La máquina que detecta el síndrome postvacacional

Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, cuenta como cada vez, son más las personas que acuden al médico a la vuelta de vacaciones porque su estado de ánimo es distinto al habitual. Tras la realización de diversas pruebas, se les detecta el llamado síndrome postvacacional. Prueba que tan sólo dura unos minutos y concluyente en el diagnóstico.

El Confidencial Digital, video realizado por Natalia Ortiz Iniesta

El Electro Interstitial Escáner (E.I.S.) es un sistema eléctrico médico que nos permite medir la actividad en determinadas zonas del cuerpo humano, de modo que podemos analizar los distintos neurotransmisores que se encargan de transmitir información entre las distintas partes del cuerpo. En función de sus niveles en nuestro organismo, podemos experimentar estados del ánimo muy distintos; desde bienestar y sensación de plenitud o felicidad hasta un estado de malestar o desequilibrio, debido por su notable efecto sobre las funciones mentales, el comportamiento y el humor.
Muchas veces en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) utilizamos la prueba del E.I.S. con el fin de detectar los niveles de ansiedad en una persona que explican la tendencia de ganar peso. Es un estudio muy efectivo también en los casos patológicos de Síndrome Postvacacional, ya que nos permite literalmente medir los parámetros de una posible baja del rendimiento intelectual o, en el caso que se da, el grado de un desajuste emocional.
«Es una prueba inocua que dura apenas 10 minutos», señala Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. A través de ciertos electrodos que se colocan en determinadas partes del cuerpo lanzando una carga eléctrica podemos obtener un detallado análisis. De esta manera podemos detectar zonas que están funcionando por debajo de su rendimiento y zonas que están muy por encima. Una vez que hemos introducido los datos de una persona –edad, altura, peso actual, actividad física–, colocamos electrodos en los pies y en las manos, en el pecho (para obtener una cardiograma) y también sobre la cabeza, para así analizar la actividad cerebral.
Es muy importante antes de realizar la prueba que el paciente venga en ayunas, habiendo tomando mucha agua y sin tomar su café o té, ya que la presencia de cafeína o teína puede impedir la correcta toma de datos.
En unos pocos minutos se establecen las mediciones de la actividad cardíaca y cerebral, el pulso y también «la edad del corazón», por así llamarlo.  Una vez realizado el análisis, el EIS nos proporciona por separado todos los datos que ha captado en el aparato digestivo, corazón, cerebro, sistema nervioso, sistema endocrino, sistema respiratorio, riñones, columna vertebral, etc.  El software se encarga de analizar y «traducir» estos datos  en unos parámetros que podamos entender.
En el caso de la paciente en concreto que parece en el video, se observan unos niveles de serotonina algo bajos. Sus niveles de dopamina (la hormona de la felicidad, del bienestar y plenitud) se encuentran muy a la baja y esto nos puede servir de indicador sobre su estado anímico actual en el que predomina la sensación de tristeza. En los cuadros de la imagen también se puede leer que han bajado considerablemente los niveles de acetilcolina, hormona que nos permite rendir mejor en el trabajo e influye sobre la creatividad y en la capacidad de solucionar problemas. Es un cuadro habitual en las personas que acaban de volver de sus vacaciones de verano que mucho tiene que ver con el denominado síndrome postvacacional. Si comparamos los resultados del análisis obtenidos con los datos tomados antes del comienzo del período de descanso, veremos una diferencia importante.  Lo que ha cambiado en la paciente es la percepción de la realidad, que en las personas que sufren en mayor grado el síndrome postvacacional la parte emocional es acentuadamente negativa.

Crecen un 32 % los casos de sobrepeso y obesidad por ansiedad ante la crisis

EFE / El Confidencial

Los casos de obesidad y sobrepeso ligados a estados de ansiedad, estrés y depresión a causa de la crisis de los últimos años han aumentado un 32 por ciento, ya que esta situación socioeconómica negativa afecta de manera directa a la salud física y psicológica de los españoles.

El paro y las dificultades económicas que viven muchas familias generan en sus miembros «un proceso angustiante» que les lleva a alteraciones del comportamiento como pueden ser «agresividad, pereza, desorganización con la alimentación o incumplimiento de las responsabilidades», según la especialista en psicología terapéutica Mónica Ruiz.

La estadística, realizada por la clínica Opción Médica de acuerdo con una revisión de datos desde 2008 hasta ahora señala también que uno de cada tres pacientes que pidieron consejo médico para adelgazar fueron diagnosticados de trastornos por estrés y ansiedad y, de todos ellos, el 57 % manifestó encontrarse en una situación económica difícil debido a la crisis.

«La clásica frase ‘los nervios me engordan’ tiene mucho de cierto», según Ruiz, ya que existe una relación directa entre la obesidad y niveles altos de ansiedad.

Terapia para adelgazar, un recurso cuando las dietas no funcionan

Si has probado decenas (o cientos) de dietas y no consigues adelgazar o si has conseguido perder peso con una dieta pero lo recuperas en seguida, quizá haya llegado la hora de «hacer terapia», en el sentido literal de la palabra.

Raquel Alcolea – Mujerhoy.com

terapia para adelgazarLa terapia para adelgazar se ha convertido en una de las fórmulas con mayor acogida entre aquellas personas con más dificultades para perder peso. Así, tal como explica Ana Lucas, psicóloga y directora de Psicosalud, los programas individualizados para adelgazar van destinados sobre todo a aquellas personas que han probado sin éxito decenas de dietas, o bien porque tienen dificultades para seguirlas o bien porque se cansan de ellas, pero también a aquellas que, a pesar de haber logrado perder peso con alguna de ellas lo han recuperado en seguida. Otro de los perfiles para los que se aconseja seguir una terapia corresponde a las personas caracterizadas por vivir episodios de ansiedad o descontrol relacionados con la comida. «Es el caso de quienes comen de forma descontrolada o compulsiva cuando están nerviosos, cuando están tristes o cuando tienen algún problema que no saben cómo resolver. Comen de forma desordenada o incluso a veces les cuesta parar», argumentan en Psicosalud.

La base sobre la que se asienta la terapia para adelgazar no es hacer una dieta, sino conseguir una buena relación con la comida tras analizar los hábitos alimenticios de una persona. ¿Sólo se considera que alguien come de forma compulsiva cuando se hincha de patatas fritas, chocolate o bollitos? Nada más lejos de la realidad, pues tal como aclara la experta, el descontrol alimenticio se puede dar igualmente con productos a los que consideramos ‘light’, desnatados o bajos en calorías. Por eso la psicóloga asegura que a lo largo de la terapia se trabajan cuestiones como la identificación de las sensaciones de hambre y de saciedad. «Es importante ser consciente de si comes cuando tienes hambre, o si comes lo que te apetece, o si paras cuando quieres o si te cuesta dejar de comer en determinadas situaciones, pues si identificas esas sensaciones será la cabeza la que pueda parar al cuerpo», señala Ana Lucas. Así, el primer paso para todo aquel que inicie una terapia de adelgazamiento consiste no sólo en estudiar la relación que tiene la persona que quiere adelgazar con la comida, sino también cuáles son sus niveles de ansiedad y qué tipo de dificultades encuentra a la hora de controlar y cuidar su alimentación.

El primer paso en una terapia de adelgazamiento implica analizar los hábitos alimenticios para después estudiar las tendencias de esa persona en el ámbito cognitivo-conductual. El último paso será recuperar las sensaciones fisiológicas, de modo que podamos atender correctamente a las señales de hambre y saciedad y que sean éstas, y no las emociones, las que marquen la pauta en la alimentación. Aumentar la motivación, reducir los niveles de ansiedad, mejorar la autoestima y trabajar técnicas de asertividad serán algunos de los recursos para ello, si bien tal como aclara Ana Lucas, de Psicosalud, hay que tener en cuenta que este tipo de tratamientos son individualizados y se ajustan a las necesidades de la persona, por eso la velocidad del tratamiento y el número de sesiones puede variar en cada caso particular.

Las personas muy delgadas podrían sufrir mareos si realizan el ayuno el Viernes Santo

  • La ingesta mínima en esta jornada de la Semana Santa debe ser de al menos 1.000 kilocalorías.
  • El ayuno puede provocar un déficit muy alto de kilocalorías.

Europa Press

Las personas muy delgadas podrían sufrir mareos y bajadas de tensión si realizan el ayuno el Viernes Santo, según ha explicado a Europa Press el experto en Nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) Rubén Bravo.

A pesar de que realizar el ayuno propio de la religión católica durante sólo un día hace «difícil» que provoque problemas en las personas, el experto sí considera que éste pueda repercutir en los devotos de bajo peso. Para él, éstas personas sí podrían padecer síntomas, como «problemas digestivos, dolores de cabeza o bajadas de azúcar».

La gente muy delgada «son personas de riesgo que, al reducir mucho la ingesta de alimentos, andarían en un déficit muy alto de kilocalorías al no tener reservas», continúa Bravo, que manifiesta que las personas con algo de sobrepeso si las conservan.

De cualquier forma, el experto señala que la clave es «estar muy hidratados», ya que un ayuno mal llevado y con falta de líquidos puede acarrear «pequeños desmayos» y hacer que no se tenga la suficiente energía. Además, si éste se va alargar en más de un día, como seguimiento de la cuaresma, apuesta por «ir a un especialista».

Actualmente, los católicos practicantes tienen tres opciones para realizar el ayuno, siendo la primera de ellas la consistente en «evitar la carne y las bebidas alcohólicas», explica. Las otras se basan en «hacer una sola comida al día y realizar una dieta líquida», eliminando ambas también los productos cárnicos y las bebidas espirituosas, sostiene.

Para ellas, Bravo aconseja el consumo de «frutas, verduras, pescados y lácteos», a lo que se puede añadir en la comida «legumbres como los purés de lentejas». Para el transcurrir de la jornada, subraya la importancia de los zumos de frutas, que regulan nos niveles de azúcares.

DEBEN ABSTENERSE DEL AYUNO CONTINUADO EMBARAZADAS E HIPERTENSOS

En cuanto a las personas que deben de abstenerse del ayuno continuado, el representante del IMEO señala a «diabéticos, mujeres embarazadas, hipertensos, mayores de 70 o 75 años y niños pequeños». Sin embargo, especifica que si los diabéticos siguen las pautas ofrecidas no deben tener problemas si deciden ayunar el Viernes Santo, ya que «es una dieta prevista «para que los niveles de glucosa en sangre sean estables».

Lo que sí reconoce es que ésta debe sufrir alguna medicación, pues se deben hacer «alguna pequeña ingesta más durante el día», sobre todo en los diabéticos tipo I. Lo que descarta es el consumo único de caldos o la realización de una única comida, ya que podría provocar «una bajada de glucosa».

Por otra parte, Bravo señala que durante el Viernes Santo se puede perder «un kilo o un kilo y un poco más». No obstante, considera que no es una pérdida «real o efectiva» en cuanto a pérdida de grasa, y es que se recupera «cuando se vuelva a recuperar el hábito normal de alimentación».

El experto, que manifiesta que la ingesta mínima debe ser de 1.000 kilocalorías, sostiene que el ayuno provoca «una limpieza orgánica», especialmente en el aparato digestivo y en el urinario. Así, expone que se somete a menos trabajo a los riñones, el hígado, el intestino y el estómago, además de que se ingieren alimentos «con menos toxinas».

Todo ello provoca una sensación de «ligereza, plenitud mental, relajación y meditación», a lo que se une «alcanzar una introspección y un análisis interior», afirma. Por todo ello, Bravo concluye que el ayuno ayuda «a bajar los niveles depresivos, de ansiedad y de estrés».

La obesidad y la dieta, los principales problemas de salud

A los españoles les preocupas más estos factores que otros como puedan serlo el alcohol o el tabaco

Fuente: EP / lne.es

Los españoles consideran que la obesidad, el estrés y la dieta poco saludablesuponen un mayor problema para la salud que el consumo de alcohol y tabaco, según los datos aportados por el III Estudio Bupa-Sanitas Health Pulse, que recoge las tendencias en el cuidado sanitario de más de 14.000 personas en 13 países.

Estos resultados contrastan con el incremento de la tasa de obesidad de los españoles en los últimos 10 años, situada por encima de la media internacional, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Y es que, una de cada seis personas adultas en España es obesa y uno de cada tres niños entre 13 y 14 años padece sobrepeso. Además, la OCDE prevé que, en los próximos diez años, aumente en un 10 por ciento el número de adultos que padece obesidad.

Por ello, en España sólo el 7 por ciento de los encuestados considera que el alcohol es un problema de salud y el 13 por ciento que lo es el tabaco, mientras que el 24 por ciento asegura que la obesidad es el principal problema sanitario, el 23 por ciento cree que es el estrés y el 15 por ciento la falta de ejercicio físico.

No obstante, el 40 por ciento de los encuestados no reconoce el sobrepeso como un factor de riesgo clave para el desarrollo de la diabetes. Además, el 65 por ciento afirma tener un buen estado de salud, especialmente aquellos con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años –el 79 por ciento–. Por el contrario, el 54 por ciento de las personas de entre 55 y 64 años señala estar en unas buenas condiciones saludables.

Los hombres creen que están mejor en salud
Por otro lado, los mayores de 65 años –el 12 por ciento– siguen considerando que tienen mala salud, y el 68 por ciento de los hombres considera que tiene una vida sana, frente a un 61 por ciento de las mujeres que lo afirman.

En relación al ejercicio físico, el 15 por ciento de los encuestados considera que la falta de actividad es uno de los mayores problemas que afecta a la salud de los ciudadanos, el 34 por ciento reconoce realizar al menos una hora al día de ejercicio ligero y un 77 por ciento afirma dedicar a estas tareas una hora a la semana.

Además, en comparación con los 13 países a los que se ha realizado la encuesta, España se sitúa en el quinto puesto cuando se trata de dedicar más de una hora a la semana a la práctica de ejercicio físico ligero. Frente a estas cifras, sólo el 29 por ciento de los encuestados afirma que durante la semana realiza más de una hora de ejercicio intenso, una cifra muy similar a países como Estados Unidos –30 por ciento– o Australia –30 por ciento–.

Ahora bien, cuando se trata de dedicar más de una hora por semana a la realización de la actividad física intensa, España ocupa el octavo lugar, en comparación con el resto de países analizados, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los adultos de entre 18 y 64 años dediquen, al menos, dos horas y media a la semana a la realización de una actividad física intensa moderada.

Los españoles quieren mantener hábitos de vida saludable
Por otra parte, ocho de cada diez españoles afirma haber intentado hacer cambios en sus hábitos en los últimos cinco años con el objetivo de mejorar su estado de salud. Sin embargo, sólo la mitad de ellos afirma mantenerlo.
En una situación similar se encuentran países como México y Brasil, donde sólo el 48 por ciento de los mexicanos y el 47 por ciento de los brasileños han logrado mantener estos cambios.

Sin embargo, en China el 92 por ciento afirma haber realizados cambios en el último lustro que benefician a su salud y más del 80 por ciento asegura haber logrado mantenerlos.

En concreto, el estudio ha analizado estos parámetros entre los ciudadanos de España, Nueva Zelanda, China, Australia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Tailandia, India, Egipto, México, Hong Kong, Arabia Saud y Brasil.

¿Qué es la electro impedancia?

La electro impedancia es un método no invasivo que ayuda a identificar posibles problemas de salud. El cuerpo humano es un generador y un gran conductor de energía eléctrica. En medicina, estas señales eléctricas que nuestro cuerpo produce pueden ser medidas, analizadas y correlacionadas con determinadas manifestaciones fisiológicas o patológicas. La aplicación de una corriente eléctrica continua, de muy bajo voltaje y frecuencia, es muy selectiva en relación a los compartimentos del cuerpo por donde circula, no atraviesa las membranas celulares ni las barreras capilares y circula solo por intersticio celular.

En la obesidad, la composición corporal es cada vez más importante para establecer el diagnostico de obesidad valorando la cantidad y porcentaje de grasa corporal, además de la distribución de la misma. Los exámenes por bioimpedancia han sido utilizados para el análisis de composición corporal, empleando una corriente alterna de baja intensidad y de frecuencias sobre los 100 Khz. La señal emitida con estas propiedades no es selectiva y atraviesa todos los tejidos y compartimentos corporales. El agua corporal, debido a la presencia de electrolitos disueltos, transmite la corriente eléctrica, mientras que la grasa y el tejido óseo son relativamente no conductores. Midiendo la conductividad de la corriente aplicada al organismo, podemos relacionar esta con su contenido en agua y, por tanto, con su contenido en tejido magro.

Este tipo de análisis nos permite, en pocos minutos, estimar la distribución de la grasa corporal del paciente y nos da datos tan importantes como la cantidad de masa grasa, masa libre de grasa y líquido corporal del paciente. Los objetivos actuales en el tratamiento del paciente obeso con pérdidas de peso de 0,5 a 1 Kg. a la semana reducen el porcentaje de masa magra perdida a menos del 20-25%, porcentajes que son considerados aceptables. El análisis de la distribución regional de la grasa corporal resulta de vital importancia debido a que el acúmulo de tejido graso en función de su localización provoca distintos patrones de obesidad:

a) obesidad androide, central o en manzana con acúmulo de grasa en tronco;

b) obesidad ginoide, fermoroglútea o en pera, con acúmulo de grasa en caderas, glúteos y muslos; y

c) obesidad homogénea con distribución generalizada de la grasa corporal.

Es precisamente la distribución androide de la grasa corporal la que más trascendencia tiene desde el punto de vista clínico, ya que se asocia a mayor riesgo vascular y desarrollo de síndrome metabólico y diabetes.

A través de este análisis se obtiene información indirecta sobre las propiedades físicas y químicas del tejido. El déficit de serotonina, por ejemplo, relacionado con el estado de ánimo, indica niveles altos de ansiedad. Gracias a este método, los especialistas pueden obtener información sobre las diferentes fases de tratamiento y la evolución de pacientes con obesidad y trastornos alimentarios.

EFECTOS:

  • Diagnóstica posibles problemas de salud.
  • Se utiliza con fines preventivos.
  • Eficaz para el seguimiento de la evolución de pacientes en tratamiento.

INDICACIONES:

  • Trastornos alimenticios y digestivos.
  • Obesidad.
  • Alteraciones endocrinas.
  • Adicciones.
  • Desequilibrios en el Sistema Nervioso.
  • Alteraciones Metabólicas, entre otras.

¿Gordito pero feliz?

17.04.2011 | Noticias y protagonistas
Según últimos estudios realizados, las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo.
Nos comunicamos con Rubén Bravo, experto de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, quien explica cómo afecta la grasa abdominal a la vida cotidiana.

Noticias & Protagonistas: Usted es especialista en nutrición y obesidad visceral, un tema que toma cada vez más importancia. ¿Es verdad que cada vez hay más chicos y adolescentes obesos?
Rubén Bravo: Es verdad, los datos se disparan, ya están en un 15 o 20% de los niños, y esto engrosará los datos actuales, que ya son alarmantes. Es un problema muy grave.

N&P: Se sabía desde hace tiempo que la grasa abdominal era nociva para la salud, pero en los últimos estudios realizados por ustedes aparecieron otros factores, incluso los emotivos. ¿Qué encontraron?
RB: Exactamente estamos viendo que la obesidad, esa grasa visceral detrás del abdomen, conduce a un círculo vicioso. Los pacientes se sentían depresivos, con ansiedad, estrés, y haciendo análisis bioquímicos vimos que en esos casos la dopamina, que es la hormona que produce estrés, era muy alta. Eso hace que la neurotoxina, un transmisor que regula los niveles de ansiedad, estuviera también muy desajustada, y esa ansiedad les hacía difícil seguir las dietas. Por un lado querían perder peso, pero al final su propia bioquímica interior se los impedía.

N&P: La dieta actual de gran parte de la humanidad induce la aparición de lo que algunos consideran una obesidad mórbida. En Estados Unidos es el lugar en el que se hace más visible, pero se está extendiendo por todo el orbe…
RB: Se está convirtiendo en la primera causa de muerte en los países desarrollados, no por la obesidad en sí misma, pero sí por las enfermedades que acarrea, como diabetes tipo II, o enfermedades degenerativas como el cáncer, el infarto tanto cerebral como de corazón, o la hipertensión, que no sólo llevan a la muerte a los 60 años, sino que además llegan a esa edad con muy baja calidad de vida y dependiendo de medicamentos para sobrellevar problemas de salud y anímicos también.

N&P:
¿Se da más en hombres que en mujeres?
RB: A partir de los 35 años los hombres acumulamos grasa visceral. Y con la mujer el proceso se da luego de la menopausia, alrededor de los 55 años, cuando llevan grasa a esa parte del cuerpo. El hombre tiene necesidad de comer mejor, de hacer deporte; a la mujer se le viene encima más de golpe, y se acompaña con una baja de la autoestima y un shock de dietas.

N&P:
Algo sucede con el ser humano, porque a pesar de la cuantiosa información, la mala conducta alimentaria y el rechazo a las frutas y verduras crece, mientras las cadenas de fast food florecen…
RB: Sí, algo pasa a nivel emotivo, ético, moral, basta ver la TV. La gente no está en equilibrio, no es alegre, no disfruta de la vida; vive con mucho estrés y muchas cosas se pagan con la comida, que se desnaturalizó muchísimo. No es como la de los abuelos, del huerto familiar; al tener que dar de comer a tanta gente, se llegaron a utilizar métodos que no son sanos, que están llenos de buen sabor y satisfacen, pero hacen mucho mal a la salud, engordan, como por ejemplo las hamburguesas, el exceso de grasas, de hidratos de carbono.

N&P: Ustedes afirman que existe una concepción equivocada en la gente, que en lugar de realizar una dieta apropiada, se lanza a una actividad rigurosa pasándose al otro extremo, ¿verdad?
RB: Sí. Normalmente cuando uno piensa en bajar la barriga, sale a correr y hace abdominales; lo vemos todos los días. Una dieta estricta no es comer poco sino retirar hidratos como arroz, pastas, pan, papas, zanahorias, con eso empezaríamos. Con esas dietas bajas quitamos proteínas, no quitamos peso, y cuando las hacemos mal lo que se baja es la  masa muscular que es la que, paradójicamente, quema calorías, por lo que terminamos a la larga con un metabolismo mucho menos efectivo.

N&P: ¿Y con el ejercicio físico?
RB: Con respecto al deporte, hay personas con grasa abdominal que tienen un alto índice de problemas vasculares, por lo que saturamos al corazón si lo ponemos a correr. Y hacer abdominales es otro error tremendo, porque esa grasa visceral está acotada por la masa muscular, y por arriba por el diafragma. Si metemos ese globo para adentro con los abdominales, hacemos que la grasa apriete los órganos, el hígado, el páncreas, las arterias principales que comunican el corazón con las piernas, y aceleramos la tendencia a la diabetes, al hígado graso, problemas de cáncer, comunicación entre hormonas y demás.  Sugerimos una dieta equilibrada retirando lo que se convierte en grasa, y el deporte moderado, los abdominales fuera hasta que nos quede muy poco, y realizar un ejercicio como caminar rápido, algo de levantamiento de pesas, natación ligera, poco a poco, hasta ir bajando.

N&P:
Hay más de 500 millones de gordos en el mundo, tanto en las sociedades desarrolladas como en las que no lo son tanto. ¿Cómo juega el alcohol en esta enfermedad?
RB: El alcohol representa calorías muertas. Una copa de alcohol son 400 calorías que equivale a un solomillo, esa ternera tan buena que tienen ustedes en Argentina. El tabaco también es importante, porque hace que nada funcione bien. El café, que tomamos a diario y varias veces, no hace que engordemos pero hace que no perdamos grasa. Esa grasa visceral se pierde cuando hay niveles bajos de insulina; si no, se usa la glucosa como fuente de energía, y el café la estimula. Deberíamos tender a un descafeinado, o a lo sumo tomar uno a la mañana, pero hay gente que toma cuatro o cinco por día y eso es malo en todo sentido. Quitarlo baja el volumen de ansiedad y permite eliminar grasas.

N&P:
En realidad, no imaginábamos lo del café…
RB: Pues tiene mucha influencia, porque además incrementa los niveles de insulina, que estimulan mucho. Cuando esos niveles bajan, lo sentimos y nos deprimimos. A la larga produce un trastorno bipolar: primero estoy contento y luego muy triste. Vamos creando situaciones de agresividad, un comportamiento casi bipolar que se ve continuamente.

La barriga envejece y resta felicidad

Las personas con mucha grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con cambios del estado de ánimo

Foto y texto EFE / Madrid

Las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, ha explicado hoy el doctor Rubén Bravo, especialista en nutrición y obesidad visceral. Este experto ha indicado que la grasa visceral aumenta la producción de la hormona del estrés, el cortisol, y reduce los niveles de endorfinas, que son las hormonas que facilitan la sensación de felicidad y bienestar.

Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha comentado que el déficit de la dopamina en el organismo favorece la depresión, mientras que la disminución de serotonina eleva los niveles de ansiedad. Ambas carencias indican aumento de riesgo de infarto de corazón -3,4 veces mayor-, problemas de hipertensión, cáncer de próstata y colon, hipercolestoremia o una tendencia para desarrollar enfermedades degenerativas, como párkinson o demencia senil.

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un «alto riesgo» para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Bravo ha explicado que un estilo de vida sedentario seguido por estrés, tabaco, grandes dosis de café y alcohol, además de una alimentación inadecuada, hace, entre otras cosas, que se acumule en el interior del abdomen, alrededor de los órganos vitales, una especie de grasa que no siempre está a la vista.

Más difícil de perder

«En el 82% de los hombres que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad, la principal grasa corporal es la visceral. Respecto las mujeres, este porcentaje asciende a un 34%, con una prevalencia de las que están en la edad de la menopausia, donde se observa esta migración de la grasa hacia el abdomen», ha subrayado. El doctor ha apostado por una medicina preventiva, porque los riesgos de salud relacionados con la grasa abdominal extra aumentan con la edad, a partir de los 35 años en los hombres y de los 55 años en las mujeres.

El especialista en Nutrición ha recordado que la grasa visceral se puede acumular rápidamente y es más difícil de perder que la subcutánea, ya que rodea los órganos internos y sirve como reserva de energía. Sin embargo, es posible eliminarla, consiguiendo una pérdida de medio kilo por semana, si se hace una dieta apropiada y se combina con ejercicios adecuados. «Muchos hombres se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos», ha explicado Bravo.

Ejercicio aeróbico

En la primera etapa hay que hacer un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado y, según el experto, «al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral«. Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas y alivia el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.

Bravo ha apuntado que la grasa visceral es muy activa y genera un constante bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, un proceso que conduce a la acumulación de ácidos grasos libres en el hígado y otros órganos, desequilibrando la regulación insulínica del organismo, el azúcar sanguíneo y el colesterol.

Publicado en ABC

La dieta antiinflamatoria

Un menú sano y sencillo: carnes blancas, pescado azul, verdura y cereales

La modificación de la dieta diaria contribuye a disminuir los procesos inflamatorios de cualquier clase y también ayuda a reducir el consumo de medicamentos antiinflamatorios, recuerdan los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«La dieta antiinflamatoria se basa, por un lado, en la eliminación de alimentos proinflamatorios como carnes rojas, leche de vaca, harinas refinadas, azúcares sencillos y grasas trans», explica el Dr. José Francisco Tinao del IMEO. Estos últimos habitualmente se encuentran en snacks y aperitivos salados, productos precocinados, galletas, margarinas y bollería industrial. Por otro lado, este tipo de dieta requiere más consumo de alimentos ricos en ácidos omega 3, que no se producen internamente en el organismo y se encuentran especialmente en el pescado azul y en las nueces. Su función es mejorar el rendimiento del organismo y reducir la inflamación. En este tipo de menú prevalecen las verduras y cereales complejos, las semillas sin tostar y las carnes blancas. El modo de cocinar es muy sencillo: a la plancha, al vapor y al horno.

Las fibras solubles, que se encuentran en las manzanas, las nueces y la avena, reducen los procesos inflamatorios que provocan las enfermedades asociadas con la obesidad y fortalecen el sistema inmunitario. Este tipo de fibras, además de captar agua, son capaces de disminuir y hacer más lenta la absorción de grasas y azucares de los alimentos, por lo que contribuyen a regular los niveles de colesterol y de glucosa en sangre.

El plan de tratamiento, implementado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, proporciona mejoras evidentes a los pacientes. El objetivo de este proceso terapéutico es evitar la cirugía y prescindir de los medicamentos que puedan tener efectos secundarios.

El apoyo y la estimulación del sistema inmune son básicos para la pronta recuperación. Es recomendable suplementar el tratamiento con aminoácidos como glutamina, prolina, lisina u omega 3, sin descuidar los probioticos. El uso de dosis farmacológicas requiere que esta acción terapéutica se realice bajo un control médico. Antioxidantes como la cúrcuma, recibidas en cantidades adecuadas, no tardan en mostrar su efecto aliviante incluso en situaciones graves.

Las enfermedades intestinales no son un proceso banal. Las medidas que se tomen deben ser balanceados con las farmacológicas habituales y personalizados en cada caso.

Las técnicas mente-cuerpo ayudan al paciente para gestionar el estrés

El principal culpable de estas enfermedades, según los profesionales, es el estrés. Esto explica por qué entre los afectados a menudo se encuentran directivos o gente que generalmente trabaja bajo presión, entre 30 y 50 años de edad. Las situaciones repetitivas de estrés inciden sobre los que padecen estas enfermedades inflamatorias intestinales de forma negativa. “Por esta razón, las técnicas mente-cuerpo deben incorporarse al tratamiento”, subrayó el Dr. Tinao del IMEO. “Hay que dar instrumentos a los pacientes para que sean capaces de gestionar su estrés, así como lograr que fases de descanso o el sueño sean reparadores”, añadió.

Hay numerosas publicaciones sobre estas relaciones y la medicina occidental en general está concienciada cada vez más de ello. Programas como visualización,  relajación  o la realización de técnicas de coherencia cardiaca son instrumentos útiles para abordar el problema, sin tener que recurrir al uso obligatorio de tranquilizantes.

Imágenes de evolución de un paciente con inflamación intestinal

El tratamiento ayuda al paciente a pasar de una situación de proceso inflamatorio (señalado con color rojo, rosa y amarillo) a los valores de funcionalidad correcta (verde, gris y azul).

Nuevos factores de riesgo cardiovascular

Cada año mueren 17,1 millones de personas en el mundo a causa de las enfermedades cardiovasculares y según la Organización Mundial de la Salud, el 80% de las muertes prematuras podrían haberse evitado siguiendo un estilo de vida saludable y reduciendo factores de riesgo clásicos como hipertensión, tabaquismo, colesterol elevado, diabetes y obesidad. Según alerta la Fundación Española del Corazón (FEC), a estos factores se suma la aparición de otros agentes que amenazan, también, a nuestro corazón, como son la apnea del sueño, el estrés, la contaminación o el consumo de drogas.

Factores de riesgo cardiovascular clásicos

Según el último chequeo que ha elaborado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la Sanidad en 31 países durante 2010, el porcentaje de adultos obesos en España es del 14,9% pero la cifra se vuelve más preocupante en cuanto a la obesidad infantil, ya que alrededor de un 16,7% de los jóvenes españoles de entre 11 y 15 años presenta síntomas evidentes de sobrepeso u obesidad.

“Es imprescindible concienciar a la sociedad de que para mantenernos sanos hay que llevar un estilo de vida saludable, tener una dieta equilibrada y practicar ejercicio”, comenta la Dra. Pilar Mazón, presidenta de la Sección de Hipertensión Arterial de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “en España las tasas de obesidad son alarmantes, sobre todo en cuanto a obesidad infantil”, añade la doctora.

Otro factor de riesgo cardiovascular totalmente evitable es el tabaquismo, la incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. La posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo. Los jóvenes que comienzan pronto con este hábito, multiplican las posibilidades de desarrollar algún tipo de enfermedad respiratoria, tumor o complicación cardiovascular.

Como medidas preventivas para controlar nuestra salud cardiovascular, los profesionales recomiendan no fumar, seguir una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico de forma regular, controlar el colesterol, la glucosa y la tensión arterial al menos una vez al año, a partir de los 40 años, en el caso de las personas sanas y con mayor periodicidad en el caso de quienes padezcan alguna patología.

Nuevos factores de riesgo cardiovascular

Además de los factores de riesgo cardiovascular clásicos anteriormente comentados, el estilo de vida actual está haciendo que ciertas circunstancias empiecen a destacar, también, como factores de riesgo cardiovascular, como por ejemplo la apnea del sueño, el estrés, la contaminación o el consumo de drogas.

Apnea de sueño

La apnea del sueño es una enfermedad que se puede padecer en cualquier edad y sexo, pero es más común en hombres. Un 4% de hombres y un 2% mujeres de mediana edad padecen apnea acompañada de somnolencia durante el día. La apnea obstructiva, la más común, se produce cuando el aire no fluye por la nariz o la boca del paciente, mientras continúan los esfuerzos para respirar. La persona que la padece generalmente comienza a roncar muy fuerte poco después de quedarse dormida. A menudo, el ronquido se vuelve más fuerte y luego es interrumpido por un largo período de silencio durante el cual no hay respiración. Esto va seguido por un fuerte resoplido y jadeo, a medida que la persona trata de respirar. Las personas que padecen esta enfermedad a menudo no son conscientes de los episodios durante la noche y son sus familias quienes detectan el problema.

Está demostrado que un 50% de pacientes que sufren apnea del sueño padecen hipertensión arterial y tienen más riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus. Esto se debe a diferentes factores, entre los cuales el más trascendente es la hipoxia (falta de oxígeno) intermitente, y sus consecuencias: aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial (por hiperactividad simpática), daño en las paredes arteriales (disfunción endotelial, estrés oxidativo e inflamación) y resistencia a la insulina. También se ha reconocido la presencia de fenómenos que favorecen la formación de trombos por activación plaquetaria, aumento del fibrinógeno, aumento del hematocrito y de la viscosidad de la sangre.

Estrés

La relación entre el estrés emocional y los eventos coronarios mayores ha sido establecida hace ya mucho tiempo, pero la verificación de esta presunción se ve obstaculizada porque no existe un test científico para cuantificar el grado de estrés emocional. Por ejemplo, se ha demostrado que existe el doble de riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio durante las dos horas siguientes a un episodio significativo de alteración emocional.

Algunos estudios apuntan a un mayor riesgo de episodio cardiovascular en las personas con perfil psicológico tipo A, es decir, competitivas, muy autoexigentes, apegadas al trabajo y obsesionadas con el éxito.

Contaminación

Según estudios publicados recientemente, las personas que habitan en lugares próximos a una autopista o una carretera altamente transitada, sufren un deterioro de las arterias el doble de rápido de las que viven en zonas menos contaminadas. En concreto, el grosor de sus arterias carótidas aumenta 5,5 micrómetros más por año. Además, la contaminación tiene efectos nocivos inmediatos sobre el funcionamiento de nuestras arterias, reduciendo instantáneamente su capacidad vasodilatadora. Si la exposición se mantiene, la polución podría provocar, a largo plazo, el engrosamiento y acumulación de grasas en las arterias y desembocar en una arteriosclerosis.

Se calcula que en España se producen ya cerca de 16.000 muertes ligadas a la contaminación. Se estima que si una ciudad de las dimensiones de Madrid o Barcelona redujera el nivel de contaminación al recomendado a nivel internacional, se disminuiría en 1.800 el número anual de ingresos hospitalarios por enfermedad cardiovascular y respiratoria y en 3.500 el número de muertes.

Consumo de drogas

La cocaína, es también un factor de riesgo que, aunque es minoritario si hablamos de la población en general, es muy dañino entre las personas que la consumen, ya que recientes estudios han demostrado que cuadriplica el riesgo de infarto de miocardio en los menores de 55 años que la consumen. Al inhalarse por vía nasal, la cocaína se absorbe y pasa a la sangre de forma inmediata, lo que multiplica por 24 las posibilidades de sufrir un infarto durante la primera hora tras el consumo de esta droga.