EE.UU. y la pizza: radiografía de una historia de amor

BBC

En un día cualquiera más de 40 millones de estadounidenses consumen pizza. Este pan plano horneado, normalmente redondo, aderezado con salsa, queso y otros condimentos es considerado como la comida más popular del mundo, y definitivamente una de las preferidas en Estados Unidos.

pizzaTanta es la afición al plato que el Departamento de Agricultura de EE.UU. publicó esta semana un informe sobre el consumo de pizza. No por nada es considerado por especialistas del estudio como un «contribuyente de nutrientes de importancia pública».

Pero, ¿el hecho que sea tan popular, lo hace importante?

El estudio sólo ofrece datos que son independientes de los juicios de valor sobre el consumo de este alimento, muchas veces calificado como «basura». Y deja las reflexiones para el consumidor… y los especialistas.

No se puede ignorar

Para el presidente de la Asociación de Dietistas de España, Giuseppe Russolillo -quien no participó en la investigación- lo primero que hay que dejar claro es la definición de este plato. Mientras que en gran parte de Italia se trata de un producto artesanal, en EE.UU. está relacionado a la llamada comida rápida.

De acuerdo con el reporte, el 13% de la población en EE.UU. -de 2 años en adelante- consume pizza cualquier día. Una tendencia que aumenta a un 22% cuando la muestra se concentra en niños y adolescentes entre los 6 y los 19 años.

Y si hablamos de adultos, son los hombres quienes consumen más pizza que las mujeres.

Estos hábitos también varían entre grupos étnicos. Los blancos no-hispanos (un 16% de ellos) son quienes más comen este alimento introducido en territorio estadounidense a principios del siglo XX.

Mientras que cerca del 14% de los negros no-hispanos y los hispanos -respectivamente- consumen al menos un trozo en un día cualquiera.

«Esto nos indica la forma de alimentación en Estados Unidos, que podría ser una de las causas por las que lo sitúan entre los países con mayor índice de obesidad», le explica a BBC Mundo Rubén Bravo, supervisor del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en España.

Russolillo, que coincide con Bravo, agrega que esta es la razón por la cual la pizza no debería consumirse más de dos o tres veces al mes. «No debe formar parte de la dieta habitual, mucho menos en los niños, pues es aquí donde hay que promocionar el consumo saludable y variado de integrales, vegetales y frutas».

Fuente de energía

Los especialistas que realizaron el informe determinaron que la pizza contribuye al 6% de la ingesta total de energía en niños y el 4% para adultos.

En el día que se consume, la pizza es fuente de aproximadamente el 27% de la energía total entre todos los consumidores.

La ingesta media de energía de la pizza es de 538 kilocalorías para los niños y 744 kilocalorías para los adultos.

«El problema no es la pizza, sino el abuso de la pizza, es un alimento muy calórico», comenta Rubén Bravo, quien tampoco estuvo involucrado en el informe.

«Pero lo mismo ocurriría con un bocadillo (o sándwich). Estamos tomando harinas refinadas con grasas que no son beneficiosas para la salud».

¿Tiene nutrientes?

pizza_464x261_reutersLa pizza es un gran contribuyente de nutrientes en la dieta estadounidense, pues ofrece altos porcentajes de la ingesta total diaria de proteína, grasas, grasas saturadas, fibra, calcio y licopeno.

De acuerdo con el informe, este alimento representa un tercio de la ingesta total de calcio en un día y más de la mitad de licopeno, un micronutriente que -según varios estudios- es beneficioso para la salud.

Además, el plato es fuente de sodio, tanto en niños como adultos.

Pero para el especialista Bravo, el problema está en que si bien se pueden hacer pizzas sanas en casa, lo más probable es que sean industriales, con un alto contenido de hidratos de carbono y grasas saturadas.

«Tiene harinas refinadas, no integrales, y sabemos que el abuso de ellas contribuyen a la obesidad, aumentan el colesterol y con el tiempo tienen tendencia a elevar los niveles de azúcar en la sangre».

No obstante, Bravo concede que, como cereal, aporta nutrientes y micronutrientes que también son válidos.

«Si hablamos de una pizza casera, entonces podría estar incluida en la dieta una vez a la semana», explica Russolillo, quien deja claro que tampoco se trata de promocionar este producto, cuando hay otros alimentos más importantes como las hortalizas.

Estrella de la noche

El problema no es el qué, sino el cómo.

La pizza, si se hace de forma casera, eliminando muchos de los ingredientes industrializados con altos contenidos de grasas, sales y preservativos, puede ser una buena fuente de nutrición. Aunque el mayor problema está en la hora en que se ingiere.

Para el 44% de los niños, este consumo ocurre a la hora del almuerzo, y el 42% en la cena. Pero los adultos la prefieren en la noche, con un 59%.

Sólo el 28% de las personas mayores de 20 años elige este plato en el almuerzo.

«Por los últimos estudios relacionados con el biorritmo del cuerpo, y con el ciclo circadiano del día y noche, sabemos que por la noche el consumo abundante de hidratos de carbono, con grasas saturadas tiene más tendencia a que se acumulen en forma de grasa corporal», señala Bravo.

Esto quiere decir, según el experto, que estos nutrientes a largo plazo pueden estar contribuyendo con la obesidad.

«También hace que la digestión sea pesada, y haya una carencia de sueño, producida por una cena demasiado fuerte», agrega.

Así que no es lo mismo comer esa pizza al mediodía que por la noche.

Pero, ¿cómo hacer de la pizza un aliado para la nutrición?

«Lo primero es no comerla en la noche», responde Bravo. Lo segundo sería utilizar ingredientes bajos en grasas.

Por su parte Russolillo considera que el mensaje debe ser consumir pizza «con prudencia y moderación».

Comer manzana cada día es bueno para la salud y ayuda a depurar el organismo

Antidiarreica, laxante, diurética, depurativa, hipolipemiante, colerética, tonificante del sistema nervioso, alcalinizante, mineralizante, antioxidante, hipotensora, reductora de ácido úrico, desintoxicante, anticancerígena. Es la reina de las frutas, por su versatilidad en la cocina y porque combina con la totalidad de los alimentos.

Noticias Castilla la Mancha Tv / Nutriterapia

Después de los excesos cometidos durante las fiestas navideñas, toca limpiar nuestro organismo. Hay una fruta que nos puede ser de gran ayuda: se trata de la manzana. Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición, ha explicado que «la manzana tiene una fibra que ayuda a que no abosbamos en el intestino gran parte de la grasa que ingerimos, pero tampoco hace milagros, de modo que nos irá bien si la inlcuimos dos o tres piezas en nuestra dieta de compensación y comerla siempre con la piel, proque es donde están sus propiedades nutritivas».

«ONE APPLE A DAY, KEEP A DOCTOR AWAY»

Un 85% de su composición es agua, por lo que resulta muy refrescante e hidratante. Sus azúcares, están compuestos en mayor parte de fructosa (azúcar de la fruta) y en menor proporción, glucosa y sacarosa, de rápida asimilación en el organismo, son los nutrientes más abundantes después del agua.

  • En pequeña cantidad posee Vitamina E y Vitamina C. Es rica en fibra, que mejora el tránsito intestinal y entre su contenido mineral sobresale el potasio y el hierro, aunque en pequeña proporción. La vitamina E posee acción antioxidante, interviene en la estabilidad de las células sanguíneas (glóbulos rojos) y en la fertilidad. El potasio, es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
  • Esta fruta es una de las más ricas en Boro, mineral que participa en numerosas funciones del organismo, entre ellas, facilita la asimilación del calcio y magnesio, lo que podría ser un factor de prevención de osteoporosis.
  • Los radicales libres aumentan el daño causado por el colesterol LDL, dando origen a la aterosclerosis, alteraciones genéticas, deterioro de las proteínas y grasas corporales, reducción de la funcionalidad de las células y aumento del riesgo de cáncer.
  • Los antioxidantes neutralizan los radicales libres, reduciendo o incluso evitando parte de los daños que estos provocan en el organismo. La manzana es antioxidante, capaz de neutralizar radicales libres, especialmente por su contenido de flavonoides como la quercetina. Las manzanas, junto con las cebollas, son los vegetales con mayor contenido de quercetina. La quercetina contribuye a evitar el depósito de colesterol en las arterias y su estrechamiento. Por tanto, dada su composición en sustancias antioxidantes, las manzanas están especialmente recomendadas en dietas de prevención de riesgo cardiovascular, enfermedad degenerativa y cáncer El consumo habitual de manzanas, previene el estrechamiento de las arterias coronarias que favorece los infartos al miocardio.
  • Las extraordinarias propiedades saludables de esta fruta se deben en gran medida a la sinergía de todos sus componentes y no a la acción individual de la quercetina.

Test de tolerancia alimenticiaEstudios realizados en Instituto de Ciencias Químicas. Facultad de Agronomía y Agroindustrias. Universidad Nacional de Santiago del Estero, investigaron la capacidad inhibitoria de radicales libres de diferentes alimentos y plantas. En el caso de las frutas analizadas, las manzanas presentaron alta actividad antirradicalaria. Entre las frutas estudiadas, los mayores valores obtenidos fueron para kiwi seguido de manzana roja y el menor valor para pera, naranja y plátano, siendo todas efectivas como antioxidantes.

  • Su contenido moderado en potasio, le confiere características de diurética. No obstante, que el aporte de este mineral está restringido en caso de insuficiencia renal por lo que el consumo de manzanas en estos casos se ha de tener en cuenta.
  • Posee ácidos orgánicos, (1% a 1.5% de su peso) con efecto antiséptico y de regeneración de la flora intestinal, entre ellos el más abundante es el ácido málico, además contiene cítrico, succínico, láctico, salicílico y oxálico. Al metabolizarse, estos ácidos orgánicos su efecto es alcalinizante (antiácido), en sangre y tejidos, reduciendo el daños producido por la acidosis. Los ácidos orgánicos benefician la flora intestinal y evitan las fermentaciones. El ácido oxálico que contiene la manzana puede formar sales con ciertos minerales como el calcio y originar oxalato cálcico, por lo que su consumo se ha de tener en cuenta si se padecen este tipo de cálculos renales. No obstante, gran parte de dicho ácido se pierde mediante el cocinado de la manzana.
  • La manzana es, después del membrillo, una de las frutas más ricas en taninos, sustancias con propiedades astringentes y antiinflamatorias, que desinflaman la mucosa gástrica y paredes intestinales. Algunas de las acciones de los taninos son secar y desinflamar la mucosa intestinal (capa que tapiza el interior del conducto digestivo), por lo que resultan eficaces en el tratamiento de la diarrea. Los taninos se reconocen rápidamente por la sensación áspera que producen al paladar. Los taninos pardean la manzana pelada y rallada, dándole color oscuro.
  • Su contenido en pectina, le permite actuar indistintamente como alimento astringente o laxante según cómo sea consumida. Tiene acción reguladora intestinal.
  • Si se come cruda y con piel, es útil para tratar el estreñimiento, ya que se aprovecha la fibra insoluble presente en la piel, que estimula la actividad intestinal. La manzana cruda y con piel es laxante, es decir, útil para tratar el estreñimiento. Si se come una o dos manzanas en ayunas, mejora el estreñimiento.
  • Es muy rica en fibra soluble (pectina), capaz de retener agua y sustancias de desecho, lo que es beneficioso en tratamientos de diarrea. Hace más lento el tránsito intestinal y facilita la eliminación de toxinas en las deposiciones. Si la manzana se consume pelada, rallada y oscurecida tiene el efecto contrario en nuestro organismo, resulta astringente y se puede utilizar en casos de diarrea.
  • Estudios hechos en Japón, muestran que la pectina de la manzana, en pacientes con riesgo de cáncer de colon, es un buen preventivo y aún en personas diagnosticadas, o intervenidas, puede evitar las recidivas.
  • El consumo de 2 a 3 manzanas diarias, reduce el colesterol, por efecto de la pectina, que absorbe a nivel intestinal, las sales biliares, que son materia prima para la formación del colesterol.
  • Tiene efecto colerético (mejora producción de bilis en el hígado). Estudios realizados en la Universidad de Toulouse, Francia, señalan que la manzana es un colerético, que descongestiona el hígado, reduciendo la tendencia a formar cálculos biliares. Esta propiedad la hace un alimento recomendable en personas con colelitiasis o en quienes ya han sido operados de la vesícula. También es recomendable en casos de hepatitis crónica, hígado graso y cirrosis hepática.
  • Posee efecto hipoglicemiante. Una parte importante del azúcar de la manzana está constituida por fructosa, que necesita menos insulina que la glucosa para ser metabolizada, y transformada en energía. La pectina actúa como un regulador de la liberación de los azúcares, permitiendo que pasen lentamente a la sangre.
  • Estudios e investigaciones científicas publicadas en la revista Nature, plantean que la manzana posee propiedades anticancerígenas y antioxidantes. Se explicaría por la combinación de sustancias que le otorga a esta fruta la actividad contra el cáncer, y no la acción individual de las mismas. Su función anti-cancerígena, se debería a la presencia, especialmente en la cáscara, de dos sustancias fitoquímicas que actúan conjuntamente.
  • El equipo liderado por el profesor Rui Hai Liu, dividió la manzana en piel y pulpa, los resultados arrojaron que el extracto de piel de manzana inhibía en un 43 por ciento el cáncer y la pulpa en un 29 por ciento. En el caso de cáncer de hígado, el extracto de piel inhibía las células cancerígenas en un 57 por ciento y el extracto de pulpa en un 40 por ciento. Estos resultados fueron recibidos con optimismo por la Sociedad Americana del Cáncer, aunque prefirieron tomar con cautela estas conclusiones. Consideran que es demasiado pronto para decir exactamente qué sustancias de las manzanas otorgan esta protección, afirmando que por el momento que «la mejor manera de disminuir el riesgo de cáncer es comer suficientes y variadas frutas frescas y verduras».
  • La pepita o semilla de manzana, así como la de damascos, ciruelas o mandarinas, es rica en una Vitamina hidrosoluble, la Vit. B 17, denominada además Laetril o amigdalina. Esta vitamina contiene una molécula de benzaldehido y otra de cianuro. Se ha descubierto propiedades curativas de la vitamina B-17, específicas en contra del cáncer, lo que se explica porque en presencia de agua y de la enzima beta-glucosamidasa, la molécula de B-17 genera cianuro y benzaldehido, compuestos que individualmente son sumamente tóxicos, pero funcionando en simbiosis se multiplican sus efectos hasta 100 veces. Lo positivo de stos es que la enzima beta-glucosamidasa, se encuentra especialmente, en altas cantidades en las células cancerosas, y en cantidades ínfimas en el resto de las células del cuerpo, Por consiguiente, estas sustancias tóxicas destruyen únicamente a las células cancerosas. Una verdadera quimioterapia, natural, específica, localizada y muy eficaz.
  • Por otra parte, las células sanas, contienen una enzima, denominada rodanasa (tiosulfato de transulfurasa), «protectora» del organismo. La rodanasa neutralizaría al cianuro y lo transformaría en subproductos no tóxicos. Las células cancerosas no contienen rodanasa, por lo que se encuentran indefensas.
  • El autor del libro. «World Without Cancer», recomienda a las personas que tienen cáncer, masticar lentamente 3 a 5 semillas de estos frutos cada hora, y conservarlas en la boca hasta que se licuen. Para acción preventiva, se indican 7 a 10 semillas diarias. Por lo anterior, es conveniente entonces, comer la manzana y sus semillas.
  • Algunas personas piensan que si se come como postre, contribuye a reducir la formación de placa y evitar la caries, limpiando los dientes, pero los azúcares y ácidos que contiene pueden deteriorar el esmalte, por lo que no puede sustituir al cepillado de los dientes.

Los colores de la salud. Los pigmentos son algo más que color

Hay alrededor de 4,000 pigmentos de plantas conocidos en nuestros alimentos. Cada grupo de colores representa diferentes fitoquímicos. Los fitoquímicos comprenden un grupo de más de 600 químicos naturales se hallan en las plantas comestibles y están relacionados a la menor incidencia de cáncer, enfermedades coronarias y otras enfermedades. La organización Produce for Better Health Organization, ha creado una lista de los beneficios de cada color en la salud, mencionando las frutas y verduras que pertenecen a cada uno de los grupos de colores.

Esos pigmentos hacen más que darle color a los alimentos; también nos protegen contra las enfermedades.

Las manzanas rojas pertenecen a un grupo que ayuda a la salud de la memoria, el corazón, el tracto urinario y protege contra algunos tipos de cáncer. Este grupo contiene los fitoquímicos licopeno y antocianinas, compuestos fenólicos, flavonoides y ácido elagico. Las frutas y verduras rojas incluyen además de las manzanas rojas, las naranjas de interior rojo, cerezas, uvas rojas, toronja rosada/roja, peras rojas, granadas, frambuesas, frutillas, sandía, betarragas, pimientos rojos, rábanos, cebollas moradas, papas rosadas y los tomates.

En las manzanas amarillas, el color se relaciona con la protección contra algunos tipos de cáncer, la vista (especialmente la visión nocturna), protección cardiovascular, y del sistema inmune. Los alimentos de color amarillo o anaranjado brillante contienen Vitamina C y los fitoquímicos: carotenoides (entre otros el beta-caroteno), quercetina, luteína, zeaxantina, limoneno y terpenos. Este grupo incluye las manzanas amarillas, melón, lima, mangos, nectarines, naranjas, papayas, duraznos, peras amarillas, piña, mandarinas, zanahorias, pimientos amarillos, papas amarillas, calabaza y zapallo amarillo, choclo, camotes y tomates amarillos y anaranjados.

La manzana verde se relaciona con la protección de algunos tipos de cáncer, mantención de huesos y dientes fuertes, beneficios a la vista. Las frutas y verduras verdes contienen los fitoquímicos: indoles, polifenoles, isoflavonas, luteína y beta sistosterol. Mientras más oscuro es el color verde, tendrá mayor contenido de sustancias protectoras. Algunos alimentos verdes son las paltas, las manzanas verdes, uvas verdes, kiwis, limones, peras verdes, brócoli, rúgula, alcachofas, espárrago, coliflor, col de Bruselas, col china, porotos verdes, repollo verde, apio, calabaza verde, pepinos, verduras de hojas verdes como el perejil, el cilantro, entre otros, puerro, lechuga, cebollines, pimiento verde, espinacas y el berro.

Evita el efecto rebote de las dietas milagro

Las dietas milagrosas restrictivas en las que, de un día para otro, pasas a consumir una ínfima parte de las calorías, suelen alterar tu metabolismo.

MDZ Online

LAS DIETAS MILAGRO ALTERAN EL METABOLISMOEvidentemente, una dieta de este estilo es muy difícil de mantener y, para desgracia de muchos, suelen terminar mal, confirmándose que, en estos casos, el remedio es peor que la enfermedad debido a la aparición de ese efecto yo-yo.

¿Es peligroso el efecto rebote?

El efecto rebote o ‘efecto yo-yo’ es el fenómeno que teme todo aquel individuo que sigue una dieta milagrosa: es el proceso por el cual se recupera el peso perdido durante la dieta, incluso ganando una mayor cantidad de kilos de los que se tenía anteriormente, hasta un 20% más.

El efecto rebote en sí no es peligroso, a no ser que se aumente en mucha proporción el peso perdido y que te hundas en la depresión por no haber conseguido tus objetivos. Lo realmente peligroso son las dietas restrictivas y desequilibradas que disminuyen el aporte calórico necesario en tu día a día y que eliminan nutrientes indispensables en tu dieta.

¿Por qué aumentamos de peso?

La respuesta, si lo piensas, es bastante lógica. Un cambio en tu dieta habitual supone una modificación en tus hábitos alimenticios cotidianos, y si es una dieta restrictiva y exhaustiva en la que se pasa hambre es todavía más complicado asimilar que se pueda mantener durante toda la vida. Por esa razón, si no adelgazas siguiendo una modificación saludable de tus hábitos, será muy difícil poder mantener tu propio peso y, por tanto, terminarías recuperando todo lo que habías perdido durante el periodo que estuviste aplicando tan “milagrosa” dieta.

El cuerpo humano es muy inteligente y está preparado para cualquier amenaza, poniendo siempre en acción sus propios recursos para sobrevivir. Si sometes a tu cuerpo a una dieta hipocalórica, éste reduce el gasto calórico para limitar el uso de reservas y poder sobrevivir y, además, almacena una mayor cantidad de nutrientes por si volvemos a aplicarle otra jornada “a pan y agua”. Esto significa que el cuerpo responde almacenando la mayor cantidad de nutrientes por si se le volviera a aplicar semejante dieta restrictiva, es decir, serás más propenso a asimilar una mayor cantidad de comida.

En resumidas cuentas, si pasas por una dieta baja en calorías y posteriormente vuelves a comer como lo hacías antes, ganarás peso. Tu cuerpo quiere asegurarse la supervivencia teniendo suficientes reservas de energía.

¿Cómo evitar el efecto rebote?

El efecto rebote es más acusado en aquellas personas que hayan padecido de obesidad antes de los 5 años, en personas sedentarias y en aquellas personas que hayan sufrido subidas de peso sin razón aparente.

El principal consejo que debes tener en cuenta para evitar el tan temido efecto rebote es no restringir tanto tu dieta, básicamente, que no te haga pasar hambre. Sigue una dieta que cumpla con las necesidades de tu organismo y equilíbrala con un poco de actividad física.

Una dieta adecuada para perder peso debe incluir las proteínas, fibra, vitaminas, minerales e hidratos necesarios y esenciales para poder afrontar tú día a día. Una dieta hipocalórica equilibrada debería disminuir tu aporte calórico en no más de 700 calorías al día, escogiendo lácteos bajos en grasa, reemplazando las carnes grasas por carnes blancas, pescados y legumbres, consumiendo frutas y verduras frescas, distribuyendo las comidas en varias tomas al día y eliminando de tu dieta aquellos alimentos que sabes que pueden ser perjudiciales (embutidos, bollería, etc.).

De esta manera, la pérdida de peso será más lenta y progresiva, pero no será tan radical y poco saludable como aquellas dietas en las que pasas hambre y, además, te asegurarás de no sufrir el tan temido efecto rebote.

Fuente: JM Prieto / Foroatletismo

Chocolate negro, tableta de salud

Los flavonoides contenidos en el chocolate parecen jugar un efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares por sus efectos antioxidantes

por Jordi Montaner, Eroski Consumer

Woman showing chocolatebarDurante años el chocolate ha sido objeto de un sinfín de acusaciones. Desde fuente de vicio hasta origen de caries infantiles, pasando por adicciones incontrolables, problemas metabólicos, cefaleas o sobrepeso. De un tiempo para esta parte, sin embargo, el chocolate se está reivindicando como fuente de salud. Si los resultados de distintas investigaciones acaban confirmándose, pronto podría figurar entre las prescripciones de todo médico de cabecera.

Un artículo publicado hace unos meses en la revista Nature (424:1013, 28/8/2003) despejó toda incógnita acerca del papel protector de los flavonoides del cacao y del chocolate frente a la enfermedad cardiovascular. Un equipo dirigido por Mauro Serafini, del Instituto Nacional Italiano para la Investigación de los Alimentos y la Nutrición (Roma), han identificado al flavonoide responsable, la epicatequina, que actúa como antioxidante en los vasos sanguíneos y previene la formación de placas de ateroma (arteriosclerosis). No obstante, los investigadores transalpinos subrayan que el efecto antioxidante del cacao se inhibe normalmente por acción de la leche con la que se acompaña tanto su presentación soluble como buena parte de las pastillas de consumo más extendido. En otras palabras, que para que el chocolate resulte verdaderamente sano, le sobra la leche.

Serafini llevó a cabo un estudio con 12 voluntarios sanos, a quienes hizo probar distintas variedades de chocolate y observó que la absorción de epicatequina en el organismo se veía dificultada en los chocolates que incluían leche o derivados lácteos en su composición. «Este hallazgo alimenta la controversia de que las acciones antioxidantes de determinados productos que ingerimos puede contrarrestarse mediante la acción de otros componentes de la dieta, al mismo tiempo que apoya el concepto de que los flavonoides desempeñan un papel esencial frente a las enfermedades del corazón y degenerativas», señala el investigador.

Carl Keen (Universidad de California) va más lejos aún y sostiene que la epicatequina podría actuar «como una aspirina de baja dosis» en el organismo, ejerciendo una actividad antiplaquetaria y protegiendo frente al ictus o el infarto. «Nuestro grupo no sólo observó un incremento de la capacidad antioxidante tras el consumo de chocolate, sino una variación de ciertos componentes que afectan a los vasos sanguíneos». El especialista estadounidense midió el efecto de los flavonoides en 25 voluntarios que habían ingerido 25 gramos de chocolate, y lo comparó con otros voluntarios que habían comido sólo pan. «Entre dos y seis horas después de haber tomado chocolate, la sangre de los voluntarios registró una disminución de la agregación plaquetaria que no se dio cuando el producto consumido era el pan», relata.

Una pequeña tableta de chocolate negro (sin leche) aporta al organismo, según Keen, tantos flavonoides como seis manzanas, algo más de cuatro tazas de té o dos vasos de vino tinto.

Néctar de los dioses

La acción antioxidante del chocolate podría verse limitada por otros componentes de la dieta, en especial de la leche Cristóbal Colón no sólo descubrió América. De vuelta a España, en 1502, trajo consigo algunas semillas de cacao que los indígenas utilizaban como moneda de cambio; aunque el almirante ignoró siempre su cotización en cuanto a salud. En la sociedad azteca, por contra, se atribuían al chocolate cualidades místicas (su nombre botánico, Theobroma cacao significa en griego «alimento de los dioses»). Hernán Cortés atestiguó cómo Moctezuma bebía con asiduidad un raro néctar que los aztecas denominaban xocalt (agua amarga), elaborado a base de cacao, maíz triturado, especias y agua. «Esta bebida le hace a uno más fuerte y resistente a la fatiga», relataba el conquistador.

Hasta su utilización industrial, el chocolate gozó durante siglos de un cierto halo de alimento exquisito y reconstituyente, que nuestro ecléctico recetario introdujo como condimento en determinadas salsas, como desayuno y merienda, o como acompañante del café en la sobremesa. Su pasta de sublime y fácil fusión acabó, sin embargo, relegando el chocolate a la categoría de golosina con la que alimentar múltiples caprichos. Y acabó generando adicciones tan insidiosas que pronto mereció casi el apelativo de pecado, colmo de vicios «sin virtud alguna», en opinión de algunas voces.

La ciencia, sin embargo, acabó jugando a favor de los partidarios del placer y, puestos a indagar en cosas buenas del chocolate, científicos californianos publicaron en 1996 un artículo en The Lancet, en el que se dejaba constancia de que las catequinas (flavonoides) del chocolate superaban a las del té en su acción antioxidante. Los autores no proponían introducir más cacao en la dieta, pero recordaban que «combinar algo de chocolate con una taza de té es sabroso y sano a la vez».

Desmitificación de una culpa

Como por arte de birlibirloque, en los últimos 10 años han proliferado trabajos científicos que podrían parar los pies a los padres o educadores que intenten frenar el consumo de chocolate por parte de los adolescentes. Pues bien, resulta que la grasa saturada de la manteca de cacao, el ácido esteárico, no aumenta el colesterol malo (LDL). Al contrario, parece ayudar al hígado a eliminar el exceso de este lípido de la sangre. Tampoco salen más granos en la cara por abusar del chocolate; aunque una dieta sana mejora siempre el estado de la piel, el acné se debe a una producción excesiva de sebo causada por factores hormonales, y no dietéticos. Con respecto a la migraña, un trabajo publicado en Cephalalgia concluyó recientemente que el chocolate no provocaba los dolores de cabeza del grupo que lo tomó en gran cantidad, comparado con otro que consumió una bebida con sucedáneo (algarrobas).

De las caries, es cierto que existen alimentos más cariógenos que otros y que el chocolate, por su contenido en azúcares, se encuentra entre los de mayor peligro. Sin embargo, si éste y otros alimentos cariógenos se consumen con las comidas y antes del cepillado, el riesgo desaparece. Además, el chocolate se disuelve rápidamente y no está mucho tiempo en contacto con el esmalte dental (los caramelos blandos y pegajosos son mucho más dañinos).

A propósito de la adicción al chocolate no existen datos definitivos. Tres son las sustancias del chocolate que pueden incidir en el estado de ánimo (muchos le atribuyen cualidades antidepresivas). Su contenido en cafeína y teobromina lo convierten en un estimulante leve. La feniletilamina produce un efecto placentero a nivel cerebral y la anandamida causa relajación y sensación de bienestar. Estos dos últimos compuestos también están en el hachís, por lo que algunos trabajos sugirieron que el chocolate podría tener efectos adictivos similares a los del cannabis y justificar, de este modo, su apelativo polpular. Sin embargo, se ha demostrado que la concentración de estas sustancias en una tableta es insuficiente para que el chocolate provoque efectos adictivos.

LA CATEQUESIS DE LA CATEQUINA

Educar a comer bien no es cuestión de prohibir. En una cultura cada vez más inclinada a lo orgánico y lo funcional en los alimentos, nuestras generaciones emergentes deben conocer las cualidades de cuanto se llevan a la boca y recomponer su selección de gustos en torno al valor de lo ingerido. Como los bífidus activos, las vitaminas o los minerales, los más jóvenes tienen derecho a conocer que los flavonoides incluidos en algunas frutas, el té o el vino tinto mejoran, como en el caso del chocolate, los niveles de antioxidantes en la sangre hasta en un 20% y reducen el colesterol LDL.

Hay que subrayar que dicho efecto está presente de igual forma en cebollas, manzanas, judías, soja y zumos de naranja o uva, y que es mejor comer de forma extensiva (muchos alimentos distintos) que intensiva (más de lo mismo). La ventaja de frutas y verduras es que, además de flavonoides, contienen fibra, vitaminas y minerales. La ventaja del chocolate es su inigualable sabor (y mejor, cuanto más amargo, cuanta menos leche o azúcar).

«Es posible que a partir de ahora podamos pecar con un poco menos de remordimiento», comenta Franz Messerli, un experto en hipertensión de Nueva Orleáns que centra el poder curativo del chocolate en los polifenoles. «Los polifenoles son unos componentes químicos que también se encuentran en otras sustancias, como el té verde; son flavonoides, concretamente catequinas, y los científicos creen que son dichas catequinas las que más efectos antioxidantes y antitumorales poseen». Cuatro son las principales catequinas que se dan cita en el chocolate: EC (epicatequina), ECG, EGC y EGCG.

Cuida de la alimentación de los más pequeños

Salud Facilisimo / Juan Antonio Polo

Es muy importante fomentar una cultura nutricional desde la infancia. Lo que aprendan los niños desde pequeños, es lo que verán como una actitud normal y la desarrollarán durante el resto de su vida. Cada vez están más de moda los campamentos para que los niños pierdan peso, pero estos nunca llegarán a ser 100% efectivos si no se continúa con una buena alimentación en casa.

Apuntes básicos

La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, llegando en la adolescencia a las 3.000 calorías. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente 1 caloría por minuto, conviene estar activo durante al menos una hora al día. Por ejemplo, correr por el patio o jugar al escondite, mantendría más lejos los malos hábitos y haría fácil la tarea de tener un peso saludable.

Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere un organismo.

La mejor dieta

El consumo diario de panes muy recomendable en la dieta de los niños, por su riqueza en hidratos de carbono, necesarios para un adecuado desarrollo. Otros alimentos que aportan hidratos de carbono son las patatas, la pasta y el arroz preparados al horno o al vapor. 

Asimismo, el IMEO hace hincapié sobre la necesidad de tomar a diario lácteos como el yogur o el queso, debido a su elevado aporte de calcio y vitamina D, ya que ayudan a la formación de estructuras óseas (crecimiento).
 
En cuanto a las técnicas de cocción, hay que descartar los fritos, los rebozados y los empanados. Se da prioridad al uso de aceite de oliva virgen extra para el aliño de ensaladas y del aceite de oliva para planchas o salteados.
 
Debemos evitar los fritos y las comidas ricas en grasas, como son el cocido, las empanadillas y las croquetas. En su lugar se deben consumir carnes o pescado a la plancha, pollo asado en su jugo, platos de verdura tipo Vichyssoise, cremas frías de espárragos o champiñones. Hay que procurar evitar calorías extra innecesarias de postre, tipo buñuelos, dulces, etc. 

En verano, los menús deben de ser menos pesados, dando prioridad a un mayor consumo de verduras o legumbres en forma de ensaladas en vez de purés o potajes. Todas las semanas se deben incluir  1 o 2 raciones con alimentos proteicos de cada grupo. Además, hay que realizar un aporte de alimentos vegetales en forma de fruta como postre a diario.

10 consejos claves

El IMEO da a todos aquellos padres 10 consejos fundamentales relacionados con la nutrición de sus hijos:

 1. – Asegurarse que el niño tome 5 raciones de frutas, verduras u hortalizas al día. 

 2.- 4 raciones de hidratos de carbono al día (cereales, pan, pasta, arroz, legumbres y patatas). Preferentemente en todas las comidas, menos en la cena.

 3.- 2 raciones de proteínas al día (pescado, huevos, carnes y lácteos).

 4.- 2 raciones de grasas saludables al día (frutos secos, aceite de oliva). Preferentemente en desayuno y cena.

 5.- 5 comidas: 3 principales en desayuno, comida y cena más 2 comidas secundarias, una  en media mañana y otra de merienda.

6.- Procurar que no se tomen más de 2 productos poco saludables a la semana, tales como productos industriales ricos en azúcares y grasas, como bollería industrial, bebidas refrescantes, golosinas o dulces.

 7.- Acostumbrarle a beber como mínimo 1 litro de agua al día.

 8.- Enseñar al niño a comer las cantidades justas, ni más ni menos, en casa y fuera.

 9.- Incitar la práctica de deporte y actividades en grupo. Menos videojuegos, ordenador y televisión. Escoger la actividad deportiva más apropiada para el hijo.

 10.- Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces y bollería como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos.

Ideas para un buen desayuno infantil

Recomendaciones para acertar con la primera comida del día

Charo Barroso / Desarolloinfantil.net
 
Para mejorar los hábitos alimenticios de la población infantil, desde la Asociación Corazón Vivo se insiste en que hay que mejorar el desayunos de los niños. ¿Cómo? Sus expertos nos ofrecen unas cuantas ideas:
 
Incrementar el consumo de fruta y de pan integral en el desayuno, dado el escaso consumo de alimentos ricos en fibra dietética entre la población infantil.   
   
•   Fomentar el consumo de leches fermentadas, yogures y queso fresco, ya que aproximadamente el 60 por ciento de los niños y niñas no toman derivados lácteos. Algunos de estos alimentos proporcionan beneficios adicionales a los de los nutrientes y otros introducen variabilidad al desayuno, haciéndolo más atractivo.
   
•   Reducir el consumo de bollería en el desayuno y dejarle para ocasiones especiales. Todavía presenta una cifra elevada, ya que el 40 por ciento de los niños la desayuna habitualmente.
   
•   Se debe seguir haciendo hincapié en la importancia de un desayuno completo que combine adecuadamente todos los ingredientes de un desayuno saludable, para tratar de continuar incrementando el porcentaje de escolares que desayunan correctamente. 
  
  La fórmula del desayuno 3S 

Saludable, sostenible y social. Así es el desayuno 3S. Una iniciativa avalada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)  y desarrollada por algunos centros comerciales con el objetivo de concienciar a los más pequeños sobre la importancia de la primera comida del día y enseñarles a preparar un desayuno completo y equilibrado. En ellos se ofrece información detallada sobre las bases fundamentales del desayuno, la pirámide de los alimentos y el aporte calórico ideal para esta primera comida del día. Todo con la intención de corregir los hábitos alimenticios de los más pequeños y concienciar a las familias sobre la importancia de esta comida.
 
Rubén Bravo, experto en nutrición de IMEO, indica que un buen desayuno no pueden faltar lácteos, los cereales, la fruta o el zumo natural y una proteína. Además, insiste en que debe ser equilibrado y personalizado en cuanto a la edad, peso y actividad física del niño.
       
  En este sentido, señala que aquellos que toman un desayuno completo tienen más energía, sacan notas más altas, son más positivos, se enferman menos y, de cara a la adolescencia, reduce ese estado de ansiedad que provoca el no desayunar y que puede tornarse en agresividad cuando van creciendo.   
     
Ideas para todos los gustos
   
– Para los energéticos: leche con cacao, pan con mantequilla, mermelada o miel, muesli, fruta fresca o zumo de fruta.
   
– Para los que necesitan fibra: leche, fresas con miel, yogur con cereales integrales y kiwi.
   
– Para los que tienen prisa. Rápido y nutritivo: Leche con cacao, galletas integrales, leche o batido de yogur, zumo de fruta y fruta fresca.
   
– Para los que necesitan proteínas: Leche con cacao o yogur, pan con jamón o fiambre y queso fresco. Fruta o zumo.
   
– Para los vitaminados. Leche, yogur con muesli y macedonia de frutas con zumo.   
   
– Para unos huesos fuertes. Leche con cacao, pan con mermelada y queso fresco, y fruta.
   
– Y si en el colegio toca deporte. Yogur natural con azúcar, miel y muesli, zumo de naranja, pan con queso fresco y jamón, y frutos secos.