La crisis agudiza la obesidad en países como España

Durante los últimos 5 años la obesidad ha sido prácticamente estable en países como Inglaterra, Italia, Corea y los Estados Unidos, pero se ha incrementado entre un 2 y un 3% en Australia, Canadá, Francia, México, España y Suiza.

El Mundo
/ OCDE

La crisis ha fomentado el consumo de comida rápida que se caracteriza por su alto contenido calóricoLos niveles de obesidad han aumentado en la mayoría de los países durante los últimos cinco años, siendo la crisis económica el factor que probablemente más haya contribuido, según una encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que destaca el crecimiento de la epidemia en países como Australia, Canadá, Francia, México, España y Suiza.

«La crisis económica puede haber contribuido a un mayor crecimiento de la obesidad, por eso la mayoría de los gobiernos necesitan hacer más para detener esta marea creciente», ha señalado el experto en Salud de la OCDE y uno de los autores del estudio, Michael Cecchini.

El informe muestra que la falta de recursos económicos ha aumentado que las familias gasten menos en comida sana como frutas y verduras e, incluso, en los hogares más pobres se haya modificado la dieta hacia la comida basura con alto contenido calórico.

La encuesta, publicada este martes muestra que la mayoría de las personas en los países de la OCDE tienen sobrepeso o son obesos, esto provoca unas consecuencias sociales y económicas que califica de «dramáticas», ya que supone la exposición de un número creciente de personas con enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades del corazón y cáncer.

Según los datos publicados, de media el 18% de la población adulta es obesa; aunque hay que tener en cuenta que más de uno de cada tres adultos en México, Nueva Zelanda y Estados Unidos, y más de uno de cada cuatro en Australia, Canadá, Chile y Hungría son obesos, lo que se encuentra muy por encima de la media.

Rate of obesity_OcdeMientras, uno de cada cinco niños tiene sobrepeso, aunque esta tasas puede ser más alta en países como Grecia, Italia, Eslovenia y EEUU donde afecta a uno de cada tres. No obstante, hay países que han logrado estabilizar o incluso reducir ligeramente las tasas de obesidad infantil pero que por el contrario tienen un alto índice de obesidad adulta.

En líneas generales, «la obesidad ha sido prácticamente estable en países como Inglaterra, Italia, Corea y los Estados Unidos, pero se ha incrementado entre un 2 y un 3% en Australia, Canadá, Francia, México, España y Suiza«.

Por otra parte, el informe señala que obesidad también es un problema desigualdad, que afecta especialmente a las mujeres y no discrimina respecto a la educación. Así, se observa que «las personas con más educación tienen ahora las mismas probabilidades de ser obesos que aquellos con menos educación», es el caso de países con niveles muy altos de obesidad como México y EEUU.

Datos en España

En España la tasa de adultos obsesos supera la media ya que uno de cada 6 adultos es obeso, y más de 1 de cada 2 tiene sobrepeso. Los últimos datos muestran que la proporción de adultos con sobrepeso ha aumentado en general en los últimos años, aunque a un ritmo más lento de lo previsto por las proyecciones anteriores de la OCDE.

Asimismo, se ha observado que los hombres con menos educación son 1,6 veces más propensos a ser obesos que los hombres con mayor nivel educativo; del mismo modo, las mujeres con menos educación son 2,4 veces más propensas a ser obesas que mujeres más preparadas. No obstante, la prevalencia de la obesidad ha aumentado en los tres grupos de educación analizados desde el año 2001.

Las tasas de sobrepeso infantil son altas también en España en comparación con otros miembros de la OCDE, ya que el 26% de los varones y el 24% de las niñas tiene sobrepeso, frente al 23% de niños y 21% de las niñas de promedio en los países de la OCDE.

En cuanto a las medidas adoptadas por algunos países para prevenir que la obesidad se propague aún más, destaca México que ha puesto en marcha una de las estrategias gubernamentales amplias para hacer frente al problema en 2013, incluyendo la sensibilización, la atención de la salud, las medidas reglamentarias y fiscales.

«Varios países han desarrollado marcos de múltiples partes interesadas, involucrando actores empresariales y de la sociedad civil en el desarrollo de políticas de salud pública. Las evaluaciones de la eficacia de estas iniciativas están a emerger», afirma.

 

Murió en México el hombre más obeso del mundo

Manuel Uribe se convirtió en un récord Guinness al llegar a pesar 597 kilos. Tenía 48 años.

Info bae

Manuel UribeEl mexicano Manuel Uribe, catalogado en 2007 en el Libro de los Récords Guinness como el hombre más gordo del mundo con casi 600 kilos, murió este mes de mayo a los 48 años debido a complicaciones derivadas de su sobrepeso.

La familia de Manuel confirmó su muerte e indicó que se hallaba internado en el Hospital Universitario de Monterrey, capital del estado de Nuevo León, desde el pasado 2 de mayo. Vivía en el centro del municipio de San Nicolás de los Garza, periferia de Monterrey.

«Las causas preliminares de la muerte son una arritmia cardíaca y una descompensación por pérdida de líquido en las piernas«, detallaron los familiares.

En 2010 perdió entre 230 y 250 kilogramos con ayuda médica y una dieta estricta. Sin embargo, este rápido cambio fue lo que le comenzó a provocar los mayores problemas, ya que la pérdida de líquido en las piernas le causó deshidratación y descompensaciones.

Durante al menos 11 años de su vida, cuando padecía obesidad mórbida, Uribe estuvo prácticamente inmóvil, sin poder levantarse de su cama. «A morir no tengo miedo, a morir sin hacer la lucha sí», solía decir.

La obesidad es uno de los principales problemas de salud en México. Según cifras oficiales, un 70% de los adultos y un 30% de los niños padecen sobrepeso u obesidad, un índice superior al de Estados Unidos.

Extremadura, entre las regiones con más sobrepeso y obesidad en España

El tercer sábado del mayo es el elegido por la Unión Europea para llamar la atención sobre la obesidad. Una enfermedad que afecta cada vez más países desarrollados, como el nuestro. Extremadura, junto con Andalucía y las Canarias son entre las regiones que peores índices muestran. Hasta un 40 por ciento de los extremeños tiene sobrepeso y más del 20 por ciento sufre de obesidad.

Canal Extremadura

Los especialistas recomiendan tomarse en serio el problema de exceso de peso, antes de que se desencadene un problema de salud como hipertensión, colesterol alto o incluso un infarto, y una vez que se tome conciencia del problema acudir a un especialista.
Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) enumera algunos errores muy comunes a la hora de enfrentar el problema. «Eliminar por completo los hidratos de carbono o alimentarse en base de proteínas es un error capital que se comete cada vez más», señala el especialista.
Algunas personas creen que quitando las grasas del menú hará que se elimine la grasa del cuerpo, pero esto no es exactamente así. Hay grasas metabólicas que ayudan a que perdamos peso cuando las cantidades son moderadas y, además, son cardioprotectoras. Un ejemplo de esto son el aceite de oliva o las nueces.
Otro error muy común a la hora de practicar ejercicio físico es hacer abdominales para «disminuir la barriga». Esto puede resultar muy perjudicial para una persona con importante obesidad abdominal y sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos, por lo que recomendamos que en una primera etapa, aquellas personas que deseen adelgazar, combinen ejercicio aeróbico y anaeróbico moderado. «Al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral», concluye Bravo.

«Perdí 50 kilos en tres años aprendiendo a comer sano»

La zaragozana María Corbacho es autora del blog de recetas ‘1reflejo en el espejo’, donde busca concienciar a la sociedad de la importancia de llevar una alimentación saludable sin rendirse a las dietas milagro.

Heraldo.es
maria corbachoAdelgazar comiendo sano es posible. Y si no, que se lo digan a la bloguera zaragozana María Corbacho, quien en apenas tres años pasó de llevar una talla 48 a usar una 36 con tan solo «cambiar de hábitos».

Así lo cuenta en su blog ‘1reflejo en el espejo’, donde ha decidido volcar toda su experiencia y conocimientos sobre dietas para ayudar a otras personas que, como ella, luchan a diario contra la obesidad y el sobrepeso.

«Llegué a pesar 105 kilos. Tenía el colesterol y los triglicéridos por las nubes, me dolían las articulaciones, no podía casi caminar y a los 20 pasos me tenía que sentar porque no podía con el dolor de rodillas», relata esta joven veinteañera.

Precisamente esta semana, el delegado de la ONU Olivier de Schutter, relator especial de Naciones Unidas para la Alimentación, alertaba sobre los riesgos que conlleva para la salud la mala alimentación comparándola con el tabaco y ponía de relieve la necesidad de actuar en este aspecto para combatir las elevadas tasas de obesidad que se registran desde hace unos años en los países desarrollados.

María, por su parte, lo tuvo claro y hace tres años decidió replantearse su estilo de vida para dejar atrás el sedentarismo y la malnutrición. «Antes me alimentaba a base de pasta, fritos y comida rápida, no bebía apenas agua, solo refrescos con gas y, en el momento en que empecé a dejar atrás esas cosas adelgacé muy rápido», recuerda. En tres años consiguió perder 50 kilos con el aliciente añadido de haber aprendido a comer bien. «Volví a comer frutas y verduras que hacía tres años que no probaba, empecé a hacer deporte y cambié totalmente de hábitos», cuenta orgullosa de este gran reto personal que inició hace tres años.

No obstante, para quienes estén en su misma situación, María da un sabio consejo en contra de las llamadas ‘dietas milagro’: «Mucha gente se mete en estas cosas pensando que en un mes se puede quitar 40 kilos y no es verdad. Tienes que poner tu salud por delante a la hora de hacer dieta y para ello lo importante es ser constante haciendo ejercicio y comiendo sano», cuenta.

«Mente sana, en cuerpo sano»
Ahora, a través de su blog, trata de concienciar a otras personas que pasen por su misma situación «para que la gente deje de maltratar su cuerpo con dietas imposibles y empiece una vida saludable». No obstante, advierte de que no es un camino fácil y que en cuestión de adelgazar no existen los «milagros».

«Las cosas se pueden hacer bien y con cabeza, no es necesario hacer dieta Dukan, etc.», defiende ella. Y, sobre todo, que nadie se obsesione: «mente sana, en cuerpo sano, porque si tu cabeza se va por otro lado no sirve de nada estar delgado», concluye.

Pautas para perder peso

El Huffington Post ennumera algunas pautas para perder peso. Toma nota de estas 12 sencillas pautas, elaboradas por los expertos en nutrición.

a00594393 1611.- Evita el exceso de cantidad y las comilonas
Es un aspecto sumamente importante porque a más cantidad de alimentos por comida, más flexible y elástico se hace el estómago, encontrando la sensación de saciedad cada vez más tarde y necesitando cantidades mayores para eliminar la sensación de hambre. “Si acostumbramos al estómago a recibir las cantidades justas de comida, se volverá más rígido y nos será mucho más fácil controlar el apetito”, explica Rubén Bravo de IMEO.

2.- Muchas veces y poca cantidad
Es mejor comer de 5 a 7 veces al día que hacer solo tres comidas. Así nos aseguramos no tener tanta hambre y por tanto que la ingesta calórica sea menor.

3.- Distinguir entre el hambre y la ansiedad
El Instituto Médico Europeo de la Obesidad señala que no es lo mismo la necesidad fisiológica que el hambre originado por la ansiedad. Este es un hambre psicológico, nutrido muchas veces el estrés, la tendencia depresiva, la glotonería o el simple aburrimiento.

4.- Combinar los tres macronutrientes
Las comidas deben ser completas e incluir hidratos, proteínas y grasas saludables.

5.- Evitar los dulces…
… y los hidratos de carbono simples o refinados que no sean integrales.

6.- Planifícate
Si tienes tu menú organizado, es mucho más fácil evitar la improvisación cuando sentimos hambre y por tanto las calorías fáciles.

llevate la comida7.- Llévate la comida
Ya sea una pieza de fruta o un yogurt para media mañana o directamente la comida de mediodía. Así no caeremos en la tentación de ir a la máquina.

8.- Evita la cafeína
Suprimir la cafeína, el té o las bebidas energéticas ayudarán a mantener el estrés a raya y a controlar la cantidad de calorías ingeridas.

9.- Pequeñas dosis de chocolate
De la misma manera que evitar el café ayuda a limitar el estrés, también ayuda comer dos onzas de chocolate con 70% de cacao puro al día. Es un buena forma de potenciar nuestro bienestar emocional y disminuir la sensación de ansiedad.

10.- Dormir de siete a ocho horas al día
También como forma de evitar la ansiedad.

11.- Agua para la sed
Aplacar la sed con agua y no con bebidas azucaradas. Estas últimas suponen un aporte importante de calorías vacías de nutrientes.

12.- Ejercicio
Tampoco hace falta ir a nadar todos los días ni ponerse a correr si no lo has hecho nunca antes. Solo hace falta incrementar la actividad física y acabar con los altos datos de sedentarismo. Bastaría con salir a caminar una media de 150 minutos a la semana.

Lo que necesitas saber sobre la obesidad para luchar contra ella

El Huffington Post  |  Por Margarita Lázaro

Existe el Día Mundial contra la Obesidad (12 de noviembre), el Día Nacional de la Persona Obesa (14 de diciembre) y desde hace cinco años cada tercer sábado de mayo se celebra el Día Europeo de la Obesidad.

obesidad en EspañaEl aumento de la presencia de esta enfermedad en la sociedad es el causante de que hayan proliferado en el calendario las fechas destinadas a la concienciación ciudadana y a la lucha contra esta epidemia, como la califica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No es para menos porque las cifras son realmente alarmantes. Según esta organización, alrededor de 500 millones de personas en el mundo son obesos y unas 1.400 millones sufren sobrepeso. Estos datos no son muy diferentes a la realidad española. La última Encuesta Nacional de Salud (2011/2012) recogía que el 3,7% de la población (más de la mitad) sufre sobrepeso u obesidad: “De cada 100 adultos de 18 y más años, 17% padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. La obesidad ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos 25 años”.

En los menores los datos tampoco son mucho más alentadores. De cada diez niños y adolescentes españoles, de entre 2 y 17 años, dos tienen sobrepeso y uno sufre obesidad. En 2011 estas cifras superaban a las de Estados Unidos, país que acostumbramos a relacionar con altos índices de obesidad. «Y el problema de esto es que un 90% de los niños que hoy son obesos serán adultos obesos», señala el doctor Albert Lecube, coordinador del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Para luchar contra estos números los especialistas se han puesto en pie de guerra poniendo en marcha distintas iniciativas como la Estrategia NAOS (¡Come sano y muévete!) o el plan Mediterraneamos para concienciar a los menores de la importancia de la alimentación. “Los profesionales podemos informar de la situación e intentar aconsejar a la población pero es necesario que cada uno ponga de su parte”, añade Lecube. Y para decidirse a ello habría que conocer una serie de cosas.

CÓMO SABER SI ERES OBESO

Para poder luchar contra la obesidad lo primero es saber qué es exactamente. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el término obeso como ”[persona] excesivamente gruesa” pero esto no resulta nada clarificador. Algo más clara es la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que apunta que “el sobrepeso y la obesidad son una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Para saber si realmente si perteneces a una u otra categoría o estás en el grupo denominado normopeso lo que debes hacer es calcular tu índice de masa corporal (IMC) a partir de tu peso y tu talla (Aquí tienes una calculadora online).

IMC= Peso en Kilos/ altura en metros al cuadrado

IMC
* Si después de calcularlo has comprobado que pasas de 25 no tienes por qué echarte las manos a la cabeza ni acudir inmediatamente al médico. «Es una utopía pensar que todo el mundo esté en la franja de normopeso», asegura Lecube. En caso de sobrepeso recomienda actuar con sentido común: «Controlar la alimentación y aumentar el ejercicio sin necesidad de ir al médico».

PERSPECTIVAS DE FUTURO: MÁS OBESOS EN 2030

Si actualmente uno de cada dos españoles (el 53,7% de la población) sufre sobrepeso u obesidad, no será mucho mejor en un futuro. La investigadora Laura Webber presentó recientemente durante el congreso EuroPrevent los datos de un informe en que constata que la tasa de obesidad y sobrepeso en hombres y mujeres aumentará en casi todos los países de Europa en 2030. La OMS señala que en 2015 habrá 15 millones de adultos en el mundo con sobrepeso, 100 millones más que en la actualidad.

“Las cifras son realmente de gran magnitud, sobre todo si sumamos las de sobrepeso y obesidad, y aunque es cierto que ahora crecen a menor ritmo que en años anteriores todavía seguimos haciéndolo”, señala Lecube. De 1980 a 2008 la prevalencia de obesidad en el mundo llegó casi a duplicarse y lo más alarmante es que ya no solo se relaciona con los países desarrollados. Según la OMS, los países en desarrollo están viviendo cerca de 35 millones de niños con sobrepeso, mientras que en los países desarrollados esa cifra es de 8 millones.

CONSUMIMOS DEMASIADAS CALORÍAS Y GASTAMOS MUY POCAS

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Como explicaba la especialista en nutrición Marion Nestle en una entrevista publicada en la web de la OMS, «hay gran cantidad de datos que indican que las personas comen más que hace 30 años”. La Organización Mundial de la Salud recomienda que un adulto sano debe consumir de 2.000 a 2.500 calorías al día si es hombre y de 1.500 a 2.000 si es mujer. Sin embargo, un reciente informe señalaba que sobrepasamos esta cifra con creces. La media de consumo calórico por persona y día es de 3.437 calorías.

A esto se suma, como explican desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que el modo de vida española “contempla mucha vida social, reuniones gastronómicas, picoteos y horarios de comer innecesariamente tardíos. La disminución de la actividad física en las últimas décadas y las altas dosis de estrés por la incertidumbre económica son factores que índice en el aumento de obesidad». En España, el 46,% de las mujeres y el 35,9% de los hombres se declaran sedentarios.

EL ESTRÉS COMO CAUSA

La mala alimentación y el sedentarismo no son las únicas causa de este aumento de la obesidad. Un reciente informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) recoge que el estrés es también determinante en el aumento de los índices de obesidad. De hecho un 33% de las personas obesas sufre esta enfermedad.

El doctor Lecbue apunta que el 40% de la población tiende a incrementar su ingesta calórica en situaciones de estrés. «Esos momentos favorecen la ingesta de alimentos que podrían denominarse de recompensa. Son aquellos más placenteros para nuestro paladar generalmente más ricos en grasos o más dulces, cuya ingesta favorece la aparición temporal del estado de obesidad», asegura el doctor Lecube quien recomienda mantener el estrés a raya para evitar la obesidad.

El especialista de SEEN señala a su vez que mientras que el estrés favorece la aparición de obesidad, el factor genético no es tan determinante. La excusa de que es hereditaria no vale en todos los casos: «Se calcula que un 35% de los casos de obesidad es genética y que el otro 65% es modificable».

CONSECUENCIAS DE LA OBESIDAD

Diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad coronaria, artrosis y la aparición de algunos cánceres. Son algunas de las enfermedades que derivan de la aparición de la obesidad. Porque, como explica Lecube, «un obeso es un enfermo que con el tiempo desarrolla más enfermedades» y muchas de ellas pueden desencadenar en una muerte más temprana.

La OMS apunta que esta enfermedad es el quinto factor principal de defunción en el mundo (2,8 millones de personas adultas). «Además, el 44% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad”, sentencia.

Día Europeo de la Obesidad 2014

Obesidad: un problema de hambre y ansiedad

Para muchas personas con exceso de peso la cuestión no es qué comer, sino cuándo parar de comer, recalcan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ofreciendo algunas pautas para controlar el apetito y la ansiedad

  • En el mundo 1 400 millones de personas tienen sobrepeso, de los cuales 500 millones son obesos, y unos 870 millones afectados por la desnutrición y el hambre[1].
  • En Europa Occidental la cifra media del nivel de obesidad es de 18,5%. El 24,1% de los adultos españoles sufren problemas de obesidad[2].
  • En España el 53,7 % de los adultos y el 27,8% de los niños (de 2 a 17 años) tiene sobrepeso u obesidad, según la última Encuesta Nacional de Salud[3].

Dia Obe 2014 bajaDe cara al Día Europeo de la Obesidad que la UE celebra el próximo sábado 17 de mayo[4], el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) inicia una campaña informativa y de carácter social en señal de apoyo a los que hoy se enfrentan a las consecuencias de esta enfermedad metabólica crónica que durante las últimas décadas ha alcanzado niveles de pandemia. Sólo en España, uno de cada dos adultos y uno de cada tres menores presentan problemas de exceso de peso.

«Estamos muy por encima de la media europea en términos de obesidad y eso tiene su explicación», señala Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición. Nuestro modo de vida, del que tanto presumimos en España, contempla mucha vida social, reuniones gastronómicas, picoteos y horarios de comer innecesariamente tardíos. La disminución de la actividad física en las últimas décadas y las altas dosis de estrés por la incertidumbre económica, son otros factores que inciden en el aumento de la obesidad.

Organismos internacionales, como la OMS, llaman la atención sobre un hecho innegable: los habitantes de los países con altos ingresos que muestran sobrepeso hoy, lo han desarrollado durante los últimos 15 años.  La fácil proliferación de la denominada comida rápida, con demostrado efecto negativo para la salud endocrino-metabólica, no es el único indicador de que algo falla en nuestra primordial relación con la comida. La cuestión no es sólo qué comer, sino cuándo parar de comer. Hoy en día consumimos mucho más calorías que necesitamos, unas 3437 calorías de media por habitante[5]. Sin embargo, la mayoría de los hombres y las mujeres no necesitan más unas 2500 y 2000 calorías al día, respectivamente. Por esta razón y con el motivo del Día Europeo de la Obesidad, el equipo de expertos de IMEO ofrece una serie de pautas que nos ayudarán a controlar la sensación de hambre y ansiedad y, también, bonos ayuda en determinados tratamientos para las personas con escasos recursos y una obesidad severa.

Pautas para controlar la sensación de hambre

taperEs muy importante saber distinguir entre el hambre que surge a raíz de una necesidad fisiológica y la ansiedad, que podemos describir como un ‘hambre psicológico’, nutrido muchas veces por el estrés, la tendencia depresiva, la glotonería o el simple aburrimiento. Por esta razón, lo mejor es asegurarnos de no tener hambre, realizando entre 5 y 7 ingestas diarias. Las personas que por motivos de trabajo se ven obligados a desayunar o cenar respectivamente muy temprano o tarde deberían aumentar las ingestas habituales con una post cena –que puede consistir en un yogurt antes de ir a la cama– y un segundo tentempié a media mañana. No perdamos de vista que el hambre producido por realizar pocas ingestas al día es el aliado perfecto para la ansiedad y los atracones psicobioquímicos.

Combinar los tres macronutrientes en cada comida principal, incluyendo siempre proteínas, carbohidratos y grasas saludables, es otra forma de asegurarnos que a lo largo del día no tengamos hambre. Así mismo, se recomienda evitar los dulces y los hidratos de carbono simples o refinados que no sean integrales o con alto contenido en fibra. En este sentido, es esencial planificar nuestra alimentación y así evitar tener que improvisar cuando sentimos hambre. Siempre es mejor llevarnos la fiambrera, la pieza de fruta, el bocadito o el yogurt al trabajo que sacar productos de la máquina (chocolatinas, dulces, bollería industrial) por ser una opción fácil.

Finalmente, recordar que evitando el exceso de cantidad y las comilonas favorecemos la rigidez gástrica. Es un aspecto sumamente importante, porque a más cantidad de alimentos por comida, más flexible y elástico se hace el estómago, encontrando la sensación de saciedad cada vez más tarde y necesitando cantidades mayores para eliminar la sensación de hambre. Cuando se ingieren  alimentos, el estómago se dilata y estimula una serie de mecanismos situados en sus paredes que transmiten información a una zona llamada “centro de la saciedad”, que es una de las encargadas de indicarnos que ya hemos comido bastante. «Si acostumbramos al estómago a recibir las cantidades justas de comida, se volverá más rígido y nos será mucho más fácil controlar el apetito», explica Bravo.

En el caso de las personas con bajos ingresos y una obesidad importante, donde la dieta no es suficiente para solucionar el problema, el IMEO ofrece, dentro del marco de la actual campaña por el Día de la Obesidad, un bono ayuda por el valor de 3.000 euros durante el mes de mayo en el tratamiento de Manga Gástrica, un tratamiento integral con una duración de dos años. Esta técnica laparoscópica de mínima invasión muestra resultados excelentes y en un 72% de los casos se logra la pérdida total de sobrepeso. Reduce tanto el apetito, como la sensación de hambre y es un gran avance en la lucha contra la obesidad severa. Además, regula el metabolismo de la glucosa, la secreción de insulina y la función del páncreas.

Pautas para controlar la sensación de ansiedad

IMEO promueve los habitos saludablesComo pautas generales para rebajar la ansiedad, recomendamos no saltarse las comidas y evitar dietas impersonales, demasiado estrictas o que limiten nuestra vida social, porque a largo plazo fracasan. Eliminar la cafeína presente en el café, en el té o en las bebidas energéticas también es positivo para disminuir el estrés. No obstante, incluir todos los días de 2 a 4 onzas de chocolate con 70% de cacao puro o más potenciará nuestro bienestar emocional. Dormir de 7 a 8 horas al día favorece el biorritmo de vitalidad diurna y descanso nocturno.

«Desde IMEO recomendamos a las personas que intuyen que comen por ansiedad hacerse un control de los niveles de serotonina, acetilcolina y dopamina cerebral, ya que estos neurotransmisores son habitualmente los responsables del estrés y la ansiedad», sugiere Bravo. Es un diagnóstico que nos da la imagen exacta del estado en el que se encuentran estas tres hormonas, de modo que hay que realizarlo antes y después de un régimen o tratamiento concreto. Si se dan niveles bajos, podemos corregirlos en tres fases.

En primer lugar, mejorando nuestros hábitos a nivel nutricional y de actividad física. «Realizar ejercicios con regularidad potencia la necesidad de descanso, aumentando los niveles de melatonina, al igual que la sensación de plenitud, pues nuestra dopamina se ve estimulada tras la actividad física», añade el experto.

Si, a pesar de ello seguimos con ansiedad, podemos pasar a la siguiente fase, recurriendo a la fitoterapia, la suplementación ortomolecular o la naturoparia. En estos casos en IMEO utilizamos un producto conocido como frijol terciopelo (Mucuna Pruriens) que proviene de las semillas de la planta en la que se concentra su molécula activa, la L-Dopa, que favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso.

También podemos tomar Griffonia, unas semillas africanas ricas en hidroxitriptófano que son un regulador emocional excelente. Esta planta natural permite reducir los estados de ansiedad y depresivos sin afectar al funcionamiento natural del cerebro. Su principal ventaja es que no crea adicción, algo que sí hacen muchos antidepresivos sintéticos.

Si después de todo, la ansiedad persiste, habría que dar el salto a un tratamiento psicológico-psiquiátrico.

[1]El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2013: sistemas alimentarios para una mejor nutrición, de la FAO

[2] Países como Francia (15,6%), Italia (17,2%), Grecia (17,5%), Alemania (21,3%) o Portugal (21,6%) tienen menos índices de obesidad, mientras que otros, como Reino Unido (24,9%) o Irlanda (24,5%), tienen porcentajes de obesidad adulta ligeramente superiores a los de España. El Estado de la Comida y la Agricultura: sistemas de alimentación para una mejor nutrición, informe de la FAO.

[3] Encuesta Nacional de Salud de España de periodicidad quinquenal. Datos correspondientes a 26.502 entrevistas realizadas hasta el junio de 2012.

[4] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de cada mes de mayo desde el año 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

[5]Boletín de la Organización mundial de la Salud, febrero 2014.

Obesidad y asma, una relación vieja pero no del todo entendida

El exceso de grasa acumulada en ciertas partes del cuerpo influye en el control del centro respitario. Más allá de esta evidencia, no está lo suficientemente claro si la relación se debe más a cuestiones genéticas o factores ambientales.

Correo Farmacéutico, por Elena Alonso

Los niños obesos tienen más probabilidad de desarrollar asmaDurante las últimas décadas los investigadores han documentado las asociaciones entre obesidad y asma en adultos. Sin embargo, los mecanismos subyacentes de esta relación permanecen a día de hoy sin ser esclarecidos cabalmente. Los estudios en curso están también detectando este vínculo entre la población pediátrica, lo que ofrece nuevos enfoques a la hora de entender dicha correspondencia. En estos términos se expresa un artículo publicado la semana pasada en JAMA que hace repaso completo de la conexión entre ambas enfermedades.

Los expertos en la materia sí han logrado entender la parte superficial del mecanismo que hace que la obesidad genere asma (no al revés).

En el cerebro se establece la forma de respirar, es decir, la frecuencia y la duración que se dedica a cada ciclo respiratorio (inspiración y expiración). La obesidad influye en el control que ejerce el centro respiratorio general. Aquélla, por tanto, se relaciona con otras enfermedades respitorias, además del asma.

Ferrán Barbé, nuevo director del Ciber de Enfermedades Respiratorias, explica que, por lo menos, «hay tres enfermedades respiratorias afectadas por la obesidad: el ya citado asma, el síndrome de obesidad-hipoventilación (niveles bajos de oxígeno y de anhídridos alto) y la apnea del sueño. Los obesos tienen un depósito de grasa en la zona del cuello y ello provoca que la vía respiratoria tenga un calibre menor y sea más fácilmente colapsable».

En la lenta tarea de descubir más implicaciones precisas entre ambas patologías, Antonio Nieto, jefe de Neumología y Alergia infantil del Hospital La Fe (Valencia) saca a colación una tesis que se está preparando en su departamento que analiza la resistencia insulínica y las alteraciones en obesos y asmáticos. Sugiere que podría haber cientos de genes comunes entre obesidad y asma.

Sin embargo, Nieto no cree que el problema sea fundamentalmente genético. El aumento de casos de obesidad, tanto en edad infantil como adulta, ha crecido casi paralelamente al aumento de los casos de asma, especialmente en los países industrializados. «Pueden existir factores ambientales, como el bisfenol A, que actúan en el envoltorio del ADN, por decirlo de algún modo inteligible, e inducir que determinados genes se enciendan o se apaguen en las siguientes generaciones«.

El efecto de la obesidad en el asma difiere en función del sexo de la persona. Las mujeres adultas normalmente presentan una prevalencia mayor, pero esta característica no se extrapola a las niñas. La explicación parece residir en el cambio hormonal de las mujeres.

Perder peso puede convertirse en una ardua tarea, especialmente para los obesos. En los niños, la actividad física es importante para su correcto desarrollo, socialización y salud general, pero el miedo a que sufran un ataque de asma provocaría que se limitara su capacidad física. «Es un error que los padres impidan al niño con asma hacer deporte. Siempre y cuando se respete una intensidad moderada, es altamente recomendable. Deportistas de élite son asmáticos, y eso no les impide ganar medallas», aconseja Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de Obesidad (Imeo).

Es necesario, pues, romper ese círculo vicioso. Más de un vez los investigadores han señalado que la inactivadad del niño, unida a los complejos sociales que le pueda generar su obesidad, llevaría a casos de depresión infantil.

El óptimo manejo del tratamiento del asma es deficitario

Aprovechando el Día Mundial del Asma, celebrado el pasado martes, un editorial de la revista The Lancet insistía a los médicos, padres y políticos para que se implicaran más en la prevención y tratamiento de esta enfermedad, ya que varios estudios han detectado que los adultos y, consecuentemente, los niños no lo manejan bien, pese a que en un alto porcentaje de los casos se pueden resolver las molestias con el uso adecuado de inhaladores.

La Organización Mundial de la Salud ha confirmado que es la séptima enfermedad más relevante del mundo, con cerca de 235 millones de afectados. Dependiendo del momento y la persona, los ataques de asma pueden ser leves y cortos y, en otros casos, largos y recurrentes, agravándose los cuadros en determinadas personas ante, por ejemplo, la actividad física, la exposición a alérgenos como los ácaros del polvo doméstico, la caspa de los animales de compañía, pólenes o los hongos, la contaminación, el humo del tabaco, entre otros.

DESDE LA FARMACIA
Desde el sector farmacéutico se ha elaborado el Punto Farmacológico nº 84 Asma. El objetivo es actualizar los conocimientos de estos profesionales sanitarios. El informe aborda los aspectos clínicos del asma, la etiopatogenia y factores de pronóstico.El farmacéutico tiene un papel relevante también en la detección del paciente asmático para aliviar a sintomatología respiratoria.

Dietas ‘yoyó’, riesgo de diabetes

Estudios revelan que disminuir drásticamente el consumo de calorías para bajar de peso causa resistencia a la insulina.

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BásculaEspecialistas del Grupo de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) indican que existe una predisposición a desarrollar diabetes mellitus tipo 2 en aquellos pacientes que han vuelto a ganar peso, tras haberlo perdido en un programa de alimentación hipocalórico.

Los investigadores estudiaron a 136 pacientes obesos que siguieron una dieta hipocalórica de ocho semanas para bajar de peso y que, al finalizarla, trataron de mantenerse en el peso alcanzado.

Entre cuatro y seis meses después fueron reevaluados para comprobar si habían alcanzado su objetivo y logrado evitar el llamado ‘efecto rebote’, que suele producirse en algunos tras este tipo de restricciones alimentarias.

“En las evaluaciones se atendió, de forma especial, a los niveles de irisina, leptina y adiponectina, para determinar la diferencia entre las cantidades iniciales, al final de la dieta y después del periodo de seguimiento. Los resultados no dejaron lugar a dudas: del total, 50 % recuperó el peso perdido y fueron clasificados como resistentes a la insulina”, señala Ana Belén Crujeiras, autora del estudio.

Crujeiras explica que la leptina y la adiponectina son liberadas por el tejido graso de nuestro organismo. “La leptina tiene como función disminuir el apetito y, además, está relacionada con la regulación del metabolismo. Por su parte, la adiponectina tiene que ver con el metabolismo de la glucosa y es una hormona protectora”, indica la experta.

“Los sujetos obesos tienen niveles muy altos de leptina. En tanto, la adiponectina está muy disminuida y se asocia con los fallos que tienen los obesos en el metabolismo de la glucosa”, añade. Explica además que la irisina fue descubierta hace solo un año y generó grandes expectativas como protectora ante la obesidad. En un principio, se descubrió que era secretada por el músculo después de hacer ejercicio y se propuso como protectora para combatir la obesidad y mejorar el metabolismo de la glucosa. “Observamos que también la secretaba el tejido adiposo y encontramos que los pacientes obesos tenían los niveles de irisina aumentados. Además, en este estudio que acabamos de publicar hemos hallado una asociación entre la irisina, la resistencia a la insulina y volver a ganar peso después de una dieta”, apunta.

“La nutrigenómica o nutrigenética se basa en buscar biomarcadores de respuesta a las dietas y establecer un patrón determinado dependiendo del perfil genético de cada persona para diseñar dietas o terapias personalizadas”, concluye.

IRISINA, LA NUEVA CLAVE EN LA LUCHA CONTRA LA OBESIDAD

Descubrieron que los pacientes con niveles más altos de irisina en la sangre presentaban una mayor predisposición a tener resistencia a la insulina en el periodo de reganancia de peso.

“Este dato parece contradictorio, puesto que la irisina es protectora de deficiencias en el metabolismo de la glucosa”, apunta la doctora Crujeiras.

La investigadora comenta que «sobre la irisina todavía queda mucho por estudiar». No obstante, se barajan distintas hipótesis sobre su comportamiento.

“Nos estamos planteando que quizás no funcione como se propuso, o bien que en sujetos obesos se produzca una resistencia a la acción de la irisina, es decir, que mediante algún mecanismo desconocido se esté bloqueando su acción. También puede ser que la irisina se secrete para tratar de compensar esos fallos en el metabolismo, pero sin ser capaz de hacerlo”, detalla.

La especialista destaca la importancia de medir los valores de irisina en paciente obesos antes de que se sometan a terapias para perder peso.

“Una comprobación previa de los niveles de esta hormona podría predecir una alteración futura en la glucosa corporal de los pacientes (lo que podría provocar que sufran, en un futuro, diabetes tipo 2) y, en definitiva, el éxito o fracaso de los tratamientos antiobesidad”, afirma.

Además, en palabras de la doctora Crujeiras, “este hallazgo aporta nuevas evidencias sobre la necesidad de localizar biomarcadores que permitan evaluar la eficacia de alimentos funcionales y la importancia de conjugar nuestro ADN con nuestra alimentación”.

Ver la televisión durante el embarazo puede ser una causa de obesidad en el niño

Un estudio presentado de la Sociedad Americana de Pediatría también revela que apagar la televisión a la hora de la comida ayuda a una mejor alimentación de los niños.

Heraldo.es

obesidad y embarazoLos padres pueden prevenir la obesidad de sus hijos simplemente apagando la televisión durante las comidas. Los niños se alimentarán así de manera más saludable y los mayores podrán darse cuenta de cuándo están saciados. Así lo revela un estudio presentado este martes durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Pediatría en Vancouver (Canadá). Además, el estudio demuestra que este proceso puede comenzar incluso antes del nacimiento del niño, debido a la relación entre el tiempo que las mujeres ven la televisión durante el embarazo y la futura obesidad de sus bebés.

Y es que las futuras madres que están acostumbradas a comer o cenar viendo series o el telediario serán más propensas a hacerlo también cuando nazca su hijo, lo que puede derivar en una mala alimentación de éstos debido a que los padres les prestan menos atención a lo que comen y al momento en el que se sienten saciados. «Reforzar una vida saludable durante el embarazo ayuda a reducir el impacto de los malos hábitos en los niños en el largo plazo», aseguró la autora principal del estudio, la doctora Mary Messito. «Si las mujeres embarazadas no vieran la televisión al comer serían más eficaces los programas de prevención de la obesidad en los niños más pequeños», recordó Messito.

La doctora y sus compañeros analizaron los datos de ‘Starting Early’, un proyecto en el que estudiaron el efecto de la intervención a través de programas de prevención en niños obesos de familias hispanas de bajos recursos de la Escuela Belleveu de Nueva York. Las mujeres que se inscribieron en el estudio fueron analizadas desde el embarazo hasta que los bebés cumplieron tres años. Estas madres recibieron asesoramiento nutricional individual durante el embarazo y tras el nacimiento del niño, participaron en grupos de actividades y se les dio varios libros y vídeos relacionados con la buena alimentación.

Durante el último mes de embarazado estas mujeres tuvieron que explicar con qué frecuencia veían la televisión durante las comidas. Cuando sus bebés cumplieron tres meses tuvieron que responder acerca de con qué frecuencia estos niños veían la televisión mientras les alimentaban. Los resultados mostraron que el 71% de las mujeres embarazadas veían la televisión durante las comidas y el 33% de los niños de tres meses estaban frente a la televisión mientras eran alimentados. Las mujeres embarazadas que veían la televisión durante las comidas eran cinco veces más propensas a exponer a sus bebés a la televisión que las que no estaban acostumbradas a verla. Por otro lado, las madres de menos de 25 años son las más propensas a exponer a su bebé a los programas de televisión mientras estos se alimentan, según reveló el estudio.

«Este estudio es de los pocos que determinan cómo los hábitos de la madre durante su embarazo afectan en la vida del niño al nacer», explicó la doctora Messito. «Identificar el comportamiento de las embarazadas ayudará a prevenir la obesidad infantil», añadió la autora. Además, según la doctora, se promoverá una alimentación más sana y se pondrá límite al tiempo que los niños ven la televisión, sobre todo a la hora de las comidas.