7 de cada 10 españoles sigue una dieta estival

Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) revela que la masificación de las dietas en verano se debe a la prueba del bañador y al deseo de aumentar el atractivo sexual

• Las mujeres jóvenes, de edad entre 17 y 31 años, sin hijos a cargo y con más tiempo de ocio y deporte, son las que más se cuidan el aspecto físico, según el estudio del IMEO ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano?
• El 80 por ciento de los españoles cree que en verano es más fácil ligar que en otras épocas del año, según datos de la red social de singles Clan 2000.
• Más del 60 por ciento de las mujeres que deciden llevar a cabo una dieta para perder peso lo hacen por razones estéticas y no por adoptar hábitos de vida saludables, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2011).

Con la llegada del verano nos centramos más en la imagen corporal. Y no puede ser de otra manera, el calor obliga a ir ligero de ropa y ‘sintonizar con la onda vacacional’. Sin duda, es la época protagonizada por el bañador que, por mucho que varía según las piezas que lo componen, no deja de cumplir su principal función: enseñar el cuerpo que reviste, con todas sus peculiaridades, atractivos y desperfectos. Suele ser allí, en la playa, alrededor de la piscina o dentro del complejo vacacional donde el espíritu playero nos delata, sacando a la vista los kilos que nos sobran o nos faltan, como si de un certamen de belleza popular se tratase.
Hasta qué punto nos motiva la cita anual con el bañador a la hora de ponernos a dieta, es una de las preguntas que se hacen los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al detectar la necesidad de realizar un estudio a fondo de perfil. Bajo el formato de encuesta, han sido entrevistadas cien personas que viven en la capital Madrid, de ellas 55 mujeres y 45 hombres, quienes pudieron manifestar su opinión de forma anónima. El trabajo titulado ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano? acierta con 9 preguntas en la diana que tratan de hábitos, dieta, actividad física, deporte, ocio e incluso indagan en el proyecto vacacional de los españoles para este verano.
Para las mujeres la cita anual con el bañador es el motivo principal para ponerse a dieta
“Tras cruzar las respuestas obtenidas con variantes de perfil –sexo, edad, condición física, situación familiar y ocupación laboral–, hemos llegado a interesantes conclusiones”, revela Rubén Bravo, portavoz del IMEO y encargado de presentar el estudio. Según los resultados de la encuesta, que el IMEO hace públicos en ésta nota, el 68% de los españoles ha hecho, está haciendo o hará alguna dieta para el verano, pero sólo un 11% admite haber consultado un endocrino o dietólogo. En el análisis de datos se ha visto de forma clara que las mujeres jóvenes, de entre 17 y 31 años de edad, son las que más cuidan su aspecto físico. El perfil que más se repite, en este sentido, es de una mujer ocupada, que tiene un trabajo estable o fijo a tiempo completo, que es soltera o convive en pareja y no tiene hijos a cargo.

Los problemas de sobrepeso y obesidad aumentan considerablemente en las representantes del sexo femenino a partir de 46 años de edad, según señala la encuesta y en un 20% de los casos observamos una falta de tiempo para actividades físicas por dar prioridad a los hijos, la familia y el trabajo.

En el caso de los hombres, se da un perfil parecido: los que son solteros jóvenes o viven en pareja y no tienen hijos a cargo se cuidan más, pero sin llegar a los extremos que son capaces las mujeres, por sentirse presionadas para adelgazar. Eso sí, la motivación de los varones jóvenes varía y tanto la dieta, como la actividad deportiva están orientadas al deseo de aumentar su atractivo sexual con el fin de poder ligar con más facilidad.

De forma casi unánime, los participantes opinan que la masificación de las dietas de verano en gran parte se debe a la prueba del bañador (un 96%), y al deseo de aumentar el atractivo sexual (un 89%).
Los hombres solteros se cuidan más para aumentar su atractivo sexual y para ligar más fácil
En cuanto a la actividad física que debería acompañar todo régimen, apenas el 37% afirma ser constante con el gimnasio, frecuentándolo tres veces a la semana. Sin embargo, cuando se trata de actividad rutinaria que no se contempla como deporte –caminar hasta el lugar de trabajo, pasear con la familia, ir al mercado de pie o llevar a los niños al colegio–, un 72% de las personas asegura que reúne más de 5 horas caminando a cabo de la semana.

“Un paseo a buen ritmo, realizado de forma regular, tiene múltiples beneficios que a la larga se traducen en más calidad y años de vida”, recalca Bravo. El simple hecho de caminar entre 30 y 60 minutos al día disminuye la incidencia de enfermedades cardiovasculares, la aparición de diabetes u obesidad, que hoy en día marcan las principales causas de mortalidad. Además, durante el proceso de ejercicio físico descienden los niveles de adrenalina y aumenta la liberación de endorfinas que, a su vez mejoran el bienestar general de la persona. En el caso de la mujer, debido a los cambios hormonales que se producen en su cuerpo y que provocan hiperglucemia, varices u osteoporosis, “el hábito de caminar se ha relacionado con una menor incidencia de osteoporosis, al aumentar la masa ósea”, concreta el experto.

Sólo un 24% de los encuestados practicará durante sus vacaciones de verano juegos como tenis, fútbol, baloncesto, bailes, senderismo, deportes acuáticos, o juegos al aire libre con los niños. La gran mayoría, representada por un 79%, define su proyecto vacacional de verano como “más bien sedentario”.

“La actividad física es la forma natural que tenemos para combatir la ansiedad, la depresión y el estrés”, destaca Rubén Bravo y añade que “cuando el 81% de los encuestados reconoce que come para reprimir sus estados depresivos o ansiedad, algo habrá que hacer”. En este sentido, el abandono de un estilo de vida sedentario es lo primero que debemos hacer, si nos proponemos un cambio, como perder peso y dejar o reducir algunas adicciones nocivas, como son el alcohol o el tabaco. Los hábitos deportivos, además de mejorar la condición física, juegan un papel importante en la rehabilitación y aumentan en buen grado la autoestima.

“Otro dato que queremos resaltar es que en los últimos años las mujeres se ponen a dieta en edades más tempranas, desde hace dos años nos encontramos en consulta con casos de niñas de 10, 11 y 12 años”, apunta Bravo y advierte que habituarse al hambre a la larga conlleva riesgo de trastornos de desorden alimentario como son la anorexia, ortorexia, bulimia o, como puede suceder en ocasiones, “la obsesión por la extrema delgadez” deriva en otras adicciones nocivas para la salud (alcohol, droga, dependencia de Internet). En España la mayoría de edad para casarse y trabajar ya se fija en 16 años, mientras que para beber cerveza o conducir coche basta con tener 18, según los cambios que contempla el Código Civil. “A la hora de diferenciar los diferentes perfiles según la edad, hemos tenido en cuenta estos cambios, así como el aumento de la edad media en España para tener el primer hijo, que para las mujeres se sitúa en los 31,5 años, siendo la más tardía de Europa”, especifica el portavoz del IMEO.

LOS PELIGROS DE LA “DIETA VERANIEGA”

En los meses que preceden y marcan el verano presenciamos un verdadero bum de dietas estivales. Las hay “para todos los gustos”: desde las dietas exprés para perder peso rápidamente, las indicadas para esculpir la musculatura, combatir la retención de líquidos o las hay hasta para fijar el bronceado (a base de alimentos ricos en betacarotenos). Debido a su masificación entre la población y los peligros que pueden acarrear, los especialistas del IMEO recomiendan estar alerta ante fórmulas mágicas y dietas no equilibradas, evitar el tratamiento no supervisado o la autoindicación de suplementos, tener cuidado con ayunos prolongados, así como “no comer” o la restricción de ciertos grupos de alimentos.

“Los profesionales sabemos que seguir una dieta no es cuestión de pasar hambre, sino de plantear una fórmula personalizada donde reduzcamos los niveles de grasa, mantengamos o aumentemos el tono muscular y cubramos todas las necesidades nutricionales diarias, manteniendo el apetito a raya y favoreciendo el equilibrio emocional. Éste planteamiento no se encuentra en internet o en una revista, sino en la consulta de un especialista”, apunta Bravo, también experto en nutrición. Es natural que el cuerpo tenga hambre, por esto la alternativa saludable sería aumentar el consumo de ciertos alimentos que nos aporten los nutrientes necesarios y que, a su vez, generen saciedad. Lo peor de una dieta malsana no es su efecto rebote, sino las consecuencias que puede acarrear en nuestro organismo: déficit de vitaminas y minerales que puede derivar en anemias, osteoporosis y calambres; déficit de rendimiento (dificultades de concentración, cansancio y debilidad); malhumor (afecta el entorno inmediato de la persona, sus relaciones sentimentales e interpersonales).

En los últimos 25 años la obesidad en España ha aumentado del 7 al 17%

Fuente: Atrévete de Cadena Dial

Los datos de la Encuesta Nacional de Salud del mes de marzo 2013 hacen un pronóstico no muy esperanzador para los españoles. A pesar de que la mayoría (el 75%) percibe que su estado de salud es bueno o muy bueno, hay algunos datos muy preocupantes, como éste que los españoles estamos cada vez más obesos. Según la encuesta de cada 100 adultos, 17 padecen obesidad y 37 tienen sobrepeso. En cuanto a los niños, dos de cada 10 muestran sobrepeso y uno es obeso. Y esto no es solo –ni mucho menos– un problema estético, sino que acarrea otros muchos problemas.
Por esta razón hemos llamado a un especialista que nos diga qué podemos hacer para evitar caer en una situación de obesidad o sobrepeso.
Rubén Bravo es especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En esta edición del programa Atrévete de la Cadena Dial, el experto responde a las preguntas de Fran Blanco y María Lama, presentadores del programa, para reflexionar sobre estos preocupantes datos sobre la  obesidad en España.
A continuación os orecemos un resumen de la entrevista. Para escuchar el audio entero, pulsa play.

1.- En los últimos 25 años, la obesidad ha aumentado en España del 7 al 17%. ¿Cuáles son las causas de que cada vez haya más gente con problemas de peso?
RB: Principalmente el estrés y el estilo de vida, las presiones económicas y sociales, el sedentarismo… Comer fuera de casa –aunque ahora más en tupper -. Dedicamos poco tiempo para hacer la compra y consumimos mucha comida rápida, precocinada o preparada. Nos movemos menos y nuestro trabajo es más sedentario.

2.- ¿Dónde acaba el sobrepeso y empieza la obesidad? ¿Cómo lo podemos saber de forma orientativa?
RB:
Normalmente se utiliza el Índice de Masa Corporal, pero para no liarnos podemos resumir que cuando nos sobran unos 5 – 7 kilos, estaríamos en un sobrepeso y cuando nos sobren entre 14 y 17 kilos ya nos pasaríamos a obesidad.

3.- El sedentarismo, causa que tú has apuntado, es según la Encuesta Nacional de Salud, la principal causa de la obesidad y el sobrepeso, sobre todo en las mujeres (el 46% de las mujeres frente al 35% de los hombres). ¿Qué podemos hacer para que nuestra vida sea menos sedentaria?
RB:
El “city training” cada día: subir las escaleras del metro, de casa, del trabajo; bajarse una parada antes del bus; caminar todo lo posible nos ayudará a quemar la misma cantidad de calorías que 2 clases de spinning o incluso mejor, porque están más distribuidas.

4.- El porcentaje de obesidad en los niños (20%) es mayor incluso que en los adultos (17%). ¿Qué podemos hacer para evitarlo?
RB:
Predicar con el ejemplo. Dedicarle más tiempo a las comidas. Darle más importancia al desayuno y procurar que éste combine proteína, leche semi, hidratos de rápida y lenta asimilación. Actualmente sólo el 9 por ciento de los niños españoles realiza un desayuno completo y esta primera comida es clave para
En los comedores escolares ya hay dietistas que regulan los menús para que los niños no ingieren más calorías vacías, sino que todo que coman les aporte los nutrientes necesarios.
En cuanto a las meriendas y cenas, es importantísimo planificarlas y no comer cualquier cosa que tengamos en la nevera.
Asimismo, quisiera recalcar sobre la importancia que tienen las actividades extraescolares. Aquí es deber de los padres hacer lo posible para que los niños no pasen la mayoría del tiempo sentados ante la pantalla.  Según se estima, los españoles menores de edad actualmente pasan entre 3 y 5 horas diarias mirando la televisión, jugando al ordenador o con la consola. A la larga, estos “ratos” de sedentarismo suman y, lo más probable, nos traerán problemas de sobrepeso u obesidad.

5.- ¿Qué otros problemas puede acarrear la obesidad infantil?
RB:
Desarrollar diabetes tipo 2, hipercolesterolemia, colesterol malo y un largo etcétera. Desarrollar todos los síntomas del síndrome metabólico (todas las enfermedades relacionadas con la obesidad) a edades tempranas. Además, este tipo de problemas suelen tener relación con trastornos alimenticios, de personalidad o sociales.

6.-  ¿Y si el problema ya es una realidad? Es decir, si ya tenemos un niño con obesidad o sobrepeso, ¿qué hacemos? ¿A dónde acudimos?
RB:
Deberíamos acudir a un especialista, no para que nos ponga a dieta, sino que nos realice unos pequeños cambios en la alimentación. Tenemos que tener en cuenta que, haciendo las cosas bien, un niño al que les sobran 10 kilos, podría perder de 2 a 3 kilos al mes, sea en unos 4 meses ya podría estar en su peso perfecto.
Habrá que reducir, también, las horas de inactividad física que los pequeños pasan sentados, porque la salud en temprana edad muchas veces es cuestión de hábitos saludables, como el buen comer y actividad física adecuada.

La obesidad aumenta el riesgo de leucemia, linfoma, cáncer de mama, hígado y colón

Cuatro de cada diez tumores se pueden prevenir

Tendencias Yahoo, The times of India

Numerosas investigaciones científicas afirman que cuatro de cada diez tumores se pueden prevenir. ¿Cómo? Llevando una vida saludable y, por supuesto, acudiendo a nuestro médico para realizar un chequeo cada cierto tiempo.

El 40 por ciento de los tumores podrían evitarse con acciones sencillas (los relacionados con estilos de vida y comportamientos), y el 90 por ciento se curan con una detección temprana y estricto seguimiento del tratamiento médico. Por este motivo, realizar los chequeos médicos rutinarios es la mejor forma de detectar el cáncer desde su etapa inicial.

«Mucha gente todavía piensa que el cáncer no se puede prevenir. Tiene una actitud fatalista hacia la enfermedad y cree que nunca puede ser evitada, que es heredada o que se debe a factores ambientales. Lo cierto es que esta enfermedad es a menudo causada por comportamientos individuales», explica Andreas Ullrich, del programa del control de cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Suiza.

En este sentido, se pueden adoptar algunos cambios fáciles en el estilo de vida, como dejar de fumar, no exponerse al humo del tabaco, llevar una dieta  saludable, mantener el peso adecuado, aumentar la actividad física y, evitar la exposición al sol sin protección.

Con respecto al alcohol, la campaña de prevención de la Unión Internacional contra el Cáncer indica que «consumir un litro de vino o dos litros de cerveza diarios ya supone un riesgo entre 4 y 6 veces mayor de padecer cáncer».

De hecho, un estudio canadiense ha demostrado que tomar una bebida alcohólica al día puede aumentar significativamente el riesgo de cáncer si este patrón se mantiene durante varios años. Además, está comprobado que el cáncer de mama aumenta un 3 por ciento por cada 10 gramos de consumo de alcohol al día.

La obesidad es otro factor fuertemente vinculado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama (después de la menopausia), colon, esófago, endometrio y otros. En ningún caso el índice de masa corporal debería pasar de 28’5.

Los expertos hacen hincapié en la manera correcta de comer: muchas frutas, verduras y granos enteros. Así como la importancia de reducir la ingesta de productos de origen animal (carne roja y procesada) y de sal.

A nivel nutricional, es importante aumentar el consumo de pescado, tomar exclusivamente aceite de oliva virgen extra (rico en polifenoles), apostar por productos ecológicos libres de pesticidas y añadir a las preparaciones culinarias especies como la cúrcuma, el romero, el ajo y la cebolla.

«La obesidad también aumenta el riesgo de leucemia, linfoma, cáncer de hígado y de la vesícula biliar. La falta de ejercicio regular es responsable principal del cáncer de mama y de colon», matiza el Dr. JD Wig, director del departamento de cirugía general de un hospital privado con sede en Mohali, India.

Para reducir el riesgo se recomienda realizar 30 minutos de actividad física moderada como caminar a paso ligero a diario o realizar 20 minutos de actividad vigorosa como correr tres o más días a la semana.

Otro aspecto a tener en cuenta: hay virus que pueden provocar cáncer de forma directa o aumentar el riesgo de padecerlo. La infección por el virus de las hepatitis B o C causa cáncer de hígado, el virus del papiloma humano está vinculado con el cáncer de cuello uterino y la bacteria Helicobacter pylori aumenta el riesgo de tener cáncer de estómago.

Por eso, es sumamente importante la inmunización y el tratamiento de estas infecciones. Además, un importante porcentaje de tumores (95 por ciento) se puede curar mediante cirugía, radioterapia o quimioterapia, especialmente si se detectan en una fase temprana.

Por último, los oncólogos aconsejan mantener una actitud positiva ante la vida (meditación, yoga, coaching…) y evitar el aislamiento social potenciando las relaciones interpersonales con la familia y los amigos.

Las Navidades del corazón

El consumo prioritario de alimentos cardioprotectores durante las fiestas ayuda a reducir el colesterol y la hipertensión, además de propiciar un equilibrio emocional, aseguran los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

  • El peso excesivo puede elevar los niveles de colesterol LDL (malo) y triglicéridos, causar hipertensión y aumentar el riesgo de enfermedad arterial coronaria, según alerta el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
  • El 80% de la población sufrirá síntomas de ansiedad, estrés o melancolía a lo largo de las fiestas de Navidad, según psicólogos españoles.
  • El estrés psicosocial que aumenta en situaciones de crisis económica es responsable de la quinta parte de los infartos de miocardio en el mundo, según el estudio Interheart descrito en The Lancet.
  • Las enfermedades cardiovasculares se llevarán la vida de casi 25 millones de personas en 2030,  siendo los problemas del corazón principal causa de muerte, según la OMS.

Es durante las Navidades cuando se disparan de forma considerable los casos de hipertensión, colesterol y obesidad. Las largas semanas de copiosas comidas no tardan en pasar factura a quienes postergan el cuidado de su salud para “una vez pasadas las fiestas”. Aunque, no todo mal viene por falta de voluntad ante los suculentos platos. A nivel psicológico, con el cierre del ciclo anual tendemos a hacer autobalances y en función del grado de satisfacción que se experimenta, aumentan nuestra susceptibilidad al estrés y a la ansiedad. La crisis económica no deja de darnos disgustos –desahucios, cierre de empresas, despidos, recorte de las pagas extra, subida de impuestos, etc.–, contribuyendo así al aumento del estrés psicosocial entre la población, que a su vez es responsable de una quinta parte de los infartos de miocardio.

Por todo ello, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad incide en la necesidad de vivir estas Navidades pensando en el corazón, tanto en el sentido literal, como figurado. Con esta idea en mente y basándose en el poder cardioprotector de algunos alimentos clave, los expertos del IMEO han trazado cinco pautas principales que nos ayudarán a disfrutar de las Navidades, sin aumentar nuestro peso, buscando el calor familiar y reduciendo el riesgo cardiovascular, pautas que podremos seguir a lo largo del próximo año 2013, como firme propósito para comenzar el nuevo año.

“Durante los últimos años, después del Fin de Año, hemos notado en consulta un importante aumento de las visitas relacionadas con problemas de corazón”, comenta Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. A través de un análisis por electroimpedancia sistémica, comprobamos que las personas con grasa visceral (concentrada en la zona del abdomen) que se alimentan de forma descontrolada, que rara vez realizan algún tipo de actividad física y están sometidas a más estrés, tienen un mayor riesgo de sufrir graves episodios cardiovasculares. Vivir en una situación de estrés durante mucho tiempo desencadena una compleja cascada de hormonas –disminuyendo los niveles de serotonina (controla la ansiedad) y dopamina (sensación de felicidad y plenitud)- que provocan importantes cambios en el organismo. Se dispara la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, se producen alteraciones metabólicas y en el comportamiento, aumentando el riesgo cardiovascular de forma alarmante. “Es difícil controlar los factores que puedan causarnos estrés psicosocial, puesto que en muchos casos no dependen de nosotros, sino de condicionantes externos”, comenta Bravo. Sin embargo, “hay que incidir en aquellos factores de riesgo cardiovascular que sí son modificables, como son los provocados por una mala alimentación, el sedentarismo, la falta de descanso, la hipertensión o la diabetes; nuestra salud está en juego, y es cuestión de tiempo que nuestro cuerpo nos comience a dar avisos de que nuestro sistema nervioso y cardiovascular se encuentran al límite”, recalca.

A continuación, ofrecemos 5 pautas que nos ayudarán a reducir el riesgo cardiovascular y controlar nuestro peso en Navidades y posteriormente como propósito para el 2013.

 5  pautas de IMEO en estas Navidades del corazón


1.- Compensar las comidas festivas en los días que rodean a éstas.

Debemos mentalizarnos que en Navidad sólo hay 4 comidas que romperán con nuestra rutina diaria, celebrando Nochevieja, Navidad, Año Nuevo y Reyes de forma especial con familiares y amigos. En estas cuatro comidas realmente debemos tener un especial cuidado con los entrantes, los postres y las copas finales, porque suelen ser una inyección de calorías y grasas que elevan nuestro colesterol. Os proponemos las siguientes recomendaciones:

–   Cocinar las cantidades justas para que no queden sobras en los días siguientes.

– Tomar un aperitivo 30 minutos antes de la comida principal, consiguiendo un efecto aperitivo que reducirá nuestro apetito. Este aperitivo bajo en calorías puede ser brochetas de jamón ibérico con bolitas de manzana o lacón magro con pimentón, acompañado de una copita de cava.

–  En los entrantes evitar los fritos, los quesos grasos, los embutidos, o mayonesas. El pulpo a la gallega, la sepia con ajito, el marisco a la plancha o el jamón ibérico son opciones navideñas muy recomendables y saludables.

–  En el plato principal basta con seleccionar la ternera, el redondo de pollo o el pescado en vez del cordero o el cerdo, y decantarnos por el horno, la plancha, el asado o cocido evitando los fritos, rebozados o empanados.

–  En cuanto a los postres, con intentar reducir su consumo a raciones moderadas será suficiente.

Para los días entre festivos, compensar con comidas ligeras trasladando el consumo de hidratos de carbono al desayuno y priorizando con las frutas, verduras, y proteínas bajas en grasa como los lácteos desnatados, el pollo, los pescados, fiambres magros o huevos.

Un ejemplo de menú para los días intermedios sería:

Desayuno:            Un puñado de cereales sin azúcar con leche desnatada.  Un descafeinado.

Media mañana: 1 buen puñado de uvas y 2 nueces.

Comida:                   Escalivada de pimientos rojos y atún.

Media tarde:         2 yogures 0% y 2 nueces.

Cena:                          1 tazón de caldo de verduras, 5 shurimis de pescado a la  plancha, 1 onza de chocolate puro, 1 vaso de tinto.

2.- Entrenar nuestro corazón para manejar el estrés y controlar las emociones. 

Caminar 45 minutos diarios a un buen ritmo acompasando una respiración profunda mientras escuchamos música relajante, mejorará notablemente nuestro estado de ánimo, disminuyendo la depresión y reduciendo el riesgo cardiovascular. El yoga, la meditación o el Pilates, también son buenos aliados para aprender a manejar el estrés.

3.- Priorizar el consumo de alimentos cardioprotectores y reducir las grasas “malas”.

“Sobretodo en Navidad, cuando pasamos más tiempo en la mesa comiendo o picando, debemos evitar el consumo de alimentos que contienen grasas trans o saturadas. Además de engordar, pueden disparar los niveles de colesterol LDL y, según recientes estudios, también nos pueden deprimir. Las grasas trans son presentes en la manteca vegetal, las margarinas y la bollería industrial. Las grasas saturadas generalmente son de origen animal, incluyendo aquí las carnes magras o la manteca de cerdo, aunque también se encuentran en el aceite de palma o de coco. Debemos consumirlas en la menor cantidad posible, porque nuestro hígado las convierte en colesterol muy fácilmente, de modo que a más cantidad de estas grasas tenemos un mayor riesgo para el corazón”, subraya el también experto de nutrición del IMEO.

Desde IMEO, recomendamos
aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio (verduras, frutas), calcio y magnesio (frutos secos, lácteos, algas marinas o brócoli), ya que favorecen la disminución de la hipertensión por estrés y suelen tener un efecto relajante muscular que también actúa sobre las arterias.

Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas y pistachos) tienen acción antiinflamatoria y antioxidante, además reducen el colesterolen la sangre. Por esta razón “es esencial su consumo diario, recomendando distribuir la toma de entre 6 y 8 frutos secos a lo largo del día”, aconseja Bravo.

El consumo suficiente de agua o éste de frutas y verduras frescas con alto contenido de agua favorece la buena circulación de la sangre, reduce la presión arterial y asegura un buen nivel hídrico.

El aceite de oliva es otro gran aliado del corazón, ya que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio en el cuerpo humano, lo cual ayuda a prevenir enfermedades como la aterosclerosis que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta la presión arterial.

4.- Brindar con vino tinto favorece el corazón.

Diversos estudios relacionan el consumo moderado del vino tinto con un menor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Gracias a su poder antioxidante, este elixir de larga vida influye considerablemente en nuestro grado de bienestar, disminuye los niveles de estrés y retarda el envejecimiento celular. El hecho de que el vino tinto sea más beneficioso que el blanco en gran parte se debe a las extraordinarias propiedades de la uva negra. El grano de esta fruta es rico en taninos, unas sustancias naturales, astringentes y amargas que proceden de la maceración de los hollejos y de la crianza en madera.

Durante el proceso de elaboración, el mosto se macera con la piel y las pepitas, permitiendo así que sus beneficiosas sustancias pasen al vino y se conserven durante la crianza en barricas de madera. La uva negra también abunda en ácidos fenólicos que pueden inhibir el colesterol malo que, si se oxida, se depositaría en la pared arterial formando placa. “De modo que tomar una copa de vino tinto en la cena evita que las plaquetas sanguíneas se aglutinen y causen problemas de aterosclerosis a medio y largo plazo”, resume Bravo. La cantidad recomendada para las mujeres es de 150 ml, con un aporte calórico que no alcanza las 100 calorías. En caso de los hombres la cantidad diaria recomendada se limita en dos copas, equivalentes de unas 200 calorías.

Generalmente, en días festivos tomamos más alcohol, ya sea para participar en los brindis o para acompañar cada plato con la bebida más adecuada. “Si ingerimos más cantidad de la recomendada, dificultaremos el trabajo del hígado que, mientras procede a degradar el alcohol, aplaza la quema de grasas “buenas” que el proceso del organismo precisa para su buen funcionamiento”, explica Rubén Bravo. Además, la ingesta de alcohol afecta al proceso hormonal de nuestro organismo y hace que sintamos más hambre. Para no subir de peso en las Navidades, es importante evitar las bebidas de mayor graduación alcohólica, como el ron o el whisky que aportan gran cantidad de “calorías vacías”, unas 244 por 100 ml, y priorizar las de bajo aporte calórico, siendo la mejor opción como el tinto, la cerveza y la cava.

5.- Propiciarnos un buen fondo emocional, aumentando los niveles de serotonina y dopamina, hormonas del bienestar. Estos dos neurotransmisores son los encargados de regular, entre otras cosas, nuestras emociones, apetito y estado de ánimo. Mantener la serotonina y la dopamina en unos niveles adecuados nos permite combatir problemas de ansiedad y depresión, además, nos procura un buen fondo emocional. “En invierno, por regla general, tenemos los niveles de serotonina más bajos, debido a la disminución de la luz natural”, explica Bravo. No obstante, podemos influir de forma positiva en la secreción de esta hormona de la que depende, en gran medida, nuestro bienestar, aprovechando las horas de sol para realizar todas nuestras actividades diarias, y la noche procurar la calma y propiciar el descanso reparador”. Adaptar la nutrición a nuestro biorritmo es una de las claves para obtener el equilibrio emocional.

Estadíticas de obesidad 2012

Como cada año, con el motivo del Día Mundial de la Obesidad que se celebra el 12 de noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace un repaso y resumen de las estadísticas más relevantes de obesidad difundidas en el transcurso del año pasado por los organismos más reconocidos a nivel mundial en términos de salud: la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Asociación Internacional de Estudio de la Obesidad (IASO), el Centro Nacional para Estadísticas de Salud de EEUU (NCHS), la Asociación de Estudio de la Obesidad de Inglaterra (ASO) y el Instituto Nacional de Estadísticas de España (INE), recogiendo también algunos datos estadísticos que han sido titulares durante el período XI.2011 – XI.2012.   

 A continuación, ponemos a la disposición de los Medios este breve recopilatorio con sus acentos y matices que muestran la evolución de la obesidad, tanto en España, como en el Mundo, y su preocupante aumento durante los últimos años. De modo que ya podemos tomar nota de las previsiones estimadas, aún más alarmantes, que se hacen de cara a las décadas venideras.  

  • La prevalencia mundial de la obesidad casi se duplicó en el período 1980-2008, afectando en 2008 a quinientos millones de hombres y mujeres mayores de 20 años, siendo más frecuente en las mujeres que en los hombres. Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS
  • Cada año mueren en el mundo 2,8 millones de personas debido al sobrepeso o la obesidad.La OMS prevé que 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles en 2030, debido a factores de riesgo comportamentales y físicos como el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS                                                                                                                        
  • Más de una tercera parte de las personas mayores de 65 años en EEUU eran obesos en 2007-2010. Se estima que en 2050 el número de estadounidenses mayores de 65 años sería más del doble, aumentando de 40,2 millones a 88,5 millones (Encuesta NHANES). Una persona obesa incurre un 25% más en el gasto de salud que una persona normal. La obesidad es responsable del 5-10% del gasto sanitario total en EEUU. Obesity: update 2012 de la OCDE
  • Una de cada dos personas tiene sobrepeso u obesidad en más de la mitad de los países de la OCDE. Se prevé que esta tendencia siga en aumento y en algunos países dos de cada tres personas tendrían obesidad dentro de diez años. El ranking es encabezado por Grecia, Estados Unidos, Italia, México, Nueva Zelanda y Chile. «Obesity: update 2012» de la OCDE

Estadísticas  Sanitarias  Mundiales  2012  de la OMS

  • Cada año mueren en el mundo 2,8 millones de personas debido al sobrepeso o la obesidad, según el estudio Global health risks: mortality and burden of disease attributable to selected major risks. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2009.
  • La prevalencia mundial de la obesidad casi se duplicó entre 1980 y 2008, año en el que el 10% de los hombres y el 14% de las mujeres del mundo eran obesos, frente al 5% de los hombres y el 8% de las mujeres en 1980. Se calcula que en 2008 la obesidad afectaba a quinientos millones de hombres y mujeres mayores de 20 años, y en todas las regiones de la OMS era mas frecuente en las mujeres que en los hombres. Las mayores cifras de prevalencia del sobrepeso y la obesidad se registraron en la Región de las Américas (sobrepeso: 62% en ambos sexos; obesidad: 26%) y las mas bajas, en la Región de Asia Sudoriental (sobrepeso: 14% en ambos sexos; obesidad: 3%). 
  • En la Región de Europa, la del Mediterráneo Oriental y la de las Américas, mas del 50% de las mujeres tenían sobrepeso. Y en las tres regiones, aproximadamente la mitad de estas mujeres eran obesas (un 23%, un 24% y un 29%, respectivamente). 
  • En España, la obesidad como factor de riesgo que se asocia a un aumento de la mortalidad y la morbilidad alcanzaba en el 2008 en adultos mayores de 20 años, según estimaciones de la OMS, el 24,9% en hombres y el 23% en mujeres[1]. Ambas cifras siguen siendo muy altas, comparadas con los índices en países como Alemania (23,1% hombres y 19,2 %mujeres), Francia (16,8 hombres y 14,6 mujeres), Grecia (18,8 hombres y 16,1 mujeres) o Japón (5,5 hombres y 3,5 mujeres) y están superadas sólo de países como EEUU (30,2% hombres y 33,2% mujeres) o Arabia Saudita (29,5% hombres y 43,5% mujeres). 
  • Las enfermedades no transmisibles son un problema de salud de primer orden en el siglo XXI. La OMS prevé que la cifra anual de defunciones por ENT alcanzará los 55 millones en 2030. El 11% de estas defunciones por ENT a nivel mundial se atribuyen a los factores de riesgo comportamentales y físicos: sedentarismo, sobrepeso y obesidad (sólo éstos dos últimos se llevan el 5%).   
  • El gasto total en salud en España para el año 2009 fue el 9,8% del PIB. En EEUU esta cifra es de 17,6%, en Francia el 11,9, en Alemania el 11,7; en Italia el 9,4; en Japón 9,5 y en Rusia el 5,6.    


Estadísticas de obesidad de Estados Unidos
(Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Examen de Nutrición de EEUU, 2007-2010)

• Más de una tercera parte de los adultos mayores de 65 años en EEUU eran obesos en 2007-2010.

• La prevalencia de obesidad fue mayor entre los 65-74 años en comparación con los mayores de 75 años, tanto en hombres como en mujeres.

• La prevalencia de la obesidad en las mujeres de 65-74 años fue mayor que en las mujeres de 75 y más años en todos los grupos raciales y étnicos, excepto las mujeres no hispanas negras, donde aproximadamente uno de cada dos eran obesos entre ambos grupos de edad.

• En 2050 se espera que el número de adultos estadounidenses mayores de 65 años fuese más del doble, aumentando de 40,2 millones a 88,5 millones. Tanto el envejecimiento, como la obesidad –actualmente uno de cada 3 estadounidenses mayores de 65 años la tienen—contribuirán a un mayor uso de los servicios de salud y también al gasto.

Nota: NHANES es una encuesta llevada a cabo por los Centros para el Control y Enfermedades (CDC) Prevención del Centro Nacional para Estadísticas de Salud (NCHS) para controlar la salud y el estado nutricional de la población civil no institucionalizada de EE.UU.  El estudio combina una entrevista en su casa y en un examen físico estandarizado en un centro de exámenes móvil.  Los datos de peso y talla para este informe fueron medidos en el centro de exámenes móvil.  Fuente: NCHS Data Brief, Número 106, septiembre 2012

ESTADÍSTICAS DE OBESIDAD DE INGLATERRA
Datos de sobrepeso y obesidad en niños y adultos en Inglaterra 2012

• Uno de cada cuatro adultos (26% de los hombres y mujeres mayores de 16 años) es clasificado como obeso en el año 2010 en Inglaterra (con ÍMC de 30kg/m2 o más).

• Una mayor proporción de hombres que de mujeres (42% frente al 32%) fueron clasificados con sobrepeso en 2010 (con IMC de 25 a menos de 30kg/m2).

• Las mujeres eran más propensas que los hombres (46% y 34% respectivamente) para tener una circunferencia de cintura elevada en 2010 (más de 88 cm para las mujeres y más de 102 cm para los hombres).

• Utilizando tanto el IMC y la circunferencia de la cintura para evaluar el riesgo de problemas de salud, el 22% de los hombres se estima en un riesgo mayor, el 12% de alto riesgo y el 23% en riesgo muy alto en 2010.  Cifras equivalentes para las mujeres fueron: 14%, 19% y 25%.

• En 2010, el 17% de los varones y el 15% de las niñas (de entre 2 y 15 años) fueron clasificados como obesos, con un incremento del 11% y 12%, respectivamente, desde 1995.

Nota: Estos datos provienen del informe NHS Health and Social Care Information Centre report publicado por la Asociación del Estudio de la Obesidad (ASO) en febrero de 2012. Presenta una amplia gama de datos sobre la obesidad y el sobrepeso entre los adultos y niños ingleses.

DATOS DEL INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA
(Boletín informativo del INE del 04/2012) 

• Un 16,0% de la población española es obesa y se puede decir que uno de cada dos está por encima de su peso normal. Más de la mitad de las personas de 18 años o más está por encima del peso considerado como normal. Este problema afecta en mayor medida a los hombres (62,8%) que a las mujeres (44,6%). La obesidad afecta a un 16,0% de la población de 18 años o más, y el sobrepeso, al 37,7%. En ambos sexos, el problema aumenta con la edad hasta el grupo de 65 a 74 años, momento en que disminuye.

• Según la Encuesta Europea de Salud (2009, de emisión quinquenal), en España siete de cada diez personas comen fruta al menos una vez al día y seis de cada diez toman verduras a diario. Pero entre los jóvenes (16 a 24 años), solo la mitad consumen fruta diariamente. Por lo que se refiere a la actividad física, las mujeres hacen menos ejercicio intenso que los varones (15,7% frente a 34,4%), pero practican más ejercicio físico moderado (42,7% frente a 26,0%), ya sea en su jornada laboral o en su tiempo libre.
           
ESTADÍSTICAS DE SOBREPESO Y OBESIDAD EN EL MUNDO

Obesity: update 2012 es el título del reporte dado a conocer por la OCDE el 21 de febrero de 2012. Contempla datos relevantes de sobrepeso y obesidad recogidos por la International Association for Study of Obesity (IASO) y otros informes elaborados por la Organización el 2010 y 2011.

• Al menos una de cada dos personas tiene sobrepeso u obesidad en más de la mitad de los países de la OCDE. El promedio de obesidad de las naciones OCDE se ubica en un 22%, mientras que la prevalencia de sobrepeso varía casi diez veces entre los países estudiados (Japón y Corea con un 4%, y Estados Unidos y México con un 36%). Se prevé que esta tendencia siga en aumento y en algunos países dos de cada tres personas tendrían obesidad dentro de diez años.

• El ranking es encabezado por Grecia, Estados Unidos, Italia, México, Nueva Zelanda y Chile.
 
• Los últimos datos muestran una desaceleración de la epidemia en varios países, con las prácticamente estable tasas de Corea, Suiza, Hungría e Inglaterra en los últimos diez años, y un leve incremento en Francia y España.  Sin embargo, los mayores incrementos se registraron en Irlanda, Canadá y los Estados Unidos.

Una persona obesa incurre en un 25% más los gastos de salud que una persona de peso normal en un año determinado.  La obesidad es responsable de 1-3% del gasto sanitario total en la mayor parte de países de la OCDE países (5-10% en los Estados Unidos).

• Según el estudio de la OCDE, las personas obesas ganan hasta un 18% menos en comparación con las personas que no tiene problemas de sobrepeso.

Mujeres sin formación académica son dos a tres veces más propensos a tener sobrepeso que las que tienen estudios superiores, mientras estas diferencias no se observan entre los hombres.

Otro informe de la OCDE, Obesity and the Economics of Prevention: Fit not FAT, ha recogido los siguientes datos de interés sobre la situación de sobrepeso y obesidad en España.

  • La tasa de obesidad en adultos en España es superior a la media de la OCDE, y la obesidad en niños es de las más altas. 
  • Dos de cada tres personas tienen sobrepeso en nuestro país, una de cada seis es obesa, además uno de cada tres niños entre 13 y 14 años tiene sobrepeso. 
  • El número de adultos con sobrepeso se ha mantenido estable desde el 2000, pero se ha elevado un poco el número de adultos con obesidad. 
  • Según todos los datos, se espera que las tasas de obesidad y sobrepeso crezcan en esta década, eso sí, con un máximo del 7% (lo que no es poco). 
  • Como datos curioso y muy significativo, las diferencias sociales influyen mucho en el estado físico de las mujeres en nuestro país, no así en el de los hombres. De manera que las mujeres con educación deficiente tienen 3,2 posibilidades más de tener sobrepeso que las mujeres de mayor educación.

Otros datos relevantes que han protagonisado los titulares en  el 2012 

  • La crisis económica es la culpable del aumento de casos de obesidad a nivel mundial, ya que ha empujado a los consumidores a buscar productos más baratos, y, en consecuencia, menos nutritivos, revela el informe Generación XXL, elaborado por IPSOS (2012). 
  • El 31 por ciento de los pacientes con obesidad presenta ansiedad y un 35 por ciento antecedentes de un trastorno depresivo, según un estudio realizado por la unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid (2012). 
  • Los españoles con sobrepeso representan el 39,4 por ciento de la sociedad, los obesos el 22,9 por ciento y las personas con obesidad abdominal –«la más peligrosa»– el 35,5 por ciento. Además, esta enfermedad se suele dar mayoritariamente entre los hombres aunque, las mujeres suelen tener una mayor obesidad –39,2 por ciento frente al 31,7 por ciento de los varones–. Fuente: datos del estudio ‘Enrica’, relativos al periodo de 2008 y 2010.
  • En nuestro país, el trastorno por ansiedad generalizada, afecta a dos mujeres por cada hombre y suele iniciarse entre los 20 y los 30 años, según datos del ‘Consenso Español sobre el Trastorno de Ansiedad Generalizada’. 
  • España se ha situado por delante de EEUU en obesidad infantil, con un 19% de niños obesos en este país frente al 16% de los estadounidenses, un porcentaje que triplica al de hace 30 años. Fuente: Estudio Pronaf.Para datos estadísticos de períodos anteriores, podéis consultar el resumen del año en estos links:
    2011:
    https://stopalaobesidad.com/2011/12/07/resumen-de-estadisticas-de-obesidad-2011/
    2010:
    https://stopalaobesidad.com/2010/11/15/la-obesidad-en-espana-y-en-el-mundo/   https://stopalaobesidad.com/2010/11/18/la-obesidad-afecta-cada-ano-400-mil-ninos-mas-en-la-ue/
    2009:
    https://stopalaobesidad.com/2012/10/27/estadisticas-obesidad-2009/

Tipos de actividad física y gasto calorico

Hilario, preparador físico

Consideraciones teóricas

A la hora de determinar por qué engordamos o adelgazamos, hemos de ir forzosamente a ver cuántas calorías ingerimos al día. Estas vienen dadas por la cantidad y calidad de los alimentos. Debemos establecer una relación entre lo que comemos y lo que gastamos para llegar al equilibrio.

Hemos de tener en cuenta que cada persona es diferente porque no gastamos todos las mismas calorías, esto depende de la actividad de cada uno y también de su organismo, muchas veces nos hemos preguntado por qué de dos personas que comen y trabajan de forma similar una engorda y la otra no, esto es debido al metabolismo basal, que consiste en la energía que consume cada persona para realizar sus funciones internas. Lo que nos encontramos habitualmente, es que el gasto calórico de alguien que tiene una actividad física fuerte es mucho mayor que el de una persona que trabaja sentado toda su jornada laboral, aunque realicen las mismas horas de trabajo.

Es importante conocer nuestro gasto calórico para comer conscientemente y sólo lo que necesita nuestro cuerpo, si ingerimos más calorías de las que necesitamos por nuestra constitución y desgaste físico, engordaremos. Si lo que queremos es perder peso, tendremos que disminuir el aporte de kilocalorías de nuestra dieta o aumentar la actividad física.

Factores que influyen en las diferencias entre personas

  • Influencias educacionales
  • Ejercicio físico
  • Fácil disponibilidad de abundante comida
  • Factores psicológicos que acompañan el hábito dietético (disminuir la tensión comiendo)
  • Factores genéticos
  • Sobrealimentación infantil

Hemos dicho que dependiendo de la actividad física que realicemos gastaremos más o menos energía. Existen tablas a través de las que podemos calcular el gasto energético dependiendo de nuestro peso la duración de la actividad que realicemos. Todos estos cálculos son aproximados y dependen de los factores diferenciales entre las personas que hemos citado anteriormente.

En el cálculo del gasto calórico utilizaremos la siguiente fórmula:

Cal aprox. quemadas = Actividad física x (Peso en Kg x 2,2) X Minutos de práctica

A pesar de estas fórmulas, para calcular el gasto calórico, también tenemos que tener en cuenta las condiciones físicas de cada persona, su edad y el sexo. Lo que quiere decir que una persona sin variar de peso, puede variar su gasto calórico dependiendo de las condiciones en que se encuentre. Hay situaciones en las que aún manteniendo el mismo peso, tenemos un metabolismo basal mayor, por ejemplo:

  • Edad: el gasto calórico es inversamente proporcional a la edad, es decir, cuanta más edad se tiene, menos gasto requiere el organismo.
  • Sexo: si hacemos la distinción entre sexos, la mujer tiene un gasto menor que el hombre.
  • Talla: la altura también influye, las personas más altas tienen un gasto más pequeño que las más bajas.
  • Situaciones especiales: en el caso de embarazo y periodo de lactancia en la mujer, situaciones de estrés, enfermedades o fiebre, el metabolismo basal aumenta.
  • Deporte: las personas que hacen deporte, tienen más masa muscular, y en consecuencia, se incrementa su gasto calórico.
  • Temperatura: incluso puede influir la temperatura ambiental, en el caso de ambientes cálidos puede bajar el metabolismo basal hasta un 10 %.

El siguiente cuadro muestra las calorías quemadas en media hora según la actividad física que realicemos. 

Actividad física Calorías quemadas en 30´
Aeróbic 0´0178
Baloncesto 0´0258
Bádminton 0´0125
Bolos 0´0108
Paseo rápido 0´0150
Bicicleta 0´0159
Bailar 0´0130
Conducir 0´0050
Pescar 0´0114
Hacer jardinería 0´0164
Jugar a golf 0´0108
Hockey 0´0249
Montar caballo 0´0255
Patinar sobre hielo 0´0314
Judo 0´0363
Montañerismo 0´0270
Remar 0´0378
Patinar sobre ruedas 0´0315
Correr 0´0325
Sentarse a la mesa de trabajo 0´0050
Esquiar 0´0252
Ir por las escaleras hacia abajo 0´0210
Ir por las escaleras hacia arriba 0´0356
Nadar 0´0250
Tenis 0´0261
Voleibol 0´093
Ver la tele 0´0050
Andar sin prisas (1.5-3 km/h) 0´0075
Andar sin prisas (4.8 km/h) 0´0120
Andar más rápido (6 km/h) 0´0180
Andar muy rápido (7.5 km/h) 0´0240

Supongamos que usted pesa 80 kilos y practica judo durante 45 minutos. ¿Cuántas calorías quemaría?

Cal aprox. quemadas = Actividad física x (Peso en Kg x 2,2) X Minutos de práctica

 Cal aprox. quemadas = 0,0363 x (85 x 2,2) X 45 = 305.46 cal

El ejercicio y la alimentación ayuda a prevenir la obesidad y la diabetes en adolescentes

LA INSULINA Y LA LEPTINA, MÁS CONTROLADAS 

Europa Press
Una investigación internacional en la que han participado investigadores de las universidades de Zaragoza, Granada y la Politécnica de Madrid sugiere que la actividad física y unos hábitos alimenticios más saludables pueden ayudar a prevenir la obesidad y la diabetes, ya que permiten tener los niveles de insulina y leptina más controlados.

   La obesidad y las enfermedades asociadas a ella, como la diabetes, son un problema entre la población joven, de ahí que el proyecto europeo HELENA se haya centrado en estudiar hábitos de vida saludable que ayuden a paliar este problema.

Los investigadores han constatado que los adolescentes con mayores niveles de fuerza muscular y de actividad física tienen menores niveles de la hormona insulina y de resistencia a la misma, que son aspectos fundamentales para controlar la glucosa y prevenir la diabetes, según ha explicado al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) David Jiménez Pavón, de la Universidad de Zaragoza y antiguo miembro de la Universidad Politécnica de Madrid con la que colabora en estos trabajos.

Además, cuando los adolescentes practican más actividad física o tienen mejor estado de forma poseen niveles más controlados de otra hormona, la leptina, relacionada con el gasto energético y el control del apetito.

De las investigaciones también se concluye que no solo es importante el ejercicio, sino que los hábitos de alimentación pueden influir en los niveles de insulina, que aumenta en el caso de una mala elección de alimentos.

Estos resultados son de especial relevancia para adolescentes que en edad de crecimiento y asimilación de hábitos están aún en situación de modificar un estilo de vida no saludable por otro más activo cuyas consecuencias repercutirán en el resto de sus vidas.

Rubén Bravo en Gestiona Radio de COPE

Con el comienzo del curso escolar el pasado 15 de septiembre y el polémico uso del ‘tupper’ en los comedores escolares se ha reabierto el debate sobre las causas de obesidad infantil. Un dato importante, en España la cifra de los menores con problemas de obesidad ya sobrepasa los 19%, según la Universidad Politécnica de Madrid. Los nutricionistas no esconden su preocupación de que el uso de la fiambrera en la vida escolar, podría ser una causa más de obesidad infantil. Eso sí, siemore y cuando los padres de los niños carecen de conocimientos nutricionales básicos.

En este programa de Salud en Forma de Gestiona Radio de Grupo Cope, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrece una serie de consejos prácticos a la hora de preparar el menú del día de nuestros hijos, para el colegio o en casa. Según ha señalado el portavoz de IMEO “el foco fundamental de la mala alimentación y la escasa actividad física es el no crear unos hábitos saludables desde la temprana infancia de nuestros hijos y desde el núcleo familiar”. Bravo enumera los “culpables” habituales para estos altos índices de obesidad infantil, entre ellos las horas que se pasan ante el televisor, la baja calidad nutricional de la comida en familias de escasos recursos o monoparentales, las insuficientes raciones de frutas y verduras, el exceso de consumo de dulces y bebidas azucaradas, factores genéticos y menos de las 8 horas de sueños, entre otras.

Para escuchar el programa entero, pulsa PLAY.

Uno de cada dos españoles sufre el síndrome postvacacional

Las hormonas del buen humor, antiestrés y el descanso son clave para superarlo, afirman los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) 

  • Es un dato que va en aumento. En el año 2008, un 35% de los españoles por debajo de los 45 años sufría el síndrome postvacacional, según datos del Instituto Superior de Estudios Psicológicos. En el 2010 la cifra alcanzó el 50%, según el Área de Psicología de Antiaging Group.
     
  • Dentro de los países miembros de la UE, somos lo que mejor llevan el síndrome postvacacional, debido a que un 62% de los españoles planifica el siguiente viaje con antelación para tener un aliciente psicológico, según un estudio realizado por TripAdvisor en  2011.          

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad, en un trabajo conjunto entre psicólogos y especialistas en nutrición, hace pública una guía práctica de consejos prácticos que ayudan a diezmar las secuelas negativas en los que sufren el síndrome postvacacional, un problema que cada vez afecta a más españoles, en términos de duración y gravedad.

Es un fenómeno estudiado por los psicólogos que, aunque no esté catalogado como enfermedad, guarda relación con el aumento progresivo de niveles de ansiedad, falta de concentración, nerviosismo, indiferencia, irritabilidad o tristeza. Se produce en el principio de septiembre, coincidiendo con la vuelta de vacaciones. “La duración de esta ‘depresión’ oscila entre una y dos semanas y se caracteriza con una sensación de malestar importante que repercute en la calidad de vida, tanto en área emocional, como física”, determina Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz del IMEO. En los casos más acusados, observamos cuadros de angustia vital, depresión temporal, bloqueo o predisposición a la agresividad. “En consulta, nuestros psicólogos han detectado también una dificultad a la hora de retomar las gestiones habituales y laborales, aguzada por falta de concentración, deterioro en los ciclos del sueño, insuficiencia creativa, todo ello acompañado por una desgana general”, puntualiza Bravo. Estos episodios se pueden evitar, si gestionamos de forma adecuada nuestras emociones y controlamos la alimentación. Si aumentamos, por ejemplo, nuestros niveles de dopamina (una hormona que incide en el buen humor) por el día, y por la noche los niveles de serotonina y melatonina (hormonas que guardan relación directa con el antiestrés y el descanso) por la noche, nuestro cerebro y el total de nuestro organismo tendrá vitalidad estable y suficiente para experimentar un alto rendimiento diurno y una sensación de bienestar nocturno. 

5 claves para combatir los síntomas del síndrome postvacacional

  1. Planificar tu próximo viaje.

Un estudio realizado por TripAdvisor en el año 2011 apuntaba que los españoles somos los miembros de la Unión Europea con menos niveles de síndrome postvacacional, debido a que un 62% planifica el siguiente viaje con antelación para tener un aliciente psicológico. La ilusión y las metas aumentan nuestros niveles de dopamina, haciéndonos pensar que después del esfuerzo tendremos un descanso o un premio. Nos pasa en periodos más cortos, como por ejemplo la jornada semanal, donde el lunes tendríamos un pequeño síndrome postvacacional que a lo largo de la semana va remitiendo en niveles de optimismo más elevados según se acercan el fin de semana. Si las siguientes vacaciones nos quedan lejos, siempre podemos planificar actividades más veraniegas para los próximos fines de semana: días de piscina, barbacoas, visitas al campo o a parques temáticos. 

  1. Máxima hidratación: beber entre 2 y 2,5 litros de agua.

Nuestro cerebro es la clave, pues regula y dirige las acciones y reacciones de nuestro cuerpo. Se determina que su composición es de un 75% de agua, por lo que mantenernos en niveles de hidratación óptima, nos ayudará a que nuestras entre 50 a 100 mil millones de neuronas funcionen cuanto antes a pleno rendimiento. 

       3. Primer día de trabajo: organizar las tareas.

Una serie de estudios demuestran que una de las sensaciones más habituales de aquellos que padecen este mal postvacacional es el bloqueo a la hora de iniciar las obligaciones laborales. “Llevamos una o dos semanas de inactividad y descanso, por lo que nuestros niveles de acetilcolina –un importante neurotransmisor que influye en la memoria, la concentración y en procesos que suponen más esfuerzo intelectual como el pensamiento, el cálculo o la innovación–, han disminuido, provocando que los primeros días de trabajo nos cueste coger el ritmo, a lo que sumamos algo de trabajo acumulado por el periodo de vacaciones”, indica Rubén Bravo.
Una forma de romper este bloqueo, según los psicólogos, es dedicar el primer día de trabajo principalmente a organizar las tareas en orden de importancia y tiempos de entrega. De esta manera romperemos el bloqueo y la sensación de tener muchos trabajos que realizar y no saber por dónde empezar. 

  1. Cinco raciones de fruta y verdura diarias + hidratos de carbono integrales.

El cerebro consume alrededor del 15% al 20% de nuestra energía diaria que principalmente proviene de la glucosa. Para funcionar a un buen ritmo, necesitamos priorizar los alimentos que nos proporcionan energía de forma estable y regular los azúcares.

Las frutas, las verduras y lo que comúnmente conocemos como hidratos de carbono son nuestra principal fuente de energía. Entre ellos, debemos escoger aquellas que tengan bajo índice glucémico, es decir, que aporten los niveles de glucosa de forma constante y estable, y no de golpe. Por ello recomendamos seleccionar los hidratos de carbono en su forma integral, ya que nos aportan más del doble de vitaminas y minerales que las versiones no integrales y, además, tienen un índice glucémico mucho más bajo. Es conveniente consumir el arroz, la pasta o el pan integral en la primera mitad del día, entre el desayuno y la comida, porque es cuando nuestro organismo demanda más cantidad de energía.

Las frutas y las verduras de bajo índice glucémico darán un apoyo imprescindible a los hidratos de carbono. De las frutas, las que mejor irían para superar el síndrome postvacacional son las cerezas, peras, pomelo, naranja, nectarina, melocotón o manzana; y en el caso de las verduras, los espárragos, espinacas, lechuga, pepino, calabacín, coliflor, pimientos, champiñones, setas, cebolla cruda o tomates. 

  1. Tres horas semanales de actividad física.

A la hora de realizar alguna actividad física, no nos centremos única y exclusivamente en practicar el deporte de rutina. Un estudio realizado por la Universidad de Huelva en el 2011, en el que se aplicó un programa de actividades deportivas a pacientes con patología dual, demostró que la actividad física regular mejora también los niveles de ansiedad, depresión y socialización.

Muchas veces la monotonía es la culpable de encasillarnos en un estilo de vida predominantemente sedentario; habrá que abrirnos a la diversidad de actividades que existen hoy en día y que combinan el ejercicio con la música o la diversión: clases de zumba o salsa, caminatas nocturnas, actividades acuáticas o con bicicleta. Sólo basta escoger una actividad que nos agrade, con un nivel de intensidad y frecuencia acorde que podamos realizar en un lugar favorable, con música y en buena compañía.

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad alerta del riesgo de tapas y cañas

Recuerdan que en verano se produce un consumo excesivo de la denominada «comida chatarra»

EFE / Heraldo de Aragón

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha advertido este miércoles del peligro que las famosas tapas y cañas pueden tener en verano para el organismo y ofrece una serie de recomendaciones para disfrutar de esta tradición sin que el cuerpo se resienta.

Así, recuerda que en verano se produce un consumo excesivo de la denominada «comida chatarra», caracterizada por su escaso valor nutricional, alto valor calórico y difícil digestión, por lo que propicia males como obesidad, la diabetes o el colesterol.

En una nota de prensa, el nutricionista del IMEO y portavoz de la entidad, Rubén Bravo, explica que en verano comemos menos, pero mal, debido a la ingesta de fritos, dulces, salsas que, además, generan digestiones pesadas y se interrumpen los hábitos alimenticios sanos.

Para evitar que eso ocurra, aconseja buscar un equilibrio entre la alimentación y la actividad física, y enfatiza que «no se trata ni mucho menos de estar a dieta en vacaciones».

Para ello, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad ha elaborado una lista de consejos encaminados a proteger la salud de las personas en verano, con el fin de mantener la masa muscular y los niveles de grasa.

Así, recomienda aumentar la actividad física, ingerir dos litros y medio de agua al día y planificar la comida entre horas, combinando fruta y alimentos bajos en grasa que están entre las primeras de la lista.

El IMEO también aconseja dar prioridad a los alimentos ricos en proteínas como el marisco y el pescado, haciendo alusión al refrán «desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo».

También insta a los amantes de la cerveza a alternar su consumo con opciones light o cero y con otros refrescos, y por último, a los apasionados de los helados les invita a realizarlos de forma casera con yogures sin grasa, fruta y bebidas refrescantes bajas en calorías.