Como ganar kilos, eso sí, todos y cada uno de ellos de puro músculo

El CrossFit nació oficialmente en 2001, cuando el estadounidense Greg Glassman empezó a usar la técnica para entrenar a policías en California. Posteriormente fue usado para el entrenamiento de marines, bomberos y militares norteamericanos. Hoy en día podemos decir que es el programa preferido de las estrellas de Hollywood para ganar músculo.
Hola.com
Jason Statham entrenandoAunque el crossfit lleva dando vueltas por los gimnasios de medio mundo desde hace dos décadas, lo cierto es que esta disciplina de entrenamiento deportivo no ha comenzado a ponerse de moda hasta hace muy poco, pasando de ser casi un completo desconocido a uno de los grandes favoritos por hombres y mujeres para ponerse en forma y ganar músculo.

La clave: aumentar la masa muscular y la tasa metabólica, para que el cuerpo siga quemando calorías incluso cuando está en reposo. Su planeteamiento difiere así desde la base del de los deportes aeróbicos o cardiovasculares, como correr, nadar o montar en bici. El crossfit, de hecho, no está tanto orientado a bajar de peso como a generar músculo: en la mayoría de ocasiones, el resultado es el opuesto al de una combinación de dieta y training cardiovascular -donde el objetivo es bajar de peso y reducir centímetros-, llegando a aumentar unos cuantos kilos, eso sí, todos y cada uno de ellos de puro músculo.

La moda del crossfit llegaba a la gran pantalla hace años, cuando uno de los vídeos de entrenamiento de la película ‘300‘, con Gerard Butler a la cabeza, daba la vuelta al mundo, popularizando el musculadísimo físico de los actores entre los fans del gimnasio. Otros que se han sumado a esta disciplina: los ‘cachas’ oficiales, Jason Statham o Brad Pitt -que ya lucía un musculadísimo físico en ‘Troya’ en 2004-, aunque también son sonados los casos de musculación exprés de Taylor Lautner, que multiplicaba el tamaño de sus brazos entre una entrega y otra de ‘Crepúsculo’ para dar vida a un hombre lobo, o el del nuevo Capitán América, el actor Chris Evans, que ganaba hasta quince kilos de masa mucular para interpretar al superhéroe de Marvel.

Los términos que necesitas conocer para iniciarte en el mundillo: las kettlebells (unas pesas de factura rusa en forma de bola de hierro fundido, que son clave en la mayoría de ejercicios de brazos y suelo), la calistenia, que centra su programa de movimientos en activar los diferentes grupos de músculos, las sentadillas, los balones medicinales, el sprint… Todos ellos orientados a crear un entrenamiento de alta intensidad que, además de buscar el desarrollo de la fuerza, persigue potenciar el resto de cualidades físicas del día a día, a nivel de resistencia, malas posturas o dolores musculares.

Cada sesión se puede y debe adaptar a cada persona, jugando con la intensidad y la duración, la dificultad de los ejercicios, además de la fuerza y la velocidad, tal y como explica Carlos Bernardos, director técnico de los gimnasios GO fit, uno de los que inclyen este tipo de programas en España. La frecuencia: para los principiantes, se recomienda entrenar tres días por semana, alternando día de trabajo con un día de descanso.

A la hora de crear un programa de crossfit personalizado, cada sesión se define como ‘rutina de día’, y condensa la propuesta de ejercicios y combinaciones de los mismos pensada por el entrenador para cada día de la semana. Estas rutinas pueden durar desde 4 o 5 minutos hasta 20 o 30, aunque la sesión completa, incluyendo el calentamiento, no debería sobrepasar los 45 minutos.

En una misma rutina, además, se pueden combinar ejercicios cardiovasculares (como por ejemplo, nadar, correr y remar), con ejercicios olímpicos: cargadas, envión, sentadillas, press de banca… además de ejercicios pliométricos y de gimnasia básica, como la autocarga, los saltos, la suspensión, las anillas o los lanzamientos de balón medicinal. Los tres pilares fundamentales que convierten al crossfit en un entrenamiento totalmente diferente al de otras actividades deportivas: la funcionalidad de los ejercicios, que consideran el cuerpo como un todo a fin de no ejercitar grupos musculares de forma aislada, el hecho de que se trata de un entrenamiento altamente creativo, evitando que todas las sesiones nos parezcan iguales, y la intensidad de los ejercicios, que permiten que las sesiones sean de alto nivel, acortando su duración.

Por todo esto, el crossfit produce resultados espectaculares en el físico, aunque eso sí: es importante comenzar poco a poco y aumentar gradualmente la intensidad de los entrenamientos, tanto para adaptar al cuerpo a la nueva disciplina, como para poder mantener un rendimiento constante a lo largo de los años, y evitar el efecto rebote que normalmente se produce al abandonar rutinas de ejericio de alta intensidad.

Cómo leer la etiqueta nutricional correctamente para saber lo que comemos

La actual etiqueta nutricional que aparece en los alimentos tiene los días contados. A finales de año, los fabricantes estarán obligados por ley a hacerla más clara y legible para el consumidor.

Qué, por Arancha Cuéllar

etiquetadoAunque cada vez más gente se fija en el reverso de los alimentos para consultar la etiqueta nutricional, muchas veces las prisas hacen que metamos en el carro de la compra todo tipo de productos cuyas propiedades pasamos por alto.

Para entender mejor qué se oculta detrás de la letra pequeña en una lata de conservas, un paquete de galletas o un envase de pan de molde, hemos entrevistado a Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que, además, nos da las claves de lo que será la nueva etiqueta de los alimentos que se presentará a finales de 2014, mucho más clara y legible para no tener excusas a la hora de fijarnos bien en lo que comemos.

¿Qué es en lo primero en que debemos fijarnos en una etiqueta nutricional y que normalmente pasamos por alto?

Lo primero que hay que ver son los ingredientes y la composición de macronutrientes fundamentales, es decir, proteínas, grasas y carbohidratos. Por ejemplo, si estamos haciendo una dieta, es importante que el producto que elijamos tenga un nivel bajo de grasa. En cuanto a los carbohidratos, hay que elegir productos que no tengan niveles de azúcares elevados. Y en el caso de los ingredientes, tenemos que fijarnos bien los que incluyen para no llevarnos sorpresas desagradables.

¿Qué tipo de sorpresas?

Como por ejemplo un pavo envasado que tiene aspecto sano y luego no lo es tanto, ya que de carne de pavo tiene un 52% y el 48% restante es gluten, sacarosa, almidones de trigo… O sea, añadidos más baratos que nada tienen que ver con el pavo.

¿Qué es lo mínimo que debe aparecer en una etiqueta nutricional?

Por ley, lo mínimo que ha de aparecer es la denominación exacta del producto; la lista de ingredientes y la cantidad en porcentaje; el grado alcohólico en las bebidas con una graduación superior en volumen a los 1,2 grados; la cantidad neta del producto si es envasado; la fecha de duración mínima o fecha de caducidad; las condiciones de conservación y uso; el número de lote y el lugar de origen y procedencia. A partir de ahí, el fabricante es libre de añadir nuevos datos, siempre y cuando no induzcan a error al consumidor. Por ejemplo, no puede poner características obvias del producto, como que la leche favorece la densidad ósea, porque eso es algo que ya se sabe.

¿Realmente hay quien se para a ver las etiquetas a la hora de hacer la compra?

Sí, cada vez estamos más concienciados sobre lo que comemos e intentamos hacerlo lo más sano posible, sin embargo, muchas veces la evaluación es rápida. Hay gente que va al 0% o al ‘light’ como si eso fuera garantía de sano y ¡cuidado! No siempre es así.

¿Lo ‘light’ engorda?

Sí. La denominación ‘light’ es muy engañosa, ya que puede engordar. Hay yogures de una marca conocidísima que los venden como 0% grasa y luego les añaden dos dedos de mermelada azucarada. O las patatas ‘light’. Les pueden reducir un 30% la grasa con respecto a las normales, pero son productos que engordan muchísimo.

A finales de año será obligatorio poner etiquetas más claras…

Efectivamente habrá una nueva ley desde el 13 de diciembre de 2014 que obligará a hacer etiquetas más claras y legibles para que el consumidor no caiga en errores. Además, en toda Europa será la misma etiqueta, lo cual es muy bueno. Hasta ahora existía una directiva europea a partir de la cual los estados miembros de la UE tenían sus propias normas de etiquetado. En el caso de España nos regimos por el Real Decreto 1334/1999. Los fabricantes tendrán hasta 2016 para hacer todos los cambios y análisis pertinentes.

¿Y cuáles serán los principales cambios del nuevo texto?

En primer lugar, se ampliarán los alimentos sobre los que hay que conocer su origen. Por ejemplo, además de la carne de vacuno, el pescado, las frutas, verduras o aceites, será necesario conocer el origen de la carne de cerdo o de ave. Por otro lado, la letra será más grande y legible y cosas que antes no querían que se vieran demasiado, se verán mucho más clararemene.

También será más explícita con la información para alérgicos. Alimentos como la lactosa o los frutos secos deben estar bien visibles. Asimismo se va a mantener la fecha de caducidad o el consumo preferente. La primera para productos perecederos como lácteos o carnes y la segunda, para conservas. La palabra sodio debe desaparecer y hay que sustituirla por sal, para que todo el mundo sepa de qué se habla.

Además, toda la información deberá aparecer en una etiqueta única, nada de circulitos repartidos por todo el envase que confunden a la gente. En el caso de los alimentos procesados, hay que poner claramente a partir de qué se obtienen. Por ejemplo, los palitos de cangrejo hay que saber si están elaborados a partir de pescado azul o de qué. Lo mismo con las salchichas.

Además de conocer los nutrientes del alimento, será obligatorio poner recomendaciones nutricionales en cuanto a niveles de calcio o grasas, que hay que desmenuzarlas en grasas hidrogenadas (grasas trans), poliinsaturadas y monoinsaturadas. En el caso de las grasas, aparecerán más al detalle. Ahora solo hay que indicar si la procedencia es vegetal, animal o son hidrogenadas. La nueva ley obligará a detallar el aceite que contiene: girasol, oliva o palma.

¿Aparecerán también claramente las grasas trans?

grasastransLa ley cojeará en este tema. A la espera de la resolución de 2016, no será obligatorio indicar la presencia de grasas trans, que son las que se obtienen a partir del aceite vegetal industrializado y que está demostrado que son nocivas para la salud. En algunos países han sido prohibidas, ya que elevan los niveles de colesterol malo LDL y rebajan los de colesterol bueno HDL.

¿Detrás de qué alimentos se esconden?

Grasas trans llevan, por ejemplo, las margarinas, las mantecas vegetales o la bollería industrial. Al paladar resultan más agradables por su textura esponjosa.

¿Y todas las grasas son malas?

En absoluto. De hecho, necesitamos tomar grasas porque si no moriríamos. Además de las grasas trans, que sí son malas, existen las grasas insaturadas, cuyo aspecto, a temperatura ambiente, es líquido: aceite de oliva, maíz, girasol… Éstas se clasifican a su vez en monoinsaturadas (aceite de oliva o aguacate) y poliinsaturadas (pescados azules o atún ricos en omega 3 y omega 6). En ambos casos, rebajan los niveles de colesterol malo LDL y aumentan los del colesterol bueno, HDL.

Por otro lado, están las grasas saturadas, que a temperatura ambiente son sólidas. Nos referimos al tocino del jamón ibérico, a las mantecas animales… ¿Cuál es el problema de éstas? Pues que si se toman en exceso elevan el colesterol malo, por lo que hay que evitarlas en exceso.

¿Qué nutrientes hay que evitar en exceso y cuáles hay que consumir suficientemente?

piramide nutricionalSi nos basamos en la pirámide nutricional, son desmedidas las recomendaciones sobre el consumo de hidratos de carbono. A mi juicio, esto tenía más sentido cuando los trabajos se basaban más en la fuerza física, pero ahora se ha quedado obsoleta. En cualquier caso, las recomendaciones serían las siguientes: Entre el 45 y el 55% de las kcal diarias deben proceder de los hidratos de carbono y los azúcares no deben superar el 10%. Por otro lado, entre el 15 y el 30% han de proceder de las grasas y en torno a un 20% deben ser proteínas. Por lo que se refiere a la fibra (que suele aparecer incluida en los carbohidratos junto con los azúcares), lo recomendable son 25 gramos diarios. Importantísimo el consumo de frutas, verduras y legumbres.

Hay que evitar a toda costa las grasas trans y de las saturadas no superar el 20%. En cuanto a las proteínas, hay que evitar el exceso de proteínas animales y sustituirlas mejor por lácteos o huevos.

Por último, la sal. No se recomienda más que medio gramo al día y el cálculo medio de lo que se consume en España está en tres gramos, seis veces más de lo que se debe. Los alimentos ya vienen con sal suficiente, habría que evitar echar sal a las comidas.

Por qué estás tomando mucha más azúcar de la que crees

Huffington Post, por Margarita Lázaro

La Organización Mundial de la Salud (OMS) quiere limitarnos el consumo de azúcar. En concreto recomienda no tomar más de 25 gramos al día, esto es, seis cucharadas pequeñas. Eso significa que un amante de lo dulce agotaría su cupo diario con dos cafés y un yogurt natural.

cafe con lecheLa cifra es baja, muy baja y el objetivo parece casi inalcanzable. Más todavía si tenemos en cuenta los datos de consumo actual. Según el estudio de energía y macronutrientes de 2011, la ingesta de azúcar en España es del 20% de las calorías totales de nuestra dieta diaria. Esto es cuatro veces más de lo que quiere recomendar la OMS (la propuesta está todavía pendiente de aprobación) y el doble de la cantidad recomendada en ese momento. «El problema es que llevamos una vida desastrosa y nos va a costar cambiarla», señala Irene Bretón, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y miembro del Área de Nutrición de la SEEN.

La finalidad de esta medida es disminuir el riesgo de caries dental y reducir los altos índices de obesidad entre la población. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 37% de los españoles sufre sobrepreso y un 17% padece obesidad. «Siempre se ha relacionado esta enfermedad con la ingesta excesiva de grasa pero un exceso es un exceso, provenga de donde provenga», señala la nutricionista Vanesa León, miembro de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid, ADDINMA. Así es tan negativo pasarse con las grasas como con los hidratos de carbono o las proteínas. «El abuso de cualquiera de ellos se transforma finalmente en depósitos de grasa en el tejido adiposo, lo que conocemos como obesidad», explica. Esta enfermedad, cada vez más presente en la sociedad, va asociada a la aparición de enfermedades cardiovasculares, déficit de vitaminas del grupo B, accidentes cerebrovasculares, enfermedades de hígado graso y algunos tipos de cáncer.

Conocido el objetivo, toca saber cómo podríamos cumplir este saludable propósito. ¿A qué azúcares se refiere exactamente la OMS? ¿Se incluirían todos o hay alguno que queda fuera del saco? La nutricionista Vanesa León señala que existen excepciones: «Quedan excluidos de esta limitación los hidratos de carbono, azúcares de absorción lenta, y los contenidos en la fruta y los lácteos». Quedarían fuera pan, cereales, patatas, pastas, arroz, legumbres, lácteos y frutas.

Los afectados por la norma serían los azúcares libres. «Estos son los monosacáridos (glucosa y fructosa) o disacáridos (sacarosa o azúcar de mesa) añadidos, así como los azúcares naturalmente presentes en la miel, siropes, zumos de fruta y concentrados de fruta», señala Eduard Baladia, responsable de Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AED-N). También se incluiría el azúcar moreno, que goza de mejor fama que el blanco por tener nutrientes extras pero que no deja de ser un disacárido, señala Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

LOS AZÚCARES ESCONDIDOS

panLa cuestión ahora es descubrir qué alimentos contienen esos azúcares y cuáles deberíamos suprimir o limitar. «Los refrescos, los caramelos y chucherías, la bollería y las galletas (incluidas chocolateadas y/o con mermelada) son los casos más claros, pero también deberían considerar los zumos de fruta (naturales o comerciales) o el binomio cacao soluble y cereales de desayuno (casi todos son muy azucarados)», señala Baladia.

Ahí no termina la lista. La tarea resulta mucho más complicada porque, como señala Bretón, «el azúcar está omnipresente». La encontramos en productos impensables como galletitas saladas, jamón york o el kétchup. Este ejemplo lo cita OMS para advertirnos de la cantidad de azúcar que está oculto en nuestra despensa. Una ración de esta salsa guarda 4 gramos.

patatas fritas«Lo primero que debemos hacer para descubrir si un alimento lleva o no azúcares de este tipo es leer bien el etiquetado nutricional. Si en él encontramos los términos glucosa, fructosa, sucrosa, sacarosa, jarabe de maíz, miel, maltosa o concentrado de zumos de frutas, sabemos que el alimento que tenemos delante sí contiene azúcar», señala León. Así encontremos grandes dosis en los cereales del desayuno, sobre todo los infantiles, el pan de molde, la salsa rosa, el cacao soluble y los refrescos azucarados.

Las OMS cita también este ejemplo. Una lata contiene alrededor de 35 gramos de azúcar, 10 más del índice diario permitido. Francesco Branca, director del área de Nutrición para la Salud y Desarrollo de la OMS, señala que un adulto puede tolerarlo esporádicamente pero el problema con los refrescos es que se consumen mucho (en cantidad) y con mucha frecuencia (a diario), incluso en el caso de los niños. Además son calorías añadidas. «Al tomar un refresco no dejas de tomar otro producto, sino que lo sumas», explica la doctora Bretón. No por beberse una lata de una bebida azucarada, comeremos menos que si acompañásemos el plato de un vaso agua.

ketchupSin embargo, por muy buenas que sean nuestras intenciones, cortar de raíz no es fácil. El azúcar genera adicción. Porque es capaz de levantar nuestro estado de ánimo y hacer que nos sintamos mucho mejor ya que estimula la segregación de serotonina, la llamada hormona de la felicidad. Ese rápido «subidón» anímico nos lleva a consumir en momentos en los que necesitamos consuelo o pensamos que merece un premio. El problema es que igual que llega, el subidón se va y nos hace sentir irritables, ansiosos y cansados. Para calmarlo volveríamos a consumir azúcar lo que nos hace entrar en un ciclo de atracones sucesivos.

CÓMO ELIMINAR EL CONSUMO DE AZÚCAR

¿Qué alternativa existe? No hay una solución infalible. Leyendo las etiquetas de los alimentos podemos limitar el consumo. Para Rubén Bravo eliminar el azúcar común sería una medida beneficiosa aunque no es fácil. «Nuestro paladar está acostumbrado al sabor dulce de los alimentos y nos parece impensable tomarnos un café sin azúcar pero deberíamos acostumbrarnos ya que nuestra salud nos lo agradecerá», añade Vanesa León.

La nutricionista señala que se puede seguir la metodología de las personas con diabetes tipo 2, que ven obligados a reducir su consumo de azúcares simples buscando alternativas y las más utilizadas son los edulcorantes acalóricos (aportan cero calorías) como el aspartamo, el ciclamato o la sacarina. «Es cierto que el consumo de estos edulcorantes artificiales está en constante revisión para establecer cuál debe ser la dosis adecuada y su efecto a largo plazo, pero hoy por hoy siguen siendo una buena alternativa», señala León. Otros no lo aconsejan por ser productos 100% químicos que pueden ser el origen de cánceres y pancreatitis.

Tampoco sería aconsejable el consumo de sorbitol o fructosa que aportan las mismas calorías del azúcar. Sí lo es la Stevia, considerada el edulcorante natural sin calorías por excelencia. «Su poder edulcorantes es unas 300 veces superior al del azúcar, por lo que no se necesitan grandes cantidades para dar sabor a los alimentos», señala León. Solo hay un problema: su ingesta diaria también está limitada. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición (EFSA) señala que debería ser de cuatro miligramos por kilo de peso corporal al día.

El azúcar, una droga dulce que nos amarga la vida

Existen estudios que aseguran que el azúcar blanca genera tanta adicción como el tabaco o el alcohol. Sin embargo, ¿sabemos realmente lo perjudicial que puede resultar para nuestra salud su consumo excesivo?

QUE, por Arancha Cuéllar
azucar_refrescos-queHay estudios que sitúan los efectos del consumo excesivo de azúcar blanco a la altura de drogas tan adictivas como el tabaco o el alcohol. Quizás por ello, a nuestros niños les cueste prescindir de los bollos y a los adultos abandonar la costumbre de añadir dos cucharaditas al café de la mañana. Pero, ¿realmente sabemos qué efectos puede tener el consumo de azúcar en nuestro organismo?

Con moderación, puede que no sea un problema, sin embargo, el azúcar blanco no solo está en los sobrecitos del bar, también se oculta en numerosos productos que hacen que cada día lo consumamos en exceso sin saberlo. Por ello, podemos tener problemas de sobrepeso sin saber muy bien por qué. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de reducir a la mitad la recomendación diaria sobre el consumo de azúcar, que no debe superar el 5% de la ingesta habitual de alimentos, es decir, en un adulto, unas seis cucharadas de café al día (25 grs aproximadamente), incluyendo los alimentos que lo tengan ya incorporado.

Y es que en los supermercados existen numerosos alimentos que contienen grandes cantidades de azúcar y que probablemente ni imaginemos. Muchos de ellos tienen sabor salado y otros se esconden bajo falsas etiquetas de 0% o light, lo que conllevan a un engaño al consumidor. «Por ejemplo, yogures que se venden como 0% pero que contienen cuatro dedos de mermelada azucarada y que la gente los compra pensando que con ellos va a cuidar la línea. Aunque no tengan grasa, sí contienen mucho azúcar», explica Rubén Bravo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Por otro lado, el azúcar refinado se esconde en conservas (por ejemplo de maíz), zumos envasados, refrescos, pan de molde, galletas, salsas como el tomate frito o el ketchup, embutidos, productos lácteos, pizzas, hamburguesas o platos precocinados.

Por supuesto, hay alimentos que no ocultan el exceso de azúcar. Es el caso de las chucherías, los chocolates y algunos cereales de desayuno: «En el caso de los cacaos, de cada 20 gramos, 14 son azúcar, y en el caso de algunos cereales azucarados para el desayuno, de cada 30 gramos, 13 son azúcar», puntualiza este experto.

Luego están las bebidas light, que no contienen azúcar pero sí sustancias químicas endulzantes que en determinados países están prohibidas, ya que está demostrado que su consumo en exceso puede producir cáncer. Además, está comprobado que crean adicción. Tal y como explica este experto, «las personas que se habitúan a las bebidas azucaradas o endulzadas, no quieren ni probar el agua para hidratarse».

UN PROBLEMA DE SALUD MUNDIAL

El exceso de azúcar blanco en el organismo supone una acumulación de grasas poco saludables que afectan al corazón, al sistema nervioso y al estado anímico de las personas. «Nada más ser consumida aporta vitalidad y alegría excesiva, pero, al cabo de un rato, la sensación es de tristeza absoluta. Si dejo de tomar azúcar y me siento un rato, al cabo de media hora el cuerpo ya me está pidiendo más», matiza Bravo.

Esto es similar al efecto de euforia que provocan determinadas drogas como la cocaína. «El azúcar hace que te sientas más activo, más feliz y más calmado», asegura. Esto es por la liberación de dopamina, betaendorfina y serotonina. Sin embargo, al cabo de un rato aparece la sensación de bajón.

Muchos deportistas que necesitan energía rápida ingieren grandes cantidades de azúcar que les permiten tener mucha vitalidad durante los siguientes 30 minutos. No obstante, se trata de una energía sin nutrientes, ni vitaminas, ni grasas beneficiosas.

Por otro lado, el azúcar blanco entra muy rápidamente en la sangre, lo que hace que se estimule la generación de insulina en el páncreas, un órgano que se vuelve menos eficiente a la hora de asimilar los alimentos, dando lugar a la diabetes de tipo 2. Esta enfermedad afecta, por cierto, al 14% de los españoles en edad adulta, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Por último, el exceso de azúcar es el culpable de la obesidad infantil. Batidos, bollos o comida rápida están al alcance de nuestros niños casi a las puertas de los colegios. Por supuesto, su sabor les resulta agradable al paladar prefiriéndolo sobre cualquier otro tipo de alimento más nutritivo.

ALTERNATIVAS AL AZÚCAR BLANCO PARA ENDULZAR PLATOS

Pero, ¿hay alternativas al azúcar blanco? La mayoría de expertos recomiendan otras formas de endulzar las comidas diferentes al azúcar blanco, es decir, el que procede de la remolacha y ha sido sometido a un proceso de refinamiento. Este azúcar es el peor, ya que aporta energía rápida, que estimula de forma acelerada la insulina, y que no contiene ningún tipo de nutrientes. Por ello, advierten, menos dañino es el azúcar moreno (azúcar integral), que procede de la caña de azúcar y cuya caloría no es tan vacía. «Contiene nutrientes como sodio o potasio», matiza este nutricionista.

La sacarina no es considerada la mejor alternativa para endulzar, más que nada porque es un producto 100% químico, y el exceso de químicos en el cuerpo no suele conducir a nada bueno. «Los endulzantes químicos están en el origen de muchos cánceres o pancreatitis», advierte. Por ello, quizás lo más saludable para dar un toque dulce a los alimentos sea el extracto de estevia, una planta natural de origen latinoamericano, que no aumenta el aporte calórico ni provoca una reacción glucémica, lo que permite su uso incluso en pacientes con diabetes de tipo 2.

En definitiva, son numerosos los alimentos que ocultan las calorías vacías del azúcar blanca y que se comercializan normalmente a pesar de las recomendaciones de los expertos que instan a la industria alimentaria a reducir el 30% de su contenido para combatir la diabetes y los problemas de sobrepeso.

De hecho, hay quienes sospechan que si no se prohíbe esta sustancia es porque hay una poderosa industria farmacológica detrás a la que le interesa seguir creando medicamentos para los enfermos de diabetes de tipo 2, una de las epidemias de los países desarrollados del siglo XXI.

Quizás la mejor recomendación que se puede hacer, entonces, es leer el etiquetado nutricional de los alimentos antes de lanzarnos a introducirlos en la cesta de la compra… ya que muchos podrían sorprendernos.

¿Cuánto engorda una copa?

Huffington Post, por Margarita Lázaro

CALORIAS-COPA«El alcohol engorda». Vale, pero ¿cuánto? Por muchas vueltas que le des a la lata de cerveza que guardas en la nevera no hay rastro de las calorías que aporta. Tampoco en la etiqueta de la botella de vino se indica nada parecido. Por no hablar de otras bebidas como el ron, el vodka o la ginebra.

Mientras en la caja de galletas sí encuentras todos esos datos, las bebidas alcohólicas están exentas de dar esta información. Ni siquiera la nueva normativa europea de etiquetado ha determinado si los nuevos envases deberán aportar datos nutricionales. Por ahora, la legislación solo obliga a indicar su graduación.

«Es verdad que la mayoría de la gente sabe que el alcohol engorda pero quizá no sabe en qué medida. Cada gramo de alcohol aporta ni más ni menos que 7 Kcal, valor muy por encima del que aportan los hidratos de carbono o las proteínas (4 Kcal/gramo) aunque inferior a las 9 Kcal/gramo en el caso de las grasas», aclara la nutricionista Vanesa León, miembro de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid (Addinma).

Este elevado aporte calórico tiene una explicación. «La mayorías de las bebidas alcohólicas se obtienen de la fermentación de azúcar», explica Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Cuantos más azúcares tenga el producto a partir del que se obtiene la bebida, más graduación tendrá y por tanto más calorías aportará. «Esto significa que engordan más 100 ml de vodka que 100 ml de cerveza porque en cada mililitro de cerveza hay menos gramos de alcohol», continúa Bravo.

El principal problema es que las calorías del alcohol son vacías. «Este concepto se refiere a alimentos que aportan una cantidad importante de energía, pero muy pocos nutrientes o ninguno. Esto significa que la fuente de energía no es utilizable para el trabajo muscular», explica Vanesa León quien añade que «el alcohol requiere grandes cantidades de vitaminas del grupo B para su degradación y su consumo en exceso llevaría al organismo a un estado de déficit nutricional». Quedarían excluidos vino y cerveza «que sí aportan algunos nutrientes importantes para el organismo».

EL PELIGRO DE LAS COPAS

Queda claro que el alcohol tiene un importante aporte calórico, especialmente en el caso de las copas. Éstas suelen además consumirse en exceso porque de noche el subconsciente pierde fuerza y tendemos a descontrolar. El cuerpo nos pide azúcar y nosotros se lo damos en forma de alcohol. Así mientras llamamos atracón de pipas a comernos una bolsa de una sentada, nos parece normal tomarnos cinco copas en una noche. Y es verdad que las pipas son ricas en grasas pero «cinco copas aportan 1000 calorías», insiste Rubén Bravo quien matiza que además las grasas de la pipas son cardiosaludables.

Sí, has leído bien y sí, has hecho bien los cálculos. Una copa aporta aproximadamente 200 kcal. Piensa que el alcohol, ya de por sí calórico, se mezcla con refrescos altamente azucarados. Una sola lata excede en 15 gramos la cantidad de azúcar diaria recomendada por la OMS. «Si estas calorías no se queman en una hora y media o dos, la ingesta se almacena rápidamente en forma de grasa visceral, detrás de la pared abdominal», explica Bravo. «Es la grasa de la barriga dura, no el clásico michelín blandito». Ésta resulta poco estética y también es peligrosa ya que rodea los órganos vitales lo que implica un riesgo cardiovascular.

Más allá del aporte calórico, el exceso de alcohol produce otros daños en el organismo. Vanesa León insiste en que «lo que más preocupa no es que engorde sino su efecto tóxico y nocivo» por eso aplaude la que la cadena británica de supermercados Sainsbury haya decidido incluir los datos nutricionales en las botellas de vino como medida persuasiva para reducir el consumo de alcohol. Para ella habría que «dar información sobre qué significa un consumo responsable y la dosis diaria tolerada de ciertas bebidas». Porque no hay que ser radical y dejar de tomar un par de copas el fin de semana o un par de cervezas cuando el miércoles quedas con tus amigos para ver el partido de Champions: el organismo de un adulto sano tolera sin problema un consumo moderado. «La capacidad del hígado de degradar el alcohol puro es de 7,5 gramos por hora, el problema sería cuando esta cantidad es mayor porque el alcohol no metabolizado circula dentro de la sangre», explica Vanesa León.

¿Y cómo solucionamos el tema de las calorías? Rubén Bravo insiste en que no debemos seguir una dieta rigurosa al día siguiente, «lo que tenemos que hacer es ser constantes el resto de la semana». El especialista en nutrición recomienda realizar 35 minutos de actividad física diaria y no darnos una paliza de tres horas el día después. «Para reducir la grasa generada por el consumo de alcohol, lo más efectivo es practicar un ejercicio aeróbico moderado porque es cuando el uso de la grasa como fuente de energía es más alto», explica Bravo. Se trata de trabajar a un ritmo de 125-135 pulsaciones por minuto con actividades como la natación o el zumba. Siempre sin olvidarnos de que «lo mejor para no engordar es reducir el consumo».

cubataUn cubata
50 ml de ron + 200 ml de refresco de cola = 200 kilocalorías

Un gintonic
50 ml de ginebra + 200 ml de tónica = 190 kilocalorías

Un tercio
330 ml de cerveza = 148,5 kilocalorías

Un whisky con hielo
50 ml de whisky = 122 kilocalorías

Una copa de blanco
150 ml de vino tinto = 87,5 kilocalorías

Una copa de tinto
165 ml de vino = 72,5 kilocalorías

Un culín de sidra
150 ml de sidra = 63 kilocalorías

Una copa de champán
150 mililitros de champán = 56 kilocaloríasUn chupito de hierbas

25 ml de licor de hierbas = 55,5 kilocalorías

La OMS revisará el mínimo diario de azúcar para reducir la obesidad y la caries dental

azucarActualmente recomienda que su consumo sea inferior al 10% del consumo diario de calorías. La Organización Mundial de la Salud (OMS) abrió este miércoles una consulta pública para recibir sugerencias sobre un proyecto que pretende elaborar con directrices sobre la ingesta de azúcares, el cual incluirá recomendaciones a los países sobre la limitación del consumo de azúcar con vistas a reducir problemas de salud pública como la obesidad y la caries dental.
Los interesados podrán formular observaciones sobre este proyecto de directrices a través de la web de la OMS hasta el próximo 31 de marzo, previa presentación de una declaración de intereses.
En este periodo, la OMS llevará a cabo un proceso de examen colegiado. Una vez concluidos el examen y la consulta, estudiará todas las observaciones y el proyecto de directrices será revisado, si es preciso, y aprobado por el Comité de Examen de Directrices de la Organización Mundial de la Salud antes de ser ultimado.
La actual recomendación de la OMS, que data de 2002, es que el consumo de azúcares debe representar menos del 10% de la ingesta calórica total diaria.
En el nuevo proyecto de directrices se formula la misma recomendación, pero destaca los beneficios adicionales de la ingesta calórica total diaria inferior al 5%, lo que equivale a unos 25 gramos azúcar al día para un adulto con un índice de masa corporal normal, el equivalente a 6 cucharadas de café.
Los límites de ingesta de azúcares que se sugieren en el proyecto de directrices de la OMS se aplican a todos los monosacáridos (como glucosa y fructosa) y disacáridos (como sacarosa o azúcar de mesa) que son añadidos a los alimentos por los fabricantes, los cocineros o los consumidores, así como a los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de fruta.
La OMS señaló que gran parte de los azúcares que se consumen hoy en día están ‘escondidos’ en alimentos elaborados que generalmente no se consideran dulces. Por ejemplo, una cucharada de ‘ketchup’ contiene unos cuatro gramos de azúcar (aproximadamente una cucharada de café) y una sola lata de refresco endulzado con azúcar contiene hasta 40 gramos de azúcar (unas 10 cucharadas de café).
Fuente: Te interesa

7 kilos de media aumentan las mujeres con la menopausia

Un cambio en la dieta y suplementación natural adecuada, ayudarán a mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad, sostienen los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad

  • 4 de cada 10 españolas (equivalente a un 44,1%) tienen problemas con los kilos de más y en la medida en que aumenta la edad se acentúa la tendencia de ganar peso en la mujer. El 28,1% de las mujeres tiene sobrepeso y un 16%, obesidad, según datos del INE[1].
  • Entre los 45 y 54 años de edad, la mujer aumenta su peso con unos 7 kilos de media y al menos la mitad de ellos se concentran en la zona abdominal en forma de grasa visceral, según muestra un estudio del IMEO.

Mujer en meopausia sudando en el gymCon una serie de indicaciones nutricionales, enfocadas en la alimentación y la suplementación durante la menopausia, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) se suma a las celebraciones del Día Internacional de la Mujer. Gracias a la ciencia y la tecnología aplicadas a la salud, la mujer de hoy tiene mucho terreno ganado en comparación con sus antecesoras. Puede ser madre a los 45 años de edad y, literalmente, «borrar» las arrugas de su cara para aparentar unas décadas más joven. Lo que no han podido hacer los avances médicos es detener su reloj biológico que marca la inevitable llegada de la menopausia a los cincuenta. Un punto de inflexión para ella también en términos de sobrepeso: a la medida que aumenta la edad, se hace más pronunciada la tendencia a ganar peso, manteniendo prácticamente los mismos hábitos y dieta.

Sofocos, sudores, irritabilidad, depresión y ansiedad son entre los síntomas más comunes que conlleva el cese del ciclo menstrual. Pero hay más: la disminución de la densidad ósea y la tasa metabólica, o la pérdida progresiva de masa muscular son indicios más complejos y muchas veces requieren una evaluación médica y tratamiento multidisciplinar.

Tras muchos años prestando apoyo a pacientes con el mismo perfil –mujer a finales de los 40, con un sobrepeso pronunciado y resignada que puede adelgazar sin ayuda profesional–, el grupo de investigación de IMEO ha decidido recopilar los datos en un estudio para así determinar cuánto peso ganan las mujeres en la edad entre los 45 y 54 años. Basándose en una muestra de 126 pacientes y comparando con datos anteriores al período estudiado (variación del peso anual, IMC y circunferencia de la cintura), los especialistas han podido comprobar que durante la perimenopausia y la menopausia las pacientes aumentaban una media de 7 kilos su peso inicial y que al menos la mitad de este exceso se concentraba en la zona abdominal. «La migración de grasa en la mujer hacia la cintura se relaciona con una mayor incidencia de diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad en esta etapa», apunta Rubén Bravo, supervisor del estudio y portavoz del IMEO. En este sentido, no es nada alentador el hecho que hoy en España 4 de cada 10 mujeres experimentan problemas de sobrepeso y obesidad y que a medida que aumenta su edad, esta tendencia se acentúa[2].

Sobrepeso y obesidad entre las mujeres españolas, gráfico de IMEO basado en cifras del INE Variaciones del peso en las muejres en España, gráfico del IMEO elaborado con cifras del INE
Los hombres comienzan a coger kilos a partir de los 35 años, a un ritmo aproximado de 0,5Kg por año, principalmente en forma de grasa visceral, aun manteniendo sus hábitos comunes. En cambio, la mujer está protegida de éste deterioro hasta que comienza con su periodo de perimenopausia, normalmente entre los 45 y 50 años. El sistema endocrino empieza con una hipofunción en alguna de sus glándulas generando disminución en varias de las hormonas, como el tiroides por ejemplo, que controla nuestro gasto metabólico, o como la hormona de crecimiento, provocando una disminución de la masa muscular. En esta etapa, los estrógenos y la progesterona disminuyen en la mujer, por lo tanto la tendencia de acumular grasa se empieza a notar cada vez más.

Muchas mujeres experimentan un rápido aumento de peso durante la menopausia o la menopausia adelantada. «A partir de los 45, la mujer empieza a perder parte de su masa muscular, que es nuestra beta de oro donde es imprescindible mantenerla en cualquier edad, pues es la responsable del 70% de nuestro consumo calórico diario», explica Bravo. Por esta razón, se recomienda acudir a un nutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de las proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono altos en harinas refinadas y grasas saturadas.

La alimentación en la menopausia, clave para prevenir el envejecimiento celular

salmon y frutos secosEl cese de la menstruación desata una serie de cambios hormonales relacionados con la producción de estrógenos y progesterona. Estas dos hormonas producidas por los ovarios tienen no sólo funciones sexuales y de reproducción, sino también un papel cardioprotector e influyen sobre el metabolismo de huesos, músculos y piel. Su efecto sobre el cerebro determina, en buena parte, el comportamiento de la mujer y su déficit conlleva una serie de síntomas que se manifiestan a nivel físico, psicológico y emocional. Por tanto, un cambio en la dieta y suplementación natural adecuada ayudarán a mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad.

El aporte de calcio y vitamina D es fundamental, debido a la tendencia del hueso a desmineralizarse tras el cese de la producción de estrógenos. Su déficit hace que durante los cinco primeros años tras la menopausia disminuya la masa ósea, alrededor de un 7%, según los expertos del IMEO. Para prevenir la osteoporosis, es recomendable aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio como lácteos desnatados, pescados azules como la sardina o el salmón y verduras de hoja verde. Los “alimentos enriquecidos con calcio” no nos serán útiles, si contienen “0% de materia grasa”, ya que sin la vitamina D liposoluble el calcio no se absorberá, ni se fijará en el hueso.

Así mismo, los alimentos ricos en fósforo, como carnes rojas, carnes de caza, embutidos o bebidas carbonatadas, disminuyen la absorción intestinal de calcio ya que aumentan la excreción urinaria del mismo, por lo tanto como medida preventiva no deben consumirse en exceso.

Los excitantes como cafeína, teína, alcohol o el exceso de sal también favorecen la pérdida de calcio a través de la orina. El consumo de omega 3 contenido en el pescado azul y frutos secos como las nueces resulta esencial en esta etapa, tanto por su actividad antiinflamatoria, como para prevenir la subida del colesterol sanguíneo que puede producirse por el aumento de la masa grasa abdominal.

Desde el IMEO aconsejamos reducir el consumo de grasas saturadas presentes en lácteos enteros, carnes grasas, embutidos grasos, bollería, salsas o snacks para evitar la subida del colesterol.

Los cereales deben consumirse siempre integrales y no refinados, ya que el exceso de índice glucémico de cereales refinados también facilita la formación de depósitos de grasa a nivel abdominal.

Por último, la hidratación con al menos 2 litros de agua al día y el consumo de vitaminas y minerales antioxidantes como la vitamina A, la vitamina C, el selenio, el zinc o los carotenos, presentes todos ellos en frutas y verduras, es importante para frenar los procesos oxidativos que conducen al envejecimiento celular.

Los tratamientos naturales hacen la menopausia más llevadera y ayudan a recuperar la vitalidad

remedios naturalesEn la menopausia, para suplir la carencia de estrógenos, se recomienda, en general, un tratamiento hormonal de sustitución (THS) que pueda compensar la falta de aquellas hormonas femeninas, pero muchas mujeres descartan dicha terapia dado sus contraindicaciones y efectos secundarios. En estos casos los expertos del IMEO sugieren optar por una terapia nutricional combinada con fitoterapia que puede ayudar a corregir el déficit hormonal, siempre y cuando no haya contraindicaciones. Enumeramos aquí algunos de los remedios naturales más utilizados en la menopausia.

Omega 3: Contribuyen a reducir los sofocos durante la menopausia. Pueden ayudar notablemente a la prevención de enfermedades cardiovasculares en la mujer, y de otras patologías como la artrosis, la osteoporosis o la depresión, además de contribuir a la hidratación y buen estado de la piel.

Lúpulo: Es una planta trepadora, originaria de Japón que, debido a su poder antioxidante, antiinflamatorio y cardioprotector, se utiliza en productos medicinales para prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular. Reduce los sofocos y otros síntomas de la menopausia como la excesiva sudoración, el insomnio, el nerviosismo y los vértigos.

Cimífuga: Esta planta originaria de Norteamérica, cuya acción estrogénica se ha comprobado clínicamente, tiene un efecto regulador hormonal y actúa como sedante contra la ansiedad y la tensión nerviosa. En un 80% de los casos puede aliviar los sofocos y mejorar los síntomas menopáusicos. También se recomienda contra sequedad vaginal y depresión.

Maca Andina: Contribuyen a reducir el cansancio, la depresión y sobre todo la falta de deseo sexual. Está contraindicada en caso de hipertensión arterial y problema de tiroides. Tampoco se debe tomar, si se realiza una terapia hormonal de sustitución o de anticonceptivos hormonales.

Dong Quai: Se trata de una hierba china muy utilizada para los problemas hormonales femeninos por poseer propiedades fitoestrogénicas, analgésicas, antiespasmódicas y como tónico vascular. Es contraindicada en caso de hipertensión.

Aceite de Onagra: Este aceite es rico en ácidos grasos esenciales poliinsaturados. Su contenido en fitoestrógenos alivia algunos síntomas de la menopausia, como sofocos, sequedad en las mucosas y retención de líquidos. No se recomienda en casos de epilepsia u otros desórdenes del sistema nervioso, enfermedades mentales, desórdenes de coagulación y en tratamiento previo a cirugías.

Isoflavonas: Son contenidas en el trébol rojo y otros vegetales como la soja y sus derivados. En general, los isoflavonas ayudan a disminuir los sofocos, fatiga, sudor nocturno o cambios en el estado de ánimo. Sin embargo, ha sido demostrada su contraindicación en mujeres con trastornos de la glándula tiroides, así como en cualquier proceso tumoral, ya que pueden contribuir a la proliferación celular anormal.


[1] Datos de la Encuesta Nacional de Salud del Instituto Nacional de Estadística realizada en colaboración con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. La muestra de la encuesta 2011-2012 abarca 24.000 familias que viven en España.

[2] Ver gráfico.

Las mujeres aumentan 7 kilos de media entre los 45 y 54 años con la menopausia

RECOMIENDAN CAMBIAR LA DIETA PARA LLEVAR ESTA ETAPA CON VITALIDAD

Europa Press
fotonoticia_20140304142719_260Durante la perimenopausia y la menopausia las mujeres aumentan su peso una media de 7 kilos y, al menos la mitad de este exceso se concentra en la zona abdominal, según un estudio del Instituto Médico europeo de la Obesidad (IMEO) en base a una muestra de 126 mujeres entre 45 y 54 años, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

El supervisor del estudio y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, ha señalado que «la migración de grasa en la mujer hacia la cintura se relaciona con una mayor incidencia de diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad en esta etapa». Además, han añadido que no es nada alentador que en España 4 de cada 10 mujeres experimentan problemas de sobrepeso y obesidad y que a medida que aumenta su edad, esta tendencia se acentúa.

En comparación con los hombres, ellos empiezan a coger kilos a un ritmo aproximado de 0,5 kilos por año a partir de los 35 años. En cambio, las mujeres no sufren este deterioro hasta que comienza con la perimenopausia, normalmente entre los 45 y 50 años.

Según Bravo, a partir de los 45 años la mujer empieza a perder parte de su masa muscular, algo que es «imprescindible mantener a cualquier edad» por ser la responsable del 70 por ciento del consumo calórico diario».

De este modo, la recomendación que este instituto da es ir a un nutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de las proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono altos en harinas refinadas y grasas saturadas.

CAMBIOS EN LA DIETA PARA AFRONTAR MEJOR ESTA ETAPA

Para que las mujeres puedan mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad, este instituto ha recomendado también que las mujeres cambien la dieta y tengan una suplementación natural adecuada.

El cese de la menstruación desata cambios hormonales relacionados con la producción de estrógenos y progesterona, ya que estas dos hormonas tienen un papel cardioprotector e influyen sobre el metabolismo de huesos, músculos y piel, además de sus funciones sexuales y de reproducción.

Además, su efecto sobre el cerebro determina en parte el comportamiento de la mujer y su déficit conlleva a unos síntomas que se manifiestan a nivel físico, psicológico y emocional.

El aporte de calcio y vitamina D es fundamental por la tendencia del hueso a desmineralizarse tras el cese de la producción de estrógenos. De este modo, el IMEO señala que para prevenir la osteoporosis hay que aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio como lácteos desnatados, pescados azules como el salmón y verduras de hoja verde.

Por ello, han apuntado que los alimentos enriquecidos con calcio no serán útiles si contienen 0 por ciento de materia grasa, ya que sin la vitamina D liposoluble el calcio no se absorberá, ni se fijará en el hueso.

Algunos alimentos que disminuyen la absorción intestinal de calcio son los ricos en fósforo, como carnes rojas, carnes de caza, embutidos o bebidas carbonatadas. También los excitantes como la cafeína, teína, alcohol o el exceso de sal favorecen la pérdida de calcio a través de la orina.

De este modo, el IMEO recomienda reducir el consumo de grasas saturadas presentes en lácteos enteros, carnes grasas, embutidos grasos, bollería, salsas o ‘snacks’ para evitar la subida del colesterol, además de beber al menos 2 litros de agua al día y el consumo de vitaminas y minerales antioxidantes como la vitamina A, la vitamina C, el selenio, el zinc o los carotenos para frenar los procesos oxidativos que conducen al envejecimiento celular.

TRATAMIENTOS NATURALES PARA HACER LA MENOPAUSIA MÁS LLEVADERA

En muchas ocasiones se suele recomendar un tratamiento hormonal de sustitución para compensar la falta de estrógenos. Aún así, los expertos del IMEO han sugerido optar por una terapia nutricional combinada con fitoterapia que puede ayudar a corregir el déficit hormonal.

Entre algunos de los remedios naturales más utilizados en la menopausia están el Omega 3, que ayuda a reducir los sofocos durante la menopausia; y el lúpulo, que con su poder antioxidamnte, antiinflamatorio y cardioprotector se utiliza en muchos productos medicinales para prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular.

Por otro lado, también han destacado la Cimífuga, que tiene un efecto regulador hormonal y actúa como sedante contra la ansiedad y la tensión nerviosa. Además en el 80 por ciento de los casos puede aliviar los sofocos y mejorar los síntomas menopáusicos.

La Maca Andina contribuye a reducir el cansancio, la depresión y sobre todo la falta de deseo sexual; el Dong Quai e smuy utilizada ne lños problemas hormonales femeninos, aunque está contraindicada en caso de hipertensión.

Por último, el Aceite de Onagra alivia algunos síntomas de la menopausia, como sofocos, sequedad en las mucosas y retención de líquidos; y las isoflavonas ayudan también a disminuir los sofocos, fatiga, sudor nocturno o cambios en el estado de ánimo.

Naomi Campbell sólo se alimentó de zumo para regresar a las pasarelas

La modelo únicamente ingirió una combinación de jugo de piña, jengibre y zanahoria durante los 10 días previos a su esperado desfile para Versace, en la Semana de la Moda de París.

Caracol Tv, por Bang Showbiz

la extrema dieta de NaomiLa profesionalidad con la que se tomó Naomi Campbell su colaboración con la firma Versace hizo que la popular maniquí siguiera una estricta dieta durante 10 días, con el objetivo de deslumbrar sobre las pasarelas luciendo los diseños de la afamada casa italiana en la Semana de la Moda de París.

«Tan solo bebí zumo [elaborado con piña, jengibre y zanahoria] durante los 10 días anteriores al desfile», desveló la popular modelo a la revista The Edit.

El gran interés y la persistencia de la maniquí por volver a trabajar con la consagrada línea de moda fueron alabados por todos los presentes al desfile, aunque en principio Naomi pensaba que su aparición estelar no estaba siendo del agrado de los invitados.

«Me quedé bastante sorprendida por la reacción del público. Recuerdo que al principio estaban todos tranquilos y callados, y llegué a pensar: ¡Oh, Dios mío, igual no me quieren ni ver!», explicó Naomi.

Volver a trabajar con la casa Versace –con la que había colaborado por última vez 14 años atrás– supuso una experiencia muy especial para la estrella de las pasarelas, quien reconoció sentirse «abrumada» al enfundarse de nuevo los sofisticados conjuntos de la casa de moda.

«Para mí fue muy emocionante volver a trabajar con Versace después de 14 años. Fue algo increíble, sobre todo cuando me vi otra vez luciendo esa ropa tan glamurosa», comentó.

Por otro lado, la modelo también quiso subrayar que el extremo régimen alimenticio al que se sometió no es una rutina habitual en su vida diaria, ya que afirma que los dulces y los aperitivos salados son su perdición.

«No soy tan radical con la comida. De hecho, algunas veces como chocolate o una bolsa de patatas fritas. Tienes que darte un capricho de vez en cuando para sentirte feliz», aclaró.

El secreto de su belleza

Vanitatis

La modelo ha hecho de las bebidas detox parte de su día a día. Incluyen agua caliente, limón y probióticos, té verde y aloe vera.

Antes de realizar yoga o pilates, la modelo ingiere uno de sus zumos verdes, con los que también acompaña la comida (que, a veces, se limita precisamente a uno de estos zumitos).

Durante la grabación de The Face, en Nueva York, sus comidas consisten en nueces, dátiles y albaricoques. «Me acabo de hacer vegetariana y todavía no sé muy bien lo que debo de comer, así que me traigo cosas de casa. Por ejemplo, tomo ensaladas, verduras y cosas vegetarianas, como seitán, que sabe a carne, pero que no lo es«, aclara la modelo, que claramente, se acaba de meter en el mundillo. «Dos o tres veces a la semana, me limito a tomar zumos detox.» Los adquiere de Juice Crafters (Juice Crafters) o en Organic Avenue, los locales de zumos purificantes que Gwyneth Paltrow puso de moda hace un par de años y sin los que los americanos modernos parece que no pueden vivir.

La cena, como era de esperar, es territorio comanche. Si cena (no siempre se lo permite; de hecho, se la salta si puede) lo hace tras una sesión de Zumba a las seis de la tarde. «No me gusta comer cuando han pasado las ocho de la noche, prefiero comer bien y saltarme la cena. Si salgo con mis amigos ceno, claro, pero de manera muy ligera», aclara. Teniendo en cuenta que considera, por lo tanto, los albaricoques y sus zumos como alimentos contundentes, no quiero imaginarme en qué consiste para ella una cena ligera…

Naomi no bebe alcohol y solo se permite un postre de vez en cuando. «El otro día me tomé un algodón de azúcar. No había tenido tanto azúcar en mi cuerpo desde hacía tiempo, así que no pude dormir. Tienen razón cuando dicen que es como una droga», afirma.

Aclaro que he dicho nueva forma de vida porque, hace años, ni ella misma pensó en someterse a estas limitaciones. «Simplemente he decidido hacerlo así. No sé cuánto aguantaré, pero me siento más ligera. Creo que, una vez que limpias tu intestino, quieres mantenerlo así», aclara.

Desde luego, con la poca cantidad de comida que ingiere y la de líquidos que toma… Su intestino tiene que estar limpito como una patena.

Qué beber, si practicamos deporte en el invierno

¿Es necesario ingerir líquidos durante el ejercicio?, ¿qué cantidad?, ¿es mejor tomar agua o bebidas isotónicas?, ¿qué diferencia hay?… Tome nota de lo que recomiendan los especialistas.

Subetudeporte, por Ágata Alvárez

BEBIDAS ISOTÓNICASMucha gente se pregunta si debería beber si hace ejercicio y qué beber: beber es necesario, vital e imprescindible si estamos entrenando, y el agua sigue siendo la mejor hidratante ya que nos ayuda a eliminar toxinas y a regular la temperatura corporal.

Para mantenerse bien hidratado durante el ejercicio físico, el Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda que:

  • Se tome aproximadamente 2 o 3 vasos  de agua durante las dos o tres horas antes del entrenamiento.
  • Se puede beber entre  ½  y 1 vaso  de agua cada 15 a 20 minutos durante el tiempo que dure al actividad.

La cantidad puede variar dependiendo del tamaño de la persona y el clima en el que se haga el ejercicio físico. Ahora en invierno la hidratación sigue siendo importante, pero las necesidades de líquido suelen disminuir porque normalmente se suda menos. Según la velocista y saltadora Loles Vives: “hay personas que pese al frío siguen teniendo tasas de sudoración altas y necesitan hidratarse casi igual que en verano”. Por eso hay que prestar atención al hecho de ir muy abrigado, a veces se utiliza un tipo de prendas poco transpirables con las que se suda incluso más y en estos casos también la hidratación es importante y debe cuidarse: “Aunque haga frío siempre se suda algo. Incluso los nadadores especialistas de aguas abiertas sufren deshidrataciones” , asegura la deportista además bióloga especialista en nutrición deportiva. Se pueden tomar aproximadamente 2 o 3 vasos  de agua después del entrenamiento por cada 0,5 kg de peso que se pierda durante los ejercicios. Sin embargo, si se hace ejercicio durante más de 60 minutos se puede recurrir a una bebida isotónica para recuperar la hidratación tras largas sesiones o actividad muy exigente asegura Loles Vives, recordwoman mundial 60m y primera mujer española en romper la barrera de los 12 segundos en 100 metros.

Una hora de ejercicio intenso suele producir un gasto energético de unas 750Kcal. “Todo depende de las características de la persona y la intensidad del ejercicio” confirma Rubén Bravo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Las bebidas isotónicas pueden ayudar a mantener el equilibrio electrolítico del organismo y darle un poco más de energía porque contienen sodio, azúcar y minerales. Las bebidas rehidratantes o deportivas pueden hacerse en casa, sólo hace falta: sal, bicarbonato sódico y azúcar en un zumo de frutas natural. Otra cosa muy distinta son las bebidas energizantes, una bebida energética suele aportar unas 150 Kcal, están compuestas por taurina, cafeína y azúcares simples. Son potentes estimuladores de la insulina, cuya función es acelerar el uso de nuestra glucosa para generar energía, por lo que desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad se desaconseja estas bebidas en aquellas personas que busquen la pérdida de grasa corporal realizando actividad física, al igual que en personas con riesgo cardiovascular, ya que éstas bebidas aumentan considerablemente el ritmo cardiaco.

¿Se puede hacer ejercicio si hemos bebido la noche anterior? El ejercicio físico aumenta la velocidad de metabolización del alcohol, pero esto no se aprecia hasta pasadas al menos dos horas nos asegura Rubén Bravo. Si se consumen un par de copas o más, el hígado las metaboliza en acetato, un elemento residual utilizado por el cuerpo utiliza en lugar de las grasas como combustible.

La práctica de ejercicio físico ayudaría al organismo a quemar más rápido el acetato y volver a la normalidad. Si hemos bebido más de la cuenta en la cena, han pasado unas 7 horas durante cuales hemos dormido, pero aún sentimos la resaca, estaría bien procurarnos una buena hidratación y media hora de ejercicio moderado. Correr en la cinta o en el parque,  pedalear (ir en bici o utilizar la estática), hacer remo o el patinaje son buena opción, ya que estimularían el aparato cardiorrespiratorio y nos ayudaría a eliminar las toxinas del organismo.