En España las Navidades se alargan más de la cuenta y nos da la impresión que finalizan con la fiesta de Reyes. Mientrastanto, protagonizamos una serie de reuniones familiares, cenas de empresa y entre amigos, comidas navideñas con una sobredosis de calorías, dulce, grasas y alcohol.
Aquí os dejamos este especial de Navidad de la Radio Onda Madrid, realizado el día 26 de diciembre en un directo desde la sede del IMEO en Madrid, con algunos consejos muy utiles para los llamados días de compensación que tocan después de los excesos cometidos durante las fiestas.
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IMEO os desea felices fiestas de Navidad 2013-14
El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) os desea Feliz Navidad y un Próspero 2014.
Son más de 13.000 kilos de grasa total que han perdido nuestros pacientes durante este año.
Estamos muy orgullosos de contribuir a que personas como Sandra (14Kg perdidos), Beatriz (16Kg perdidos), Gemma (32Kg perdidos) o Berta (21Kg perdidos) hayan coseguido a vencer el sobrepeso y la obesidad.
Nos despedimos con el testimonio de Libertad –la última «bolita» de Navidad en nuestra postal navideña– que ha logrado perder los 53 kilos de más que le sobraban. ¡Un excelente resultado!
20 alimentos que queman grasas
Salud Univisión, Por Inés González
Es una sabrosa alternativa para perder peso, porque tiene un alto contenido de proteínas, el doble que los comunes de su tipo. Y el cuerpo quema muchas calorías al digerir las proteínas. Además, los especialistas en nutrición señalan que el consumo de proteínas es importante para minimizar la pérdida muscular cuando se queman grasas.
2. Quinoa
Un gran aliado para quemar grasas. Estos granos, capaces de aportar 5 gramos de fibra en una taza, han ganado fama y son considerados un “súper alimento”, por su alto contenido de proteínas. Es antioxidante y rico en nutrientes como el hierro, zinc, selenio y vitamina E. Se mezcla con verduras, frutos secos, o proteínas magras.
3. Canela
No sólo puede reducir tu apetito y sumar sabor a las infusiones, yogur o algunos platos, sino que algunos estudios reunidos en «Archives of Internal Medicine» han demostrado que 1/4 de cuchara de té de canela mezclado con la comida, es suficiente para acelerar 20 veces más el proceso metabólico del azúcar y además, bajar los niveles de ésta en la sangre.
4. Chiles
Los pimientos, también conocidos como chiles, la pimienta roja y la pimienta de cayena son las mejores especias para perder peso. Los pimientos son una rica fuente de vitamina C, más poderosa que las naranjas y los limones. Además de ser antioxidantes, aceleran el metabolismo, un beneficio que permite quemar grasas más rápido, indica la Biblioteca Nacional de Medicina.
Beneficios de la capsaicina
Los pimientos contienen capsaicina, y un estudio de la Universidad de Maastrich, en los Países Bajos, ha revelado que este componente disminuye los lípidos corporales mediante un mecanismo adicional: además de inhibir la proliferación de células grasas inmaduras, o pre-adipocitos, estimula su muerte celular programada (apoptosis).
5. Té verde
Es efectivo para controlar el aumento de peso, aun si se tiene una dieta rica en grasas, halló un estudio de la Universidad Estatal de Pennsylvania. Para el Dr. Joshua Lambert, profesor de Ciencias de los Alimentos, “Reduce la capacidad de absorber grasas de los alimentos y estimula la quema de grasa almacenada en el cuerpo”.
6. Pomelo o toronja
Posee muy pocos hidratos y casi un 90% de agua. Aporta grandes beneficios a las dietas, gracias a los poderes adelgazantes del ácido cítrico. Además, a esta fruta se la recomienda para la anemia, para regular el colesterol y curar los catarros y resfriados. Incluye el pomelo en ensaladas, desayunos y batidos naturales.
7. Sandía
Todos los alimentos ricos en contenido de agua ocupan más lugar en el intestino. Esto produce sensación de saciedad y lleva a consumir menos cantidad de otros alimentos. La sandía, al igual que el melón, están llenos de agua y nutrientes, pero ambos son bajos en calorías. El melón también es un potente antioxidante y suma vitaminas A y C a tu dieta.
8. Peras y manzanas
Además de ser ricas en agua, la sustancia mas beneficiosa de estas dos frutas es la pectina, un componente ideal para desintoxicar el organismo y evitar el colesterol malo. La pera también tiene un alto contenido de calcio, hierro y potasio, y una baja cantidad de sodio. La manzana es diurética y aporta fibra y aminoácidos.
9.Uvas y pasas de uva
Un gran alimento desintoxicante, ideal para cuando deseas bajar de peso. Sus principales beneficios son la presencia de vitamina B y potasio, que ayuda a controlar el colesterol. Este último se encuentra principalmente en las pasas de uva. La dieta de la uva es una opción depuradora, ideal para “limpiar” el organismo.
10. Verduras crudas
Las hojas verdes, zanahorias, apio, puerro y tomates satisfacen el deseo de tomar un bocadillo, aportan buena cantidad de agua y son bajas en calorías. Procura consumir verduras crudas, aunque sea una vez al día, pues te garantizarás vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que muchas veces se pierden con la cocción.
11. Café
El extracto de café verde ayudaría a perder peso, ya que modifica la forma en la que el cuerpo procesa los alimentos, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Scranton, en Pennsylvania. No es mágico: tiene una sustancia que evita que el cuerpo absorba todas las calorías que recibe de los carbohidratos y grasas.
12. Huevos
Consumir 2 huevos por día ayuda a adelgazar si se incluyen en el desayuno. Aportan la saciedad que evitará el picoteo durante el resto de la mañana. Por otro lado, las proteínas y energía que proveen si los incluyes en la primera comida del día, permiten sobrellevar mejor un plan alimentario para adelgazar.
13. Avena
Es rica en hidratos de carbono complejos, fibra y proteínas, por lo tanto es un cereal de bajo índice glucémico. Además de proteínas en cantidades importantes, posee grasas insaturadas y micronutrientes de gran valor que brindan energía. Suma potasio, vitamina B, magnesio, calcio y fósforo, fundamentales para los músculos.
14. Cereal en granos enteros
Si quieres tener buena nutrición sin sumar calorías, incluye los granos enteros en tu dieta. Su aporte de fibra, vitamina E, zinc, magnesio y vitamina B6, no sólo previenen el desarrollo de enfermedades sino que ayudan a tener menos grasa en el abdomen. Puedes reemplazar las pastas, pizzas y panes blancos por integrales.
15. Sopa
Es una gran aliada para quemar grasas, ideal para calmar el apetito y consumir menos de otros platos que están llenos de calorías. Tiene gran volumen y bajo contenido calórico, aportando todos los nutrientes de las verduras. Puedes variar entre las sopas de frijoles, de arroz, de pollo, de verduras, de fideos o de avena.
16. Nueces
Pueden promover la pérdida de peso y mejorar los niveles de colesterol, cuando se consumen con moderación. Son ricas en vitamina E, ácidos grasos Omega 3, proteínas de origen vegetal, fibra y muchos antioxidantes y grasas saludables para el corazón. De modo que son doblemente buenas: cuidan el cuerpo por fuera y por dentro.
17. Palomitas de maíz
Son el único refrigerio de grano integral 100 por ciento. Todos los otros granos son procesados y diluidos con varios ingredientes. Una porción de palomitas de maíz provee más del 70 por ciento de la ingesta diaria de grano integral. Y contienen más antioxidantes saludables (polifenoles) que algunas frutas o verduras.
18. Leche descremada
Los especialistas sugieren que beber leche desnatada o descremada en el desayuno ayuda a incrementar la sensación de saciedad del cuerpo, lo cual reduce hasta en un 9% la ingesta de alimentos durante la siguiente comida. Comparando una taza de zumo de frutas con una de leche, ambas tienen 250 calorías, pero ésta última produce más saciedad.
19. Carne magra
Elige cortes vacunos sin grasa como el vacío, el solomillo y el lomo. En el cordero, la pierna es la más magra. En el cerdo, escoge el lomo, la paleta y el solomillo. De las aves en general, siempre elige la pechuga. Así estarás sumando a tu dieta hierro y otros nutrientes, pero poca grasa.
20. Pescado
Están comprobados los amplios beneficios del pescado, una de las mejores fuentes de proteínas que existe. La mayoría son magros, y las excepciones tienen grasa sana: los ácidos grasos Omega-3, como el salmón o el arenque. Entre los peces magros está el lenguado, la merluza, el bacalao fresco, el calamar, la panga, abadejo y arenque.
Los españoles engordarán entre 3 y 5 kilos de media estas Navidades
Saber qué comer o beber y cuándo hacerlo en estos días festivos es clave para no entrar en el año nuevo pesando más de la cuenta, sostienen los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad
- El 83% de los españoles se salta la dieta cuando están de celebración, según una encuesta del IMEO[1].
- Un 63% comienzan a comprar dulces navideños a partir de la primera semana de diciembre, y un 12% lo hace a finales de noviembre.
- Un 78% de nuestros paisanos admite que durante las Navidades asiste a comidas tardías que duran más de dos horas cada, además una de cada tres personas que salen de noche consumen copas hasta la madrugada.
En España, donde las fiestas son modo de vida, las Navidades duran más que en la mayoría de países. Desde el puente de la Constitución, con iluminación navideña y campaña de comercios en marcha, hasta Reyes incluido tenemos un calendario festivo con un total de 14 días no laborables (5 de ellos son fiesta oficial en todas las Comunidades Autónomas) y los 18 días restantes son laborables[2]. “Con esta puesta en escena no es de extrañar que la gente se salga de la rutina diaria también en lo que respecta a su comida”, recalca Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recordando que es en estas fechas cuando más sobrepeso se gana, entre 3 y 5 kilos de media.
“El problema no es la celebración en sí, sino la tendencia de seguir comiendo igual en los días que la rodean y en estas fechas motivos no faltan: lo que el calendario deja “en blanco” se rellena con reuniones de familia, cenas de empresa y salidas con amigos”, especifica el experto en nutrición. Al repetir el mismo patrón permisivo una y otra vez, recurrimos al autoengaño –“ahora como de todo, en enero me pongo a dieta”–, para acallar así el sentimiento de culpabilidad generado por el empacho seguido.
Es cierto que las navidades no son una fecha indicada para ponerse a régimen, pero sí son idóneas para plantearse objetivos reales, como mantenerse en el peso actual o intentar no coger más de un kilito que luego no sería tan difícil perder. Para una persona que está en el límite, los 5 kilos cogidos a lo largo de este mes pueden significar traspasar la barrera del sobrepeso a la obesidad y esto acarrea serios problemas para la salud. Por esta razón, el equipo de nutricionistas del IMEO ha puesto sobre la mesa lo imprescindible: cinco reglas que nos ayudarán a celebrar las Navidades sin ganar más peso de la cuenta.
5 CLAVES PARA ENGORDAR LO MÍNIMO EN NAVIDAD
1. Día de compensación después de una comida copiosa.
En estas fiestas cuando nos sentamos a la mesa con los nuestros es complicado mantener un control excesivo. Los platos apetitosos junto con la euforia de la celebración y lo embriagador de las bebidas, merman nuestra voluntad y nos hacen olvidar las promesas que nos hacemos para cada Año Nuevo, incluidas las de adelgazar o perder peso.
Las comidas y cenas tardías, de varias horas de duración, junto con las noches de fiesta y el descanso (sueño) de día hace que nos expongamos menos a la iluminación solar, hecho que puede dar lugar a importantes cambios hormonales que afectan a nuestro metabolismo, estado de ánimo y relación con la comida.
“No se trata de pasar la festividad “a dos velas”, sin probar bocado fuera del régimen, sino de disfrutar la comida con cierta moderación y el día siguiente compensar con una dieta restrictiva”, sugieren los expertos en nutrición del IMEO ofreciendo un ejemplo de menú para el día después.
2. Dulces navideños a partir del 20 de Diciembre.
Nuestros datos nos indican que el 63% de los españoles comienzan a comprar dulces navideños a partir de la primera semana de diciembre, incluso algunos (el 12%) a finales de noviembre.
En este aspecto, desde IMEO realizamos dos recomendaciones: comprar los dulces navideños a partir del 20 de diciembre y en cantidades justas. “Es preferible hacer la compra en dos veces para evitar que sobren después de las fiestas”, puntualiza el experto en nutrición.
3. Aperitivo 20 minutos antes de una comida o cena navideña.
Nuestro sistema digestivo tarda unos 20 minutos en comenzar a enviar al cerebro las señales de saciedad que le indican que ya hemos comido suficiente. A todos nos habrá ocurrido que después de un aperitivo o picoteo típico de un domingo, afrontamos la comida posterior con mucho menos apetito.
“Si utilizamos este truco para “engañar al estómago” y esquivar los kilos de más en Navidad, entraremos en la comida y cena navideña con mucha menos hambre y reduciremos las cantidades y las calorías ingeridas”, recalca Bravo.
Este aperitivo puede estar compuesto de dos de las siguientes opciones y acompañado de un refresco con gas light o cero por su efecto saciante:
- Gambas a la plancha con ajito y limón.
- Langostinos a la plancha con ajo picado y limón.
- Mejillones al vapor o a la vinagreta.
- Sepia a la plancha.
- Salpicón de marisco.
- Gulas y gambas salteadas con ajito y cayena.
4. Afrontar las bebidas alcohólicas con inteligencia.
Una de cada tres personas que salen de noche para celebrar las fiestas toma copas hasta bien entrada la madrugada. Esto tiene su explicación, señala Bravo, por la noche el subconsciente tiene más fuerza y la tendencia a descontrolar es más alta. El cuerpo nos pide más azúcar y lo que le damos son más copas y dulces.
Las bebidas graduadas también sirven como “vía escapatoria” de los infortunios de la crisis y son una especie de recompensa frente a los momentos de estrés y las presiones. Tomadas con moderación y de forma ocasional, las bebidas alcohólicas pueden favorecer la sensación de relajación, descanso y disfrute. Si sabemos elegir bien, podemos reducir su aporte calórico hasta en un 60%, sin tener que renunciar. Desde IMEO recomendamos:
- Añadir gaseosa al vino y a la cerveza. Como acompañamiento en las comidas proponemos optar por el vino con gaseosa o bien con una clara de cerveza, las gaseosas son acalóricas y reducirán considerablemente la cantidad de vino y cerveza, disfrutando al mismo tiempo de una bebida refrescante. Otra opción baja en calorías sería la sidra de baja graduación con sabor afrutado, que gracias a las burbujas es más saciante.
- Tomar el ron light con refresco cero. Ya existen en el mercado una variedad de rones con 50% menos de calorías sin perder su sabor de caña de azucar fermentada, a la que añadiremos un refresco light o cero, pasando del ron con cola habitual que tiene unas 204Kcal, a un ron light de tan sólo 98Kcal.
- Sustituir los chupitos por una copa de champagne o cava. El tequila por ejemplo aporta 270Kcal a los 100ml, en cambio el champagne sólo 67Kcal.
- Para los amantes del Vodka recomendamos una propuesta más exótica, el Soju, un licor tradicional coreano con un 40% menos de calorías y un aspecto similar con sabor algo más dulzón.
5. Platos deliciosos, saludables y baratos en cantidades calculadas.
Tanto para nuestra economía, como para nuestra salud es importante calcular las cantidades y raciones según el número de comensales para no tener que afrontar, además, la tentativa de las “sobras” en los días posteriores a la celebración.
Pensando en la crisis que obliga a muchas familias a reducir su gasto en Navidad, IMEO sugiere apostar por las carnes y pescados blancos, como el pavo, la merluza o el bacalao, que son de presupuesto razonable, alta calidad nutricional y bajo aporte calórico.
Aquí os dejamos algunas ideas de platos navideños destacados por los expertos de nutrición:

Pavita rellena de jamón serrano y huevo duro, con guarnición de champiñones y setas
Aprox. 249Kcal y 4,20€ por ración
Merluza en salsa verde aromatizada con guarnición de champiñones, chirlas y sepia
Aprox. 230Kcal y 5,04€ por ración

Bacalao a la plancha con tomate triturado y acompañamiento de lombarda rehogada
Aprox. 209Kcal y 6,11€ por ración
[1] Todos los datos estadísticos aquí citados proceden de estudios internos del IMEO basados en encuestas poblacionales.
[2] Mientras que Alemania, Suiza e Italia tienen un similar número de días festivos para el mismo período (entre 4 y 5), Gran Bretaña (3 días festivos), EEUU (2) y Brasil (2) tienen un calendario de lo más normal, donde señalados como festivos son sólo Navidad y uno de enero. Rusia (con 6 días festivos y 18 laborables) y Finlandia (15 días festivos incluidos los fines de semana y 17 laborables), que son entre los países que se disputan el origen del Papá Noel (Ded Moroz en la versión rusa), son los que más días de fiesta acumulan en este período.
«La obesidad debería ser un problema de los gobiernos, no de las familias»
«Para perder peso no hay receta mágica, se necesitan voluntad e información: la gente no sabe que en una lata de Coca-Cola hay diez sobres de azúcar»
Llanera, Miguel L. SERRANO – La Nueva España
-Venga, póngase de pie. Hagamos la entrevista de pie.
Tim Lobstein va en serio. Se levanta de su silla y, para explicarse, señala el enorme ventanal que enseña a decenas de personas trabajando delante de sus ordenadores. «Mire, ¿ve a toda esa gente? Esos son los hábitos actuales. Sentarse y trabajar. Estamos sentados mucho tiempo. El trabajo ahora es así y favorece la vida sedentaria». Lobstein es uno de los mayores expertos mundiales en obesidad, fenómeno que lleva estudiando 35 años. Es el coordinador del programa infantil de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad. Nació en Nueva York y vive en Londres pero va de una ciudad a la otra con frecuencia. La semana pasada estuvo en Llanera, invitado por la empresa Treelogic, y dedicó unos minutos a LA NUEVA ESPAÑA.
-Tome asiento.
-¿Pero me entiende lo que le quiero explicar, no?
-Perfectamente. Pero el sedentarismo no es la única causa de la obesidad
-Hay muchas otras, pero esa es la principal. Estamos más tiempo viendo la televisión, delante del ordenador y no hacemos nada para combatir eso. El nivel de sedentarismo es muy alto. Vamos a todos los sitios en coche, no caminamos. La actividad física cada vez la reducimos más, pero no el consumo de comida.
-Eso: la comida, la dieta.
-Comemos menos fruta y verduras, más carne, más quesos y cosas azucaradas. Especialmente bebidas azucaradas. Hemos cambiado los hábitos de consumo.
-¿Hay alguna receta sencilla para combatir la obesidad?
-Si la hubiera, no estaría aquí hablando con usted y tal vez sería un hombre rico (ríe). Hay mucha gente que intenta vender soluciones sencillas, dietas fáciles, relojes de pérdidas de peso, o cirugía para quitar la grasa. No hay ninguna receta mágica para perder peso.
-¿Nada de eso vale?
-La cirugía, pero para casos muy serios. Para aquellos que sea la única manera que tienen de salvar sus vidas. También es cierto que existen medicinas para otros casos. Pero para el resto de personas, cualquier receta que propongan siempre tendrá su parte mala. Lo que se tiene que hacer es no ver tanto la televisión, no estar tanto tiempo parado, mejorar los hábitos tanto en la comida como en la vida. Esa es la única manera sana de perder peso.
-Insiste en lo de la televisión.
-Es que ustedes, los periodistas, hacen cosas interesantes y están incitando a que nos quedemos delante de ella (ríe). En serio, ahora cada vez hay más canales, cada vez hay más programas para niños. Y los productores de comida utilizan la televisión para promocionarse y nos incitan a comer más. Coca-Cola, Pepsi… Se están anunciando para que consumas más y más. En una frase: la obesidad es un problema del sobreconsumo y de todas esas marcas. Eso debería combatirse.
-Pero es imposible. ¿Cómo se enfrenta uno a Coca-Cola?
-¡Con dinero! En serio, ahí está uno de los problemas. Combatir el sobreconsumo es luchar contra una gran industria. O sea, luchar contra la economía.
-¿La comida rápida es el principal enemigo?
-Son peores las bebidas azucaradas.
-¿Por qué?
-Porque es fácil beber mucha cantidad de estas bebidas sin tener conciencia de ello. Cuando comes algo muy grasiento, eres consciente de ello. Y con las bebidas azucaradas no pasa. Puedes tener más ingesta innecesaria de calorías por bebida que por comida, pero tú eso no lo sabes y no lo sientes así. En una lata de Coca-Cola hay más de diez sobres de azúcar y la gente no se entera. También es mala la comida rápida, y la bollería, y los cereales con azúcar, y las chucherías.
-De todo esto hay mucha publicidad.
-Demasiada. Y la mayoría de anuncios para niños incluyen estas cosas.
-¿Qué se puede hacer?
-En Gran Bretaña, por ejemplo, está prohibido anunciar estas cosas en los programas para niños que hay en televisión. En Dinamarca, Suecia y Noruega no hay anuncios para niños por debajo de los 12 años. Recomiendo que España haga algo como Gran Bretaña. Lo necesita para frenar la obesidad infantil, porque es uno de los peores países de Europa en este sentido.
-¿Los gobiernos deberían intervenir?
-Sí. Las medidas voluntarias no están funcionando, porque la industria promete y promete y no hace nada. La autorregulación es como pedirle al ladrón que sea el que te instale la cerradura de casa.
-¿Por qué los gobiernos no toman parte en este asunto?
-Esto es una batalla entre la protección del consumidor y la protección del consumo. La protección del consumo es buena para la economía, para el comercio, para el Gobierno. La protección del consumidor es buena para la salud y para las escuelas. Una cosa tiene más peso que la otra.
-¿Falta valentía?
-Bueno, es el resultado del capitalismo. Es la lucha entre el fuerte y el débil.
-¿Sabemos lo que comemos? ¿Las marcas dan suficiente información sobre lo que llevan sus productos?
-En el Reino Unido se ha puesto en marcha una iniciativa que es útil: es un código de colores para advertir a los ciudadanos, como si fuera un semáforo. Verde para los alimentos más saludables, amarillo para los que tienen más calorías y rojo para los hipercalóricos. Es voluntario, pero muchas marcas lo han implementado.
-¿Se ha perdido la vergüenza a ser obeso?
-Las personas, por mucho que digan lo contrario, no son felices si son obesas. Porque siempre quieres estar mejor. Lo que realmente es terrible en este fenómeno es que se produzca una batalla en el supermercado entre el padre y el niño por comprar un producto. La batalla no debe ser ahí, en el supermercado. La batalla debería ser de los gobiernos con los consumidores. La obesidad debería ser un problema de los gobiernos, no de las familias.
-¿Qué parte de responsabilidad tienen los padres en que un niño sea obeso?
-La responsabilidad, si se abre la perspectiva, es política. La situación del padre es compleja, pero debe cabrearse por cómo se están haciendo las cosas e impulsar actividades de protección al consumidor. Creo que los medios deben denunciar estas cosas también. En Europa hay sobrepeso en dos de cada tres adultos. Y un tercio llegan a ser obesos. Y la tendencia es al alza.
Pros y contras de la dieta macrobiótica
La dieta Macrobiótica es una dieta vegetariana y ecológica que nació en el Japón gracias a George Oshawa y se basa en la búsqueda del equilibrio físico y emocional a través de la nutrición
Se trata de un estilo de vida basado en la filosofía oriental del Yin y el Yang. Los grandes pilares de la dieta mabrobiótica son los cereales de origen biológico e integrales -arroz, cebada, maíz y trigo- que pueden ser presentados de forma hervida, guisada, en sopas y tartas. Otros alimentos básicos son la soja, las algas marinas, los aceites vegetales y las verduras y hortalizas. Estas han de ser de temporada y deben ser cultivadas en la zona de residencia. Así los alimentos naturales y de consumo diario han de ser masticados alrededor de 50 veces.
Pese a que este régimen alimenticio estipula que han de evitarse al máximo las proteínas de origen animal, la ingesta de pescados, pollo, carne magra, huevos y lácteos está permitida de manera ocasional aunque han de ser cocinados solo con sal marina y según los principios de la macrobiótica: en recipientes de barro o acero inoxidable y removidos con cucharas de madera. En este sentido, el café no es recomendable y se aconseja tomar té natural procedente de China o Japón.
Sin embargo, esta dieta no parece ser una alternativa saludable ya que conlleva serias carencias nutricionales si se sigue de manera estricta. «En casos muy extremos, los seguidores de esta filosofía oriental llegan a ingerir únicamente cereales integrales. Esto puede provocar escorbuto, anemia, hipocalcemia y alterar la función de los riñones o el hígado», advierte Vanesa León, nutricionista graduada en Nutrición Humana, quien recuerda que la correcta combinación de todos los grupos de alimentos es la clave para mantener una buena salud.
Ejemplo de un menú de la dieta macrobiótica
Desayuno
Una infusión de té de tres años (té Bancha, un té muy suave sin teína) o té Mu (una combinación de dieciséis plantas) con una crema de mijo o de arroz (poner una taza de arroz o mijo con cuatro o cinco de agua y cocinarlo lentamente durante cuatro o cinco horas. Luego servirla con un poco de sésamo por encima. También se pueden cocinar con un poco de canela y de pasas)
Como alternativa de la crema de arroz o mijo se suele tomar galletas de arroz con puré de sésamo o algún paté vegetal.
Almuerzo (mediodía)
De primero Sopa de Miso que es una sopa de verduras con algas y un condimento salado de soja.
De segundo se toma un plato combinado donde suele haber Arroz integral hervido con un trozo de alga Kombu y otra parte de proteína vegetal (legumbres, Seitán o gluten de trigo, Tofu o «queso» de soja, Tempeh o soja fermentada)
Como postre se puede tomar un poco de compota de manzana (la fruta siempre cocida) o un poco de pastel hecho con una base de copos de cereales o de sémola de maíz o de trigo (cous-cous) con gelatina de fruta hecha con alga Agar-agar.
Normalmente no se suele tomar postre sino una taza de té Bancha.
Merienda
Un té con unas galletas de arroz y un poco de mermelada o paté vegetal.
Cena
Una sopa (que puede ser de verduras con Shiitake, que es un hongo japonés, y daikon, que es como un nabo pero muy grande)
De segundo se suele tomar unas verduras al vapor o estofadas.
Si se tiene mucho apetito se puede acompañar con arroz o un poco de proteína.
Fuentes: En buenas manos / ABC
¿Sabes distinguir las grasas buenas de las malas?
BBC Mundo
Aunque la palabra grasa puede parecernos incompatible con una dieta saludable, eso no es así. No todas las grasas son iguales y es muy importante saber qué tipo de grasas debemos comer más y cuáles deberíamos reducir.
Grasas saturadas
Según NHS Choices, un servicio de asesoramiento online del Sistema Nacional de Salud británico, reducir algunas comidas ricas en grasas saturadas es una parte importante de una dieta saludable.
Entre esos alimentos está la mantequilla, la manteca, los chocolates, pasteles y masitas y los productos cárnicos como las salchichas o los pasteles de carne.
La mayoría de la gente come demasiada grasa saturada: en torno al 20% más del máximo recomendado, según recogen los estudios de la Asociación Británica de Dietética.
Las recomendaciones del Departmento de Salud británico dicen que el hombre promedio no debería comer más de 30 gramos de grasas saturadas al día, mientras que en el caso de la mujer esa cifra no debería ser superior a 20 gramos diarios.
Una dieta rica en grasas saturadas puede incrementar los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad o colesterol malo en la sangre a lo largo del tiempo, lo que también aumenta la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular.
Pero ese riesgo ha sido puesto en duda recientemente.
El cardiólogo Aseem Malhotra escribió recientemente en el British Medical Journal que las grasas saturadas han sido «demonizadas durante décadas» al vincularlas con las enfermedades del corazón, algo que, dice, no ha podido ser plenamente comprobado con evidencias científicas.
Según Malhotra, la industria alimentaria ha compensado la bajada de grasas saturadas con el aumento de azúcar.
Grasas no saturadas
Tener una dieta rica en grasas no saturadas puede ayudar a bajar los niveles de colesterol malos en la sangre y a incrementar los de lipoproteína de alta densidad, el conocido como colesterol bueno.
Las grasas saturadas pueden ser sustituidas en una dieta balanceada con las más saludables grasas monosaturadas y polisaturadas, que se encuentran en muchos alimentos como:
– Los pescados «azules» como el salmón, las sardinas o la caballa.
– Frutos secos y semillas.
– Frutas y vegetales, incluyendo el aguacate.
Los ácidos Omega-3 pueden ayudar a bajar los niveles de triglicéridos en la sangre, a prevenir los coágulos de sangre y a mantener los ritmos cardiacos a un nivel regular.
La Fundación Británica del Corazón asegura que deberíamos comer dos porciones de pescado a la semana y que al menos una de ellas debe ser pescado azul.
Además, recomienda tomar una pequeña cantidad de grasas monosaturadas para ayudar a mantener los niveles de colesterol.
Grasas trans (o ácidos grasos trans)
El tercer tipo de grasas se encuentra en los ácidos grasos trans o grasas trans.
Las grasas trans naturales se encuentran en bajos niveles en algunas comidas, como los productos lácteos.
Las trans artificiales se producen cuando la grasa pasa por un proceso de hidrogenación, conocido como grasa hidrogenada.
Se puede usar para freír.
Las grasas trans artificiales también se encuentran en algunas comidas procesadas, como las galletas y los pasteles y en algunas ocasiones se usan para alargar la duración de los productos.
Una dieta rica en grasas trans puede conducir a niveles altos de colesterol malo en la sangre.
Pero, en Reino Unido, por ejemplo, la mayoría de la gente no come mucha grasa trans. De media, cada británico ingiere cerca de la mitad del máximo recomendado.
Y la mayoría de los supermercados del país han retirado el aceite hidrogenado de sus productos.
NHS Choices asegura que consumimos muchas más grasas saturadas que trans, pero dice que reducir la cantidad de grasas saturadas es más importante que disminuir la ingesta de ácidos grasos trans.
Las dietas más raras y sus consecuencias mortales
- Se practicaban desde hace muchos años; son regímenes alimenticios que ponían en peligro su vida, pero que realizaban con tal de perder peso.
- En la actualidad cambiaron las técnicas, pero son igual de dañinas
26 Noticias
Diciembre es el mes de las dietas porque entre los propósitos de Año Nuevo casi siempre está: adelgazar. El gimnasio se satura y la heladera se llena de comida saludable con tal de tener el cuerpo ideal para el verano. Pero eso sí, hay quienes recurren a más que el ejercicio y la comida sana para bajar de peso con tal de hacerlo rápido. De ahí que incluso llegan a poner sus vidas en peligro. Y es que, ¿de cuántas dietas extremas no hemos escuchado hablar?
A continuación te presentamos una serie de ellas que a pesar de que fueron populares no son buenas para la salud.
La solitaria. Muchos bromean con tener una «solitaria» en el estómago, pero resulta que la broma en realidad viene de principios de 1900, cuando se acostumbraba a tomar píldoras que contenían huevos de lombriz solitaria. ¡Aunque no lo creas! La gente esperaba a que las lombrices crecieran dentro del intestino para que se alimentaran de la comida que ellos ingerían y así bajar de peso a causa de las diarreas y vómito que esto provocaba. Cuando lograban obtener los kilos de menos que querían, se desparasitaban, pero no era tan fácil porque hacerlo traía fuertes dolores abdominales y rectales. Eso lo hacían sin tomar en cuenta que una solitaria puede llegar a medir hasta 9 metros, provocar epilepsia, demencia, problemas de vista y otras complicaciones. Aun así fue una dieta muy exitosa.
Arsénico. ¿Aún los encontramos? Hace algunos años, había hombres vendiendo productos que aseguraban bajar de peso casi mágicamente. El ingrediente secreto era arsénico y la gente no lo sabía, así que muchas personas seguramente murieron envenenadas al tomar más de lo debido de este producto «mágico».
Vinagre. En la época del romanticismo, Lord Byron, conocido como uno de los poetas más versátiles de la época, cuidaba mucho su figura y recurría a una dieta que terminó haciéndose famosa: la dieta del vinagre; consistía en beber todos los días una taza de vinagre y comer papas. La idea era purgar el organismo, así que eran varias las personas que decidían seguir este método con tal de tener unja figura esbelta.
Masticar y escupir. La idea es quitarle todos los nutrientes a la comida por medio de estarla masticando; cuando lo habían logrado, masticar hasta dejar muy bien molido todo, era momento de escupir, porque así la materia fibrosa no entraba al organismo y no se engordaba. Las personas que seguían esta técnica lograban defecar apenas una vez cada dos semanas porque realmente no comían nada. Franz Kafka fue un seguidor de la dieta.
Caucho. No se lo comían, pero lo usaban para hacer corsés y hasta calzones que hicieran presión y causaran sudoración para bajar de peso. Lo malo es que la piel se dañaba debido a la humedad y se hacía mucho más propensa a tener infecciones. Cuando llegó la Primera Guerra Mundial, esta moda desapareció.
Atún y manzana. Se trata de un régimen alimenticio donde únicamente se ingiere eso: una manzana y una lata de atún, durante todo el día. Esta fue la que siguió el actor Christian Bale para el papel que interpretó en la cinta El Maquinista (2004).
Parche en la lengua. La idea es coser una malla de polietileno en la lengua para producir dolor al momento de comer alimentos sólidos, lo que obliga a las personas a llevar una dieta líquida. Una dieta que augura enfermedad, ya que para llevar una dieta sana hay que ingerir todo tipo de alimentos para no dañar el organismo.
Inyecciones de orina. Se supone que la orina que proviene de mujeres embarazadas es la ideal, porque ésta tiene una hormona que ayuda al metabolismo a ser más rápido. Se dice que se pueden perder hasta 20 kilos en seis meses. La dieta se complementa al consumir apenas 500 calorías diarias. Sin embargo, este régimen alimenticio es de los más peligrosos que existen porque inyectar orina a la sangre puede provocar la muerte a causa de septicemia, casi instantánea. Además, se engaña al cuerpo y se le hace creer que está en proceso de embarazo y crear desequilibrio en las personas. Por otro lado, consumir apenas 500 calorías es lo que realmente hace bajar de peso y no la inyección.
Comer por la nariz. Olvídate de comer… por la boca. Lo que se hace es aplicar una mezcla de proteínas, grasas y agua por un tubo de goteo que se introduce por la nariz hasta llegar al estómago. Se tiene que traer puesto el tubo durante las 24 horas y se consumen 800 calorías al día. Una dieta que además de extraña, resulta ser la provocadora de diferentes males como deshidratación, dolor de cabeza, cálculos renales, estreñimiento y hasta mal aliento. Con esto, dicen, se pueden reducir hasta 9 kilos en 10 días.
Anillo para adelgazar. Al igual que el caucho, hoy en día las personas buscan cualquier cosa que les prometa bajar de peso, así que muchos han confiado en un supuesto anillo que adelgaza. Se supone está hecho con imanes y metales especiales que actúan en el cuerpo. Se dice que es un tratamiento milenario que inventaron monjes chinos al mezclar la acupuntura y la magnetoterapia.
Vero: «Los dos ictus que sufrí me han hecho reaccionar contra la obesidad»
Esta paciente del IMEO celebra el Día de la Obesidad con 28 kilos menos
Esta joven madrileña de 31 años celebra el Día Mundial de la Obesidad con 28 kilos menos. Hace seis meses comenzó un tratamiento de Banda Gástrica en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
Su peso de partida fue de 104Kg, tenía un riesgo cardiovascular medio-alto y un Índice de Tasa Metabólica lento (en su caso correspondiente a 1, en una escala de 1 a 15, donde el metabolismo se considera lento de 1 a 5, normal de 5 a 9, e hiperactivo de 9 a 15). Actualmente la paciente pesa unos 76Kg, hace tres meses que salió del riesgo cardiovascular y ahora su Tasa Metabólica está normalizada en 7.
Su historia de obesidad es relativamente reciente y se remonta a los últimos tres años en los que había ganado más de 35Kg extras.
«En aquel momento hacía largas jornada laborales y turnos de noche, de modo que prácticamente me alimentaba a base de bocadillos», recuerda Verónica, especificando que es un tipo de comida muy tentadora, rápida de preparar y fácil de llevar y conservar, tanto en ambientes de calor, como fríos. La obesidad no tardó en pasarle factura. Se unió a otros problemas de salud, como la fibromialgia y el hipotiroidismo, habiendo días en que prácticamente no se podía levantar de la cama.
Los dos ictus que sufrió en las Navidades pasadas colmaron el vaso. Era cuando los médicos se lo dijeron sin rodeos: si quería conservar la vida, debía perder peso lo antes posible. «Aposté por el IMEO porque tenían la fama de abordar la obesidad desde un punto de vista científico, antes de proponer una solución, buscan la causa, lo que te ha llevado a la obesidad», dice Vero. Me hicieron una serie de pruebas a nivel físico y hormonal y después de evaluar mi estado general, optamos por la Banda Gástrica, una técnica con demostrada eficacia en el tratamiento de obesidad a largo plazo.
Durante los últimos seis meses he experimentado un cambio brutal, no sólo físico. El sobrepeso me había vuelto negativa, era imposible de tratar. Lo veía todo negro, no conseguía salir de la depresión, a menudo me encerraba en casa y todo era motivo de enfado.
Ahora, he vuelto a ser como antes de engordar, he recuperado la seguridad en mi misma, la sonrisa que no baja de mi cara y estoy más abierta al mundo. Ya no tengo problemas de fibromialgia y físicamente me definiría más bien como activa.
‘Una dieta sana no es importante sólo para prevenir la obesidad’
ENTREVISTA a Dariush Mozaffarian, cardiólogo, especialista en nutrición y codirector del programa de Epidemiología Cardiovascular de la Universidad de Harvard (EEUU)
María Valerio | El Mundo.es
Encontramos a Dariush Mozaffarian en la cafetería del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). Este cardiólogo, especialista en nutrición y codirector del programa de Epidemiología Cardiovascular de la Universidad de Harvard (EEUU), acaba de comer alcachofas, una ensalada mixta y dos piezas de fruta. El pan blanco se queda entero encima de la mesa. Este enemigo acérrimo de los carbohidratos y los cereales refinados ha visitado nuestro país para participar en el Congreso Internacional de Nutrición que acaba de terminar en Granada.
Usted ha repetido en varias ocasiones que los hidratos pueden ser más perjudiciales que algunas grasas, podría explicarlo.
El problema es que el mensaje de la grasa se han lanzado sin diferenciar unas de otras. Los frutos secos, por ejemplo, tienen un 90% de grasas, el aceite de oliva… La gente debe comer grasas saludables. Las grasas no se deben evitar, todo depende con qué se comparen. Mirar los gramos de grasa en la etiqueta es una información inútil, tienes que mirar el alimento en su conjunto, si está o no procesado, qué tipo de grasa contiene… La información sobre la grasa saturada puede llevar a confusión; porque un alimento sin grasas saturadas, puede contener hidratos refinados perjudiciales, y otro con 10 gramos de grasas saturadas puede ser beneficioso. La industria sabe eso y lo utiliza para confundir y manipular al consumidor haciéndole creer que está eligiendo un alimento saludable. Quitando la sal, que es un aditivo, y las grasas trans, que sabemos que son perjudiciales, deberíamos tener una visión global del alimento, no mirar nutriente por nutriente en la etiqueta.
En ese caso, ¿qué opina de dietas como la Dukan o la llamada paleodieta que prohíben los hidratos en beneficio de las proteínas?
El problema es que la mayoría de esas dietas no están basadas en evidencias científicas. Creo que una pequeña cantidad de carbohidratos, de cereales integrales, mezclados con otros nutrientes, se puede comer sin problema.
Usted que colabora en proyectos de nutrición en Tanzania, ¿cómo ve el problema de la creciente obesidad en países en desarrollo?
Lo primero que hay que recordar es que la dieta no es importante sólo para la obesidad. Una mala alimentación influye en los problemas de corazón, en algunos tipos de cáncer, diabetes y muchas otras enfermedades… Y lo hace de manera totalmente independiente. Puedes ser obeso, cambiar de dieta y no perder peso, pero sí habrás reducido drásticamente tu riesgo cardiovascular. O estar delgado con una dieta terrible. Por ejemplo, la calidad de la dieta tiene más influencia en los problemas coronarios que la obesidad; mientras que para la diabetes, la obesidad tiene más importancia que la dieta. La gente no debería tener en cuenta únicamente su peso como una manera de evaluar la calidad de su dieta. Y lo subrayo porque esto es lo que pasó en los 60 y 70, que se usó el colesterol en sangre como único parámetro para evaluar la calidad de la dieta. Y eso llevó a la recomendación de reducir las grasas en la dieta, lo que es un error, porque la dieta depende de muchas cosas, no una sola, si sólo mides el colesterol, tienes una fotografía reducida.Ahora, en cambio, sólo se tiene en cuenta la obesidad, y eso está haciendo que, por ejemplo, en las escuelas de EEUU se haya prohibido la leche entera en los programas de alimentación escolar, cuando no hay ninguna evidencia de que sea peor que la desnatada en ningún aspecto para la salud infantil. Pero se prohíbe con la premisa de que tiene más calorías, sin ninguna otra evidencia.
Volviendo a los países en desarrollo, la transición de una dieta tradicional a otro patrón poco saludable se ha producido ya en prácticamente todos los lugares del mundo. En Pekín, o en Dar el Salam, especialmente en entornos urbanos, hay tantos niños obesos como en EEUU; en Oriente Medio el problema es casi peor que en Occidente. Una dieta inadecuada es la primera causa de discapacidad en el mundo. Por delante del tabaco.
Entonces, ¿se puede ser obeso teniendo una dieta sana?
La obesidad influye en un gran número de tumores, en la incidencia de depresión, el fallo cardiaco… Las personas obesas tienen más riesgos, pero si hacen ejercicio y llevan una dieta saludable, aunque no pierdan peso, estarán mejorando drásticamente su salud.
En el caso de los niños, ¿qué es más perjudicial entonces, una dieta inadecuada o la falta de ejercicio físico?
Depende del país. En países de bajos recursos, el mayor reto es la falta de ejercicio físico, aunque la dieta también supone un problema. En los países desarrollados, en cambio, los niveles de actividad física se han mantenido bastante estables a lo largo de los últimos 30-40 años; incluso diría que en algún segmento de la población ahora hay más gente que hace ejercicio, que sale a correr… En estos escenarios, la dieta es el verdadero conductor del problema.
Otro de sus caballos de batalla es la sal…
En los países industrializados, el 90% del consumo de sodio procede de alimentos industriales, así que la sal que tú añades en la mesa tiene un impacto muy pequeño. Por eso, ésta tiene que ser una cuestión política, de salud pública, que las autoridades reduzcan los niveles de sal industrial a todos los niveles. No vale que lo haga sólo una compañía, hay que crear un marco común, que sea el mismo para toda la industria, si lo hacemos todos juntos, todo el mundo gana.Para quienes cocinan su propia comida: simplemente no añada sal. Al principio lo va a notar en el gusto, quizás una semana, pero a las dos o tres semanas lo sentirás como algo normal, e incluso descubrirás nuevos sabores a los alimentos.
En el caso del azúcar, reducir los niveles de azúcares industriales es más difícil, ¿no?
Sí éste es un reto mayor. Hemos aprendido que los cereales refinados son prácticamente idénticos al azúcar, metabólicamente hablando. Así que no basta con fijarse sólo en los azúcares, no se deben olvidar los cereales refinados [no integrales], de hecho, algunos alimentos integrales envasados tienen azúcares añadidos para que sepan mejor, y eso puede confundir al consumidor a la hora de elegir. Por ejemplo, unos cereales para el desayuno, puede que no lleven azúcares añadidos, pero a lo mejor están demasiado refinados. Un trozo de pan blanco puede ser metabólicamente igual que un dulce.
¿Me puede decir qué toma para desayunar?
Unos cereales integrales con 40 gramos de fibra, Kashi Good Friends; pasas, almendras, dos piezas de fruta fresca, leche entera y un pequeño vaso de zumo de naranja. Y es lo mismo que desayunan mis hijos de uno, tres y 4,5 años [salvo las almendras] y les encanta.




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