Ejemplos de desayunos y cenas saludables para nuestros hijos, según su edad

La obesidad infantil, una asignatura pendiente_IMEODesayuno saludable para niños de 3 a 12 años

El desayuno ha de ser equilibrado y personalizado en cuanto a la edad del niño, su peso y la actividad física que ejerce a diario. Nunca se debe omitir o realizar con prisas o de pie. Entre semana conviene dedicarle, como mínimo, unos 15-20 minutos y los fines de semana, el doble. “Está demostrado que los niños que toman un desayuno saludable sacan mejores notas, tienen una actitud más positiva y una mejor condición física”, recomienda Bravo, experto en nutrición del Instituto médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

La base de un desayuno saludable para un menor de entre 3 a 12 años estaría compuesta por:

– Un lácteo entero que aportará el calcio y las proteínas de alto valor biológico necesarias para la primera mitad del día y fundamental para un crecimiento óseo óptimo. Puede consistir en un vaso de leche entera, acompañado o no de una cucharada de postre de cacao en polvo, o un yogur Pro, alto en proteínas.

– Una opción de cereales integrales, que proporciona energía constante sin producir picos excesivos de insulina. Puede consistir en una tostada de pan integral con un chorrito de miel o un puñado de cereales integrales infantiles, que podremos mezclar con la leche.

– Una pieza o zumo de fruta, que incluirá vitaminas y energía rápida inicial para comenzar el día con vitalidad. La mejor opción es un zumo de naranja natural que proporciona altas cantidades de vitaminas y minerales, entre ellas la vitamina C, un antioxidante natural. También se puede optar por un zumo envasado sin azúcares añadidos, pero con pulpa, por su aporte de fibra.

Miel y naranjas como factores que potencian un funcionamiento óptimo del sistema inmunitario.

Cena saludable para niños de 3 a 12 años

Con la llegada del ciclo nocturno baja la vitalidad y los biorritmos del menor están sometidos a ciertas modificaciones hormonales. Ligeramente aumenta la temperatura corporal y el organismo entra en un estado de reposo y reparación celular. Por esto, a la hora de cenar es importante tomar alimentos que aporten más nutrientes estructurales, como proteínas y grasas, y menos hidratos de carbono por su alto valor energético. No hay que abusar de alimentos precocinados, bocadillos, dulces y picoteos. La cena ha de ser más ligera que el almuerzo, ya que el gasto energético será inferior. La bebida adecuada, desde luego, es el agua. Y, como regla de oro, habrá que evitar que los niños coman delante de la televisión para no prolongar innecesariamente la ingesta.

Como primer plato un puré de verduras casero sería una buena opción. Aporta vitaminas y mineras y es sencillo de enriquecer, por ejemplo, con leche, quesitos, aceite de oliva, clara de huevo, etc. Los alimentos calientes ayudan a relajar al niño y, al presentarlo en forma de puré, favorecerán la digestión.

De segundo plato aconsejamos incluir el pescado como la opción más saludable, pues se trata de una proteína más sencilla de digerir que aporta grasas omega 3, carentes en las carnes. Las formas de preparación pueden ser muy variadas evitando empanados o fritos.

De postre, se elegirán opciones fáciles, como yogures bebibles o piezas de frutas troceadas.


Desayuno saludable para niños de 12 a 18 años

Durante estos años de adolescencia se produce el “estirón” y se llega a alcanzar la estatura definitiva. Esto obliga a cuidar el aporte de calcio y de proteínas a diario que ayudará a formar los músculos y el esqueleto óseo del menor, al igual que la ingesta de grasas saludables para favorecer la evolución óptima del sistema hormonal.
Por ello es preciso:

– Tomar en el desayuno un lácteo en forma de vaso de leche, yogur o queso fresco, en función de la actividad física diaria y de la constitución del adolescente. Se puede acompañar de una cucharada de cacao en polvo o miel.

– Es importante acostumbrar el menor a beber zumo natural preparado en casa, pues es una forma más sencilla de ingerir varias piezas de fruta en una sola comida.

– Por último, se puede asegurar el aporte de hidratos de carbono tomando 2 tostadas integrales, acompañadas de aceite de oliva, tomate triturado o en rodajas, y jamón serrano o fiambres de pavo.

Cena saludable para niños de 12 a 18 años

En este caso la cantidad adecuada dependerá del sexo y actividad física diaria, ya que es una etapa en la que se diferencian los requerimientos por sexos. La correcta nutrición es clave para evitar desarrollar enfermedades como obesidad, sobrepeso o anorexia, ya que en estas edades los menores son más vulnerables emocionalmente.

Los expertos del IMEO sugieren a los padres inculcar en sus hijos el gusto por la comida y su preparación saludable para despertar su interés por un estilo de vida apropiado. Las preparaciones tendrán que ser más elaboradas y sabrosas, pues estarán compitiendo contra opciones menos recomendables sólo de forma esporádica, como pizzas, platos preparados o comida rápida.

Los carbohidratos complejos como la pasta, el arroz o similares los dejaremos para la hora de la comida, y en la cena seguiremos priorizando en aportes menos calóricos, en forma de proteínas saludables y verduras.

Para concluir el día se recomiendan platos únicos que combinan verdura y proteína, como berenjena rellena de carne picada, escalibada de pimientos rojos con atún, brochetas de pollo con cebolla, ensaladas completas, pollo asado con parrillada de verduras, etc.

De postre se incluirá un lácteo o una pieza de fruta entera, son alimentos que además de aportar diferentes vitaminas y minerales, proporcionan un aminoácido esencial, el triptófano, que ayuda a la conciliación del sueño.

La obesidad infantil, una asignatura pendiente a retomar con la vuelta al cole

EL sobrepeso en la adolescencia es malo para la autoestimaPrestar especial atención al desayuno y a la cena ayudará a lidiar con el problema desde casa, según los expertos del IMEO que ofrecen ejemplos de menús para inculcar hábitos saludables a los menores

  • Uno de cada tres niños van al colegio sin desayunar y sólo un 8% realiza un desayuno completo, cifras que fomentan y explican parte del problema de la obesidad en edad escolar.[1]
  • Casi un 45% de los menores de entre seis y nueve años en nuestro país sufre exceso de peso.[2]

Según atestiguan los últimos datos, uno de cada tres niños van al colegio sin desayunar y sólo un 8% realiza un desayuno completo. Algo que a la larga engrosa las cifras de sobrepeso que hoy por hoy sitúan España a la cabeza de obesidad infantil en Europa.

“No hay que olvidar que los niños con sobrepeso y obesidad presentan más problemas óseos y musculares; tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, hígado graso y asma; entran en la pubertad antes que sus compañeros y en general muestran una autoestima más baja”, apostilla Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. El comienzo del curso escolar es un momento crucial para lidiar con el problema desde casa, donde los menores realizan dos de las comidas más importantes del día –desayuno y cena–, y para buscar formas que nos permitan inculcarles hábitos saludables desde edad temprana. Con el fin de ayudar a los padres en esta tarea, el Departamento de Nutrición del IMEO ha elaborado un patrón nutricional, fácil de seguir, que propone ideas de menús para la primera y la última toma del día, ya que el almuerzo suele ir a cargo del centro educativo.

“Muchos niños omiten el desayuno por varios motivos: las prisas de los padres para ir a trabajar, porque en esta hora de la madrugada tienen más sueño que hambre o por estar hartos de comer el mismo plato cada día”, anota Bravo. En consecuencia, se enfrentan a “una falta de combustible” que les impide rendir bien durante las clases. Comenzar la jornada con el estómago vacío genera en el pequeño un estado de ansiedad que puede tornarse en agresividad cuando alcanza la adolescencia alterando su comportamiento lineal. Además, a la hora del descanso el hambre hará que el menor sea más susceptible a la bollería industrial y las chucherías que suelen estar presentes en las máquinas expendedoras y que provocan estímulos fuertes por las subidas de azúcar pudiendo inducir cierta “dependencia”. En este sentido, la infancia y la adolescencia son determinantes, ya que en esta edad se forman las células grasas que pueden convertir a un niño “rellenito” en obeso para toda la vida.

Un niño de 3 años, por ejemplo, necesita unas 1.300 calorías diarias, y si tiene 12 años, cerca de 2.200. Podemos calcular la cantidad de calorías recomendada, partiendo de una base de 1.000 calorías y añadiendo 100 por cada año de edad en el proceso de crecimiento. “La clave para proporcionar una equilibrada alimentación a nuestros hijos reside en la correcta distribución del Valor Energético Total (VET) en las 5 tomas que se realizan a lo largo del día”, recalca el experto del IMEO. En este sentido recomendamos que el desayuno represente un 30% del aporte total, la comida principal un 35%, la cena un 15%, mientras que los tentempiés de media mañana y tarde representen un 10% del VET cada uno.

 

[1] Según datos de la SEEN y el Ministerio de Sanidad y Política Social de España.

[2] Según el estudio ‘Aladino’.

Las cinco bebidas que ayudan a perder peso

Telecinco / Lifespain
Si has decidido perder esos kilos que te sobran, seguramente sabrás que la mejor manera de hacerlo es mediante la combinación de ejercicios con una dieta sana, equilibrada y nutritiva. Sin embargo, hay algunos tipos de bebidas que acelerarán la quema de grasa y te ayudarán a perder peso más rápido de lo normal. Estas son las bebidas más eficientes para ayudar a perder peso:

salud-zumos-cafe-te-bebidas-perder_peso-adelgazar
1. Zumos detox

Los zumos ‘detox’ son, sin duda, los aliados más fiables en la batalla contra los kilos de más. Se pueden hacer fácilmente en la cocina, con frutas y verduras, o combinándolos. Se sabe que los cítricos tienen una gran capacidad desintoxicante porque ayudan a depurar toxinas. Alimentos ricos en fibra como el jengibre, las zanahorias o las manzanas son muy recomendables para añadir a estos zumos ya que ayudan al buen funcionamiento del aparato digestivo además de la gran cantidad de antioxidantes que aportan al cuerpo. Los antioxidantes son esenciales, ya que protegen el cuerpo de los efectos negativos de los radicales libres que pueden causar estragos en la salud. Así, los zumos ‘detox’ ayudan al cuerpo a deshacerse de las toxinas, productos químicos y todas las sustancias peligrosas que se han acumulado en el interior de los intestinos y, además, ayudan a perder peso de la manera más rápida y natural. Una cosa es segura: todos aquellos que quieren bajar de peso y mantenerse saludables deben pasar por lo menos por  una o dos sesiones de desintoxicación en un año.

2.  Zumos vegetales

Los zumos vegetales también ayudan a los esfuerzos para bajar peso a largo plazo y es conocido el hecho de que el tipo más adecuado de verduras para bajar peso son las crucíferas. No importa si el zumo se hace sólo con ellas o combinadas con otras frutas. Estas verduras (col rizada, repollo, brócoli, coliflor…) son el arma de combate más eficiente contra la grasa y no hay mejor manera de mantener todas las toxinas a distancia. Otra ventaja notable de los zumos vegetales es que, además de ayudar al cuerpo a combatir los radicales libres y mantener la salud, también equilibran los niveles de hormonas en el cuerpo y evitan que los disruptores hormonales interfieran con los niveles hormonales normales. Las verduras crucíferas son muy ricas en fitonutrientes naturales, perfectas para la reducción de la cantidad total de grasa corporal, para reducir la inflamación y controlar los niveles de azúcar en la sangre, para el equilibrio de los niveles de hormonas, así como para proporcionar una desintoxicación general exhaustiva.

3.  Té verde

El té verde se ha utilizado durante cientos de años, debido a sus numerosos beneficios, y la pérdida de peso es sólo uno de ellos. Aunque el té verde por sí solo sólo le ayudará a perder unos cuantos kilos, sin duda será un gran aporte a su dieta a largo plazo. Beber una taza de té al día proporciona todos los antioxidantes que necesitamos y también ayudan a quemar grasa a un ritmo más rápido. Estos tés son perfectos para quemar más calorías, así como para aumentar los niveles de energía en general y para suprimir el apetito. El té verde es muy popular entre el pueblo japonés, y se dice que también ayuda a reducir el estrés y relajarse.

4.  Zumo de pera y arándanos

Los zumos de frutas son deliciosos, fáciles de preparar y muy ricos en nutrientes, vitaminas y minerales. Además,  hay  cientos de diferentes frutas para elegir. La pera y los arándanos son sólo dos de los más delicioso, más eficientes y más buscados ya que tienen un alto contenido en vitamina C. No sólo ayudan a bajar peso, sino que también aumentan los niveles de energía y darán al cuerpo las vitaminas y proteínas esenciales que tanto necesita. Al mismo tiempo, es un hecho conocido que el zumo de arándano es esencial para evitar infecciones urinarias como la infección por bacterias E-coli . Las peras, por otro lado, añaden magnesio, potasio y fósforo al zumo de fruta y son esenciales para una vida sana, por no hablar de que son muy ricos en vitamina C y calcio, siendo este último de especial importancia para el mantenimiento de su huesos sanos y fuertes.

5. Café negro

El café negro, consumido con moderación, tiene una gran cantidad de beneficios para la salud: No sólo contiene antioxidantes que combaten los radicales libres y reducen el riesgo de ciertos tipos de cáncer, sino que también puede reducir el riesgo de diabetes, así como enfermedades del corazón. Al mismo tiempo, la cafeína es perfecta para  aumentar el número de calorías quemadas. Pero ¡cuidado! porque para perder peso, el café negro hay que consumirlo sin leche o azúcar.

7 kilos de media aumentan las mujeres con la menopausia

Un cambio en la dieta y suplementación natural adecuada, ayudarán a mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad, sostienen los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad

  • 4 de cada 10 españolas (equivalente a un 44,1%) tienen problemas con los kilos de más y en la medida en que aumenta la edad se acentúa la tendencia de ganar peso en la mujer. El 28,1% de las mujeres tiene sobrepeso y un 16%, obesidad, según datos del INE[1].
  • Entre los 45 y 54 años de edad, la mujer aumenta su peso con unos 7 kilos de media y al menos la mitad de ellos se concentran en la zona abdominal en forma de grasa visceral, según muestra un estudio del IMEO.

Mujer en meopausia sudando en el gymCon una serie de indicaciones nutricionales, enfocadas en la alimentación y la suplementación durante la menopausia, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) se suma a las celebraciones del Día Internacional de la Mujer. Gracias a la ciencia y la tecnología aplicadas a la salud, la mujer de hoy tiene mucho terreno ganado en comparación con sus antecesoras. Puede ser madre a los 45 años de edad y, literalmente, «borrar» las arrugas de su cara para aparentar unas décadas más joven. Lo que no han podido hacer los avances médicos es detener su reloj biológico que marca la inevitable llegada de la menopausia a los cincuenta. Un punto de inflexión para ella también en términos de sobrepeso: a la medida que aumenta la edad, se hace más pronunciada la tendencia a ganar peso, manteniendo prácticamente los mismos hábitos y dieta.

Sofocos, sudores, irritabilidad, depresión y ansiedad son entre los síntomas más comunes que conlleva el cese del ciclo menstrual. Pero hay más: la disminución de la densidad ósea y la tasa metabólica, o la pérdida progresiva de masa muscular son indicios más complejos y muchas veces requieren una evaluación médica y tratamiento multidisciplinar.

Tras muchos años prestando apoyo a pacientes con el mismo perfil –mujer a finales de los 40, con un sobrepeso pronunciado y resignada que puede adelgazar sin ayuda profesional–, el grupo de investigación de IMEO ha decidido recopilar los datos en un estudio para así determinar cuánto peso ganan las mujeres en la edad entre los 45 y 54 años. Basándose en una muestra de 126 pacientes y comparando con datos anteriores al período estudiado (variación del peso anual, IMC y circunferencia de la cintura), los especialistas han podido comprobar que durante la perimenopausia y la menopausia las pacientes aumentaban una media de 7 kilos su peso inicial y que al menos la mitad de este exceso se concentraba en la zona abdominal. «La migración de grasa en la mujer hacia la cintura se relaciona con una mayor incidencia de diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad en esta etapa», apunta Rubén Bravo, supervisor del estudio y portavoz del IMEO. En este sentido, no es nada alentador el hecho que hoy en España 4 de cada 10 mujeres experimentan problemas de sobrepeso y obesidad y que a medida que aumenta su edad, esta tendencia se acentúa[2].

Sobrepeso y obesidad entre las mujeres españolas, gráfico de IMEO basado en cifras del INE Variaciones del peso en las muejres en España, gráfico del IMEO elaborado con cifras del INE
Los hombres comienzan a coger kilos a partir de los 35 años, a un ritmo aproximado de 0,5Kg por año, principalmente en forma de grasa visceral, aun manteniendo sus hábitos comunes. En cambio, la mujer está protegida de éste deterioro hasta que comienza con su periodo de perimenopausia, normalmente entre los 45 y 50 años. El sistema endocrino empieza con una hipofunción en alguna de sus glándulas generando disminución en varias de las hormonas, como el tiroides por ejemplo, que controla nuestro gasto metabólico, o como la hormona de crecimiento, provocando una disminución de la masa muscular. En esta etapa, los estrógenos y la progesterona disminuyen en la mujer, por lo tanto la tendencia de acumular grasa se empieza a notar cada vez más.

Muchas mujeres experimentan un rápido aumento de peso durante la menopausia o la menopausia adelantada. «A partir de los 45, la mujer empieza a perder parte de su masa muscular, que es nuestra beta de oro donde es imprescindible mantenerla en cualquier edad, pues es la responsable del 70% de nuestro consumo calórico diario», explica Bravo. Por esta razón, se recomienda acudir a un nutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de las proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono altos en harinas refinadas y grasas saturadas.

La alimentación en la menopausia, clave para prevenir el envejecimiento celular

salmon y frutos secosEl cese de la menstruación desata una serie de cambios hormonales relacionados con la producción de estrógenos y progesterona. Estas dos hormonas producidas por los ovarios tienen no sólo funciones sexuales y de reproducción, sino también un papel cardioprotector e influyen sobre el metabolismo de huesos, músculos y piel. Su efecto sobre el cerebro determina, en buena parte, el comportamiento de la mujer y su déficit conlleva una serie de síntomas que se manifiestan a nivel físico, psicológico y emocional. Por tanto, un cambio en la dieta y suplementación natural adecuada ayudarán a mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad.

El aporte de calcio y vitamina D es fundamental, debido a la tendencia del hueso a desmineralizarse tras el cese de la producción de estrógenos. Su déficit hace que durante los cinco primeros años tras la menopausia disminuya la masa ósea, alrededor de un 7%, según los expertos del IMEO. Para prevenir la osteoporosis, es recomendable aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio como lácteos desnatados, pescados azules como la sardina o el salmón y verduras de hoja verde. Los “alimentos enriquecidos con calcio” no nos serán útiles, si contienen “0% de materia grasa”, ya que sin la vitamina D liposoluble el calcio no se absorberá, ni se fijará en el hueso.

Así mismo, los alimentos ricos en fósforo, como carnes rojas, carnes de caza, embutidos o bebidas carbonatadas, disminuyen la absorción intestinal de calcio ya que aumentan la excreción urinaria del mismo, por lo tanto como medida preventiva no deben consumirse en exceso.

Los excitantes como cafeína, teína, alcohol o el exceso de sal también favorecen la pérdida de calcio a través de la orina. El consumo de omega 3 contenido en el pescado azul y frutos secos como las nueces resulta esencial en esta etapa, tanto por su actividad antiinflamatoria, como para prevenir la subida del colesterol sanguíneo que puede producirse por el aumento de la masa grasa abdominal.

Desde el IMEO aconsejamos reducir el consumo de grasas saturadas presentes en lácteos enteros, carnes grasas, embutidos grasos, bollería, salsas o snacks para evitar la subida del colesterol.

Los cereales deben consumirse siempre integrales y no refinados, ya que el exceso de índice glucémico de cereales refinados también facilita la formación de depósitos de grasa a nivel abdominal.

Por último, la hidratación con al menos 2 litros de agua al día y el consumo de vitaminas y minerales antioxidantes como la vitamina A, la vitamina C, el selenio, el zinc o los carotenos, presentes todos ellos en frutas y verduras, es importante para frenar los procesos oxidativos que conducen al envejecimiento celular.

Los tratamientos naturales hacen la menopausia más llevadera y ayudan a recuperar la vitalidad

remedios naturalesEn la menopausia, para suplir la carencia de estrógenos, se recomienda, en general, un tratamiento hormonal de sustitución (THS) que pueda compensar la falta de aquellas hormonas femeninas, pero muchas mujeres descartan dicha terapia dado sus contraindicaciones y efectos secundarios. En estos casos los expertos del IMEO sugieren optar por una terapia nutricional combinada con fitoterapia que puede ayudar a corregir el déficit hormonal, siempre y cuando no haya contraindicaciones. Enumeramos aquí algunos de los remedios naturales más utilizados en la menopausia.

Omega 3: Contribuyen a reducir los sofocos durante la menopausia. Pueden ayudar notablemente a la prevención de enfermedades cardiovasculares en la mujer, y de otras patologías como la artrosis, la osteoporosis o la depresión, además de contribuir a la hidratación y buen estado de la piel.

Lúpulo: Es una planta trepadora, originaria de Japón que, debido a su poder antioxidante, antiinflamatorio y cardioprotector, se utiliza en productos medicinales para prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular. Reduce los sofocos y otros síntomas de la menopausia como la excesiva sudoración, el insomnio, el nerviosismo y los vértigos.

Cimífuga: Esta planta originaria de Norteamérica, cuya acción estrogénica se ha comprobado clínicamente, tiene un efecto regulador hormonal y actúa como sedante contra la ansiedad y la tensión nerviosa. En un 80% de los casos puede aliviar los sofocos y mejorar los síntomas menopáusicos. También se recomienda contra sequedad vaginal y depresión.

Maca Andina: Contribuyen a reducir el cansancio, la depresión y sobre todo la falta de deseo sexual. Está contraindicada en caso de hipertensión arterial y problema de tiroides. Tampoco se debe tomar, si se realiza una terapia hormonal de sustitución o de anticonceptivos hormonales.

Dong Quai: Se trata de una hierba china muy utilizada para los problemas hormonales femeninos por poseer propiedades fitoestrogénicas, analgésicas, antiespasmódicas y como tónico vascular. Es contraindicada en caso de hipertensión.

Aceite de Onagra: Este aceite es rico en ácidos grasos esenciales poliinsaturados. Su contenido en fitoestrógenos alivia algunos síntomas de la menopausia, como sofocos, sequedad en las mucosas y retención de líquidos. No se recomienda en casos de epilepsia u otros desórdenes del sistema nervioso, enfermedades mentales, desórdenes de coagulación y en tratamiento previo a cirugías.

Isoflavonas: Son contenidas en el trébol rojo y otros vegetales como la soja y sus derivados. En general, los isoflavonas ayudan a disminuir los sofocos, fatiga, sudor nocturno o cambios en el estado de ánimo. Sin embargo, ha sido demostrada su contraindicación en mujeres con trastornos de la glándula tiroides, así como en cualquier proceso tumoral, ya que pueden contribuir a la proliferación celular anormal.


[1] Datos de la Encuesta Nacional de Salud del Instituto Nacional de Estadística realizada en colaboración con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. La muestra de la encuesta 2011-2012 abarca 24.000 familias que viven en España.

[2] Ver gráfico.

EE.UU. y la pizza: radiografía de una historia de amor

BBC

En un día cualquiera más de 40 millones de estadounidenses consumen pizza. Este pan plano horneado, normalmente redondo, aderezado con salsa, queso y otros condimentos es considerado como la comida más popular del mundo, y definitivamente una de las preferidas en Estados Unidos.

pizzaTanta es la afición al plato que el Departamento de Agricultura de EE.UU. publicó esta semana un informe sobre el consumo de pizza. No por nada es considerado por especialistas del estudio como un «contribuyente de nutrientes de importancia pública».

Pero, ¿el hecho que sea tan popular, lo hace importante?

El estudio sólo ofrece datos que son independientes de los juicios de valor sobre el consumo de este alimento, muchas veces calificado como «basura». Y deja las reflexiones para el consumidor… y los especialistas.

No se puede ignorar

Para el presidente de la Asociación de Dietistas de España, Giuseppe Russolillo -quien no participó en la investigación- lo primero que hay que dejar claro es la definición de este plato. Mientras que en gran parte de Italia se trata de un producto artesanal, en EE.UU. está relacionado a la llamada comida rápida.

De acuerdo con el reporte, el 13% de la población en EE.UU. -de 2 años en adelante- consume pizza cualquier día. Una tendencia que aumenta a un 22% cuando la muestra se concentra en niños y adolescentes entre los 6 y los 19 años.

Y si hablamos de adultos, son los hombres quienes consumen más pizza que las mujeres.

Estos hábitos también varían entre grupos étnicos. Los blancos no-hispanos (un 16% de ellos) son quienes más comen este alimento introducido en territorio estadounidense a principios del siglo XX.

Mientras que cerca del 14% de los negros no-hispanos y los hispanos -respectivamente- consumen al menos un trozo en un día cualquiera.

«Esto nos indica la forma de alimentación en Estados Unidos, que podría ser una de las causas por las que lo sitúan entre los países con mayor índice de obesidad», le explica a BBC Mundo Rubén Bravo, supervisor del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en España.

Russolillo, que coincide con Bravo, agrega que esta es la razón por la cual la pizza no debería consumirse más de dos o tres veces al mes. «No debe formar parte de la dieta habitual, mucho menos en los niños, pues es aquí donde hay que promocionar el consumo saludable y variado de integrales, vegetales y frutas».

Fuente de energía

Los especialistas que realizaron el informe determinaron que la pizza contribuye al 6% de la ingesta total de energía en niños y el 4% para adultos.

En el día que se consume, la pizza es fuente de aproximadamente el 27% de la energía total entre todos los consumidores.

La ingesta media de energía de la pizza es de 538 kilocalorías para los niños y 744 kilocalorías para los adultos.

«El problema no es la pizza, sino el abuso de la pizza, es un alimento muy calórico», comenta Rubén Bravo, quien tampoco estuvo involucrado en el informe.

«Pero lo mismo ocurriría con un bocadillo (o sándwich). Estamos tomando harinas refinadas con grasas que no son beneficiosas para la salud».

¿Tiene nutrientes?

pizza_464x261_reutersLa pizza es un gran contribuyente de nutrientes en la dieta estadounidense, pues ofrece altos porcentajes de la ingesta total diaria de proteína, grasas, grasas saturadas, fibra, calcio y licopeno.

De acuerdo con el informe, este alimento representa un tercio de la ingesta total de calcio en un día y más de la mitad de licopeno, un micronutriente que -según varios estudios- es beneficioso para la salud.

Además, el plato es fuente de sodio, tanto en niños como adultos.

Pero para el especialista Bravo, el problema está en que si bien se pueden hacer pizzas sanas en casa, lo más probable es que sean industriales, con un alto contenido de hidratos de carbono y grasas saturadas.

«Tiene harinas refinadas, no integrales, y sabemos que el abuso de ellas contribuyen a la obesidad, aumentan el colesterol y con el tiempo tienen tendencia a elevar los niveles de azúcar en la sangre».

No obstante, Bravo concede que, como cereal, aporta nutrientes y micronutrientes que también son válidos.

«Si hablamos de una pizza casera, entonces podría estar incluida en la dieta una vez a la semana», explica Russolillo, quien deja claro que tampoco se trata de promocionar este producto, cuando hay otros alimentos más importantes como las hortalizas.

Estrella de la noche

El problema no es el qué, sino el cómo.

La pizza, si se hace de forma casera, eliminando muchos de los ingredientes industrializados con altos contenidos de grasas, sales y preservativos, puede ser una buena fuente de nutrición. Aunque el mayor problema está en la hora en que se ingiere.

Para el 44% de los niños, este consumo ocurre a la hora del almuerzo, y el 42% en la cena. Pero los adultos la prefieren en la noche, con un 59%.

Sólo el 28% de las personas mayores de 20 años elige este plato en el almuerzo.

«Por los últimos estudios relacionados con el biorritmo del cuerpo, y con el ciclo circadiano del día y noche, sabemos que por la noche el consumo abundante de hidratos de carbono, con grasas saturadas tiene más tendencia a que se acumulen en forma de grasa corporal», señala Bravo.

Esto quiere decir, según el experto, que estos nutrientes a largo plazo pueden estar contribuyendo con la obesidad.

«También hace que la digestión sea pesada, y haya una carencia de sueño, producida por una cena demasiado fuerte», agrega.

Así que no es lo mismo comer esa pizza al mediodía que por la noche.

Pero, ¿cómo hacer de la pizza un aliado para la nutrición?

«Lo primero es no comerla en la noche», responde Bravo. Lo segundo sería utilizar ingredientes bajos en grasas.

Por su parte Russolillo considera que el mensaje debe ser consumir pizza «con prudencia y moderación».

Recomendaciones para una dieta sana

El Médico en casa, Radio Toro

Comer pescado 3,4 veces a la semana es bueno para la salud y es un alimento que no puede faltar en una dieta saludable. Es especialmente recomendado para los niños y las embarazadas. El pescado es rico en proteínas, aminoácidos necesarios para formar y mantener los órganos. Nos aporta yodo, fósforo, magnesio, calcio y potasio. Según Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “el consumo de pescado incide directamente en nuestro sistema hormonal y también en el inmunitario”. Por esta razón es bueno comer pescado a la noche, preferiblemente azul por su alto contenido de Omega 3, ya que ayuda a disminuir los niveles de inflamación celular por la mañana y también influye sobre la retención de líquidos.

No obstante, el impacto negativo medioambiental ha afectado en mayor grado los productos procedentes del fondo del mar o los que tienen un tamaño mayor, como los moluscos y el atún por ejemplo, que en algunos casos tienen una cantidad de toxinas importante. Por esta razón su consumo es desaconsejado a mujeres embarazadas o a niños menores de 2 años.

Por muy bueno que sea el pescado azul, hay que consumirlo unas tres veces a la semana, no más. El blanco prácticamente se puede comer todos los días. Según Bravo, “el pescado azul es un arma de doble filo: por un lado nos aporta una grasa muy buena (los pescados azules tienen más del 6%), pero si nos pasamos de esta cantidad recomendada, podremos tener algunos problemas de sobrepeso”.

Cuando estamos haciendo una dieta hipocalórica para reducir el peso, se recomienda no tomar más de un par de veces carne de ternera y evitar definitivamente el cerdo (o seleccionar sólo las partes más magras que no tienen ningún tipo de grasa).

Un menú ideal para los más pequeños

Los escolares tienen que tener un especial cuidado con el desayuno, ya que sólo un 9% de los niños españoles desayuna antes de ir a colegio. El experto en nutrición del IMEO recomienda que los más pequeños realicen un desayuno completo, en el que no falte un hidrato de carbono de bajo índice glucémico (cereales, pan centeno o integral), algo de grasa buena (aceite de oliva), proteína (leche, loncha de jamón, pavo o pollo), más una pieza de fruta. En media mañana hay que compensar bien con un sándwich de pan integral o bien con otra pieza de fruta.

A la hora de comer, es bueno que los niños que tomen legumbre (unas dos veces a la semana), ternera (dos veces semanales) y grandes cantidades de verdura. No abusar de la pasta, del arroz y las patatas, limitar su consumo a unas dos veces a la semana.

La merienda es fundamental y puede consistir en otro pequeño sándwich, el una pieza de fruta, un puñado de frutos secos o un lácteo bajo en grasa. Esto les ayudará a llegar a la cena con menos hambre y centrarse en cosas más saludables, como es un pescado o una verdura.

El tema de la bollería, los dulces y las bebidas azucaradas, hay que dejarlo para algunos momentos puntuales, para los días festivos como algo excepcional.

Para escuchar el audio completo del programa “El Médico en casa” de Radio Toro, pulsa Play.

Cinco trucos para no engordar en Navidad

corazonBrinda con vino tinto para celebrar tu peso ideal.

La Gaceta de Intereconomía

Se acerca la Navidad y con ella las copiosas comidas, dulces y alcohol que no tardan en pasar factura a quienes postergan el cuidado de su salud para “una vez pasadas las fiestas”.

  • Durante estas fechas se disparan de forma considerable los casos de hipertensión, colesterol y obesidad, según el último informe del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), y por ello, un grupo de expertos ha trazado una serie de pautas para disfrutar de la Navidad sin aumentar peso.

    1. Compensar las comidas de los días festivosEn Navidad sólo hay 4 comidas que romperán con nuestra rutina diaria, celebrando Nochevieja, Navidad, Año Nuevo y Reyes de forma especial con familiares y amigos. En estas cuatro comidas realmente debemos tener un especial cuidado con los entrantes, los postres y las copas finales, porque suelen ser una inyección de calorías y grasas que elevan nuestro colesterol. Para los días no festivos el IMEO propone como ejemplo este menú:

    Desayuno: Un puñado de cereales sin azúcar con leche desnatada. Un descafeinado.
    Media mañana: 1 buen puñado de uvas y 2 nueces.
    Comida: Escalibada de pimientos rojos y atún.
    Media tarde: 2 yogures 0% y 2 nueces.
    Cena: 1 tazón de caldo de verduras, 5 shurimis de pescado a la plancha, 1 onza de chocolate puro, 1 vaso de vino tinto.

    2. Manejar el estrés y controlar las emociones

    Caminar 45 minutos diarios a un buen ritmo acompasando una respiración profunda mientras escuchamos música relajante, mejorará notablemente nuestro estado de ánimo, disminuyendo la depresión y reduciendo el riesgo cardiovascular.

    3. Reducir el consumo de grasas “malas”Sobretodo en Navidad, cuando pasamos más tiempo en la mesa comiendo o picando, debemos evitar el consumo de alimentos que contienen grasas trans o saturadas.

    Desde IMEO, recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio (verduras, frutas), calcio y magnesio (frutos secos, lácteos, algas marinas o brócoli), ya que favorecen la disminución de la hipertensión por estrés y suelen tener un efecto relajante muscular que también actúa sobre las arterias.

    Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas y pistachos) tienen acción antiinflamatoria y antioxidante, además reducen el colesterol en la sangre. Por esta razón “es esencial su consumo diario, recomendando distribuir la toma de entre 6 y 8 frutos secos a lo largo del día”, aconseja Rubén Bravo, portavoz de IMEO.

    El consumo suficiente de agua o éste de frutas y verduras frescas con alto contenido de agua favorece la buena circulación de la sangre, reduce la presión arterial y asegura un buen nivel hídrico.

    El aceite de oliva es otro gran aliado del corazón, ya que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio en el cuerpo humano, lo cual ayuda a prevenir enfermedades como la aterosclerosis que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta la presión arterial.

    4. Brindar con vino tinto favorece el corazónDiversos estudios relacionan el consumo moderado del vino tinto con un menor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Gracias a su poder antioxidante, este elixir de larga vida influye considerablemente en nuestro grado de bienestar, disminuye los niveles de estrés y retarda el envejecimiento celular.

    5. Propiciarnos un buen fondo emocional

    Es necesario aumentar los niveles de serotonina y dopamina, hormonas del bienestar. Estos dos neurotransmisores son los encargados de regular, entre otras cosas, nuestras emociones, apetito y estado de ánimo. No obstante, podemos influir de forma positiva en la secreción de esta hormona de la que depende, en gran medida, nuestro bienestar, aprovechando las horas de sol para realizar todas nuestras actividades diarias, y la noche procurar la calma y propiciar el descanso reparador”. Adaptar la nutrición a nuestro biorritmo es una de las claves para obtener el equilibrio emocional.

Cuida de la alimentación de los más pequeños

Salud Facilisimo / Juan Antonio Polo

Es muy importante fomentar una cultura nutricional desde la infancia. Lo que aprendan los niños desde pequeños, es lo que verán como una actitud normal y la desarrollarán durante el resto de su vida. Cada vez están más de moda los campamentos para que los niños pierdan peso, pero estos nunca llegarán a ser 100% efectivos si no se continúa con una buena alimentación en casa.

Apuntes básicos

La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, llegando en la adolescencia a las 3.000 calorías. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente 1 caloría por minuto, conviene estar activo durante al menos una hora al día. Por ejemplo, correr por el patio o jugar al escondite, mantendría más lejos los malos hábitos y haría fácil la tarea de tener un peso saludable.

Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere un organismo.

La mejor dieta

El consumo diario de panes muy recomendable en la dieta de los niños, por su riqueza en hidratos de carbono, necesarios para un adecuado desarrollo. Otros alimentos que aportan hidratos de carbono son las patatas, la pasta y el arroz preparados al horno o al vapor. 

Asimismo, el IMEO hace hincapié sobre la necesidad de tomar a diario lácteos como el yogur o el queso, debido a su elevado aporte de calcio y vitamina D, ya que ayudan a la formación de estructuras óseas (crecimiento).
 
En cuanto a las técnicas de cocción, hay que descartar los fritos, los rebozados y los empanados. Se da prioridad al uso de aceite de oliva virgen extra para el aliño de ensaladas y del aceite de oliva para planchas o salteados.
 
Debemos evitar los fritos y las comidas ricas en grasas, como son el cocido, las empanadillas y las croquetas. En su lugar se deben consumir carnes o pescado a la plancha, pollo asado en su jugo, platos de verdura tipo Vichyssoise, cremas frías de espárragos o champiñones. Hay que procurar evitar calorías extra innecesarias de postre, tipo buñuelos, dulces, etc. 

En verano, los menús deben de ser menos pesados, dando prioridad a un mayor consumo de verduras o legumbres en forma de ensaladas en vez de purés o potajes. Todas las semanas se deben incluir  1 o 2 raciones con alimentos proteicos de cada grupo. Además, hay que realizar un aporte de alimentos vegetales en forma de fruta como postre a diario.

10 consejos claves

El IMEO da a todos aquellos padres 10 consejos fundamentales relacionados con la nutrición de sus hijos:

 1. – Asegurarse que el niño tome 5 raciones de frutas, verduras u hortalizas al día. 

 2.- 4 raciones de hidratos de carbono al día (cereales, pan, pasta, arroz, legumbres y patatas). Preferentemente en todas las comidas, menos en la cena.

 3.- 2 raciones de proteínas al día (pescado, huevos, carnes y lácteos).

 4.- 2 raciones de grasas saludables al día (frutos secos, aceite de oliva). Preferentemente en desayuno y cena.

 5.- 5 comidas: 3 principales en desayuno, comida y cena más 2 comidas secundarias, una  en media mañana y otra de merienda.

6.- Procurar que no se tomen más de 2 productos poco saludables a la semana, tales como productos industriales ricos en azúcares y grasas, como bollería industrial, bebidas refrescantes, golosinas o dulces.

 7.- Acostumbrarle a beber como mínimo 1 litro de agua al día.

 8.- Enseñar al niño a comer las cantidades justas, ni más ni menos, en casa y fuera.

 9.- Incitar la práctica de deporte y actividades en grupo. Menos videojuegos, ordenador y televisión. Escoger la actividad deportiva más apropiada para el hijo.

 10.- Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces y bollería como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos.