¿Sabes distinguir las grasas buenas de las malas?

grasas no saturadas, foto ThinkstockBBC Mundo
Aunque la palabra grasa puede parecernos incompatible con una dieta saludable, eso no es así. No todas las grasas son iguales y es muy importante saber qué tipo de grasas debemos comer más y cuáles deberíamos reducir.

Grasas saturadas

Según NHS Choices, un servicio de asesoramiento online del Sistema Nacional de Salud británico, reducir algunas comidas ricas en grasas saturadas es una parte importante de una dieta saludable.

Entre esos alimentos está la mantequilla, la manteca, los chocolates, pasteles y masitas y los productos cárnicos como las salchichas o los pasteles de carne.

La mayoría de la gente come demasiada grasa saturada: en torno al 20% más del máximo recomendado, según recogen los estudios de la Asociación Británica de Dietética.

Las recomendaciones del Departmento de Salud británico dicen que el hombre promedio no debería comer más de 30 gramos de grasas saturadas al día, mientras que en el caso de la mujer esa cifra no debería ser superior a 20 gramos diarios.

Una dieta rica en grasas saturadas puede incrementar los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad o colesterol malo en la sangre a lo largo del tiempo, lo que también aumenta la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular.

Pero ese riesgo ha sido puesto en duda recientemente.

El cardiólogo Aseem Malhotra escribió recientemente en el British Medical Journal que las grasas saturadas han sido «demonizadas durante décadas» al vincularlas con las enfermedades del corazón, algo que, dice, no ha podido ser plenamente comprobado con evidencias científicas.

Según Malhotra, la industria alimentaria ha compensado la bajada de grasas saturadas con el aumento de azúcar.

Grasas no saturadas

Tener una dieta rica en grasas no saturadas puede ayudar a bajar los niveles de colesterol malos en la sangre y a incrementar los de lipoproteína de alta densidad, el conocido como colesterol bueno.

Las grasas saturadas pueden ser sustituidas en una dieta balanceada con las más saludables grasas monosaturadas y polisaturadas, que se encuentran en muchos alimentos como:

– Los pescados «azules» como el salmón, las sardinas o la caballa.

– Frutos secos y semillas.

– Frutas y vegetales, incluyendo el aguacate.

Los ácidos Omega-3 pueden ayudar a bajar los niveles de triglicéridos en la sangre, a prevenir los coágulos de sangre y a mantener los ritmos cardiacos a un nivel regular.

La Fundación Británica del Corazón asegura que deberíamos comer dos porciones de pescado a la semana y que al menos una de ellas debe ser pescado azul.

Además, recomienda tomar una pequeña cantidad de grasas monosaturadas para ayudar a mantener los niveles de colesterol.

Grasas trans (o ácidos grasos trans)

El tercer tipo de grasas se encuentra en los ácidos grasos trans o grasas trans.
Las grasas trans naturales se encuentran en bajos niveles en algunas comidas, como los productos lácteos.

Las trans artificiales se producen cuando la grasa pasa por un proceso de hidrogenación, conocido como grasa hidrogenada.

Se puede usar para freír.

Las grasas trans artificiales también se encuentran en algunas comidas procesadas, como las galletas y los pasteles y en algunas ocasiones se usan para alargar la duración de los productos.

Una dieta rica en grasas trans puede conducir a niveles altos de colesterol malo en la sangre.

Pero, en Reino Unido, por ejemplo, la mayoría de la gente no come mucha grasa trans. De media, cada británico ingiere cerca de la mitad del máximo recomendado.

Y la mayoría de los supermercados del país han retirado el aceite hidrogenado de sus productos.

NHS Choices asegura que consumimos muchas más grasas saturadas que trans, pero dice que reducir la cantidad de grasas saturadas es más importante que disminuir la ingesta de ácidos grasos trans.

Diagnósticos gratuitos y bonos de ayuda del IMEO en el Día Mundial de la Obesidad 2013

Dia de la Obesidad 2013
Con el motivo del Día Mundial contra la Obesidad que se celebra este martes 12 de Noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) inicia una campaña de una semana en señal de apoyo a las  personas afectadas bajo el lema La obesidad es un enemigo público, detenla antes de que acabe contigo.

Con este fin, del 11 al 15 de noviembre el IMEO ofrecerá dos tipo de aportaciones:

Sede del IMEO en MadridDe cara al público general, se ofrecerán en la sede del centro en Madrid (Paseo de la Habana, 63) 250 estudios gratuitos que consisten en un diagnóstico exhaustivo que incluya análisis profundo del metabolismo, perfil emocional con relación a la comida y perfil hormonal. A ello pueden acceder aquellas personas que lo reserven del 11 al 15 de noviembre, ambos incluidos, llamando al 91 737 70 70.

De cara al paciente, el IMEO propone un tratamiento multidisciplinar que englobe nutricionistas, endocrinos, psicólogos, entrenador personal, y en algunos casos soluciones bariátricas o endoscópicas que faciliten la pérdida y mantenimiento del peso. Este año IMEO ofrecerá 10 bonos ayuda de 2.200 euros para aquellos pacientes con pocos recursos que lo acrediten sobre el tratamiento de Manga Gástrica, como la mejor solución a largo plazo de Obesidad Severa, Diabetes tipo 2 e hipertensión.

La Manga Gástrica ha demostrado ser muy efectiva en casos de obesidad severa, diabetes 2 e hipertensión

  • Esta técnica laparoscópica de mínima invasión tiene 0% de mortalidad y muestra excelentes resultados a largo plazo: en el 72% de los casos se logra la pérdida total del sobrepeso; en un 81%, la completa remisión de la diabetes 2 y en un 62% se observa una mejora en la hipertensión[1].

El éxito de ésta intervención se debe a tres factores fundamentales: seguimiento multidisciplinar, reducción en la ingestas de comida y disminución en la sensación de hambre. «Para conseguir un cambio profundo en los hábitos del paciente con obesidad severa, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad aunamos, además de la gran ayuda de la Manga Gástrica, los esfuerzos de un amplio equipo de especialistas, entre ellos nutricionistas, endocrinos, psicólogos, cirujanos bariátricos y plásticos», señala Carmen Arribas, Directora Técnica y Asistencial del IMEO. Además de favorecer la pérdida de peso, disminuir la diabetes y mejorar la hipertensión, la Manga Gástrica produce una serie de efectos endocrinos beneficios para la salud. Regula el metabolismo de la glucosa, la secreción de insulina y la función del páncreas. Aumenta la secreción de la hormona de crecimiento y relentiza el vaciado gástrico. Reduce tanto el apetito, como la sensación de hambre y es un gran avance en la lucha contra la obesidad severa.

El diagnóstico es clave en tanto en la prevención, como en el tratamiento del sobrepeso y la obesidadHoy en día se trabaja en varios frentes, todos en proceso y abiertos, con el fin de detener el aumento de la obesidad. Se investiga la hormona que nos hace engordar. Desde los medios de comunicación se insiste sobre la necesidad de cambiar los hábitos que nos han llevado a esta situación. Ésta es una cuestión de largo plazo, pero también se buscan soluciones a corto plazo. Las últimas investigaciones en el sector están relacionados con el desarrollo de la tecnología inteligente aplicada a la salud. Los diagnósticos de última generación nos ayudan dar las claves con cada uno de los pacientes y nos permiten establecer una relación directa entre la causa y la solución personalizada.
¿Cómo se determina el perfil emocional de un paciente?

eis_emocionalRealizando un análisis transversal del sistema cerebral, cruzando datos de perfusión tisular, presión sanguínea, rigidez capilar, pH y oxigenación tisular de los lóbulos frontales y temporales tanto derechos como izquierdos, podemos concretar un perfil bastante exacto del paciente, cuantificando:

  • Serotonina cerebral: controla los niveles de ansiedad y a saciedad principalmente a partir de las 16:00h-17:00h. Su secreción irregular marcaría una tendencia a la ansiedad en la franja horaria de tarde/noche, con episodios de atracones hacia el dulce.
  • Dopamina cerebral: fundamental como percepción de bienestar, felicidad y ansiedad. Un secreción irregular o escasa nos indicaría tendencias depresivas o hacia la tristeza.
  • Adrenalina/Noradrenalina cerebral: capacidad de respuesta y alerta. Pudiéndonos mostrar el exceso o carencia de preocupaciones, o sensación de miedo/estrés.
  • Acetilcolina: involucrada en aprendizaje y memoria a corto plazo. Uno de los indicadores para determinar los niveles de estrés.
  • Cociente de actividad SNA: indicador de actividad del sistema nervioso autónomo.

¿En qué consiste el perfil hormonal/endocrino?eis_endocrinoA través del análisis transversal de los tejidos de diferentes glándulas endocrinas como el tiroides, paratiroides y las glándulas adrenales, evaluamos los niveles de las siguientes hormonas:

  • Cortisol: incide en el metabolismo de hidratos de carbono, proteinas y grasas. Sus niveles elevados nos podrían indicar una mayor tendencia a almacenar grasas en los adipocitos corporales.
  • DHEA: involucrada en la producción del estrógenos, y un indicativo para evaluar los niveles generales de vitalidad.
  • Tirotropina TSH: estimulante del tiroides y gran reguladora metabólica, sus niveles elevados podrían indicarnos hipotiroidismo clínico o subclínico, traduciéndose en una excesiva complicación para perder peso, caída del cabello, sensación de cansancio…
  • Hormona paratiroidea: control de la homostasis del calcio y del fósforo, imprescindible su control en mujeres con menopausia.
  • Renina: control del consumo proteico y reguladora de la homeostasis o temperatura corporal.

Funciones MetabólicasCruzando el análisis transversal del hígado, vesícula biliar, páncreas y niveles de masa grasa, el sistema nos ofrece indicadores de:

  • Resistencia a la insulina: como perfíl fundamental de la glucosa, que podría marcarnos una tendencia a la diabetes tipo II.
  • Leptina: hormona implicada en la sensación de saciedad y hambre.
  • Indicadores de colesterol: LDL con posibilidad de hígado graso o ácido úrico elevado, a contrastar con analítica sanguínea.
  • Indicadores de triglicéridos: en el balance de lípidos como marcadores de riesgo cardiovasculares.

[1] Según resultados mostrados en un estudio realizado por el Instituto Clínico de Florida durante 5 años sobre 730 pacientes intervenidos de Manga Gástirca.

 

La dieta mediterránea anula el riesgo genético de sufrir un ictus

ABC, por N. Ramírez de Castro

Una investigación española con 7.000 pacientes confirma el efecto de la dieta tradicional por encima de la nutrición baja en grasa

dieta-mediterranea, Sociedad Española de NutriciónCuanto más se estudia la dieta mediterránea, más bondades se encuentra en su ingesta diaria. La última, su capacidad para neutralizar el riesgo genético de sufrir un ictus (infarto o hemorragia cerebral). Un equipo de investigadores españoles del CIBER de Nutrición y Obesidad, en colaboración con la Universidad de Tufts, en Estados Unidos, han demostrado la capacidad preventiva de nuestra forma de alimentación tradicional, incluso por encima de una dieta baja en grasa. La combinación mágica de aceite de oliva, pescado, legumbres y frutos secos «compensó totalmente la mala influencia genética», explica José Ordovás, director de la investigación y profesor de Nutrición de la Universidad de Tufts.

Las personas con dos copias de una variante genética relacionada también con la diabetes tipo 2 (el gen TCF7L2) multiplican por tres el riesgo de tener un accidente cerebrovascular. Pero al final del estudio se vio que los que seguían la dieta mediterránea tenían el mismo peligro que los que no tenían ese riesgo genético.

Reducir el consumo de grasa no basta

El estudio, que se publica en la revista médica «Diabetes Care», supone un importante avance para la nutrigenómica, la ciencia que estudia la relación entre la genética y la alimentación y su impacto en la salud. La investigación se basa en el estudio de 7.000 voluntarios españoles. Todos ellos forman parte de un estudio más amplio llamado Predimed para el estudio de la dieta mediterránea. Los participantes fueron divididos en dos grupos, unos seguían las pautas de la dieta mediterránea y otros se limitaban a seguir una dieta baja en grasa. Los resultados fueron muy diferentes en el grupo que no siguió la dieta mediterránea. Los factores de riesgo cardiovasculares (colestrol total, triglicéridos, lipoproteínas de baja densidad…) fueron mayores en las personas que seguían la dieta baja en grasa. Y las personas con riesgo genético tenían casi tres veces más probabilidades de padecer un derrame cerebral que las personas sin la variante del gen.

Efectos positivos en todas las personas

¿Por qué no basta con reducir el consumo de grasa para mantener en forma el corazón? Ordovás lo explica: «Las dietas bajas en grasa, van bien para unos, no ofrecen beneficios para otros y pueden ser contraproducente para algunos. Sin embargo la dieta mediterránea parece ser que va bien para unos y mejor para otros. Esto es lo que demuestra este estudio sobre la genética del TCF7L2». A su juicio, los beneficios se extraen sobre todo del aceite de oliva y de los frutos secos por su un alto poder anti-inflamatorio y antioxidante.

Para conseguir los efectos positivos de la comida tradicional, no es necesario seguirla a rajatabla, sino mantener el estilo mediterráneo. «Comer en el contexto de la tradición, esa es la mejor receta», señala el director del estudio.

La obesidad ha aumentado en España casi un 10 % en los últimos 25 años

Aunque el 75,3 % de la población española percibe su estado de salud como bueno o muy bueno, los resultados de la última encuesta nacional de salud, publicada en marzo 2013 por el Instituto Nacional de Estadística, revelan que patologías crónicas como la hipertensión arterial, colesterol, obesidad y diabetes siguen su tendencia ascendente.

Agencia SINC / INE

En la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE), el Instituto Nacional de Estadística recoge información sanitaria relativa a toda la población sobre su estado de salud y los determinantes personales, sociales y ambientales que determinan el uso de los servicios sanitarios.

Realizada desde 1987 en colaboración con el ahora Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, los principales resultados destacan el continuo aumento de la obesidad, que afecta ya al 17 % de la población adulta (18 % de los hombres y 16 % de las mujeres).

Mientras hace 25 años el 7,4 % de la población de 18 años o más tenía un índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m2 (límite para considerar obesidad), en 2012 este porcentaje supera el 17 %. Es más, si tenemos en cuenta también el sobrepeso el porcentaje de adultos afectados alcanza el 53,7 %.

Aunque la obesidad es más frecuente a mayor edad –excepto en mayores de 74 años–, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil (de dos a 17 años) llega al 27,8%. Es decir, uno de cada 10 niños tiene obesidad y dos sobrepeso, datos que son similares para ambos sexos.

Los españoles se sienten sanos

Otro de los resultados más reseñables de la ENSE es que el 75,3 % de la población percibe su estado de salud como bueno o muy bueno (79,3 % de los hombres frente al 71,3 % de las mujeres). Este porcentaje, 5,3 puntos mayor que el de 2006, es el más alto desde que se elabora la encuesta.

Esto choca con los datos obtenidos para los trastornos crónicos, ya que al menos uno de cada seis adultos padece alguno de los más frecuentes: dolor de espalda lumbar, hipertensión arterial, artrosis, artritis o reumatismo, colesterol elevado y el dolor cervical crónico.

Además, la evolución de algunos de los principales trastornos crónicos y factores de riesgo muestra una tendencia ascendente. Desde 1993, la hipertensión ha pasado del 11,2 % al 18,5 %, la diabetes del 4,1 % al 7,0 % y el colesterol elevado del 8,2 % al 16,4 %. La enfermedad crónica más prevalente en la infancia (0-14 años) es la alergia, que afecta a uno de cada 10 menores, seguida del asma, que afecta a uno de cada 20.

Alcohol, tabaco y sedentarismo

Junto con el exceso de peso, el consumo de tabaco y alcohol y el sedentarismo son factores de riesgo para las principales enfermedades crónicas. Los nuevos resultados de la encuesta revelan que en España cada vez se fuma menos: desde 1993 a 2012 el porcentaje de población que consume tabaco a diario muestra un continuo descenso.

Así, mientras que en 1993 un 32,1 % de la población de 16 y más años (44 % de los hombres y 20,8 % de las mujeres) consumía tabaco a diario, en 2012 ha caído hasta el 24 % el porcentaje de la población de 15 años o más que afirma fumar todos los días (27,9 % de los hombres y 20,2 % de las mujeres).

Además, según los datos publicados el consumo habitual de alcohol desciende aunque se destaca el consumo intensivo de riesgo entre los jóvenes, con riesgo de producir problemas agudos. El 13,4 % de la población de 15 años o más ha consumido alcohol de manera intensiva al menos una vez en el último año (19,7 % de los hombres y 7,3 % de las mujeres).

Por último, cuatro de cada 10 personas (41,3 %) se declara sedentaria, es decir no realiza actividad física alguna en su tiempo libre –uno de cada tres hombres (35,9 %) y casi una de cada dos mujeres (46,6 %)–.

Nota: La ENSE del Instituto Nacional de Estadística tiene periodicidad quinquenal, alternándola cada dos años y medio con la Encuesta Europea de Salud, con la que comparte un grupo de variables armonizadas. Los datos presentados hoy corresponden a 26.502 entrevistas realizadas entre julio de 2011 y junio de 2012.

Mucha carne acorta la vida

  • El consumo de carne en España es cuatro veces más que la aconsejada.
  • Comer más de 500 gramos a la semana de carne roja eleva el riesgo de cáncer y problemas de corazón.

El País / La Sexta Noticias


Un estudio recientemente publicado en la revista digital Biomedcentral.com ha concluido que limitar el consumo de carnes procesadas (salchichas, embutidos) a 20 gramos al día reduce la mortalidad un 3,3%. O, dicho al revés: quienes exceden esa ingesta tiene ese ligero riesgo de morir antes.

El trabajo se basa en una observación realizada en 448.568 personas (hombres y mujeres) sin antecedentes de infarto, cáncer o ictus ha permitido delimitar más la situación. Los participantes fueron reclutados en 23 centros de 10 países europeos (Francia, Italia, España, Holanda, Reino Unido, Grecia, Alemania, Suecia, Noruega y Dinamarca) durante una media de 10 años. En líneas generales, se fijaron tres variables: consumo de carne roja, de carne procesada y de carne blanca (pollo, pavo). Y se estableció la relación entre la dieta y la mortalidad.

La Sexta Noticias ha acudido a la opinión profesional de Rubén Bravo, experto en materia nutricional del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para saber cuál es la cantidad de carne diaria que nos podemos permitir sin poner en peligro la salud.  Según Bravo, «comer más de 500 gramos a la semana de carne roja eleva el riesgo de cáncer y problemas de corazón». Los niveles de grasa de estas carnes son medios o altos, son ricas de omega 6 que, consumida en exceso, puede producir este tipo de problemas y aumentar el colesterol malo en la sangre. Por esta razón, el experto del IMEO desaconseja el consumo habitual de carne procesada, como salchicas, hamburguesas y embutidos, porque en general tienen más grasa, más sal y, por tanto, más riesgo cardiovascular. En algunas ocasiones, este tipo de productos se hacen con grasas vegetales, lactosa, etc.

El consumo de carne en España es cuatro veces más que la aconsejada. Por esta razón los nutricionistas recomiendan no superar el medio kilo a la semana y fijarse cuánto pesa cada pieza que ingerimos. A continuación os ofrecemos algunos ejemplos de carne que nos ayudaría no exceder el tope:

Un perrito caliente pesa unos 29gr.
Una loncha de jamón york – 34 gr.
Un filete normal – 125gr.
Una porción de lasaña – 200 gr.
Una hamburguesa de ternera – 250gr.
Un chuletón de ternera – 500gr.

La delgadez no excluye la obesidad

Un estudio de la Clínica Universidad de Navarra ha desvelado que un tercio de las personas clasificadas como delgadas por su Índice de Masa Corporal (IMC) son realmente obesas, tras analizar en más de 6 mil individuos la tasa de error en el diagnóstico de la obesidad que ofrece esta medición

EFE/ Info7

Existe una ecuación más precisa que el IMC para medir la grasa corporal, foto EFEEl equipo de investigadores ha elaborado una nueva ecuación más precisa que el IMC para el cálculo del porcentaje de grasa corporal, ya que, según ha informado este centro sanitario, la grasa es la que establece en una persona la condición de normalidad, sobrepeso u obesidad.

El trabajo concluyó que un 29 % de las personas que según el IMC -cuya fórmula consiste en dividir el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado- se sitúan en el rango de normalidad ofrecen realmente un porcentaje de grasa corporal propio de una persona obesa y que un 80 % de las personas que, según el mismo índice, presentan sobrepeso, realmente son obesas.

El análisis tenía su punto de partida en la premisa de que el IMC es el sistema más extendido para conocer la existencia de sobrepeso u obesidad y comprobaron que ofrecía «una altísima tasa de error en el diagnóstico de personas obesas», ha señalado el doctor Javier Gómez Ambrosi, primer firmante del artículo.

Partiendo de esta hipótesis, el equipo de la Clínica diseñó el estudio en una muestra de 6 mil 123 sujetos, de los que en torno a 900 eran delgados según su IMC, mil 600 presentaban sobrepeso y 3 mil 500 eran obesos. El conjunto de individuos era de raza caucásica, de entre 18 y 80 años y, de ellos, un 69 % mujeres.

Nuevo método para analizar la obesidad

El método utilizado para comprobar el margen de error que cometía el sistema del IMC en el cálculo del porcentaje de grasa corporal fue la pletismografía por desplazamiento de aire.

Dicha valoración, han explicado fuentes de la Clínica, se realiza mediante un equipo denominado BOP-POD, cuyo funcionamiento se basa en la medición del volumen corporal a través del desplazamiento de aire que produce un cuerpo dentro de una cámara especial que mantiene constante presión, temperatura y humedad.

Además, los especialistas establecieron en todos los individuos estudiados los marcadores sanguíneos de sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico (de riesgo coronario), así como por otros factores de riesgo cardiometabólico.

Según estos biomarcadores, los investigadores comprobaron que los factores de riesgo cardiometabólico se encontraban elevados en aquellas personas delgadas o con sobrepeso, según el IMC, pero clasificados como obesos según su porcentaje de grasa corporal, en comparación con los individuos que presentaban índices normales de grasa corporal.

«Hemos demostrado que estos sujetos considerados delgados o con sobrepeso, que realmente tienen un porcentaje elevado de grasa, presentan elevadas cifras de presión arterial, glucosa, insulina, así como de colesterol, triglicéridos y marcadores de inflamación», ha indicado el especialista.

Los investigadores han valorado el beneficio que se obtendría de incorporar en la práctica clínica diaria, a la medición del índice de masa corporal, el cálculo de la composición grasa del cuerpo junto con el de los factores de riesgo cardiometabólico.

La cirugía también cura la diabetes tipo II en pacientes no obesos, según expertos

El IMEO inaugura un ‘Punto de Información para Diabéticos’ en Madrid

Europa Press

Nurse preparing syringeLa cirugía también cura la diabetes tipo II en pacientes no obesos, tal y como aseguran los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que ha inaugurado recientemente un ‘Punto de Información para Diabéticos’ en su clínica de Madrid.

   De esta forma, los especialistas exponen que el tratamiento quirúrgico libra de esta enfermedad a los pacientes con un índice de masa corporal normal, además de a los diabéticos que sufren obesidad. Con motivo de ello, esta institución ha creado este servicio, en el que se ofrece «orientación sobre nutrición y cirugía aplicada a la diabetes de forma gratuita a lo largo del año».

   En la actualidad «hay cerca de cinco millones de personas con diabetes en España», según datos de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE). De ellos, «unos 2,3 millones desconocen que la padecen», afirman recogiendo la misma fuente.

   Además, los expertos señalan que las previsiones futuras no son nada halagüeñas, ya que se estima que la diabetes sea, en 2030, «la séptima causa de muerte en el mundo con casi 400 millones de enfermos». A ello se une el hecho de que se espera que en los próximos diez años los fallecimientos por diabetes «aumenten más de un 50 por ciento», señalan desde la Organización Mundial de la Salud (OMS).  

   Sin embargo, desde el IMEO afirman que la diabetes tipo II, que es «la que presenta la gran mayoría de la población», se llega a curar en un alto porcentaje de los casos, ya sea a través de cirugía o con un cambio de alimentación y hábitos. «Lo que era impensable plantearse hace unos años, ahora es realidad», señala al respecto el portavoz del instituto, Rubén Bravo.

LA INTERVENCIÓN SE PROLONGA DURANTE UNA HORA

   A su juicio, esto supone «una esperanza» para millones de pacientes que conviven diariamente con fármacos e insulina. Para ellos existe una solución a través de una cirugía laparoscópica, que suele durar alrededor de una hora, y por la que «se deriva el tránsito digestivo entre el duodeno y el tramo superior del intestino delgado», explica.

   De esta forma, se impide que el alimento pase por éste segmento del sistema digestivo «y las inmediaciones del páncreas», lo que hace que se reduzca la absorción calórica de los alimentos ingeridos «regulando los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos», manifiesta.

   «Nuestra experiencia con la cirugía aplicada en estos casos nos ha demostrado que la curación de diabetes tipo 2 es total en pacientes con medicación oral en el primer estadio de la enfermedad, donde el deterioro del páncreas es aún reducido», continúa el portavoz del IMEO. Tras dos o tres semanas, se retiran los fármacos al paciente.

   Por su parte, en los pacientes con una medicación inyectable donde la enfermedad se encuentra en un estadio más avanzado, «también se logra en un alto porcentaje la curación total», señala. En casos más complicados, se obtiene «una importante reducción de la dosis de insulina inyectable o un cambio a tratamiento oral», sostiene.

   No obstante, Bravo destaca que para no llegar a desarrollar la enfermedad es importante mantener el índice de masa corporal estable, «especialmente en aquellas personas que tienen antecedentes familiares de diabetes». Para él, «el riesgo disminuye si se pierde el sobrepeso».

Cinco trucos para no engordar en Navidad

corazonBrinda con vino tinto para celebrar tu peso ideal.

La Gaceta de Intereconomía

Se acerca la Navidad y con ella las copiosas comidas, dulces y alcohol que no tardan en pasar factura a quienes postergan el cuidado de su salud para “una vez pasadas las fiestas”.

  • Durante estas fechas se disparan de forma considerable los casos de hipertensión, colesterol y obesidad, según el último informe del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), y por ello, un grupo de expertos ha trazado una serie de pautas para disfrutar de la Navidad sin aumentar peso.

    1. Compensar las comidas de los días festivosEn Navidad sólo hay 4 comidas que romperán con nuestra rutina diaria, celebrando Nochevieja, Navidad, Año Nuevo y Reyes de forma especial con familiares y amigos. En estas cuatro comidas realmente debemos tener un especial cuidado con los entrantes, los postres y las copas finales, porque suelen ser una inyección de calorías y grasas que elevan nuestro colesterol. Para los días no festivos el IMEO propone como ejemplo este menú:

    Desayuno: Un puñado de cereales sin azúcar con leche desnatada. Un descafeinado.
    Media mañana: 1 buen puñado de uvas y 2 nueces.
    Comida: Escalibada de pimientos rojos y atún.
    Media tarde: 2 yogures 0% y 2 nueces.
    Cena: 1 tazón de caldo de verduras, 5 shurimis de pescado a la plancha, 1 onza de chocolate puro, 1 vaso de vino tinto.

    2. Manejar el estrés y controlar las emociones

    Caminar 45 minutos diarios a un buen ritmo acompasando una respiración profunda mientras escuchamos música relajante, mejorará notablemente nuestro estado de ánimo, disminuyendo la depresión y reduciendo el riesgo cardiovascular.

    3. Reducir el consumo de grasas “malas”Sobretodo en Navidad, cuando pasamos más tiempo en la mesa comiendo o picando, debemos evitar el consumo de alimentos que contienen grasas trans o saturadas.

    Desde IMEO, recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio (verduras, frutas), calcio y magnesio (frutos secos, lácteos, algas marinas o brócoli), ya que favorecen la disminución de la hipertensión por estrés y suelen tener un efecto relajante muscular que también actúa sobre las arterias.

    Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas y pistachos) tienen acción antiinflamatoria y antioxidante, además reducen el colesterol en la sangre. Por esta razón “es esencial su consumo diario, recomendando distribuir la toma de entre 6 y 8 frutos secos a lo largo del día”, aconseja Rubén Bravo, portavoz de IMEO.

    El consumo suficiente de agua o éste de frutas y verduras frescas con alto contenido de agua favorece la buena circulación de la sangre, reduce la presión arterial y asegura un buen nivel hídrico.

    El aceite de oliva es otro gran aliado del corazón, ya que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio en el cuerpo humano, lo cual ayuda a prevenir enfermedades como la aterosclerosis que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta la presión arterial.

    4. Brindar con vino tinto favorece el corazónDiversos estudios relacionan el consumo moderado del vino tinto con un menor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Gracias a su poder antioxidante, este elixir de larga vida influye considerablemente en nuestro grado de bienestar, disminuye los niveles de estrés y retarda el envejecimiento celular.

    5. Propiciarnos un buen fondo emocional

    Es necesario aumentar los niveles de serotonina y dopamina, hormonas del bienestar. Estos dos neurotransmisores son los encargados de regular, entre otras cosas, nuestras emociones, apetito y estado de ánimo. No obstante, podemos influir de forma positiva en la secreción de esta hormona de la que depende, en gran medida, nuestro bienestar, aprovechando las horas de sol para realizar todas nuestras actividades diarias, y la noche procurar la calma y propiciar el descanso reparador”. Adaptar la nutrición a nuestro biorritmo es una de las claves para obtener el equilibrio emocional.

La diabetes durante el embarazo

El Occidental / Por  Jorge Alberto Pérez Gómez, especialista en Nutrición Clínica y Diabetología

Los casos de diabetes Tipo 1 y Tipo 2, se han incrementado de manera importante en los últimos años y en el caso de las embarazadas (Diabetes Gestacional), no es la excepción, algunas de ellas ya presentaban la enfermedad antes de embarazarse, en algún grado y no lo sabían, ya que en muchas de las ocasiones la enfermedad suele ser asintomática, de ahí la importancia de llevar un control Médico-Nutricional muy estrecho, antes y durante el embarazo, ya que son muchos los factores de riesgo que se han relacionado en la aparición de la enfermedad, más aún en los casos de las mujeres que previo a su embarazo ya estaban diagnosticadas con diabetes.

ALGUNOS FACTORES DE RIESGO:

Obesidad, diabetes previa, Mujeres después de los 35 años, afro americanas y latinas, diabetes gestacional previa, abortos de repetición, uso de algunos fármacos, sedentarismo, dislipidemias (colesterol y/o triglicéridos elevados).

¿Cuál es la diferencia entre la Diabetes Tipo 1, Tipo 2 y diabetes gestacional?

Aunque son muchas las diferencias entre una y otra de los tipos de diabetes, entre ellas destacan la edad de aparición, el tratamiento y las complicaciones agudas y crónicas

La diabetes Tipo 1 anteriormente llamada diabetes juvenil o diabetes insulino dependiente y a la diabetes Tipo 2 anteriormente llamada diabetes del adulto, sin embargo una de las razones de valor importante que se consideraron para cambiar la nomenclatura, fue que en las últimas dos décadas, hemos visto pacientes muy jóvenes comportándose con datos de diabetes del adulto y viceversa. En el caso de la diabetes gestacional, ha ocupado un apartado especial, ya que la aparición de la enfermedad en algunos casos obedece a cambios fisiológicos de competencia hormonal y que al término del embarazo se ha de suponer la desaparición de la enfermedad, sin embargo como les comenté anteriormente, algunas mujeres embarazadas con un pobre control Médico-Nutricional inadecuado, pueden permanecer con diabetes de por vida. En la primera mitad de la gravidez la tendencia a la hiperglucemia materna es compensada por un cierto aumento en la sensibilidad a la insulina del organismo, llevando a la acumulación de grasa. A partir de las 20 semanas, con niveles hormonales cada vez más altos, principalmente de la hormona lactógena de la placenta, estrógeno y progesterona, el organismo materno pasa a un estado de resistencia a la insulina relativa, lo que contribuye para el desarrollo de la diabetes, durante la gestación.

Otro dato verdaderamente alarmante es que anteriormente las mujeres que desarrollaban Diabetes Gestacional, la presentaban en la semana 24 de gestación y en los últimos 10 años la presentación se la enfermedad se ha presentado desde las primeras semanas del embarazo.

Una mujer que cursa con diabetes gestacional durante su embarazo, éste es considerado como un embarazo de alto riesgo donde se pone en peligro la vida de la madre, del feto o de ambos. Ahora bien, sepa usted que no es pequeña la cantidad de problemas que contribuyen con la mortalidad prenatal en gestaciones diabéticas, dentro de los cuales podemos citar macrosomía (bebés grandes y con peso mayor a 4 kilogramos), tocotraumatismos, hipoglucemia, hipocalcemia , ictericia, disturbios respiratorios, malformaciones congénitas, policitemia con hiperviscosidad sanguínea, hipertrofia cardíaca, hipomagnesemia, natimortalidad, crecimiento intrauterino retardado, entre otros.

A largo plazo, los hijos resultantes de gestaciones complicadas por la diabetes pueden sufrir de obesidad, diabetes, déficits neurológicos.

Pruebas diagnósticas para la diabetes durante el embarazo

Aunque ha surgido mucha controversia por parte de algunos autores, respecto a en que momento se debe realizar una prueba diagnóstica se deben considerar en primer lugar si existen factores de riesgo como anteriormente se señalaron y aquellas mujeres que reúnan más de un factor de riesgo deberían ser sometidas a pruebas en el primer trimestre, y en caso de que las pruebas no se mostrasen alteradas, serían repetidas entre la 24 y 28 semana de gestación.

El método diagnóstico a ser utilizado inicialmente es la glucosa postprandial, es decir la medición de la glucosa dos horas después de la ingesta de alimentos, otro de ellos y que en lo personal resulta ser más exacto por su especificidad es la curva de tolerancia oral a la glucosa simplificada (fotg-s), con administración de 50 gramos de dextrosa diluída en solución para ser ingerida vía oral, independientemente de la última comida, con el análisis de la glucemia en una hora y la prueba es considerada positiva en caso de que la glucemia sea mayor o igual a 130 mg/dl.

Las embarazadas que hubieren realizado el test después de 24 semanas, con resultado negativo, no serán investigadas más; con test positivo serán sometidas al test de tolerancia oral a la glucosa, o curva de glucemia, en la cual 100 gramos de dextrosol serán administrados por vía oral, en ayuno, siendo recogidas cuatro muestras de sangre para evaluar la glucemia, en los siguientes momentos y debemos considerar los siguientes parámetros:

Ayuno – alterado si fuese mayor o igual a 105 mg/dl.

1 hora – alterado si fuese mayor o igual a 190 mg/dl.

2 hora – alterado si fuese mayor o igual a 165 mg/dl.

3 hora – alterado si fuese mayor o igual a 145 mg/dl.

La paciente entonces será considerada con diabetes gestacional si al menos dos de esos valores estuviesen alterados.

Con sólo un valor alterado se clasifica como anormalidad de tolerancia a la glucosa, pudiendo ser previa o no a la gestación.

RECOMENDACIONES:

Si usted planea embarazarse, y más aún si reúne algún (os) factores de riesgo para el desarrollo de diabetes gestacional, es recomendable que se realice exámenes previos al embarazo para preparar a su organismo y que se encuentre en las condiciones más óptimas para llevar una gestación armónica.

SI YA SE ENCUENTRA EMBARAZADA

Realice ejercicio cuando menos cuatro veces por semana siempre y cuando su médico lo autorice y le determinen el tipo, frecuencia e intensidad del mismo.

Evite alimentos ricos en Hidratos de carbono simples como azúcares, harinas refinadas, miel, tamales, atoles y champurrados, refrescos, galletas y frituras.

Evite el consumo de sal, ya que ésta provoca retención de líquidos y conducir a elevación de la presión arterial.

Cuida de la alimentación de los más pequeños

Salud Facilisimo / Juan Antonio Polo

Es muy importante fomentar una cultura nutricional desde la infancia. Lo que aprendan los niños desde pequeños, es lo que verán como una actitud normal y la desarrollarán durante el resto de su vida. Cada vez están más de moda los campamentos para que los niños pierdan peso, pero estos nunca llegarán a ser 100% efectivos si no se continúa con una buena alimentación en casa.

Apuntes básicos

La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, llegando en la adolescencia a las 3.000 calorías. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente 1 caloría por minuto, conviene estar activo durante al menos una hora al día. Por ejemplo, correr por el patio o jugar al escondite, mantendría más lejos los malos hábitos y haría fácil la tarea de tener un peso saludable.

Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere un organismo.

La mejor dieta

El consumo diario de panes muy recomendable en la dieta de los niños, por su riqueza en hidratos de carbono, necesarios para un adecuado desarrollo. Otros alimentos que aportan hidratos de carbono son las patatas, la pasta y el arroz preparados al horno o al vapor. 

Asimismo, el IMEO hace hincapié sobre la necesidad de tomar a diario lácteos como el yogur o el queso, debido a su elevado aporte de calcio y vitamina D, ya que ayudan a la formación de estructuras óseas (crecimiento).
 
En cuanto a las técnicas de cocción, hay que descartar los fritos, los rebozados y los empanados. Se da prioridad al uso de aceite de oliva virgen extra para el aliño de ensaladas y del aceite de oliva para planchas o salteados.
 
Debemos evitar los fritos y las comidas ricas en grasas, como son el cocido, las empanadillas y las croquetas. En su lugar se deben consumir carnes o pescado a la plancha, pollo asado en su jugo, platos de verdura tipo Vichyssoise, cremas frías de espárragos o champiñones. Hay que procurar evitar calorías extra innecesarias de postre, tipo buñuelos, dulces, etc. 

En verano, los menús deben de ser menos pesados, dando prioridad a un mayor consumo de verduras o legumbres en forma de ensaladas en vez de purés o potajes. Todas las semanas se deben incluir  1 o 2 raciones con alimentos proteicos de cada grupo. Además, hay que realizar un aporte de alimentos vegetales en forma de fruta como postre a diario.

10 consejos claves

El IMEO da a todos aquellos padres 10 consejos fundamentales relacionados con la nutrición de sus hijos:

 1. – Asegurarse que el niño tome 5 raciones de frutas, verduras u hortalizas al día. 

 2.- 4 raciones de hidratos de carbono al día (cereales, pan, pasta, arroz, legumbres y patatas). Preferentemente en todas las comidas, menos en la cena.

 3.- 2 raciones de proteínas al día (pescado, huevos, carnes y lácteos).

 4.- 2 raciones de grasas saludables al día (frutos secos, aceite de oliva). Preferentemente en desayuno y cena.

 5.- 5 comidas: 3 principales en desayuno, comida y cena más 2 comidas secundarias, una  en media mañana y otra de merienda.

6.- Procurar que no se tomen más de 2 productos poco saludables a la semana, tales como productos industriales ricos en azúcares y grasas, como bollería industrial, bebidas refrescantes, golosinas o dulces.

 7.- Acostumbrarle a beber como mínimo 1 litro de agua al día.

 8.- Enseñar al niño a comer las cantidades justas, ni más ni menos, en casa y fuera.

 9.- Incitar la práctica de deporte y actividades en grupo. Menos videojuegos, ordenador y televisión. Escoger la actividad deportiva más apropiada para el hijo.

 10.- Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces y bollería como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos.