Alimentos que nos ayudan a entrar en calor sin descuidar la línea

Los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad ofrecen 10 consejos para combatir el frío y cuidar la línea

Alimentos que nos ayudan a entrar en calor_bajaLa caída generalizada de las temperaturas en invierno, agudizada por la reciente ola de frío que congeló la Península Ibérica, hizo que los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) se planteen una pregunta: ¿Irrumpe el frío en nuestros hábitos alimenticios a la hora de cuidarnos?

Diferentes estudios[1] apuntan que consumimos más calorías mientras más expuestos al frío estamos[2]. Pese a ello, no se da un gasto calórico importante, porque contrarrestamos dichos efectos con medidas para entrar en calor: pasamos menos tiempo fuera, nos abrigados más y hacemos buen uso de la calefacción. Según Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición, «el frío exige a nuestro cuerpo un esfuerzo extra para mantener una temperatura constante alrededor de los 37ºC, teniendo que activar los mecanismos de la termogénesis para generar calor interno y contrarestar de ésta manera el descenso de la temperatura que marca el exterior».

«Dado que los alimentos que ingerimos suelen consumir en diferentes procesos digestivos casi el 15 por ciento de la energía consumida, en época de frío el cuerpo nos pide más alimentos calientes y energéticos que ayudan a mantener la temperatura corporal constante, aumentan nuestras defensas y son una valiosa herramienta para combatir los resfriados», argumenta Bravo.

No obstante, los platos de puchero y potajes hipercalóricos –que son lo que más se consume en estas fechas– esconden cierto riesgo de engordar y no siempre son la mejor opción. Por esta razón, los especialistas en nutrición del IMEO han marcado diez puntos, en forma de consejos prácticos, que nos ayudarán a entrar en calor, sin descuidar la línea.

Para no desviarse de los hábitos saludables, desde IMEO recomiendan basar el menú de cada día en un 50% de hidratos de carbono, en un 30% de grasas saludables y en un 20% de proteínas sobre las calorías totales diarias.

La comida caliente y la práctica regular de ejercicio físico son una forma natural del organismo humano para entrar en calor y, además, ayudan para alejar por un tiempo la sensación de hambre.
lubina con esparragos y arroz_baja

10 consejos prácticos que nos ayudan a entrar en calor en el invierno sin descuidar la línea

1. Añadir a las sopas, caldos, cremas y purés abundante cantidad de vegetales y hortalizas. Los caldos nos hidratan y ayudan al organismo a mantener la temperatura corporal adecuada. Los ingredientes indispensables para combatir el frío son: cebolla, ajo, jengibre, alcachofas, acelgas, espárragos, espinacas, zanahoria, lentejas, arroz, puerro, apio, calabacín, calabaza, berenjena, entre otros. La sopa Juliana y el caldo de verduras depurativo son la opción menos calórica.

Se desaconseja «potenciar el sabor» del plato añadiendo patatas, pastillas colorantes, quesos o nata, porque aportan calorías extras. Si se tiene mucha hambre, es mejor consumir las verduras en parrillada o rehogadas, por su efecto saciante.

2. Tomar a diario cebolla, ajo y jengibre para reforzar las defensas. Sus efectos antibióticos, antioxidntes y antiinflamatorios los convierten gran aliado contra los resfriados.

3. Servirse de súper especias como el comino, tomillo y pimienta. Además de ser un buen condimento, tienen pronunciadas propiedades antigripales. La pimienta de Cayena en sopas y guisos, por ejemplo, aumenta ligeramente el metabolismo, estimulando el uso de las grasas como fuente de energía.

4. En comida y cena priorizar las grasas saludables y omega-3 que se encuentran sobre todo en el pescado azul (sardinas, lubina, besugo).

«Hay que tener especial cuidado con las grasas, si queremos cuidar la línea: aunque son nuestra principal «gasolina» tenemos que limitar su consumo al 30 por ciento de las calorías totales diarias, que es el equivalente de cuatro cucharas soperas de aceite de oliva virgen», recalca Rubén Bravo.

5. Legumbres e hidratos de carbono, en su justa medida. Se trata de alimentos que nos suministran energía de forma rápida y son indispensables para una alimentación equilibrada, pero también esconden riesgo, si se toman en cantidades desmesuradas. Las legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos, judías) hay que tomarlas un par a la semana. En cuanto al consumo de pastas, patatas, arroz y cereales, si es un plato principal completo, se aconseja comerlo una vez a la semana como excepción. «En el caso contrario se pueden utilizar pequeñas cantidades como guarnición todos los días», explica Bravo.

6. Las proteínas deben constituir un 20 por ciento de las calorías totales diarias. La carne, el pescado, los huevos y los lácteos son alimentos indispensables para el correcto funcionamiento de nuestro organismo y, además, ayudan a fortalecer el sistema inmunitario.

7. Comenzar el día con un café o té y a la tarde-noche tomar infusiones. Además de hidratar y dejarnos con buen sabor en la boca, estas bebidas calientes de tradición milenaria ejercen efectos terapeúticos sobre nuestro organismo y estado de ánimo si se usan correctamente. Pueden relajarnos (extracto de menta-poleo, pasionaria, valeriana o lúpulo), activar el metabolismo y contribuir a la pérdida de peso (te verde, rojo, rooibos) o mejorar la digestión (infusiones con manzanilla, hinojo o comino). Además, ayudan a combatir los resfriados, alivian el dolor de garganta y la congestión nasal.

En cuanto a las bebidas estimulantes como café y té, los expertos en nutrición advierten que no hay que abusar de ellas, porque puede provocar nerviosismo, insomnio o estados de ansiedad. «Hoy en día sabemos que se trata de la misma molécula, con la diferencia que los polifenoles presentes en gran cantidad en el té ralentizan el ritmo de absorción de la cafeína, con lo cual su efecto es más lento pero más duradero en el té», explica Bravo.

8. Aumentar las raciones de fruta en invierno, sobre todo de cítricos y temporada con altas dosis de vitamina C. Son el remedio natural por excelencia para prevenir los resfriados y reducir sus síntomas.

Es preferible comer la pieza entera, con piel o pulpa, que contiene entre 60 y 70 porcientos de sus apreciados nutrientes. De esta manera nos saciaremos antes que tomando un zumo que contiene tres veces más frutas y mucho más calorías.

9. Incluir en el menú ansiolíticos naturales como el chocolate negro o semillas de griffonia. Durante el invierno tenemos días más cortos y disfrutamos de menos horas de luz solar. Esto contribuye a que disminuyan nuestros niveles de serotonina, hormona del bienestar, y que a su vez sintamos más necesidad de comer para oprimir los ataques de ansiedad y depresión.

Un truco para aumentar nuestros niveles de serotonina sería añadir al aliño de la ensalada semillas de griffonia, una planta africana que contribuye a reducir los estados ansioso y depresivos sin afectar al funcionamiento del cerebro ni crear adicción.

El chocolate caliente conviene prepararlo en casa con leche desnatada y una onza de chocolate negro puro.

10. Al ser posible, hacer deporte en el exterior. Cuando se realicen ejercicios aeróbicos y el deportista está en movimiento constante, se queman más calorías al aire libre y en un ambiente frío que en un gimnasio o ambientes climatizados. Eso sí, hay que tomar medidas para no coger algún resfriado, como utilizar ropa para absorber la humedad, proteger debidamente los vías respiratorias y no dejar que el sudor se enfríe.

Estudios realizados con habitantes de países con climas más fríos han demostrado que correr al aire libre en el invierno resulta saludable, ya que mejora el estado de ánimo de quienes lo practican y disminuye el riesgo de desarrollar el denominado “trastorno afectivo estacional”.

[1] Dauncey MJ. Influence of mild cold on 24 h energy expenditure, resting metabolism and diet-induced thermogenesis. Br J Nutr. 1981 Mar;45(2):257-67.

[2] A.M.J. van Ooijen, W.D. van Marken Lichtenbelt, A.A. van Steenhoven, K.R. Westerterp. Seasonal changes in metabolic and temperature responses to cold air in humans. Physiology & Behavior 82 (2004) 545–553.

 

Pequeños consejos para evitar los problemas estomacales en Navidad

Según un estudio, el 13% de españoles sufre molestias digestivas en estas fechas.

Correo Farmacéutico, por Joanna Guillén Valera
brindar con tinto, lo más saludable en NavidadMás de un tercio de la población reconoce cometer excesos de comida y bebida en Navidad, según un estudio realizado por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito) y la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), en más de 2.400 españoles. Como consecuencia, «un 13 por ciento de ellos sufre molestias digestivas asociadas a estos excesos». Para evitarlo, expertos de Infito y la Sedca recomiendan controlar las cantidades y el consumo de dulces y alcohol, beber mucha agua durante la comida y «tomar preparados farmacéuticos de plantas medicinales como el cardo mariano o la alcachofa para depurar el organismo y eliminar toxinas», según señaló la semana pasada Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, durante la presentación del estudio en Madrid.

SUSTITUIR ELEMENTOS
Con este mismo objetivo, el Departamento de Nutrición del Instituto Médico de la Obesidad (IMEO) ha elaborado un plan de intercambios saludables.

En aperitivos y entrantes se recomienda sustituir los fritos, quesos y pastas para untar por fiambres magros (jamón, lacón o cecina), marisco y pescados. En la comida, se recomienda sustituir las fuentes de proteínas grasas (cochinillo, cordero, cabrito, pato, salmón) con otras de proteínas magras (ternera, pavo, pulpo, besugo o lubina). «Las proteínas magras son el macronutriente que mayor gasto calórico provoca al digerirse y sólo aportan 4 calorías por gramo», puntualiza Rubén Bravo, experto en nutrición del IMEO. «Al aumentar el consumo de proteínas magras, contribuimos a reducir la sensación de hambre, ya que la metabolización de las proteínas genera un alto consumo calórico, ayuda a mantener niveles apropiados de azúcar en sangre y ayuda a mantener el apetito a ralla en estas fechas».

La fruta y verdura es primordial, por su aporte en fibra y deberán consumirse antes de las comidas, para favorecer el proceso digestivo, y disminuir la absorción de grasas y prevenir aumento del colesterol.

CON QUÉ BRINDAR Y QUÉ PEDIR DE POSTRE
Algunos consejos alimenticios para mitigar los efectos navideños.

  •  Aperitivos: sustituir los fritos, quesos y pastas para untar por fiambres magros (jamón, lacón o cecina), marisco y pescados.
  •  Comidas: sustituir las proteínas grasas (cochinillo, cordero, cabrito, pato, salmón) por proteínas magras (ternera, pavo, pulpo, besugo o lubina).
  •  Bebidas: el consumo moderado de vino tinto, rosado y cava en lugar de bebidas espirituosas de alta graduación.
  •  Postre: sustituir los dulces elaborados a base de frutos secos, azúcares, grasas y harina refinada por flan de huevo, natillas o roscón sin relleno.

Los europeos, cada vez más longevos pero con más sobrepeso

Un informe llamado ‘Salud en un vistazo’, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo y la Unión Europea, muestra resultados positivos en esperanza de vida y en número de personal sanitario, pero con asignaturas pendientes en cuanto al gasto en salud y la obesidad.

Agencia SINC
Los-europeos-cada-vez-mas-longevos-pero-con-mas-sobrepesoEuropa se ha sometido a un chequeo sobre su estado de salud y los resultados, expuestos en una declaración conjunta por Vitenis Andriukaitis, comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, y Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), son bastante desiguales.

El documento ‘Salud de un vistazo: informe europeo 2014’ expone los datos comparativos sobre los sistemas de salud y de salud que cubren los 28 estados miembros de la Unión Europea (UE) y pone de relieve las principales tendencias de salud: gasto, desigualdades, recursos, calidad y acceso a la atención e impacto de la crisis económica.

Uno de los hallazgos más destacados es que la esperanza de vida es cada vez mayor en la UE, alcanzando 79,2 años de media en 2012 (82,2 años para las mujeres y 76,1 para los hombres), lo que supone un aumento de 5,1 años desde 1990. No obstante, existe una brecha de 8,4 años entre los estados.

En relación al gasto medio de la salud en la UE, este fue del 8,7% del PIB en 2012. Así, el gasto en salud per cápita ha disminuido en promedio un 0,6% anual desde 2009, ajustado por inflación. El texto indica que los países que redujeron el gasto en salud hicieron recortes principalmente a los honorarios pagados a los proveedores de salud, el gasto farmacéutico y el personal sanitario y los salarios.

“El capítulo sobre el gasto en salud es muy relevante, ya que aunque estamos saliendo de la crisis económica, la presión sobre los presupuestos de salud continúa en muchos países europeos”, han manifestado Andriukaitis y Gurría.

Sin embargo, en relación con el personal sanitario en la UE, los expertos han señalado que desde el año 2000 “el número de médicos por habitante ha aumentado en todos los países de la UE a excepción de Francia, donde se ha mantenido estable, y el número de enfermeras que ejercen se ha incrementado en todos menos en dos estados miembros (Lituania y Eslovaquia)”.

Por último, el informe subraya como una de las grandes preocupaciones el sobrepeso y la obesidad, ya que afecta al 53% de los adultos. Esta última, que presenta aún mayores riesgos para la salud que el sobrepeso, aqueja actualmente a uno de cada seis adultos (16,7%) en la UE, lo que supone un incremento desde el 12,5% de hace una década.

La obesidad ha crecido rápidamente en los últimos diez años en países como Francia, Luxemburgo, Dinamarca, Finlandia, Islandia o República Checa. España se sitúa muy cerca de la media europea con un 16,6% de obesidad.

Mejorar las políticas sanitarias

Los representantes de las dos instituciones han explicado que este análisis “es importante para el debate público sobre políticas que mejoren el sistema de salud en toda Europa. Los resultados demuestran que son necesarias estrategias euroepas para promover estilos de vida saludables y mejorar la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento de las enfermedades en los países que se están quedando atrás”.

“Nuestra esperanza es que este informe ayude a estimular nuevas medidas para que los ciudadanos europeos de todos los orígenes socioeconómicos puedan disfrutar de vidas más largas, saludables y activas», han concluido.

Más información:

‘Salud de un vistazo: Europa 2014’ es un informe conjunto de la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que presenta indicadores clave de los sistemas de salud y de salud en 35 países europeos, entre ellos de 28 estados miembros, los países candidatos Montenegro, ex República Yugoslava de Macedonia, Serbia y Turquía, con la excepción de Albania debido a la limitada disponibilidad de datos, y tres países de la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Noruega y Suiza).

Esta tercera edición se basa en las dos ediciones anteriores en 2010 y 2012. La selección de los indicadores se basa principalmente en los Indicadores europeos básicos de salud (ECHI), desarrollado por la Comisión Europea en cooperación con los Estados miembros de la UE. El estudio está financiado por una subvención del Programa de Salud de la UE.

Los 10 grandes peligros de la dieta moderna que deberías conocer

Se estima que hoy consumimos de media unos 67 kilos de azúcar al año, o lo que es lo mismo, alrededor de 500 calorías sólo en azúcar al día

El Confidencial
dietas absurdasEn las últimas décadas nuestra alimentación ha ido cambiando radicalmente. El consumo de grasas, azúcares y alimentos procesados es cada día más elevado y apenas nos planteamos los daños adversos en que pueden derivar.

En una época en la que parece que comer ligero, fresco y natural, son las herramientas básicas para tener una vida –cuerpo y mente– sana, comemos cada vez más platos precocinados con altos índices de grasas trans y alimentos sobreazucarados. Ya sea por el ritmo vertiginoso de las rutinas diarias, los horarios de trabajo o, simplemente, la pereza de cocinar, el hecho es que la comida casera saludable brilla por su ausencia.

Kris Gunnars, experto nutricionista, enumera en Business Insider algunos de los principales problemas de salud que pueden derivarse de los malos hábitos de la alimentación moderna. La dieta que llevamos influye directamente en el desarrollo de enfermedades de corazón, obesidad o diabetes tipo 2.

Lee atentamente y párate a pensar en tu alimentación diaria: ¿estás poniendo en riesgo tu salud? ¿Llevas una dieta moderna o una alimentación sana y equilibrada?

1. Excesivo consumo de azúcares refinados

El consumo de azúcar se ha disparado en los últimos 160 años. Aunque, claro está, dependen de en qué país vivamos, se calcula que consumimos una media de 67 kilos de azúcar al año. O lo que es lo mismo, alrededor de 500 calorías sólo en azúcar al día.

Se encuentran en demasiados alimentos industriales procesados –casi que lo complicado es encontrar aquellos que no contengan azúcares– e incluso los productos bajos en azúcares contienen cantidades más elevadas de las que deberíamos consumir.

El problema es que, explica Gunnars, su consumo masivo “puede conducir a graves problemas metabólicos, incluyendo resistencia a la insulina, síndrome metabólico, colesterol elevado y triglicéridos”. Así, es urgente que trabajemos por reducir la cantidad de azúcar en nuestras vidas.

2. El azúcar de las bebidas gaseosas y zumos de frutas industriales  

De la dieta moderna, las bebidas edulcoradas con azúcares son las peores. ¿Por qué? La respuesta es sencilla aunque quizás lo desconocías: el organismo no registra el azúcar líquido igual que en los alimentos sólidos.

El cuerpo sintetiza las calorías provenientes de líquidos de forma diferente que en los sólidos. De ahí que, como dice el nutricionista, “cada porción diaria de bebidas azucaradas esté relacionada con un 60% más de riesgo de padecer obesidad”.

3. Consumimos demasiadas calorías al día

Se calcula que la ingesta diaria de calorías por persona ha aumentado alrededor de 20% en las últimas décadas.

El aumento del consumo de alimentos procesados, los aceites vegetales y harinas, o las mencionadas cantidades de azúcares que encontramos en nuestra cesta de la compra, incrementan las calorías de nuestra dieta.

4. Los aceite vegetales procesados sustituyen a las grasas tradicionales

Hace algunos años, dietistas y nutricionistas coincidían en culpar a las grasas saturadas de provocar enfermedades de corazón. Así, las personas fueron abandonando las grasas tradicionales, como la mantequilla o la maneca de cerdo, en favor de los aceites vegetales procesados.

El problema es que estos aceites son muy ricos en omega-6, un ácido linoleico que termina por incorporarse en nuestras reservas de grasas lo que podría derivar en mayor riesgo de padecer cáncer. No sólo eso, estos aceites se hidrogenan a menudo, lo que incrementa sus niveles de grasas trans, que está demostrado, aumentan el riesgo de enfermedades de corazón.

5. Margarina vs. Mantequilla: más grasas trans

Como acabamos de comentar, hemos reemplazado las grasas tradicionales como la mantequilla por alimentos hidrogenados con altos contenidos de grasas trans.

Como explica Gunnars, “la mantequilla en realidad contiene nutrientes que protegen contra enfermedades del corazón como la vitamina K2”, por lo que tendría más sentido dejar de promocionar e impulsar el consumo de margarina y volver a la tradicional mantequilla (eso sí, como todo, en su justa medida).

6. La soja sigue de moda: tiene demasiadas calorías

La soja tiene beneficios para la salud, pero no todo es bueno. De hecho pocas personas se plantean que el aceite de soja es una fuente importante de calorías y en países como EEUU es el aceite vegetal más consumido.

Se encuentra fundamentalmente en los alimentos preparados porque resulta más barato que otros aceites. Así, Gunnars lo deja claro: “la mejor manera de evitar el aceite de soja (y otros ingredientes desagradables) es evitar los alimentos procesados”.

7. El trigo ya no es lo que era

Parte fundamental de la dieta occidental, el trigo se encuentra en infinidad de alimentos, desde el pan hasta pastas, pasteles o pizzas. El problema es que el trigo moderno dista mucho del tradicional y, entre otras cosas, contiene entre un 20% y 30% menos de minerales importantes como el magnesio, hierro, zinc y cobre.

En resumen: no sólo es menos sano y carece de algunas de sus propiedades tradicionales, además se ha convertido en un alimento mucho más perjudicial para celiacos y personas intolerancia al gluten.

8. Comemos menos huevos

El consumo de huevos ha bajado mucho en los últimos años. Según comentan en el artículo, “desde el año 1950 hemos reducido el consumo de este alimento altamente nutritivo de 375 a 250 huevos al año, lo que se traduce en una disminución del 33%”.

Es cierto que se trata de un alimento con una alta tasa de colesterol pero no elevan el colesterol malo en sangre. Se trata de los alimentos más nutritivos del planeta, por lo que debemos volver a fomentar su consumo y olvidar falsas creencias como que contribuye a generar enfermedades de corazón.

9. Comemos más alimentos procesados ​​que nunca

El consumo de comidas rápidas ha aumentado en las últimas décadas, con sus correspondientes cantidades de azúcares, aceites vegetales, grasas trans, calorías de más… Es hora de revisar de verdad las etiquetas y conocer qué ingredientes contienen los alimentos que compramos y consumimos.

10. Mundo obeso: cuidado con las dietas bajas en grasas

Aunque la creencia de que las dietas bajas en grasas son más saludables y previenen enfermedades sigue ahí, lo cierto es que estos alimentos con grasas saturadas y colesterol (del “bueno”) no pueden desaparecer de nuestra alimentación. De hecho, son necesarios.

Pese a que numerosos estudios han demostrado que este tipo de dietas no previenen las enfermedades de corazón, la obesidad o el riesgo de padecer cáncer, “por alguna razón extraña, todavía se aconseja seguir este tipo de dietas bajas en grasas a pesar de que numerosos estudios demuestran que puede ser completamente ineficaz”, plantea Gunnars.

Navidad: ¿Cómo no engordar en estas fechas? 5 reglas útiles

«La Navidad no es la fecha más indicada para ponerse a régimen, pero sí que es idónea para plantearse objetivos realistas, como mantenerse en el peso actual o intentar no aumentar más de un kilo».

EFE / Terra estilo de vida
Las Naviades nos invitan a engordarр bajaAperitivo, Bebidas, Compensar, Dulces y Economía. Son las cinco palabras claves o ‘regla ABCDE ’ que debemos tener mente, si queremos que la multitud de cenas, comidas y celebraciones que ocurren entre las vísperas del 24 de diciembre y el  6 de enero, no repercutan en nuestro peso, salud y silueta.

«Las fiestas navideñas, que en algunos países se «alargan» con la presencia de otros días festivos y no laborables, es cuando más sobrepeso se gana, entre 3 y 5 kilos de media», sostienen los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO.

“El problema no es la celebración en sí, sino la tendencia a seguir comiendo igual en los días que la rodean y motivos no faltan: lo que el calendario deja “en blanco” se rellena con reuniones de familia, cenas de empresa y salidas con amigos”, especifica el experto en nutrición Rubén Bravo, del IMEO.

Según este experto, para una persona que está en el límite, los kilos aumentados durante esta etapa festiva «pueden significar traspasar la barrera del sobrepeso a la obesidad y esto acarrea serios problemas para la salud». Para evitar pasarse de la raya el equipo de nutricionistas del IMEO explica cinco reglas que nos ayudarán a celebrar la Navidad sin ganar más peso de la cuenta.

familia cenando pavo en Navidad2REGLA ‘ABCDE’ PARA ENGORDAR LO MÍNIMO 

A(peritivo). 20 minutos antes de una comida o cena.

“A todos nos habrá ocurrido que, después de un aperitivo o picoteo típico de un domingo, afrontamos la comida posterior con mucho menos hambre”, señala Bravo.

“Si utilizamos este truco para “engañar al estómago” y esquivar así  los kilos de más, entraremos en la comida y cena principal con mucha menos hambre y reduciremos las cantidades y las calorías ingeridas”, añade.

B(ebidas). Afrontar el alcohol con inteligencia.

Según Bravo, “si sabemos elegir bien, podemos reducir el aporte calórico de las bebidas alcohólicas hasta en un 60%, sin tener que renunciar a ellas”.

Para conseguirlo, el IMEO recomienda añadir gaseosa al vino o la cerveza; tomar el ron ‘light’ (existen variedades con la mitad de calorías sin perder su sabor) con un refresco «cero calorías» o «light); así como sustituir los «chupitos» (sorbitos de bebidas alcohólicas como el tequila) por una copa de champán o cava; y el vodka, por el soju, un licor coreano menos calórico.

C(ompensar). Un día restrictivo después de una comida copiosa.

Dia de compensación tras una comida copiosa IMEO
“Cuando nos sentamos a la mesa los platos apetitosos, junto con la euforia de la celebración y lo embriagador de las bebidas, merman nuestra voluntad y nos hacen olvidar las promesas de adelgazar o perder peso”, señala Bravo.

Reconoce que “no se trata de pasar la festividad sin probar bocado fuera del régimen, sino de disfrutar la comida con cierta moderación y, el día siguiente, compensarlo con una dieta restrictiva” (Ver la foto «Día de compensación»).

D(ulces). Consumirlos a partir del 20 de Diciembre.

turrones_bajaDe acuerdo a Bravo,  “muchas familias comienzan a comprar dulces navideños a partir de la primera semana de diciembre, incluso algunos a finales de noviembre.

Desde el  IMEO recomiendan comprar los dulces navideños a partir del 20 de diciembre y en cantidades justas, ya que “es preferible hacer la compra en dos veces, para evitar que sobren después de las fiestas”, puntualiza Bravo.

E(conomizar). Platos deliciosos, saludables y baratos.

bacalao en Navidad bajo en calorías“Tanto para nuestra economía, como para nuestra salud es importante calcular las cantidades y raciones según el número de comensales para no tener que afrontar, además, la tentación de ingerir las sobras en los días posteriores a la celebración», destaca Bravo.

Para reducir el gasto de las familias en Navidad, este experto sugiere apostar por las carnes y pescados blancos, como el pavo, la merluza o el bacalao, que son de presupuesto razonable, alta calidad nutricional y bajo aporte calórico.

A estás cinco medidas podría agregarse una sexta recomendación encaminada a preservar nuestro ánimo durante los días festivos, según el IMEO.

Los peligrosos caldos milagro para adelgazar, la última moda en las dietas

El peligro de las dietas ‘milagro’ es cada vez mayor por las modas que surgen en el mundo de la pérdida de peso. La nueva tendencia son los caldos prometedores y rápidos, con sus efectos negativos ignorados por muchos.
Qué
thumbEl tema de los kilos de más y la comida es uno de los más preocupantes en nuestra sociedad. Llega la Navidad  con esos langostinos y ese jamón serrano que nos vamos a comer en las múltiples cenas de la temporada. Nos trae de cabeza y cada vez son más las personas, sobre todo las mujeres, que se apuntan a la moda de las dietas, sobre todo a las‘milagrosas’, aunque lo de pasar hambre no le gusta a nadie.

Hay dietas muy locas y poco recomendadas entre los nutricionistas profesionales, por no decir demonizadas. No es para menos, la salud se resiente a medida que se pierde peso de manera poco saludable o rápida. Quienes optan por adelgazar mucho en muy pocos días ignoran los efectos adversos que pueden llegar a tener las prácticas que hagan a la hora de la comida.

Miles de webs  dan consejos para que se haga de forma sana, siguiendo una tabla de ejercicios y una dieta equilibrada con todos los alimentos que necesita el cuerpo humano. El peligro llega con las que comercializan los milagros, el negocio de los kilos que ‘sobran’.

Comer poco, mal, desprenderse de algunos alimentos básicos, como la pasta o el arroz, o incluir en exceso otros, son algunas de las cosas más comunes en las dietas que se ponen de moda. ¿Dónde está el beneficio? Resultados increíbles de manera inmediata, como si se tratara de un anuncio publicitario.

Un beneficio encubierto de peligrosos y desventajas para el organismo que puede afectar a nuestro día a día, tanto en secuelas fisiológicas como psicológicas. Adelgazar en tiempo récord puede tener efecto rebote y vernos, poco tiempo después, con más kilos  de los que teníamos antes de hacer el régimen. Y eso afecta, también, de forma directa a la salud mental.

LOS CALDOS ‘DEPURATIVOS’

La nueva moda en alza entre quienes quieren perder peso es hacerlo de forma más rápida, rica y engañosa a la vez. Los batidos, zumos y caldos son la nueva tendencia de ‘alimentarse’ y perder hasta dos kilos en apenas una semana. Algunos se venden como complemento alimenticio, otros como plato en solitario.

Se venden como ‘depurativos’, como eliminadores de toxinas, como baños naturales para dentro del organismo. Consisten en disminuir la retención de líquidos, una de las causas más comunes del aumento de peso, y se toman junto con las comidas, dos o tres vasos al día. Otros, los más alarmantes para los expertos, son la única comida de una persona durante un corto periodo de tiempo.

La gran parte se venden como combinaciones de frutas, verduras que contienen propiedades de descongestión del hígado, de pérdida de grasa corporal, y la consecuencia inevitable y deseada del peso.

El experto en nutrición del IMEO, Rubén Bravo, advierte continuamente a sus pacientes de los peligros que tienen estos caldos «irreales». «No nos podemos plantear perder grasa con esto porque no es real y los problemas que causan son diversos», afirma preocupado.

«Lo que en realidad disminuyen es el glucógeno muscular», explica Bravo cuando habla de estos caldos que los tacha de «barbaridades». Muchas webs se dedican a enseñar cómo cocinarlos en nuestra propia casa, a modo de receta y son como una sopa. Aunque estos no suponen tanto peligro como los preparados, el experto advierte de la mentira que se puede vender junto con ellos.

Aunque tomarlos dos o tres días no tienen efectos secundarios, según el nutricionista, también advierte de que «son parches, entran dentro de la categoría de dietas radicales y extremas. Crean problemas en el metabolismo que luego son los responsables, precisamente, del aumento de peso desmesurado en algunas personas». «Si no te alimentas bien, vas a engordar», asegura Bravo.

EL CALDO FAT FLUSH

El reconocido doctor y escritor de ‘bestsellers’, Mark Hyman, ha creado el llamado caldo ‘Fat Flush’, con el que se consigue adelgazar dos kilos en tres días. Una pócima mágica que consiste en tomar ácido graso omega 3 por las mañanas con tres puñados de nueces o semillas de calabaza para acompañar al desayuno. El batido que recomienda tomar con el desayuno lleva leche de almendras sin azúcar, media taza de almendras y una cucharada de mantequilla de almendras.

A la hora de la comida y la cena priman las proteínas y la fibra junto al preparado de cebolla, zanahorias, rábano, calabaza, col, nabo, apio, algas secas, repollo, jengibre, ajo y hongos shiitake. Tres o cuatro tazas de esto al día en las comidas para, además de perder peso, saciar el apetito y no picar entre horas.

Rubén Bravo ha escuchado hablar de esta dieta y no la ve eficaz, a pesar de señalar que en pocos días el efecto negativo es mínimo. «El efecto rebote de volver a coger los dos kilos se puede sumar a coger el doble», advierte.

«En estas dietas milagro no se habla de elementos básicos como el colesterol, la glucosa o de algunos alimentos necesarios en todos los platos, tipo el aceite de oliva o el arroz, que tiene hidratos de carbono», explica el nutricionista. La solución no son estos caldos y los milagros no existen.

LA RESACA NAVIDEÑA, LA MÁS PROPENSA A LAS DIETAS

Como bien decíamos al principio, los días posteriores a las comilonas de Navidad son los más propensos a practicar este tipo de regímenes. El aumento de peso puede ser considerable y muchos optan por lo más rápido para volver a caber en los vaqueros de hace un mes.

Rubén Bravo recomienda que, posterior termine la época navideña, comamos menos y hagamos ejercicio diario. Aunque parece ser algo muy básico, no cala hondo en las personas preocupadas por el peso. Si se quiere mantener la línea, no ganar kilos en un futuro y, en definitiva, estar sano por dentro y por fuera, «debemos desechar estas dietas extremadamente peligrosas», dice el experto del IMEO. Desechemos las grasas, los azúcares y que en nuestro plato nunca falte de nada.

 

Los 10 grandes errores que se cometen al tratar de reducir el colesterol ‘malo’

  • Muchos ignoran el azúcar en la dieta por pensar que no tiene nada que ver con el colesterol LDL.
  • Si se está tomando estatinas, mucho optan por saltarse los consejos médicos sobre la dieta.
  • Eliminar toda la grasa de la dieta tampoco es recomendable.
  • No realizar ejercicio es otro factor clave para que el colesterol no disminuya.

20 minutos/ Infosalus
colesterol maloAquellos que tratan de reducir el nivel de colesterol LDL (el conocido como ‘malo’) puede estar realizando un esfuerzo sin caer en la cuenta de otros errores que provocarán que dicho esfuerzo pueda ser en vano.

El doctor Pablo Pérez Martínez, especialista en Medicina Interna del Hospital Reina Sofía de Córdoba, miembro de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (enfermedad asociada a niveles muy elevados de colesterol LDL), explicaba recientemente en Infosalus varios de los errores que llevan a que un reducido número de pacientes cumplan o alcancen los objetivos deseados de colesterol, lo que han confirmado estudios recientes como el Codimet.

Los principales errores se resumen en los siguientes diez ejemplos:

Ignorar el azúcar en la dieta

Aunque el azúcar de la dieta tiene poca repercusión directa sobre los niveles de colesterol en la sangre, los alimentos ricos en azúcares simples suelen ser también ricos en grasas perjudiciales para la salud como son las grasas saturadas o trans. «Limitar el consumo de azúcares simples en la dieta indirectamente favorecerá que consumamos menos grasas perjudiciales», señala Pérez Martínez.

Centrarse sólo en el colesterol malo (LDL)

El colesterol es un componente graso de nuestro organismo y se encuentra repartido en varias fracciones. Una de ellas, el colesterol LDL, es la perjudicial ya que favorece el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y se considera un factor de riesgo de la arteriosclerosis junto a la hipertensión, la diabetes mellitus y el consumo de tabaco. Por el contrario, el colesterol HDL es una fracción beneficiosa y reduce el riesgo de dichas enfermedades. El colesterol de nuestro organismo es producido en parte en el hígado y otra fracción procede de la dieta, por lo que evitando su absorción en el intestino se puede reducir el nivel de colesterol LDL en la sangre.

«No es suficiente con disminuir el consumo de alimentos ricos en colesterol en la dieta, pues parte del colesterol lo produce nuestro organismo. A la disminución del consumo de aquellos alimentos ricos en colesterol LDL hay que añadir el de aquellos ricos en grasas saturadas y trans que producirán un efecto perjudicial sobre la salud», apunta el especialista.

No seguir el plan médico

La barrera principal que argumentan los pacientes para abandonar el tratamiento suele ser la intolerancia a estos fármacos, aunque en la actualidad existen estatinas con menos efectos secundarios, más potentes y que precisan menos dosis para alcanzar los objetivos. «Sin embargo, la realidad es que las estatinas son fármacos seguros con pocos efectos secundarios», apunta Pérez Martínez, profesor de Medicina.

Otras barreras para su uso es la falta de respuesta a la estatinas por parte de algunos pacientes, lo que se denomina ‘hiporrespondedores’, aunque esto no depende directamente de ellos.

Comer de todo

La dieta es una herramienta eficaz para controlar el colesterol y siempre debe ser la primera medida a tener en cuenta. «Un ejemplo de ello es la dieta mediterránea, cuyo consumo se vincula a mayor longevidad, calidad de vida y menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer o deterioro cognitivo, a pesar de su elevado contenido en grasas, en contraste con las dietas recomendadas durante décadas por los nutricionistas anglosajones», aclara Pérez Martínez.

Se ha demostrado además que el consumo de una dieta mediterránea modula de forma positiva múltiples mecanismos como la inflamación, el estrés oxidativo, la hemostasia o la función endotelial. «Por tanto no es una estrategia inteligente el abandonarse a una dieta poco saludable a cambio de tomarse un medicamento para controlar el colesterol», concluye.

Eliminar toda la grasa de la dieta

«Se ha tardado varias décadas en demostrar con sólidas evidencias científicas, lo que ya sabíamos en los países mediterráneos y es que la grasa puede ser sana, si se consume con la moderación adecuada», explica Pérez Martínez.

Estos trabajos respaldan el nuevo paradigma de la dieta saludable, el de que moderando el consumo de calorías, lo importante no es la cantidad de grasa que consumimos sino su calidad. Los alimentos contienen una mezcla de los diferentes grasas, incluyendo las saturadas, las monoinsaturadas y las poliinsaturadas omega 6 y omega 3. De ellas se deben limitar especialmente las saturadas, porque aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Desconocer tus niveles de colesterol

La hipercolesterolemia o los niveles elevados de colesterol en sangre o la dislipemia es una enfermedad que «no duele». Esto influye en que el paciente muchas veces no sea consciente de la enfermedad que tiene y, lo que es más preocupante, del riesgo que tiene de sufrir una enfermedad cardiovascular.

«En este hecho el médico juega un papel fundamental para sensibilizar al paciente. Toda persona sana por encima de los 40 años si es hombre y de los 50 si es mujer, debería pasar por un análisis para controlar su colesterol. Si existen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular o diabetes, o enfermedades concomitantes en esa persona se debe de adelantar dicho screening», aclara el especialista.

Culpar a los alimentos equivocados

El colesterol es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano necesaria para el normal funcionamiento del organismo. Una persona sana precisa consumir 250-300 mg al día. El efecto real que ejerce el colesterol procedente de la dieta, y en concreto del huevo, sobre los niveles de colesterol en la sangre es escaso y en gran parte está influenciado por factores individuales como la genética, el peso corporal o los hábitos de vida.

En cuanto a los lácteos, hoy se dispone de productos desnatados o semidesnatados que permiten que nos beneficiemos de su riqueza en calcio sin la limitación de sus potenciales perjuicios derivados de las grasas saturadas.

No realizar ejercicio

Tomar la medicación no exime de realizar ejercicio. El ejercicio físico tiene un efecto muy interesante sobre el colesterol y especialmente sobre el C-HDL o colesterol bueno. «Realizar ejercicio aeróbico entre tres y cinco veces por semana, adaptado a la situación biológica de la persona, permite aumentar los niveles de nuestro colesterol bueno, además de controlar nuestro peso, algo fundamental para controlar los triglicéridos y nuestros niveles de azúcar», apunta Pérez Martínez.

Pasar de una dieta milagro a otra

Además de seguir una dieta lo más ajustada posible a la mediterránea, desde el punto de vista práctico para controlar el colesterol LDL debemos reducir el consumo de grasa animal o saturada. Las dietas milagro para perder peso han demostrado que a la larga no son efectivas e incluso algunas de ellos son perjudiciales para la salud.

«Si queremos perder peso debemos personalizar a cada individuo, detectando dónde debemos incidir. Si existe un elevado consumo de grasa saturada, algo frecuente en el paciente obeso, se recomienda seleccionar carnes magras, aves sin piel, quesos bajos en grasa, leches y yogures desnatados, evitar alimentos fritos y consumir alimentos cocinados a la plancha, horno o al vapor», aclara el especialista.

Tomar las estatinas con zumo de pomelo

Las estatinas se absorben por vía oral, lo que hace muy importante la ingesta a la hora de la administración para alcanzar un adecuado efecto terapéutico. Muchas de sus interacciones residen en el citocromo P-450 que facilita su posible interacción con alimentos como el zumo de pomelo. Por tanto se debe evitar el consumo de estatinas y el zumo de pomelo.

Los pediatras advierten de que la diabetes está aumentando entre los menores de 15 años

Hoy se celebra el Día Mundial de la diabetes.
En España hay diagnosticados 29.000 menores de 15 años con diabetes tipo I.
La diabetes es la segunda enfermedad crónica más frecuente en la infancia.
Los pediatras denuncian que los niños en edad escolar que tienen diabetes tipo I se han sentido en algún momento discriminados por sus compañeros.

20 minutos/ Ep
diabetes I en niñosEn España, cinco millones de personas padecen diabetes, pero el 43% está sin diagnosticar. De modo que al menos dos millones y medio de personas se saben diabéticos, de los que 29.000 son niños menores de 15 años con diabetes tipo I. Los pediatras alertan del incremento de la diabetes entre los más pequeños.

Aprovechando que este viernes se celebra el Día Mundial de esta enfermedad, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria (SEPEAP) ha alertado de este aumento. Asimismo, cada año se registran unos 1.100 casos nuevos, aunque los últimos estudios indican que esas cifras van en aumento. La diabetes es la segunda enfermedad crónica más frecuente en la infancia.

Coincidiendo con el incremento de obesidad y sedentarismo en estas edades, en los últimos años ha aumentado la prevalencia de diabetes tipo 2 en niños y adolescentes. Según el Estudio sobre Obesidad de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de 2014, el 26% de los niños y el 24% de las niñas tiene sobrepeso.

También se estima que una cuarta parte de la población tiene predisposición a padecer esta enfermedad, debido a hábitos alimenticios incorrectos, obesidad y falta de ejercicio. Además, de los cinco millones de personas que se estiman son diabéticos un 11% tiene prediabetes, aunque, según alerta SEPEAP «muchos no lo saben» porque no se realizan controles preventivos.

Síntomas principales de la diabetes en niños

– Mayor cantidad de orina: aumenta el número de veces que hace pis, pesan más los pañales o incluso vuelve a hacerse pis en la cama un niño que ya era continente
– Sed
– Hambre
– Debilidad y cansancio
– Pérdida de peso.

Los pediatras denuncian que los niños en edad escolar que tienen diabetes tipo I se han sentido en algún momento discriminados por sus compañeros, especialmente los más pequeños que no pueden hacerse sus propios controles. Por ello, ha destacado la importancia de la colaboración entre padres y familiares, equipo de profesionales sanitarios y maestros.

«El niño debe hacer una vida completamente normal, incluyendo deporte y una alimentación equilibrada. Se ha de hallar la fórmula para que además de sus cometidos habituales pueda tener todas la facilidades para practicar sus análisis, comer, beber o frecuentar el baño», aseguran.

¿Deben los refrescos llevar una etiqueta de advertencia como la del tabaco?

Ya sea por el exceso de azúcar o por los edulcorantes artificiales que se emplean como sustituto del mismo, las bebidas refrescantes suponen en muchas ocasiones un riesgo para nuestra salud mucho mayor de lo que nos pensamos.

refrescosQué, por Irene Cirvida
Coca-Cola, PepsiCo y Dr Pepper
, las mayores empresas fabricantes de refrescos del mundo, se comprometieron hace unas semanas a reducir las calorías de sus bebidas hasta en un 20 %. El plazo para cumplir dicha promesa es de más de 10 años (hasta 2025) y, por el momento tan solo se aplicará en Estados Unidos, el país con el índice de obesidad más alto del mundo según los informes de la OCDE.

Las empresas de refrescos más importantes del mundo llegaron a este acuerdo junto con la Asociación Estadounidense de Bebidas y la Alianza por una Generación más Sana, tras una conferencia organizada por la Fundación Clinton. Precisamente, el ex presidente estadounidense ha calificado esta medida como «algo fundamental en la lucha contra la obesidad».

Sin embargo, es necesario plantearse si se podría hacer algo más por concienciar a la sociedad de los riesgos para la salud que entraña el abuso de este tipo de bebidas o si, por el contrario, reducir las calorías bastaría.

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), considera que la disminución de las calorías en los refrescos «no es suficiente ni mucho menos». Es importante tener en cuenta que ya existen en el mercado muchas variantes de bebidas refrescantes con menos calorías que las normales (light, zero…) y aun así el sobrepeso y otros problemas de salud siguen estrechamente vinculados a un consumo abusivo de los mismos.

EL PELIGRO DE LOS ENDULZANTES 

«El problema que hay que plantear es si los endulzantes empleados en los refrescos son perjudiciales para la salud», afirma Bravo. En este sentido, recientemente se ha publicado un estudio que vincula directamente los edulcorantes artificiales con la diabetes,entre otras cosas.

El trabajo realizado por investigadores del Weizmann Institute of Science (Israel) sostiene que el consumo de los edulcorantes artificiales que se suelen emplear como sustitutos del azúcar (no solo en refrescos, sino también en alimentos preparados y la sacarina) provocaría alteraciones metabólicas relacionadas con la obesidad, así como intolerancia a la glucosa y posteriormente incluso diabetes. 

La investigación realizada con ratones y humanos, publicada por la revista Nature, concluye que los edulcorantes artificiales acarrearía dichos problemas de salud. Su consumo, a la larga, cambiaría la composición y la función de la microbiota intestinal (población de bacterias que residen en nuestro intestino y que son fundamentales para una buena salud).

Uno de los aditivos analizados en el estudio es el aspartamo. Este endulzante lo podemos encontrar en la composición de la Coca Cola Zero en muchos países, aunque en otros, como Estados Unidos, su uso está prohibido.

«Hay muchos estudios, aunque algunos todavía no son muy fehacientes, que demuestran que el exceso de este endulzante podría producir cáncer», dice Rubén Bravo. ¿Cuándo podríamos en contrarnos con este riesgo? «Con una lata al día no, pero en cantidades un poco más elevadas, a lo mejor tres, el aspartamo es tóxico para el cuerpo«, asegura el portavoz del IMEO. Además, «si lo prohíben en unos sitios y en otros no, me imagino que por algo será, ¿no?», sentencia.

EL ETIQUETADO ‘ENGAÑOSO’ 

Gran parte de los problemas nutricionales de la sociedad parten de que, por lo general, para la mayoría de la población resulta caótico llegar a descifrar lo que nos quieren decir las etiquetas nutricioinales de los productos que consumimos.

Por ejemplo, ¿cuándo bebes un refresco eres consciente de la cantidad exacta de azúcar que estás ingiriendo? Según un estudio publicado por la OCU, una de las bebidas más azucaradas del mercado son los refrescos de cola sin cafeína, que contendrían alrededor de un 11% y uno normal en torno a 10,5%. En cuanto a las bebidas de otros sabores, las de naranja o las de limón podrían llegar a estar compuestas de hasta un 13% de azúcar. 

El problema es que la mayoría de la gente no es especialista en nutrición y no saben exactamente lo que les quieren decir las etiquetas, explica Rubén Bravo. Normalmente, se tiene el concepto general de los refrescos normales tienen bastantes calorías, pero los ‘cero azúcares’ y los light menos.

Pero no hay que olvidar que si un refresco no lleva azúcar, llevará edulcorantes artificiales que lo sustituyan. «Muchas veces nos encontramos a adictos a la Coca Cola Zero, que llegan a tomar uno o dos litros al día aun estando a dieta, porque tienen la idea de que al no llevar azúcar no pasa nada», asegura Bravo.

«Lo que se suele desconocer es que al estar metiendo un estímulo dulce al cuerpo (los edulcorantes) durante todo el día, se tiene la insulina a tope y se termina creando una deficiencia en el páncreas y por consecuencia diabetes«, continúa explicando.

Otro aspecto que es importante recordar es que «cuando tenemos la insulina alta por algún endulzante o algún azúcar simple, nuestro cuerpo emplea ese azúcar como fuente de energía en lugar de recurrir a la grasa que tenemos almacenada». Por este motivo, el abuso de bebidas refrescantes supone un serio problema a la hora de controlar nuestro peso.

ETIQUETAS DE ADVERTENCIA 

Ante la cantidad de riesgos para la salud que supondría el abuso de las bebidas refrescantes, en más de una ocasión expertos en nutrición han propuesto incluir en su etiquetado una advertencia que alerte a los consumidores. 

Uno de los que lo ha propuesto más recientemente ha sido Simon Capewell, profesor de Política y Salud Pública de la Universidad de Liverpool. A través de un artículo en la revista ‘British Medical Journal’ ha sugerido que las bebidas no alcohólicas azucaradas incluyeran una etiqueta de advertencia.

«Muchos otros productos potencialmente perjudiciales ya llevan efectivas advertencias sanitarias», asegura Capewell. El experto británico recuerda además en su artículo que el consumo de tabaco pasó de ser socialmente aceptable a estar peor visto desde que se comenzaron a incluir advertencias sanitarias en las cajetillas.

Este mismo año se puso en marcha un proyecto de ley en California para incluir avisos en los refrescos que superasen las 75 calorías. La medida estaba respaldada por la Asociación de Médicos de California, que los consideran el principal motivo de la «epidemia de la obesidad infantil». Además, según varias encuestas, el 75% de la población estaría a favor de la ley.

Sin embargo, la reforma ha sido frenada ya que según las autoridades habría otros muchos alimentos que también deberían llevarlo. «Aquí por un lado está la industria, por otro la salud, y por otro lado está la política. Por desgracia, en determinados países o estados hay luchas que en muchos casos interfieren de forma negativa sobre la salud poblacional», comenta Rubén Bravo. «El incluir un pequeño mensaje de advertencia haría que se redujeran las ventas de determinadas bebidas», añade.

El nutricionista también se muestra a favor de incluir este tipo de mensajes, «pero no solo en bebidas, también en bollería industrial y en otros alimentos».

OTROS RIESGOS PARA LA SALUD 

El consumo excesivo de refrescos no solo está relacionado con enfermedades cardiacas, de sobrepeso, o de diabetes.

Según Rubén Bravo, «el abuso de refrescos y bebidas que contienen un exceso de azúcar a la larga te cambian el gusto. Hay estudios que incluso hablan de que generan adicción».

Cuando se tiene el hábito de consumir refrescos desde pequeños, «al final se crean paladares distorsionados, que siempre van a buscar que los alimentos tengan mucho más sabor. Por ejemplo, siempre van a desechar una fruta para buscar un bollo», explica el portavoz del IMEO.

«Esto parece una tontería, pero de forma indirecta también supone un riesgo para la salud, porque se cambian por completo los hábitos alimenticios de las personas«, sentencia.

La ‘dieta’ de la tortilla de la Reina Letizia

¿Se ha apuntado al régimen Perricone? No adelgaza, pero «rejuvenece e ilumina la piel de la cara». Los nutricionistas alertan de su «peligro».

Diario Sur, por Yolanda Veiga
dona-letizia-afpCuando le concedieron el ‘Garbanzo de plata’ (2010), la entonces Princesa de Asturias tuvo el detalle de repetir plato y zamparse «dos trozos de tocino». Con este gesto hipercalórico zanjó las murmuraciones en torno a su delgadez, que se amplifican cada vez que aparece sin mangas, que es a menudo. La última ocasión, el martes pasado, en la entrega de los Premios de Periodismo Mariano de Cavia (lució un vestido estampado de Carolina Herrera). Charlaba la Reina con los invitados acerca del buen comer y deslizó la ‘bomba’: desayuna tres huevos.

Pues debe estar siguiendo la dieta Perricone, concluyó una periodista presente después de consultar el caso con varios expertos. Nicholas Perricone (66 años, Connecticut, Estados Unidos) es el nutricionista de cabecera de ‘celebrities’ como Gwyneth Paltrow, Julia Roberts, Uma Thurman, Eva Mendes… y ha llevado el elixir de la eterna juventud a la mesa, en formato de menú de 1.500 calorías. En España ya lo han probado Nati Abascal, Patricia Conde, Eugenia Silva… y se dice que es el secreto de la Reina Letizia para lucir tan buena cara. En La Zarzuela también han oído «la cosa esa de los tres huevos», pero invitan a «no prestarle demasiada atención». «Por lo visto también baila zumba… Son cosas que dice alguien y acaban quedando ahí».

Tome doña Letizia los tres huevos por prescripción del doctor Perricone o por iniciativa propia, el simple rumor ya ha colocado a esta dieta a la altura mediática de la Dukan, aunque ésta más que contra los kilos, lucha contra las arrugas. «Ayuda a rejuvenecer la piel, es como si te hicieras un ‘lifting’ en tres días», anima Matías López, director de Pure Skincare, la firma que comercializa en España la línea cosmética Perricone: 38 productos (cremas hidratantes, limpiadoras…) entre 53 y 165 euros que complementan la dieta y engordan el negocio.

Ayer, a cuenta de lo de la Reina, llevaban una mañana «de locos». «El número de visitas a la web se ha duplicado», se sorprendía Matías, que se ha animado a probar la crema hidratante con protección solar de Perricone: «Es uno de los productos más vendidos, aunque el número uno es una crema facial con color que los maquilladores de Hollywood le pidieron expresamente que inventara y que cuesta 59 euros». Pero el régimen se lo ha dejado a su mujer.

Hay dos modalidades, una pauta de 28 días o un tratamiento exprés de solo tres jornadas, que es el que ha seguido Raquel González, esposa de Matías y socia en el negocio. «De golpe y porrazo te sientes más descansada. Te deshinchas y te ves más guapa, con más luz en la cara, con los pómulos más marcados, los ojos más definidos… Incluso las piernas y los brazos están más tonificados porque eliminas muchos líquidos. No pasas hambre, aunque cuesta mucho quitarse el café con leche de la mañana».

La base de la dieta Perricone, además de la famosa tortilla (de tres claras y una yema), es el salmón (al horno, al vapor o al papillote), que se toma 24 de los 28 días y como desayuno, comida y cena en la modalidad exprés. Pechuga de pollo, manzana verde, melón, frutas del bosque… y un puñadito de almendras completan esta dieta que demoniza el pan, los zumos de cartón, el alcohol (solo una copa de tinto) y el café.

«Problemas renales»

Giuseppe Russolillo preside la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas y ha emprendido una infatigable cruzada contra las dietas milagro como la Dukan, que «es un fraude y agotó en quince días el salvado de avena en las tiendas». «Son peligrosas. Hacer el régimen Perricone tres días no es malo, pero mantenerlo en el tiempo puede causar problemas renales o hepáticos». La comunidad médica coincide en que la única dieta que protege la salud es «la que tiende al vegetarianismo, como la mediterránea. Hay que comer mucha verdura, productos integrales, frutos secos, legumbres y aceite de oliva; y poca carne, mariscos, pescados, embutidos… Alimentos de origen vegetal y de temporada, como ahora las alcachofas o la coliflor».

¿Qué le falta a la Perricone?

Al menos, dentro de la gravedad incluye pescado y fruta… Pero no tiene pan integral, pasta, legumbres, arroz… Son alimentos fundamentales. ¿Cómo vas a aguantar el invierno sin pan y garbanzos? ¡Si es lo que nos han enseñado a comer nuestras abuelas!

Ellas (las abuelas) comían poco salmón, que es el pescado favorito del doctor Perricone y el más vendido en España. En Mercamadrid despacharon la semana pasada 350.112 kilos, que se vendieron a un precio que oscilaba entre los 4,20 y los 11 euros en las pescaderías. Son cifras muy por encima de las de la merluza (225.282 kilos), la dorada (114.969) o el atún (61.990). «El salmón es un pescado de precio asequible y muy estable, no como el boquerón, que hace diez años costaba cuatro veces menos. Eso y que tiene poco desperdicio ha hecho aumentar mucho su consumo con la crisis, en detrimento del mero, la merluza, el lenguado o el rodaballo. También se ha puesto muy de moda gracias al auge de la comida japonesa», explica Luis Bustos, gerente de Fedepesca (Federación nacional de asociaciones provinciales de empresarios detallistas de pescados y productos congelados). Ayer lunes era día de poca faena en las pescaderías. «Pero a partir de hoy seguro que se nota» el ‘efecto Letizia’.

¿En qué consiste la dieta de la que dicen que tiene garantizado efecto rebote?

Estilo y salud 
El doctor Perricone aconseja disminuir el consumo de azúcar utilizando sustitutos naturales como la stevia. También aconseja disminuir el consumo de harinas o féculas blancas porque carecen de valor nutritivo, son ricas en calorías y desestabilizan los niveles de azúcar en la sangre causando hambre, falta de energía y hasta ratos de mal humor. Otro ingrediente que no aconseja son las grasas hidrogenadas como las de la margarina, manteca y aceites.

Los diez grupos de alimentos de la dieta son:

  1. Omega 3: estos ácidos los encontramos en pescados como el salmón, el atún y las sardinas; también en otros alimentos como la linaza y el huevo.
  2. Frutas ricas en fibra: frutas como las manzanas y las toronjas.
  3. Frutas con grasa: aguacate, aceitunas, etc. Estas frutas ayudan a controlar el colesterol y son ricas en vitaminas y minerales.
  4. Especies: canela, cúrcuma, clavo, nuez moscada o laurel. Según el Doctor Perricone estas especies ayudan a combatir la microinflamación y a mantener estables los niveles de azúcar en sangre.
  5. Chiles: son antioxidantes, combaten la inflamación, ayudan a suprimir el apetito y aceleran el metabolismo.
  6. Semillas y nueces: las más recomendadas de la dieta Perricone son el ajonjolí, la linaza, nueces, almendras, avellanas semillas de girasol y de calabaza. Son ricas en proteínas y grasas buenas.
  7. Frijoles y lentejas: son ricas en fibra, proteínas, antioxidantes y ayudan a quemar grasas y controlar los niveles de azúcar en sangre.
  8. Productos probióticos: como el yogurt y otros similares. Son ricos en calcio y proteínas.
  9. Cereales enteros: como la avena y la cebada (no debemos usar las de cocimiento rápido). Estos cereales, además de ser nutritivos, dan una sensación de saciedad.
  10. Vegetales: ajo, brócoli, repollo, espinacas, otras hojas verdes y las hierbas culinarias. Son bajas en calorías y ricas en vitaminas y fibra.

Ejemplo de menú de la dieta Perricone:

Al despertar

  • 1 ½ o 2 vasos de agua.

Desayuno

  • Una tortilla con tres claras y una yema de huevo, o un trozo de salmón a la plancha de 110 a 170 g. El salmón no se recomienda que sea ahumado pues contiene mucha sal.
  • Media taza de avena hervida, que no sea instantánea.
  • Una rebanada de melón y 1/3 de taza de moras frescas.
  • 1 ½ vasos de agua.

No tomar zumos, café ni pan.

Almuerzo:

  • De 110 a 170 gramos de salmón a la plancha. Podemos usar salmón enlatado con un poco de limón.
  • 2 tazas de ensalada verde, la podemos aliñar con aceite de oliva extra virgen o con zumo de limón.
  • Una rebanada de melón y 1/3 de taza de moras frescas.
  • 1 y ½ vasos de agua.

Merienda:

  • 60 gramos de pechuga de pollo o 170 gramos de yogurt natural.
  • 1/3 de taza de moras frescas.
  • 1 y ½ vasos de agua.

Cena:

  • De 110 a 170 gramos de salmón a la plancha.
  • 2 tazas de ensalada verde, con aceite de oliva extra virgen o zumo de limón.
  • ½ taza de verduras al vapor.
  • Espárragos, brócoli o espinacas con aceite de oliva extra virgen.
  • Una rebanada de melón y 1/3 de taza de moras frescas.
  • 1 y ½ vasos de agua.

Alguna colación

  • 60 gramos de pechuga de pavo o pollo.
  • 1/3 de taza de nueces o almendras.
  • ½ manzana verde.
  • 1 y ½ vasos de agua.

Es aconsejable:

  • Beber de 8 a 10 vasos de agua al día.
  • Comer las proteínas primero.
  • Para conseguir mejores resultados no sustituir los alimentos aconsejados.

Inconvenientes de la dieta Perricone:

La dieta Perricone ofrece adelgazar 8 kilos en 28 días, lo cual es mucho peso en muy poco tiempo. Es posible que una vez que se finalice la dieta se recupere el peso perdido. Para evitarlo debemos cambiar nuestros hábitos alimenticios y seguir llevando una alimentación lo más sana y equilibrada posible.

Para conseguir mejores resultados es conveniente acompañar las dietas con la realización de algún tipo de ejercicio físico.