Un 10,6% de los menores madrileños padece obesidad, según un estudio

Europa Press, Infosalus 

fotonoticia_20140625154839_260   La obesidad infantil afecta a uno de cada diez niños en la Comunidad de Madrid, es decir, un 10,6 por ciento de los menores residentes en la región padece obesidad, según un estudio realizado por DKV Seguros.

Esta compañía ha iniciado una gira por más de 25 ciudades españolas con el objetivo de fomentar los hábitos de vida saludables a través de Charlas de Nutrición gratuitas en las que se abordan las pautas de alimentación más adecuadas para potenciar la salud de niños y mayores.

En España la obesidad ha aumentado del 7,4 por ciento al 17,0 por ciento en los últimos 25 años. De hecho, de cada 100 adultos de 18 y más años, 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso y, de cada 10 niños y adolescentes (de 2 a 17 años), dos tienen sobrepeso y uno obesidad.

En este contexto, Madrid figura como una de las comunidades con mayor tasa de obesidad infantil, 10,6 por ciento. Este porcentaje se eleva hasta el 11,8 por ciento en niños y cae al 9,4 por ciento en el caso de las niñas.

Entre la población adulta, según señala el estudio la tasa de obesidad crece hasta el 14,3 por ciento mientras un 34,9 por ciento de hombres y mujeres en la comunidad tiene sobrepeso.

 

La diabetes tipo 2 está dejando de ser un problema sólo de adultos

Desde que se diagnosticara en Europa el primer caso hace más de dos décadas, la prevalencia ha ido creciendo. Dos estudios presentados en la Asociación Americana de Diabetes ahondan en la naturaleza de este fenómeno.
Correo Farmacéutico, por Elena Alonso

obesidad mundialUn 90 por ciento de diabetes en niños y adolescentes es de tipo 1, de origen genético. Sin embargo, desde que en 1993 se diagnosticara en Europa el primer caso de diabetes tipo 2 en menores, la prevalencia de ésta ha ido aumentando.

Paralelamente, ante el hecho de que esta patología está dejando de ser exclusivamente de adultos, se ha ido generando literatura científica sobre el tema. En el marco del 74 Congreso de la Sociedad Americana de Diabetes, que se está celebrando en San Francisco (Estados Unidos), se han presentado dos estudios que ahondan en el conocimiento de cómo el cuerpo de los niños procesa la comida y cómo la obesidad y la diabetes empiezan a desarrollarse en edades tempranas.

El primero de ellos, presentado por la Escuela de Medicina de Yale, en Estados Unidos, comparó el cerebro de un grupo de adolescentes con otro de adultos para registrar sus diferentes respuestas a la ingestión de bebidas con glucosa. En los jóvenes la glucosa aumentaba el flujo sanguíneo en las regiones cerebrales implicadas en la motivación y en la toma de decisiones, mientras que en el segundo grupo disminuía el flujo.

Pilar Martín Vaquero, directora del Centro Médico D-médical, considera que «es un estudio preliminar pero muy representativo. Que un cerebro en formación es mucho más susceptible a la toma de azúcares que un cerebro bien formado es muy intrigante, aunque sea una hipótesis».

Para Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), «se confirman las sospechas de los últimos años que vemos en consulta en cuanto a comportamiento infantil y adolescente.»

El segundo estudio, del Hospital Universitario Infantil de Leipzig (Alemania), analizó cómo los niños que son obesos en edades muy tempranas (6 años) experimentaban un incremento en el número y tamaño de las células adiposas, y que son mayores en tamaño que las células encontradas en los niños delgados. También detectaron ciertas disfunciones, como signos de inflamación, que pueden llevar a la resistencia a la insulina, diabetes o hipertensión.

La diabetes tipo 2 aumenta de forma paralela, aunque más lenta, al incremento de casos de sobrepeso y obesidad. Actualmente, el 26 por ciento de la población pediátrica tiene sobrepeso, y el 19 por ciento, obesidad. En Estados Unidos en el periodo 2009-2011 las tasas de diabetes tipo 2 en niños crecieron un 30,5 por ciento, mientras que la subida en tipo 1 fue del 21 por ciento.

Isabel G. Casado, del Hospital Infantil de La Paz (Madrid), advierte de que, «aunque aumenta mucho la obesidad, en España no se corresponde en proporción con el aumento de diabetes tipo 2, si consideramos de manera estricta los criterios para la misma. Si es cierto que esos niños están en una situación de prediabetes y si no cuidan sus hábitos de vida en edad adulta terminarán siendo diabéticos». En Estados Unidos, donde la relación numérica es mucho más clara, posiblemente se deba «a factores raciales. Se sabe, por ejemplo, que los afroamericanos tienen más disposición a la diabetes tipo 2 que nosotros». G. Casado insiste en la prevención, en evitar dar pie a estas situaciones. «Hace falta hacer una campaña de prevención más agresiva, insistiendo en que hay que comer bien e inculcando el deporte».

Psicoterapia cognitivo-conductual para cambiar el estilo de vida

Los mecanismos de adicción del azúcar funcionan de manera similar a los que aparecen en casos de dependencia a las drogas.

Una investigación de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos) demostró que las galletas que habían sido elaboradas con mucha grasa y azúcar generaban la misma o incluso mayor adicción que la cocaína en ratas.
Es difícil cambiar el patrón alimenticio cuando se presenta una adicción fuerte, pero hay que tener en cuenta que la diabetes tipo 2 se transmite a los hijos, no a través de la genética, como ocurre con la tipo 1, sino a través de los hábitos de vida. Los hijos de padres obesos tienen 7 veces más de probabilidades de que terminen siendo obesos ellos también.
En alguna ocasión se ha señalado la Psicoterapia Cognitivo-Conductual (TCC) para cambiar definitivamente el estilo de vida, ya que el seguimiento de una dieta sería ineficaz a largo plazo.
La Psicoterpia Cognitivo-Conductual se basa en aumentar o reducir conductas específicas, como ciertos sentimientos, pensamientos o interacciones funcionales, poniendo énfasis en el que hay que hacer para cambiar.

Casi medio millón de personas en España son celíacos

La Sexta


En España hay casi medio millón de personas que son celíacas y un tercio de la población mundial sufre este tipo de alergias. Las asociaciones denuncian que hay un desconocimiento general de esta enfermedad y destacan la necesidad de fomentar la producción ecológica y una relación calidad-precio acequible.
Se trata de productos que son muy controlados, carecen de gluten, lactosa, azúcar o alergenos y se consideran de suma importancia para la salud de los celíacos.
¿Cómo podemos saber a qué somos alérgicos o qué alimentos nos causan los cuadros de males digetivos?
Una de las formas es mediante un Test de Intolerancias Alimenticias, como el que realizan en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) de Madrid. «La prueba consiste en extraer en cada una de las mediciones una muestra electromagnética del paciente y compararla con cada uno de estos alimentos», explica Rubén Bravo, portavoz del centro médico.
El precio de este tip de análisis anunciados en la Red puede alcanzar los 300 euros y varia en función del número y tipo de productos que se utilicen.
Para más información sobre el Test de Tolerancias Alimenticias, consulta la web del IMEO: http://www.imeoobesidad.com/intolerancias_alimenticias.php 

Obesidad, futbol y alimentación: los mundiales de todo lo demás

WSJ

el mundial de futbol y la obesidadEn plena fiebre mundialista, los chicos de The Wall Street Journal decidieron hacer un ejercicio interesante para ilustrar algunos de los datos más sabidos y otros más bien desconocidos de este extraño lugar al que llamamos nuestro planeta. El ejercicio consistió en comparar a los países participantes del torneo en aspectos que van desde el peso medio de los equipos nacionales de futbol, pasando por cuestiones geográficas y sociales, hasta otros que respectan la salud, como la tasa de obesidad o el consumo de frutas y vegetales.
En el Mundial de Brasil, el país con equipo de futbol más pesado es Nigeria, con 79,6 kilos de media per cápita. México, a cambio, es el país con la selección más liviana con una media de 70,7 kilos por jugador. Sin embargo, la población de éste último resultaría semifinalista en un torneo de tasa de obesidad.
Estados Unidos tiene medalla de oro en esta disciplina, ya que el 33 % de la población americana adulta es considerada obesa.
EEUU también ganaría el primer lugar en Índice de masa corporal más alto, con 27,8 promedio del IMC por habitante. Los americanos, asimismo, son los mayores consumidores de azúcar en el mundo, con 569 kilocalorías per cápita por día y también tienen más establecimientos de McDonald’s per cápita, unos 4,48 locales por cada 100.000 personas.
El Mundial de Todo lo demásLa sorpresa en este peculiar mundial, organizado por el WSJ, ha sido Bélgica que resulta Bélgica el mayor consumidor de grasas animales, unos 432 kilocalorías per cápita por día.
Entre los países que se llevan «la palma de Oro» en términos de mayor consumo de alimentos saludables son Japón, como mayor consumidor de comida de mar (138 kilocalorías per cápita por día), Corea del Sur, como mayor consumidor de vegetales (179 kilocalorías per cápita por día) y… Ghana, como mayor consumidor de fruta (350 kilocalorías per cápita por día).
Aquí te dejamos algunas de estas comparaciones. Para conocerlas todas, visita el sitio de WSJ.

Lo que necesitas saber sobre la obesidad para luchar contra ella

El Huffington Post  |  Por Margarita Lázaro

Existe el Día Mundial contra la Obesidad (12 de noviembre), el Día Nacional de la Persona Obesa (14 de diciembre) y desde hace cinco años cada tercer sábado de mayo se celebra el Día Europeo de la Obesidad.

obesidad en EspañaEl aumento de la presencia de esta enfermedad en la sociedad es el causante de que hayan proliferado en el calendario las fechas destinadas a la concienciación ciudadana y a la lucha contra esta epidemia, como la califica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No es para menos porque las cifras son realmente alarmantes. Según esta organización, alrededor de 500 millones de personas en el mundo son obesos y unas 1.400 millones sufren sobrepeso. Estos datos no son muy diferentes a la realidad española. La última Encuesta Nacional de Salud (2011/2012) recogía que el 3,7% de la población (más de la mitad) sufre sobrepeso u obesidad: “De cada 100 adultos de 18 y más años, 17% padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. La obesidad ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos 25 años”.

En los menores los datos tampoco son mucho más alentadores. De cada diez niños y adolescentes españoles, de entre 2 y 17 años, dos tienen sobrepeso y uno sufre obesidad. En 2011 estas cifras superaban a las de Estados Unidos, país que acostumbramos a relacionar con altos índices de obesidad. «Y el problema de esto es que un 90% de los niños que hoy son obesos serán adultos obesos», señala el doctor Albert Lecube, coordinador del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Para luchar contra estos números los especialistas se han puesto en pie de guerra poniendo en marcha distintas iniciativas como la Estrategia NAOS (¡Come sano y muévete!) o el plan Mediterraneamos para concienciar a los menores de la importancia de la alimentación. “Los profesionales podemos informar de la situación e intentar aconsejar a la población pero es necesario que cada uno ponga de su parte”, añade Lecube. Y para decidirse a ello habría que conocer una serie de cosas.

CÓMO SABER SI ERES OBESO

Para poder luchar contra la obesidad lo primero es saber qué es exactamente. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el término obeso como ”[persona] excesivamente gruesa” pero esto no resulta nada clarificador. Algo más clara es la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que apunta que “el sobrepeso y la obesidad son una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Para saber si realmente si perteneces a una u otra categoría o estás en el grupo denominado normopeso lo que debes hacer es calcular tu índice de masa corporal (IMC) a partir de tu peso y tu talla (Aquí tienes una calculadora online).

IMC= Peso en Kilos/ altura en metros al cuadrado

IMC
* Si después de calcularlo has comprobado que pasas de 25 no tienes por qué echarte las manos a la cabeza ni acudir inmediatamente al médico. «Es una utopía pensar que todo el mundo esté en la franja de normopeso», asegura Lecube. En caso de sobrepeso recomienda actuar con sentido común: «Controlar la alimentación y aumentar el ejercicio sin necesidad de ir al médico».

PERSPECTIVAS DE FUTURO: MÁS OBESOS EN 2030

Si actualmente uno de cada dos españoles (el 53,7% de la población) sufre sobrepeso u obesidad, no será mucho mejor en un futuro. La investigadora Laura Webber presentó recientemente durante el congreso EuroPrevent los datos de un informe en que constata que la tasa de obesidad y sobrepeso en hombres y mujeres aumentará en casi todos los países de Europa en 2030. La OMS señala que en 2015 habrá 15 millones de adultos en el mundo con sobrepeso, 100 millones más que en la actualidad.

“Las cifras son realmente de gran magnitud, sobre todo si sumamos las de sobrepeso y obesidad, y aunque es cierto que ahora crecen a menor ritmo que en años anteriores todavía seguimos haciéndolo”, señala Lecube. De 1980 a 2008 la prevalencia de obesidad en el mundo llegó casi a duplicarse y lo más alarmante es que ya no solo se relaciona con los países desarrollados. Según la OMS, los países en desarrollo están viviendo cerca de 35 millones de niños con sobrepeso, mientras que en los países desarrollados esa cifra es de 8 millones.

CONSUMIMOS DEMASIADAS CALORÍAS Y GASTAMOS MUY POCAS

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Como explicaba la especialista en nutrición Marion Nestle en una entrevista publicada en la web de la OMS, «hay gran cantidad de datos que indican que las personas comen más que hace 30 años”. La Organización Mundial de la Salud recomienda que un adulto sano debe consumir de 2.000 a 2.500 calorías al día si es hombre y de 1.500 a 2.000 si es mujer. Sin embargo, un reciente informe señalaba que sobrepasamos esta cifra con creces. La media de consumo calórico por persona y día es de 3.437 calorías.

A esto se suma, como explican desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que el modo de vida española “contempla mucha vida social, reuniones gastronómicas, picoteos y horarios de comer innecesariamente tardíos. La disminución de la actividad física en las últimas décadas y las altas dosis de estrés por la incertidumbre económica son factores que índice en el aumento de obesidad». En España, el 46,% de las mujeres y el 35,9% de los hombres se declaran sedentarios.

EL ESTRÉS COMO CAUSA

La mala alimentación y el sedentarismo no son las únicas causa de este aumento de la obesidad. Un reciente informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) recoge que el estrés es también determinante en el aumento de los índices de obesidad. De hecho un 33% de las personas obesas sufre esta enfermedad.

El doctor Lecbue apunta que el 40% de la población tiende a incrementar su ingesta calórica en situaciones de estrés. «Esos momentos favorecen la ingesta de alimentos que podrían denominarse de recompensa. Son aquellos más placenteros para nuestro paladar generalmente más ricos en grasos o más dulces, cuya ingesta favorece la aparición temporal del estado de obesidad», asegura el doctor Lecube quien recomienda mantener el estrés a raya para evitar la obesidad.

El especialista de SEEN señala a su vez que mientras que el estrés favorece la aparición de obesidad, el factor genético no es tan determinante. La excusa de que es hereditaria no vale en todos los casos: «Se calcula que un 35% de los casos de obesidad es genética y que el otro 65% es modificable».

CONSECUENCIAS DE LA OBESIDAD

Diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad coronaria, artrosis y la aparición de algunos cánceres. Son algunas de las enfermedades que derivan de la aparición de la obesidad. Porque, como explica Lecube, «un obeso es un enfermo que con el tiempo desarrolla más enfermedades» y muchas de ellas pueden desencadenar en una muerte más temprana.

La OMS apunta que esta enfermedad es el quinto factor principal de defunción en el mundo (2,8 millones de personas adultas). «Además, el 44% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad”, sentencia.

La obesidad provoca 13 veces más muertes que los accidentes de tráfico

Con el motivo del Día Mundial contra la obesidad, que el mundo celebra  hoy 12 de noviembre, el IMEO inicia una semana de concienciación con estudios gratuitos y bonos de ayuda en tratamientos para personas con obesidad y escasos recursos

la obesidad mataLas últimas estadísticas de obesidad son desalentadoras. Se estima que el gasto en salud de una persona obesa incurre un 25%[1] más que una persona normal. Por tanto, reducir la incidencia de la obesidad es un reto apremiante para las Administraciones y el sistema sanitario. En EEUU, un país con cerca de 78 millones de afectados[2], la obesidad ya ha sido catalogada como enfermedad, termino en el que coincide el IMEO y que debería seguir tanto España, como el resto de países europeos. En nuestro país, de cada 100 adultos 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso[3].

En la actualidad, las armas biológicas son las que más miedo y preocupación desencadenan en las noticias. Sin embargo, la sociedad no se muestra tan sensible con el tema de la obesidad que, más allá de una deformación estética, representa una enfermedad con graves consecuencias biológicas y que cada año cobra la vida de 2,8 millones de personas en todo el mundo[4]. Es el equivalente al total de fallecimientos provocados por catástrofes naturales y accidentes de tráfico durante los últimos dos años. Sólo en España se estima que la obesidad provoca trece veces más muertes que los accidentes viales. A nivel mundial en un sólo año este mal causa 1,7 veces más defunciones que el SIDA[5] por el mismo tiempo. La OMS prevé que 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles en 2030[6], debido a factores de riesgo comportamentales y físicos como son el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Las previsiones para la próxima década no son nada favorables: se estima que dos de cada tres personas serán obesas[7].

Son muchas las razones que nos alertan que hay una necesidad urgente de cambio en la mentalidad, recalca Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Cuando una sociedad es mermada por enfermedades como la obesidad, se reduce su potencial y avanzamos ante una sociedad enferma. Es hora de ver la obesidad como una amenaza real. Es un ataque a la salud que prácticamente afecta todos los órganos y sistemas del cuerpo humano. Actúa a modo de caballo de Troya que se cuela en nuestra casa de forma sigilosa e inadvertida. Adormece nuestros instintos de supervivencia con placeres baratos que endulzan al paladar, con un cierto poder adictivo, hasta que un día nos damos cuenta que nos enfrentamos a un problema que nos supera. Cuando los índices de obesidad alcanzan los niveles de pandemia, ya no se trata de casos aislados. «Estamos ante un enemigo público y tenemos el deber de emplear todo el ‘arsenal de armas’ que tenemos al alcance para neutralizarlo: información nutricional, educación alimenticia, tecnología aplicada a la salud y soluciones médicas, como son la cirugía bariátrica y la endoscopía», resume Bravo.
tabla


[1] Obesity: update 2012 de la OCDE.

[3] Encuesta Nacional de Salud 2011-12 del INE del marzo del 2013. Porcentajes de personas adultas de 18 y más años.

[4] Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS.

[5] En el 2012 el SIDA causó 1,6 millones de muertes, según informe de la ONU.

[6] Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS.

[7] Obesity: update 2012 de la OCDE.

La máquina que detecta el síndrome postvacacional

Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, cuenta como cada vez, son más las personas que acuden al médico a la vuelta de vacaciones porque su estado de ánimo es distinto al habitual. Tras la realización de diversas pruebas, se les detecta el llamado síndrome postvacacional. Prueba que tan sólo dura unos minutos y concluyente en el diagnóstico.

El Confidencial Digital, video realizado por Natalia Ortiz Iniesta

El Electro Interstitial Escáner (E.I.S.) es un sistema eléctrico médico que nos permite medir la actividad en determinadas zonas del cuerpo humano, de modo que podemos analizar los distintos neurotransmisores que se encargan de transmitir información entre las distintas partes del cuerpo. En función de sus niveles en nuestro organismo, podemos experimentar estados del ánimo muy distintos; desde bienestar y sensación de plenitud o felicidad hasta un estado de malestar o desequilibrio, debido por su notable efecto sobre las funciones mentales, el comportamiento y el humor.
Muchas veces en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) utilizamos la prueba del E.I.S. con el fin de detectar los niveles de ansiedad en una persona que explican la tendencia de ganar peso. Es un estudio muy efectivo también en los casos patológicos de Síndrome Postvacacional, ya que nos permite literalmente medir los parámetros de una posible baja del rendimiento intelectual o, en el caso que se da, el grado de un desajuste emocional.
«Es una prueba inocua que dura apenas 10 minutos», señala Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. A través de ciertos electrodos que se colocan en determinadas partes del cuerpo lanzando una carga eléctrica podemos obtener un detallado análisis. De esta manera podemos detectar zonas que están funcionando por debajo de su rendimiento y zonas que están muy por encima. Una vez que hemos introducido los datos de una persona –edad, altura, peso actual, actividad física–, colocamos electrodos en los pies y en las manos, en el pecho (para obtener una cardiograma) y también sobre la cabeza, para así analizar la actividad cerebral.
Es muy importante antes de realizar la prueba que el paciente venga en ayunas, habiendo tomando mucha agua y sin tomar su café o té, ya que la presencia de cafeína o teína puede impedir la correcta toma de datos.
En unos pocos minutos se establecen las mediciones de la actividad cardíaca y cerebral, el pulso y también «la edad del corazón», por así llamarlo.  Una vez realizado el análisis, el EIS nos proporciona por separado todos los datos que ha captado en el aparato digestivo, corazón, cerebro, sistema nervioso, sistema endocrino, sistema respiratorio, riñones, columna vertebral, etc.  El software se encarga de analizar y «traducir» estos datos  en unos parámetros que podamos entender.
En el caso de la paciente en concreto que parece en el video, se observan unos niveles de serotonina algo bajos. Sus niveles de dopamina (la hormona de la felicidad, del bienestar y plenitud) se encuentran muy a la baja y esto nos puede servir de indicador sobre su estado anímico actual en el que predomina la sensación de tristeza. En los cuadros de la imagen también se puede leer que han bajado considerablemente los niveles de acetilcolina, hormona que nos permite rendir mejor en el trabajo e influye sobre la creatividad y en la capacidad de solucionar problemas. Es un cuadro habitual en las personas que acaban de volver de sus vacaciones de verano que mucho tiene que ver con el denominado síndrome postvacacional. Si comparamos los resultados del análisis obtenidos con los datos tomados antes del comienzo del período de descanso, veremos una diferencia importante.  Lo que ha cambiado en la paciente es la percepción de la realidad, que en las personas que sufren en mayor grado el síndrome postvacacional la parte emocional es acentuadamente negativa.

El Síndrome Postvacacional afectará en mayor grado a los desempleados

Las hormonas implicadas en el buen humor, antiestrés y el descanso son clave para superarlo, sostienen los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO

  • El 65% de los españoles sufre alguno de los síntomas propios de la depresión postvacacional, según un informe reciente de Sanitas[1].
  • La tasa de paro en España es del 26,3%, según los datos del mes de julio de Eurostat.
  • El 36% de los españoles no ha salido de su localidad de residencia durante estas vacaciones y un 58,8% tenía de presupuesto menos de 1.000 euros, según encuesta realizada por Axesor Marketing Intelligence.

depresión postvacacionalRecientes estudios arrojan luz sobre un hecho sorprendente: si en época de bonanza un tercio de los españoles se enfrentaba al denominado síndrome postvacacional[2] (SPV), en la situación de incertidumbre económica y laboral esta cifra casi se ha duplicado. En la actualidad, se estima que un 65% de los españoles sufre algún grado de depresión postvacacional. En el caso de las personas en activo los síntomas de adaptación se minimizan al contar con un puesto de trabajo, mientras que «en el caso de aquellos que se encuentren en situación actual de búsqueda de empleo o de incertidumbre laboral estos síntomas se manifiestan con dureza y en un mayor grado”, advierte Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“A lo largo del año hemos ido comprobando, gracias a las mediciones Electro Intersticial System (EIS), que los niveles de serotonina (neurotransmisor que controla el estrés), dopamina (neurotransmisor del buen humor) y noradrenalina cerebral (hormona que nos capacita para solucionar problemas), marcaban evidencias sólidas en niveles superiores de tendencia a la depresión y ansiedad en aquellos pacientes que están sufriendo dificultades laborales, un cuadro emocional inestable que podrá agravarse por el efecto negativo que produce el síndrome postvacacional en nuestras capacidades, afectando en mayor medida a éste grupo poblacional más sensible”, explica Bravo. Cuando estamos de vacaciones, el cerebro tiende a eliminar las informaciones que generan ansiedad, algo que cambia cuando uno retoma sus obligaciones habituales, ya sea el trabajo en sí o la difícil tarea de buscarlo. Es allí donde puedan manifestarse indicios del síndrome postvacacional y es el momento oportuno para remediarlos.

«La duración de esta ‘depresión’ oscila entre una y dos semanas y se caracteriza con una sensación de malestar importante que repercute en la calidad de vida, tanto en área emocional, como física”, determina el experto. En los casos más acusados, observamos cuadros de angustia vital, depresión temporal, bloqueo o predisposición a la agresividad. Se trata de un fenómeno estudiado por los psicólogos que refleja los desajustes que se producen en el organismo cuando la realidad no se adapta a las expectativas. Aunque nunca fue catalogado como enfermedad, aúne una serie de síntomas inequívocos para detectar: aumento progresivo en los niveles de ansiedad, alternaciones en procesos cognitivos como memoria, concentración o atención, nerviosismo, apatía, irritabilidad y tristeza. Hasta hace poco dábamos por hecho que el síndrome postvacacional era algo propio de los que se reincorporaban a su puesto de trabajo, tras agotar la mayor parte de sus vacaciones anuales.

«Hoy somos conscientes de la necesidad de ampliar el diapasón y las evidencias nos muestran que este malestar general puede afectar en un mayor grado a los desempleados», recalca Bravo. En esta época del año, con el retorno de los familiares al trabajo se acentúa la comparación social y se agudizan sentimientos negativos como soledad, decaimiento, sensación de fracaso personal, frustración o culpa por no ser capaz de conseguir un empleo.

Estos episodios se pueden diezmar, si gestionamos de forma adecuada nuestras emociones y controlamos la alimentación, trabajando para aumentar nuestros niveles de dopamina por el día, y potenciar la secreción de serotonina y melatonina (hormonas del antiestrés y el descanso) por la noche. De ésta manera nuestro cerebro y el total de nuestro organismo tendrá vitalidad estable y suficiente para experimentar un alto rendimiento diurno y favoreceríamos la sensación de bienestar nocturno.

A continuación ofrecemos una serie de consejos elaborados por psicólogos y nutricionistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que nos ayudarán a hacer más llevadera la vuelta a la normalidad.

Consejos prácticos del IMEO para combatir los síntomas del SPV

1.- Instaurar equilibrio entre los estados de vigilia y sueño, trabajo y descanso, actividad física y reposo.

Es el primer paso para hacer menos traumática la vuelta a la normalidad tras las vacaciones. Dormir entre 7 y 8 horas potencia nuestra capacidad de retentiva al despertar y ayuda a mejorar los procesos racionales. No olvidemos que durante el sueño profundo se lleva a cabo el momento de recuperación física y mental.

El ejercicio físico es una buena forma de combatir el insomnio y también el estrés relacionado con el trabajo o su búsqueda. De este modo potenciamos la necesidad de descanso aumentando los niveles de Melatonina, al igual que la sensación de plenitud pues nuestra Dopamina se ve estimulada tras la actividad física.

Muchas veces la monotonía es la culpable de encasillarnos en un estilo de vida predominantemente sedentario; habrá que abrirnos a la diversidad de actividades que existen hoy en día y que combinan ocio, ejercicio físico y diversión.

Los fines de semana son para desconectar, al ser posible al aire libre, en familia o con amigos. Es la recomendación general para romper la rutina y mantener un buen estado anímico. La ilusión y las metas aumentan tambien nuestros niveles de Dopamina, haciéndonos pensar que después del esfuerzo tendremos un descanso o un premio, jugando un papel de aliciente psicológico.

2.- Marcar las tareas según prioridades, desde el primer día.

Una de las sensaciones más habituales en aquellos que padecen este mal postvacacional es el bloqueo a la hora de volver a la rutina. “Llevamos varias semanas de inactividad y descanso, por lo que nuestros niveles de Acetilcolina –un importante neurotransmisor que influye en la memoria, la concentración y en procesos que suponen más esfuerzo intelectual como pensamiento, cálculo o innovación– han disminuido, haciendo que nos cueste arrancar y mantener el ritmo», indica Rubén Bravo. Una forma de romper este bloqueo, según los psicólogos, es marcar las tareas por prioridades desde el primer día. De esta manera romperemos el bloqueo y la sensación de tener muchas cosas que hacer sin saber por dónde empezar.

3.- Asegurarnos a diario una buena y saludable fuente de energía a base de fruta, verdura e hidratos de carbono integrales.

El cerebro consume alrededor del 15% al 20% de nuestra energía diaria que principalmente proviene de la glucosa. Para funcionar a un buen ritmo, necesitamos priorizar los alimentos que nos proporcionan energía de forma estable y regular.

Las frutas, las verduras y lo que comúnmente conocemos como hidratos de carbono son nuestra principal fuente de energía. Entre ellos, debemos escoger aquellas que tengan bajo índice glucémico, es decir, que aporten los niveles de glucosa de forma constante y estable, y no de golpe. Por ello recomendamos seleccionar los hidratos de carbono en su forma integral, ya que nos aportan más del doble de vitaminas y minerales que las versiones no integrales y, además, tienen un índice glucémico mucho más bajo. Es conveniente consumir el pan integral y el salvado de cereales en el desayuno, pues es cuando nuestro organismo demanda más cantidad de energía. Las frutas y las verduras de bajo índice glucémico darán un apoyo imprescindible a los hidratos de carbono.

Entre las frutas recomendadas para superar el síndrome postvacacional son las peras, pomelo, naranja, melocotón o manzana; y en el caso de las verduras, los espárragos, espinacas, lechuga, pepino, calabacín, coliflor, pimientos, champiñones, setas, cebolla cruda o tomates.

4.- La hidratación es esencial.

Nuestro cerebro regula y dirige las acciones y reacciones de nuestro cuerpo. Se compone en un 75% de agua, por lo que es sumamente importante tener una hidratación óptima, entre 2 y 2,5 litros de agua, pues nos ayudará a que nuestras neuraonas (entre 50 a 100 mil millones) funcionen a pleno rendimiento.


[1] Difundido por el Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, 2013.

[2] En 2006 un estudio de Cerveceros de España situaba la cifra en un 35%. En 2008, el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) registraba el mismo porcentaje en estudio.

La obesidad ha aumentado en España casi un 10 % en los últimos 25 años

Aunque el 75,3 % de la población española percibe su estado de salud como bueno o muy bueno, los resultados de la última encuesta nacional de salud, publicada en marzo 2013 por el Instituto Nacional de Estadística, revelan que patologías crónicas como la hipertensión arterial, colesterol, obesidad y diabetes siguen su tendencia ascendente.

Agencia SINC / INE

En la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE), el Instituto Nacional de Estadística recoge información sanitaria relativa a toda la población sobre su estado de salud y los determinantes personales, sociales y ambientales que determinan el uso de los servicios sanitarios.

Realizada desde 1987 en colaboración con el ahora Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, los principales resultados destacan el continuo aumento de la obesidad, que afecta ya al 17 % de la población adulta (18 % de los hombres y 16 % de las mujeres).

Mientras hace 25 años el 7,4 % de la población de 18 años o más tenía un índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m2 (límite para considerar obesidad), en 2012 este porcentaje supera el 17 %. Es más, si tenemos en cuenta también el sobrepeso el porcentaje de adultos afectados alcanza el 53,7 %.

Aunque la obesidad es más frecuente a mayor edad –excepto en mayores de 74 años–, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil (de dos a 17 años) llega al 27,8%. Es decir, uno de cada 10 niños tiene obesidad y dos sobrepeso, datos que son similares para ambos sexos.

Los españoles se sienten sanos

Otro de los resultados más reseñables de la ENSE es que el 75,3 % de la población percibe su estado de salud como bueno o muy bueno (79,3 % de los hombres frente al 71,3 % de las mujeres). Este porcentaje, 5,3 puntos mayor que el de 2006, es el más alto desde que se elabora la encuesta.

Esto choca con los datos obtenidos para los trastornos crónicos, ya que al menos uno de cada seis adultos padece alguno de los más frecuentes: dolor de espalda lumbar, hipertensión arterial, artrosis, artritis o reumatismo, colesterol elevado y el dolor cervical crónico.

Además, la evolución de algunos de los principales trastornos crónicos y factores de riesgo muestra una tendencia ascendente. Desde 1993, la hipertensión ha pasado del 11,2 % al 18,5 %, la diabetes del 4,1 % al 7,0 % y el colesterol elevado del 8,2 % al 16,4 %. La enfermedad crónica más prevalente en la infancia (0-14 años) es la alergia, que afecta a uno de cada 10 menores, seguida del asma, que afecta a uno de cada 20.

Alcohol, tabaco y sedentarismo

Junto con el exceso de peso, el consumo de tabaco y alcohol y el sedentarismo son factores de riesgo para las principales enfermedades crónicas. Los nuevos resultados de la encuesta revelan que en España cada vez se fuma menos: desde 1993 a 2012 el porcentaje de población que consume tabaco a diario muestra un continuo descenso.

Así, mientras que en 1993 un 32,1 % de la población de 16 y más años (44 % de los hombres y 20,8 % de las mujeres) consumía tabaco a diario, en 2012 ha caído hasta el 24 % el porcentaje de la población de 15 años o más que afirma fumar todos los días (27,9 % de los hombres y 20,2 % de las mujeres).

Además, según los datos publicados el consumo habitual de alcohol desciende aunque se destaca el consumo intensivo de riesgo entre los jóvenes, con riesgo de producir problemas agudos. El 13,4 % de la población de 15 años o más ha consumido alcohol de manera intensiva al menos una vez en el último año (19,7 % de los hombres y 7,3 % de las mujeres).

Por último, cuatro de cada 10 personas (41,3 %) se declara sedentaria, es decir no realiza actividad física alguna en su tiempo libre –uno de cada tres hombres (35,9 %) y casi una de cada dos mujeres (46,6 %)–.

Nota: La ENSE del Instituto Nacional de Estadística tiene periodicidad quinquenal, alternándola cada dos años y medio con la Encuesta Europea de Salud, con la que comparte un grupo de variables armonizadas. Los datos presentados hoy corresponden a 26.502 entrevistas realizadas entre julio de 2011 y junio de 2012.