Cómo quedarse con ‘lo bueno’ de la comida internacional importada

Estados Unidos y México no son un ejemplo a seguir en gastronomía, mientras que de la comida china y turca no llegan los ingredientes de mayor calidad. La comida japonesa y la italiana (sin ponerse ciegos) podrían ser la mejor opción.

Ana Callejo Mora | Correo Farmacéutico

En las dos últimas décadas, y cada vez con más fuerza, España está notando la influencia de la gastronomía de otros países, como Estados Unidos, China, Japón, México, Italia o Turquía, desbancando, poco a poco y casi sin notarlo, tanto a ingredientes como a platos nacionales equilibrados y saludables de la dieta mediterránea. Ahora que se acercan las comidas y cenas navideñas, en las que la gente suele decantarse por restaurantes de los países citados o intenta reproducir sus platos en el propio hogar, es momento de repasar las virtudes y debilidades de estas cocinas del mundo.

“Sin ninguna duda, este cambio de tendencias gastronómicas es uno de los factores determinantes que está provocando en nuestra sociedad el incremento alarmante de las cifras de obesidad y sobrepeso, no sólo en adultos sino también en niños”, comenta Rubén Bravo, especialista en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para Esperanza Torija, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la opción menos sana, sobre todo para los pacientes con riesgo cardiovascular (CV), es la comida americana, ya que está basada en “mucha carne, grasa y fritos”.

Al respecto, Bravo señala: “Nada bueno, desde el punto de vista de la gastronomía saludable, puede salir del país que inventó y propagó los conceptos de fast food (comida rápida) y super-size (súper raciones de comida). Si visitamos un restaurante americano en España resulta muy complicado realizar una comida saludable”.

La influencia de la cocina estadounidense también se observa en la comida tradicional mexicana, originaria de la sociedad azteca, lo que ha dado como fruto la mutación Tex-Mex. “Aun así, si buscamos en nuestra ciudad o en la red, es posible encontrar restaurantes de comida tradicional de México y trasladar a nuestro hogar sus ricas y saludables recetas picantes con carnes, tortitas de maíz y fajitas de pollo y verduras”, explica el portavoz del IMEO. Además, “las enchiladas pueden acompañarse de legumbres“, dice Torija.

En España se nos ofrece una comida china preparada con ingredientes de muy baja calidad, cocinada en la mayoría de los platos con grasas hidrogenadas en frituras o con salsas grasientas y muy especiadas para ocultar esta mala calidad. En ocasiones se han producido casos de intoxicación por el parásito Anisakis, por lo que desaconsejamos a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia frecuentar estos restaurantes o su servicio a domicilio. Por desgracia, para disfrutar de una buena comida china es necesario acudir a establecimientos que no están al alcance de todos los bolsillos”.

A esto, la catedrática de la UCM añade que la salsa de soja suele llevar bastante sal, pero, al emplearse como condimento, no supondría  riesgo alguno para la salud.

ESPECIAS COMO CAMUFLAJE

Otro ejemplo del uso excesivo de especias para enmascarar alimentos de dudosa calidad es la comida turca que llega a España. “De ahí que en ocasiones lleve a digestiones pesadas”, resume Bravo. Sin embargo, “el humus es un gran plato a nivel nutritivo y una buena opción si no se toman legumbres”.

La cocina japonesa importada en España es merecedora de más tenedores que la china. “Es la opción más saludable de la gastronomía asiática, pues destacan el sushi, sashimi o maki, elaborados a partir de ingredientes de calidad media-alta donde predominan las algas ricas en yodo, el arroz blanco y pescados con elevado contenido en omega 3 y proteínas de alta calidad biológica”, repasa Bravo. “Recomendamos tomar cantidades moderadas, pues, a pesar de tratarse de comida muy saludable, son platos calóricos. Las embarazadas o lactantes deberían evitar estos platos, porque contienen alimentos crudos, y el exceso de pescados grandes, como el atún, por su contenido en mercurio”. Torija recuerda que las algas pueden resultar indigestas para algunas personas.

pizzaLa cocina italiana guarda gran parecido con la española por influencia mediterránea. “El problema es que hemos importado los platos más calóricos, como pizzas y pastas, dejando en segundo plano el resto de platos tradicionales más sanos y menos calóricos. No aconsejamos estas importaciones a personas con alto riesgo CV, hipertensión o hipercolesterolemia, al igual que aquéllas en régimen de adelgazamiento, pues estos platos están compuestos de ingredientes como queso, embutidos o natas, con una base de trigo no integral”, apunta Bravo.

Torija pone el punto positivo a la comida italiana, al explicar que la pasta tiene un mayor valor nutritivo que el pan, sugiriendo ingerirla como plato único.

Pasta y verdura ‘al dente’ para obtener más beneficios.

Valor nutricional de platos e ingredientes importados del mundo que se han hecho populares en España. 

HamburgesaAMERICANA.
Los platos típicos de la gastronomía de Estados Unidos que se pueden encontrar en España son las hamburguesas, las costillas de cerdo con salsa de barbacoa azucarada, los entrantes que son mayoritariamente frituras realizadas con grasas hidrogenadas y los postres que, en muchos casos, se acercan por ración casi a las 1.000 Kcal.

ITALIANA.
En ciertos aspectos, esta cocina guarda muchos parecidos con la española dada la influencia mediterránea, siendo rica en verduras, frutas, arroces, pastas, quesos, aceite de oliva, aceitunas, carnes y pescados de calidad. La virtud de la salsa de tomate frito es que el licopeno (un antioxidante) está más biodisponible que en el tomate crudo.

sushi ASIÁTICA (CHINA Y JAPONESA).
En España se disfruta de una versión de poca calidad de la comida tradicional china, pues allí abundan verduras, sopas, arroz, pescados, carnes y tofu, con una forma de cocinarlas muy saludable como el wok -las verduras quedan al dente, lo que preserva mejor las vitaminas-. El tipo de comida japonesa disponible en España  ofrece gran variedad de platos de calidad, como el sushi.

TURCA.
El kebab es, dentro de la comida turca, el plato que más fama ha adquirido en España. Pese a abusar de las especias, lo positivo es que, de las comidas rápidas, el kebab no es la peor opción porque incluye cordero magro o pollo, y la salsa de yogur no es demasiado grasa.

MEXICANA.
A pesar de que la comida mexicana ha recibido mucho influjo de la americana y cuenta con contundentes platos, como los nachos con queso, también ofrece alimentos como el pimiento y el tomate con poderes antioxidantes. El chile picante, además de poseer efectos antiinflamatorios, tiene poder saciante y estimula el metabolismo de los lípidos.

México ya ha llegado a la cima en cuanto a sobrepeso y obesidad

El cribado obligatorio del riesgo cardiovascular en la población mexicana debería realizarse a partir de los 18 años de edad, según ha propuesto Enrique Morales, director del Centro de Investigación Cardiometabólico, en Aguascalientes (México), al Gobierno de este país en el Congreso Mexicano de Cardiología, celebrado la semana pasada en Guanajuato. «Los mayores de 18 deberían someterse obligatoriamente a análisis que midan su glucosa, colesterol, presión arterial e índice de masa corporal. Estos exámenes deberían repetirse cada tres años. El cribado, que debería ser sencillo y barato, podría hacerse en colegios, centros comerciales y otros lugares públicos».

La razón que alega este experto es que «la dieta mexicana es una mezcla de fritos, comida basura y refrescos, además de rica en carbohidratos y grasas». La combinación de dieta pobre y sedentarismo es causa de la obesidad epidémica.

«México lidera la cumbre del último ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico sobre los países con mayor tasa de obesidad y sobrepeso, con un 69,5 por ciento de la población que presenta estos problemas», puntualiza Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, destacando que «Estados Unidos actualmente se encuentra en el segundo puesto de esta lista, con un 68 por ciento de población que sufre obesidad y sobrepeso».

SOCIEDAD ‘INMÓVIL’
Para Esperanza Torija, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, «el problema de la obesidad, tanto en España como en México, parte de que no hacemos ejercicio».

Los 12 aditivos más perjudiciales de alimentos que comemos todos los días

Las familias consumen diversos alimentos empacados y procesados durante el día. Son convenientemente portables y permanecen frescos por mucho tiempo (gracias a los conservadores)

glutamato
Los aditivos que ponen en los alimentos procesados para hacer que se vean y sepan mejor, incluyen grandes cantidades de sal, grasas, azúcar, por decir algunos que se puedan pronunciar. Estos aditivos, sin embargo, tienen un precio que incluye efectos secundarios, alergias, cinturas agrandadas, disminución en la absorción de los minerales y vitaminas, cáncer, esclerosis múltiple y más.

Abajo está la lista de los 12 aditivos más perjudiciales que hay. No tienen ningún orden en particular.

1. Endulzantes artificiales: Los endulzantes artificiales son una combinación de químicos que existen para hacer más dulces los alimentos sin las calorías del azúcar. La mayoría de los endulzantes artificiales tienen efectos secundarios y el desglose químico en el cuerpo puede ser tóxico. Adicionalmente, en combinación con otros aditivos como los colorantes artificiales, estos endulzantes tienen un efecto más potente en las células del sistema nervioso y la función de los neurotransmisores. Los endulzantes artificiales están ligados a más de 90 efectos secundarios.

2. Azúcar refinada: La gente en Estados Unidos consume de 150 a 175 libras de azúcar por año. En otras palabras la gente está consumiendo media taza de azúcar al día y la mayoría ni siquiera se da cuenta. Debido a su naturaleza adictiva y al hecho de que se puede encontrar virtualmente todos los alimentos procesados, (excepto los que dicen) “libre de azúcar”, nosotros “subsistimos” en azúcar. El gran consumo de azúcar y su correspondiente efecto en la elevación del nivel de insulina causan sobrepeso, hinchazón, fatiga, artritis, migrañas, bajo funcionamiento inmunológico, obesidad, caries, y enfermedades cardiovasculares. También interrumpe la absorción de los nutrientes, provoca osteoporosis, depresión, síntomas premenstruales y estrés.

3. Glutamato monosódico (MSG): MSG es una excitotoxina usada para extraer el sabor en los alimentos. Las excitotoxinas son toxinas que se unen a ciertos receptores (Ej., ciertos receptores glutamatos). De acuerdo con Dr. Russell Blaylock, un autor y neurocirujano, las excitotoxinas pueden causar que las neuronas más sensibles mueran. Algunas personas experimentan otros efectos secundarios como jaquecas, piel irritada, somnolencia, y problemas respiratorios, digestivos, circulatorios y coronarios.

4. Colorantes artificiales: Los colorantes artificiales son químicos sintéticos que no ocurren en la naturaleza. Muchos son derivados del alquitrán de hulla y pueden contener hasta 10 partes por millón de arsénico y aun así ser reconocidos como seguros por la FDA. Los colorantes artificiales pueden causar reacciones alérgicas e hiperactividad y déficit de atención en los niños, también pueden contribuir a desórdenes de la vista y de aprendizaje o causar daño nervioso.

5. BHA y BHT: BHA y BHT bloquean el proceso de “arranciamento” del aceite. Estos aditivos afectan el sueño y el apetito y están asociados con daño renal y hepático, pérdida del cabello, problemas de comportamiento, cáncer, anormalidades fetales y retardo en el crecimiento.

6. Nitrato y Nitrito de Sodio: El Nitrato y Nitrito de Sodio son conservadores que se añades a productos alimenticios procesados. Estos componentes se transforman en agentes causantes de cáncer en el estómago llamados nitrosaminos. Notables efectos secundarios incluyen jaquecas, nauseas, vomito y mareos.

7. Cafeína: La Cafeína es un estimulante adictivo que se encuentra en gaseosas, chicle, pastillas dietéticas y analgésicos; el café, el té y la cocoa la contienen de manera natural. La Cafeína causa excreción del calcio de los huesos, que lleva a la osteoporosis e incrementa la infertilidad.

8. Olestra (Olean): La Olestra es un sustituto de grasa libre de calorías usado como ingrediente en snacks y botanas. Inhibe la absorción de algunas vitaminas y otros nutrientes. También puede causar diarrea y goteo anal.

9. Aceite Vegetal Brominado (BVO): El Aceite Vegetal Brominado es utilizado para mantener en suspensión los aceites saborizados en las gaseosas. Se almacena como grasa en el cuerpo y con el tiempo se puede acumular. Este aditivo interfiere en la función reproductiva y defectos de nacimiento. Ha sido vetado en 100 países.

10. Aceite Vegetal Parcialmente Hidrogenado: El aceite vegetal parcialmente hidrogenado es fabricado al hacer reaccionar aceite vegetal con hidrógeno. Cuando esto ocurre, el nivel de aceites poliinsaturados (grasa buena) se reduce y se forman grasas trans. Están asociados con enfermedades cardíacas, cáncer de mama y colon, arterioesclerosis y colesterol elevado.

11. Pesticidas: Cada año se añaden más de 2 billones de libras de pesticidas a nuestra fuente alimenticia. Esto es 10 libras por persona por año. Muchos pesticidas utilizados en el mundo son cancerígenos. La acumulación de pesticidas en el organismo reduce nuestra habilidad para resistir organismos infecciosos, daña la fertilidad y contribuye a pérdidas de embarazos y defectos de nacimiento. Además de que reduce el contenido vitamínico de los productos.

12. Organismos Genéticamente Modificados (GMOs): GMOs son plantas o animales a los que se les modificó el ADN. En USA, la mayoría del maíz, frijol de soya, algodón y cultivos de canola están genéticamente modificados y una o más de estas se encuentran en casi todos los alimentos procesados. No ha sido comprobado que los GMOs sean seguros y algunos estudios muestran que disminuyen la inmunidad a las enfermedades en plantas y humanos, pueden causar resistencia a los antibióticos y pueden tener un impacto negativo en las funciones genéticas. Las plantas que han sido genéticamente modificadas para resistir enfermedades, pesticidas e insecticidas pueden disminuir la necesidad de usar estos fuertes químicos en un principio, pero a la larga pueden construir una resistencia y por ello requerir mayores cantidades de químicos que al principio. Es muy pronto para concluir los efectos; no se cuenta con evidencia a largo plazo todavía.

Fuentes: Mamanatural.com.mx / Informe21

Pros y contras de la dieta macrobiótica

La dieta Macrobiótica es una dieta vegetariana y ecológica que nació en el Japón gracias a George Oshawa y se basa en la búsqueda del equilibrio físico y emocional a través de la nutrición

la dieta macrobioticaSe trata de un estilo de vida basado en la filosofía oriental del Yin y el Yang. Los grandes pilares de la dieta mabrobiótica son los cereales de origen biológico e integrales -arroz, cebada, maíz y trigo- que pueden ser presentados de forma hervida, guisada, en sopas y tartas. Otros alimentos básicos son la soja, las algas marinas, los aceites vegetales y las verduras y hortalizas. Estas han de ser de temporada y deben ser cultivadas en la zona de residencia. Así los alimentos naturales y de consumo diario han de ser masticados alrededor de 50 veces.

Pese a que este régimen alimenticio estipula que han de evitarse al máximo las proteínas de origen animal, la ingesta de pescados, pollo, carne magra, huevos y lácteos está permitida de manera ocasional aunque han de ser cocinados solo con sal marina y según los principios de la macrobiótica: en recipientes de barro o acero inoxidable y removidos con cucharas de madera. En este sentido, el café no es recomendable y se aconseja tomar té natural procedente de China o Japón.

Sin embargo, esta dieta no parece ser una alternativa saludable ya que conlleva serias carencias nutricionales si se sigue de manera estricta. «En casos muy extremos, los seguidores de esta filosofía oriental llegan a ingerir únicamente cereales integrales. Esto puede provocar escorbuto, anemia, hipocalcemia y alterar la función de los riñones o el hígado», advierte Vanesa León, nutricionista graduada en Nutrición Humana, quien recuerda que la correcta combinación de todos los grupos de alimentos es la clave para mantener una buena salud.

Ejemplo de un menú de la dieta macrobiótica

Desayuno
Una infusión de té de tres años (té Bancha, un té muy suave sin teína) o té Mu (una combinación de dieciséis plantas) con una crema de mijo o de arroz (poner una taza de arroz o mijo con cuatro o cinco de agua y cocinarlo lentamente durante cuatro o cinco horas. Luego servirla con un poco de sésamo por encima. También se pueden cocinar con un poco de canela y de pasas)
Como alternativa de la crema de arroz o mijo se suele tomar galletas de arroz con puré de sésamo o algún paté vegetal.

Almuerzo (mediodía)
De primero Sopa de Miso que es una sopa de verduras con algas y un condimento salado de soja.
De segundo se toma un plato combinado donde suele haber Arroz integral hervido con un trozo de alga Kombu y otra parte de proteína vegetal (legumbres, Seitán o gluten de trigo, Tofu o «queso» de soja, Tempeh o soja fermentada)
Como postre se puede tomar un poco de compota de manzana (la fruta siempre cocida) o un poco de pastel hecho con una base de copos de cereales o de sémola de maíz o de trigo (cous-cous) con gelatina de fruta hecha con alga Agar-agar.
Normalmente no se suele tomar postre sino una taza de té Bancha.

Merienda
Un té con unas galletas de arroz y un poco de mermelada o paté vegetal.

Cena
Una sopa (que puede ser de verduras con Shiitake, que es un hongo japonés, y daikon, que es como un nabo pero muy grande)
De segundo se suele tomar unas verduras al vapor o estofadas.
Si se tiene mucho apetito se puede acompañar con arroz o un poco de proteína.

Fuentes: En buenas manos / ABC

El sobrepeso aumenta el riesgo de padecer depresión

Los especialistas destacan la importancia de una buena alimentación para prevenir estados depresivos y proponen a la dieta mediterránea como la alternativa más recomendable
El Dia
la dieta meditarránea favorece la saludEl riesgo de padecer depresión es un 55% mayor en las personas obesas, mientras que el riesgo de obesidad aumenta en un 58% entre quienes tienen depresión, según datos que aporta la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Esta entidad señala que muchos de los episodios depresivos que sufren personas con obesidad se deben a que su exceso de peso les deprime.
Por su parte, las personas deprimidas sufren ansiedad, que a menudo se traduce en una necesidad imperiosa de comer. De hecho, algunas pueden ingerir más de 5.000 calorías en un atracón, subraya. La SEEDO explica que estas personas “buscan sentirse saciadas, por lo que comen muchos hidratos de carbono. En algunos casos, se produce una auténtica adicción a la comida con el fin de calmar la ansiedad, lo que puede derivar en obesidad”.

Esta organización pone de relieve la importancia de la nutrición en la prevención primaria de la depresión y defiende la dieta mediterránea como el patrón alimentario más recomendable. “La dieta mediterránea podría tener un papel preponderante en la prevención de la depresión”, sostiene Miguel Angel Martínez-González, miembro de la SEEDO. La dieta mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos de origen vegetal como el pan, la pasta, el arroz, las verduras, las hortalizas, las legumbres, las frutas y los frutos secos. Además, se emplea el aceite de oliva como fuente principal de grasa; se da un consumo moderado de pescado, mariscos, aves de corral, productos lácteos y huevos; comprende, asimismo, la ingesta de pequeñas cantidades de carnes rojas y un aporte diario de vino, consumido generalmente durante las comidas, indica la Fundación Dieta Mediterránea.

Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. “Es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye, de forma muy importante, a la carga mundial de morbilidad”, añade. La OMS recalca que la depresión es distinta a las variaciones habituales del estado de ánimo y a las respuestas emocionales breves ante los problemas de la vida cotidiana. “Puede convertirse en un problema de salud serio, causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio”, destaca este organismo. Asimismo, la OMS precisa que la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. A su vez, esta patología “puede generar más estrés y disfunción, empeorar la situación vital de la persona afectada y, por consiguiente, la propia depresión”, puntualiza.
Por su parte, el doctor Martínez-González recuerda que la depresión “puede conducir a hábitos dietéticos más pobres” lo que puede acabar derivando en un exceso de peso. “En este sentido, varios estudios indican que la incidencia de la obesidad es mayor en las clases más desfavorecidas porque comen menos carne y pescado, ingieren más cantidad de grasas poco saludables y realizan menos deporte”, refleja la SEEDO. De ahí la importancia de mejorar la educación en lo que a hábitos alimentarios se refiere pues, según indica esta entidad, “la prevención es el mejor tratamiento”.
No en vano, la psicoterapia cognitivo-conductual indicada para las personas obesas que sufren depresión se centra en enseñar pautas alimenticias, además de en mejorar la autoestima, ayudar a desarrollar habilidades sociales, favorecer la motivación para bajar de peso y dotarles de pautas para hacer ejercicio.

¿Sabes distinguir las grasas buenas de las malas?

grasas no saturadas, foto ThinkstockBBC Mundo
Aunque la palabra grasa puede parecernos incompatible con una dieta saludable, eso no es así. No todas las grasas son iguales y es muy importante saber qué tipo de grasas debemos comer más y cuáles deberíamos reducir.

Grasas saturadas

Según NHS Choices, un servicio de asesoramiento online del Sistema Nacional de Salud británico, reducir algunas comidas ricas en grasas saturadas es una parte importante de una dieta saludable.

Entre esos alimentos está la mantequilla, la manteca, los chocolates, pasteles y masitas y los productos cárnicos como las salchichas o los pasteles de carne.

La mayoría de la gente come demasiada grasa saturada: en torno al 20% más del máximo recomendado, según recogen los estudios de la Asociación Británica de Dietética.

Las recomendaciones del Departmento de Salud británico dicen que el hombre promedio no debería comer más de 30 gramos de grasas saturadas al día, mientras que en el caso de la mujer esa cifra no debería ser superior a 20 gramos diarios.

Una dieta rica en grasas saturadas puede incrementar los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad o colesterol malo en la sangre a lo largo del tiempo, lo que también aumenta la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular.

Pero ese riesgo ha sido puesto en duda recientemente.

El cardiólogo Aseem Malhotra escribió recientemente en el British Medical Journal que las grasas saturadas han sido «demonizadas durante décadas» al vincularlas con las enfermedades del corazón, algo que, dice, no ha podido ser plenamente comprobado con evidencias científicas.

Según Malhotra, la industria alimentaria ha compensado la bajada de grasas saturadas con el aumento de azúcar.

Grasas no saturadas

Tener una dieta rica en grasas no saturadas puede ayudar a bajar los niveles de colesterol malos en la sangre y a incrementar los de lipoproteína de alta densidad, el conocido como colesterol bueno.

Las grasas saturadas pueden ser sustituidas en una dieta balanceada con las más saludables grasas monosaturadas y polisaturadas, que se encuentran en muchos alimentos como:

– Los pescados «azules» como el salmón, las sardinas o la caballa.

– Frutos secos y semillas.

– Frutas y vegetales, incluyendo el aguacate.

Los ácidos Omega-3 pueden ayudar a bajar los niveles de triglicéridos en la sangre, a prevenir los coágulos de sangre y a mantener los ritmos cardiacos a un nivel regular.

La Fundación Británica del Corazón asegura que deberíamos comer dos porciones de pescado a la semana y que al menos una de ellas debe ser pescado azul.

Además, recomienda tomar una pequeña cantidad de grasas monosaturadas para ayudar a mantener los niveles de colesterol.

Grasas trans (o ácidos grasos trans)

El tercer tipo de grasas se encuentra en los ácidos grasos trans o grasas trans.
Las grasas trans naturales se encuentran en bajos niveles en algunas comidas, como los productos lácteos.

Las trans artificiales se producen cuando la grasa pasa por un proceso de hidrogenación, conocido como grasa hidrogenada.

Se puede usar para freír.

Las grasas trans artificiales también se encuentran en algunas comidas procesadas, como las galletas y los pasteles y en algunas ocasiones se usan para alargar la duración de los productos.

Una dieta rica en grasas trans puede conducir a niveles altos de colesterol malo en la sangre.

Pero, en Reino Unido, por ejemplo, la mayoría de la gente no come mucha grasa trans. De media, cada británico ingiere cerca de la mitad del máximo recomendado.

Y la mayoría de los supermercados del país han retirado el aceite hidrogenado de sus productos.

NHS Choices asegura que consumimos muchas más grasas saturadas que trans, pero dice que reducir la cantidad de grasas saturadas es más importante que disminuir la ingesta de ácidos grasos trans.

Niños y adolescentes, la generación que peor come

Elizabeth GonzálezPunto de vista: Elizabeth González

Directora de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Experta Universitaria en Nutrición

«Es necesario establecer cambios en los patrones de alimentación en función de la biodisponibilidad de los nutrientes», insiste la experta.

En España de cada 10 niños y adolescentes, de 2 a 17 años de edad, dos tienen sobrepeso y uno obesidad (Encuesta Nacional de Salud del INE, marzo 2013)

Algunos alimentos ricos en grasas y azúcares estimulan el cerebro de la misma manera que las drogas, creando adicción en el tiempo. ¿Cómo se puede explicar esto científicamente? ¿Dónde acaba el hambre hedonista para dar paso a una dependencia del consumo de ciertos alimentos? 

Parece que finalmente sí existe una explicación científica a la famosa adicción que sentimos por las grasas y azúcares. Su nombre, no muy comercial, es receptores endocanabinoides. Universidades americanas como la de Irving (California) o la de Connecticut han estudiado en profundidad estos neurotransmisores viendo que ejercen una gran influencia sobre el apetito y/o las conductas de ansiedad por los alimentos. Cuando ingerimos alimentos calóricos, especialmente ricos en grasas y azúcares, nuestro intestino segrega dichos receptores que son neurotransmisores (similares a algunos compuestos presentes en la marihuana) que activan las neuronas del centro del placer del cerebro (nucleus accumbens). Todo este proceso desencadena una conducta glotona y una probable adicción a este tipo de alimentos ricos en grasas y azúcares. Por tanto, lo que comienza como una conducta alimentaria normal para saciar nuestra hambre puede derivar en una dependencia del consumo de este tipo de alimentos por una estimulación y sobreexposición de estos receptores en los centros cerebrales del placer que nos invite a repetir la búsqueda de esa sensación placentera.

Algunos estudios incluyen entre los comestibles con poder adictivo (comida chatarra rica en grasas y/o azúcares) otros alimentos, básicos a nuestro entender, como son la leche, la carne o los carbohidratos, indispensables en nuestro menú de cada día. ¿También son adictivos?

En cuanto a los lácteos, la carne y los carbohidratos sería conveniente puntualizar algunos aspectos. Los carbohidratos, pueden ser complejos o en forma de azúcares sencillos. Los azúcares simples presentes en bollería, galletas o dulces en general sí los consideramos alimentos adictivos, ya que además del azúcar suelen ir acompañados de una elevada carga de grasa poliinsaturada. Sin embargo, la absorción de los carbohidratos complejos, aunque también contienen glucosa, es más lenta y no produce esa inmediata sensación de placer al llegar la glucosa a los núcleos cerebrales. En el caso de la carne y la leche, a pesar de que contienen grasa saturada, es el conjunto de azúcares refinados y grasas saturadas y/o poliinsaturadas el que resulta una bomba adictiva para nuestro cerebro. Fomentar esta conducta adictiva consumiendo esta clase de alimentos nos llevará a la búsqueda de este placer poniendo en riesgo nuestra salud y desarrollando comportamientos compulsivos hacia estos alimentos hipercalóricos y de escaso valor nutricional, llegando incluso hasta la obesidad.

¿Puede producir depresión la ingesta de hidratos de carbono y grasas de origen vegetal?

Los hidratos de carbono y el azúcar de la dieta proporcionan un aumento de ánimo artificial. La ansiedad y el estrés nos llevan a comer más, mientras que el aumento de peso por estos hábitos puede hacer que la depresión aumente. Para evitar caer en esta dinámica se necesita un mayor esfuerzo para no picar entre horas, no caer en atracones de comida y mantener un régimen más equilibrado. Si a esto añadimos un descenso de la energía tras eliminar los carbohidratos de la dieta, como suelen recomendar la mayoría de ‘dietas antidepresivas’, junto al aumento del consumo de chocolate (por su efecto sobre la serotonina) u otros supuestos potenciadores del estado de ánimo, entonces se cerrará este círculo vicioso que asocia la depresión con el sobrepeso.

Consumir ciertos alimentos asociados con la mejora del estado de ánimo puede llegar a ser muy peligroso, además de que inevitablemente producirá un aumento de peso. Aunque existen suficientes evidencias científicas de ciertas sustancias químicas presentes en el chocolate, las frutas con vitamina C o los frutos secos, estos nunca deben ser tomados como remedio contra la depresión, pues se corre el riesgo de que estos estados de ánimo se hagan crónicos. Estos alimentos pueden sofocar la ansiedad inmediatamente después de consumirlos, pero al cabo de unas horas remitirá su efecto.

Los hábitos de vida saludables y la alimentación son claves para mantener una buena salud mental y prevenir los cuadros depresivos, pero no se ha demostrado que sirvan para contrarrestar estos estados mentales una vez que ya se están sufriendo.

¿Qué cambios que rompen moldes debemos realizar en nuestra mentalidad sobre la alimentación, lo que es bueno para comer y lo que no, para estar al día de los nuevos avances de la ciencia de la nutrición? ¿Cuál es la generación que peor come hoy en día y por qué?

Estamos ante un hecho cuyas consecuencias sufrirán más de una generaciones. Se han abandonado consumos de alimentos tradicionales y se han sustituido por dietas hipergrasas, hiperproteicas, ricas en sal y azúcar y pobres en fibra. Dietas en las que predominan los alimentos transformados por la industria, de gran palatabilidad, fácil consumo y saciedad inmediata, pero en el mismo tiempo muy ricas en sustancias aditivas y calorías vacías. No olvidemos que el sistema social sanciona lo comestible de lo no comestible, y la sociedad utiliza los alimentos con fines extranutritivos: mantener relaciones sociales, expresar amor y afectividad, identificación con el grupo, paliar estrés y ansiedad, establecer un estatus social, recompensas o castigar, etc.

Las cantidades recomendadas de nutrientes en la dieta dependen de su biodisponibilidad, es decir, la proporción del nutriente en la dieta que es utilizado para el normal funcionamiento del organismo. Por este motivo, es necesario establecer cambios en los patrones de alimentación, cuándo debemos ingerir cada nutriente, según la función que desempeñe. Los hidratos de carbono son nuestra principal fuente de energía, por eso, se deben ingerir durante la primera mitad del día (desayuno-media mañana-comida) que es donde realmente nuestro organismo gasta esa energía. Las proteínas desempeñan un papel estructural y funcional, no son como tal una fuente de energía para el organismo. Por eso, se deberían ingerir sobre todo en los momentos del día en los que el cuerpo ya no gasta tanta energía y sí necesita “reparar” el organismo (merienda-cena). Los lípidos (grasas) son la principal reserva energética (almacén) que tiene el organismo, por lo que debemos ingerirlos en cantidades moderadas en forma principalmente de aceite de oliva, muy beneficioso para la salud a nivel cardiovascular.

La generación que peor come hoy en día son los niños y los adolescentes. Muchos menores en edad preescolar y escolar toman un exceso de alimentos transformados industrialmente (mucha bollería) y muy pocos alimentos sin procesar (frutas y verduras). Los adolescentes tienen cierta autonomía para elegir los alimentos, comen y cenan por su cuenta y optan, en la mayoría de los casos, por comida de fácil consumo y rápida para llevar. La sociedad de hoy utiliza los alimentos no sólo para satisfacer el hambre, sino también con fines extranutritivos: para mantener relaciones sociales, expresar amor y afectividad, paliar los estados de estrés y ansiedad, identificarse con un grupo o establecer un estatus social. Así la abundancia de alimentos se convierte en una arma de doble filo: en lugar de asegurar nuestra supervivencia biológica, es la misma que la pone en peligro. Poner una solución a todo esto, no es tarea fácil, porque no existe una sola fórmula universal. Eso sí, hay que ser consciente del peligro que conlleva el sobrepeso y la obesidad y servirnos en buen grado de la información de calidad que nos ofrece la ciencia de la nutrición. Enseñar a comer a nuestros hijos de forma saludable es un reto de la educación, pero de cara al futuro también es cuestión de herencia.

Las dietas más raras y sus consecuencias mortales

  • Se practicaban desde hace muchos años; son regímenes alimenticios que ponían en peligro su vida, pero que realizaban con tal de perder peso.
  • En la actualidad cambiaron las técnicas, pero son igual de dañinas

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la dieta de la manzana y el atúnDiciembre es el mes de las dietas porque entre los propósitos de Año Nuevo casi siempre está: adelgazar. El gimnasio se satura y la heladera se llena de comida saludable con tal de tener el cuerpo ideal para el verano. Pero eso sí, hay quienes recurren a más que el ejercicio y la comida sana para bajar de peso con tal de hacerlo rápido. De ahí que incluso llegan a poner sus vidas en peligro. Y es que, ¿de cuántas dietas extremas no hemos escuchado hablar?
A continuación te presentamos una serie de ellas que a pesar de que fueron populares no son buenas para la salud.

La solitaria. Muchos bromean con tener una «solitaria» en el estómago, pero resulta que la broma en realidad viene de principios de 1900, cuando se acostumbraba a tomar píldoras que contenían huevos de lombriz solitaria. ¡Aunque no lo creas! La gente esperaba a que las lombrices crecieran dentro del intestino para que se alimentaran de la comida que ellos ingerían y así bajar de peso a causa de las diarreas y vómito que esto provocaba. Cuando lograban obtener los kilos de menos que querían, se desparasitaban, pero no era tan fácil porque hacerlo traía fuertes dolores abdominales y rectales. Eso lo hacían sin tomar en cuenta que una solitaria puede llegar a medir hasta 9 metros, provocar epilepsia, demencia, problemas de vista y otras complicaciones. Aun así fue una dieta muy exitosa.

Arsénico. ¿Aún los encontramos? Hace algunos años, había hombres vendiendo productos que aseguraban bajar de peso casi mágicamente. El ingrediente secreto era arsénico y la gente no lo sabía, así que muchas personas seguramente murieron envenenadas al tomar más de lo debido de este producto «mágico».

Vinagre. En la época del romanticismo, Lord Byron, conocido como uno de los poetas más versátiles de la época, cuidaba mucho su figura y recurría a una dieta que terminó haciéndose famosa: la dieta del vinagre; consistía en beber todos los días una taza de vinagre y comer papas. La idea era purgar el organismo, así que eran varias las personas que decidían seguir este método con tal de tener unja figura esbelta.

Masticar y escupir. La idea es quitarle todos los nutrientes a la comida por medio de estarla masticando; cuando lo habían logrado, masticar hasta dejar muy bien molido todo, era momento de escupir, porque así la materia fibrosa no entraba al organismo y no se engordaba. Las personas que seguían esta técnica lograban defecar apenas una vez cada dos semanas porque realmente no comían nada. Franz Kafka fue un seguidor de la dieta.

Caucho. No se lo comían, pero lo usaban para hacer corsés y hasta calzones que hicieran presión y causaran sudoración para bajar de peso. Lo malo es que la piel se dañaba debido a la humedad y se hacía mucho más propensa a tener infecciones. Cuando llegó la Primera Guerra Mundial, esta moda desapareció.

Atún y manzana. Se trata de un régimen alimenticio donde únicamente se ingiere eso: una manzana y una lata de atún, durante todo el día. Esta fue la que siguió el actor Christian Bale para el papel que interpretó en la cinta El Maquinista (2004).

Parche en la lengua. La idea es coser una malla de polietileno en la lengua para producir dolor al momento de comer alimentos sólidos, lo que obliga a las personas a llevar una dieta líquida. Una dieta que augura enfermedad, ya que para llevar una dieta sana hay que ingerir todo tipo de alimentos para no dañar el organismo.

Inyecciones de orina. Se supone que la orina que proviene de mujeres embarazadas es la ideal, porque ésta tiene una hormona que ayuda al metabolismo a ser más rápido. Se dice que se pueden perder hasta 20 kilos en seis meses. La dieta se complementa al consumir apenas 500 calorías diarias. Sin embargo, este régimen alimenticio es de los más peligrosos que existen porque inyectar orina a la sangre puede provocar la muerte a causa de septicemia, casi instantánea. Además, se engaña al cuerpo y se le hace creer que está en proceso de embarazo y crear desequilibrio en las personas. Por otro lado, consumir apenas 500 calorías es lo que realmente hace bajar de peso y no la inyección.

Comer por la nariz. Olvídate de comer… por la boca. Lo que se hace es aplicar una mezcla de proteínas, grasas y agua por un tubo de goteo que se introduce por la nariz hasta llegar al estómago. Se tiene que traer puesto el tubo durante las 24 horas y se consumen 800 calorías al día. Una dieta que además de extraña, resulta ser la provocadora de diferentes males como deshidratación, dolor de cabeza, cálculos renales, estreñimiento y hasta mal aliento. Con esto, dicen, se pueden reducir hasta 9 kilos en 10 días.

Anillo para adelgazar. Al igual que el caucho, hoy en día las personas buscan cualquier cosa que les prometa bajar de peso, así que muchos han confiado en un supuesto anillo que adelgaza. Se supone está hecho con imanes y metales especiales que actúan en el cuerpo. Se dice que es un tratamiento milenario que inventaron monjes chinos al mezclar la acupuntura y la magnetoterapia.

¿Por qué el ejercicio físico es bueno para el cerebro?

ABC blog / Pilar Quijada
cerebro-corredorQue el ejercicio físico es bueno también para el cerebro no es nuevo (ver el ejercicio es el mejor antidepresivo). Actividades como caminar a paso ligero, hacer bicicleta estática, bailar, nadar, subir escaleras o incluso fregar los suelos son ejemplos de ejercicios de resistencia que se sabe que además de mantener en forma el corazón, los pulmones, el sistema circulatorio y mejorar la aptitud física general también son beneficiosos para una buena salud del cerebro.

Está comprobado que estas actividades físicas retrasan o previenen muchas de las enfermedades asociadas con la edad, como la diabetes y la enfermedad cardiaca y también mejoran la capacidad cognitiva, sobre todo en personas mayores y en aquellas con patologías como depresión, epilepsia, ictus, alzhéimer o párkinson. Además se sabe que el ejercicio favorece la formación de neuronas nuevas en el hipocampo. Lo que no estaba claro hasta ahora era cómo mover los músculos repercute de forma tan positiva sobre el cerebro.

Un trabajo publicado la pasada semana en la revista Cell Metabolism parece haber hallado la solución. Liderada por Bruce Spielgelman, la investigación ha encontrado una proteína llamada irisina, recientemente descubierta, que se produce en el músculo durante el ejercicio de resistencia, y que parece tener un también un papel importante en los efectos beneficiosos sobre el cerebro.

La irisina se relacionaba hasta ahora con el metabolismo energético y en concreto con la transformación de la grasa blanca en parda, un proceso que consume calorías, lo que convierte a esta proteína en una clara candidata para el desarrollo de fármacos para adelgazar. Pero el equipo de Spielgelman ha visto que también aumenta en el cerebro de ratones cuando  practican ejercicio y concretamente en el hipocampo, una estructura fundamental en los procesos de aprendizaje y memoria.

Además al aumentar artificialmente los niveles de irisina en la sangre de los roedores lograron activar genes implicados en el aprendizaje y la memoria. Un hallazgo que puede ser útil para diseñar fármacos que utilicen esta molécula inducida por el ejercicio y que actúen como protectores frente a las enfermedades neurodegenerativas y para mejorar el declive cognitivo asociado al envejecimiento.

Puzle completado

En este puzzle ejercicio/salud cerebral había ya algunas piezas colocadas. Una de ellas era el Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF), con probados efectos neuroprotectores, que se produce en varias regiones del cerebro cuando se hace ejercicio, y en especial en el hipocampo, como demostró una investigación de la Universidad de California. Además, se ha visto que las personas que tienen una mutación en el gen del BDNF, que resulta en una menor producción de este factor, tienen menor tamaño en algunas estructuras del cerebro, problemas de memoria y mayor tendencia a la ansiedad y la depresión.

Este Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro es importante para la supervivencia de las neuronas, así como para la formación de dendritas y sinapsis. Además es fundamental en la plasticidad sináptica (capacidad de modificar la comunicación entre neuronas en respuesta a las demandas del entorno), la función del hipocampo y el aprendizaje.

Según el trabajo de Spiegelman, la irisina sería el eslabón perdido en esa cadena entre el ejercicio y los beneficios para el cerebro mediados por el BDNF. Pero a el gen de la irisina está regulado por otra proteína (PGC1 alfa) que aumenta con el ejercicio. Inicialmente se descubrió en el músculo esquelético, donde es el principal mediador de los efectos beneficiosos del ejercicio. Pero después se ha visto que en el cerebro no es menos importante y que su ausencia se asocia con la neurodegeneración. En definitiva, esta proteína, PGC1 alfa, aumentaría los niveles de iridina en respuesta al ejercicio de resistencia, que a su vez actuaría sobre el Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF), responsable último de los beneficios sobre el cerebro.

“Nuestros resultados indican que la irisina controla una vía neuroprotectora muy importante en el cerebro”, señala Spielgelman. El siguiente paso en su investigación, asegura, se dirige a conseguir una forma estable de la proteína irisina que pueda administrarse en modelos de ratón para comprobar si puede potenciar la capacidad natural del cerebro para luchar contra la neurodegeneración.
ejercicio-cerebro
El ejercicio de resistencia estimula la expresión del gen de la irisina (Fndc5) a través del complejo de transcripción PGC1-alfa/Err-alfa. El aumento de la expresión del gen Fndc5 estimula a su vez al gen del BDNF, un regulador maestro de la supervivencia celular, diferenciación y plasticidad en el cerebro. Así se logra una mejora en la función cognitiva, el aprendizaje y la memoria, que son los beneficios que el ejercicio produce sobre el cerebro.

230 kilos que dieron paso a dos maratones

El alemán Thomas Stephan pesaba 230 kilos en 2011 y ahora buscará completar su segundo maratón. Stephan ya completó la carrera de Frankfurt en 2012. Un año antes consiguió completar la mitad de la maratón de Londres

Eurosport / Yahoo

Thomas Stephan ante sy despues EurosportEn la maratón de Frankfurt estarán algunos de los mejores atletas de esta disciplina: Lilesa, Sefir, Kipruto o Kirwa. Ellos son las estrellas pero la felicidad de cruzar la meta es igual para todos. Puede que incluso mayor para Thomas Stephan. Este alemán de 44 años buscará completar su segundo maratón, algo que hace dos años nadie hubiera imaginado.

En 2011, Stephan pesaba 230 kilos. Al no aguantar más esa situación, comenzó primero a comer sano y luego a realizar ejercicio. Ese año, se planteó completar la mitad de la maratón de Frankfurt. En la ciudad alemana, Stephan llegó hasta los 25 y allí frenó. En ese momento, tal y como cuenta en una entrevista a la web oficial de la carrera, lloró “desconsoladamente”.

El siguiente paso era completar la maratón completa. Cuando llegó la carrera de 2012, Stephan la completó en 4 horas y 43 minutos. “Ese fue el acontecimiento más importante en mi vida” dijo el alemán para explicar lo que sintió al acabar. Ahora, con 80 kilos de peso y en plena forma, buscará completar su segunda maratón.

5 razones para comer fruta en ayunas

La fruta, considerado como uno de los alimentos básicos en toda dieta, es principalmente fructosa, que puede ser transformada con facilidad en glucosa, en la mayoría de las veces es 90-95% agua y permite tanto nutrir, como depurar el organismo, una de las razones para comerlas en ayunas

En forma 180 / Por J. Manuel Reyes

comer fruta en ayunasLa fruta, considerado como uno  de los alimentos básicos en toda dieta, es principalmente fructosa, que puede ser transformada con facilidad en glucosa, en la mayoría de las veces es 90-95% agua y permite tanto nutrir, como depurar el organismo, una de las razones para comerlas en ayunas.

De hecho, de acuerdo con especialistas en nutrición, como los del European Food Information Council, para que realmente nuestro organismo pueda aprovechar sus nutrientes, su consumo debe ser previo a cualquiera de las comidas principales, como en ayunas, debido a que permite una mejor asimilación.

Es uno de los mejores alimentos debido a que requiere de poca energía para su digestión, pero los beneficios que brinda son mayores, por lo que muchos recomiendan comer las frutas en ayunas, entre otras razones porque:

1. Más digerible. Se deben comer con el estómago vacío preferentemente. Ya que la fruta se digiere en el intestino delgado, y si el estómago está lleno, comienza a fermentar antes de ser digerida, lo que causa gases e inflamación.

2. La glucosa es uno de los principales combustibles para el cerebro. Según científicos de la Universidad de Ottawa, Canadá, cerca de dos terceras partes del total de la glucosa que recibe el cuerpo se destinan a las diversas funciones cerebrales y su compleja red neuronal. Comer fruta, luego de un ayuno de más de 7 horas tras dormir, es una de las maneras más eficaces de brindarle los niveles de glucosa que requiere el cerebro.

3. Funciones cognitivas. Un estudio publicado en el British Journal of Nutrition revela que ciertas partes del cerebro experimentan bajadas de glucosa a corto plazo, lo que podrían afectar a diversas funciones cognitivas como la atención, la memoria y el aprendizaje. Por lo que éstas pueden evitarse al comenzar el día con una buena porción de fruta, además de ingerir alguna más durante el día.

4. Mejoran la digestión. La fibra de la fruta es la pectina, soluble en agua, y la mayor parte se encuentra en la cáscara, por eso, se recomienda que las frutas no sean peladas, como en el caso de la manzana. Consumir una porción una hora antes de desayunar permitirá una mejor digestión durante el resto del día. Además, el potasio que contienen muchas de ellas mejora el funcionamiento intestinal, según investigadores del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

5. Optimiza el metabolismo. El consumo de fruta en ayunas, por sus aportes de en vitaminas y minerales, permite optimizar el metabolismo e incluso puede acelerar la quema de grasas, según un estudio de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, ya que mantiene y regula niveles de insulina.

Estas son algunas razones para comer frutas en ayunas, no obstante, diversos especialistas, como los de la Escuela de Medicina de Harvard, recomiendan que su consumo sea básicamente la pulpa, ya que brinda mejores beneficios y nutrientes.