¿Realmente deberíamos comer como los cavernícolas?

Un nuevo análisis dental de antiguos fósiles descubrió que los primeros humanos ampliaron su dieta hace unos 3,5 millones de años para incluir hierbas. Hace poco se han revelado los resultados de un análisis hecho en la Universidad de La Laguna de las Islas Canarias de las más antiguas heces humanas que se tienen que mostró que, además de carne, los neandertales comían vegetales.

BBC, por Claudia Hammond

dieta_cavernicolaNo consumían pizzas ni curry. Nunca probaron ni una sola rebanada de pastel. Cazaban animales por su carne, capturaban peces y recolectaban frutos secos y bayas del bosque.
Y según algunos, estos primeros seres humanos del paleolítico -que vivieron entre 2,5 millones y 10.000 años atrás- tenían la dieta adecuada para los tiempos modernos.

El argumento a favor de la denominada «dieta paleolítica» es el siguiente: el cuerpo humano se adaptó a la vida en la Edad de Piedra y como nuestra genética ha cambiado muy poco desde entonces, esto significa que, desde el punto de vista biológico, estamos mucho mejor adaptados a la dieta de los cazadores-recolectores que existía antes de la agricultura.

Los detalles varían de dieta en dieta, pero en términos generales recomiendan evitar todos los productos lácteos, los alimentos a base de cereales como pasta, pan o arroz y en algunas versiones no se permiten las lentejas ni los frijoles.

Sus defensores sostienen que los trastornos modernos, como las enfermedades cardiacas, la diabetes y el cáncer, han surgido principalmente debido a la incompatibilidad entre nuestra dieta actual y nuestra anatomía prehistórica.

dieta_cavernicola_comida_chatarraPero ¿cuál es la evidencia para sostener que comer como un cavernícola es mejor?

Hay dos cuestiones que examinar.

En primer lugar, ¿es cierto que somos biológicamente idénticos a los humanos de la Edad de Piedra? Y, en segundo lugar, ¿significa esto que deberíamos consumir los mismos alimentos y que esa prehistórica dieta es más sana para nosotros?

¿Cavernícola yo?

Los adeptos de la dieta paleolítica dicen que la razón por la que deberíamos seguir este modo de vida es que nuestro sistema digestivo evolucionó para digerir ese tipo de alimentos. Argumentan que el consumo de productos lácteos o de cualquier otra cosa disponible antes de la aparición de la agricultura, es un desafío tanto para la evolución como para nuestros cuerpos.

Los biólogos evolucionistas sostienen lo contrario.

Marlene Zuk de la Universidad de Minnesota en Estados Unidos y autora del libro «Paleofantasía», dice que debido a que diversos genes cambian a ritmos distintos, no hay razón alguna para esperar que seamos genéticamente idénticos a las personas que vivieron en el período Pleistoceno. La evolución no se produjo así. No fue que un día se llegó al ser humano perfecto y las cosas se quedaron allí. Los seres humanos han estado en constante evolución.

«Algunos de los genes que tuvimos en el Pleistoceno eran los mismos que tuvimos cuando la vida era acuática y nadie sugiere que comencemos a alimentarnos por filtración», señala.

La ventaja de la leche

dieta_cavernicola_vacas_thinkstockUn ejemplo de un cambio genético relativamente reciente, (y por reciente me refiero a hace unos 7.000 años), es la persistencia de la lactasa.

Los bebés sobrevivían con leche, pero después del destete era poco usual que la toleraran y podía causar síntomas tales como dolor de estómago y diarrea.

La ganadería empezó por la carne y piel de los animales, no la leche. Sin embargo, aquellos que podían digerir productos lácteos sin molestias, empezaron a beber leche de vaca. Esto les dio una ventaja evolutiva, ya que no solo tenían una fuente adicional de comida, sino una bebida no contaminada. Así que ellos sobrevivieron y transmitieron a sus hijos la variante genética que tolera la leche. En corto tiempo, más adultos podían tomar leche, en diferentes lugares.

Peras con manzanas

Seamos o no genéticamente idénticos a los cavernícolas, sigue siendo posible que la dieta paleolítica sea lo mejor para nosotros.

Son pocos los que podrían argumentar que el consumo de alimentos altamente procesados es bueno todo el tiempo, o que no nos beneficia comer más frutas y verduras.

Pero como los detalles varían de una dieta a otra, es difícil evaluarlas científicamente. No obstante, si se realizara un estudio para comparar una dieta repleta de comida chatarra con la dieta paleolítica, cabe esperar que la dieta paleolítica resulte triunfadora. Pero ¿qué pasa si la comparamos con una dieta sana?

Se han realizado unos pocos estudios al respecto. Muestran que se tiende a perder peso más rápido con la dieta paleolítica; sin embargo, la mayoría son a muy corto plazo, ya que hacen que las personas sigan la dieta durante apenas tres semanas aproximadamente y con un número muy reducido de participantes. En una revisión de estudios, se incluyen tamaños de muestra de apenas 10, 29, 14 y 13 personas.

Persuadir a las personas a seguir la dieta no siempre resulta fácil. Uno de los estudios se tuvo que finalizar antes de tiempo porque durante seis meses no hubo ni un solo participante nuevo.

Noticias

A comienzos de este año, aparecieron titulares que proclamaban que por fin había pruebas de que deberíamos comer como los seres humanos de la Edad de Piedra.

La razón era que se había llevado a cabo un ensayo controlado aleatorio a largo plazo. Sólo duró dos años, pero fue largo en comparación con los estudios anteriores.

La muestra también fue mayor. Participaron 70 mujeres obesas posmenopáusicas, con una edad promedio de 60.

Se dividieron en dos grupos y durante dos años a uno de ellos siguió una dieta de tipo paleolítico y al otro una dieta nórdica baja en grasa, que no excluía ningún alimento, pero que consistía esencialmente en productos lácteos bajos en grasa y alimentos ricos en fibra tales como cereales integrales. Para cada dieta se fijaron objetivos en las proporciones ideales de proteínas, grasas y carbohidratos para comer.

¿Qué pasó?

dieta_cavernicola_comiendoAmbos grupos bajaron de peso, pero después de seis meses, las mujeres que seguían la dieta paleolítica habían adelgazado más y sus cinturas ahora medían menos que las que seguían la dieta nórdica.

Parecía que esta dieta era mejor, pero luego las cosas cambiaron.

Después de dos años no había diferencia de peso entre los dos grupos. La única diferencia radicaba en los niveles de las grasas dañinas de la sangre, los triglicéridos, pero aún así, también se encontraban dentro de los niveles que se consideran normales y seguros en las personas que seguían la dieta nórdica.

Ambos grupos tuvieron dificultades para manejar las dietas y la mayoría no alcanzó los objetivos de comer las cantidades adecuadas de cada grupo de alimentos.

Por lo tanto…

Todavía no hay pruebas contundentes de que deberíamos comer como los cavernícolas.

Por supuesto, es poco sano consumir una dieta compuesta principalmente de alimentos altamente procesados como el pan blanco y los cereales azucarados, pero esto no significa que se deben evitar todos los productos lácteos y granos, a menos que se tenga problemas concretos con ellos.

Cuando se trata de bajar de peso, el consejo es bastante simple: comer menos y hacer más ejercicio. Aunque es probablemente por eso que parece atractiva cualquier dieta que asegure haber encontrado una alternativa.

Por desgracia, parece que aún no existe una solución mágica.

¿Es realmente saludable ser vegetariano?

Ser vegetariano, normalmente, ha estado asociado a llevar una vida mucho más sana, gracias a una dieta en la que carne queda totalmente prohibida. Sin embargo, una serie de estudios pone en duda la credibilidad de esta práctica. ¿Es realmente saludable? ¿Pone en riesgo esta alimentación el organismo de una persona? Un mito que se cae.

QUE.es

ser vegetariano_que«No pensamos que sea peligroso sino no lo haríamos. La única desventaja que no tenemos con las personas no vegetarianas es la ausencia en nuestro cuerpo de la llamada vitamina B12», explica Mar García, vegana y miembro del Unión Vegetariana Española.

Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad Médica de Graz, una ciudad importante de Austria, estableció que ese tipo de dietas podría provocar a las personas que las asumen riesgos elevados de cáncer, alergias e incluso problemas de salud mental, como la angustia y la depresión.

Ese estudio- en el que participaron más de 1.000 personas- incluía ciudadanos vegetarianos, personas que realizaban una dieta normal- en la que existía la ingesta de carnes, frutas y verduras- y un grupo de individuos que comía más carne de la que los médicos aconsejan a la semana.

¿Cuáles fueron los resultados? Los vegetarianos consumían menos alcohol y grasas que el resto de estratos estudiados pero, por el contrario, se encuentran en peor estado de salud general, especialmente deteriorados en el aspecto físico y mental.

Los expertos ponen en duda la fiabilidad de este estudio de la Universidad de Graz (Austria). Desde la Sociedad Española de Dietética no creen que sea realmente perjudicial para la salud el ser vegetariano.

«Lo que es perjudicial es comer mal, sea lo que sea. Hay vegetarianos que realizan dietas perfectamente sanas y personas omnívoras alimentándose a base de refrescos y comida rápida, con lo que su ingesta de alimentos es un horror. Sí que es cierto que al prescindir de alimentos básicos de la cultura occidental, como la carne, es más complicado y necesario informarse antes a fondo de hacerse vegetariano», explican.

Además, resaltan que con una mayor cantidad de alimentos restringidos y prohibidos, más complicado es hacer una dieta saludable.  En ese sentido, señalan que la restricción máxima de productos de origen animal sí que puede provocar cierta deficiencia de algunas vitaminas, especialmente la B12.

¿Existe alguna forma de que se complementen lo que aportan esos alimentos? Los miembros de SEDCA afirman que «si hay deficiencias, lo que no tiene porqué ocurrir con las personas ‘ovolactovegeterianas’, lógicamente habrá que aportar ese aporte mediante suplementos los nutrientes teóricamente deficitarios: vitaminas (B12 y ácido fólico), hierro, proteínas, en general, de calidad nutricional».

Dentro de los vegetarianos podemos destacar dos grandes grupos: los más estrictos- denominados veganos- y los ovo y lácteos vegetarianos, es decir los que sí se alimentan con vegetales, productos derivados de las leche y también huevos.

La vitamina B12 sólo se encuentra en los productos de origen animal. Los denominados veganos, que no ingieren ningún tipo de carne, utilizan alimentos enriquecidos con esa vitamina. Esos aportes los consiguen gracias a cereales enriquecidos, tofu o incluso la comúnmente conocida levadura de cerveza.

En España no hay estadísticas oficiales sobre el número de vegetarianos que existe en nuestro país pero algunas estimaciones afirman que es una práctica que podrían llevar a cabo alrededor del 3% de la población. Desde Unión Vegetariana Española afirman que «estas cifras incluían a personas que han dejado de comer carnes o han reducido su consumo, personas que no creen que sean vegetarianas del 100%, por lo que creen que la cifra es bastante inferior».

A pesar de estas palabras, la tendencia que está teniendo el vegeterianismo es claramente ascendente. Si hablamos de costumbres, la India es el país que más ha fomentado esta práctica alimenticia. Alrededor de mil millones de personas en el mundo son vegetarianos y subiendo, porque en Europa no para de crecer esa cifra.

La Sociedad Británica de Reino Unido afirma que cada semana más de 5.000 personas se hacen vegetarianas en su país. Una tendencia similar tiene lugar en Alemania, que ya suma más de siete millones de veganos dentro de sus fronteras. Los expertos estiman que para 2020, al menos, uno de cada cinco europeos tenga una dieta en la que predominen los productos vegetales.

¿CÓMO ES EL DÍA A DÍA DE UN VEGETARIANO?

Las diferencias en el día a día de una persona vegetariana y otra que no lo es son abismales. Únicamente al comienzo de la jornada, ambos tienen más posibilidades de compartir lo que haya en la mesa. Desde ese momento, todo un camino de trabas y más trabas para encontrar algún restaurante en el que no haya ningún alimento que lleve, por ‘x’ o por ‘y’ algún tipo de carne.
«En el día a día es realmente difícil encontrar un bar o restaurante donde un vegetariano pueda comer de forma tranquila. Por fortuna, tenemos los restaurantes italianos. En el resto, los segundos siempre incluyen o bien carne o bien pescado, no te dan opción a elegir», explica Mar García.

Nos explica con indignación una desafortunada anécdota que sufrió hace un par de semanas: acudir a una boda y acabar con el estómago vacío. La miembro de Unión Vegetariano lamenta que en «eventos ocasionales tipo bodas, comuniones, comidas de empresa no se piense lo suficiente en las personas que forman un grupo más reducido».

¿Cómo es la convivencia en casa para un vegetariano que tiene que cocinar para personas que no lo son? Mar destaca que ella no tiene que pasar por esa situación pero que tiene compañeros a los que si le resulta complicada esa tesitura.

«Si veo la carne en el frigorífico no me da asco, es simplemente una sensación rechazo a ingerirla. Tengo la fortuna de que en mi casa mi hija sigue mis pasos y no tengo que plantearme otra situación. Otros compañeros sí que se ven obligados y para ellos es bastante más difícil», argumenta García.

LOS VEGETARIANOS, LOS «BICHOS RAROS» DE LA SOCIEDAD

vegetariano_que¿Qué pasa, que la lechuga no te da pena? ¿Por qué te hiciste vegetariano? Estas son algunas de las preguntas a las que se tienen que enfrentar diariamente a los millones de personas que no comen carne a lo largo del mundo. Muchos tienen la sensación de sentirse olvidados y otros de sentirse maltratados por la sociedad.

«Sí he tenido en muchas ocasiones la sensación de sentirme como un ‘bicho raro’. Cuando estás en el trabajo, cuando te reúnes con gente que no conoces de nada. Siempre existe esa mirada de arriba abajo que te marca desde el principio», comparte la miembro de Unión Vegetariana Española.

Sin embargo, Mar García nos comenta que esta situación está cambiando de forma inevitable. Más y más gente se apunta a la moda de ser vegetariano y eso es algo que es incontestable.

A pesar de todo lo expuesto, ese 3% de la sociedad que se siente partícipe de este modo de vida, lo hace cuestión moral. No pueden entender que la alimentación del ser humano se base en otros mamíferos o peces, que no son respetuosos con el ambiente.

Esa, desde luego, ya es otra cuestión a abordar.

Las proteínas, mejor en la primera comida, y el resto del día, a raya

Un nuevo estudio vuelve a subrayar los beneficios de estos nutrientes. Sin embargo, las dietas están saturadas de ellas y, pese a su potencial efecto saciante, no constituyen la panacea contra la obesidad.

Correo Farmacéutico, por Elena Alonso

proteinas en el desayunoEl desayuno es una de las piezas más importantes en la alimentación de personas de todas las edades, especialmente entre los niños en edad escolar.

Una investigación presentada en la conferencia sobre Biología Experimental de la Sociedad Americana de Nutrición celebrada el pasado lunes en Estados Unidos defiende que los desayunos altos en proteínas serían muy recomendables, ya que controlarían el apetito y optimizarían el nivel de glucosa.

El equipo investigador comprobó la capacidad saciante de 6 desayunos diferentes que compartían unos niveles similares de calorías, grasas y fibra, pero variaban en la cantidad de proteínas.

Los participantes tuvieron que indicar su nivel de hambre antes del desayuno y cada 30 minutos durante las siguientes 4 horas. Pasado este tiempo, a los sujetos se les sirvió un plato de pasta que debían terminar hasta que se sintieran llenos. Los resultados posteriores mostraron que el grupo de personas que había desayunado más proteínas mejoraron sus niveles de apetito a lo largo de la mañana, además de consumir menos calorías en la comida.

Las conclusiones de este estudio, que todavía no se ha publicado formalmente en una revista científica, no son completamente nuevos. De hecho, algo similar reivindicaba Barry Sears y su popular dieta de la zona.

Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, advierte de que este estudio sólo muestra un aspecto: «La obesidad es muy compleja. No porque haya tenido éxito en un momento determinado y con unas determinadas personas quiere decir que siempre vaya a funcionar así».

Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, aconseja no consumir aisladamente las proteínas, sino siempre acompañadas de grasa e hidratos de carbono para asegurar su efecto saciente.

En caso contrario sería más fácil que esa ingesta, siempre en cantidades importantes, produzca efectos negativos en órganos como los riñones o el hígado.

Un desayuno ideal, respetando las costumbres gastronómicas españolas (sin huevos ni salchichas), incorporaría lácteos, una pieza de fruta, cereales y un alimento proteico (pavo, jamón york, queso fresco…), propone la dietista Estefanía Sal. El orden de los alimentos sería indiferente.

La presente investigación sí que suma material a la controversia que existe sobre la idoneidad de las proteínas. Hace unas semanas CF se hacía eco de un estudio publicado en Cell Metabolism según el cuál el exceso de proteínas de origen animal estaría vinculado al cáncer.

Pilar Martín Vaquero, endocrina en el D-Médical, considera que «no se necesitan tantas proteínas en la vida adulta porque ya no crecemos, salvo a lo ancho. Al ingerirlas, casi siempre estamos consumiendo un montón de grasas sin saberlo». A continuación pone el siguiente ejemplo: «80 gr. de jamón york tienen 16 gr. de proteína y 18 gr. de grasas malas (226 kcal.). Resulta curioso ver a la gente que cena jamón york y luego no come pan porque dice que engorda (60 gr. de éste equivaldrían a 30 gr. de hidratos, 4,5 gr. de proteínas y 0 grasas, es decir, 138 kcal.)».

Las proteínas de origen vegetal (soja, alubias…) son mejores: «No contienen tanta grasa. Pero como tienen aminoácidos limitantes hace falta que sean combinadas con productos como la patata o el pan», comenta Vázquez.

Lo ideal es que se ingieran entre 0,8 y 1,1 gr. de proteína por kg. de peso corporal. A lo largo del día los porcentajes calóricos deberían distribuirse del siguiente modo: 45-55 por ciento hidratos de carbono; 20-35 por ciento, lípidos y, finalmente, 10-35 por ciento, proteínas.

En los últimos 50 años las estadísticas han registrado un aumento de dos puntos en la ingesta de proteínas y de 8 en el caso de los lípidos, mientras que los hidratos de carbono han bajado 11 puntos.

Los expertos coinciden en afirmar que a la dieta actual le sobran proteínas: «En el momento en que los productos cárnicos bajaron de precio se empezaron a consumir más», explica Vázquez. «El segundo plato, muy abundante, ha ido paulatinamente sustituyendo al plato único». Paradójicamente, aquellas personas que se ven obligadas a consumir un plato único en una tartera «estarían más cerca de unos hábitos alimenticios más saludables, siempre y cuando contenga hidratos y proteínas».

Top 10 de IMEO de las mejores dietas para perder peso en 2014

Top 10 de IMEO de las mejores dietas para 2014Se proponen una pérdida de peso moderada, fácil de mantener en el tiempo y sin efecto rebote. Se sirven de casi todos los grupos de alimentos, aunque restringen las cantidades. Suelen especificar para quien son indicados o qué problemas vienen a tratar (mujeres en menopausia, vegetarianos, personas con hipertensión o retención de líquidos). Ayudan a reeducar los hábitos alimentarios y llevar una vida saludable.

Vivimos en un mundo donde la abundancia y variedad de comestibles ha llegado a un extremo de saturación, donde elegir el menú no es fácil. Qué comer, en qué cantidad y con qué frecuencia son preguntas que nuestros antepasados no se han tenido que hacer o, al menos, no del mismo modo que lo hacemos nosotros.

La obesidad, la anorexia o la bulimia nerviosa son trastornos de la conducta alimentaria y también un aviso que nuestra sociedad precisa un cambio de hábitos y dieta saludables. El ranking de IMEO, respaldado por más de 30 expertos en el cuidado de la salud, la dietética y la nutrición, que reúne las 10 mejores dietas para perder peso, está pensado expresamente para cubrir esta necesidad.

Las dietas que son indicadas para ti_IMEO1. Dieta del vino y el jamón

Dieta del vino y el jamón o como perder entre 4 y 6 kilos en un mes y sin sentirnos a dieta. Se trata de una dieta hipocalórica equilibrada basada en el consumo de frutas y verduras y proteína magra. Además, añade las bondades del vino tinto como antidepresivo y protector cardiovascular en cantidades moderadas (una copa al día en caso de las mujeres y dos copas en el caso de los hombres) y del jamón ibérico, proteína magra de alta calidad.

2. Dieta DASH

Esta dieta diseñada especialmente para pacientes con hipertensión puede resultar idónea para la pérdida de peso. Prima el consumo de frutas, verduras y lácteos desnatados; la proteína debe ser magra y los carbohidratos están restringidos y siempre deben ser integrales. Además limita el consumo de sal y también hace hincapié en la importancia de la hidratación. Ideal para perder el peso, reducir los niveles de presión arterial y además reeducar hábitos alimentarios.

3. Dieta bioproteinada

Partiendo de que la dieta hiperproteica tiene hoy en día muy mala fama, aquí tenemos una dieta proteinada (normoproteica) adecuada para la pérdida de peso. Beneficiosa sobre todo en mujeres con menopausia en las que el consumo abundante de verduras no siempre permite obtener la pérdida de peso deseada. Debemos entender la dieta proteinada como una pauta en la que se limita el consumo de hidratos de carbono y se consume proteína, pero siempre sin sobrepasar las cantidades diarias recomendadas. Es decir, no consumimos más proteína de la debida (como suele ser el caso de una Dieta Dukan no controlada), sino que restringimos ciertos hidratos de carbono de elevado índice glucémico y elegimos en qué momento del día consumir los carbohidratos permitidos y el resto del día lo cubrimos con proteína de alto valor biológico.

4. Dieta disociada

Otro claro ejemplo de dieta que emplea una distribución adecuada de los alimentos a lo largo del día. Restringidos los carbohidratos de elevado índice glucémico y consumiendo las proteínas en la segunda mitad del día conseguimos deshincharnos de retención de líquidos y ayudar a que nuestro organismo consuma nuestros depósitos de grasa. Ideal para una operación bikini sin efecto rebote y también muy beneficiosa para mujeres en edad de menopausia.

5. Dieta mediterránea

Como todos hemos leído muchas veces, ejemplo claro de dieta variada y equilibrada. Bien es cierto que para perder peso necesita algunas restricciones, sobre todo en cantidades de cereales. Sin embargo las recomendaciones de consumo de frutas, verduras y proteínas animales son adecuadas. Sobre todo ideal para mantener un estilo de vida saludable una vez que perdamos esos kilos de más.

6. Dieta depurativa

Ideal para eliminar esa retención de líquidos que nos trae de cabeza a muchas mujeres. No se recomienda mantenerla en el tiempo ya que el aporte calórico es bastante restringido. Lo que buscamos son alimentos diuréticos y beber mucho líquido en forma de caldos, agua e infusiones para reducir la hinchazón que nos provoca la retención de líquidos. Recomendada uno o dos días a la semana intercalada con nuestra dieta de pérdida de peso.

7. Dieta de índices glucémicos

Destacada por la importancia que da al control de los índices glucémicos y a los biorritmos. En general adecuada para perder peso de forma saludable y buscando siempre la pérdida de masa grasa. Beneficiosa para perder peso en un plazo medio sin efecto rebote y equilibrar nuestros biorritmos para mejorar nuestro estado general de salud.

8. Dieta de la zona

La dieta antiinflamatoria por excelencia. Muy equilibrada en cuanto a cantidades de macronutrientes pero bastante complicada de seguir de forma habitual. Requiere combinar cantidades muy concretas de alimentos variados en cada comida lo que resulta difícil sobre todo en las comidas fuera de casa. Ideal para los amantes de las proporciones, la distribución de macronutrientes en 40% de hidratos de carbono, 30% proteínas y 30% de grasas regula los niveles de insulina y glucagón reduciendo la producción de sustancias proinflamatorias.

9. Dieta de la enzima prodigiosa

Probablemente la dieta más popular del año 2013. Similarmente a la macrobiótica maligniza la leche y sus derivados, lo que puede conllevar a largo plazo déficit de calcio. Su punto positivo como dieta para la pérdida de peso es que se basa fundamentalmente en el consumo de frutas y verduras frescas y carne y pescado como fuente proteica. Además, destaca la importancia del consumo de agua, aunque aclarando que debe ser agua mineral. Y elimina completamente el alcohol y los excitantes para mejor la salud digestiva.

10. Dieta vegetariana

Para pacientes vegetarianos que quieran perder peso. La ovolactovegetariana es la más equilibrada desde el punto de vista nutricional. Teniendo en cuenta los hábitos alimentarios de los vegetarianos para conseguir la pérdida de peso habría que reducir el consumo de hidratos de carbono de elevado índice glucémico y sustituirlos por verduras, reducir el consumo de quesos grasos o lácteos enteros y aumentar el consumo de proteína a través de legumbre, proteína vegetal y clara de huevo.

Para ver el Top 10 de IMEO de las dietas menos indicadas para la salud, haz clic en este link: https://stopalaobesidad.com/2014/01/28/top-10-de-imeo-de-las-dietas-menos-indicadas-para-perder-peso-para-el-2014/

2014

Los expertos se pronuncian sobre la polémica dieta de la sonda. ¿Solución o problema??

La dieta de la sonda es un nuevo método adelgazante que según sus defensores puede hacer que se pierdan 10 kilos en 10 días, mientras que sus detractores lo consideran una «aberración»
Antena3

El artífice de la polémica dieta de la sonda es un médico italiano llamado Gianfranco Capello. Según asegura puede llegar a quitar hasta 10 kilos en 10 días. El doctor Capello no es endocrino sino cirujano y en una declaración a Antena3 asegura que no hace pruebas médicas a sus pacientes. «Si les tengo que hacer un análisis antes y después del tratamiento nos sale carísimo, pero puedo garantizar que con la sonda se puede acabar con la obesidad en el mundo». En seis años han pasado por la consulta del doctor Capello 37.000 pacientes y ha llegado a recaudar más de 7 millones de euros.

En este programa aparece el testimonio de María José, una malagueña de 50 años, que pesaba 75 kilos midiendo 1,55m. Se somete a la dieta de la sonda con el objetivo de perder el máximo prometido, los 10 kilos. El régimen que comienza es hipocalórico, de unas 350 Kcal diarias. Estimando que el cuerpo «gasta» unas 1800 Kcal al día, la pérdida de peso queda garantizada, según el médico del centro que le vende la dieta. En una semana María José ha perdido 6 kilos, algo menos que promete la sonda, quedándose en 69 kilos de peso. Asegura que le gustaría repetir la dieta, para así cumplir con su objetivo, aunque si, reconoce, le cuesta mucho sacrificio mantener el peso perdido.

Por su parte, los críticos con esta dieta la consideran muy arriesgada para la salud. «No podemos tomarnos las dietas como si fuera una moda. Yo cojo tantos kilos en verano y voy y los pierdo después. No, la nutrición es algo muy serio y si se come bien, no debe costarnos ningún sacrificio», sostiene en el plató de Espejo Público Elisabeth González, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Para seguir el debate integro del programa de Antena3, Espejo Público, pulsa play del video.

La Dieta del Vino y el Jamón

El vino tinto y el jamón ibérico protagonizan esta ‘dieta delicatessen’ desarrollada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que permite perder una media de 5Kg en un mes, de forma saludable complaciendo tanto al paladar como al corazón

  • Cada español consume al año cerca de 3,2kg de jamón, siendo la mayor demanda dentro del hogar (un 76% del total), según un informe del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino[1].
  • Este año los españoles tomarán una media de 21 litros de vino por persona, según estima la Federación Española del Vino (FEV) para el 2013. 

Para los amantes del vino el mes de Septiembre es relacionado con la fiesta de la vendimia donde cobran protagonismo los productos estrella más degustados: el vino y el jamón. Su maridaje es tan remoto como su existencia y tiene fundamento en la creencia que acompañar un tinto de barril con carne de cerdo realza el sabor del plato. También hay quienes creen que tomar la copa con un taco de queso impide sentir el sabor del elixir, o incluso puede ‘tapar’ una deficiente calidad. Sea cual sea la preferencia y el aperitivo, hay un acierto: pese a la crisis, los españoles no hemos dejado de consumir estas dos delicatesen, aunque lo hacemos cada vez más en casa. Estudios recientes atribuyen por persona y año una media de 3,2 kilos de jamón y 21 litros de vino.

dieta vino y jamon imeoLas bebidas alcohólicas y los productos de porcino generalmente son desaconsejados en las dietas indicadas para perder peso, pero ¿incluye esta regla el vino tinto y el jamón ibérico? Tras estudiar el tema a fondo desde un punto de vista médico nutricional, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha concluido que tomadas con moderación y dentro de una tabla de alimentos compatibles, estos dos productos delicatessen pueden complacer no sólo nuestras papilas gustativas, sino también al corazón por su efecto cardioprotector. «Nuestro equipo de especialistas no se limita con pregonar las bondades del vino y el jamón, sino va más allá, desarrollando una dieta hipocalórica basada en su consumo diario, rica en frutas, verduras y proteínas saludables», comunica Rubén Bravo, portavoz del Instituto. En consulta tenemos comprobado que la prohibición de comer ciertos alimentos presentes en los actos sociales –aquí suele entrar lo que más nos gusta, como carnes rojas, pan, bebidas que contienen alcohol, dulces o aperitivos- casi siempre conlleva al rechazo de la dieta, a su pronto abandono o a un posterior efecto rebote. En cambio, si se sigue un régimen que gusta y no aburre donde la comida es variada y destaca por su sabor, textura, aspecto, olor, permitiendo disfrutar de nuestra vida social, es mucho más probable que ésta se lleve a cabo con éxito.
Los amantes del vino y el jamón podrán descargar de forma gratuita los primeros 7 días de esta original y saludable dieta desde la página web del IMEO (http://www.imeoobesidad.com/dietadelvinoyeljamon.php). Próximamente su descarga integra estará disponible en aplicación para móviles y tablets.

Bondades del vino y el jamón

Está demostrado que tomar vino tinto con moderación puede reducir considerablemente el riesgo de enfermedad coronaria, arterioesclerosis, Alzhéimer o demencia senil. Su consumo durante miles de años le ha atribuido los efectos de elixir de larga vida, gracias a su capacidad de retrasar el envejecimiento celular del organismo. 

Según estudios, 9 de cada 10 españoles acostumbran a comer jamón ibérico en el hogar. Los momentos de consumo más habituales para este producto son el aperitivo y la cena, ya que suele asociarse a un entorno distendido, como “ir de tapas” o atribuir a las comidas y cenas «más nivel». Unas cuantas lonchas al día de este producto sería la fuente perfecta de hierro y vitaminas del grupo B, tan necesarias para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, el cerebro y para mantener la masa muscular sin carencias en aminoácidos esenciales. Además, el perfil lipídico del jamón ibérico destaca por su bajo contenido en grasas saturadas y un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico, también beneficioso para nuestra salud cardiovascular.

El jamón de bellota es la mejor opción entre los ibéricos, ya que es un alimento bajo en grasas insaludables, con un complejo vitamínico muy elevado y con un 50 por ciento más de proteínas de alta biodisponibilidad que el resto de carnes frescas.

Dieta del Vino y el jamón: particularidades

Es una dieta diseñada para perder entre 4Kg y 6Kg en 4 semanas, dando instrucciones nutricionales individuales para mujeres, hombres o deportistas.

Todos los días durante las 4 semanas de la dieta se incluye el vino tinto y el jamón ibérico, al mismo tiempo que una gran variedad de alimentos nacionales preparados, en su mayoría, de manera tradicional.

El desayuno en un régimen es tan importante, como necesario y no conviene omitirlo, ya que nos proporciona energía suficiente para empezar el día con buen pie. Hay que tener en cuenta que los ingredientes y la cantidad varían en función del sexo y la condición física de la persona y no es lo mismo si se toma por una mujer o un deportista. Eso sí, en la mesa no puede faltar el pan y el jamón, ni la fruta. El café siempre se toma sólo o con leche desnatada. Por regla general en esta dieta se evitan el plátano, el mango y el melón, porque aportan más calorías por 100 gramos que la mayoría de las frutas. A cambio, son especialmente recomendadas la manzana, la naranja, la pera, las fresas o el melocotón.

A la hora de la comida no puede faltar la verdura, ya sea en forma de ensalada o puré, rehogada o al horno. El plato principal consiste en pescado o carne, de lo más variado: salmón, anchoas, rape, merluza, panga, sepia, almejas, bacalao, atún, pollo, pavo, conejo, ternera y solomillo de buey o carne magra de cerdo.

Se aconseja evitar el pan en la comida y cena. Este alimento queda reservado para el desayuno.

Para beber, agua sin límite en la cantidad y vino. El patrón de consumo diario recomendado de tinto es de una copa de 150ml en el caso de las mujeres y hasta 2 copas de la misma cantidad en los hombres, repartida en la comida y la cena.

En la cena no puede faltar el caldo (de puchero, de verdura o pollo), dos lonchas de jamón ibérico (unas 15 gr cada) y una cantidad determinada (80-150gr según indica la tabla) de carne (pollo, pavo, cerdo o ternera) o pescado/marisco (emperador, boquerones, sardinas, melva, ventresca de bonito, atún, palitos de cangrejo, mejillones, pulpo, sepia). Para finalizar el día los expertos del IMEO sugieren tomarse una onza de chocolate negro puro (sin leche, ni azúcar), ya que sólo así podemos beneficiarnos de su efecto antioxidante y anti arteriosclerosis.

Descafeinado con leche, yogur y dos nueces son el compuesto perfecto de la merienda.

Los lácteos en esta dieta siempre son desnatados (0% grasa).

Se adjunta el régimen integro de la primera semana de la Dieta del Vino y el Jamón con las cantidades recomendadas del vino y el jamón, así como los distintos platos compatibles, repartidos en 5 comidas diarias (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena).


[1] Monográfico sobre carne y embutidos, Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, Dic. 2010. Las diferencias regionales en la demanda suponen una divergencia de 2kg per cápita entre los individuos con un mayor consumo (Asturias) y los que tienen el menor (Islas Baleares). Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, La Rioja y Navarra están por encima de la media nacional en el consumo de jamón, mientras que Comunidad de Madrid, Extremadura, Castilla y León, Galicia, Cantabria, País Vasco y Canarias están por debajo.

Evita el efecto rebote de las dietas milagro

Las dietas milagrosas restrictivas en las que, de un día para otro, pasas a consumir una ínfima parte de las calorías, suelen alterar tu metabolismo.

MDZ Online

LAS DIETAS MILAGRO ALTERAN EL METABOLISMOEvidentemente, una dieta de este estilo es muy difícil de mantener y, para desgracia de muchos, suelen terminar mal, confirmándose que, en estos casos, el remedio es peor que la enfermedad debido a la aparición de ese efecto yo-yo.

¿Es peligroso el efecto rebote?

El efecto rebote o ‘efecto yo-yo’ es el fenómeno que teme todo aquel individuo que sigue una dieta milagrosa: es el proceso por el cual se recupera el peso perdido durante la dieta, incluso ganando una mayor cantidad de kilos de los que se tenía anteriormente, hasta un 20% más.

El efecto rebote en sí no es peligroso, a no ser que se aumente en mucha proporción el peso perdido y que te hundas en la depresión por no haber conseguido tus objetivos. Lo realmente peligroso son las dietas restrictivas y desequilibradas que disminuyen el aporte calórico necesario en tu día a día y que eliminan nutrientes indispensables en tu dieta.

¿Por qué aumentamos de peso?

La respuesta, si lo piensas, es bastante lógica. Un cambio en tu dieta habitual supone una modificación en tus hábitos alimenticios cotidianos, y si es una dieta restrictiva y exhaustiva en la que se pasa hambre es todavía más complicado asimilar que se pueda mantener durante toda la vida. Por esa razón, si no adelgazas siguiendo una modificación saludable de tus hábitos, será muy difícil poder mantener tu propio peso y, por tanto, terminarías recuperando todo lo que habías perdido durante el periodo que estuviste aplicando tan “milagrosa” dieta.

El cuerpo humano es muy inteligente y está preparado para cualquier amenaza, poniendo siempre en acción sus propios recursos para sobrevivir. Si sometes a tu cuerpo a una dieta hipocalórica, éste reduce el gasto calórico para limitar el uso de reservas y poder sobrevivir y, además, almacena una mayor cantidad de nutrientes por si volvemos a aplicarle otra jornada “a pan y agua”. Esto significa que el cuerpo responde almacenando la mayor cantidad de nutrientes por si se le volviera a aplicar semejante dieta restrictiva, es decir, serás más propenso a asimilar una mayor cantidad de comida.

En resumidas cuentas, si pasas por una dieta baja en calorías y posteriormente vuelves a comer como lo hacías antes, ganarás peso. Tu cuerpo quiere asegurarse la supervivencia teniendo suficientes reservas de energía.

¿Cómo evitar el efecto rebote?

El efecto rebote es más acusado en aquellas personas que hayan padecido de obesidad antes de los 5 años, en personas sedentarias y en aquellas personas que hayan sufrido subidas de peso sin razón aparente.

El principal consejo que debes tener en cuenta para evitar el tan temido efecto rebote es no restringir tanto tu dieta, básicamente, que no te haga pasar hambre. Sigue una dieta que cumpla con las necesidades de tu organismo y equilíbrala con un poco de actividad física.

Una dieta adecuada para perder peso debe incluir las proteínas, fibra, vitaminas, minerales e hidratos necesarios y esenciales para poder afrontar tú día a día. Una dieta hipocalórica equilibrada debería disminuir tu aporte calórico en no más de 700 calorías al día, escogiendo lácteos bajos en grasa, reemplazando las carnes grasas por carnes blancas, pescados y legumbres, consumiendo frutas y verduras frescas, distribuyendo las comidas en varias tomas al día y eliminando de tu dieta aquellos alimentos que sabes que pueden ser perjudiciales (embutidos, bollería, etc.).

De esta manera, la pérdida de peso será más lenta y progresiva, pero no será tan radical y poco saludable como aquellas dietas en las que pasas hambre y, además, te asegurarás de no sufrir el tan temido efecto rebote.

Fuente: JM Prieto / Foroatletismo

Recomendaciones para una dieta sana

El Médico en casa, Radio Toro

Comer pescado 3,4 veces a la semana es bueno para la salud y es un alimento que no puede faltar en una dieta saludable. Es especialmente recomendado para los niños y las embarazadas. El pescado es rico en proteínas, aminoácidos necesarios para formar y mantener los órganos. Nos aporta yodo, fósforo, magnesio, calcio y potasio. Según Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “el consumo de pescado incide directamente en nuestro sistema hormonal y también en el inmunitario”. Por esta razón es bueno comer pescado a la noche, preferiblemente azul por su alto contenido de Omega 3, ya que ayuda a disminuir los niveles de inflamación celular por la mañana y también influye sobre la retención de líquidos.

No obstante, el impacto negativo medioambiental ha afectado en mayor grado los productos procedentes del fondo del mar o los que tienen un tamaño mayor, como los moluscos y el atún por ejemplo, que en algunos casos tienen una cantidad de toxinas importante. Por esta razón su consumo es desaconsejado a mujeres embarazadas o a niños menores de 2 años.

Por muy bueno que sea el pescado azul, hay que consumirlo unas tres veces a la semana, no más. El blanco prácticamente se puede comer todos los días. Según Bravo, “el pescado azul es un arma de doble filo: por un lado nos aporta una grasa muy buena (los pescados azules tienen más del 6%), pero si nos pasamos de esta cantidad recomendada, podremos tener algunos problemas de sobrepeso”.

Cuando estamos haciendo una dieta hipocalórica para reducir el peso, se recomienda no tomar más de un par de veces carne de ternera y evitar definitivamente el cerdo (o seleccionar sólo las partes más magras que no tienen ningún tipo de grasa).

Un menú ideal para los más pequeños

Los escolares tienen que tener un especial cuidado con el desayuno, ya que sólo un 9% de los niños españoles desayuna antes de ir a colegio. El experto en nutrición del IMEO recomienda que los más pequeños realicen un desayuno completo, en el que no falte un hidrato de carbono de bajo índice glucémico (cereales, pan centeno o integral), algo de grasa buena (aceite de oliva), proteína (leche, loncha de jamón, pavo o pollo), más una pieza de fruta. En media mañana hay que compensar bien con un sándwich de pan integral o bien con otra pieza de fruta.

A la hora de comer, es bueno que los niños que tomen legumbre (unas dos veces a la semana), ternera (dos veces semanales) y grandes cantidades de verdura. No abusar de la pasta, del arroz y las patatas, limitar su consumo a unas dos veces a la semana.

La merienda es fundamental y puede consistir en otro pequeño sándwich, el una pieza de fruta, un puñado de frutos secos o un lácteo bajo en grasa. Esto les ayudará a llegar a la cena con menos hambre y centrarse en cosas más saludables, como es un pescado o una verdura.

El tema de la bollería, los dulces y las bebidas azucaradas, hay que dejarlo para algunos momentos puntuales, para los días festivos como algo excepcional.

Para escuchar el audio completo del programa “El Médico en casa” de Radio Toro, pulsa Play.

Cómo mejorar nuestro estado de ánimo ayunando en Semana Santa

La alimentación y el estado emocional van más ligados de lo que imaginamos, de modo que consumir ciertos alimentos en el ayuno puede hacernos más alegres, positivos y optimistas, afirman expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad

El Viernes Santo es día de procesiones, abstinencia y ayuno, créditos Big Knell I ShutterstockSegún la tradición católica, el próximo 29 de marzo, Viernes Santo, es día de procesiones, ayuno y abstinencia. Algunas de las recomendaciones que recoge la «ley del ayuno» de la Constitución Apostólica[1] son: abstenerse de carne, consumir únicamente líquidos o hacer una comida al día, siendo permitidos los lacticinios, huevos y productos de grasa animal. Desde un punto de vista nutricional el ayuno, igual que la alimentación, requiere obrar con medida y control para evitar problemas gástricos, astenia, hipoglucemia, mareos y desmayos. Para prevenir las posibles secuelas negativas sobre la salud y potenciar el bienestar anímico de los que guardan ayuno, los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrecen una serie de pautas en materia de nutrición.

La antigua práctica de ayuno y abstinencia durante el período de la cuaresma se remonta al siglo IV cuando el Cristianismo toma posición en Roma como religión oficial. Los cuarenta días de penitencia, que comienza el miércoles de Ceniza y termina el domingo de Pascua, evocan el recuerdo del retiro de Cristo al desierto e ‘invitan’ los católicos fieles a rehuir de los placeres terrenales y carnales para “sujetar la carne al espíritu”[2]. Con el paso del tiempo esta práctica penitencial se ha aligerado, dejando de fondo la idea originaria del sacrificio con todas sus formas y apariencias, incluyendo ésta de mortificar, humillar y castigar el cuerpo para así conseguir alzar el espíritu. Hoy en día el ayuno de Semana Santa está visto como una práctica de buena fe ligada a la salud que para muchos sirve para purificar el organismo y conseguir un bienestar universal. Quizás a ello se debe su gran éxito social y su larga vida a través de los siglos.

Viernes Santo, un día largo de ayuno, créditos Yuri Arcus I Shutterstock“El hombre moderno es menos asceta y más racional”, contempla Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz del IMEO. Desde el conocimiento que nos ha dado la ciencia de la alimentación sabemos que, en función de cómo se realiza un ayuno, puede ser un ‘bien’ o un ‘mal’ para la salud. Por un lado, estamos ante el método de purificación más natural y efectivo que existe. Los animales, cuando se sienten enfermos se abstienen de comer hasta que se recuperan. Es ejemplo del gran poder que tiene el ayuno a regenerar el organismo del ser vivo, le permite descansar de la digestión y eliminar sustancias tóxicas acumuladas, derivadas sobre todo de la carne, café, tabaco y alcohol. No obstante, los que no están familiarizados con esta práctica deben tener especial cuidado con la falta de nutrientes, como proteína, vitaminas y hierro, que son vitales para el correcto funcionamiento del organismo y que nos proporcionan algunos de los alimentos objeto de abstinencia, como la carne y, en algunas ocasiones, la leche.

La abstención de comer carne 

Los requerimientos diarios de proteína de alto valor biológico que necesita nuestro organismo se obtienen por medio del consumo de proteína animal, pero también mediante los huevos, lácteos, o la combinación de ciertos vegetales, cereales y derivados con frutos secos o cereales con leguminosas. Durante el ayuno, podemos conseguir un equilibrio dietético alternando el consumo de carne con otras fuentes de proteína animal (pescados, huevos, lácteos) y algunas fuentes de proteína vegetal (legumbres, cereales integrales y frutos secos).

La carne es una fuente indispensable de proteínas, hierro y vitamina B12. El aporte proteico medio de las carnes, sean rojas o blancas, es de unos 20 gramos por cada 100. En este sentido, una ración de 120 gramos aporta una tercera parte de las proteínas que necesita una persona a lo largo del día. La carne es rica en hierro hémico que es el más fácil de absorber por parte del organismo, fundamental para la formación de hemoglobina en los glóbulos rojos y mioglobina, en el tejido muscular. Estas dos proteínas son las encargadas de transportar y almacenar oxígeno en la sangre y favorecen la buena circulación. El hierro de origen animal juega un papel importante en el sistema nervioso central, ya que participa en la regulación de los mecanismos bioquímicos del cerebro, en la producción de neurotransmisores y otras funciones encefálicas relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

“Pese a su gran valor nutricional, podemos abstenernos de comer carne, siempre y cuando nos aseguremos una ingesta adecuada con huevos, lácteos, pescado, vegetales y legumbres para que no se vea modificada ninguna de las funciones vitales de nuestro organismo”, recalca Bravo. “Así corremos menos riesgo de sentir debilidad, mareos o hambre durante el ayuno”, señala el especialista y recuerda la importancia de preparar el cuerpo unos días antes, aumentando el consumo de frutas, verduras y cereales para asegurar las reservas de glucosa en la sangre.

Los días en los que se puede realizar una sola comida, es importante tomar alimentos que aporten energía como los hidratos de carbono que se encuentran el la pasta, arroz, patata y legumbres principalmente, combinado también con el consumo de frutas y verdura, ricas en micronutrientes, minerales y vitaminas.

Algunas pautas para el ayuno del Viernes Santo

Según las directrices de la Iglesia Católica, el Viernes Santo es día de abstinencia y ayuno. Esto significa que este día no se come carne y se evitan los alimentos sólidos.

Una onza de chocolate y una taza de cafe al día aumentan el rendimiento, crédito Gregory Gerber I ShutterstockEs muy importante que lo que tomemos este día nos aporte azúcares (almíbar, fructosa o azúcar moreno natural) para que nos proporcione energía. Los zumos naturales o elaborados en casa son la mejor opción. Los lácteos como leche, yogur o bífidus van bien para mejorar la flora. Las sopas a base de verduras y hortalizas son indispensables por su aporte vitamínico. Las raciones se deben distribuir en pequeñas cantidades y tomarse frecuentemente a lo largo del día. Podemos concluir el día con una taza de leche mezclada con chocolate en polvo (aprox. una onza). De este modo aumentarán los niveles de serotonina del cerebro proporcionándonos sensación de bienestar. Además, para facilitar el proceso de depuración del organismo, necesitamos dormir las ocho horas diarias, beber entre 2 y 3 litros de agua y dejar de fumar.

«En día de ayuno el aporte calórico nunca debería bajar de las 1000 – 1100 Kcal diarias«, indica Bravo. Por tanto, no conviene realizar mucha actividad física para evitar posibles bajadas de tensión o azúcar. Dedicar unos minutos al día para meditar e incorporar una serie de alimentos que mejoran el estado de ánimo es esencial para conseguir una sensación de bienestar. La meditación “influye positivamente sobre el buen humor, además de mejorar el optimismo en cuanto a la perspectiva de vida”, recuerda el especialista.

Nutrientes que alimentan las emociones

Alimentar las emociones es posible también en el ayuno, crédito Juice Team I ShuttestockEstá demostrado que consumir ciertos alimentos favorece el optimismo, el buen humor, la risa y mejora la perspectiva de vida. Algunas frutas, como el plátano y la piña, el chocolate o el chile pueden estimular la producción de serotonina y potenciar la sensación de felicidad”, revela Bravo. Si incorporamos estos productos en forma de sopas o batidos en nuestro menú de ayuno, “literalmente alimentamos la felicidad”, señala el especialista del IMEO.

El plátano ejerce un efecto calmante sobre el sistema nervioso, fomenta el pensamiento positivo y el optimismo. El chocolate natural, en pequeñas porciones, es un cóctel de felicidad ideal que potencia el rendimiento. Al consumirlo nuestro cuerpo aumenta los niveles de serotonina y, por tanto, hace que disfrutemos de sensaciones de tranquilidad, felicidad y bienestar. La piña es un aliado perfecto contra la frustración y estimula el bienestar físico. También genera vitalidad y optimismo, calma la ansiedad y ayuda a mejorar la concentración. El pimiento y el chile contienen una sustancia denominada capsaicina que combate la ira, la depresión y la frustración. Cuando ingerimos este tipo de alimento picante, sentimos una ligera sensación de ardor en la lengua, el cerebro lo percibe como dolor y lo contrarresta liberando endorfinas, que a su vez potencian el bienestar.

Los lácteos, ricos en calcio, también favorecen al buen ánimo. No en vano la leche es considerada producto básico en la alimentación. Su alto contenido en triptófano –uno de los 20 aminoácidos incluidos en el código genético– hace que seamos más predispuestos a las sensaciones placenteras. Por ello, los expertos en nutrición del IMEO recomiendan que no falten en el menú del ayuno del Viernes Santo, batidos de leche y plátano, con un poder antidepresivo y detoxificante, yogures bajos en grasa y chocolate puro en dosis moderadas, ya que estimula de modo positivo el sistema nervioso.

A la hora de comer, la sopa de pescados azules con verduras (ricas en hierro y ácido fólico) es la mejor opción. Los ácidos grasos esenciales y de omega-3, presentes en pescados como la caballa, el salmón y las sardinas, influyen positivamente el estado anímico y disminuyen la depresión.


[1] Según la Constitución Apostólica Paenitemini de 1966.

[2] San Agustín, Sermón 73.

La obesidad aumenta el riesgo de alergias

El cambio estacional pone a prueba nuestras defensas y se pueden disparar los casos de alergias respiratorias y digestivas, así como ataques de ansiedad, depresión o fatiga, alertan del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

Doctor comforting patient in hospital bedEn ésta época del año, con un tiempo cambiante, cuando la ola de frío retarda la llegada de la primavera,  generalmente experimentamos un descenso de las defensas y nos volvemos más propensos a los ataques de algunas alergias, sobretodo aquellas que causan problemas respiratorios y digestivos o guardan relación con estados anímicos de ansiedad, depresión, estrés o fatiga. En las personas con sobrepeso y obesidad aumenta considerablemente el riesgo de sufrir este tipo de alergias, advierten los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Para evitar posibles complicaciones, se aconseja tomar medidas para reforzar el sistema inmune, perder peso y descartar posibles intolerancias alimenticias que se pueden dar. 

Asma y dificultad respiratoria en personas con obesidad

“En la sociedad actual en que vivimos hay una tendencia de aumento de los casos de obesidad y también crece el número de personas que sufren alergias, pero no solemos establecer una relación clara entre estas dos epidemias”, apunta Rubén Bravo, portavoz del IMEO. Hay que tomar conciencia que la obesidad, junto con otros agentes genéticos, medioambientales, intolerancias alimenticias, hongos o características climáticas, es un factor clave que influye el desarrollo y la expresión de algunas alergias, como el asma, capacidad respiratoria reducida, trastornos gastrointestinales o intolerancias alimenticias. “El exceso de peso hace que se produzca un cambio importante en el organismo con relación a las proteínas que regulan las células del sistema inmune, lo que implica tener una menor tolerancia inmunológica al contacto con antígenos extraños”, explica el especialista. Por esta razón no es casual que en días de niebla, humedad y falta de viento empeora el estado de personas con asma bronquial. En este ambiente climático es más fácil que se irriten y estrechen los bronquios, dificultando el paso del aire a los pulmones. El moco de las vías respiratorias se hace más espeso y difícil de eliminar de las vías aéreas.

Varios trabajos científicos aportan luz al tema. Un estudio realizado por el Kaiser Permanente Center for Health Research con más de 1.100 pacientes demuestra que las probabilidades de ser ingresados a causa del asma son cinco veces mayores en personas con exceso de peso. Otra investigación realizada por la Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias a lo largo de once años que se expresa en el seguimiento de 23.245 adultos, de entre 19 y los 55 años de edad, todos ellos sin asma en la etapa inicial, ha demostrado que las personas obesas son 1,44 veces más propensas a sufrir de asma que el resto de la población. Pero si además tienen prevalencia de grasa abdominal, el riesgo de sufrir asma es mucho mayor (1,81). Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren cerca de 250 mil personas en el mundo por causa de asma.

Alergias alimentarias y trastorno gastrointestinal asociados a la obesidad

Otra de las reacciones alérgicas que se dan en el organismo cuando su sistema inmunológico no funciona bien son las intolerancias alimenticias. Son difíciles de detectar y se pueden desencadenar por la ingestión, inhalación o el simple contacto con algún tipo de alimento. En una persona la alergia alimenticia puede manifestarse por síntomas muy diferentes: desde asma o trastornos respiratorios hasta retención de líquidos y problemas digestivos como gases, estreñimiento, etc.

“En el IMEO hemos comprobado que en personas obesas que no responden a los tratamientos habituales de adelgazamiento, se han experimentado pérdidas de peso, al eliminar de la dieta alimentos frente a los que se presenta una sensibilidad alta”, señala el portavoz de la entidad Rubén Bravo. Algunas veces se trata de un “rechazo natural” hacia algunos productos básicos, como son la leche de vaca, los huevos, algunos mariscos, la soja, el trigo, las frutas y los frutos secos. Una forma inequívoca de identificarlos es a través de un test de intolerancia alimentaria que dura aproximadamente 30 minutos, se hace sin necesidad de extraer sangre mediante una técnica de Biorresonancia Magnética. Este diagnóstico permite detectar qué alimentos son inconvenientes para una persona y diseñar un plan nutricional acorde los datos. De este modo se puede perder peso de forma efectiva y se refuerza el sistema inmune. Los resultados obtenidos en el IMEO nos demuestran que en más de dos tercios de los casos se han producido mejorías importantes. Debido a los cambios efectuados en la digestión, el cuerpo comienza a deshincharse, ya que retiene menos líquido. A cabo de poco tiempo, observamos un incremento de la vitalidad y un menor riesgo en la persona de sufrir enfermedades asociadas a un sistema inmunológico débil, como son la dificultad respiratoria, el asma y la rinitis. La supresión de los alimentos que nos pueden causar alergias tiene otro gran beneficio. A nivel anímico, disminuyen los ataques de ansiedad y depresión, a nivel físico nos encontramos con más fuerza y la fatiga desaparece.

El test de intolerancias alimenticias es de mucha utilidad en el tratamiento de personas con problemas de sobrepeso y obesidad, pero también se recomienda a pacientes con dificultades respiratorias o trastornos gastrointestinales.

Consejos prácticos a nivel nutricional

Con el fin de “neutralizar” la capacidad alergénica de algunos alimentos, se aconseja consumirlos procesados, ya que de este modo se pueden desnaturalizar las proteínas. Las técnicas más eficaces son el tratamiento de alta presión, la fermentación o el refinado de aceite. “En algunos casos se podrían tomar como suplemento ciertas enzimas, siempre bajo control médico, que ayudan a inactivar el alérgeno y, en cierto modo, podrían compensar algunas deficiencias del organismo”, aconseja Bravo. Las enzimas amilasas, por ejemplo, se utilizan para deparar hidratos de carbono, la enzima proteolítica para las proteínas y las enzimas lipolíticas en el caso de alergia a grasas. Las personas que son alérgicas a la lactosa pueden tomar la enzima conocida como lactasa que ayuda en la digestión de productos lácteos. La intolerancia a las hortalizas y legumbres también se puede mitigar con la terapia con enzimas, utilizando la que se denomina alfa-galactosidasa.