El «efecto postre», culpable de la epidemia de obesidad

El incremento mundial de la obesidad se asocia al consumo de alimentos más allá de la necesidad fisiológica, afirmó hoy el doctor estadounidense Stephen Benoit, quien atribuyó el fenómeno a factores psicológicos, emocionales e incluso sociales, algo que llamó «efecto postre».

Efe.  México / La Razón

El experto en mecanismos neuroendocrinos Stephen Benoit presentó este jueves una ponencia en el simposio «Cambios de Conducta», que reúne en Ciudad de México a expertos de diversos países para analizar el impacto de los hábitos alimentarios y de la actividad física en la salud.

Benoit, del departamento de Psiquiatría y Neurociencias del Comportamiento en la Universidad de Cincinnati, hizo énfasis en el hecho de que la incidencia de la obesidad en el mundo se ha incrementado en las últimas décadas.

Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad mundial casi se ha duplicado desde 1980 y en 2008 había más de 1.400 millones de adultos con sobrepeso, de los cuales 200 millones de hombres y casi 300 millones de mujeres eran obesos.

Este aumento, «que ha sido llamado epidemia», está estrechamente asociado a un incremento de la ingesta de alimentos por motivos distintos a la necesidad de regular los múltiples sistemas corporales con el fin de mantenerlos estables.

Explicó que existen otros factores que llevan a las personas a consumir alimentos, entre los que mencionó la simple búsqueda de placer. «Muchas veces podemos comer un litro de helado, aunque no necesitemos calorías», apuntó.

También mencionó la necesidad de recibir una recompensa dulce después de pasar un mal rato. «Sabemos que hay una relación entre ingesta calórica y un sistema de recompensa emocional», dijo el especialista.

Otros factores, indicó, son los hábitos, la oportunidad y las razones sociales. Citó por ejemplo el hecho de que los individuos suelen comer más en situaciones como reuniones familiares que cuando están solos. «A esto se le ha llamado efecto postre», explicó.

Benoit citó estudios según los cuales un importante componente en la alteración de los mecanismos internos de regulación en el consumo de alimentos y peso corporal tiene que ver con el valor hedonístico de alimentos «sabrosos», frecuentemente de un elevado nivel calórico.

Un estudio publicado en 2007 señala que los humanos tienen una preferencia innata por los sabores dulces que es al menos en parte genéticamente determinada.

«Muchos investigadores piensan que el aumento de la incidencia de la obesidad refleja una falla de regulación generalmente asociada a una mayor ingesta de alimentos. Probablemente se relaciona también con la disponibilidad de alimentos agradables al paladar», puntualizó.

Benoit destacó que el hecho de que «alimentos de calidad estén disponibles para todos debería ser una preocupación de los Gobiernos».

El simposio «Cambios de Conducta», que concluirá mañana viernes, es organizado por la Serie Científica Latinoamericana, una iniciativa que promueve la discusión de temas fundamentales de salud en la región.

Especialistas en nutrición y amas de casa se unen en la iniciativa “Compra sano Low Cost”

Carne, pescado, lácteos, fruta y verdura fresca son entre los alimentos que no deben faltar en la mesa, recuerdan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad y sugieren cómo reducir el coste del carrito, sin mermar la salud

  • La crisis dispara la obesidad a nivel mundial, ya que empuja a los consumidores a buscar productos más baratos, y, en consecuencia, menos nutritivos, según el informe Generación XXL[1]
  • En España, el 53,7 % de los adultos y el 27,8% de los niños (de 2 a 17 años) tiene sobrepeso u obesidad, según la última Encuesta Nacional de Salud de España[2].
  • La tasa de paro en España alcanzó el 27,16% en el primer trimestre de 2013[3].
  • Carnes, frutas, productos lácteos, quesos, huevos, pan y cereales son entre los alimentos más afectados por la subida de precio debido al aumento anual del IPC[4]. Un grupo de amas de casa junto con el IMEO crean la iniciativa Compra Sana Low Cost

De cara al Día Europeo de la Obesidad que la UE celebra el próximo sábado18 de mayo[5], el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace pública la iniciativa “COMPRA SANO LOW COST”, un trabajo realizado con la ayuda de un grupo de amas de casa que se centra en el ahorro responsable en la cesta de compra. Qué alimentos comprar, dónde, cuándo, en qué cantidades, bajo qué criterio y en qué circunstancias son algunas de las preguntas que se han puesto a debate en un foro de ayuda para personas con problemas de obesidad (www.bandeados.es). «Es inevitable que en una situación de crisis económica nos mostremos más susceptibles al precio, nos fijamos más en lo que cuesta un producto, y a menudo apostamos por el formato «pack familiar», «segunda unidad a mitad del precio» o los cupones con descuento promocionales, olvidando que el precio no es lo único que importa cuando se trata de comer bien», indica Rubén Bravo, portavoz del IMEO y moderador del debate. Los cambios desfavorables en nuestro inmediato entorno–más obesidad, pobreza y sedentarismo y menos recursos para deporte, ocio y tratamientos médicos– requieren nuevas políticas en defensa del consumidor y más control sobre aquellos alimentos poco saludables que originan obesidad. Es un reto inminente que las administraciones gubernamentales europeas y las compañías del sector de la alimentación deben resolver. Porque las estadísticas son concluyentes: uno de cada dos personas en nuestro país sufre problemas de obesidad o sobrepeso; más de una cuarta parte de la población encuentra dificultades para llegar a fin del mes; incrementa el sedentarismo entre las personas desocupadas; y, a la vista de los recortes sanitarios y el cese del crédito bancario, se hace más difícil acceder a un tratamiento médico especializado.

Se consume menos carne, verdura y frutas frescas

En Europa la crisis ha empujado a los consumidores a buscar productos más baratos, y, en consecuencia, menos nutritivos. Según testifica el informe Generación XXL de IPSOS, en el Reino Unido las ventas de carne de cordero, vegetales frescos y fruta han bajado de forma considerable, mientras que productos envasados como las galletas o la pizza han crecido en los últimos 5 años. Actualmente Gran Bretaña está a la cabeza de Europa en cuanto a obesidad: el 23% de los ingleses son obesos y el 61% tiene sobrepeso. España se sitúa muy cerca de estos datos, con un 53,7% de la población afectada por el lastre del exceso de peso.

El creciente número de parados en nuestro país impulsa a muchas familias a recortar del presupuesto destinado a la comida, basando su dieta en productos baratos y básicos. «En muchos casos se trata de pizzas, zumos envasados y refrescos con altos niveles de azúcar, bollería industrial y precocinados de poco precio, pero escasa calidad e índices calóricos muy elevados, lo que puede repercutir en un incremento de los casos de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares», señala el experto. Además, la presencia de sobrepeso y obesidad en una persona no significa que es exenta a carencias nutricionales. La deficiencia de hierro, calcio, zinc y vitaminas en combinación con una grasa predominante visceral (en la zona del abdomen) favorece los males de corazón e hígado graso. La insuficiencia de vitamina D, por ejemplo, en combinación con obesidad, eleva el riesgo de estrés oxidativo, lo que favorece el desarrollo de células anormales que en algunos casos pueden derivar en cáncer.

   La reciente subida del IVA a nivel general también afecta de forma indirecta la cesta de compra, ya que, después de hacer frente a los diferentes gastos del hogar, se dispone de menos dinero para «ir al super». Algunos productos de primera necesidad, como carnes, frutas, lácteos, quesos, huevos, pan y cereales han visto incrementado su precio por el aumento anual del IPC.«Nos ha sorprendido gratamente, en este sentido, la conciencia ahorradora que mostraba un grupo de amas de casa en un foro de personas con obesidad, buscando ayuda nutricional. Por esta razón hemos decidido apoyar su iniciativa y llevarla más allá de esta web, porque sabemos que, aún con escasos recursos, se puede hacer la cesta de compra de manera responsable y esto es beneficioso tanto para el bolsillo, como para la salud», explica el portavoz del IMEO y asegura que en breve “ésta iniciativa estará disponible en nuestra web para que de ella se puedan beneficiar el mayor número de amas de casa en nuestro país”.

El IMEO impulsa la iniciativa Compra sano Low cost para reducir las incidencias de obesidadCompra Sano «Low cost»
Lista de consejos elaborada por amas de casa y supervisada por expertos en nutrición del IMEO

1. Buscar un supermercado económico cerca de casa hace que podamos prescindir del coche y ahorrar en gasolina. Además, es bueno para el medioambiente.

2. Llevar siempre la lista de compra hace que nos centremos en lo que necesitamos. Nos lo agradecerá el bolsillo y también la salud.

3. Ir sin hambre hace que se nos antojen menos cosas y ayuda a resistir a la compra compulsiva. Cuando el apetito manda, solemos decantarnos por comida rápida de preparar, como pizzas, bollos, bebidas azucaradas o alimentos precocinados de poco precio pero escasa calidad e índices calóricos muy elevados.

4. Ir sin prisa es primordial para poder procesar mejor la información del etiquetado –cantidad, precio, marca, fecha de caducidad, contenido y valor nutricional, calorías, grasas, etc.– y escoger el producto más indicado para nuestras necesidades.

5.Planificar la compra para los menús de la semana para no tirar las sobras. Si la unidad familiar se compone por una o dos personas, no necesitamos grandes cantidades. Podemos dar un buen uso de las monodosis y comprar packs de tres o cuatro lonchas de embutido o postres unitarios. Las tostadas integrales duran mucho más que una barra de pan y, además, nos permite controlar las cantidades.

6. Comprar la verdura y la fruta a última hora de la tarde. En algunos mercados o supermercados suelen hacer muy buenas ofertas a éstas horas para no tirar el sobrante y lo podemos aprovechar.

7. Comprar los yogures de medio litro en lugar de en raciones individuales. Este envase sale más económico, siempre y cuando no lo comamos de una sola vez.

8. Comprar los no perecederos –leche, aceite, latas de pescado, botes de verdura, galletas…– en gran cantidad cuando hay buenas ofertas.

9. Comprar los productos frescos por unidad. Si necesitamos dos manzanas o dos filetes, ¿porque llevarnos un kilo o más? A fin y al cabo comprar un producto fresco tiene sentido sólo cuando se consume al poco tiempo.

10. A veces el formato ahorro «50% mas», o familiar no es más barato que los envases más pequeños.
11. Ojo con las cosas de 1 euro. Muy probable el kilo sale a 10 euros, que no es nada barato. El mismo truco utilizan y para «abaratar visualmente» los productos de panadería, con precio de 100 gramos.

12. Las legumbres engordan menos que los hidratos y cuestan más o menos lo mismo. La regla de oro que debemos utilizar, si no se quiere engordar, es más lentejas y menos arroz.

13. El pescado es caro, pero necesario porque es fuente de Omega 3 y previene de enfermedades del corazón. Los nutricionistas recomiendan comer pescado 2 o 3 veces a la semana. Si no se quiere gastar en jurel, salmón, arenque, bacalao y mariscos, se puede optar por pescados asequibles como la panga o el atún enlatado.

14. Cuidado con el envase antes de pesar el producto. Estos papeles tan gruesos de estraza pesan unos 20 o 30 gramos, y según lo que uno compra, le puedan cobrar el papel o el envase de plástico a precio de embutido, carne o pescado.

15. Llevar siempre la bolsa de la compra. Es quizás el ahorro menos significante, ya que se ahorran sólo unos céntimos, pero la sensación de que cuidas el planeta no tiene precio.


[1] Elaborado por IPSOS, compañía líder de investigación de mercado a nivel mundial (Octubre, 2012).

[2] Encuesta Nacional de Salud de España, publicada por el Instituto Nacional de Estadística en marzo 2013, de periodicidad quinquenal. Datos correspondientes a 26.502 entrevistas realizadas hasta el junio de 2012.

[3] Según la Encuesta de la Población Activa del INE del primer trimestre del 2013.

[4] El Índice de Precio de Consumo cerró el año 2012 con una subida del 2,9%, según datos del INE.

[5] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de cada mes de mayo desde el año 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

Terapia para adelgazar, un recurso cuando las dietas no funcionan

Si has probado decenas (o cientos) de dietas y no consigues adelgazar o si has conseguido perder peso con una dieta pero lo recuperas en seguida, quizá haya llegado la hora de «hacer terapia», en el sentido literal de la palabra.

Raquel Alcolea – Mujerhoy.com

terapia para adelgazarLa terapia para adelgazar se ha convertido en una de las fórmulas con mayor acogida entre aquellas personas con más dificultades para perder peso. Así, tal como explica Ana Lucas, psicóloga y directora de Psicosalud, los programas individualizados para adelgazar van destinados sobre todo a aquellas personas que han probado sin éxito decenas de dietas, o bien porque tienen dificultades para seguirlas o bien porque se cansan de ellas, pero también a aquellas que, a pesar de haber logrado perder peso con alguna de ellas lo han recuperado en seguida. Otro de los perfiles para los que se aconseja seguir una terapia corresponde a las personas caracterizadas por vivir episodios de ansiedad o descontrol relacionados con la comida. «Es el caso de quienes comen de forma descontrolada o compulsiva cuando están nerviosos, cuando están tristes o cuando tienen algún problema que no saben cómo resolver. Comen de forma desordenada o incluso a veces les cuesta parar», argumentan en Psicosalud.

La base sobre la que se asienta la terapia para adelgazar no es hacer una dieta, sino conseguir una buena relación con la comida tras analizar los hábitos alimenticios de una persona. ¿Sólo se considera que alguien come de forma compulsiva cuando se hincha de patatas fritas, chocolate o bollitos? Nada más lejos de la realidad, pues tal como aclara la experta, el descontrol alimenticio se puede dar igualmente con productos a los que consideramos ‘light’, desnatados o bajos en calorías. Por eso la psicóloga asegura que a lo largo de la terapia se trabajan cuestiones como la identificación de las sensaciones de hambre y de saciedad. «Es importante ser consciente de si comes cuando tienes hambre, o si comes lo que te apetece, o si paras cuando quieres o si te cuesta dejar de comer en determinadas situaciones, pues si identificas esas sensaciones será la cabeza la que pueda parar al cuerpo», señala Ana Lucas. Así, el primer paso para todo aquel que inicie una terapia de adelgazamiento consiste no sólo en estudiar la relación que tiene la persona que quiere adelgazar con la comida, sino también cuáles son sus niveles de ansiedad y qué tipo de dificultades encuentra a la hora de controlar y cuidar su alimentación.

El primer paso en una terapia de adelgazamiento implica analizar los hábitos alimenticios para después estudiar las tendencias de esa persona en el ámbito cognitivo-conductual. El último paso será recuperar las sensaciones fisiológicas, de modo que podamos atender correctamente a las señales de hambre y saciedad y que sean éstas, y no las emociones, las que marquen la pauta en la alimentación. Aumentar la motivación, reducir los niveles de ansiedad, mejorar la autoestima y trabajar técnicas de asertividad serán algunos de los recursos para ello, si bien tal como aclara Ana Lucas, de Psicosalud, hay que tener en cuenta que este tipo de tratamientos son individualizados y se ajustan a las necesidades de la persona, por eso la velocidad del tratamiento y el número de sesiones puede variar en cada caso particular.

Nutricionista afirma que sería positivo mostrar cómo quemar las calorías ingeridas en los restaurantes

Europa Press Televisión

Rubén Bravo del IMEO ante Europa Press Tv   El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha afirmado este sábado que sería una «buena idea» que los menús de los restaurantes mostrasen el ejercicio necesario para quemar las calorías ingeridas ya que, «de un primer vistazo», el consumidor podría elegir la comida más apropiada a su actividad física diaria.

En declaraciones a Europa Press Televisión, el experto en Nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, ha argumentado que se trataría de una «buena iniciativa» de concienciación de cara a una alimentación más saludable que en las cartas de los restaurantes se mostrara no sólo las calorías, como ya exhiben algunos establecimientos, si no que también enseñaran el tiempo necesario para quemarlas.

«Actualmente al ver el etiquetado de las calorías de los alimentos muchas personas se pierden, se confunden e intentan predecir si ese alimento engorda o no. Pensar que ese alimento que voy a comer me va a requerir de cierta actividad física es una forma muy visual para ver si merece la pena o no comer un alimento muy calórico«, ha explicado.

No obstante, Bravo ha matizado que se trataría de «pautas generales» que no «siempre» valdrían igual para todos los clientes. Por ello, ha afirmado que si realmente una persona se plantea perder peso se deje recomendar por un especialista que le elabore un plan «personalizado» y concreto para su edad, actividad física y adaptado a sus gustos alimentarios.

Además, desde IMEO han afirmado que esta iniciativa debería de estudiarse con «más profundidad», analizando el tipo de ejercicio adecuado para cada edad, sexo, peso y estatura de cada individuo. «A mayor edad se gasta menos calorías, aún con la misma actividad física«, ha ejemplificado Bravo.

Así se ha referido el nutricionista sobre la investigación de la ‘Texas Christian University’ (TCU) que señala que mostrar en el menú de los restaurantes los minutos de ejercicio necesarios para quemar las calorías que se ingieren en los alimentos da buenos resultados.

Adelgaza comiendo bien

El Economista

alimentos saludablesLa primavera es la época perfecta para empezar a poner a punto nuestro cuerpo para las vacaciones. El buen tiempo nos motiva a la hora de mover nuestro cuerpo, pero no todo es el deporte, una buena alimentación es fundamental si queremos sentirnos bien tanto por fuera como por dentro.

Estos «superalimentos» son potentes desde el punto de vista nutritivo, ayudan a fortalecer los huesos y a evitar enfermedades crónicas. Además, mejoran la visión y mantienen la mente en forma. Pero las nuevas evidencias científicas confirman que también te mantienen en el peso o, incluso, te pueden ayudar a adelgazar. ¿Quieres conocer cuales son?

Avena. Es rica en proteínas y tomarla en el desayuno te ayuda a controlar el apetito el resto del día. Es un carbohidrato saludable que acelera el metabolismo y quema las grasas.

Salmón. Es una fuente proteína magra que te hace sentir satisfecha sin añadir ni una pizca de grasa en el menú. Es mejor elección que la carne roja, si buscamos un alimento que nos proporcione proteínas saludables y nutrientes esenciales. Un estudio publicado en 2001 demostró que las personas que incorporan a su dieta este tipo de alimentos, pierden como promedio cuatro kilos más que los que hacen otro tipo de dietas.

Aguacate. Aunque es cierto que es rico en grasas, éstas son de muy buena calidad, el ácido oleico presente en esta fruta es una grasa monoinsaturada y saludable. Además, el aguacate es rápido produciendo sensación de saciedad en el organismo. También rico en proteínas y fibra.

Moras. Son muy conocidas por su efecto antioxidante, pero además tienen un fuerte poder saciante que es muy útil para comer menos y sentirnos llenos. A pesar de que es una fruta diminuta, una porción (una taza aproximadamente) solo tiene 80 calorías y te hace sentir satisfecha porque te has comido cuatro gramos de fibra.

Arroz Integral. Es más saludable que el arroz blanco, entre otras cosas porque está menos procesado y contiene más fibra. Estamos ante un carbohidrato inteligente, de los que aceleran el metabolismo y queman las grasas. Es un alimento bajo en calorías pero muy saciante. Comer arroz integral habitualmente en vez de arroz blanco puede suponer una pérdida de peso mantenida durante tres años.

Broccoli. Crudo o cocinado, esta verdura conserva sus cualidades protectoras contra varios tipos de cánceres. Es muy bajo en calorías y muy rico en fibra, lo que lo convierte en un gran aliado de la pérdida de peso.

Pomelo. Incluso si decides no hacer ningún cambio en tu dieta, si antes de cada comida te cometes la mitad de un pomelo, eso puede ayudarte a perder hasta medio kilo por semana. Uno de los componentes de esta fruta ayuda a reducir la insulina y puede ayudar a perder peso. Además es una Buena fuente de proteínas, y como el 90% de su composición es agua, te quita el apetito muy rápido y te hace comer menos cantidad.

Vino tinto. El resveratrol, el famoso antioxidante encontrado en la piel de las uvas reduce la acumulación de grasas. Los estudio muestran como las personas que beben vino moderadamente tienen una cintura más estrecha y menos abdomen que los bebedores de otros licores.

Peras. Solo una pera contiene el 15% de la cantidad de fibra diaria recomendada. Un estudio comprobó que las mujeres que comían tres peras por día consumían menos calorías y perdían más peso que aquellas que no comían la fruta. Se recomiendan comer la pera con la piel, pues es donde se encuentra la más alta concentración de fibra.

Alubias negras. Por último, una porción de esta legumbre tan popular contiene unos 15 gramos de proteína de calidad y ninguna grasa saturada.

¿Es posible adelgazar sin dieta?

Consejos para la báscula
Pequeños cambios en la alimentación logran reducir peso

Las Provincias / Unimedia

Elimina la palabra dieta de tu vocabulario. Con unos pequeños cambios en nuestra alimentación es posible perder esos kilos de más que tanto nos incomodan sin tener que someternos a las exigentes y aburridas dietas. Ahí van unos consejos:

Aumenta el consumo de cereales integrales: estamos acostumbrados a tomar cereales refinados que no sólo nos aporta un aumento de peso, sino que, a la larga nos puede producir una diabetes del tipo 2.

Cambia los refrescos azucarados por aguas aromatizadas, por ejemplo con lima, con frambuesa o con cualquier otra fruta, que nos saciará y nos evitará ingerir un extra de azúcar. Puedes hacerlas en casa de forma muy sencilla. Introduce un poco de fruta en un vaso y sácale un poco de zumo. Luego añade un poco de hielo y agua. Reemplazar una bebida con azúcar por agua nos ahorra ingerir 10 cucharaditas de azúcar.

Potencia el consumo de legumbres, puesto que tienen alto contenido en fibra y muchas proteínas. Cambia el café por una infusión de té verde, te ayudará a estimular el metabolismo. Come con tiempo. Saborear cada bocado y haz que dure, porque las señales que nos indican que ya estamos saciados son un poco lentas y si comemos rápido podemos llegar a comer más de lo que necesitamos.

Come más verduras. El alto contenido de fibra y el agua que te sacia con menos calorías. Cocinar sin grasa añadida. Y sazonar con jugo de limón y hierbas en lugar de ahogar la comida en salsas altas en grasa. Procura caminar 20 minutos al día: no sólo adelgaza, sino que también reduce el apetito.

Los diez alimentos que no debes picotear (si no quieres engordar)

El Confidencial

chips que engordanA todo el mundo le gusta picar entre horas, y los fabricantes de aperitivos lo saben. Por eso crean pequeñas raciones alimenticias, altamente adictivas, ante las que nadie puede resistirse. Los snacks son los alimentos menos saludables de toda la pirámide alimenticia, algo que incluso se recuerda en las propias bolsas que contienen estos. A veces parecen poca cosa, escondidos en pequeñas recipientes que aún así doblan su tamaño, pero siguen siendo una bomba para tu salud, con grasas nada saludables y mucha sal.

Pero hay algo peor que los snacks tradicionales; los supuestos “snacks sanos”, dos palabras del todo contradictorias que nunca deberían ir de la mano. Mucha gente cree que las barritas de muesli, las tortas de arroz, o las galletas con fibra no engordan, y se pueden tomar alegremente. Nada más lejos de la realidad, estos snacks son si cabe más peligrosos, pues creemos que son sanos y nos atiborramos de ellos, sin darnos cuenta de que, en realidad, tienen casi las mismas calorías que el resto.

Estos son los 10 aperitivos que deberías evitar si quieres cuidar tu salud.

1. Patatas fritas

El rey de reyes de los aperitivos es también el menos saludable. Apenas tiene algo bueno: un alto contenido en grasas, los carbohidratos menos saludables, y muchísima sal. Las patatas fritas industriales son cuatro veces más calóricas que las cocinadas al estilo tradicional, ya que tienen mucha menos agua. Según un estudio sobre los snack de patata realizado por Consumer Eroski en 2005, las patatas fritas convencionales aportan entre 530 y 600 calorías cada cien gramos, mientras que las light se quedan en 470 calorías; tienen entre el 30% y el 43% de grasa (en las light, el 20%) y, además, contienen abundante sal: entre el 0,6% y el 2% en las “normales” y el 2,5% de sal en las light que, de media, son el doble de saladas que las normales.

Por si fuera poco, las patatas fritas son el alimento con mayor presencia de acrilamida, una sustancia potencialmente cancerígena que aparece cuando los productos ricos en almidón, como las patatas, se cocinan a altas temperaturas. Habría que comer 6 kilos de patatas fritas al día para superar el límite de acrilamida que la Organización Mundial de la Salud considera peligroso, pero está claro que, en cualquier caso, no es conveniente abusar de este tipo de productos.

2. Barritas de cereales

Aunque la composición de las barritas de cereales varía enormemente entre modelos y marcas, son alimentos basados principalmente en hidratos de carbono, que no son recomendables para la pérdida de peso. Las barritas son alimentos completos muy útiles cuando se hace deporte, pues ofrecen mucha energía en poco espacio, pero no tienen nada de saludable. Muchas de ellas tienen, además, todo tipo de frutos secos y azúcares (hasta 25-40 gramos de azúcar por cada 100 gramos) que te harán engordar en muy poco tiempo.

3. Frutos secos tostados

Los frutos secos tostados no sólo tienen muchísimas calorías, además contienen una cantidad ingente de sal. El proceso de tostado de los frutos secos acaba con la mayor parte de nutrientes saludables presenten en estos. La alternativa es evidente: los frutos secos sin tostar son un snack que sí resulta saludable en pequeñas cantidades, ya que contiene ácidos grasos beneficiosos para nuestro organismo. El malo entre los malos de los frutos secos tostados es el cacahuete con miel y sal que contiene 548 Kcal por cada 100 gramos.

4. Tortitas de arroz

El snack predilecto de las dietas es, paradójicamente, uno de los más peligrosos. Está hecho con arroz inflado y deshidratado que, básicamente, es hidrato de carbono en estado puro, cuando no lleva, además, recubrimientos con sal, que suele ser bastante abundante, o azúcar. En realidad las tortitas de arroz no tienen nada de sano y son un engañabobos que pueden llevarnos a comer unos hidratos que no necesitamos, pensando que se trata de un alimento saludable.

5. Palomitas de microondas

Las palomitas de microondas tienen muchas calorías, una cantidad ingente de sal, y la grasa menos saludable del mercado, incluyendo ácidos grasos trans. Según un estudio que comparó los valores nutricionales de ocho marcas distintas de palomitas, cien gramos de éstas aportan unas 500 calorías y su contenido en grasa pasa del 4% que tenía el grano de maíz original a entre el 19% y el 27% cuando se consumen tras pasar por el microondas.

6. Bebidas energéticas

Aunque las bebidas energéticas no son, en sentido estricto, un aperitivo, si es algo que ingerimos entre comidas para calmar nuestra ansiedad, sentirnos mejor o no aburrirnos. Ya sea en su versión “normal” o light, las bebidas energéticas son una mala elección si queremos cuidar nuestra dieta. Tienen muchísimo azúcar –o aspartamo, que tampoco es saludable– y no es un alimento que pueda consumirse a diario. Además, las bebidas energéticas elevan la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea, y son una bomba de relojería para personas con problemas cardiovasculares.

7. Galletas

Poca gente puede resistirse al encanto de una galleta entre horas, pero es un alimento alto en calorías, grasa y azúcar. Si las tomamos con moderación, no hay problema, pero cada vez son más habituales las galletas de apariencia light (aunque no puedan etiquetarse como tal) que tienen prácticamente las mismas calorías qugalletas light

e las variedades convencionales. Respecto a las galletas hay que seguir una norma: la fibra es saludable para personas con determinados problemas digestivos, pero no engorda menos.

8. Yogures

El yogur es un alimento rico en grasas que, no obstante, tiene cierta apariencia “sana” debido a la gran cantidad de variedades light presentes en el mercado. La realidad es que el yogur es un alimento rico en grasas. Hay que decir, no obstante, que no todas las variedades desnatadas son iguales. Los yogures naturales desnatados sí tienen pocas calorías, el problema es que siempre acabamos tomándolo con una gran cantidad de azúcar. De lo que hay que huir sin duda es de los yogures con sabores, también los desnatados, que no no tienen grasa, pero sí, necesariamente, azúcar o edulcorante.

9. Frutas en almíbar

En una escena de los Simpsons, Homer justifica la ingesta de rosquillas explicando que están rellenas de fruta, y la fruta es sana. No es la persona adecuada para dar consejos nutricionales. La fruta no siempre es sana, sobre todo si ha sido previamente congelada y está inmersa en un sirope de azúcar. Las frutas en almíbar son una bomba calórica, con una enorme cantidad de azúcar, más del doble que en su versión fresca.

10. Refrescos light

Los refrescos light están en el punto de mira de numerosos científicos que aseguran que son incluso peores para la salud que sus variedades convencionales. El consumo excesivo de estas bebidas confunde al organismo y perjudica el seguimiento de una dieta, haciéndonos comer más, además, los edulcorantes podrían tener efectos perniciosos para la salud, elevando notablemente el riesgo de padecer diabetes. Un estudio asegura que es preferible tomar refrescos no light, siempre y cuando el consumo no supere el litro y medio por semana.

Las dietas más populares de 2012, según Google

la modelo Miranda KerrLa dieta de cetona de frambuesa, el método Pink, la dieta de Adriana Lima o la de Miranda Kerr, son algunas de las dietas más famosas según el buscador

Mujer hoy, ABC.es

La dieta de Michael Phelps

El nadador que posee más medallas olímpicas en el mundo se jactaba de hacer una dieta de 12.000 calorías diarias para poder mantener su alto rendimiento. Mientras entrenaba para los Juegos Olímpicos de Pekin, su desayuno incluía tres sándwiches de huevo frito, una tortilla francesa, un tazón de sémola, tostadas francesas y tres magdalenas. La comida y la cena se componían de medio kilo de pasta en cada una, con una pizza entera. Todo bañado con bebidas energéticas y batidos. Cualquier nutricionista se llevaría las manos a la cabeza, pero Phelps necesitaba las calorías para poder dar la talla en los duros entrenamientos de cinco horas seis días a la semana, que lo hacían quemar esas calorías a un ritmo superior al promedio de un adulto de su edad. Y aunque en los juegos de Londres, Phelps moderó sus excesos y redujo su desayuno a un tazón de avena, una tortilla francesa, fruta y un café, la gente no olvida su majestuoso régimen de 12.000 calorías que lo convirtieron en el atleta con más medallas en unos juegos olímpicos.

Argumento: 12.000 calorías por día

¿Es para ti? Probablemente no, a menos que seas capaz de quemar hasta 10.000 calorías en un día, un ritmo que solo pueden mantener los atletas de élite cuando están entrenando a un ritmo de cinco horas diarias.

Dieta Beyond

Es un régimen libre de gluten que se compone de alimentos con un índice glicérico bajo, o alimentos que no causen un pico de glucosa en la sangre. Los seguidores de esta dieta están organizados en una comunidad on line que dirige la nutricionista Isabel de Los Ríos, una de las cofundadoras de la dieta. En el grupo se les mantiene motivados y educados para seguir el régimen pero no se cuentan calorías, sino que se concentran en servirse raciones de comida muy moderadas.

Argumento: Para de hacer dieta. Empieza a comer

¿Es para ti? Sus principios están basado en la ciencia de la nutrición. En lugar de poner el foco en las calorías consumidas, se concentran en comer de un modo más saludable, lo cual puede ayudar a perder peso sin tener la sensación de que estás pasando hambre.

La dieta de cetona de frambuesa

El célebre cirujano cardiovascular turco norteamericano Mehmet Oz dijo que la cetona de frambuesa era “un milagro metido en una botella para quemar la grasa. Esto fue suficiente para que las farmacias de Estados Unidos se llenaran de botes de unas píldoras dulzonas. Hasta el momento la evidencia de sus propiedades para quemar la grasa vienen de experimentos con animales realizados en Japón y Korea. Los animales sometidos a una dieta rica en grasas no ganaban peso gracias a la acción de la cetona de frambuesa sobre la hormona que evita acumular grasas en el organismo. Aunque muchos expertos son escépticos ante tanto optimismo, las píldoras parecen tener el éxito asegurado. Las investigaciones japonesas muestras que la cetona de frambuesa evita la caída del cabello en los hombres y dan a las mujeres una apariencia más juvenil.

Argumento: Quemar las grasas

¿Es para ti? Los estudios de la píldora en población obesa o con sobrepeso aún no están terminados, por lo que es difícil dar una respuesta definitiva. Por otra parte, la frambuesa es una fuente rica de antioxidantes, por lo que siempre se podrán obtener otros beneficios de estos suplementos, independiente de perder peso.

El método PINK

Power (poder), Intensity (intensidad), Nutrition (Nutrición) and Cardio con K, esto significa las siglas pink, además del color rosa en inglés que indican que es un método para mujeres, que promueve la pérdida de peso mediante planes saludables de comida y entrenamientos de alta intensidad. El programa viene acompañado con una guía de nutrición y DVDs con los entrenamientos. Se permite comer, sobre todo, proteínas sin procesar, vegetales y frutas, un par de copas a la semana y se intenta evitar a toda costa los azúcares refinados y los alimentos procesados. El Dr. Phil (McGraw), muy famoso en Estados Unidos por su programa de televisión se ha proclamado fan de esta dieta.

Argumento: Perder peso rápidamente para ser más sexy y saludable

¿Es para ti? Depende. La dieta promueve una alimentación saludable y mucho ejercicio físico, lo cual es una receta bastante segura para perder peso. Algunas etapas de la dieta son más restrictivas que otras. Además las dietas rápidas suelen tener un efecto rebote.

La dieta de Adriana Lima

La modelo brasileña Adriana Lima desfiló en el desfile de Victoria Secret a solo seis semana de haber tenido un hijo. Según ella misma dijo a la CBS, éste fue el desafío más grande de toda su vida. Lima contó que siguió los consejos de una nutricionista que después de pesar su masa muscular y medir la retención de líquido de su cuerpo, le recomendó beber un galón (casi cuatro litros) de agua al día. Nueve días antes del desfile, la modelo dejo de comer alimentos sólidos y empezó a alimentarse con batidos de proteínas. Dos días antes, dejó de beber los cuatro litros de agua y comenzó a beber las cantidades habituales de agua, y doce horas antes del desfile dejó de beber del todo. Además, para ganar masa muscular entrenaba dos horas diarias.

Argumento: Perder peso en poco tiempo, cuando no queda más remedio

¿Es para ti? Sobrevivir a base de líquidos no solo es difícil, también es una pérdida de peso difícil de mantener por mucho tiempo.

Cómo no engordar en Navidad

Revista GQ

no_engordar_en_navidad_se_puede_5247_645xSeguramente cuando esta mañana te has levantado y el café no te ha pasado por el gaznate debido al empacho que acarreas, habrás maldicho las comilonas de los dos últimos días. La típica cena de Nochebuena y correspondiente comida de Navidad en la que se empieza picando un poco de esto y un poco de aquello, y se termina ingiriendo comida suficiente para sobrevivir durante los próximos tres meses.

Por ello, aprendida la lección (un año más y así hasta que llegue el siguiente, que la habremos olvidado), ponemos precaución y parapeto ante las reuniones festivas que restan, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes, las cuales anuncian un nuevo banquete sin fin.

Aquí es cuando entra en acción el supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición de IMEO, Rubén Bravo, para comentarnos los pasos a seguir. Según declaraciones a Europa Press TV, el truco principal está en darse un homenaje en las fechas señaladas y, entre tanto, cuidarse no para adelgazar, sino para no engordar.

1. En estas fechas una mujer suele coger entre dos y tres kilos, pero un hombre oscila entre tres y cuatro. Un peso considerable, pero nada comparable a gente que ha llegado a aumentar nueve kilos. Sólo por esta razón, deberíais continuar con el decálogo.

2. La gente no se pone a dieta en Navidad. Esto es una verdad de perogrullo. Ante tanto manjar, es imposible no picar con algo y, por unas cosas o por otras, y con alguna excusa mediante, terminas pecando gastronómicamente hablando. Y esto nos lleva a la solución del siguiente epígrafe.

3. Rubén Bravo aconseja durante estas fechas adoptar la filosofía del “suma y resta”, esto es, llevara  cabo un balance de calorías en el que guardamos la suma calórica para los días señalados (cenas de empresa, Nochebuena, navidad, etc.) y la resta, con sus correspondientes comidas ligeras, para los que los rodean.

4. El «efecto aperitivo». Aquí va otra triquiñuela, media hora antes de comenzar una comida copiosa, toma algún alimento bajo en calorías para que el cuerpo tenga tiempo de segregar el estímulo de la saciedad y así llegar a la comida principal con menos hambre. Ingerimos menos y damos un respiro al Almax, tan demandado estas fechas.

5. El error: Omitir comidas, tanto el día del evento como en los días que lo preceden o suceden. Esto provocaría más hambre, más ganas de comer, mayor atracón, mayor empacho y mayor todo.

6. «El problema de las comidas navideñas no es el plato principal, sino los entrantes calóricos”. Expliquémonos: si mezclamos alimentos calóricos, con calóricos y de postre añadimos otros aún más acalóricos, introducimos una bomba de relojería en nuestro estómago que nos acompañará en las próximas jornadas. Elige un plato fuerte y acompáñalo de otros más livianos: cambia las croquetas por las gambas a la plancha o los frutos secos por verduras al horno.

7. Los postres y las copas. Respecto a lo primero, controlémonos, no exite otra forma. Y ahora, aprendámonos este dicho que un día pronunció un oráculo o una abuela muy sabia, de tantas que hay, y que nos hará mucho bien: Cerveza y vino, divino. Además de ayudarnos a sobrellevar la resaca si respetamos el orden del dicho a la hora de la ingesta de los mismos, nos permitirá recordar cuáles son las dos bebidas alcohólicas que menos engordan. Todo ello considerando que las bebemos en su forma original, si empezamos a mezclarlas con refrescos carbonatados, MAL, ayudamos a convertir las calorías que estamos tomando en grasa.

8. Compra comida con mesura y que no se llene el ojo antes que la barriga, o estarás comiendo lo mismo (y con el similar grado calórico) durante los siete días posteriores a la fiesta, encadenando una celebración con otra y entrando en un bucle sin control de comilonas.

9. Si consigues llevar a cabo esta filosofía zen de vida, tendrás un buen trecho de los propósitos de Año Nuevo recorridos. Después de unos días, habrás cambiado tus hábitos de alimentación y no verás tan descabellado comenzar a apreciar ciertas actividades deportivas para continuar con la mejora de tu recién estrenado estilo de vida. Si no los has seguido, pues nada, se convertirá en el típico propósito que todos tenemos y nunca cumplimos.

10. No al remordimiento. Si te has dado el atracón durante el mes completo que duran las Navidades (muchos las encuadran desde la cena de empresa hasta el día de Reyes), no hay por qué fustigarse ni llorar ante el espejo. Retoma el paso número tres y pa’lante.

Cáncer de mama: Evitar la obesidad en la menopausia

Ella hoy / American Association for Cancer Research

Cancer de mama y obesidad, Salud 180Uno de los factores de riesgo, el exceso de peso, en el que los especialistas ponen el acento a la hora de reforzar la prevención contra el cáncer de mama y, en concreto, su aparición después de la menopausia. El sobrepeso, tal y como ha constatado un nuevo estudio publicado en Cancer Research, hace a las mujeres más vulnerables a desarrollar este tipo de tumor una vez superada la etapa de la menopausia. Para ello, la prevención y la adopción de medidas deben comenzar mucho antes.

Reducir los riesgos de desarrollar un cáncer de mama después de la etapa de la menopausia controlando factores como el sobrepeso o los problemas de obesidad. Esta es la recomendación avalada por los resultados del estudio publicado en la revista Cancer Research, dependiente de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer. Factores de riesgo que, tal y como señalan los autores del estudio (ensayo realizado con modelos de ratas con cáncer y obesidad), se deben controlar desde la denominada perimenopausia, ya que los resultados obtenidos han constatado un mayor riesgo entre las mujeres con problemas de obesidad posmenopáusicas frente a las mujeres que están más delgadas.

Es un hecho constatado que la mujer, al llegar a la etapa de la menopausia, tiende a aumentar de peso. Una de las causas está en la dieta y en que se suelen ingerir más calorías de las que necesita nuestro cuerpo. Esta tendencia a ganar peso nos hace más vulnerables a uno de los cánceres más frecuentes en la mujer. De hecho, en un ensayo previo, los investigadores ya habían indagado en la relación entre aumento de peso y desarrollo del tumor de mama, cuya aparición después de la ovariectomía quirúrgica confirmó la influencia de la obesidad y la sobrealimentación. En este estudio, realizado también con modelos de ratas, se observó que en los casos de obesidad el organismo se muestra más incapaz de manejar de manera apropiada este exceso de energía en forma de grasa dietética y glucosa cuando éste exceso deriva de la sobrealimentación. Algo que, a su vez, se observó que no sucedía en los modelos de ratas delgadas, las cuales eran capaces de almacenar la glucosa y la grasa en el hígado, músculo y tejido sano del pecho, respuesta metabólica normal a la sobrealimentación.

No fue la única causa, según apuntan los investigadores, que explicaría el crecimiento y desarrollo de los tumores, ya que al comparar los dos grupos de modelos de ratas (obesas y delgadas) también se hallaron perfiles moleculares diferentes en los tumores. Así, en el caso de las ratas obesas aparecían mayores niveles de expresión del denominado receptor de progesterona, relacionado directamente con la proliferación del tumor.

Tal y como concluyen los autores del estudio, si estos resultados se trasladan a humanos, se puede afirmar que durante la etapa de la perimenopausia es esencial promover medidas de prevención para determinar los riesgos de desarrollar cáncer de mama tras la menopausia. Medidas preventivas como modificar el estilo de vida y adoptar una serie de hábitos más saludables, cuidando especialmente la alimentación. Los investigadores aconsejan restringir el consumo de determinados alimentos y aumentar la práctica de ejercicio físico. En algunos casos, se puede recurrir a fármacos como la metformina para el control metabólico.