La ‘fórmula’ perfecta de unas vacaciones saludables: 2-4-8

Cometer no más de 2 excesos gastronómicos a la semana, reducir la ingesta de alimentos a partir de las 4 de la tarde y realizar 8 horas de actividad física semanales conciliaría hábitos saludables y espíritu vacacional, según expertos del IMEO

descanso pasivo y obesidad_bajaEl exceso de sedentarismo en vacaciones, sobre todo para los que se quedan en casa durante semanas, contribuye al aumento de sobrepeso. Es la conclusión a la que llegan los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al observar un patrón de conducta que resurge en épocas de vacaciones, y que consiste básicamente en entrar en un círculo pernicioso de dormitar en exceso, pasando demasiadas horas sentado frente al televisor, manteniendo actividades que apenas consumen energía, y que promueven una modificación negativa en el biorritmo natural, favoreciendo comenzar el día pasada la media mañana y la conciliación del sueño a altas horas de la madrugada, con largos periodos sedentarios a lo largo del día; una combinación de hábitos que no nos permitirá sacar el máximo provecho a nuestras vacaciones, y que agravará el Síndrome de Depresión Postvacacional y el sobrepeso.

Por esta razón, los expertos de IMEO han creado una «fórmula» que permite mantener los kilos de más a ralla durante las vacaciones, sin necesidad de realizar grandes sacrificios que puedan lastimar nuestro espíritu vacacional. «Se trata, principalmente, de huir del sedentarismo e impedir que los excesos a la hora de comer se vuelvan algo habitual que deje consecuencias», explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del instituto. Tras estudiar múltiples casos en consulta, se han identificado tres momentos clave que reinciden en el aumento de sobrepeso en verano: los excesos gastronómicos, las ingesta tardía y la insuficiente práctica de actividad física.

En este sentido, el secreto de unas vacaciones saludables residiría en la correcta proporción de éstos tres elementos que hemos organizado en una sucesión numérica 2-4-8 que sirve de ayuda para recordar las cosas que debemos y las que no debemos hacer en términos de hábitos saludables y que se aplica a modo de autocontrol semanal. El número dos hace referencia al total de excesos gastronómicos permitidos, cuatro indica la hora de la tarde a partir de la cual conviene reducir la ingesta de alimentos y ocho representa las horas que debemos dedicar a la alguna actividad física a lo largo de la semana. «Si logramos seguir esta regla de oro, planificando nuestro tiempo libre implantando un poco de disciplina, habremos conseguido nuestro propósito: disfrutar de unas vacaciones sin temor a subir de peso”, apostilla el experto.

Los excesos son el primer ‘escalón’ de la fórmula, ya que limitar su número a dos para toda la semana nos hará reflexionar y ser más consientes de nuestra elección. No hay nada malo en premiarnos, de vez en cuando, con un trozo de pastel o pizza, pese su evidente desproporción de calorías, grasas y azúcares, siempre y cuando esto sea la excepción de la regla y no al revés. Pero sabiendo que 100gr de patatas fritas chips nos proporcionan unas 500Kcal, equivalentes a una tercera parte de la ingesta calórica diaria recomendada para una mujer y apenas nos llenarían el estómago, ¿los tomaríamos igualmente? Entre todos los nutrientes las grasas son con el menor poder saciante. Razón por la cual es más fácil ingerir mayor cantidad de chips, ya que la sensación de «estómago lleno» llega más tarde al cerebro.

Los alimentos que consumimos nos aportan la energía vital que nuestro organismo gasta durante el día. Por esto la mayor ingesta debe tener lugar en el desayuno y el almuerzo y un 25 por ciento de las calorías diarias recomendadas, a partir de las cuatro de la tarde.

8 horas de actividad física a la semana permiten tener los kilos de más a rallaLas altas temperaturas al exterior y la falta de mayores obligaciones, relacionadas con el cese laboral, no nos animan, precisamente a «ponernos a sudar». Sin embargo, lo peor que podemos hacer es apostar por un ocio más pasivo relacionado con la televisión, el ordenador o la lectura; esto desaceleraría nuestro ritmo de vida habitual y se invertiría la proporción de tiempo destinado al descanso y a la actividad física, de modo que ya no quemaríamos grasas con la misma intensidad. Ilustrémoslo con un ejemplo[1]: un varón de estatura mediana que pesa unos 80 kilos quemaría alrededor de 80Kcal viendo una película que dura una hora y media. Si dedicara este mismo tiempo para dar un paseo sin prisas o bailar, quemaría unas 200Kcal.; ir en bicicleta, 250Kcal.; jugar baloncesto o nadar, unas 400Kcal.; patinar en la calle o correr, 500Kcal.; remar en canoa o kayak, 600 Kcal.; jugar voleibol en la playa, unas 1500Kcal.

«A menudo olvidamos que en verano nuestro principal activo es nuestro tiempo libre – recalca Bravo – y no se necesitan muchos recursos económicos para disfrutar de alguna actividad física que nos guste, ejercite y ‘cargue las pilas’ de energía positiva». La clave está en tomarnos en serio nuestra agenda para aprovechar las horas de luz y calor moderado (entre las 8 y 12h y entre las 17 y 20h) para destinarlos a un ocio más activo que implique el trabajo de los músculos. Dedicar cuarenta minutos de actividad física por la mañana y completarla con otra media hora en la tarde es ideal para tonificar el cuerpo y favorece el descanso por la noche.

 

——

[1] Para calcular el gasto calórico utilizamos la fórmula Cal aprox. quemadas = Actividad física x (Peso en Kg x 2,2) X Minutos de práctica y puede variar en función de otras características de la persona, como edad, sexo, altura o metabolismo basal.

Cáncer, la mortalidad aumenta en los pacientes obesos

Evolución

En este contexto, la doctora Yolanda Escobar, del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, añade que «la obesidad puede tener influencia en la evolución de los cánceres que sean hormonodependientes y, en concreto, estrógenodependientes porque hay una relación entre la grasa y la síntesis de los estrógenos». Esta misma opinión la comparte la doctora Mónica Jorge, oncóloga médica del Hospital de Vigo, quien añade que «en la mayor parte de los cánceres, sobre todo en los de digestivo, uno de los factores de riesgo es la obesidad».

Para conocer cómo influye el exceso de peso en los pacientes oncológicos, el doctor Jesús García-Foncillas, jefe de Oncologia de la Fundacion Jiménez Díaz de Madrid, explica que «cuando hay obesidad se producen una serie de cambios metabólicos que conllevan la activación o cambios en la regulación de unas hormonas como la insulina. Las células tumorales tienen receptores para factores de crecimiento que se asemejan a la insulina, lo que significa que cuando hay una alteración en este equilibrio podemos estar poniendo en marcha mecanismos de activación de la célula tumoral que si hay un normopeso no suele estar alterado». Dado que las dosis que se emplean en el tratamiento contra la enfermedad «se administran en función de la superficie corporal, es decir, que están calculadas según el índice de masa corporal (IMC) del paciente. Por tanto, ahora mismo hay un debate sobre de qué forma y de qué manera se deben determinar la dosis más adecuada en pacientes oncológicos con un cierto grado de obesidad de cara a buscar el maximizar la eficacia y minimizar, por tanto, los efectos secundarios». Hay que tener en cuenta, según Jorge, que «la distribución de los fármacos en estos pacientes no es la misma porque si tienen mucha grasa, se deposita más ahí y el metabolismo es diferente».

Otro aspecto relevante se halla en los procesos inflamatorios asociados a la obesidad y que, según García-Foncillas, «la inflamación conlleva la producción de una serie de sustancias que son, a su vez, capaces de inducir al tumor o cambiar su entorno. Todo ese conjunto de situaciones hace que, sobre todo en situaciones donde esa obesidad llega a lo que clásicamente conocemos como patología de obesidad mórbida, pueda tener más derivaciones y consecuencias en todo el contexto del perfil y del comportamiento biológico del cáncer». Esta situación complica, según Escobar, el tratamiento, porque «a veces no pueden entrar en los estudios clínicos, no reciben la terapia a dosis plenas y si, además, presentan alguna patología asociada a la obesidad como cardiovascular, renal o diabetes descompensada todo se vuelve más difícil».

Post terapia

Hay tumores que conllevan una pérdida importante de peso. «En el caso de los cánceres de cabeza y cuello es muy frecuente que adelgacen un porcentaje importante de kilos. En este caso, los obesos se quedan no obesos y los que no tenían un exceso importante de peso se quedan muy delgados durante el tratamiento», advierte Escobar. Sin embargo, los expertos coinciden en que durante la terapia oncológica no se debe exigir a los pacientes que pierdan peso. «No es el momento porque a veces les cuesta, incluso, ingerir lo básico», recuerda Escobar.

Día Europeo de la Obesidad 2014

Obesidad: un problema de hambre y ansiedad

Para muchas personas con exceso de peso la cuestión no es qué comer, sino cuándo parar de comer, recalcan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ofreciendo algunas pautas para controlar el apetito y la ansiedad

  • En el mundo 1 400 millones de personas tienen sobrepeso, de los cuales 500 millones son obesos, y unos 870 millones afectados por la desnutrición y el hambre[1].
  • En Europa Occidental la cifra media del nivel de obesidad es de 18,5%. El 24,1% de los adultos españoles sufren problemas de obesidad[2].
  • En España el 53,7 % de los adultos y el 27,8% de los niños (de 2 a 17 años) tiene sobrepeso u obesidad, según la última Encuesta Nacional de Salud[3].

Dia Obe 2014 bajaDe cara al Día Europeo de la Obesidad que la UE celebra el próximo sábado 17 de mayo[4], el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) inicia una campaña informativa y de carácter social en señal de apoyo a los que hoy se enfrentan a las consecuencias de esta enfermedad metabólica crónica que durante las últimas décadas ha alcanzado niveles de pandemia. Sólo en España, uno de cada dos adultos y uno de cada tres menores presentan problemas de exceso de peso.

«Estamos muy por encima de la media europea en términos de obesidad y eso tiene su explicación», señala Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición. Nuestro modo de vida, del que tanto presumimos en España, contempla mucha vida social, reuniones gastronómicas, picoteos y horarios de comer innecesariamente tardíos. La disminución de la actividad física en las últimas décadas y las altas dosis de estrés por la incertidumbre económica, son otros factores que inciden en el aumento de la obesidad.

Organismos internacionales, como la OMS, llaman la atención sobre un hecho innegable: los habitantes de los países con altos ingresos que muestran sobrepeso hoy, lo han desarrollado durante los últimos 15 años.  La fácil proliferación de la denominada comida rápida, con demostrado efecto negativo para la salud endocrino-metabólica, no es el único indicador de que algo falla en nuestra primordial relación con la comida. La cuestión no es sólo qué comer, sino cuándo parar de comer. Hoy en día consumimos mucho más calorías que necesitamos, unas 3437 calorías de media por habitante[5]. Sin embargo, la mayoría de los hombres y las mujeres no necesitan más unas 2500 y 2000 calorías al día, respectivamente. Por esta razón y con el motivo del Día Europeo de la Obesidad, el equipo de expertos de IMEO ofrece una serie de pautas que nos ayudarán a controlar la sensación de hambre y ansiedad y, también, bonos ayuda en determinados tratamientos para las personas con escasos recursos y una obesidad severa.

Pautas para controlar la sensación de hambre

taperEs muy importante saber distinguir entre el hambre que surge a raíz de una necesidad fisiológica y la ansiedad, que podemos describir como un ‘hambre psicológico’, nutrido muchas veces por el estrés, la tendencia depresiva, la glotonería o el simple aburrimiento. Por esta razón, lo mejor es asegurarnos de no tener hambre, realizando entre 5 y 7 ingestas diarias. Las personas que por motivos de trabajo se ven obligados a desayunar o cenar respectivamente muy temprano o tarde deberían aumentar las ingestas habituales con una post cena –que puede consistir en un yogurt antes de ir a la cama– y un segundo tentempié a media mañana. No perdamos de vista que el hambre producido por realizar pocas ingestas al día es el aliado perfecto para la ansiedad y los atracones psicobioquímicos.

Combinar los tres macronutrientes en cada comida principal, incluyendo siempre proteínas, carbohidratos y grasas saludables, es otra forma de asegurarnos que a lo largo del día no tengamos hambre. Así mismo, se recomienda evitar los dulces y los hidratos de carbono simples o refinados que no sean integrales o con alto contenido en fibra. En este sentido, es esencial planificar nuestra alimentación y así evitar tener que improvisar cuando sentimos hambre. Siempre es mejor llevarnos la fiambrera, la pieza de fruta, el bocadito o el yogurt al trabajo que sacar productos de la máquina (chocolatinas, dulces, bollería industrial) por ser una opción fácil.

Finalmente, recordar que evitando el exceso de cantidad y las comilonas favorecemos la rigidez gástrica. Es un aspecto sumamente importante, porque a más cantidad de alimentos por comida, más flexible y elástico se hace el estómago, encontrando la sensación de saciedad cada vez más tarde y necesitando cantidades mayores para eliminar la sensación de hambre. Cuando se ingieren  alimentos, el estómago se dilata y estimula una serie de mecanismos situados en sus paredes que transmiten información a una zona llamada “centro de la saciedad”, que es una de las encargadas de indicarnos que ya hemos comido bastante. «Si acostumbramos al estómago a recibir las cantidades justas de comida, se volverá más rígido y nos será mucho más fácil controlar el apetito», explica Bravo.

En el caso de las personas con bajos ingresos y una obesidad importante, donde la dieta no es suficiente para solucionar el problema, el IMEO ofrece, dentro del marco de la actual campaña por el Día de la Obesidad, un bono ayuda por el valor de 3.000 euros durante el mes de mayo en el tratamiento de Manga Gástrica, un tratamiento integral con una duración de dos años. Esta técnica laparoscópica de mínima invasión muestra resultados excelentes y en un 72% de los casos se logra la pérdida total de sobrepeso. Reduce tanto el apetito, como la sensación de hambre y es un gran avance en la lucha contra la obesidad severa. Además, regula el metabolismo de la glucosa, la secreción de insulina y la función del páncreas.

Pautas para controlar la sensación de ansiedad

IMEO promueve los habitos saludablesComo pautas generales para rebajar la ansiedad, recomendamos no saltarse las comidas y evitar dietas impersonales, demasiado estrictas o que limiten nuestra vida social, porque a largo plazo fracasan. Eliminar la cafeína presente en el café, en el té o en las bebidas energéticas también es positivo para disminuir el estrés. No obstante, incluir todos los días de 2 a 4 onzas de chocolate con 70% de cacao puro o más potenciará nuestro bienestar emocional. Dormir de 7 a 8 horas al día favorece el biorritmo de vitalidad diurna y descanso nocturno.

«Desde IMEO recomendamos a las personas que intuyen que comen por ansiedad hacerse un control de los niveles de serotonina, acetilcolina y dopamina cerebral, ya que estos neurotransmisores son habitualmente los responsables del estrés y la ansiedad», sugiere Bravo. Es un diagnóstico que nos da la imagen exacta del estado en el que se encuentran estas tres hormonas, de modo que hay que realizarlo antes y después de un régimen o tratamiento concreto. Si se dan niveles bajos, podemos corregirlos en tres fases.

En primer lugar, mejorando nuestros hábitos a nivel nutricional y de actividad física. «Realizar ejercicios con regularidad potencia la necesidad de descanso, aumentando los niveles de melatonina, al igual que la sensación de plenitud, pues nuestra dopamina se ve estimulada tras la actividad física», añade el experto.

Si, a pesar de ello seguimos con ansiedad, podemos pasar a la siguiente fase, recurriendo a la fitoterapia, la suplementación ortomolecular o la naturoparia. En estos casos en IMEO utilizamos un producto conocido como frijol terciopelo (Mucuna Pruriens) que proviene de las semillas de la planta en la que se concentra su molécula activa, la L-Dopa, que favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso.

También podemos tomar Griffonia, unas semillas africanas ricas en hidroxitriptófano que son un regulador emocional excelente. Esta planta natural permite reducir los estados de ansiedad y depresivos sin afectar al funcionamiento natural del cerebro. Su principal ventaja es que no crea adicción, algo que sí hacen muchos antidepresivos sintéticos.

Si después de todo, la ansiedad persiste, habría que dar el salto a un tratamiento psicológico-psiquiátrico.

[1]El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2013: sistemas alimentarios para una mejor nutrición, de la FAO

[2] Países como Francia (15,6%), Italia (17,2%), Grecia (17,5%), Alemania (21,3%) o Portugal (21,6%) tienen menos índices de obesidad, mientras que otros, como Reino Unido (24,9%) o Irlanda (24,5%), tienen porcentajes de obesidad adulta ligeramente superiores a los de España. El Estado de la Comida y la Agricultura: sistemas de alimentación para una mejor nutrición, informe de la FAO.

[3] Encuesta Nacional de Salud de España de periodicidad quinquenal. Datos correspondientes a 26.502 entrevistas realizadas hasta el junio de 2012.

[4] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de cada mes de mayo desde el año 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

[5]Boletín de la Organización mundial de la Salud, febrero 2014.

Ver la televisión durante el embarazo puede ser una causa de obesidad en el niño

Un estudio presentado de la Sociedad Americana de Pediatría también revela que apagar la televisión a la hora de la comida ayuda a una mejor alimentación de los niños.

Heraldo.es

obesidad y embarazoLos padres pueden prevenir la obesidad de sus hijos simplemente apagando la televisión durante las comidas. Los niños se alimentarán así de manera más saludable y los mayores podrán darse cuenta de cuándo están saciados. Así lo revela un estudio presentado este martes durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Pediatría en Vancouver (Canadá). Además, el estudio demuestra que este proceso puede comenzar incluso antes del nacimiento del niño, debido a la relación entre el tiempo que las mujeres ven la televisión durante el embarazo y la futura obesidad de sus bebés.

Y es que las futuras madres que están acostumbradas a comer o cenar viendo series o el telediario serán más propensas a hacerlo también cuando nazca su hijo, lo que puede derivar en una mala alimentación de éstos debido a que los padres les prestan menos atención a lo que comen y al momento en el que se sienten saciados. «Reforzar una vida saludable durante el embarazo ayuda a reducir el impacto de los malos hábitos en los niños en el largo plazo», aseguró la autora principal del estudio, la doctora Mary Messito. «Si las mujeres embarazadas no vieran la televisión al comer serían más eficaces los programas de prevención de la obesidad en los niños más pequeños», recordó Messito.

La doctora y sus compañeros analizaron los datos de ‘Starting Early’, un proyecto en el que estudiaron el efecto de la intervención a través de programas de prevención en niños obesos de familias hispanas de bajos recursos de la Escuela Belleveu de Nueva York. Las mujeres que se inscribieron en el estudio fueron analizadas desde el embarazo hasta que los bebés cumplieron tres años. Estas madres recibieron asesoramiento nutricional individual durante el embarazo y tras el nacimiento del niño, participaron en grupos de actividades y se les dio varios libros y vídeos relacionados con la buena alimentación.

Durante el último mes de embarazado estas mujeres tuvieron que explicar con qué frecuencia veían la televisión durante las comidas. Cuando sus bebés cumplieron tres meses tuvieron que responder acerca de con qué frecuencia estos niños veían la televisión mientras les alimentaban. Los resultados mostraron que el 71% de las mujeres embarazadas veían la televisión durante las comidas y el 33% de los niños de tres meses estaban frente a la televisión mientras eran alimentados. Las mujeres embarazadas que veían la televisión durante las comidas eran cinco veces más propensas a exponer a sus bebés a la televisión que las que no estaban acostumbradas a verla. Por otro lado, las madres de menos de 25 años son las más propensas a exponer a su bebé a los programas de televisión mientras estos se alimentan, según reveló el estudio.

«Este estudio es de los pocos que determinan cómo los hábitos de la madre durante su embarazo afectan en la vida del niño al nacer», explicó la doctora Messito. «Identificar el comportamiento de las embarazadas ayudará a prevenir la obesidad infantil», añadió la autora. Además, según la doctora, se promoverá una alimentación más sana y se pondrá límite al tiempo que los niños ven la televisión, sobre todo a la hora de las comidas.

Mujer obesa bajó de peso porque se atascó en montaña rusa

Terra / Daily Mail
Nikole Whitehead Daily MailNicole Whitehead, de solo 23 años pasó una gran humillación cuando tuvo que ser levantada y sacada de una montaña rusa entre tres hombres debido a su sobrepeso.

La chica de Spondon , Derbyshire, estaba tan avergonzada que decidió transformar su vida y pasó de una talla 24 a una 10. Dijo : «Fue muy embarazoso porque estaba lleno de gente y yo era muy jóven. Me sentí mortificada teniendo tres personas tratando de pararme. Nos arruinó el día completo, ya que sólo quería ir a casa. Se podría haber evitado si yo no hubiese estado tan gorda».

No fue sólo en los parques temáticos donde el peso de Nicole fue un problema. Tenía que ir a tratarse dos veces por semana porque su tamaño limitaba su respiración, lo que le provocó ataques de pánico .

Además, admitió que su peso afectó su autoestima. «Yo no tenía confianza en absoluto. Solía ​​llegar a estar muy estresada cuando tenía que comprar ropa y no estaba viviendo la vida de alguien de mi edad», reveló agregando que estaba viviendo en la negación, porque no dimensionaba el porte de su cuerpo.

Nikole antes Nikole despuesFue la experiencia humillante en Alton Towers , que finalmente le dio el empujón que necesitaba para cambiar. Nicole , quien trabaja como auditora , comenzó a asistir a clases de Adelgazamiento Mundial.

«Yo solía comer unas cuantas tostadas de pan blanco con mantequilla en el desayuno. Ahora como aún tostadas, pero con pan integral y cereales. En el almuerzo me volvería a comer un montón de bocadillos y otras basuras y de cena papas fritas y chocolate. Ahora estoy mucho más organizada».

Ahora está llena de confianza y puede visitar los parques temáticos con regularidad y sin temor a pasar una nueva experiencia embarazosa. Incluso ha retomando el buceo.

La obesidad se triplica en países en vías de desarrollo

Alt1040, por Santi Araujo
Obesidad McUn reciente estudio muestra la catastrófica alimentación que sigue el Planeta Tierra. La obesidad sigue en aumento, llegando a triplicarse el número de personas afectadas en países en vías de desarrollo.
Uno de los problemas a los que se enfrenta la sociedad moderna es la obesidad. Irónicamente, mientras medio planeta carece de alimentos para sobrevivir, la otra mitad sufre las consecuencias de vivir en un sistema alimenticio industrializado, expandiéndose esta enfermedad a una velocidad vertiginosa.
En un reciente estudio publicado por ODI, se puede comprobar que la obesidad ya no es algo que deba asociarse automáticamente a Estados Unidos, ya que el resto de países parecen estar en una carrera para alcanzar esos porcentajes, estando cada vez más cerca. En dicho estudio, se puede comprobar (en una serie de infografías) cómo esta enfermedad se está expandiendo rápidamente a otras áreas del planeta.
En dos décadas (entre 1980 y 2008) el porcentaje de adultos que sufre de sobrepeso / obesidad creció de un 23% a un 34%, siendo responsables de ese crecimiento los países con ingresos económicos bajos. Los países en vías de desarrollo vieron como esa cifra aumentaba casi en cuatro veces (de 250 a 904 millones de personas), mientras que en los países «desarrollados» el aumento fue de un 1,7%.
Obesidad-mundialPaíses de Latinoamérica, Oriente Medio y África del Norte ya presentan niveles de obesidad similares a los que tenemos en Europa: sobre un 58% de la población. Como siempre, el pódium lo tendría Norteamérica, donde un 70% de los habitantes sufren de sobrepeso, una cifra que me parece impresionante. Las áreas del planeta donde más se expandió desde 1980 fueron Latinoamérica y Asia Oriental (en China, por ejemplo, se dobló el número de personas).

Dulces vs frutas

Dulces máquinaObviamente, se achaca a la «alimentación basura» como máximo culpable. Se afirma que de 1960 a 2009 se aumentó un 20% el consumo de dulces y azúcares por persona, algo que si no se modifica, seguirá causando estragos en la salud de las mayoría de las personas de la Tierra y que, aparentemente, sigue en continuo aumento.
De todos modos, también se nombran casos contrarios. Como buena noticia, se pone como ejemplo a Corea del Sur, donde una serie de campañas públicas de concienciación por la comida saludable han conseguido que consuman un 300% más de fruta y un 10% más de verduras (comparado con 1980).
Como vemos, los algunos gobiernos se resisten a tomar medidas o una posición clara sobre este tema. La comida es un tema delicado y que está directamente relacionado con el placer, pero tampoco debemos olvidarnos que antes está relacionado con nuestra propia salud. A pesar de los intereses industriales y empresariales, tendrá que llegar un momento (no muy lejano) en el que se ponga freno a este serio problema. De lo contrario, seguirán apareciendo víctimas de este sistema goloso y sin escrúpulos.

Cuando las horas de gimnasio no pueden con los ‘michelines’

  • Se trata de un estudio de la UPV/EHU realizado entre 224 adolescentes
  • Deduce que el ejercicio físico no contrarresta el exceso de grasa de una dieta

El Mundo / Vasco Press

gymUn estudiorealizado por la UPV/EHU confirma que realizar mucho ejercicio físico no sirve para compensar el exceso de porcentaje de grasa de una dieta, incluso cuando esta supone el aporte calórico diario recomendado.

«Hasta ahora se pensaba que aun teniendo una dieta desequilibrada, si hacías mucho ejercicio físico, lo compensabas de alguna manera. En este estudio, hemos comprobado que eso no es así», ha explicado la doctora en Biología y profesora titular de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU Idoia Labayen.

El estudio, publicado en la prestigiosa revistaClinical Nutrition y que forma parte del estudio HELENA, financiado por la Comisión Europea, ha tenido como objetivo estudiar qué papel ejerce el componente lipídico, es decir, la grasa de la dieta, en la acumulación de grasa abdominal en los adolescentes.

La investigadora afirma que la acumulación de grasa en el abdomen «es la más perjudicial para la salud ya que incrementa el riesgo de padecer problemas cardiovasculares, diabetes mellitus, hipertensión arterial e hipercolesterolemia».

Sin embargo, hasta ahora no había trabajos previos que examinaran el papel de la composición de la dieta en el exceso de grasa abdominal en una etapa tan crítica del desarrollo como la adolescencia. «Los adolescentes son un grupo de riesgo en cuanto a estilos de vida se refiere, ya que empiezan a tomar sus propias decisiones con lo que quieren o no quieren comer, y viven también una etapa en la cual muchos de ellos dejan de hacer deporte», ha señalado Labayen.

Para estudiar estos objetivos trabajaron con una muestra de 224 adolescentes que participaron en el estudio HELENA, de un total de más de 3.500, en los cuales se midió con precisión la grasa abdominal mediante absorciometría dual de rayos X, además de los hábitos dietéticos y la actividad física.

Anteriormente, algunos investigadores habían propuesto que las dietas con elevado contenido graso podían incrementar el riesgo de obesidad, incluso sin aumentar el aporte calórico total.

Es decir, que independientemente de las calorías totales consumidas, un exceso de grasa en la dieta puede dar lugar a un mayor porcentaje de grasa corporal. Los resultados de este estudio confirman dicha hipótesis y demuestran que el porcentaje de grasa de la dieta se asocia significativamente con un aumento de adiposidad abdominal y que, además, esta relación es independiente de los niveles de actividad física que realizan los adolescentes.

«A pesar de que normalmente la actividad física es un factor de prevención, en este caso en particular, no consigue contrarrestarlo», señala la investigadora de la UPV/EHU. Por lo tanto, «estos resultados apuntan al aporte graso de la dieta como un factor clave de riesgo de adiposidad abdominal en los adolescentes e independiente de la actividad física», subraya Labayen.

Los expertos se pronuncian sobre la polémica dieta de la sonda. ¿Solución o problema??

La dieta de la sonda es un nuevo método adelgazante que según sus defensores puede hacer que se pierdan 10 kilos en 10 días, mientras que sus detractores lo consideran una «aberración»
Antena3

El artífice de la polémica dieta de la sonda es un médico italiano llamado Gianfranco Capello. Según asegura puede llegar a quitar hasta 10 kilos en 10 días. El doctor Capello no es endocrino sino cirujano y en una declaración a Antena3 asegura que no hace pruebas médicas a sus pacientes. «Si les tengo que hacer un análisis antes y después del tratamiento nos sale carísimo, pero puedo garantizar que con la sonda se puede acabar con la obesidad en el mundo». En seis años han pasado por la consulta del doctor Capello 37.000 pacientes y ha llegado a recaudar más de 7 millones de euros.

En este programa aparece el testimonio de María José, una malagueña de 50 años, que pesaba 75 kilos midiendo 1,55m. Se somete a la dieta de la sonda con el objetivo de perder el máximo prometido, los 10 kilos. El régimen que comienza es hipocalórico, de unas 350 Kcal diarias. Estimando que el cuerpo «gasta» unas 1800 Kcal al día, la pérdida de peso queda garantizada, según el médico del centro que le vende la dieta. En una semana María José ha perdido 6 kilos, algo menos que promete la sonda, quedándose en 69 kilos de peso. Asegura que le gustaría repetir la dieta, para así cumplir con su objetivo, aunque si, reconoce, le cuesta mucho sacrificio mantener el peso perdido.

Por su parte, los críticos con esta dieta la consideran muy arriesgada para la salud. «No podemos tomarnos las dietas como si fuera una moda. Yo cojo tantos kilos en verano y voy y los pierdo después. No, la nutrición es algo muy serio y si se come bien, no debe costarnos ningún sacrificio», sostiene en el plató de Espejo Público Elisabeth González, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Para seguir el debate integro del programa de Antena3, Espejo Público, pulsa play del video.

Vino y jamón ibérico, ayudan a cumplir la dieta

Europa Press

jamón jamónEl Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha desarrollado una dieta que incluye el vino y el jamón ibérico y que permite perder una media de cinco kilos de peso en un mes de forma saludable, y es que «complace al paladar y al corazón».

Aunque las bebidas alcohólicas y los productos de porcino, «generalmente, son desaconsejados en las dietas indicadas para perder peso», estudios recientes «atribuyen por persona y año una media de 3,2 kilos de jamón y 21 litros de vino» de consumo, indican.

A juicio de los miembros del IMEO, estos dos productos pueden ser beneficiosos tomados con moderación y dentro de una tabla de alimentos compatibles debido «a su riesgo cardioprotector». Así lo señala el portavoz de este instituto, Rubén Bravo, que añade que la prohibición de comer ciertos alimentos presentes en los actos sociales «casi siempre conlleva el rechazo de la dieta o un posterior efecto rebote».

Por contra, manifiesta que si se sigue un régimen que gusta y no aburre, donde la comida es variada y destaca por su sabor, textura, aspecto y olor, «es mucho más probable que ésta se lleve a cabo con éxito».

En cuanto a los beneficios de ambos productos, desde el IMEO se destaca que el vino tinto «puede reducir considerablemente el riesgo de enfermedad coronaria, arterioesclerosis, Alzheimer o demencia senil», además de que provoca «capacidad de retrasar el envejecimiento celular del organismo».

EL JAMÓN AYUDA AL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

El jamón ibérico, que es consumido en el hogar por 9 de cada 10 españoles, es «la fuente perfecta de hierro y vitaminas del grupo B», indican. Estos elemento son necesarias «para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro, y para mantener la masa muscular sin carencias en aminoácidos esenciales», señalan.

Además, su perfil lipídico «destaca por su bajo contenido en grasas saturadas y alto en ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico», explican al tiempo que afirman que el jamón de bellota «es la mejor opción entre los ibéricos». Por todo ello, se ha desarrollado este régimen, el cual consta de estos elementos «todos los días».

Para desayunar, los expertos afirman que «no puede faltar el pan y el jamón, ni la fruta»; aunque de ésta se desaconseja «el plátano, el mango y el melón». Por su parte, el café se debe tomar «sólo o con leche desnatada», señalan.

A la hora de comer, destacan el consumo de verdura, «ya sea en forma de ensalada o puré, rehogada o al horno», y la presencia de un plato principal consiste en pescado o carne. En este último se pueden incluir «salmón, anchoas, rape, merluza, panga, sepia, almejas, bacalao, atún, pollo, pavo, conejo, ternera y solomillo de buey o carne magra de cerdo», pero hay que evitar el pan.

Para beber, el patrón de consumo diario recomendado de tinto «es de una copa de 150 miligramos en el caso de las mujeres y hasta dos copas de la misma cantidad en los hombres». Estas cantidades deben repartirse entre la comida y la cena.

Precisamente, en la última toma del día, se aconseja un caldo, dos lonchas de jamón ibérico y una cantidad de entre 80y 150 gramos de carne o pescado. Por último, se puede consumir una onza de chocolate negro puro sin azúcar.