lecbue apunta que el 40% de la población tiende a incrementar su ingesta calórica en situaciones de estrés. «Esos momentos favorecen la ingesta de alimentos que podrían denominarse de recompensa. Son aquellos más placenteros para nuestro paladar generalmente más ricos en grasos o más dulces, cuya ingesta favorece la aparición temporal del estado de obesidad», asegura el doctor Lecube quien recomienda mantener el estrés a raya para evitar la obesidad.

El especialista de SEEN señala a su vez que mientras que el estrés favorece la aparición de obesidad, el factor genético no es tan determinante. La excusa de que es hereditaria no vale en todos los casos: «Se calcula que un 35% de los casos de obesidad es genética y que el otro 65% es modificable».

CONSECUENCIAS DE LA OBESIDAD

Diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad coronaria, artrosis y la aparición de algunos cánceres. Son algunas de las enfermedades que derivan de la aparición de la obesidad. Porque, como explica Lecube, «un obeso es un enfermo que con el tiempo desarrolla más enfermedades» y muchas de ellas pueden desencadenar en una muerte más temprana.

La OMS apunta que esta enfermedad es el quinto factor principal de defunción en el mundo (2,8 millones de personas adultas). «Además, el 44% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad”, sentencia.

Por fin una dieta para adelgazar basada en el jamón y en el vino tinto

Se acabó pasar hambre y privaciones para adelgazar. Una dieta adaptada a la sociedad actual hace posible perder peso de forma saludable y disfrutar de ricos manjares como el jamón ibérico o el vino tinto

ABC, por Ana García
jamon-vino-imeoCon la llegada del mes de abril y el buen tiempo, también llega el momento de empezar con la conocida «operación bikini» y buscar la dieta perfecta para ponernos en forma y poder lucir «tipo» de cara al verano. Y dieta siempre ha sido sinónimo de pasar hambre y sufrimiento. Lo primero de lo que podíamos olvidarnos era de las bebidas alcohólicas y los productos derivados del cerdo. Hasta ahora.

Rubén Bravo, naturópata experto en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha elaborado una dieta basada en el jamón ibérico y el vino tinto «buena para el paladar y buena para el corazón», que permite perder entre 4 y 6 kilos en 4 semanas, dependiendo de la composición corporal, sexo y la actividad física de la persona pero lo más importante es «que van a comer variado y que todos los días van a tomar vino y jamón».

La idea surgió porque, con el día a día de ver pacientes «te das cuenta de que muchos de ellos y, sobre todo, en nuestra sociedad que se sale a comer o a tomar algo para celebrar cualquier cosa», la gente necesita una dieta con la que no tenga «la sensación de estar a dieta» y procedió a desarrollar una dieta que «no fuera estricta, que se pudiera hacer tanto fuera como dentro de casa, que estuviera llena de platos deliciosos y que, a la vez, permitiera bajar de peso, fuera equilibrada y buena para la salud».

Las bondades del vino tinto y el jamón ibérico

Tomados con moderación y dentro de una tabla de alimentos compatibles, el jamón ibérico y el vino tinto son dos productos que, más allá de su sabor, tienen otras muchas cualidades beneficiosas para el corazón por su efecto cardiovascular «previenen enfermedades y favorecen que los factores de medición de algunas enfermedades mejores», destaca Rubén Bravo.

El vino tinto «puede reducir considerablemente el riesgo de enfermedad coronaria, arterioesclerosis, Alzheimer o demencia senil», además de su «capacidad de retrasar el envejecimiento celular del organismo», por lo que durante miles de años se le ha atribuido los efectos de elixir de larga vida. El consumo moderado de vino junto con alimentos produce una «ligera disminución de la presión arterial y del sistema nervioso central» lo que acaba produciendo cierta sensación de somnolencia y relajación, «muy indicada en aquellas personas con insomnio o exceso de estrés».

Además el vino favorece que comamos más despacio porque «normalmente se degusta más que, por ejemplo, una cerveza que se bebe más rápido y no se saborea tanto».

El tinto es mejor que el vino blanco porque «sus propiedades saludables son superiores» y que le son conferidas al utilizar la piel en el proceso de elaboración del tinto, donde se encuentran los taninos y los antioxidantes.

Según algunos estudios, 9 de cada 10 españoles acostumbran a comer jamón ibérico en el hogar. Los momentos de consumo más habituales para este producto son el aperitivo y la cena, ya que suele asociarse a un entorno distendido. Unas cuantas lonchas al día de este producto son la «fuente perfecta de hierro y vitaminas del grupo B», tan necesarias para el «correcto funcionamiento del sistema nervioso, el cerebro y para mantener la masa muscular».

Según los estudios del profesor José E. Campillo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura, comer diariamente 120 gramos de jamón diariamente «disminuye significativamente el colesterol y los triglicéridos» gracias a su bajo contenido en grasas saturadas, un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados y una tasa de colesterol inferior a la de carnes magras como la del pollo o el pavo o la de algunos pescados como la merluza o el bacalao.

El jamón de bellota es la mejor opción entre los ibéricos, ya que es un alimento bajo en grasas insaludables, con un complejo vitamínico muy elevado y con un 50% más de proteínas de alta biodisponibilidad que el resto de carnes frescas.

Una dieta que se adapta al estilo de vida actual

Según la Federación Española del Vino y un estudio monográfico sobre carne y embutidos del Ministerio de Medio Ambiente, un español consume una media de 3,2 kilogramos y de jamón y 21 litros de vino al año por lo que prohibir la ingesta de estos alimentos, tan presentes en los actos sociales, acaba llevando al «rechazo de la dieta», a dejarla antes de tiempo o, incluso, a un posterior -y nada deseado- «efecto rebote».

En cambio, asegura Bravo, «si se sigue un régimen que gusta y no aburre donde la comida es variada y destaca por su sabor, textura, aspecto, olor» y, sobre todo, que nos permite «disfrutar de nuestra vida social, es mucho más probable que ésta se lleve a cabo con éxito». Según el especialista, la intención era adaptar la dieta al «estilo de vida actual en la ciudad», donde se sale mucho a comer fuera, se llega con pocas ganar de cocinar por la noche a casa o se come demasiado rápido «por eso son pequeños platitos por la noche pero muy variados y con muchas opciones».

Cada alimento está elegido y puesto en diferentes momentos del día para «corregir determinados comportamientos que hemos detectado en los habitantes de las ciudades que les generan problemas de peso, de sueño, estrés, humor…».

¿En qué consiste?

Pero lo más importante ¿en qué consiste esta dieta «delicatessen»? «Lo rico no tiene porqué engordar», desvela Bravo a ABC.es.

Lo que intentan demostrar con esta dieta es que . Todos los días incluye vino tinto y jamón ibérico, junto a una gran variedad de alimentos nacionales preparados en su mayoría de manera tradicional. Además, se hace diferenciación entre los menús de los días de la semana y los fines de semana porque «los pacientes nos piden platos más sabrosos y más ricos para poder disfrutar el fin de semana».

El experto del IMEO recomienda seguir ese refrán español que tan bien se adapta a las últimas tendencias de la bionutrición: «desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un méndigo». Esto se explica porque el «metabolismo empieza a activarse a partir de las 5 o 6 de la mañana» y a partir de las 5-6 de la tarde el cuerpo empieza a «desactivarse» por eso concentran los alimentos que «aportan más energía -hidratos de carbono y ciertas grasas- en el primer periodo del día» y alimentos que aportan menos energía pero que tienen un «mayor poder estructural en cuanto el sistema inmunitario» por la noche lo que da vitalidad por el día y el descanso por la noche.

El desayuno incluye pan y jamón (hasta dos lonchas), fruta (excepto el plátano, el mango y el melón porque son las que tiene más calorias). El café se debe tomar sólo o con leche desnatada. Aunque los deportistas pueden añadir una tortilla francesa de un huevo y las claras de otros dos.

En la comida destacan las verduras cocinadas de forma variada acompañadas de un plato principal consistente en pescado o carne de ave o de ternera o incluso carne magra de cerdo al horno o a la plancha. Una vez a la semana, se puede disfrutar de un guiso como el cocido o la fabada pero desgrasada.

En la cena no puede faltar un tazón de caldo de pollo, de verduras o de puchero y dos lonchas de jamón ibérico además de un poco de carne o pescado, entre 80 y 150 gramos y de postre una onza de chocolate negro puro. ¿Qué mejor forma de terminar la primera semana de la dieta con un platito de pulpo a la gallega, acompañado de jamón y un tazón de caldo de verduras?

No conviene olvidarse de tomar un tentempié a media mañana y media tarde. A media mañana basta con una pieza de fruta y un par de nueces mientras que, por la tarde, se puede incluir un café descafeinado (solo o con leche desnatada) o una infusión, un yogur desnatado y un par de nueces. Sin embargo, los deportistas deben realizar una merienda más consistente en la que incluyan un yogur desnatado, un biscote integral con tomate triturado y dos lonchas de jamón, además de un par de nueces.

El pan queda limitado al desayuno y se puede beber agua sin límite. El patrón de consumo de vino tinto en esta dieta -hipocalórica, rica en frutas, verduras y proteínas saludables- es de una copa de 150 ml. en el caso de las mujeres y 2 copas en el caso de los hombres repartidas en dos comidas. Si bien advierte que «al tratarse de una bebida alcohólica», su consumo queda «expresamente prohibido» si hay que conducir o manejar maquinaria pesada» así como para las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y menores de 18 años.

Finalmente Bravo señala que, a la hora de elegir una dieta u otra hay que fijarse en «más factores que la pérdida de peso» y «que no excluyan ningún grupo de alimentos», como la dieta Dukan con la que se pierde peso muy rápido al principio -luego no tanto- pero es «poco social porque no puedes tomar muchas cosas, produce dolores de cabeza, estreñimiento y tiene un enorme efecto rebote…». A largo plazo se puede llegar a perder «lo mismo o más y de forma más estable» con una «dieta equilibrada, social y saludable que con una dieta desequilibrada que, a largo plazo, va a empeorar nuestra analítica».

Los mejores alimentos para adelgazar rápido ¡sin dietas y con salud

¡Olvídate de las dietas milagro! Ficha los mejores trucos para adelgazar de forma sencilla, rápida y sin dejarte la salud, incluyendo en tu dieta diaria algunos de los alimentos que han demostrado su eficacia para perder peso.
Mujer de Élite, por Alicia Marín

Adelgazar y lograr el peso ideal es una de las principales preocupaciones con la llegada de la primavera. Con ese objetivo, la tentación de recurrir a dietas milagro es frecuente, sin embargo, a estas alturas somos conocedores de los peligros de este tipo de regímenes, tanto en lo que respecta a los daños que pueden producir en la salud, (desequilibrios metabólicos, problemas cardíacos, osteoporosis prematura…) como por su inefectividad en el adelgazamiento a largo plazo, pues las dietas milagro pueden alterar el metabolismo y reducirlo, haciendo que el cuerpo se haga más eficaz guardando calorías.

cereales integrales y frutos secos“Hay que ir paso a paso: cuando se baja rápidamente de peso, la tensión arterial y pulsaciones, así como el ritmo cardíaco, tienen que cambiar, y si no se está en forma, se pueden experimentar irregularidades cardíacas, y en casos extremos, si no se tiene mucho cuidado, se puede sufrir el llamado “efecto yoyó” y padecer insuficiencia cardíaca”, asegura el orientador de salud y experto en nutrición Ata Pouramini.

A fin de lograr una pérdida de peso eficaz y saludable, ficha las mejores comidas y alimentos que te ayudarán a adelgazar de forma sana y sin hacer dietas:

Cereales integrales

Tomar cereales integrales, con altos niveles de fibra, favorece la saciedad y hará que pares de comer.
Nueces
Este fruto seco en crudo, es todo un regalo para la salud. A pesar de que las nueces son ricas en grasa, se trata de grasas beneficiosas, con omega-3. Apúntate al picoteo sano disfrutando de unas nueces en lugar de recurrir a snacks poco saludables.
Vinagre
Tiene un efecto saciante para el estómago. El ácido en el vinagre reduce el tiempo que la comida pasa desde el estómago hasta los intestinos, así te sentirás llena antes y durante más tiempo.
Chiles
Los chiles picantes y rojos, son una forma natural de suprimir el apetito. El ingrediente mágico es la «capsaicina».
Huevos
Un par de huevos por la mañana te pueden hacer sentir mucho más saciada que comer un par de donuts. Los dos tienen las mismas calorías, sin embargo, la proteína y la grasa que contienen los huevos, evitará desequilibrios en los niveles de azúcar en sangre, causantes de la sensación de hambre.
Frijoles
legumbresLa «colecistoquinina» presente en los frijoles es una sustancia que puede ser tu mejor amiga para adelgazar de forma sana. Se trata de una hormona natural que suprime el apetito. Un estudio en la Universidad de California demostró que comiendo frijoles se apreciaban concentraciones más altas de esta hormona en sangre, que comiendo arroz, por ejemplo. Además, los frijoles mantienen estables los niveles de azúcar en sangre.
Té verde
Su antioxidante, la «catechina», ayuda a incrementar el metabolismo y quemar grasa.
Peras
Son más ricas en fibra que las manzanas. La fibra que poseen las peras en forma de pectina, reduce los niveles de azúcar en sangre. Un estudio en Brasil, realizado durante tres meses con mujeres obesas, demostró que comer tres peras pequeñas al día hacia perder a las mujeres más peso que a otras que comían una barra de muesli con las mismas calorías.
Ensalada verde y sopas
Una ensalada verde y grande como primer plato te ayudará a saciarte y evitará que consumas otros alimentos más calóricos. Algo parecido ocurre con la sopa, pues nuestro cerebro la percibe como un plato que llena, además de que no suele ser especialmente rica en calorías.
Aceite de oliva
El preciado “oro líquido” puede mejorar el metabolismo. De hecho, un estudio en Australia demostró que poner aceite de oliva sobre el muesli estimula el metabolismo, más que bañarlos en leche desnatada.
Pomelo
Un estudio realizado en 2006 con 91 personas obesas internas en un centro de investigación, demostró que añadir medio pomelo a la dieta o beber su zumo tres veces al día, ayuda a adelgazar. La razón es que el pomelo tiene un ingrediente que reduce los niveles de insulina, lo que puede ayudar a tu cuerpo a convertir calorías en energía.
Añadir medio pomelo a la dieta o beber su zumo tres veces al día, ayuda a adelgazar.
Canela
Un poco de canela sobre la comida puede evitar que te sientas hambrienta. La mitad de una cucharilla de canela también ayuda a reducir los niveles de glucosa en la sangre, colesterol y triglicéridos en aquellas personas que padecen diabetes tipo 2, según los investigadores del Departamento de Agricultura de EEUU.
Pescado y carne de res
El aminoácido «leucina» que también es abundante en el pescado, puede ayudar a perder grasa. Te quita el hambre, y también, según un estudio, mujeres que comían 200 gramos -unas 1.700 calorías- de pescado al día, perdían más grasa, que mujeres comiendo 1.700 calorías de otro tipo de comida sin proteína.

Sarah Ferguson pierde 20 kilos para deshacerse del apodo ‘Duquesa de Pork’

A golpe de exclusiva, revela el infierno que ha vivido por su peso.
‘Siempre estaba enfadada. Mi refugio era la comida’
Decidió adelgazar al ver que pesaba lo mismo que en el embarazo.
El Mundo.
FergieEl sobrepeso ha sido el difícil compañero de viaje en las últimas décadas de Sarah Ferguson (54 años), la ex mujer del príncipe Andrés de Inglaterra. Con unos 20 kilos menos, la que fuera nuera de la reina Isabel ha concedido una entrevista exclusiva a la revisa ¡Hello!, donde cuenta el martirio que ha sufrido por la culpa de sus kilos de más. Además de confesarse en la revista, ‘Fergie’ luce nueva figura y rostro rejuvenecido (además de los kilos perdidos con la dieta, parece haber perdido años gracias a Photoshop) en una serie de fotografías tomadas en Verbier, el refugio alpino donde siguió su régimen.

«Estaba siempre enfadada», ha revelado la ex duquesa de York, añadiendo que llegó a estar desesperada: «No creía que iba a poder adelgazar, [creía] que había perdido el control. No cabía en mi ropa. Me refugié en la comida».

El acicate

Ferguson explica que lo que le llevó a intentar, una vez más, volver a recuperar el peso de antes fue que se dio cuenta de que pesaba lo mismo que cuando estaba embarazada de su primera hija, la princesa Beatriz (25). «Eso me asustó. Beatriz fue una niña que pesó 3,8 kilogramos y yo estaba a 2,721 kg del peso de mi embarazo. Decidí que algo tenía que cambiar«.

Fue entonces cuando comenzó un plan en el ‘resort’ de esquí Verbier (Suiza), el escenario donde ha tenido lugar esta transformación física y mental en la que ha tenido mucho que ver su entrenador personal, el británico Josh Saltzman. ‘Fergie’ ha seguido durante cinco meses su régimen, basado fundamentalmente en reducir el azúcar y un programa de ejercicios.

En esta entrevista, la primera con su nueva imagen, asegura que durante los años que tuvo sobrepeso se armaba «de valor» para salir al a calle. «Cada vez que había un titular sobre ‘La duquesa de Pork’ o ‘Fat Frumpy Fergie’ [algunos de los sobrenombres que le adjudicaban los tabloides]… no sabían lo que me dolía en lo más profundo de mi alma», ha confesado.

En su intento desesperado por perder peso pidió a un fabricante de té que creara algunas bebidas personalizadas para intentar calmar su hambre. El primero está basado en en el sabor del pudding inglés, fresas y nata y chocolate. La segunda incluye los sabores de champán rosado y gin tonic.

Fergie, en 2010Aunque el resultado tiene que ver también con la dieta sin azúcares y el ejercicio diario, muchas amigas se han interesado por estos tés que podría estar interesada en comercializar, dado que las deudas le han estado persiguiendo desde que su negocio de estilo de vida y bienestar y por cuyas deudas ha estado perseguida hasta hace muy poco. Esta no sería la primera vez que ‘Fergie’ hace caja con su régimen. La ex del príncipe Andrés ya fue imagen en EEUU de Weight Watchers.