Cómo evitar el bisfenol A, la peligrosa sustancia cancerígena

ESPAÑA AÚN NO LA HA PROHIBIDO

El Confidencial

sustancias cancerígenasEl bisfenol A, también conocido como BPA, es un producto químico utilizado para fabricar todo tipo de plásticos policarbonatos, latas de alimentos o bebidas, recibos de compras o extractos bancarios, CDs e, incluso, biberones. Su presencia en los productos que utilizamos a diario es tan común que un estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) refrendó que más del 90% de los estadounidenses tienen trazas en su organismo de esta sustancia, aunque generalmente por debajo de la «dosis diaria tolerable». Un umbral de seguridad que para la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses) está subestimado, pues ha asegurado en repetidas ocasiones que puede ser altamente dañino para las generaciones venideras, especialmente en lo que respecta al cáncer de pecho.

La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (AESA) publicó el pasado mes de julio un informe donde alerta que los niños de entre 3 y 10 años son los más expuestos al Bisfenol A debido a que su consumo de alimentos en relación a su peso corporal es superior al que se da en otras edades. En concreto, señala que en un 23% de los casos, las mujeres embarazadas están expuestas a niveles del compuesto potencialmente peligrosos, por lo que sus hijos tendrán más posibilidades de sufrir cáncer de pecho cuando crezcan. Unos datos que van en sintonía con el panorama legislativo, pues el Senado francés declaró ilegal este compuesto en octubre del pasado año.

Las autoridades sanitarias españolas aún no han movido ficha sobre esta controvertida sustancia que  se encuentra en el punto de mira de los investigadores médicos. Sin embargo, desde la Unión Europea se están promoviendo diversos estudios para analizar su riesgo potencial en la salud humana y legislar según sus resultados. La comunidad científica internacional no ha conseguido consensuar un punto de vista respecto a los perjuicios de la exposición al Bisfenol A, aunque sí coinciden en subrayar que los bebés y niños pequeños son el grupo poblacional con más riesgos.

La publicación de informes contradictorios ha contribuido a aumentar todavía más la desconfianza de las organizaciones de consumidores, que cada vez se preocupan más por la exposición crónica a esta sustancia. Los informes más críticos, varios de ellos publicados en la prestigiosa revista científica de la American Medical Association, concluyen que, incluso a niveles muy bajos de concentración, el BPA puede estar asociado a la diabetes, la obesidad, la infertilidad, el cáncer de mama o de próstata, los problemas cardiovasculares, las alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y a los trastornos del comportamiento.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés) ha elaborado una serie de recomendaciones para limitar la exposición de los consumidores a esta sustancia que se pueden resumir en cinco puntos.

Código de reciclaje de las botellas

El código de reciclaje que indica el tipo de plástico usado para su fabricación en la parte inferior del recipiente (código de identificación de resinas) nos puede ayudar a identificar su presencia. Los que pueden contener más trazas de Bisfenol A son aquellos con los números 7, 3 y 10. Los plásticos que no contienen BPA, ftalato, ni poliestireno expandible son los que llevan los códigos de reciclaje con los números 1 (Pete), 2 (HDPE), 4 (LDPE), y 5 (PP), según la Unidad Especial de Salud Ambiental Infantil (PEHSU, por sus siglas en inglés).

Alternativas a las latas

Las conservas envasadas se pueden encontrar tanto en envases de lata como de cristal. La FDA recomienda abusar lo menos posible de las primeras ya que el BPA utilizado en el revestimiento de las latas puede filtrarse en el contenido de los alimentos, especialmente en el caso de los líquidos, como las sopas y las salsas.

Embotellado en vidrio

Hay muchas alternativas a los envases plásticos, incluyendo el vidrio, la cerámica, la madera o el acero inoxidable. Todos ellos son más duraderos, reducen la generación de desechos y, por supuesto, la exposición al BPA. Es especialmente recomendable sustituir el aceite embotellado en plástico por el de vidrio, ya que tiene una mayor tendencia a filtrarse en este producto.

Evitar las botellas que se rayen

La FDA recomienda evitar el consumo de alimentos calentados en envases de plástico en el microondas, así como hervir biberones de plástico hecho con BPA. Cuanto más altas sean las temperaturas más fácilmente se liberará y filtrará en los alimentos este producto químico.

No reutilizar demasiadas veces

La reutilización de botellas de plástico para beber, como es el caso de las utilizadas por los deportistas, no debe ser demasiado prolongada porque con el tiempo liberan más fácilmente el BPA.

Obesidad: hombre de 610 kilos es sacado en grúa de su casa

Noticias Terra.com de Argentina

obesidad-arabia-1Khalid bin Mohsen Shaari, de apenas 20 años, en un ciudadano de Arabia Saudita que sufre serios problemas de obesidad. Tras llamar a un programa de TV local, el rey de país, Abdalá bin Abdelaziz, decidió intervenir personalmente para ayudar al joven, pero no fue nada fácil…

Para sacarlo de su casa, en una provincia fronteriza del sur del país, y trasladarlo a una clínica de la capital a donde iniciará su tratamiento, hubo que utilizar una grúa porque el muchacho, de 610 kilos, no puede moverse, y ya no atravesaba la puerta.

Para socorrer al joven, llevaron una grúa especial encargada en los Estados Unidos, y el hombre fue sacado con cama y todo por la ventana. De allí fue subido a una ambulancia, y luego a un avión que lo traslado a Riad.

Según contaron a CNN las autoridades de Salud saudíes, por el momento no se va a intervenir quirúrgicamente al joven, sino que sólo se va a iniciar un tratamiento de dieta y ejercicio, pero no descartan operarlo más adelante.
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¿Toman nuestros hijos demasiados refrescos?

Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico de la Obesidad, ha hablado en La Mañana sobre el desorden alimenticio que se produce en los niños durante el verano. Asegura que el excesivo consumo de bebidas con gas puede provocar déficit de atención.

La Mañana de COPE, por Patricia Serrano González

Los niños y adolescentes son más propensos a engordar durante el periodo estival por los continuos cambios en los hábitos nutricionales, ya que comen más cantidad, más veces y a horas inadecuadas.

«Los niños abusan de la comida basura, sobre todo en verano. Y el problema lo tienen los padres, que les favorecen a que lo hagan», ha señalado el experto en nutrición Rubén Bravo asegurando que es en estos en los que radica el principal problema.

Y es que es la falta de tiempo o la dejadez de los padres lo que les lleva a recurrir a lo sencillo: «cocina fácil, pedidos que se traen a casa, platos de fabricación rápida, congelados, comida rápida de restaurantes…, hacen que no comamos bien», ha subrayado.

Para mantener un habito nutricional correcto hay que «elaborar un plan para la semana y realizar la compra con respecto a este plan, de manera que dediquemos más tiempo y cocinemos platos más saludables y elaborados».

En lo que concierne a bebidas con gas, el consumo excesivo de este tipo de bebidas puede provocar déficit de atención en los niños. Además, según un estudio realizado por la Universidad de Columbia y publicado por una revista de pediatría, el abuso de este consumo  también conduce a la agrasividad y retraimiento en los menores.

«Tanto en adultos como en niños, si no se limita este consumo, a largo plazo puede incurrir en problemas de riñón», ha señalado Rubén Bravo, haciendo especial hincapié en los niños, en los que ha avisado que «este exceso modifica el estado de ánimo, emociones y atención de los niños, capaces de tener ataques de agresividad e inquitud».

Cafeína, gas y azucar son los tres ingredientes suficientes para perjudicar la salud y actitud de algunas personas. «Conllevan a una hiperactividad e inquietud; subidas y bajadas en el estado de animo de algunos niños», ha subrayado.

Lo que hay que tener en cuenta es que no debemos abusar de estas bebidas, no ingerirlas todos los días. Y niños tienen que beberlas controlados por sus padres.

La dieta mediterránea anula el riesgo genético de sufrir un ictus

ABC, por N. Ramírez de Castro

Una investigación española con 7.000 pacientes confirma el efecto de la dieta tradicional por encima de la nutrición baja en grasa

dieta-mediterranea, Sociedad Española de NutriciónCuanto más se estudia la dieta mediterránea, más bondades se encuentra en su ingesta diaria. La última, su capacidad para neutralizar el riesgo genético de sufrir un ictus (infarto o hemorragia cerebral). Un equipo de investigadores españoles del CIBER de Nutrición y Obesidad, en colaboración con la Universidad de Tufts, en Estados Unidos, han demostrado la capacidad preventiva de nuestra forma de alimentación tradicional, incluso por encima de una dieta baja en grasa. La combinación mágica de aceite de oliva, pescado, legumbres y frutos secos «compensó totalmente la mala influencia genética», explica José Ordovás, director de la investigación y profesor de Nutrición de la Universidad de Tufts.

Las personas con dos copias de una variante genética relacionada también con la diabetes tipo 2 (el gen TCF7L2) multiplican por tres el riesgo de tener un accidente cerebrovascular. Pero al final del estudio se vio que los que seguían la dieta mediterránea tenían el mismo peligro que los que no tenían ese riesgo genético.

Reducir el consumo de grasa no basta

El estudio, que se publica en la revista médica «Diabetes Care», supone un importante avance para la nutrigenómica, la ciencia que estudia la relación entre la genética y la alimentación y su impacto en la salud. La investigación se basa en el estudio de 7.000 voluntarios españoles. Todos ellos forman parte de un estudio más amplio llamado Predimed para el estudio de la dieta mediterránea. Los participantes fueron divididos en dos grupos, unos seguían las pautas de la dieta mediterránea y otros se limitaban a seguir una dieta baja en grasa. Los resultados fueron muy diferentes en el grupo que no siguió la dieta mediterránea. Los factores de riesgo cardiovasculares (colestrol total, triglicéridos, lipoproteínas de baja densidad…) fueron mayores en las personas que seguían la dieta baja en grasa. Y las personas con riesgo genético tenían casi tres veces más probabilidades de padecer un derrame cerebral que las personas sin la variante del gen.

Efectos positivos en todas las personas

¿Por qué no basta con reducir el consumo de grasa para mantener en forma el corazón? Ordovás lo explica: «Las dietas bajas en grasa, van bien para unos, no ofrecen beneficios para otros y pueden ser contraproducente para algunos. Sin embargo la dieta mediterránea parece ser que va bien para unos y mejor para otros. Esto es lo que demuestra este estudio sobre la genética del TCF7L2». A su juicio, los beneficios se extraen sobre todo del aceite de oliva y de los frutos secos por su un alto poder anti-inflamatorio y antioxidante.

Para conseguir los efectos positivos de la comida tradicional, no es necesario seguirla a rajatabla, sino mantener el estilo mediterráneo. «Comer en el contexto de la tradición, esa es la mejor receta», señala el director del estudio.

«La obesidad comienza en el cerebro»: Jeffrey Friedman

El peso corporal es regulado por circuitos cerebrales y en el futuro podrá tratarse mediante drogas que actuarán sobre las células que controlan el apetito

Por Ricardo Segura/EFE-Reportajes/ Vanguardia.com.mx

obesidad, foto EFE Justin LaneLa leptina es una hormona producida por la grasa que actúa sobre el hipotálamo del cerebro, para regular la ingesta de alimento, el gasto energético y la cantidad de grasa que se acumula en el organismo, y la carencia de esta sustancia o de su receptor (área bioquímica que la recibe en el cerebro) conduce a la obesidad.

El descubrimiento de este mecanismo, identificado en ratones y  humanos, ha abierto nuevas vías de investigación sobre las bases biológicas de la obesidad y provocado un importante cambio de paradigma, al demostrar que el peso excesivo no se debe a un comportamiento inadecuado, sino que es la consecuencia de un desequilibrio en un proceso regulado hormonalmente.

Este hito científico lo realizaron el químico canadiense-estadounidense Douglas Coleman y el médico norteamericano Jeffrey Friedman, quienes pese a no haber trabajado juntos, han tenido una de las relaciones más estrechas que pueden darse en la ciencia, ya que Friedman demostró que las hipótesis científicas de Coleman eran correctas.

A finales de la década de 1970, Coleman había demostrado que debía haber una hormona, entonces desconocida, que regulara la ingesta (ingestión de comida) y el peso corporal, mediante ensayos con ratones de laboratorio, portadores de una mutación que los convertía en extremadamente obesos.

Las investigaciones anteriores indicaban que este defecto estaba en un único gen, y Friedman entró en escena a mediados de la década de 1980, cuando decidió buscar ese gen culpable, labor que culminó en 1994, al descubrir el gen de la hormona leptina, que funciona como había predicho Coleman.

Ambos expertos han recibido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina por “revelar la existencia de los genes involucrados en la regulación del apetito y del peso corporal, un descubrimiento fundamental para entender patologías como la obesidad” y que según Friedman, «permitirá que se desarrollen nuevos tratamientos”.

“La leptina está diseñada para controlar el peso corporal, circula por la sangre y actúa sobre los centros cerebrales que regulan el apetito”, ha señalado Friedman, catedrático de la Universidad de Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos) y director del laboratorio de Genética Molecular de dicha entidad.

NUESTROS KILOS Y LA EVOLUCIÓN HUMANA

Según este médico “el sistema funciona de forma que cuanta más grasa corporal hay, más leptina se produce y menos apetito se siente. Su objetivo es que un individuo con mucha grasa acabe comiendo menos, para que no siga engordando. A la inversa, cuando falta grasa corporal, falta leptina, y el apetito aumenta”.

La causa de este mecanismo del cuerpo es evolutiva y crucial para la supervivencia de nuestra especie, según Friedman, ya que “sería muy peligroso no tener grasa, porque te arriesgas a morir de inanición, pero también es peligroso estar demasiado gordo, porque estás a merced de los depredadores. Así, el sistema busca mantener un nivel equilibrado de grasa”.

“La gente creía que comer mucho o poco era una cuestión de falta de voluntad, pero ahora sabemos que el peso corporal, en los humanos y otros animales, lo regulan células en el cerebro que reciben señales como la de la leptina, que regulan el apetito de forma inconsciente“, dice Friedman, para quien esto significa en últimas instancia que la obesidad “está en el cerebro”.

“Además de las alteraciones en la leptina y su receptor, más del 10 por ciento de los individuos con obesidad mórbida tienen defectos en genes ya identificados que regulan la ingesta, el peso corporal y el metabolismo y todos ellos funcionan en el cerebro. Por lo que sabemos, la causa principal de que la gente engorde es una química cerebral alterada”, señala el investigador, como introducción a su entrevista con Efe.

EFE: Si engordamos por una alteración de la química del cerebro, ¿qué puede hacerse para hacer frente a esta alteración?

Jeffrey Friedman: El peso corporal y el apetito son regulados por un circuito compuesto de células nerviosas en muchas regiones del cerebro y ya se conoce la identidad de varias poblaciones celulares clave en la regulación del apetito.

En principio, una comprensión más completa de la naturaleza de los circuitos cerebrales que controlan el apetito podría conducir a nuevos tratamientos.

EFE: ¿Cuáles son esos circuitos cerebrales del apetito?

Jeffrey Friedman: En el cerebro, algunas vías neurales aumentan el apetito (se las denomina orexígenas) y otras disminuyen el apetito (se las llama anorexígenas). Dentro de un tiempo, podría ser posible tratar la obesidad mediante la inhibición de las vías orexígenas y la activación de las vías de anorexígenas, utilizando drogas.

ÚLTIMAS NOVEDADES SOBRE LA LEPTINA

EFE: ¿Cuáles han sido los principales avances en la investigación y  comprensión de leptina desde que fue descubierta?

Jeffrey Friedman: Un avance clave es la delineación del circuito neural que responde a la leptina para regular el apetito y la demostración de que los defectos en los componentes de este circuito neural, incluyendo la leptina y su receptor, causan la obesidad humana.

Otro avance importante es la constatación de que la leptina tiene efectos antidiabéticos potentes, lo que ha llevado a usarla para el tratamiento de una forma menos común de la diabetes conocida como lipodistrofia, con la esperanza de que su uso puede llegar a ampliarse al tratamiento de otras formas de diabetes.

Un progreso más es el hallazgo de que hay varias enfermedades que se asocian con la deficiencia de leptina, las cuales pueden tratarse con eficacia con esta hormona. Esto incluye la lipodistrofia, así como la amenorrea hipotalámica, una forma de infertilidad en las mujeres, entre otros trastornos.

EFE: Aparte del gen de la leptina, ¿cuántos otros genes pueden estar involucrados en la obesidad?

Jeffrey Friedman: Hasta la fecha, se conocen las mutaciones en aproximadamente 8 genes que causan la obesidad humana por sí mismos, pero espero que este número crezca con el uso de nuevas tecnologías, como la secuenciación del ADN genómico. Además, las diferencias genéticas en un gran número de otros genes también pueden tener un efecto menor sobre el peso corporal. Espero que una mejor comprensión del mecanismo de acción de estos genes ayude a explicar la patogénesis de la obesidad y a conducir a nuevos tratamientos.

EFE: ¿En qué proporciones la obesidad es el resultado de factores genéticos y de factores de estilo de vida como la dieta y la actividad física?

Jeffrey Friedman: Los datos disponibles de los estudios con gemelos idénticos, con familias y con niños adoptados, indican que los factores genéticos son el principal contribuyente a la obesidad. Ingerir una dieta saludable para el corazón y hacer ejercicio son hábitos muy importantes para la buena salud y deben fomentarse en los pacientes obesos (y en todos los demás), pero estas medidas no son generalmente eficaces para lograr una pérdida de peso significativa en el largo plazo.

La genética tiene un gran impacto en las diferencias en la ingesta de alimentos, el metabolismo y el peso corporal.

EFE: La obesidad se trata con dieta, ejercicio físico, medicamentos y psicoterapia. ¿Por qué estas estrategias no siempre funcionan?

Jeffrey Friedman: El peso corporal lo regula un sistema biológico inconsciente, que actúa para mantener el peso dentro de un rango relativamente estrecho en cada persona. Así, cuando alguien pierde peso, se activan estos potentes mecanismos biológicos que buscan revertir la pérdida de peso (o el aumento de peso, en otros casos).

LAS MÚLTIPLES FACETAS DEL PESO CORPORAL

EFE: ¿Cómo se podrá diagnosticar y tratar la obesidad una vez que conozcamos todos los genes implicados en el exceso de peso y el papel desempeñado por cada uno de ellos?

Jeffrey Friedman: Es probable que la obesidad sea heterogénea y que con el tiempo se pueda subdividir en diferentes grupos en función de qué mecanismos genéticos y/o biológicos sean sus responsables. También es probable que los tratamientos sean diferentes dependiendo de cuál sea la causa de la obesidad en cada paciente.

EFE: ¿Qué aplicaciones clínicas cree que tendrá la leptina?

Jeffrey Friedman: Ya está aprobada para el tratamiento de la lipodistrofia, una forma de diabetes, en Japón, y su aprobación está pendiente en los EU. También espero que la leptina pueda utilizarse para tratar esta enfermedad en Europa en el futuro.

Con el tiempo puede ser utilizarse para otros trastornos, y también como parte de una combinación de diversos agentes en el tratamiento de la obesidad. Se ha demostrado en humanos que combinar  leptina y pramlintida, otro péptido, provocauna mayor pérdida de peso que cualquiera de esos dos agentes por separado.

EFE: Usted dice que el objetivo no debería ser «que todas las personas obesas pierdan peso», sino a «mejorar la salud de la gente». ¿Podría explicar este razonamiento?

Jeffrey Friedman: La obesidad aumenta el riesgo de varios problemas de salud como la diabetes, las enfermedades del corazón, la hipertensión y algunas formas de cáncer. Una modesta pérdida de peso, del 5 por ciento del peso corporal, es a menudo suficiente para reducir la severidad de estas condiciones y en general no es necesario que las personas obesas pierdan más peso que esto, con el fin de mejorar su salud.

EFE: ¿Qué ocurre si se intenta adelgazar en mayor proporción?

Jeffrey Friedman: Cuanto mayor sea la cantidad de la pérdida de peso, mayor es la dificultad de mantener la pérdida de peso. Creo que es mucho mejor que la gente se centre en objetivos realistas que mejoren su salud, en lugar de establecer objetivos poco realistas, que a menudo conducen a que con el tiempo regrese a su peso original. Otra cuestión abierta es si los pacientes obesos que no tienen diabetes, enfermedad cardiaca o hipertensión, y que por lo demás están sanos, deben ser alentados sistemáticamente a perder peso. Mi opinión es que hay que animarlos a hacer ejercicio y llevar una dieta cardiosaludable, pero que no hay ninguna evidencia de que en tales casos se debe recomendar una pérdida de peso.

DESTACADOS:

— «Cuanta más grasa corporal hay en el cuerpo, más leptina se produce y menos apetito se siente. El objetivo es que un individuo con mucha grasa acabe comiendo menos, para que no siga engordando. A la inversa, cuando falta grasa corporal, falta leptina, y el apetito aumenta”, explica a Efe, el doctor Friedman, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento.

— “La gente creía que comer mucho o poco era una cuestión de falta de voluntad, pero ahora sabemos que el peso corporal, en los humanos y otros animales, lo regulan células en el cerebro que reciben señales como la de la leptina, que regulan el apetito de forma inconsciente“, señala este catedrático de la Universidad de Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos).

— «Una modesta pérdida de peso, del 5 por ciento del peso corporal, es a menudo suficiente para reducir el riesgo de sufrir diabetes, enfermedades del corazón, hipertensión y algunas formas de cáncer y en general no es necesario que las personas obesas pierdan más peso que esto, con el fin de mejorar su salud», según el descubridor del gen de la leptina.

Descubren cómo el gen de la obesidad nos hace engordar

7 alimentos con muchas proteínas

Muy interesante

El gen FTO lleva dando trabajo durante años a los investigadores que intentan descubrir las razones por las que engordamos. Desde hace meses se conocía su vinculación con la obesidad, pero ahora los científicos han dado un paso más en el conocimiento de cómo provoca el aumento de peso en las personas que lo tienen «activado».

Según las últimas investigaciones, aquellas personas que tienen “activado” este gen, también tienen unos mayores niveles de grelina en sangre, también conocida como la “hormona del hambre”. Básicamente, quienes tienen la variante del FTO en cuestión , tras comer no se sienten suficientemente saciados.

Muchos estudios habían analizado la importancia del gen FTO en animales de laboratorio, pero no se había certificado de una manera tan evidente en humanos. Para llegar a esta conclusión los investigadores analizaron tanto muestras de sangre como escáneres de personas. Como explica el genetista de la Peninsula Medical School de Exeter, Reino Unido, Andrew Hattersley, “existen muchos trabajos sobre el funcionamiento del FTO en animales, pero hay que tener cuidado al aplicarlo en personas. Es bueno ver el estudio realizado en humanos”.

Según Rachel Batterham, autora del estudio publicado en la revista Journal of Clinical Investigation, del University College London, el trabajo servirá para detectar nuevas vías terapéuticas contra la obesidad. De hecho, según la investigadora, ya existen algunos medicamentos experimentales que han demostrado ser capaces de suprimir la grelina.

Este gen es verdaderamente importante, pues afecta a uno de cada seis ciudadanos y provoca que sean un 70 por ciento más propensos a la obesidad. Cada año unos 2,8 millones de adultos mueren a causa de un exceso de peso y, según la Organización Mundial de la Salud  (OMS) más de 40 millones de niños de menos de cinco años sufrían sobrepeso en 2011.

La investigación es esencial para ahondar en el conocimiento de la obesidad y sus posibles soluciones, sin embargo los investigadores saben que es solo una pieza de todo el proceso. Según el propio Hattersley, “lo que no sabemos es si FTO está cambiando muchas cosas que alteran el apetito, de la cual la grelina es solo una” a lo que añade, “sospecho que el apetito y la obesidad es más complejo que simplemente una hormona.

La carrera americana de la obesidad no tiene ganadores

  • México superó en 2008 a Estados Unidos como país con más obesos
  • Los dos Estados aplican políticas de prevención y tratamiento, pero las personas con exceso de peso siguen en aumento

Carolina García / Raquel Seco / El País

Paciente obeso en consulta, C. Bautista, El paisEl dudoso mérito de tener el mayor porcentaje de ciudadanos con sobrepeso se disputa entre México y Estados Unidos. Las últimas cifras aparecidas en los medios mostraban que México superaba a su vecino del norte de acuerdo con datos de 2008, pero encuestas más recientes vuelven a situarlo en segundo lugar. Sea como sea, y aunque los porcentajes varían poco, su significado es preocupante: la proporción de personas con exceso de peso no deja de crecer.

El polvorín mediático estalló por el último informe de la FAO, que concluye, empleando datos de hace cinco años, que el 31,8% de estadounidenses tiene un Índice de Masa Corporal superior a 30 frente al 32,8% de los mexicanos. Las cifras variaron en las encuestas recientes: en 2010, EE UU registró un 35,7% de personas con obesidad y, en 2012, México volvió a quedar en segundo lugar, con 32,7%.

La Organización Mundial de la Salud aseguró en su último informe que la obesidad es la epidemia del siglo XXI. En 2030 puede haber en América Latina 191 millones de obesos, según las últimas proyecciones del Banco Mundial, lo que supone un incremento del 300% con respecto a 2005. Según el documento, el problema afecta también a otras zonas geográficas en desarrollo, ya que la mitad de los obesos del mundo se encuentran en nueve países: China, Estados Unidos, Alemania, India, Rusia, Brasil, México, Indonesia y Turquía.

La obesidad, afección relacionada con la diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, supone un coste anual de más de 150.000 millones de dólares, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades estadounidense. Las estimaciones prevén que este presupuesto aumentará a los 550.000 millones de dólares en 20 años, según concluyó un estudio elaborado por la Universidad de Duke (Carolina del Norte). En México, el coste ronda los 70.000 millones de pesos (5.000 millones de dólares), de acuerdo a cifras como las de la Fundación Mídete, que cree que para 2017 el coste puede duplicarse. En los últimos seis años, la diabetes se multiplicó por dos hasta alcanzar los 13 millones de afectados en México.

En EE UU, este problema de salud ha sido recientemente reconocido por la Asociación Americana de Médicos como enfermedad, un paso que ahora obliga a los médicos a comprometerse más con esta afección y a las aseguradoras a cubrir su tratamiento. Desde el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) se han elaborado varias campañas para promover la actividad física desde la infancia, eliminar alimentos hipercalóricos de las escuelas e implicar a los seguros sanitarios privados en el tratamiento de la enfermedad, entre otros. México se precia de un Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, firmado el sexenio pasado por 15 dependencias públicas y organismos privados, que tiene como objetivos fomentar la actividad física, aumentar la disponibilidad de agua potable, disminuir el consumo de azúcar, grasas saturadas y sodio, mejorar el etiquetado de alimentos… El consumo de comida chatarra en escuelas, muy extendido, está dentro de los problemas a erradicar según el Pacto por México.

En los últimos meses, la Administración de Barack Obama ha centrado también su atención en las escuelas como forma de mejorar la dieta de los niños y su conducta hacia la comida. En los próximos meses, las escuelas estadounidenses no contarán con máquinas expendedoras que ofrezcan snacks o aperitivos con alto contenido graso. La batalla personal de Michael Bloomberg contra la obesidad ha sido patente los últimos meses. El alcalde de Nueva York lleva tiempo sumido en una reyerta judicial por su intención de prohibir las bebidas azucaradas gigantes después de que un juez federal determinara que este país las personas tienen libre albedrío para elegir lo que consumen. Una de las campañas más conocidas en México es la de la capital, que en abril imitó un programa anterior de Buenos Aires al animar a los restaurantes a retirar los saleros. México DF consume 11 gramos diarios de sal, más del doble de los cinco recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Coca-Cola ha tenido un papel relevante en los debates sobre el sobrepeso de ambos países. Organizaciones civiles aseguran que la compañía de refrescos ha emprendido, simplemente, una campaña de lavado de cara. En EE UU, este año anunciaba su compromiso con la lucha contra la enfermedad a través de dos anuncios, cuatro meses después de que las autoridades sanitarias de Nueva York dieran luz verde a la prohibición de los refrescos azucarados y de que Cambridge (Massachusetts) adoptara una medida similar. En la actualidad, Coca-Cola informa de las calorías en sus recipientes y en las máquinas expendedoras de su producto. En México, una asociación de consumidores ha denunciado la campaña publicitaria 149 calorías por «engañar a la población». «Las calorías vacías, en especial las provenientes del azúcar y la fructuosa, contenidas en el refresco, incrementan el riesgo de daño metabólico«, critica El poder del consumidor. Además, la información calórica de la publicidad «toma como medida un envase de 355 mililitros, muy poco consumido en nuestro país» frente al de 600 mililitros.

Una iniciativa de ley presentada en el Senado mexicano buscó el año pasado gravar con un 20% de impuesto a las bebidas gaseosas, pero se topó con el argumento de que la tasa impediría a millones de familias con mínimos ingresos acceder a uno de los pocos productos que pueden permitirse. En zonas rurales a veces es complicado conseguir agua potable, pero los refrescos azucarados se venden en cualquier tienda.

Los restaurantes McDonald´s y las cafeterías Starbucks de EE UU, entre otras cadenas de comida rápida, ya incluyen la información calórica en sus menús tras un aviso por parte del Tribunal Supremo. La cadena de hamburgueserías también ha anunciado que detallará el aporte energético en sus establecimientos de México.

La leche descremada contribuiría a la obesidad

Un nuevo estudio del Hospital de Niños de Boston y de la Universidad de Harvard asegura que los lácteos bajos en grasa favorecen el aumento de peso
Semana

Durante años se creyó que al beber la leche descremada se podía obtener los beneficios de la leche entera: la vitamina D, calcio y proteínas, sin consumir la misma grasa ni las mismas calorías. Inclusive, muchos cambiaron la leche entera por la leche descremada para perder peso, pero el más reciente estudio, publicado el pasado miércoles en la revista Time y en JAMA Pediatrics, contradijo el mito urbano.

La investigación liderada por David Ludwig, del Hospital de Niños de Boston y por Walter Willett, doctor de la escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, revela que la leche descremada podría incluso engordar más que la leche entera: “pues las bebidas bajas en calorías no significarían necesariamente menor ingesta de las mismas”, advirtieron.

El estudio se realizó a través del análisis de diferentes casos de niños que consumían leche entera y descremada, con el fin de relacionar el tipo de leche con el peso. Uno de los autores del estudio, el dr. Mark Daniel DeBoer, profesor asociado de pediatría endocrinología en la Universidad de Virgina Facultad de Medicina, afirmó: «Nuestra hipótesis inicial era que los niños que bebían leche entera eran más pesados ya que consumían más grasas saturadas. Al final, nos sorprendimos cuando nos fijamos en los datos y descubrimos que dentro de todas las etnias y todos estratos socioeconómicos, era todo lo contrario: los niños que bebían leche descremada eran más pesados que los que bebían leche entera”.

Por otro lado, los investigadores coinciden en que muchas personas abusan de los alimentos bajos en grasa, ingiriéndolos como si no tuvieran calorías, entonces, comen mucho más, duplicando la cantidad de calorías de grasa y engordando rápidamente.

La investigación pone en duda también la reputación de muchas empresas, pues aseguran que muchas veces pueden aumentar los niveles de azúcar para mejorar el sabor de los productos lácteos bajos en grasa y lo más importante, que la leche descremada proporciona menos nutrientes y menos beneficios para la salud.

Dieta a base de grasa de pescado fortalece defensas contra cáncer de mama

Estudios revelaron que si las madres embarazadas consumen alimentos ricos en omega-3 durante el período de gestación, podrían reducir los riesgos hasta en un 40 por ciento de esta enfermedad
Telesur Tv

la grasa de pescado aumenta las defensas contra el cancerLas mujeres embarazadas que consuman durante los meses de gestación una dieta a base de pescados y otros alimentos ricos en omega-3,como atún, salmón o sardina, podrían reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama hasta en un 40 por ciento, según varios estudios públicos de investigadores de universidades en China y Estados Unidos.

Una investigación hecha en la Universidad de Zhejiang en China, determinó que al menos una o dos porciones semanales de pescado azul podría reducir esta enfermedad, debido a que estos alimentos incluyen ciertos tipos de ácidos involucrados en el trasporte químico de información al cerebro, y permite regular el movimiento de los vasos sanguíneos y áreas del sistema inmune.

El estudio fue publicado este viernes por el British Medical Journal y señala que los expertos revisaron datos de 26 estudios realizados en Estados Unidos, Europa y Asia, con la participación de 800 mil individuos y 20 mil de ellos con el cáncer de mama. La comparación de varios experimentos, determinó la asociación inversa entre los ácidos grasos del pescado y el riesgo de padecer cáncer de mama.

Por su parte, un reciente estudio en Estados Unido, presentado en la reunión anual de la American Association for Cancer Research, de Anaheim en California (oeste), coincidió con el estudio anterior, que alimentarse con una dieta rica en ácidos grasos de omega-3 reduce el riesgo, pero advierte que consumir grasas omega-6, que se encuentran generalmente en las dietas occidentales, podrían aumentar el riesgo de los hijos de adquirir cáncer de mama.

El cáncer de mama, es una patología derivada del crecimiento de células malignas en el tejido mamario. Se conocen en la actualidad, dos principales tipos de esta enfermedad, el carcinoma ductal, que comienza en los conductos que llevan la leche desde la mamá hasta el pezón y el carcinoma lobulillar que comienza en partes de las mamas.

7 de cada 10 españoles sigue una dieta estival

Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) revela que la masificación de las dietas en verano se debe a la prueba del bañador y al deseo de aumentar el atractivo sexual

• Las mujeres jóvenes, de edad entre 17 y 31 años, sin hijos a cargo y con más tiempo de ocio y deporte, son las que más se cuidan el aspecto físico, según el estudio del IMEO ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano?
• El 80 por ciento de los españoles cree que en verano es más fácil ligar que en otras épocas del año, según datos de la red social de singles Clan 2000.
• Más del 60 por ciento de las mujeres que deciden llevar a cabo una dieta para perder peso lo hacen por razones estéticas y no por adoptar hábitos de vida saludables, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2011).

Con la llegada del verano nos centramos más en la imagen corporal. Y no puede ser de otra manera, el calor obliga a ir ligero de ropa y ‘sintonizar con la onda vacacional’. Sin duda, es la época protagonizada por el bañador que, por mucho que varía según las piezas que lo componen, no deja de cumplir su principal función: enseñar el cuerpo que reviste, con todas sus peculiaridades, atractivos y desperfectos. Suele ser allí, en la playa, alrededor de la piscina o dentro del complejo vacacional donde el espíritu playero nos delata, sacando a la vista los kilos que nos sobran o nos faltan, como si de un certamen de belleza popular se tratase.
Hasta qué punto nos motiva la cita anual con el bañador a la hora de ponernos a dieta, es una de las preguntas que se hacen los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al detectar la necesidad de realizar un estudio a fondo de perfil. Bajo el formato de encuesta, han sido entrevistadas cien personas que viven en la capital Madrid, de ellas 55 mujeres y 45 hombres, quienes pudieron manifestar su opinión de forma anónima. El trabajo titulado ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano? acierta con 9 preguntas en la diana que tratan de hábitos, dieta, actividad física, deporte, ocio e incluso indagan en el proyecto vacacional de los españoles para este verano.
Para las mujeres la cita anual con el bañador es el motivo principal para ponerse a dieta
“Tras cruzar las respuestas obtenidas con variantes de perfil –sexo, edad, condición física, situación familiar y ocupación laboral–, hemos llegado a interesantes conclusiones”, revela Rubén Bravo, portavoz del IMEO y encargado de presentar el estudio. Según los resultados de la encuesta, que el IMEO hace públicos en ésta nota, el 68% de los españoles ha hecho, está haciendo o hará alguna dieta para el verano, pero sólo un 11% admite haber consultado un endocrino o dietólogo. En el análisis de datos se ha visto de forma clara que las mujeres jóvenes, de entre 17 y 31 años de edad, son las que más cuidan su aspecto físico. El perfil que más se repite, en este sentido, es de una mujer ocupada, que tiene un trabajo estable o fijo a tiempo completo, que es soltera o convive en pareja y no tiene hijos a cargo.

Los problemas de sobrepeso y obesidad aumentan considerablemente en las representantes del sexo femenino a partir de 46 años de edad, según señala la encuesta y en un 20% de los casos observamos una falta de tiempo para actividades físicas por dar prioridad a los hijos, la familia y el trabajo.

En el caso de los hombres, se da un perfil parecido: los que son solteros jóvenes o viven en pareja y no tienen hijos a cargo se cuidan más, pero sin llegar a los extremos que son capaces las mujeres, por sentirse presionadas para adelgazar. Eso sí, la motivación de los varones jóvenes varía y tanto la dieta, como la actividad deportiva están orientadas al deseo de aumentar su atractivo sexual con el fin de poder ligar con más facilidad.

De forma casi unánime, los participantes opinan que la masificación de las dietas de verano en gran parte se debe a la prueba del bañador (un 96%), y al deseo de aumentar el atractivo sexual (un 89%).
Los hombres solteros se cuidan más para aumentar su atractivo sexual y para ligar más fácil
En cuanto a la actividad física que debería acompañar todo régimen, apenas el 37% afirma ser constante con el gimnasio, frecuentándolo tres veces a la semana. Sin embargo, cuando se trata de actividad rutinaria que no se contempla como deporte –caminar hasta el lugar de trabajo, pasear con la familia, ir al mercado de pie o llevar a los niños al colegio–, un 72% de las personas asegura que reúne más de 5 horas caminando a cabo de la semana.

“Un paseo a buen ritmo, realizado de forma regular, tiene múltiples beneficios que a la larga se traducen en más calidad y años de vida”, recalca Bravo. El simple hecho de caminar entre 30 y 60 minutos al día disminuye la incidencia de enfermedades cardiovasculares, la aparición de diabetes u obesidad, que hoy en día marcan las principales causas de mortalidad. Además, durante el proceso de ejercicio físico descienden los niveles de adrenalina y aumenta la liberación de endorfinas que, a su vez mejoran el bienestar general de la persona. En el caso de la mujer, debido a los cambios hormonales que se producen en su cuerpo y que provocan hiperglucemia, varices u osteoporosis, “el hábito de caminar se ha relacionado con una menor incidencia de osteoporosis, al aumentar la masa ósea”, concreta el experto.

Sólo un 24% de los encuestados practicará durante sus vacaciones de verano juegos como tenis, fútbol, baloncesto, bailes, senderismo, deportes acuáticos, o juegos al aire libre con los niños. La gran mayoría, representada por un 79%, define su proyecto vacacional de verano como “más bien sedentario”.

“La actividad física es la forma natural que tenemos para combatir la ansiedad, la depresión y el estrés”, destaca Rubén Bravo y añade que “cuando el 81% de los encuestados reconoce que come para reprimir sus estados depresivos o ansiedad, algo habrá que hacer”. En este sentido, el abandono de un estilo de vida sedentario es lo primero que debemos hacer, si nos proponemos un cambio, como perder peso y dejar o reducir algunas adicciones nocivas, como son el alcohol o el tabaco. Los hábitos deportivos, además de mejorar la condición física, juegan un papel importante en la rehabilitación y aumentan en buen grado la autoestima.

“Otro dato que queremos resaltar es que en los últimos años las mujeres se ponen a dieta en edades más tempranas, desde hace dos años nos encontramos en consulta con casos de niñas de 10, 11 y 12 años”, apunta Bravo y advierte que habituarse al hambre a la larga conlleva riesgo de trastornos de desorden alimentario como son la anorexia, ortorexia, bulimia o, como puede suceder en ocasiones, “la obsesión por la extrema delgadez” deriva en otras adicciones nocivas para la salud (alcohol, droga, dependencia de Internet). En España la mayoría de edad para casarse y trabajar ya se fija en 16 años, mientras que para beber cerveza o conducir coche basta con tener 18, según los cambios que contempla el Código Civil. “A la hora de diferenciar los diferentes perfiles según la edad, hemos tenido en cuenta estos cambios, así como el aumento de la edad media en España para tener el primer hijo, que para las mujeres se sitúa en los 31,5 años, siendo la más tardía de Europa”, especifica el portavoz del IMEO.

LOS PELIGROS DE LA “DIETA VERANIEGA”

En los meses que preceden y marcan el verano presenciamos un verdadero bum de dietas estivales. Las hay “para todos los gustos”: desde las dietas exprés para perder peso rápidamente, las indicadas para esculpir la musculatura, combatir la retención de líquidos o las hay hasta para fijar el bronceado (a base de alimentos ricos en betacarotenos). Debido a su masificación entre la población y los peligros que pueden acarrear, los especialistas del IMEO recomiendan estar alerta ante fórmulas mágicas y dietas no equilibradas, evitar el tratamiento no supervisado o la autoindicación de suplementos, tener cuidado con ayunos prolongados, así como “no comer” o la restricción de ciertos grupos de alimentos.

“Los profesionales sabemos que seguir una dieta no es cuestión de pasar hambre, sino de plantear una fórmula personalizada donde reduzcamos los niveles de grasa, mantengamos o aumentemos el tono muscular y cubramos todas las necesidades nutricionales diarias, manteniendo el apetito a raya y favoreciendo el equilibrio emocional. Éste planteamiento no se encuentra en internet o en una revista, sino en la consulta de un especialista”, apunta Bravo, también experto en nutrición. Es natural que el cuerpo tenga hambre, por esto la alternativa saludable sería aumentar el consumo de ciertos alimentos que nos aporten los nutrientes necesarios y que, a su vez, generen saciedad. Lo peor de una dieta malsana no es su efecto rebote, sino las consecuencias que puede acarrear en nuestro organismo: déficit de vitaminas y minerales que puede derivar en anemias, osteoporosis y calambres; déficit de rendimiento (dificultades de concentración, cansancio y debilidad); malhumor (afecta el entorno inmediato de la persona, sus relaciones sentimentales e interpersonales).