Uno de cada cinco españoles desarrollará un cáncer de piel a lo largo de su vida

EP/ Telecinco

2016020319464945230La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recuerda que cada año se diagnostican en España unos 160.000 casos de cáncer de piel en el mundo, siendo el quinto tumor más frecuente en hombres y el sexto en mujeres, hasta el punto de que uno de cada cinco personas desarrollarán un tumor de este tipo a lo largo de su vida.

Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra este jueves, 4 de febrero, esta entidad informa de la necesidad de hacerse chequeos ante cualquier duda que se pueda tener sobre alguna mancha o síntoma asociado, ya que «un diagnóstico prematuro es fundamental» para tener un buen pronóstico.

«Tarda tiempo en desarrollarse y es curable siempre y cuando establezcamos un diagnóstico temprano. Por tanto debemos tener claro que nadie debería morir de un cáncer de piel», ha defendido José Carlos Moreno Giménez, presidente de honor de la AEDV.

Dentro de los diferentes subtipos, el cáncer cutáneo no melanoma (CCNM) es el más frecuente, ya que de carcinoma basocelular se diagnostican 71 nuevos casos por cada 100.000 habitantes/año y del carcinoma espinocelular 20 casos por cada 100.000 habitantes/año.

El melanoma, por su parte, ha multiplicado por mil su frecuencia en los últimos 20 años pero no ha empeorado su pronóstico, ya que se ha avanzado en su diagnóstico precoz. De este modo, asegura que es el menos común de los tumores malignos cutáneos, pues representa el 4 por ciento de todos ellos, aunque es el responsable de 80 por ciento de las muertes por este tipo de cáncer.

En España, donde el melanoma es más habitual en mujeres como ocurre en el resto de Europa, cada año se diagnostican aproximadamente 3.200 nuevos, la mayoría entre los 40 y los 70 años.

UN 7% MÁS DE NUEVOS CASOS CADA AÑO

Sin embargo, Moreno incide en que el diagnóstico aumenta un 7 por ciento cada año, principalmente entre los jóvenes de 25 a 29 años, relacionado directamente con la mayor exposición al sol y la utilización de métodos artificiales de bronceado como las lámparas bronceadoras, por motivos estéticos y de ocio.

Además, este experto asegura que igual que epidemiológicamente se ha demostrado la importancia de la predisposición genética en el desarrollo del cáncer cutáneo, también se ha contrastado que los factores ambientales tienen un papel muy relevante en su etiopatogenia, fundamentalmente las diferentes formas de exposición ultravioleta.

Por lo tanto, es preciso resaltar la importancia de las medidas preventivas tanto primarias, eliminando factores de riesgo posibles, como secundarias, detección precoz, en las que intervienen profesionales sanitarios diversos, así como destacar las medidas al alcance de la población en general como, por ejemplo, la autoexploración.

Día Mundial del Corazón: radiografía de la salud del corazón de los españoles

En España, la enfermedad cardiovascular causa el 30,3% de las muertes. En los últimos 30 años la esperanza de vida ha crecido en 6,4 años, el 63% gracias a los avances en las enfermedades cardiovasculares. La crisis: tras veinte años de descensos consecutivos, la mortalidad por causa cardiovascular aumentó en 2012. Este lunes se celebra el Día Mundial del Corazón.

20 minutos / EFE

dia mundial del corazon 2014Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo, responsables de más de 17 millones de defunciones cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, en 2012, las enfermedades cardiovasculares fueron las causantes del 30,3% de las muertes, lo que supone algo más de 122.000 fallecimientos. Este lunes se celebra el Día Mundial del Corazón.

Como recuerda el doctor Leandro Plaza, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), debido al crecimiento de la esperanza de vida actual, cada vez aumenta más el número de personas mayores en nuestra sociedad. En concreto, se calcula que en 2025 uno de cada cinco ciudadanos de la Unión Europea tendrá más de 65 años; en España y, según los últimos datos del INE, a día de hoy el 18% de la población actual posee más de 65 años y el 5,7% supera los 80 años.

En este sentido y fruto de las campañas preventivas que ya hace años vienen llevándose a cabo, un reciente estudio español, publicado en Revista Española de Cardiología, constató que en los últimos 30 años la esperanza de vida de la población española ha crecido en 6,4 años, de los que 3,8 años (un 63% del total del aumento) se deben a los avances en las enfermedades cardiovasculares y la mayor parte de ellas son debidas a la prevención de las mismas.

Pero la crisis también ha distorsionado esta mejora. La FEC constata que los programas de prevención cardiovascular han sufrido recortes y eso ha tenido consecuencias. Los datos del último informe del INE (análisis de las defunciones del 2012) muestran como, por primera vez, se ha observado un aumento en la mortalidad por causa cardiovascular tras veinte años de descensos consecutivos.

Prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular en la población española

  • El 71,3% de los pacientes atendidos en los servicios de cardiología y el 40% en atención primaria son hipertensos. Cuanto mayores son las cifras de presión arterial mayor es el riesgo de presentar una enfermedad cardiovascular y el de muertes causadas por la hipertensión arterial.
  • Uno de cada dos adultos españoles tiene las tasas de colesterol elevadas (por encima de 220ml/dl). Las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 mg/dl tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200 mg/dl.
  • El 36,65% de la población adulta española sufre sobrepeso y el 17,03% obesidad. Existe una relación directa entre el índice de masa corporal (IMC) y la mortalidad, de manera que a mayor IMC mayor la mortalidad, especialmente por motivos cardiovasculares.
  • El 35,86% de los hombres y el 46,64% de las mujeres son sedentarios. El sedentarismo, además de provocar por sí mismo un importante daño a nuestro sistema cardiovascular (alto riesgo de cardiopatía isquémica), contribuye a acentuar los efectos de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o la hipercolesterolemia.
  • El 4,54% de los mayores de 15 años toman alcohol, de manera intensiva, al menos una vez al mes. El abuso del alcohol tiene efectos graves en el cuerpo y un impacto particular sobre la presión arterial alta.
  • El 26,96% de los españoles fuma diaria u ocasionalmente (casi 12.600.000 personas). La incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. La posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo.
  • Más de 4.500.000 de españoles padecen diabetes tipo 2, el 12% de la población total de España. La diabetes está estrechamente ligada a las enfermedades cardiovasculares; se calcula que las personas con diabetes son de dos a cuatro veces más propensas a desarrollar este tipo de enfermedades.

Para concienciar a la población sobre la importancia de prevenir estas enfermedades y promover unos hábitos de vida cardiosaludables, la Fundación Española del Corazón creó hace ya 30 años la iniciativa “Semanas del Corazón”, que ha recorrido estos días distintas ciudades españolas organizando varias actividades enfocadas a la prevención.

«Debemos tomarnos en serio la obesidad»

El científico español, José Ordovás alerta sobre los efectos de esta pandemia que afecta a los países ricos.

Expansión, por Emelia Viaña

A2-48523421.jpgMientras que en los países pobres el hambre causa miles de muertes todos los años y afecta a 842 millones de personas, en las zonas ricas del planeta hay más de 1.400 millones de adultos y 40 millones de niños que tienen sobrepeso. Dos problemas médicos que no resultan sencillos de tratar. Uno de los científicos que estudia la pandemia del siglo XXI en los países desarrollados es José Ordovás (Zaragoza, 1956). Sus investigaciones parten de la genética porque «los genes son una bola de cristal con la que podemos leer nuestro futuro».

En su opinión, la obesidad «es un problema mayor, que debemos afrontar muy seriamente si queremos vivir más años y con más calidad. Es algo que me preocupa y no nos estamos preparando adecuadamente para los efectos que va a tener en los próximos años».

Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts en Estados Unidos, donde casi el 80% de la población tiene sobrepeso, es poco partidario de suprimir alimentos o nutrientes para adelgazar. Su truco para mantenerse bien es «de todo en plato de postre, como aconsejaba mi maestro Francisco Grande Covián». Ordovás cree que estamos demasiado «expuestos a productos o dietas milagro, que se basan sólo en restricciones y no tienen en cuenta los placeres de la vida» y que lo mejor «es llevar una dieta equilibrada y saludable sin hacer excesos«. Prácticamente «todos los alimentos han sido vistos como buenos o malos en algún momento de la historia de la nutrición. Por culpa de ello, nos hemos alejado del modelo mediterráneo al que nos deberíamos adherir», explica.

Este investigador cree que «hay una gran preocupación por la obesidad», pero que no se está haciendo lo suficiente. «Los individuos tenemos que tomar decisiones apropiadas para comer de una manera sensata y llevar a cabo una vida sana para prevenir la obesidad y no simplemente dejarse llevar. Las instituciones tienen que promover y facilitar esos estilos de vida saludables para toda la población y hacerlo de una manera inteligente y no solamente basada en la penalización», como se está haciendo en Estados Unidos con algunos alimentos a los que se les impone una tasa o impuesto por sus efectos negativos sobre la nutrición.

Por otra parte, no es sólo cuestión de comer de todo y en poca cantidad. Hay otros factores que influyen en los altos índices de obesidad, como «el sedentarismo o el estrés», sobre los que tampoco se está actuando, y la genética, que «será unos de los pilares de la medicina del futuro». La posibilidad de «identificar los mecanismos moleculares por los cuales una persona llega al sobrepeso permitirá proporcionar soluciones más racionales, personalizadas y con base científica».

Las investigaciones de Ordovás se basan en dos campos. Por un lado, la nutrigenómica, que es «la manera en la que los alimentos y los nutrientes interaccionan con nuestros genes»; y por otro, la nutrigenética, «que se refiere a cómo cada uno de nosotros, debido a nuestras diferencias genéticas, interaccionamos con los alimentos». En definitiva, «de lo que se trata es de que sepamos cómo se relacionan los alimentos con nuestros genes y así recibir la nutrición más adecuada. Conocerse a uno mismo es el mejor camino para una vida sana. La prevención es la mejor medicina».

La ciencia en España

Ordovás, que admira «la profesionalidad, el pragmatismo, la visión a largo plazo, la continuidad de objetivos, el saber lo que esperar, la masa crítica de investigadores y la colaboración» que hay en Estados Unidos, cree que «en España se debería separar la ciencia de la política» e insiste en que «la ciencia es un compromiso a largo plazo». «Cuando todo se mide en periodos de cuatro años no hay manera de establecer un curso mantenido que es el que lleva al progreso. Hemos ido dando bandazos que nos han llevado a no avanzar e incluso en ocasiones al gran peligro de zozobrar».

Ordovás lleva desde 1982 trabajando fuera de España y sólo hace colaboraciones puntuales con algunas investigaciones nacionales. La situación de la ciencia en aquella época «no era boyante» y realizó estancias posdoctorales en Harvard y el MIT, para después incorporarse al centro en el que hoy trabaja. Para él, no es importante «dónde se hace la investigación porque vivimos en un mundo global», pero sabe que a España no volverá de forma permanente. «Hay destellos en este sector que espero que se conviertan en fuegos artificiales permanentes, pero no es el momento».

Cáncer, la mortalidad aumenta en los pacientes obesos

Evolución

En este contexto, la doctora Yolanda Escobar, del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, añade que «la obesidad puede tener influencia en la evolución de los cánceres que sean hormonodependientes y, en concreto, estrógenodependientes porque hay una relación entre la grasa y la síntesis de los estrógenos». Esta misma opinión la comparte la doctora Mónica Jorge, oncóloga médica del Hospital de Vigo, quien añade que «en la mayor parte de los cánceres, sobre todo en los de digestivo, uno de los factores de riesgo es la obesidad».

Para conocer cómo influye el exceso de peso en los pacientes oncológicos, el doctor Jesús García-Foncillas, jefe de Oncologia de la Fundacion Jiménez Díaz de Madrid, explica que «cuando hay obesidad se producen una serie de cambios metabólicos que conllevan la activación o cambios en la regulación de unas hormonas como la insulina. Las células tumorales tienen receptores para factores de crecimiento que se asemejan a la insulina, lo que significa que cuando hay una alteración en este equilibrio podemos estar poniendo en marcha mecanismos de activación de la célula tumoral que si hay un normopeso no suele estar alterado». Dado que las dosis que se emplean en el tratamiento contra la enfermedad «se administran en función de la superficie corporal, es decir, que están calculadas según el índice de masa corporal (IMC) del paciente. Por tanto, ahora mismo hay un debate sobre de qué forma y de qué manera se deben determinar la dosis más adecuada en pacientes oncológicos con un cierto grado de obesidad de cara a buscar el maximizar la eficacia y minimizar, por tanto, los efectos secundarios». Hay que tener en cuenta, según Jorge, que «la distribución de los fármacos en estos pacientes no es la misma porque si tienen mucha grasa, se deposita más ahí y el metabolismo es diferente».

Otro aspecto relevante se halla en los procesos inflamatorios asociados a la obesidad y que, según García-Foncillas, «la inflamación conlleva la producción de una serie de sustancias que son, a su vez, capaces de inducir al tumor o cambiar su entorno. Todo ese conjunto de situaciones hace que, sobre todo en situaciones donde esa obesidad llega a lo que clásicamente conocemos como patología de obesidad mórbida, pueda tener más derivaciones y consecuencias en todo el contexto del perfil y del comportamiento biológico del cáncer». Esta situación complica, según Escobar, el tratamiento, porque «a veces no pueden entrar en los estudios clínicos, no reciben la terapia a dosis plenas y si, además, presentan alguna patología asociada a la obesidad como cardiovascular, renal o diabetes descompensada todo se vuelve más difícil».

Post terapia

Hay tumores que conllevan una pérdida importante de peso. «En el caso de los cánceres de cabeza y cuello es muy frecuente que adelgacen un porcentaje importante de kilos. En este caso, los obesos se quedan no obesos y los que no tenían un exceso importante de peso se quedan muy delgados durante el tratamiento», advierte Escobar. Sin embargo, los expertos coinciden en que durante la terapia oncológica no se debe exigir a los pacientes que pierdan peso. «No es el momento porque a veces les cuesta, incluso, ingerir lo básico», recuerda Escobar.

Edulcorantes artificiales: con moderación hasta que se conozcan mejor sus efectos fisiológicos

A pesar de que todavía no se sabe a ciencia cierta (y con evidencia científica) cómo actúan los edulcorantes de origen artificial en el organismo y si acarrean riesgos o no, los expertos consultados por CF aconsejan una ingesta controlada de estas sustancias. Algunas investigaciones apuntan que las bebidas edulcoradas artificialmente podrían traer consigo riesgos antes achacados al propio azúcar, como es la obesidad. Así que, contención hasta nueva orden.

Correo Farmacéutico (número 2-9 de agosto), por Ana Callejo Mora

Para algunas personas un sobre de ázucar va acompañado de una señal de stop. En su lugar suelen elegir entre las variantes que existen en el mercado de edulcorantes artificiales (ver cuadro). Si estos productos son más sanos o no es algo que ha sido, y será, ampliamente debatido. Ahora, un artículo de opinión publicado en la edición electrónica de Trends in Endocrinology&Metabolism y firmado por Susan E. Swithers, profesora de Neurociencias del Comportamiento de la Universidad de Purdue, en Indiana (Estados Unidos), revisa -lo que la autora llama- “el lado oscuro” de los edulcorantes artificiales.

“El consumo de bebidas endulzadas con azúcar ha sido ligado a obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. Como resultado, la mayoría de estadounidenses ha pasado a consumir edulcorantes artificiales. Sin embargo, algunos estudios en humanos han mostrado que las bebidas con estos edulcorantes también se asocian a estas patologías”, destaca la  profesora de la citada universidad.

Los expertos consultados por CF afirman no tener una opinión completamente conformada al respecto, puesto que es un tema controvertido y sobre el que todavía no existe evidencia científica. Además, “el de los edulcorantes dietéticos es un asunto muy nuevo como para poder hacer una recomendación. Sí podemos decir que debemos tomarlos con moderación hasta que se conozcan mejor sus efectos fisiológicos”, comenta Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición de la Universidad de Murcia.

“Son necesarios ensayos clínicos prospectivos bien controlados en los que se demuestre con mayor nivel de evidencia que las bebidas con edulcorantes artificiales son nocivas”, añade Dolores Corella, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia. Es más, un artículo publicado el pasado julio en Nutrition Reviews por un grupo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, “concluye que no existe mayor riesgo para la salud debido al consumo de bebidas edulcoradas con edulcorantes artificiales”, dice Corella.

Otro estudio de este año, publicado en American Journal of Clinical Nutrition por la científica española Carmen Piernas junto con el profesor Barry Popkin, en la Universidad de Carolina del Norte, “ha demostrado que si se sigue una dieta para adelgazar controlada en calorías, aquellos individuos a los que se les permite ingerir bebidas edulcoradas toman menos energía en forma de postre que aquellos que sólo pueden beber agua”, resume Garaulet.

En el caso de los diabéticos y prediabéticos, el uso de edulcorantes bajos o sin calorías “puede facilitarles el control de sus niveles de glucosa y la pérdida de peso”, según plasma Craig Johnston, de la Facultad de Medicina de Baylor (Houston), en un artículo publicado en el último número de US Endocrinology.

ALTERACIÓN CEREBRAL

Volviendo al lado oscuro, “las personas que regularmente consumen edulcorantes artificiales muestran patrones de activación alterados en los centros de placer del cerebro en respuesta al sabor dulce, lo que sugiere que estos productos no satisfacen el deseo de dulces”, explica Swithers. Igualmente, apunta, “estudios en ratones y ratas han demostrado que el consumo de edulcorantes no calóricos disminuye la respuesta fisiológica al sabor dulce, provocando que los animales se atiborren de comida rica en calorías y dulce”. Dicho esto, quizás en el día a día, señala Garaulet, “en la dieta habitual, las bebidas edulcoradas no sean de utilidad, ya que a la larga sí producen una compensación de la ingesta energética”.

Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad  (IMEO), también da la razón a este razonamiento del artículo de opinión de Trends in Endocrinology&Metabolism. “Vivimos en una sociedad con sobresaturación gustativa alimentaria, que ha educado a nuestras papilas gustativas a que todos los alimentos posean un sabor intenso y predominante, que ha anestesiado el gusto por los matices y el sabor de un alimento natural”.

Bravo prosigue diciendo que “si nos centramos en los sabores dulces y en las bebidas edulcoradas, rápidamente me viene a la cabeza la tendencia de encontrarnos en consulta a pacientes a los que no les gusta el agua y necesitan que todas sus bebidas y comidas del día lleven uno u otro sabor. De aquí, las frecuentes dicciones hacia las bebidas de cola o similares en personas con sobrepeso u obesidad”.

El miembro del IMEO comenta que los estudios que muestran la repercusión que determinados alimentos tienen sobre las hormonas y neurotransmisores “comienza a evidenciar cómo el abuso de los edulcorantes y endulzantes de sabores intensos provocan picos de insulina y dopamina en el consumidor, sumiéndole, durante un breve periodo de tiempo, en una sensación agradable de plenitud y actividad, que se tornará en fatiga y tristeza en cuanto la insulina y dopamina caigan vertiginosamente, obligando al consumidor a buscar una nueva dosis”.

En definitiva, para Garaulet, “hay muchos factores que pueden estar influyendo en la respuesta a las bebidas edulcoradas. En la Universidad de Harvard estamos viendo que la hora a la que se consumen podría cambiar su efecto sobre nuestra fisiología”.

EN 5 IDEAS

1. SUPLANTAR EL AZÚCAR

El consumo de bebidas con azúcar se ha ligado a obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. Por ello, la mayoría de estadounidenses consume ahora edulcorantes artificiales.

2. ASUNTO AÚN MUY ‘VERDE’

El asunto de los edulcorantes dietéticos es todavía muy nuevo como para poder hacer una recomendación. Son necesarios ensayos clínicos prospectivos con más evidencia.

3. POSIBLE UTILIDAD EN DIETA

Según la Universidad de Carolina del Norte, en una dieta para adelgazar controlada en calorías los individuos que pueden ingerir bebidas edulcoradas toman menos postre.

4. RESPUESTA ALTERADA

Los que suelen tomar edulcorantes artificiales muestran patrones de activación alterados en los centros de placer del cerebro en respuesta al sabor dulce, no satisfaciendo su deseo.

5. SATURACIÓN DEL GUSTO

La sobresaturación gustativa educa a las papilas gustativas a que todos los alimentos posean un sabor intenso, lo que anestesia el gusto por el sabor de un alimento natural.

CÓMO Y CUÁNTO ENDULZAN LA VIDA LOS SUSTITUTOS DEL AZÚCAR

Tipos de edulcorantes artificiales que se utilizan en lugar de los endulzantes con azúcar.

El aspartamo es una combinación de fenilalanina y ácido aspártico, que son dos aminoácidos.
El aspartamo es 220 veces más dulce que el azúcar y pierde su dulzor cuando se expone al calor. Se ha estudiado bien y no ha mostrado ningún efecto secundario serio.

La sucralosa es 600 veces más dulce que el azúcar.  Es termoestable, lo cual significa que no se descompone al cocinarse u hornearse. Se emplea en muchos alimentos y bebidas dietéticas.
La sucralosa también se encuentra en la goma de mascar, postres de leche congelados, jugo de fruta y gelatina. También se utiliza como un edulcorante para agregar a los alimentos en la mesa.

La sacarina es de 200 a 700 veces más dulce que el azúcar.
Se emplea en muchos alimentos y bebidas dietéticas. Puede tener un sabor amargo o saborcillo metálico en algunos líquidos.
No se utiliza para cocinar ni para hornear.

La stevia, un edulcorante no calórico, se obtiene de la planta Stevia rebaudiana, que se cultiva por sus hojas dulces.
Comúnmente se conoce como hierba dulce, hierba de azúcar o simplemente estevia.
El extracto de la stevia rebaudiana está aprobado como un aditivo para alimentos y se considera un suplemento dietético.

El acesulfamo K es un edulcorante artificial.
Es termoestable y puede usarse para cocinar y hornear. También está disponible como edulcorante de mesa.
Está aprobado por la FDA y se usa junto con otros edulcorantes, tales como la sacarina, en bebidas carbonatadas y otros productos bajos en calorías.

El neotamo es un edulcorante artificial usado en muchos alimentos y bebidas dietéticas.

Los ciclamatos son 30 veces más dulces que el azúcar.
Están prohibidos en Estados Unidos debido a que en el año 1970 se demostró que causaban cáncer de vejiga en animales.

La dieta mediterránea anula el riesgo genético de sufrir un ictus

ABC, por N. Ramírez de Castro

Una investigación española con 7.000 pacientes confirma el efecto de la dieta tradicional por encima de la nutrición baja en grasa

dieta-mediterranea, Sociedad Española de NutriciónCuanto más se estudia la dieta mediterránea, más bondades se encuentra en su ingesta diaria. La última, su capacidad para neutralizar el riesgo genético de sufrir un ictus (infarto o hemorragia cerebral). Un equipo de investigadores españoles del CIBER de Nutrición y Obesidad, en colaboración con la Universidad de Tufts, en Estados Unidos, han demostrado la capacidad preventiva de nuestra forma de alimentación tradicional, incluso por encima de una dieta baja en grasa. La combinación mágica de aceite de oliva, pescado, legumbres y frutos secos «compensó totalmente la mala influencia genética», explica José Ordovás, director de la investigación y profesor de Nutrición de la Universidad de Tufts.

Las personas con dos copias de una variante genética relacionada también con la diabetes tipo 2 (el gen TCF7L2) multiplican por tres el riesgo de tener un accidente cerebrovascular. Pero al final del estudio se vio que los que seguían la dieta mediterránea tenían el mismo peligro que los que no tenían ese riesgo genético.

Reducir el consumo de grasa no basta

El estudio, que se publica en la revista médica «Diabetes Care», supone un importante avance para la nutrigenómica, la ciencia que estudia la relación entre la genética y la alimentación y su impacto en la salud. La investigación se basa en el estudio de 7.000 voluntarios españoles. Todos ellos forman parte de un estudio más amplio llamado Predimed para el estudio de la dieta mediterránea. Los participantes fueron divididos en dos grupos, unos seguían las pautas de la dieta mediterránea y otros se limitaban a seguir una dieta baja en grasa. Los resultados fueron muy diferentes en el grupo que no siguió la dieta mediterránea. Los factores de riesgo cardiovasculares (colestrol total, triglicéridos, lipoproteínas de baja densidad…) fueron mayores en las personas que seguían la dieta baja en grasa. Y las personas con riesgo genético tenían casi tres veces más probabilidades de padecer un derrame cerebral que las personas sin la variante del gen.

Efectos positivos en todas las personas

¿Por qué no basta con reducir el consumo de grasa para mantener en forma el corazón? Ordovás lo explica: «Las dietas bajas en grasa, van bien para unos, no ofrecen beneficios para otros y pueden ser contraproducente para algunos. Sin embargo la dieta mediterránea parece ser que va bien para unos y mejor para otros. Esto es lo que demuestra este estudio sobre la genética del TCF7L2». A su juicio, los beneficios se extraen sobre todo del aceite de oliva y de los frutos secos por su un alto poder anti-inflamatorio y antioxidante.

Para conseguir los efectos positivos de la comida tradicional, no es necesario seguirla a rajatabla, sino mantener el estilo mediterráneo. «Comer en el contexto de la tradición, esa es la mejor receta», señala el director del estudio.

Cirugía bariátrica, una alternativa ‘de peso’ para controlar la obesidad

La obesidad es una enfermedad crónica de origen multifactorial que se caracteriza por la acumulación exagerada de grasa en el tejido subcutáneo y entre los órganos internos del cuerpo. Esta patología se convierte en el quinto factor de riesgo de muerte en el mundo, cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso y la obesidad.

Vanguardia

cirugía de la obesidadSon muchos los factores que influyen en el paciente que se enfrenta a la obesidad, entre ellos se encuentran los hereditarios, familiares, físicos, ambientales, sociales y psicológicos. Estos factores, en conjunto con muchos otros, influyen en la persona causando un desequilibrio en el sistema básico de alimentación, ocasionando desórdenes que desencadenan la obesidad.

Sin embargo, hay enfermedades como las alteraciones endocrinas, que influyen en el metabolismo general y causan tendencia a la obesidad; por esto, deben ser identificadas y tratadas para equilibrar lo mejor posible el metabolismo y disminuir su acción.

El desorden de la alimentación, que es el resultado de la conjunción de los factores anteriores, es la principal causa de la obesidad. Por esto, es común que la persona con obesidad no controle los factores básicos de la alimentación que son: la cantidad, la calidad y la frecuencia en la toma de los alimentos, ya que se come sin medida, sin valorar el alimento y a cualquier hora del día, desencadenando la enfermedad y profundizando su permanencia.

Todo esto se asocia, además, a unos mínimos porcentajes de actividad física que con llevan a un nulo gasto de energía, haciendo que las calorías ingeridas no logren su gasto efectivo y se almacenen como grasa para incrementar los niveles de obesidad.

Las manifestaciones y formas del paciente con obesidad se identifican de varias maneras: obesidad global, cuando el evento se distribuye en toda la superficie del cuerpo y es la característica del súper obeso; de tipo ginecoide o en forma de pera, cuando la gordura es predominante en la mitad inferior del cuerpo, caderas, muslos y piernas, es la más frecuente en la mujer; de tipo androide o en forma de manzana, cuando está distribuida en la mitad superior del cuerpo, es decir, en la cara, cuello, brazos, tórax y abdomen, y es más frecuente en el hombre. Esta última se relaciona con una mayor acumulación de grasa visceral que tiene mayor incidencia en la enfermedad cardiovascular.

Complicaciones relacionadas con la obesidad

– Edad de 16 a 65 años.

– Porcentaje de sobrepeso mayor del 40%.

– Índice de masa corporal mayor de 40 kg/m2 o mayor de 32, si tiene problemas secundarios directamente de su obesidad.

– Tener más de cinco años de padecer obesidad.

– Haber intentado otros métodos no quirúrgicos para el control de su obesidad sin éxito.

– Riesgo quirúrgico bajo o disminuido.

– No adicción a drogas ni alcoholismo.

– Estabilidad psicológica ( no padecer ninguna enfermedad psiquiátrica)

– Entendimiento completo de todos los puntos del tratamiento.

– Disposición completa a seguir todas las instrucciones del médico.

– Visión positiva hacia el tratamiento.

Criterio de selección del paciente

La obesidad mórbida es la que engendra enfermedades y complicaciones que afectan la calidad de vida del paciente, su estabilidad física y psicológica, hasta llegar a poner en riesgo su vida.

Las consecuencias que la obesidad genera para la salud pueden ser o no evidentes. Existen personas con obesidad que no padecen enfermedades ni complicaciones físicas secundarias, en estos casos se puede aplicar un tratamiento a nivel preventivo, porque la obesidad llevará al paciente, irremediablemente, al deterioro de su calidad de vida y, tal vez, a una muerte temprana. Las siguientes son enfermedades y complicaciones relacionadas con la obesidad:

– Enfermedades y complicaciones cardiovasculares: hipertensión arterial, várices y flebitis, y esclerosis arterial.

– Complicaciones respiratorias: síndrome de insuficiencia respiratoria, apnea del sueño, somnolencia (sueño y cansancio por falta de oxígeno), bronquitis y acúmulo de secreciones pulmonares.

– Complicaciones digestivas: cálculos de la vesícula biliar, cirrosis del hígado y cáncer de colon.

– Complicaciones mecánicas: artrosis de la cadera, artrosis de las rodillas y artrosis y deformación de la columna vertebral.

– Complicaciones endocrinas o metabólicas: diabetes, trastornos de la menstruación en la mujer, impotencia en el hombre e infertilidad en la mujer.

– Complicaciones dermatológicas: infección con hongos, manchas rojas, irritación en las coyunturas y cortaduras.

– Trastornos psicológicos: dificultad para vestirse, imposibilidad para seguir la moda, estar expuesto a impertinencias de gente y repercusiones en la vida afectiva y sexual.

Indicaciones para la cirugía

Cumpliendo con los criterios de selección del paciente es posible ofrecer un tratamiento quirúrgico para esta enfermedad, que de no ser controlada adecuadamente puede producir severos problemas de salud, dado que es una enfermedad crónica y que genera un deterioro progresivo del paciente. Los criterios de selección de los pacientes diabéticos tipo II, candidatos para cirugía bariátrica son:

– Edad entre 19 y 70 años.

– Índice de masa corporal mayor de 32.

– Diabetes mellitus tipo II insulino requiriente por más de siete años.

– No control adecuado con tratamiento médico.

– Los pacientes de diabetes tipo I, es decir, quienes comienzan desde la juventud y dependen de la insulina permanente, no son candidatos para el tratamiento quirúrgico.

Más del 40% de la población adulta padece hipertensión arterial en España

Más de un 14% lo ignora

Europa Press
Casi 14 millones de personas en España padece hipertensión arterial, lo que representa algo más del 40% de la población general adulta, y se calcula que un 14% de los pacientes hipertensos ignora que lo es a día de hoy, por lo que su presión arterial está fuera de control y desconocen que esto puede derivar en importantes problemas para la salud.

Con estos datos, dados a conocer por la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), se pretende remover conciencias con motivo del Día Mundial de la Salud que se celebra el 7 de abril, y que este año tiene por tema central la hipertensión arterial, conocida como la ‘epidemia silenciosa del siglo XXI’.

Se habla de hipertensión arterial (HTA) cuando se detectan cifras de presión arterial por encima de un valor que, por consenso, se ha fijado en 140 mmHg para la sistólica y en 90 mmHg para la diastólica.

La HTA, además de otros factores de riesgo vascular, es responsable de más de un tercio de los fallecimientos de causa cardiaca y cerebrovascular y es el principal factor de riesgo para padecer un ictus. Por eso, la organización alude a la necesidad de que el paciente se involucre en el autocuidado de su salud y éste pasa por un mejor control de su presión arterial.

En opinión de su presidenta, la doctora Nieves Martell, «el principal problema de la hipertensión es la dificultad que existe para obtener un adecuado control de la misma y, por consiguiente, de las cifras de presión arterial».

En este sentido, la automedida de la presión arterial (AMPA) ha demostrado ser una herramienta eficaz en el diagnóstico de la hipertensión arterial hasta el punto que podría llegar a evitar entre un 20% y un 30% de las decisiones clínicas inadecuadas. Asimismo, también permite diagnosticar entre un 15% y un 20% de los pacientes que están mal controlados en la consulta, pero bien controlados fuera de la misma.

La medida de la presión arterial es un método bien aceptado por los pacientes y de gran utilidad en la práctica clínica cotidiana en la detección, diagnóstico y control evolutivo de la hipertensión arterial. No obstante, pese a su aparente sencillez, prosigue la doctora Martell, «los valores de lectura no son siempre fiables, ya que el paciente, en el momento de la lectura, está expuesto a múltiples situaciones externas e internas que pueden alterar los resultados».

Para enseñar al paciente a medirse correctamente la presión arterial han realizado la infografía ‘La automedida de la presión arterial’, a disposición de pacientes y familiares en la página web del Club del Hipertenso. Cuestiones aparentemente poco relevantes,  como la temperatura ambiente, el estado físico o emocional, la hora del día o el lugar, pueden alterar la lectura final.

Finalmente, con motivo de este día, pone el acento en la prevención de las enfermedades cardiovasculares mediante la promoción de hábitos de vida adecuados, ya que alimentación juega  un papel esencial en la prevención del riesgo cardiovascular y según afirman los especialistas, en el 15% de los casos de hipertensión bastaría con que el paciente introdujera pequeños cambios en su estilo de vida para mantener los objetivos de salud.

«La falta de tiempo y las dietas severas son algunos de los motivos por los que los pacientes hipertensos abandonan el tratamiento, de modo que el mensaje que queremos transmitir es que mejorar la salud cardiovascular no exige hacer grandes sacrificios en nuestra dieta», comenta la presidenta de la SEH-LELHA.

Cáncer de mama: Evitar la obesidad en la menopausia

Ella hoy / American Association for Cancer Research

Cancer de mama y obesidad, Salud 180Uno de los factores de riesgo, el exceso de peso, en el que los especialistas ponen el acento a la hora de reforzar la prevención contra el cáncer de mama y, en concreto, su aparición después de la menopausia. El sobrepeso, tal y como ha constatado un nuevo estudio publicado en Cancer Research, hace a las mujeres más vulnerables a desarrollar este tipo de tumor una vez superada la etapa de la menopausia. Para ello, la prevención y la adopción de medidas deben comenzar mucho antes.

Reducir los riesgos de desarrollar un cáncer de mama después de la etapa de la menopausia controlando factores como el sobrepeso o los problemas de obesidad. Esta es la recomendación avalada por los resultados del estudio publicado en la revista Cancer Research, dependiente de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer. Factores de riesgo que, tal y como señalan los autores del estudio (ensayo realizado con modelos de ratas con cáncer y obesidad), se deben controlar desde la denominada perimenopausia, ya que los resultados obtenidos han constatado un mayor riesgo entre las mujeres con problemas de obesidad posmenopáusicas frente a las mujeres que están más delgadas.

Es un hecho constatado que la mujer, al llegar a la etapa de la menopausia, tiende a aumentar de peso. Una de las causas está en la dieta y en que se suelen ingerir más calorías de las que necesita nuestro cuerpo. Esta tendencia a ganar peso nos hace más vulnerables a uno de los cánceres más frecuentes en la mujer. De hecho, en un ensayo previo, los investigadores ya habían indagado en la relación entre aumento de peso y desarrollo del tumor de mama, cuya aparición después de la ovariectomía quirúrgica confirmó la influencia de la obesidad y la sobrealimentación. En este estudio, realizado también con modelos de ratas, se observó que en los casos de obesidad el organismo se muestra más incapaz de manejar de manera apropiada este exceso de energía en forma de grasa dietética y glucosa cuando éste exceso deriva de la sobrealimentación. Algo que, a su vez, se observó que no sucedía en los modelos de ratas delgadas, las cuales eran capaces de almacenar la glucosa y la grasa en el hígado, músculo y tejido sano del pecho, respuesta metabólica normal a la sobrealimentación.

No fue la única causa, según apuntan los investigadores, que explicaría el crecimiento y desarrollo de los tumores, ya que al comparar los dos grupos de modelos de ratas (obesas y delgadas) también se hallaron perfiles moleculares diferentes en los tumores. Así, en el caso de las ratas obesas aparecían mayores niveles de expresión del denominado receptor de progesterona, relacionado directamente con la proliferación del tumor.

Tal y como concluyen los autores del estudio, si estos resultados se trasladan a humanos, se puede afirmar que durante la etapa de la perimenopausia es esencial promover medidas de prevención para determinar los riesgos de desarrollar cáncer de mama tras la menopausia. Medidas preventivas como modificar el estilo de vida y adoptar una serie de hábitos más saludables, cuidando especialmente la alimentación. Los investigadores aconsejan restringir el consumo de determinados alimentos y aumentar la práctica de ejercicio físico. En algunos casos, se puede recurrir a fármacos como la metformina para el control metabólico.

Obesidad: Factor de riesgo que menos controlamos

Ella Hoy

Es, junto al tabaquismo o las tasas de lípidos, dos de los factores de riesgo que pueden alterar nuestra salud cardiovascular, y al que, sin embargo, no prestamos la debida atención. Médicos y especialistas en salud cardiovascular han repasado estos días las asignaturas pendientes en materia de prevención, coincidiendo con la celebración del congreso de la Sociedad Española de Cardiología, y la conclusión no deja lugar a dudas, la obesidad o los problemas de sobrepeso son los riesgos peor controlados.

Los problemas de sobrepeso no solo son la antesala de la obesidad, sino que constituyen uno de los factores que pueden poner en riesgo la salud de nuestro corazón junto al tabaquismo y los niveles de lípidos. No es el único, pero sí el que peor controlamos o al que, al menos y según corroboran los especialistas, prestamos menos atención. Conocemos la teoría, y pese a que la población se ha concienciado sobre la importancia de controlar, por ejemplo, el colesterol (habiendo logrado reducir la tasas en los últimos años) o el consumo de tabaco, no ha sucedido lo mismo con la obesidad, un problema que cada vez preocupa más porque las tasas de prevalencia entre la población siguen en tendencia ascendente. Y la obesidad, como recuerdan los especialistas, puede ser un factor de riesgo no solo de la salud de nuestro corazón, sino también de otras patologías. A esto hay que sumarle que la preocupación por la obesidad también radica es que un problema que no tiene nada que ver con la edad, de hecho los últimos datos hablan de un aumento severo entre la población infantil y juvenil.

Cuando los problemas de obesidad comienzan a aparecer desde edades tempranas, esto implica que seamos más vulnerables a padecer problemas a los que, en principio, no deberíamos estar expuestos desde la infancia o la adolescencia. De hecho, los médicos ya han venido alertando del aumento de los problemas cardiovasculares entre una población cada vez más joven.

Y junto a los problemas de obesidad, la falta de actividad física o sedentarismo, el cual los médicos ya han alertado que puede ser tan perjudicial para nuestra salud como el tabaco.

Los especialistas reunidos en el congreso de la Sociedad Española de Cardiología también han debatido sobre otros aspectos, como los tratamientos y los importantes avances obtenidos en los últimos años en la cirugía cardiovascular, como el abordaje de patologías como la estenosis aórtica con técnicas no invasivas y, por tanto, mucho menos agresivas.

Otro de los aspectos abordados en este congreso de enfermedades cardiovasculares, ha sido la importancia del denominado Registro Clarify, una iniciativa que permite conocer las características y el perfil del paciente de angina de pecho así como los tratamientos médicos. En su primer año de andadura, España ha aportado el 10% de todos los casos clínicos que se están siguiendo en este estudio de carácter internacional. Un estudio que cuenta con la participación de 33.000 pacientes diagnosticados de angina de pecho, de 45 países diferentes. Nuestro país ha sido el que más pacientes ha monitorizado y estudiado, 1.700, de los más de 500 padecieron muerte cardiovascular, ictus o infarto. Un dato a tener en cuenta, tal y como han desvelado los especialistas, es que este estudio ha arrojado que el 40% de los pacientes tratados con metabloqueantes o aspirina presentaban una frecuencia cardiaca superior a los 70 latidos/minuto, un indicador que no se considera bueno para la salud, todo lo contrario.

Este dato abre una nueva vía de investigación y estudio para los médicos y especialistas para seguir avanzando en la mejora de los tratamientos actuales, en concreto, de los pacientes de angina de pecho.